El pecado de Sodoma parte 3


El pecado de Sodoma parte 3

por Paulo Arieu

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En los dos artículos anteriores de esta serie, estuve compartiendo acerca de las características del contexto bíblico y arqueológico de Sodoma. Pero a partir de este artículo, comenzaré a analizar los pecados de esta ciudad, siguiendo el pasaje de Ezequiel 16:49-50. Sodoma y Gomorra son dos lugares bien conocidos en la Biblia. Sodoma era el lugar que Lot, hermano de Abraham, escogió inicialmente para habitar. En cuanto a esta área, Génesis 13:10 nos dice que era “bien regado por todos lados… como el jardín de Dios”, no hay dudas que era una región bellísima, fertil y muy próspera. Pero lamentablemente, sus habitantes se ensoberbecieron y rechazaron las pautas morales de Dios.

Pero antes de hablar del pecado de soberbia que esl principal defecto señalado por las Escrituras en esta ciudad, quiero señalar ¿qué es pecado,cómo podemos definirlo? Pecado, es toda violación consciente o inconsciente a la voluntad de Dios revelada. El teólogo protestante W. Grudem nos explica que podemos definir el pecado de la siguiente manera:

“El pecado es no conformarnos a la ley moral de Dios en acciones, actitudes o naturaleza. Lo definimos aquí en relación con Dios y su ley moral. El pecado incluye no solo las acciones individuales tales como robar o mentir o matar, sino también las actitudes que son contrarias a las actitudes que Dios requiere de nosotros.”[0]

El profeta Ezequiel comienza citando que el pecado de Sodoma se debió al pecado de soberbia (lat. superbia), que según el Diccionario Bíblico, es

“el deseo y pretensión de superioridad sobre los demás, junto con un rechazo de sometimiento a Dios; pretensión de autosuficiencia y auto exaltación. Es un estado opuesto al de la humildad. El soberbio no reconoce su dependencia como criatura de su Creador, ni la mutua dependencia con sus semejantes… y es el móvil en el hombre caído, llevándolo a una constante lucha de emulación para alcanzar la superioridad y dominio sobre sus semejantes.”[1]

Según la Real Academia Española, soberbia es: 

Altivez y apetito desordenado de ser preferido a otros. Satisfacción y envanecimiento por la contemplación de las propias prendas con menosprecio de los demás.[2] 

En el terreno espiritual, la soberbia es una conducta profundamente aborrecido por Dios (Lv. 26:19; Nm. 15:30; Sal. 31:23; Pr. 16:18; Is. 2:11, 17; Ez. 7:24; Dn. 4:37; etc.), dentro de la tradición cristiana es considerada como pecado capital. Y conduce al juicio y disciplina de Dios sobre la persona o las culturas que se ensoberbecen. Recordemos que la soberbia, fue el pecado de Satanás (Ez. 28:1-19), de quien Isaías dice que él (el diablo) quiso ser como Dios (Is. 14:11-15), pero también fue el móvil que llevó al pecado de desobediencia en el Edén de Adán y Eva (Gn. 3:5), quienes  aceptaron la propuesta de Satanás de querer ser como Dios y desobedecieron sus mandatos. Pero siempre ha sido el ideal del hombre pagano, quien desprecia a Dios y adora todo aquello que no es Dios. El apóstol Pablo le escribe a los cristianos de Roma sobre la corrupción del hombre pagano diciendo que son:

murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.” (Romanos 1:30-32 RV 1960).

Dios ha prometido castigar muy fuerte a los soberbios:“quebrantaré la soberbia de vuestra fortaleza, y tornaré vuestro cielo como hierro, y vuestra tierra como bronce.”(Levítico 26:19 RV 1960)

En otros pasajes, también se nos advierte que:

  • “La altivez del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada; y solo Jehová será exaltado en aquel día.” (Isaías 2:17 RV 1960)
  • “Y castigaré al mundo por su maldad, y a los impíos por su iniquidad; y haré que cese la arrogancia de los soberbios, y abatiré la altivez de los fuertes.”(Isaías 3:11 RV 1960).
  • Jehová asolará la casa de los soberbios; Pero afirmará la heredad de la viuda.”(Proverbios 15:25).

Evidentemente, la región donde estaba edificada Sodoma era una tierra muy rica y fértil. Su gente era probablemente de dinero y su estatus social era relativamente más alto que otras áreas. No tenían escasez de alimento o agua ya que su tierra era fértil y bien regada. Esas características fueron las que atrajeron a Lot y lo hicieron escoger ese lugar para habitar. Como Génesis 13:10 dice: Lot “levantó sus ojos y miró”, tomando su decisión de acuerdo a lo que vio.  Y verdaderamente, lo que Lot vio, era en gran manera diferente a lo que Dios vio en sus corazones. En Génesis 13, leemos una radiografía espiritual de los habitantes de Sodoma:

  • Génesis 13:13
    “Más los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová en gran manera”.

Aunque lo que Lot vio era una tierra excesivamente fértil, lo que Dios vio fueron corazones excesivamente sucios. Como Él dice en Génesis 18:20
Génesis 18:20
“Entonces Jehová le dijo: Por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo,

Al final, después de que el Señor salvó a Lot, destruyó a Sodoma y Gomorra. Cuando Lot estaba partiendo de Sodoma, el consejo del Señor era exactamente lo contrario a lo que él había hecho en el principio:
Génesis 19:17
“Y cuando los hubieron llevado fuera, dijeron: Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas”

Cuando Lot escogió Sodoma para vivir ahí, tomó esta decisión después de que “levantó sus ojos y miró”. Ahora tenía que huir y “no mirar atrás”. Después de que Lot se fue, el Señor destruyó el área. Sin embargo, ¿Cuál fue el pecado detonador de esta crisis espiritual? Sin dudas, como narra Ezequiel, fue la soberbia. Se ensoberbecieron y en vez de adorar a Dios, terminaron degenerándose, olvidándose de la práctica virtuosa de la hospitalidad y degenerándose moralmente, pretendiendo violar a unos ángeles de hermoso aspecto que visitaban a Lot. Todo este proceso de degeneración debe haberse estado gestado por algunas décadas, sin dudas. Hasta que Dios se cansó de tanta pudrición moral y decidió destruir la ciudad de Sodoma y sus ciudades vecinas. La Biblia nos dice que Dios se cansó de tanta maldad.

  • Entonces Jehová le dijo: Por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo, descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré.(Genesis 18:20-21 RV 1960).

Seguramente Lot les habia anunciado de la existencia de Dios. Es posible, aunque la Biblia no nos dice nada directamente. Pero si nos informa que Lot sufría por la maldad de los habitantes de Sodoma (2 Pedro 2:8). También Abram dio testimonio del Dios invisible (Genesis 14:17-24). Pero a pesar del testimonio de Abraham, ellos escogieron vivir como se les dio la gana. La Biblia nos relata que en esa ciudad !ya no habia ni 10 personas piadosas! (Genesis 18:22-32).

La soberbia los terminó destruyendo como sociedad, alejando de Dios mas y mas, hasta que Dios determinó destruirlos, librando a Lot de la destrucción y los juicios de Jehová.

  • Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos;  y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra.”(Genesis 19:24-25 RV 1960).

La historia de Sodoma nos hace recordar la epoca de Noé, previo a los juicios de Dios sobre la humanidad.

  • Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho. (Genesis 6:5-7 RV 1960)

En aquel momento histórico, Noe halló gracia ante los ojos de Dios. En esta otra oportunidad, Dios tuvo misericordia de Abraham y de su sobrino Lot. Pero destruyó completamente a Sodoma (también a Gomorra),porque esta ciudad-nación se había ensoberbecido completamente.

En la próxima entrega compartiré el tema de la abundancia de pan en Sodoma.

Dios los bendiga mucho

imagen n0. https://www.ancient-origins.es/noticias-historia-y-arqueologia-or-genes-humanos-religiones/la-ira-de-los-dioses-sodoma-y-gomorra

Notas

[0] Grudem, W. (2007). TEOLOGÍA SISTEMÁTICA.p. 513. EDITORIAL VIDA. Miami, Florida,EE.UU.

[1] Vila Ventura, Samuel & Escuain, Santiago. (1985). Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado.  pag. 1100. Editorial Clie.España.

[2] http://dle.rae.es/?id=Y4RxILC

 

Un estudio relaciona a la cerveza y al fernet con la pura maldad


Viernes, 01 de Abril de 2016

Científicos de la universidad de Innsbruk dicen que quienes prefieren los sabores amargos son más provicles al sadismo y la apatía.

 

Dime lo que comes y bebes y te dire cómo eres. Un nuevo estudio mide la relación entre los alimentos favoritos y la personalidad de las personas. Y los resultados son bastante polémicos, sobre todo si sos de los que prefieren el mate amargo, el café sin azucar, el fernet o la cerveza.

Según científicos de la universidad de Innsbruck (Austria), quienes tienen predilección por los sabores amargos son más proclives a ser antisociales, sádicos, apáticos y hasta malévolos.

Para llegar a esta conclusión, llevaron a cabo dos estudios, que incluyeron tests de personalidad, encuestas para medir las tendencias “maquiavélicas y sádicas” de los participantes y listados con sus alimentos favoritos: caramelos, vinagre, chocolate, limones, panceta.

Los científicos encontraron que las personas que, según los tests, eran más agradables, preferirían los sabores dulces. El gusto por lo salado podía ser un “predictor de sadismo” y lo amargo estaba asociado directamente a personalidades maliciosas y narcisistas.
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Fuente: http://tn.com.ar/sociedad/un-estudio-relaciona-la-cerveza-y-al-fernet-con-la-maldad_662529 

Ashley Madison: 400 líderes evangélicos renunciarán el domingo


Ashley Madison: 400 líderes evangélicos renunciarán el domingo

FUENTES: Baptist Press, Christianity Today, Relevant

AUTOR: Redacción P+D ESPAÑA

Fecha: 28 DE AGOSTO DE 2015

AshleyMadison

Según Ed Stetzer los casos de infidelidad puestos al descubierto tras el hackeo afectan a pastores, ancianos o diáconos de diversas denominaciones en Canadá y Estados Unidos.

La web Ashley Madison contaba con 37 millones de usuarios. El escándalo de la revelación de los usuarios de la web que fomenta el adulterio Ashley Madison ha salpicado a las iglesias evangélicas, según están informando diversos medios – sobre todo en Estados Unidos – esta semana. En un blog en Christianity Today, el director del centro de estudios estadísticos LifeWay Research, Ed Stetzer, calcula que unas 400 personas con responsabilidad en las iglesias – entre ellos pastores, ancianos, diáconos y otros – podrían renunciar este próximo domingo tras aparecer sus nombres en la lista de usuarios de Ashley Madison, cuyo hackeo ha dejado al descubierto unas 37 millones de cuentas en todo el mundo.

Stetzer dice que el número se basa en “conversaciones con líderes de varias denominaciones en los EE.UU. y Canadá”, y agrega: “Para ser honesto, el número de pastores y líderes de la iglesia en Ashley Madison es mucho menor que el número de aquellos que buscan tener una aventura”. Entre los casos de personas evangélicas de relevancia que usaban la página para buscar una relación fuera del matrimonio se encuentra Josh Duggar, estrella de televisión conocido por su fe, y el vlogger cristiano Sam Rader, con miles de seguidores.

EVITAR TRAGEDIAS

Ante la situación, muchos pastores están escribiendo estos días con respecto al adulterio, el divorcio, la restauración o la disciplina en la iglesia. Franklin Graham escribió un post en Facebook donde mostraba su preocupación, no sólo por la revelación de las infidelidades, sino por sus consecuencias. “Trágicamente, algunos se han suicidado por la vergüenza y la vergüenza de su pecado al ser hecho público”, escribió Graham. “El efecto dominó de esta exposición ha sido multifacética [sic], incluyendo fraudes y extorsiones de clientes desesperados para detener la exposición de su infidelidad. Si usted está viviendo con miedo a causa de sus pecados, quiero que sepa que sus pecados pueden ser perdonados”, continuó Graham.

Thomas Rainer, presidente de LifeWay Research, vinculado a los Bautistas del sur, escribió que “el adulterio no es nuevo en el mundo cristiano”, y sugirió varias “formas en la que tanto los líderes de la iglesia como los miembros pueden hacer frente al escándalo”.

Los pastores “deben acompañar” a aquellos que reconozcan el adulterio y “abordarlo con gracia” .“Ser lleno de gracia no significa que minimizamos los pecados de adulterio, la mentira y la traición”, escribió. “Pero es muy triste y trágico cuando los cristianos en la lista tienen que tener miedo y menos esperanza que los no creyentes en la lista. Me temo que algunos cristianos tomarán una actitud legalista y de juicio, cuando la gracia debe ser lo que reine”.

El objetivo del ministerio a aquellos que han cometido adulterio es “la restauración del cuerpo de la iglesia”, agregó Rainer, reconociendo la disciplina de la iglesia como un camino potencial para la restauración. “Se tardará meses, incluso años” para curar estas heridas. “Los pastores y otros líderes de la iglesia debe estar preparados para hacer frente a esto a largo plazo”, expresó.

CONFESIÓN Y RESTAURACIÓN

Por su parte Ed Stetzer escribió un artículo para aquellos que han cometido adulterio. “Lo primero”, dice Stetzer, es “no quitarse la vida”. “No importa lo grande que sea la ofensa, el suicidio no es la manera de enfrentar el fracaso”.

En los últimos días se han registrado varios casos de suicidio de personas cuyo nombre aparecía en la lista de Ashley Madison. Para Stetzer es importante que “se reconozca el daño” y se proceda a la confesión “a Dios, a su pareja, a alguna persona de confianza más, y en el caso de los pastores, “a la iglesia”. “Si usted ha cometido adulterio, ahora está descalificado para el ministerio”, escribió a los pastores. “Si usted estaba inscrito para Ashley Madison (o cualquier sitio similar), pero nunca tuvo una relación física, aún así debe confesar (…) Si su iglesia considera que este registro lo descalifica para el ministerio, o al menos requiere un largo descanso para asesoramiento (que yo recomiendo), confíe en Dios, y ame a su iglesia”, escribió Stetzer.

Stetzer concluyó recordando que el cuidado de Dios se extiende incluso a los pastores que cometen adulterio. “Tú has causado dolor, sufrirás dolor, pero Dios sigue siendo el Gran Médico”, escribió Stetzer. “Él puede sanar su alma y las almas de los que te rodean. Puede que te sientas desesperado, pero no se desesperes” continuó Stetzer. “Llora por lo ocurrido pero mira a Dios y confiesa. El mismo poder que resucitó a Jesús de entre los muertos te puede restaurar. Y lo hará”.

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Fuente:

¿Nacido para ser malo? Vuelve la idea de que el crimen es genético y debe vigilarse a «cierta gente»


Una idea del siglo XIX que vuelve por el materialismo actual
¿Nacido para ser malo? Vuelve la idea de que el crimen es genético y debe vigilarse a «cierta gente»

¿Nacido para ser malo? Vuelve la idea de que el crimen es genético y debe vigilarse a «cierta gente»

En Minority Report -cuento P.K.Dick, película de Spielberg, y ahora serie de TV- detienen a los criminales antes de que lo sean
El padre de la criminología moderna, el sociólogo italiano del siglo XIX Cesare Lombroso (1835-1909), creía que la criminalidad estaba determinada genéticamente.

Los “criminales natos” podían ser detectados a través de la presencia de una larga lista de “estigmas” como rostros asimétricos, frente muy curvada, grandes orejas e incluso ser zurdos (¡algo muy siniestro!).

Los criminales eran retrocesos biológicos atávicos, reversiones al estado de simio, hombre y mujeres condenados a vidas degeneradas.

En cambio, la criminología moderna insiste más en la educación y la galería de tipos criminales de Lombrosos ha sido desacreditada. Nuestro sistema legal asume la libre voluntad y la posibilidad de rehabilitación.

Pero la idea de que los chicos malos tienen genes malos puede estar volviendo otra vez.

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Fotografías que tomó Cesare Lombroso y se guardan en su museo de Turín: los rostros y la forma del cráneo, decía, pueden predecir quién va a ser un criminal, y de qué tipo

¿Causa genética para crímenes sexuales?
Hace unas semanas, un estudio en el International Journal of Epidemiology dio la vuelta al mundo con titulares como “Sex offending is written in DNA of some men” (Los delitos sexuales están escritos en el ADN de algunos hombres, ndt).

Investigadores del Karolinska Institutet, en colaboración con la Universidad de Oxford, hallaron que familiares cercanos de hombres acusados de delitos sexuales como el abuso infantil o la violación cometen delitos semejantes con más frecuencia que los otros sujetos de comparación del estudio.

Ello, afirman, está causado más por factores genéticos que por el ambiente familiar. Según estos investigadores, casi el 2.5% de los hermanos o hijos de agresores sexuales convictos son, a su vez, agresores sexuales convictos mientras que el índice equivalente para hombres entre la población general es del 0.5%.

“Tener un padre o un hermano convicto por agresión sexual aumenta por 4 ó 5 las posibilidades de ser uno mismo encarcelado” si se compara con el grupo control, han dicho los investigadores.

De la prensa amarilla a la filosofía de universidad
Mientras el periódico londinense Daily Mail alzaba su voz con el titular “Sex crimes may run in a family´s male genes” (Los crímenes sexuales pueden estar en los genes masculinos de una familia, ndt), el fallecido Jimmy Savile, famoso artista británico que presuntamente había abusado de cientos de personas, muchas de las cuales niños, tenía un hermano (ya fallecido) que era también sospechoso de haber cometido varias agresiones sexuales. Verdad o no, el determinismo genético tiene un atractivo perenne.

Y no sólo para la prensa amarilla sensacionalista como el Daily Mail. Un filósofo utilitarista australiano, Julian Savulescu, actualmente profesor en Oxford, y un cierto número de bioeticistas han apoyado propuestas similares, como la de apoyar las investigaciones y la selección de embriones para eliminar aquellos que están predispuestos a rasgos como la agresión, la impulsividad, la avaricia y la incapacidad de sentir empatía.

“Las parejas tienen la obligación de hacerse pruebas en relación a ‘los genes asociados con la criminalidad’ y seleccionar a los embriones que tienen una menor tendencia a estos comportamientos,” ha argumentado Savulescu.

Rápidamente, los investigadores suecos insistieron en que los familiares de hombres como Jimmy Savile no necesariamente se convierten en monstruos. “Lo que es más importante es que esto no implica que los hijos o hermanos de los agresores sexuales se convierten inevitablemente, también ellos, en agresores”, dijo el Professor Niklas Langstrom, el autor principal del estudio.

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Tom Cruise en la película Minority Report (la Fox hará una serie este año); la policía tiene unos videntes que prevén quién va a cometer un crimen, quizá incluso antes de que decida cometerlo… y se le detiene igual

Como en Minority Report: culpable antes de actuar
Esto es algo que la policía debe saber. “A pesar de que las condenas por crímenes sexuales son relativamente pocas en conjunto, nuestro estudio demuestra que el aumento del riesgo vinculado a la familia es significativo. Un tratamiento preventivo en las familias de riesgo podría reducir el futuro número de víctimas”.

La frase “tratamiento preventivo” evoca la siniestra policía PreCrimen de la película de Spielberg Minority Report. ¿Es esto en lo que están pensando? Hasta un cierto punto la respuesta es sí.

Ante todo, recomiendan que a los padres y hermanos de agresores sexuales se les ofrezca asesoramiento psicológico para fomentar su conciencia sobre los límites sexuales y ayudarles en la gestión de los conflictos.

Segundo, recibirán “ayuda psicológica y farmacología para ayudarles a disminuir los factores de riesgo como las distorsiones cognitivas, la inestabilidad emocional y la hipersexualidad”.

Si en Suecia se toman en serio estas sugerencias no es difícil imaginar un ejército de trabajadores sociales, profesores, genetistas y policías monitorizando a los familiares masculinos de los agresores sexuales desde el jardín de infancia hasta el asilo.

Se convertiría rápidamente en una pesadilla para los derechos civiles y en un despilfarro en funcionarios públicos.

Por suerte, hay pocas probabilidades de que esto ocurra.

La ciencia no asocia genes con violencias
Como periodista para Science, Emily Underwood comentó que estos hallazgos deben tomarse “con muchísima cautela” debido a las limitaciones en los datos. “Estamos aún lejos de determinar los genes que puedan explicar por qué una persona comete una violación u otro tipo de crimen sexual”.

Pero Nathaniel Comfort, historiador de la genética en la Universidad Johns Hopkins no estuvo tan comedido en sus comentarios. “¿Te lo puedes creer? ¿Una correlación familiar como vínculo genético para una predisposición al crimen? Esto es muy simplista; es como estar de nuevo en 1910. No es regreso al futuro; es llevar hacia adelante el pasado”.

Estamos aún lejos de llegar al corazón del determinismo genético.

(Publicado aquí en inglés en Mercatornet.com, traducción de Helena Faccia Serrano, Alcalá de Henares)

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http://www.religionenlibertad.com/nacido-para-ser-malo-vuelve-la-idea-de-que-el-crimen-42845.htm

EL PECADO DE DAVID Y SU CAIDA


EL PECADO DE DAVID Y SU CAIDA

Autor: Edwin Vasquez.

Antes de comenzar este relato bíblico es importante retroceder y llegar al momento cuando el profeta Natán amonesta a David de parte de Dios. Quiero plasmar las palabras del creador que estaba completamente enfadado con David por que no le gusto lo que hizo con la mujer de Urías: “Yo te hice rey de todo mi pueblo, yo te cuidé para que Saúl no te matara, hasta te di su palacio y sus mujeres y aún te habría dado más, si tú así lo hubieras querido”. “Pero ahora, por haberte burlado de mí y por haberle quitado la mujer a Urías, su mujer, siempre habrá en tu familia muertes violentas. Tus propios hijo te harán sufrir mucho, si a escondidas tuviste relaciones sexuales con la mujer de otro, yo haré que otros tomen a tus mujeres y se acuesten con ellas delante de todo el mundo”.

David no se imaginaba lo que le deparaba el destino gracias a su pecado delante de Dios, no obstante, éste lo perdonó y no le causó la muerte, ahora tendría que soportar las consecuencias de su comportamiento. Su vida continuó, nació Salomón, pero un gran azote vendría sobre David y sus hijos. Relata la historia que uno de los hijos de David llamado Absalón tenía una hermana muy hermosa llamada Tamar. Amnón otro de los hijos de David se enamoró perdidamente de la muchacha que todavía no había tenido relaciones. Este en su desesperación de estar con Tamar se deprimió y la angustia lo arropó de pies a cabeza.

Amnón tenía un primo llamado Jonadab, hijo de Sima y hermano de David, éste varón era malicioso y astuto. Ambos se reunieron en una ocasión y Jonadab le dijo a Amnón: “Dime por que cada vez que te veo te noto más recaído, si eres el hijo del rey, que te puede faltar”. Es que estoy enamorado de Tamar y es mi media hermana le replicó Amnón. Entonces Jonadab que tenía una mente maquiavélica le dijo: “Pues métete en la cama y haz como si estuvieras muy enfermo. Y cuando tu padre venga a verte pídele que mande a tu hermana Tamar, dile que necesitas a alguien que te prepare la comida y te la dé en la boca.

Ya en la cama metido y fingiendo que estaba enfermo Amnón recibió la visita de rey y le dijo: “Por favor deja que mi hermana venga a prepararme unos panes y me dé la comida en la boca”. David llamó a Tamar y le dijo: “Ve a la casa de tu hermano y hazle de comer”. Tamar fue a la casa de su hermano y lo encontró acostado, tomó harina, preparó la masa e hizo panes y los puso a hornear. Amnón la seguía con sus ojos para donde quiera que ella se movía, ya la comida estaba hecha, éste no se levantó de la cama y le dijo a Tamar: “Dile a los sirvientes que se vayan” en cuanto se fueron le replicó: “Tráeme el pan y dámelo en la boca”, la muchacha tomó el pan y cuando estuvo cerca de él, Amnón la agarró por la fuerza y la metió en la cama.

En la escena Tamar le dice a Amnón que no la obligara a hacer algo tan malo y vergonzoso, pero éste envuelto en su lujuria la forzó a tener relaciones. Cuando terminó la despreció más de lo que antes la había deseado y le dijo: “Largarte de aquí, largarte de aquí y ante la negativa de Tamar, Amnón llamó a sus sirvientes para que la sacaran del lugar. Cuando Absalón supo lo que había pasado consoló a su hermana y se la llevó a vivir para su casa. El rey David se enteró y se puso muy enojado, sin embargo, no castigó a Amnón, pues era su hijo mayor y lo quería mucho. Las cosas se pusieron calientes y Absalón dejó de hablarle a Amnón, pues lo odiaba por haber violado a su hermana.

VENGANZA DE ABSALON

Pasaron dos años luego del suceso y un día Absalón invitó a todos los hijos del rey a Baalhasor, cerca de Efraín, ahí había una fiesta porque se conmemoraba la época en que se cortaba la lana a las ovejas. Absalón invitó al rey y le dijo: “Me gustaría que su Majestad y la gente a su servicio viniera a celebrar conmigo el corte de la lana de mis ovejas”, el rey le contestó: “Hijo mío, te agradezco la invitación, pero si vamos todos vas a gastar mucho dinero. Absalón siguió insistiendo en invitar a David, sin embargo, este le dio la bendición.

Pero, antes de que se marchara le propuso al rey que enviara a la fiesta a su hermano Amnón. David se intrigó ante el interés de Absalón de que su hermano asistiera a su fiesta. La presión fue tanta que el rey asintió y dejó que todos sus hijos asistieran a la fiesta. Pero, Absalón había tramado un plan, le dijo a sus sirvientes: “Vigilen bien a Amnón y cuando se emborrache y yo les diga que lo maten, mátenlo, no tengan miedo que lo van a matar porque yo lo ordeno”.

Los sirvientes de Absalón cumplieron su cometido y asesinaron Amnón, cuando los demás hijos de David vieron muerto a su hermano se montaron en sus mulas y salieron en carrera. No obstante, alguien fue a donde David y le dijo que todos sus hijos habían muerto, éste al, oír la noticia se levantó de su trono y en señal de dolor, rompió sus ropas y se tiró al suelo. Jonadab que estaba presente le dijo al rey: “No crea Su Majestad en todo lo que le han dicho, estoy seguro de que no todos sus hijos han sido asesinados”. Esto es algo que Absalón venía planeando desde el día en que Amnón violó a Tamar. Un vigilante que llegó en el momento le dijo al rey: “Su Majestad por el camino de Heronaim, a un costado del cerro, viene mucha gente”. Entonces Jonadab le dijo a David: “Puede ver que yo estaba en lo cierto, sus hijos han vuelto con vida”.

Todavía Jonadab no había terminado de hablar cuando entraron los hijos del rey y se echaron a llorar amargamente. Durante mucho tiempo David lloró la muerte de su hijo Amnón, no obstante, Abasalón huyó a Guesur y estuvo tres años allí bajo la protección de Talmai hijo de Amihud que era el rey de ese lugar.

CONCLUSION:

David era de acuerdo al corazón de Dios por lo que El Señor le bendijo a él y a su simiente; este pacto que alcanzaría hasta el glorioso reino de Cristo de la simiente de David.

Este pacto tiene una condición:

“La desobediencia en la familia o descendencia será visitada con castigo, pero nunca se abrogará”.

La caída y situación de David, desagradó a Dios, creyó que nadie conocía su pecado, aquí vemos los altibajos espirituales de todo hombre, nuestra naturaleza humana, es enemiga de lo espiritual. David se transforma en un defensor de la moral escondiendo su propio pecado; esto nos ilustra lo engañosa que puede ser una persona. Se arrepintió de todo corazón y fue perdonado, sin embargo debió sufrir las consecuencias de su pecado:

•Se levantó un mal sobre su propia casa
•Sus mujeres fueron dadas a su prójimo
•Lo que hizo a escondidas, fue puesto a la luz
•Por su pecado blasfemaron los enemigos de Jehová
•El hijo que le nació de éste pecado murió
•Dos hijos cometieron adulterio y uno asesinato

“Si el hombre quita los ojos de Dios, está propenso a caer. La gracia de Dios, puede quitar el más negro pecado si hay un verdadero arrepentimiento, pero Dios no pasará por alto, ni perdonará el pecado aún de sus hijos más amados, si éstos no vienen a Él y se arrepienten de corazón”.

ED VAZZ

MISIONERO

IGLESIA BARBARA ANN ROESSLER

PUERTO RICO

Qué Hace El Hombre En Su Salvación?


Qué Hace El Hombre En Su Salvación?

A muchas personas que ignoran las doctrinas reformadas les encanta representar equivocadamente la doctrina de la salvación calvinista. Ellos argumentan-y así enseñan a otros- que el calvinismo hace del hombre un robot. Es decir, dicen que el calvinismo pinta al hombre como una máquina sin sentimientos ni emociones, a la cual Dios toma y lo salva por la fuerza. Inclusive afirman que el calvinismo niega que el hombre tenga una voluntad propia.

Sin embargo, debemos afirmar que esta no es, ni ha sido, la posición reformada con respecto al hombre y a su salvación. El calvinismo afirma que el hombre es un ser con una voluntad propia la cual ejerce libremente. La diferencia con la posición sinergista de la salvación es que el calvinismo afirma que esa voluntad humana depende de la naturaleza del hombre. Creo que fue Jonathan Edwards quien ilustró este concepto muy claramente: “Si colocamos dos platos frente a un león, uno con pasto y otro con carne, por lógica sabemos que el animal escogerá la carne. El león no tomará el pasto porque su naturaleza es carnívora no herbívora.” Lo que Jonathan Edwards quería mostrar es que filosóficamente argumentar que la voluntad del hombre era libre era una falacia. Porqué? Porque la voluntad del hombre está sujeta a la naturaleza de cada individuo (Freedom of the Will). La voluntad del hombre, argumentaba Edwards, está determinada por los deseos de su corazón o de su mente.

Entonces, el calvinismo afirma que el hombre sí tiene una voluntad, sin embargo esa voluntad está determinada por la naturaleza del hombre. Y a diferencia de los no-reformados, quienes afirman que el hombre es un pecador pero que su condición no es tan grave y que por lo tanto aún puede desear hacer el bien, los reformados vemos en las Escrituras que el hombre está muerto espiritualmente. El calvinismo afirma que el hombre es un pecador por naturaleza, lo cual implica que es un esclavo del pecado. Todos los hombres pecan, como escribió Salomón (1 Reyes 8:46), y esa es la más clara evidencia de que el pecado es su amo. Tenemos en las Escrituras pasajes como los siguientes,

  • 1 Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, 2en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, 3 entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por hijos de ira, lo mismo que los demás.” Efesios 2: 1-3
  • 9 ¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado. 10 Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; 11 No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. 12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” Romanos 3: 9-12
  • 1 Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables; No hay quien haga el bien. 2 Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, Para ver si había algún entendido, Que buscara a Dios. 3 Todos se desviaron, a una se han corrompido; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” Salmo 14: 1-3
  • Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.” Juan 8: 34

Noten el lenguaje utilizado por Jesús en la última cita. El Señor habla de esclavitud, argumentando que los hombres tienen un amo que es el pecado. Imagínense que pensaría la audiencia original al escuchar estas palabras! Jesús está hablando de esclavitud, en tiempos en donde no era nada bueno ser esclavo de alguien. Los esclavos no tenían derechos. Ellos no podían hacer nada que sus amos no les permitieran. Sus vidas dependían de lo que sus amos hicieran con ellos. Y Cristo afirma que el hombre tiene un amo…el pecado. Y este amo es cruel y no le permitirá al hombre hacer otra cosa que no sea pecar.

Pero, no sólo el pecado domina al hombre, sino que él mismo tiene un corazón tan duro que lo único que desea es pecar. Ese es su mayor deleite. El hombre natural no quiere someterse a Dios, sino que desea regir su vida por los deseos de su corazón. Y esto es lo que vemos en las palabras de Pablo y en el Salmo 14. Es por ello que la Biblia habla del corazón del hombre como una piedra, para decir que está muerto. Como no hay vida en una piedra, el corazón del hombre natural está desprovisto de vida espiritual (Ef 2:1-3).

Cuando el calvinismo habla del hombre, no lo hace refiriéndose a él como un robot, sino lo hace como el de un ser cuya voluntad está determinada por su naturaleza, la cual determina además las prioridades y deseos de un hombre. Es la naturaleza la que determina los deseos, y son los deseos los que mueven la voluntad de un hombre. Entonces, si la naturaleza del hombre natural es pecaminosa, es decir que está esclavizada al pecado, esa naturaleza determinará sus deseos. Y esto fue lo que afirmó el Señor! Si uno es esclavo del pecado, lo que deseará es pecar (Juan 8:34). Su naturaleza lo llevará a deleitarse pecando y a que su voluntad se mueva a favor del pecado.

Ahora, si alguien quiere afirmar, como muchos no reformados, que esa es la verdadera condición del hombre natural, pero que aún queda en él esa capacidad para elegir hacer el bien, como si un esclavo por un momento pudiera hacer algo fuera de lo que su amo le ordenara a hacer, la Biblia se encarga de aplastar sus argumentos. Pablo, especialmente, afirma que esa naturaleza pecaminosa es tan perversa que no le permite al hombre obedecer a Dios, pero además se une al deseo del hombre natural de no obedecer los mandamientos de Dios (Romanos 8: 7-8). Entonces, no sólo es un esclavo, sino que su esclavitud es en parte voluntaria. El hombre alegremente se somete a la esclavitud del pecado. Prefiere esto a someterse a Dios y a Sus leyes. Y es por eso que el mismo apóstol llama al hombre natural, un muerto espiritual.

Qué puede hacer un muerto? Absolutamente nada. Como decía Machen, “Así como un muerto físico no puede hacer nada físico precisamente porque está muerto; entonces, el muerto espiritual no puede hacer nada que sea espiritual” (What is Faith).

Si ese es el estado o la condición del hombre natural, entonces qué puede hacer el hombre para salvarse? Y la respuesta es obvia: El hombre natural no puede hacer nada para ser salvo…ni lo quiere. El hombre natural no cree que necesita ser salvo. Él está ciego espiritualmente y por lo tanto no puede ver la precaria condición en la que se encuentra. Qué debe ocurrir para que un hombre en esas condiciones pueda ser salvo? Debe ocurrir un cambio en él. A este cambio la Biblia lo llama el nuevo nacimiento o la regeneración.

Jesús tuvo una conversación con un fariseo al respecto. En Juan 3 vemos al Señor conversando con Nicodemo sobre el nuevo nacimiento, requisito para poder entrar en el reino de los cielos. En esta conversación queda claro que el Señor utiliza la metáfora del nacimiento para ilustrar algo con respecto al reino. Así como nadie puede nacer por sus propia voluntad, tampoco puede nacer de nuevo un hombre por su propia voluntad. Ningún hombre ha tenido parte en la decisión de ser concebido, o de escoger su sexo, o sus padres, o de escoger el día de su nacimiento. Eso depende de Dios, el Rey soberano. De la misma manera el nuevo nacimiento no depende de la voluntad del hombre, sino de Dios. Es lo mismo que escribió el apóstol Juan,

  • 12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.“

Cómo ocurre este nuevo nacimiento? De pasajes como Ezequiel, Jeremías, y Juan, notamos que este es un acto soberano de Dios. Y Dios lo lleva a cabo primero llamando a un pecador por medio del evangelio. Esto es lo que escribió Santiago en su epístola, “17 Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.18 El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas” (Santiago 1: 17-18). Es Dios quien de Su voluntad hace nacer de nuevo a un pecador, pero lo hace por medio de la predicación del evangelio.

Cuando la predicación de la palabra de Dios llega a un hombre al que Dios ha determinado hacer nacer de nuevo, el Espíritu Santo cambia su corazón de piedra por uno de carne. La Biblia describe este cambio de varias formas también, por ejemplo, como abrir los ojos, o los oídos, o abrir el entendimiento. Por ejemplo, en el libro de Hechos tenemos este relato,

  • Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía.” Hechos 16: 14

En ese nuevo corazón Dios escribe Su ley, pero además le da al pecador a Su Espíritu Santo para que éste pueda obedecer esa Ley. Además, le otorga la fe (Ef 2:8) y el arrepentimiento (2 Timoteo 2:25) como parte de los frutos iniciales de ese nuevo nacimiento para que creyendo en Jesucristo pueda ser justificado, reconciliado y así poder ser adoptado por Dios. A todo esto se le denomina la regeneración o el nuevo nacimiento. Qué hace el hombre en este proceso? Nada!

El hombre es el receptor de las acciones soberanas divinas. Pero, a diferencia de lo que dicen de la teología reformada, el calvinismo afirma que el hombre ejerce ciertas acciones en este nuevo nacimiento. Con este nuevo corazón, el cual ya no es de piedra, sino que está vivo, el hombre puede responder a la fe y al arrepentimiento que Dios le ha otorgado al pecador. Con el corazón antiguo lo único que podría hacer es rechazar ese regalo divino (Rom 8: 7-8), porque está muerto espiritualmente y no puede discernir las cosas espirituales (1 Corintios 2:14). Dios cambia el corazón y le da al Espíritu Santo precisamente para que pueda obedecerle y responder a estos regalos. Con ese nuevo corazón el hombre puede afirmar a viva voz: “Jesucristo es el Señor.” Pero esto es consecuencia de lo que Dios ya hizo, no es lo que origina el nuevo nacimiento. Noten como lo describe Juan,

  • Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, ha nacido de Dios [esta es una traducción literal del griego]; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él.” 1 Juan 5:1

La fe que es declarada por un pecador en Jesucristo demuestra que Dios lo ha regenerado antes. Esa declaración no es lo que hace que Dios lo regenera, sino que es la evidencia que Dios ha hecho algo en el corazón de un pecador.

La fe, entonces, no precede al nuevo nacimiento, sino que para que un hombre pueda tener fe debe haber nacido de nuevo. Y esto es algo que sólo Dios puede hacer. Y es por ello que la verdad de la doctrina de la perseverancia de los santos [doctrina que afirma que un hombre que ha nacido de nuevo no puede perder su salvación] es tan clara. Si Dios ha decidido hacer nacer de nuevo a un hombre para salvarlo, este propósito no puede ser roto.

Si Dios regenera a un hombre con el propósito de que éste vaya a Cristo, entonces ese pecador no puede perderse nunca. Esto es lo que enseñó el Señor mismo,

  • 37 Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. 38Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. 39 Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. 40 Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. 41 Murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendió del cielo. 42 Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo, pues, dice éste: Del cielo he descendido? 43 Jesús respondió y les dijo: No murmuréis entre vosotros. 44 Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.” Juan 6: 37-44

Si Dios lleva a un hombre a Cristo, regenerándolo, y dándole al Espíritu Santo para que éste pueda obedecer sus mandamientos y ser santificado, entonces ese hombre no puede perderse. Es más Cristo dice en este pasaje que todos esos hombres que el Padre le entrea en sus manos no se perderán jamás, sino que serán resucitados en el día postrero.

Qué hace el hombre en su nuevo nacimiento? Nada! El hombre responde a las acciones de Dios. La fe viene luego de que el corazón de un hombre ha sido cambiado con el fin de que pueda ser aceptada y experimentada. Sin embargo, en su vida luego de haber sido regenerado, el hombre tiene una participación, luchando contra el pecado, vigilando su salvación con temor y temblor. Y todo esto, “porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Filipenses 2:13). El hombre regenerado hace buenas obras porque estas han sido preparadas, “de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:10). La salvación es de Jehová! Pero una vez regenerado ese hombre actúa en relación a lo que Dios le ha dado.

Termino citando las palabras de J. Gresham Machen,

…el nuevo nacimiento o (como lo llama Pablo) la nueva creación. En ese acto no hay contribución del hombre que ha nacido de nuevo. Y no era de esperarse! Un hombre que está muerto-ya sea físicamente o “en sus delitos y pecados”-no puede hacer nada, por lo menos en la esfera en la que está muerto. Si pudiera hacer algo en esa esfera, entonces no estaría muerto…Pero el nacimiento está seguido de vida; y a pesar de que el hombre no es activo en su nacimiento, él es activo en la vida que sigue. Así mismo ocurre en el reino espiritual.” What is Faith? Página 208

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Cuando haces lo recto y aun así las cosas salen mal


Cuando haces lo recto y aun así las cosas salen mal

David-Wilkerson-Cuando-haces-lo-recto-y-aun-así-las-cosas-salen-mal

David es un ejemplo de un hombre que tenía un corazón por Dios, un tipo de persona que hizo bien (excepto por el pecado de Betsabé y Urías). “Por cuanto David había hecho lo recto ante los ojos de Jehová, y de ninguna cosa que le mandase se había apartado en todos los días de su vida, salvo en lo tocante a Urías heteo” (1 Reyes 15:5). Desde el momento en que Samuel derramó aceite sobre él, ungiéndole rey sobre Israel, “Y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David” (1 Samuel 16:13). Se dice que “Saúl estaba temeroso de David, por cuanto Jehová estaba con él…David se conducía prudentemente en todos sus asuntos, y Jehová estaba con él… Saúl, viendo y considerando que Jehová estaba con David” (1 Samuel 18:12,1428).

Así que ¿Qué obtiene David por toda esta bondad? ¡Problemas por todos lados! Pero recuerda, Dios estaba todavía con él.

Piensa en el momento cuando ese mismo hombre piadoso se puso de pie sin miedo ante el gigante Goliat. Piensa en la multitud que aclamaba: “David mató a sus diez mil”. Ahora retrocede de miedo y su mejor amigo ha sido marginado de él. Está tan aprisionado por el pánico que se hace pasar por loco para salvarse. Termina escondiéndose en la cueva de Adulam con cuatrocientos hombres descontentos y acabados que se reunieron con él. David dijo: “Al fin seré muerto algún día por la mano de Saúl; nada, por tanto, me será mejor que fugarme a la tierra de los filisteos” (1 Samuel 27:1). David ahora estaba destrozado por muchos miedos. Debe haber visto el día de su unción como un gran error, pensando: “Señor, no puede ser que estés conmigo; yo no puedo ser tu ungido. Todo está saliendo mal. No sirve de nada. Evidentemente Tú estás enojado conmigo.” ¿Alguna vez has dicho algo así?

Pero Dios no había abandonado a David, ni por un momento. Porque sabemos que “desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David” (1 Samuel 16:13). Así es con nosotros. El día en que el Espíritu de Dios nos trajo a Jesús y nos ungió, vino para quedarse, para habitar. En tu prueba, en tu malestar, Él es tu consuelo. Puede parecer que las cosas van mal, pero para los que confían, Dios tiene todo bajo control.


Escrito por David Wilkerson
Fuente: http://sermons.worldchallenge.org/es/node/30058


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La Oración de Pedro.


La Oración de Pedro.

Un sermón predicado la noche del Jueves 10 de Junio, 1869
por Charles Haddon Spurgeon
En el Tabernáculo Metropolitano, Newington, Londres.
Y publicado el Jueves 21 de Mayo, 1914.

  • “Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.” (Luc. 5: 8)

Los discípulos habían estado pescando toda la noche. Pero ya habían dejado de pescar; habían descendido de sus barcas, y estaban remendando sus redes. Un extraño se acerca. Probablemente lo habían visto antes, y recordaban lo suficiente de Él como para sentir respeto. Aunado a eso, el tono de voz con que les habló, y Su porte, de inmediato subyugaron su corazón. Él pidió prestada la barca de Simón Pedro y predicó un sermón a una multitud atenta. Cuando terminó de hablar, como para demostrar que no pediría prestada la barca sin darles su pago, les ordenó que bogaran mar adentro y echaran otra vez las redes. Así lo hicieron, y, en vez de llevarse una decepción, de inmediato encerraron una gran cantidad de peces, tantos, que las barcas no podían contenerlos. La red no era lo suficientemente fuerte y comenzó a romperse.

Sorprendido por este extraño milagro, y probablemente sobrecogido por la figura majestuosa de ese Personaje sin par que lo había realizado, Simón Pedro se consideró sumamente indigno de estar en tal compañía, y cayó de rodillas suplicando esta extraña oración: “Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.” Por tanto deseo que, en primer lugar, oigamos:

I. LA ORACIÓN SEGÚN LA PEOR INTERPRETACIÓN QUE PODAMOS DARLE.

Es siempre incorrecto dar la peor interpretación a las palabras de alguien, y por tanto no pretendemos hacerlo, excepto a manera de licencia. Únicamente por unos momentos, vamos considerar lo que podría llegar a pensarse de estas palabras. Cristo, por supuesto, no interpretó a Pedro de esta manera. Él entendió el mejor sentido a la frase. Pero si algún criticón hubiese estado allí, le habría dado una incorrecta interpretación a esta petición: “Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.”

Los impíos oran virtualmente con este tipo de oración. Cuando el Evangelio llega a ciertas personas y perturba sus conciencias, dicen: “sigue tu camino por hoy; cuando haya una ocasión más conveniente, te buscaré.” Cuando algún predicador problemático les habla de sus pecados, cuando pone una verdad quemante en sus conciencias, y los sacude de tal manera que no pueden dormir ni descansar, se enojan mucho con ese predicador y con la verdad que él tenía la obligación de predicarles. Y si ellos no le piden que se aparte de su camino, son ellos los que se apartan, lo que equivale a lo mismo, y el espíritu es: “no queremos abandonar nuestro pecado; no podemos desprendernos de nuestros prejuicios, de nuestras más queridas concupiscencias y tener que partir, alejándonos de nuestras costas; déjennos en paz; ¿qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?” Pedro no quería decir nada parecido, pero puede que haya algunas personas aquí presentes que sí quieran decir algo semejante, y que cuando evitan el Evangelio, y no le prestan atención, y lo desprecian y lo odian, si sumamos todo eso, virtualmente están diciendo: “Apártate de nosotros, oh Cristo.”

¡Ay!, me temo que hay algunos cristianos que de hecho (no diré que intencionalmente) realmente dicen esta oración. Por ejemplo, si un creyente en Cristo se expone a la tentación; si busca el placer que se mezcla con el pecado; si abandona las reuniones de los santos y encuentra consuelo en la sinagoga de Satán; si su vida es inconsistente en la práctica y también se vuelve inconsistente en virtud de su descuido de los deberes santos, de las ordenanzas, de la oración privada, de la lectura de la Palabra, y de cosas semejantes, ¿acaso ese cristiano no estaría diciendo: “Apártate de mí, Señor”? El Espíritu Santo mora en nuestros corazones y gozamos de Su presencia consciente, si somos obedientes a Sus amonestaciones. Pero si caminamos en dirección opuesta a Él, Él caminará en dirección opuesta a nosotros, y muy pronto tendremos que decir:

“¿Dónde está la bienaventuranza que conocí
Cuando vi por primera vez al Señor?”

¿Por qué retira el Espíritu Santo el sentido de Su presencia? ¿Acaso no es porque nosotros le pedimos que se vaya? Nuestros pecados Le piden que Se vaya; nuestras Biblias no leídas le piden a grandes voces, por decirlo así, que Se vaya. Tratamos al sagrado Huésped como si estuviéramos cansados de Él, y Él percibe esta insinuación y esconde Su faz, y luego nos afligimos y comenzamos a buscarlo de nuevo. Pedro no hace eso, pero nosotros sí. ¡Ay!, cuán a menudo debemos decir: “¡oh, Santo Espíritu, perdónanos por haberte vejado de tal manera, por haber resistido Tus advertencias, por haber apagado Tus dictados, y por haberte contristado! Regresa a nosotros, y habita con nosotros para siempre.”

Esta oración en su peor interpretación es ofrecida, en la práctica, por algunas iglesias cristianas. Yo creo que cualquier iglesia cristiana que se vuelva desunida, de tal forma que sus miembros no tengan un verdadero amor los unos por los otros, repite esa horrible súplica por esa misma falta de unidad. Es equivalente a que esa iglesia diga: “Apártate de nosotros, Espíritu de unidad! Tú únicamente habitas donde hay amor: nosotros quebrantamos Tu reposo: apártate de nosotros!” El Espíritu Santo se deleita en morar con un pueblo que es obediente a Su enseñanza, pero hay iglesias que no quieren aprender: rehúsan cumplir la voluntad del Señor, o aceptar la Palabra del Señor. Tienen otras normas, algún libro de hombres, y en las excelencias de la composición humana olvidan las glorias de la composición divina. Ahora, yo creo que allí donde cualquier libro, cualquiera que sea, sea puesto por encima o al lado de la Biblia, o donde cualquier credo o catecismo, independientemente de cuán excelentes sean, sean puestos a la par de esa perfecta Palabra de Dios, cualquier iglesia que haga eso, de hecho, está diciendo: “Apártate de nosotros, Señor.” Y cuando se trata de un error doctrinal real, particularmente de esos errores dolorosos de los que escuchamos hoy día, tal como la regeneración bautismal, y las doctrinas afines a ella, por decirlo así, es una terrible imprecación que pareciera decir: “¡Vete de nosotros, oh Evangelio! ¡Vete de nosotros, oh Espíritu Santo! Danos señales y símbolos, y eso basta; pero apártate de nosotros, oh Señor; estamos contentos sin ti.”

En cuanto a nosotros, nosotros como iglesia, podemos decir en la práctica esta oración. Si casi nadie asiste a nuestras reuniones de oración; si las oraciones en esas reuniones son frías y están muertas; si el celo de nuestros miembros se extingue; si no hay preocupación por las almas; si nuestros niños crecen sin el debido entrenamiento en el temor de Dios; si la evangelización de esta gran ciudad fuese entregada a otro grupo de obreros y nosotros nos quedáramos impasibles; si nos tornáramos fríos, poco generosos, indiferentes, apáticos; ¿qué peor cosa podríamos hacer en contra nuestra? ¿Cómo podríamos hacer esta terrible oración con mayor fuerza: “Apártate de nosotros: somos indignos de Tu presencia: vete, buen Señor? Que la palabra ‘Icabod’ sea escrita sobre nuestra paredes; queremos quedarnos con todas las maldiciones de Gerizim resonando en nuestros oídos.”

Digo, entonces, que la oración pudiera entenderse en este peor sentido. No tenía ese sentido: nuestro Señor no lo entendió así: nosotros tampoco debemos entenderla así en lo relativo a Pedro; pero cuidémonos, ¡oh!, cuidémonos de no ofrecerla así, nosotros mismos, en la práctica.

Pero ahora, a continuación, vamos a esforzarnos por tomar la oración tal como brotó de los labios y del corazón de Pedro:

II. UNA ORACIÓN QUE PODRÍAMOS JUSTIFICAR, Y CASI RECOMENDAR.

¿Por qué dijo Pedro: “Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador”? Hay tres razones. Primero, porque era un hombre; segundo, porque era un hombre pecador; y además, porque lo sabía, y se volvió un hombre humilde.

Así, entonces, el primer motivo de esta oración es que Pedro sabía que era un hombre, y por tanto, siendo un hombre, se sentía asombrado en presencia de alguien como Cristo. La primera visión de Dios ¡cuán asombrosa es para cualquier espíritu, aunque sea puro! Yo supongo que Dios nunca Se reveló completamente, no se podría haber revelado completamente a ninguna criatura, independientemente de cuán elevada fuera su capacidad. El Infinito deja anonadado a lo finito.

Ahora, allí estaba Pedro, contemplando por primera vez en su vida, de una manera espiritual, el sumo esplendor y gloria del poder divino de Cristo. Miró esos peces, y de inmediato recordó la noche de trabajo agotador en la que ningún pez recompensó su paciencia, y ahora los veía en grandes cantidades en la barca, y todo como resultado de este hombre extraño que estaba sentado allí, después de haber terminado de predicar un sermón todavía más extraño, que condujo a Pedro a considerar que nadie antes había hablado así. No sabía cómo ocurrió, pero se sintió avergonzado; temblaba y estaba asombrado ante esa presencia. No me sorprende, pues leemos que Rebeca, al ver a Isaac, descendió de su camello y cubrió su rostro con un velo; y leemos que Abigail, al encontrarse con David, se bajó prontamente del asno y se postró sobre su rostro, diciendo: “¡Señor mío, David!”; y encontramos a Mefi-boset depreciándose en la presencia del rey David, llamándose a sí mismo un perro muerto; no me sorprende que Pedro, en la presencia del Cristo perfecto, se abatiera hasta volverse nada, y en su primer asombro ante su propia nada y la grandeza de Cristo, casi no supiera qué decir, como alguien aturdido y deslumbrado por la luz, perturbado a medias, e incapaz de reunir sus pensamientos y ponerlos en un determinado orden. El mismísimo primer impulso fue como cuando la luz del sol golpea el ojo, y es una llamarada que amenaza con cegarnos. “¡Oh!, Cristo, soy un hombre; ¿cómo podré soportar la presencia del Dios que gobierna a los mismos peces del mar, y obra milagros como éste?”

Su siguiente motivo fue, ya lo he dicho, porque era un hombre pecador, y hay en ello algo de alarma mezclada con asombro. Como hombre se quedó pasmado ante el resplandor de la Deidad de Cristo; como pecador se quedó alarmado ante Su deslumbrante santidad. No dudo que en el sermón que Cristo predicó, había una denuncia tan clara del pecado, ajustando el juicio a cordel y a nivel la justicia, y tal declaración de santidad de Dios, que Pedro se sintió con el velo quitado, descubierto, con su corazón al desnudo: y ahora venía el remate. Quien había hecho esto podía también gobernar los peces del mar: debía, por tanto, ser Dios, y fue a Dios a Quien todos los defectos y males del corazón de Pedro habían sido revelados y por Quien fueron plenamente conocidos, y casi temiendo con un tipo de grito de alarma inarticulado, porque el criminal estaba en la presencia del Juez, y el hombre manchado en la presencia del Inmaculado, dijo: “Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.”

Pero he comentado que hubo una tercera razón, es decir, que Pedro era un hombre humilde, como se desprende del dicho, porque se conocía a sí mismo, y confesó valientemente que era un hombre pecador. Ustedes saben que a veces ha habido personas en el mundo que súbitamente descubrieron que algún rey o príncipe se acercaba a su pequeña casucha, y la buena ama de casa, cuando el mismo rey era el que venía a su choza, sentía como si el lugar en sí era tan inconveniente para él, que aunque ella hiciera lo mejor posible para su majestad, y estuviera contenta en su alma porque él honraría su casa con su presencia, no podía evitar decir: “¡oh!, que su majestad hubiera ido a otra casa más digna, que hubiera ido a la casa del hombre importante que está un poco más adelante, pues yo soy indigna de que su majestad venga aquí.”

Así Pedro sintió como si Cristo se rebajara casi al venir a él, como si fuera algo demasiado bueno de parte de Cristo, demasiado grande, demasiado amable, demasiado condescendiente, y parece que quiso decir: “ve a un lugar más elevado, Señor; no te sientes en este lugar tan bajo, en mi pobre barca, en medio de estos pobres peces torpes; no te sientes aquí, pues Tú tienes el derecho de sentarte en el trono del cielo, en medio de los ángeles que cantarán Tus alabanzas día y noche; Señor, no Te quedes aquí; ve arriba; toma un mejor asiento, un lugar más elevado; siéntate entre seres más nobles, que sean más dignos de ser bendecidos con las sonrisas de Su Majestad.”

¿No creen ustedes que quiso decir eso? Si están de acuerdo, no solamente podemos disculpar su oración, sino inclusive alabarla, pues hemos sentido lo mismo. “¡Oh!” hemos dicho, “¿acaso habita Jesús con unos cuantos pobres hombres y mujeres que se han reunido para orar en Su nombre? ¡Oh!, ciertamente no es un lugar lo suficientemente bueno para Él; Él debe tener el mundo entero y a todos los hijos de los hombres cantando Sus alabanzas; Él debe tener el cielo, incluso el cielo de los cielos: que los querubines y serafines sean Sus siervos, y los arcángeles desaten el calzado de Su pies: que se eleve al trono más elevado de gloria, y que se siente allí, y que no lleve más la corona de espinas. Que no sea despreciado ni rechazado más. Que sea adorado y reverenciado por siempre y para siempre.” Pienso que hemos sentido eso, y, si es así, podemos entender lo que sintió Pedro, “Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.” Ahora, hermanos y hermanas, hay momentos en los que estos sentimientos, si no pueden ser admirados en nosotros, son sin embargo disculpados por nuestro Señor, y tienen de todas formas algo en ellos, que Él mira con satisfacción. ¿Quieren que les mencione uno?

Algunas veces un hombre es llamado a una eminente posición de utilidad, y conforme el panorama se abre ante él, y ve lo que tendrá que hacer, y con qué honor el Señor se agrada en cubrirlo, es muy natural, y pienso que es casi espiritual, que se sobrecoja y diga: “¿quién soy yo para ser llamado a una obra como esta? Mi Señor, yo estoy dispuesto a servirte, pero ¡oh!, no soy digno.” Como Moisés, que estaba lo suficientemente contento de ser el siervo del Señor, y sin embargo dijo, y lo dijo de corazón: “Señor, soy tardo en el habla; soy hombre inmundo de labios, ¿cómo puedo hablar por Ti?” O, como Isaías, que se regocijó en decir: “Heme aquí, envíame a mí,” pero que sentía, “¡Ay de mí! Porque soy hombre incircunciso de labios; ¿cómo podré ir?” Pero no como Jonás, que no quería ir en lo absoluto, sino que a toda costa quería ir a Tarsis para escaparse de la obra en Nínive; sin embargo, tal vez también con un poco del sabor de la amargura de Jonás, pero principalmente con un sentido de nuestra propia indignidad para ser usados en un servicio tan grandioso, decimos: “Señor, no me pongas en eso; después de todo, puedo tropezar y deshonrarte; quiero servirte, pero para no ceder de ninguna manera bajo la presión, excusa a Tu siervo, y dale una asignación de servicio más humilde.” Ahora, yo digo que no debemos orar de esa manera, pero aun así, aunque hay algo indebido allí, hay un sedimento de bien que Cristo percibirá, en el hecho que vemos nuestra propia debilidad y nuestra propia incapacidad. Él no se enojará con nosotros, sino que, cribando el grano de la paja, aceptará la parte buena de nuestra oración, y perdonará la parte mala.

Además, a veces, queridos amigos, esta oración ha estado casi en nuestros labios en tiempos de intenso gozo. Algunos de ustedes entenderán lo que quiero decir: cuando el Señor se acerca a Sus siervos, y es como fuego consumidor, y nosotros somos como la zarza ardiendo con el sumo esplendor de Dios realizado en nuestras almas, muchos de los santos de Dios se han desmayado en tales ocasiones. Ustedes recuerdan que el señor Flavel nos relata que andando a caballo en un largo viaje a un lugar donde iba a predicar, tuvo tal sentido de la dulzura de Cristo y de la gloria de Dios, que no supo dónde estaba, y se quedó sentado en su cabalgadura durante dos horas, y el caballo sabiamente también se quedó quieto. Cuando volvió en sí, descubrió que había estado sangrando profusamente por el exceso de gozo, y al momento de lavarse la cara en el arroyo junto al camino, dijo estar convencido que sabía lo que era sentarse a las puertas del cielo, y que difícilmente podía decir que si hubiese atravesado las puertas que son perlas podría haber sido más feliz, pues el gozo era excesivo.

Voy a citar lo que he repetido muchas veces, las palabras del señor Welsh, un famoso teólogo escocés, que se encontraba bajo el influjo de uno de esos benditos delirios de luz celestial y comunión embelesada, cuando exclamó: “¡Espera, Señor! ¡Espera: es suficiente! ¡Recuerda que únicamente soy una vasija de barro, y si me das más, moriré!” Dios pone a veces Su vino nuevo en nuestras pobres botellas viejas, y entonces tenemos cierta tendencia a decir: “Apártate, Señor: no estamos listos todavía para Tu gloriosa presencia.” No se reduce a decir eso: no equivale a todas esas palabras, pero aun así, el espíritu está pronto, pero la carne es flaca, y la carne comienza a apartarse de la gloria porque aún no puede soportarla. Hay muchas cosas que Cristo nos diría, pero que no nos dice, porque todavía no podemos entenderlas.

Otro momento, en el que esto ha pasado por nuestra mente, sin que sea completamente correcto, o completamente pecaminoso (lo mismo que en las dos instancias anteriores), es cuando el pecador viene a Cristo, y ciertamente en alguna medida ha creído en Él, pero cuando al fin ese pecador percibe la grandeza de la misericordia divina, la riqueza del perdón celestial, la gloria de la herencia que es otorgada a los pecadores perdonados, entonces muchas almas respingan, diciendo: “es demasiado bueno para ser cierto; o si es cierto, no es cierto para mí.”

Yo recuerdo muy bien un arrebato sorprendente que tuve al respecto. Yo había creído en mi Señor, y había descansado en Él por algunos meses, y me regocijaba en Él, y un día, mientras me gozaba de la delicias de ser salvo, y me regocijaba en las doctrinas de la elección, la perseverancia final, y la eterna gloria, pasó por mi mente esta pregunta: “¿Y todo esto para ti, para un perro muerto como tú? ¿Cómo puede ser eso?” Y durante un tiempo fue una tentación tan fuerte, que no podía superarla. Era como decir espiritualmente: “Apártate de mí; soy un pecador demasiado grande para que estés en mi barca, demasiado indigno de tener tales bendiciones sin precio como esas que Tú me traes.” Ahora, yo digo que eso no es completamente erróneo, ni completamente correcto. Hay allí una combinación, y podemos disculparlo, y de alguna manera alabarlo, pero no enteramente. Hay otros momentos en los que el mismo sentimiento puede atravesar nuestro ser, pero no puedo detenerme a especificarlos. Puede haber ocurrido con algunos de ustedes aquí, y les pido que no se preocupen demasiado, ni que tampoco se excusen completamente, sino que continuemos con la siguiente enseñanza de esta oración:

III. UNA ORACIÓN QUE NECESITA ENMIENDAS Y CORRECCIONES.

Desde la perspectiva en que hemos estado viendo la oración, no era buena: ahora, veámosla de otra manera: “Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.” ¿No sería mejor decir: “Acércate más a mí, Señor, porque soy hombre pecador?” Sería una oración más valiente y una oración más tierna al mismo tiempo: más sabia y no menos humilde, pues la humildad adopta muchas formas. “Yo soy hombre pecador,” allí hay humildad. “Acércate a mí,” allí hay fe que impide que la humildad degenere en incredulidad y desesperación. Hermanos, ese sería un buen argumento, pues vean: “Señor, puesto que soy un pecador, necesito ser purificado; únicamente Tu presencia puede purificar verdaderamente, pues Tú eres el Refinador, y Tú en efecto purificas a los hijos de Leví: únicamente Tu presencia puede limpiar, pues el aventador está en Tu mano, y únicamente Tú puedes limpiar Tu era. Tú eres como fuego de refinador, o como jabón de lavador: acércate a mí, entonces, Señor, pues soy hombre pecador, y no quiero ser ya más un pecador; ven, lávame de mi iniquidad para que pueda ser limpio, y que tu fuego santificador cubra por completo mi naturaleza, hasta que hayas quemado en mí todo lo que sea contrario a Tu mente y a Tu voluntad.”

¿Se atreverían a decir esa oración? No es natural decirla; si pueden, yo les diría: “Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre.” Carne y sangre pueden hacerte decir: “Apártate de mí”; es únicamente el Espíritu Santo el que, bajo un sentido de pecado, puede poner una atracción divina en ustedes hacia el fuego purificador, y puede hacerlos anhelar, por tanto, que Cristo Se acerque a ustedes.

Además, “Acércate a mí, Señor, puesto que soy un hombre, y siendo un hombre soy débil, y nada puede volverme fuerte sino Tu presencia. Soy un hombre tan débil que si Tú te apartas de mí, desfallezco, me caigo, me consumo, me muero; acércate a mí, entonces, oh Señor, para que por Tu fuerza, yo pueda ser animado y hecho apto para el servicio. Si Tú te apartas de mí, no puedo servirte de ninguna manera. ¿Se levantarán los muertos para alabarte? ¿Pueden darte gloria los que están sin vida? Acércate a mí, entonces, Dios mío, aunque soy tan débil, y como un tierno padre que alimenta a su niño, y como el pastor que lleva sus ovejas, así acércate a mí.”

¿No creen que pudo haber dicho: “Acércate a mí, Señor, y mora conmigo, porque soy hombre pecador,” al recordar cómo había fracasado cuando Cristo no estaba cerca? Toda la noche había echado la red en el mar, entre muchos intentos y chapoteos, y la había recogido con ávidas miradas, revisándola a la luz de la luna, pero no había nada allí que recompensara su esfuerzo. La red fue echada de nuevo, y ahora que Cristo había venido, y que la red estaba llena a reventar, ¿no habría sido una oración adecuada: “Señor, acércate a mí, y concédeme que cada vez que trabaje, pueda tener éxito. Y si voy a ser pescador de hombres, acércate aún más a mí, para que cada vez que predique Tu Palabra, pueda llevar almas a Tu red, y a Tu iglesia, para que sean salvadas”?

Lo que quiero extraer del texto (y lo haría mejor si continuara aislando estos diferentes pensamientos) es esto: que es bueno que el sentido de nuestra indignidad nos conduzca, no a alejarnos de Dios, en una desesperación incrédula y petulante, sino a acercarnos más a Dios. Ahora, supongamos que soy un gran pecador. Pues entonces debo acercarme más a Dios por esa misma razón, pues hay una gran salvación provista para grandes pecadores. Yo soy muy débil e incapaz de llevar a cabo el gran servicio que Él me ha impuesto; no debo, entonces, rehuir el servicio ni rehuir a mi Dios, sino debo considerar que entre más débil sea, más espacio hay para que Dios reciba la gloria. Si yo fuese fuerte, entonces Dios no me usaría, porque mi fortaleza recibiría la alabanza por ello; pero mi incapacidad y mi falta de habilidad, y todo lo que lamento en mí en la obra de mi Señor, abren el espacio a codazos para que venga la omnipotencia y haga su obra.

¿No sería algo muy bueno si todos pudiésemos decir: “no me glorío en mis talentos, ni en mis conocimientos, ni en mi fuerza, sino que me glorío en mi debilidad, porque el poder de Dios descansa verdaderamente en mí? Los hombres no podrían decir: “ese es un hombre preparado, y gana almas porque es preparado.” No podrían decir: “ese es un hombre cuyas facultades de razonamiento son muy poderosas, y cuya fuerza de argumentación es muy clara, y gana pecadores convenciéndolos”; no, dirían más bien: “¿Cuál es la razón de su éxito? Nosotros no podemos descubrirla; no vemos en él nada diferente a los demás hombres, o tal vez vemos tan sólo la diferencia que él posee menos dones que los demás.” Entonces gloria sea dada a Dios; Él recibe la alabanza clara y precisamente, y Su cabeza es la que merece llevar la corona.

Vean, entonces, cuál es mi propósito con ustedes, amados hermanos y hermanas. Es este: no rehuyan la obra del Señor, ninguno de ustedes, sólo porque se sientan incapaces. Por esa misma razón, hagan más bien el doble. No abandonen la oración porque sientan que no pueden orar, sino que oren el doble, pues necesitan más oración, y en vez de estar menos con Dios, estén más tiempo con Él. No permitan que ningún sentido de indignidad los aparte. Un niño no debe huir de su madre en la noche porque necesite un baño. Sus hijos no se mantienen alejados de ustedes porque tengan hambre, o porque tengan sus ropas rotas, sino que se acercan a ustedes precisamente por esas necesidades. Ellos vienen porque son sus hijos, pero vienen más frecuentemente porque son hijos necesitados, porque son hijos afligidos.

Que cada necesidad, cada dolor, cada debilidad, cada tristeza, cada pecado los conduzcan a Dios. No digan: “Apártate de mí.” Es algo natural que lo digan, y no algo que deba ser condenado por entero, pero es algo glorioso, es algo que honra a Dios, es algo sabio, decir, al contrario: “Ven a mí, Señor; acércate a mí, porque soy hombre pecador, y sin Tu presencia estoy totalmente arruinado.”

No diré nada más, pero anhelo que el Espíritu Santo lo diga a algunas personas presentes en esta casa, que desde hace tiempo han sido invitadas a venir y poner su confianza en Jesús, pero que siempre han argumentado como razón para no venir, que son demasiado culpables o que están demasiado endurecidos, o demasiado algo o demasiado lo otro. ¡Es extraño que cuando un hombre encuentra una razón para venir, otro encuentra una razón para permanecer alejado! David oraba en los Salmos, “Por amor de tu nombre, oh Jehová, perdonarás también mi pecado, que es grande.” “Extraño argumento,” dirán. Es grandioso. “Señor, aquí hay gran pecado, y es algo ahora que amerita que un grandioso Dios lo trate. Aquí hay un pecado del tamaño de una montaña; Señor, otorga gracia omnipotente para quitarlo. Señor, aquí hay un pecado de la altura de un pico de los Alpes; que el diluvio de Tu gracia, como el diluvio de Noé, suba veinte metros por encima de él. Yo soy el primero de los pecadores; aquí hay lugar para el primero de los Salvadores.” ¡Cuán extraño es que algunos hombres conviertan esto en razón para detenerse lejos! Este cruel pecado de incredulidad es cruel para ustedes mismos; han desechado el consuelo que podrían disfrutar. Es cruel para Cristo, pues no hay dolor que lo haya herido más que ese pensamiento duro, poco generoso, que Él no está dispuesto a venir.

Crean, crean que nunca está más contento que cuando tiene abrazado a Su Efraín contra Su pecho, como cuando dice: “Tus muchos pecados te son perdonados.” Confía en Él. Si pudieras verlo, no podrías evitar confiar en Él. Si pudieras ver ese amado rostro, y esos ojos que una vez estuvieron enrojecidos por el llanto a causa de los pecadores que lo rechazaron, dirían: “he aquí, venimos a Ti; Tú tienes palabras de vida eterna; acéptanos, porque sólo en Ti nos apoyamos; nuestro pensamiento en Ti persevera, porque en Ti ha confiado.”

Y una vez hecho eso, descubrirán que descenderá a ustedes como la lluvia sobre la hierba cortada, como el rocío que destila sobre la tierra, y por medio de Él, sus almas reverdecerán; sus cilicios les serán quitados, y serán ceñidos con alegría, y se alegrarán eternamente en Él. Que el Señor mismo los lleve a esto. Amén.

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http://www.spurgeon.com.mx/sermon3407.html

¿DIOS ABORRECE EL PECADO, PERO AMA AL PECADOR?


¿DIOS ABORRECE EL PECADO, PERO AMA AL PECADOR?
Autor: Paulo Arieu
Publicado: 20 de Junio del 2014
Actualizado: Agosto 06 del 2014.
1. INTRODUCCIÓN:
Han escuchado la famosa frase: “Dios aborrece el pecado, pero ama al pecador”? Me imagino que si, pues, esta frase es muy usada por el Catolicismo, por el Humanismo, y hasta por aquellos que se dicen “cristianos evangélicos”. Pero, entre todos los que han escuchado esta frase popular, muy pocos saben su origen o quien fue el autor de esta enseñanza.Esta frase es de (san) Agustín deHipona y está escrita en el libro ‘La Ciudad de Dios’. LuegoGhandi la tomó prestada (borrowed) o la robó (stolen), dependiendo de quéautor estemos leyendo acerca deGhandi, y la colocó en una obra suya – autobiografía – en el año de 1929.
San Agustin escribió: (ingl.) he should not hate the person because of the fault, nor should he love  the  fault  because of the  person. He should hate the fault, but love the man. En español:“….Él debe odiar la falta, pero ama al hombre. Luego, Ghandi la tomó de Agustín; el filósofo humanista-hinduista Mahatma Gandhi dijo: “Dios aborrece el pecado, pero ama al pecador”.  Y hoy en día, hay muchos falsos maestros introducidos por Satanás en el cristianismo que lo enseñan como si fuera una enseñanza bíblica. De esta manera muchos seudo-predicadores de Dios predican la palabra de Gandhi y no la Palabra de Dios. Éstos creen en el evangelio de Gandhi y no en el Evangelio de Jesucristo.
2. GANDHI, SU OSCURA BIOGRAFÍA Y SU ENSEÑANZA HUMANISTA-HINDUISTA:

Mohandas Karamchad Gandhi, recibió el nombre honorífico de “Mahatma” (que significa “grande alma”) por parte del pensadorhinduista Rabindranat Tagore, de esta manera se empezó a llamarMahatma Gandhi. Otros le llamaban “bapu”, que significa “padre”. Él mencionaba a un dios en sus enseñanzas, pero el dios que él mencionaba no era el Dios de La Biblia, su dios era “Krisna”, el dios del hinduismo lleno de misticismo y humanismo. Él profesaba la religión del hinduismo, y su espiritualidad estaba basada en laautoflagelación y obras no conforme a la palabra de Dios, propia de su naturaleza caída no regenerada por el Espíritu Santo.Promovía la huelga de hambre, bregó por el retorno a las viejas tradiciones hindúes, ayunaba por motivos ajenos a la voluntad de Dios. Según algunos historiadores, financio grupos guerrilleros de parias en el sur de India, contradiciendo su propia filosofía de “no violencia”. A los 36 años, estando casado, decidió guardar celibato, motivado por la doctrina hinduista “brahmacharia”. Luego promovio tal doctrina en base a experimentos sexuales como el desnudismo.

Su lucha fue por la Independencia de la India, y no contra el pecado, la carne o el diablo. Es a raíz de la apostasía creciente profetizada por La Biblia, que la filosofía de Gandhi y de otros falsos maestros se ha introducido entre el cristianismo “Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras…” (2Pe 2:1)

He aquí algunas de sus frases que resumen sus enseñanzas:

Frase 1: “El mejor libro a estudiar es el de la humanidad… No podemos perder la fe en la humanidad.” Pero La Biblia dice que no pongamos nuestra confianza en el hombre o en la humanidad. “Hombres son, y no Dios.” (Is 31:3) “Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová.” (Jer 17:5)

Frase 2: “Si quieres cambiar al mundo, cambiate a ti mismo.” Pero La Biblia dice que el hombre no tiene el poder de cambiarse a si mismo. “el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos.” (Jer 10:23) “De Jehová son los pasos del hombre; Cómo, pues, entenderá el hombre su camino?” (Pr 20:24)

Frase 3: “La verdad es lo que te dice tu voz interior.” Pero La Biblia dice que el hombre no tiene ninguna verdad, solo Cristo, Él es la unica verdad absoluta, y nada tiene que ver con alguna voz interior humana: “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” (Jn 14:6) “y la Verdad vino por medio de Jesucristo.” (Jn 1:17) y no por la voz interior del hombre.

3. ¿DIOS ABORRECE EL PECADO, PERO AMA AL PECADOR?

Esta frase muy usada por el evangelismo moderno no está basada en las Sagradas Escrituras. Piensa que estás en Sodoma para evangelizarlos, y les predicas diciendo: “Dios te ama pecador…” y luego Dios destruye la ciudad. Ves lo absurdo de presentar el evangelio de esa manera, pues “los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová en gran manera.” (Gn 13:13) e iban a ser destruidos por sus pecados. De la misma manera el hombre caído será destruido en el día del juicio si no se arrepiente de su maldad y cree en Cristo. Por tanto, los pecadores necesitan oír un mensaje de arrepentimiento y fe, y no un mensaje de amor que les “acaricie el oído” o les “mueva las emociones”. La frase de “Dios te ama” nunca fue el inicio de una predicación evangelística, nunca fue el texto principal para exponer el evangelio a los inconversos, nunca fue una frase que hayan usado los discípulos al anunciar a Cristo.

Puedes buscar en toda tu Biblia y no hallarán tal frase para hacer evangelismo de parte de los discípulos. Algunas personas bienintencionadas o no entendidas me dirán, pero mira lo que dice Romanos 5:8 y Juan 3:16…. Pues, si estudiamos Romanos 5:8 vemos que esta texto forma parte del mensaje dirigido a los creyentes y no a inconversos. Dichos oyentes ya eran salvos, por tanto, podían comprender el amor de Dios, desde el punto de visto bíblico, que había sido derramado en sus corazones. Mientras que Juan 3:16 es el único texto de la cual no se puede hacer doctrina de un solo texto, y en ese texto el autor expresa la manifestación del amor de Dios hacia el mundo, porque Dios es amor. Y ese amor está abierto a todo hombre que crea en Jesucristo, y no al que no cree.

Solo un creyente puede recibir ese amor, porque si toda la humanidad estuviera bajo el amor de Dios, entonces, todos serían salvos, como enseña el Catolicismo, y no habría necesidad de convertirse a Cristo ya que Dios ama al hombre así de pecador.

Dios aborrece el pecado: “Porque Jehová es justo, y ama la justicia.” (Sal 11:7) “Oh Dios, has amado al justicia y aborrecido la maldad.” (Sal 45:7)

Dios aborrece al pecador:
 “Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad… Aborreces a todos los que hacen iniquidad.” (Sal 5:4-5)
“Dios es juez justo, Y Dios está airado contra el impío todos los días.” (Sal 7:11)
 “La ira de Jehová contra los que hacen mal.” (Sal 34:16)
“El rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal.” (1 Pe 3:12)
 “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injustica de los hombres que detienen con injusticia la verdad.” (Ro 1:18)
 “Abominación son a Jehová los perversos de corazón.” (Pr 11:20)

El hombre no podrá entender acerca del amor de Dios, si es que antes no entiende su estado caído pecaminoso ante Dios, y su necesidad de arrepentimiento y fe en Cristo como Salvador. ¿De qué manera? Pues, mostrándole al hombre natural su naturaleza caída exponiendo la ley de Dios “porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.” (Ro 3:20) y vean que “sirven a la inmundicia y a la iniquidad.” (Ro 6:19) porque “todo designio de los pensamiento del corazón de ellos es de continuo solamente el mal.” (Gn 6:5) y “buscaron muchas perversiones.” (Ec 7:29) “se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.” (Ro 1:21) siendo esclavos voluntarios del pecado (Jn 8:34)

Con esto, se derriba el orgullo humano de creerse buena persona y de creer que irá al cielo por llevar una vida moral. La moralidad le podrá librar de la cárcel, pero no le salvara de la condenación eterna en el infierno. Todo camino que lleve el hombre sin Cristo es “espacioso y lleva a la perdición.” (Mat 7:13) solo Cristo es el único Camino al cielo. Solo cuando un hombre entiende su condición perversa, abominable, vil, e inmunda a causa de su pecado es que, si el Espíritu Santo obra en tal, vendrá arrepentido a Cristo y le abrazará como su único Salvador.

“Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” (Hch 4:12) “quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio.” (Tit 1:14) “a fin de que cada uno se convierta de su maldad.” (Hch 3:26)

Y si Dios los salva, entonces podrán entender que la salvación es por gracia de Dios, y ahí recién podrán entender acerca del verdadero amor de Dios.

Reflexiones interesantes

Aunque fuese verdad que esa cita hubiese salido de Gandhi, podemos ver estas cosas importantes e interesantes:

1) El concepto de “pecado” y de “pecador” de Gandhi es totalmente diferente al Bíblico.

NO EXISTE pecado sin tener como UNA VERDAD ABSOLUTA lo que Dios habló en Génesis 2:17 (Gandhi no creía en Jehová Dios de la Biblia)

Si la palabra “pecado” está en unos labios de un hombre ATEO esa palabra es una COPIA DEFORMADA no solamente por el significado ANTI-BIBLICO que reside en ella, sino que está DESCONTEXTUALIZADA una vez que LA CRUZ, LA VIDA ETERNA, EL INFIERNO Y NUESTRO SEÑOR JESÚS no forman parte de la ecuación de quien la pronuncia, como en el caso de este noble hombre que no sabemos si está en el Cielo o en el Infierno.

Por el otro lado cuando se dice o repite que Ghandi fue el autor, debemos saber que es una leyenda urbana (FALSA), que se ha propagado masivamente en interntet en este año de 2014.

LA PRIMERA APARICIÓN DE “PECADO”

La primera aparición de la Palabra “pecado” está en Génesis 4:7 y es Dios quien la usa en Primera Persona advirtiendo a Caín acerca de las consecuencias de hacer el mal:

  • Gn:4:6,7 Entonces Jehová dijo á Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué se ha inmutado tu rostro? 7 Si bien hicieres, ¿no serás ensalzado? y si no hicieres bien, el pecado está á la puerta: con todo esto, á ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él. (RVA)

La 2da aparición en la Biblia está en Génesis 13:13

  • Gn:13:13: Mas los hombres de Sodoma eran malos y pecadores para con Jehová en gran manera. (RVA)

Sin embargo, antes de que estuvise Escrito el Pentateuco, en Job ya el Señor había dejado la 1era referencia Escrita acerca del pecado en Job

  • Jb:1:5:”….: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado á Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días. (RVA)

EL AMOR DE DIOS Y LA HUMANIDAD

Jn:3:16: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

“Pecador” y “ser humano” es exactamente lo mismo pues “por cuanto todos pecaron”.

Pareciera que los Calvinistas están mostrando que solamente ellos son los únicos amados por Dios.

Algo interesante es que cuando se debate este tema acerca de que Dios no ama al pecador, el vesículo Juan 3:16 DESAPARECE de los argumentos a favor:

  • “de tal manera amó Dios al mundo”….

Dios es Amor: “Gr. AGAPE” y el mundo  q.d cada ser humano es el objeto de Su Amor y el mundo está lleno por completo de pecadores (salvos y no salvos)

Dios aborrece al pecador? Puede el hombre dejar de ser pecador? Puede Dios dejar de Amar?

Respuesta: No….!

No somos pecadores porque pecamos: pecamos porque somos pecadores.

Puede Dios dejar de Amar algún instante de su Eternidad?

El amor nunca deja de ser cuando el amor es genuino..

  • 1 Cor:13:8: La Caridad nunca deja de ser: mas las profecías se han de acabar, y cesarán las lenguas, y la ciencia ha de ser quitada; (RVA)

Dios los bendiga. Gracia y Paz

 

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San Agustin, La Ciudad de Dios,(2011). Pag. 389, Publicado por Iuan de la Cuesta. Translated by Antonio de Roys y Rozas. Editor:Francisco de Robles ((Madrid). (1 Jun. 2011)

M. K. GandhiAn Autobiography: The Story of My Experiments With Truth, Pag. 439, 554.