Pragmatismo: Modernismo Reciclado


Pragmatismo: Modernismo Reciclado

¿Es el Pragmatismo Realmente una Amenaza Grave?

Estoy convencido de que el pragmatismo plantea precisamente la misma sutil amenaza a la iglesia en nuestra época que lo que el modernismo representó casi un siglo atrás.

El Modernismo fue un movimiento que abarcó la alta crítica y la teología liberal, al tiempo que negó casi todos los aspectos sobrenaturales de la cristiandad. Pero el modernismo no surgió primero como un ataque abierto contra la doctrina ortodoxa. Los primeros modernistas parecían preocupados principalmente con la unidad interdenominacional. Ellos estaban dispuestos a restar importancia a la doctrina por ese objetivo, porque creían que la doctrina era de por sí divisiva y una iglesia fragmentada llegaría a ser irrelevante en la era moderna. Para aumentar la relevancia del cristianismo, los modernistas trataron de sintetizar las enseñanzas cristianas con las últimas ideas de la ciencia, la filosofía y la crítica literaria.

Los modernistas vieron la doctrina como una cuestión secundaria. Hicieron hincapié en la fraternidad y la experiencia y dejaron de hacer hincapié en las diferencias doctrinales. La Doctrina, según ellos, debe ser fluida y adaptable, ciertamente no es algo por lo que vale la pena luchar. En 1935, John Murray dio esta evaluación del modernista típico:

El modernista muy a menudo se enorgullece de la suposición de que se ocupa de la vida, con los principios de conducta y el hacer operativo los principios de Jesús en todos las áreas de la vida, individuales, sociales, eclesiásticas, industriales y políticas. Su lema ha sido que el cristianismo es vida, no doctrina, y piensa que los cristianos ortodoxos o fundamentalistas, como le gusta llamarlo, se refiere simplemente a la conservación y la perpetuación de los dogmas de fe doctrinal desgastadas, una preocupación que hace de la ortodoxia en su estima una petrificación fría y sin vida del cristianismo. [“The Sanctity of the Moral Law,” Collected Writings of John Murray, 4 vols. (EdinburghBanner of Truth, 1976),1:193.)]

Cuando precursores de la modernidad comenzaron a aparecer a finales de 1800, pocos cristianos se preocuparon. Las controversias más acaloradas en aquellos días eran relativamente pequeños retrocesos contra hombres como Charles Spurgeon, -hombres que estaban tratando de advertir a la iglesia acerca de la amenaza. La mayoría de los cristianos-en particular los líderes de la iglesia –fueron completamente in-receptivos a este tipo de advertencias. Después de todo, no era como si los de afuera estuvieran imponiendo nuevas enseñanzas sobre la Iglesia, se trataba de personas de dentro de las denominaciones y los estudiosos, en eso. Ciertamente no tenían una agenda para socavar el núcleo de la teología ortodoxa o para atacar el corazón del cristianismo. La división y el cisma parecían un peligro mucho mayor que la apostasía.

Pero cualesquiera que sean los motivos de los modernistas en un primer momento, sus ideas no representaban una grave amenaza a la ortodoxia, como la historia ha demostrado. El movimiento generó enseñanzas que diezmaron a prácticamente todas las principales denominaciones en la primera mitad de este siglo. Al minimizar la importancia de la doctrina, el modernismo abrió la puerta al liberalismo teológico, el relativismo moral, y la incredulidad a escala. La mayoría de los evangélicos hoy en día tienden a equiparar la palabra “modernismo”, con la negación a gran escala de la fe. A menudo se olvida que el objetivo de los primeros modernistas era simplemente hacer la iglesia más “moderna”, más unificada, más pertinente y más aceptable para la época moderna escéptica.

Al igual que los pragmáticos de hoy.

Como la iglesia de hace cien años, vivimos en un mundo de cambios rápidos –con avances importantes en la ciencia, la tecnología, la política mundial, y la educación. Al igual que los hermanos de esa generación, los cristianos de hoy están abiertos, incluso ansiosos, por el cambio en la iglesia. Al igual que ellos, anhelamos la unidad entre los fieles. Y como ellos, somos sensibles a la hostilidad de un mundo incrédulo.

Desafortunadamente, hay por lo menos otro paralelo entre la iglesia de hoy y la iglesia en el siglo XIX: muchos cristianos parecen ignorar por completo, ó no quieren ver, que graves peligros amenazan a la Iglesia desde dentro. Sin embargo, si la historia de la Iglesia nos enseña algo, nos enseña que los ataques más devastadores en la fe siempre han comenzado como errores sutiles que surgen desde dentro.

Viviendo en una época inestable, la Iglesia no puede permitirse el lujo de ser vacilante. Servimos a la gente desesperada en busca de respuestas, y no podemos suavizar el tono de la verdad o atenuar el evangelio. Si hacemos amistad con el mundo, nos colocamos en enemistad con Dios. Si confiamos en los mecanismos mundanos, automáticamente renunciar al poder del Espíritu Santo.

Estas verdades son afirmadas repetidas veces en la Escritura: “¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Santiago 4:4). “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.” (1 Jn. 2:15).

  • “El rey no se salva por la multitud del ejército, Ni escapa el valiente por la mucha fuerza. Vano para salvarse es el caballo; La grandeza de su fuerza a nadie podrá librar” (Sal. 33:16, 17). “¡ Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque son valientes; y no miran al Santo de Israel, ni buscan a Jehová!” (Isa. 31:1). “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos” (Zacarías 4:6).

¿Es Pecado Aún La Mundanalidad?

La mundanalidad rara vez es mencionada siquiera hoy en día, mucho menos identificada por lo que es. La palabra misma está comenzando a sonar pintoresca. Mundanalidad es el pecado de permitir que los apetitos, ambiciones, o la conducta de uno sean moldeados de acuerdo a los valores terrenales. “Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.” (1 Jn. 2:16, 17).

Sin embargo, hoy tenemos el extraordinario espectáculo de programas de la iglesia diseñados expresamente para satisfacer el deseo carnal, los apetitos sensuales, y el orgullo humano “los deseos de la carne y los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida”. Para lograr esta atracción mundana, las actividades de la iglesia a menudo van más allá de la mera frivolidad. Desde hace varios años un colega mío ha sido recaudador de un “archivo de horror” de recortes que informan cómo las iglesias están empleando innovaciones para evitar que los servicios de adoración se conviertan en aburridos. En los últimos cinco años, algunas de las iglesias evangélicas más grandes de América han utilizado trucos mundanos como payasadas, variedades, exposiciones de lucha libre, e incluso contar chistes para darle vida a sus reuniones del domingo. Ninguna clase de bromas, al parecer, es demasiado ofensiva para ser introducidas en el santuario. Lo burlesco se está convirtiendo rápidamente en la liturgia de la Iglesia pragmática.

Por otra parte, muchos en la iglesia creen que esta es la única manera en que lleguen a alcanzar al mundo.. Si las multitudes inconversas sin iglesia no quieren himnos tradicionales ni predicación bíblica, se nos dice, hay que darles lo que quieren. Cientos de iglesias han seguido precisamente esa teoría y en realidad examina a los incrédulos para aprender lo que se tardarían en logar que asistan.

Sutilmente el objetivo es convertirse en asistencia a la iglesia y la aceptación en lugar de una vida transformada.. La predicación de la Palabra y la confrontación directa del pecado se consideran medios arcaicos e ineficaces para ganar el mundo. Después de todo, esas cosas realmente alejan más a la gente. ¿Por qué no atraer a la gente en el redil ofreciéndoles lo que desean, creando un ambiente acogedor y confortable, y atendiendo a los mismos deseos que constituyen sus impulsos más fuertes? En tanto podamos lograr que acepten a Jesús de alguna manera, haciéndolo más agradable o haciendo Su mensaje menos ofensivo.

Ese tipo de pensamiento mal distorsiona la misión de la iglesia. La Gran Comisión no es un manifiesto de comercialización. La evangelización no requiere de vendedores, sino de profetas. Es la Palabra de Dios, y no cualquier tentación terrenal, la que planta la semilla para el nuevo nacimiento (1 Ped. 1:23). No ganamos nada, sino el desagrado de Dios, si queremos eliminar lo ofensivo de la cruz (cf. 5:11).

¿Toda Innovación es incorrecta?

Por favor no malinterprete mi preocupación. No es la innovación en sí a lo que me opongo. Yo reconozco que los estilos de adoración están siempre en movimiento. También me doy cuenta que si el puritano típico del decimoséptimo siglo entrara en Grace Community Church (donde soy pastor) podría verse afectado por nuestra música, probablemente consternado al ver hombres y mujeres sentados juntos, y muy posiblemente perturbados por que usamos un sistema público de dirección. Spurgeon mismo no apreciaría nuestro órgano. Pero yo no estoy a favor de una iglesia estancada. Y yo no estoy ligado a ningún estilo musical o litúrgico en particular.. Esas cosas en sí mismas no son cuestiones de las Escrituras, incluso la dirección. Tampoco creo que mis preferencias personales en la materia sean necesariamente superiores a los gustos de los demás. No tengo ningún deseo para fabricar algunas reglas arbitrarias que rigen lo que es aceptable o no en los servicios de la iglesia. Hacerlo sería la esencia del legalismo.

Mi queja es hacia una filosofía que relega la Palabra de Dios a un papel subordinado en la iglesia. Creo que es anti-bíblico elevar el entretenimiento sobre la predicación y la adoración en el servicio de la iglesia. Y yo estoy en contra de aquellos que creen que el arte de vender puede llevar a la gente al reino más eficazmente que un Dios soberano. Esa filosofía ha abierto la puerta a la mundanalidad en la iglesia.

“Porque no me avergüenzo del evangelio”, escribió el apóstol Pablo  (Romanos 1:16). Desafortunadamente, “avergonzarse del Evangelio” parece cada vez más apto a una descripción de algunas de las iglesias más visibles e influyentes de nuestra época.

Veo sorprendentes paralelismos entre lo que está sucediendo en la iglesia de hoy y lo que ocurrió hace cien años. Cuanto más leo sobre aquella época, más se refuerza mi convicción de que estamos viendo que la historia se repite.

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Traducción: Armando Valdez / Lunes, 14 de diciembre 2009  (Por John MacArthur)  Tomado de Shepherds Fellowship Pulpit Magazine / Visto aca

Fundamentalismo parte 2


Fundamentalismo parte 2

¿A que se le llama fundamentalismo?

Llamamos fundamentalismo, en un sentido amplio, a cualquier pensamiento radical que considere los fundamentos en los que descansa su doctrina o ideología como inamovibles y absolutamente verdaderos. Una persona fundamentalista no admite posibles interpretaciones sobre la doctrina en la que cree y no tolera que alguien la relativice o limite su alcance.

El término ‘fundamentalismo’ comenzó siendo aplicado a determinados grupos religiosos para quienes sus doctrinas debían aceptarse al pie de la letra, sin tolerar interpretaciones o matizaciones. Por tanto, el fundamentalismo considera necesario admitir literalmente el conjunto de dogmas en los que se fundamentan sus creencias religiosas. Los movimientos fundamentalistas, pues, se basan exclusivamente en la fe.

Desde un punto de vista filosófico, cualquier fundamentalismo se caracteriza por un rechazo sistemático del racionalismo y el cientifismo, por cuanto éstos propugnan métodos racionales y experimentales para conceder validez objetiva a cualquier teoría. Para los fundamentalistas, sólo la fe debe guiar la actitud del creyente.

Su crítica a la racionalidad se justifica de la siguiente manera: la razón humana es limitada y, por tanto, cae en equivocaciones. Aunque a veces parezca estar fundada en conocimientos objetivos, éstos son meras “ilusiones” o “apariencias”: la única verdad está recogida en la religión, puesto que Dios es infalible.

Dentro de la historia de la filosofía, el movimiento de la Ilustración (siglo XVIII) se caracterizó por su crítica radical a todos los fundamentalismos basados en la religión o en las ideas tradicionales, proponiendo como único criterio científico el uso de la Razón. Esa actitud dio pie, en la civilización occidental, al auge de la ciencia y a la desaparición de la teología como conocimiento científico en los siglos posteriores. Sin embargo, en muchos lugares donde el movimiento ilustrado fue ignorado, la religión siguió constituyendo la base material donde se inspiraba el conjunto de ideologías y creencias dominantes. Eso explica que los fundamentalismos religiosos sean más frecuentes hoy en áreas geográficas (países islámicos, grandes zonas de África y Asia) que no sufrieron las enormes transformaciones sociales provocadas por la Revolución industrial durante los siglos XVIII y XIX.

El fundamentalismo cristiano apareció a finales del siglo XIX y principios del XX. La conferencia realizada en 1876 con participación de representantes de diferentes denominaciones se opusó a los estudios que en la fecha se adelantaban sobre historicidad de la Biblia. En 1909 se publicó una serie de 12 libros llamados Los Fundamentos en los que se exponen los principios de este movimiento. En resumidas cuentas los fundamentalistas evangélicos tienen en común defender ciegamente la infabilidad de la Biblia, por tal razón se explica el rechazo a la teoría de la evolución (tanto biológica, prebiótica y del Universo), el rechazo a la crítica bíblica. La defensa de la Biblia como autoridad incustionable hace que los fundamentalistas esten de acuerdo en defender el nacimiento virginal de Jesús, su divinidad, muerte expiatoria y la resurrección de su cuerpo, la creencia en el segundo regreso de Cristo a la Tierra y en el inminente fin del mundo. Recientemente la lucha por prohibir la legalización de las uniones civiles entre personas del mismo sexo ha llegado a ser un componente importante de sus agendas.

Algunos protestantes norteamericanos han apostado por apoyar la separación entre la Iglesia y el Estado, como es el caso de los adventistas. No así los evángelicos más recalcitrantes. Ellos creen que precisamente por no participar activamente en la política se ha prohibido el rezo en las escuelas públicas y se ha facilitado la enseñanza de la biología evolutiva en las clases de ciencias. Estos creyentes, decididos a dar la batalla, han optado por aliarse a los republicanos para que estos transformen en leyes su agenda moral. A cambio de votos incondicionales esperan que los republicanos cumplan con sus promesas de impedir las investigaciones con células madre, revertir la ley del aborto, suprimir la enseñanza del darwinismo, prohibir los matrimonios homosexuales y restablecer los rezos en las escuelas.

Son interesantes y diversas las características que diferentes autores le inculcan al fundamentalismo en general:

Armstrong destaca tres características que dicho estudio expone detalladamente:

1) El fundamentalismo es, en general, una forma de espiritualidad que resulta de la percepción de una crisis generalizada de la sociedad.

2) Los fundamentalistas creen participar en una guerra cósmica entre el bien y el mal, y temen ser aniquilados por todos aquellos que representan las políticas seculares y laicas.

3) Los fundamentalistas rompen con las corrientes principales de la sociedad y crean contracorrientes con un claro sentido pragmático, lo que les ha permitido participar en actividades de apoyo social, institucional y en la formación de ideologías para la militancia política.”

Martín E. Marty y R. Scott Appleby, en su trabajo El proyecto fundamentalismo, presentan del fundamentalismo dos características básicas o esenciales: Que es moderno y es religioso.

Lo primero porque es una nueva reacción de un nuevo tradicionalismo, que se apoya en conceptos modernos, tales como los medios de comunicación, y cuyo fin es oponerse radicalmente a los cambios que instaura la cultura moderna; y lo segundo, porque se sitúa en las interpretaciones sobrenaturales de la vida y del mundo, construido sobre estructuras rituales y ceremoniales, y racionalizadas, en algunos casos, a través del discurso y el lenguaje teológico, que se encuentra mucho más allá de la actividad cultural. El pensamiento del fundamentalista se caracteriza en que tiene una mirada estática del mundo y de los principios religiosos esenciales, que ellos defienden aún de forma violenta.

Para Juan Manuel Sanchéz Caro, en su obra 10 palabras clave sobre fundamentalismo, las características de los fundamentalistas son:

Una clara acentuación de la inerrancia bíblica, una abierta hostilidad a la denominada teología modernista y a la exégesis llamada liberal, especialmente al uso de los métodos histórico-críticos, y la convicción de que quienes no comparten con ellos estos criterios no son del todo “verdaderos cristianos”.

Para este autor los principios del fundamentalismo son: la inerrancia de las Escrituras, el nacimiento virginal de Jesucristo, La muerte redentora de Jesucristo, su resurrección física y su poder de hacer milagros.

Para este autor los criterios para identificar el fundamentalismo, son:

“1. Es un movimiento cristiano que se caracteriza por nacer en el ámbito de la religiosidad experiencial de corte evangelista, y que considera la Biblia como única autoridad.

2. Es un movimiento que absolutiza la Biblia y la lee directamente como palabra de Dios, por lo que la entiende dotada de inerrancia verbal y absoluta. Además, hace de ella el único y absoluto elemento de contraste y verificación de la conversión, dejando de lado el ámbito de la comunidad eclesial y su mediación, lo cual no quiere decir que carezca de otras mediaciones.

3. Es un movimiento que se siente en peligro ante determinados rasgos de la modernidad, principalmente ante la aplicación de la crítica racional a la Biblia, pues considera que a ella puede accederse directamente y que no existe distancia apreciable entre Dios que habla y el texto bíblico, por una parte, y entre la Biblia y el lector de cada tiempo, por otra. En esta dirección el significado y la dirección primaria del fundamentalismo los dan el literalismo bíblico, la defensa de su autoridad, la desconfianza ante el mundo moderno y la inteligencia racional. Es decir, la Sagrada Escritura se convierte en el centro de la actividad y la vida del fundamentalismo, en la medida en que es asumida como un escrito divino transparente, que incluso humaniza el pensamiento y la acción de Dios a través de la revelación bíblica.

Se caracterizan por lo general en estipular:

  1. La infalibilidad de la Biblia y su historicidad plena
  2. La creación en una semana literal (rechazo del Evolucionismo)
  3. La independencia de la Iglesia del estado, el nacimiento virginal de Jesús
  4. El Rapto de los creyentes a la segunda venida de Cristo con el Milenio.

Bases para una definición del término

De todos modos, tratando de dar cuenta de un fenómeno que comparte rasgos en distintos lugares del mundo, en sentido amplio, el término fundamentalismo daría cuenta de una forma moderna de religión politizada a través de la cual los “verdaderos creyentes” resisten la marginación de la religión en sus respectivas sociedades. Todas las variantes compartirían su resistencia, cuando no declarada hostilidad, a la secularización, y buscan reestructurar las relaciones e instituciones sociales y culturales según los preceptos y normas tradicionales. Algunos buscan combatir el secularismo a través de escuelas, prensa, academias; otros ingresan a la arena política y otros abandonan la política convencional y el marco jurídico, y practican la violencia y la guerra religiosa para intimidar o derrocar gobiernos.

Hay quienes trazan una distinción entre “restauradores de la fe” y “fundamentalistas”; los primeros serían devotos pero apolíticos, y no pretenderían forzar la conversión de los demás; los segundos serían aquellos que pretenden cambiar la conducta tanto de aquellos que comparten su fe como de aquellos que no la comparten. En este sentido, habría que entender que el “fundamentalismo genuino” es a la vez religioso y político; entiende que las circunstancias le exigen actuar políticamente (tal vez de forma violenta) a fin de cumplir con sus obligaciones religiosas.

El fundamentalismo cristiano es básicamente la interpretación literal de la Biblia

-Rechaza el aporte de lo científico

-Es la dogmatización de la concepción cristiana

-El cristianismo en el fondo es tradición. No tradicionalismo, que es cuando se idolatra el cristianismo.

-El fundamentalismo también está en el Cristianismo. Ejemplo: sostener que la creación se dio tal como está anunciada en el Génesis

-Para los que defienden la letra de la Biblia: Creación y evolución son incompatibles

-El fundamentalismo bloquea el diálogo (también el cientifismo).

Indudablemente el tema del fundamentalismo cristiano necesita ser estudiado a fin de auscultar sus verdaderos alcances y el papel que actualmente está desempeñando en la filosofía contemporánea, la filosofía política actual y sus posibles tendencias futuras. Tambien en la teologia. Es un tema que necesita ser pensado por lo actual y porque no es una mera expresión teórica, sino que se está convirtiendo en modelo de gobierno, de vida y de convivencia social.

Definición:

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, en su vigésima segunda edición, registra dos nuevas entradas: fundamentalismo y fundamentalista. El primero se define como “Movimiento religioso y político de masas que pretende restaurar la pureza islámica mediante la aplicación estricta de la ley coránica a la vida social”; la segunda acepción reza: “Creencia religiosa basada en una interpretación literal de la Biblia, surgida en Norteamérica en coincidencia con la Primera Guerra Mundial“; y, la tercera acepción: “Exigencia intransigente de sometimiento a una doctrina o práctica establecida”. Del término fundamentalista, se ofrece una definición sucinta y funcional: “Perteneciente o relativo al fundamentalismo” y “Partidario o seguidor de cualquier fundamentalismo”

“Fundamentalismo.Movimiento sectario de la religión islámica y de otras religiones en favor de una interpretación literal de los libros sagrados para una administración autoritaria del Estado y de la sociedad. El fundamentalismo pretende imponer la pureza en la doctrina religiosa y en las costumbres sociales, y establecer así un puritanismo intransigente, como en algunas Iglesias protestantes norteamericanas, o un régimen teocrático, como en el Irán de Jomeini y en otros países musulmanes. Todo fundamentalismo religioso o político constituye una serie amenaza para la práctica de los derechos humanos” Diccionario Espasa Derechos Humanos. Hernando Valencia Villa. Editorial Planeta. Madrid, 2003

Como puede verse de las citadas definiciones sobre fundamentalismo se tiene que en un principio se tuvo el fundamentalismo como algo propio de la religión, sin embargo en una de ellas se amplió a “una doctrina o práctica establecida”, esto quiere decir que ya no se concibe el fundamentalismo como un concepto estrictamente religioso, sino por el contrario como una forma de radicalismo -monoteísta, panteísta e incluso seudorreligiones ateas y el ateísmo mismo- “los fundamentalistas son radicales pero no están locos, se integran simbióticamente con el mundo moderno y se fijan objetivos prácticos, utilizando el lenguaje trascendental de la teología y la religión.”

Para otros doctrinantes se tiene que el fundamentalismo tiene connotaciones amplias y de profundidad social: el fundamentalismo hace parte de lo que Peter L. Berger (1999) ha denominado “La desecularización del mundo”.

Según este autor, al final del siglo XX, y contrario a los que se creyó durante este siglo (en especial después de 1945), la religión ha recuperado un espacio central en la dirección de sus problemas sociales y en el intento de encontrar mecanismos de ordenamiento político, institucional, económico y de mantenimiento de la cultura. Berger al respecto cree que los teóricos de la secularización están equivocados: “Mi punto es que la asunción de que nosotros vivimos en un mundo secularizado es falsa. El mundo de hoy, con algunas excepciones, […] es uno tan furiosamente religioso como siempre lo ha sido, y en algunos lugares mucho más aún…”

J. Habermas afirma sobre el concepto Fundamentalista: “Con ese calificativo designamos una actitud espiritual que se empeña en la imposición de convicciones y de razones propias aun cuando ellas están lejos de ser aceptadas generalmente. Eso vale especialmente para verdades de fe religiosas. No debemos, ciertamente, confundir dogmática y ortodoxia con fundamentalismo. Toda doctrina religiosa se apoya en algún núcleo dogmático de verdades de fe. Y a veces hay una autoridad como el papa o la congregación de fe que establece cuáles concepciones se desvían de la ortodoxia. Una ortodoxia como ésa se vuelve fundamentalista cuando los guardianes y los representantes de la verdadera fe ignoran la situación epistémica de una sociedad pluralista desde el punto de vista de las concepciones del mundo y se empeña – incluso con violencia– en la imposición política y en la obediencia general de su doctrina” .

Para Hans Küng, “el fundamentalista es el que – sea de tradición luterana, calvinista, pietista o eclesiástica libre- se confiesa partidario de la inspiración literal y, por consiguiente, de la inerrancia (ausencia de error) absoluta de la Biblia”, el término se “confiesa” se debe entender no en términos de teoría científica, sino de una confesión de fe.

Según la definición dada en el Congreso Mundial de Fundamentalistas de principios de 1920, un fundamentalista es: Un creyente “nacido de nuevo” en el Señor Jesucristo que:

  • Considera la Biblia como la Única Inerrante, Infalible y Verbalmente inspirada Palabra de Dios.
  • Cree literalmente en todo lo que la Biblia dice (y por ello por ejemplo el rechazo del evolucionismo).
  • Juzga todas las cosas a la Luz de la Escritura (la Biblia) y es únicamente juzgado por la Escritura.
  • Cree en las verdades fundamentales de la fe cristiana histórica: La Trinidad, la Encarnación, el nacimiento virginal de Cristo, la muerte vicaria de Cristo, la resurrección corporal de Cristo, su ascensión al Cielo y su Segunda Venida, el Nuevo Nacimiento mediante la regeneración del Espíritu Santo, la Resurrección de los santos para vida eterna y la de los impíos para juicio final y castigo eterno en el infierno, la comunión con los santos, los cuales son el Cuerpo de Cristo.
  • Fidelidad práctica a la fe cristiana en la vida cotidiana, en el trabajo, familia y la sociedad, y empeño en predicarla a toda criatura de palabra y con el ejemplo.
  • Denuncia y separación de toda negación eclesiástica de dicha fe, de todo compromiso con el error y toda contemporización con el mundo y de toda apostasía de la Verdad.
  • Contiende ardientemente por la fe que fue dada una vez a los santos.

Recientemente, debido al mal uso que los medios han dado al término “fundamentalismo” (de cuño cristiano conservador) los bautistas fundamentalistas han comenzado a llamarse a si mismos: “Conservadores”, “Fundamentales” o “Iglesias Bíblicas”.

Los líderes fundamentalistas se han preocupado mucho más de los programas de acción misionera y socio-política que de sistematizar sus creencias.Pero coinciden en una plataforma doctrinal, que se apoya en tres puntos:

1) La inspiración verbal e inerrancia de cada palabra de la Biblia, en concreto de la “King James Bible” (Biblia del rey Jaime), editada en 1611. Para ellos, la Biblia está exenta de error en todo lo que dice, ya se trate de afirmaciones sobre historia, geografía y ciencia, ya de afirmaciones teológicas.

2) Una peculiar visión del mundo: de una parte, afirman que el mundo está casi totalmente sometido al poder del demonio o del mal hasta que llegue su fin y, de otra, mantienen la proximidad de éste. Sus creencias conducen a un estilo de vida que exige la adecuada “alimentación” (oración, estudio de la Biblia) y la “abstinencia” del tabaco, café, alcohol, droga, etc. Y estas exigencias han resultado eficaces para su proselitismo en pueblos donde no pocos hombres gastan su jornal los fines de semana en bebidas alcohólicas, con las consiguientes tensiones familiares.

3) Una escatología que divide en siete periodos o “dispensaciones” la historia de la relación entre Dios y la humanidad. Se habría iniciado ya la última dispensación con catástrofes como las guerras mundiales, etc.

Su vertiente política se puso en marcha en 1974 con la coalición entre el fundamentalismo (factor religioso) y Nueva Derecha (factor político), que cristalizó en la Nueva Derecha Cristiana. La NDC participó activamente en la campaña presidencial de Reagan, apoyando el libre mercado, la preservación de los valores tradicionales (norteamericanos) y el anticomunismo militante.

Su proyección político-religiosa sobre América Latina cuenta con una táctica global, el plan llamado Amanecer. Su estrategia es “conquistar” a las personas clave de las naciones clave para que “caiga” toda la nación y sus limítrofes. Atienden sobre todo a los políticos, hombres de negocios, jefes militares, etc., y los invitan a almuerzos y días de trabajo en hoteles de lujo, pero sin descuidar el trato individualizado, también del pueblo sencillo al cual dirigen su actividad televangelista.»

Según el diccionario de la Real Academia Española:

Es un término derivado del adjetivo fundamental, es decir, aquello que sirve de fundamento; lo más importante; si nos referimos aun edificio, la piedra fundamental. Podría hablarse de varios tipos de fundamentalismos: vital, político y cultural y, dentro de este, el fundamentalismo religioso. Referido a la religión, se trata de un movimiento intensamente antimodernista, que se manifiesta en todas las religiones, especialmente en las llamadas religiones del libro: cristianismo, islamismo y judaísmo. Por ello, más que de fundamentalismo, debemos hablar de fundamentalismos, porque son muchos y variados, además de ser un fenómeno con el que tienen que convivir casi todas las culturas. Hace alusión a la reacción de las religiones frente a los procesos de modernización, reacción provocada por el miedo que producen los cambios culturales y sociales y la pérdida de referentes simbólicos y míticos del sistema de valores. En cualquier caso, propicia una ideología de la intolerancia y del fanatismo.

Desde un punto de vista positivo, el fundamentalismo busca un soporte absolutamente seguro de las creencias, protector de toda duda o inseguridad, pudiendo variar, según los casos, los contenidos objeto de ese fundamento. Aplicado al cristianismo, el término tiene su origen más conocido en el campo protestante, en una serie de folletos aparecidos a principios del siglo XX (entre 1910 y 1915) en Estados Unidos. En dichos folletos, de entre los que destaca The Fundamentals, se plantea lo que sus impulsores consideraban las doctrinas irreductibles de la fe, creencias sin las que el cristianismo ya no podría considerarse como tal. Estos escritos darían lugar a la aparición de la World’s Christian fundamentals Association (1919). Ahora bien, sus orígenes más remotos habrían de buscarse en el puritanismo inglés, la influencia del metodismo wesleyano y las corrientes restauracionistas y premilenaristas.

Continua….