¿Cómo entrevistas a una persona que le ha sido aplicada la Ley Baker para suicidas?


¿Cómo entrevistas a una persona que le ha sido aplicada la Ley Baker para suicidas?

Por Paulo Arieu

El suicidio es una de las causas principales de muerte en los Estados Unidos. Según el diario Infobae (04-22-2016), la tasa de suicidios en EEUU creció 24% entre 1999 y 2014, y con ello se ubica como la décima causa de muerte en el país, según un informe publicado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Según cita un folleto publicado por USF (2008), “Florida tuvo el tercer número más alto de muertes por suicidio entre todos los estados en 2005 con más de 2.300 muertes. En Florida, fue la décima causa de muerte en 2005, ubicándose tan alta como la segunda causa de muerte entre los 25-34 años en el estado.”

Según explica ninthcircuit (w.d.), el Estatuto de salud mental de la Florida permite exámenes involuntarios por hasta 72 horas con evidencia de enfermedad mental y daño / negligencia hacia uno mismo o hacia otros (Ley Baker). La Ley Baker lleva el nombre de Maxime Eldridge Baker, la ex representante del condado de Dade de la Casa de Representantes de Florida, que patrocinó y propugnó la ley durante siete años antes de que fuera aprobada en 1971 y promulgada en 1972. La Sra. Baker creía que las leyes de Salud Mental anteriores de Florida (que, hasta antes de 1971 no habían cambiado en forma significativa por casi un siglo), privaban a los ciudadanos con problemas de salud mental de su libertad al relegarlos a instituciones y menguar su derecho al debido proceso, incluso cuando no habían indicios de que eran un peligro para sí mismos o para los demás. Las personas con enfermedades mentales tienen derecho a que se valore y respete su dignidad individual, a recibir tratamiento sin demora y sin considerar si la persona tiene la capacidad para pagar, a dar su consentimiento expreso e informado, a recibir tratamiento humano y experto (médico, vocacional, social, educacional y de rehabilitación) adecuado para las necesidades de la persona, el derecho a comunicarse con otras personas (ya sea en persona, por teléfono o por correo) y a denunciar abusos, el derecho a votar en elecciones si son votantes cualificados, el derecho a mantener sus posesiones personales (incluso su ropa) si éstas se consideran seguras y no están prohibidas por razones médicas, el derecho a que el tribunal revise su causa para determinar si su detención o la negación de sus derechos o privilegios es justa (habeas corpus), a la planificación del tratamiento y el alta, el derecho a no ser objeto de una conducta sexual indebida por parte de miembros del personal, el derecho a un representante, el derecho a la confidencialidad y el derecho a que no se vulneren los derechos o privilegios contenidos en la Ley Baker.

La Ley Baker esboza las condiciones bajo las cuales un enfermo mental (o persona que se supone que es un enfermo mental) puede ser obligado a someterse a un examen involuntario en un hospital o institución de intervención de crisis local. El paciente que necesite ser internado bajo la Ley Baker debe ser un riesgo para sí mismo o para los demás por ser enfermo mental y no estar dispuesto o no ser capaz de dar su consentimiento para recibir tratamiento voluntario. La evaluación involuntaria puede tomar hasta 72 horas (ninthcircuit, w.d.). Según USF (2008),  una persona puede ser llevada a una instalación psiquiátrica para un examen involuntario, si cumple con los siguientes requisitos:

  • Hay una razón para creer que la persona tiene una enfermedad mental.
  • La enfermedad mental ha ocasionado que la persona se niegue a un examen voluntario después de que se le haya explicado su propósito.
  • La enfermedad mental ha ocasionado que la persona no pueda determinar si un examen es necesario.
  • Sin recibir el tratamiento y el cuidado apropiados, la persona puede sufrir de abandono, representa una amenaza real y presente para su propio bienestar y no está claro que este daño pueda evitarse con la intervención de sus familiares o amigos.
  • Sin el tratamiento, hay una posibilidad sustancial de que la persona se haga daño a sí misma o a los demás en un futuro cercano.

¿Cómo un consejero de salud mental entrevista a una persona que le ha sido aplicada la Ley Baker? El primer paso es la entrevista y el contacto inicial.

Contacto inicial: El entrevistador debe presentarse e informar al paciente de Baker Acted sobre por qué fue referido a ellos. Discuta los problemas y límites de confidencialidad.

Ejemplos de preguntas para evaluar la planificación suicida:

  • ¿Tienes un plan o has estado planeando terminar con tu vida? Si es así, ¿cómo lo harías? ¿Dónde lo harías?
  • ¿Tiene la (droga, pistola, cuerda) que usaría? ¿Dónde está ahora?
  • ¿Tienes una línea de tiempo en mente para terminar con tu vida? ¿Hay algo (un evento) que desencadene el plan?

Ejemplos de preguntas para evaluar la intención:

  • ¿Qué lograría si tuvieras que terminar con tu vida?
  • ¿Sientes que eres una carga para los demás?
  • ¿Qué tan seguro está usted de que este plan realmente acabará con su vida?
  • ¿Qué has hecho para comenzar a llevar a cabo el plan? Por ejemplo, ¿ha ensayado lo que haría (por ejemplo, sostuvo las pastillas o el arma, ató la cuerda)?
  • ¿Ha realizado otras preparaciones (por ejemplo, un seguro de vida actualizado, arreglos para mascotas)?
  • ¿Qué te hace sentir mejor (por ejemplo, contacto con la familia, uso de sustancias?)
  • ¿Qué te hace sentir peor (por ejemplo, estar solo, pensar en una situación)?
  • ¿Qué posibilidades crees que tienes para llevar a cabo tu plan?
  • ¿Qué te impide matarte?

Según los procedimientos de intervención de suicidio del Condado de Pasco (Pasco, w.d.) en la Florida, EE. UU.,  una evaluación de suicidio para responder al comportamiento suicida sería

  • Contacto inicial.
  • Preséntese y analice la confidencialidad.
  • Comience el proceso de entrevista.
  • Paso 1: evalúe el riesgo de la situación. Use el S.L.A.P. escala como una medida de riesgo.
  • Paso 2: Sea abierto y honesto.
  • Paso 3: Reconozca la seriedad de los sentimientos del estudiante. No seas crítico.
  • Paso 4: persuadir al alumno para que obtenga ayuda.
  • Paso 5. Fomentar la esperanza
  • Paso 6: Discute soluciones alternativas al suicidio.
  • Paso 7: Establezca un “plan de seguridad”.
  • Paso 8: accede a los recursos disponibles.

S.L.A.P. Scale

  • S: How SPECIFIC are the details of the plan? (¿Cuán ESPECÍFICOS son los detalles del plan?)
  • L: How LETHAL is the method? (Cuán letal es el método?)
  • A: What is the AVAILABILITY of the proposed method? (¿Cuál es la DISPONIBILIDAD del método propuesto?)
  • P: What is PROXIMITY to helping resources? (¿Cuál es la proximidad a ayudar a los recursos?)

References

American Physicians. (w.d.). Suicide Prevention Toolkit For Rural Primary Care Providers. Obtenido el 02-07-2018 de http://dphhs.mt.gov/Portals/85/suicideprevention/SuicidePreventionToolkitRuralPrimaryCareProviders.pdf

Infobae. (04-22-2016). La tasa de suicidios en Estados Unidos subió un 24% en 15 años. Obtenido el 02-07-2018 de https://www.infobae.com/2016/04/22/1806236-la-tasa-suicidios-estados-unidos-subio- un-24-15-anos/

Ninthcircuit. (w.d.). La ley Baker (Ley de Salud Mental de Florida). Obtenido de https://www.ninthcircuit.org/sites/default/files/TheBakerAct-Spanish.pdf

Pasco (2007).Suicide Intervention Procedures. Obtenido de http://www.pasco.k12.fl.us/library/student_services/brochures/suicide_brochure.pdf

USF. (2008)  The Relationship of Suicide Death to Baker Act Examination, Client Characteristics and Service Use Patterns. Obtenido de http://cfs.cbcs.usf.edu/_docs/publications/AHCA3-Baker-Act-Suicide.pdf

 

Evaluando el suicidio


Evaluando el suicidio

Por Paulo Arieu

Un intento suicida, puede terminar o no en la muerte de la persona como fin buscado y el riesgo suicida es la probabilidad que tiene una persona de intentar acabar con su vida. Este tema es una cuestión ética que siempre conmueve los sentimientos de la opinión pública y produce un fuerte impacto emocional. Según la O.M. S.  “el suicidio es un acto deliberadamente iniciado y llevado a cabo por un individuo con el conocimiento o la expectativa de que su resultado va a ser la muerte”.  Hoff (1981, p. 173), dice que “las mujeres son mas inclinadas al suicidio pero tres veces más hombres que mujeres que lo intentan, lo logran Es que los hombres tienden a emplear métodos mas violentos y mortíferos que las mujeres, y son menos inclinados a usar el suicidio como medio para manipular a otros.” Los profesionales de la salud mental (psicólogos y psiquiatras) se preocupan de la atención de los pacientes suicida, ya que al menos el 95% de las personas que se suicidan tienen un diagnóstico de alguna patología psiquiátrica.

Además, porque los intentos suicidas surgen ante un sufrimiento psíquico que supera el umbral de tolerancia del sujeto. El suicidio es valorado por medio de factores epidemiológicos, de antecedentes personales y del estado mental y de los estresantes actuales a los que está sometido el individuo. Según afirma Martínez Glattli (s.f.), Médico Psiquiatra y Docente de la Cátedra de Psicofarmacología de la Facultad de Psicología UBA, en el mundo hay 800.000 suicidios por año, y corresponden al 1.6 % de todas las muertes. También el explica que de todos los suicidios consumados el 24% presenta trastornos afectivos, 22% trastornos neuróticos y de personalidad, 18% abuso de sustancias, 10% Esquizofrenia, 5% Delirium y demencia, 21% otros trastornos mentales. Para tratar de evitar que un paciente cometa un acto irracional como el suicidio, es importante que el profesional de la salud mental tenga conocimientos técnicos suficientes como para diagnosticar  el riesgo de manera precoz.

Es necesario que se tomen las precauciones necesarias como para asegurar la vida del paciente, y que este pueda realizar un tratamiento adecuado a muy corto plazo.  Aún así, siempre existe la posibilidad de que un paciente pierda todo deseo de vivir y se suicide.  El suicidio en el hombre va aumentando en la adolescencia, asciende abruptamente en la temprana adultez y después sigue un gradual ascenso. En la mujer tiene su pico en la mitad de la vida y después declina.   Ante la posibilidad de que un paciente tenga posible riesgo de quitarse la vida, es difícil llegar a conclusiones exactas y seguras sobre quién va a intentar un suicidio y quién no lo va a hacer, y cuando es inminente el acto suicida.

Las escalas de valoración del riesgo suicida permiten determinar si un paciente está dentro de una población de riesgo o no. Hay que tener en cuenta que los factores que se evalúan en las escalas pueden variar con el tiempo y que por sí solos no indican la inminencia del suicidio. Una de las escalas más utilizadas y que es de fácil aplicación es llamada “Sad Persons scale”, que permite una rápida mirada a los factores de riesgo más importantes y una aproximación a la conducta a seguir:

Sad persons scale

Factores estadísticos de riesgo suicida: Los factores estadísticos de riesgo suicida definen a los grupos de riesgo, pero no predicen cuál persona se va suicidar y cuál no lo va a hacer.

  1. Factores demográfico-sociales de riesgo suicida: Son sexo, edad, estado civil, nivel socioeconómico y ocupación, hábitat.
  2. Factores psicológicos y psiquiátricos de riesgo suicida: Muchas de las personas que intentan suicidarse tienen sentimientos de desesperanza y pesimismo, y una visión decepcionante del futuro. Su autoestima está disminuida y encuentran que el suicidio es un Hojas Clínicas de Salud Mental 38 camino válido para solucionar sus problemas, aunque niegan que estas ideas conlleven un riesgo para ellos. Son de pensamiento rígido y perfeccionista, con baja tolerancia a las frustraciones y con tendencia a la impulsividad y al enojo, lo que los lleva a aislarse socialmente.
  3. Riesgo suicida en las enfermedades médicas no psiquiátricas: Los pacientes psiquiátricos son un grupo especialmente susceptible de presentar comportamientos suicidas. Se considera que es un porcentaje mínimo – sólo el 2% de las personas que se quitan la vida y que no padecen de ningún tipo de trastorno mental. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el porcentaje de enfermedades mentales que se encuentran en los suicidios consumados es el siguiente:

Entre el 25 y el 75 % de los individuos que consuman el suicidio tienen alguna enfermedad médica, y el 5% una enfermedad terminal. Estas cifras van aumentando junto con la edad. El hecho de tener mala salud en los últimos 6 meses también aumenta el riesgo. Los diagnósticos más frecuentes son: enfermedad incapacitante crónica (insuficiencia renal que requiere diálisis); enfermedad terminal o diagnósticos que están relacionados con la idea de muerte a corto plazo (cáncer, SIDA) ; dolor crónico (neuralgia del trigémino, cefaleas incoercibles). En la mayor parte (80%) de los pacientes con enfermedad somática que realizan intentos suicidas hay una comorbilidad con trastornos depresivos. Sin embargo, es frecuente que al haber dolor importante la depresión quede disimulada y no sea identificada.

Sad persons scale

Factores genético-familiares de riesgo suicida: El tener un familiar que murió por suicidio se asocia a un aumento considerable de la posibilidad de intentar suicidarse. Casi la mitad de los familiares de un suicida realizan un intento de suicidio en su vida. Esto es así más allá de que pueda ser debido a identificación con el familiar suicida o a una predisposición genética.

Riesgo suicida dado por los antecedentes de intentos suicidas: El antecedente de haber intentado suicidarse es uno de los factores que aporta al paciente más riesgo de quitarse la vida. Se sabe que uno o dos de cada diez de estas personas van a morir por suicidio. Y que aportan a la totalidad de los suicidios la mitad de las muertes. Por lo cual hay que tener muy en cuenta a las personas que ya realizaron un intento de suicidio por el alto riesgo que esto representa (100 veces más que la población general en el primer año).

Los primeros tres signos de advertencia son:

  • Amenazar con herir o matar a uno mismo
  • Buscando formas de suicidarse; buscando acceso a pastillas, armas u otros medios
  • Hablando o escribiendo sobre la muerte o el suicidio.

La lista restante de señales de advertencia debe alertar al clínico de que se debe realizar una evaluación de salud mental en un futuro MUY próximo y que las precauciones deben ponerse en práctica INMEDIATAMENTE para garantizar la seguridad, la estabilidad y la seguridad del individuo:

  • Desesperanza
  • Rabia, ira, buscando venganza
  • Actuar imprudentemente o involucrarse en actividades arriesgadas, aparentemente sin pensar
  • Sentirse atrapado, como si no hubiera escapatoria
  • Aumento del abuso de alcohol o drogas
  • Retirarse de amigos, familia o sociedad
  • Ansiedad, agitación, incapacidad para dormir o dormir todo el tiempo
  • Cambios dramáticos en el estado de ánimo
  • No hay razón para vivir, no hay sentido de propósito en la vida

Existen otros comportamientos que pueden asociarse con un mayor riesgo de suicidio a corto plazo son cuando el paciente hace arreglos para deshacerse de la responsabilidad de otros dependientes (niños, mascotas, ancianos) o hacer otras preparaciones, como actualizar testamentos, hacer arreglos financieros para pagar las cuentas, despedirse de sus seres queridos, etc.

            En conclusión la investigación poblacional sugiere que el riesgo de suicidio aumenta con un aumento en la cantidad de factores de riesgo presentes, de modo que cuando más factores de riesgo están presentes en un momento dado, es más probable que indiquen un mayor riesgo de comportamientos suicidas en ese momento.

Referencias

Hoff, P. (1981). El pastor como consejero. Editorial Vida. Miami. Florida, EE.UU.

Martínez Glattli, H. (s.f.).Evaluación del Riesgo de Suicidio. Obtenido el 02-06-2018 de  http://www.psi.uba.ar/academica/carrerasdegrado/psicologia/sitios_catedras/electivas/616_psicofarmacologia/material/evaluacion.pdf

Resumen: “el suicidio entre los adolescentes”


Resumen: “el suicidio entre los adolescentes”

Por Paulo Arieu

La muerte por suicidio de un joven es desvastadora. Aunque este tragico acto no siempre se puede evitar, es aconsejable estar asesorados lo mejor posible.
Varios y complejos son las razones por las que un adolescente decide acabar con su vida.Esta es la tercera causa de muerte entre jovenes de 15 a 24 años. Y se realizan por lo menos 25 intentos por cada suicidio realizado. En los EE.UU. el riesgo varia según el sexo y si el joven tiene en sus casas acceso a las armas o a medicamentos (recetados o sin receta). Las niñas piensan e intentan suicidarse dos veces más que los niños y tienden a intentar suicidarse por sobredosis de drogas o cortándose. Los niños fallecen por suicidio cuatro veces más que las niñas, usando métodos más letales, como armas, colgándose o saltando desde alturas.

Factores que aumentan el riesgo de suicidio en los adolescentes:

• Un trastorno psicológico (depresión, bipolar y consumo de drogas y alcohol).
• Sentimientos de angustia, irritabilidad o agitación
• Sentimientos de desesperanza y de complejo de inferioridad.
• Un intento previo de suicidio
• Antecedentes de depresión o de suicidio en la familia
• Abuso emocional, físico o sexual
• Falta de un grupo de apoyo, malas relaciones con los padres o sus pares y sentimientos de aislamiento social
• Hacer frente a bisexualidad u homosexualidad en una familia o comunidad que no lo apoya o en un ambiente escolar hostil

Los adolescentes que piensan en suicidarse podrían:
• Mencionar el suicidio o la muerte en general
• Insinuar que ya no estarán más
• Mencionar los sentimientos de desesperanza o de culpa
• Tetraerse de amigos o de la familia
• Escribir canciones, poemas o cartas sobre la muerte, la separación y pérdida
• Empezar a regalar objetos valiosos a hermanos o amigos
• Perder el deseo de participar en cosas o actividades predilectas
• Tener dificultades para concentrarse o pensar con claridad
• Mostrar cambios en hábitos de alimentación o de dormir
• Participar en comportamientos riesgosos
• Perder interés en la escuela o en los deportes

Los padres deben estar atentos a posibles señales de advertencia por parte de los jovenes. Por eso deben saber observar bien y saber oir a los hijos. Muchas veces solo buscan llamar la atención, pero otras veces pueden estar hablando en serio.Los padres deben tratar de mantener abierta la comunicación y saber como expresar su apoyo y amor de padres. Puede servir de orientacion a los padres preguntarles a sus hijos si desean hacerse daño.Ante la duda, es mejor pedir ayuda profesional.
Los conflictos continuos familiares o entre intimos amigos, pueden empeorar la situación para un adolescente que se siente incomprendido.

Fuente bibliográfica

kidshealth.org.(2015).Acerca del suicidio de adolescentes. Obtenido 05-22-2017 de

http://kidshealth.org/es/parents/suicide-esp.html

Aumentan intentos de suicidios entre adolescentes hispanos


Aumentan intentos de suicidios entre adolescentes hispanos

Aumentan intentos de suicidios entre adolescentes hispanos

 

La prevención del suicidio: vivir es la mejor opción


La prevención del suicidio: vivir es la mejor opción

2013-06-05

El periodista André Trigueiro tiene dos pasiones: la causa ambiental y la prevención del suicidio. En el fondo se mueve por un único gran amor: el amor apasionado por la vida, bien sea la de la naturaleza o la del ser humano en riesgo.

El amor a la naturaleza se materializa través de su programa, tal vez el mejor del género en la televisión nacional sobre el ambiente, transmitido por Globonews con el título Ciudades y Soluciones.

El amor por el ser humano en riesgo de suicidio se muestra a través de su actuación en el Centro de Valoración de la Vida (CVV) de Río de Janeiro y por este espléndido libro cuyo título lo dice todo: Vivir es la mejor Opción: la prevención delsuicidio en Brasil y en el mundo (Editorial Espírita, São Bernardo do Campo 2015).

No conozco en la literatura accesible un texto más minucioso, analítico, inspirador y sustentador del amor y de la esperanza por la vida que este de André Trigueiro.

Para empezar, se comporta como un periodista concienzudo: recoge, en las fuentes más seguras, los principales datos referentes al suicidio en Brasil y en el mundo. Seguidamente analiza los factores y las causas que llevan a las personas a buscar su propia muerte. Y finalmente, sugiere y propone caminos de acompañamiento y de superación. Como una especie de apéndice, pero sin ningún propósito proselitista, expone didácticamente la visión espírita del suicidio, cómo ella le ayudó personalmente a ser más humano y espiritual, y cómo el suicida es tratado por la doctrina.

Primeramente rompe el tabú y el silencio que rodean el fenómeno mundial del suicidio. La prevención se hace con información. Hablar del suicidio como hablamos del sida ayuda a eventuales suicidas a evitar este camino. Pero no basta hablar. Se trata de hablar, como lo demuestra en su texto, con sumo respeto, lleno de comprensión y de compasión, evitando cualquier dramatización y espectacularización excesivas.

Los datos nos obligan a hablar del suicidio pues por su gran frecuencia se ha convertido en un problema de salud pública, raramente incluido en los planes sanitarios de los gobiernos. Los últimos datos accesibles de la Organización Mundial de la Salud (OMS) son de 2012. Ahí se dice que hay cerca de 804 mil casos por año, lo que viene a dar un suicidio cada 40 segundos, y además un intento de suicidio cada dos segundos.

En Brasil son 11.821 casos al año, lo que equivale a 32 por día especialmente en la Amazonia, en Paraíba, en Bahía y en Rio Grande del Sur.

En una perspectiva global, después de los accidentes de tráfico, el suicidio es la causa principal de mortalidad, abarcando todas las edades, pero afectando principalmente a los jóvenes entre 15-29 años, que representan el 8,5% de las muertes en el mundo.

Este hecho desafía a la inteligencia humana: ¿cómo es posible que un ser llamado a la vida, el don más precioso que existe en el universo, pueda buscar la eliminación de su propia vida? Aquí se hace necesaria una comprensión realista de la condición humana, hecha de luz y de sombras, de éxitos y de fracasos, de esperanza y de desesperación. Este dato no es un defecto de nuestra naturaleza, sino la forma como está constituido nuestro mismo ser, mortal, finito, imperfecto y siempre en camino de perfección. Son innumerables las causas que llevan a las personas a buscar el suicidio: la inundación de la dimensión de sombra, trastornos psicológicos, enfermedades incapacitantes, profundas decepciones y prolongadas depresiones. Pero más que todo, la pérdida del sentido de la vida que suscita en las personas vulnerables el impulso de desaparecer. A veces quitarse la vida es una forma de buscar un sentido que les ha sido negado en esta vida. De ahí, nuestro respeto ante quien toma tal decisión, no por cobardía, sino por amor a una vida supuestamente mejor que esta.

Pero André Trigueiro sustenta con determinación y profunda esperanza esta tesis: en la mayoría absoluta de los casos, los suicidios son prevenibles.

En este contexto detalla varios caminos desarrollados especialmente por los Samaritanos de Londres y por el Centro de Valoración de la Vida (CVV), ambos de origen espírita, pero sin intención de conquistar para ese camino espiritual. Estas dos instituciones principales, compuestas por voluntarios (solo los 70 puestos en Brasil atienden de media unas 800 mil llamadas de teléfono o por internet al año), son las que se dedican directamente a la prevención del suicidio. Los valores que las inspiran son profundamente humanísticos y ético-espirituales: la comprensión, la acogida, la escucha, la fraternidad, la cooperación, el crecimiento interior y el ejercicio de la vida plena.

Sólo lo que refuerza la vida puede salvar la vida en peligro. Es válida la tesis de Triguero: «vivir es la mejor opción».

Es mérito de André Trigueiro no solo transmitirnos ese mensaje de esperanza y de escucha sino también vivirlo concretamente en su propia vida.

Página de Boff en Koinonía