Es biblico el sometimiento de la mujer al hombre, en el seno del matrimonio?


Es biblico el sometimiento de la mujer al hombre, en el seno del matrimonio?

Por Paulo Arieu

Someteos unos a otros en el temor de Dios. Las casadas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.” (Efesios 5.21–24, RVR60)

La Biblia nos enseña claramente que la mujer debe someterse al liderazgo espiritual del marido. La Biblia nos dice que el hombre es cabeza de la mujer, asi como Cristo es la cabeza de la Iglesia. Pero el sometimiento es mutuo. El hombre es la cabeza del hogar,pero ambos cónyuges deben luchar siempre por ponerse de acuerdo en todos los temas en los que surga desacuerdo en el seno del hogar. Pero por supuesto, ese hombre debe ser un lider espiritual que ame y respete a su mujer como si esta fuese una reina. El apostol Pedro escribió que descuidar este aspecto del respeto mutuo en el hogar puede estorbar sus vidas espirituales.

De la misma manera, ustedes maridos, tienen que honrar a sus esposas. Cada uno viva con su esposa y trátela con entendimiento. Ella podrá ser más débil, pero participa por igual del regalo de la nueva vida que Dios les ha dado. Trátenla como es debido, para que nada estorbe las oraciones de ustedes.(I Pedro 3:7 NTV).

También el apostol Pablo exhortó a sus lectores como deben comportarse entre ellos los cónyuges:

“Someteos unos a otros en el temor de Dios. Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,  a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.  Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia,  porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia.  Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido.”

Creo que la Biblia es clara cuando dice que “LAS ESPOSAS SON LLAMADAS A SOMETERSE AL AMOROSO LIDERAZGO DE SUS MARIDOS”[0], como citan Gary Smalley y John Trent[1]. Gary Smalley y John Trent, escriben en un libro, explicando que significaba someterse en los tiempos bíblicos:

La palabra sumisión ha llegado a significar ceder a la presión, tragarse los sentimientos reales, arrinconarse, desconectar el cerebro, funcionar mal, y servilismo, pero eso es exactamente lo opuesto de lo que quiere decir la Biblia cuando le dice a las mujeres que se sometan a sus maridos. En Efesios 5, antes de llamar a las mujeres a que se sometan, leemos: “Someteos unos a otros en el temor de Dios” (Efesios 5:21 RV 1960). En griego, el lenguaje original del Nuevo Testamento someterse a otra persona era, en realidad, un vocablo que significaba apoyo, lealtad voluntaria y cooperación. Lo que dejaba lugar a la creatividad y aun al cuestionamiento, mientras mantenía un alto grado de dedicación. No en sí ninguno de los conceptos nocivos de excesivo control o manipulación, sino que denota trabajo en equipo y respeto mutuo.  Para la esposa, la sumisión implica responder al liderazgo su marido “como al Señor” (Efesios 5:23) no como quien es inferior, sino como una que está dedicada a una meta mutua que es digna de su vida.[2]

Como podemos ver, si que es bíblico la sumisión, pero esto no significa que el hombre deba ser autoritario con su esposa, “porque acá manda el hombre o porque la Biblia lo dice así que el hombre es la autoridad de la casa”. Eso es machismo y autoritarismo, y se aleja del plan misericordioso de Dios respecto de la familia y del significado del contexto cultural del vocablo sumisión. Lamentablemente, el movimiento feminista radical ha desviado a la mujer del respeto al hombre, y los ha enfrentado a ambos en una guerra de sexos con el cuento de la liberación femenina y los derechos de la mujer. La mujer ya no solo vota, trabaja libremente, estudia lo que se le da la gana, pero también se independizó del hombre de tal manera que muchas veces ya no necesitan de los servicios del hombre. Muchas mujeres tardarán anos en darse cuenta que la soledad no es lo ideal para la felicidad. Y que armar una familia aunque presenta sus desafios tiene muchos aspectos positivos. Pero muchas veces sucede que las mutuas faltas de respeto en el hogar resultan un pretexto para que la mujer imponga su matriarcal voluntad. Si hay comunicación efectiva entre los integrantes de una familia, no deberían haber faltas de respeto en el seno del hogar.  

El patriarcalismo biblico no se parece en nada al patriarcalismo cultural de nuestros tiempos. Pero el matriarcado  tampoco es la solución para la felicidad en el hogar. Comúnmente, los hombres son mas fuertes que las mujeres y cuando no se sienten respetados, tienden a ponerse violentos, lamentablemente, cayendo en casos de violencia doméstica. Los que sufren las consecuencias son los niños, porque entonces el Estado interviene a través de la justicia y si  ese matrimonio no termina pronto en divorcio, retiran los niños del hogar y los ponen en hogares sustitutos. La mujer no es inferior al hombre, en absoluto,ni menos inteligente que el, ni imbécil de mente (lat. imbecilis mentis), como decían los romanos en la antiguedad [3]. Pero recordemos que el hombre tiene autoridad espiritual delegada por Dios,claro que si y cada mujer cristiana debería recordarlo antes de desautorizarlo porque si nomás. Principalmente a la hora de educar los niños.

Gary Smalley y John Trent dan un ejemplo ilustrativo de la sumisión:

La idea es como la llamada al Congreso del presidente Bush para que autorizara la acción militar contra Saddam Hussein a fin de sacarlo de Kuwait. Entonces el general Powell, el presidente del Estado Mayor Conjunto de las fuerzas militares norteamericanas, responde: “Sí, señor”, y se pone en contacto con otro comandante en jefe, el general Schwarzkopf, para juntos trazar el plan. Luego, el general Schwarzkopf reúne a sus comandantes, que a su vez emiten órdenes a todas las ramas del aparato militar centradas en un claro propósito: “Vamos a sacar de Kuwait a ese hombre con su ejército”. Cada grupo dice que sí cuando le llega el turno de responder, agrega su propia creatividad y esfuerzo al plan general y trabaja duramente para cumplir la meta primaria presentada por sus líderes. No captaste sentimientos de inferioridad cuando salieron las fotografías del general Schwarzkopf en las que él caminaba entre las tropas, les saludaba con apretones de mano, oraba con ellos antes que fueran a combatir. Percibías su lealtad, claridad de propósito y mutua disposición de servir. Y algo más entre él y sus tropas: amor genuino. Pero alguien tenía que tomar el mando, ellos lo sabían, lo necesitaban, les trajo la victoria más rápida y decisiva de la historia militar norteamericana. Liderazgo amoroso y sumisión voluntaria. [4]

Ojala cada familia pudiera reflexionar sobre estos temas tan de moda en nuestros tiempos.El mensaje de Efesios 5 es que maridos y esposas necesitan tener claramente establecidos sus planes, metas y proyectos como familia. ¿Cuál es la colina que ustedes como familia, van a conquistar? ¿Cuál es la meseta a que queremos llegar en unión de nuestros hijos? ¿Hacia dónde vamos, como pareja, para el término del año que viene? —de los próximos cinco años? —del tiempo que nos queda por vivir?

En fin, amado lector, yo espero sus críticas y comentarios. Deseo de todo corazón que este artículo le ayude a contruir un mejor matrimonio y a llevarse mejor con su pareja. Guardando el testimonio como familia cristiana ante los ojos de una sociedad hipercritica con el cristianismo.

Dios lo bendiga ricamente y la paz de Dios abunde en su matrimonio.

Notas

[0] Smalley, Gary & Trent, John.(1994). El valor oculto de un hombre. El extraordinario impacto de un hombre sobre su familia. Página 69. 1era. edición. Editorial Unilit,Miami,EE.UU. Impreso en Colombia.

[1] El Dr. John Trent es un autor galardonado de libros sobre el matrimonio y la familia, como The Blessing.  Él es el creador de la manera de observar a las personalidades de los personajes León, Nutria, Golden Retriever y Beaver (LOGB). También es el presidente de StrongFamilies.com y el Centro de StrongFamilies son organizaciones comprometidas con el fortalecimiento del matrimonio y las relaciones familiares en todo el mundo.  Él y su esposa Cindy han estado casados por 30 años y tienen dos hijas, Kari y Laura.Citado en https://en.wikipedia.org/wiki/John_Trent

Gary Thomas Smalley (16 de septiembre de 1940 – 6 de marzo de 2016) fue consejero familiar, presidente y fundador del Smalley Relationship Center y autor de libros sobre relaciones familiares desde una perspectiva cristiana. Entre otros temas, enseñó acerca de los cuatro temperamentos en un formato basado en animales conocidos, la nutria, el león, el perro cobrador y el castor. Citado en https://en.wikipedia.org/wiki/Gary_Smalley

[2] Smalley, Gary & Trent, John.(1994). El valor oculto de un hombre. El extraordinario impacto de un hombre sobre su familia. Página 69. 1era. edición. Editorial Unilit,Miami,EE.UU. Impreso en Colombia.

[3] http://protestantedigital.com/blogs/3465/Mujer_imbecillitas_mentis

[4] Smalley, Gary & Trent, John.(1994). El valor oculto de un hombre. El extraordinario impacto de un hombre sobre su familia. Página 69-70. 1era. edición. Editorial Unilit,Miami,EE.UU. Impreso en Colombia.

Las mujeres y la depresión


Las mujeres y la depresión

El riesgo de sufrir depresión es mayor para la mujer que para el hombre.

El número de mujeres que sufren de depresión grave y distimia es el doble que el de los hombres. Esta proporción de dos a uno no depende de factores raciales o culturales ni de la situación económica. La misma proporción existe en otros diez países del mundo.

El mismo número de hombres y mujeres padecen de trastorno bipolar (maniaco-depresión), pero las mujeres típicamente tienen más episodios depresivos y menos episodios de manía. Asimismo, un número mayor de mujeres padece de una variedad de ciclos rápidos del trastorno bipolar, que puede ser más resistente al tratamiento estándar.

Se sospecha que una variedad de factores únicos en la vida de la mujer juegan un papel muy importante en la depresión. La investigación hoy en día se concentra en entender estos factores, que incluyen: factores reproductivos, hormonales, genéticos o biológicos; el maltrato y la opresión; factores interpersonales; y ciertas características psicológicas y de personalidad.

Aun así, las causas específicas de la depresión en la mujer no son claras, ya que muchas mujeres que han sido expuestas a estos factores no sufren de depresión. Lo que sí está claro es que independientemente de los factores que contribuyen a la misma, la depresión es una enfermedad para la cual disponemos de varios tratamientos eficaces.

Las variadas dimensiones de la depresión en la mujer

Los investigadores se están concentrando en las siguientes áreas al estudiar la depresión en la mujer:

Adolescencia

Antes de la adolescencia, casi no hay diferencia en la incidencia de depresión entre los niños y las niñas. Pero entre las edades de 11 y 13 años hay un alza precipitada en la incidencia de depresión en las niñas. Al llegar a los 15 años, las mujeres tienen una probabilidad dos veces mayor que los varones de haber experimentado un episodio depresivo serio. Esto ocurre en un momento durante la adolescencia en el que los roles y las expectativas cambian drásticamente. Los factores de estrés durante la adolescencia incluyen la formación de una identidad, la sexualidad en desarrollo, la separación del adolescente de los padres, y la toma de decisiones por primera vez. Todo esto se suma a otros cambios físicos, intelectuales y hormonales. Estos factores de estrés son generalmente diferentes para los varones, y en las mujeres pueden estar relacionados con la mayor incidencia de depresión. Hay estudios que demuestran que durante el bachillerato las niñas tienen tasas de incidencia más altas de depresión, trastornos de ansiedad, trastornos de alimentación, y trastornos de desajuste emocional que los varones. Los hombres, por otro lado, presentan una tasa más alta de trastornos de comportamiento disruptivo.

Edad adulta: relaciones interpersonales y roles en el trabajo

El estrés en general puede contribuir a la depresión en las personas que estan predispuestas biológicamente a la enfermedad. Algunos investigadores proponen la teoría de que la alta incidencia de depresión en la mujer no se debe a una mayor vulnerabilidad, sino a las situaciones de estrés que muchas mujeres enfrentan. Estos factores de estrés incluyen las responsabilidades primordiales en el hogar y el trabajo, ser madre soltera, el cuidado de los niños y padres ancianos. No se entiende todavía del todo de que manera estos factores afectan específicamente a la mujer.

Tanto en las mujeres como en los hombres, la incidencia de depresión grave es mayor para los separados y divorciados, y menor para los casados; pero mayor para las mujeres en ambos casos. La calidad de un matrimonio, sin embargo, puede contribuir significativamente a la depresión. Se ha demostrado que la falta de una relación de intimidad y confianza, en combinación con problemas maritales graves, están relacionados con la depresión en la mujer. De hecho, se demostró que las tasas de incidencia de depresión más altas son en las mujeres con matrimonios infelices.

Acontecimientos relacionados con la sexualidad femenina

Estos incluyen el ciclo menstrual, el embarazo, el puerperio, la infertilidad, la menopausia y, a veces, la decisión de no tener hijos. Estos acontecimientos causan fluctuaciones en el estado de ánimo y en algunas mujeres incluye la depresión. Los investigadores han confirmado que las hormonas afectan las substancias químicas del cerebro que controlan las emociones y los estados de ánimo. No se conoce hasta el momento, sin embargo, ningún mecanismo biológico específico que explique la acción de las hormonas en este proceso.

Muchas mujeres experimentan ciertos cambios físicos y de comportamiento asociados con las distintas fases del ciclo menstrual. En algunas mujeres, estos cambios son severos, ocurren regularmente, e incluyen estados de depresión, irritabilidad, y otros cambios emocionales y físicos. Estos cambios, conocidos como síndrome premenstrual o trastorno disfórico premenstrual, típicamente comienzan luego de la ovulación y gradualmente se intensifican hasta que comienza la menstruación. Los científicos están explorando cómo el ciclo de altas y bajas, en la concentración del estrógeno y otras hormonas, pueden afectar los procesos químicos del cerebro relacionados específicamente con los trastornos depresivos.

Las fluctuaciones en el estado de ánimo durante el puerperio pueden variar desde “bajas” pasajeras del estado de ánimo que ocurren inmediatamente después del parto, hasta episodios de depresión grave que se transforman en depresiones severas, discapacitantes y psicóticas. Hay estudios que sugieren que las mujeres que experimentan depresión grave luego del parto a menudo han tenido episodios previos de depresión, aunque éstos pueden no haber sido diagnosticados y la paciente no haber recibido tratamiento.

El embarazo (si es deseado) raramente es un factor contribuyente a la depresión, y el aborto no parece aumentar la incidencia de la depresión. Las mujeres que tienen problemas de infertilidad pueden experimentar extrema ansiedad o tristeza, pero no se ha determinado si esto contribuye al aumento de la incidencia de la depresión. Además, la etapa de ser madre puede ser una de alto riesgo para la depresión por el estrés y las exigencias que conlleva.

La menopausia, en general, no representa un aumento en el riesgo de la depresión. De hecho, hay estudios que han demostrado que la depresión durante la menopausia, aunque anteriormente se consideró como un trastorno específico, no es diferente a la de otras edades. Las mujeres más propensas a sufrir de depresión durante esta etapa son aquellas con un historial de episodios depresivos previos.

Consideraciones culturales

En cuanto a la depresión en general, la tasa prevalente de depresión entre las mujeres de origen africano e hispano sigue siendo el doble de la de los hombres del mismo origen. Hay ciertos factores, sin embargo, que indican que la depresión grave y la distimia probablemente se diagnostican con menos frecuencia en las mujeres afroamericanas y con un poco más frecuencia en las hispanas que en las mujeres caucásicas. La información de prevalencia para otros grupos raciales y étnicos no es definitiva.

Los síntomas se pueden presentar de manera distinta, y esto puede influir el que se reconozca y diagnostique la depresión en las minorías. Por ejemplo, los afroamericanos son más propensos a quejarse de síntomas somáticos, como el cambio de apetito y los malestares y dolores en el cuerpo.

Además, la manera en que las personas perciben los síntomas de la depresión depende de su cultura. Tales factores deben ser considerados al trabajar con mujeres de distintos orígenes étnicos.

Victimización

Hay estudios que demuestran que las mujeres que fueron acosadas o maltratadas sexualmente en su niñez tienden más a sufrir de depresión clínica en algún momento de su vida en comparación con las que no tuvieron esa experiencia. Además, varios estudios muestran una mayor incidencia de depresión entre las mujeres que fueron violadas en la adolescencia o en la edad adulta. Estas observaciones son muy importantes, ya que más mujeres que hombres han sido víctimas del abuso sexual en la niñez. Las mujeres que han sido víctimas de otras formas comunes de maltrato, como el maltrato físico o el acoso sexual en el trabajo, pueden también tener una mayor incidencia de depresión. El maltrato puede llevar a la depresión porque baja la autoestima y causa tristeza, culpabilidad y aislamiento social. Es posible que existan factores de riesgo para la depresión de tipo biológico y ambiental, como la crianza en una familia disfuncional. Se necesita más investigación para entender si la victimización está específicamente ligada a la depresión.

Pobreza

Las mujeres y los niños representan el setenta y cinco porciento de la población que vive en situación de pobreza en los EE.UU. La pobreza trae consigo muchos factores de estrés como el aislamiento, la incertidumbre, los acontecimientos negativos frecuentes y el poco acceso a los recursos de ayuda. La tristeza y la falta de entusiasmo son comunes entre las personas de ingresos bajos y entre aquéllas que no tienen apoyo social. Pero las investigaciones no han establecido todavía si la depresión es más prevalente entre las personas que enfrentan estos factores ambientales de estrés.

La depresión en la tercera edad

Hace algún tiempo, se pensaba que las mujeres eran particularmente susceptibles a la depresión cuando los hijos se iban de la casa y ellas enfrentaban el “síndrome del nido vacío”, sintiendo una pérdida profunda de propósito e identidad. Sin embargo, los estudios científicos no demuestran un aumento de depresión en las mujeres en esta etapa de la vida.

Al igual que en los grupos más jóvenes, más mujeres que hombres padecen de depresión en la vejez. Similarmente, en todas las edades, el no estar casado (incluyendo la viudez) es un factor de riesgo para la depresión. Lo más importante es que la depresión no se debe considerar como una consecuencia normal de los problemas físicos, sociales y económicos que se enfrentan en la tercera edad. De hecho, hay estudios que muestran que la mayoría de las personas adultas se sienten satisfechas con su vida.

Tratamiento

Aproximadamente 800,000 personas quedan viudas cada año. En su mayoría estas personas son mujeres de mayor edad, y presentan un cuadro de síntomas depresivos bien variado. La mayoría no necesita tratamiento, pero aquellas con tristeza moderada o severa parecen mejorarse al asistir a grupos de apoyo o recibir otros tratamientos psicosociales. Sin embargo, una tercera parte de las personas viudas, sean hombres o mujeres, tienen un episodio de depresión grave en el primer mes luego de la muerte del cónyuge, y la mitad de éstas permanecen clínicamente deprimidas por un año. Estos trastornos depresivos responden al tratamiento con antidepresivos, pero todavía se está investigando cuándo es el mejor momento para comenzar la terapia y cómo se deben combinar los medicamentos con tratamientos psicosociales.

Fuente:

National Institute of Mental Health

Extraído de

http://www.geosalud.com/depresion/mujeres.htm