¿Cómo sois tan necios para creer a esos charlatanes de la prosperidad?


¿Cómo sois tan necios para creer a esos charlatanes de la prosperidad?

Luis Fernando, el 25.01.15

Cada vez son más los incautos que caen atrapados por ese fenómeno pseudopentecostal conocido como teología de la prosperidad. Consiste básicamente en decir a la gente que Dios quieren que sean ricos en esta vida. Y que cuanto más confíen en el Señor, más llenas estarán sus cuentas corrientes.

El mayor “ejemplo” de lo “verdadero” de la teología de la prosperidad son sus pastores. Todos, sin excepción, son ricos o muy ricos. Algunos poseen incluso jets privados con los que van de acá para allá “predicando” ante grandes estadios o pabellones deportivos, donde finalmente recaudan lo suficiente como para poder pensar en comprar un avión mejor. Siempre se alojan en hoteles de alto standing, siempre van vestidos con trajes caros, siempre están rodeados de un glamour que hace palidecer a las de las grandes estrellas de Hollywood.

Y, sin embargo, convencen a millones personas que anhelan salir de la miseria o, sencilla y llanamente, dar el paso de ser un ciudadano de clase media a ser un ricachón. Esos charlatanes que sirven al dios Mamón saben bien cómo aprovecharse de los deseos de la gente. Les ofrecen un Dios tragaperras, en el que las monedas son los “aleluyas”, los coros de alabanza que podrían ocupar puestos altos en las listas de éxitos en las radios comerciales, los aspavientos, caídas, risas histéricas, etc, propios de cierto pentecostalismo. A cambio, se supone, uno deja atrás, antes o después, la clase social a la que pertenece para subir al menos un peldaño. Es más, si pasan los años y sigues donde estabas, te acusarán de no tener fe suficiente.

Aunque esos predicadores de Satanás saben, al igual que su padre, citar la Biblia, hay unos versículos de la Escritura que, por sí solos, bastan para desmontar de arriba abajo sus tesis. Y de paso, les describe perfectamente (negritas mías):

Si alguno enseña de otra manera y no presta atención a las saludables palabras de nuestro Señor Jesucristo y a la doctrina que se ajusta a la piedad, es un orgulloso que nada sabe, que desvaría en disputas y vanidades, de donde nacen envidias, contiendas, blasfemias, suspicacias, porfías de hombres de inteligencia corrompida y privados de la verdad, que tienen la piedad por materia de lucro.

Es, sí, gran lucro la piedad para el que se contente con lo que basta. Nada trajimos al mundo y nada podemos llevarnos de él. En teniendo con qué alimentarnos y con qué cubrirnos, estemos con eso contentos.

Los que quieren enriquecerse caen en tentaciones, en lazos y en muchas codicias locas y perniciosas, que hunden a los hombres en la perdición y en la ruina, porque la raíz de todos los males es la avaricia, y muchos, por dejarse llevar de ella, se extravían en la fe y a sí mismos se atormentan con muchos dolores.

Pero tú, hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, la caridad, la paciencia, la mansedumbre.  Combate los buenos combates de la fe, asegúrate la vida eterna, para la cual fuiste llamado y de la cual hiciste bella profesión de fe delante de muchos testigos.

1ª Tim 6,3-12

¿Y bien? ¿qué más hay que decir? Creo que ese pasaje no necesita ser comentado. Podemos recordar también que Cristo dijo que es más difícil para un rico entrar el cielo que el que un camello pase por el ojo de una aguja, ¿y esos miserables predican que la salvación tiene mucho que ver con nadar en riquezas materiales? ¿no habrá más bien que pedir a Dios que nos libre de ser ricos si eso pone en peligro nuestra salvación? No porque un rico no pueda salvarse. Si pone su dinero al servicio del Señor, no solo no se condenará, sino que llevará mucho fruto. Pero, sinceramente, para el cristiano debería ser preferible pasar por mil cruces de miserias que se ofrecen a Dios, antes que vivir una vida entera luchando con la tentación de hacer un uso inadecuado de su riqueza material. A Cristo se le encuentra en la prueba, en la tribulación, en la pobreza y la enfermedad antes que en los ceros a la derecha de una cuenta corriente.

Aunque la Escritura, el magisterio de la Iglesia y los escritos de los santos son más que suficientes para rebatir la teología de la prosperidad pentecostaloide, la realidad es que llevamos bastante tiempo escuchando una predicación en muchos púlpitos catolicos encaminada a obtener algo parecido: la redención de los pobres vía mejora de su situación económica. La teología de la liberación buscaba exactamente lo mismo pero usando otras vías.

No es que la Iglesia no deba predicar contra las injusticias, contra los sistemas económicos perversos, ni que no deba ayudar a los pobres, a los enfermos. Leemos en Santiago:

¿Qué le aprovecha, hermanos míos, a uno decir: Yo tengo fe, si no tiene obras? ¿Podrá salvarle la fe? Si el hermano o la hermana están desnudos y carecen de alimento cotidiano, y alguno de vosotros les dijere: Id en paz, que podáis calentaros y hartaros, pero no les diereis con qué satisfacer la necesidad de su cuerpo, ¿qué provecho les vendría? Así también la fe, si no tiene obras, es de suyo muerta.

Stg 2,14-17

Y leemos también:

Y vosotros los ricos llorad a gritos sobre las miserias que os amenazan. Vuestra riqueza está podrida; vuestros vestidos, consumidos por la polilla; vuestro oro y vuestra plata, comidos del orín, y el orín será testigo contra vosotros y roerá vuestras carnes como fuego. Habéis atesorado para los últimos días.
El jornal de los obreros que han segado vuestros campos, defraudado por vosotros, clama, y los gritos de los segadores han llegado a los oídos del Señor de los ejércitos.
Habéis vivido en delicias sobre la tierra, entregados a los placeres, y habéis engordado para el día de la matanza. Habéis condenado al justo, le habéis dado muerte sin que él os resistiera.

Stg 5,1-6

Aunque debemos hacer todo lo que Dios nos concede para ayudar a los más necesitados, ¿cuándo entenderemos que nuestra salvación no es terrenal sino celestial? ¿cuándo entenderemos que hasta que Cristo no regrese en gloria y poder el mundo seguirán en manos de Satanás? ¿cuándo entenderemos que mientras tanto a los cristianos se nos ha dado la gracia, el don del Espíritu Santo, para vivir en Cristo camino del Padre y no esclavos de los rudimentos de este mundo caído?

El más pobre de los pobres que reza con unción un padrenuestro y un avemaría tiene más riqueza en su alma que el mayor ricachón de este mundo que sea tan desgraciado como par no saber ni rezar. Y una vez que dejemos esta vida, pasaremos a la otra con lo que tengamos en el alma, no en los bancos.

Acabo este post enlazando a la entrevista que le hicieron a John Piper, predicador protestante evangélico de Estados Unidos. Sencilla y llanamente destroza la teología de la prosperidad. Y lo hace, por cierto, hablando de conceptos teológicos perfectamente asumibles desde la fe católica. Es más, yo diría que Piper habla en esos diez minutos mucho más católicamente que lo que millones de católicos oirán hablar en un año desde determinados púlpitos. Luego no nos quejemos de que muchos fieles dejan la Iglesia para unirse a esos grupos perversos. El protestantismo evangélico reformado y conservador que representa Piper sabe combatirlos. ¿Sabemos nosotros?

No es riqueza o pobreza. No es prosperidad o miseria. Es:

¡Santidad o muerte!

Luis Fernando Pérez Bustamante

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http://infocatolica.com/blog/coradcor.php/1501250152-icomo-sois-tan-necios-para-cr

Victoria Osteen: “Haz el bien para ti mismo, eso hace feliz a Dios”


Evangelio de la prosperidad
Victoria Osteen: “Haz el bien para ti mismo, eso hace feliz a Dios”

Líder de la iglesia más grande de EEUU causa polémica en un mensaje difundido en internet.
Will Graham. TEXAS. 04 DE SEPTIEMBRE DE 2014

Victoria y Joel Osteen, en una imagen de archivo.

El último vídeo en internet de la pastora de la Iglesia carismática más grande de los EEUU, Victoria Osteen, está provocando un revuelo en el mundo evangélico estadounidense.

La semana pasada Victoria –esposa del conocido pastor Joel Osteen- se dirigió a su congregación de 43.500 personas en la Iglesia de Lakewood (Houston, Texas) con el siguiente mensaje: “Sólo quiero animaros para que os deis cuenta de que cuando estamos obedeciendo a Dios, no lo estamos haciendo para Él… lo estamos haciendo para nosotros mismos porque Dios se goza cuando estamos felices… Nada le da a Dios tanta alegría que esto”.

Continuó diciendo la pastora: “Así que, esta mañana, quiero que sepas esto: haz el bien para ti mismo. Haz el bien porque Dios quiere que seas feliz…. Cuando vienes a la Iglesia, cuando le adoras, en realidad no lo estás haciendo para Dios. Lo estás haciendo para ti mismo porque eso es lo que le hace feliz a Dios. ¿Amén?”

MOHLER REACCIONA

En cuestión de seis días cerca de 1.5 millones de usuarios han visto una de las versiones del vídeo en Youtube, el cual ha desatado una ola de críticas en las redes sociales. Tal vez la voz más prominente ha sido la del respetado líder evangélico Al Mohler Jr., presidente deThe Southern Baptist Theological Seminary[Seminario Teológico de los Bautistas del Sur].

Al Mohler. / Archivo

En su blog diario, Mohler reaccionó contra el mensaje de la pastora Osteen aseverando que el evangelio de Lakewood no trata un evangelio bíblico, sino más bien de una distorsión conocida como el evangelio de la prosperidad. “La teología de prosperidad –opina Mohler- es un evangelio falso. El problema con la teología de la prosperidad no es que prometa demasiado, sino que aspira a tan poco. Lo que Dios nos ha prometido en Cristo es muchísimo más valioso que cualquier riqueza terrenal. Los creyentes no tenemos promesas de prosperidad material ni el don de la salud”.

El teólogo bautista citó la cantidad de creyentes pobres que hay en el mundo y condenó la falta de contenido en los sermones de los Osteen puesto que se centran más bien en la felicidad del hombre que en su salvación y las verdades centrales del Nuevo Testamento.

“¿Cómo puede el pecador ser salvo –razona Mohler- sin recibir una clara presentación del pecado, la redención, la cruz, la tumba vacía, y los llamados a la fe y al arrepentimiento?”.

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http://protestantedigital.com/internacional/33789/Victoria_Osteen_Haz_el_bien_para_ti_mismo_eso_hace_feliz_a_Dios

Prósperos como Abraham


Prósperos como Abraham

Mientras discutíamos acerca de la doctrina de la prosperidad con un pastor de palabra de fe en un restaurante, le comenté: —Yo no puedo juzgar que un hermano en la fe esté en pecado solo porque sea pobre. El pastor aludido tranquilamente me contestó: —Pero yo sí.

Su respuesta tan confiada me hizo captar que no tenía intenciones de aparecer como juzgando a nadie. Para él solo era un hecho obvio basado en las premisas de su mensaje de fe. Entonces, añadió:

—Verá, la Biblia nos dice que todos somos hijos de Abraham por la fe en Cristo. Él era un hombre rico, así que si nosotros no lo somos, es por causa de nuestra propia falta de fe.

Si hay alguna verdad en esto, debemos investigarla: muchos desean ser ricos y si Dios ha revelado un plan para llegar a serlo, debemos descubrirlo.

Sin embargo, todos estos años viendo tantos caprichos espirituales en la escena evangélica han generado en mí el anhelo de analizar profundamente esta doctrina.

Así es como, después de haber leído unos cuarenta libros y publicaciones de los maestros líderes de la “FE,” he podido ver clara su posición, la cual es: A través del pacto con Abraham, tenemos acceso a riquezas que van más allá de nuestros sueños más fantásticos. No seremos únicamente prósperos, sino que tendremos más de lo que podríamos usar en nuestra vida. Nuestro único impedimento es nuestra falta de fe, según ellos.39

El Nuevo Testamento enseña que somos descendientes espirituales de Abraham a través de la fe en Cristo. En Gálatas 3:7 leemos: “Sabed, por tanto, que los que son de la fe, estos son los hijos de Abraham;” sin embargo, basar la doctrina de la prosperidad en esto es otra cosa. Los maestros de la prosperidad no han podido replicar a las siguientes objeciones:

Objeción # 1: El pacto abrahámico original no contiene promesa de riqueza material.

El texto del pacto se encuentra en Génesis 12 y es citado por Pablo en Gálatas 3:15-16. Al revisar sus términos originales, como constan en Génesis 12, vemos:

Y haré de ti una nación grande; y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré, y serán benditas en ti todas las naciones de la tierra.

Específicamente, los términos son:

1. Dios formará de Abraham una gran nación.

2. Dios bendecirá a quienes bendigan a Abraham y maldecirá a quienes lo maldigan.

3. Todos los habitantes de la tierra serán bendecidos a través de Abraham.

4. Dios engrandecerá el nombre de Abraham.

Notoriamente ausente es la mención de riqueza material. Pablo dijo en Gálatas 3:15: Un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade. La doctrina de la prosperidad cae dentro de lo añadido, o sea precisamente se hace lo que Pablo dijo que no se hiciera.

Objeción # 2: Abraham ya era rico antes del pacto con Dios.

Esta es la prueba contundente de que la riqueza de Abraham no tenía nada que ver con el pacto. Al seguir su trayectoria desde Génesis 11, vemos que se traslada a Harán, donde muere su padre Taré. Luego, ya realizado el pacto en Génesis 12:1-3, Abraham toma a su esposa y a su sobrino Lot y “todos sus bienes que habían ganado y las personas que habían adquirido en Harán, y salieron para ir a tierra de Canaán.” Las “personas adquiridas” eran evidentemente esclavos que habían comprado. Los pobres no podían poseer esclavos, pues estos eran costosos. No se sabe cuántos esclavos tenía Abraham, pero cuando tuvo que ir a rescatar a Lot, acudió con 318 hombres, todos criados suyos. Cuando llegó a Canaán, hubo allí una gran hambruna y, sin posibilidad de establecer ningún negocio, bajó a Egipto. A pesar de esta clara cronología bíblica, los maestros de la prosperidad insisten en sostener que Abraham fue rico gracias al pacto con Dios.

Objeción # 3: En el Nuevo Testamento siempre se define al pacto a nivel espiritual y no material.

Pedro se refiere al pacto como el perdón de pecados en Hechos 3:25-26; mientras que en los capítulos 3 y 4 de Gálatas lo relaciona con la promesa del Espíritu a través de la fe. El discurso de Pablo acerca de la justificación por la fe de Romanos 4, se basa en este pacto. El escritor de Hebreos sostiene en el capítulo 6, que el pacto significa nuestra seguridad en cuanto a ser salvos. Todos estos textos se refieren al pacto en términos espirituales y no en referencia a riquezas materiales.

Si Dios hubiera querido revelarnos cómo podemos obtener riquezas materiales por medio del pacto, habría inspirado a todos esos autores para que así lo manifestaran.

Objeción # 4: No hay tal cosa como las llamadas “bendiciones de Abraham.”

Una cuidadosa investigación en la concordancia revela que no existe tal frase en la Biblia, más parece ser que se ha divulgado justamente por las prédicas de este Movimiento de la prosperidad y algunos cantos.

Lo más cercano a la frase que se encuentra en la Biblia está en Gálatas 3:14: “para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.”

Nótese que la palabra “bendición” se halla en singular, y no como se ha divulgado:

“Bendiciones,” en plural. Esta bendición es definida por Pablo como la promesa del Espíritu, así que nadie puede confundir que se refiere a otra cosa.

Algunos maestros han sostenido que se trata de una bendición, pero con varios aspectos, dentro de los cuales estaría la riqueza material.40 Pero no encontramos ninguna confirmación de este punto de vista en todo el Nuevo Testamento. La bendición no es del tipo material, es bendición espiritual, y puede resumirse en una palabra: salvación.

Objeción #5: El pacto fue irrelevante en ciertos aspectos de la vida privada de Abraham.

Un contrato humano puede diferir de otros aspectos de la vida personal. No todo lo que Abraham haya dicho o hecho en su vida, está conectado con su pacto con Dios. Por ejemplo, Abraham tomó a Hagar como su concubina, también mintió a Abimelec acerca de Sara; pero, ¿son o estuvieron esos eventos relacionados con el pacto?

No se menciona en ninguna parte del pacto los derechos del concubinato, ni que el término “bendición” fuera un cheque en blanco para todo lo que se le viniera en gana. Aceptado esto, la cuestión de su situación económica es igualmente irrelevante. El estilo de vida de cada persona puede estar rodeado de circunstancias irrelevantes a un contrato realizado por ella misma. Se debe reclamar respuestas a los maestros de la prosperidad en cuanto a por qué excluyen el concubinato del pacto, y por qué incluyen la riqueza.

El pacto con Abraham

V arios maestros de la prosperidad están conscientes de estos vacíos en su teología, por lo que han tratado de parcharlos con algún método ingenioso.

Un tipo de parche es cuando añaden la ley de Moisés a manera de extensión del pacto Abrahámico y luego citan las bendiciones de Deuteronomio 28:3.41.

Esos maestros ni siquiera intentan demostrar en esto ningún fundamento teológico, optan por solo declararlo así. Uno de esos maestros incluso proclama la ley de Moisés como los “artículos” del pacto de Abraham. Otros afirman que la totalidad de la ley de Moisés fue el resultado del pacto de Dios con Abraham.

¿Acaso se nos enseña en el Nuevo Testamento que estos dos pactos puedan ser indistintamente mezclados entre sí? Vamos a Romanos 4:13-14: Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa.

Pablo enseña que nuestra fe resultaría vana y el pacto de Abraham anulado, el instante en que se intentara juntar la fe con el pacto. El grado en que intentemos hacer tal mezcla indica la medida de nuestra inmadurez teológica. Este punto es el tema central de Gálatas.

Pablo además ilustra bellamente este punto en el capítulo 4 de Gálatas, poniendo el ejemplo de Sara y Hagar; leamos: Decidme, los que queréis estar bajo la ley: ¿no habéis oído la ley? Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos: uno de la esclava, el otro de la libre. Pero el de la esclava nació según la carne; mas el de la libre, por la promesa. Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos… más, ¿qué dice la Escritura? Echa afuera a la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre (vv. 21-24 y 30).

Sara representa al pacto abrahámico, el cual a su vez simboliza la salvación por gracia. Hagar representa la ley de Moisés y, ¿qué concluye Pablo acerca de estas dos? Concluye que así como Sara y Hagar no podían llevarse entre sí, tampoco podemos mezclar los dos pactos. ¿Por qué? Porque las dos mujeres eran enemigas mortales por la naturaleza de su relación diferente con Abraham. Pero, siguiendo el razonamiento, ¿por qué difieren tanto si ambos pactos vienen de Dios? La doctrina de la prosperidad usa este último razonamiento para cimentar su afirmación de que la ley es meramente una extensión del pacto abrahámico. Hay que observar que las dos mujeres vivieron bajo el mismo techo y ambas tuvieron un hijo de Abraham. Cada una tuvo su propia e independiente relación con él; sin embargo, debido a la naturaleza del pacto, no podían relacionarse entre ellas, como afirma la Escritura: No heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre. Por eso, Hagar fue echada al desierto. La conclusión es que Dios efectuó dos pactos, cada uno independiente del otro y con dos motivos diferentes, pero NO relacionados entre sí.

Varios maestros de la prosperidad han tratado de evitar esta línea argumentativa afirmando que Cristo nos redime de las maldiciones de la ley, pero deja intactas las bendiciones. Y para ello citan Gálatas 3:13: Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición.

Esta es una interpretación errada pues el texto se parafrasea subjetivamente: al leer las palabras “maldición de la ley,” las cambian un poco para que lean: “las maldiciones que son bajo la ley.” Pablo no se refiere a las maldiciones específicas que se encuentran en la ley mosaica, sino a todo el cuerpo de tal ley.

El contraste no es entre bendición y maldición, sino entre los dos pactos que cada una representa. Nada que se encuentre en la ley mosaica corresponde a algo del pacto abrahámico, ya que la ley en sí es la maldición, pues así terminó siéndolo para los judíos, al condenarlos indefectiblemente. Dios quiso que así sucediera para que los judíos pudieran reconocer su pecado y buscaran al Salvador prometido.

El contexto de Gálatas 3 carga esta interpretación. Los maestros de la prosperidad parece que no vieran el versículo 12, que dice: “y la ley no es de fe.” Entonces, si la ley no tiene nada que ver con la fe, ¿cómo se la vincula con el pacto de Abraham? Pablo continúa así: “el que hiciere estas cosas, vivirá por ellas,” es decir que si queremos vivir bajo la ley, deberemos vivir bajo su totalidad.

Este principio se aclara cuando analizamos el capítulo 28 de Deuteronomio: Un día, Moisés se presenta ante el pueblo y empieza a resumir los mandamientos de la ley. Lo que empieza en el capítulo 1, versículo 6 continúa ininterrumpidamente por 32 capítulos más. El 28 es parte de esta cita y contiene las bendiciones resultantes del cumplimiento de las leyes.

La condición era que Israel recibiera todos los mandamientos que Moisés les entregara ese día.

Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra (Deuteronomio 28:1).

¿Cuáles son tales mandamientos? Entre otros: sacrificios de animales, matrimonio con la viuda del hermano, días de fiestas, circuncisión, restricciones en la dieta, asesinato de enemigos, etc. ¿Nos sujetaríamos a todas esas condiciones?

En contraste, Abraham no hizo nada que le mereciera las promesas de bendición. La gracia fluyó libremente de la voluntad divina, no de la de él.

Pero los problemas no terminan allí. Los mensajeros de la fe son muy intransigentes cuando afirman que la Iglesia es la heredera de las promesas a Israel bajo la Ley. Esta es una parte necesaria de su teología.

Sin embargo, este es un asunto teológico muy sensible pues muchos eruditos evangélicos rechazan el punto de vista de que la Iglesia hereda las promesas dadas a Moisés, porque existe fuerte evidencia bíblica que lo contradice.

Esto último no ha servido para disuadir o detener a los maestros de la fe en ninguno de sus argumentos. Parece que sienten que han descubierto una pista especial dada secretamente por el Espíritu, por la cual se hace innecesario todo conocimiento cabal de la Biblia, razonamiento o evidencia teológica. Y, ¿cuál es ese algo especial? Ellos lo llaman “Conocimiento revelado,” es decir que el Espíritu les ha revelado ciertas cosas y todos debemos creer lo que dicen como revelación divina.

Ante lo dicho debemos ver algunas realidades de la Palabra:

A. El escritor de Hebreos sostiene que las promesas dadas bajo la ley de Moisés son inferiores a las que tenemos ahora. En Hebreos 8:6-13 se lee: “[Cristo] es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas.” Luego cita de Jeremías 31:31-32, en donde se explica cómo Dios intenta abolir el pacto que hiciera con Moisés cuando los sacó de Egipto. El pacto en su totalidad es abolido porque es inferior. Deuteronomio 28 es parte de ese convenio. Nos queda preguntar ¿por qué citar promesas inferiores de un pacto ya abolido?

B. El cuerpo de Cristo no es una extensión de Israel, sino más bien “un nuevo hombre” de acuerdo con Efesios 2:12-22. Es una especie de ser radicalmente nueva, un organismo vivo que no es ni judío ni gentil. Es la Iglesia.

C. Estamos cimentados en  un pilar diferente que Israel: edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo, Jesucristo mismo, Efesios 2:20.

La promesa hecha a Abraham fue tan incondicional como la salvación representada por ella. De ahí que los dos pactos no se pueden mezclar. Sus cimientos son diferentes y se excluyen mutuamente.

Mas sus descendientes no entendieron este principio Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia. Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios (Romanos 10:2-3).

El peligro de la doctrina de la prosperidad es que guía a sus seguidores a la misma pobre perspectiva espiritual que encegueció a los judíos, la que les impidió ver la gracia divina; todo lo anterior lleva a un grado de orgullo espiritual que hace imposible el ejercicio de la fe genuina.

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http://www.cristianismohistorico.org/2014/01/05/prosperos-como-abraham/

¿Por qué odio el evangelio de la prosperidad?


¿Por qué odio el evangelio de la prosperidad?

En una ocasión, el teólogo John Wesley dijo lo siguiente:

“Cuando tengo dinero, trato de deshacerme de él lo antes posible para que no encuentre camino a mi corazón”.

Eso es algo que uno no suele escuchar mucho hoy en día, ¿eh? En especial en muchas congregaciones que son seducidas por culpa del famoso, peligroso y cancerígeno “evangelio de la prosperidad”.

¿Prosperidad?

photo credit: Tracy O

Me entristece ver como ese falso evangelio está haciendo tanto daño a las multitudes y manteniendolas en placebos. Para colmo, algunos “cristianos” no hacen nada contra ese movimiento porque “hay que ser tolerantes”. Eso es lamentable. Parafraseando a C.S. Lewis,  la tolerancia a lo que está mal en las congregaciones es la virtud de los “cristianos” sin convicciones.

Amar a Dios es odiar todo lo que Él odia y todo lo que hace mal a nuestro prójimo. No luchar contra lo que está mal, es aprobar ese mal, ya que Jesús mismo dice que quien no está con Él, está contra Él (Lc 11:23). No defender la verdad es negarla.

Algunas personas me han preguntado por qué odio el evangelio de la prosperidad. Esta es mi respuesta corta:

Porque es apostasía.

Porque saca versículos de contexto y no predica al verdadero Jesús ni el verdadero propósito de Dios para nuestras vidas.

Porque quienes lo predican son hipócritas, ladrones y hacen daño a la difusión del verdadero evangelio.

Porque gracias al evangelio de la prosperidad, muchas personas tienen la oportunidad de generalizar injustamente y decir que todos los pastores cristianos son hipócritas. Además, el evangelio de la prosperidad fomenta el ateísmo.

Porque le ofrece a las personas naturales lo que ellas quieren escuchar y no lo que en verdad necesitan.

Porque Jesús vino para darnos más que bienes terrenales.

Porque es una contradicción amar a Jesús mientras se ama un falso evangelio. Los verdaderos cristianos no buscan a Dios por riquezas.

Porque amo a las multitudes. Amo a las congregaciones y no quiero que sean dirigidas al camino que conduce a la muerte y la ruina.

Porque es parecido a lo que predicaban los fariseos.

Porque el evangelio de la prosperidad es lo mismo que el diablo le dijo a Jesús en el desierto, pero con acento latinoamericano/estadounidense.

Porque muchas veces habla de “hacer pactos” con Dios, cuando en la Biblia Él nunca aceptó un pacto propuesto por hombres.

Porque solo hace “prosperar” a quienes lo predican. Qué curioso, ¿no?

Porque en mis 21 años estando cerca de personas evangélicas, y en mis casi 4 años conociendo a Dios hasta ahora, NUNCA he conocido a una persona que se haya hecho rica por ofrendar, diezmar, pactar, sembrar o dar alguna primicia.

Porque la prosperidad que Dios quiere darnos va más allá de la que predica el evangelio de la prosperidad. Más que ser prósperos en salud y finanzas, Dios quiere que seamos prósperos en el interior.

Porque predica a Jesús como si él fuese un genio mágico.

Porque ha engañado a muchas personas y las ha llevado a la bancarrota.

Porque una persona pobre no será feliz cuando sea rica, y una persona rica no tendrá su alma satisfecha cuando sea más rica.

Porque fomenta mucha pereza en las congregaciones.

Porque también fomenta comparaciones que no agradan a Dios.

Porque en ese evangelio no se nos llama a tomar nuestra cruz.

Porque pone la felicidad del hombre en manos del dinero y no en manos de Cristo.

Porque predica más las añadiduras del Reino que el Reino, y se atreve a decir que esas añadiduras son el Reino. (En esa falso evangelio no se predica lo que en verdad es el Reino de Dios)

Porque si Jesús hubiese predicado ese evangelio, jamás lo hubieran crucificado.

Porque la prosperidad terrenal es lo que le promete Satanás a quienes lo adoren.

Porque Jesús vale más que todo lo que este mundo nos pueda dar y todo lo que la muerte nos pueda quitar.

Porque cuando tenemos a Jesús, las cosas que no tenemos no las necesitamos.

Porque de nada sirve tener el mundo entero si no tenemos a Cristo.

Porque si Dios me ha dado a Su hijo, ¿Cómo no va a darme con él todo por añadidura?

Porque Dios no quiere que lo veamos como un jefe con el cual hacer negocios. Él es nuestro Padre y quiere que le pidamos como hijos.

Porque Dios le da las mejores cosas a quienes lo dejan escoger a Él.

Porque los planes de Dios son mejores que los nuestros.

Porque Dios aborrece ese falso evangelio.

Porque cada día amo más a Dios gracias a Él.

“Dos cosas te he demandado; No me las niegues antes que muera: Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; No me des pobreza ni riquezas; Manténme del pan necesario; No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte, Y blasfeme el nombre de mi Dios.” (Proverbios 30:7-9, RV60)

“Dios hará vivir en paz a quienes le son fieles y confían en él.” (Isaías 26:3, TLA)

“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos.” (Mateo 19:23, RV60)

“Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.” (Lucas 12:15, RV60)

“Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.” (1 Timoteo 6:6:10, RV60)

“Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.” (Hebreo 13:5-6, RV60)

Y tú, ¿por qué odias el evangelio de la prosperidad?

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http://josuebarrios.com/evangelio-prosperidad/

John Piper tacha la teología de la prosperidad de falso cristianismo


John Piper tacha la teología de la prosperidad de falso cristianismo

by Luis A. Jovel

John Piper es mas consistente y un legitimo defensor de la verdad, no uno que se imagina que la sabe. Por otro lado, también tiene un verdadero grado académico, y no uno comprado de una universidad fraudulenta. Por eso, y muchas otras razones, es mejor oír a Piper que a Diamond, Bolainez, ¡y aun a mi!! En mi caso, este hombre me lleva muchos años por delante, y tiene mas experiencia ministerial y académica que yo. Lo respeto, y ha estado haciendo lo que los “pseudo-apologetas” dicen que hacen, desde mucho antes que ellos. ¿Me pregunto si Diamond conoce a Piper? Nunca lo ha mencionado que yo sepa.

Hum….en fin, veamos la noticia, y espero que todos aprendamos de ella. Si quieres ser un apologeta legitimo, estudia, y aprende a los pies de los que SI saben su material.

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En su último mensaje como pastor para la predicación y la visión de la Bethlehem Baptist Church (Iglesia Bautista de Belén) en Minneapolis, Minnesota, condenó con firmeza a los predicadores de la prosperidad quen él ve como seguidores de una fe atractiva que nada tiene que ver con el cristianismo real.

Tras 32 años de predicar en Iglesia Bautista de Belén, Piper abandona su responsabilidad para cederla a Jason Meyer, que se instalará como pastor este próximo 20 de enero. Piper es uno de los líderes evangélicos más reconocidos y respetados a nivel mundial, en todos los países y grupos denominacionales.

Sin embargo no será la última predicación de Piper, aunque sí quería transmitir en este momento importante de la vida de la congregación que “lo que el mundo necesita de la iglesia, es nuestro gozo victorioso en medio del sufrimiento y el dolor”.

 Piper enfatizó que el verdadero gozo no es el que se siente durante los servicios religiosos, sino en el verdadero regocijo sobrenatural e íntimo que debe experimentar todo cristiano en el sufrimiento y el dolor. Que quienes le rodean puedan decir “esta gente no está jugando. Ellos no están usando la religión como una plataforma para la misma y conocida auto-ayuda que el mundo les ofrece todos los días. Necesitan ver la grandeza de Dios en nuestras vidas”.

“Si usted atrae a la gente con promesas de riqueza… vida fácil, salud, y alegría con bromas y cosas similares, usted estará llevando a las personas a una adoración y alegría superficial haciéndolas pasar por el gozo en Cristo”. Y continuó: “Yo digo, ¿no sabes que hay gente cerca de ti ahora mismo que está enferma de de cáncer y va a morir? ¿Acaso no sabes que algunos están pasando grandes apuros financieros?

“Atraerá a la gente, sí, puede incluso lograr hacer crecer una enorme iglesia de esa forma. Pero no se verá la gloria de Cristo; y la vida cristiana no será vista como el camino de quien toma la cruz”, dijo Piper.

“Hablo con la consternación de que los servicios religiosos se consideran como programas de radio donde todo suena alegre (…) Por supuesto, el mundo tiene necesidad de ver a los cristianos felices, pero la felicidad tiene que venir de Cristo y forjada a través del dolor”, subrayó Piper. “De lo contrario, lo que les ofrecemos es algo vacío, porque sólo los cristianos que saben realmente lo que es gozarse en tiempos de dolor conocen lo que realmente es ser feliz en tiempos de bonanza”.

El predicador bautista denunció que muchos pastores hoy viven con casas de lujo, coches y ropa caros, algo que –dijo Piper- no es la forma en que el apóstol Pablo predicó y vivió el verdadero Evangelio en el Nuevo Testamento.

JESÚS, LA AUTÉNTICA RIQUEZA

“Usted nunca debe decir que atrae a alguien a Jesús así, porque si llegan atraídos por esas otras cosas no van a venir realmente a Jesús. Ellos vendrán a la iglesia atraídos por las cosas que se les puede proporcionar. Lo único que buscarán es lo material, pero siempre tendrán un corazón egoísta”, dijo.

“El apóstol Pablo dejó claro que en la vida cristiana siempre habrá sufrimiento, persecución, hambre, prisión y noches de insomnio. Pero en medio de esas dificultades, el espíritu de Pablo permaneció fiel a Jesús y a pesar de todo, gozándose porque tenía a Jesús en su vida” continuó Piper.

“Debemos destacar el valor de la persona de Cristo y los predicadores de la prosperidad están haciendo exactamente lo opuesto“, señaló Piper, citando la segunda carta a los corintios en su capítulo 6. “Lo que Pablo hace aquí es mostrar que el conocimiento de Cristo y tener vida eterna con Cristo es mejor que toda la riqueza del mundo, cualquier prosperidad e incluso que tener salud. Cuando nuestra vida o nuestro ministerio están pasando por aflicciones, por calamidades… Significa que Cristo es especialmente real para nosotros, y más precioso que haber perdido el sueño, la salud, el dinero o la vida…”.

Fuentes: NoticiaCristianacom, The Christian Post  Editado por: Protestante Digital 2013