Armonía de las Confesiones Reformadas: La Santa Trinidad


Armonía de las Confesiones Reformadas: La Santa Trinidad

Jesús no es el Padre ni el Espiritu, éste tampoco es el Padre pero todos son Dios

Jesús no es el Padre ni el Espíritu, éste tampoco es el Padre pero todos son Dios

“¿Debe ser mostrado que la doctrina de la Trinidad es un elemento fundamental en el evangelio?…No digo que un acabado pensamiento teológico sea un punto esencial de la fe sino que, simplemente, es esencial para la salvación creer en las tres personas en una divinidad, así como es revelado en la Escritura.”

La anterior es una frase de Archibald A. Hodge y habla de la importancia de la doctrina de la Trinidad. Si alguien dice conocer a Dios pero no cree en que es un Dios en tres personas entonces no cree en el Dios de la Biblia sino en un ídolo.

Que Dios nos ayude, por medio de la lectura de las confesiones, a conocerlo como Él quizo revelarse a nosotros.

Confesión belga

Artículo 8
Según y esta Palabra de Dios, así creemos en un solo Dios(1); el cual es una única esencia en la que hay tres personas, real, -verdadera-, y eternamente distingas según sus incomunicables atributos, y que son: El Padre, y el Hijo(2), y el Espíritu Santo.

El Padre es la causa, origen y principio de todas las cosas, tanto visibles como invisibles. El Hijo es el Verbo, la Sabiduría y la Imagen del Padre(3). El Espíritu Santo es el eterno Poder y Potencia, procediendo del Padre y del Hijo. De tal manera, sin embargo, que esta distinción no hace que Dios sea dividido en tres, ya que la Sagrada Escritura nos enseña(4) que el Padre, y el Hijo, y el Espíritu Santo, cada uno tiene su independencia, distinta por sus atributos; de tal manera, no obstante, que estas tres Personas son un solo Dios. Así pues, es sabido que el Padre no es el Hijo, y que el Hijo no es el Padre, y que asimismo tampoco el Espíritu Santo es el Padre, ni el Hijo. Entretanto, estas Personas, tan distintas, no están divididas, ni tampoco mezcladas entre sí. Porque el Padre no se ha encarnado, ni tampoco el Espíritu Santo, sino solamente el Hijo. El Padre nunca ha sido sin su hijo(5), ni sin su Espíritu Santo; porque los tres son coeternos en una sola misma Esencia. Allí no hay primero, ni último; porque los tres son uno solo en verdad, en potencia, en bondad y en misericordia.

1. Cor.8:6.
2. Jn.5:17-18,32, 36-37; Col.1:15-18.
3. I Cor.1:24; Jn.1:14; I Jn.1:1; Ap.19:13; Prov.8:22; Heb.1:3.
4. Mt.28:19; 3:16-17.
5. Jn.1:14; Miq.5:2.

Artículo 9
Sabemos todo esto, así por los testimonios de la Sagrada Escritura, como también por sus operaciones, y mayormente por aquellas que en nosotros sentimos. Los testimonios de las Sagradas Escrituras, que nos enseñan a creer esta Santa Trinidad, están descritos en muchas partes del Antiguo Testamento: los cuales no es necesario enumerar, sino sólo elegir con discernimiento o juicio.

En Gn. 1:26-27(1), Dios dice: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza… Y Creó Dios al hombre a su imagen…; varón y hembra los creó.” Asimismo, Gn. 3:22(2): “He aquí el hombre es como uno de nosotros”. De ahí resulta evidente que hay más de una persona en la Divinidad, cuando El dice: “Hagamos al hombre a nuestra semejanza”; y después nos indica El la unidad, cuando dice: “Y creó Dios”. Bien es verdad que El no dice cuántas son las personas que hay; pero lo que para nosotros es algo oscuro en el Antiguo Testamento, está muy claro en el Nuevo. Pues, cuando nuestro Señor fue bautizado en el Jordán(3), fue oída la voz del Padre, que decía: “Este es mi Hijo amado”; el Hijo fue visto en el agua, y el Espíritu Santo se manifestó en forma de paloma. Además, en el bautismo de todos los creyentes fue instituida por Cristo esta fórmula(4): “Bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”. En el Evangelio de Lucas, el ángel Gabriel dice a María, la madre del Señor, lo siguiente: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios(5). Asimismo(6): “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros”. Y(7): “Tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y tres son uno”. En todos estos lugares se nos enseña sobradamente, que hay tres Personas en una única esencia Divina(8). Y si bien esta doctrina excede en mucho la inteligencia humana, no obstante la creemos ahora por la Palabra, esperando hasta que gocemos del perfecto conocimiento y fruto de la misma en el cielo.

Además de esto, también hay que hacer notar los oficios y operaciones particulares de estas tres Personas con respecto a nosotros: el Padre es llamado nuestro Creador, por su poder; el Hijo es nuestro Salvador y Redentor, por su sangre; el Espíritu Santo es nuestro Santificador, por su morada en nuestros corazones.

Esta doctrina de la Santísima Trinidad ha sido siempre sostenida y mantenida en la Iglesia verdadera, desde los tiempos de los Apóstoles hasta ahora, contra los judíos, mahometanos y algunos falsos cristianos y herejes como Marción, Manes, Praxes, Sabelio, Samosato, Arrio y otros semejantes, los cuales fueron justamente condenados por los santos Padres. Por lo tanto, con respecto a este punto, aceptamos gustosamente los tres sumarios de fe, a saber, el de los Apóstoles, el de Nicea y el de Atanasio; así como también lo que fue resulto por los antiguos en conformidad con estos sumarios.

1. Gn.1:26-27.
2. Gn.3:22.
3. Mt.3:16-17.
4. Mt.28:19.
5. Lc.1:35.
6. II Cor.13-14.
7. I Jn.5:7.
8. Hch.2:32-33; I Pe.1:2; I Jn.4:13-14; Gál.4-6; Ef.3:14-16; Tit.3:4-6; Jds.1:20-21; Rom.8:9; Hch.10:38; 8:29, 37; Jn.14:16.

Catecismo de Heidelberg

P. 24. ¿Cómo se dividen estos artículos?
En tres partes:
Primera: Dios Padre y nuestra Creación;
Segunda: Dios Hijo y nuestra Redención y
Tercera: Dios Espíritu Santo y nuestra Santificación.

P. 25. Si sólo hay un Dios: ¿Por qué hablas de tres: Padre, Hijo y Espíritu Santo?
Porque así es como Dios se ha revelado a sí mismo en Su Palabra: Estas tres Personas distintas son el Dios uno, eterno y verdadero.

Segunda Confesión Helvética

Artículo II – De Dios, su unidad y Trinidad
Igualmente creemos y enseñamos que ese Dios infinito e indivisible e in mezclable es diferenciable en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y esto de la siguiente manera: El Padre ha engendrado al Hijo desde la Eternidad; el Hijo ha nacido en forma inenarrable; el Espíritu Santo proviene de ambos desde toda eternidad y ha de ser adorado con ambos. Esto significa que no se trata de tres dioses, sino de tres personas esencialmente iguales, igualmente eternas, igualmente en todo y no obstante diferentes entre sí, siguiendo una a la otra ordenadamente y siendo siempre iguales. Conforme a su naturaleza y esencia están unidas de manera tal entre sí, que hay un solo Dios, pero poseen la esencia divina en común el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Las Sagradas Escrituras nos han comunicado claramente el poder diferenciar entre las tres personas, cuando el ángel dice a María, entre otras cosas :«E1 Espíritu Santo vendrá a ti y quedarás a la sombra del Altísimo; y por eso lo santo que será egendrado, será llamado Hijo de Dios» (Luc. 1:35). Pero también en el bautismo de Cristo se oyó una voz del cielo que llegó hasta Jesús, diciendo: «Este es mi hijo amado» (Mat. 3:17); y, al mismo tiempo, apareció el Espíritu Santo en forma de paloma (Juan 1:32). Cuando el Señor mismo dio el mandato de bautizar, señaló que el bautismo se realizase «en nombre del Padre, del Hijo y del Espírit Santo (Mat. 28:19). En otra ocasión dice él en el Evangelio: «Pero el Consolador, el Espíritu Santo, al cual el Padre enviará en mi nombre…» (Juan 14:26). También dice: «Cuando venga el Consolador, el cual yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mi» (Juan 15:26). En resumen: Nosotros aceptamos la confesión de los apóstoles, confesión que nos transmite la tradición de la verdadera fe.

Por eso condenamos el parecer de los judíos y mahometanos y todos cuantos blasfeman sobre esa santísima Trinidad digna de adoración. Igualmente condenamos todas las falsas doctrinas y a todos los falsos maestros, según los cuales el Hijo y el Espíritu Santo son Dios únicamente de nombre o que en la Trinidad se trata de algo creador y servidor o, también, de que lo uno esté supeditado a lo otro o que la Trinidad contenga diferencias, cosas grandes y pequeñas, cosas corporales o corporalmente formadas, cosas, en fin, distintas en su modo de comportarse y en sus deseos, o que existan en la Trinidad mezcolanzas o unidades, o que el Hijo y el Espíritu Santo sean solamente situaciones o formas especiales del Dios Padre… Así es cómo han creído los monarquianos o los noecianos, como Praxeas, o los patripasianos, como Sabelio, el Samosateno, Ecio y Macedonio, los antropomorfitas y, finalmente, como Arrio y tantos otros.

Confesión de Fe de Westminster

Cap. 2 – De Dios y De La Santisima Trinidad
En la unidad de la Divinidad hay tres personas de una sustancia, poder y eternidad; Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. (1) El Padre no es engendrado ni procede de nadie; el Hijo es eternamente engendrado del Padre, (2) y el Espíritu Santo procede eternamente del Padre y del Hijo. (3)

1. 1 Juan 5:7; Mateo 3:16,17 y 28:19; 2 Corintios 13:14.
2. Juan 1:14, 18.
3. Juan 15:26; Gálatas 4:6.

Catecismo Menor de Westminster

P. 6. ¿Cuántas personas hay en la Divinidad?
R. Hay tres personas en la Divinidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; y estas tres personas son un solo Dios, las mismas en sustancia, iguales en poder y gloria.

Mateo 3:16‐17; 28:19; 2 Corintios 13:14; I de Juan 5:6‐8; Hechos 5:34; Hebreos 1:3.

Catecismo Mayor de Westminster

P. 9. ¿Cuántas personas hay en la divinidad?
R. Hay tres personas en la divinidad, el Padre, el Hijo y e1 Espíritu Santo; estas tres son un eterno y verdadero Dios, las mismas en sustancia, iguales en poder y en gloria, aun cuando se distinguen por atributos personales. (1)

1. Juan 5:7; Mat. 3:16, 17; 28:19; II Cor. 13:16; Juan 10:30.

P. 10. ¿Cuáles son los atributos personales de las tres personas de la Divinidad?

R. Es propio del Padre haber engendrado al Hijo, (1) y del Hijo ser engendrado del Padre, (2) y al Espíritu
Santo proceder del Padre y del Hijo ab eterno. (3)

1. Heb. 1:5, 6; Juan 1:14;
2. Juan 1:14;
3. Juan 15:26; Gal. 4:6.

Fuente: http://reformadoreformandome.wordpress.com/2009/02/10/armonia-de-las-confesiones-reformadas-la-santa-trinidad/

Qué enseña la Biblia acerca de la Trinidad?


Qué enseña la Biblia acerca de la Trinidad?

Lo más difícil acerca del concepto cristiano de la Trinidad, es que no hay manera de explicarlo de forma apropiada. Para cualquier ser humano, la Trinidad es un concepto imposible de entender por completo, sería imposible explicarlo. Dios es infinitamente más grande de lo que somos nosotros, por tanto no deberíamos esperar estar en capacidad de entenderlo por completo. La Biblia enseña que el Padre es Dios, que Jesús es Dios, y que el Espíritu Santo es Dios. También enseña que hay solamente un Dios. Aunque podemos entender algunos hechos acerca de la relación una con otra, de las diferentes personas de la Trinidad, a la larga, es incomprensible para la mente humana. Sin embargo, esto no significa que no es verdad o que no está basado en las enseñanzas de la Biblia.

Al estudiar este tema, tenga en mente que la palabra “Trinidad” no se utiliza en la Escritura. Este es un término utilizado para procurar describir al trino Dios, y la realidad de que hay tres personas coexistentes, coeternas de las que Dios se conforma. Entienda que de NINGUNA MANERA está sugiriendo tres Dioses. La Trinidad es un Dios compuesto de tres personas. No hay nada de malo con usar el término “Trinidad”, aún cuando la palabra no se encuentra en la Biblia. Es más corto utilizar la palabra “Trinidad” que decir “3 personas coexistentes, coeternas que conforman un Dios”. Si esto representa un problema para usted, considere esto: la palabra abuelo tampoco es utilizada en la Biblia. Abraham fue el abuelo de Jacob. De manera que, no se obsesione con el término mismo “Trinidad”. Lo que en realidad debe importar, es que el concepto REPRESENTADO por la palabra “Trinidad” existe en la Escritura. Además de esta introducción, presentaremos versículos bíblicos en la discusión de la Trinidad.

(1) Hay un Dios: Deuteronomio 6:4; 1ª Corintios 8:4; Gálatas 3:20; 1ª Timoteo 2:5.

(2) La Trinidad está compuesta de tres Personas: Génesis 1:1; 1:26; 3:22; 11:7; Isaías 6:8; 48:16; 61:1; Mateo 3:16-17; 28:19; 2ª Corintios 13:14. Es provechoso el conocimiento del idioma Hebreo, para el mejor entendimiento de los pasajes del Antiguo Testamento. En Génesis 1:1, se utiliza el nombre plural “Elohim”. En Génesis 1:26; 3:22; 11:7 y en Isaías 6:8, se usa el pronombre plural para “nosotros”. SIN duda, “Elohim” y “Nosotros” se refieren a más de dos. En el idioma Español tenemos dos formas, singular y plural. En el idioma Hebreo tenemos tres formas: singular, doble y plural. Doble es SOLAMENTE para dos. En Hebreo, la forma doble es utilizada para cosas que vienen en pares como los ojos, orejas y manos. La palabra “Elohim” y el pronombre “nosotros” son formas plurales – definitivamente mas que dos – y deben estarse refiriendo a tres o más (Padre, Hijo, Espíritu Santo).

En Isaías 48:16 y 61:1, el Hijo está hablando mientras hace referencia al Padre y al Espíritu Santo. Compare Isaías 61:1 con Lucas 4:14-19 y se dará cuenta de que es el Hijo hablando. Mateo 3:16-17 describe el evento del bautismo de Jesús. En este se ve a Dios el Espíritu Santo descendiendo sobre Dios el Hijo mientras Dios el Padre proclama Su complacencia en el Hijo. Mateo 28:19 y 2ª Corintios 13:14 son ejemplos de 3 personas distintas en la Trinidad.

(3) Los miembros de la Trinidad se distinguen el uno del otro en varios pasajes: En el Antiguo Testamento, “JEHOVA” se distingue de “Jehová” (Génesis 19:24; Oseas 1:4). “JEHOVA” tiene un “Hijo” (Salmos 2:7, 12; Proverbios 30:2-4). El Espíritu se distingue de “JEHOVA” (Números 27:18) y de “Dios” (Salmos 51:10-12). Dios el Hijo se distingue de Dios el Padre (Salmos 45:6-7; Hebreos 1:8-9). En el Nuevo Testamento, Juan 14:16-17 es donde Jesús ruega al Padre que envíe un Consolador, el Espíritu Santo. Esto muestra que Jesús no se consideró el Padre o el Espíritu Santo. Tome en cuenta también todos los otros tiempos en los Evangelios, en donde Jesús habla al Padre. ¿Estaba hablándose a Sí mismo? No. El habló a otra persona de la Trinidad – al Padre.

(4) Cada miembro de la Trinidad es Dios: El Padre es Dios: Juan 6:27; Romanos 1:7; 1ª Pedro 1:2. El Hijo es Dios: Juan 1:1, 14; Romanos 9:5; Colosenses 2:9; Hebreos 1:8; 1ª Juan 5:20. El Espíritu Santo es Dios: Hechos 5:3-4; 1ª Corintios 3:16 (Aquel que mora en el Espíritu Santo – Romanos 8:9; Juan 14:16-17; Hechos 2:1-4).

(5) La subordinación dentro de la Trinidad: La Escritura muestra que el Espíritu Santo es subordinado al Padre y al Hijo, y el Hijo es subordinado al Padre. Esta es una relación interna, y no niega la deidad de ninguna persona de la Trinidad. Esta es simplemente un área en la cual nuestras mentes finitas no pueden entender lo concerniente al Dios infinito. Concerniente al Hijo veamos: Lucas 22:42; Juan 5:36; Juan 20:21; 1ª Juan 4:14. Concerniente al Espíritu Santo veamos: Juan 14:16; 14:26; 15:26; 16:7 y especialmente Juan 16:13-14.

(6) Las labores de los miembros individuales de la Trinidad: El Padre es el recurso o causa esencial de: 1) el universo (1ª Corintios 8:6; Apocalipsis 4:11); 2) la revelación divina (Apocalipsis 1:1); 3) la salvación (Juan 3:16-17); y 4) las obras humanas de Jesús (Juan 5:17; 14:10). El Padre PONE EN MARCHA todas estas cosas.

El Hijo es el agente a través de quien el Padre hace las siguientes obras: 1) la creación y mantenimiento del universo (1ª Corintios 8:6; Juan 1:3; Colosenses 1:16-17); 2) la revelación divina (Juan 1:1; Mateo 11:27; Juan 16:12-15; Apocalipsis 1:1); y 3) la salvación (2ª Corintios 5:19; Mateo 1:21; Juan 4:42). El Padre hace todas estas cosas a través del Hijo, quien hace las veces de Su agente.

El Espíritu Santo es el medio por el cual el Padre hace las siguientes obras: 1) la creación y mantenimiento del universo (Génesis 1:2; Job 26:13; Salmos 104:30); 2) la revelación divina (Juan 16:12-15; Efesios 3:5; 2ª Pedro 1:21);  3) la salvación (Juan 3:16; Tito 3:5; 1ª Pedro 1:2); y 4) las obras de Jesús (Isaías 61:1; Hechos 10:38). De este modo el Padre hace todas estas cosas por el poder del Espíritu Santo.

Ninguna de las ilustraciones populares son descripciones completamente exactas de la Trinidad. El huevo (o manzana) cae en que la cáscara, clara, y yema son partes del huevo, no del huevo en ellas mismas. El Padre, Hijo y Espíritu Santo no son partes de Dios, cada uno de ellos es Dios. La ilustración del agua hasta cierto punto es mejor, pero todavía falla en describir adecuadamente a la Trinidad. El líquido, el vapor y el hielo, son formas del agua. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo no son formas de Dios, cada uno de ellos es Dios. De manera que, mientras estas ilustraciones puedan darnos una representación de la Trinidad, la representación no es completamente certera. Un Dios infinito no puede ser descrito completamente, por una ilustración finita. En lugar de enfocarse en la Trinidad, trate de enfocarse en el hecho de la grandeza de Dios y en la naturaleza infinitamente superior a nosotros mismos.

  • “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?” (Ro. 11:33-34).

La Trinidad – Aplicacion Practica: Omnibenevolencia y Justicia

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extr de

http://www.GotQuestions.org/Espanol

Utilidad de usar ciertas palabras en la explicación de la doctrina de la Trinidad (J. Calvino)


Utilidad de ciertas palabras en la explicación doctrina de la Trinidad (Calvino)

Autor: Paulo Arieu

The Baptist Encyclopædia da una definición sencilla y breve. Dice:

“[Jesús] es […] el eterno Jehová […] El Espíritu Santo es Jehová […] Se pone al Hijo y al Espíritu en exacta igualdad con el Padre. Si él es Jehová, ellos también lo son” [0].

I. Introducción

Ante los ataques y los cuestionamientos de los herejes arrianos, modalistas y otros mas, a la doctrina de la Santisima Trinidad, es que comparto con uds. la explicación del tema que nos dejó Juan Calvino, el reformador protestante de Ginebra, Suiza.

En esta explicación del teólogo protestane Juan Calvino, encontrará respuesta y fundamento honesto de las razones por las que usamos la palabra “persona”, y la palabra “trinidad”, aunque no se encuentran en la biblia, para explicar el misterio de la Santisima Trinidad. Al día de hoy, es la mejor explicación que conozco a este tema.

También entenderá porque a) Arrio – fundador del antiguo arrianismo y padre teológico de los testigos de Jehová , b) Sabelio-  fundador del modalismo – y c)  el médico mártir de la inquisición católica Miguel de Servet, fueron y son calificados de herejes por los cristianos ortodoxos (católicos romanos y griegos, protestantes y pentecostales), desde el s.IV en adelante, llegando a nuestros días.

II. Se pueden emplear palabras ajenas a la Escritura?

Así pues, por mas que protesten los herejes contra el nombre de “Persona”, y por mas que murmuren algunos de mala condición, diciendo que no admitirán un nombre inventado por los hombres, siendo así que no pueden negar que se nombra a tres, de los cuales cada uno es enteramente Dios, sin que par ella haya muchos dioses, no es gran maldad condenar las palabras que no dicen sino lo que la Escritura afirma y atestigua?

Replican que seria mejor mantener dento de los limites de la Escritura, no solamente nuestros sentimientos, sino también las palabras, en vez de usar de otras extrañas y no empleadas, que pueden ser causa de discusiones y disputas. Porque sucede con esto que se pierde el tiempo disputando por palabras, que se pierde la verdad altercando de esta manera y se destruye la caridad.

a) Si ellos llaman palabra extraña a la que sílaba por sílaba y letra por letra no se encuentra en la Escritura, ciertamente nos ponen en gran aprieto, pues con ello condenan todas las predicaciones e interpretaciones que no están tomadas de la Escritura de una manera plenamente textual.

b) Mas si tienen por palabras extrañas las que se inventan por curiosidad y se sostienen supersticiosamente, las cuales sirven mas de disputa que de edificación, y se usan sin necesidad ni fruto y con su aspereza ofenden los oídos de los fieles y pueden apartarnos de la sencillez de la Palabra de Dios, estén entonces seguros de que yo apruebo con todo el corazón su sobriedad.

Pues no me parece que deba ser menor la reverencia al hablar de Dios que la que usamos en nuestros pensamientos sobre Él, pues cuanto de Él pensamos, en cuanto procede de nosotros mismos, no es mas que locura, y todo cuanto hablamos, vanidad.

Con todo, algún medio hemos de tener,  tomando de la Escritura alguna regla a la cual se conformen todos nuestros pensamientos y palabras. Pero, que inconveniente hay en que expliquemos con palabras mas claras las cosas que la Escritura dice oscuramente, con tal que lo que digamos sirva para declarar fielmente la verdad de la Escritura, y que se haga sin tomarse excesiva libertad y cuando la ocasión lo requiera ? De esto tenemos muchos ejemplos. Lo que sucederá si probamos que la Iglesia se ha visto ineludiblemente obligada a usar las palabras “Trinidad” y “Personas”

Si alguno no las aprueba pretextando que se trata de palabras nuevas que no se hallan en La Escritura, no se podrá decir de él con razón que no puede tolerar la luz de la verdad, pues lo que hace es condenar que se explique con palabras mas claras lo mismo que la Escritura encierra en si.

III. Utilidad de palabras

Tal novedad de palabras ~ si así se puede llamar ~ hay que usarla principalmente cuando conviene mantener la verdad contra aquellos que la calumnian y que, tergiversándola, vuelven lo de dentro afuera, lo cual al presente vemos mas de lo que quisiéramos, resultándonos difícil convencer a los enemigos de la verdad, porque con su sabiduría carnal se deslizan como sierpes [serpientes] de las manos, si no son apretados fuertemente.

De esta manera los Padres antiguos, preocupados por los ataques de las falsas doctrinas, se vieron obligados a explicar con gran sencillez y familiaridad lo que sentían. a fin de no dejar resquicio alguno por donde los impíos pudieran escapar, a los cuales cualquier oscuridad de palabras les sirve de escondrijo donde ocultar sus errores.

a) Confesaba Arrio que Cristo es Dios e Hijo de Dios, porque no podia contradecir los clarisimos testimonios de la Escritura, y como persona que cumple con Su deber, aparentaba conformarse con los demás. Pero entretanto no dejaba de decir que Cristo es criatura y que tuvo principio como las demás.

Los Padres, para aclarar esta maliciosa simulación pasaron adelante diciendo que Cristo es Hijo eterno del Padre y consustancial con el Padre. Entonces quedó patente la impiedad de los arrianos, y comenzaron a aborrecer y detestar la palabra “homousios”, que quiere decir consustancial.

Si al principio hubieran confesado sinceramente y de corazón que Cristo es Dios, no hubieran negado que era consustancial al Padre.

Quien se atrevería a acusar a aquellos santos varones de amigos de controversias y disensibles, por el hecho de que por una simple palabra se enardecieran los ánimos en la disputa hasta llegar a turbar la paz y tranquilidad de la Iglesia ? Pero aquella mera palabra daba a conocer cuáles eran los verdaderos cristianos y viles los herejes.

b) Vino despues Sabelio, el cual casi no daba importancia a las palabras Padre, Hijo y Espiritu Santo, y decia que estos nombres no denotaban distinción alguna, sino que eran titulos diversos de Dios, como hay otros muchos.

Si disputaban con él, confesaba que creía que el Padre era Dios, el Hijo era Dios y el Espiritu Santo también era Dios. Pero luego encontraba una escapatoria diciendo que no había confesado otra cosa que si hubiera dicho que Dios es fuerte, justo y sabio; y así decía otra cosa distinta: que el Padre es el Hijo y eI Espiritu Santo es eI Padre [1] sin distinción alguna.  Los que entonces eran buenos maestros y amaban de corazón la piedad, para vencer la malicia de este hombre, le contradecían diciendo que había que confesar que hay en un solo Dios tres propiedades; y para defenderse can la verdad sencilla y desnuda contra sus argucias afirmaron que hay en un solo Dios o lo que es lo mismo – en una sola esencia divina, una Trinidad de Personas.

IV. Del sentido de las palabras sustancia, consustancial, esencia, hipostasis y persona, en orden a las distinciones necesarias

Por tanto, si estos nombres no han sido inventados temerariamente, será menester guardarse de ser acusados de temeridad por rechazarlos. Preferiría que todos estuviesen sepultados con tal de que todo el mundo confesara que el Padre, y el Hijo, y el Espiritu Santo son un solo Dios, y que, sin embargo, ni el Hijo es Padre, ni el Espiritu Santo es Hijo, sino que hay entre ellos distinción de propiedad. Para lo demás, no soy tan riguroso e intransigente que me importe discutir solamente por palabras.

Pues pienso que los Padres antiguos, aunque procuraban hablar de estas materias con gran reverencia, sin embargo no estaban de acuerdo todos entre si, e incluso algunos no siempre hablaron de la misma manera.

Porque, cuales son las maneras de hablar usadas por los Concilios, que san Hilario excusa?  Que atrevimiento no emplea a veces san Agustin? Que diferencia existe entre los griegos y los latinos? Un solo ejemplo bastara para mostrar esta diversidad.

a) Los latinos, al interpretar el vocablo griego “homousios”, dijeron consustancial; con lo cual daban a entender que el Padre y el Hijo tienen una misma sustancia, y asi por sustancia” no entendian mas que esencia.

Por esta causa san Jeronimo, escribiendo a Damaso, obispo de Roma, dice que es sacrilegio afirmar que hay en Dios tres sustancias. Pero mas de cien veces se hallara en san Hilario esta expresión: En Dios hay tres sustancias.

En cuanto a la palabra “hipostasis”, que dificultad encuentra san Jerónimo? Pues el sospecha que hay algún veneno oculto cuando se dice  que hay en Dios tres “hipostasis”; y afirma que si alguno usa esta palabra en buen sentido, no obstante es una manera impropia de hablar.

Si esto lo dice de buena fe y sin fingimiento, y no mas bien por molestar a sabiendas a los obispos orientales, a los cuales odiaba, ciertamente que no tiene razon al decir que en todas las escuelas profanas “usia” no significa otra cosa que “hipostasis”; lo cual se puede refutar por el modo corriente de hablar.

b) Mas modesto y humano es san Agustin [2] el cual, aunque dice que esta palabra “hipostasis” es nueva entre los latinos en este sentido, sin embargo, no solamente permite a los griegos que sigan su manera de hablar, sino también tolera a los latinos que la usaran.

E igualmente Sócrates, historiador eclesiástico, escribe en el libro sexto de la historia llmada Tripartita, que los primeros que usaron esta palabra en este sentido fueron gente ignorante. Y también san Hilario echa en cara como un gran crimen a los herejes, que por su temeridad se ve forzado a exponer al peligro de la palabra las casas que el corazón debe sentir con gran devoción[3], no disimulando que es ilícito hablar de cosas inefables y presumir cosas no concedidas. Y poco después se excusa de verse obligado a usar palabras nuevas.

Porque después de haber puesto los nombres naturales: Padre, Hijo y Espiritu Santo, añade que todo cuanto se quiera buscar mas allá de esto supera todo lo que se puede decir, esta fuera de lo que nuestros sentidos pueden percibir y nuestro entendimiento comprender.

Y en otro lugar[4]  ensalza a los obispos de Francia porque no habían, ni inventado, ni aceptado, ni siquiera conocido mas confesión que la antiquísima y simplicisima que desde el tiempo de los apóstoles había sido admitida en todas las Iglesias.

La excusa que da san Agustín es también muy semejante a esta; a saber, que esta palabra se inventó por necesidad a causa de la pobreza y deficiencia del lenguaje de los hombres en asunto de tanta importancia, no para expresar todo lo que hay en Dios, sino para no callar como el Padre, el Hijo y el Espiritu Santo son tres.

Esta modestia de aquellos santos varones debe movernos a no ser rigurosos en condenar sin mas a cuantos no quieran someterse al modo de hablar que nosotros usamos, con tal de que no lo hagan por orgullo, contumacia o malicia; pero a su vez consideren ellas cuan grande es la necesidad que nos obliga a hablar de esta manera, a fin de que poco a poco se acostumbren a expresarse como conviene.

Y cuiden asimismo, cuando hay que enfrentarse con los arrianos y los sabelianos, que si llevan a mal que se les prive de la oportunidad de tergiversar las cosas, elias mismos resulten sospechosos de ser discipulos suyos.

a) Arrio dice que Cristo es Dios, pero para sus adentros afirma que es criatura y que ha tenido principio. Dice que es uno con el Padre, pero secretamente susurra a los oidos de sus discipulos que ha sido farmado como los demas fieles, aunque con cierta prerrogativa.

b) Sabelio dice que estos nombres, Padre, Hijo y Espiritu Santo no señalan distinción alguna en Dios. Decid que son tres; en seguida protestará que nombrais tres dioses. Decid que en la esencia una de Dios hay Trinidad de Personas, y direis lo mismo que dice la Escritura y hareis callar a este calumniador.

Pero si hay alguno tan escrupuloso que no puede admitir estos tres nombres, no obstante, ninguno, por mas que le pese, podrá negar que cuando la Escritura nos dice que Dios es uno debemos entender Ia unidad de la sustancia, y cuando oimos decir que en la unidad de la esencia divina hay tres, a saber, Padre, Hijo y Espiritu Santo, hemos de entender que con esta Trinidad se menciona a las Personas.

Cuando esto se profesa de corazón y sin doblez alguna, no importaran gran cosa las palabras. Pero hace ya tiempo que se por experiencia que cuantos pertinazmente se empeñan en discutir por simples palabras, alimentan dentro de si algún oculto veneno, de suerte que es mucho mejor provocarlos abiertamente, que andar con medias tintas para conservar su favor y amistad.

Sobre algunos que niegan la Trinidad

Hacer un catálogo de los errores con que la pureza de nuestra fe, en lo referente a este artículo, ha sido en los siglos pasados combatida, sería cosa muy larga y dificil y sin provecho alguno. La mayoria de los herejes intentaron destruir y hollar la gloria de Dios con desvaríos tan enormes, que tuvieron que darse por satisfechos con conmover y perturbar a los ignorantes. De un pequeño número de engañadores se multiplicaron las sectas que, 0 bien tendieron a destruir la esencia divina, a bien a confundir la distinción de las Personas. Mas, si aceptamos como verdad lo que hemos suficientemente probado por la Escritura, 0 sea: que la esencia divina es simple e indivisible, aunque pertenece al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, y por otra parte, que el Padre difiere del Hijo en cierta propiedad, y el Hijo del Espiritu Santo, no solamente se les cerraría la puerta a Arrio y a Sabelio, sino también a todos los inventores de errores que les han precedido.

Miguel Servet.

Mas, como quiera que en nuestro tiempo han surgido ciertos espíritus frenéticos, como Servet y otros, que todo lo han perturbado con sus nuevas fantasías, es necesario descubrir en pocas palabras sus engaños.

Para Servet ha resultado tan aborrecible y detestable el nombre de Trinidad, que ha afirmado que son ateos todos los que el llama “trinitarios”.

No quiero citar las desatinadas palabras que inventó para llenarlos de injurias. EI resumen de sus especulaciones es que se dividía a Dios en tres partes, al decir que hay en EI tres Personas subsistentes en la esencia divina, y que esta Trinidad era una fantasía por ser contraria a la unidad de Dios.

EI quería que las Personas fuesen ciertas ideas exteriores, que no residan realmente en la esencia divina, sino que representen a Dios de una u otra manera; y que al principio no hubo ninguna cosa distinta en Dios, porque entonces lo mismo era el Verbo que el Espiritu; pero que desde que Cristo se manifestó Dios de Dios, se originó también de El otro Dios, o sea, el Espiritu.

Y aunque él ilustre a veces sus desvaríos con metáforas, como cuando dice que el verbo eterno de Dios ha sido el Espiritu de Cristo en Dios y el resplandor de su idea; y que el Espiritu ha sido sombra de la divinidad, sin embargo, luego reduce a nada la deidad del Hijo y del Espiritu, afirmando que según la medida que Dios dispensa, hay en uno y en otro cierta porción de Dios, como el mismo Espiritu estando sustancialmente en nosotros, es también una parte de Dios, y esto aún en la madera y en las piedras.

Pero esta monstruosidad de que Persona no es otra cosa que una forma visible de Dios, no necesita larga refutación. Pues, como quiera que san Juan afirma que antes de que el mundo fuese creado el Verbo era con Dios  (Jn. 1:1), con esto lo diferencia de todas las ideas o visiones; pues si entonces y desde toda la eternidad aquel Verbo era Dios, y tenía su propia gloria y claridad en el Padre (Jn. 17:5), evidentemente no podía ser resplandor exterior o figurativo, sino que por necesidad se sigue que era una hipóstasis verdadera, que subsistia en Dios.

Y aunque no se haga mención del Espiritu mas que en la historia de la creación del mundo, sin embargo no se le presenta en aquel lugar como sombra, sino como palencia esencial de Dios, cuando cuenta Moisés que aquella masa confusa de la cual se creó todo el mundo, era por Él sustentada en su ser (Gn. 1:2).

Asi que entonces se manifestó que el Espíritu había estado desde toda la eternidad en Dios, puesto que vivificó y conservó esta materia confusa del cielo y de ia tierra, hasta que se les dió la hermosura y orden que tienen. Ciertamente que entonces no pudo haber figura o representación de Dios, como sueña Servet.

Pero él se ve forzado en otra parte a descubrir mas claramente su impiedad, diciendo que Dios, determinando con su razón eterna tener un Hijo visible, se mostró visible de este modo. Porque si esto fuese cierto, Cristo no tendría divinidad mas que porque Dios lo constituyó como Hijo par su eterno decreto.

Y aún hay mas; y es que los fantasmas que pone en lugar de las Personas, de tal manera los trasforma que no duda en imaginarse nuevos accidentes en Dios.

Pero lo mas abominable de todo es que revuelve confusamente con todas las criaturas tanto al Hijo como al Espiritu Santo. Porque abiertamente confiesa que en la esencia divina hay partes y participaciones, de las cuales cualquier mínima parte es Dios; y sobre todo dice que los espíritus de los fieles son coeternos y consustanciales con Dios; aunque en otro lugar atribuye deidad sustancial, no solamente a las almas de los hombres, sino también a todas las cosas creadas.

Anatemas pronunciados contra los opositores [5]

En 325 E.C. un concilio de obispos reunido en Nicea, Asia Menor, formuló un credo que declaró que el Hijo de Dios era “verdadero Dios”, tal como el Padre era “verdadero Dios”. Parte de ese credo decía:

“Mas a los que afirman: Hubo un tiempo en que [el Hijo] no fué y que antes de ser engendrado no fué, y que fué hecho de la nada, o los que dicen que es de otra hipóstasis o de otra sustancia o que el Hijo de Dios es cambiable o mudable, los anatematiza la Iglesia Católica”

De modo que a cualquiera que creyera que el Hijo de Dios no era coeterno con el Padre o que el Hijo había sido creado se le entregaba a la condenación eterna. Uno puede imaginarse cuánto presionaba aquello a la mayoría de los creyentes comunes para que se amoldaran a aquellas ideas.

En el año 381 E.C. se convocó otro concilio en Constantinopla, y este declaró que había que adorar y glorificar al espíritu santo tal como al Padre y al Hijo. Un año después —en 382 E.C.— otro sínodo se reunió en Constantinopla y sostuvo la divinidad plena del Espíritu Santo. Aquel mismo año, ante un concilio celebrado en Roma, el papa Dámaso presentó una serie de enseñanzas que la iglesia había de condenar. El documento, llamado el Tomo de Dámaso, incluía las declaraciones que a continuación se citan.

“Si alguno no dijere que el Padre es siempre, que el Hijo es siempre y que el Espíritu Santo es siempre, es hereje.”

“Si alguno no dijere verdadero Dios al Hijo de Dios, como verdadero Dios a [su] Padre [y] que todo lo puede y que todo lo sabe y que es igual al Padre, es hereje.”

“Si alguno no dijere que el Espíritu Santo […] es […] verdadero Dios, […] lo puede todo y todo lo sabe […], es hereje.”

“Si alguno no dijere ser tres personas verdaderas: la del Padre, la del Hijo y la del Espíritu Santo, iguales, siempre vivientes, que todo lo contienen, lo visible y lo invisible, que todo lo pueden, […] es hereje.”

“Si alguno dijere que [el Hijo] constituído en la carne cuando estaba en la tierra, no estaba en los cielos con el Padre, es hereje.”

“Si alguno, al llamar Dios al Padre, Dios al Hijo de Aquél, y Dios al Espíritu Santo, los llama dioses […] y no […] una sola divinidad […], es hereje”

Varios eruditos jesuitas, en su traducción del tomo del latín al inglés, añadieron el comentario:

 “Parece que el papa San Celestino I (422-432) consideró ley esos cánones; estos pueden considerarse definiciones de fe”.

Y el erudito Edmund J. Fortman afirma que el tomo representa una

“doctrina trinitaria bien fundada y poderosa”.

Si usted es miembro de una iglesia que acepta la enseñanza de la Trinidad, ¿definen su fe esas declaraciones? ¿Y se da cuenta de que el creer en la doctrina de la Trinidad según la enseñan las iglesias requiere que usted crea que Jesús estaba en el cielo al mismo tiempo que estaba en la Tierra?  Esta enseñanza es parecida a lo que declaró Atanasio, eclesiástico del siglo IV, en su libro La encarnación del verbo:

“Él [el Verbo, Jesús,] no estaba encerrado en el cuerpo, ni estaba en el cuerpo sin estar en otra parte. Ni él movía a aquél, mientras el universo estaba vacío de su energía y providencia. […] Daba vida igualmente a todas las cosas y a la vez nacía en todos y estaba fuera de todos”.

Tres en uno [6]

En la New Catholic Encyclopedia se presentan tres de esos textos bíblicos, “textos de prueba”, para apoyar la Trinidad, pero también se admite lo siguiente:

“La doctrina de la Santísima Trinidad no se enseña en el Antiguo Testamento. En el Nuevo Testamento la prueba más antigua está en las epístolas paulinas, especialmente en 2 Cor 13:13 [v. 14 en algunas Biblias] y en 1 Cor 12:4-6. En los Evangelios, la prueba de la Trinidad se encuentra explícitamente solo en la fórmula bautismal de Mat. 28:19”.

En esos versículos las tres “personas” se enumeran como sigue en la Biblia de Jerusalén. Segunda a los Corintios 13:13 (14) reúne a las tres de este modo: “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros”. Primera a los Corintios 12:4-6 dice: “Hay diversidad de carismas, pero el Espíritu es el mismo; diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo; diversidad de operaciones, pero es el mismo el Dios que obra todo en todos”. Y Mateo 28:19 dice: “Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”.

¿Dicen esos versículos que Dios, Cristo y el espíritu santo constituyan una Deidad trinitaria, que los tres sean iguales en sustancia, poder y eternidad? No; no dicen eso, tal como el enumerar a tres personas, como Pepe, Pancho y Antonio, no significa que sean tres en uno.

La Cyclopedia of Biblical, Theological, and Ecclesiastical Literature, de McClintock y Strong, admite que esa clase de referencia

“solo prueba que se menciona a tres entidades, […] pero no prueba, por sí misma, que las tres pertenezcan necesariamente a la naturaleza divina ni que posean igual honra divina”.

Aunque esa fuente es trinitaria, dice de 2 Corintios 13:13 (14):

“No podríamos deducir con razón que tuvieran igual autoridad ni la misma naturaleza”. Y de Mateo 28:18-20 dice: “Sin embargo, este texto, tomado por sí mismo, no probaría decisivamente ni la personalidad de las tres entidades mencionadas ni su igualdad ni divinidad”.

También se mencionó a Dios, Jesús y el Espíritu Santo en el mismo contexto en la ocasión del bautismo de Jesús. Este “vio descender como paloma el espíritu de Dios que venía sobre él”. (Mat. 3:16.) Con todo, ahí no dice que los tres sean uno. Muchas veces se menciona juntos a Abrahán, Isaac y Jacob, pero eso no los hace uno. Aparecen juntos los nombres de Pedro, Santiago y Juan, pero eso no los hace uno tampoco. Además, puesto que el espíritu de Dios descendió sobre Jesús en su bautismo, eso muestra que Jesús no tuvo el espíritu sino hasta ese momento. Puesto que así fue, ¿cómo pudiera haber sido Jesús parte de una Trinidad en la cual él siempre hubiera sido uno con el espíritu santo?

Otra referencia que menciona a los tres juntos está en algunas traducciones antiguas de la Biblia en 1 Jn. 5:7. No obstante, los eruditos reconocen que esas palabras no estaban originalmente en la Biblia, sino que fueron añadidas mucho tiempo después. Correctamente, la mayoría de las traducciones modernas omiten ese versículo espurio.

Conclución

Los Padres cristianos antiguos, preocupados por los ataques de las falsas doctrinas, se vieron obligados a explicar con gran sencillez y familiaridad lo que sentían. a fin de no dejar resquicio alguno por donde los impíos pudieran escapar, a los cuales cualquier oscuridad de palabras les sirve de escondrijo donde ocultar sus errores.Lo que sucederá si probamos que la Iglesia se ha visto ineludiblemente obligada a usar las palabras “Trinidad” y “Personas”.

De un pequeño número de engañadores se multiplicaron las sectas que, 0 bien tendieron a destruir la esencia divina, a bien a confundir la distinción de las Personas. Mas, si aceptamos como verdad lo que hemos suficientemente probado por la Escritura, 0 sea: que la esencia divina es simple e indivisible, aunque pertenece al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, y por otra parte, que el Padre difiere del Hijo en cierta propiedad, y el Hijo del Espiritu Santo, no solamente se les cerraría la puerta a Arrio y a Sabelio, sino también a todos los inventores de errores que les han precedido.

Arrio,Sabelio y Servet fueron calificados de herejes, por negar la doctrina de la trinidad. Lamentablemente, el dr. Miguel A. de Servet fue condenado por la inqusición católica a morir condenado en la hoguera. Pero no fue el primer mártir arriano de la historia, ya que el primero fue Prisciliano.

Los cristianos ortodoxos no creemos que hay tres dioses, sino que creemos y confesamos que hay Tres Personas (Padre,Hijo, Espíritu Santo) pero  un solo Dios. Desconozco por que hay culturas y religiones que adoran tres dioses. No se de donde lo concluyeron. Es posible que sean intuiciones religiosas. Pero aún así repito que mas allá de esta aparente similitud, nosotros no  adoramos ni veneremos ni honramos a tres dioses sino a un Solo Dios en tres personas (Trinidad o Tri-unidad). Si le interesa ahondar más en las profundidades de esta doctrina biblica e histórica, puede hacerlo acá, donde encontrará varios artículos.

Si tiene alguna cuestión o duda, no sienta temor de exponerla. A la brevedad procuraré responderle. Si ud. rechaza la histórica doctrina bíblica de la trinidad y no desea realizar ninguna pregunta edificante o si solo desea debatir, por favor, absténgase de hacer comentarios, ya que no es seguro que sean respondidos sus comentarios.Lo mas probable es que sean borrados sin responderle.

Averigue por favor si en su iglesia / denominación, creen y enseñan la doctrina de la Trinidad como históricamente los cristianos la vienen enseñando.

Gracias

Dios le bendiga

Notas

[0]  The Baptist Encyclopædia, edición preparada por William Carey

[1] EI texto francés: “y el Hijo el Espiritu Santo”

[2] De La Trinidad, Lib. V, caps. 8 y 9.

[3] De fa Trinidad, Lib. II, cap. 2.

[4] De los concilios, 69.

[5] http://www.monografias.com/trabajos23/doctrina-trinidad/doctrina-trinidad.shtml

[6] Ibid

Bibliografía

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Iglesia: Definciones


Iglesia: Definciones

Autor: Paulo Arieu

I. Introducción

Antes de hablar del clericalismo, que si Dios quiere, lo hare en la próxima entrega, me urge la necesidad de definir de modo sencillo algunos términos que se utilizarán con respecto al concepto de los ministerios en la biblia. Además, para hablar de clericalismo, nos es necesario entrar en la historia de la cristiandad.

El hecho histórico, en cuanto objeto de interpretación, no es un fenómeno estático: estamos reescribiendo continuamente la historia.  No se trata de relativismo porque resulta evidente que el hombre no puede modificar ni un ápice el pasado. Es imposible borrar de la historia ni uno solo de sus elementos fácticos constitutivos, y esa verdad puede ser conocida objetivamente,  aunque admita diversas interpretaciones. Aunque el acontecimiento sigue siendo siempre igual, lo podemos ver de manera distinta en el tornasol del tiempo. El hecho es idéntico a sí mismo, pero la perspectiva de verlo es diferente.  No es que el tiempo por sí mismo importe una virtualidad modificadora de esa realidad, pero en él operan elementos que permiten leerla sucesivamente diversa. El vivir nos va dando nuevas proyecciones de esa misma realidad: no se ve lo mismo a un metro de distancia que a diez o a cien, aunque el objeto mirado sea siempre el mismo. [0]

Index Librorum Prohibitorum.

II. DEFINICIÓN DE LA PALABRA DON.

El Nuevo Testamento utiliza varias palabras griegas para hablarnos acerca del concepto de los dones espirituales. Charisma (o su plural charismata), aparece en los escritos de Pablo y en 1º Pedro, significa literalmente “manifestaciones de gracia” y se traduce como “dones” en las versiones españolas. En Efesios capítulo 4 Pablo usa dos palabras que se traducen como “dones”, estas son “dorea” y “doma”. Una cuarta palabra griega traducida como “dones” en español es “pneumatika” que significa “las cosas que pertenecen al Espíritu”. Estos cuatro términos griegos (carisma o charismata, dorea, doma y pneumatika) son traducidas al español bajo un solo vocablo “dones” y significan más o menos la misma cosa.

Dejando atrás las palabras griegas y sus significados, les invito a considerar algunas sencillas definiciones acerca de lo que es un don espiritual. Don es una capacidad dada por Dios para servir al cuerpo de Cristo. Dios nos capacita especialmente para servir. No es una capacidad natural (talento) que viene con el primer nacimiento, sino una capacidad sobrenatural que viene con el segundo nacimiento (espiritual). Dones espirituales son capacidades sobrenaturales de servicio dadas por Dios, a cada hijo de Dios, con al finalidad de edificar a los demás hermanos que conforman el cuerpo de Cristo. Los dones espirituales no son dados por auto-beneficio del que lo posee, sino para servir a los demás.

Una buena definición es la que da el Dr. Charles C. Ryrie

“Un don espiritual es una habilidad dada por Dios para servicio. “Dada por Dios” nos recuerda que Cristo y el Espíritu Santo son los dadores de los dones, y “para el servicio” intenta captar el énfasis que se halla en los pasajes centrales de que los dones han de usarse en servir al cuerpo de Cristo”.[1]

John Mac Arthur en su libro Spiritual Gifts p. 24, nos proporciona otra elegante definición de lo que es un don espiritual:

“Los dones espirituales son habilidades, capacidades sobrenaturales que provienen de Dios, que son concedidas por gracia, que deben ser controladas por el Espíritu Santo, que se conceden con el propósito de servir a la iglesia como un cuerpo; los dones reciben su energía de Dios”.[2]

Otra definición expresada mas brevemente es la que nos da John Stott en su libro Sed llenos del Espíritu Santo p. 82:

“Los dones son ciertas capacidades, otorgadas por la gracia y por el poder de Dios, que capacitan a los creyentes para un servicio específico. El don espiritual no es pues lo que el hombre puede hacer bajo condiciones favorables, sino que más bien revela lo que Dios puede conceder en su gracia”.[3]

William Barclay en el volumen 8 (del Comentario al Nuevo Testamento) comentando la Epístola a los Romanos p. 192 expresa lo siguiente:

“Pablo está diciendo realmente que todos los dones vienen de Dios. Llama a los dones jarísmata. En el Nuevo testamento, járisma es algo que Dios le da a una persona que no habría podido adquirir por sí misma.” [4]

Los dones, (conocidos como ¨dones personas¨ o ¨dones ministeriales) tienen una función muy importante en la Iglesia del Señor Jesucristo. De la relación  entre los distintos ministerios dependen el éxito y el crecimiento de la Iglesia, en forma armónica y apoyada en bases doctrinarias sólida. La carta de Pablo a los Efesios, es la que mejor enseña sobre los dones concedido por Cristo a la Iglesia para su perfeccionamiento y crecimiento.

Definición: Un don espiritual es una habilidad sobrenatural dada por Cristo al creyente por medio del Espíritu Santo en el momento de su salvación.

Que es ser lider o a que se refire el don de lider?

El liderazgo es la capacidad dada por el Esp. Sto. a algunos creyentes con el propósito de establecer metas y dirigir las actividades de otros hacia su cumplimiento. Una persona que tiene este don, pero que no tiene el de administracion, puede estar rodeado de un equipo de personass que si la posean. A menudo podemos ver a un lider surgir, proponer metas y motivar a las personas a trabajar juntas para cumplirlas, pero no lograrlas porque sus planes son pobres y mal elaborados y no tiene la capacidad para dirigirlos y controlarlas. De la misma manera, una iglesia local muy bien organizada pero que carece de liderazgo puede perder la dirección, estancarse y frustrar a sus miembros.[5]

El lider cristiano, debes saber cuando abrir la boca y cuando cerrarla. Hay tiempo para hablar y tiempo para callar. También creo que debería saber defender en su justa medida los derechos humanos de los cristianos perseguidos. Recientemente, en Estados Unidos, el congresista republicano de Virginia, específicamente criticó a dos pastores de renombre como: Rick Warren y John Pipper por su falta de actividad, especialmente en un momento en que los cristianos y otras minorías religiosas en Egipto y Siria se encuentran en mayor riesgo de sufrir persecución.[5] Creo que debemos ser sensibles en relación con los cristianos perseguidos. Recordar que dijo Tertuliano que la sangre de los mártires es la semilla del avivamiento.

II. Iglesia: Etimologia

EKKLESIA: es el vocablo griego que el NuevoTestamento usa para referirse a la comunidad cristiana, viene de la expresión EK-KALEO que significa literalmente “llamar afuera”. En la Grecia antigua, se tenía por costumbre convocar al pueblo a Asambleas públicas, con el objeto de tratar temas políticos. Por el gran número de participantes, se congregaban fuera de los muros de la ciudad al ser invitados por un anunciador o mensajero oficial llamado heraldo. En la primera traducción bíblica del A.T. realizada 250 años antes de Cristo, denominada Septuaginta o versión de los 70 (por haber intervenido 70 judíos en la traducción del hebreo al griego) aparece por primera vez la palabra EKKLESIA, la cual no era equivalente o igual a la palabra Iglesia  tal cual la usamos hoy.Ekklesia fue la traducción de la voz hebrea “qajal” que designaba a la congregación de Israel. En el A.T. tienen el mismo significado “QAJAL” (hebreo), ekklesía (griego) o congregación (español) y aparecen por ejemplo en 1R. 8:14, 1 Cr.13:2-4, Sal. 22:22, etc.

Ya en el Nuevo Testamento se combinan las dos modalidades: el concepto griego del llamado afuera (EK-KALEO) con el concepto de congregación de Israel (QAJAL), para definir a la Iglesia como el Israel espiritual, o sea los llamados afuera del mundo por Dios, los convocados por Él y apartados de Él.

Definición:“La Iglesia es un pueblo llamado afuera, llamado a salir del mundo y entrar al Reino de Dios (Jn. 17:14-16 y Jn. 18:36), entendiendo por el mundo todo el sistema impío que actúa independiente de Dios y hostil a Cristo, en sus más diversas expresiones culturales, políticas, religiosas, económicas, laborales, sociales, etc. (2 Cor. 6:17-18). El término Iglesia se aplica de tres maneras distintas, las que tienen que ver más con la extensión o alcance que se le da a la palabra, que con el significado, ya que éste sigue siendo el mismo.

III. Nacimiento de la Iglesia:Tres teorías

a) Realistas: La Iglesia es una realidad del N.T. Ninguna tipología la proyecta desde el A.T. y no es igual a la congregación de israelí.

b) Idealistas: La EKKLESIA , qajal o congregación de Israel era un tipo de la Iglesia actual, siendo la ekklesia de Cristo la sucesora de la ekklesia de Jehová, solo que ampliada a los gentiles también.

c)  Prácticas : La Iglesia es neotestamentaria, aunque la ekklesia judía era una sombra proyectada de la Iglesia actual, esta última por estar fundada sobre mejores promesas en cantidad y calidad excede la simple idea de congregación del A.T. porque los que congregan en Cristo son también miembros del cuerpo de Cristo.

Para este estudio consderaré el nacimiento histórico, como punto de partida del nacimiento de la iglesia, no en desmedro de los otros conceptos, pero este evento es  el mas sencillo y el que concuerda al señalar el Pentecostés como el día de fundación de la Iglesia,  enfatizando por sobre todas las cosas el bautismo en Espíritu Santo y Fuego que recibió la Iglesia. Así como David reunió los materiales para la construcción del Templo y la obra fue realizada por Salomón, su sucesor, así también Jesús reunió los materiales (el componente humano que eran los discípulos) y el edificio espiritual que es la Iglesia, lo construyó el Espíritu Santo, edificando sobre el fundamento de los apóstoles y profetas (Ef. 2:20). Este fundamento es la predicación, la enseñanza y la organización llevada a cabo bajo la guía del Espíritu de Cristo.

IV. Ministerios

  • ¨Y el mismo constituyó a unos apóstoles; a otros profetas; a otros evangelistas; a otros pastores y maestros.(Ef. 4.11-13; cf. Tit. 1.5; Hch. 6.2-4)

De la relación entre los distintos ministerios dependen el éxito y el crecimiento de la Iglesia, en forma armónica y apoyada en bases doctrinarias sólida. La carta de Pablo a los Efesios, es la que mejor enseña sobre los dones concedidos por Cristo a la Iglesia. Entonces, podemos decir que entendemos por ministerio la actividad espiritual, conjunta y global, resultante del ejercicio de los dones y funciones operadas por el Espíritu Santo, a través de personas divinamente llamadas y vocaciones por Dios y que en la Iglesia desarrollan servicios o tareas especiales. Este grupo de personas trabaja movido por el Espíritu Santo, supervisando la expansión de la Iglesia. Los dones y ministerios tienen por finalidad, el perfeccionamiento de los Santos, hasta que lleguen a la unidad de la Fe, y al pleno conocimiento del Hijo de Dios, y a la estatura de la plenitud de Cristo. (Ef.4.11-13)

La Iglesia es un organismo espiritual y vivo, y a la vez está organizada en un cuerpo social, por lo tanto, estos dos aspectos de la Iglesia dében estar unidos y bien visibles dentro del marco de la revelación divina. Es por este motivo que una parte muy importante del propósito de Dios al revestir de talentos, dones y minsterios a la Iglesia, es de acuerdo a la enseñanza paulina en Filipenses

  • “Para que seais irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandeceis como lunares en el mundo” (Fil. 2.15)

V.LOS  MINISTERIOS DE LA IGLESIA Y SUS OBJETIVOS

Por medio del apóstol Pablo (Ef. 4 .11), Dios instituyo la vocación ministerial para su Iglesia como el objeto  de producir y promover:

  • 1. El perfeccionamiento de los  santos (Ef .4.12).  Dios tiene un propósito para su Iglesia, que es la de llevarla a la perfección (Mat. 5 .48).  Nosotros, todos  los cristianos, estamos  caminando  hacia este blanco (Pf. 3.12 -24) hasta que lleguemos a la estatura completa   de  Cristo.
  • 2.  La edificación del cuerpo de Cristo:  La Iglesia  debe crecer en el conocimiento, en la gracia, en la santidad, en el amor, en al adoración, en la alabanza y en número. Para eso, todos los ministerios, uniendo esfuerzos en el sentido de  producir la edificación deseada.
  • 3.  La unidad de la fe: Con una base doctrinaria y fundamentada en las convicciones bíblicas, la Iglesia está apta para responder a los inversos sobre las razones de su fe.

VI.  Los 5 Ministerios en la Biblia

Pablo, cuando trata sobre los ministerios en Ef. 4.11, indica cinco categorías: apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. En I Cor. 12.28 aparece la misma lista, excepto el de evangelista.

1.Apóstol:
Según el apóstol Pablo, Dios constituyó a unos apóstol”, y este es el primero de los ministerios. En el inicio, los apóstoles se diferenciaban de los demás discípulos porque habían estado personalmente con el Señor Jesús desde el bautismo de Juan (Hech. 1.22) Sin embargo, el apóstol Pablo es una excepción. (I Cor. 15.8,9).

2.Profetas:
Según las lenguas originales de las Escrituras, profeta es alguien comisionado por Dios para hablar al hombre en Su nombre, esto es, se trata de alguien que predica un mensaje de parte de Dios a los hombres. En el Nuevo Testamento, los profetas están muy relacionados con el ministerio apostólico y tuvieron parte muy destacada en la fundación de la Iglesia (Ef. 2.20). Entonces, un profeta es alguien que habla obedeciendo una inspiración e impulso directo por una revelación específica.

3.Evangelistas:
Esta palabra aparece tres veces en el Nuevo Testamento (Hech. 21.8; Ef. 4.11; 2 Timo. 4.5). El evangelista es, literalmente, “el mensajero de buenas nuevas”. Es un precursor. En la Iglesia primitiva eran los continuadores de la predicación del evangelio. Ese es un ministerio dinámico de grande alcance y poder. (Hech. 8.6 – 8) El ministerio de evangelista, sirve de soporte a los apóstoles, según entendemos de la lectura de hechos 8.14.

4.Pastor: 
Este es  el ministerio más conocido. Surge de la necesidad que la Iglesia tiene, como rebaño de Dios, de ser apacentada. En el Nuevo Testamento, aparecen tres palabras para caracterizar el ministerio pastoral:
a)  Presbítero o anciano (Hech. 11.30; 14.23; 20.17,18). En este sentido, la palabra se aplica un hombre respetable, con experiencia y capaz de imponerse por la experiencia cristiana. Se exige del pastor, madurez.
b) Epíscopus, significa superintendente u obispo, caracteriza de forma muy clara, la posición ocupada por el ministro. Como obispo, o pastor es el superintendente de la Iglesia (Hech. 20.28; Fp. 1.1).
c) Pastor, es el que apacienta el rebaño y debe tener un corazón lleno de amor. Es el Pastor que alimenta, conduce y guarda el rebaño de Dios. El es Pastor que alimenta, conduce y guarda el rebaño de Dios. El es el responsable por la Iglesia. Allí, ejerce su función de forma ordenada y moderada. El pastor debe ser un hombre dedicado, que viva y dé su vida por las ovejas.

5. Maestro: Esta es una de las grandes funciones en el ministerio. La Iglesia tiene profunda necesidad de maestros. Hombres iluminados por el Señor, capacitados por el Espíritu Santo para enseñar el Pueblo de Dios. Jesucristo fue el Maestro por excelencia. Su enseñanza era marcada. La importancia de este ministerio, es bien definida en el Nuevo Testamento (Rom.12.6 – 8; I Cor. 12.28 y Ef. 4.11). Es un oficio divino. Es un don que nos es dado (Rom. 12.6,7). Los maestros fueron establecidos en la Iglesia. El maestro es revestido con sabiduría de lo alto. El  Espíritu Santo los capacita y los ilumina haciéndolos competentes para el ministerio. El ministerio de maestro es para equilibrar. Mientras que el profeta apela a las emociones, el maestro habla a la inteligencia. Así que, con sabiduría, el maestro ayuda a combatir los abusos, excesos y fanatismo (I Cor. 14.4).

6. El sacerdocio universal de cada cristiano: Todo cristiano tiene al menos un don, el don del Espíritu Santo, y también hay un ministerio que todo cristiano tiene por derecho,y es el ministerio universal del sacerdocio de cada cristiano.

  • “No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer; porque todos sois uno en Cristo Jesús.”  (Gal. 3:28 LBLA)
  • “también vosotros, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.” ( I Pe. 2:5 LBLA)
  • Sólo hay un Dios, y sólo hay uno que puede ponernos en paz con Dios: Jesucristo, el hombre. (Tim. 2.5)

Todos los creyentes de la edad de la iglesia son sacerdotes en el plan de Dios, Gal. 3:28 NBLH.  Bajo su sacerdocio real, el plan de Dios para usted durante la edad de la Iglesia es totalmente único.  Nunca antes de la edad de la iglesia y nunca después del arrebatamiento de la iglesia / milenio, habrá otro sacerdocio universal.  Por lo tanto, ésta es la dispensación bajo el nuevo pacto, de la responsabilidad personal.

El sacerdote es uno quien representa a la gente ante Dios, y en la edad de la iglesia, cada creyente se representa a sí mismo ante Dios, estableciendo la privacidad, Rom 14:4-5 NBLH.  No es asunto de nosotros interferir en las vidas de otras.  Dios puede corregir a sus niños sin nuestra ayuda.  Cada individuo está libre para seguir las convicciones de su propia conciencia,  Rom. 14:6-10, 22 NBLH.

Esto significa que usted es responsable de cada pensamiento que usted piensa, de cada motivo que usted tiene, de cada buena o mala decisión que usted toma.  Dios lo hace responsable de sus propias decisiones porque Él lo hizo un sacerdote para que usted pueda representarse ante Él.  Para representarse correctamente ante Dios, es vital entender para qué fué elegido a recibir.  Lo qué le da placer a Dios es poder darle las bendiciones fantásticas que Él ha elegido para usted ( Hch 20:35 NBLH ).

Cada cristiano es llamado a participar y a ejercer el sacerdocio universal de los creyentes. La misión tiene lugar por doquier. Impulsados por la fe, los cristianos cruzan la frontera entre los que creen y los que no creen. Del otro lado de esa frontera dan testimonio de su fe. Dado que Dios es un Dios misionero, el pueblo de Dios es un pueblo misionero. El Espíritu ha sido derramado sobre todo el pueblo de Dios, no solo sobre unas personas seleccionadas. La comunidad de fe es la portadora primaria de la misión.

Dios confió el don del sacerdocio a todo el pueblo de Dios, por lo cual podemos declarar que «por medio de él, y en honor a su nombre, recibimos el don apostólico para persuadir a todas las naciones que obedezcan a la fe» (Ro 1.5 NBLH ). En este marco la Iglesia es para todos y con todos. Cada creyente, sea ministro, laico, misionero, se proyecta al trabajo de solidaridad con todo el Cuerpo de Cristo y el Mundo. La clave es reconocer que la tarea le pertenece a la Iglesia toda y actuar en consecuencia.

Demos gracias a Dios por la Iglesia, pero también adorémosle en Su Santisima Trinidad, en agradecimiento del misterio revelado de la Iglesia, la que Él compró con la Sangre de Su Hijo Jesús. El Padre lo planeó, el Hijo lo ejecutó y la limpió con su Sangre, El Espiritu Santo la habitó (a la Iglesia).

Citas de devoción al misterio de la Santisima Trinidad que rescató la Iglesia del mundo y del pecado, nos  da los dones y los ministerios [6]

  • “El misterio de la Santísima Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana. Es el misterio de Dios en sí mismo. Es, pues, la fuente de todos los otros misterios de la fe; es la luz que los ilumina. Es la enseñanza más fundamental y esencial en la ‘jerarquía de las verdades de fe”.
  • “Toda la historia de la salvación no es otra cosa que la historia del camino y los medios por los cuales el Dios verdadero y único, Padre, Hijo y Espíritu Santo, se revela, reconcilia consigo a los hombres, apartados por el pecado, y se une con ellos”.
  • “Las personas divinas, inseparables en su ser, son también inseparables en su obrar. Pero en la Única operación divina cada una manifiesta lo que le es propio en la Trinidad, sobre todo en las misiones divinas de la Encarnación del Hijo y del don del Espíritu Santo”.Las misiones divinas de la Santísima Trinidad están íntimamente relacionadas con los misterios de nuestra salvación (El Padre, que engendra al Hijo; al Hijo, que es engendrado por el Padre; al Espíritu Santo que de los dos procede. Tratando a cualquiera de las tres Personas, tratamos a un solo Dios; y tratando a las tres, a la Trinidad, tratamos igual-mente a un solo Dios único y verdadero” )
  • “La Trinidad es un misterio de fe en sentido estricto, uno de los ‘misterios escondidos en Dios, que no pueden ser conocidos si no son revelados desde lo alto’. Dios, ciertamente, ha dejado huellas de su ser trinitario en su obra de Creación y en su Revelación a lo largo del Antiguo Testamento”.

Definición de laico

Laico es aquello que no tiene órdenes clericales. El término proviene del vocablo latino laĭcus y también permite nombrar al cristiano que no es miembro del clero. El concepto adquirió mayor importancia para la Iglesia Católica a partir del Concilio Vaticano II realizado en 1959, cuando se reconoció la vocación religiosa del laico a través de la santificación de sus obligaciones como cristiano. Este supone que el laico, pese a no ser clérigo, tiene que ejercer la evangelización y desarrollar sus tareas cotidianas de acuerdo a los preceptos de Jesucristo. El laico, en otras palabras, es un cristiano que ejerce su misión religiosa fuera del ámbito clerical. Se trata de sujetos bautizados que pertenecen a la Iglesia pese a no haber recibido el sacramento de la orden sacerdotal. El adjetivo laico, por otra parte, se refiere a aquello que es independiente de cualquier organización religiosa. Por ejemplo: “El Estado argentino es laico y, si bien escucha a todos los credos, no acepta los decretos morales de ninguna religión”, “Quiero que mis hijos sean criados en libertad a través de la enseñanza laica”. Se conoce como laicismo a la ideología o movimiento político que defiende y promueve la organización social independiente de las órdenes religiosas. La noción de Estado laico surgió a partir de la separación entre las instituciones estatales y aquellas pertenecientes a la Iglesia. Para los laicistas, el orden social debe depender de la libertad de conciencia y no de la imposición de valores o normas morales que estén vinculadas a una religión. De todas maneras, no condenan la existencia de los valores religiosos. [7]

Conclución:

El proximo articulo sera la historia de la crisitandad y el desarrollo del clericalismo. Pero mientras tanto leemos este artículo, recordemos que la promesa del futuro es la gran esperanza del cristiano verdadero.  Por eso servimos a Dios; esperamos un día morar con Aquel que amamos y servimos de corazón.  Esta fue la esperanza de los profetas del Antiguo Testamento, el consuelo y sostén de los mártires y cristianos del Nuevo Testamento.  Ya sabemos que en este mundo de pecado tendremos que sufrir tribulaciones; unos más, otros, menos; pero a cada uno le pesan más las propias y muchas veces nos sentimos tentados a magnificar nuestras pruebas y tristezas, y a hacerlas mas grandes de la que ya son. Mientras estamos en esta peregrinación, en el valle de lágrimas del cual ninguno escapamos, nos sostienen las preciosas promesas del Señor, pues sabemos que encierran la realidad.  El Espíritu Consolador nos alienta por medio de ellas y las hace nuestras.  Pero sabemos, que un día, se habrán acabado los días de nuestro llanto.  Quizá hay muchas lágrimas que sólo ruedan en el alma; el dolor y la angustia de las ingratitudes y las traiciones, de las desilusiones y desengaños, todo habrá terminado porque Dios limpiará toda lágrima de nuestros ojos.  Dios morará con su pueblo.  Como quiso hacerlo antes de la caída.  ¿Quién se acordará entonces de todas las persecuciones, las injurias, las envidias, los rencores, los sufrimientos físicos y morales?  Aun como siervos de Dios tenemos muchas pruebas y desilusiones; pero, ¡cuán glorioso será vivir con Aquel que dijo que “no es injusto para olvidarse de nuestro trabajo de amor”!  Allá esta nuestra esperanza; aquí no hay mucho para alentarnos muchas veces; pero sí, podemos sostenernos como viendo al Invisible que la morada con El será realidad.

Martin LLoyd Jones nos comenta que

Si queremos mantenernos en calma y aun gozosos en estos tiempos difíciles en que nos toca vivir, es vital que apropiemos los grandes principios de la profecía divina. El Antiguo Testamento está lleno de ellas. Notemos cómo Dios predijo el diluvio. Pasaron ciento veinte años y ningún indicio aparecía; la gente se reía de Noé. Pero al tiempo señalado, vino. Así fue también en el tiempo de Sodoma y Gomorra. Había un momento predeterminado divinamente y cuando ese momento llegó, Dios actuó. De manera que debemos esperar en el Señor. Él enviará la respuesta. Todo lo que ha establecido se cumplirá con toda seguridad, y en el día y la hora que él ha fijado. Para el pueblo cristiano de hoy, tan perplejo por lo que está ocurriendo en la Iglesia y en el mundo, esta sigue siendo la respuesta de Dios. Él no sólo sabe el curso futuro de la historia y de su propósito para la Iglesia, sino que también se cumplirá todo lo que ha decretado. A veces puede resultar difícil el interpretar la demora. Sin embargo, «para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día» (2 Pe 3.8). Espera la visión, es certera, segura y jamás ha de fallar. [8]

Un viejo Himno de alabanza compuesto en Latín al principio del siglo V D.C. Se ha recitado o cantado desde el siglo VI como parte del Oficio Divino y como acción de gracias.[9]

Te adoramos, Oh Dios: Te
Reconocemos como el Señor
A Tí el Eterno Padre,
adora toda la tierra . . .

Tú, Oh Cristo, eres el Rey de gloria.
Tú eres el Eterno Hijo del Padre.
No aborreciste la matriz de la virgen
cuando tomaste sobre Ti la naturaleza
humana para rescatar al hombre.

Cuando Tu venciste al
aguijón de la muerte, Tu abriste
el reino de los cielos para los creyentes.

Tu te sientas a la diestra de
Dios, en la gloria del Padr2e.
Creemos que eres el Juez que vendrá.

Video de Elvis Presley: Cuan Grande Es El

Notas:

[0] http://www.revistacriterio.com.ar/iglesia/el-clericalismo/

[1]  Charles C. Ryrie, Teología Básica, p. 420

[2] John Mac Arthur, Spiritual Gifts, p. 24

[3] John Stott en su libro Sed llenos del Espíritu Santo p. 82:

[4] William Barclay volumen 8 Comentario al Nuevo Testamento Epístola a los Romanos, p. 192

[5] Mike Murdock, Secretos del liderazgo de Jesús, pag. 74, ed. Penniel, edicion nro. II, 2002, Colombia.

[6] http://www.juanlullpons.es/Devociones_a_la_Santisima_Trinidad.htm

[7] http://definicion.de/laico/

[8] http://www.iglesiareformada.com/Lloyd_Jones_Verdad_Profecia.html

[9] http://www.juanlullpons.es/Devociones_a_la_Santisima_Trinidad.htm

Bibliografia

Definición de Ser/persona en la trinidad parte 8


Definición de Ser/persona en la trinidad

Autor: Paulo Arieu

trinidad= concepto biblico [0]

La Santa Trinidad es un concepto bíblico que enseña que hay un solo Dios verdadero. A la vez aclara que ese único Dios verdadero existe eternamente en tres distintas personas:

  • Padre = Dios
  • Hijo = Palabra de Dios
  • Espíritu Santo = Espíritu de Dios

El dogma fundamental, del que todo fluye y al que todo en el cristianismo viene a parar es el de la Santísima Trinidad. De ahí que, después de haber recordado uno tras otro en el curso del Cielo a Dios Padre, Hijo, autor de la Redención, y a Dios Espíritu Santo, autor de nuestra santificación, la Iglesia nos invita hoy a la consideración y rendida adoración del gran misterio que nos hace reconocer y adorar en Dios la unidad de naturaleza en la trinidad de personas.

Algunas otras consideraciones devocionales

A) Puesto que tenemos en «comunión» con Dios (cf. 2 Pe. 1:4) la naturaleza divina, la mutua inmanencia divina ha de reflejarse en la Iglesia corporativamente y en cada uno de los creyentes. Jesús oró al Padre: «… para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea (presente de subj.-continuativo) que tú me enviaste» (Jn. 17:21).

B) La inmanencia mutua (entre el Padre y el Hijo, entre los creyentes entre sí y con las personas divinas), manifiesta en Jn. 17:21, aparece simplificada, pero al mismo tiempo, reforzada por el uso del verbo griego ménei = permanece (el más fuerte para expresar una residencia fija y amorosa) en ” … Dios es amor, y el que permanece en amor permanece en Dios y Dios en él” (1 Jn. 4:16)

C) Para apreciar debidamente lo que significa el gran privilegio de compartir, de forma real, (aunque con diferencia infinita de calidad y grado) la naturaleza divina con las tres personas de la Deidad, debemos tener en cuenta que eso se obtuvo al precio inmenso de la sangre del Cordero inocente de Dios.

Como dice J. Stott en su excelente libro Basic Christianity, p. 61,

«para apreciar la obra que Jesús llevó a cabo, hemos de entender quiénes somos nosotros, así como quién era él. Su obra fue llevada a cabo por nosotros. Fue obra de una persona por personas, una misión emprendida por personas necesitadas a cargo de la única persona competente para salir al paso de la necesidad de ellas. Su competencia se basa en su deidad; nuestra necesidad se basa en nuestro pecado».

Y, unas páginas después (pág. 107), como respondiendo a la pregunta del carcelero de Filipos:

«¿Qué debo hacer para ser salvo?»,

A lo que Stott responde:

«Es claro que debemos hacer algo. El cristianismo no es mera aquiescencia pasiva a una serie de proposiciones, por verdaderas que sean. Debemos creer en la deidad y la salvación en Cristo, y reconocernos como pecadores necesitados de su salvación; pero esto no nos hace cristianos.  Tenemos que dar a Jesucristo una respuesta personal, entregándonos sin reserva a él como nuestro Salvador y Señor» (J. Stott).

D) Otra consideración de inmensa importancia en el terreno devocional es que el precio de nuestra redención, al que hemos aludido en la consideración anterior, se obtuvo mediante el sacrificio cruento de una Persona Divina.  La Cueva mencionó que, en la Encarnación del Verbo, ocurre al revés que en el misterio trinitario, pues «una sola Persona subsiste en dos naturalezas completas». Esto significa, ni más ni menos, que, en virtud de la «unión hipostática», es una Persona Divina la que sufrió la muerte de cruz por ti y por mí.

Entendiendo el término Ser

Hay dos formas de entender el termino ser: 1) Verbo 2) Sustantivo. Yo lo considero,siguiendo la filosofia del griego Parménides, que es la menos complicada de entender y por su sencillez es útil para poder atribuir este atributo filosófico a la persona de nuestro trino- Dios y a cada uno de sus integrantes.

La palabra ser por si sola es un poco limitada para explicar la esencia de Dios,ya que si bien las personas de la trinidad son seres, la palabra ser tambien se usa para calificar a animales,por ejemplo, al decir que el perro es un ser animal.Es un poco incompleta por si sola.

Pero, por ejemplo, si Jesús no resucitó, no existe, y entonces no es un ser. Si no es un ser, no es una persona tampoco, y no  es perfecto Dios. El resucitó en cuerpo glorificado  y alma, demostrando que no era un fantasma. Entonces Él es,sin duda, un ser especial. El único ser que resucitó de entre los muertos y no volverá jamás a la tumba y que ascendió a los cielos y se sentó a la diestra del Padre. La tumba quedó vacía para siempre porque el es un ser eterno Dios, la segunda persona de la Trinidad, que resucitó de entre los muertos.

Entiendo que

“el origen supremo o la causa suprema, o la decisión suprema  para todo, es Dios. Todo es dependiente de su existencia en Dios,  en su comienzo y durante toda su existencia (de él, por él).”, cita John Pipper [1]

Si uno entiende la sencillez del vocablo ser, no encuentro razón para desechar su uso, si al aplicarlo uno logra comprender que Dios es real, y que las tres personas que subsisten en la Trinidad también existen, son seres espirituales a excepción de Jesús que existe y además de ser perfectamente hombre con cuerpo glorificado – espiritual, es perfecto y santísimo  Dios. El ser y la persona no necesariamente son conceptos que se anulan, no son opuestos, sino que se complementan y/o fácilmente pueden ser usados como expresiones sinónimas.En este sentido, las personas de la trinidad son seres con personalidad divina.

Frank Thielman comenta que

“La diversidad teológica del Nuevo Testamento nos muestra que Dios al mismo tiempo está cerca de nosotros y también más allá de nuestra comprensión”.[2]

Por eso no podemos escandalizarnos cuando vemos que es común oir que al referirse al Señor Jesús dicen que El es un ser superior, un Ser de Luz y otras expresiones similares.Entiendo que es que

“… la racionalidad de Dios a veces está por encima de la comprensión humana hasta que él muestra más claramente su mano”, como comenta este teólogo presbiteriano [3]

Apendice. Expresión artística y arquitectónica

El dogma de la Trinidad resplandeció también en muchas iglesias. Muchos se gozaban viendo en la altura, anchura y largura admirablemente proporcionadas de esos edificios un símbolo de la Trinidad; lo mismo que en sus divisiones principales y en las secundarias: las tres entradas, las tres puertas, los tres ventanales y a menudo también las tres torres. Por doquier, hasta en los detalles ornamentales, el número tres repetido sin cesar obedece a una idea, a la fe en la Trinidad.

También la iconografía cristiana tradujo de mil maneras este mismo pensamiento. Hasta el siglo XII a Dios Padre se le representó por una mano, que sale de las nubes y bendice. En esa mano se significa la divina omnipotencia. En los siglos XIII y XIV se ve ya la cara y luego el busto del Padre, en el cual desde el siglo XV es representado como un venerable anciano vestido con ornamentos papales.

Hasta el siglo XII Dios Hijo fue primero representado por una cruz, por un cordero o bien por un gallardo joven semejante al Apolo de los gentiles. Desde el siglo XII al XVI vemos ya representado a Cristo en la plenitud de la edad y con barba. A partir del siglo XIII lleva la cruz y también aparece en figura de cordero.

Al Espíritu Santo se le representó a lo primero por una paloma, cuyas alas extendidas tocaban a veces la boca del Padre y del Hijo, para demostrar cómo procede de entrambos. Ya desde el siglo XI aparece con la figura de un niñito, por idéntico motivo. En el siglo XIII es un adolescente y en el siglo XV un hombre hecho y semejante al Padre y al Hijo, pero con una paloma sobre sí o en la mano, para distinguirle así de las otras dos divinas personas. Mas desde el siglo XVI la paloma torna a asumir el derecho exclusivo de representar al Espíritu Santo.

Para representar a la Trinidad se adoptó la figura del triángulo. También el trébol sirvió para figurar el misterio de la Trinidad y lo mismo tres círculos enlazados con la palabra Unidad en el espacio central que queda libre por la intersección de los círculos.

Conclución:

El músico sudamericano Ricardo Arjona canta una canción muy bonita, donde  dice

“porque hablar y escribir sobre Jesús es redundar, sería mejor actuar. Decir que Jesús es verbo no sustantivo. Jesús es mas que una simple y llana teoria.” [4]

Mucha verdad hay en estas palabras. Entiendo que todo esto es un misterio que supera la razón del hombre, pero no la anula. Dice J. Pipper que “Por esta razón Dios creó el universo. Por esta razón Dios ordenó la historia. Por esta razón envió a su Hijo. Por esta razón usted existe. Para ver por siempre, y disfrutar, y mostrar la gloria de Cristo, quien es la imagen de Dios.”[5] Por consiguiente, debemos recordar “qué profundas son las riquezas de la sabiduría y del conocimiento de Dios” (Ro. 11:33 RV 1960).

La antigua iglesia hispánica, en los siglos V al VII, enseñó magníficamente la fe trinitaria, sobre todo en los concilios de Toledo, y de su liturgia procede el prefacio propio de esta solemnidad. Es consolador saber que nuestro Dios es “uno sólo, pero no solitario” (Concilio VI de Toledo, año 638), amor puro que sólo busca darse de forma creadora y llevarnos a participar en su unidad vital eterna.[6]

Creemos y por eso le adoramos.

Alábale porque Él vive para siempre, Eterno Hijo, Eterno Dios, quien venció al pecado mediante su muerte en la cruz !!! (Soli Cristo, Soli Deo Gloria)

La devoción a la Santísima Trinidad se inició en el siglo X, y a partir de esta época se fue también difundiendo su fiesta litúrgica, entrando en el calendario romano en 1331. Si bien desde el comienzo del cristianismo la oración litúrgica se ha dirigido al Padre, por mediación del Hijo y en el Espíritu Santo, y el mismo Jesús habló de Dios como una comunión de amor y manifestó el misterio de las tres divinas personas, lo original de esta fiesta es el honrar específicamente a Dios sin tener como motivo un acontecimiento salvífico, ni la memoria de un santo. Se trata de

“profesar la fe verdadera, conocer la gloria de la eterna Trinidad y adorar su unidad todopoderosa”.[7]

Finalizo diciendo que “El dogma fundamental, del que todo fluye y al que todo en el cristianismo viene a parar es el de la Santísima Trinidad. De ahí que, después de haber recordado uno tras otro en el curso del Cielo a Dios Padre, Hijo, autor de la Redención, y a Dios Espíritu Santo, autor de nuestra santificación, la Iglesia nos incita hoy a la consideración y rendida adoración del gran misterio que nos hace reconocer y adorar en Dios la unidad de naturaleza en la trinidad de personas.”[8]

———–

Notas:

[0] http://www.stjeromehou.org/archives/bulletin/2012/2012-06-03.pdf

[1] http://pt.desiringgod.org/resource-library/sermons/all-things-are-from-god-through-god-and-to-god-the-glory-is-all-his?lang=es

[2] Frank Thielman,  Teologia del Nuevo Testamento, pag. 33,ed. Vida

[3] Ibid,pag. 35

[4] https://elteologillo.wordpress.com/2012/11/02/ricardo-arjona-jesus-verbo-no-sustantivo/

[5] http://pt.desiringgod.org/resource-library/sermons/all-things-are-from-god-through-god-and-to-god-the-glory-is-all-his?lang=es                                          

[6]  http://www.ewtn.com/spanish/Tiempos%20Litúrgicos/Solemnidades/sant%C3%ADsima_trinidad_solemnidad.htm

Bibliografia consultada en esta serie

Definición de Ser/persona en la trinidad parte 1


Definición de Ser/persona en la trinidad parte 1

Autor: Paulo Arieu

La Trinidad

  • Dios es tres personas
  • Cada persona es divina.
  • Hay un solo Dios
  • Cada persona divina de la Santisima Trinidad es un ser divino

El propio Señor Jesucristo dijo al Padre que “Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Jn. 17:3 RV 1960)

Francisco La cueva, teólogo español y ex-sacerdote católico comenta que

“… todo creyente cristiano que se precie de serlo ha de poner todo su empeño en conocer, cada vez mas y mejor, de un modo íntimo, cordial y experimental, a ese Dios que, sin merito alguno por nuestra parte, tuvo a bien, desde toda la eternidad, escogernos en Cristo para que fuesemos santos y predestinados a ser adoptados por hijos y herederos suyos y a ser hechos semejantes a la imagen de su Hijo; y, una vez nacidos, hizo efectivo su llamamiento eterno y, mediante la redención llevada a cabo por su Hijo, y el sellado personal de su Espiritu, nos justificó y glorificó y nos santifica cada día en la medida en que nos dejamos conducir por su Espíritu Santo”.[0]

El debate que se plantea con la doctrina de la trinidad es si en la Santisima Trinidad hay o no hay tres seres, si este concepto niega que haya tres personas y un solo Dios. Pero entiendo que no niega en absoluto el que haya tres personas, ya que se llama ser a todo lo que existe, a todo lo que tiene vida. Ser es un atributo filosófico de Dios, que se aplica cabalmente a cada uno de los miembros de la Santísima Trinidad.

La iglesia primitiva tuvo que dar respuesta a innumerables desafíos cristológicos y pneumatológicos en sus primeros siglos.  El pastor norteamericano Ron Philips, quien escribió un interesante y sencillo libro sobre los dones del Espiritu Santo, comenta al respecto que la cristiandad primitiva, tuvo que lidiar durante los tres primeros siglos de su existencia, con multiplicidad de interpretaciones y enseñanzas dispares sobre el Espiritu Santo en cuanto a su persona, rol y función. Al tratar estas cuestiones,los dos primeros concilios ecuménicos, el de Nicea, en 325 y el de Constantinopla, en 381, enunciaron el llamado Credo niceno-constantinopolitano, que establece como articulo de fe:

Creo en el Espiritu Santo,Señor y Dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración gloria…[1]

La palabra “trinidad” es un término usado para indicar la doctrina cristiana de que Dios existe como una unidad de tres personas distintas: el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo.

La Biblia nos dice “puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de nuestra fe”. Empiezo por Él, no por alguna razón de superiorioridad de rango u otra razón en especial, sino que por ser el Señor Dios y Hombre, ambas naturalezas a la vez, considero que es mas fácil encontrar todo lo perfecto que nos es semejante a nosotros en Él, quien es el “perfecto hombre y perfecto Dios”

Jesús dijo que El también es el gran “Yo soy”. Además, demostro su existencia física perfectamente y sin pecado. Además, en varias oportunidades se le atribuyeron atributos/perfecciones divinas. y fue crucificado porque se hacia adorar y aceptaba adoración  como Dios. Los farisesos enloquecieron y lo acusaron de blasfemia ante las autoridades imperiales romanas y lo crucificaron.

El Padre, Dios, también dijo que el es YHWH, el gran Yo Soy. El existe, ya que se reveló en varias oportunidades tanto en en A.T asi como en el N.T.  por ej. durante el ministerio de Jesús (en su bautismo). El Padre es un ser Divino espiritual.

El Espiritu Santo, que también existe, es Dios. Porque existe es un ser espiritual Divino. También las Escrituras nos enseñan que hay un solo Dios, tanto en el A.T como en el N.T.

Debemos reconocer que cada una de las personas es diferente de las otras, aún cuando en esencia, están relacionadas. En otras palabras, cada una es completamente divina en naturaleza, pero cada una individualmente, no es la totalidad de las otras personas de la Trinidad. Cada una tiene voluntad, ama y cuando habla usa los pronombres “Yo” y “Tu”. El Padre no es la misma persona que el Hijo; el cual a su vez, no es la misma persona que el Espíritu Santo; el cual a su vez tampoco es igual al Padre.

Aún cuando cada uno es divino, no hay tres dioses, sino un solo Dios. Subsisten individualmente en tres personas. La palabra subsisten (de “subsistir”) significa algo que tiene una existencia real. Hay algunos teólogos que no les gusta usar la palabra ser para los miembros de la trinidad, pero ser, como ya dije es todo lo que existe. Si existe, entonces es un ser. Hablamos del Ser de Dios, como uno solo y es verdad, pero hay tres personas que existen, que son seres, que son los miembros de la trinidad, que poseen una relación de comunión perfecta y armoniosa entre ellas. Si no es ser, entonces no existe. Y estariamos diciendo que las afirmaciones de Yo Soy, de Dios en el A.T y de Jesús en el N.T son falsas y eso es un absurdo.

Concluyo este capítulo diciendo que

La formulación histórica de la Trinidad es que Dios es uno en esencia y tres en persona. Aunque esta fórmula es misteriosa y paradójica, no conlleva de modo alguno una contradicción. Con respecto a la esencia o el ser, se afirma la unidad de la Deidad; con respecto a la persona, se expresa la diversidad de la Deidad, explica Sproul [2]

Continúa…

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Notas

[0]  Profesor Francisco Lacueva Lafarga, “CURSO PRACTICO DE TEOLOGIA BIBLICA Tomo Nº 2″, pag 61, ed. Clie

[1] Ron Philips, “Los dones del Espiritu – Enseñanzas básicas sobre el Espiritu Santo Libro 4″,pag. 3, ed. Casa Creación, una compañia de Charisma Media 600 Rinehart Road,Lake Mary, Florida, Zip Code 32746, E.U.

[2] R.C. Sproul, Las Grandes doctrinas de la biblia, pag. 37, ed. unilit

La “Coma Joánica” (1 Juan 5:7) y su AUTENTICIDAD / VERACIDAD


LA TRINIDAD: La “Coma Joánica” (1 Juan 5:7) y su AUTENTICIDAD

La “Coma Joánica” (1 Juan 5:7) y su AUTENTICIDAD / VERACIDAD

Por Gabriel Moreira
***Usado con Permiso

Algunos consideran falso el versículo 7 del capítulo 5 de la Primera epístola universal de Juan que dice asi :

“Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo, y estos tres son uno. Y tres son los que dan testimonio en la tierra” (I Jn. 5:7)

Argumentando que debería recitar solamente de esta manera : “Porque tres son los que dan testimonio.” Se sostiene que la frase “entre comas” donde se menciona al Padre, al Verbo y al Espiritu Santo, es una “interpolación romanista del siglo VII con el ánimo de otorgar una pseudo prueba bíblica de la doctrina de la Trinidad.”

Los mismos estudiosos dicen también que no está presente en los manuscritos más antiguos en griego, ni en la Vúlgata Latina original, sino en una versión más tardía, y de la cual pasó al Textus Receptus elaborado por Erasmo de Rotterdam en el siglo XVI. Se dice también que en los pocos textos donde sí aparece esta supuesta “adición Trinitaria”, se halla en los márgenes del versículo 7, y no como parte del texto. Finalmente se argumenta también que no existe ninguna referencia a este versículo en los escritores cristianos de la antigüedad con la “adición Trinitaria.”

Esta corriente ha tomado tal fuerza apartir del siglo XX, que la impresión de nuevas Biblias en algunos casos como la Biblia de Jerusalén, la omiten por completo, y en las versiones protestantes de estudio viene en letra cursiva. Esta teoría modernista y liberal no es más que una manipulación masónica proveniente de la Edad Media, para destruir la credibilidad en la Santa Escritura, despojándola de su Inerrancia e Infalibilidad.

A través de esta ARTIMAÑA SATÁNICA, se pretende exponer a la Biblia como un producto de origen humano, susceptible a errores y manipulaciones, rindiéndola totalmente a algo inconfiable, ya que si un error tal se puede filtrar en el texto bíblico por tantos siglos, de seguro debería tener otros errores mas aun no percibidos. De hecho muchos argumentan sobre otras partes de la Biblia, del Nuevo y Antiguo Testamento , ser “adiciones espúreas”, como el caso de Marcos 16, del 9 al 20, rindiendo al Evangelio de Marcos a un libro incompleto, y por ende inválido en su totalidad.

Que respondemos?

Frente a esta TRETA y TRABAJO DIABÓLICO que se enciende más aun en estos tiempos de apostasía y tibiez, se deben tomar en cuenta estos otros hechos que contradicen y echan por tierra dicha deshonesta triquiñuela, entre estos:

1 – NO ES CIERTO que todos los manuscritos griegos antiguos carecen de este pasaje. Los manuscritos Omega 110, #61, #88, #177, #221, #429, Ottobonianus #629, #634, # 635, #636, #918 y #2318, contemporáneos a estos SÍ LO CONTIENEN.

2 – La razón del porqué en algunos manuscritos se halla escrito al margen del texto, es porque los copistas que así lo hicieron, lo hicieron corrigiendo los textos parcialmente recibidos de acuerdo a la versión original que ellos sabían ser correcta, y de las cuales estos textos carecían. Si hubiesen sido “adiciones al texto original”, hubiese sido una acción altamente temeraria y que habría atraído una condenación inmediata y abrumadora sobre ellos. Algo poco probable en estos días, mucho menos probable en la Edad Media.

3 – El hecho de que se encuentre en algunos manuscritos y otros no, tampoco es evidencia de interpolación. Entre las copias más antiguas de los Evangelios, en el Códex Sinaíticus y en el Códex Vaticanus, HAY MÁS DE TRES MIL VARIANTES en sus textos comparados el uno con el otro, solo en los 4 evangelios.

4 – Otras partes de las Escrituras han seguido las versiones menos populares sin ser esto motivo de disputa. Por ejemplo en las traducciones modernas de Mateo 11:19 donde dice : “La Sabiduría es justificada por sus hechos”, es sacada de solo tres manuscritos en existencia, cuando todos los demás dicen : “La Sabiduría es justificada por sus hijos”. SIN EMBARGO NADIE HA ORGANIZADO UNA CAMPAÑA PARA ERRADICAR ESTE VERSÍCULO COMO SÍ SE HA HECHO CON 1 Juan 5:7.

5 – Hay evidencia de que los Padres de la Iglesia atribuyen la eliminación de dicho versículo a los Nestorianos del siglo V, como lo atestigua Sócrates Scholasticus en su Historia Eclesiástica, Libro 7, capítulo 32, en el año 485

6 – ES ABOLUTAMENTE UNA FALSEDAD que Jerónimo, el hacedor de la Vúlgata Latina, haya omitido este pasaje de su versión original porque creía que era farsa o que no existía en su época. Jerónimo mismo en su “Prólogo a Las Epístolas Canónicas”, explícitamente declara sorprenderse de que este versículo 7 se haya olvidado o dejado atrás de algunas copias en su tiempo, declarando que ERAN PARTE LEGÍTIMA DE LA PRIMERA EPÍSTOLA UNIVERSAL DEL APÓSTOL JUAN.

7 – El Teólogo ANGLICANO, Sir Rev. Thomas Scott, en sus estudios de historia cristiana, declara en su “Commentary on The Holy Bible”, de la Carta de Saint John’s, que esta frase también fue sacada del original por los escribas arrianos que tomaron el poder en el Oriente durante la persecución en contra de  Atanasio en el siglo IV.

8 – Al margen de todas las interpolaciones y manipulaciones que los herejes atribuyen al Papado, NÓTESE que por TRADICIÓN APOSTÓLICA (es decir, por saber que esto es así desde el principio), la Santa Iglesia Ortodoxa, tiene en su Texto Oficial de las Escrituras 1 Juan 5:7 en su totalidad, REDACTADO de acuerdo NO A LA VÚLGATA LATINA NI LOS TEXTOS DE ERASMO DE ROTTERDAM, sino a los manuscritos griegos antiguos de Monte Athos en Grecia.

9 – ES UNA FALSEDAD TOTAL que el Franciscano Fray haya creado el Manuscrito Brittánicus. Este manuscrito, propiedad en la actualidad de la IGLESIA ANGLICANA, fué estudiado cuidadosamente por los obispo anglicanos, muy en especial por el High Reverend Archbishop Ussher. El Códex Brittánicus es una copia hecha de otra copia griega anterior llamada Lincoln Códex. Es más, la forma en que este versículo 7 esta escrito en Brittánicus, es diferente a la versión de Erasmo de Rotterdam.

10 – Los Valdenses, que cierto o no, clamaban ser una secta con una raíz proveniente del siglo III del Cristianismo, contenían en sus textos la Comma Johanneum, DE ACUERDO A COPIAS QUE ELLOS DECÍAN PRESERVAR DE INTERPOLACIONES Y AÑADIDOS PAPALES.

11 – Con respecto a no aparecer en los textos Syriacos: OTRA FALSEDAD. Jacobo de Edessa, cita este texto PALABRA POR PALABRA en su libro “Sobre los Santos Misterios” en el año 700. Considerese también que estas iglesias habían estado separadas del resto del cristianismo desde el siglo V.

12 – También forma parte del Texto Oficial de la Iglesia de Armenia, Monophysita y en comunión con la Iglesia Copta y Etiope, separados de resto del cristianismo desde el siglo V.

13 – Citado por el escritor griego y pagano Athenágorus, frente al Emperador Marcus Aurelius, en el siglo II, en su epístola “Suplica a favor de los Cristianos”, capítulo 10, donde cita este versículo PALABRA POR PALABRA, explicando lo inofensivo de la Fe Cristiana al Emperador Romano.

14 – San Cypriano cita el versículo PALABRA POR PALABRA en su libro “Sobre la Unidad de la Iglesia Universal”, capítulo 6, en el año 250.

15- Es citado por Edacius Clarus de España PALABRA POR PALABRA en el año 350 según el historiador francés Jaques Paul Migne en su Historia Patrística Latina, volumen 62., y de quien saco este manuscrito Priscillian, al cual acusan los modalistas FALSAMENTE, de haber “inventado la Comma”.

16 – Mencionado PALABRA POR PALABRA por Virgilius Tapensies de Nor-Africa, en el año 490, en su tratado “Sobre La Trinidad”.

17 – Mencionado por San Agustín en el año 390, en su libro “Contra Maximinum”, libro II, capitulo 22.

18 – Aludida por Gregorio de Nazianzus, el siglo IV, en su libro “El Quinto Punto Theologico: Sobre el Espiritu Santo”, Oratio #32.

Existen muchos críticos textuales que rechazan la autenticidad de este versículo. Como en muchos de sus argumentos se carecen de evidencia bíblica. ¿Existe este versículo en los manuscritos existentes? La respuesta es enfáticamente sí.

Los Manuscritos Existentes Contienen 1 Juan 5:7

D.A. Carson declara que existen solamente cuatro manuscritos que contienen el versículo, pero el está equivocado. Aun el N.T. de las Sociedades Bíblicas Unidas (Texto Crítico) cita seis manuscritos (61, 88mg, 429mg, 629, 636mg, y 918). Dr. D.A. Waite cita más evidencia en los manuscritos y los padres (61, 88mg, 629, 634mg, 636mg, omega 110, 429mg, 221, y 2318); dos leccionarios (60, 173); y cuatro padres antiguos (Tertuliano, Cipriano, Agustín, y Jerónimo) [1Juan 5:7, The Dean Burgon News 5, 1979].

Las Grandes Versiones de la Biblia Contienen 1 Juan 5:7

Este versículo se encuentra en la traducción de la Biblia Latín Antigua que fue traducida directamente del griego en el año 150 d. de J.C. También se encuentra en las Biblias Latín Africana y Europea. Además se encuentra en las traducciones en Inglés: Wycliffe (1380); Tyndale (1525); Coverdale (1535); Matthew (1537); Taverner (1539); Great (1539); Geneva NT (1557); Bishop (1568) y King James (1611). Este versículo fue sacado primeramente en la Revisión Inglesa de 1881 (basado en el Texto Crítico de Wescott y Hort).

La Gramática del Pasaje Exige que el Versículo 7 Esté en el Pasaje

Si se omite este versículo entonces se crearían varias complicaciones gramaticales. Un erudito, Robert Lewis Dabney de hace dos siglos es un hombre que defendió arduamente y cabalmente la necesidad de mantener este versículo por la gramática del pasaje.

Su argumento se resume así:

1) Las palabras “Espíritu”, “agua” y “sangre” son todas palabras en el género neutro, pero son tratadas como masculinos en el versículo 8. Si se omite el versículo 7 entonces no tiene sentido, pero si se retiene se justifica perfectamente por la regla de sintaxis en el griego que dice que los sustantivos masculinos gobiernan el género en el siguiente versículo debido al principio de atracción de poder. Entonces los sustantivos masculinos “Padre” y “Verbo” en el versículo 7 gobiernan el género del siguiente versículo por el principio de atracción de poder.

2) Si estas palabras son omitidas, entonces el versículo 8 vendría después del versículo 6 y daría una repetición torpe y sin significado del testimonio del Espíritu dos veces en seguida.

3) Si las palabras son omitidas, entonces la conclusión del versículo 8 “to hen” “en uno” [nota: lamentablemente no aparecen en la RV 60 por seguir el texto crítico] sería sin sentido. Si mantiene el versículo 7 en el pasaje, entonces ese “uno” del versículo 8 tendría antecedente. ¿Quién es ese uno a que estas tres concuerdan? Si omite el versículo 7 entonces ese “uno” no aparece, no tiene antecedente.

4) Juan ha afirmado en el versículo 6 que la fe es el vínculo de nuestra vida espiritual y victoria sobre el mundo.

Esta fe debería tener un fundamento sólido, y la verdad a que esta fe debe ser asegurada es la Deidad de Cristo. La única fe que regenera el alma y vence al mundo es la creencia que Jesús es el Hijo de Dios, que Dios ha hecho Jesús nuestra vida, y que esa vida está en el verdadero Dios.

El poder de esta fe viene:

  • Primero en el versículo 6, en las palabras del Espíritu Santo hablando por hombres inspirados;
  • Segundo, en el versículo 7 las palabras del Padre, el Verbo y el Espíritu afirmando y confirmando por milagros del parentesco y la unidad de Cristo con el Padre;
  • Tercero, en el versículo 8, en la obra del Espíritu Santo aplicando la sangre y el agua que fluye del costado traspasado de Cristo para nuestra limpieza.
  • Cuarto, en el versículo 10, en la consciencia espiritual del creyente mismo, certificándole que se siente adentro un cambio divino.

Todo es armonioso si aceptamos el versículo 7 como genuino, pero si lo omitimos, el fundamento principal se carece, y la prueba coronadora que es el poder de nuestra fe (vs. 9) es completamente borrada. (The Doctrinal Various Readings of the New Testament Greek,” Discussions: Evangelical and Theological, Vol. 1, 1891, p. 350-390 (Edinburgh: Banner of Truth Trust, 1891, reprinted 1967).

La doctrina de la Santisima Trinidad no provienen de este versículo, o algún otro aislado. Es el producto de la enseñanza Apostolica transmitida por boca de los doce Apóstoles de Cristo y san Pablo a sus sucesores, para ser enseñada como una Verdad Revelada, que distingue al Cristianismo del Judaismo y es conforme a la Revelacion completa prometida para estos días por los Profetas de antaño :

  • “Porque en verdad les digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven, y no lo vieron; y oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron.” (Mat 13:17).

Esta basada también en un estudio completo de las enseñanzas contenidas en todos los libros que conforman las actuales Escrituras, desde el plural del Creador en Genesis, la connotación de su Santo Nombre “Elohim”, pasando por el Angel de YHWH, hasta la Encarnación de Cristo.

BIBLIOGRAFÍA COMPLETA

(1) – Peake’s Commentary on the Bible, Eds. M. Black, H.H. Rowley, A.S. Peake, p. 1038

(2) – The Interpreter’s Dictionary of the Bible, Eds. K.R. Crim, G.A. Buttrick, Vol. IV, p. 711

(3) – Ibid., p. 871

(4) – The Eerdmans Bible Dictionary, Ed. A.C. Myers, p.1020

(5) – D.E. Hiebert, The Epistles of John: An Expositional Commentary, p. 27

(6) – C.C. Ryrie, The Ryrie Study Bible: King James Version, Expanded Edition (1994), note on I John 5:7-8. We should note that Ryrie is in fact in error on this point, as “the spirit, the water, and the blood, and these three agree in one” appear in all manuscripts containing this passage.

(7) – B. Metzger, Textual Commentary on the Greek New Testament, p. 647

(8) – The Greek New Testament, 4th Edition, Eds. K. Aland, B. Aland, J. Karavidopoulos, and C. Martini

(9) – T. Holland, Crowned With Glory, p. 164

(10) – W.N. Pickering, The Identity of the New Testament Text, p. 51; citing H.C. Hoskier, Codex B and it’s Allies, Vol. 2, p. 1

(11) – Holland, loc. cit.

(12) – See Burgon, where he states, “The impurity of the Texts exhibited by Codices B and Aleph is not a matter of opinion, but a matter of fact”, in J. Burgon, The Revision Revised, p. 315; see also Pickering, op. cit., pp. 126-9

(13) – Socrates Scholasticus, Ecclesiastical History, Bk. 7, Ch. 32

(14) – Jerome’s original commissioning by Damasus took place around 380 AD, but Jerome did not finish his revision of the general epistles until around 395-400 AD. Some try to claim that the revision of these epistles was not the work of Jerome, but instead of some other unnamed reviser, but there is no real evidence that this is the case, and that position is rejected in this article, as well as by the majority of the relevant scholarship.

(15) – Jerome, Prologue to the Canonical Epistles, from the text of the prologue appended to Codex Fuldensis, Trans. T. Caldwell.

(16) – Eusebius of Caesarea drafted a creed for the Arian party at the Council of Nicaea in 325 AD, in “which every term of honor and dignity, except the oneness of substance, was attributed to Our Lord” –

http://www.newadvent.org/cathen/01707c.htm

(17) –  En varias ocasiones San Agustin cita el versiculo 7 como sin la mencion Trinitaria, porque asi lo tenian la mayoria de las ediciones de su epoca en Africa del Norte, pero el sabia de la existencia anterior de ella, como tambien lo sabia Jeronimo.

Mencion de esto se puede encontrar en su sermon en el punto 77, donde cita la version sin la Trinidad pero menciona las Palabras Trinitarias en base a ese verso.

El verso es tambien citado especificamente por su contemporaneo el obispo Cypriano, en el punto 64, sobre la controversia del Re-bautizo de herejes, y es aceptada por Agustin en todos sus escritos sin refutar el hecho.

Por ultimo, hay una antigua version compilada por San Aguntin en latin “africano”, del Nuevo Testamento llamada Codex Speculum, donde esta 1Juan 5:7 esta con la mencion Trinitaria Palabra por Palabra, junto con un fragmento a la Carta a la Iglesia de Laodicea que Pablo menciona en Colosenses 4:16

T. Scott, Commentary on the Holy Bible (1812), note on I John 5:7-8

(18) – Pickering, op. cit., p. 83; the scribal study he references is E.C. Colwell, “Scribal Habits in Early Papyri: A Study in the Corruption of the Text,” The Bible in Modern Scholarship, Ed. J.P. Hyatt, pp. 370-89, spec. 367-7.

(19) – From M. Maynard, A History of the Debate Over 1 John 5:7-8, p. 265

(20) – Ibid., p. 252

(21) – B. Metzger, The Text of the New Testament, p. 291

(22) – C. Forster, A New Plea for the Authenticity of the Text of the Three Heavenly Witnesses, p. 126

(23) – A. Clark, The New Testament: A Commentary and Critical Notes, Vol. 6, pp. 928-9

(24) – E.F. Hills, The King James Version Defended, p. 198

(25) – See F.H.A. Scrivener, A Plain Introduction to New Testament Criticism, Vol. 2, pp. 42-3; H.S. Miller, General Biblical Introduction, p. 236

(26) – Augustine, On Christian Doctrine, Bk. 2, Ch. 15

(27) – M. Maynard, in a presentation to the 13th annual meeting of the Dean Burgon Society in 1991, as cited in “In Defense of the Johannine Comma”, The Burning Bush, Vol. 3, no. 1, Jan. 1997

(28) – Treatise on Re-Baptism, para. 19

(29) – Ante-Nicene Fathers, Vol. 5, Ed. A.C. Coxe, Anonymous Treatise on Re-Baptism, note #61

(30) – F. Kenyon, The Story of the Bible, p.110

(31) – While there was initial resistance to the introduction of the Vulgate in the Latin West, by the latter part of the 5th century, the Vulgate had become generally accepted (see, e.g., H. Lusseau and M. Collomb, Manuel d’Etudes Bibliques, Vol. 1, p. 456). Even Augustine (d. 430) grew to become sympathetic to the revision towards the end of his life, though he did not use it publicly (see F. Stummer, Einführung in die Lateinische Bibel: Ein Handbuch für Vorlesungen und Selbstunterricht, p. 126). Hence, while we cannot be absolutely certain that any citation from this period is taken from Jerome’s Vulgate, its original commissioning by Damasus, and its increasing popularity toward the end of the 5th and into the 6th centuries increases the likelihood that the Vulgate was the Latin version used by these early Catholic sources.

(32) – The UBS-3 textual apparatus listed John Cassian (435 AD) as a writer who cited the Comma. I have not been able to confirm this citation, and UBS-4 has since removed Cassian from its listing.

(33) – Dabney cites this manuscript as a very early Greek witness to the Comma – see Discussions of Robert Lewis Dabney, “The Doctrinal Various Readings of the New Testament Greek,” Discussions: Evangelical and Theological, Vol. 1 (1891), p. 381. It first appeared in the Southern Presbyterian Review, April 1871. This citation seems to arise from a speculated misunderstanding on Dabney’s part relating to some textual citations from the 19th century philologist Karl Lachmann. While this is the most likely possibility, such an error on Dabney’s part has not actually been proven, nor has it been adequately explained why a man of his tremendous erudition should have made such a seemingly simple mistake. The possibility always exists that Dabney was indeed referring to a Greek manuscript of this great antiquity, one which, for whatever reason, is not generally known nowadays. Bengel, on his part, lists Wizanbergensis (99) as a Vulgate ms. from the 8th century that contains the Comma (see J.A. Bengel, E. Bengel, J.C.F. Steudel, and A.R. Faucette, Gnomon of the New Testament, Vol. 5, p. 136, in the notes). Bengel’s assertion about the words of the Comma that “All the old versions, as well as Greek MSS, reject them…” has since been shown to be quite false, though we should note that Bengel’s information is very outdated. Oddly enough, despite his general agreement with the textual arguments, Bengel still maintained the genuineness of the Comma.

(34) – A.W. Mitchell, The Waldenses: Sketches of the Evangelical Christians of the Valleys of the Piedmont, pp. 28-9

(35) – W. Gilly, Waldensian Researches, p. 50

(36) – G.S. Faber, An Inquiry into the History and Theology of the Ancient Vallenses and Albigenses, p. 275

(37) – A. Neander, General History of the Christian Religion and Church, Vol. 8, p. 352

(38) – Faber, op. cit., p. 293

(39) – From Jerome, Jerome Against Vigilantius, Ch. 2

(40) – See W. Preger, Beitrage zur Geschichte der Waldesier, pp. 6-8

(41) – Faber, op. cit., pp. 281, 286-7

(42) – C. Neff and H.S. Bender, “Waldenses”, Mennonite Encyclopedia, Vol. 4, p. 876

(43) – E.g., G. Audisio, The Waldensian Dissent, p. 10, quoting Bernard Gui’s statement on the subject from his De Secta Valdensium

(44) – M. Raynouard, Monumens de la Langue Romane, p. 137

(45) – F. Owen, The Germanic People, p. 114

(46) – P. Allix, Ancient Churches of the Piedmont, p. 37

(47) – M. Jacobus, Roman Catholic and Protestant Bibles Compared, pp. 4, 200

(48) – E.g. Irenaeus, Against Heresies, Bk. 3, Ch. 20.4, note #399 in Ante-Nicene Fathers, Vol. I, Ed. A.C. Coxe, where Irenaeus’ quotation from Habakkuk differs both from the Hebrew and from the LXX, most nearly approximating the Old Latin; also see Bk. 4, Ch. 9.2, note #109, where Irenaeus’ quotation of I Cor. 4:4 is incorporated into Phil. 3:12 in a manner remarkably similar to the ancient Italic ms. St. Germain.

(49) – F. Nolan, Integrity of the Greek Vulgate, pp. xvii-xviii

(50) – J. K. Elliot, “Old Latin MSS in NT Editions,” A Survey of Manuscripts Used in Editions of the Greek New Testament, p. 280; also A. Merk lists the Tepl among the Old Latin related codices in his critical edition Novum Testamentum: Graece et Latine

(51) – Maynard, op. cit.

(52) – Maynard, A History of the Debate Over I John 5:7-8, pp. 15-6

(53) – Anton Baumstark, a prominent scholar in the studies of Syriac and Eastern Christianity, observed this citation in his Ein Syrisches Citat des Comma Johanneum, appearing in the German journal Oriens Christianus: Hefte für die Kunde des Christlichen Oriens, Part 2 (1902), pp. 440-1, noting its appearance in Jacob’s On the Holy Mysteries. Brown mentions this citation in his discussion of the evidences for and against the Comma, attempting in a rather unconvincing manner to downplay its evidentiary value, see The Anchor Bible: Epistles of John, Ed. R.E. Brown, p. 778

(54) – It is interesting to note that at least one Armenianist observed that the text of the Armenian version in the general epistles has textual affinities with the Greek Codex Vaticanus (see Lyonnet in M.-J. Lagrange, Critique Textuelle: La Critique Rationelle, p. 578, as cited by B. Metzger, The Early Versions of the New Testament: Their Origin, Transmission, and Limitations, p. 168). This presents an interesting question – what if this is evidence that could suggest that even the Alexandrian text-type bore witness to the Comma, witness that was eliminated in the main, but preserved here?

(55) – A. Vööbus, Early Versions of the New Testament, p. 206

(56) – The Abingdon Bible Commentary: First John, Ed. B.S. Easton, p. 1357

(57) – K. Künstle, Das Comma Johanneum auf seine Herkunft Untersucht (1905), pp. 45-57

(58) – E.g., T.J. Shahan’s review of Künstle’s monograph in The Catholic University Bulletin, Vol. 12, No. 1 (Jan. 1906), pp. 93-4; W.L. Sullivan, “The Three Heavenly Witnesses,” The New York Review, Vol. 2 (1907), pp. 175-88, esp. 184-5; etc.

(59) – These can be found in E.-Ch. Babut, Priscillien et le Priscillianisme, pp. 267ff; cited by A.E. Brooke, The International Critical Commentary on the Holy Scriptures Old and New Testaments: A Critical and Exegetical Commentary on the Johannine Epistles (1912), p. 160; other contemporary scholars who refuted Künstle’s theory include Eugène Mangenot, Le Comma Johanneum (1907) and Adolf Jülicher, Göttingische Gelehrte Anzeigen, Vol. 167 (1905), pp. 930-5, both reported by J. Moffatt, An Introduction to the Literature of the New Testament, p. 586

(60) – Athenagorus, Plea for the Christians, Ch. 10

(61) – Ibid.

(62) – Tertullian, Against Praxeas, Ch. 25

(63) – A. Souter, Tertullian: Against Praxeas, p. 125

(64) – Cyprian, On the Unity of the Catholic Church, Ch. 6

(65) – Cyprian, Epistle 72, To Jubaianus, para. 12

(66) – See Scrivener, op. cit., p. 405; Coxe also notes Scrivener’s position – and the tendency on the part of critics to contort the evidence to try to deny that Cyprian knew the verse – when he writes, “And Scrivener decides that ‘it is surely safer and more candid to admit that Cyprian read it in his copies, than to resort to,’ etc. the usual explainings away.” See Coxe, op. cit., p. 418.

(67) – J. Bennett, The Theology of the Early Christian Church (1855), p. 94

(68) – J.C. Elowsky, Ancient Christian Commentary on Scripture: New Testament, IVa, John 1-10, p. 359, note # 37

(69) – E. Gallicet, Cipriano di Cartagine: La Chiesa, p. 206, note # 12

(70) – F.A.O. Pieper, Christian Dogmatics, Trans. T. Engelder, Vol. 1, pp. 340-1; emphasis mine

(71) – M.F. Sadler, The General Epistles of Ss. James, Peter, John, and Jude (1895), p. 252, note #1

(72) – J.-P. Migne, Patrilogiae Cursus Completus: Series Latina, Vol. 62, Col. 359

(73) – See John Gill’s Exposition of the Bible, comments on I John 5:7, where he states that Athanasius cites the verse in his Contr. Arium.

(74) – Forster, op. cit., pp. 48-63

(75) – See D. Martin, The Genuineness of the Text of the First Epistle of Saint John, Chap. v., V. 7, pp. 137-8

(76) – Forster, op. cit., pp. 43-4

(77) – Augustine, Against Maximinium, Bk. 2, Ch. 22.3

(78) – Gregory of Nazianzus, Oration 32, The Fifth Theological Oration, On the Holy Spirit, para. 19

(79) – F.A. Knittel, New Criticisms on the Celebrated Text 1 John v.7, Ed. Trans. W.A. Evanson, p. 208

(80) – Dabney, op. cit., p. 378.

(81) – It should be noted here that some critics of the Comma do not seem to fully understand the Power of Attraction rule. For instance, see G.G. Thomason, “Scripture, Authentic and Fabricated,” which can be found online here. Thomason argues (pp. 49-50) that the grammatical arguments against the exclusion of the Comma are refuted by the presence of the exact same solecism if the Comma is included, whereby the masculine treis…marturountes en te ge in v. 8 is mismatched with the three neuter earthly witnesses. He either ignores or is unaware of the fact that the pneuma “attracts” a carried over masculineness (as Dabney and others pointed out) that allows this second list of three witnesses to then agree in gender with the masculine clause at the beginning of v. 8. Incidentally, Thomason’s article also perpetuates the discredited “Erasmus’ Promise” mythology, perhaps giving a hint to the seriousness of his investigations into this issue.

(82) – J.A. Bengel, Gnomon of the New Testament, Vol. 2, p. 808

(83) – See Knittel, op. cit., pp. 206-8; interestingly, Knittel also notes where Gregory Nazianzus dealt with the grammatical issue.

(84) – F. Nolan, An Inquiry into the Integrity of the Greek Vulgate, or Received Text of the New Testament, pp. 254-61, 564-5

(85) – T.F. Middleton, The Doctrine of the Greek Article Applied to the Criticism and Illustration of the New Testament, pp. 441-3

“Poned, pues, todo vuestro empeño en afianzaros en doctrina del Señor y de los apóstoles, a fin de que todo cuanto emprendáis tenga buen fin, así en la carne como en el espíritu, en la fe y en la caridad, EN EL HIJO, EN EL PADRE Y EN EL ESPÍRITU SANTO, en el principio y en el fin, unidos a vuestro dignísimo obispo, a la espiritual corona tan dignamente formada por vuestro colegio de presbíteros, y a vuestros diáconos, tan gratos a Dios. Someteos a vuestro obispo, y también mutuamente unos a otros, así como Jesucristo está sometido, según la carne, a su Padre, y los apóstoles A CRISTO, AL PADRE Y AL ESPÍRITU, a fin de que entre vosotros haya unidad tanto corporal como espiritual.” Ignacio de Antioquía a los Magnesios, cap. 6 ó párrafo XIII

  • “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.” (2 Cor. 13:14)
  • “Porque Tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo, y estos tres son Uno.” 1 Jn. 5:7)

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Extr de

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