Martín Gianola decreta la inexistencia del diablo


Martín Gianola decreta la inexistencia del diablo

por Pablo Santomauro

Pablo Santomauro

Introducción:

La existencia del diablo es una realidad;a pesar del hecho de que hoy tenemos explicaciones a muchas de las cosas que suceden, la existencia del mal sigue siendo una realidad no muy explorada por los científicos.
En su artículo,Gianola se equivoca con ignorar a Satanás, ya que el diablo existe de verdad. Su existencia no es el fruto de la superstición, sino que es una realidad.
Antes se le atribuía a Satanás la totalidad de los sucesos, hoy ya no, y es bueno que haya sucedido así, pero la existencia del demonio no es algo que porque lo ignoremos, desaparecerá. Al contrario, actuará mejor, desde el silencio.Los dos extremos son malos.
Me parece muy oportuno las palabras del vaticano, que en 1999 llamó la Iglesia Católica a sus sacerdotes a diferenciar entre las posesiones demoníacas y las enfermedades mentales, antes de ejecutar un exorcismo.Esta fue una decisión correcta. La existencia del mal es una realidad. No ganamos nada con ignorarlo o demonizar a los enfermos siquiátricos.

Antes de iniciar el artículo, aunque muchos conocen acerca del diablo, quiero transcribirle algunos datos acerca del diablo y de Satanás.

470-existe-el-diablo-500x300

a) DIABLO: Transcripción del vocablo griego diabolos (calumniador, acusador), usado en la LXX para traducir la palabra hebrea sataŒn (Satanás). El Nuevo Testamento usa el nombre diablo como sinónimo absoluto de Satanás, pero esta última denominación es más típica de Palestina (Belial; Baal-zebú; Demonios). En las Epístolas pastorales (1 Ti 3.11; 2 Ti 3.3; Tit 2.3) el plural de este vocablo se traduce «calumniadores».[0]

b) SATANÁS (del hebreo, satan, que significa enemigo, adversario). Acusador del pueblo escogido y enemigo de Dios por excelencia. Genéricamente, puede aplicarse a todo opositor ante un tribunal (Sal 71.13; 109.6; 1 S 29.4), pero como nombre propio se refiere al Diablo.
Según el monoteísmo riguroso de la Biblia, este ser sobrehumano fue creado por Dios y está sujeto a su voluntad soberana. Satanás, por ejemplo, aparece como uno de los «hijos de Dios» que rinden informes ante el trono, y necesita el permiso divino para tocar al piadoso Job (Job 1.6–2.7, cf. Lc 22.31). En Zac 3.1ss no se había desarrollado todavía el concepto pleno de Satanás como un ser maligno, pero en 1 Cr 21.1 (cf. //; 2 S 24.1), donde el sujeto es «Jehová» (Demonios), es evidente la hostilidad implacable de Satanás. Asimismo, aparentemente Jehová manda un espíritu mentiroso como instrumento de su voluntad (1 R 22.19ss) que, sin embargo, pertenece al «ejército del cielo». La noción del acusador no aparece con frecuencia en el Antiguo Testamento; pero, ya sea que aparezca como abogado acusador o como principio demoníaco y destructivo, siempre está dentro del plan redentor.
En el período intertestamentario varios conceptos originalmente independientes fueron combinados con la noción de Satanás: el ángel de la muerte, el principio del mal, la tentación interna del hombre,  Azazel, el capitán de los demonios, etc. Se le identifica con la Serpiente de Gn 3.1ss (cf. Ap 12.9) y por consiguiente como fuente de la muerte (Sabiduría 2.24). Se le llama  Belial,  Baal-zebub y Sammael. Es esencial recordar que en estos desarrollos Satanás sigue como una figura celestial, ya que una «caída del cielo» haría imposible su obra acusadora. Su identificación como príncipe de los  ángeles caídos aparece muy tarde y no influye en el Nuevo Testamento, ya que Lc 10.18 describe una visión profética del Señor Jesús, y los otros pasajes aducidos (Is 14.12–17; Ez 28.11–19; Jud 6; Ap passim) son también de tinte apocalíptico y describen el triunfo final de Dios.
Los rabinos asimismo daban poca importancia a Satanás. Solían asociarlo con el impulso maligno interno del hombre y lo llamaban el tentador (cf. Mt 4.3; 1 Ts 3.5).
Dos ideas sobresalen en el Nuevo Testamento: la antítesis absoluta entre Dios y Satanás y la victoria del Reino de Dios sobre él. Satanás es el príncipe o dios de este mundo que dispone de sus reinos (Jn 12.31; 2 Co 4.4; Lc 4.6) y mantiene dominio sobre la mayoría de sus habitantes (Mt 6.13). «Guárdanos del maligno»; Hch 26.18; Col 1.13). Es el fuerte que, armado, vigila sus bienes (Mc 3.27). El hombre no puede, sin la gracia divina, escapar de su esclavitud. Por tanto, con el consentimiento humano, la hegemonía de Satanás produce un  Mundo cuyas obras son malas (1 Jn 3.8; 2.15, 16), y Satanás mismo es padre de todo lo funesto (Hch 13.10; Jn 6.70; 8.44).
Desde el nacimiento de Cristo, Satanás hizo todo lo posible por destruirlo y estorbarle en su ministerio (Mt 2.16; cf. Ap 12.3, 4). La tentación en el desierto (Mt 4; Lc 4) fue una tentativa satánica de arruinar el ministerio de Cristo. El hecho de que, después de la tentación, Satanás «se apartó de él por un tiempo» (Lc 4.13) significa que volvió a tentarle en otras ocasiones (cf. Heb 2.18; 4.15). Cristo vino precisamente «para deshacer las obras del diablo» (1 Jn 3.8; Heb 2.14), y por eso Satanás se opone a toda su obra. Cuando Pedro protestó por la idea de la muerte de Cristo, este le dijo: «¡Quítate de delante de mí, Satanás! Me eres tropiezo» (Mt 16.23). La traición de Judas fue instigada por Satanás. (Lc 22.3; Jn 13.2, 27).
La destrucción que Satanás ha efectuado abarca procesos nefastos de toda índole (Mc 3.23ss; Lc 13.11, 16; 1 Co 5.5; 2 Co 12.7; 1 Ti 1.20) que a menudo son efectuados por sus súbditos, los demonios. En este sentido Satanás tiene «el imperio de la muerte» (Heb 2.14 HA). Tras el paganismo están los demonios y, en fin de cuentas, su capitán (Hch 13.10; 1 Co 10.20). Satanás no deja jamás de ser el acusador (Ap 12.10). Contra este reino satánico, Cristo alza el estandarte de Dios. Él ha atado al fuerte y saqueado sus bienes; por Él el adversario es echado del cielo (Ap 12.10–13; Jn 12.31; Lc 10.18). Aun así, a Satanás le queda algo de tiempo en la tierra (Ap 12.12).
En los primeros días de la iglesia, Satanás aparece como protagonista hostil (Hch 5.3; Ro 16.20; 1 Co 7.5; 2 Co 2.11, etc.) que arrebata la semilla del evangelio (Mc 4.15) y siembra otra que es espuria (Mt 13.25). Aunque los cristianos son salvaguardados de Satanás (2 Ts 3.3) y le han vencido (1 Jn 2.13), se les exhorta a combatirle con todas sus fuerzas (Ef 6.10ss).
En los últimos días, Satanás llama al  Anticristo y al falso profeta para que estos le sirvan (Ap 13.2, 11; 2 Ts 2.9s). Su éxito inicial es evidente, pero la  Segunda Venida de Cristo resulta en la derrota del triunvirato satánico, y Satanás es echado en cadenas al  Abismo. Después del  Milenio, queda suelto brevemente, pero de nuevo Dios lo derrota y finalmente lo arroja al tormento eterno en el lago de fuego (Ap 20.1–10).»[1]

Paulo Arieu

————–

Crítica teológica del artículo

A pesar de que Martín Gianola es un pobre adversario teológico y que mi tarea como apologista de la fe cristiana es ignorar a aquellos individuos que no tienen interés en presentar una crítica honesta y decente del cristianismo, a pedido de un amigo he decidido rebatir su mediocre artículo [2]

Veamos lo que Gianola escribe en el comienzo de su artículo:

———————————————
CITA:

“Hoy se salvan más vidas gracias a recetar antibióticos que a rezar oraciones como fórmulas para espantar espíritus. Una de dos: o los demonios se retiraron de la ocupación de cuerpos humanos para enfermarlos, o se han descubierto las verdaderas causas de las afecciones. Me inclino más por la segunda explicación”.
————————————————

Gianola, quien no es teológo ni nada que se le aproxime, ha decidido que el diablo no existe y que los que creen en él son estúpidos, mostrando una arrogancia inusual para alguien tan ignorante en el tema. Al comienzo de su artículo procede a construir un monigote de paja (falacia del) dando a entender que los cristianos creemos que las enfermedades son causadas por demonios. Si bien existe un sector evangélico que equivocada y lamentablemente, debido a la influencia de maestros con motivaciones impuras, cree que las enfermedades son causadas por la presencia de demonios, no es cierto que ésta es una doctrina de todo el cristianismo. Gianola, por otra parte, no tiene problema en usar la falacia de generalización porque el hacerlo sirve a su propósito obvio de denigrar la fe cristiana. Aun si hubo instancias en la historia donde se llegaron a practicar exorcismos con la convicción de que ciertas enfermedades eran demoníacas, si Gianola fuera honesto en su aproximación, hubiera investigado lo suficiente como para ir a los documentos primarios del cristianismo. Allí hubiera encontrado que no existe evidencia ninguna en la Biblia para la creencia o práctica.

Seguidamente, Gianola comienza a filosofar. Por supuesto que no trae nada nuevo al debate cuando plantea las legendarias preguntas que los escépticos han planteado por millones de años (hipérbole).

——————————————————————————————
CITA:

“¿cómo puede ser que siendo un ángel perfecto de Dios (con todo lo que significa la perfección), se revelase y se volviera su enemigo número uno?”

“¿Cómo es posible que un Dios todopoderoso, todo amor permita la existencia de un ser de menor poder que solo trae problemas a sus queridos hijos, los hombres?”

“¿No sabía Dios desde siempre que el diablo se iba a revelar, si lo sabía, porque lo creó entonces?”

“¿ Si Satanás sabe que será vencido en el final de los tiempos (como está escrito en el Apocalípsis) ¿ Por que sigue en su lucha vana contra los poderes de Dios? ¿Acaso no sabe que no tiene posibilidad de triunfo?, Etc. Volverémos con mas profundidad sobre estas cuestiones”.

—————————————————————

Según Gianola, estas cuatro preguntas son incontestables, pero en realidad sólo demuestran su ignorancia bíblica y su pobreza de razonamiento crítico. Como Gianola promete volver con “más profundidad sobre estas cuestiones”, mejor dejo la refutación para cuando él vuelva con la esperanza de no ahogarme en la profundidad de sus planteos.

Por ahora, continuemos con su artículo.

————————————————-
CITA:

Esta creencia, la de que somos influenciados por Satanás para pecar, nos libera de toda responsabilidad en nuestros actos. Esos actos que llamamos “inhumanos”, no son resultado de la intervención del ángel caído en nuestro accionar. Son acciones nuestras y pertenecen a nuestra naturaleza. Aunque esto no hable muy bien de nuestra conducta y nos dé vergüenza aceptarlo.
———————————————————–

Aquí Gianola parece tener un momento de lucidez. Lo que afirma es una enseñanza bíblica, algo que le debe pesar. Bien escribe Santiago que los humanos pecamos tentados por nuestra propia concupiscencia. Nadie puede decir “el diablo me hizo hacerlo”. Gianola bien le llama “nuestra naturaleza”, aunque estoy seguro que la definición de naturaleza con la que él trabaja es diferente al concepto cristiano.

Veamos ahora el opus magnus del argumento de Gianola.

———————————————
CITA:

Ahora bien, hemos comprendido que el diablo es sólo un mito, hemos podido estudiar que la creencia de una fuerza maligna es básica en todas las religiones de la tierra: Cerca del Río Ganges en la India estaban los Asuras, demonios que luchaban contra los Devas (Dioses buenos) y se encargaban tambien de luchar contra los humanos.
Para los persas Ahriman era el diablo encargado de luchar contra las fuerzas del bien representadas por Orzmud.
Los egipcios lo llamaban Set, quien mantenía su constante lucha contra Osiris y la humanidad, cerca de las orillas del Nilo.
Del diablo Babilónico deriva el diablo de los Hebreos, que es el nuestro. Pero además de él, los Judíos creían que había nueve tipos de demonios.
Para los africanos los demonios eran de color blanco, para los europeos los demonios eran negros. Una alarmante señal de que los temores y odios de las diferentes razas se traducen en la “demonización” de los enemigos o de la gente contra la que se tiene algún tipo de prejuicio.
Pero volviendo a poner nuestra atención en el mundo “occidental y cristiano”, encontramos al paradójico Satanás haciendo de las suyas.
————————————————————-

La verdad es que en mi ignorancia total fracaso en vislumbrar cómo este argumento prueba de que “el diablo es sólo un mito”. El hecho de que diferentes civilizaciones y culturas tengan distintos conceptos de las fuerzas del mal, para nada prueba que el diablo no exista. Lo único que el argumento de Gianola prueba es que él ha cometido la falacia o error de razonamiento llamado de la pista falsa (“red herring” en inglés), y también la falacia de la “conclusión irrelevante” (la conclusión no es lógicamente válida). Como si esto fuera poco, el argumento de Gianola revela que existe una noción universal que acepta la existencia del mal representado por entes personales. El argumento apoya por inferencia que es posible que el diablo exista, por lo que vemos que Gianola, para acabar de rematarla, comete la falacia del suicidio, i.e., intentando probar una cosa termina probando algo que contradice su propia conclusión.

Seguimos analizando el escrito de Gianola.

——————————————————-

CITA:

Pero volviendo a poner nuestra atención en el mundo “occidental y cristiano”, encontramos al paradójico Satanás haciendo de las suyas.
¿Por qué paradójico?. Reiteremos algunas de las preguntas formuladas antes y profundicemos un poco:
———————————————————–

¡Ah, la tan esperada promesa de profundizar!

————————————————————-

CITA:

1-El diablo sobre el que nos hablaron, era uno de los ángeles de Dios. La primeras preguntas que se me ocurren son: ¿Cómo fue que el diablo se rebeló ante su creador, si todo lo que existía en ese momento era perfecto? Es decir ¿Quién tentó a Satanás? ¿Quién lo llevó al pecado si no existía el mal en ningún lugar, ni otro “diablo” que lo indujera a la rebelión?

Su libre albedrío explicaría esta conducta si en ese momento se hubiera podido elegir entre el bien y el mal. Pero hay un detalle que no debe pasar desapercibido. En un mundo de ángeles perfectos no existe el mal ni la posibilidad de elegir por él.

—————————————————————-

La verdad es que a Gianola no se le ha ocurrido nada. Las preguntas que plantea, como dije anteriormente, son viejas cantinelas de los ateos, agnósticos, existencialistas y sabelotodos, pero si le agrada llevarse el crédito, allá él. No le pinchemos el globo.

La primer pregunta de Gianola revela que su concepto de “perfección” es deficiente. Dice Gianola que “en un mundo de ángeles perfectos no existe el mal ni la posibilidad de elegir por él”, por lo tanto el diablo no pudo ejercer su libre albedrío. En otras palabras, si no existe el mal, ya que todo era perfecto, no existe la posibilidad de ejercer el libre albedrío.

Gianola no sólo tiene una falsa noción de perfección, sino también de libre albedrío. Su error consiste en no reconocer que el libre albedrío, por lógica también incluye la posibilidad del error moral. Dios creó al diablo con libre albedrío y esa creación traía consigo el riesgo del mal. El mal no tiene que ser un agente externo; el potencial del mal viene incluido en el derecho del libre albedrío, por lo tanto, Gianola se equivoca cuando dice que “no existía el mal en ningún lugar, ni otro “diablo” que lo indujera a la rebelión”. En realidad, no había necesidad de que existiera “otro diablo” o que el mal estuviera presente en algún lugar externo. Con solo que exista el potencial para el mal en el mismo diablo es suficiente para cometer un error moral.

Es obvio que para Gianola algo perfecto es una situación donde la posibilidad de ejercer el libre albedrío es imposible. Es por ello que afirma “En un mundo de ángeles perfectos no existe el mal ni la posibilidad de elegir por él”. En realidad esto equivale a decir que Dios creó al diablo y a los ángeles sin libre albedrío. ¿Es posible que todo fuera perfecto y el diablo y los ángeles no tuvieran la posibilidad de elegir entre el bien el mal? Si no hubiera libre albedrío las cosas no serían perfectas. Gianola, en otras palabras, dice que el diablo y los ángeles sólo tenían la posibilidad de elegir lo bueno nada más. Eso significa, para el buen entendedor, que no existía la libertad moral. Parte de la libertad moral es la habilidad de escoger entre lo bueno y lo malo. Pero si no existía la libertad moral, ¿cómo podemos decir que todo era perfecto? La libertad moral es algo bueno. Si ella no existía en ese momento, no podemos decir que todo era perfecto.

—————————————

CITA:

2-Satanás se dedica a tentar a los humanos, pero ¿Se atrevería a tentar a su creador, sabiendo que no tiene ninguna chance de ganar?. Es poco probable, sin embargo tenemos la historia de la tentación de Jesús en el desierto. Este relato nos habla de un diablo que ofrece al mismo Dios todos los reinos de la tierra (¡Que ya le pertenecían de antemano!) ¿Puede ser tan tonto Satanás como para creer que puede tentar a Dios?
——————————————

Es obvio que Gianola no tiene conocimiento de que Satanás, de alguna manera, tiene más que una leve ingerencia en los asuntos de las naciones, no en vano Jesucristo le llamó el “príncipe de este mundo” infiriendo que Satanás ejerce una influencia importante en el sistema de este mundo.

También es importante discernir que la misión de Satanás es impedir que Jesús llegue a la cruz, donde Satanás sabía que sería derrotado. Además, Satanás no pensaba que estaba tentando a Dios en la plenitud de su poder y naturaleza, sino al Dios-hombre que al tomar sobre sí una naturaleza humana se limitó en el uso de sus atributos a los efectos de llevar a cabo su misión de Salvador. Jesús mostró durante su estadía terrenal muchas características humanas, entre ellas la necesidad de comer, beber, dormir, etc. Es perfectamente comprensible que el diablo haya tratado de tomar ventaja de esta situación. Gianola erra una vez más con su filosofía de boliche.

———————————–

CITA:

3-Si el objetivo del Diablo es ganar almas ¿Por qué indujo a Judas a traicionar a Jesús? Esto deribaría en la crucificción, y despues de ella en la adhesión de millones de personas al cristianismo. Si el Diablo no se hubiera metido, millones de personas hubieran sido condenadas directamente al infierno ¿Cuál sería el objetivo de ir en contra de su propio plan? Evidentemente, o el argumento carece de lógica o el Diablo es demasiado torpe y le falla la capacidad básica de razonamiento.
——————————————

¿Crucifixión va con “x”, verdad? Derivar no se escribe “deribar”, y es la segunda vez que Gianola lo hace en el mismo artículo. Sugiero que consiga un corrector de prueba lo más pronto posible. Yo no puedo pagar uno para mí, pero me imagino que un periódico o lo que sea que publica los trabajos de Gianola puede revisar y corregir estas cosas que en realidad desmerecen los brillantes artículos de Martincito.

El argumento de Gianola es inválido, y pienso que es a él a quien le falla la capacidad básica de razonamiento. El objetivo de Satanás era evitar que Cristo muriera en una cruz. La cruz era el método de ejecución que tenía que experimentar Jesús y el único que se ajustaba al plan de Dios. Cualquier otro método hubiera resultado en la victoria de Satanás. Es por ello que Satanás empuja a Judas a entregarlo a los judíos con la esperanza de que ellos apedrearan a Jesús.

————————————————————-
CITA:

4-¿Por qué Satanás castiga en el infierno a los pecadores que el mismo Dios ha mandado allí? ¿Acaso trabaja para Dios? Si los humanos pecamos en la tierra haciendo la voluntad del diablo ¿Porque no premiarlos en el infierno en vez de hacerlos sufrir eternamente?
Todas estas preguntas pueden tener variadas respuestas según el teólogo de turno.
—————————————————————

Tengo que reconocer que las absurdidades de Gianola van in crescendo a medida que continúa escribiendo. ¿De dónde saca Gianola que el diablo es el verdugo del infierno? ¿Dónde dice en la Biblia que Satanás castiga a los pecadores en el infierno? Lo debe haber leído en la Divina Comedia, aunque ya ni me acuerdo de la obra de Dante que leí en la secundaria. Lo cierto es que el diablo aun no está en el infierno, pero hasta aquí llego, tanta barbaridad no merece ser analizada.

Dios te bendiga

Pablo Santomauro

Notas

[0] Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.

[1] «Diablo» y «Satán» en DBH, EBDM, DTB y VTB. P. van Imschoot, Teología del Antiguo Testamento, Fax, 1969, pp. 175–188. R. Schnackenbrug, Reino y reinado de Dios, Fax, Madrid, 1970, pp. 110–114, 285–291, 308–321, citado en  Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.

[2]  Gianola, Martín. “El diablo está perdiendo popularidad”. Recuperado de http://www.periodicotribuna.com.ar/Articulo.asp?Articulo=470

Mirada antropológica sobre el Satanismo


Mirada antropológica sobre el Satanismo

La importancia que los medios de comunicación han dado recientemente a algunos episodios más o menos ligados con el mundo del satanismo es síntoma y efecto de la curiosidad morbosa que actualmente tienen muchos hombres respecto de lo oculto en general y de lo satánico en particular; por esto se hace más urgente la necesidad de lograr instrumentos de discernimiento claros y significativos acerca de las causas y las formas de este fenómeno, también para entender cómo se relacionan con la cultura contemporánea y cuáles pueden ser las motivaciones subjetivas que impulsan a algunas personas a dejarse envolver o atraer por ese mundo oscuro.

Ante todo queremos precisar que el término satanismo abarca una amplia gama de fenómenos, con muchos aspectos y numerosas facetas. En este artículo nos limitaremos a examinar algunos ejemplos que son muy significativos y apropiados para iluminar las principales características en función de un análisis antropológico. Más precisamente, nuestra mirada antropológica sobre el satanismo se propone afrontar dos problemas distintos, profundamente conectados entre sí y que pueden iluminarse recíprocamente: por un lado presentaremos algunos elementos que nos ayudarán a identificar la imagen del hombre que emerge del contexto doctrinal satanista; por otro, trataremos de ver cuáles podrían ser algunas motivaciones subjetivas en las personas que se acercan al mundo del satanismo.

La antropología de algunos satanistas
Una exploración hecha sobre los textos más significativos y difundidos del satanismo reciente y contemporáneo manifiesta con gran claridad una visión prometeica del hombre, que se traduce en su exaltación y divinización: «seréis como dioses», prometía el antiguo tentador, y la promesa permanece inmutable también para aquellos que hoy se inspiran en ese tentador.

Aleister Crowley (1875-1947), indudable inspirador de muchos autores satanistas contemporáneos, explícita con mucha claridad el lazo de unión que existe entre la exaltación del hombre y la rebelión contra Dios, particularmente contra el Dios de los preceptos morales, en los cuales había sido educado en el seno de una secta fundamentalista:

«No existe ninguna ley –escribe Crowley en el Liber legis- excepto ‘haz lo que quieras’, (…). ¡Sé fuerte, hombre! Desea y goza todo lo de los sentidos y del éxtasis: no temas que ningún Dios te reniegue por esto. Cada hombre, cada mujer, es una estrella si encuentra la verdadera propia voluntad, de otro modo es un esclavo; y los esclavos deberán servir. Excluye la misericordia: ¡condenados aquellos que tienen compasión! Mata y tortura: ¡no perdones a nadie!».

En la misma línea se coloca también Anton Szandor La Vey (nacido en 1930) que inicia su Biblia de Satanás (Avon, Nueva York 1969) con «nueve afirmaciones satánicas», una suerte de himno al deseo humano de autogratificación psicofísica a cualquier precio, tanto en la relación con uno mismo («Satanás representa la indulgencia en lugar de la abstinencia. Satanás representa la existencia vital en lugar de los inútiles sueños espirituales»), como en la relación con los demás («Satanás representa la venganza en lugar de presentar la otra mejilla»); y, sobre todo, en relación a Dios y a sus normas morales («Satanás representa al hombre en cuanto no es más que otro animal, alguna vez mejor, pero más frecuentemente peor que aquellos que caminan a cuatro patas; hombre que en razón de su supuesto ‘desarrollo divino intelectual y espiritual’ se ha convertido en el animal más vicioso de todos. Satanás representa a todos los así llamados pecados, en la medida que llevan a la gratificación física, mental y emocional»).

En este manifiesto del satanismo ya aparecen con claridad los síntomas de una profunda rebelión en relación a la religión en general y a la religión cristiana en particular. Al continuar la lectura de la Biblia de Satanás se choca con un pequeño capítulo que tiene este significativo título: «Wanted! God dead or alive» («¡Se busca! Dios, vivo o muerto!»); en éste se afirma el sin sentido de un cierto deseo de relación con aquel Dios al cual los hombres se volverían solamente para encontrar alivio en el mal físico y perdón en el moral; la negación de Dios es la condición satanista para la realización del hombre, en el sentido de que el satanista no debe inclinar la cabeza frente a nadie y debe encontrar en sí mismo todos los recursos necesarios para construir la propia felicidad aquí, en la tierra. «Todas las religiones de naturaleza espiritual –escribe La Vey- son invento del hombre», una especie de proyección al infinito de sus deseos frustrados, de todo aquello que el hombre querría hacer sin lograrlo; por el contrario «el satanista cree en la completa gratificación de su ego», vive la vida «como un party», sin renunciar a ninguna satisfacción y sin cultivar ese inútil amor por cada hombre que el satanista considera imposible y absurdo: «tú no puedes amar a todos; es ridículo pensar que puedes hacerlo; si tú amas a cada uno y a todos, pierdes tu natural capacidad de selección. (…) El amor es una de las emociones más intensas que experimenta el hombre; la otra es el odio. Esforzarte por sentir amor indiscriminadamente es muy antinatural (…) Si no estás en condición de sentir una de estas emociones, tampoco llegas a experimentar plenamente la otra».

La ilusión de auto-divinización del hombre mediante la rebelión contra Dios es cultivada también en el nivel ritual. Para los miembros de la iglesia de Satanás el cumpleaños es la festividad principal (dado que «cada hombre es Dios»). El conjunto de los ritos satánicos se presenta como una serie de psicodramas, cuyo fin es liberar a los adeptos del patrimonio inconsciente que traen, por su precedente adhesión religiosa al cristianismo en general, y en particular a la religión católica (cf. The Satanic Rituals, Avon, Nueva York 1972). Las profanaciones blasfemas de los ritos cristianos se realizan, generalmente, en el contexto de una ritualidad que prevé tanto acciones de tipo heterosexual como de tipo homosexual, respecto de las cuales La Vey afirma cándidamente que la gratificación sexual es sin duda agradable, pero que no debería buscarse «por sí misma». No obstante la reiteración insistente de La Vey acerca del carácter psicodramático de estos rituales, permanece una ambigüedad típicamente satanista: por un lado se afirma la no creencia en Dios ni en Jesucristo ni en la Iglesia ni en los sacramentos y su valor salvífico; pero, por otro, se dirige directamente a Dios (para afirmar que no existe), a Jesucristo (para ofenderlo), y con frecuencia usa hostias consagradas para profanarlas durante los rituales. De tal modo se manifiestan todas las contradicciones de esta «fe rebelde» en la cual la negación de Dios se puede considerar, simplemente, como una forma concreta del odio satanista contra Dios y no viceversa.

Motivaciones subjetivas de quien se acerca al mundo del satanismo
Del análisis de los elementos antropológicos expuestos se deduce con claridad que el elemento central de la identidad del satanismo es la exaltación absoluta de sí mismo, unida a una rebelión radican contra lo divino en general y contra el Dios de la Biblia en particular; y todo esto con un relevante componente de rechazo de toda norma ética comúnmente aceptada. La referencia al horizonte bíblico es ineludible, y la vivencia interior de los satanistas no puede entenderse si no es a partir de una relación fuertemente conflictiva con el Dios de la tradición judío-cristiana.

Tratemos de imaginar los posibles resultados de una crisis de fe mal resuelta, y supongamos, por hipótesis, que el motivo principal de tal crisis está vinculado a la incapacidad de aceptar tanto la experiencia del mal físico como el vivir serenamente la relación con las normas morales que señalan los pasos característicos del camino cristiano hacia Dios. Se trata de una situación por desgracia frecuente, aunque por lo general –afortunadamente- no culmina en la adhesión a prácticas satanistas; pero puede ser un punto de partida para entender la mentalidad de cuantos llegan a ese resultado extremo. El dato primario de nuestra reflexión es que, generalmente, una situación de crisis interior no permanece definitivamente en una fase aguda, sino que tiende de algún modo a estabilizarse, por lo cual podemos examinar diversas hipótesis teóricamente posibles para llegar a la que nos interesa.

Una primera hipótesis de salida de la crisis de fe –como venimos hablando- es la de una conversión más plena a Cristo, aceptando su «yugo suave» y pidiéndole perdón por haberlo abandonado temporalmente. Una segunda hipótesis es que el hombre salga de la situación de tribulación interior negándose hasta a pensar en aquel Dios (ateísmo teórico y práctico) que, si existiese, sería, por una parte, responsable de un mundo en el cual hay espacio para el sufrimiento; y, por otra, fuente de las normas éticas que parecen traer tanta desazón. La tercera hipótesis se puede configurar como el así llamado «creer a su manera» en un dios esculpido por uno mismo, forjado para el propio uso y consumo, de tal modo que consienta aquello que se quiere que él consienta y prohiba sólo aquello que se está dispuesto a dejarse prohibir; un dios con el cual se pueda hablar, si se quiere, pero como se quiera y cuando se quiera; en todo caso un dios diverso de aquel que anuncia la Iglesia (esto se puede hacer individualmente o afiliándose a una de las numerosas sectas que ofrecen una especie de supermercado de lo sagrado).

La última hipótesis es la propiamente satanista: el resultado último de la crisis religiosa de la cual tratamos no es ni una conversión ni una forma de ateísmo o agnosticismo más o menos explícitos, sino una rebelión radical contra el Dios de la Biblia, sea que se traduzca en una explícita adoración de Satanás, considerado como un ser personal, o que se reduzca a su invocación o evocación para obtener beneficios, o también que se limite a un uso más o menos simbólico de doctrinas y ritos satánicos para liberarse de residuos de la propia fe o incluso de la propia cultura cristiana.

El acto de fe del satanista es un «acto de fe al revés», en el cual expresa su propia fe en esta fuerza cósmica, disolvente y destructiva, de la cual el hombre es, a la vez, dueño y esclavo. La frustración humana de quien no logra realizarse en el contexto de una sociedad que aspira a basarse sobre el orden y la justicia (valores en plena sintonía con la mentalidad judío-cristiana), corre el riesgo de explotar de modos descontrolados y extremos; a los espíritus frustrados o a cuantos sufren de alguna forma de egolatría aguda, el satanismo parece ofrecerles una alternativa u oportunidad por medio de una burlesca inversión de la religión dominante, con la cual se identifica la fuente de la propia infelicidad; para esto se apela al adversario de Dios, dado que el Dios de la fe no parece garantizar la felicidad terrena a la cual se aspira, al menos en los modos y tiempos en los cuales se la querría realizar.

En este contexto se entiende bien el deseo de adquirir un poder más o menos absoluto sobre sí mismo, sobre los otros hombres y sobre las cosas; por esto el satanismo implica la creencia en una cierta forma de magia ritual, que permite hacer propicias las fuerzas ocultas, sea identificándolas lineal y directamente con el Satanás de la Biblia, o bien imaginándolas de una manera más difuminada, impersonal, pero de todos modos relacionado con el lado oscuro del cosmos y de la vida, o solamente con las fuerzas cósmicas y vitales, en cuanto contrapuesta a una visión ordenada y solar (que en el horizonte judío-cristiano es representada por Dios, Creador del cielo y de la tierra). Como conclusión, queremos hacer algunas observaciones críticas ya sea a toda forma de sensacionalismo, típico sobre todo de los medios de comunicación (que a veces usa el diablo y el satanismo mencionándolos, con acierto o sin él, solamente para poder aumentar los propios índices de audiencia), sea también a aquellos autores que circunscriben excesivamente sus confines fenomenológicos, de tal modo que exigen –para hablar de satanismo en sentido estricto- encontrar una veneración explícita de Satanás, entendido como el adversario del Dios de la Biblia, más aún, excluyendo del número de los satanistas a aquellos que invocan a Satanás para servirse de él en vez de para servirle.

Es claro que, considerado en estos términos, de hecho el satanismo no existiría, o casi no existiría, ni se podrían llamar legítimamente satanistas ciertos fundadores de sectas que se autodenominan satánicas; pero, sobre todo, no se ve el motivo de toda esta preocupación por tratar de retirar la acusación de satanismo a muchos de aquellos que, a propósito, no se refieren a Satanás de modo directo y explícito. El sensacionalismo de los medios de comunicación y la actitud de quienes ven diablos por todas partes, también crean, por lo demás, una confusión inútil en el ánimo de las personas, e impiden evaluar el fenómeno del satanismo como lo que fundamentalmente es: un ejemplo extremo de cómo personas con gran carencia de valores religiosos y humanos, pueden llegar a servirse de una especie de contacto (real, presunto, o tal vez sólo imaginario) con el príncipe de las tinieblas, para exaltar el propio yo y proclamarse señores absolutos del bien y del mal.

A nuestro parecer, la rebelión radical de la que hemos hablado se puede considerar, en términos antropológicos, como un elemento suficientemente significativo que es común a las diferentes formas de satanismo, ya sea que tal rebelión se traduzca en una adoración o veneración explícita de Satanás para servirle, sea que se limite a servirse de él para los fines terrenos que el Satanás bíblico propone a los hombres como fin último de su existencia; sea que se lo use como un símbolo en una especie de psicodrama que busca consumar una rebelión total contra el Dios de la Biblia con la ilusión de poder disfrutar mejor de los bienes terrenos.

Por otra parte, podríamos razonablemente admitir por hipótesis una suerte de proporcionalidad inversa entre la fe explícita en Satanás entendido como persona y el grado de publicidad que una secta satánica está dispuesta a hacer: no hay que asombrarse de que exponentes de un satanismo lúdico o racionalista publiquen libros y opúsculos, aparezcan en televisión…, es decir, de que hagan una notable publicidad (admitiendo que la publicidad diga toda la verdad y que no sea simplemente el aspecto público de un satanismo que, en la complaciente oscuridad de lo privado, asuma también formas de búsqueda de un contacto más real con el príncipe del mal); por el contrario, no es difícil suponer que grupos más explícitamente dedicados a verdaderas invocaciones satánicas, prefieran las tinieblas a la luz y la oscuridad a los reflectores.

De todos modos, el análisis del satanismo al que se da publicidad (más accesible a los estudiosos por la mayor disponibilidad de las fuentes) es interesante también para entender el más oculto; porque los textos publicados sugestionan e influyen también a los que usarán tales textos, dándoles un significado de algún modo diferente del declarado por los autores. Y hasta podemos ver cierta continuidad ideal entre la rebelión radical contra el Dios de la Biblia, y el deseo rebelde de no querer reconocer a este Dios ni siquiera una deuda conceptual por el hecho de que la Escritura es la única fuente de conocimiento que permite hablar de Satanás, el cual es descrito en ella como el adversario de Dios; el satanista puede decidir también el rebelarse en relación con esta deuda y proclamar la total autarquía de su propia visión respecto de la bíblica, aunque continúe alimentando el propio credo y los propios ritos con elementos que de hecho han sido tomados de la fe cristiana.

Desde otro punto de vista, nos parece difícil incluso el admitir por hipótesis que para un hombre sea posible una plena y total sustitución de Dios con Satanás, como objeto de la adoración que está prescrita en el primer mandamiento; porque, como precisa santo Tomás (cf. Summa Theologiae, I-II, q. 78, art. 1), quien elige el mal no lo elige jamás «en sí mismo» y «en cuanto» mal; sino siempre porque ve en ese objeto (de forma errónea o pecaminosa) cierta apariencia de bien (aunque se trate de un bien engañoso, envilecido, materializado…); esto nos lleva a pensar que incluso la adoración a Satanás, considerado en sentido personal, nunca es –de hecho y más allá de declaraciones más o menos sinceras– una adoración pura, casi como una especie de contemplación de la maldad de Satanás en cuanto tal.

Pero podemos pensar en una suerte de perversa veneración del demonio porque de él se espera obtener beneficios, o porque se lo asume como modelo de una rebelión contra Dios, que el satanista quiere realizar. Por tanto, este deseo de rebelión es el verdadero motor subjetivo de esa actitud propia de las varias formas de satanismo: sea que se quiera concebir a Satanás como persona real (el ser espiritual pervertido y pervertidor de la fe cristiana), sea que se lo entienda como una realidad impersonal, con connotaciones (materia y energía) que lo oponen a la concepción cristiana de Dios; o que simplemente se lo tome como pretexto para crear un signo conscientemente anticristiano de la exaltación de sí mismo. El verdadero objeto de adoración del hombre que se dedica a prácticas satánicas sigue siendo siempre su «yo», con el deseo desordenado de construirse una felicidad totalmente terrena, sin recurrir a la ayuda de Dios, contando sólo con las propias fuerzas naturales o, en todo caso, con las de quien eventualmente está dispuesto a hacerse cómplice de un proyecto que es humanamente desolado y cristianamente perverso.

————-

Autor: Por Andrea PORCARELLI. Director responsable de la revista «Religioni e sette nel mondo». Profesor de filosofía y ciencia de las religiones en el «Studio Filosofico Domenicano» de Bolonia, afiliado a la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino de Roma.Recuperado de http://www.conoze.com/doc.php?doc=8388

Magdalena, primer discípulo testigo de la resurrección


Magdalena, primer discipulo testigo de la resurrección

Autor:Paulo Arieu

Revisado: 25-06-2013

Introducción:

La divinización supersticiosa de María la madre de Jesús según su humanidad y de María Magdalena, su principal discípula femenina, nos muestran que estos personajes existieron de verdad. Sin la existencia real de Jesús, sus testimonios nada podrían decirnos a nosotros. Margaret Starbird, autora del libro que inspiró la famosa película del Codigo Da Vinci, escribió que

“También he encontrado obras de arte muy dispersas que dan fe de las interesantes creencias que tenían en la Edad Media sobre la enorme importancia de María Magdalena. En altares que contienen un grupo de estatuas reunidas en torno a la figura de Cristo en el Sepulcro, María Magdalena, la gran María, a veces aparece una cabeza mas alta que las demás mujeres que componen la escena. En otras respresentaciones interesantes, aparece envuelta en su cabello en el centro de un grupo con los doce apóstoles, también aqui mucho mas alta que cualquiera de ellos. En ocaciones se la representa, también envuelta en su espléndido cabello, subiendo al cielo, una doctrina que apunta a los privilegios de la divinidad que suelen reservar a la madre de Dios, pero que muchas veces se atribuían también a la Magdalena en la leyenda medieval. Algunas de estas obras de arte se conservan en museos de Francia y Alemania, y otras en iglesias poco conocidas.”[25]

Mario Benedetti decia que

“Yo no sé si Dios existe, pero si existe, sé que no le va a molestar mi duda”. [16]

Si,Dios existe, claro que si,don Mario,claro que si, y El comprende nuestras dudas. Pero cada ser humano es responsable de resolver sus dudas. Dios comprende nuestras dudas siempre y cuando nuestras dudas sean resueltas y no acaben con destruir nuestra fe. Es por este motivo, como decía José Ortega y Gasset,

“Lo menos que podemos hacer, en servicio de algo, es comprenderlo.”. [0]

Asi que,teniendo en mente esta maxima de este gran educador,  es que reflexionaremos sobre la experiencia de Maria Magdalena en relación a la resurrección de Jesús para poder comprender mejor que es lo acontecido en aquel momento.

Jesusyunamujer

Origen de Magdalena

Magdala era una ciudad industrializada donde se empezaba a comercializar el pescado seco y tenía mucha influencia griega. Pertenecía a la parte de Galilea. En Palestina había dos partes, la de Galilea, que era la más abierta porque tenía influencias griegas, había más movimiento de gente que pasaba de otros lugares. Luego estaba la región de Judea que era mucho más cerrada, que era la parte del templo, de Jerusalén, de los sacerdotes, de los escribas, de la ley, era la parte conservadora donde la mujer no podía salir de casa, era prácticamente un instrumento del hombre, no podía estudiar, no podía leer la Biblia. Las mujeres de Galilea eran más abiertas. María pertenecía a Galilea y a esta ciudad de Magdala y los evangelios han querido que quedase claro de donde era, dándole un protagonismo que normalmente no se daba a las mujeres. Pensemos que las mujeres en el tiempo de Jesús no podían ser ni testigos creíbles en un juicio, no tenían credibilidad ninguna.[26]

El Señor ha Resucitado

Había transcurrido lentamente la noche del primer día de la semana. Había llegado la hora más sombría, precisamente antes del amanecer. Cristo estaba todavía preso en su estrecha tumba. La gran piedra estaba en su lugar; el sello romano no había sido roto; los guardias romanos seguían velando. Y había vigilantes invisibles. Huestes de malos ángeles se cernían sobre el lugar. Si hubiese sido posible, el príncipe de las tinieblas, con su ejército apóstata, habría mantenido para siempre sellada la tumba que guardaba al Hijo de Dios. Pero un ejército celestial rodeaba al sepulcro. Ángeles excelsos en fortaleza guardaban la tumba, y esperaban para dar la bienvenida al Príncipe de la vida.

“Y he aquí que fue hecho un gran terremoto; porque un ángel del Señor descendió del cielo.”(Mat.28:2) Revestido con la panoplia de Dios, este ángel dejó los atrios celestiales. Los resplandecientes rayos de la gloria de Dios le precedieron e iluminaron su senda. “Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve. Y de miedo de él los guardas se asombraron, y fueron vueltos como muertos.” (Mat.28:3-4) ¿Dónde está, sacerdotes y príncipes, el poder de vuestra guardia? –Valientes soldados que nunca habían tenido miedo al poder humano son ahora como cautivos tomados sin espada ni lanza.

El rostro que miran no es el rostro de un guerrero mortal; es la faz del más poderoso ángel de la hueste del Señor. Este mensajero es el que ocupa la posición de la cual cayó Satanás. Es aquel que en las colinas de Belén proclamó el nacimiento de Cristo. La tierra tiembla al acercarse, huyen las huestes de las tinieblas y, mientras hace rodar la piedra, el cielo parece haber bajado a la tierra. Los soldados le ven quitar la piedra como si fuese un canto rodado, y le oyen clamar: “Hijo de Dios, sal fuera; tu Padre te llama”. Ven a Jesús salir de la tumba, y le oyen proclamar sobre el sepulcro abierto: “Yo soy la resurrección y la vida.”(Jn.11:25). Mientras sale con majestad y gloria, la hueste angélica se postra en adoración delante del Redentor y le da la bienvenida con cantos de alabanza.

Un terremoto señaló la hora en que Cristo depuso su vida, y otro terremoto indicó el momento en que triunfante la volvió a tomar. El que había vencido la muerte y el sepulcro salió de la tumba con el paso de un vencedor, entre el bamboleo de la tierra, el fulgor del relámpago y el rugido del trueno. Cuando vuelva de nuevo a la tierra, sacudirá “no solamente la tierra, mas aun el cielo.(Heb.12:26)Temblará la tierra vacilando como un borracho, y será removida como una choza.” (Is.24:20) ,”Plegarse han los cielos como un libro;”(Is.34;4) ,”los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella están serán quemadas.”(2 Pe.3:10), “Mas Jehová será la esperanza de su pueblo, y la fortaleza de los hijos de Israel.”(Joel 3:16)

Al morir Jesús, los soldados habían visto la tierra envuelta en tinieblas al mediodía; pero en ocasión de la resurrección vieron el resplandor de los ángeles iluminar la noche, y oyeron a los habitantes del cielo cantar con grande gozo y triunfo: ¡Has vencido a Satanás y las potestades de las tinieblas; has absorbido la muerte por la victoria! Cristo surgió de la tumba glorificado, y la guardia romana lo contempló. Sus ojos quedaron clavados en el rostro de Aquel de quien se habían burlado tan recientemente.

En este ser glorificado, contemplaron al prisionero a quien habían visto en el tribunal, a Aquel para quien habían trenzado una corona de espinas. Era el que había estado sinofrecer resistencia delante de Pilato y de Herodes, Aquel cuyo cuerpo había sido lacerado por el cruel látigo, Aquel a quien habían clavado en la cruz, hacia quien los sacerdotes y príncipes, llenos de satisfacción propia, habían sacudido la cabeza diciendo: “A otros salvó, a sí mismo no puede salvar.” (Mat.27:42,Mar.15:31). Era Aquel que había sido puesto en la tumba nueva de José.

El decreto del Cielo había librado al cautivo. Montañas acumuladas sobre montañas y encima de su sepulcro, no podrían haberle impedido salir. Al ver a los ángeles y al glorificado Salvador, los guardias romanos se habían desmayado y caído como muertos. Cuando el séquito celestial quedó oculto de su vista, se levantaron y tan prestamente como los podían llevar sus temblorosos miembros se encaminaron hacia la puerta del jardín. Tambaleándose como borrachos, se dirigieron apresuradamente a la ciudad contando las nuevas maravillosas a cuantos encontraban.

Iban adonde estaba Pilato, pero su informe fue llevado a las autoridades judías, y los sumos sacerdotes y príncipes ordenaron que fuesen traídos primero a su presencia. Estos soldados ofrecían una extraña apariencia. Temblorosos de miedo, con los rostros pálidos, daban testimonio de la resurrección de Cristo. Contaron todo como lo hablan visto; no habían tenido tiempo para pensar ni para decir otra cosa que la verdad. Con dolorosa entonación dijeron: Fue el Hijo de Dios quien fue crucificado; hemos oído a un ángel proclamarle Majestad del cielo, Rey de gloria.

Los rostros de los sacerdotes parecían como de muertos. Caifás procuró hablar. Sus labios se movieron, pero no expresaron sonido alguno. Los soldados estaban por abandonar la sala del concilio, cuando una voz los detuvo. Caifás había recobrado por fin el habla. M.Elena G. de White, en su libro sobre el Señor, escribe en modo de paráfrasis, la secuencia de lo tramado por los fariseos respecto al cuerpo del Maestro,basado en los pasajes biblicos de Mat.28:11-15.LBLA.

Esperad, esperad, –exclamó.– No digáis a nadie lo que habéis visto. Un informe mentiroso fue puesto entonces en boca de los soldados. “Decid –ordenaron los sacerdotes:– Sus discípulos vinieron de noche, y le hurtaron, durmiendo nosotros. En esto los sacerdotes se excedieron. ¿Cómo podían los soldados decir que mientras dormían los discípulos habían robado el cuerpo? Si estaban dormidos, ¿cómo podían saberlo? Y si los discípulos hubiesen sido culpables de haber robado el cuerpo de Cristo, ¿no habrían tratado primero los sacerdotes de condenarlos? O si los centinelas se hubiesen dormido al lado de la tumba, ¿no habrían sido los sacerdotes los primeros en acusarlos ante Pilato? [11]

Los soldados se quedaron horrorizados al pensar en atraer sobre sí mismos la acusación de dormir en su puesto. Era un delito punible de muerte. ¿Debían dar falso testimonio, engañar al pueblo y hacer peligrar su propia vida? ¿Acaso no habían cumplido su penosa vela con alerta vigilancia? ¿Cómo podrían soportar el juicio, aun por el dinero, si se perjuraban?

A fin de acallar el testimonio que temían, los sacerdotes prometieron asegurar la vida de la guardia diciendo que Pilato no deseaba más que ellos que circulase un informe tal. Los soldados romanos vendieron su integridad a los judíos por dinero. Comparecieron delante de los sacerdotes cargados con muy sorprendente mensaje de verdad; salieron con una carga de dinero, y en sus lenguas un informe mentiroso fraguado para ellos por los sacerdotes.

Mientras tanto la noticia de la resurrección de Cristo había sido llevada a Pilato. Aunque Pilato era responsable por haber entregado a Cristo a la muerte, se había quedado comparativamente despreocupado. Aunque había condenado de muy mala gana al Salvador y con un sentimiento de compasión, no había sentido hasta ahora ninguna verdadera contrición. Con terror se encerró entonces en su casa, resuelto a no ver a nadie. Pero los sacerdotes penetraron hasta su presencia, contaron la historia que habían inventado y le instaron a pasar por alto la negligencia que habían tenido los centinelas con su deber.

Pero antes de consentir en esto, él interrogó en privado a los guardias. Estos, temiendo por su seguridad, no se atrevieron a ocultar nada, y Pilato obtuvo de ellos un relato de todo lo que había sucedido. No llevó el asunto más adelante, pero desde entonces no hubo más paz para él. Cuando Jesús estuvo en el sepulcro, Satanás triunfó. Se atrevió a esperar que el Salvador no resucitase. Exigió el cuerpo del Señor, y puso su guardia en derredor de la tumba procurando retener a Cristo preso. Se airó acerbamente cuando sus ángeles huyeron al acercarse el mensajero celestial. Cuando vio a Cristo salir triunfante, supo que su reino acabaría y que él habría de morir finalmente.

Hace años, LeBec y Barbet concluyeron que una persona colgada por sus brazos sobre la cabeza se sofocaría en cuestión de minutos, debido a la incapacidad de los pulmones de expandirse y contraerse en tal posición. Adicionalmente, el radiólogo austriaco, Hermann Moedder, experimentando con estudiantes de medicina en los años 40, colgándoles por sus muñecas con las manos directamente sobre sus cabezas. En los primeros minutos, los estudiantes se pusieron pálidos, su capacidad pulmonar se redujo de 5.2 a 1.5 litros, les bajó la presión arterial y el pulso les aumentó. Moedder concluyó que la incapacidad para respirar ocurriría aproximadamente en unos seis minutos si no se les permitía ubicarse de pies y descansar. Lo mismo aplicaría en el caso de Cristo, SI a él lo hubiese sido fijado en un madero como lo pinta la Watchtower, colgado de las manos directamente sobre su cabeza. Él se hubiese sofocado en cuestión de minutos. No obstante, Zugibe, descubrió que si los estudiantes eran colgados con los brazos extendidos hacia los lados en un ángulo de 60 a 70 grados, ellos no tendrían ningún problema respirando durante muchas horas. Siendo que Luc. 23:44 y Mat. 27:45-46, muestra que Cristo estuvo en la cruz durante aproximadamente tres horas, la evidencia apunta nuevamente a una muerte en una cruz tradicional.

Zugibe llevó a cabo sus experimentos usando varios voluntarios que estaban dispuestos a probar colgarse de una cruz con varias variaciones, a ninguno se le requería mutilarse su carne o recibir daño corporal. Se usaron guantes de cuero especiales para atarles las manos a la cruz. Para demostrar que un clavo a través de la mano podía sostener varios cientos de libras, Zugibe, en otro experimento, utilizó brazos de cadáveres frescos, clavándolos en la palma de las manos en dos lugares distintos (vea la ilustración) y suspendiendo pesas de los brazos (¡un experimento bastante morboso, por decir lo mínimo!).¿Si Jesús no murió de asfixia, entonces cuál fue su causa de muerte?

Repasemos los eventos del día que Cristo murió.Primero, Jesús experimentó pérdida en el volumen de su sangre de parte de ambos, transpiración y el sudar la sangre, debido a su angustia mental. Después de ser arrestado, él fue azotado con un látigo de cuero que tenía pedazos de metal o astillas de huesos en los extremos. Según las puntas penetraron la piel traumatizaron los nervios, los músculos y su epidermis. Le sobrevendría entonces el estremecerse con agotamiento, sudar severamente, y las convulsiones. Mucho del fluido corporal se perdería. Incluso antes de subirlo a la cruz, Jesús ya pudo haber entrado en un estado de choque de postración nerviosa tresnal, por haber sido azotado, la irritación de los nervios y del cuero cabelludo debido a la corona de espinas, y el ser golpeado por tiempo prolongado en diferentes ocasiones.Finalmente, a él se le clavó en la cruz con clavos de hierro enormes, que eran cuadrados a través de ambas manos, así como sus pies. El daño a los nervios le trajo un dolor increíble, agregándole un choque de postración nerviosa y pérdida de agua. Por un período de más de tres horas, cada movimiento ligero le habría traído un dolor ins1oportable. La muerte sería el resultado de un choque extremo de postración nerviosa debido a una combinación de agotamiento, dolor y pérdida de sangre.El área entre el “Grande” y “Semilunar” y entre el “Trapezoide” y “Grande” puede sostener varios cientos de libras cuando una clavo se introduce en este lugar preciso.

Al dar muerte a Cristo, los sacerdotes se habían hecho instrumentos de Satanás. Ahora estaban enteramente en su poder. Estaban enredados en una trampa de la cual no veían otra salida que la continuación de su guerra contra Cristo. Cuando oyeron la nueva de su resurrección, temieron la ira del pueblo. Sintieron que su propia vida estaba en peligro. Su única esperanza consistía en probar que Cristo había sido un impostor y negar que hubiese resucitado. Sobornaron a los soldados y obtuvieron el silencio de Pilato.

Difundieron sus informes mentirosos lejos y cerca. Pero había testigos a quienes no podían acallar. Muchos habían oído el testimonio de los soldados en cuanto a la resurrección de Cristo. Y ciertos muertos que salieron con Cristo aparecieron a muchos y declararon que había resucitado. Fueron comunicados a los sacerdotes informes de personas que habían visto a esos resucitados y oído su testimonio. Los sacerdotes y príncipes estaban en continuo temor, no fuese que mientras andaban por las calles, o en la intimidad de sus hogares, se encontrasen frente a frente con Cristo.

Sentían que no había seguridad para ellos. Los cerrojos y las trancas ofrecerían muy poca protección contra el Hijo de Dios. De día y de noche, esta terrible escena del tribunal en que habían clamado: “Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos” (Mat.27:25) estaba delante de ellos. Nunca más se habría de desvanecer de su espíritu el recuerdo de esa escena. Nunca más volvería sus almohadas el sueño apacible. Cuando la voz del poderoso ángel fue oída junto a la tumba de Cristo, diciendo: “Tu Padre te llama” [12], el Salvador salió de la tumba por la vida que había en él. Quedó probada la verdad de sus palabras: “Yo pongo mi vida, para volverla a tomar. … Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar.”(Jn.10:17) Entonces se cumplió la profecía que había hecho a los sacerdotes y príncipes: “Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.”(Jn.2:19)

Sobre la tumba abierta de José, Cristo había proclamado triunfante: “Yo soy la resurrección y la vida.”(Jn.11:25). Únicamente la Divinidad podía pronunciar estas palabras. Todos los seres creados viven por la voluntad y el poder de Dios. Son receptores dependientes de la vida de Dios. Desde el más sublime serafín hasta el ser animado mas humilde, todos son renovados por la Fuente de la vida. Unicamente el que es uno con Dios podía decir: Tengo poder para poner mi vida, y tengo poder para tornarla de nuevo.

En su divinidad, Cristo poseía el poder de quebrar las ligaduras de la muerte. Cristo resucitó de entre los muertos como primicia de aquellos que dormían. Estaba representado por la gavilla agitada, y su resurrección se realizó en el mismo día en que esa gavilla era presentada delante del Señor. Durante más de mil años, se había realizado esa ceremonia simbólica. Se juntaban las primeras espigas de grano maduro de los campos de la mies, y cuando la gente subía a Jerusalén para la Pascua, se agitaba la gavilla de primicias como ofrenda de agradecimiento delante de Jehová.

No podía ponerse la hoz a la mies para juntarla en gavillas antes que esa ofrenda fuese presentada. La gavilla dedicada a Dios representaba la mies. Así también Cristo, las primicias, representaba la gran mies espiritual que ha de ser juntada para el reino de Dios. Su resurrección es símbolo y garantía de la resurrección de todos los justos muertos. “Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con él a los que durmieron en Jesús.”(I Tes. 4:14)

Al resucitar Cristo, sacó de la tumba una multitud de cautivos. El terremoto ocurrido en ocasión de su muerte había abierto sus tumbas, y cuando él resucitó salieron con él. Eran aquellos que habían sido colaboradores con Dios y que, a costa de su vida, habían dado testimonio de la verdad. Ahora iban a ser testigos de Aquel que los había resucitado. Durante su ministerio, Jesús había dado la vida a algunos muertos. Había resucitado al hijo de la viuda de Naín, a la hija del príncipe y a Lázaro. Pero éstos no fueron revestidos de inmortalidad. Después de haber sido resucitados, estaban todavía sujetos a la muerte.

Pero los que salieron de la tumba en ocasión de la resurrección de Cristo fueron resucitados para vida eterna. Ascendieron con él como trofeos de su victoria sobre la muerte y el sepulcro. Estos, dijo Cristo, no son ya cautivos de Satanás; los he redimido. Los he traído de la tumba como primicias de mi poder, para que estén conmigo donde yo esté y no vean nunca más la muerte ni experimenten dolor. Estos entraron en la ciudad y aparecieron a muchos declarando: Cristo ha resucitado de los muertos, y nosotros hemos resucitado con él.

Así fue inmortalizada la sagrada verdad de la resurrección. Los santos resucitados atestiguaron la verdad de las palabras: “Tus muertos vivirán; junto con mi cuerpo muerto resucitarán.”(Is.26:19) Su resurrección ilustró el cumplimiento de la profecía: “¡Despertad y cantad, moradores del polvo! porque tu rocío, cual rocío de hortalizas; y la tierra echará los muertos.” (Is.26:19 RV 1873) Para el creyente, Cristo es la resurrección y la vida. En nuestro Salvador, la vida que se había perdido por el pecado es restaurada; porque él tiene vida en sí mismo para vivificar a quienes él quiera.[13]

Está investido con el derecho de dar la inmortalidad. La vida que él depuso en la humanidad, la vuelve a tomar y la da a la humanidad. “Yo he venido -dijo- para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”(Jn.10:10)

San Juan ubica la vida, o la vida eterna, en el centro de las enseñanzas de Jesús. Mientras que los sinópticos utilizan “el reino de los cielos” o “el reino de Dios” como centro de la revelación dada en la persona y el ministerio de Jesús, san Juan enfatiza en la vida o en la vida eterna. Sin embargo, esta palabra zoé / zoé aiônios (utilizada al menos en treinta y cinco oportunidades) no es fácil de definir. La vida aquí no es lo contrario a la muerte. Es eso, pero también es más que eso. San Juan con frecuencia, se refiere a la vida, como una cualidad especial de la relación que Jesús establece entre Dios y la humanidad. Ser y existir a través del único Dios verdadero, ser y continuar a través del Hijo que nos precede y nos sustenta en esta relación más profunda con Dios. A la luz de la misión de Jesús, el enviado del Padre para dar la Vida, encontramos también nuestra propia misión: hemos sido llamados a la vida, a tenerla en abundancia y como tesoro que hay que comunicar. Subrayo el hecho de que “hemos sido llamados” [20]

  • «No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero» (Jn. 16:16).

Es interesante que Jesús escoja justamente la palabra “vida” para describir el objeto de su misión.“Vida” que es el término que expresa lo que el hombre no quiere perder bajo ningún concepto, lo que constituye su aspiración, su deseo, su esperanza; que resume de forma tan completa las mayores aspiraciones del ser humano, la suma de los bienes deseados y al mismo tiempo aquello que los hace posibles, accesibles, duraderos. Jesús sabe que nuestra historia está marcada por una fatigosa y dramática búsqueda de algo o alguien que sea capaz de liberarnos de la muerte y de asegurarnos la vida; sabe que nuestra existencia conoce momentos de crisis y de cansancio, de desilusión y de oscuridad. Se nos ha enseñando que el hombre “tiene vocación de eternidad”, y Jesús, el misionero del Padre, ha venido justamente para dar respuesta definitiva al deseo de vida y de infinito que el Padre Celestial, creándonos, ha inscrito en nuestro ser.[21]

  • “El que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed: mas el agua que yo le daré, será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.” (Jn.4:14)

Jesús ha salido al encuentro de los hombres, ha curado a enfermos y a los que sufren, ha liberado a endemoniados y resucitado a muertos. Se ha entregado a sí mismo en la cruz y ha resucitado, manifestándose de esta forma como el Señor de la vida: autor y fuente de la vida inmortal. La experiencia cotidiana nos enseña que la vida está marcada por el pecado y amenazada por la muerte, a pesar de la sed de bondad que late en nuestro corazón y del deseo de vida que recorre nuestros miembros. Por poco que estemos atentos a nosotros mismos y a las situaciones que la existencia nos presenta, descubrimos que todo dentro de nosotros nos empuja más allá de nosotros mismos, todo nos invita a superar la tentación de la superficialidad o de la desesperación. Es entonces cuando el ser humano está llamado a hacerse discípulo de aquel Otro que lo transciende infinitamente, para entrar finalmente en la vida eterna. Nosotros solos no podremos realizar aquello para lo que hemos sido creados. En nosotros hay una promesa, pero nos descubrimos impotentes para realizarla.

  • “El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero.”(Jn.6:54)

Sin embargo, el Hijo de Dios, que vino entre los hombres, dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn 14:6). Según una sugestiva expresión de san Agustín, Cristo

“ha querido crear un lugar donde cada hombre pueda encontrar la vida verdadera”. Este “lugar” es su Cuerpo y su Espíritu, en el que toda la realidad humana, redimida y perdonada, se renueva y diviniza. [22]

Para el creyente, la muerte es asunto trivial. Cristo habla de ella como si fuera de poca importancia. “El que guardaré mi palabra, no verá muerte para siempre,”(Jn. 8:51) “…no gustará muerte para siempre.” (Jn.8:52) Para el cristiano, la muerte es tan sólo un sueño, un momento de silencio y tinieblas. La vida está oculta con Cristo en Dios y “cuando Cristo, vuestra vida, se manifestare, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.” (Col.3:4)

En el misterio de su cruz y de su resurrección, Cristo ha destruido la muerte y el pecado, ha abolido la distancia infinita que existía entre cada hombre y la vida nueva en él. Cristo realiza todo esto donando su Espíritu, dador de vida, en los sacramentos; particularmente en el bautismo, singo cristiano que hace de la existencia recibida de los padres, frágil y destinada a la muerte, un camino hacia la eternidad; en el sacramento de la penitencia que renueva continuamente la vida divina gracias al perdón de los pecados; en la Cena del Señor “pan de vida” (cf. Jn 6:35), que alimenta a los “vivos” y hace firmes sus pasos en la peregrinación terrena, hasta poder llegar a decir con el apóstol san Pablo: “Yo vivo, pero no yo, sino que es Cristo quien vive en mí ” (Gal. 2:20). La vida nueva, don del Señor resucitado, se irradia después a todos los ámbitos de la experiencia humana: en la familia, en la escuela, en el trabajo, en las actividades de todos los días y en el tiempo libre. La vida nueva comienza a florecer aquí y ahora. Signo de su presencia y de su crecimiento es e lamor de Cristo, que supera a toda experiencia humana.

“Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida”, (I Jn.3:14a) afirma san Juan,“porque amamos a nuestros hermanos ” (1 Jn. 3:14b) con un amor de obra y en verdad. La vida florece en el don de sí a los otros, según la vocación de cada uno: en el sacerdocio ministerial, en la virginidad consagrada, en el matrimonio, de modo que todos puedan, con actitud solidaria, compartir los dones recibidos, sobre todo con los pobres y los necesitados.

La voz que clamó desde la cruz: “Consumado es,”(Jn.19:30) fue oída entre los muertos. Atravesó las paredes de los sepulcros y ordenó a los que dormían que se levantasen. Así sucederá cuando la voz de Cristo sea oída desde el cielo. Esa voz penetrará en las tumbas y abrirá los sepulcros, y los muertos en Cristo resucitarán. En ocasión de la resurrección de Cristo, unas pocas tumbas fueron abiertas; pero en su segunda venida, todos los preciosos muertos oirán su voz y surgirán a una vida gloriosa e inmortal. El mismo poder que resucitó a Cristo de los muertos resucitará a su iglesia y la glorificará con él, por encima de todos los principados y potestades, por encima de todo nombre que se nombra, no solamente en este mundo, sino también en el mundo venidero.

Primer testigo

María Magdalena, su discípula, quizas la favorita entre las jóvences discípulas, estuvo junto a la cruz y le siguió hasta el sepulcro. María fue la primera en ir a la tumba después de su resurrección. Fue María la primera que proclamó al Salvador resucitado. “¿Por qué Lloras?”, le preguntó Jesús a Maria Magdalena (Jn.20:13-16)

Las mujeres que habían estado al lado de la cruz de Cristo esperaron velando que transcurriesen las horas del sábado. El primer día de la semana, muy temprano, se dirigieron a la tumba llevando consigo especias preciosas para ungir el cuerpo del Salvador. No pensaban que resucitaría. El sol de su esperanza se había puesto, y había anochecido en sus corazones.

Mientras andaban, relataban las obras de misericordia de Cristo y sus palabras de consuelo. Pero no recordaban sus palabras: ” Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Jn.14:3). Ignorando lo que estaba sucediendo se acercaron al huerto diciendo mientras andaban: “¿Quién nos revolverá la piedra de la puerta del sepulcro?”(Mar.16:3) Sabían que no podrían mover la piedra, pero ellas seguían igual adelante.

Y he aquí, los cielos resplandecieron de repente con una gloria que no provenía del sol naciente. La tierra tembló. Vieron que la gran piedra había sido apartada. El sepulcro estaba vacío. Las mujeres no habían venido todas a la tumba desde la misma dirección. María Magdalena fue la primera en llegar al lugar; y al ver que la piedra había sido sacada, se fue presurosa para contarlo a los discípulos. Mientras tanto, llegaron las otras mujeres. Una luz resplandecía en derredor de la turba, pero el cuerpo de Jesús no estaba allí.

Mientras se demoraban en el lugar, vieron de repente que no estaban solas. Un joven vestido de ropas resplandecientes estaba sentado al lado de la tumba. Era el ángel que había apartado la piedra. Había tomado el disfraz de la humanidad, a fin de no alarmar a estas personas que amaban a Jesús. Sin embargo, brillaba todavía en derredor de él la gloria celestial, y las mujeres temieron. Se dieron vuelta para huir, pero las palabras del ángel detuvieron sus pasos.

  • “No temáis vosotras –les dijo;– porque yo sé que buscáis a Jesús, que fue crucificado. No está aquí; porque ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor. E id presto, decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos.” (Mat.28:5-7a)

Volvieron a mirar al interior del sepulcro y volvieron a oír las nuevas maravillosas. Otro ángel en forma humana estaba allí, y les dijo: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, mas ha resucitado: acordaos de lo que os habló,cuando aun estaba en Galilea, diciendo: Es menester que el Hijo del hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día.”(Mar.16:1-8;Lc.24:1-12;Mat.28:1-10)

¡Ha resucitado, ha resucitado! Las mujeres repiten las palabras vez tras vez. Ya no necesitan las especias para ungirle. El Salvador está vivo, y no muerto. Recuerdan ahora que cuando hablaba de su muerte, les dijo que resucitaría. ¡Qué día es éste para el mundo! Prestamente, las mujeres se apartaron del sepulcro y “con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos.”

María no había oído las buenas noticias. Ella fue a Pedro y a Juan con el triste mensaje: “Han llevado al Señor del sepulcro, y no sabemos dónde le han puesto.” (Jn.20:2) Los discípulos se apresuraron a ir a la tumba, y la encontraron como había dicho María. Vieron los lienzos y el sudario, pero no hallaron a su Señor. Sin embargo, había allí un testimonio de que había resucitado. Los lienzos mortuorios no habían sido arrojados con negligencia a un lado, sino cuidadosamente doblados, cada uno en un lugar adecuado. Juan “vio, y creyó.” (Jn.20:8)

No comprendía todavía la escritura que afirmaba que Cristo debía resucitar de los muertos, pero recordó las palabras con que el Salvador había predicho su resurrección. Cristo mismo había colocado esos lienzos mortuorios con tanto cuidado. Cuando el poderoso ángel bajó a la tumba, se le unió otro, quien, con sus acompañantes, había estado guardando el cuerpo del Señor. Cuando el ángel del cielo apartó la piedra, el otro entró en la tumba y desató las envolturas que rodeaban el cuerpo de Jesús. Pero fue la mano del Salvador la que dobló cada una de ellas y la puso en su lugar. A la vista de Aquel que guía tanto a la estrella como al átomo, no hay nada sin importancia. Se ven orden y perfección en toda su obra.

María había seguido a Juan y a Pedro a la tumba; cuando volvieron a Jerusalén, ella quedó. Mientras miraba al interior de la tumba vacía, el pesar llenaba su corazón. Mirando hacia adentro, vio a los dos ángeles, el uno a la cabeza y el otro a los pies de donde había yacido Jesús. “Mujer, ¿por qué lloras?” (Jn.20:13,15)le preguntaron. “Porque se han llevado a mi Señor –contestó ella,– y no sé dónde le han puesto.” (Jn.2015)

Entonces ella se apartó, hasta de los ángeles, pensando que debía encontrar a alguien que le dijese lo que habían hecho con el cuerpo de Jesús. Otra voz se dirigió a ella: “Mujer, ¿por qué lloras? ¿a quién buscas?”(Jn.20:15a) A través de sus lágrimas, María vio la forma de un hombre, y pensando que fuese el hortelano dijo: “Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré.”(Jn.20:15b) Si creían que esta tumba de un rico era demasiado honrosa para servir de sepultura para Jesús, ella misma proveería un lugar para él. Había una tumba que la misma voz de Cristo había vaciado, la tumba donde Lázaro había estado.

¿No podría encontrar allí un lugar de sepultura para su Señor? Le parecía que cuidar de su precioso cuerpo crucificado sería un gran consuelo para ella en su pesar. Pero ahora, con su propia voz familiar, Jesús le dijo: “¡María!” (Jn.20:16a) Entonces supo que no era un extraño el que se dirigía a ella y, volviéndose, vio delante de sí al Cristo vivo. En su gozo, se olvidó que había sido crucificado. Precipitándose hacia él, como para abrazar sus pies, dijo: “¡Rabboni!” (Jn.16:20b)Pero Cristo alzó la mano diciendo: No me detengas; “porque aun no he subido a mi Padre: mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.” (Jn.20:17) Y María se fue a los discípulos con el gozoso mensaje.

Jesús se negó a recibir el homenaje de los suyos hasta tener la seguridad de que su sacrificio era aceptado por el Padre. Ascendió a los atrios celestiales, y de Dios mismo oyó la seguridad de que su expiación por los pecados de los hombres había sido amplia, de que por su sangre todos podían obtener vida eterna. El Padre ratificó el pacto hecho con Cristo, de que recibiría a los hombres arrepentidos y obedientes y los amaría como a su Hijo. Cristo había de completar su obra y cumplir su promesa de hacer “más precioso que el oro fino al varón, y más que el oro de Ophir al hombre.”(Is.13:12) En cielo y tierra toda potestad era dada al Príncipe de la vida, y él volvía a sus seguidores en un mundo de pecado para darles su poder y gloria.

Mientras el Salvador estaba en la presencia de Dios recibiendo dones para su iglesia, los discípulos pensaban en su tumba vacía, se lamentaban y lloraban. Aquel día de regocijo para todo el cielo era para los discípulos un día de incertidumbre, confusión y perplejidad. Su falta de fe en el testimonio de las mujeres da evidencia de cuánto había descendido su fe. Las nuevas de la resurrección de Cristo eran tan diferentes de lo que ellos esperaban que no las podían creer. Eran demasiado buenas para ser la verdad, pensaban. Habían oído tanto de las doctrinas y llamadas teorías científicas de los saduceos, que era vaga la impresión hecha en su mente acerca de la resurrección. Apenas sabían lo que podía significar la resurrección de los muertos. Eran incapaces de comprender ese gran tema.

“E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos, y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho.”(Mat.28:7) Estos ángeles habían estado con Cristo como ángeles custodios durante su vida en la tierra. Habían presenciado su juicio y su crucifixión. Habían oído las palabras que él dirigiera a sus discípulos. Lo demostraron por el mensaje que dieron a los discípulos y que debiera haberlos convencido de su verdad. Estas palabras podían provenir únicamente de los mensajeros de su Señor resucitado.

“Decid a sus discípulos y a Pedro, que él va antes que vosotros a Galilea: allí le veréis.”(Mar.16:7), dijeron los ángeles. Desde la muerte de Cristo, Pedro había estado postrado por el remordimiento. Su vergonzosa negación del Señor y la mirada de amor y angustia que le dirigiera el Salvador estaban siempre delante de él. De todos los discípulos, él era el que había sufrido más amargamente. A él fue dada la seguridad de que su arrepentimiento era aceptado y perdonado su pecado. Se le mencionó por nombre. Todos los discípulos habían abandonado a Jesús, y la invitación a encontrarse con él vuelve a incluirlos a todos. No los había desechado. Cuando María Magdalena les dijo que había visto al Señor, repitió la invitación a encontrarle en Galilea. Y por tercera vez, les fue enviado el mensaje.

Después que hubo ascendido al Padre, Jesús apareció a las otras mujeres diciendo: “Salve. Y ellas se llegaron y abrazaron sus pies, y le adoraron. Entonces Jesús les dice: No temáis: id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán.” (Mat.28:9-10)

La primera obra que hizo Cristo en la tierra después de su resurrección consistió en convencer a sus discípulos de su no disminuido amor y tierna consideración por ellos. Para probarles que era su Salvador vivo, que había roto las ligaduras de la tumba y no podía ya ser retenido por el enemigo la muerte, para revelarles que tenía el mismo corazón lleno de amor que cuando estaba con ellos como su amado Maestro, les apareció vez tras vez. Quería estrechar aun más en derredor de ellos los vínculos de su amor.Al oír esta cita tan definida, los discípulos empezaron a recordar las palabras con que Cristo les predijera su resurrección. Pero aun así no se regocijaban. No podían desechar su duda y perplejidad. Aun cuando las mujeres declararon que habían visto al Señor, los discípulos no querían creerlo. Pensaban que era pura ilusión. [21]

Una dificultad parecía acumularse sobre otra. El sexto día de la semana habían visto morir a su Maestro, el primer día de la semana siguiente se encontraban privados de su cuerpo, y se les acusaba de haberlo robado para engañar a la gente. Desesperaban de poder corregir alguna vez las falsas impresiones que se estaban formando contra ellos. Temían la enemistad de los sacerdotes y la ira del pueblo. Anhelaban la presencia de Jesús, quien les había ayudado en toda perplejidad. Con frecuencia repetían las palabras: “Esperábamos que él era el que había de redimir a Israel.”(Luc.24:41; ver también Os. 6:2; Mat. 17:23; 20:19; Mar. 10:34; Hch. 10:40; 1 Cor 15:4)[10] Solitarios y con corazón abatido, recordaban sus palabras: “Si en el árbol verde hacen esto, ¿que sucederá en el seco?”(Luc.23:31 LBLA) Se reunieron en el aposento alto y, sabiendo que la suerte de su amado Maestro podía ser la suya en cualquier momento, cerraron y atrancaron las puertas. Y todo el tiempo podrían haber estado regocijándose en el conocimiento de un Salvador resucitado. En el huerto, María había estado llorando cuando Jesús estaba cerca de ella. Sus ojos estaban tan cegados por las lágrimas que no le conocieron. Y el corazón de los discípulos estaba tan lleno de pesar que no creyeron el mensaje de los ángeles ni las palabras de Cristo.

¡Cuántos están haciendo todavía lo que hacían esos discípulos! ¡Cuántos repiten el desesperado clamor de María: “Han llevado al Señor, . . . y no sabemos dónde le han puesto”! (Jn.20:2)¡Jesús resucitó de entre los muertos y se dió a ver, se apareció. Los evangelios nos relatan algunas de estas cristofanías. A cuántos podrían dirigirse las palabras del Salvador: “¿Por qué lloras? ¿a quién buscas?” (Jn.20:11-18). Está al lado de ellos, pero sus ojos cegados por las lágrimas no lo ven. Les habla, pero no lo entienden.

Me pareció ver algo luminoso en el sepul­cro, pero yo sólo notaba el vado, el cuerpo de Jesús que había ido a buscar no estaba allí. De repente noté que no estaba sola. Entonces oí mi nombre, jera su voz, no podía confun­dirme! Estaba allí, a mi lado, no había duda, era él. ¡Así pues, él tenía razón, Dios estaba de su parte! ¡Todo lo que vivimos no había si­do una ilusión, era verdad! Después de haber sufrido su ausencia, quise agarrarle, retener­le; El me convenció que había otra forma de vivir su presencia, de seguir relacionándonos con él, tan cierta y real como la de antes. El estaría con el Padre, había vencido a la muer­te. Sabes Prisca, no es tan raro, es la presen­cia del amor. Cuando dos personas se aman y existe entre ellas una sintonía, una comunión, aunque tengan que estar físicamente aleja­das, se saben y se viven en presencia del otro, en su cercanía. Es otra clase de relación; no es fantasía, es real, muy real. Nunca están solos. Jesús, además, me envió a comunicárselo a los demás, a Pedro, a Juan, a Felipe, a Ma­ría… Luego todos juntos tendríamos la misma experiencia. El nos envió a comunicar la bue­na noticia de lo vivido a todo aquél que que­ría escuchar. Y el resto ya lo conoces.[9]

¡Ojalá que la cabeza inclinada pudiese alzarse, que los ojos se abriesen para contemplarle, que los oídos pudiesen escuchar su voz! “Id presto, decid a sus discípulos que ha resucitado.”(Mat.28:7) Invitadlos a no mirar la tumba nueva de José, que fue cerrada con una gran piedra y sellada con el sello romano. Cristo no está allí. No miréis el sepulcro vacío. No lloréis como los que están sin esperanza ni ayuda. Jesús vive, y porque vive, viviremos también. Brote de los corazones agradecidos y de los labios tocados por el fuego santo el alegre canto: ¡Cristo ha resucitado! Vive para interceder por nosotros. Aceptad esta esperanza, y dará firmeza al alma como un ancla segura y probada. Creed y veréis la gloria de Dios.

¿Qué significa, pues, resucitar?
Lo del acabamiento de la vida es un momento propio de cada uno y, como tal, intransferible. A partir de ahí las cosas cambian profundamente. Paradójicamente, los cristianos creemos que el cambio no es tan radical, pues hay una continuidad entre el acá y el allá, la tierra y el cielo. Son vidas distintas pero con una cierta continuidad. Ningún humano puede evitar el interrogante de la muerte y de lo que tras ella puede venir. Es lógico que podamos preguntarnos: ¿qué sentido tiene la vida si nada queda de todo lo vivido?.
“Constatamos, escribe Leonardo Boff, que la muerte es la gran señora de todo lo que es creado e histórico, pues todo está sometido a la segunda ley de la termodinámica, la entropía. La vida va gastando su capital energético hasta morir”. Y nos toca, como siempre, reaccionar y posicionarnos ante la muerte: la vida es un misterio, dentro del cual ella se erige con un orden superior de autorregulación y reproducción. Donde hay vida, hay energía, autorreproducción y se asegura así la autoconservación. Sin embargo, la vida, todas las formas de vida, tienen un límite: la muerte. ¿También la vida humana? Todos clamamos por una vida sin fin. Pero, los mecanismos de la muerte no hay quien los detenga. ¿Será por eso que la muerte es para el ser humano drama y angustia? ¿Será por eso que San Pablo gritaba: ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Y respondía: “Gracias a Dios, por Jesucristo, nuestro Señor”. “
Es sorprendente, dice de nuevo Leonardo Boff, pero en esta frase se encuentra la esencia pura del cristianismo. Este testimonia el hecho mayor de que alguien nos libró de la muerte. En alguien la vida se mostró más fuerte que la muerte e inauguró una sintropía superior”.
Jesús conoció e inauguró una sintropía (evolución) superior, en virtud de la cual su vida era un nuevo tipo de vida, no amenazada por la enfermedad ni por la muerte. Por eso, la resurrección no puede ser entendida como reanimación de un cadáver, sino como una revolución dentro de la evolución, como un saltar a un tipo de orden vital, no sometido ya a la entropía: desgaste y acabamiento final. Con lo cual afirmamos que la vida se transfigura.
Es decir, en el proceso evolutivo la vida alcanzó tal densidad de realización que la muerte ya no logra penetrar en ella y hacer su obra devastadora. Y, de esta manera, la angustia milenaria desaparece, se sosiega el corazón, cansado de tanto preguntar por el sentido de la vida mortal. En fín, el futuro se anticipa, queda abierto a un desenlace felíz y apunta hacia un tipo de vida más allá de este tipo de vida. ¡Has resucitado!. Y resucitar significa: Que Jesús, en la muerte y desde la muerte, entró en el ámbito mismo de la vida divina, realidad primera y última.
El Crucificado continúa siendo el mismo, junto a Dios, pero sin la limitación espacio-temporal de la forma terrenal. La muerte y la resurrección no borran la identidad de la persona sino que la conservan de una manera transfigurada, en una dimensión totalmente distinta. Para hacerlo pasar a esta forma de existencia distinta, Dios no necesita los restos mortales de la existencia terrena de Jesús. La resurrección queda vinculada a la identidad de la persona, no a los elementos de un cuerpo determinado.
Resucitar significa, pues,al menos tres cosas importantes:
a) Entrar a través de la muerte en el ámbito mismo de la vida de Dios. Nuestra fe nos asegura que el Dios del comienzo es también el Dios del final, que el Dios , Creador del mundo y del hombre, es también el que consuma a éstos en su plenitud. Resucitar significa que la persona que muere, continúa, y el cuerpo se disuelve pero entra en una dimensión nueva. Hay continuidad y discontinuidad.
b) Sgnifica apostar, como Jesús, por la vida, por la justicia, por el amor, por la libertad, llegando incluso a soportar en esta lucha el vituperio del fracaso de este mundo, pero seguros de que la inocencia del Justo será reconocida y premiada por Dios. Dios tiene siempre la última palabra, no la iniquidad.
c) Significa que estamos ya, en una marcha hacia la plenitud de la vida, en lucha contra todo lo que bloquea, merma y mata la vida. El tiempo que se nos da no es para volverse pasivos, indolentes, excépticos, sino para trabajar, ahora, en el minuto a minuto, e ir haciendo que esta tierra sea cada vez más un cielo, el cielo de Dios. La resurrección de Jesús es la meta final, la anticipación de la plenitud que nos aguarda. Y esa plenitud no hay otra forma de hacerla más real y operativa que comprometerse con aquéllos que más vida, amor y libertad necesitan: los pobres.

Negar la resurrección

Algunos pretenden que los testigos de la resurección de Cristo deben haber estado alucinando o experimentando una histeria colectiva, ¿ es posible ? Pues si,tristemente. Pero la verdad es que hay muchos que hasta se atreven a negar la resurrección. Es como bien dijo J.C.Ryle, que las falsas doctrinas son peores que un cisma.

“Las divisiones y separaciones son más objetables en la religión. Ellos debilitan la causa del verdadero cristianismo … Pero antes de culpar a la gente por ellos, debemos tener cuidado de poner la culpa en donde se merece. La falsa doctrina y la herejía son incluso peores que un cisma. Si las personas se separan de la enseñanza que es positivamente falsa y antibíblica, deben de ser alabados en lugar de ser reprendidos. En estos casos, la separación es una virtud y no un pecado. “- J. C. Ryle, (1816-1900) Obispo Anglicano.

En un punto prácticamente todos los eruditos de cada descripción están de acuerdo, los primeros discípulos estaban absolutamente convencidos de que habían visto a Cristo resucitado. [2]El mensaje del evangelio cristiano acerca de la muerte y resurección de Cristo transpira en prácticamente todos los documentos del Nuevo Testamento. Por lo tanto la verdadera cuestión es, ¿Cómo explicamos su obvia convicción? ¿Estaban tan solo alucinando?[1]

Aunque posiblemente al principio parece plausible, muchos factores contradicen esta noción. [3] Por citar unos pocos:

  1. El gran número de testigos (cientos) (1 Cor. 15:5-8).
  2. Abarcando todo el espectro de tipos de personalidades (ej. Jn. 20—Pedro, Tomás, las dos Marías, etc.), esto contradice la teoría de la alucinación, las cuales, por definición, no son experiencias compartidas.
  3. No existe tal cosa como una visión apareciéndose a una multitud. Generalmente la recibe tan solo una persona a la vez, y esa persona debe hallarse esperando la visión y estar en un estado emocional intenso. Tal como La Biblia muestra, ninguno de los seguidores de Jesús esperaban que él resucitara de los muertos. Lucas dice que cuando Jesús se apareció a los discípulos, “Ellos estaban terrificados y asustados, y creían que habían visto un espíritu” (Luc. 24:37).
  4. Una confusión de identidad no puede ser la explicación, tampoco. Ciertamente los discípulos reconocerían a la persona con la que habían estado cada día durante más de tres años.
  5. El cambio de estilo de vida, positivo substancial y permanente de muchos de los convertidos elimina cualquier teoría de alucinación.

Objeciones

La inspiración no anula al hombre. Solo cuando el profeta recibe oráculo directamente de Dios.Dios compró con la sangre de Jesús la vida de Su santos (y las nuestras), y en ese precio están incluidas su obras, y también sus palabras. Las palabras de ellos, ahora son de Dios. Cristo pagó por ellas, al igual que usó un burrito para entrar a Jerusalén, lo tomó y lo usó. Ellos escriben, pero Dios no anula sus culturas, sino que las cristologiza, las redime. Esto es lo que nos cuesta entender. Dios preservó de error los textos, claro que si, preservó de error los textos, pero no los preservó de sus culturas,sino que lo usó a pesar de ellas. Los relatos fueron escritos por hombres piadosos y no por ángeles. Por eso son testigos confiables, porque fueron sinceros y honestos para describir lo que veían. Y Dios los libró del error, de la mentira, pero no de sus propósitos Divinos, que no son los nuestros primariamente. Dios por la sangre de Jesús, limpió a los escritores para que sean vasos limpios y acépticos (gr. asespsis, sin “bacterias espirituales”). Luego lo ungió y los dotó de sabiduría sobrenatural para escribir los textos inspirados; y les dió autoridad sobrenatural. Pero no mató sus culturas, sino que a través de la cruz, ahora estas, son aceptadas ante los ojos del Amado Salvador.

LAS SEIS OBJECIONES ESCÉPTICAS más frecuentemente presentadas por los críticos de la resurrección de Cristo.

  1. La resurrección de Cristo es un mito, no es historia.
  2. Las historias de la resurrección estan llenas de contradicciones.
  3. Los milagros no son posibles.
  4. El cuerpo fue robado.
  5. Jesús tan solo se desvaneció y después se recuperó de Sus heridas.
  6. Los testigos tan solo “vieron cosas.”

Las iré tratando seguramente en futuros articulos

Leyendas sobre Magdalena

Según la tradición ortodoxa, María Magdalena se retiró a Éfeso con la Virgen María y el apóstol San Juan, y murió allí. En 886 sus reliquias fueron trasladadas a Constantinopla, donde se conservan en la actualidad. Gregorio de Tours (De miraculis, I, xxx) corrobora la tradición de que se retiró a Éfeso, y no menciona ninguna relación con Francia. Más adelante, sin embargo, surgió en el mundo católico una tradición diferente, según la cual María Magdalena (identificada aquí con María de Betania), su hermano Lázaro y Maximino, uno de los setenta y dos apóstoles, así como algunos compañeros, viajaron en barca por el Mar Mediterráneo huyendo de las persecuciones en Tierra Santa y desembarcaron finalmente en el lugar llamado Sainte Marie-de-Mer, cerca de Arlés. Posteriormente, María Magdalena viajó hasta Marsella, desde donde emprendió, supuestamente, la evangelización de Provenza, para después retirarse a una cueva -La Sainte-Baume- en las cercanías de Marsella, donde habría llevado una vida de penitencia durante 30 años. Según esta leyenda, cuando llegó la hora de su muerte fue llevada por los ángeles a Aix-en-Provence, al oratorio de San Maximino, donde recibió el viático. Su cuerpo fue sepultado en un oratorio construido por San Maximino en Villa Lata, conocido desde entonces como St. Maximin. [27]

Conclución

Aunque la cruz parece un fracaso en la misión de Jesús, en realidad fue el triunfo definitivo sobre el mal. Es que en realidad debemos reconocer si somos inteligentes que

“El fracaso no es nuestro enemigo. No determina la culminación de nuestros objetivos.” Y tampoco es el final de nuestro camino, sino que tan sólo es “un indicador que señala que las estrategias que veníamos utilizando hasta ahora no son las adecuadas ni las más exitosas para ese proyecto.”(Bernardo Stamateas,pastor y sexólogo argentino) [24]

Por este motivo, creo en lo dicho por los apostoles en la Biblia. Como el erudito judío Dr. Pinchas Lipide bien ha escrito,

“Si esta banda asustada de apóstoles de repente cambia de la noche a la mañana pasando a ser una comunidad segura de su misión. Entonces ninguna visión o alucinación basta para explicar una transformación tan revolucionaria.”[4]

A pesar de que Lipide es un rabino Judío Ortodoxo que no acepta a Jesús como el Mesías, reconoce la evidencia ineludible de que Jesús debe haber resucitado de los muertos. Igual nosotros no debemos tener miedo de enfrentar valles en nuestra vida, como el que enfrentó Jesús a la hora de morir, porque Dios también está con nosotros al igual que lo estuvo con su Hijo Jesús. En medio de esas situaciones, Él nos pide que hagamos una sola cosa: buscarle. Él es nuestra roca, nuestra torre fuerte y nuestra salvación. Sólo en Él podemos esperar, todo lo demás falla, pero Él es seguro por toda la eternidad.

  • “Mirando a Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz” (Heb. 12:2).

Nadie sino el Hijo de Dios podía efectuar nuestra redención; porque sólo él, que estaba en el seno del Padre podía darlo a conocer. Sólo él, que conocía la altura y la profundidad del amor de Dios, podía manifestarlo. Nada menos que el infinito sacrificio hecho por Cristo en favor del hombre caído podía expresar el amor del Padre hacia la perdida humanidad. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito”. Lo dio no solamente para que viviese entre los hombres, no sólo para que llevase los pecados de ellos y muriese como su sacrificio; lo dio a la raza caída. Cristo debía identificarse con los intereses y necesidades de la humanidad. El que era uno con Dios se ha unido con los hijos de los hombres con lazos que jamás serán quebrantados. Jesús “no se avergüenza de llamarlos hermanos” (Heb. 2: 11).

El es nuestro Sacrificio, nuestro Abogado, nuestro Hermano, lleva nuestra forma humana delante del trono del Padre, y por las edades eternas será uno con la raza que ha redimido: es el Hijo del hombre. Y todo esto para que el hombre fuese levantado de la ruina y degradación del pecado, para que reflejase el amor de Dios y participase del gozo de la santidad.

El precio pagado por nuestra redención, el sacrificio infinito que hizo nuestro Padre celestial al entregar a su Hijo para que muriese por nosotros, debe darnos un concepto elevado de lo que podemos ser hechos por Cristo. Al considerar el inspirado apóstol Juan “la altura”, “la profundidad” y “la anchura” del amor del Padre hacia la raza que perecía, se llena de alabanzas y reverencia, y no pudiendo encontrar lenguaje conveniente en que expresar la grandeza y ternura de este amor, exhorta al mundo a contemplarlo. “¡Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios!” (1 Jn. 3:1)

Creemos en que nuestro Señor Jesucristo es el Verbo de Dios hecho carne y por lo tanto el hijo unigénito de Dios (Jn 1:1,14; Jn 3:16).

Apéndice: Que creemos acerca de Jesús los cristianos conservadores?

* Su nacimiento fue virginal (Mat. 1:23; Lucas 1:31-35)
* En su vida nunca hubo pecado (Heb. 7:26; 1 Ped. 2:22)
* Murió en la cruz para redención de nuestros pecados y solo por medio de este sacrificio podemos nosotros ser salvos (1 Co. 15:3; 2 Co. 5:21)
* Su resurrección de entre los muertos fue corporal, su cuerpo resucitó (Mat. 28:6; Lucas 24:39; 1 Co 15:4)
* Esta sentado en cuerpo a la diestra de Dios Padre (Hechos 1:9, 11; 2:33; Fil. 2:9-11; Heb. 1:3)

¡Qué valioso hace esto al hombre! Por la transgresión, los hijos del hombre se hacen súbditos de Satanás. Por la fe en el sacrificio reconciliador de Cristo, los hijos de Adán pueden ser hechos hijos de Dios. Al revestirse de la naturaleza humana, Cristo eleva a la humanidad. Los hombres caídos son colocados donde pueden, por la relación con Cristo, llegar a ser en verdad dignos del nombre de “hijos de Dios”.

————-

NOTAS:

[0] La personalidad de Jesús, es, sin lugar a dudas, una de las más importantes e influyentes de toda la historia de la humanidad. Millones de personas a lo largo de los pasados veinte siglos, en mayor o menor medida, han estudiado sus palabras, se han nutrido de sus enseñanzas y han adoptado sus sabios consejos, o al menos los han escuchado. Prácticamente no hay nadie en el mundo occidental que no conozca, al menos superficialmente, alguna de sus sentencias. Y la única fuente de la cual pueden extraerse las palabras de Jesús, en lo que respecta al mundo occidental, la constituye el Nuevo Testamento, con sus cuatro Evangelios canónicos, al margen de algunos Evangelios señalados como apócrifos, cuyas copias son de una distribución muy limitada y completameente dudosa.

[1] http://christiananswers.net/spanish/q-eden/edn-t014s.html

[2] Michael Grant, célebre historiador clásico de Oxford dice, “Estos relatos prueban que ciertas personas estaban absolutamente convencidas de que [Jesús había resucitado].” [Michael Grant, Jesus: An Historian’s Review of the Gospels [Jesús: Relectura de los evangelios de un historiador] (Scribner’s, 1977), p. 176. Incluso el escéptico de la historia, Rudolf Bultmann, reconoce que la certeza de los discípulos es “una realidad” en Kerygma and Myth, Vol. I, (SPCK, 1953), p. 42. Incluso el ardiente escéptico John Shelby Spong reconoce, “El cambio [en los discípulos] fue medible y objetivo aunque la causa del cambio sea debatible. Fue parte de aquella explosión de poder en el siglo I que no puede ser negada por ningún estudiante de historia.” [John Shelby Spong, Resurrection: Myth or Reality? [Resurección: ¿Mito o Realidad?] (San Francisco: Harper San Francisco, 1994), p. 26.]

[3] Peter Kreeft and Ronald Tacelli, Handbook of Christian Apologetics [Manual de Apologética Cristiana] (Downer’s Grove, Illinois: InterVarsity Press, 1994), p. 186f. Este libro cita 14 fallos graves de la teoría de la alucinación. “Apologética” no significa disculparse, sino presentar una defensa (“apología”) racional del cristianismo (1 Pedro 3: 15).

[4] Pinchas Lipide, The Resurrection of Jesus: A Jewish Perspective [La Resurección de Jesús: Una Perspectiva Judía] (Fortress Press, 1988), p. 125.

[9] http://www.ciudadredonda.org/articulo/mujer-por-que-lloras-a-quien-buscas

[10] En el pasaje que va desde Lucas 22:66, hasta 24:1 se detalla el tiempo en que el Señor estuvo en la cruz y se habla ahí de que su muerte fue aproximadamente a las 15:00 horas del viernes, pues se dice que fue previo al día de reposo. Pasa el día de reposo (sábado) y el primer día de la semana (domingo) muy temprano, las mujeres que van a ungir el cuerpo se encuentran con que ya no está donde lo habían sepultado.Si sacamos una sencilla cuenta del tiempo, no pasaron ni 48 horas (apenas 39 aproximadamente), desde la muerte hasta la resurrección gloriosa del Señor, sin embargo en todas las escrituras en las que se menciona acerca de estos hechos se habla siempre de un espacio de tres días (por lo menos 72 horas).La razón por la que se presenta esa aparente discrepancia al medir las horas que Cristo estuvo muerto y hallar que no forman 3 dias, es porque tomamos días de 24 hs, lo que es correcto para nosotros ya que nuestros días son de 24 hrs. Ese no es el caso de los Judios. Los hebreos miden la duración del día de otra manera. Para ellos, la duración del día va desde el amanecer hasta la caída de la noche. Por esa razón la suma nos da exactamente la mitad. La suma de horas que hacemos comunmente es correcta, lo que es incorrecto es suponer que el dia biblico registrado en los evangelios es de 24 hs, cuando en realidad es de 12. [a] Período de un Día y una noche. Aproximadamente, la duración de una rotación de la Tierra sobre su eje. Los hebreos calculaban el Día calendario o civil de tarde a tarde (Lv. 23:27, 32; cf Gn. 1:5, 8, 13; etc.); es decir, de puesta de Sol a puesta de Sol (Lev. 22:6, 7; cf Mar. 1:32). Los babilonios también comenzaban sus días con la puesta del Sol; los egipcios lo hacían con la salida del Sol; los romanos los contaban a partir de la medianoche, de donde se deriva la costumbre actual. [b]. Período de luz en contraste con la noche. En tiempos postexílicos y del NT el Día constaba de 12 horas que se dividían en 4 partes (Jn. 11:9; cf Mat. 20:1-12): Hora prima (desde la salida del Sol [más o menos las 6] hasta las 9 de la mañana), Hora tercia (desde las 9 hasta las 12; Mat. 20:3; Mr. 15:25), Hora sexta (desde las 12 hasta las 3 [15]; Mat. 20:5; 7:45; Mar. 15:33; Jn. 4:6; 19:14), Hora nona (desde las 15 hasta la puesta del Sol [más o menos las 18]; Mat. 20:5; 27:45, 46; Mar. 15:33, 34). Tales horas se contaban entre la salida y la puesta del Sol (llamado “día natural”), o entre el amanecer y la oscuridad de la noche (cf Mat. 16:2; existían variaciones de duración según fuera verano o invierno). Generalmente, la “mañana” (heb b^qer) era hasta las 10, y el “calor del día” (mediodía; heb. tsohorayim; gr. mesmbría) duraba hasta las 14. Es muy probable que Juan, al registrar los eventos finales del juicio y de la crucifixión del Jesús, usara el sistema de computar de los romanos (Jn. 19: 14; las 6 de la mañana según el sistema romano [a partir de la medianoche], las 12 del medio Día según el sistema judío). En la Biblia también se mencionan la hora séptima (Jn. 4:52, BJ; la 1 [13] de la tarde), la hora décima (1:39; las 4 [16] de la tarde) y la hora undécima (Mat. 20:6, 9; las 5 [17] de la tarde).[http://www.wikicristiano.org/diccionario-biblico/1608/d%EDa/]

[11] Elena G. de White, EL DESEADO DE TODAS LAS GENTES, pag. 486

[12] ibid,pag 485

[13] El rocio de hortalizas pudo apoyar la imagen de huesos como plantas que han de florecer. Coinciden lso verbos despertar ycantar.Con todo, en esta verson,como en todas lads demas,el echar afuera los muertos es el utlimo acto.Para una transpisición a clave cristiana deberíamos considerar a Cristo muerto y sangrante como el rocío del cielo que impregna y fecunda la tierra, siguiendo una sugerencia de san Jerónimo “los que el Apostol llama muertos en Cristo… resucitarán gloriosos… Pues el rocío del Señor… dará vida a los cuerpos de los muertos. La identificación del rocío con Jesucristo la propone ya Teodoreto “No andas errado si dices que el rocio es el Unigénito, la Palabra del Padre” (Jerónimo: CCSL 72,341; Teodoreto: PG 24,278) cit en Luis Alonso Schökel, Hermenéutica de la Palabra, Vol. 2, pag. 298, ed. Cristiandad.

[16] frasedehoy.com

[20] [21] [22] http://www.omp.cl/pdf/mision_2012.pdf

[23] Abel Serrano, Angel- logia,pag.593,ed. Publisher Textstream impr en E.U

[24] http://www.facebook.com/bernardostamateas

[25] Margaret Starbird, La Diosa en los evangelios, pag. 179-180, ed. ediciones Obelisco,Barcelona,España, impr. en España

[26] http://www.monografias.com/trabajos53/maria-magdalena/maria-magdalena2.shtml

[27] http://www.monografias.com/trabajos53/maria-magdalena/maria-magdalena2.shtml

———–

  • libro electronico, William Hendriksen, comentario al Nuevo Testamento LUCAS , ed. libros Desafio 2001
  • (*) Antonio Piñero es Licenciado en Filosofía Pura, Filología Clásica y Filología Bíblica Trilingüe, Doctor en Filología Clásica, Catedrático de Filología Griega, especialidad Lengua y Literatura del cristianismo primitivo, Antonio Piñero es asimismo autor de unos veinticinco libros y ensayos, entre ellos: “Orígenes del cristianismo”, “El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos”, “Biblia y Helenismos”, “Guía para entender el Nuevo Testamento”, “Cristianismos derrotados”, “Jesús y las mujeres”. Es también editor de textos antiguos: Apócrifos del Antiguo Testamento, Biblioteca copto gnóstica de Nag Hammadi y Apócrifos del Nuevo Testamento.

Descargar en formato PDF

Jesus, el Libertador de los endemoniados


Jesus, el Libertador de los endemoniados

Autor:Paulo Arieu

  • “Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios. …” (Mar. 16:17)

Introducción

El trabajo que llevan a cabo tantos investigadores modernos puede ser discutido en un aspecto u otro, pero, cuando es realizado de manera rigurosa y honesta, resulta casi siempre purificador y ayuda a evitar graves deformaciones. Es irritante oír hablar de Jesús de manera vaga e idealista, o diciendo toda clase de tópicos que no resistirían el mínimo contraste con las fuentes que poseemos de él. Es triste comprobar con qué seguridad se hacen afirmaciones que deforman gravemente el verdadero proyecto de Jesús, y con qué facilidad se recorta su mensaje desfigurando su buena noticia. Mucho más lamentable y penoso resulta asomarse a tantas obras de «ciencia-ficción», escritas con delirante fantasía, que prometen revelarnos por fin al Jesús real y sus «enseñanzas secretas», y no son sino un fraude de impostores que solo buscan asegurarse sustanciosos negocios.(A.Pagola) [14]

super hombre

En una lista de algunos de los Personajes de Ficción conocidos mundialmente cuya nacionalidad es Española, ya sean de cine, televisión, literatura, comics, video-juegos, etc.,[0] aparecen varios personajes conocidos, entre ellos el zorro,el don Quijote de la Mancha, Sancho Panza y otros mas. En total son 10. Gracias a Dios no aparecen ni Jesús ni el demonio y/o sus huestes. Probablemente a los saduceos (ateos) y fariseos de nuestros días se les escapó esta página web, y aún no la vieron, sino supongo que hubiesen hecho de todo para que figurase al menos el Señor entre la lista de los personajes de ficción.Que increible son los ateos. Nunca vi tanta incredulidad desde los tiempos del imperio romano entre algunos de los griegos que se burlaban de Pablo cuando les predicaba de la resurrección de Jesús.

Los demonios son espíritus, ángeles caídos, son inteligentes, y tienen personalidad, y por si fuera poco, saben que Jesús es salvador, pero no lo aceptan. Ellos saben que Jesús es El Hijo del Hombre, el Hijo de Dios, pero no lo pueden recibir como Salvador. Admiten que El tiene autoridad suprema. Son inteligentes, malos, y pueden poseer, el cuerpo y la mente Del ser humano. Ellos con frecuencia viven en el cuerpo de los incrédulos. Y de paso le digo que también pueden apoderarse de aquel creyente nominal que no ha permitido hacer a Jesús, y al Espíritu Santo dueño de su corazón. Porque no pueden vivir en la misma casa, Jesús y los demonios.. Estos demonios causan enfermedades aunque no todas son causadas por ellos. Causan desordenes síquicos. Ellos pueden habitar en los seres humanos, y hasta en los animales, como es el caso de los cerdos. Los demonios se mantienen en conflicto con los cristianos.

  • “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Ef. 6:12)

Este versículo nos enseña que nuestro verdadero enemigo es invisible; los caminos de Satanás son engañosos. Sin embargo gracias a la Palabra de Dios estamos advertidos acerca de esto para no ser sorprendidos. Si logramos entender y estar al tanto de esta guerra espiritual, estaremos mejor preparados para enfrentar ventajosamente las batallas de la vida diaria. Sus verdaderas luchas toman lugar en el ámbito espiritual al enfrentar las fuerzas supernaturales del enemigo. Debemos estar convencidos que cuando enfrentamos ataques de parte de hombres de esta tierra, ese ataque viene dirigido por fuerzas invisibles que están detrás del escenario visible, esas fuerzas adversarias son fuerzas superiores a la de aquellos que vemos frente a nosotros. En este aspecto esas gentes no son en efecto su verdadero problema o enemigo; ellos son simplemente víctimas e instrumentos del enemigo, a quienes el usa convenientemente para avanzar su causa.

El Apóstol Pablo coloca la hechicería y la idolatría, como una de las obras de la carne, leemos:

  • “Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas son las obras de la carne que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, iras, celos, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías y cosas semejantes a éstas, acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo había dicho antes, que los que practican tales cosas no heredar n el reino de Dios.” (Gál. 5: 17-21)

Aunque es cierto que en la brujería hay acción diabólica, la gente ignorante y supersticiosa ha creado muchísimas fábulas y supersticiones: Brujas que vuelan sobre una escoba, encantaciones que transforman a la víctima en un sapo… Estas fantasías no son causadas por la religión, sino al contrario, ocurren por faltar la auténtica fe.  En el trabajo “De ecclesiasticis disciplinis” atribuido a Regino de Prum (906 d.C.), en la sección 364, critica a “ciertas mujeres” que “seducidas por ilusiones y fantasmas de demonios, creen y abiertamente profesan que en plena noche ellas viajan sobre ciertas bestias junto con la diosa pagana Diana y una cantidad innumerable de mujeres y que en estas horas de silencio vuelan sobre vastas expansiones de terreno y la obedecen como señora…” Regino se lamenta de que ellas llevan a esas fantasías y por lo tanto al paganismo a mucha gente (innumera multitudo). Concluye que es “el deber de los sacerdotes [ministros] enseñar a la gente que estas cosas son absolutamente falsas… implantadas por el maligno”[8]

Casi desde los albores mismos de la humanidad se ha venido practicando la magia, la hechicería y muchas de las hoy llamadas ciencias ocultas. Conforme ha pasado el tiempo, la mayoría de estas absurdas y diabólicas prácticas solamente han ido refinándose, al paso como el espíritu y la cultura ha ido sufriendo transformaciones. Y es posible pensar que todas estas prácticas existen desde el comienzo mismo de la historia, porque su inspirador el príncipe de los Demonios, existe desde mucho antes.

Reconstruir el pasado con exactitud científica es imposible. Lo que paso,pasó. Hay muchas especulaciones y debates entre los eruditos si fue de una manera o fue de otra la historia de Jesús de Nazareth que sus discípulos nos contaron a traves del Espiritu santo. Se les pide a estos hagiografos una exactitud cientifica que no estaba en el própósito de ellos. Ellos escribieron siendo inspirados por el Espíritu Santo, algunos años despues de la resurrección y asención de Jesós a los cielos. Su intención no solo era poner por orden lo sucedido ante la cantidad de testigos e historias que ya circulaban y sus relatos hsitoricos no solo eran narrativos, sino tambien cristologicos al mismo tiempo.narración y cristologia estan unidos en una misma trama. Y esa es la intención de los autores. Presentarnos un relalato inspirado por el Señor, autorizado por Su firma y que nos sirva de guia y de devoción en cuanto a los propósitos ministeriales de Jesús. Cuando Cristo vino al mundo, el reino de Dios se acercó a nosotros. Lamentablemente, los fundamentalistas religiosos de siempre, de las disitintas escuelas fariseaicas que hay en nuestros días, no saben manejar la tensión de la información en los procesos de reconstrucción del histórico pasado. Quieren tan solo el dogma, el kerygma, y relativizan todo el contexto histórico por considerarlo demasiado especulativo, lamentablemente. Pero la realidad es que necesitamos las dos cosas, para que un texto sin su contexto no se convierta en un pretexto. “Todo lo que es único en el universo  nunca más vuelve a suceder y por eso es intrínsecamente hermoso”.[10] Lo que pasó, pasó, es único y no se vuelve a repetir. Por  este motivo es que considero que estudiar los contextos historicos de la vida de nuestro Señor son apasionantes. “Los tiempos vuelven al inicio misterioso de la caminada de la vida. Pero tenemos que seguir adelante. Ellos vienen con nosotros en nuestro  corazón, ahora ligero y rejuvenecido porque empapó sus raíces en la  esencia de la vida que es la sangre, los lazos, el afecto y el amor.”[11]

Así que, cuando miramos los textos del Nuevo Testamento, en los primeros años de nuestra era actual, encontramos el ejercicio de la hechicería en todo su furor. Por esta razón, los apóstoles y el mismo Señor Jesucristo, debieron oponerse a éstos ocultistas con todo el énfasis y el empeño, conocedores como eran, de las argucias del diablo para mantener en el engaño a las gentes.

Hay tan solo dos reinos, en relación a lo espiritual:

  1. El reino de Satanás, en el cual vive una inmensa parte de la humanidad, entregada a los vicios, el pecado y a las diversas formas de hechicería, como hemos tratado de explicar en éstos capítulos.
  2. Y, el Reino de Dios en contraposición al reino de las tinieblas llamando a todos los hombres que quieran venir a El, por la aceptación personal del Salvador Jesucristo en sus corazones.

El repudio que los apóstoles comienzan a hacer en cuanto al ocultismo, se manifiesta desde los primeros días de su ministerio en la tierra. La magia y todo lo que de ella se deriva fue condenada de una manera tan fuerte por los primeros cristianos, con el mismo énfasis, y si se quiere, aún más, que la condena que a la misma, hicieran los profetas del antiguo Testamento. El carácter y los principios de Dios no cambian. Dios sigue siendo el mismo. El condenar siempre este tipo de prácticas porque se oponen a El, a su Santidad, y su propósito con el hombre.

El gran apóstol enfatizaba sobre esto: “Como ya os lo he dicho antes”. No era cualquier cosa que pudiera pasar desapercibida para la iglesia naciente. No con la hechicería!, dice Pablo Nada con la idolatría! . Las escrituras exhortan de ese modo al arrepentimiento a todos cuantos consultan adivinos, agoreros, o incluso a los que leen los horóscopos o creen en las predicciones de la astrología. Quienes practican tales cosas, tendrán el mismo destino de los fornicarios y homicidas.

Leemos:

  • ” Y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de sus fornicaciones, ni de sus hurtos.”, (Ap. 9:21)
  • ” Luz de lampara no alumbrar más en ti….porque tus mercaderes eran los grandes de la tierra; pues por tus hechicerías fueron engañadas todas las naciones.”, (Ap. 18:23)

y los versículos concluyentes:

  • ” Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.”, (Ap. 21:8)
  • ” Más los perros estar n fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira.” (Ap. 22:15)

¿Qué vino a hacer Jesús?

Quién fue Jesús de Nazaret y qué sabemos hoy de él? Intento compartir un pequeño apunte de lo que tiene más posibilidades de historicidad. Todos estos estudios se basan en diversos criterios de historicidad, sobre todo primarios (de dificultad, discontinuidad, testimonio múltiple, coherencia, rechazo y ejecución), aunque también secundarios (huellas del arameo, ambiente y costumbres palestinas, viveza narrativa). Además de los textos biblicos, sin los cuales perdería la brujula de este articulo.

Sabemos por la biblia que Jesucristo fue algo mas que un super hombre, o un taumaturgo. El era una persona teoantrópica, dificil de cuadrar para muchos de nuestros contemporáneos. Son muchos los que se preguntan para que vino Jesús al mundo?

Estas son las razones bíblicas de su primer venida.

  1. A revelar al Padre
    1. Mateo 11:27: “Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.”
  2. Para ser el rescate de muchos
    1. Mateo 26:28: “como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.”
  3. Para servir
    1. Mateo 20:28: “como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.”
  4. Para salvar al mundo
    1. Juan 3:17: “Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.” (Ver también Lc 19:10)
  5. Para predicar las buenas nuevas del reino de Dios
    1. Lucas 4:43: “Per él les dijo: ‘Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado.’”
  6. Para traer división
    1. Lucas 12:51: “¿Pensáis que he venido para dar paz en la tierra? Os digo: No, sino disensión.”
  7. Para hacer la voluntad del Padre
    1. Juan 6:38: “Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.”
  8. Para dar las palabras del Padre
    1. Juan 17:8: “porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.”
  9. Para dar testimonio a la verdad
    1. Juan 18:37: “Le dijo entonces Pilato: ‘¿Luego, eres tú rey?’ Respondió Jesús: ‘Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.’”
  10. Para Él morir y destruir el poder del diablo
    1. Hebreos 2:14: “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto, al diablo.”
  11. Para destruir las obras del diablo
    1. 1ª Juan 3:8: “El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.”
  12. Para cumplir la Ley y los Profetas
    1. Mateo 5:17: “No penséis que he venido para abrogar la ley y los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.”
  13. Para dar vida
    1. Juan 10:10, 28: “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia…y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mis manos.”
  14. Para probar la muerte por todos
    1. Hebreos 2:9: “Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos.”
  15. Para ser Sumo Sacerdote
    1. Hebreos 2:17: “Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo.”
  16. Para expiar el pecado
    1. Hebreos 2:17: “Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo.”
  17. Para proclamar libertad a los creyentes
    1. Lucas 4:18: “El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuando me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos;”
  18. A proclamar el año del Señor
    1. Lucas 4:19: “A predicar el año agradable del Señor.”
  19. A traer juicio
    1. Juan 9:39: “Dijo Jesús: ‘Para juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven, vena, y los que ven, sean cegados.”
  20. Para llevarse el pecado
    1. 1ª Juan 3:5: “Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él.”
  21. Para predicar
    1. Marcos 1:38: “Él les dijo: ‘Vamos a los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido.”
  22. Para llamar a pecadores
    1. Marcos 2:17: “Al oír esto Jesús, les dijo: ‘Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.’”
  23. Para dar a conocer al que es verdadero
    1. 1ª Juan 5:20: “Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna.”

Vamos a ver en este artículo, su propósito divino, en relación a lo que esta escrito en Primera de Juan

  • “El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.”(1 Jn. 3:8)

Los endemoniados gadarenos

Cuando Jesus llegó a la otra orilla, a la tierra de los gadarenos[1], vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, feroces en gran manera (Mat. 8:28).  Por la mañana temprano, el Salvador y sus compañeros llegaron a la orilla, y la luz del sol naciente se esparcía sobre el mar y la tierra como una bendición de paz. Pero apenas habían tocado la orilla cuando sus ojos fueron heridos por una escena más terrible que la furia de la tempestad. Desde algún escondedero entre las tumbas, dos locos echaron a correr hacia ellos como si quisieran despedazarlos. Los discípulos y sus compañeros huyeron aterrorizados; pero al rato notaron que Jesús… allí estaba donde le habían dejado. El que había calmado la tempestad… no huyó delante de esos demonios…

Con autoridad ordenó a los espíritus inmundos que saliesen. Sus palabras penetraron las obscurecidas mentes de los desafortunados… Un cambio maravilloso se había verificado en los endemoniados. Había amanecido en sus mentes. Sus ojos brillaban de inteligencia. Sus rostros, durante tanto tiempo deformados a la imagen de Satanás, se volvieron repentinamente benignos. Se aquietaron las manos manchadas de sangre, y con alegres voces los hombres alabaron a Dios por su liberación…

Los habitantes de Gádara tenían delante de sí la evidencia viva del poder y la misericordia de Cristo. Veían a los hombres a quienes él había devuelto la razón; pero tanto temían poner en peligro sus intereses terrenales, que trataron como a un intruso a Aquel que había vencido al príncipe de las tinieblas delante de sus ojos, y desviaron de sus puertas el Don del cielo.

Pero el sentimiento de los endemoniados curados era muy diferente. Ellos deseaban la compañía de su libertador. Con él, se sentían seguros de los demonios que habían atormentado su vida y agostado su virilidad. Cuando Jesús estaba por subir al barco, se mantuvieron a su lado, y arrodillándose le rogaron que los guardase cerca de él, donde pudiesen escuchar siempre sus palabras. Pero Jesús les recomendó que se fuesen a sus casas y contaran cuán grandes cosas el Señor había hecho por ellos…

Tan pronto como Jesús les señaló su deber, estuvieron listos para obedecer. No sólo hablaron de Jesús a sus familias y vecinos, sino que fueron por toda Decápolis, declarando por doquiera su poder salvador… Al hacer esta obra, podían recibir una bendición mayor que si, con el único fin de beneficiarse a sí mismos, hubieran permanecido en su presencia. Es trabajando en la difusión de las buenas nuevas de la salvación, como somos acercados al Salvador… No podían instruir a la gente como los discípulos que habían estado diariamente con Jesús. Pero llevaban en su persona la evidencia de que Jesús era el Mesías. Podían contar lo que sabían; lo que ellos mismos habían visto y oído y sentido del poder de Cristo.

Jesús libertaba de los espiritus malignos

demonios

Nosotros sabemos que Satanás es un enemigo derrotado. No sólo necesitamos decirle esto al mundo, mas necesitamos demostrarlo por el poder del Espíritu Santo, y usar la Palabra de Dios y el nombre del Señor Jesucristo.  A Jesús se lo acusa o de no existir, o de ser tan solo un mago mas de esa época primitiva y precientífica. Sin embargo, el Señor Jesús no solo curaba a los enfermos. Lleno del Espíritu de Dios, se acercaba también a los poseídos y los liberaba de los espíritus malignos. Nadie lo pone en duda. Jesús fue un exorcista de prestigio extraordinario, incluso fuera de los ambientes cristianos; todavía bastantes años después de su muerte había exorcistas que seguían utilizando su nombre como medio poderoso para expulsar demonios. La actuación de Jesús con los endemoniados provocó un impacto mucho mayor que sus curaciones. La gente quedaba sobrecogida y se preguntaba dónde estaba el secreto de una fuerza tan poderosa.

Algunos veían en él un peligro y lo acusaban de estar «poseído» por un espíritu maligno y de actuar como agente de Beelzebú. A Jesús, por el contrario, le confirmaba en una convicción que iba creciendo en su corazón: si el mal está siendo vencido y es posible experimentar la derrota de Satanás,  es que el reino de Dios ya está llegando. ¿Quiénes son estos enfermos? ¿Cómo podemos captar desde nuestra cultura esta peculiar experiencia que se vivía en tomo a Jesús? ¿Cómo los curaba?

En general, los exegetas tienden a ver en la «posesión diabólica» una enfermedad. Se trataría de casos de epilepsia, histeria, esquizofrenia o «estados alterados de conciencia» en los que el individuo proyecta de manera dramática hacia un personaje maligno las represiones y conflictos que desgarran su mundo interior.

Investigadores recientes,  estudian la actuación de Jesús utilizando la categoría de «estados alterados de conciencia», que ha sido propuesta por la antropología moderna para definir de «manera neutral» extraños fenómenos que suceden en las sociedades de todos los tiempos y que son interpretados de diversa forma en cada cultura. Sin embargo, esta categoría de «estado alterado de conciencia» no deja de ser ella misma una interpretación cultural hecha desde la psicología moderna. Sin duda es legítimo pensar hoy así, pero lo que vivían aquellos campesinos de Galilea tiene poco que ver con este modelo de «proyección» de conflictos sobre otro personaje.

Es exactamente lo contrario. Según su mentalidad, son ellos los que se sienten invadidos y poseídos por alguno de aquellos seres malignos que infestan el mundo. Esta es su tragedia. El mal que padecen no es una enfermedad más. Es vivir sometidos a un poder desconocido e irracional que los atormenta, sin que puedan defenderse de él.

En estas sociedades primitivas no hay que confundir una «enfermedad» causada por un espíritu maligno con una «posesión diabólica». Probablemente es más acertado ver en el fenómeno de la posesión una compleja estrategia utilizada de manera enfermiza por personas oprimidas para defenderse de una situación insoportable. Cuando no hay otro medio para rebelarse, en el individuo se puede desarrollar una personalidad separada que le permite decir y hacer lo que no podría en condiciones normales, al menos sin importantes riesgos.

¿Había alguna relación entre la opresión que ejercía sobre Palestina el Imperio romano y el fenómeno contemporáneo de tantas personas poseídas por el demonio? ¿Era esta una forma enfermiza de rebelarse contra el sometimiento romano y el dominio de los poderosos? Aunque la curación del endemoniado de Gerasa no es una narración estrictamente histórica, puede ayudamos a intuir la conexión que se podía establecer oscuramente entre la posesión demoníaca y la opresión de Roma. Según el relato, el demonio es uno solo, pero se llama «legión», porque son muchos, como la división armada de Roma que controla Palestina; los demonios entran en los «cerdos», los animals más impuros de todos y los que mejor podían definir a los romanos; más tarde, los cerdos se precipitan en el «mar», lugar donde la resistencia judía quería verlos hundidos para siempre.(Mar. 5:1-20).

Son bastantes los estudiosos que consideran la posesión demoníaca en Galilea como una forma de secreta resistencia contra Roma, propia de gentes desesperadas. Es sorprendente que la «posesión demoníaca», tan extendida en tiempos de Jesús, esté prácticamente ausente en siglos anteriores. Probablemente a nosotros se nos escapa el terror y la frustración que generaba el Imperio romano sobre gentes absolutamente impotentes para defenderse de su crueldad.

No faltaban tampoco conflictos y opresiones dentro de aquellas familias campesinas de estructura rígidamente patriarcaL No pocos de los poseídos eran, sin duda, mujeres, adolescentes y niños: esposas estériles frustradas y sin honor alguno ante nadie, viudas privadas de defensa ante los atropellos de los varones, niños víctimas de abusos. La posesión se convierte también para ellos en un mecanismo de autodefensa que les permite atraer la atención, defenderse del entorno y adquirir un cierto poder.

Diversos autores,  subrayan esta presencia de lo demoníaco en víctimas de abusos y conflictos familiares. Lucas recuerda que Jesús «había curado de espíritus malignos y enfermedades» a diversas mujeres que lo acompañaban, y en concreto a María de Magdala,de la que «habían salido siete demonios» (Luc. 8:2).

Los poseídos a los que se acerca Jesús no son simplemente enfermos psíquicos. Son gentes desnutridas, víctimas de violencias endémicas, im potentes para defenderse de abusos insoportables. Los endemoniados no se sienten protagonistas de una rebelión contra el mal, sino víctimas de un poder desconocido y extraño que los atormenta destruyendo su identidad.

Marcos describe con trazos sobrecogedores a un endemoniado de Gerasa que «corría por los montes» en un estado de soledad total; «vivía en los sepulcros», excluido del mundo de los vivos; estaba «atado con .grillos y cadenas» por una sociedad aterrorizada por su presencia; vivía «lanzando alaridos» en su incapacidad de comunicarse con nadie; «se hería con piedras», víctima de su propia violencia.

¿Qué poder maligno se esconde detrás de una experiencia de estas características? No es fácil responder. Solo sabemos que Jesús se acercó a ese mundo siniestro y liberó a quienes vivían atormentados por el mal. Jesús se parecía a otros exorcistas de su tiempo, pero era diferente. Poseemos diversas fuentes para rastrear las prácticas exorcistas en tiempos de Jesús: el testimonio personal de Flavio Josefo sobre un exorcista judío llamado Eleazar; el relato del escritor romano del siglo 1 Luciano de Samosata sobre un exorcista sirio proveniente de Palestina; la curiosa descripción que se hace de Abrahám como exorcista en el Génesis apócrifo encontrado en Qumrán; el libro de Tobías, escrito en torno al año 200 a. C.

Los papiros mágicos grecorromanos, aun siendo de fecha más tardía y de áreas más alejadas de Palestina, también nos permiten hacernos una idea del trasfondo cultural en el que probablemente actuó Jesús. Probablemente sus combates con los espíritus malignos no resultaban del todo extraños en las aldeas de Galilea, pero había en su actuación algo que, sin duda, sorprendía a quienes lo observaban de cerca. Jesús se acerca al lenguaje y los gestos de los exorcistas de su tiempo, pero, al parecer,  establece con los endemoniados una relación muy peculiar.No usa los recursos utilizados por los exorcistas: anillos, aros, amuletos, incienso, leche humana, cabellos. Su fuerza está en sí mismo.

Basta su presencia y el poder de su palabra para imponerse. Por otra parte, a diferencia de la práctica general de los exorcistas, que conjuran a los demonios en nombre de alguna divinidad o personaje sagrado, Jesús no siente necesidad alguna de revelar el origen de su poder: no explica en nombre de quién expulsa los demonios, no pronuncia el nombre mágico de nadie, ni invoca a ninguna fuerza secreta.

El nombre sagrado más utilizado por los exorcistas judíos de esta época era el de Salomón.Flavio Josefo nos habla de la fama que tenía en las leyendas judías el rey Salomón como hombre sabio, conocedor de ciencias ocultas y experto en exorcismos. Tampoco se sirve de conjuros o formulas secretas. Ni siquiera acude a su Padre. Jesús se enfrenta a los demonios con la fuerza de su palabra: «Sal de él»; «cállate»; «no vuelvas a entrar en él» (Mar. 1:25; 5:8; 9:25)

Todo hace pensar que, mientras combate a los demonios, Jesús está convencido de estar actuando con la fuerza misma de Dios. Las fuentes describen su actuación como una confrontación violenta entre quienes se sienten poseídos por Satán y el profeta que se sabe habitado por el Espíritu de Dios. Ambos combatientes se atacan y se defienden.

Los demonios gritan a Jesús con grandes alaridos; Jesús los amenaza y les da órdenes despiadadas. Invade el campo dominado por los espíritus malignos, lo conquista y expulsa a los demonios, que «huyen» derrotados. En ningún momento impone Jesús sus manos sobre los endemoniados. Este gesto de bendición lo reserva para los enfermos.

Este «combate», que a nosotros nos parece una composición literaria,encierra probablemente episodios sobrecogedores de los que fueron testigos aquellas gentes de Galilea. Investigadores recientes sospechan que el propio Jesús sufría una dramática transformación durante su actuación como exorcista.

Buscando el sometimiento de los demonios, habla directamente con ellos, penetra en su mundo, les pregunta su nombre para dominarlos mejor, les grita sus órdenes, gesticula, los pone furiosos y los expulsa. De esta manera destruye la identidad «demoníaca» de la persona y reconstruye en ella una nueva identidad, transmitiéndole la fuerza sanadora de su propia persona. Investigadores recientes piensan que Jesús entraba él mismo en una especie de «trance» e imitaba el comportamiento de los endemoniados para lograr su curación.

Así se explicarían mejor ciertas reacciones ante los exorcismos de Jesús. En el evangelio más antiguo se nos dice que los familiares de Jesús vinieron desde Nazaret a hacerse cargo de él, pues pensaban que «estaba fuera de sí». ¿Qué pudieron observar de extraño en su comportamiento para pensar así si no era su insólita actuación con los endemoniados? En Mar. 3:21, la expresión «estaba fuera de sí» (éjeste) es muy adecuada para hablar de un poseído.

Sus adversarios llegaron más lejos, pues lo acusaron de «estar poseído por Beelzebul» y de «expulsar a los demonios con el poder del príncipe de los demonios» (Mar. 3:22). En el evangelio de Juan se repite una acusación más clara: «Tienes demonio » (7:20; 8:48,49,52; 10:20-21).

Los que lanzan esta acusación no piensan en el bien que hace Jesús a estos enfermos. Más bien ven en sus exorcismos algún tipo de amenaza para el orden social. Liberando a los endemoniados, Jesús está reconstruyendo un nuevo Israel, constituido por personas más libres y autónomas; está buscando una nueva sociedad.

Para neutralizar su peligrosa actividad, nada mejor que  desacreditarlo socialmente acusándolo de comportamiento desviado: su poder de expulsar demonios no viene de Dios; tiene su origen en el poder maligno del príncipe de los demonios. Este tipo de acusaciones eran estrategias utilizadas con frecuencia por los poderosos para controlar la sociedad. Jesús no podía permanecer callado; tenía que defenderse y explicar el verdadero contenido de su actividad de exorcista. La acusación es inconsistente.

Satanás no puede actuar contra sí mismo. «Si Satanás expulsa a Satanás, es que está dividido. ¿Cómo va a subsistir su reino?» (Mat.12:26). Es evidente que Jesús no pertenece al reino de Satanás; es absurdo ver en sus exorcismos una alianza con el maligno.

Para disipar cualquier ambigüedad, Jesús expone claramente el sentido de su actividad. «Si yo expulso los demonios con el dedo de Dios, entonces es que ha llegado a vosotros el reino de Dios» (Fuente Q (Luc. 11:20 // Mat. 12:28).

Según Lucas, Jesús expulsa los demonios «por el dedo de Dios». Según Mateo, lo hace «por el Espíritu de Dios». La expresión de Lucas se acerca más al lenguaje vivo y concreto de Jesús. A Jesús no le cabe otra explicación. Aquí está el «dedo de Dios». Su esfuerzo por «liberar» a estos desgraciados es una victoria sobre Satán y el mejor signo de que está llegando el reino de Dios, que quiere una vida más sana y liberada para sus hijos e hijas.

Al parecer, Jesús dio mucha importancia a su actividad de exorcista, pues insistió de nuevo en aclarar su actuación con los demonios por medio de una imagen llena de colorido: «Nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear su ajuar, si primero no ata al fuerte; solo entonces podrá saquear su casa» (Mar. 3:27). La imagen es recogida también por la fuente Q (Luc. 11:21-22// Mat. 12:29) y por el Evangelio [apócrifo) de Tomás 35,1-2. Proviene sin duda de Jesús.

Nadie puede invadir el campo dominado por Satán si antes no lo reduce a la impotencia. Jesús ve sus exorcismos como una forma de «atar» al maligno y controlar su fuerza destructora. La pequeña parábola de Jesús hay que entenderla en el contexto cultural de su tiempo,en el que se pensaba que, aunque Dios tiene el poder supremo sobre el mundo, permite a los demonios una cierta influencia sobre la tierra, hasta que al final restablezca su autoridad y los destruya para siempre.

Mientras tanto, en libros conocidos en tiempos de Jesús se dice que es posible «atarlos de pies y manos» (Tobías 8:3; 1 Henoc 10:4) o «encerrarlos en una mazmorra » (Apocalipsis de Isaías 24,21-22).

La casa de brujas [9]

Lamentablemente no siempre se siguió el consejo de Regino de Prum. La brujería se convirtió en escape para culpar de cualquier cosa, hasta desastres naturales y epidemias. Pero existieron otras razones, entre ellas el poder y el interés de crear causa contra enemigos. El resultado fue la persecución y “caza de brujas” en el que se enjuiciaron y condenaron a muerte injustamente a muchas personas, casi siempre las mas indefensas. Quizás el caso mas famoso es el de Santa Juana de Arco quien, acusada de bruja, murió quemada. Nos sirve para elucidar los intereses de poder, venganza y maldad que daban lugar a las persecuciones de brujas.

La persecución de las brujas comienza con el poder secular. El Imperio Romano, en el siglo III, castigaba con la pena de la hoguera a los que causaran la muerte de alguien con sus encantamientos. En el siglo IV, la legislación eclesiástica quiso atenuar la severidad del estado. El Concilio de Elvira (306), Canon 6, rehusó el Viáticum a aquellos que matasen con una encantación (per maleficium) y añade que la razón por tal crimen no podía efectuarse “sin idolatría”; ya que el culto al demonio es idolatría. El canon 24 del Concilio de Ancyra (314) impone cinco años de penitencia a los que consulten magos. Penas similares fueron establecidas por el concilio oriental en Trullo (692).

En los primeros trece siglos de la era cristiana no se dieron por lo general las crueles persecuciones y cazas de hechiceros que aparecieron mas tarde. Mientras el estado permitía la tortura contra los hechiceros, el Papa Nicolás I (d.C. 866) la prohibió. Una ordenanza similar aparece en los Decretos Pseudo-Isidoros. Pero la Iglesia no pudo eliminar la tortura y otros abusos que están arraigados en el corazón del hombre. Llevar el nombre de cristiano no es suficiente para comportarse como tal.

En muchas ocasiones el clero habló con autoridad para evitar las acusaciones fanáticas y abusivas. Entre ellos San Agobardo, arzobispo de Lyon (m. 841) quien escribió “Contra insulsam vulgi opinionem de grandine et tonitruis” (contra las necias creencias de la gente sobre el granizo y el rayo). El Papa Gregorio VII en 1080 escribió al Rey Harold de Denmark prohibiendo que las brujas sean sentenciadas a muerte.

Durante el período de la Inquisición, en la segunda mitad del siglo XIII, la recién instituida Inquisición Papal comenzó a ocuparse con cargos de hechicería. Alejandro IV, ordenó (1258) que los inquisidores deberían limitar su intervenciones a casos con alguna clara presunción de creencias heréticas (manifeste haeresim saparent). Pero como la brujería, con sus prácticas diabólicas, está muy ligada a la herejía, la persecución de brujas no se evitó.

En Toulouse, sede de la herejía de los Cátaros, fue donde en 1275 se dio el primer caso conocido de una bruja llevada a la hoguera por la sentencia jurídica de un inquisitor, Hugues de Baniol (Cauzons, “La Magic”, II, 217). La mujer, “confesó” haber dado a luz un monstruo, resultado de su relación carnal con espíritus malignos y haberlo alimentado con carne de infantes la cual procuraba en expediciones nocturnas. La posibilidad de relaciones carnales entre seres humanos y demonios era aceptada por algunos grandes teólogos como Santo Tomas y San Buenaventura, sin embargo, en la Iglesia prevalecía el sentir contrario. Un testigo poco amistoso a la Iglesia, Riezler (Hexenprozesse en Bayern, p. 32) reconoce que “entre los representantes oficiales de la Iglesia, esta tendencia mas saludable prevaleció hasta los umbrales de la epidemia del juicio de brujas, o sea, hasta avanzado el siglo XVI”. En el Sínodo Provincial de Salzburg de 1569 (Dalham, “Concillia Salisburgensia”, p. 372), hay una fuerte tendencia a prevenir la imposición de la pena de muerte en acusaciones de brujería, insistiendo que estas son ilusiones diabólicas.

Pero no hay duda de que en el siglo XIV algunas constituciones papales de Juan XXII y Benedicto XII (cf. Hansen, “Quellen und Untersuchungen“, pp. 2-15) estimularon mucho el enjuiciamiento por brujería y otras prácticas mágicas por parte de los inquisitores, especialmente en el sur de Francia. En un juicio a gran escala en Toulouse en 1334, de 63 personas acusadas de ofensas de este tipo, 8 fueron entregadas al poder secular para ser quemadas. El resto fueron a prisión de por vida o con largas sentencias. Dos de las condenadas, ambas mujeres mayores, después de ser torturadas, confesaron haber asistido a un aquelarre de brujas, haber allí adorado al demonio y ser culpables de indecencias con él y otras personas presentes y haber comido carne de infantes. (Hansen, “Zauberwahn”, 315; y “Quellen und Untersuchungen“, 451). En 1324 Petronilla de Midia fue quemada en Irlanda por recomendación de Richard, Obispo de Ossory. Durante este período, las cortes seculares acusaban y enjuiciaban por brujería con igual o mayor severidad que los tribunales eclesiásticos. Se usaba la tortura y la hoguera.

No se conoce qué enjuiciamientos de este tipo se llevaron a cabo en Alemania por inquisitores papales durante los siglos XIII y XIV. Alrededor del año 1400 encontramos muchos enjuiciamientos de brujas en Berne, Suiza por manos de Pedro de Gruyères, que, a pesar de lo que dice Riezler, era sin lugar a dudas un juez secular (Hansen, “Quellen, etc.”, 91 n.). También jueces seculares en Valais (1428-1434) mataron 200 brujas y en Briancon en 1437 mas de 150. Las víctimas de los inquisitores, ej. en Heidelberg en 1447; o Savoya en 1462, parecen no haber sido tan numerosas.

Algunos escritores han pensado que la Bula, “Summis desiderantes affectibus“, del Papa Inocencio VIII (1484) fue responsable de la fiebre contra las brujas. Esto no es cierto ya que las campañas anti-brujas preceden a esta Bula la cual no contiene nada nuevo. Su efecto fue mas bien el de ratificar el poder ya conferido a los inquisitores Enrique Institoris y Santiago Sprenger para tratar con crímenes de brujería y herejía y pedir al Obispo de Strasburg que apoye a los inquisitores. Esta Bula Papal, sin embargo, no pronuncia ninguna decisión dogmática. Quizás el libro “Malleus Maleficarum” (el martillo de las brujas), publicado unos dos años después por los mismos inquisitores, fue el que mas incitó al enjuiciamiento de brujas. Pero los enjuiciamientos de brujas en los siglos XVI y XVII fueron en su mayoría hechos por el poder secular.

Tambien durante los primeros tiempos de la Reforma Protestante, se dedicaron algunos a la caza de brujas.  Sin lugar a duda, Lutero y Calvino y sus seguidores aumentaron grandemente la creencia popular en el poder del demonio en la brujería y otras prácticas mágicas. Lutero, basado en su interpretación del mandamiento Bíblico, abogó por la exterminación de las brujas. “La Historia del Pueblo Alemán” de Janssen argumenta con muchas pruebas (capítulos IV y V, del último volumen: vol. XVI de la edición inglesa) que una gran responsabilidad por la caza de brujas recae en los Reformadores.

El código penal conocido como Carolina (1532) decretó que la hechicería debe ser tratado como una ofensa criminal en el imperio alemán y si causó daño a alguna persona, la bruja debía ser quemada. En general, la mayor actividad de cacería de brujas ocurrió en los distritos Protestantes de Alemania que en las provincias católicas. Ejemplos de ello son Osnabruck y Wolfenbuttenl. En Osnabruck, en 1583, 121 personas fueron quemadas en tres meses. En Wolfenbuttenl, en 1593 hasta diez brujas fueron quemadas en un día. No fue hasta el 1563 que se le hizo una resistencia eficaz a la persecución por medio de un protestante de Cleues, Juan Weyer. Se le unieron las protestas de Ewich y Witekind.

En el debate sobre las brujas había católicos y protestantes en ambos lados. Quizás la protesta mas efectiva contra la caza de brujas fue la del jesuita Friedrich von Spee, quién en 1631 publicó “Cautio criminalis“.

La persecución ocurrió en muchos países. La persecución de brujas se extendió por muchos países. En el siglo XVI había enjuiciamientos por tribunales seculares en Roma. En Inglaterra y Escocia también hubo persecuciones pero no hay cifras precisas sobre las ejecuciones. Howell, escribiendo en 1648, dice que en el período de dos años hubieron casi 300 brujas procesadas y la mayoría ejecutadas en Essex y Suffolk solamente.

El Papa Gregorio XV, en su constitución “omnipotentis” (1623), recomendó un procedimiento más clemente y en 1657 una Instrucción de la Inquisición amonestó con eficacia la crueldad de las persecuciones. Al final del siglo XVII la persecución comenzó a reducirse en casi en todo el mundo y al principio de XVIII prácticamente cesaron. El último juicio por brujería en Alemania fue en 1749 en Wurzburg, pero en Suiza una niña fue ejecutada como bruja en el Cantón Protestante de Glarus en 1783.

En los Estados Unidos, Cotton Mather, en su “Maravillas del Mundo Invisible” (1693), cuenta que 19 ejecuciones de brujas ocurrieron en Nueva Inglaterra. No hay pruebas para las alegaciones de que algunas mujeres fueron enjuiciadas formalmente en México a finales del siglo XIX (ver Stimmen aus Maria-Laach, XXXII, 1887, p. 378).

En un gran número de enjuiciamientos, las confesiones de haber participado en toda clase de horrores satánicos, fueron hechas espontáneamente y aparentemente sin amenaza o miedo de tortura. Además el pleno reconocimiento de culpa parece constantemente haber sido confirmado justo antes de la ejecución, cuando el acusado no tenía nada que ganar o perder con la confesión. Esto puede atribuirse en muchos casos a razones psicológicas.

“OÍME BIEN SATANAS”.

Pienso que a este articulo le faltaría algo si no comparto este testimonio del predicador argentino Carlos Anacondia. Presencié dos de sus campañas masivas en mi ciudad, hace ya algunos años atrás. Uno de 45 dias y otra de 30 dias,los dos eventos fueron días seguidos. Y sin duda, pude ver muchas cosas interesantes. Escuché de la boca de algún que otro predicador acusaciones e insinuaciones cercanas a que el es una especie de brujo. Pero tanto en la brujería como en la magia se encuentran estos elementos:

  • La realización de rituales o de gestos simbólicos. La brujería consta de rituales para hacer sus hechizos (ejercer un maleficio o atadura sobre alguien), algunos de los cuales requieren hierbas particulares.
  • El uso de sustancias y objetos materiales que tienen significado simbólico.
  • Pronunciamiento de un hechizo. Hay palabras de conjuro o hechizo que pueden ser escritas para obtener un mayor poder.
  • Una condición prescrita del que efectúa el rito. Quién realiza el rito debe desear su propósito con todas sus fuerzas para obtener mayores efectos y algunas veces debe ayunar por 24 horas antes de realizar el rito para purificar el cuerpo.

Nada de esto se da en las campañas de este predicador. Aunque es verdad que hay personas mas sugestionables que otras, pero esto no es culpa del predicador sino de la psiquis del oyente. La Magia es la ciencia de los antiguos magos; y la religión cristiana, que silenció los falsos oráculos y puso coto a las ilusiones de los falsos dioses.[7]

Nada tiene que ver con las predicaciones de Anacondia, que se oponían a las fuerzas del mal,con exhortaciones violentas y autoritarias contra los poderes satánicos y proclamaciones cristológicas y hamartiológicas (pecado) y mensajes nuevotetamentarios fáciles de comprender.

Esta; es la expresión con la que se identifica el predicador argentino Carlos Alberto Annacondia; quien habla con autoridad frente a los retos espirituales de todas las generaciones. Esta frase también le da el nombre a su “bestseller” literario.   Carlos Annacondia conoció al Señor el 19 de mayo de 1979 en San Justo, provincia de Buenos Aires, en una Cruzada Evangelística con el Rev. Manuel  Ruiz, de Panamá y aún siendo un próspero hombre de negocios, Dios lo llamó y lo levantó como Evangelista. Casado con María Luján Revagliatti;  padres de Carlos, María Eugenia, Ángel, José María, Rebeca, Moisés, Elías, Ruth y Natanael de los cuales tienen ya 14 nietos.

A tan solo una semana de haber conocido al Señor, el pastor Annacondia y su esposa fueron “bautizados por el Espíritu Santo”; y desde ese instante empezó el fuego y la pasión por llevar el evangelio a todo lugar.   El Señor le dio una visión de multitudes en diferentes partes del mundo; y así empezaron a visitar los hospitales y a orar por los enfermos teniendo un sobrenatural respaldo de Dios; milagros y sanidades empezaron a ser lo que destacara este ministerio.   Siendo el diacono de la iglesia, este sencillo hombre de Dios era solicitado para predicar en su región, en el país y luego en otros países; para reuniones de sanidad y liberación al aire libre.

“Hay algo que como Ministerio queremos declarar en cada lugar, luego de cada Cruzada, y luego de cada testimonio y cada vida salvada: A Dios sea toda la Gloria por lo ocurrido y por lo que vendrá”: Carlos Annacondia.

Su mensaje ha sido escuchado por multitudes de todas las razas y condiciones sociales alrededor del mundo. Se estima que varios millones de personas han tomado la decisión por el Señor Jesucristo en sus Cruzadas; de igual manera preside el Equipo “Misión Cristiana Mensaje de Salvación”, de la Unión de las Asambleas de Dios en Buenos Aires. 30 años de ministerio se cumplieron el 2 de abril de este 2012.

  • a) Su Visión es: “Evangelizar Argentina, América y el Mundo”.
  • b) Su Misión es: “Servir a la Iglesia de Jesucristo a través de las cruzadas evangelísticas. “
  • c) Su Mandato es:  “Dejar el fruto de las cruzadas, de esfuerzo y trabajo unido en las iglesias para que crezcan en la Fe y el Poder de Dios.

La predicación de este ministro es lo mas parecido a lo que se lee en los evangelios de Jesús. Combina metodos biblicos con actitudes particulares de su puño y letra, pero es innegable el respalado de Dios en su vida y ministerio. He oido a muchos fariseos contemporáneos ir detrás de sus campañas masivas de evangelización buscando el error, la herejia y como desautorizarlo, pero no tengo la mas pequeña duda de que Dios lo usaba.No es un teologo, es un predicador popular de evangelización masiva y choques de poder espiritual contra los demonios. Cada predicación de sus campañas sin duda era una fiesta con Jesús, “el Hombre de Galilea que está pasando por acá”

Echando fuera demonios

Ahora leeremos acerca de la autoridad que tenemos sobre los demonios en el Nombre de Jesús. Un problema que tiene la gente es que ha sobredimensionado a Satanás y los demonios, les dan más autoridad que la que en realidad tienen; pero como vimos antes ya han sido despojados, desarmados y se les ha quitado todo poder; Jesús ya los venció y nos dio la autoridad sobre ellos.

  • Después de estas cosas, designó el Señor también a otros setenta, a quienes envió de dos en dos delante de él a toda ciudad y lugar adonde él había de ir. En cualquier ciudad donde entréis, y os reciban, comed lo que os pongan delante; y sanad a los enfermos que en ella haya…” (Lc 10:1, 8, 9).
  • “Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre. Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones [dos símbolos bíblicos de demonios], y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos” (Lc 10:17-20).

El último versículo (vs 20) habla muy claro de que el hecho de ser salvos es una causa mayor para el regocijo, que lanzar fuera demonios en el Nombre de Jesús. El objetivo principal de nuestro ministerio no es lanzar fuera demonios, sino predicar el evangelio a los perdidos. Ahora, a fin de predicar el evangelio de una manera que las personas respondan y sean salvas, tenemos que trabajar en el poder y demostración del Espíritu (1 Co 2:4). Es vital que tengamos autoridad sobre los demonios de Satanás y que pongamos tal autoridad en práctica.

Dos grandes poderes están envueltos en una lucha de vida o muerte por los seres humanos. Pedro y Juan describieron esto de la siguiente manera:

Pedro dijo: “…velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pe. 5:8).

Juan dijo: “Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1 Jn 3:8). Jesús nos llama a unirnos en Su obra de destrucción contra el diablo. Antes de describir a los demonios, sería conveniente si pudiéramos comprender algo acerca de Satanás. ¡Como debemos entonces enfrentarnos a ellos.

a) Lo primero que debemos saber es que las señales acompañan a los que creen.

El término creer es pisteuo y según Vine significa: “Creer, ser persuadido de, y por ello fiarse de, confiar.” Significa, en este sentido de la palabra, apoyarse en, no una mera creencia. Debemos apoyarnos en la declaración de Jesús: “En mi nombre echarán fuera demonios.” Debemos estar persuadidos, convencidos y confiados que lo que Jesús dijo es la verdad y que va ha suceder lo que ha dicho.

Eso es fe, y la fe viene por el oír y el oír la Palabra de Dios; lo que nos dice que debemos depositar la Palabra de Dios continuamente en nosotros en cuanto al área de la autoridad que tenemos en el Nombre de Jesús para llegar a esa convicción.

b) Lo segundo que debemos hacer es conocer el valor del nombre de Jesús.

La autoridad que tenemos la desatamos mediante el uso del nombre de Jesús.

  • “Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.” (Jn. 14:13-14)

En este pasaje dice que debemos pedir en el nombre de Jesús. ¿A quien debemos pedirle? Como hemos visto anteriormente, podemos escribir este pasaje de este modo: “Todo lo que demandes, o exijas, en mi nombre, yo lo haré”; ya que la frase al Padre no se encuentra en los originales. Para los discípulos esto quedo bien claro; pues en Hechos podemos ver como usaron el Nombre de Jesús:

  • Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración. Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo. Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna.Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos. Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo.Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios.(Hch. 3:1-8)

Pedro y Juan sabían muy bien lo que tenían; sabía que podían usar su autoridad en el nombre de Jesús para traer una sanidad.Nosotros como cuerpo de Cristo tenemos la autoridad y el derecho de usar el nombre de Jesús pero no la gente de mundo.

  • ” Pero algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo.14 Había siete hijos de un tal Esceva, judío, jefe de los sacerdotes, que hacían esto.15 Pero respondiendo el espíritu malo, dijo: A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois?16 Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos y dominándolos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos.(Hch. 19:13-16)

Es interesante ver que tanto los hijos de Esceva como el demonio, ellos conocían quien era Jesús. Los hijos de Esceva sabían que había autoridad en el nombre pero ellos no tenían derecho a usarle porque no eran parte del cuerpo de Cristo.

c) Lo tercero es que debemos hacer algo con esa autoridad.

  • “Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando. Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación. Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora.(Hch. 16:16-18)

El verso 17 en la Biblia de Jerusalén nos dice lo que realmente decía la mujer: “Nos seguía a Pablo y a nosotros gritando: ‘Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, que os anuncian un camino de salvación.’”

Pablo no estaba predicando “un” camino de salvación, el predicaba el único camino de salvación. Pablo hizo algo al respecto, él hecho fuera el espíritu de adivinación en el nombre de Jesús. Nosotros hemos recibido la autoridad ahora debemos usarla. Esto nos da más luz acerca de lo que debemos hacer para usar nuestra autoridad.

  • “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.” (Stgo. 4:7)

El término someteos es jupotasso que es principalmente un término militar, ordenar abajo (jupo, debajo; tasso, ordenar). Denota: ponerse en sujeción, sujetarse. Al someternos estamos poniéndonos bajo las ordenes de Dios; nos sometemos a Su Palabra; es decir, la aceptamos como una realidad en nuestras vidas. Si Él ha dicho que tenemos autoridad, lo aceptamos como un hecho; si Él ha dicho que somos sanos por la llagas de Jesús, lo somos, lo aceptamos como un hecho; si Él dice que somos prósperos, lo somos.

a) Lo primero que hacemos es aceptar su Palabra como un hecho real para nosotros.

b)  Lo segundo es resistir al diablo.

¿Cómo lo hacemos? Usando la Palabra de Dios y el nombre de Jesús.

c)  Lo tercero es que el diablo huirá de nosotros.

El huirá, escapará de nosotros, como una mosca al ver un matamoscas.

Vayamos ahora a Primera de Pedro

  • ” Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente,  anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.(1 Pe. 5:6-9)

Vemos aquí el mismo principio de Santiago, humillarnos ante la poderosa mano de Dios, someternos a Él y Su Palabra. Si Dios ha dicho algo es así; debemos creerle, no dependiendo de nuestras propias fuerzas sino de las del Señor. Debemos ser sobrios y velar; es decir mantenernos firmes en la Palabra; no ir a derecha ni ha izquierda.Y debemos resistirlo con la Palabra de Dios y el nombre de Jesús. No le quedará más remedio que huir.

QUIÉN ES SATANÁS?

Hemos citado como Jesús operaba sobre las fuerzas del mal, pero no expliqué quien es este personaje tan siniestro.

Satanás es el dios de este mundo (2 Co 4:4). Él era príncipe de naciones (Mt 4:8, 9). Él es autor de todas las miserias y problemas, de todas nuestras enfermedades y dolores, y de la misma muerte. Es rey y comandante de todos los espíritus demoniacos. Él reina sobre todos los ejércitos de las tinieblas y del Infierno. Su principal deseo y maquinación es destruir las vidas humanas; por consiguiente, se complace en causar dolor al corazón de Dios, nuestro Padre celestial.

Podemos entender mejor quién es Satanás por los nombres que la Biblia le da:

1. El Diablo En Mateo 13:19, es llamado “el malo”. En el versículo 39 es llamado “el enemigo” y “el diablo”. La terminología diablo significa “acusador”, “difamador” o “calumniador”.

2. El Acusador En Apocalipsis 12:10, es llamado “acusador de nuestros hermanos”.

3. El Adversario En 1 Pedro 5:8, es llamado “el adversario”, y es comparado con “un león rugiente, quien anda alrededor buscando a quien devorar”.

4. El Dragón En Apocalipsis 20:2, es descrito por un grupo de nombres tan repugnantes, que causa disgusto mencionarlos: “el dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás”.

5. El Padre De Mentiras En Juan 8:44, es llamado por Jesús “homicida, mentiroso, y padre de mentiras”.

6. El Tentador En Mateo 4:3, es llamado “el tentador”.

7. El Príncipe De Los Demonios En Mateo 12:24, es llamado “el príncipe de los demonios”.

8. El Príncipe De La Potestad Del Aire En Efesios 2:2, es llamado “príncipe de la potestad del aire”.

9. El Príncipe De Este Mundo En Juan 14:30, es llamado “el príncipe de este mundo”.

10. El Engañador En 2 Corintios 11:3, es llamado “la serpiente con su astucia engañó a Eva [o sea engañador]”.

Pero QUÉ SON LOS DEMONIOS?

Algunos dicen que los demonios no existen, que el título es meramente una figura poética del lenguaje, pero esto no es cierto. La Biblia es tan clara y definida en sus enseñanzas concernientes a los demonios, como lo es en relación con los ángeles. Ambos, son reales hoy. Ambos deberán ser estudiados y entendidos.

Los demonios son seres espirituales caídos, malvados, aborrecibles y destructivos. Son personalidades de la misma manera en que los espíritus humanos son personalidades. Los demonios son espíritus sin cuerpos físicos donde puedan morar. Nosotros somos espíritus con cuerpos. Nuestros espíritus vinieron de Dios. Los espíritus de los demonios sirven a Satanás y son enviados de su parte.

1. Pertenecen Al Diablo Los demonios pertenecen a Satanás, quien es el gobernador de los demonios, Jesús habla de ellos como sigue: “…el diablo y sus ángeles” (Mat 25:41). La terminología griega “Diabolos” (diablo), significa “acusador” o “calumniador”. Es siempre usado en singular en el Nuevo Testamento.

Las palabras “daimon y daimonion” son usadas tanto en singular como en plural, y no son intercambiables con la terminología de “diabolos”, ya que, sólo existe un “diabolos”: el diablo, pero existen muchos “daimonion o daimon”: demonios.

2. Son Ángeles Caídos Los demonios son ángeles caídos, “que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada” (Jud 6). Cuando fueron creados, al principio eran criaturas perfectas, pero recibieron la libertad para escoger entre el bien y el mal. Los demonios son ángeles que escogieron desobedecer a Dios y hacer la voluntad de Satanás.

a. Algunos Están En Prisión. Primero, están los que pecaron y están en “prisiones de oscuridad” (2 Pe. 2:4), esperando por el juicio de los ángeles (1 Cor. 6:3).

b. Algunos Están Libres. Segundo, están los que cayeron, y a quienes Dios les ha permitido continuar sirviendo a Satanás y a su reino. La razón para esto es uno de los secretos de Dios (Deut. 29:29). Satanás no es omnipresente (no puede estar en todas partes al mismo tiempo, como Dios); no obstante, tiene una multitud de demonios o espíritus sin cuerpo que hacen su voluntad con tanta precisión que al parecer está presente en todas partes.

Satanás es su adversario. Los demonios son sus enemigos. Ellos se oponen a los derechos legales que usted tiene sobre ellos y están celosos de su herencia.

Aprenda a reconocer a su enemigo, a localizarle, a estudiar sus tácticas de guerra y a dominarle por medio de ser diestro en habilidad y fe para lanzarle fuera. Esto es hecho mediante el estudio y conocimiento de la Palabra [la Biblia]. La información que sigue, está diseñada para ayudarle a entender lo que la Biblia dice acerca de este tema.

  • “Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas” (2 Co 10:4).

Este versículo nos dice que estamos en guerra, y nuestras armas espirituales son habilitadas por el Espíritu para destruir las ciudadelas o fuertes que los demonios y el diablo dominan al cegar las mentes de los hombres (2 Co 4:4).

  • “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Ef 6:12).

1. Él Es Malo Todo lo que es malo, destructivo, desanimador, malicioso y opresor, viene de Satanás. Las obras del diablo son, y siempre han sido: “hurtar y matar y destruir” (Jn 10:10) los espíritus, mentes y cuerpos de la Creación de Dios, ya sea totalmente o en parte.

2. Él Se Opone A Dios Y A Su Familia Él se opone a nosotros. Nos aborrece. No obstante, somos amonestados a estar alertas. Satanás, como nuestro adversario, siempre está presente para retar nuestra fe, integridad y derechos del pacto. Él siempre está listo para dirigir rebeliones públicas contra Dios y Su familia.

Pero Jesucristo “apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1 Jn 3:8).

Conclución

Es imposible como dije al principio reconstruir la historia con exactitud. Pero como estudiantes de la Palabra de Dios debemos hacer el esfuerzo y aprovechar los contenidos de aquellos eruditos de mayor confianza. Si lo hacemos bien, habremos logrado demitificar al Señor, mostrar su plena existencia humana e histórica y no solo divina. San Pablo mismo lo intentó y seguramente muchas veces se habra sentido superado por la profundidad de la persona de Jesús. Es así que un día él exclamó que el misterio de la encarnación era algo muy grande, muy tremendo.

Y QUÉ hay RESPECTO A NOSOTROS?

1. Nosotros Tenemos La Armadura De Dios.

  • Hemos recibido toda la armadura con la cual podamos resistir a Satanás.
  • Jesús, antes de ascender al Padre, otorgó a cada creyente el derecho de usar Su Nombre contra el diablo.
  • La espada del Espíritu, la cual es la Palabra de Dios, está a nuestra disposición para que la usemos contra Satanás. Nuestros pies están calzados con el evangelio.
  • El yelmo de salud (salvación) está puesto sobre nuestras cabezas, y el escudo de la fe es nuestra defensa, con el cual, podemos apagar todos los dardos fieros del maligno (Ef 6:13-18).

2. Tenemos Poder Sobre El enemigo

  • Jesús, nuestro Capitán, dice: “He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo” (Lc 10:19).
  • “…les dio poder y autoridad sobre todos los demonios…” (Luc 9:1).
  • “…En mi nombre echarán fuera demonios…” (Mar 16:17).

No creo en el mago Jesus. Para nada. Respecto a la calificación de Jesús como mago, creo que

“hay una razón simple y de sentido común para no llamar mago a Jesús”. [2] Y es que esa palabra, que tiene un sentido positivo y negativo en el Nuevo Testamento, no es aplicada a Jesús nunca ni por sus amigos ni por sus adversarios.

Jesús nunca se calificó como mago, ni tampoco en las décadas posteriores a su muerte, ninguno de sus enemigos lo acusó de tales prácticas. La aplicación a Jesús de tal concepto es producto de la investigación moderna, que elabora modelos abstractos. Este modelo, en concreto, no es aplicable a Jesús. Los milagros evangélicos sólo generan oposición en ciertos caso de exorcismo (se hacen por poder delegado de Beelzebub); en ningún lugar de los Evangelios se recoge la idea de que los milagros de Jesús merezcan censura o rechazo. No hay pistas fiables para que podamos afirmar con criterios científicos que la apologética cristiana eliminó de los manuscritos evangélicos esa acusación. Algunos afirman que

“La censura cristiana aisló la mayor parte de las referencias a los procedimientos mágicos”.[3]

Pero esto no lo parece, pues en los Evangelios aparecen muchas otras parecidas: Jesús es aliado de Belcebú, un infractor del sábado, un impostor, que afirma (falsamente) ser el mesías, que se hace pasar por rey de los judíos, etc. Los paralelos presentados con el mundo grecorromano y oriental son abrumadores y que si los evangelios no tuvieran la aureola de sacros, si fueran considerados aparte del ámbito de la fe, la mayoría de los lectores no dudarían en denominar “mágicos” ciertos actos de Jesús.

Se debe confesar que no se dan, sin duda, en los hechos portentosos de Jesús los dos requisitos principales de la magia: no hay coacción a las fuerzas superiores, ni aparece una actuación en provecho propio o en daño de los enemigos. Por otro, para la mentalidad del momento en el que los evangelios se compusieron, se debe tener en cuenta que el Antiguo Testamento, en el libro del Génesis no tiene inconveniente ninguno en admitir la existencia de la magia y que los magos de Egipto eran capaces de realizar los mismos prodigios que Moisés. A la magia de esos hechiceros, Moisés contrapone la contramagia divina. Moisés transforma un cayado en serpiente, los magos hacen lo mismo; Moisés cambia el agua en sangre, los magos realizan el mismo prodigio. Todo depende de la divinidad a la que se sirva. Los mismos actos prodigiosos son en un caso mágicos y en otros, milagros.

Piñero, un erudito español, está en desacuerdo con la calificación global de Jesús como “mago”. Las razones que el da son dos [4]

1. porque es sesgada, no hace justicia al personaje en su conjunto, que queda así desdibujado y no caracterizado con los rasgos propios de un profeta escatológico de la restauración de Israel, heraldo de la inminente venida del reino de Dios, que le cuadran mucho mejor.

2.  porque hay quienes defienden sus tesis utilizando las fuentes exclusivamente para sus propósito, utilizándolas indiscriminadamente, mezclando épocas y autores de muy diferente mentalidad y muchas veces fuera de su contexto de sentido común.

Respecto a la acusación de magia[6] contra Jesús en el Talmud, en conclusión puede decirse que los datos de este corpus judío sobre Jesús son de segunda mano, tardíos, tendenciosos, llenos de errores cronológicos y poco fiables. Nos transmiten, sin embargo, una confirmación real e indirecta que no abona el radical escepticismo de algunos pocos investigadores que defienden la no existencia histórica de Jesús. En mi opinión, la existencia real de este personaje es indudable y en una pequeña parte condicionó la vida del judaísmo. Por ello el Talmud y la Misná nos plantean algunos problemas acerca de la personalidad y doctrina del Jesús de la historia.  Todo lo que rodea a Jesús plantea problemas históricos de indudable envergadura: cómo fue exactamente el personaje sigue siendo para muchos un enigma aún no resuelto plenamente.

Como cristianos debemos seguir el camino de Jesucristo quién rechaza el pecado pero ama al pecador. La enseñanza de Jesús en el caso de la mujer sorprendida en adulterio se aplica también a la brujería como a cualquier pecado. El camino de Jesús no es la condenación al estilo de los que se proponían apedrearla. Tampoco es el la actitud de los que hoy pretenden que no existe el pecado. Eso sería abandonarla sumida en su desgracia. El camino de Jesús es el amor que defiende de la crueldad y llama a una vida nueva, libre de pecado. El mal no se vence matando sino ayudando con amor y verdad a salir del pecado. El Señor nos enseña a amar a nuestros enemigos. El amor de Dios es mas fuerte que la maldición de todos los brujos del mundo. Una gota de su Preciosa Sangre tiene poder para disipar el mas enfurecido ataque diabólico.

Samuel T. Huntington, director de Estudios Estratégidos de la Universidad de  Harvard, en su discutido libro “El choque de las civilizaciones y la  reconfiguración del orden mundial” (1996) sostiene la hipótesis de que las guerras de la nueva era de la historia mundial serán sobre todo guerras de civilizaciones, marcadas fundamentalmente por las religiones. El primer enfrentamiento, según él sería entre Occidente y el Islam. La guerra de 1991 y ésta de ahora(2003),  ambas contra Irak, parecen confirmar su hipótesis’[12]. Sin embargo, el mayor de todos los choques es el espiritual, el del reino de Dios y el reino de las tinieblas.

La brujería, que pertenece al poder de las tinieblas, opera con poder satánico (dado por Satanás). Se trata de los poderes que oprimen a los hombres y que Jesucristo confrontó hasta morir y resucitar para librarnos de ellos. Su victoria no nos evita la lucha contra el maligno sino que nos da la fuerza para vencerlo si tenemos fe.

“Porque nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso, contra los espíritus del mal que están en las alturas”, según afirma san Pablo. en la epístola a los Efesios.Debemos evitar tanto el exagerar como el minimizar el poder de Satanás. En una guerra es esencial conocer las fuerzas contrarias y saber como vencerlas. Satanás tiene poder para tentar y asediar a los fieles, pero su poder no es comparable al de Dios Todopoderoso. Satanás puede causar persecuciones y hasta el martirio de los fieles. La victoria de los santos no está en vivir sin pruebas sino en vencerlas manteniéndose fieles a Dios.

El demonio existe y entra en relación con aquellos que lo buscan. Como recompensa a quien le ofrece culto, el demonio otorga poderes preternaturales para obtener poder, fama, dinero, influencia, es decir las cosas que desea la carne. Por medio de la brujería se puede llegar a lograr el éxito en el mundo profesional ya sea como artista, profesional, militar, político, etc. Estas personas pueden parecer muy atractivas y tener un gran don de ganarse a la gente hasta el punto de atraer grandes multitudes y convertirse en dioses para sus admiradores los cuales son capaces de hacer hasta lo irrazonable por ellos.  Los poderes del mal pueden cegar las mentes y fanatizarlas portentosamente. La brujería no es mera superstición. El demonio ciertamente arrastra hacia su reino del mal a los que se involucran en ella y a sus aduladores. Si no hay arrepentimiento y conversión, el final será el infierno. La brujería recurre a espíritus malignos. Implica un pacto o por lo menos una búsqueda de la intervención de esos espíritus. El ser brujo o bruja se obtiene por vínculos satánicos en los que se entra por una “dedicación”, muchas veces dentro de la familia. La brujería implica la creencia en una realidad invisible a la que el practicante queda atado. Las Sagradas Escrituras enseñan que se trata de una entidad diabólica. (Deut. 18:12).

Pidamos a Dios que prefiramos morir antes de buscar algo del demonio.

En nuestros días, no son pocos los que están abandonando hoy la fe porque, en el fondo, nunca han experimentado que Dios podía ser para ellos fuente de vida y de alegría. Al contrario, siempre han sentido la religión como un estorbo para vivir. En ellos ha quedado el recuerdo de un cristianismo que poco tiene que ver con la felicidad que buscan ahora mismo desde el fondo de su ser. Hoy, alejados cada vez más de la experiencia religiosa, y respirando un ambiente social donde la religión es considerada como algo negativo y molesto, estas personas sólo sienten desafecto y desconfianza ante el cristianismo. No creen que la fe pueda aportarles nada importante para sentirse mejor.

Por este motivo, concluyo citando de nuevo al profesor español Piñero, quien dijo que las acusaciones en contra de Jesús son irreales. Pero ellas nos transmiten, sin embargo, una confirmación real e indirecta que no abona el radical escepticismo de algunos pocos investigadores que defienden la no existencia histórica de Jesús. En mi opinión, la existencia real de este personaje es indudable y en una pequeña parte condicionó la vida del judaísmo. Por ello el Talmud y la Misná nos plantean algunos problemas acerca de la personalidad y doctrina del Jesús de la historia.  Todo lo que rodea a Jesús plantea problemas históricos de indudable envergadura: cómo fue exactamente el personaje sigue siendo para muchos un enigma aún no resuelto plenamente.[13]

Soli Deo Gloria

Dios le bendiga

———-

Notas:

[0] http://listas.20minutos.es/lista/personajes-espanoles-de-ficcion-351813/

[1] ¿Dónde se encontró Jesús con los endemoniados: En Gerasene o Gadara? (Mat. 8:28; Mar. 5:1-2 y Luc. 8:26-27)

  1. La tierra de los Gadarenos
    1. Mateo 8:28: “Cuando llegó a la otra orilla, a la tierra de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, feroces en gran manera, tanto que nadie podía pasar por aquel camino.”
  2. La región de los Gerasenos
    1. Marcos 5:1-2: “Cruzaron el lago hasta llegar a la región de los gerasenos. 2 Tan pronto como desembarcó Jesús, un hombre poseído por un espíritu maligno le salió al encuentro de entre los sepulcros.” (NVI).
  3. La región de los Gerasenos
    1. Lucas 8:26-27: “Navegaron hasta la región de los gerasenos, que está al otro lado del lago, frente a Galilea. 27 Al desembarcar Jesús, un endemoniado que venía del pueblo le salió al encuentro. Hacía mucho tiempo que este hombre no se vestía; tampoco vivía en una casa sino en los sepulcros.” (NVI).

En la Versión Reina Valera 60, Mateo usa “la tierra de los gadarenos”, mientras que la Nueva Versión Internacional en Marcos y Lucas sostiene la “región de los Gerasenos”. Existen dos posibles explicaciones en la ortografía de estas palabras. Primera, podría haber un pequeño error del copista en la forma de escribir la palabra de la manera como existen diferencias de ortografía en diferentes manuscritos. Segunda, Gadara podría haber sido la capital de la región de los Gerasenos y Mateo posiblemente se refirió a la misma usando un término más local: Los Gadarenos.

[2][3][4] http://blogs.periodistadigital.com/antoniopinero.php/2007/12/13/p131600

[5] Tipología media de los milagros evangélicos y de la magia según J. P. Meier:

A. De los milagros evangélicos

  • La relación interpersonal de fe y confianza entre el ser humano y Dios es amplio en un contexto de milagro.
  • El taumaturgo es ante todo un suplicante que solicita de Dios la fuerza. El contexto suele ser de obedincia a Dios por parte del taumaturgo.
  • Jesús en concreto, aparte de breves frases, no pronuncia conjuros.
  • No se puede forzar al taumaturgo ni a la divinidad para que se realice el milagro.
  • El milagro es entendido como un símbolo o na realización previa del futuro reino de Dios.
  • Los milagros de Jesús no son de castigo.

B. Por el contrario, las características del mago y la magia suelen ser las siguientes:

  • Se procura una manipulación técnica de las fuerzas sobrenaturales para obtener un beneficio deseado.
  • Los beneficios suelen ser modestos y adscribibles al círculo de las necesidades humanas y cotidianas.
  • El mago no actúa dentro de un círculo de creyentes, sino solo. “No hay iglesia fundada en la magia”.
  • El mago suele pronunciar largos conjuros. Si no se aplica la fórmula exacta no hay acto mágico.
  • La magia tiene normalmente un carácter no público, esotérico.

[url= http://blogs.periodistadigital.com/antoniopinero.php/2007/12/13/p131600]

[6] LA MAGIA Y EL CRISTIANISMO  

El término magia deriva de magi, uno de los elementos religiosos incorporados por los magos en la antigua Babilonia. Hubo magos en Roma, en Grecia y en casi todo el mundo occidental y oriental de la Antiguedad, cuando la magia o hechicería populares estaban relacionadas con antiguos ritos de fertilidad e iniciación en el conocimiento en los pueblos llamados bárbaros, principalmente los celtas. La magia y la hechicería estaban ligadas también a las creencias de pueblos orientales muy antiguos, en los que el mago o chamán era a la vez un sanador y un conocedor del mundo invisible de lo espíritus y desempeñaba un papel preponderante en la comunidad. En Grecia y Roma los adivinos y magos no tenían ya nada que ver con los sacerdotes, aunque eran consultados sobre todo por los poderes de adivinación de los que se creía estaban dotados. [url= http://www.historiadelamagia.com/]

Muchos cristianos combinan sus creencias y prácticas con la magia que a veces se conoce como la brujería, a pesar de las prohibiciones que se encuentran en tres listas de pecados en el Nuevo Testamento (Gál. 5:19-21, Ap. 21:8 y 22:15). Una de las razones para estas violaciones es que no saben distinguir entre el cristianismo y la magia. Es importante aprender a distinguirlos.

La diferencia entre los dos: El cristianismo y la magia difieren tanto en sus propósitos, sus actitudes, sus métodos, su comportamiento como en su origen. El cristianismo tiene como propósito relacionarse con Dios de manera que uno pueda vivir en paz con El. Busca armonizarse con Dios; trata de reconciliarse con El; busca el perdón de Dios acatando a las condiciones estipuladas por su Señor. La persona que practica la magia tiene otro propósito. Busca aprovecharse de los poderes sobrenaturales y espirituales para lograr sus propios fines; así que para dicha persona los poderes divinos son solamente medios para lograr sus fines y propósitos individuales que con frecuencia son egoístas aunque puedan ser socialmente buenos o malos. Como consecuencia la magia trata de lograr sus fines “mediante fórmulas y actos que son considerados intrínsecamente efectivos en una forma casi determinista.” Asimismo hay una diferencia notable entre las actitudes del cristianismo y la magia. El cristiano se acerca a Dios con una actitud de dependencia. Sabe de que como él estaba hecha a la imagen de Dios depende totalmente de su Creador, quien es el original. Entra a la presencia del Señor con reverencia y humildad dándole gracias por su bondad, su gracia, su misericordia y su ayuda, o humildemente le pide, le ruega, le suplica y le hace petición, dispuesto a aceptar su santa voluntad en la forma expresada en el “Padre nuestro:” “hágase su voluntad en la tierra como en el cielo.” Así que se dirige a Dios para complacerlo y obtener de El algunos favores especiales; por eso le hace súplica, petición y ruego de forma sumisa.

La actitud de la magia con su conjuro es completamente contraria. Se acerca a los poderes sobrenaturales y espirituales con arrogancia y con autosuficiencia. Opera en forma autónoma e independiente, pues su eficacia emana de las mismas palabras, que ha de pronunciarse siempre del mismo modo. Forman solamente otra fórmula más para conseguir sus metas sin pedir o hacer petición. Se cree en un ritual o conjuro mágico en el cual el orden de las palabras o cierto tipo de comportamiento tiene la virtud o el poder de producir determinados resultados. Contiene casi siempre un mandato y tiene por objeto forzar la comparencia y la acción al instante con la que se va a operar. Demanda lo que quiere; con una fórmula o con sus conocimientos o con una sustancia especial piensa obligar a los poderes a acatar a sus anhelos. Exige de ellos lo que propone; propone y planea coaccionar, controlar y someter lo sobrenatural. Así se adueña de esa fuerza y poder y lo administra, poniéndolo a su servicio y utilizándolo para alejar otros poderes.[Dr. Donald T. Moore cit en http://www.sanadoctrinaonline.org/Book%201/SDMAGIAY.htm]

[7] HÉCTOR V. MOREL, HISTORIA DE LA MAGIA,pag. 6, Título original francés Histoire de la Magie Ediciones en español Editorial KIER S.A., 3era. edición, Buenos Aires años: 1978, 1983, 1988 Tapa: Horacio Cardo Libro de edición argentina ISBN: 950-17-0902-7 Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723 © 1988 by Editorial KIER, S.A. Buenos Aires Impreso en la Argentina

[8][9] http://www.fluvium.org/textos/cultura/cul123.htm

[10][11] http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=542

[12] http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=009

[13] http://blogs.periodistadigital.com/antoniopinero.php/2007/12/13/p131600

[14] Antonio Pagola, Jesús Aproximación Histórica, pag. 5, Primera edición: septiembre 2007 Segunda edición: octubre 2007 Tercera edición: noviembre 2007 Diseño: Amparo Hernández Pereda-Velasco Estudio SM © 2007, José Antonio Pagola © 2007, PPC, Editorial y Distribuidora, SA Impresores, 2 Urbanización Prado del Espino 28660 Boadilla del Monte (Madrid) ppcedit®ppc-editorial.com www.ppc-editorial.com ISBN 978-84-288-1940-4 Depósito legal: M-46,Sü4-2007 Impreso en España I Printed m Spam Imprime Huertas lndustnas Gráfteas, S.A.

————

Fuentes:

¿Puede un cristiano ser poseído por un demonio?


¿Puede un cristiano ser poseído por un demonio?

Autor: Paulo Arieu

Introducción: Avance de la influencia de las sectas satánicas

En España, (y también en Latinoamérica), las sectas satánicas en esconden en el más absoluto secretismo. Es difícil catalogar cuántas hay y con cuantos miembros cuentan. Procuraré dar una respuesta al tema de “las dolencias ocultas” relacionadas con los cristianos,  no solo desde la teología bíblica, sino también desde la respuesta pastoral actual, citando incluso los avances contemporáneos de la ciencia neuropsiquiátrica.

Manuel Guerra, sacerdote y autor del “Diccionario enciclopédico de las sectas” explicó que a fecha de hoy, se han contabilizado en España, “164 sectas demoníacas. Pero estoy convenido de que bastantes de ellas ya no existen y no pocas han cambiado de nombre, aunque habrán brotado otras, tal vez en número no menor que las extinguidas”, reconoce el padre Guerra, quien es uno de los mayores expertos en sectas satánicas en España, pero reconoce que “los datos son precarios, insuficientes, deficientes, no fácilmente cotejables”, pues “actúan entre tinieblas”, son grupos secretos. Sin embargo, aunque no se tiene un estudio estadístico para probar en totalidad cuántas son, Guerra asegura que el mayor número de sectas son “sin duda, Barcelona y su entorno, la costa mediterránea, los archipiélagos balear y canario y Madrid”, explica.

Algunos creen que se puede estar endemoniado y ser cristiano. Que negar esta posibilidad es ser ignorante del mundo espiritual.La verdad que hay que no conocemos mucho del  mundo espiritual porque no andamos paseando por esos lugares comúnmente.La posesión demoníaca y la influencia son dos temas totalmente diferentes en su concepto espiritual. Cuando los demonios poseen a los inconversos crean en ellos males con características físicas, mentales,morales,etc

En los evangelios, se registran numerosas ocasiones en las que los demonios se posesionaban de la gente (Mateo 8:16,28 en ad.; 9:32-33; 12:24; 15:22; 17:18; etc.) En estos incidentes, y muchos otros, la manifestación de posesión demoníaca involucraba algunas enfermedades físicas (mudez, epilepsia, ceguera, y algunas veces una fuerza sobrenatural). Ellos también entraron en los cerdos antes de que se precipitaran por un despeñadero y se ahogaran en el mar, en Mateo 8:28 en adelante.

Contra todos estos problemas, Cristo se enfrentó a ellos para devolverles a las personas su sanidad y liberación total de los demonios. Si un cristiano puede ser poseído o no, la respuesta es simplemente un no; pero si puede el creyente tener influencia demoníaca,como en el caso de Pedro, cuando Jesús le dijo: ¡¡¡Apártate de mi Satanás¡¡¡.. Pero en el caso de judas, es totalmente diferente,porque la Biblia dice que Satanás entró en el para hacer la traición. Judas nunca fue un creyente verdadero. El fue un falso discípulo de Jesús. El Señor dice de estas personas que salieron de nosotros pero no eran de nosotros, como dijo el apóstol Juan.Lo mismo sucedió con Ananías y Safira,ambos permitieron que Satanás influenciara en ellos para mentir y quedarse con cierta cantidad de dinero;Este matrimonio. Este matrimonio nunca se convirtió, estaban convencidos pero no convertidos.

El cuerpo del verdadero cristiano es el templo del Espíritu Santo, POR el cual y CON el cual somos sellados para el día de la redención, cuando creemos. Satanás y sus demonios no pueden habitar en el mismo lugar con El.

La habitación del Espíritu Santo en nuestros cuerpos, no tiene características posesivas ni que obliguen o esclavicen al hombre a proceder de cierta manera ( como lo es la demoníaca). El Espíritu Santo es gentil, permanente, no se equivoca, no obliga ni sugiere sino que aconseja. El nos redarguye de pecado, pero es nuestra decisión la de no cometerlo, tanto así, que aunque la palabra no dice que el se vaya de nosotros; si nos revela que este si puede ser contristado, apagado, etc.

Satanás sabe esto muy bien, pero también él sabe, ( y a veces nosotros lo desconocemos ), que nuestra mente, conciencia, y razonamientos, siguen siendo humanos y carnales, y si no hemos hecho una firme decisión de someterlos por completo a la palabra de Dios = amar la verdad de Dios; ese es el campo donde el enemigo irá a trabajar.

Los conceptos, orden y establecimientos divinos no son meras sugerencias de Dios, son rocas solidas sobre las cuales pararnos en momentos de tempestad espiritual. El desconocimiento o la falta de aceptación a estos, es lo que permite que incluso algunos cristianos hablen de posesión demoníaca y/o crean y hasta actúen como si así lo fuera ( Claro… en su mente es que así lo creen ).

Tenemos la mente de Cristo

La Biblia nos dice que los Hijos de Dios, ahora tenemos la mente de Cristo. La mente del cristiano debe ser la de Cristo y así impediremos todo intento de confusión del enemigo. En el principio era Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. En el pasado remoto, de su propia voluntad, decidió crear, traer a la existencia, entidades celestiales y entidades terrenales. Jehová Dios es el creador de todo lo que existe en la esfera celestial así como en la terrenal. Todo le pertenece y es sustentado por Él. Dios tiene control de todo lo que sucede en su creación.

El mundo espiritual

Del mundo espiritual y de las entidades celestiales conocemos muy poco. La Biblia, el Manual del Creador, menciona y describe a varias de estas entidades: ángeles, arcángeles, serafines y querubines. Debemos entender que la Biblia no es un libro sobre entidades celestiales aunque todo lo que menciona sobre ellas es correcto. Ella establece que el querubín más grande, Lucifer, se engañó a sí mismo y se rebeló contra Dios. Incluso engañó una gran cantidad de ángeles que también se rebelaron contra Dios y a partir del momento de la rebelión se les llama ángeles caídos o demonios. Al líder de la rebelión se le llama príncipe de las tinieblas, diablo y Satanás.

Hay que notar tres cosas acerca de los demonios:

  • (1) Los demonios no tienen poder sobre ninguna cosa que Dios no permita; esto es, Satanás (y sus huestes de ángeles caídos) son como perros salvajes sujetados con correas y es Dios quien las sujeta. Ellos pueden hacer solo lo que Él les permite (Job 1:12; Job 2:6; Mat. 8:31-32).
  • (2) Los casos que involucran demonios registrados en la Escritura, son más numerosos que los pocos casos de interacción con gente muerta.
  • (3) Cristo le ha dado a Sus discípulos autoridad sobre los demonios (Mar. 16:17; Luc. 9:1; 10:9).

Todos los rebeldes fueron expulsados de la habitación de Dios y habitan en el espacio interestelar, y al parecer principalmente en la Tierra. El fin de estos ángeles caídos es destruir a la criatura que fue creada a imagen y semejanza de Dios, la unidad hombre – mujer. Por esta razón la Biblia dice que el enemigo de las almas, el diablo, vino a matar, a hurtar y a destruir. Aunque es el príncipe de este siglo, esta autoridad la adquirió de Adam cuando éste desobedeció a Dios en el huerto, no todo le es permitido. Por ejemplo, él quisiera que cada persona no convertida estuviera controlada por uno de sus demonios. Pero Dios no se lo permite. El diablo no puede hacer todo lo que quiere, tampoco sus demonios. O sea, aún las personas inconversas, que son miembros del reino de las tinieblas, son protegidas por el Dios que los creó.

Cuando una persona se convierte, la Biblia dice que inmediatamente es sellada con el Espíritu Santo de la promesa. En otras palabras, que a partir de ese momento el Espíritu Santo hace de la persona su habitación. El Espíritu morará en el interior de la persona hasta que Cristo venga. Él es la señal de que Dios guarda al creyente y que éste no puede ser tocado por el diablo. La Biblia es bien clara, el diablo no puede tocar a un creyente que ha nacido de Dios, esto es, tiene al Espíritu Santo.

No debemos dejarnos fascinar por el mundo de los espíritus, sino por Dios y Su impresionante carácter y atributos (Sal. 27:4; Sal. 73:25). Y si en el curso de nuestro servicio a Cristo y nuestra dependencia de Él, encontramos manifestaciones de posesión demoníaca o actividad demoníaca, solo necesitamos volvernos a Él en una simple oración llena de fe, confiando en Su Palabra y Su Espíritu Santo para que obre de la manera que Él decida. De hecho, esta es la manera cómo debemos enfrentar la vida cuando NO hay manifestaciones evidentes de involucramiento demoníaco, porque con frecuencia Satanás hace su trabajo más frecuente y efectivo en secreto. Jamás hace que su presencia o la de sus demonios sea evidente (2 Cor. 11:13-15).

Las pruebas en el cristiano

Dios puede permitir que el creyente sea tentado, zarandeado e incluso perseguido por el diablo y sus secuaces. Pero como dice la Biblia, si el creyente se viste de toda la armadura de Dios y se mantiene firme, el diablo huirá de él. Hay ocasiones donde Dios permite que los cristianos sean maltratados, atropellados y asesinados por el testimonio de Jesucristo. Sin embargo, ni aún en estas ocasiones vence el enemigo, puesto que estos mártires envían un mensaje muy claro, que están dispuestos a dar su vida por amor a su Señor y Creador.

De manera que, un creyente que es templo del Espíritu Santo no puede ser controlado ni habitado por un espíritu inmundo (demonio). Ellos saben que les está prohibido entrar al templo del Dios viviente. Como dice la escritura “los demonios creen y tiemblan”. Sin embargo, es posible que debido a nuestra falta de consagración apaguemos al Espíritu y comencemos a ser vulnerables a los dardos de fuego del maligno. Esto es, que podamos ser influenciados por el diablo y sus secuaces para hacer cosas que no son conforme a la voluntad de Dios. Como cuando el Señor le tuvo que decir a Pedro “Satanás apártate de mí porque me eres tropiezo”.

Tenemos que caminar con temor y temblor todo el tiempo de nuestra peregrinación en la tierra para que seamos instrumentos de bendición y no de maldición. Aunque no podemos ser poseídos, si podemos ser influenciados para hacer cosas que son contrarias a la voluntad de Dios y que producen heridas profundas en la vida de nuestros hermanos.

El Espíritu Santo tiene el poder para controlarnos y obligarnos a hacer su voluntad. Sin embargo, Él no opera imponiendo su voluntad, Él espera que le obedezcamos por voluntad y deseo propio. El creyente no vive poseído por el Espíritu, el debe vivir dirigido por el Espíritu en todo momento. Esto es lo que la Biblia llama “andar en el Espíritu” y “estar lleno del Espíritu”.

Enfermedades mentales y psiquiátricas

La enfermedad, física o mental, forma parte de los procesos de la finitud. Los datos estadísticos hacen referencia al hecho de que en torno a un veinticinco por ciento de la población ha cursado o cursará alguna psicopatología a lo largo de la vida.

A la hora de afrontar su causalidad, el pensamiento pre científico la asoció a fuerzas externas a la persona que ésta no podía controlar. El caso de las posesiones diabólicas en los tiempos bíblicos es un ejemplo. La creencia en los demonios, propia de las religiones mesopotámicas, influyó mucho en las creencias de los judíos contemporáneos de Jesús. Hoy entendemos que los relatos evangélicos hacen referencia a casos de posesión demoníaca, pero muchos de esos síntomas también pueden ser explicados como una patología de índole psiquiátrica: epilepsia, esquizofrenia, trastornos sociales…

No siempre es necesario, pues, apelar a instancias divinas ni demoníacas para explicar la enfermedad mental. Muchas veces nos hallamos frente a un fatalismo. En muchos casos, la enfermedad ha de ser tratada mediante las terapias psicológicas y psiquiátricas que estas disciplinas han desarrollado. La enfermedad,cuando no es una dolencia relacionada con el ocultismo, es de origen psico-mental, no es un estigma a esconder, y es una situación que quizás, pueda ser superada. Muchos depresivos logran salir adelante, si la esquizofrenia  es leve, también logra muchísimas veces con la ayuda de psicofármacos ser aliviada y controlada.

Tampoco debemos pensar que alguna de estas enfermedades psiquiátricas, es la consecuencia del pecado, como históricamente se había creído cuando la religiosidad impregnaba totalmente la vida de las personas.

Frente a un hombre, ciego de nacimiento, le preguntaron a Jesús quién había pecado: ¿el ciego o sus padres? La respuesta del Maestro de Nazaret fue contundente: ni él ni sus padres. No cabe hurgar en una dimensión moral o religiosa para explicar la etiología de una psicopatología. Esta línea de pensamiento libera tanto al afectado como a su entorno familiar de los sentimientos de culpa que acompañan determinados trastornos como las neurosis, estados depresivos y otras patologías.

En lo referente a la llamada enfermedad mental sería bueno saber la opinión de un entendido en la materia que dice lo siguiente:

“La psicología no es tan sólo una religión que pretende ser una ciencia, es de hecho una falsa religión que procura destruir la religión verdadera… psicoterapia es un nombre que suena científico, moderno, para lo que solía llamarse la “cura de almas”…

Con el declive de la religión y el crecimiento de la ciencia en el siglo dieciocho, la cura de almas (pecadoras), que había sido parte integral de las religiones cristianas, fue denominada cura de mentes (enfermas), y pasó a formar parte integral de la medicina.  Se suele definir a la psiquiatría como la especialidad médica dedicada al estudio, diagnosis y tratamiento de las enfermedades mentales. Esta es una definición inútil y engañosa. La enfermedad mental es un mito… la noción de una persona “teniendo una enfermedad mental” es científicamente coja. Da una aprobación profesional a la racionalización popular — o sea, que los problemas de la vida experimentados y expresados en términos de los llamados síntomas psiquiátricos son básicamente similares a las enfermedades físicas”.  (Thomas Szasz, psiquiatra y reconocido escritor)

Avances en el Diagnóstico de Patologías Mentales

La diferencia entre el tratamiento de una enfermedad física específica y el de una enfermedad mental severa que también tiene base orgánica, es la falta de conocimientos sobre esos fundamentos. La comprensión del funcionamiento de los circuitos cerebrales, a la luz de la obtención de imágenes cerebrales e inclusive el descubrimiento de factores genéticos o proteicos que se detecten en sangre, será crucial en el diagnóstico y en el tratamiento de estas enfermedades en un futuro no demasiado lejano. Recién a partir del nuevo siglo se comenzaron a considerar leves indicios de antecedentes familiares o traumáticos como posibles factores de riesgo para llegar a sufrir una enfermedad mental grave. Pero en los próximos años los adelantos tecnológicos y los estudios genéticos y de las proteínas revelarán indicadores sobre sus posibles bases orgánicas y su eventual tratamiento.

Hasta ahora, los trastornos mentales serios se clasifican por sus síntomas, los cuales no son excluyentes de una sola enfermedad sino que también pueden asociarse a otras enfermedades diferentes; debido a que ninguna evidenciaba signos biológicos específicos. Los marcadores biológicos más profundos y precisos ayudarían a realizar un diagnóstico exacto y rápido de la patología y esto haría posible la implementación del tratamiento más adecuado y eficaz.

Actualmente, la esquizofrenia, por ejemplo, todavía se diagnostica con la aparición de un brote psicótico. En el caso de otras patologías cerebrales se pueden presentar síntomas cognitivos y de conducta, posteriores al funcionamiento anormal de un circuito cerebral; por lo que un tratamiento basado en los síntomas sería inoperante. Por ejemplo, en la enfermedad de Parkinson, los síntomas aparecen solamente cuando el 80% de las células que producen dopamina ya se han deteriorado. El estudio de los circuitos cerebrales por medio de imágenes cerebrales, biomarcadores y entrevistas, pueden revelar cuáles son los tratamientos que resultan más eficaces y evaluar los cambios que producen dichos tratamientos.

El control de los trastornos mentales que se consideran de base biológica reportará una nueva percepción de dichas patologías, y en lugar de ser consideradas como personas poseídas por espíritus, endemoniadas, peligrosas e irracionales podrán ser aceptadas y tratadas como personas enfermas capaces de recuperarse. La psiquiatría está dejando de ser una ciencia basada únicamente en procesos mentales subjetivos para transformarse en neurociencia; brindando esperanza a millones de seres que esperan impacientes un alivio verdadero y permanente para sus males. Antiguamente, los tratamientos se reducían a entrevistas, internación, prácticas de terapia electroconvulsiva o coma insulínico, con magros resultados y la posibilidad elevada de recaídas o muerte. Actualmente la psiquiatría basa sus tratamientos en entrevistas, psicofármacos y terapia cognitiva.

El 50% de los pacientes presenta mejoría a las doce semanas, pero todavía existe el riesgo elevado de recaídas y de muerte. Los científicos dedicados a la neurociencia están convencidos que antes de 2020, el avance de la tecnología permitirá mejores diagnósticos de los trastornos cerebrales; y con la implementación de estimulación cerebral, mejores psicofármacos, vacunas y terapia cognitiva, se podrá mejorar al paciente en solo 24 horas sin riesgo mayor de recaídas y con reducidas posibilidades de mortalidad.

Cristianos poseídos?

La Biblia no establece explícitamente si un cristiano puede o no ser poseído por un demonio. Sin embargo, puesto que un cristiano es habitado por Espíritu Santo (Rom. 8:9-11; 1 Cor. 3:16; 6:19), parecería improbable que el Espíritu Santo permitiera que un demonio poseyera a la misma persona en la que Él habita. Definitivamente reconocemos que este es un punto controversial. Sin embargo, sostenemos fuertemente la creencia de que un cristiano no puede ser poseído por un demonio.

Creemos que hay una gran diferencia entre ser poseído por un demonio, y ser oprimido / influenciado por un demonio. La posesión demoníaca involucra a un demonio teniendo el control directo sobre los pensamientos y/o acciones de una persona (Lucas 4:33-35; 8:27-33; Mateo 17:14-18). La opresión / influencia demoníaca implica que un demonio o demonios atacan a una persona espiritualmente, animándola a una conducta pecaminosa (1 Pe. 5:8-9; Stgo. 4:7). Notarán que en todos los pasajes del Nuevo Testamento que tratan con la guerra espiritual, nunca se nos dice que sacaran demonios de un creyente (Efesios 6:10-18). Se nos dice que resistamos al diablo (1 Pe. 5:8-9; Stgo. 4:7), no que lo saquemos.

Es impensable para mí que Dios permitiera que a uno de Sus hijos, a quien Él compró con la sangre de Cristo (1 Pe. 1:18-19) y lo hizo una nueva criatura (2 Cor. 5:17) – sea poseído y controlado por un demonio. Si, como creyentes libramos batallas con Satanás y sus demonios, pero no de dentro de lo mas profundo de nosotros. ¿Quién es El que está en nosotros? El Espíritu Santo. ¿Quién es el que está en el mundo? Satanás y sus demonios.

  • 1 Jn. 4:4  “Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.”

Consagración

Por ultimo, hermanos y amigos, TODA la biblia es el plan de Dios para el hombre, léala, pídale a Dios discernimiento de su palabra, obtenga una visión completa de ella, aplíquela a su vida, y entienda por favor, en que parte del plan de Dios para la humanidad nos ha tocado vivir ( “ubíquese” ) y dele gracias a Dios por ello. Ya no hay coliseos en los que se devora a los creyentes; no se queman ya cristianos en los patios de Nerón para que este pueda ver sus rosas; ya no se fríen en aceite a los de la fe en Cristo; el Espíritu ya no nos visita – El MORA en nosotros, la unción ya no viene separada de EL UNGIDO DE DIOS, las bendiciones ya no llegan solo como misericordias divinas, sino mas aun Ahora debemos entender mejor el fondo de las cosas espirituales a la luz de la biblia e ir creciendo hacia la estatura del varón perfecto que es Cristo nuestro Señor y Salvador. No permitas que Satanás te neutralice.

Podrías preguntarte, ¿por qué Dios aún permite que los demonios traten con nosotros? Si ellos están bajo Su autoridad, ¿por qué no les impide cualquier interacción con los humanos? En la insondable sabiduría de Dios, Él es capaz de usar sus malos deseos e intentos sobre nuestras vidas, y obtener algo bueno de ellos para los cristianos:

a) En Mar. 1:13, Dios usa las tentaciones de Satanás para probar la ausencia de pecado en Jesús.

b) En el libro de Job, Dios usa a Satanás para mostrar la integridad del carácter de Job, y más tarde recompensar doblemente a Job por todo lo que experimentó.

c) En 2 Cor. 12:7, Dios usa la aflicción que Satanás infligió sobre Pablo para evitar que se volviera orgulloso.

d) En el caso de los no creyentes, Satanás y los ángeles caídos sirven como un tipo de catarsis trabajando junto con la influencia del mundo no redimido y los deseos de la naturaleza pecaminosa para mostrar a los corazones de los inconversos el mal que ya mora dentro de ellos, mostrándoles de esta manera a ellos y a los demás, lo que es su verdadera naturaleza caída. (Mat. 15:18-19; Ef. 2:1-3; Ap. 20:7-9)

Ahora, mientras examinamos la Escritura – particularmente las epístolas que se enfocan en nuestra vida en la “era de la iglesia” – encontramos muy poco acerca de la manera en que debemos interactuar con los demonios, excepto el no atrevernos a dirigirnos a ellos basándonos en nuestra propia habilidad y fuerza (Jud. 1:9).

Tampoco se nos dice que nos detengamos a preguntarnos continuamente si hay demonios trabajando a nuestro alrededor aún ahora. (Los hay… ¡y a veces se manifiestan ellos mismos!) Pero ya sea que lo hagan o no, ellos no deben ser nuestro enfoque, ¿Por qué no? Porque, una vez más, ellos no tienen autoridad, sino la que les es dada por Dios. ¿Quién y qué entonces debe ser nuestro enfoque? Nuestra atención necesita estar sobre Dios y los claros mandamientos que Él nos da en la Escritura; si Él es nuestro centro de atención, no necesitamos temer a nada más (Sal. 27:1).

Si sucede que hubiera una manifestación de su presencia de alguna forma, debemos preguntarnos el por qué. ¿Hay algún ídolo pagano, un fetiche usado en la adoración pagana, etc. (Deut. 32:16-17; Sal. 106:37-38; 1 Cor. 10:19-21)? O tal vez hay algunos que han permitido ellos mismos llegar a estar poseídos por un demonio, o hayan permitido una participación demoníaca en sus vidas por algún pecado repetido y serio (Ef. 4:27). Cualquier artículo de lo oculto que uno posea, debe ser quemado, como Pablo y los otros cristianos hicieron con los libros que fueron quemados en Hechos 19:18 y cualquier pecado conocido debe ser confesado a Dios (1 Jn. 1:9).

En resumen, es bíblico creer en demonios y que lo que la gente cree que son apariciones, son o ilusionismo fabricado por charlatanes, o verdaderamente involucran actividad demoníaca, como la visita de espíritus humanos. El usar canales y búsquedas de guías de “médiums” o “espiritistas,” o el jugar con las tablas de la Guija, cartas tarot, sesiones espiritistas, o escuchar música satánica de rock pesado, es verdaderamente invitar el involucramiento de demonios en la vida de uno.


El rol de la religión en la salud mental del enfermo siquiátrico

La religión puede tener un papel negativo en la salud mental cuando:

a) Presenta rasgos y relaciones sectarias, expresiones fundamentalistas y una normatividad limitadora de la libertad personal. En estos casos, puede potenciar determinados trastornos como la neurosis, la ansiedad… a causa de los sentimientos de culpa derivados de la imposibilidad de cumplir con la totalidad de sus exigencias y preceptos.

b)  Genera expectativas que no se cumplirán. Esto puede suceder en los actuales contextos carismáticos en forma de expectativas, por ejemplo de sanidad, que al no cumplirse generan frustración y dudas espirituales a la persona afectada o a su entorno familiar, en el sentido de no haber ejercitado suficientemente la fe para haber generado el milagro. Nos hallamos frente al “pensamiento mágico”.

c) Representa una huida de la realidad. Es la búsqueda de Dios cuando las condiciones de la existencia nos sobrepasan y necesitamos buscar consuelo al dolor en lugar de afrontar la situación. Nos hallamos frente a la idealización de un ser supremo que salva mágicamente de las circunstancias adversas. En estos casos, tendremos que dar la razón a Sigmund Freud cuando manifestaba que la religión ponía de manifiesto la inmadurez psíquica del ser humano. La religión, en este supuesto, puede ayudar a evadirse de una realidad hostil y refugiarse en el delirio propio de un estado neurótico al proyectar en un futuro una nueva situacionalidad que venga a superar el actual estado de cosas.

El rol terapéutico de la religión

La fe cristiana no debe entenderse como una especie de “seguro” que nos protege de las circunstancias adversas de la finitud, incluyendo la enfermedad mental. Ahora bien, a muchos creyentes les permite asumir el principio de la realidad con más naturalidad y de forma menos traumática. La fe puede ayudar a superar las fases de negación (¡no puede ser!), de rebelión (¿por qué a mí?) y de depresión (estoy realmente enfermo) y asumir la realidad. No se trata de una resignación fatalista, sino de una conformidad con los hechos. A ello contribuye la sensación de seguridad existencial y de una vida con sentido. Es el papel positivo de la religión del que trataron psicoanalistas como Carl Gustav Jung o Víctor Frank desmarcándose de los postulados de Sigmund Freud.

La fe cristiana puede aportar un elemento de estabilidad emocional, tranquilidad, serenidad, paz interior… al considerar que la vida no es el resultado del azar, sino que tiene un sentido y un propósito, a pesar de que con demasiada frecuencia se nos presenta como un misterio, como es el caso de las enfermedades mentales.

Cuando el cristianismo es entendido y vivido de este modo, contribuye a la salud mental de la persona desde una perspectiva preventiva por el hecho de que:

a) Contribuye al establecimiento de una autoestima equilibrada superadora de sentimientos disfuncionales de superioridad o inferioridad.
b) Ayuda a desarrollar el autocontrol emocional, la ponderación…
c) Posibilita vivir en conformidad con valores higiénicos como el respeto, la alteridad, la solidaridad, la justicia, el trabajo en favor de la paz…
d) Algunos estudios (Toussaint y otros, 2001) establecen relaciones positivas entre la capacidad de perdonar y la salud mental. La práctica del perdón genera compasión, desarrolla la empatía, dibuja nuevos escenarios de confianza; su ausencia mantiene a la persona en el rencor, el odio, los pensamientos y sentimientos negativos y el aislamiento social.

El cristianismo también puede contribuir a la salud mental de la persona mediante la mejora de su fondo patológico.

a) El contenido de la fe cristiana ayuda al control y a la modificación de los pensamientos disfuncionales, base de emociones y conductas, como bien explica la corriente neoconductista.
b) La fe cristiana puede ayudar a priorizar correctamente dando importancia, en primer lugar, a las personas y estableciendo equilibrios en las diferentes áreas de la actividad: tiempo personal, familiar, profesional, social, eclesial… minimizando el estrés.
c) La fe es generadora de confianza, hecho que representa un soporte terapéutico frente a síntomas como la tristeza, la depresión… El psiquiatra Aaron Beck afirmó que la desesperanza se halla en el corazón de la depresión. También es un factor de peso en los casos de suicidio. Una visión esperanzada, dentro del realismo existencial, como la que proporciona la fe es facilitadora de los procesos de salud.

La iglesia también tienen su papel en el tema que nos ocupa. Las comunidades deben ser inclusivas y no discriminar por ningún tipo de razón. Las personas con problemas de salud mental deben ser acogidas e integradas en función de sus posibilidades relacionales.

El enfermo mental ha de ser aceptado en su específica realidad, respetado en su dignidad personal, acompañado en su proceso, amado, ayudado y no culpabilizado.

Una voz tan autorizada como la de Jordi Font, doctor en medicina, especializado en psiquiatría y psicoterapeuta señala que la praxis religiosa puede llegar a ser una instancia estructurante de la personalidad y, por lo tanto, factor a considerar en el tratamiento de los trastornos mentales. La religión y la fe adulta son posibles, cuando son purificadas de las formas primitivas e infantiles con las que con demasiada frecuencia la religiosidad se manifiesta.

Conclusión:

¿Cómo debe responder un cristiano, que es justamente perturbado y comprensiblemente desanimado por los acontecimientos y las implicaciones de las dolencias ocultas? Es obvio que hay muchas respuestas legítimas, en diferentes ámbitos y con diferentes aplicaciones. Pero sosteniéndolas todas, la base fundamental de todas ellas, bueno, Jhonn Owen, un teólogo puritano calvinista, lo hace bien. Léalo lentamente. Considere esto:

Vivamos en la constante contemplación de la gloria de Cristo, y la virtud procederá de El al reparar todas nuestras decaídas, para renovar un espíritu recto dentro de nosotros, y que nos haga abundar en todos los deberes de obediencia.… Arreglará el alma para ese objeto, que es adecuado para darle placer, complacencia y satisfacción.… Cuando la mente está llena de pensamientos de Cristo y de Su gloria, cuando el alma se rompe en el con afecto intenso, expulsarán o no admitirá, las causas de la debilidad y malestar espiritual… Y nada excitará y estimulará tanto nuestras almas a esto como una visión constante de Cristo y de Su gloria, todo en El tiene un poder restrictivo a esto, como es sabido por todos los que tienen algún conocimiento de estas cosas.

Es bíblico no obsesionarse con ellos y con el mundo de los espíritus. En ninguna parte de la Escritura puedes encontrar algún precedente de hacerlo así. Más bien, debemos impregnarnos de la Palabra de Dios (Sal. 119), con el conocimiento de Cristo (Fil. 3:8-10), servirle a Él como sacrificios vivos (Ro. 12:1-2), y buscar hacer discípulos en todas las naciones (Mat. 28:18-20, etc.). La única liberación del pecado y del diablo que pueden obtener los perdidos, es a través de la que se encuentra solo en Cristo (Jn. 8:32-36; Ro. 6:16-23; Ef. 2:1-10). Necesitamos concentrarnos en el Evangelio de Cristo para compartirlo con otros. Ese Evangelio es el poder de Dios para la liberación del pecado y de Satanás (Ro. 1:16; 1 Cor. 1:18).

La enfermedad mental no siempre es un castigo,un juicio de Dios por el pecado.Por eso no creo que debamos ser fatalistas. Podemos confiar en Dios en medio de la adversidad. Aún así, amado hermano, recuerda que

“Aquel que ha nacido de Dios, Dios le guarda y el diablo no lo puede tocar”.

Ver video sobre las posesiones demoníacas

—–

Referencias

¿Quién es William Soto Santiago y qué enseña?


¿Quién es William Soto Santiago y qué enseña?

Autor: Paulo Arieu

William Soto Santiago nació en Puerto Rico en 1940.  Es el fundador y pastor de la Iglesia La Voz de la Piedra Angular, cuya sede principal se encuentra en Cayey, Puerto Rico.[0]  Se le conoce como el “Ángel Mensajero”, el “Mensajero de Paz”, un “Profeta de la Edad del Reino”, y es el sucesor espiritual de William Marrion Branham.  Se le llama también el “Mensajero Final de Dios”, el ángel del Señor Jesucristo mencionado en Ap. 22:16.  La literatura de su grupo, se refiere a él en términos reservados sólo para Jesús mismo.

A través de América Latina, los seguidores del profeta norteamericano William Marrion Branham, quien murió en 1965, distribuyen sus libros y cassettes como si se tratara de la propia Escritura.  Mantienen centros de distribución en Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y Venezuela.


Entre sus muchos errores, Branham negaba por completo la doctrina de la Trinidad y enseñaba que los sistemas del mundo terminarían en 1977 y que entonces se iniciaría el milenio.  Mientras tanto en Puerto Rico, William Soto se autoproclamó como el sucesor de Branham. Los miembros de la Iglesia La Voz de la Piedra Angular, creen que el profeta William Soto, al igual que Branham, fue nombrado por el propio Dios como el revelador del futuro inmediato de la humanidad, el dueño de palabras proféticas y el conocedor del camino que lleva a la gloria eterna.  La creencia más fuerte es que el juicio final o la batalla final, la librarán las fuerzas diabólicas comandadas por el propio Satanás junto con sus legiones de demonios, quienes lucharán contra los ángeles y Jesucristo, buscando obtener el reinado sobre la Tierra y sentarse en el trono del rey David.

wss21Las enseñanzas que predican expresan que está escrito en la Biblia, que la victoria final será del Señor Jesucristo, pero quienes no estén al lado de William Soto, ni lo veneren, ni actúen y sigan su vida terrenal de acuerdo a sus preceptos religiosos, serán víctimas del demonio y su destino es el infierno.

Una de las doctrinas más extrañas de Branham, es la enseñanza de “la semilla de la Serpiente” (de Satanás). Branham les enseñó a sus seguidores, que Eva, la primera mujer, tuvo relaciones sexuales con el diablo cuando tomó la forma de la serpiente en el Huerto del Edén, y que los seres humanos que nacieron de esta unión, son predestinados por Dios a la perdición eterna. Mientras que sus seguidores, bautizados en el“nombre de Jesús” y no “en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”, son predestinados para la salvación eterna, porque son la “semilla de Dios”.

Branham también se identificó como la encarnación de Elías, de quien habló el profeta Malaquías, y el “Ángel del séptimo sello del libro de Apocalipsis”. Sus seguidores lo nombraron  como «La Voz de la Piedra del Ángulo», es decir, la voz de Dios en la tierra.  Sin embargo, el apóstol Pablo dijo en Efesios 2:19-22 que el Señor Jesucristo es “…la principal piedra del ángulo…” de la Iglesia. Las profecías de Branham fueron consideradas como “la Palabra de Dios”, y al morir, sus seguidores estaban convencidos que iba a resucitar.

Después de la muerte de Branham, William Soto empezó a enseñarles a sus seguidores que él mismo era el heredero del ministerio de Branham, y ha sido reconocido como “la nueva Voz de Dios en la tierra”.

William Soto y La Señal del Hijo del Hombre…

Otra ridícula enseñanza de William Soto, es la de la Señal del Hijo del Hombre, que el dice ser la siguiente imagen:

nube

Esta imagen, supuestamente vista por millones de personas, en distintos puntos de la tierra, según los de la Iglesia angular, es la señal del Mesías.

Sin embargo, la palabra de Elohim dice claramente, que esa señal se manifestara solo cuando el Mesías aparezca por segunda vez, en su retorno a la tierra.

  • “Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.” (Mat. 24:30)

Este pasaje dice claramente que esa señal será vista únicamente en el retorno del Mesías a la tierra. Además, este pasaje nos dice que esa Señal, es el mismo Mesías viniendo en las nubes de cielo, no esa barata imagen que promueve este falso profeta y esta secta llamada piedra angular. Veamos que esa señal que aparecerá, será el mismo Mesías en las nubes, ¿Por qué?. El pasaje comienza diciendo que: “Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo” Y luego dice que la gente vera, esa señal, ¿Qué es lo que la gente vera? El mismo pasaje nos contesta: “y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo” Por lo tanto, decir que esa ridícula imagen es la Señal del Mesías, es una mentira de las más grandes, ya que, el Mesías no ha regresado a la tierra por segunda vez aun. Y porque, esa señal no será ningún objeto en especial, sino que el Mismo Mesías Yeshua, viniendo en las nubes del cielo.

A ningún pastor le agrada denunciar a nadie.  Tampoco a la iglesia le agrada que “sea entregado a Satanás” algún hermano que persiste en pecar: “El tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús” (1 Co. 5:5).  Lo que a todo ministro del evangelio y a toda iglesia agrada, es dar la bienvenida en la familia de la misma a nuevos hermanos.  Esta es la razón por qué hay tanto gozo cuando vemos que nuevas almas están respondiendo al evangelio, especialmente cuando celebramos los bautismos. Sin embargo, es necesario que tengamos valor y denunciemos lo peligroso, ya que si, sabiéndolo, preferimos ignorarlo, dejaremos que muchos hermanos con poco conocimiento de las Escrituras caigan en alguna de las tantas trampas armadas por el mismo Satanás. Recomiendo leer

  • “Porque hay aún muchos contumaces, habladores de vanidades y engañadores, mayormente los de la circuncisión, a los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras, enseñando por ganancia deshonesta lo que no conviene.  Uno de ellos, su propio profeta, dijo: Los cretenses, siempre mentirosos, malas bestias, glotones ociosos.  Este testimonio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe, no atendiendo a fábulas judaicas, ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad” (Tito 1:10-14)
  • “Si alguno no obedece a lo que decimos por medio de esta carta, a ése señaladlo, y no os juntéis con él, para que se avergüence.  Mas no lo tengáis por enemigo, sino amonestadle como a hermano” (2 Tes. 3:14-15)
  •  “Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos”.(Ro. 16:17)

Cuando la Biblia dice: “A ése señaladlo, y no os juntéis con él”, lo hace para que el desobediente se corrija.  Pero… ¿Cómo podemos SEÑALARLO sin dar su nombre y apellido?  Es grato señalar las virtudes, la fidelidad a la sana doctrina, la separación del engaño, etc., pero… ¡Cuán desagradable es verse uno obligado a advertir de cierto predicador o líder cuyas enseñanzas son antibíblicas y peligrosas, especialmente para los nuevos en la fe!  Ampliaremos las creencias de esta secta en otro momento Por ahora una breve cita de sus sermones con respecto a las damas. Esto es lo que él dijo en uno de sus mensajes:

«Recuerdo cuando mi padre todavía andaba por allí, corriendo, mientras yo tenía que estar en medio del agua y la mugre, viendo a jovencitas que no tenían más de 17 ó 18 años, con un hombre de mi edad actual, borracho.  Le daban café negro para que se le pasara la borrachera, para que se fuera a su casa y entonces ellas poder cocinarle la comida a sus esposos.  Oh, yo digo, ¡LO ÚNICO QUE MERECEN ES UNA BALA LIMPIA PARA ACABAR CON ELLAS

Aquí inserto un par de fotos de W.S.Santiago en una de las fiesta (cultos) que hace 20 años le hacían. Se ve como es que las jóvenes lo adoraban y muchas de ellas eran entregadas a el sexualmente. Esto lo se porque el joven que me envió las fotos me confió un familiar de el fue una de las victimas de este hombre. Ella se entregó a el cuando solo tenia 15 años.
Estas fotos fueron tomadas hace 20 años, es en la Carpa Moisés Saenz en Apodaca N.L. México. Es en un culto de bienvenida para W.S.S, se puede ver claramente como muchas jovencitas están bailando al rededor de el con banderas de varios países simulando la llegada del “ángel mensajero” a todas esas naciones. Varias de esas jovencitas se entregaron a el sexualmente. El joven me comentó que hubieron jóvenes que se entregaron a el sexualmente porque fue testigo presencial de esto.
La foto fue enviada por Daniel Pineda G., del Distrito Federal de México, quien actualmente tiene 42 años. La foto fue tomada en Apodaca N.L., México hace 20 años.
E-Mail: d.pineda2014@outlook.com.

Conclusión

  • 1.- William Soto, es seguidor de las enseñanzas de un falso profeta llamado William Branham. El cual, como todo falso iluminado dice tener experiencias sobre naturales, con un ángel enviado de Elohim.
  • 2.- William Soto, no es el Ángel mensajero de Elohim, con la revelación apocalíptica, ya que ese Ángel ya se manifestó a Juan, para que el diera a conocer la revelación de las cosas que tienen que suceder.
  • 3.- La nube, la cual es llamada por la secta de la piedra angular, la señal del hijo del hombre, no es más que gran engaño. Ya que la señal es el Mismo Mesías, y solo aparecerá cuando el vuelva con gran poder y gloria, por segunda vez a salvar a los que le esperan.

Notas:

[0] https://elteologillo.wordpress.com/2012/11/27/antecedentes-del-senor-william-soto-santiago/

Articulo relacionado

—————