​Los 7 tipos de ansiedad (causas y síntomas)


Los 7 tipos de ansiedad (causas y síntomas)
Las causas y los síntomas de la ansiedad pueden diferir mucho de unos casos a otros.

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Imagen: Pexels
Autor: Juan Armando Corbin
Psicólogo de las organizaciones

Todos hemos sentido ansiedad de vez en cuando. Es una emoción normal. Es posible que, justo antes de un examen, por culpa de un problema laboral o debido a que necesitabas tomar una decisión importante, hayas experimentado sus síntomas.

Esto ocurre porque la ansiedad es una reacción normal de las personas frente a situaciones de estrés e incertidumbre. El problema surge cuando varios síntomas ansiosos provocan angustia o algún grado de deterioro funcional en la vida del individuo que lo sufre, pues afecta al funcionamiento en distintas áreas de su vida. Por ejemplo: las relaciones sociales y familiares, el trabajo, la escuela. Entonces se diagnostica el trastorno de ansiedad.

Trastornos de ansiedad: una patología muy común
El trastorno de ansiedad es una de las patologías más habituales. Ahora bien, con un tratamiento apropiado las personas que lo sufren pueden aprender a manejar sus síntomas y a mejorar su calidad de vida.

Puesto que entre los distintos tipos de trastornos de ansiedad existen diferencias notables, en el artículo de hoy te explicamos los distintos tipos de ansiedad:

1. Trastorno de ansiedad generalizada
Muchos individuos sienten ansiedad o preocupación cada cierto tiempo, especialmente cuando tienen que hacerle frente a situaciones que pueden resultar estresantes: hablar en público, jugar un partido de fútbol que significa mucho o al ir a una entrevista de trabajo. Este tipo de ansiedad puede hacerte estar alerta, ayudándote a ser más productivo y a realizar el trabajo de manera más eficiente.

Las personas que sufren en trastorno de ansiedad generalizada (TAD), sin embargo, sienten ansiedad y preocupación la mayoría del tiempo, no solo en situaciones potencialmente estresantes. Estas preocupaciones son intensas, irracionales, persistentes (al menos la mitad de los días durante al menos 6 meses) e interfieren con el funcionamiento normal en su vida diaria (actividades tales como el trabajo, la escuela, los amigos y la familia), pues son difíciles de controlar.

Puedes saber más sobre la sintomatología. las causas y el tratamiento de esta patología en el artículo: “Trastorno de Ansiedad Generalizada: síntomas, causas y tratamiento”
2. Trastorno de pánico
El trastorno de pánico es un trastorno de ansiedad muy debilitante y diferente al TAD. Mientras el trastorno de ansiedad generalizado se conoce como ansiedad rasgo, pues es más duradero, el trastorno de pánico se conoce como ansiedad estado, pues su sintomatología es aguda.

Las personas con trastorno de pánico experimentan sensaciones de muerte o la posibilidad de quedarse sin aire, que puede causar tanto problemas psicológicos como físicos. De hecho, la sensación puede ser tan intensa que requiera hospitalización.

En resumen, el ataque de pánico se caracteriza por:

La presencia de ataques de pánico recurrentes e inesperados
Preocupación después de haber tenido un ataque de pánico de que va a ocurrir otro, al menos durante un mes.
Preocupación por las implicaciones o consecuencias de un ataque de pánico (como pensar que el ataque de pánico es un signo de un problema médico no diagnosticado). Por ejemplo , algunas personas han repetido pruebas médicas debido a estas preocupaciones y, a pesar de los resultados negativos de las pruebas, todavía tienen temores de malestar .
Cambios significativos en el comportamiento que se relacionan con los ataques de pánico (como evitar actividades como el ejercicio físico, ya que aumenta la frecuencia cardíaca).
Los ataques de pánico alcanzan su pico a los 10 minutos y suelen durar hasta media hora, haciendo que la persona sienta cansada o agotada.. Pueden ocurrir varias veces al día o sólo una vez cada pocos años .

Puedes saber más sobre el ataque de pánico en nuestro artículo: “Ataques de pánico: causas, sintomatología y tratamiento”
3. Trastorno Obsesivo-Compulsivo
Los pensamientos ansiosos pueden influenciar nuestro comportamiento, lo que puede ser positivo algunas veces. Por ejemplo, pensar que te puedes haber dejado el horno encendido puede hacer que vayas a comprobarlo. Sin embargo, si este tipo de pensamientos son recurrentes puede llevar a un individuo a llevar a cabo comportamientos poco saludables.

El Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) se caracteriza porque el individuo que lo sufre tiene pensamientos, ideas o imágenes intrusivas. Éstos causan ansiedad (obsesiones), y provocan que la persona realice ciertos rituales o acciones (compulsiones) para reducir el malestar.

Algunos ejemplos de pensamientos obsesivos son: miedo a contaminarse o sensación de duda (por ejemplo, ¿habré cerrado la puerta de casa?), entre otros. Las compulsiones son, por ejemplo,: lavarse la manos, comprobar repetidamente que la puerta está cerrada, contar, organizar repetidamente las cosas, etcétera.

4. Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT)
Esta condición ocurre cuando la persona ha vivido una situación traumática que le ha provocado un gran estrés psicológico, lo que puede ser incapacitante. Cuando la persona revive el hecho que le ha causado el trauma puede experimentar los siguientes síntomas: pesadillas, sentimientos de ira, irritabilidad o fatiga emocional, desapego hacia los demás, etcétera.

Debido a la gran ansiedad que siente el individuo. éste puede intentar evitar las situaciones o actividades que le recuerden al evento que provocó el trauma. Los eventos traumáticos pueden ser, por ejemplo. un accidente serio de tráfico, abuso sexual, tortura durante la guerra…

Conoce más sobre el trastorno de ansiedad que puede aparecer después de un gran shock emocional en nuestro texto: “El Trastorno por Estrés Postraumático o TEPT”
5. Fobia social
La fobia social se caracteriza por un miedo irracional hacia situaciones de interacción social. Por ejemplo, los individuos que sufren este tipo de trastorno de ansiedad sienten una ansiedad incapacitante cuando tienen que hablar en público, porque tienen miedo a ser juzgados, criticados, humillados y piensan que los demás se van a reir de ellos delante de los demás. La fobia social es un trastorno serio, y algunos individuos pueden incluso sufrirla al hablar por teléfono o comer frente a otras personas

A pesar de que estas personas saben que no deberían sentirse tan mal ante las situaciones desencadenantes, no pueden controlar su miedo y su ansiedad, por lo que a menudo evitan este tipo de situaciones. Es frecuente confundir la fobia social con la timidez, pero no todas las personas tímidas sufren fobia social. Según un estudio publicado en el Journal Pediatrics en 2011, solo 12 por ciento de personas con timidez cumple los criterios de Fobia social.

Te explicamos más sobre este estudio y sobre la fobia social en este enlace.

6. Agorafobia
La agorafobia suele asociarse al miedo irracional por estar en espacios abiertos como grandes calles o parques. En realidad, el agorafóbico siente una fuerte angustia producida por situaciones en las se siente desprotegido y vulnerable ante las crisis de ansiedad que escapan a su control. Por tanto, el miedo no es producido por estos espacios de por sí, sino por las consecuencias de encontrarse expuesto a ese lugar, en el que se sienta indefenso. Esto hace que en los casos más graves el paciente puede recluirse en su casa como forma de evitación.

7. Fobia específica
Una fobia específica es un trastorno de ansiedad que se caracteriza por un fuerte miedo irracional a un estímulo, por ejemplo, una situación, un objeto, un lugar o un insecto. La persona que sufre un trastorno fóbico hace todo lo posible por evitar ese estímulo que le provoca ansiedad, y esta conducta evitativa puede llegar a interferir en el funcionamiento normal de su vida diaria.

Las fobias específicas son muchas, algunas de ellas muy extrañas. Algunas fobias son conocidas y otras no tanto, como la coulrofobia o miedo a los payasos, la filofobia o miedo a enamorarse, la amaxofobia o miedo a conducir.
El manual DSM IV distingue entre cinco subtipos de fobias específicas. Conócelos en este artículo: “Tipos de fobias: explorando los trastornos del miedo”
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Juan Armando Corbin
Psicólogo de las organizaciones
Licenciado en Psicología por la Universidad de Buenos Aires. Máster en Recursos humanos y experto en comunicación empresarial y coaching.

https://psicologiaymente.net/clinica/tipos-de-ansiedad

Diferencias entre psicopatía y sociopatía


Psicología forense y criminalística
Diferencias entre psicopatía y sociopatía
Repasamos los aspectos que sirven para diferenciar psicopatía y sociopatía.

Alex Grandío
Psicólogo forense

La mayoría de entendidos en las áreas de psicología, psiquiatría y criminología concibe que el Trastorno de Personalidad Antisocial es una categoría heterogénea, aunque el DSM-IV (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, American Psychiatric Association, 1994) lo considere como un conjunto con identidad única.

En su libro, David Lykken (1994) sostiene que los sujetos que componen este grupo “se caracterizan por una predisposición persistente hacia la conducta antisocial” (p. 45).

Trastorno de Personalidad Antisocial, psicopatía y sociopatía
Con el fin de establecer las diferencias entre psicopatía y sociopatía, vamos a proceder a examinar ambos casos. Se podría decir, a pesar de no gozar de reconocimiento oficial, que éstas son dos de las tres grandes categorías en las que se bifurca este trastorno:

Psicopatía
La psicopatía se expresa por las tendencias antisociales innatas debidas tanto a diferencias biológicas, cuantitativas de temperamento o cualitativas en la función cerebral de quien la padece, que dificultan la socialización de los mismos cuando se encuentran en edad de crecimiento.

Para profundizar en el análisis de la psicopatía, te invitamos a leer el artículo: “Psicopatía: ¿qué ocurre en la mente del psicópata?”

Sociopatía
Se trata de individuos con un temperamento normal, pero que no tienen adquiridos los atributos socializadores como consecuencia de una crianza negligente e incompetente por parte de los principales agentes de socialización: los padres.

La crianza de los hijos es decisiva en la sociopatía

Las dinámicas propias del estilo educativo negligente por parte de los progenitores da como resultado, en el futuro, a hijos salvajes incapaces de socializar correctamente y que cometen delitos. Si además, los padres de estos jóvenes también fueron criados bajo una supervisión irresponsable e indiferente, al ser inmaduros en este aspecto es muy difícil que sepan cómo enderezar a sus vástagos, si acaso les preocupa lo más mínimo. David Lykken sugiere que los cambios culturales recientes que se han producido en Estados Unidos, han contribuido al crecimiento de la incidencia de esta educación inepta de los hijos.

Tal y como dice el propio autor: “las personalidades antisociales responsables de la mayoría de los delitos en EEUU, no son psicópatas. Son sociópatas” (p.10). Así pues, las personalidades sociópatas son más numerosas y representan un mayor problema social debido al aumento de los índices de delincuencia y violencia. Se encuentran muy presentes en la sociedad occidental, y más en las ciudades que en las poblaciones rurales.

El perfil típico del sociópata
La sociopatía es el subgénero más amplio del Trastorno de Personalidad Antisocial. En él encontramos a individuos (normalmente hombres jóvenes aunque la presencia de mujeres está aumentando) que no se socializaron bien en la infancia y adolescencia. Estas carencias en su desarrollo moral y afectivo son la base necesaria para que pueda surgir un caso de sociopatía.

“Los sociópatas (…) poseen características impulsivas o modelos de hábitos que pueden atribuirse a un aprendizaje desviado que interacciona, quizá, con tendencias genéticas también desviadas” (p. 47).
Esto no debe llevarnos a error, puesto que el temperamento de un sociópata es muchas veces normal a pesar de la torpeza paterna; mientras que otros pueden ser nerviosos o buscadores constantes de estímulos. La mayoría de población reclusa satisface los criterios diagnósticos del Trastorno de Personalidad Antisocial que identifican a más de la mitad de hombres que consideramos “delincuentes comunes”.

En resumen, el sociópata es el producto fallido de una educación negligente y sin disciplina. Cabe decir, no obstante, que haber recibido una educación deficiente no es el único factor que explica la sociopatía. No es raro encontrarse con personas que, pese a las muchas dificultades que pasaron durante su niñez, han podido buscar su lugar en el mundo y ser individuos con los que podemos relacionarnos con total normalidad.

Referencias bibliográficas:
Lykken, D. (1994) Las personalidades antisociales. Barcelona: Herder.

Alex Grandío
Psicólogo forense

Graduado en Psicología por la Universitat de Barcelona. Master en Psicología Forense y Criminal. Actualmente trabaja como psicólogo voluntario en el Centre Penitenciario de Hombres de Barcelona, realizando la conducción de grupos de tratamiento de deshabituación de drogas y promoción de hábitos de vida saludables; además de efectuar las entrevistas de seguimiento de los miembros de dichos grupos y de llevar a cabo entrevistas de valoración para futuras incorporaciones a dichos grupos.

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