¿Sabes por qué Maria Magdalena Ungió a Jesus?


¿Sabes por qué Maria Magdalena Ungió a Jesús?

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Maria Magdalena

En la profecía mesiánica del Salmo 45, se nos dice que las prendas del Señor olían a mirra y áloe. Antes de que Jesús fuera sepultado, Nicodemo coloco mirra y áloe sobre su cuerpo. Y usó la misma cantidad que se utilizaba para enterramientos reales – cien libras (45kg) de valor. Con este acto, Nicodemo testificó que él creía que Jesús era un rey. 

  • Después de todo esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero secretamente por miedo de los judíos, rogó a Pilato que le permitiese llevarse el cuerpo de Jesús; y Pilato se lo concedió. Entonces vino, y se llevó el cuerpo de Jesús. También Nicodemo, el que antes había visitado a Jesús de noche, vino trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como cien libras.Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús, y lo envolvieron en lienzos con especias aromáticas, según es costumbre sepultar entre los judíos.(Juan 19:38-40, RVR 1960)

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Libro dice que Jesús se casó y tuvo hijos con María Magdalena


Libro dice que Jesús se casó y tuvo hijos con María Magdalena

El Nazareno además habría sobrevivido a varios intentos de asesinato

jesusCristo murió en manos del Imperio Romano.

Foto: Morguefile

Por:
Redacción

PUBLICADO: Nov, 11, 2014 9:36 am EST

Un nuevo libro sobre la vida de Jesucristo revela que el profeta cristiano estuvo casado con María Magdalena y tuvo hijos.

El controversial texto se titula el “El evangelio perdido” y fue escrito por Barrie Wilson y Simcha Jacobovici. El libro sale a la venta el miércoles.

Los autores dicen que en un documento que descubrieron se asume que Jesucristo se comprometió con la mujer señalada como prostituta y tuvo dos hijos con ella.

Además de llevar una vida sexual y familiar, Jesús también es descrito como un sobreviviente de varios intentos de asesinato a lo largo de su vida.

Según el libro, Cristo tenía conexiones políticas con el Imperio Romano pese a ser condenado a muerte por Poncio Pilato, su gobernador en Judea.

El Washington Post dice que la investigación se basa en un documento encontrado en una biblioteca británica. Este fue hallado en un monasterio en Egipto y aunque no menciona a Cristo literalmente, describe una personalidad similar.

Wilson es profesor de estudios religiosos en York University en Toronto, y Jacobovici es una escritora israelí-canadiense.

Los autores revelarán más detalles en una rueda de prensa el miércoles en Londres.

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http://www.eldiariony.com/libro-jesus-caso-hijos-maria-magdalena

Fieles cargaron contra la BBC por insinuar que Jesús se casó con Magdalena


Fieles cargaron contra la BBC por insinuar que Jesús se casó con Magdalena

Tierra santa. Melvyn Bragg, voz respetada de la BBC y cristiano intachable, grabó el polémico envío en Jerusalen.

A muchos catolicos sinceros le han vendido que Maria Magdalena era una mujer de dudosa reputacion.Para otros, que fue la esposa de Jesus,luego de su resurreccion y que se fueron a vivir su historia de amor a otro lado, y que Jesus no ascen…dio nada al cielo, que todo esto de su asuncion es mentira. Yo la elogie a la esposa de mi primo, incluso, con la figura de esta mujer, y el pobre se sintió hasta avergonzado por el testimonio de esta mujer,pero ella fue mas revolucionaria con su vida que muchas feministas de hoy en dia.Incluso, donó su  fortuna personal para la causa de Cristo.!!!

Un programa especial de la BBC emitido el Viernes Santo y en hora de máxima audiencia provocó una airada e inmediata reacción de cientos de cristianos, anglicanos y católicos del Reino Unido, indignados por la “sexualización” de la figura de Jesús en la fecha más sagrada del año. Y algunos fieles cristianos cargaron contra un programa de la BBC por insinuar que Jesús se casó con Magdalena. Un programa especial emitido el Viernes Santo, que habló de besos en la boca y contacto íntimo entre el Cristo y la mujer pecadora, desató la ira.

El grupo Christian Concern ha encabezado las protestas y ha lanzado una “acción de alerta” entre sus miembros para protestar contra la BBC, que vuelve a estar en el ojo del huracán tras el escándalo del presentador pederasta Jimmy Savile. “En vez de promover un mejor entendimiento de la verdad cristiana y de realizar una investigación apropiada, la BCC ha preferido lanzar un ataque provocativo sobre la figura de Cristo, basado en insinuaciones, expertos dudosos y medias verdades”, declaró al Huffington Post Andrea Minichiello Williams, al frente de Christian Concern.

“El Misterio de María Magdalena” indagaba en la relación de Jesús con su discípula e insinuaba que posiblemente llegaron a casarse, a partir de los evangelios apócrifos y de textos antiguos (no incluidos en el Nuevo Testamento) en la que la describían como su “esposa” y daban fe de besos en la boca y contactos íntimos entre ellos.

El programa lo presentaba Melvyn Bragg, una de las voces más reputadas de la BBC y con un perfil de cristiano intachable. El director Rob Cowling trasladó el escenario a Israel y Palestina, para dar más credibilidad al documental que pretendía indagar en la auténtica relación entre Jesucristo y su “mujer pecadora” (según San Lucas).

El grupo Christian Concern ha encabezado las protestas y ha lanzado una “acción de alerta” entre sus miembros para protestar contra la BBC, que vuelve a estar en el ojo del huracán tras el escándalo del presentador pederasta Jimmy Savile. “En vez de promover un mejor entendimiento de la verdad cristiana y de realizar una investigación apropiada, la BCC ha preferido lanzar un ataque provocativo sobre la figura de Cristo, basado en insinuaciones, expertos dudosos y medias verdades”, declaró al Huffington Post Andrea Minichiello Williams, al frente de Christian Concern.

“El momento elegido para la emisión del programa ha sido especialmente ofensivo”, añadió Andrea Minichiello Williams. “El Viernes Santo marca el recuerdo de la crucifixión de Cristo y la BBC decide ese mismo día impugnar la pureza de Jesús y sugerir que María Magdalena fue su amante”.

“Es increíble que la BBC emita un programa de esta naturaleza como un evento especial para la Pascua”, añade la directora de Christian Concern. “La emisión ha servido para reforzar la comprensión superficial de la historia de Jesucristo, en contra de lo que los cristianos creen hoy en día”. El reverendo Michael Nazir-Ali, ex Obispo de Rochester, ha criticado también duramente a la BBC por “un documental altamente ofensivo para los devotos cristianos”.

A algunos les parece algo trivial ver que la gente llora a causa de alguien que dijo algo que no comparte sobre algun tema determinado, seguramente que hay cosas de mayor envergadura aun,como para quejarse que un documental presentando una pseudo-postura ajena  a la verdad de Dios.

Pero lo que pasa es que el fanatismo esta en todas partes. Por ejemplo, con lo que vemos que sucede en el ateismo. Hace poco miraba la devocion del pueblo coreano del norte hacia su líder. Y son ateos de base, aunque ahora derivaron hacia la doctrina juche, de adorar al jefe de turno.

Creo que las creencias son muy fuertes y despiertan pasiones, adhesiones, etc. Hace poco hablando con un ateo, yo soy cristiano y protestante y solemos tener debates, tocamos el tema de la blasfemia. Concordamos que todos somos libres para decir lo que nos parezca correcto, pero el punto esta en que el otro que te oye puede que no sea libre de sus propias pasiones y reaccione y te mate. Blasfemar entonces, estaría correcto si el otro es alguien que se aguanta todo lo que le dices y sigue en su camino.

También la blasfemia lleva a otro punto ¿es necesario disentir con la burla y el escarnio?  En este caso, me parece exagerado reaccionar de este modo y exagerado tambien de parte de la BBC de emitir algo que sabía muy bien que despertaria controversias. La comunicacion es un negocio y cuando lo sacaron al aire al programa, obvio que tenian en mente generar escandalo para concentrar audiencias.

Dios lo bendiga
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Articulos relacionados en el blog de María Magdalena

Fuente consultada:

Consumado es parte 4 – Cambio geopolítico – religioso


Consumado es parte 4 – Cambio geopolitico – religioso

Autor:Paulo Arieu

Introducción

  • “… no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.”(Ro. 1:16)

Al momento de la muerte de Cristo, y con el transcurrir de los primeros años, se fue produciendo un cambio geopolítico religioso. Israel dejaría de ser el epicentro de la religión de Dios y Occidente se transformaría en el motor de las misiones cristianas y en el epicentro principal de la cristiandad,con base en Grecia y en Roma,principalmente. Los cristianos que en Hechos 6 se llaman “griegos”, aunque eran en realidad judíos, eran sin embargo judíos que sentían cierta simpatía hacia algunos elementos de la cultura griega. Puesto que fue contra estos cristianos que primero se desató la persecución en Jerusalén, fueron ellos los que primero se esparcieron por otras ciudades, y fue por tanto a ellos que se debió la llegada del mensaje cristiano a esos lugares.

Daniel R.Sanchez, en su libro Evangelizaciòn en la iglesia primitiva, señala que

una convergencia de factores (o caminos) contribuyeron hacia la expansiòn sorprendente del evangelio en el siglo I. El afirma que «la pax romana permitió que los cristianos (ej.Pablo) se trasladaran en forma segura y ràpida (por medio del sistema de caminos del imperio)  a fin de comunicar el evangelio.La cultura griega, con un idioma que se usaba ampliamente, con sistemas de pensamiento muy respetados y aùn con las contribuciones de los filòsofos griegos contribuyeron a una preparaciòn para el evangelio sobre la cual los cristianos pudieron construir a fin de evangelizar a la gente. Ademàs de esto, estaba la religiòn judìa con su ènfasis monoteìsta, sus valores èticos, la adoraciòn en la sinagoga, la lectura de las escrituras y el celo por ganar adeptos.Todo ello preparò el camino para la expansiòn ràpida del evangelio en Jerusalen, en Judea,en Samaria y hasta lo ùltimo de la tierra.[1]

Universalidad del evangelio

Si leemos bien la biblia, veremos que los gentiles, a menudo, son objeto de una descripción positiva en el Evangelio.Eran los farisesos quienes los detestaban,no Dios.Esto es un punto importante para entender porque Dios cambio el foco misionologico de Israel a los gentiles.

Pronto la nueva fe comenzó a extenderse más allá de los límites del judaísmo. Por la obra de Felipe se convirtieron Simón el mago y el eunuco etíope. Hechos no nos dice claramente si alguna de estas personas era gentil, y por tanto cualquier conjetura en ese sentido resulta aventurada. Pero ya en el capítulo diez aparece el episodio de Pedro y Cornelio, en el que Pedro, tras recibir una visión que le ordena hacerlo, bautiza al gentil Cornelio y a “muchos que se habían reunido” con él. Cuando Pedro regresó a Jerusalén, la iglesia de esa ciudad le pidió una explicación de lo sucedido, y Pedro les contó acerca de su visión y de cómo Cornelio y los suyos habían recibido el Espíritu Santo. Ante esta explicación, los de Jerusalén “glorificaron a Dios, diciendo: ¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!” (Hch. 11:18).

A renglón seguido, el libro de Hechos nos cuenta cómo sucedió algo parecido en Antioquía, pues algunos cristianos procedentes de Chipre y de Cirene empezaron a predicarles a los gentiles. Al oír acerca de esto, la iglesia de Jerusalén envió a Bernabé para que viera lo que estaba teniendo lugar. Y Bernabé, cuando “vio la gracia de Dios, se regocijó” (Hch. 11:23).

Luego, lo que todo esto nos da a entender es que, aunque la primera expansión del cristianismo tuvo lugar a través de los cristianos de tendencia helenizante que tuvieron que huir de Jerusalén, la iglesia en la Ciudad Santa le dio su aprobación a la misión entre los gentiles. Naturalmente, esto no resolvió todos los problemas, pues siempre quedaba la cuestión de hasta qué punto los gentiles conversos al cristianismo debían supeditarse a la Ley de Israel.

Tras algunas vacilaciones la iglesia de Jerusalén aceptó a sus hermanos en Cristo sin “imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: que os abstengáis de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación” (Hch. 15:28–29).

Pero, como sabemos por las epístolas de Pablo, esto no resolvió todo el problema, pues por algún tiempo siguió habiendo quienes insistían en que para ser cristiano había que circuncidarse y cumplir toda la Ley.

Para la teología del judaísmo, prevaleciente en el primer siglo, los pueblos de la tierra son extraños, alejados de Dios y no son tomados en cuenta para nada. Están condenados a un futuro sin Dios y sin sus bendiciones. Las etnias o naciones, bajo esa óptica, son impuras, incluyendo sus mujeres, sus hijos, sus casas, sus tierras. Sin embargo, de estas mismas etnias, dice Pablo, Dios genera coherederos y beneficiarios por fe de la promesa, miembros del mismo cuerpo y copartícipes de las bendiciones designadas para los escogidos de Dios. Y esto de acuerdo a las “insondables riquezas de Cristo” (3:8) y conforme al “plan del misterio escondido desde los siglos en Dios, el creador de todas las cosas” (3:9).[0]

Antecedentes durante el ministerio de Jesús.

La universalidad del evangelio y su extensión a todas las naciones es también un tema muy  importante en Lucas.  Padilla, sostiene que la clave para entender su misionología es que «todo el mundo verá la salvación del Señor»[3], como expresó según Lucas, Juan el bautista. (cf. Luc. 3:6-8 DHH). Este hecho vemos que fue cumplido por la misión de Jesús y de la iglesia. El propósito de la misión de Jesús era universal, pero su ejecución fue incompleta: Jesús no predicó a muchos gentiles, aunque este aspecto de la misión se prefigura enfáticamente en todo el Evangelio.

El Reino anunciado por Jesús surge o principia en la Galilea de los gentiles—las etnias (Is. 9:1). Era una región subdesarrollada, con gente que padecía la injusticia del sistema romano en convenio con los gobernantes judíos. La concentración ministerial de Jesús fue entre los humildes y marginados, lo cual no significa en manera alguna que no tenía un mensaje o un interés por los grandes de la tierra, pero estos también debían aprender lo que
significa ser parte del Reino de Dios.  Galilea era una sociedad mixta, orientada hacia el comercio. Tenía sus debilidades sociales y una teología nada fiel a los patriarcas del Génesis. La gente mantenía una distancia enérgica de la jerarquía político-religiosa de Jerusalén. En tiempos de Jesús, el desprecio hacia Galilea queda descrito en las palabras de Natanael, “¿Puede venir algo bueno de Nazaret?” (Jn. 1:4-6) y en la respuesta de los fariseos a Nicodemo: “Escudriña y ve que de Galilea nunca se ha levantado profeta” (Jn. 7:52).  [5]

Para Marcos, “el hecho de que Jesús viniese de Galilea y no de Jerusalén parece estar cargado de un profundo sentido teológico. Ve en Jesús al eterno Hijo de Dios que se hizo “un nadie” para levantar a la humanidad de la nada y de hacer posible una nueva creación… “.[6] Simeón profetizó que Jesús iba a tomar el papel del Siervo del Señor como una luz a las naciones (“La cual has preparado en presencia de todos los pueblos”, Lc. 2:31 RV 1960).

La genealogía que aparece en Lucas, y que es distinta de la del evangelio de Mateo, muestra la herencia común de Jesús con toda la humanidad, ya que inicia el árbol genealógico no desde Abraham sino desde Dios mismo, el padre de todo ser humano (Luc. 3:23ss). En el sermón de Nazaret, Jesús señaló el hecho de que en los días de Elías y Eliseo se sanaron dos gentiles. Lo que Cristo les comunicó, “fue que Dios no era solamente el Dios de Israel sino también, y de la misma manera, el Dios de los gentiles”, explica Padilla.[2]

Jesús mismo sanó también a algunos gentiles: el siervo del centurión y el hijo de una mujer gentil (Luc. 7:1–16). Lucas es el único de los sinópticos que registra que el leproso que le dió las gracias a Jesús era samaritano (Luc. 17:11ss.).Aunque Mateo, registra la expresión de Jesús, cuando Él dijo que había sido enviado a las ovejas del Pueblo de Israel (“….No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.”,Mat.15:24b RV 1960). Pero aun asi, Él tuvo misericordia de los no judíos también.

La misión a los samaritanos, sugiere una ruptura fundamental con las actitudes judías tradicionales. Finalmente, Lucas ubica el envío de los setenta (o setenta y dos) junto a las maldiciones para las ciudades impenitentes. Probablemente este envío prefigura la misión a los gentiles y su proximidad con el relato de las maldiciones parece implicar que, si las ciudades no se arrepienten, el evangelio se predicará a los gentiles, representados por Tiro y Sidón (Luc. 10:1–23). Pablo y Bernabé se hacen eco luego de esto en Hch. 13:46 cuando les dicen a los judíos en Antioquía de Pisidia: «nos volvemos a los gentiles» (Hch. 13:46 RV).

Crucifixión

  • Era la preparación de la pascua, y como la hora sexta. Entonces dijo a los judíos: !!He aquí vuestro Rey! Pero ellos gritaron: !!Fuera, fuera, crucifícale! Pilato les dijo: ¿A vuestro Rey he de crucificar? Respondieron los principales sacerdotes: No tenemos más rey que César.” (Jn.19:14-15 RV 1960)

Que ironía! Los romanos confiesan a Jesús (sarcásticamente), como rey y los judíos al Cesar como rey.  Aunque los romanos no tenían rey en esa época. Tibero Cesar Augusto, también conocido como Tiberio Claudio Nerón era el Cesar en aquella época. Los evangelios mencionan que durante el reinado de Tiberio Jesús de Nazaret fue ejecutado por órdenes del gobernador de Judea, Poncio Pilatos. En la Biblia, el nombre de Tiberio se menciona únicamente en una ocasión en el evangelio según san Lucas, en una parte en la que mencionan el ascenso de Juan el Bautista al servicio público, aunque se cita en numerosas ocasiones el nombre de César, aunque no se hace referencia explícita a Tiberio.[8]

Dice Lucas, que

  • ” En el año decimoquinto del imperio de Tiberio César, siendo gobernador de Judea Poncio Pilato, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tetrarca de Iturea y de la provincia de Traconite, y Lisanias tetrarca de Abilinia” (Luc.3:1 RV 1960)

“Tengo sed”, que fue  escuchado por un soldado romano cercano, quien le ofreció prontamente “vinagre” (Luc.19:28-29 RV 1960)

Juan, que fue testigo visual, cita que vio cuando otro soldado romano le clavó una lanza. Este soldado, se le conoce con el nombre de Longinos, y según una tradición se habría convertido al cristianismo.

  • ” Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua.Y el que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero; y él sabe que dice verdad, para que vosotros también creáis.Porque estas cosas sucedieron para que se cumpliese la Escritura: No será quebrado hueso suyo.Y también otra Escritura dice: Mirarán al que traspasaron.” (Jn. 19:34-37 RV 1960)

Mateo cita que un delincuente a su lado en la cruz, le confiesa irónicamente como rey

  • “A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar; si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él.” (Mat. 27:42 RV 1960)

Pilatos y un soldado romano,opinando sobre el cuerpo de Cristo

  • “Entonces Pilato mandó que se le diese el cuerpo” (Mat.58b RV 1960)

Los soldados romanos lacraron el sepulcro para que nadie lo violase, ni quitase el cuerpo muerto.

  • “Entonces ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia” (Mat. 27:66 RV 1960)

Magdalena, discípula y primer testigo de la resurrección. “Su nombre hace referencia a su lugar de procedencia: Magdala, localidad situada en la costa occidental de lago de Tiberíades.”[9] Magdalena no es un apellido, sino un toponímico. Se trata de una María de Magdala, ciudad situada al norte de Tiberíades. Magdala, la ciudad natal de María, estaba a tres millas de Capernaúm.[10] Su nombre esta pronunciado en arameo o en griego, en la biblia,segun cita la enciclopedia catolica [11] En los origenes filiatorios de esta discipula, vemos un mensaje profético a las naciones.  [12] Incluso hay leyendas posteriores que la ubican en Efeso (probablemente) o en Francia [13]

  • ” Fue entonces María Magdalena para dar a los discípulos las nuevas de que había visto al Señor, y que él le había dicho estas cosas.” (Jn.20:18 RV 1960)

Evangelización primaria de los apóstoles a los gentiles

Quiero que recordemos lo que cita Michael Green, que:

Nadie podía ser un «hijo de Abraham» en su sentido más pleno a menos que hubiese nacido judío. La Mishná dice que el prosélito debía orar así en la sinagoga: «Oh Dios de vuestros padres»; él no era, ni nunca podría serlo, un igual con los judíos.[14]

Obviamente, en Hechos la misión a los gentiles es más prominente. En el día de Pentecostés (Hch. 2:8–11) están presentes muchos pueblos no judíos, y de ellos surgen tres mil personas que llegan a ser miembros del pueblo de Dios (Hch. 2:41). La inclusión de los gentiles en las filas de la iglesia crece con la conversión de Cornelio y su familia, y el subsecuente regocijo (Hch. 10:1–11, 18).

La misión a los gentiles había llegado a un punto muy importante cuando Pablo arribó a Roma y, aunque allí culmina su obra, la misión prosigue (“Sabed, pues, que a los gentiles es enviada esta salvación de Dios; y ellos oirán”,Hch. 28:28). En parte se ha cumplido la aplicación universal del evangelio: judíos y gentiles, en el centro del mundo civilizado, están viendo la salvación de Dios.

Todas las distinciones de clase fueron radicalmente eliminadas dentro del cristianismo. Esto fue lo que dio al incipiente cristianismo

un pujante comienzo en suelo romano. Después de todo, por mucha admiración que sintiera hacia la ética y la religión judías, resultaba muy duro para un ciudadano de Roma rebajarse a sí mismo haciéndose ciudadano de segunda clase de una despreciada y cautiva nación oriental. Pero tal requisito no era necesario para ingresar en el cristianismo pues en éste todos eran hermanos y nada significaban las distinciones de raza, sexo, educación y riqueza.Además, al tiempo que retenía todos los atractivos de la fe judía, el cristianismo eliminaba dos grandes piedras de tropiezo propias del judaísmo, que aparecían como tales ante el mundo greco-romano: la circunción y las reglamentaciones sobre alimentos. [15]

Sería Pablo, es quien explicaría que

“la realización del misterio de Dios en que los gentiles son coherederos, co-miembros y también copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del Evangelio. La expresión griega panta ta ethne, como la encontramos en la Septuaginta, designa todos los pueblos de la tierra, que se diferencian entre sí por su linaje, lengua, costumbres y territorio.” [4]

En su primer sermón, Pablo dijo: “Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo, ‘Te he puesto para luz de los gentiles, a fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra’ ” (Hch. 13:47; cp.Luc. 2:32 con referencia a Jesús).

Así que, los oficios y ministerios de Jesús se extienden a sus discípulos, quienes, en conjunto, constituyen el Cuerpo de Cristo, la presencia de Jesucristo en el mundo. Nosotros también, como discípulos de Cristo, llegamos a ser profetas, sacerdotes, reyes, sanadores, libertadores y sabios. [7]

Los judios antiguos,tenian un celo tremendo por realizar proselitismo, pero su celo no era por amor de Dios sino porque ellos estaban convencidos de su exclusividad como nacion[16]

Pablo, exhortaría a los Gálatas,para que no se expongan a la acción de los judaizantes

  • “Ya no hay judío ni gentil, esclavo ni libre, hombre ni mujer, porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús.  Y ahora que pertenecen a Cristo, son verdaderos hijos de Abraham. Son sus herederos, y la promesa de Dios a Abraham les pertenece a ustedes.” (Gal.3;28 RV 1960)

Otros textos bíblicos para reflexionar:

  • “…He aquí mi siervo, a quien he escogido; Mi Amado, en quien se agrada mi alma; Pondré mi Espíritu sobre él, y a los gentiles anunciará juicio.  No contenderá, ni voceará, ni nadie oirá en las calles su voz.  La caña cascada no quebrará, y el pábilo que humea no apagará, hasta que saque a victoria el juicio. Y en su nombre esperarán los gentiles. “(Mat. 12:18 RV 1960)
  • …Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan. (Luc. 21:24 RV 1960)
  • “…Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios, diciendo: ¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!.” (Hch. 11:18)
  • …Simón ha contado cómo Dios visitó por primera vez a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre. Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito: Después de esto volveré y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído; y repararé sus ruinas, y lo volveré a levantar, para que el resto de los hombres busque al Señor, y todos los gentiles, sobre los cuales es invocado mi nombre. (Hch. 15:14-17 RV 1960)
  • …Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sión el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad.  Y este será mi pacto con ellos, cuando yo quite sus pecados. Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres. Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios. (Ro. 11:25-29 RV 1960)
  • …Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres, y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito: Por tanto, yo te confesaré entre los gentiles, y cantaré a tu nombre. Y otra vez dice: Alegraos, gentiles, con su pueblo. Y otra vez: Alabad al Señor todos los gentiles, y magnificadle todos los pueblos. Y otra vez dice Isaías: Estará la raíz de Isaí, y el que se levantará a regir los gentiles; Los gentiles esperarán en él. Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo. (Ro. 15:8-13 RV 1960)
  • …Sabéis que cuando erais gentiles, se os extraviaba llevándoos, como se os llevaba, a los ídolos mudos. (1 Cor. 12:2 RV 1960)
  • …para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu. (Gál. 3:14 RV 1960)
  • “…Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él. Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses. Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio.” (Ap. 11:1-3 RV 1960)

La gran comisión del nuevo pacto

  • enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.” (Mat. 28:20 RV 1960)

La Gran Comisión termina con un tema yahvista: El Cristo resucitado será el Dios con nosotros todos los días, hasta el fin del mundo. El mismo evangelio comenzó con el anuncio del Emanuel que había de nacer (Mat. 1:23) y termina con la misma promesa para la iglesia en su misión a través de todos los siglos. En Apocalipsis, este tema yahvista también va a ser clave: “el que es y que era y que ha de venir” (Ap 1:4,8) (equivalente griego del “Yo soy”) acompaña a su iglesia en todo tiempo y prueba. Al fin, él será Dios con ellos” (Ap. 21:3) y hará nuevas todas las cosas (21.5).

Este brevísimo intento de una “cristología de la misión integral”, aunque muy incompleto, tiene el propósito de sugerir pautas para una comprensión más bíblica de Cristo y el evangelio a la luz de todo lo que significa Jesucristo.

Nos permite ver (a) que en Cristo se concentran y cumplen todos los hilos del pensamiento bíblico, y (b) que una adecuada cristología implica necesariamente una misionología y una evangelización sorprendentemente más amplia e integral de lo que muchas veces se practica.

Conclución

El “consumado es”, terrible grito de dolor de Cristo, razgó en dos el velo del templo de Jerusalen[17]. Su muerte, traería como consecuencia un importante cambio geopolítico. Todo esto lo sabemos por la Biblia. La práctica misionera aceptable en el Nuevo Testamento es aquella sigue el modelo de Jesús y se orienta al logro del plan histórico de Dios en Cristo—el reinado de Dios. Es la misma Biblia, la que nos explica que Cristo selló el nuevo pacto del favor de Dios, con su muerte en la cruz. De allí el terrible grito de dolor del Señor.

  • “Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados” (Mat. 26:27-28 RVR 1960)
  • “El cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la  letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica.” (II Cor. 3:6 RVR 1960)
  • “Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, ¿cómo no será más bien con gloria el ministerio del espíritu? Porque si el ministerio de condenación fue con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justificación. (II Cor.3:7-9 RVR 1960)
  • “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa” (Ef. 1:13 RVR 1960)
  • “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.” (Ef. 4:30 RVR 1960)

Sin duda, debemos reconocer, como dijo  Martin Luther, que

La Palabra de Dios es una luz que alumbra en lugar oscuro.

Y como diría Pablo,

“No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios…”

No tomar en cuenta el cambio de pacto produce una cosmovision erronea y una predicacion legalista. Que es el legalismo?

El legalismo es un sistema de creencias humanas, rígidas y ritualistas, basadas en mentiras, que pretende tomar el lugar de la Palabra de Dios (Pastor B.Stamateas,argentino)

Recordemos algo que decía Karl Barth, y es que al fin y al cabo, toda la fe evangélica se reduce a dos palabras: Gracia como clave a la teología y gratitud como base y motivación de la ética. Dios le bendiga y un fuerte abrazo. Recordemos que el Evangelio que el Cristo resucitado encomendó a sus discípulos se dirige al ser humano en todas las estructuras culturales, sociales y económicas en que éste se encuentre. Dios nos convida a allegarnos a nuestros prójimos, no como individuos aislados, sino personas que forman parte de un complejo de interrelaciones sociales. Sean catolicos, protestantes, ortodoxos,judíos o musulmanes. San Pablo sobre todo señala el sacrificio vIcario de Cristo como corazón vivo del evangelio; Lutero,Calvino y muchos otros evangélicos han insistido, también, en la muerte expiatorio de Cristo y la justificación por gracia y fe como lo más esencial del mensaje evangélico.Shalom.

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Fuentes consultadas

[0] Libro electronico MISIÓN GLOBAL http://anaheimspanish.net/biblioteca/MISIONOLOGIA/269%20MISION%20GLOBAL.pdf

[1] Daniel Raul Sanchez, Ebbie C. Smith, Curtis E. Watke, Como sembrar iglesias en el siglo XXI, 1era.Ediciòn 2001, pag. 14, Casa Bautista de Publicaciones

[2] C. Rene Padilla, “Bases biblicas de la misión – Perspectivas latinoamericanas” pag. 260,Editor NUEVA CREACION Buenos Aires ‐ Grand Rapids y William B. Eerdmans

[3] Ibid

[4] Un 80% de las citas del Antiguo Testamento que encontramos en el Nuevo Testamento provienen de la Versión de los Setenta (conocida como LXX). Véase Gonzalo Báez-Camargo, Breve historia del canon bíblico (México, DF Sociedades Bíblicas Unidas, 1983), 15–52. cit en Libro electronico MISIÓN GLOBAL http://anaheimspanish.net/biblioteca/MISIONOLOGIA/269%20MISION%20GLOBAL.pdf

[5] [6] [7]  Libro electronico MISIÓN GLOBAL http://anaheimspanish.net/biblioteca/MISIONOLOGIA/269%20MISION%20GLOBAL.pdf

[8] http://es.wikipedia.org/wiki/Tiberio

[9][10]  https://elteologillo.wordpress.com/2013/02/15/jesus-y-maria-magdalena-hasta-que-la-muerte-los-separe-parte-1/

[11] http://www.newadvent.org/cathen/09523a.htm

[12] Magdala era una ciudad industrializada donde se empezaba a comercializar el pescado seco y tenía mucha influencia griega. Pertenecía a la parte de Galilea. En Palestina había dos partes, la de Galilea, que era la más abierta porque tenía influencias griegas, había más movimiento de gente que pasaba de otros lugares. Luego estaba la región de Judea que era mucho más cerrada, que era la parte del templo, de Jerusalén, de los sacerdotes, de los escribas, de la ley, era la parte conservadora donde la mujer no podía salir de casa, era prácticamente un instrumento del hombre, no podía estudiar, no podía leer la Biblia. Las mujeres de Galilea eran más abiertas. María pertenecía a Galilea y a esta ciudad de Magdala y los evangelios han querido que quedase claro de donde era, dándole un protagonismo que normalmente no se daba a las mujeres. Pensemos que las mujeres en el tiempo de Jesús no podían ser ni testigos creíbles en un juicio, no tenían credibilidad ninguna.[url = http://www.monografias.com/trabajos53/maria-magdalena/maria-magdalena2.shtml]

[13] Según la tradición ortodoxa, María Magdalena se retiró a Éfeso con la Virgen María y el apóstol San Juan, y murió allí. En 886 sus reliquias fueron trasladadas a Constantinopla, donde se conservan en la actualidad. Gregorio de Tours (De miraculis, I, xxx) corrobora la tradición de que se retiró a Éfeso, y no menciona ninguna relación con Francia. Más adelante, sin embargo, surgió en el mundo católico una tradición diferente, según la cual María Magdalena (identificada aquí con María de Betania), su hermano Lázaro y Maximino, uno de los setenta y dos apóstoles, así como algunos compañeros, viajaron en barca por el Mar Mediterráneo huyendo de las persecuciones en Tierra Santa y desembarcaron finalmente en el lugar llamado Sainte Marie-de-Mer, cerca de Arlés. Posteriormente, María Magdalena viajó hasta Marsella, desde donde emprendió, supuestamente, la evangelización de Provenza, para después retirarse a una cueva -La Sainte-Baume- en las cercanías de Marsella, donde habría llevado una vida de penitencia durante 30 años. Según esta leyenda, cuando llegó la hora de su muerte fue llevada por los ángeles a Aix-en-Provence, al oratorio de San Maximino, donde recibió el viático. Su cuerpo fue sepultado en un oratorio construido por San Maximino en Villa Lata, conocido desde entonces como St. Maximin. [url=http://www.monografias.com/trabajos53/maria-magdalena/maria-magdalena2.shtml]

[14] M. Bikkurim 1.4, cit. Libro electrónico Michael Green, “La Evangelización en La Iglesia Primitiva”,pag. 28,ed. NUEVA CREACION BUENOS AIRES – GRAND RAPIDS WILLIAM B. EERDMANS PUBLISHING COMPANY © 1997 Nueva Creación Filial de Wm. B. Eerdmans Publishing Ca. 255 Jefferson Ave S.E., Grand Rapids, Michigan 49503, EE.UU. Nueva Creación, José Mármol 1734 (1602) Florida, Buenos Aires, Argentina. Título original: Evangelism in the Early Church

[15] Libro electrónico Michael Green, “La Evangelización en La Iglesia Primitiva”,pag. 30,ed. NUEVA CREACION, op,. cit.

[16] Lo que Mateo  registra con las palabras «recorréis mar y tierra para hacer un prosélito»(Mat.23:15), no es una exageración. Existía todo un conjunto de literatura misionera, tal como los Oráculos Sibilinos (propaganda judía con disfraz pagano), cuyo propósito era ganar gentiles para la fe judía. Para el mejor tipo de judío éste era el resultado natural de su fe; estaba tan convencido de la superioridad de su religión que deseaba compartirla. Muchos rabinos alentaban tal inquietud misionera. Hillel exhortaba: «Sé discípulo de Aarón, sigue la paz, ama a la humanidad y condúcela hacia la Ley». Y el rabino Eleazar llegó a afirmar: «Dios esparció a los israelitas entre las naciones con el solo objeto de que los prosélitos se volviesen numerosos entre ellos». Por supuesto que esta actitud se enfrió consideraablemente; cuando comenzó seriamente la persecución de los judíos. Las cosas fueron distintas luego de la caída de Jerusalén y del posterior aplastamiento de la gran rebelión que estalló bajo Adriano. Pero en lo que respecta a la mayor parte del primer siglo de nuestra era no hay duda de que el proselitismo avanzó rápidamente.60 Demasiado rápidamente para los funcionarios romanos que, aun reconociendo la posición legal de los judíos, no veían con buenos ojos su proselitismo. Una y otra vez leemos acerca de las expulsiones de que fueron objeto en Roma bajo sucesivos emperadores debido a que su número aumentaba en demasía. ¿Qué los impulsaba a este esfuerzo misionero? Por paradójico que pudiese parecer, era su exclusivismo. Cuanto más seriamente se creía que Israel era lo que más le importaba a Dios (y desde el tiempo de Antíoco Epífanes tal convicción ciertamente aumentó), mientras que. las naciones seguía siendo, como agudamente lo expresa el escritor de 2 Esdras, «como un escupitajo», tanto más estaba uno obligado a tratar del sacar del fuego algún tizón. Tenemos entonces una reacción en cadena.  cit en Libro electrónico Michael Green, “La Evangelización en La Iglesia Primitiva”,pag. 31,ed. NUEVA CREACION, op,. cit.

[17]

  • “para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.” (Heb. 10:19)
  • Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. (Heb. 4:16 RVR 1960)
  • “Aquel primer pacto entre Dios y su pueblo contenía ciertas normas para la organización del culto, y también un santuario terrenal. El santuario estaba formado por dos salas. En la primera, conocida como Lugar Santo, se encontraban el candelabro de siete brazos y la mesa sobre la que estaban los panes llamados de la proposición. Luego, separada por una cortina, se encontraba la segunda sala o Lugar Santísimo, donde estaban el altar de oro del incienso y el arca del pacto, totalmente recubierta de oro puro. En esta arca se guardaba una urna de oro que contenía un poco de maná, y también la vara de Aarón que había reverdecido, y las tablas de piedra sobre las que fue escrito el primer pacto. Por encima del arca, como protegiendo su cubierta (llamada el propiciatorio), dos gloriosos querubines, uno frente al otro, extendían sus alas sobre ella. Pero respecto de estas cosas no vamos a detenernos ahora en los detalles. Con todo así dispuesto, los sacerdotes entraban continuamente en el Lugar Santo para cumplir con los oficios propios del culto; pero en la sala de más adentro, en el Lugar Santísimo, únicamente podía entrar, una sola vez al año, el sumo sacerdote. En tan especial ocasión, llevaba como ofrenda a Dios sangre de sacrificio, y la rociaba sobre el propiciatorio en expiación por sus propios pecados y por los pecados cometidos involuntariamente por el pueblo. De este modo, el Espíritu Santo daba a entender que, en tanto la primera sala del santuario permaneciera en pie, aún no estaba abierto el camino al Lugar Santísimo, o sea a la presencia de Dios. Esto es hoy día un símbolo para nosotros, según el cual las ofrendas y sacrificios presentados como parte del antiguo culto no alcanzaban a limpiar la conciencia de quienes los ofrecían, porque solo consistían en ciertos ritos relativos a la comida, la bebida y las abluciones diarias, y a determinadas disposiciones sobre el tratamiento de la carne antes de comerla. Todo eso eran prácticas que debían mantenerse vigentes hasta el momento de la llegada de un nuevo orden de cosas. Pero ahora Cristo ya ha venido, y lo ha hecho como sumo sacerdote de los bienes prometidos. Porque él entró en el santuario celestial, más amplio y perfecto, que no fue hecho por manos humanas ni pertenece a este mundo, y llevó sangre al Lugar Santísimo, una sola vez y para siempre; pero no sangre de machos cabríos o de becerros, sino su propia sangre, con la que aseguró nuestra eterna redención. Y si bajo el antiguo orden de cosas podía santificarse y purificar a los que estaban impuros a causa del pecado, rociándolos con sangre de toros y machos cabríos, y con cenizas de becerra, con mucha mayor eficacia la sangre de Cristo limpiará vuestras conciencias de las obras que llevan a la muerte. Él, sin mancha alguna de pecado, se ofreció a sí mismo a Dios mediante la acción del Espíritu eterno, para que vosotros podáis servir ahora al Dios vivo. De este modo, Cristo es mediador de un nuevo pacto, a fin de que, habiendo obtenido con su muerte el perdón de los pecados cometidos durante el tiempo del pacto anterior, los llamados por Dios reciban la promesa de la herencia eterna. Para que un testamento entre en vigor, es menester que el testador haya muerto. Sólo después de su muerte tiene vigencia el testamento; pero mientras el testador vive, ningún heredero recibe los bienes legados. Por lo cual ni siquiera el primer pacto se instituyó sin mediar sangre de sacrificio. Moisés, tras comunicarle al pueblo los mandamientos de la ley de Dios, tomó sangre de becerros y machos cabríos, y después de mezclarla con agua la roció con ramas de hisopo y lana escarlata sobre el libro de la ley y sobre todo el pueblo, diciendo: Esta es la sangre del pacto que Dios hace con vosotros, y que os ordena que guardéis. De igual forma, roció con sangre el santuario y todos y cada uno de los utensilios dedicados al culto. Se puede decir que bajo aquella ley casi todo podía purificarse con sangre, y que si no se derramaba sangre, no podía haber perdón de pecados. Por eso, Moisés tuvo que purificar con sangre el santuario terrenal, que con las cosas que contenía simbolizaba las celestiales; pero las propias cosas celestiales requerían mejores sacrificios. Cristo no entró en el santuario terrenal, hecho por manos humanas como símbolo del verdadero, sino que entró en el mismo cielo para presentarse delante de Dios a favor nuestro. Y tampoco entró como un sumo sacerdote terrenal, que cada año ha de ofrecer la sangre de un animal en el Lugar Santísimo. Si le hubiera sido necesario ofrecerse muchas veces, también muchas veces habría tenido que morir desde que el mundo es mundo; pero no fue así, sino que en estos tiempos del fin se presentó para entregarse a sí mismo en sacrificio, una vez por todas, para quitar de en medio el pecado. Y así como para todos está establecido que muramos una vez y comparezcamos después ante el juicio de Dios, así también Cristo fue ofrecido una sola vez en sacrificio para quitar los pecados de muchos. Y cuando él, en su momento, aparezca por segunda vez, no será ya para quitar el pecado, sino para traer salvación a los que le esperan.” (Heb.9 Castillian)

[18] documento electronico, B.Stamateas, 10 TEOLOGÍAS LEGALISTAS, 2007 – RED APOSTÓLICA PRESENCIA, PASTORES BERNARDO Y ALEJANDRA STAMATEAS, MINISTERIO PRESENCIA DE DIOS.
SE PERMITE SU REPRODUCCIÓN Y USO SIEMPRE QUE SE MENCIONE EL AUTOR Y LA FUENTE:WWW.PRESENCIADEDIOS.COM

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Fuentes:

Magdalena, primer discípulo testigo de la resurrección


Magdalena, primer discipulo testigo de la resurrección

Autor:Paulo Arieu

Revisado: 25-06-2013

Introducción:

La divinización supersticiosa de María la madre de Jesús según su humanidad y de María Magdalena, su principal discípula femenina, nos muestran que estos personajes existieron de verdad. Sin la existencia real de Jesús, sus testimonios nada podrían decirnos a nosotros. Margaret Starbird, autora del libro que inspiró la famosa película del Codigo Da Vinci, escribió que

“También he encontrado obras de arte muy dispersas que dan fe de las interesantes creencias que tenían en la Edad Media sobre la enorme importancia de María Magdalena. En altares que contienen un grupo de estatuas reunidas en torno a la figura de Cristo en el Sepulcro, María Magdalena, la gran María, a veces aparece una cabeza mas alta que las demás mujeres que componen la escena. En otras respresentaciones interesantes, aparece envuelta en su cabello en el centro de un grupo con los doce apóstoles, también aqui mucho mas alta que cualquiera de ellos. En ocaciones se la representa, también envuelta en su espléndido cabello, subiendo al cielo, una doctrina que apunta a los privilegios de la divinidad que suelen reservar a la madre de Dios, pero que muchas veces se atribuían también a la Magdalena en la leyenda medieval. Algunas de estas obras de arte se conservan en museos de Francia y Alemania, y otras en iglesias poco conocidas.”[25]

Mario Benedetti decia que

“Yo no sé si Dios existe, pero si existe, sé que no le va a molestar mi duda”. [16]

Si,Dios existe, claro que si,don Mario,claro que si, y El comprende nuestras dudas. Pero cada ser humano es responsable de resolver sus dudas. Dios comprende nuestras dudas siempre y cuando nuestras dudas sean resueltas y no acaben con destruir nuestra fe. Es por este motivo, como decía José Ortega y Gasset,

“Lo menos que podemos hacer, en servicio de algo, es comprenderlo.”. [0]

Asi que,teniendo en mente esta maxima de este gran educador,  es que reflexionaremos sobre la experiencia de Maria Magdalena en relación a la resurrección de Jesús para poder comprender mejor que es lo acontecido en aquel momento.

Jesusyunamujer

Origen de Magdalena

Magdala era una ciudad industrializada donde se empezaba a comercializar el pescado seco y tenía mucha influencia griega. Pertenecía a la parte de Galilea. En Palestina había dos partes, la de Galilea, que era la más abierta porque tenía influencias griegas, había más movimiento de gente que pasaba de otros lugares. Luego estaba la región de Judea que era mucho más cerrada, que era la parte del templo, de Jerusalén, de los sacerdotes, de los escribas, de la ley, era la parte conservadora donde la mujer no podía salir de casa, era prácticamente un instrumento del hombre, no podía estudiar, no podía leer la Biblia. Las mujeres de Galilea eran más abiertas. María pertenecía a Galilea y a esta ciudad de Magdala y los evangelios han querido que quedase claro de donde era, dándole un protagonismo que normalmente no se daba a las mujeres. Pensemos que las mujeres en el tiempo de Jesús no podían ser ni testigos creíbles en un juicio, no tenían credibilidad ninguna.[26]

El Señor ha Resucitado

Había transcurrido lentamente la noche del primer día de la semana. Había llegado la hora más sombría, precisamente antes del amanecer. Cristo estaba todavía preso en su estrecha tumba. La gran piedra estaba en su lugar; el sello romano no había sido roto; los guardias romanos seguían velando. Y había vigilantes invisibles. Huestes de malos ángeles se cernían sobre el lugar. Si hubiese sido posible, el príncipe de las tinieblas, con su ejército apóstata, habría mantenido para siempre sellada la tumba que guardaba al Hijo de Dios. Pero un ejército celestial rodeaba al sepulcro. Ángeles excelsos en fortaleza guardaban la tumba, y esperaban para dar la bienvenida al Príncipe de la vida.

“Y he aquí que fue hecho un gran terremoto; porque un ángel del Señor descendió del cielo.”(Mat.28:2) Revestido con la panoplia de Dios, este ángel dejó los atrios celestiales. Los resplandecientes rayos de la gloria de Dios le precedieron e iluminaron su senda. “Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve. Y de miedo de él los guardas se asombraron, y fueron vueltos como muertos.” (Mat.28:3-4) ¿Dónde está, sacerdotes y príncipes, el poder de vuestra guardia? –Valientes soldados que nunca habían tenido miedo al poder humano son ahora como cautivos tomados sin espada ni lanza.

El rostro que miran no es el rostro de un guerrero mortal; es la faz del más poderoso ángel de la hueste del Señor. Este mensajero es el que ocupa la posición de la cual cayó Satanás. Es aquel que en las colinas de Belén proclamó el nacimiento de Cristo. La tierra tiembla al acercarse, huyen las huestes de las tinieblas y, mientras hace rodar la piedra, el cielo parece haber bajado a la tierra. Los soldados le ven quitar la piedra como si fuese un canto rodado, y le oyen clamar: “Hijo de Dios, sal fuera; tu Padre te llama”. Ven a Jesús salir de la tumba, y le oyen proclamar sobre el sepulcro abierto: “Yo soy la resurrección y la vida.”(Jn.11:25). Mientras sale con majestad y gloria, la hueste angélica se postra en adoración delante del Redentor y le da la bienvenida con cantos de alabanza.

Un terremoto señaló la hora en que Cristo depuso su vida, y otro terremoto indicó el momento en que triunfante la volvió a tomar. El que había vencido la muerte y el sepulcro salió de la tumba con el paso de un vencedor, entre el bamboleo de la tierra, el fulgor del relámpago y el rugido del trueno. Cuando vuelva de nuevo a la tierra, sacudirá “no solamente la tierra, mas aun el cielo.(Heb.12:26)Temblará la tierra vacilando como un borracho, y será removida como una choza.” (Is.24:20) ,”Plegarse han los cielos como un libro;”(Is.34;4) ,”los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella están serán quemadas.”(2 Pe.3:10), “Mas Jehová será la esperanza de su pueblo, y la fortaleza de los hijos de Israel.”(Joel 3:16)

Al morir Jesús, los soldados habían visto la tierra envuelta en tinieblas al mediodía; pero en ocasión de la resurrección vieron el resplandor de los ángeles iluminar la noche, y oyeron a los habitantes del cielo cantar con grande gozo y triunfo: ¡Has vencido a Satanás y las potestades de las tinieblas; has absorbido la muerte por la victoria! Cristo surgió de la tumba glorificado, y la guardia romana lo contempló. Sus ojos quedaron clavados en el rostro de Aquel de quien se habían burlado tan recientemente.

En este ser glorificado, contemplaron al prisionero a quien habían visto en el tribunal, a Aquel para quien habían trenzado una corona de espinas. Era el que había estado sinofrecer resistencia delante de Pilato y de Herodes, Aquel cuyo cuerpo había sido lacerado por el cruel látigo, Aquel a quien habían clavado en la cruz, hacia quien los sacerdotes y príncipes, llenos de satisfacción propia, habían sacudido la cabeza diciendo: “A otros salvó, a sí mismo no puede salvar.” (Mat.27:42,Mar.15:31). Era Aquel que había sido puesto en la tumba nueva de José.

El decreto del Cielo había librado al cautivo. Montañas acumuladas sobre montañas y encima de su sepulcro, no podrían haberle impedido salir. Al ver a los ángeles y al glorificado Salvador, los guardias romanos se habían desmayado y caído como muertos. Cuando el séquito celestial quedó oculto de su vista, se levantaron y tan prestamente como los podían llevar sus temblorosos miembros se encaminaron hacia la puerta del jardín. Tambaleándose como borrachos, se dirigieron apresuradamente a la ciudad contando las nuevas maravillosas a cuantos encontraban.

Iban adonde estaba Pilato, pero su informe fue llevado a las autoridades judías, y los sumos sacerdotes y príncipes ordenaron que fuesen traídos primero a su presencia. Estos soldados ofrecían una extraña apariencia. Temblorosos de miedo, con los rostros pálidos, daban testimonio de la resurrección de Cristo. Contaron todo como lo hablan visto; no habían tenido tiempo para pensar ni para decir otra cosa que la verdad. Con dolorosa entonación dijeron: Fue el Hijo de Dios quien fue crucificado; hemos oído a un ángel proclamarle Majestad del cielo, Rey de gloria.

Los rostros de los sacerdotes parecían como de muertos. Caifás procuró hablar. Sus labios se movieron, pero no expresaron sonido alguno. Los soldados estaban por abandonar la sala del concilio, cuando una voz los detuvo. Caifás había recobrado por fin el habla. M.Elena G. de White, en su libro sobre el Señor, escribe en modo de paráfrasis, la secuencia de lo tramado por los fariseos respecto al cuerpo del Maestro,basado en los pasajes biblicos de Mat.28:11-15.LBLA.

Esperad, esperad, –exclamó.– No digáis a nadie lo que habéis visto. Un informe mentiroso fue puesto entonces en boca de los soldados. “Decid –ordenaron los sacerdotes:– Sus discípulos vinieron de noche, y le hurtaron, durmiendo nosotros. En esto los sacerdotes se excedieron. ¿Cómo podían los soldados decir que mientras dormían los discípulos habían robado el cuerpo? Si estaban dormidos, ¿cómo podían saberlo? Y si los discípulos hubiesen sido culpables de haber robado el cuerpo de Cristo, ¿no habrían tratado primero los sacerdotes de condenarlos? O si los centinelas se hubiesen dormido al lado de la tumba, ¿no habrían sido los sacerdotes los primeros en acusarlos ante Pilato? [11]

Los soldados se quedaron horrorizados al pensar en atraer sobre sí mismos la acusación de dormir en su puesto. Era un delito punible de muerte. ¿Debían dar falso testimonio, engañar al pueblo y hacer peligrar su propia vida? ¿Acaso no habían cumplido su penosa vela con alerta vigilancia? ¿Cómo podrían soportar el juicio, aun por el dinero, si se perjuraban?

A fin de acallar el testimonio que temían, los sacerdotes prometieron asegurar la vida de la guardia diciendo que Pilato no deseaba más que ellos que circulase un informe tal. Los soldados romanos vendieron su integridad a los judíos por dinero. Comparecieron delante de los sacerdotes cargados con muy sorprendente mensaje de verdad; salieron con una carga de dinero, y en sus lenguas un informe mentiroso fraguado para ellos por los sacerdotes.

Mientras tanto la noticia de la resurrección de Cristo había sido llevada a Pilato. Aunque Pilato era responsable por haber entregado a Cristo a la muerte, se había quedado comparativamente despreocupado. Aunque había condenado de muy mala gana al Salvador y con un sentimiento de compasión, no había sentido hasta ahora ninguna verdadera contrición. Con terror se encerró entonces en su casa, resuelto a no ver a nadie. Pero los sacerdotes penetraron hasta su presencia, contaron la historia que habían inventado y le instaron a pasar por alto la negligencia que habían tenido los centinelas con su deber.

Pero antes de consentir en esto, él interrogó en privado a los guardias. Estos, temiendo por su seguridad, no se atrevieron a ocultar nada, y Pilato obtuvo de ellos un relato de todo lo que había sucedido. No llevó el asunto más adelante, pero desde entonces no hubo más paz para él. Cuando Jesús estuvo en el sepulcro, Satanás triunfó. Se atrevió a esperar que el Salvador no resucitase. Exigió el cuerpo del Señor, y puso su guardia en derredor de la tumba procurando retener a Cristo preso. Se airó acerbamente cuando sus ángeles huyeron al acercarse el mensajero celestial. Cuando vio a Cristo salir triunfante, supo que su reino acabaría y que él habría de morir finalmente.

Hace años, LeBec y Barbet concluyeron que una persona colgada por sus brazos sobre la cabeza se sofocaría en cuestión de minutos, debido a la incapacidad de los pulmones de expandirse y contraerse en tal posición. Adicionalmente, el radiólogo austriaco, Hermann Moedder, experimentando con estudiantes de medicina en los años 40, colgándoles por sus muñecas con las manos directamente sobre sus cabezas. En los primeros minutos, los estudiantes se pusieron pálidos, su capacidad pulmonar se redujo de 5.2 a 1.5 litros, les bajó la presión arterial y el pulso les aumentó. Moedder concluyó que la incapacidad para respirar ocurriría aproximadamente en unos seis minutos si no se les permitía ubicarse de pies y descansar. Lo mismo aplicaría en el caso de Cristo, SI a él lo hubiese sido fijado en un madero como lo pinta la Watchtower, colgado de las manos directamente sobre su cabeza. Él se hubiese sofocado en cuestión de minutos. No obstante, Zugibe, descubrió que si los estudiantes eran colgados con los brazos extendidos hacia los lados en un ángulo de 60 a 70 grados, ellos no tendrían ningún problema respirando durante muchas horas. Siendo que Luc. 23:44 y Mat. 27:45-46, muestra que Cristo estuvo en la cruz durante aproximadamente tres horas, la evidencia apunta nuevamente a una muerte en una cruz tradicional.

Zugibe llevó a cabo sus experimentos usando varios voluntarios que estaban dispuestos a probar colgarse de una cruz con varias variaciones, a ninguno se le requería mutilarse su carne o recibir daño corporal. Se usaron guantes de cuero especiales para atarles las manos a la cruz. Para demostrar que un clavo a través de la mano podía sostener varios cientos de libras, Zugibe, en otro experimento, utilizó brazos de cadáveres frescos, clavándolos en la palma de las manos en dos lugares distintos (vea la ilustración) y suspendiendo pesas de los brazos (¡un experimento bastante morboso, por decir lo mínimo!).¿Si Jesús no murió de asfixia, entonces cuál fue su causa de muerte?

Repasemos los eventos del día que Cristo murió.Primero, Jesús experimentó pérdida en el volumen de su sangre de parte de ambos, transpiración y el sudar la sangre, debido a su angustia mental. Después de ser arrestado, él fue azotado con un látigo de cuero que tenía pedazos de metal o astillas de huesos en los extremos. Según las puntas penetraron la piel traumatizaron los nervios, los músculos y su epidermis. Le sobrevendría entonces el estremecerse con agotamiento, sudar severamente, y las convulsiones. Mucho del fluido corporal se perdería. Incluso antes de subirlo a la cruz, Jesús ya pudo haber entrado en un estado de choque de postración nerviosa tresnal, por haber sido azotado, la irritación de los nervios y del cuero cabelludo debido a la corona de espinas, y el ser golpeado por tiempo prolongado en diferentes ocasiones.Finalmente, a él se le clavó en la cruz con clavos de hierro enormes, que eran cuadrados a través de ambas manos, así como sus pies. El daño a los nervios le trajo un dolor increíble, agregándole un choque de postración nerviosa y pérdida de agua. Por un período de más de tres horas, cada movimiento ligero le habría traído un dolor ins1oportable. La muerte sería el resultado de un choque extremo de postración nerviosa debido a una combinación de agotamiento, dolor y pérdida de sangre.El área entre el “Grande” y “Semilunar” y entre el “Trapezoide” y “Grande” puede sostener varios cientos de libras cuando una clavo se introduce en este lugar preciso.

Al dar muerte a Cristo, los sacerdotes se habían hecho instrumentos de Satanás. Ahora estaban enteramente en su poder. Estaban enredados en una trampa de la cual no veían otra salida que la continuación de su guerra contra Cristo. Cuando oyeron la nueva de su resurrección, temieron la ira del pueblo. Sintieron que su propia vida estaba en peligro. Su única esperanza consistía en probar que Cristo había sido un impostor y negar que hubiese resucitado. Sobornaron a los soldados y obtuvieron el silencio de Pilato.

Difundieron sus informes mentirosos lejos y cerca. Pero había testigos a quienes no podían acallar. Muchos habían oído el testimonio de los soldados en cuanto a la resurrección de Cristo. Y ciertos muertos que salieron con Cristo aparecieron a muchos y declararon que había resucitado. Fueron comunicados a los sacerdotes informes de personas que habían visto a esos resucitados y oído su testimonio. Los sacerdotes y príncipes estaban en continuo temor, no fuese que mientras andaban por las calles, o en la intimidad de sus hogares, se encontrasen frente a frente con Cristo.

Sentían que no había seguridad para ellos. Los cerrojos y las trancas ofrecerían muy poca protección contra el Hijo de Dios. De día y de noche, esta terrible escena del tribunal en que habían clamado: “Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos” (Mat.27:25) estaba delante de ellos. Nunca más se habría de desvanecer de su espíritu el recuerdo de esa escena. Nunca más volvería sus almohadas el sueño apacible. Cuando la voz del poderoso ángel fue oída junto a la tumba de Cristo, diciendo: “Tu Padre te llama” [12], el Salvador salió de la tumba por la vida que había en él. Quedó probada la verdad de sus palabras: “Yo pongo mi vida, para volverla a tomar. … Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar.”(Jn.10:17) Entonces se cumplió la profecía que había hecho a los sacerdotes y príncipes: “Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.”(Jn.2:19)

Sobre la tumba abierta de José, Cristo había proclamado triunfante: “Yo soy la resurrección y la vida.”(Jn.11:25). Únicamente la Divinidad podía pronunciar estas palabras. Todos los seres creados viven por la voluntad y el poder de Dios. Son receptores dependientes de la vida de Dios. Desde el más sublime serafín hasta el ser animado mas humilde, todos son renovados por la Fuente de la vida. Unicamente el que es uno con Dios podía decir: Tengo poder para poner mi vida, y tengo poder para tornarla de nuevo.

En su divinidad, Cristo poseía el poder de quebrar las ligaduras de la muerte. Cristo resucitó de entre los muertos como primicia de aquellos que dormían. Estaba representado por la gavilla agitada, y su resurrección se realizó en el mismo día en que esa gavilla era presentada delante del Señor. Durante más de mil años, se había realizado esa ceremonia simbólica. Se juntaban las primeras espigas de grano maduro de los campos de la mies, y cuando la gente subía a Jerusalén para la Pascua, se agitaba la gavilla de primicias como ofrenda de agradecimiento delante de Jehová.

No podía ponerse la hoz a la mies para juntarla en gavillas antes que esa ofrenda fuese presentada. La gavilla dedicada a Dios representaba la mies. Así también Cristo, las primicias, representaba la gran mies espiritual que ha de ser juntada para el reino de Dios. Su resurrección es símbolo y garantía de la resurrección de todos los justos muertos. “Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con él a los que durmieron en Jesús.”(I Tes. 4:14)

Al resucitar Cristo, sacó de la tumba una multitud de cautivos. El terremoto ocurrido en ocasión de su muerte había abierto sus tumbas, y cuando él resucitó salieron con él. Eran aquellos que habían sido colaboradores con Dios y que, a costa de su vida, habían dado testimonio de la verdad. Ahora iban a ser testigos de Aquel que los había resucitado. Durante su ministerio, Jesús había dado la vida a algunos muertos. Había resucitado al hijo de la viuda de Naín, a la hija del príncipe y a Lázaro. Pero éstos no fueron revestidos de inmortalidad. Después de haber sido resucitados, estaban todavía sujetos a la muerte.

Pero los que salieron de la tumba en ocasión de la resurrección de Cristo fueron resucitados para vida eterna. Ascendieron con él como trofeos de su victoria sobre la muerte y el sepulcro. Estos, dijo Cristo, no son ya cautivos de Satanás; los he redimido. Los he traído de la tumba como primicias de mi poder, para que estén conmigo donde yo esté y no vean nunca más la muerte ni experimenten dolor. Estos entraron en la ciudad y aparecieron a muchos declarando: Cristo ha resucitado de los muertos, y nosotros hemos resucitado con él.

Así fue inmortalizada la sagrada verdad de la resurrección. Los santos resucitados atestiguaron la verdad de las palabras: “Tus muertos vivirán; junto con mi cuerpo muerto resucitarán.”(Is.26:19) Su resurrección ilustró el cumplimiento de la profecía: “¡Despertad y cantad, moradores del polvo! porque tu rocío, cual rocío de hortalizas; y la tierra echará los muertos.” (Is.26:19 RV 1873) Para el creyente, Cristo es la resurrección y la vida. En nuestro Salvador, la vida que se había perdido por el pecado es restaurada; porque él tiene vida en sí mismo para vivificar a quienes él quiera.[13]

Está investido con el derecho de dar la inmortalidad. La vida que él depuso en la humanidad, la vuelve a tomar y la da a la humanidad. “Yo he venido -dijo- para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”(Jn.10:10)

San Juan ubica la vida, o la vida eterna, en el centro de las enseñanzas de Jesús. Mientras que los sinópticos utilizan “el reino de los cielos” o “el reino de Dios” como centro de la revelación dada en la persona y el ministerio de Jesús, san Juan enfatiza en la vida o en la vida eterna. Sin embargo, esta palabra zoé / zoé aiônios (utilizada al menos en treinta y cinco oportunidades) no es fácil de definir. La vida aquí no es lo contrario a la muerte. Es eso, pero también es más que eso. San Juan con frecuencia, se refiere a la vida, como una cualidad especial de la relación que Jesús establece entre Dios y la humanidad. Ser y existir a través del único Dios verdadero, ser y continuar a través del Hijo que nos precede y nos sustenta en esta relación más profunda con Dios. A la luz de la misión de Jesús, el enviado del Padre para dar la Vida, encontramos también nuestra propia misión: hemos sido llamados a la vida, a tenerla en abundancia y como tesoro que hay que comunicar. Subrayo el hecho de que “hemos sido llamados” [20]

  • «No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero» (Jn. 16:16).

Es interesante que Jesús escoja justamente la palabra “vida” para describir el objeto de su misión.“Vida” que es el término que expresa lo que el hombre no quiere perder bajo ningún concepto, lo que constituye su aspiración, su deseo, su esperanza; que resume de forma tan completa las mayores aspiraciones del ser humano, la suma de los bienes deseados y al mismo tiempo aquello que los hace posibles, accesibles, duraderos. Jesús sabe que nuestra historia está marcada por una fatigosa y dramática búsqueda de algo o alguien que sea capaz de liberarnos de la muerte y de asegurarnos la vida; sabe que nuestra existencia conoce momentos de crisis y de cansancio, de desilusión y de oscuridad. Se nos ha enseñando que el hombre “tiene vocación de eternidad”, y Jesús, el misionero del Padre, ha venido justamente para dar respuesta definitiva al deseo de vida y de infinito que el Padre Celestial, creándonos, ha inscrito en nuestro ser.[21]

  • “El que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed: mas el agua que yo le daré, será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.” (Jn.4:14)

Jesús ha salido al encuentro de los hombres, ha curado a enfermos y a los que sufren, ha liberado a endemoniados y resucitado a muertos. Se ha entregado a sí mismo en la cruz y ha resucitado, manifestándose de esta forma como el Señor de la vida: autor y fuente de la vida inmortal. La experiencia cotidiana nos enseña que la vida está marcada por el pecado y amenazada por la muerte, a pesar de la sed de bondad que late en nuestro corazón y del deseo de vida que recorre nuestros miembros. Por poco que estemos atentos a nosotros mismos y a las situaciones que la existencia nos presenta, descubrimos que todo dentro de nosotros nos empuja más allá de nosotros mismos, todo nos invita a superar la tentación de la superficialidad o de la desesperación. Es entonces cuando el ser humano está llamado a hacerse discípulo de aquel Otro que lo transciende infinitamente, para entrar finalmente en la vida eterna. Nosotros solos no podremos realizar aquello para lo que hemos sido creados. En nosotros hay una promesa, pero nos descubrimos impotentes para realizarla.

  • “El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero.”(Jn.6:54)

Sin embargo, el Hijo de Dios, que vino entre los hombres, dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn 14:6). Según una sugestiva expresión de san Agustín, Cristo

“ha querido crear un lugar donde cada hombre pueda encontrar la vida verdadera”. Este “lugar” es su Cuerpo y su Espíritu, en el que toda la realidad humana, redimida y perdonada, se renueva y diviniza. [22]

Para el creyente, la muerte es asunto trivial. Cristo habla de ella como si fuera de poca importancia. “El que guardaré mi palabra, no verá muerte para siempre,”(Jn. 8:51) “…no gustará muerte para siempre.” (Jn.8:52) Para el cristiano, la muerte es tan sólo un sueño, un momento de silencio y tinieblas. La vida está oculta con Cristo en Dios y “cuando Cristo, vuestra vida, se manifestare, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.” (Col.3:4)

En el misterio de su cruz y de su resurrección, Cristo ha destruido la muerte y el pecado, ha abolido la distancia infinita que existía entre cada hombre y la vida nueva en él. Cristo realiza todo esto donando su Espíritu, dador de vida, en los sacramentos; particularmente en el bautismo, singo cristiano que hace de la existencia recibida de los padres, frágil y destinada a la muerte, un camino hacia la eternidad; en el sacramento de la penitencia que renueva continuamente la vida divina gracias al perdón de los pecados; en la Cena del Señor “pan de vida” (cf. Jn 6:35), que alimenta a los “vivos” y hace firmes sus pasos en la peregrinación terrena, hasta poder llegar a decir con el apóstol san Pablo: “Yo vivo, pero no yo, sino que es Cristo quien vive en mí ” (Gal. 2:20). La vida nueva, don del Señor resucitado, se irradia después a todos los ámbitos de la experiencia humana: en la familia, en la escuela, en el trabajo, en las actividades de todos los días y en el tiempo libre. La vida nueva comienza a florecer aquí y ahora. Signo de su presencia y de su crecimiento es e lamor de Cristo, que supera a toda experiencia humana.

“Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida”, (I Jn.3:14a) afirma san Juan,“porque amamos a nuestros hermanos ” (1 Jn. 3:14b) con un amor de obra y en verdad. La vida florece en el don de sí a los otros, según la vocación de cada uno: en el sacerdocio ministerial, en la virginidad consagrada, en el matrimonio, de modo que todos puedan, con actitud solidaria, compartir los dones recibidos, sobre todo con los pobres y los necesitados.

La voz que clamó desde la cruz: “Consumado es,”(Jn.19:30) fue oída entre los muertos. Atravesó las paredes de los sepulcros y ordenó a los que dormían que se levantasen. Así sucederá cuando la voz de Cristo sea oída desde el cielo. Esa voz penetrará en las tumbas y abrirá los sepulcros, y los muertos en Cristo resucitarán. En ocasión de la resurrección de Cristo, unas pocas tumbas fueron abiertas; pero en su segunda venida, todos los preciosos muertos oirán su voz y surgirán a una vida gloriosa e inmortal. El mismo poder que resucitó a Cristo de los muertos resucitará a su iglesia y la glorificará con él, por encima de todos los principados y potestades, por encima de todo nombre que se nombra, no solamente en este mundo, sino también en el mundo venidero.

Primer testigo

María Magdalena, su discípula, quizas la favorita entre las jóvences discípulas, estuvo junto a la cruz y le siguió hasta el sepulcro. María fue la primera en ir a la tumba después de su resurrección. Fue María la primera que proclamó al Salvador resucitado. “¿Por qué Lloras?”, le preguntó Jesús a Maria Magdalena (Jn.20:13-16)

Las mujeres que habían estado al lado de la cruz de Cristo esperaron velando que transcurriesen las horas del sábado. El primer día de la semana, muy temprano, se dirigieron a la tumba llevando consigo especias preciosas para ungir el cuerpo del Salvador. No pensaban que resucitaría. El sol de su esperanza se había puesto, y había anochecido en sus corazones.

Mientras andaban, relataban las obras de misericordia de Cristo y sus palabras de consuelo. Pero no recordaban sus palabras: ” Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Jn.14:3). Ignorando lo que estaba sucediendo se acercaron al huerto diciendo mientras andaban: “¿Quién nos revolverá la piedra de la puerta del sepulcro?”(Mar.16:3) Sabían que no podrían mover la piedra, pero ellas seguían igual adelante.

Y he aquí, los cielos resplandecieron de repente con una gloria que no provenía del sol naciente. La tierra tembló. Vieron que la gran piedra había sido apartada. El sepulcro estaba vacío. Las mujeres no habían venido todas a la tumba desde la misma dirección. María Magdalena fue la primera en llegar al lugar; y al ver que la piedra había sido sacada, se fue presurosa para contarlo a los discípulos. Mientras tanto, llegaron las otras mujeres. Una luz resplandecía en derredor de la turba, pero el cuerpo de Jesús no estaba allí.

Mientras se demoraban en el lugar, vieron de repente que no estaban solas. Un joven vestido de ropas resplandecientes estaba sentado al lado de la tumba. Era el ángel que había apartado la piedra. Había tomado el disfraz de la humanidad, a fin de no alarmar a estas personas que amaban a Jesús. Sin embargo, brillaba todavía en derredor de él la gloria celestial, y las mujeres temieron. Se dieron vuelta para huir, pero las palabras del ángel detuvieron sus pasos.

  • “No temáis vosotras –les dijo;– porque yo sé que buscáis a Jesús, que fue crucificado. No está aquí; porque ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor. E id presto, decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos.” (Mat.28:5-7a)

Volvieron a mirar al interior del sepulcro y volvieron a oír las nuevas maravillosas. Otro ángel en forma humana estaba allí, y les dijo: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, mas ha resucitado: acordaos de lo que os habló,cuando aun estaba en Galilea, diciendo: Es menester que el Hijo del hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día.”(Mar.16:1-8;Lc.24:1-12;Mat.28:1-10)

¡Ha resucitado, ha resucitado! Las mujeres repiten las palabras vez tras vez. Ya no necesitan las especias para ungirle. El Salvador está vivo, y no muerto. Recuerdan ahora que cuando hablaba de su muerte, les dijo que resucitaría. ¡Qué día es éste para el mundo! Prestamente, las mujeres se apartaron del sepulcro y “con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos.”

María no había oído las buenas noticias. Ella fue a Pedro y a Juan con el triste mensaje: “Han llevado al Señor del sepulcro, y no sabemos dónde le han puesto.” (Jn.20:2) Los discípulos se apresuraron a ir a la tumba, y la encontraron como había dicho María. Vieron los lienzos y el sudario, pero no hallaron a su Señor. Sin embargo, había allí un testimonio de que había resucitado. Los lienzos mortuorios no habían sido arrojados con negligencia a un lado, sino cuidadosamente doblados, cada uno en un lugar adecuado. Juan “vio, y creyó.” (Jn.20:8)

No comprendía todavía la escritura que afirmaba que Cristo debía resucitar de los muertos, pero recordó las palabras con que el Salvador había predicho su resurrección. Cristo mismo había colocado esos lienzos mortuorios con tanto cuidado. Cuando el poderoso ángel bajó a la tumba, se le unió otro, quien, con sus acompañantes, había estado guardando el cuerpo del Señor. Cuando el ángel del cielo apartó la piedra, el otro entró en la tumba y desató las envolturas que rodeaban el cuerpo de Jesús. Pero fue la mano del Salvador la que dobló cada una de ellas y la puso en su lugar. A la vista de Aquel que guía tanto a la estrella como al átomo, no hay nada sin importancia. Se ven orden y perfección en toda su obra.

María había seguido a Juan y a Pedro a la tumba; cuando volvieron a Jerusalén, ella quedó. Mientras miraba al interior de la tumba vacía, el pesar llenaba su corazón. Mirando hacia adentro, vio a los dos ángeles, el uno a la cabeza y el otro a los pies de donde había yacido Jesús. “Mujer, ¿por qué lloras?” (Jn.20:13,15)le preguntaron. “Porque se han llevado a mi Señor –contestó ella,– y no sé dónde le han puesto.” (Jn.2015)

Entonces ella se apartó, hasta de los ángeles, pensando que debía encontrar a alguien que le dijese lo que habían hecho con el cuerpo de Jesús. Otra voz se dirigió a ella: “Mujer, ¿por qué lloras? ¿a quién buscas?”(Jn.20:15a) A través de sus lágrimas, María vio la forma de un hombre, y pensando que fuese el hortelano dijo: “Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré.”(Jn.20:15b) Si creían que esta tumba de un rico era demasiado honrosa para servir de sepultura para Jesús, ella misma proveería un lugar para él. Había una tumba que la misma voz de Cristo había vaciado, la tumba donde Lázaro había estado.

¿No podría encontrar allí un lugar de sepultura para su Señor? Le parecía que cuidar de su precioso cuerpo crucificado sería un gran consuelo para ella en su pesar. Pero ahora, con su propia voz familiar, Jesús le dijo: “¡María!” (Jn.20:16a) Entonces supo que no era un extraño el que se dirigía a ella y, volviéndose, vio delante de sí al Cristo vivo. En su gozo, se olvidó que había sido crucificado. Precipitándose hacia él, como para abrazar sus pies, dijo: “¡Rabboni!” (Jn.16:20b)Pero Cristo alzó la mano diciendo: No me detengas; “porque aun no he subido a mi Padre: mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.” (Jn.20:17) Y María se fue a los discípulos con el gozoso mensaje.

Jesús se negó a recibir el homenaje de los suyos hasta tener la seguridad de que su sacrificio era aceptado por el Padre. Ascendió a los atrios celestiales, y de Dios mismo oyó la seguridad de que su expiación por los pecados de los hombres había sido amplia, de que por su sangre todos podían obtener vida eterna. El Padre ratificó el pacto hecho con Cristo, de que recibiría a los hombres arrepentidos y obedientes y los amaría como a su Hijo. Cristo había de completar su obra y cumplir su promesa de hacer “más precioso que el oro fino al varón, y más que el oro de Ophir al hombre.”(Is.13:12) En cielo y tierra toda potestad era dada al Príncipe de la vida, y él volvía a sus seguidores en un mundo de pecado para darles su poder y gloria.

Mientras el Salvador estaba en la presencia de Dios recibiendo dones para su iglesia, los discípulos pensaban en su tumba vacía, se lamentaban y lloraban. Aquel día de regocijo para todo el cielo era para los discípulos un día de incertidumbre, confusión y perplejidad. Su falta de fe en el testimonio de las mujeres da evidencia de cuánto había descendido su fe. Las nuevas de la resurrección de Cristo eran tan diferentes de lo que ellos esperaban que no las podían creer. Eran demasiado buenas para ser la verdad, pensaban. Habían oído tanto de las doctrinas y llamadas teorías científicas de los saduceos, que era vaga la impresión hecha en su mente acerca de la resurrección. Apenas sabían lo que podía significar la resurrección de los muertos. Eran incapaces de comprender ese gran tema.

“E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos, y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho.”(Mat.28:7) Estos ángeles habían estado con Cristo como ángeles custodios durante su vida en la tierra. Habían presenciado su juicio y su crucifixión. Habían oído las palabras que él dirigiera a sus discípulos. Lo demostraron por el mensaje que dieron a los discípulos y que debiera haberlos convencido de su verdad. Estas palabras podían provenir únicamente de los mensajeros de su Señor resucitado.

“Decid a sus discípulos y a Pedro, que él va antes que vosotros a Galilea: allí le veréis.”(Mar.16:7), dijeron los ángeles. Desde la muerte de Cristo, Pedro había estado postrado por el remordimiento. Su vergonzosa negación del Señor y la mirada de amor y angustia que le dirigiera el Salvador estaban siempre delante de él. De todos los discípulos, él era el que había sufrido más amargamente. A él fue dada la seguridad de que su arrepentimiento era aceptado y perdonado su pecado. Se le mencionó por nombre. Todos los discípulos habían abandonado a Jesús, y la invitación a encontrarse con él vuelve a incluirlos a todos. No los había desechado. Cuando María Magdalena les dijo que había visto al Señor, repitió la invitación a encontrarle en Galilea. Y por tercera vez, les fue enviado el mensaje.

Después que hubo ascendido al Padre, Jesús apareció a las otras mujeres diciendo: “Salve. Y ellas se llegaron y abrazaron sus pies, y le adoraron. Entonces Jesús les dice: No temáis: id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán.” (Mat.28:9-10)

La primera obra que hizo Cristo en la tierra después de su resurrección consistió en convencer a sus discípulos de su no disminuido amor y tierna consideración por ellos. Para probarles que era su Salvador vivo, que había roto las ligaduras de la tumba y no podía ya ser retenido por el enemigo la muerte, para revelarles que tenía el mismo corazón lleno de amor que cuando estaba con ellos como su amado Maestro, les apareció vez tras vez. Quería estrechar aun más en derredor de ellos los vínculos de su amor.Al oír esta cita tan definida, los discípulos empezaron a recordar las palabras con que Cristo les predijera su resurrección. Pero aun así no se regocijaban. No podían desechar su duda y perplejidad. Aun cuando las mujeres declararon que habían visto al Señor, los discípulos no querían creerlo. Pensaban que era pura ilusión. [21]

Una dificultad parecía acumularse sobre otra. El sexto día de la semana habían visto morir a su Maestro, el primer día de la semana siguiente se encontraban privados de su cuerpo, y se les acusaba de haberlo robado para engañar a la gente. Desesperaban de poder corregir alguna vez las falsas impresiones que se estaban formando contra ellos. Temían la enemistad de los sacerdotes y la ira del pueblo. Anhelaban la presencia de Jesús, quien les había ayudado en toda perplejidad. Con frecuencia repetían las palabras: “Esperábamos que él era el que había de redimir a Israel.”(Luc.24:41; ver también Os. 6:2; Mat. 17:23; 20:19; Mar. 10:34; Hch. 10:40; 1 Cor 15:4)[10] Solitarios y con corazón abatido, recordaban sus palabras: “Si en el árbol verde hacen esto, ¿que sucederá en el seco?”(Luc.23:31 LBLA) Se reunieron en el aposento alto y, sabiendo que la suerte de su amado Maestro podía ser la suya en cualquier momento, cerraron y atrancaron las puertas. Y todo el tiempo podrían haber estado regocijándose en el conocimiento de un Salvador resucitado. En el huerto, María había estado llorando cuando Jesús estaba cerca de ella. Sus ojos estaban tan cegados por las lágrimas que no le conocieron. Y el corazón de los discípulos estaba tan lleno de pesar que no creyeron el mensaje de los ángeles ni las palabras de Cristo.

¡Cuántos están haciendo todavía lo que hacían esos discípulos! ¡Cuántos repiten el desesperado clamor de María: “Han llevado al Señor, . . . y no sabemos dónde le han puesto”! (Jn.20:2)¡Jesús resucitó de entre los muertos y se dió a ver, se apareció. Los evangelios nos relatan algunas de estas cristofanías. A cuántos podrían dirigirse las palabras del Salvador: “¿Por qué lloras? ¿a quién buscas?” (Jn.20:11-18). Está al lado de ellos, pero sus ojos cegados por las lágrimas no lo ven. Les habla, pero no lo entienden.

Me pareció ver algo luminoso en el sepul­cro, pero yo sólo notaba el vado, el cuerpo de Jesús que había ido a buscar no estaba allí. De repente noté que no estaba sola. Entonces oí mi nombre, jera su voz, no podía confun­dirme! Estaba allí, a mi lado, no había duda, era él. ¡Así pues, él tenía razón, Dios estaba de su parte! ¡Todo lo que vivimos no había si­do una ilusión, era verdad! Después de haber sufrido su ausencia, quise agarrarle, retener­le; El me convenció que había otra forma de vivir su presencia, de seguir relacionándonos con él, tan cierta y real como la de antes. El estaría con el Padre, había vencido a la muer­te. Sabes Prisca, no es tan raro, es la presen­cia del amor. Cuando dos personas se aman y existe entre ellas una sintonía, una comunión, aunque tengan que estar físicamente aleja­das, se saben y se viven en presencia del otro, en su cercanía. Es otra clase de relación; no es fantasía, es real, muy real. Nunca están solos. Jesús, además, me envió a comunicárselo a los demás, a Pedro, a Juan, a Felipe, a Ma­ría… Luego todos juntos tendríamos la misma experiencia. El nos envió a comunicar la bue­na noticia de lo vivido a todo aquél que que­ría escuchar. Y el resto ya lo conoces.[9]

¡Ojalá que la cabeza inclinada pudiese alzarse, que los ojos se abriesen para contemplarle, que los oídos pudiesen escuchar su voz! “Id presto, decid a sus discípulos que ha resucitado.”(Mat.28:7) Invitadlos a no mirar la tumba nueva de José, que fue cerrada con una gran piedra y sellada con el sello romano. Cristo no está allí. No miréis el sepulcro vacío. No lloréis como los que están sin esperanza ni ayuda. Jesús vive, y porque vive, viviremos también. Brote de los corazones agradecidos y de los labios tocados por el fuego santo el alegre canto: ¡Cristo ha resucitado! Vive para interceder por nosotros. Aceptad esta esperanza, y dará firmeza al alma como un ancla segura y probada. Creed y veréis la gloria de Dios.

¿Qué significa, pues, resucitar?
Lo del acabamiento de la vida es un momento propio de cada uno y, como tal, intransferible. A partir de ahí las cosas cambian profundamente. Paradójicamente, los cristianos creemos que el cambio no es tan radical, pues hay una continuidad entre el acá y el allá, la tierra y el cielo. Son vidas distintas pero con una cierta continuidad. Ningún humano puede evitar el interrogante de la muerte y de lo que tras ella puede venir. Es lógico que podamos preguntarnos: ¿qué sentido tiene la vida si nada queda de todo lo vivido?.
“Constatamos, escribe Leonardo Boff, que la muerte es la gran señora de todo lo que es creado e histórico, pues todo está sometido a la segunda ley de la termodinámica, la entropía. La vida va gastando su capital energético hasta morir”. Y nos toca, como siempre, reaccionar y posicionarnos ante la muerte: la vida es un misterio, dentro del cual ella se erige con un orden superior de autorregulación y reproducción. Donde hay vida, hay energía, autorreproducción y se asegura así la autoconservación. Sin embargo, la vida, todas las formas de vida, tienen un límite: la muerte. ¿También la vida humana? Todos clamamos por una vida sin fin. Pero, los mecanismos de la muerte no hay quien los detenga. ¿Será por eso que la muerte es para el ser humano drama y angustia? ¿Será por eso que San Pablo gritaba: ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Y respondía: “Gracias a Dios, por Jesucristo, nuestro Señor”. “
Es sorprendente, dice de nuevo Leonardo Boff, pero en esta frase se encuentra la esencia pura del cristianismo. Este testimonia el hecho mayor de que alguien nos libró de la muerte. En alguien la vida se mostró más fuerte que la muerte e inauguró una sintropía superior”.
Jesús conoció e inauguró una sintropía (evolución) superior, en virtud de la cual su vida era un nuevo tipo de vida, no amenazada por la enfermedad ni por la muerte. Por eso, la resurrección no puede ser entendida como reanimación de un cadáver, sino como una revolución dentro de la evolución, como un saltar a un tipo de orden vital, no sometido ya a la entropía: desgaste y acabamiento final. Con lo cual afirmamos que la vida se transfigura.
Es decir, en el proceso evolutivo la vida alcanzó tal densidad de realización que la muerte ya no logra penetrar en ella y hacer su obra devastadora. Y, de esta manera, la angustia milenaria desaparece, se sosiega el corazón, cansado de tanto preguntar por el sentido de la vida mortal. En fín, el futuro se anticipa, queda abierto a un desenlace felíz y apunta hacia un tipo de vida más allá de este tipo de vida. ¡Has resucitado!. Y resucitar significa: Que Jesús, en la muerte y desde la muerte, entró en el ámbito mismo de la vida divina, realidad primera y última.
El Crucificado continúa siendo el mismo, junto a Dios, pero sin la limitación espacio-temporal de la forma terrenal. La muerte y la resurrección no borran la identidad de la persona sino que la conservan de una manera transfigurada, en una dimensión totalmente distinta. Para hacerlo pasar a esta forma de existencia distinta, Dios no necesita los restos mortales de la existencia terrena de Jesús. La resurrección queda vinculada a la identidad de la persona, no a los elementos de un cuerpo determinado.
Resucitar significa, pues,al menos tres cosas importantes:
a) Entrar a través de la muerte en el ámbito mismo de la vida de Dios. Nuestra fe nos asegura que el Dios del comienzo es también el Dios del final, que el Dios , Creador del mundo y del hombre, es también el que consuma a éstos en su plenitud. Resucitar significa que la persona que muere, continúa, y el cuerpo se disuelve pero entra en una dimensión nueva. Hay continuidad y discontinuidad.
b) Sgnifica apostar, como Jesús, por la vida, por la justicia, por el amor, por la libertad, llegando incluso a soportar en esta lucha el vituperio del fracaso de este mundo, pero seguros de que la inocencia del Justo será reconocida y premiada por Dios. Dios tiene siempre la última palabra, no la iniquidad.
c) Significa que estamos ya, en una marcha hacia la plenitud de la vida, en lucha contra todo lo que bloquea, merma y mata la vida. El tiempo que se nos da no es para volverse pasivos, indolentes, excépticos, sino para trabajar, ahora, en el minuto a minuto, e ir haciendo que esta tierra sea cada vez más un cielo, el cielo de Dios. La resurrección de Jesús es la meta final, la anticipación de la plenitud que nos aguarda. Y esa plenitud no hay otra forma de hacerla más real y operativa que comprometerse con aquéllos que más vida, amor y libertad necesitan: los pobres.

Negar la resurrección

Algunos pretenden que los testigos de la resurección de Cristo deben haber estado alucinando o experimentando una histeria colectiva, ¿ es posible ? Pues si,tristemente. Pero la verdad es que hay muchos que hasta se atreven a negar la resurrección. Es como bien dijo J.C.Ryle, que las falsas doctrinas son peores que un cisma.

“Las divisiones y separaciones son más objetables en la religión. Ellos debilitan la causa del verdadero cristianismo … Pero antes de culpar a la gente por ellos, debemos tener cuidado de poner la culpa en donde se merece. La falsa doctrina y la herejía son incluso peores que un cisma. Si las personas se separan de la enseñanza que es positivamente falsa y antibíblica, deben de ser alabados en lugar de ser reprendidos. En estos casos, la separación es una virtud y no un pecado. “- J. C. Ryle, (1816-1900) Obispo Anglicano.

En un punto prácticamente todos los eruditos de cada descripción están de acuerdo, los primeros discípulos estaban absolutamente convencidos de que habían visto a Cristo resucitado. [2]El mensaje del evangelio cristiano acerca de la muerte y resurección de Cristo transpira en prácticamente todos los documentos del Nuevo Testamento. Por lo tanto la verdadera cuestión es, ¿Cómo explicamos su obvia convicción? ¿Estaban tan solo alucinando?[1]

Aunque posiblemente al principio parece plausible, muchos factores contradicen esta noción. [3] Por citar unos pocos:

  1. El gran número de testigos (cientos) (1 Cor. 15:5-8).
  2. Abarcando todo el espectro de tipos de personalidades (ej. Jn. 20—Pedro, Tomás, las dos Marías, etc.), esto contradice la teoría de la alucinación, las cuales, por definición, no son experiencias compartidas.
  3. No existe tal cosa como una visión apareciéndose a una multitud. Generalmente la recibe tan solo una persona a la vez, y esa persona debe hallarse esperando la visión y estar en un estado emocional intenso. Tal como La Biblia muestra, ninguno de los seguidores de Jesús esperaban que él resucitara de los muertos. Lucas dice que cuando Jesús se apareció a los discípulos, “Ellos estaban terrificados y asustados, y creían que habían visto un espíritu” (Luc. 24:37).
  4. Una confusión de identidad no puede ser la explicación, tampoco. Ciertamente los discípulos reconocerían a la persona con la que habían estado cada día durante más de tres años.
  5. El cambio de estilo de vida, positivo substancial y permanente de muchos de los convertidos elimina cualquier teoría de alucinación.

Objeciones

La inspiración no anula al hombre. Solo cuando el profeta recibe oráculo directamente de Dios.Dios compró con la sangre de Jesús la vida de Su santos (y las nuestras), y en ese precio están incluidas su obras, y también sus palabras. Las palabras de ellos, ahora son de Dios. Cristo pagó por ellas, al igual que usó un burrito para entrar a Jerusalén, lo tomó y lo usó. Ellos escriben, pero Dios no anula sus culturas, sino que las cristologiza, las redime. Esto es lo que nos cuesta entender. Dios preservó de error los textos, claro que si, preservó de error los textos, pero no los preservó de sus culturas,sino que lo usó a pesar de ellas. Los relatos fueron escritos por hombres piadosos y no por ángeles. Por eso son testigos confiables, porque fueron sinceros y honestos para describir lo que veían. Y Dios los libró del error, de la mentira, pero no de sus propósitos Divinos, que no son los nuestros primariamente. Dios por la sangre de Jesús, limpió a los escritores para que sean vasos limpios y acépticos (gr. asespsis, sin “bacterias espirituales”). Luego lo ungió y los dotó de sabiduría sobrenatural para escribir los textos inspirados; y les dió autoridad sobrenatural. Pero no mató sus culturas, sino que a través de la cruz, ahora estas, son aceptadas ante los ojos del Amado Salvador.

LAS SEIS OBJECIONES ESCÉPTICAS más frecuentemente presentadas por los críticos de la resurrección de Cristo.

  1. La resurrección de Cristo es un mito, no es historia.
  2. Las historias de la resurrección estan llenas de contradicciones.
  3. Los milagros no son posibles.
  4. El cuerpo fue robado.
  5. Jesús tan solo se desvaneció y después se recuperó de Sus heridas.
  6. Los testigos tan solo “vieron cosas.”

Las iré tratando seguramente en futuros articulos

Leyendas sobre Magdalena

Según la tradición ortodoxa, María Magdalena se retiró a Éfeso con la Virgen María y el apóstol San Juan, y murió allí. En 886 sus reliquias fueron trasladadas a Constantinopla, donde se conservan en la actualidad. Gregorio de Tours (De miraculis, I, xxx) corrobora la tradición de que se retiró a Éfeso, y no menciona ninguna relación con Francia. Más adelante, sin embargo, surgió en el mundo católico una tradición diferente, según la cual María Magdalena (identificada aquí con María de Betania), su hermano Lázaro y Maximino, uno de los setenta y dos apóstoles, así como algunos compañeros, viajaron en barca por el Mar Mediterráneo huyendo de las persecuciones en Tierra Santa y desembarcaron finalmente en el lugar llamado Sainte Marie-de-Mer, cerca de Arlés. Posteriormente, María Magdalena viajó hasta Marsella, desde donde emprendió, supuestamente, la evangelización de Provenza, para después retirarse a una cueva -La Sainte-Baume- en las cercanías de Marsella, donde habría llevado una vida de penitencia durante 30 años. Según esta leyenda, cuando llegó la hora de su muerte fue llevada por los ángeles a Aix-en-Provence, al oratorio de San Maximino, donde recibió el viático. Su cuerpo fue sepultado en un oratorio construido por San Maximino en Villa Lata, conocido desde entonces como St. Maximin. [27]

Conclución

Aunque la cruz parece un fracaso en la misión de Jesús, en realidad fue el triunfo definitivo sobre el mal. Es que en realidad debemos reconocer si somos inteligentes que

“El fracaso no es nuestro enemigo. No determina la culminación de nuestros objetivos.” Y tampoco es el final de nuestro camino, sino que tan sólo es “un indicador que señala que las estrategias que veníamos utilizando hasta ahora no son las adecuadas ni las más exitosas para ese proyecto.”(Bernardo Stamateas,pastor y sexólogo argentino) [24]

Por este motivo, creo en lo dicho por los apostoles en la Biblia. Como el erudito judío Dr. Pinchas Lipide bien ha escrito,

“Si esta banda asustada de apóstoles de repente cambia de la noche a la mañana pasando a ser una comunidad segura de su misión. Entonces ninguna visión o alucinación basta para explicar una transformación tan revolucionaria.”[4]

A pesar de que Lipide es un rabino Judío Ortodoxo que no acepta a Jesús como el Mesías, reconoce la evidencia ineludible de que Jesús debe haber resucitado de los muertos. Igual nosotros no debemos tener miedo de enfrentar valles en nuestra vida, como el que enfrentó Jesús a la hora de morir, porque Dios también está con nosotros al igual que lo estuvo con su Hijo Jesús. En medio de esas situaciones, Él nos pide que hagamos una sola cosa: buscarle. Él es nuestra roca, nuestra torre fuerte y nuestra salvación. Sólo en Él podemos esperar, todo lo demás falla, pero Él es seguro por toda la eternidad.

  • “Mirando a Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz” (Heb. 12:2).

Nadie sino el Hijo de Dios podía efectuar nuestra redención; porque sólo él, que estaba en el seno del Padre podía darlo a conocer. Sólo él, que conocía la altura y la profundidad del amor de Dios, podía manifestarlo. Nada menos que el infinito sacrificio hecho por Cristo en favor del hombre caído podía expresar el amor del Padre hacia la perdida humanidad. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito”. Lo dio no solamente para que viviese entre los hombres, no sólo para que llevase los pecados de ellos y muriese como su sacrificio; lo dio a la raza caída. Cristo debía identificarse con los intereses y necesidades de la humanidad. El que era uno con Dios se ha unido con los hijos de los hombres con lazos que jamás serán quebrantados. Jesús “no se avergüenza de llamarlos hermanos” (Heb. 2: 11).

El es nuestro Sacrificio, nuestro Abogado, nuestro Hermano, lleva nuestra forma humana delante del trono del Padre, y por las edades eternas será uno con la raza que ha redimido: es el Hijo del hombre. Y todo esto para que el hombre fuese levantado de la ruina y degradación del pecado, para que reflejase el amor de Dios y participase del gozo de la santidad.

El precio pagado por nuestra redención, el sacrificio infinito que hizo nuestro Padre celestial al entregar a su Hijo para que muriese por nosotros, debe darnos un concepto elevado de lo que podemos ser hechos por Cristo. Al considerar el inspirado apóstol Juan “la altura”, “la profundidad” y “la anchura” del amor del Padre hacia la raza que perecía, se llena de alabanzas y reverencia, y no pudiendo encontrar lenguaje conveniente en que expresar la grandeza y ternura de este amor, exhorta al mundo a contemplarlo. “¡Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios!” (1 Jn. 3:1)

Creemos en que nuestro Señor Jesucristo es el Verbo de Dios hecho carne y por lo tanto el hijo unigénito de Dios (Jn 1:1,14; Jn 3:16).

Apéndice: Que creemos acerca de Jesús los cristianos conservadores?

* Su nacimiento fue virginal (Mat. 1:23; Lucas 1:31-35)
* En su vida nunca hubo pecado (Heb. 7:26; 1 Ped. 2:22)
* Murió en la cruz para redención de nuestros pecados y solo por medio de este sacrificio podemos nosotros ser salvos (1 Co. 15:3; 2 Co. 5:21)
* Su resurrección de entre los muertos fue corporal, su cuerpo resucitó (Mat. 28:6; Lucas 24:39; 1 Co 15:4)
* Esta sentado en cuerpo a la diestra de Dios Padre (Hechos 1:9, 11; 2:33; Fil. 2:9-11; Heb. 1:3)

¡Qué valioso hace esto al hombre! Por la transgresión, los hijos del hombre se hacen súbditos de Satanás. Por la fe en el sacrificio reconciliador de Cristo, los hijos de Adán pueden ser hechos hijos de Dios. Al revestirse de la naturaleza humana, Cristo eleva a la humanidad. Los hombres caídos son colocados donde pueden, por la relación con Cristo, llegar a ser en verdad dignos del nombre de “hijos de Dios”.

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NOTAS:

[0] La personalidad de Jesús, es, sin lugar a dudas, una de las más importantes e influyentes de toda la historia de la humanidad. Millones de personas a lo largo de los pasados veinte siglos, en mayor o menor medida, han estudiado sus palabras, se han nutrido de sus enseñanzas y han adoptado sus sabios consejos, o al menos los han escuchado. Prácticamente no hay nadie en el mundo occidental que no conozca, al menos superficialmente, alguna de sus sentencias. Y la única fuente de la cual pueden extraerse las palabras de Jesús, en lo que respecta al mundo occidental, la constituye el Nuevo Testamento, con sus cuatro Evangelios canónicos, al margen de algunos Evangelios señalados como apócrifos, cuyas copias son de una distribución muy limitada y completameente dudosa.

[1] http://christiananswers.net/spanish/q-eden/edn-t014s.html

[2] Michael Grant, célebre historiador clásico de Oxford dice, “Estos relatos prueban que ciertas personas estaban absolutamente convencidas de que [Jesús había resucitado].” [Michael Grant, Jesus: An Historian’s Review of the Gospels [Jesús: Relectura de los evangelios de un historiador] (Scribner’s, 1977), p. 176. Incluso el escéptico de la historia, Rudolf Bultmann, reconoce que la certeza de los discípulos es “una realidad” en Kerygma and Myth, Vol. I, (SPCK, 1953), p. 42. Incluso el ardiente escéptico John Shelby Spong reconoce, “El cambio [en los discípulos] fue medible y objetivo aunque la causa del cambio sea debatible. Fue parte de aquella explosión de poder en el siglo I que no puede ser negada por ningún estudiante de historia.” [John Shelby Spong, Resurrection: Myth or Reality? [Resurección: ¿Mito o Realidad?] (San Francisco: Harper San Francisco, 1994), p. 26.]

[3] Peter Kreeft and Ronald Tacelli, Handbook of Christian Apologetics [Manual de Apologética Cristiana] (Downer’s Grove, Illinois: InterVarsity Press, 1994), p. 186f. Este libro cita 14 fallos graves de la teoría de la alucinación. “Apologética” no significa disculparse, sino presentar una defensa (“apología”) racional del cristianismo (1 Pedro 3: 15).

[4] Pinchas Lipide, The Resurrection of Jesus: A Jewish Perspective [La Resurección de Jesús: Una Perspectiva Judía] (Fortress Press, 1988), p. 125.

[9] http://www.ciudadredonda.org/articulo/mujer-por-que-lloras-a-quien-buscas

[10] En el pasaje que va desde Lucas 22:66, hasta 24:1 se detalla el tiempo en que el Señor estuvo en la cruz y se habla ahí de que su muerte fue aproximadamente a las 15:00 horas del viernes, pues se dice que fue previo al día de reposo. Pasa el día de reposo (sábado) y el primer día de la semana (domingo) muy temprano, las mujeres que van a ungir el cuerpo se encuentran con que ya no está donde lo habían sepultado.Si sacamos una sencilla cuenta del tiempo, no pasaron ni 48 horas (apenas 39 aproximadamente), desde la muerte hasta la resurrección gloriosa del Señor, sin embargo en todas las escrituras en las que se menciona acerca de estos hechos se habla siempre de un espacio de tres días (por lo menos 72 horas).La razón por la que se presenta esa aparente discrepancia al medir las horas que Cristo estuvo muerto y hallar que no forman 3 dias, es porque tomamos días de 24 hs, lo que es correcto para nosotros ya que nuestros días son de 24 hrs. Ese no es el caso de los Judios. Los hebreos miden la duración del día de otra manera. Para ellos, la duración del día va desde el amanecer hasta la caída de la noche. Por esa razón la suma nos da exactamente la mitad. La suma de horas que hacemos comunmente es correcta, lo que es incorrecto es suponer que el dia biblico registrado en los evangelios es de 24 hs, cuando en realidad es de 12. [a] Período de un Día y una noche. Aproximadamente, la duración de una rotación de la Tierra sobre su eje. Los hebreos calculaban el Día calendario o civil de tarde a tarde (Lv. 23:27, 32; cf Gn. 1:5, 8, 13; etc.); es decir, de puesta de Sol a puesta de Sol (Lev. 22:6, 7; cf Mar. 1:32). Los babilonios también comenzaban sus días con la puesta del Sol; los egipcios lo hacían con la salida del Sol; los romanos los contaban a partir de la medianoche, de donde se deriva la costumbre actual. [b]. Período de luz en contraste con la noche. En tiempos postexílicos y del NT el Día constaba de 12 horas que se dividían en 4 partes (Jn. 11:9; cf Mat. 20:1-12): Hora prima (desde la salida del Sol [más o menos las 6] hasta las 9 de la mañana), Hora tercia (desde las 9 hasta las 12; Mat. 20:3; Mr. 15:25), Hora sexta (desde las 12 hasta las 3 [15]; Mat. 20:5; 7:45; Mar. 15:33; Jn. 4:6; 19:14), Hora nona (desde las 15 hasta la puesta del Sol [más o menos las 18]; Mat. 20:5; 27:45, 46; Mar. 15:33, 34). Tales horas se contaban entre la salida y la puesta del Sol (llamado “día natural”), o entre el amanecer y la oscuridad de la noche (cf Mat. 16:2; existían variaciones de duración según fuera verano o invierno). Generalmente, la “mañana” (heb b^qer) era hasta las 10, y el “calor del día” (mediodía; heb. tsohorayim; gr. mesmbría) duraba hasta las 14. Es muy probable que Juan, al registrar los eventos finales del juicio y de la crucifixión del Jesús, usara el sistema de computar de los romanos (Jn. 19: 14; las 6 de la mañana según el sistema romano [a partir de la medianoche], las 12 del medio Día según el sistema judío). En la Biblia también se mencionan la hora séptima (Jn. 4:52, BJ; la 1 [13] de la tarde), la hora décima (1:39; las 4 [16] de la tarde) y la hora undécima (Mat. 20:6, 9; las 5 [17] de la tarde).[http://www.wikicristiano.org/diccionario-biblico/1608/d%EDa/]

[11] Elena G. de White, EL DESEADO DE TODAS LAS GENTES, pag. 486

[12] ibid,pag 485

[13] El rocio de hortalizas pudo apoyar la imagen de huesos como plantas que han de florecer. Coinciden lso verbos despertar ycantar.Con todo, en esta verson,como en todas lads demas,el echar afuera los muertos es el utlimo acto.Para una transpisición a clave cristiana deberíamos considerar a Cristo muerto y sangrante como el rocío del cielo que impregna y fecunda la tierra, siguiendo una sugerencia de san Jerónimo “los que el Apostol llama muertos en Cristo… resucitarán gloriosos… Pues el rocío del Señor… dará vida a los cuerpos de los muertos. La identificación del rocío con Jesucristo la propone ya Teodoreto “No andas errado si dices que el rocio es el Unigénito, la Palabra del Padre” (Jerónimo: CCSL 72,341; Teodoreto: PG 24,278) cit en Luis Alonso Schökel, Hermenéutica de la Palabra, Vol. 2, pag. 298, ed. Cristiandad.

[16] frasedehoy.com

[20] [21] [22] http://www.omp.cl/pdf/mision_2012.pdf

[23] Abel Serrano, Angel- logia,pag.593,ed. Publisher Textstream impr en E.U

[24] http://www.facebook.com/bernardostamateas

[25] Margaret Starbird, La Diosa en los evangelios, pag. 179-180, ed. ediciones Obelisco,Barcelona,España, impr. en España

[26] http://www.monografias.com/trabajos53/maria-magdalena/maria-magdalena2.shtml

[27] http://www.monografias.com/trabajos53/maria-magdalena/maria-magdalena2.shtml

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  • libro electronico, William Hendriksen, comentario al Nuevo Testamento LUCAS , ed. libros Desafio 2001
  • (*) Antonio Piñero es Licenciado en Filosofía Pura, Filología Clásica y Filología Bíblica Trilingüe, Doctor en Filología Clásica, Catedrático de Filología Griega, especialidad Lengua y Literatura del cristianismo primitivo, Antonio Piñero es asimismo autor de unos veinticinco libros y ensayos, entre ellos: “Orígenes del cristianismo”, “El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos”, “Biblia y Helenismos”, “Guía para entender el Nuevo Testamento”, “Cristianismos derrotados”, “Jesús y las mujeres”. Es también editor de textos antiguos: Apócrifos del Antiguo Testamento, Biblioteca copto gnóstica de Nag Hammadi y Apócrifos del Nuevo Testamento.

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Jesús y María Magdalena, “hasta que la muerte los separe…” parte 4


Jesús y María Magdalena, “hasta que la muerte los separe…” parte 4

Autor:Paulo Arieu

magdalenaLA MAGDALENA: “El ultimo tabú del cristianismo”

Recapitulemos sobre la Magdalena, a ver que hemos aprendido de ella hasta acá. María Magdalena aparece en los tres momentos más trascendentes en la vida de Jesús: a) Acompañándolo desde Galilea b) Al pié de la Cruz c) En su Resurrección.

Introducción

No podemos entender la importancia de María Magdalena sin los evangelios apócrifos, asegura Juan Arias, ex corresponsal del diario español El País en el Vaticano. Del evangelio de María Magdalena surge claramente, según Arias, que en los inicios del cristianismo hubo dos corrientes en pugna: “la corriente tradicional, de Pablo y Pedro, y la de los gnósticos capitaneada por María Magdalena”, que acabó siendo “arrinconada”. Los evangelios apócrifos también presentan a un Jesús “mucho más gnóstico” y a una teología “basada sobre el conocimiento más que en el pecado”. Arias es el autor de “Jesús, ese gran desconocido” y acaba de publicar en noviembre “La Magdalena, el último tabú del cristianismo”. Es actualmente corresponsal de El País en Brasil, desde donde habló con BBC Mundo.[1]

Como leemos, este es el pensamiento erróneo de muchos intelectuales de la época, que influenciados por viejas corrientes del cristianismo gnóstico de los primeros siglos de la cristiandad, buscan porfiadamente probar que los cristianos primitivos estuvieron errados al rechazar como espúreos los papiros de los llamados evangelios gnósticos. También procuran probar que Jesús se casó con la Magdalena, inventándole un romance.

La relación de Jesús con María Magdalena ha llegado a ser un tópico común cuando se discute si Jesús no fue casado. Algunos de los escritos gnósticos han sido usados para apoyar la afirmación de que María fue la esposa de Cristo. Además, algunos han afirmado que Jesús tenía la intención de que ella encabezara su Iglesia. La evidencia para estas afirmaciones supuestamente reside en unos cuantos pasajes de los escritos gnósticos que muestran una proximidad entre Jesús y María y describen algo de hostilidad hacia ella por parte de San Pedro y San Andrés. Pero estos pasajes, de hecho, no afirman si María y Jesús estuvieron casados o si él tenía la intención de que ella encabezara su Iglesia.[2]

También pretenden feminizar la cultura en protesta por el patriarcalismo existente y reclaman además el ministerio de la mujer en igualdad al del hombre. Para esto, se han valido de documentos de origen no ortodoxo, como son los papiros gnósticos

María Magdalena por parte de especialistas del Nuevo Testamento, preferentemente mujeres, que leen los textos en perspectiva de género, de historiadores e historiadoras, que llevan a cabo una reconstrucción no patriarcal de los primeros siglos del cristianismo, y de la teología feminista, con su lúcida y certera hermenéutica de la sospecha. Papel fundamental han desempeñado en esta recuperación los evangelios llamados apócrifos, sobre todo los de carácter gnóstico, entre los que cabe citar el Evangelio de Tomás, el Evangelio de Felipe, el Evangelio de María y Pistis Sophia. Están influyendo también, y de manera decisiva, al menos en el imaginario religioso y social, algunas obras de ficción centradas en la relación amorosa entre Jesús y María Magdalena, sobre la que muy poco dicen los textos y casi todo es producto de la imaginación. Entre ellas cabe destacar la novela del escritor griego Nikos Kazantzakis (1885- 1957) La última tentación, de gran calidad literaria, llevada al cine bajo la dirección de Martin Scorsese, y más recientemente El código Da Vinci, también convertida en película que acaba de estrenarse y que está provocando un alud de condenas por parte de instituciones católicas y del propio Vaticano. Las actuales investigaciones sociológicas, de historia social, de antropología cultural y hermenéutica feminista sobre los orígenes del cristianismo sitúan el grupo de seguidores y seguidoras de Jesús en el horizonte de los movimientos de renovación del judaísmo del siglo I, junto con los esenios, terapeutas, penitenciales y otros. Lo ubican asimismo dentro de los movimientos que lucharon contra la explotación patriarcal en las distintas culturas: griega, romana, asiática y judía. En la historia de Israel hubo intensas luchas protagonizadas por mujeres que desempeñaron un papel político y cultural muy importante. Las primeras seguidoras de Jesús eran mujeres galileas que se reunían para comidas comunes, eventos de oración y encuentros de reflexión religiosa con el sueño de liberar a toda mujer en Israel. Fue precisamente esa corriente emancipatoria del dominio patriarcal la que posibilitó el nacimiento del movimiento de Jesús como discipulado igualitario de hombres y mujeres, en el que éstas desempeñaron un papel central y no puramente periférico. La presencia y el protagonismo de las mujeres en dicho movimiento, fue de la mayor importancia para la praxis de solidaridad desde abajo. Su actividad fue determinante para que el movimiento de Jesús continuara después de la ejecución del fundador y se extendiera fuera del entorno judío. Las diferentes tradiciones evangélicas coinciden en señalar que estas mujeres fueron protagonistas en momentos fundamentales: al comienzo en Galilea, junto a la cruz en el Gólgota y en la resurrección como primeras testigos. La mayoría de las veces se citan tres nombres de mujeres dentro de un grupo femenino numeroso. Es la misma tendencia seguida en el caso de los varones (Pedro, Santiago y Juan). Con ello se pretende mostrar el lugar destacado que unas y otros ocupan en la comunidad. La mujer que aparece casi siempre citada en primer lugar en el grupo de las amigas de Jesús es María Magdalena, que toma el nombre de su lugar de origen, Magdala, pequeña ciudad pesquera de la costa oriental del lago de Galilea, entre Cafarnaún y Tiberiades. Ella es discípula de primera hora, pertenece al grupo más cercano a Jesús, ocupa un lugar preeminente en él, hace el mismo camino que el Maestro hasta Jerusalén, comparte su proyecto de liberación y su destino. Las mujeres que siguen a Jesús suelen ser citadas en los evangelios en referencia a un varón; María Magdalena, no: una prueba más de su independencia de toda estructura patriarcal.[3]

Vemos entonces que aprendimos leyendo la biblia acerca de esta noble e intrépida joven discípula.

1. Los siete demonios:

Lo primero que dice el Evangelio acerca de esta mujer, es que Jesús sacó de ella siete demonios,según narra Lucas (Luc. 8:2), lo cual es un favor grandísimo, porque una persona poseída por siete espíritus inmundos tiene que haber sido impresionantemente infeliz. Esta gran liberación obrada por Jesús debió dejar en Magdalena una gratitud profundísima.

Nuestro Señor decía que cuando una persona logra echar lejos a un mal espíritu, este se va y consigue otros siete espíritus peores que él y la atacan y así su segundo estado llega a ser peor que el primero (Luc. 11:24). Eso le pudo suceder a Magdalena. Y que enorme paz habrá experimentado cuando Cristo alejó de su alma estos molestos espíritus.

A nosotros nos consuela esta intervención del Salvador, porque a nuestra alma la atacan también al menos siete espíritus dañosísimos: a) el orgullo, b) la avaricia, c) la ira, d) la gula, e) la impureza o lujuria, f) envidia, g) la pereza y quizás varios más. ¿Quién puede decir que el espíritu del orgullo no le ataca día por día? ¿Habrá alguien que pueda gloriarse de que el mal espíritu de la impureza no le ha atacado y no le va a atacar ferozmente? Y lo mismo podemos afirmar de los demás.

Pero hay una verdad consoladora: Y es que los espíritus inmundos cuando veían o escuchaban a Jesús empezaban a tembar y salían huyendo. ¿Por qué no pedirle frecuentemente a Cristo que con su inmenso poder aleje de nuestra alma todo mal espíritu? El milagro que hizo en favor de la Magdalena, puede y quiere seguirlo haciendo cada día en favor de todos nosotros.

2. Se dedicó a servirle con sus bienes.

Maria Magdalena procedia de un pueblo llamado Magdala a orillas del mar de Galilea, unas 120 millas de Jerusalen. Ella era una de entre los primeros creyentes de Cristo, que siempre le acompanaban. Y cuando Jesucristo decidió dirigirse a Jerusalen, Maria tambien dejó su casa y sus pertenencias, y lo acompañó. (Mat. 16: 21; Luc. 23:55)

En el capítulo octavo del Evangelio de San Lucas hay una cita que dice: “Yendo por ciudades y aldeas, predicaba y evangelizaba el Reino de Dios. Le acompanaban los doce y algunas mujeres que habian sido curadas de espíritus malignos y de enfermedades. Maria Magdalena de la cual habian salido siete demonios,… y otras varias, que le servian de sus bienes”. Esta cita ha llevado a los investigadores a creer que María Magdalena era una mujer sin marido e independiente, que podia acompañar a Jesucristo por todas partes. También pensaban que tendría alguna enfermedad, posiblemente epilepsia, y que Cristo la había curado. Los “siete demonios” quiere decir que en aquel entonces creian que las enfermedades eran producidas por malos espíritus y demonios. Ademas ella debía de ser una mujer rica, pues según dice el texto ayudaba a Cristo con sus bienes. Hay que tener en cuenta que Cristo y sus doce discípulos durante sus viajes y estancias tendrían gastos, pues sabemos que El y los que le acompañaban, al contrario de Juan Bautista, comian y bebian (Mat. 11:18).

Y amor con amor se paga. Es lo que hizo la Magdalena. Ya que Jesús le hizo un gran favor al librarla de los malos espíritus, ella se dedicó a hacerle “pequeños pero numerosos favores”(servirle a El). Se unió al grupo de las santas mujeres que colaboraban con Jesús y sus discípulos (Juana, Susana y otras). San Lucas cuenta que estas mujeres habían sido liberadas por Jesús de malos espíritus o de enfermedades y que se dedicaban a servirle con sus bienes (Lc. 8:3). Probablemente, lavaban la ropa, preparaban los alimentos; quizás cuidaban a los niños mientras los mayores escuchaban al Señor;  ayudaban a instruir niños, ancianos y mujeres, etc.

3. Junto a la cruz.

La tercera vez que el Evangelio nombra a Magdalena es para decir que estuvo junto a la cruz, cuando murió Jesús. La ausencia de hombres amigos junto a la cruz del Redentor fue escandalosa. Sencillamente no se atrevieron a aparecer por ahí. No era nada fácil declararse amigo de un condenado a muerte. El único que estuvo junto a Él fue Juan. En cambio las mujeres se mostraron mucho más valerosas en esa hora trágica y fatal. Y una de ellas fue Magdalena.

San Mateo (Mat. 27:55), San Marcos (Mar. 15:40) y San Juan (Jn. 19:25), afirman que junto a la cruz de Jesús estaba la Magdalena. En las imágenes religiosas de todo el mundo los artistas han pintado a María Magdalena junto a María, la madre de Jesús, cerca de la cruz del Redentor agonizante, como un detalle de gratitud a Jesús.

El día del martirio de Cristo, a Maria Magdalena la observamos en los relatos que está de pie al pie de la Cruz junto a María, dándole consuelo. Después del martirio, no parece que los discípulos hubieran acompañado el cuerpo sin vida de Jesús, excepto Maria Magdalena y otra mujer que podria ser Maria, la  madre del Señor.  Así se entiende del relato de que un hombre llamado José de Arimatea, que creía en El en secreto, pidió al Pilato que se le permitiera enterrar el cuerpo. Poncio Pilato se lo permitió y José, con ayuda de otro hombre llamado Nicodemo, se encargó de esto, llevando el cuerpo de Jesucristo y enterrándolo en un huerto cerca de donde había sido crucificado. No hay mención de que algún discípulo les ayudara en la tarea, pero según San Mateo (Mat. 27:61),  vemos que en el dia en que el fuego de las pruebas estaba ardiendo, los discípulos se alejaron por temor a que les sucediera lo que había sucedido a su Maestro. Pero María Magdalena estaba alli presente, para estar segura de que los restos de Jesucristo eran enterrados dignamente.!!!

Cuando Jesús fue a Jerusalén para sufrir y ser crucificado, María Magdalena le acompañaba. En la cruz, todos los discípulos excepto Juan, habían huído en el momento de la crisis. Pero, María Magdalena permaneció y fue testigo de la muerte de Jesús (Mar. 15:40-41). Y después de los sucesos del Gólgota, participó en los preparativos de su entierro. Fue también una de las mujeres que se dirigió al sepulcro para derramar especias sobre la tumba. Y cuando hallaron que el cuerpo no estaba allí, fue María la que fue a Jerusalén y halló a Pedro y le comunicó la noticia que lo habían robado.

Pero, esto no fue bastante. Regresó inmediatamente a la tumba, probablemente antes que los apóstoles llegaran allí. Sabemos que tuvo un encuentro con Jesús y que no le reconoció, pero fue sin duda la primera mujer que le vio. Fue necesario que Jesús la llamara por su nombre antes que sus ojos fueran abiertos. Entonces le reconoció y cayó de rodillas. Otra vez muestra su celo y trata de acercarse a Jesús, pero el Señor le ordena que no le toque. En su fervor, consumida por él, como en todo en su vida, Jesús tuvo que frenar a María. Cuan distinta, por ejemplo, de María de Nazaret, o de Salomé, o de Marta, la hermana de Lázaro.

Pero, este fervor, esta impetuosidad, debidamente templado puede dar mucho fruto. La Iglesia no tiene que despreciar a las Magdalenas. Y tampoco podemos aceptar las mentiras que se dicen de Magdalena, no importa quien las escriba, pues la Biblia es clara respecto a su identidad. Ella fue una mujer a quien Jesús libertó de varios demonios, de la misma forma que había libertado a muchos otros, incluyendo a Legión.

Lamentablemente, algunos historiadores y eruditos contemporáneos han casado literalmente al Señor Jesús con la Magdalena, inventándole una novela rosa al mejor estilo de las contemporáneas. No hay nada que envidiarle a las novelas brasileras o colombianas de nuestros dias. Pero la María Magdalena es un símbolo de lo que es la Iglesia Universal de Cristo. Ella se entregó en adoración al Maestro. Jamás lo abandonó. Nunca perdió su fe, sabía que su Señor resucitaría como había dicho. Mientras los díscipulos huyeron cuando tomaron a Cristo prisionero, ella lo siguió hasta el monte Calvario, estuvo cuando José y Nicodemo bajaron el cuerpo de Cristo de la cruz, cuando José de Arimatea y Nicodemo se fueron, ella se sentó frente al sepulcro, ella fue la primera en ver a Cristo resucitado. Así que esta mujer tiene muchas cosas que enseñarle a la iglesia de Cristo. Es un modelo excelente de perseverancia en la hora de la prueba. Que distinta que es ella en su actitud de fe a los otros discípulos que no pudieron orar una hora junto a Jesús en el huerto de Getsemani. De la misma forma que ella llegó hasta el monte Calvario así debe hacer la iglesia, debemos cargar la cruz hasta el Calvario, hasta el fin, no podemos retirarnos a tomar vacaciones espirituales, y debemos mantenernos firme hasta el final.

4. La resurrección

Fue el apostol Juan, hijo de Zebedo, quien relató la escena bastante completa del descubrimiento de Maria de Magdala al amanecer del domingo 9 de abril. El sábado a la noche, después de la puesta del sol, las trompetas de plata del templo, resonaron en Jerusalen para anunciar, como de costumbre, el final del sahabat. Las mujeres que habían llegado desde Galilea con Jesús, y que el día anterior habia acompañado a José de Arimatea hasta el sepulcro antes de volver a sus casas a sus actividades habituales. Se habían  ocupado fundamentalmente de mezclar  en los morteros hierbas aromáticas, como orégano, aloe y  nardo, para perfumar el cuerpo del crucificado. Pero cuando terminaron, ya habia caído la  noche y no magdalenase atrevieron a aventurarse en la penumbra por las siniestras pendientes del Gólgota.

Luego, cuando ella se sentó sobre la roca frente al sepulcro, sola con la otra María, mientras el resto se escondía, ella esperaba. Así debe ser la iglesia; la iglesia de Cristo no puede perder la fe, la esperanza, debemos esperar hasta el regreso como Magdalena esperó hasta la resurrección. Ella creyó en las palabras de Cristo de que resuccitaría al tercer día, así la Iglesia debe esperar hasta la Segunda Venida del Señor. El encuentro de Magdalena con Cristo aquel domingo en la mañana es símbolo del encuentro de la iglesia con el Señor que pronto regresará.

Pero el domingo por la mañana, antes del alba, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue la primera en ir al sepulcro, seguida por Salome, la madre de los apóstoles Juan y Santiago, por maría, madre de Santiago el Menor y por otro mas. Todas estaban llorando… Las mujeres se decian entre ellas “pero quien nos quitará la piedra que cierra la entrada al sepulcro?”

Seguramente, los seguidores de Jesús como todos los hombres, tenían miedo a la muerte, y sus primeros dicípulos creyeron en el, no solamente por los milagros que Jesús llevaba a cabo, sino también porque Él los convenció de que vivirian eternamente después de su muerte física, y les dijo que Él mismo moriría, y luego resucitaría para salvar a toda la humanidad, pasada, presente y futura, de los tormentos eternos. De modo que cuando María Magdalena descubrió  esa mañana, que el sepulcro en el que habían colocado el cuerpo de Jesús en las últimas horas del viernes, estaba vacío, y cuando después, trastornada por este descubrimiento, tuvo primero la visión de los dos ángeles blancos, y después la de Jesús, que pronunciaba su nombre, creyó sin dudar que aquel a quien llama su maestro – Raboni- había resucitado. Si se hizo luego preguntas o no, respecto a su resurrección no lo sabemos.

Conclución

Quizás, como reclaman muchos investigadores es el momento de revisar el legado histórico de María Magdalena, de ubicarla correctamente en la historia del cristianismo y responder que si bien fue ella quien primeramente vio a Jesus no es ella “la verdadera líder que sacó adelante dicho movimiento”.

Leí recientemente que interpretar la Biblia es como limpiar una ventana

Para que quede bien el vidrio, hay que limpiarlo por los dos lados.  No basta limpiar un solo lado de unaventana.  Igualmente, para interpretar bien las escrituras hay que tener una visión clara de “las dos caras” del vidrio hermenéutico: el lado bíblico (el texto) y el lado histórico (el contexto).  Por una parte, el trabajo exegético consiste en aclarar nuestra visión de los aspectosfilológicos, gramaticales, literarios y doctrinales del texto mismo.  Pero eso nunca quedará debidamente aclarado sin una visión clara del contexto histórico en que ocurre el texto como acontecer linguístico. Si el lado histórico del vidrio (el contexto) sigue manchado, no quedará claro el lado bíblico-exegético (el texto).  [5]

Por este motivo, luego de analizar ciertos aspectos de su cultura, y de una sana y desprejuiciada lectura de la Biblia, no podemos deducir que  fue ella la heroína de la película, la Juana de Arco apostólica. No fue ella sola quien dio el empuje energético al movimiento cristiano incial. Fue ella junto a 120 mas,  quienes dispusieron sus corazones y sus mentes, ante la fuerza de las evidencias, para esperar asi poder de lo alto para comunicar eficazmente el mensaje de la resurrección de Jesús. Ella fue comisionada por Jesús para calmar la angustia de los discípulos y preparar sus afectos para verle de nuevo.
Aunque si creo sobre todo, que hay que liberarla a María Magdalena, de las mentiras y calumnias vertidas sobre ella. Aunque tantos siglos de campaña en contra de María Magdalena hacen dificil reclamar la verdad. Ella creyó indudablemente en el Resucitado, pues Su persona física resucitada y presente en aquel momento delante de ella, era una evidencia tangible irrefutable. Incluso ella quiso tocarlo y abrazarlo, pero El no se lo permitió, sino que la comisionó para notificar de este evento a los otros discípulos.
Hay que liberla también del estigma de mujer “repudiada”, ya que si fuese verdad lo que afirman los gnósticos que Jesús se casó con ella, se convertiría entonces en una mujer despechada, ya que su esposo (Jesucristo), la dejó sola en el mundo sin marido, mientras Él partía a las moradas celestiales, para ocupar su eterno trono junto al Padre [0]. Esto va en contra del caracter de Jesús y en contra radicalmente de sus enseñanzas. Un rey como Jesús sin su princesa ? No me suena para nada, en absoluto.

Nadie ha subido al cielo sino aquel que ha bajado del cielo

De un sermón de San Agustín sobre la ascensión del Señor, leemos:

“Hoy nuestro Señor Jesucristo ha subido al cielo; suba también con él nuestro corazón. Oigamos lo que nos dice el Apóstol: Si habéis sido resucitados con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a la diestra de Dios. Poned vuestro corazón en las cosas del cielo, no en las de la tierra. Pues, del mismo modo que él subió sin alejarse por ello de nosotros, así también nosotros estamos ya con él allí, aunque todavía no se haya realizado en nuestro cuerpo lo que se nos promete.

Él ha sido elevado ya a lo más alto de los cielos; sin embargo, continúa sufriendo en la tierra a través de las fatigas que experimentan sus miembros. Así lo atestiguó con aquella voz bajada del cielo: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Y también: Tuve hambre y me disteis de comer. ¿Por qué no trabajamos nosotros también aquí en la tierra, de manera que, por la fe, la esperanza y la caridad que nos unen a él, descansemos ya con él en los cielos? Él está allí, pero continúa estando con nosotros; asimismo, nosotros, estando aquí, estamos también con él. Él está con nosotros por su divinidad, por su poder, por su amor; nosotros, aunque no podemos realizar esto como él por la divinidad, lo podemos sin embargo por el amor hacia él.

Él, cuando bajó a nosotros, no dejó el cielo; tampoco nos ha dejado a nosotros, al volver al cielo. Él mismo asegura que no dejó el cielo mientras estaba con nosotros, pues que afirma: Nadie ha subido al cielo sino aquel que ha bajado del cielo, el Hijo del hombre, que está en el cielo. Esto lo dice en razón de la unidad que existe entre él, nuestra cabeza, y nosotros, su cuerpo. Y nadie, excepto él, podría decirlo, ya que nosotros estamos identificados con él, en virtud de que él, por nuestra causa, se hizo Hijo del hombre, y nosotros, por él, hemos sido hechos hijos de Dios.

En este sentido dice el Apóstol: Lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo. No dice: “Así es Cristo”, sino: Así es también Cristo. Por tanto, Cristo es un solo cuerpo formado por muchos miembros. Bajó, pues, del cielo, por su misericordia, pero ya no subió él solo, puesto que nosotros subimos también en él por la gracia. Así, pues, Cristo descendió él solo, pero ya no ascendió él solo; no es que queramos confundir la divinidad de la cabeza con la del cuerpo, pero sí afirmamos que la unidad de todo el cuerpo pide que éste no sea separado de su cabeza.” [4]

Dios lo bendiga.

Continúa…

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Notas:

[0] En el Credo de los apostoles recitamos: “subió a los Cielos y  está sentado a la derecha de Dios Padre.” En la Biblia leemos (Hch. 1:11-b, Col 3, 1-2; Jn 14, 2-3; Heb 1:3).

[1][2][3] Monografía titulada Maria Magdalena: ¿Santa, esposa o prostituta? Dante Enrique Rojas Linares (www.monografias.com)

[4] De los Sermones de San Agustín, obispo (Sermón Mai 98, Sobre la Ascensión del Señor, 1-2; PLS 2, 494-495), http://www.aciprensa.com/fiestas/ascension/meditar.htm

[5]  Este artículo fue publicado en  Boletin Teológico #50 6.93, 71-73 (Juan Stam)

Jesús y María Magdalena, “hasta que la muerte los separe…” parte 2


Jesús y María Magdalena, “hasta que la muerte los separe…” parte 2

Autor: Paulo Arieu

Supongamos que muchas personas hablan de un desconocido. Supongamos que nos sorprende oír que algunos dijeron que fue demasiado alto y otros demasiado bajo; que algunos criticaron su gordura, y otros lamentaron su delgadez; que algunos pensaron que era demasiado moreno, y otros demasiado blanco. Una explicación sería que quizá su figura era extraña. Pero hay otra explicación. Quizá su figura era proporcionada … Quizá (para decirlo en pocas palabras) esa cosa extraordinaria es en realidad lacosa ordinaria; por lo menos, la cosa normal, la médula. (G. K. Chesterton)[14]

Introducción

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En el articulo anterior, citaba la paradoja de los gnósticos que pretenden “casar” al señor Jesús y a la Magdalena para que estén juntos “hasta que la muerte los separe”,como recitan los recién casados al finalizar su cceremonia! Juntos en el sentido gnósticos, concepto ajeno al verdadero sentido que nos relata la biblia. En un momento de la historia en el que miles de creyentes cristianos rompen con sus pactos matrimoniales, estos esotéricos salen a reivindicar el rol matrimonial, pero involucrando al Señor que nos rescató de una manera totalmente fuera del contexto de Su misión.

En el pequeño pueblo de Magdala (hoy día Mejdel), famoso por su riqueza e inmoralidad,situado a unos cinco kilómetros de Capernaum, en la costa noroccidental del mar de Galilea, nació María Magdalena. No debe confundirse a María Magdalena con María de Betania, hermana de Marta y Lázaro. La primera mención bíblica que de ella tenemos está en Luc. 8:2,en que junto con otras mujeres servía a Jesús. María Magdalena estuvo entre las mujeres de Luc. 23:49 que presenciaron la crucifixión, pues hallamos que más adelante (Mar. 16:1) fue con Salomé y María la madre de Jesús a ungir el cuerpo del Señor en el sepulcro. Pero en la tumba no estaba el .cuerpo de Jesús, sino unos ángeles. Cuando Jesús le apareció en la tumba vacía, ella lo confundió con el jardinero hasta que él pronunció su nombre. Él le encargó ir a decir a los demás discípulos que pronto ascendería a Dios (Jn. 20:11-18). Después de este incidente las Escrituras callan respecto a María Magdalena. María Magdalena se convirtió en uno de los personajes principales tras la crucifixión, velándole en su tumba, y presenciando el milagro de la aparición a posteriori de la resurrección. Creo que es justo reconocerlo. Leamos los textos que nos muestran esto:

  • “Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro.  Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y… ” (Mat. 28:1-2)
  • “El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro. Entonces corrió, y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, aquel al que amaba Jesús, y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto.  Fue entonces María Magdalena para dar a los discípulos las nuevas de que había visto al Señor, y que él le había dicho estas cosas ” (Jn. 20:1-2)
  • ” Cuando pasó el día de reposo, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle.  Y muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, ya salido el sol.  Pero decían entre sí: ¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?  Pero cuando miraron, vieron removida la piedra, que era muy grande.  Y cuando entraron en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca; y se espantaron. ” (Mar. 16:1-5)
  • ” No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea,  diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día.  Entonces ellas se acordaron de sus palabras,  y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas a los once, y a todos los demás.  Eran María Magdalena, y Juana, y María madre de Jacobo, y las demás con ellas, quienes dijeron estas cosas a los apóstoles. ” (Luc. 24:1-10)

Maria Magdalena, fue una discipula agradecida a Jesús, su [nuestro] Señor y Salvador, quien la evangelizó y liberó de varios espiritus siniestros que la poseían.

La historia contemporánea, pretende aliarse a los relatos gnósticos para atribuirle al Señor y a su discipula un rol de pareja erróneo, que nada en la biblia nos lo sugiere. Jesús se relacionaba con sus discipulos de un modo completamente distinto al que nosotros lo hacemos actualmente; su rol era el de Maestro – discípulos y no el de gurú – amantes.

Según se ha investigado, el nombre de María Magdalena parece provenir de “María la de Magdala”, nombre arameo de la ciudad de origen de Magdalena, identificada a su vez con la ciudad pesquera de Migdal Nunnaya del Talmud. A partir del anterior precepto y del texto judío sobre la ciudad de Magdala “Lamentaciones”, que se narra el juicio de Dios y la destrucción de la ciudad por considerarse ciudad de paganismo y fornicación, se establece un paralelismo entre ambos hechos, que unido a la interpretación del evangelio de Luc. 8:2-4, otorgan finalmente el rol pecadora a María Magdalena. De hecho, la existencia de burdeles por todo el mediterráneo estaba contrastada, y Galilea no debía ser ninguna excepción, pero claro, de ahí, a otorgar tal rol a María por considerarse que al vivir en aquel lugar pudo ejercer la prostitución, no deja de ser una suposición injuriosa.

Y Jesús?

En medio de semejante confusión sobre la persona de Maria Magdalena, ¿cómo respondemos a la simple pregunta: “Ok, bien,pero ¿Y quién es Jesús?”

Philip Yancey,es el que nos responde y nos dice que

La historia secular nos da pocas pistas. No deja de resultar una ironía deliciosa que la figura que ha cambiado la historia más que ninguna otra se las arreglará para eludir la atención de la mayor parte de los estudiosos e historiadores de su época. Incluso las cuatro personas que escribieron los evangelios omitieron casi todo lo que hubiera resultado interesante para los lectores modernos, pasando por alto nueve décimas partes de su vida. Como ninguno de ellos dedica una sola palabra a describirlo físicamente, no sabemos nada acerca de su cuerpo o estatura o color de ojos. Los detalles acerca de su familia son tan escasos que los estudiosos todavía debaten si tuvo o no hermanos y hermanas. Los hechos biográficos que los lectores modernos consideran esenciales no preocuparon para nada a los autores de los evangelios.[20]

Los estudiosos modernos todavía confunden más el cuadro. Si uno hojea los libros que se venden en las librerías de los seminarios, encuentra a un Jesús que fue revolucionario político, o mago que se casó con María Magdalena, o carismático galileo, o rabino, o cínico judío campesino, o fariseo, o esenio antifariseo, o profeta escatológico, o líder alucinado de un culto a hongos sagrados. Quienes escriben estas obras son estudiosos serios, y no parecen avergonzarse de ello.

También hay deportistas que presentan retratos creativos de Jesús que recuerdan a la erudición moderna. Norm Evans, que ocupó la posición de atacante del equipo de los Delfines de Miami, escribió en su libro On God’s Squad [En el equipo de Dios]:

“Les aseguro que Cristo hubiera sido el tipo más duro que jamás hubiera jugado en este deporte … Si todavía viviera, me lo imaginaría como un defensa de dos metros de altura  yde ciento cincuenta kilos de peso que siempre haría jugadas decisivas ya quien, atacantes como yo, no sabríamos cómo mantener fuera de retaguardia.”[21]

Fritz Peterson, ex jugador de los Yankees de Nueva York, tiene menos dificultad en imaginarse a Jesús en uniforme de béisbol:

“Creo firmemente que si Jesús se deslizara a segunda base, derribaría al segunda base hacia el jardín izquierdo para impedir el doble ponche. Cristo quizá no lanzaría bolas mojadas con saliva, pero hubiera jugado bien dentro de lo que establecen las reglas.” [22]

María Magdalena en los evangelios apócrifos 

Así vio Tiziano la aparición de Jesús resucitado a María Magdalena, según Jn 20:11-18. (Wikipedia).

Gran parte del material que habla sobre Magdalena está en los 4 evangelios canónicos. Pero también hay relatos acerca de ella en la literatura apócrifa.[4]

Evangelio de Pedro

Evangelio de Pedro.

El Evangelio de Pedro es un evangelio apócrifo que se conoce sólo fragmentariamente, gracias a un manuscrito hallado en Egipto en el invierno de 1886-87. Escrito en primera persona, el narrador se identifica como Simón Pedro (versículo 60), aunque los estudiosos actuales descartan que pudiera ser efectivamente escrito por el apóstol. Sólo se conserva de este relato la parte correspondiente a la Pasión y Resurrección de Cristo, con importantes diferencias con respecto a la narración de los evangelios canónicos. Aunque hay quienes retrotraen su fecha de composición hasta el año 70, con lo cual sería aproximadamente contemporáneo de los evangelios sinópticos, la mayor parte de los investigadores lo sitúa en la primera mitad del siglo II. [17]

El evangelio de Pedro sólo menciona a María Magdalena en su papel de testigo de la resurrección de Jesús: A la mañana del domingo, María la de Magdala, discípula del Señor atemorizada a causa de los judíos, pues estaban rabiosos de ira, no había hecho en el sepulcro del Señor lo que solían hacer las mujeres por sus muertos queridos, tomó a sus amigas consigo y vino al sepulcro en que había sido depositado. En al menos dos de los textos gnósticos coptos encontrados en Nag Hammadi, el evangelio de Tomás y el evangelio de Felipe, María Magdalena aparece mencionada como discípula cercana de Jesús, en una relación tan cercana como la de los apóstoles.

La mayor parte de los autores establece que este evangelio fue redactado hacia el año 150. Es con bastante seguridad posterior a los evangelios canónicos (finales del siglo I), y debió ser compuesto antes de la época de Serapión, quien lo menciona a comienzos del siglo III. Por otra parte, su antijudaísmo se relaciona con puntos de vista que se desarrollaron en círculos cristianos en el siglo II. Hay bastante coincidencia entre los estudiosos en pensar que el autor del evangelio de Pedro conoció y utilizó como fuentes los sinópticos. [18]

El relato de la Pasión de Cristo presenta importantes diferencias con respecto a los evangelios canónicos. Por una parte es Herodes, no Pilatos, el que ordena la ejecución de Jesús, y tanto el monarca como los jueces (vid. texto citado anteriormente) incluyendo a todos los judíos, se niegan a declararse inocentes de la sangre de Jesús. En el relato de la crucifixión se encuentran frases que pueden ser interpretadas desde el punto de vista del docetismo, como cuando se dice (versículo 102 ), “Mas él callaba como si no sintiera dolor alguno”, o, cuando, en el momento inmediatamente anterior de la muerte, Jesús grita: “¡Fuerza mía, fuerza mía, tú me has abandonado!” (versículo 193 ), en lugar de “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mar. 15:34).

Tras la muerte de Jesús, el relato contínúa describiendo su sepultura por José de Arimatea. Cuenta en primera persona la aflicción de los discípulos (v. 26). Como ocurre en el Evangelio de Mateo, (Mat.27:62-66), los sacerdotes hebreos piden a Pilatos soldados para que vigilen la tumba. Indica detalles sobre estos soldados, como que el centurión se llamaba Petronio.

La diferencia más importante con los evangelios canónicos, sin embargo, es que se relata la resurrección de Jesús, de la que son testigos directos los guardias romanos y otras muchas personas que se habían congregado allí. Durante la noche, se escuchó “una gran voz en el cielo” (versículo 354 ), se abrieron los cielos y bajaron de ellos dos varones en medio de un gran resplandor. La piedra que cerraba el sepulcro se retiró a un lado, y los dos varones entraron en él. Los guardias fueron a despertar a su centurión y, cuando le estaban explicando lo que acababan de ver, ven salir del sepulcro a tres hombres, “dos de los cuales servían de apoyo a un tercero, y una cruz que iba en pos de ellos” (versículo 395 ). Los tres son de gigantesca estatura. Se escucha una voz proveniente de los cielos, que pregunta: “¿Has predicado a los que duermen?” Y la cruz responde: “Sí” (versículos 41-42).

Los testigos del acontecimiento relatan lo ocurrido a Pilatos, quien reitera la culpabilidad de los judíos (v. 46). Estos le suplican que se guarde silencio sobre lo ocurrido, lo que el gobernador consiente. Al día siguiente, María Magdalena llegó al sepulcro, lo encontró vacío, con un joven vestido de blanco sentado sobre la sepultura, en un relato que tiene su paralelo en (Mat. 28:1-8), aunque existen algunas diferencias entre las dos versiones. El manuscrito termina en medio de un relato que seguramente describía la aparición de Jesús a sus discípulos, en el versículo 60: “Yo, Simón Pedro, por mi parte, y Andrés, mi hermano, tomamos nuestras redes y nos dirigimos al mar, yendo en nuestra compañía Leví el de Alfeo, a quien el Señor…”6 ) [19] 

Evangelio de Tomas:

El Evangelio de Tomás es una colección de 114 dichos de Jesús que fue descubierto en 1.945 en el pueblo de Nag Hammadi en Egipto. Antes de este descubrimiento, muy poco se conocía de este Evangelio, escasamente, tres pequeños fragmentos de Oxyrynchus fechados en 200 d.C., y escasamente una media docena de menciones por parte de los Padres de la Iglesia. Los manuscritos descubiertos en Nag Hammadi están fechados alrededor de 340 d.C., aún cuando la composición original del mismo se sostiene entre 140 y 180 d.C. Aún cuando el Evangelio de Tomás es tal vez el más temprano, más popular y el mejor Evangelio “Gnóstico” que exista, éste no pertenece al Nuevo Testamento debido a que fue escrito en el siglo 2º y ya todos los apóstoles Cristianos habían muerto. Este siglo 2º de su composición se demuestra por: (1) Su dependencia de más de la mitad de los escritos del Nuevo Testamento. (2) Su influencia Siria sucedida a mitad del siglo 2º. (3) Su naturaleza herética con matices gnósticos. (4) Su falta de referencia a estos por los tempranos padres de la Iglesia o testigos del siglo 1º. (5) Su desacuerdo y variantes del contexto de los Evangelios del Nuevo Testamento y escritos antes de que el siglo 1º terminara. (6) Su propia promoción como un libro apostólico que refleja un período de tiempo posterior. De hecho, aun cuando muchos seguidores argumentan el origen de este evangelio gnóstico en el siglo 1º, el evangelio refleja una edición posterior.[16]

En el evangelio de Tomás hay dos menciones de Mariham (logia 21 y 114), que, según los estudiosos, hacen referencia a María Magdalena. La segunda mención forma parte de un pasaje enigmático que ha sido objeto de muy variadas interpretaciones: Simón Pedro les dijo: «¡Que se aleje Mariham de nosotros!, pues las mujeres no son dignas de la vida». Dijo Jesús: «Mira, yo me encargaré de hacerla macho, de manera que también ella se convierta en un espíritu viviente, idéntico a vosotros los hombres: pues toda mujer que se haga varón, entrará en el reino del cielo».

Aun cuando la composición final del Evangelio de Tomas es más del siglo 2º, existen algunas tradiciones que lo colocan en el siglo 1º y que puede ser independiente de los Evangelios Sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas). Sin embargo y a la larga, este evangelio no nos da realmente mucha nueva información acerca del Jesús histórico comparada con la que ya tenemos en los Evangelios del Nuevo Testamento. Como podemos ver, este evangelio no es considerado como “El Quinto Evangelio” o como fuente más temprana o más confiable para una descripción de Jesús como los Evangelios del Nuevo Testamento los cuales fueron escritos antes de que terminara el siglo 1º.[16]

Evangelio de Felipe

El Evangelio de Felipe es el más explícito en el tema del afecto de Jesús por María Magdalena y por tanto –en nuestra perspectiva actual- el que más impulsa el valor de las discípulas perfectas de Jesús que son Jesús mujeres.  Naturalmente, como saben los lectores de Jesús y las mujeres, es el texto que más ha sido manipulado por Dan Brown (El Código Da Vinci) y sus seguidores en pro del matrimonio de Jesús y en defensa de las curiosísimas deducciones –por no calificarlas de otro modo- que el autor obtiene en su novela presentándolas dentro de la trama novelezca como si fueran verdades reales de la tradición cristiana.[23]

En el evangelio de Felipe (log. 32) es considerada la compañera (κοινωνος) de Jesús: Tres (eran las que) caminaban continuamente con el Señor: su madre María, la hermana de ésta y Magdalena, a quien se designa como su compañera [κοινωνος]. María es, en efecto, su hermana, su madre y su compañera.

El primer pasaje importante de este evangelio es:

  • “Tres mujeres caminaban siempre con el Señor: María, su madre, la hermana de ésta, y Magdalena, denominada su compañera. Así pues María es su hermana, y su madre, y es su compañera” (Páginas 59,6-11 del manuscrito: Biblioteca de Nag Hammadi, II 31; también en “Todos los Evangelios”).

El texto es por lo menos ambiguo y de difícil interpretación, y no es conveniente obtener de él conclusiones apresuradas. Los términos copto/griegos empleados por el autor, hotre y koinonós, “compañera/consorte”, valen en los textos de Nag Hammadi tanto para designar una unión sexual como una unión espiritual y mística de un gnóstico aún en la tierra con su contrapartida o esposo celeste que le aguarda en el cielo.

Estos vocablos aluden al llamado matrimonio espiritual o “misterio de la cámara nupcial celeste”, que se produce cuando el gnóstico recibe la revelación celestial que lo hace salvo y lo traslada a otra esfera. Por el momento no nos ocupamos si este “matrimonio espiritual” tenía también connotaciones físicas.

El segundo pasaje del Evangelio parece más claro:

  • “La compañera del [Salvador es] María Magdalena. El [Salvador] la amaba más que a todos los discípulos y la besaba frecuentemente en […]. Los demás discípulos dijeron: ‘¿Por qué la amas más que a nosotros?’ El Salvador respondió y les dijo: ‘¿Por qué no os amo a vosotros como a ella?” (Pp. 63-64; Biblioteca de Nag Hammadi, II 35). 

El hueco (señalado por […]) aparece así en el manuscrito, y se suele suplir con la palabra “boca” o bien con “mejillas” o “frente”. Es más verosímil completar la laguna con el vocablo “boca”, Jesús besaba en la boca a María Magdalena, porque tenemos otro texto en Nag Hammadi, en el Segundo Apocalipsis de Santiago, en donde el hermano del Señor afirma que Jesús,

  • “Me besó en la boca y me abrazó diciendo: Amado mío, he aquí que voy a revelarte aquellas cosas que los cielos no han conocido, como tampoco los arcontes” (Pp. 56, 10-20, Biblioteca de Nag Hammadi, II 107). 

Parece bastante claro que estos dos textos presentan un amor de clase especial, en nada erótico, y que el beso en la boca es un signo de un ritual de iniciación especial en la sabiduría revelada. El besado es amado especialmente no por una relación sexual (¡impensable con Santiago!), sino por ser el recipiendiario de una revelación especial. Por tanto, tenemos de nuevo en grado excelso la relación Maestro/discípulo perfecto. Por tanto, el “beso en la boca” de Jesús a María Magdalena sólo significa en este Evangelio gnóstico que ésta ha sido iniciada en un acto especial que le confiere la sabiduría gnóstica.

Ya dijimos que si se tomaran estas expresiones al pie de la letra habría que afirmar que Jesús era bígamo. En efecto, como sabemos ya otra autoridad, el Evangelio de Tomás, afirma que Salomé era la consorte de Jesús, no María Magdalena.

Los celos que muestran los apóstoles por María Magdalena en estos textos apócrifos apoyan también esta interpretación. Cuando se manifiestan celosos, Jesús les pregunta en el Evangelio de Felipe:

  • “¿Por qué no os amo a vosotros como a ella?” (Biblioteca de Nag Hammadi, II 35). 

La pregunta implica la respuesta siguiente: si los Doce se hacen tan buenos discípulos del Salvador como la Magdalena, éste los amará tanto como a ella. Como se ve, el contenido erótico está ausente.

Para dar más fuerza a esta interpretación, examinemos qué opina del matrimonio y del sexo el Evangelio de Felipe. Su estimación es profundamente negativa:

  • • El matrimonio es una mancha (pp. 65,1 = Biblioteca de Nag Hammadi, II 36); el acto de la generación se hace en lo oculto, como con vergüenza = el matrimonio físico mancilla al ser humano y se opone al matrimonio espiritual que es inmaculado. El segundo es puro/el primero, carnal y material (por tanto, degradado y pésimo);
  • • El matrimonio espiritual pertenece a la luz; el físico,  a las tinieblas (pp. 81, 20-82, 15 = Biblioteca de Nag Hammadi, II 48).
  • • El matrimonio físico es obra de los espíritus impuros y sólo tiene el deseo de que siga subsistiendo el mundo, la materia, lo cual no es deseable (Biblioteca de Nag Hammadi, II 36).
  • Otro texto de Nag HammadI emparentado con el Evangelio de Felipe, la Paráfrasis de Sem, afirma brutalmente que el acto de la generación es perverso y la define como un “frotamiento impuro” (pp. 34, 20 = Biblioteca de Nag Hammadi, III 157).

Es claro, pues, que la una de las cuestiones está respondida: el matrimonio espiritual con Jesús es puramente eso, “espiritual”. Cualquiera que vea en estos textos una alusión a lo que se denomina técnicamente hierós gamos, “matrimonio sagrado” (en el un hombre y una mujer –normalmente una prostituta sagrada de un templo de una diosa- copulaban físicamente y con esa unión el varón se ligaba a la diosa, representada por la esclava sacra), está viendo demasiado y proyectando en los gnósticos que están detrás del Evangelio de Felipe algo que no va con ellos.

Es bueno aclarar que no todos los estudiosos, sin embargo, están de acuerdo en que los evangelios de Tomás y de Felipe se refieran a María Magdalena. Para algunos, se trataría más bien de una referencia a la madre de Jesús. Por último, otra importante referencia al personaje se encuentra en el evangelio de María Magdalena, texto del que se conservan sólo dos fragmentos griegos del siglo III y otro, más extenso, en copto, del siglo V. En el texto, tres apóstoles discuten acerca del testimonio de María Magdalena sobre Jesús. Andrés y Pedro desconfían de su testimonio, y es Leví (el apóstol Mateo) quien defiende a María.

Leyendas posteriores

María Magdalena en un ícono de la Iglesia ortodoxa.

Según la tradición ortodoxa, María Magdalena se retiró a Éfeso con la Virgen María y el apóstol Juan, y murió allí. En 886 sus reliquias fueron trasladadas a Constantinopla, donde se conservan en la actualidad. Gregorio de Tours (De miraculis, I, xxx) corrobora la tradición de que se retiró a Éfeso, y no menciona ninguna relación con Francia.

Más adelante, sin embargo, surgió en el mundo católico una tradición diferente, según la cual María Magdalena (identificada aquí con María de Betania), su hermano Lázaro y Maximino, uno de los setenta y dos discípulos, así como algunos compañeros, viajaron en barca por el Mar Mediterráneo huyendo de las persecuciones en Tierra Santa y desembarcaron finalmente en el lugar llamado Saintes Maries de la Mer, cerca de Arlés. Posteriormente, María Magdalena viajó hasta Marsella, desde donde emprendió, supuestamente, la evangelización de Provenza, para después retirarse a una cueva -La Sainte-Baume- en las cercanías de Marsella, donde habría llevado una vida de penitencia durante 30 años.

Según esta leyenda, cuando llegó la hora de su muerte fue llevada por los ángeles a Aix-en-Provence, al oratorio de San Maximino, donde recibió el viático. Su cuerpo fue sepultado en un oratorio construido por Maximino en Villa Lata, conocido desde entonces como St. Maximin. Existe una antigua tradición cristiana de pintar huevos de Pascua. Estos huevos simbolizan la nueva vida y a Cristo emergiendo de la tumba, de hecho, los cristianos ortodoxos acompañan esta tradición con la consigna: «¡Cristo ha resucitado!». Una tradición ortodoxa relata que tras la Ascensión, María Magdalena fue a Roma a predicar el evangelio.

En presencia del emperador romano Tiberio, y sosteniendo un huevo de gallina, exclamó:«¡Cristo ha resucitado!». El emperador se rió y le dijo que eso era tan probable como que el huevo se volviera rojo. Antes de que acabara de hablar el huevo se había vuelto rojo. Otra tradición habla de que el corazón sagrado de Cristo quedaría encerrado en un recipiente con forma de huevo del que María Magdalena sería guardiana.(!)

Veneración de María Magdalena

Magdalena penitente, por Francesco Hayez.

El primer lugar de Francia en el que se sabe que hubo culto a María Magdalena fue la ciudad de Vézelay, en Borgoña. Aunque, según parece, en sus inicios el templo de Vézelay estaba dedicado a la virgen María, y no a María Magdalena, por alguna razón los monjes decidieron que la abadía era el lugar de enterramiento de María Magdalena, y están atestiguadas las peregrinaciones al sepulcro de María Magdalena en Vézelay desde al menos 1030. El 27 de abril de 1050, una bula del papa León IX colocaba oficialmente la abadía de Vézelay bajo el patronazgo de María Magdalena. Santiago de la Vorágine refiere la versión oficial del traslado de las reliquias de la santa desde su sepulcro en el oratorio de San Maximino en Aix-en-Provence hasta la recién fundada abadía de Vézelay, en 771.

El san Maximino de esta leyenda es un personaje que combina rasgos del obispo histórico Maximino con el Maximino que según la leyenda acompañó a María Magdalena, Marta y Lázaro a Provenza. Un culto posterior que atrajo numerosos peregrinos se inició cuando el cuerpo de María Magdalena fue oficialmente descubierto, el 9 de septiembre de 1279, en Saint-Maximin-la-Sainte-Baume, Provenza, por el entonces príncipe de Salerno, futuro rey Carlos II de Nápoles.

En esa ubicación se construyó un gran monasterio dominico, de estilo gótico, uno de los más importantes del sur de Francia. En 1600, las supuestas reliquias fueron depositadas en un sarcófago mandado realizar por el papa Clemente VIII, pero la cabeza se depositó aparte, en un relicario. Las reliquias fueron profanadas durante la Revolución francesa. En 1814 se restauró el templo y se recuperó la cabeza de la santa, que se venera actualmente en ese lugar.

María Magdalena según la Iglesia Católica

María Magdalena es venerada por la Iglesia católica oficialmente como Santa María Magdalena. Existen múltiples templos en todo el mundo dedicados a esta santa católica. Mientras que el cristianismo oriental honra especialmente a María Magdalena por su cercanía a Jesús, considerándola “igual a los apóstoles”, en Occidente se desarrolló, basándose en su identificación con otras mujeres de los evangelios la idea de que antes de conocer a Jesús, había sido muy pecadora y de ahí viene el suponer, aunque la Iglesia Católica no lo afirme, que se haya dedicado a la prostitución.

Esta idea nace, en primer lugar, de la identificación de María con la pecadora de (Lc 7:36-50), de quien se dice únicamente que era pecadora y que amó mucho; en segundo lugar, de la referencia en (Lc 8:2), donde se dice, esta vez refiriéndose claramente a María Magdalena, que de ella “habían salido siete demonios”.

Como puede verse, nada en estos pasajes evangélicos permite concluir que María Magdalena se dedicase a la prostitución. No se sabe con exactitud cuándo comenzó a identificarse a María Magdalena con María de Betania y la mujer de (Lc 7:36-50), pero ya en una homilía del papa Gregorio Magno (muerto en 591) se expresa inequívocamente la identidad de estas tres mujeres, y se muestra a María Magdalena como prostituta arrepentida. Por eso la leyenda posterior hace que pase el resto de su vida en una cueva en el desierto, haciendo penitencia y mortificando su carne, y son frecuentes en el arte occidental las representaciones de la “Magdalena penitente”.

La imagen de María Magdalena como penitente también puede ser confundida gracias a la tradición de María Egipcíaca, santa del siglo V, quien según La vida de los Santos de Jacobo de la Vorágine, se había dedicado a la prostitución y se retiró al desierto a expiar sus culpas. Es común ver representaciones de María Egipcíaca, con los cabellos largos que cubren su cuerpo o envuelta con carrizos, símbolos de su penitencia en el desierto. Estos atributos en ocasiones acompañan a la Magdalena, creando a veces la confusión de ambas santas.

En la tradición católica, por tanto, María Magdalena pasó a ser un personaje secundario, a pesar de su indudable importancia en la tradición evangélica. El relegamiento que sufrió María Magdalena ha sido relacionado por algunos autores con la situación subordinada de la mujer en la Iglesia. A esta opinión oponen algunos teólogos católicos la especial consideración que guarda la Iglesia para con María, madre de Jesús, venerada con hiperdulía, en tanto que los apóstoles y los otros santos son venerados con dulía. En 1969, el papa Pablo VI retiró del calendario litúrgico el apelativo de “penitente” adjudicado tradicionalmente a María Magdalena; asimismo, desde esa fecha dejaron de emplearse en la liturgia de la festividad de María Magdalena la lectura del evangelio de Lucas (Lc. 7:36-50) acerca de la mujer pecadora. Desde entonces, la Iglesia Católica ha dejado de considerar a Maria Magdalena una prostituta arrepentida. Sin embargo, esta visión continúa siendo la predominante para muchos católicos.

María Magdalena y otras santas del católicismo

María Magdalena fue fuente de inspiración para una de las místicas más importantes en la Iglesia Católica, santa Teresa del Niño Jesús, quién admiraba este amor tan profundo relatado en el Evangelio en el cual María Magdalena piensa en servir a quien ama; así, Teresa decidió dedicar su vida a quién más amaba: Jesús de Nazaret. En 1894 escribió: “Jesús nos ha defendido en la persona de María Magdalena”. Otra famosa mística católica que encontró inspiración y consuelo en María Magdalena fue la doctora de la Iglesia santa Teresa de Ávila, quien refirió haber recibido ayuda espiritual de la Magdalena.

La esposa de Jesús ?

Algunos autores recientes han puesto en circulación una hipótesis según la cual María Magdalena habría sido la esposa, o la compañera sentimental, de Jesús de Nazaret, además de la depositaria de una tradición cristiana de signo feminista que habría sido cuidadosamente ocultada por la Iglesia Católica. Basados en interpretaciones cabalísticas[24], algunos místicos contemporáneos han creído poder correlacionar el evangelio apócrifo de Felipe con Magdalena y un romance entre ella y el Señor Jesús.

Un reciente libro popular, “El Código DaVinci” nos dice que Cristo se casó con María Magdalena. Este mito / mentira es absolutamente falso y carece de bases teológicas, históricas o bíblicas. A pesar de que un par de “Evangelios gnósticos” mencionan que Jesús tuvo una estrecha relación con María Magdalena, ninguno de ellos asegura específicamente que Jesús estuvo casado con María Magdalena, o que estuvo involucrado románticamente con ella. Lo más cercano a esto es el decir que Jesús besó a María Magdalena, lo que fácilmente puede ser solo una referencia a un “beso amistoso”. Además, aún cuando los evangelios gnósticos hubieran mencionado directamente que Jesús se casó con María Magdalena, eso no tendría autoridad alguna, porque ha sido comprobado que todos los evangelios gnósticos, son inventos fraguados para crear una visión gnóstica de Jesús.

Si Jesús se hubiera casado, la Biblia lo habría mencionado – o habría alguna declaración ambigua de ese hecho. La Escritura no hubiera ignorado por completo un hecho tan importante. La Biblia menciona a la madre de Jesús, a Su padre adoptivo, hermanos y hermanas. ¿Por qué iba a descuidar al menos mencionar el hecho de que Jesús tuvo una esposa? Aquellos que creen / enseñan q2ue Jesús estuvo casado, lo hacen en un intento por “humanizarlo” y hacerlo más ordinario – como cualquier otra persona. La gente simplemente no quiere creer que Jesús era Dios encarnado (Jn. 1:1, 14; 10:30). Así que, ellos inventan y creen mitos acerca de que Jesús estuvo casado, tuvo hijos y fue un ser humano ordinario.

Una pregunta secundaria podría ser, “¿Podría Jesucristo haber estado casado?” No hay nada pecaminoso en el casarse. No hay nada pecaminoso en tener relaciones sexuales en el matrimonio. Así que, sí, Jesús pudo haberse casado y aún ser el Cordero de Dios sin mancha, el Salvador del mundo. Al mismo tiempo, bíblicamente no hay razón para que Cristo se hubiera casado. Ese no es el punto en este debate. Aquellos que creen que Jesús estuvo casado, no creen que Él fue sin pecado, o que Él era el Mesías. El casarse y tener hijos no fue la razón por la que Dios envió a Jesús.

Mar. 10:45 nos dice porque vino Jesús, “Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar Su vida en rescate por muchos.” No hay “libros perdidos” de la Biblia o libros que fueron quitados de la Biblia. Hay literalmente cientos de libros religiosos que fueron escritos en el mismo período de tiempo que los libros de la Biblia. Algunos de estos libros contienen relatos verdaderos sobre cosas que realmente ocurrieron (ej: los libros de los Macabeos que son históricos [parte de la literatura de aquella época] pero que no son inspirados por Dios). [4]

La tumba de Jesús, María Magdalena y su hijo??? [1]

tumba magdalena

De acuerdo con científicos israelíes, basados en análisis de ADN y datación por carbono, una tumba de dos mil años de antigüedad encontrada en 1980, contiene diez osarios de lo que parece ser la familia de Jesús. Los hallazgos sugieren que Jesús y María Magdalena habrían tenido un hijo, de nombre Judah, cuyos restos también fueron localizados. De acuerdo con los historiadores, la tumba, excavada en una roca en Talpiot, un suburbio de Jerusalén, contenía osarios, cajas selladas con restos óseos, con el nombre del difunto grabado en la tapa, cinco de los cuales tienen inscripciones que los relacionan con la sagrada familia descrita en el Nuevo Testamento: Jesús, María, Mateo, José y María Magdalena, y una sexta, que dice “Judah, hijo de Jesús”.

De acuerdo con Discovery Channel , que presentó en exclusiva toda la investigación en un documental realizado por James Cameron,

“este descubrimiento abre un potencialmente significativo capítulo en la historia de la arqueología bíblica”.

Discovery cita a Aarón Brody, profesor de estudios bíblicos y arqueología de Museo Bade en California, quien asegura que los osarios y las tumbas

“son muy típicos de la región en esos tiempos”.

Fechada entre el año 30 a. de C y el 70 posterior a, esta tumba fue descubierta el 28 de marzo de 1980 por trabajadores de la construcción, y los osarios fueron resguardados y estudiados por la Autoridad de Antigüedades de Israel, la agencia oficial del Estado para los hallazgos arqueológicos. El respetado profesor Amos Kloner, de la Universidad Bar-Ilan y arqueólogo oficial del Distrito de Jerusalén, quien estuvo a cargo de la supervisión de las excavaciones de la misma tumba en 1980, critico duramente estal información, diciendo que no existe ninguna prueba de que dicha tumba sea de Jesús. Kloner argumenta que los nombres inscritos en la tumbas eran muy comunes en esa era, asegurando que la inscripción “Jesús hijo de José” ha sido encontrada en muchas tumbas de Jerusalén. Para Kloner es poco probable que Jesús y sus parientes tuvieran una tumba familiar, ya que era una familia sin vínculos en Jerusalén, asegura que la tumba de Talpiot perteneció en cambio a una familia de clase media del primer siglo de nuestra era.

Los Descendientes de Jesús y de María Magdalena del Siglo 21  !!!!

Quo vadis? Un grupo de trasnochados esotéricos, gnósticos iluminados y templarios, han publicado en una pagina web en internet sus gnosticas creencias, donde afirman ser los descendientes de un secreto romance entre Jesés y Magdalena.

Nosotros, los descendientes de la generación 99, del primer siglo del matrimonio de Jesús y de María Magdalena hemos decidido liberar información sobre nuestros antepasados. En este sitio web hay información escondida por largo tiempo de nuestros registros de familia sobre Jesús, María Magdalena, sus 3 hijos, el Arca de la Alianza y los Caballeros Templario. Los descendientes de la generación 99 pueden, repitiendo las palabras – Cristo, Luz y Amor, causar una reacción energética en la glándula pineal de otros descendientes. La glándula pineal se llama la mente o el Alma en el oeste y se refiere como el 3 er Ojo de uno en el este. La glándula pineal es el portal a la dicha–llena, de las energías electromagnéticas de alta frecuencia del Cuerpo Luz permanente de uno, o el Espíritu Santo. Buscamos para notificar a otros descendientes que más secretos son revelados en tele conferencias especiales en todo el mundo semanalmente. Hemos creado una “Prueba del Gene de Jesús y María” que es un último adelanto extraordinario del método probando el ADN para ayudarnos a localizar a otros descendientes dando a la gente sus resultados de las pruebas del ADN de Jesús y de María en-línea en 4 minutos. Aunque la Prueba del Gene de Jesús y de María es mejor escuchar en persona, uno puede también observar la propia respuesta de uno escuchando los últimos adelantos de la prueba del ADN de Jesús y de María cuando clic aquí Corra el Archivo de la Audiofrecuencia, que permite a uno de escuchar en-línea, o uno también puede Descargar el Archivo de la Audiofrecuencia (clic-derecha en conexión y “salve el objetivo”) en su computadora y escuche con amigos.[3]

Como nos damos cuenta, el diablo no se duerme, siempre esta tratando de inventar algo nuevo con el que desautorizar el mensaje original de Jesús de los 4 evangelios sinópticos.[15]

Jesús y María Magdalena han reencarnado y viven en Australia???? [5]

En una publicación del 13/sept./2011, una nota periodistica de internet cita que Jesús y María Magdalena han reencarnado y viven en Australia. Una pareja de australianos asegura ser, él, Jesucristo vuelto a la Tierra, y ella María Magdalena, la prostituta arrepentida (o secreta consorte de la divina magia sexual). Ambos encabezan el culto a la “Divina Verdad” que poco a poco gana seguidores —y donaciones— en el sur de Australia. Una de las esperanzas más presentes en el imaginario cristiano es la llamada “segunda venida” del Mesías, el anunciado retorno del Salvador que terminaría con los sufrimientos de este mundo, instaurando por fin una época de paz y amor universal, aunque no sin antes, claro, pasar por el fuego del apocalipsis y la catástrofe.

Ahora, en esta época en la que se multiplican los anuncios sobre el “fin de los tiempos”, dicha alegoría cobra vida al sur de Australia, en la localidad de Loxton, donde un hombre asegura ser Jesús, el Cristo, el Mesías, el mismo que, según el relato bíblico, nació en un pesebre y murió crucificado, realizando en el ínterin célebres milagros . “Mi nombre es Jesús, en serio”, dice el hombre de 47 años registrado oficialmente como Alan John Miller. “Por mis deseos personales y por mi pasión hacia Dios, conforme crecí, me di cuenta de que no solamente era yo el Mesías anunciado por los profetas, sino que también me encontraba en un proceso diseñado por Dios que todos podrían seguir si así lo desearan”.

Sin embargo, un poco influido por ideas más bien apócrifas, fuera del canon evangélico del cristianismo o el catolicismo, este Jesús viene acompañado por María Magdalena, de quien algunas tradiciones aseguran que copuló con Jesús y a quien por esta presunción, sobre todo a partir de la Edad Media, se le identificó con el Santo Grial en donde se recogió la sangre de Cristo. En este caso la Magdalena es Mary Suzanne Luck, australiana de 32 años que contribuye a dar más sustancia a este novísima hagiografía del siglo XXI. Y aunque ella parece estar muy contenta al lado de su Mesías —como la original— sus padres no son de la misma opinión, para ellos su hija vive bajo el control mental de Miller, quien la ha convertido en una “tonta sin pensamiento propio”.

Ambos, Miller y Luck, aseguran recordar sus vidas pasadas como Jesús y Magdalena. Incluso Miller afirma que este aluvión de recuerdos e impresiones de su anterior encarnación fue la causa de su divorcio. “Probablemente hay un millón de personas que dicen ser Jesús y la mayoría de ellas están en el manicomio. Pero tiene que ser uno de nosotros. ¿Cómo sé que soy yo? Porque recuerdo todo sobre mi vida”, se le oye declarar a Miller en una grabación. Pero todo esto trasciende la anécdota porque al menos desde 2007 existe en torno a este hombre un culto colectivo que poco a poco va ganando más seguidores, con la particularidad de que sus manifestaciones de fervor no se limitan a estruendosos rezos (tanto que alguna vez la policía acudió a investigar por qué tanto grito), sino que desde sus inicios se han volcado al mercado de los bienes terrenales, las bienes raíces.

Ya entonces una treintena de seguidores compró muchos de los terrenos circundantes al complejo residencial donde habitaba su Jesús. En 2009 volvieron a unirse para adquirir una propiedad con valor estimado de $400,000 dólares, donde celebran sus reuniones semanales y donde además piensan construir un centro para visitantes de otras latitudes. Aparentemente sin intención, estos últimos terrenos adquiridos tienen la forma de una cruz, según se ve en la siguiente toma áerea:

Estas repentinas y masivas adquisiciones, a decir de los corredores locales, han modificado sustancialmente el panorama de la compra y venta de propiedades en la zona. Por otra parte, todo indica que la pareja vive de las donaciones que realizan sus discípulos. El culto a la “Divina Verdad”, que es el nombre de este grupo de personas unidas por un fin religioso, ha preocupado a las autoridades australianas y también a algunos jerarcas de otras congregaciones, especialmente de las Iglesias Anglicana y Católica.

Phillip Aspinall, arzobispo anglicano, dijo al respecto:

“Todo esto es especialmente verdadero para personas que buscan sentido en sus vidas y por consiguiente son vulnerables”.

“No quiero ser Jesús. ¿Quién lo querría? Pero amo la divina verdad”, dijo alguna vez Miller a sus seguidores.

SARA LA HIJA DE MARÍA MAGDALENA

Las menciones a la Magdalena como la esposa de Cristo en los primeros autores cristianos, y los recelos que hacia ella poseían algunos apóstoles ya que se sentían en un claro segundo plano, según nos relatan los evangelios apócrifos, parece disipar las dudas a este respecto.Incluso, el famoso pasaje que describe las Bodas de Caná ha sido interpretado como la propia unión de Jesús con la Magdalena. En el Nuevo Testamento, en seis de las siete menciones a las mujeres que acompañaban a Jesús, la Magdalena aparece en primer lugar, por delante, incluso, de María, la madre de Cristo. Esta nueva visión de la vida de Jesús debió de calar profundamente en el sur de Francia tras conocer que hasta allí se había trasladado la Magdalena acompañada de su familia. Precisamente la zona de Provenza sufría profundamente la corrupción de la Iglesia Católica. Tras abandonar descaradamente el mensaje del evangelio, el clero se dedicó a la vida mundana y despótica, explotando a las capas más bajas de la sociedad. En este marco histórico no es de extrañar que surgieran multitud de sectas y grupos heréticos contrarios a las leyes establecidas por la Iglesia, y que pregonaran “un nuevo cristianismo”, más igualitario con respecto a las mujeres, en el que curiosamente el factor femenino, quizás por ese reflejo de la Magdalena, tuvo una marcada importancia. Por ejemplo entre los cátaros estaba permitido que la mujer evangelizara, al igual que siglos atrás hiciera María Magdalena. Como si se tratara de un puzzle histórico gigantesco, hay algunas pruebas que parecen señalar que la vida de la Magdalena en el sur de Francia y todas sus consecuencias, están más cerca de la leyenda que de la realidad.

Varias tradiciones medievales, por supuesto heréticas, afirman que tras la muerte de Jesús en la cruz, María Magdalena y José de Arimatea huyeron hasta Egipto para instalarse en la ciudad de Alejandría. Tras pasar allí unos años, la Magdalena acompañada de nuevo por José de Arimatea, tomó un nuevo barco que la llevaría aún más lejos de las costas de Palestina, el sur de Francia. Margaret Starbird señala varios estudios realizados por arqueólogos y lingüistas sobre topónimos y algunas leyendas de diferentes partes del sur de Francia. Quizás el más sorprendente descubrimiento de todos sea la fiesta que se realiza cada año entre el 23 y el 25 de mayo en la pequeña ciudad de Saint-Maries-de-la-Mer. Allí se venera en una de las capillas de la iglesia la imagen de santa Sara la egipcia, denominada también Sara Kali, la reina “negra”, color que viene de la policromía de la figura. El origen de tan curiosa celebración se encuentra más allá de la imagen de Sara la egipcia. Indagando en el trasfondo de la tradición se comprobó que realmente a quien se adoraba era un niño “egipcio”, que acompañaba a María Magdalena, a Marta y a Lázaro cuando llegaron en el año 42 a las costas de Francia. Alguinso eruditos de tendencia gnostica, creen erroneamente que la razón de la huida de la Magdalena hacia Egipto era su estado de buena esperanza, fruto de su relación con Jesús(!). Doce años después de nacer en Alejandría, la criatura se trasladó hasta Francia acompañada de su familia. Más tarde la tradición identificó la imagen de un niño egipcio con el color negro, color que fue empleado en la decoración de la imagen de Sara la egipcia.

La leyenda del casamiento de Magdalena con Jesús.

No hay pruebas directas en los textos que hoy por hoy conocemos, ni tampoco en los Evangelios, que corroboren la hipótesis de que Jesús y María estuvieran casados. Ni siquiera los Evangelios hallados en Nag Hammadi (en 1945) se pronuncian con pruebas (o carecen de ellas) respecto a este tema, salvo una referencia de Felipe a una posible consorte. ¿Qué le ocurrió a María después de la muerte de Cristo? Según la tradición católica, María Magdalena murió en Éfeso, donde vivió junto con María, Madre de Jesús, y Juan, el supuesto autor del cuarto Evangelio. Sin embargo, esta tradición cuestiona una leyenda del siglo vi, mencionada por Gregorio de Tours, que establece que un documento aún más antiguo ofrece la versión de que María Magdalena viajó a Aix-en-Provence, en Francia, con el séquito de San Maximino. Esta historia parece ser la catalizadora de las teorías de la Sang Real («sangre real» o linaje de sangre real de Cristo) de nuestro tiempo.

En los círculos gnósticos también se conoce a María Magdalena como la «amada», con lo que, de nuevo, se la relaciona con la hipótesis de una unión con Jesús. Si se quiere averiguar más acerca de las ideas sobre las que se basa esto, merece la pena leer “La mujer de la vasija de alabastro”, de Margaret Starbird. Esta misma autora, en su libro de 1993 La diosa en los Evangelios, afirma que, según el antiguo sistema hebreo de la guematría, o simbolismo numérico, el nombre «María Magdalena» y su correspondiente cifra en este sistema «153» indican que, en este contexto, María era la «diosa». Starbird también cree que María pasó mucho tiempo en la floreciente y pujante ciudad cosmopolita de Alejandría. De nuevo, esto explicaría los muchos mitos y leyendas que han surgido en torno a este personaje, como podemos ver por los numerosos cultos a la Magdalena que surgieron por todo el Mediterráneo en los primeros siglos de nuestra era.

Como se puede ver, la teoría de un linaje de Cristo no es muy innovadora en sí misma, pero la de que fue María Magdalena la que le dio un hijo parece ser ciertamente muy moderna (véase la entrada Enigma sagrado, El para obtener más información sobre esto). Ha surgido también toda una industria en torno a la Magdalena vista como encarnación de la Divinidad Femenina, que representa, en cierto modo, el espíritu de la Madre Diosa. Este es un acercamiento totalmente diferente a la teoría de la línea de sangre, en la medida en que está basado más en la metáfora y en el simbolismo que en la auténtica realidad material. Parecería lógico que el papel de María Magdalena fuera o bien el de consorte de Jesús o el de personificación de la Divinidad Femenina. Sería difícil cumplir con ambos papeles, a no ser que sean atributos muy posteriores, como parece ser el caso.

La historia de María Magdalena está envuelta en mitos, leyendas y simbolismos. Ella ha llegado a representar y sostener el papel del mismísimo espíritu de la antigua diosa venerada por todo Oriente Medio y Europa hace miles de años. Que estuviera casada con Jesús o que le diera un hijo son cuestiones que, simplemente, no se pueden probar por lo que sabemos a día de hoy. Estas historias permanecen envueltas en mitos, pero están llamadas a ganar fuerza con el paso del tiempo. Los dos mil años de represión de lo femenino velarán porque así sea.

Conclución

El Dios de poder, cabalgando Con sus majestuosos ropajes de gloria Se volvió luz; y así un día Descendió, despojándose de su túnica (George Herbert)

sas

María Magdalena aparece en los tres momentos más trascendentes en la vida de Jesús: a) Acompañándolo desde Galilea b) Al pié de la Cruz c) En su Resurrección.

Cuando Jesús fue a Jerusalén para sufrir y ser crucificado, María Magdalena le acompañaba. En la cruz, todos los discípulos excepto Juan, habían huído en el momento de la crisis. Pero, María Magdalena permaneció y fue testigo de la muerte de Jesús (Mar. 15:40-41). Y después de los sucesos del Gólgota, participó en los preparativos de su entierro. Fue también una de las mujeres que se dirigió al sepulcro para derramar especias sobre la tumba. Y cuando hallaron que el cuerpo no estaba allí, fue María la que fue a Jerusalén y halló a Pedro y le comunicó la noticia que lo habían robado.

Pero, esto no fue bastante. Regresó inmediatamente a la tumba, probablemente antes que los apóstoles llegaran allí. Sabemos que tuvo un encuentro con Jesús y que no le reconoció, pero fue sin duda la primera mujer que le vio. Fue necesario que Jesús la llamara por su nombre antes que sus ojos fueran abiertos. Entonces le reconoció y cayó de rodillas. Otra vez muestra su celo y trata de acercarse a Jesús, pero el Señor le ordena que no le toque. En su fervor, consumida por él, como en todo en su vida, Jesús tuvo que frenar a María. Cuan distinta, por ejemplo, de María de Nazaret, o de Salomé, o de Marta, la hermana de Lázaro.

Pero, este fervor, esta impetuosidad, debidamente templado puede dar mucho fruto. La Iglesia no tiene que despreciar a las Magdalenas. Y tampoco podemos aceptar las mentiras que se dicen de Magdalena, no importa quien las escriba, pues la Biblia es clara respecto a su identidad. Ella fue una mujer a quien Jesús libertó de varios demonios, de la misma forma que había libertado a muchos otros, incluyendo a Legión.

Lamentablemente, algunos historiadores y eruditos contemporaneos han casado literalmente al Señor Jesús con la Magdalena, inventándole una novela rosa al mejor estilo de las contemporáneas. No hay nada que envidiarle a las novelas brasileras o colombianas de nuestros dias. Pero la María Magdalena es un símbolo de lo que es la Iglesia Universal de Cristo. Ella se entregó en adoración al Maestro. Jamás lo abandonó. Nunca perdió su fe, sabía que su Señor resucitaría como había dicho. Mientras los díscipulos huyeron cuando tomaron a Cristo prisionero, ella lo siguió hasta el monte Calvario, estuvo cuando José y Nicodemo bajaron el cuerpo de Cristo de la cruz, cuando José de Arimatea y Nicodemo se fueron, ella se sentó frente al sepulcro, ella fue la primera en ver a Cristo resucitado. Así que esta mujer tiene muchas cosas que enseñarle a la iglesia de Cristo. Es un modelo excelente de perseverancia en la hora de la prueba. Que distinta que es ella en su actitud de fe a los otros discípulos que no pudieron orar una hora junto a Jesús en el huerto de Getsemani. De la misma forma que ella llegó hasta el monte Calvario así debe hacer la iglesia, debemos cargar la cruz hasta el Calvario, hasta el fin, no podemos retirarnos a tomar vacaciones espirituales, y debemos mantenernos firme hasta el final.

Luego, cuando ella se sentó sobre la roca frente al sepulcro, sola con la otra María, mientras el resto se escondía ella esperaba, así debe ser la iglesia, la iglesia de Cristo no puede perder la fe, la esperanza, debemos esperar hasta el regreso como Magdalena esperó hasta la resurrección. Ella creyó en las palabras de Cristo de que resuccitaría al tercer día, así la Iglesia debe esperar hasta la Segunda Venida del Señor. El encuentro de Magdalena con Cristo aquel domingo en la mañana es símbolo del encuentro de la iglesia con el Señor que pronto regresará.

La figura de María Magdalena se resalta en los cuatro evangelios. Siempre que mencionan a un grupo de mujeres ella aparece primero, lo que significa que era muy apreciada por los discípulos. Ella había nacido de nuevo realmente. Su transformación era evidente. Ella no hizo lo que hiceron muchos de los que fueron sanados, luego se olvidaron de Jesús. En cambio ella lo dejó todo por seguir al Maestro de Galilea. Jesús era su Estrella, Estrella que la guiaba, que la inspiraba. El Señor la había librado de aquel tormento que nadie podía librarla, que su riquezas no podía comprar la cura para el mismo. María Magdalema se ganó el aprecio sincero del señor Jesús y el respeto de los discípulos que eran hombres y siempre miraban con celo a las mujeres, típico de la cultura de aquellos días.

No hay en la Biblia, mujer o hombre, que se haya entregado con más devoción realatada que ella. Devoción que fue recompenzada ya que nuestro Señor la escogió a ella para darle la bienvenidad de entre los muertos. Fue ella quien lo vio primero. Esa entrega es la que Jesús requiere de todos los creyentes. Esa fe, ese amor, esa seguridad. María sabía del tormento del cual Jesús la había librado, sabía de las tinieblas en que Satanás la había empujado, sabía del dolor, del sufrimiento, Ella podía ver todas sus riquezas y no poder sentir la felicidad por su tormento. Las riquezas de nada le servían si estaba atada por aquellos siete espíritus del demonio. Su posición de privilegio en la sociedad judía de nada le servía si no podía ni siquiera conciliar su sueño.

Santo Tomás de Aquino se torturó toda la vida preguntándose por qué Jesús resucitado no se apareció a Pedro, considerado el jefe de la nueva Iglesia, sino a la Magdalena, una mujer [2]

Tumba que aparece, tumba que se la quieren adjudicar a Jesús. Pero la tumba esta vacia. Porque si Jesús no resucitó vana es nuestra fe.

Dios le bendiga

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Notas

[0] http://www.buenasnuevas.com/biblia/mujeres/16-mariamagdalena.htm

[1] http://www.taringa.net/posts/noticias/7639049/Descubren-la-tumba-de-Jesus_-Maria-Magdalena-y-su-hijo_.html

[2] http://blogs.elpais.com/vientos-de-brasil/2012/09/s%C3%AD-jes%C3%BAs-estaba-casado-con-mar%C3%ADa-magdalena-que-era-gn%C3%B3stica.html

[3]. http://sp.thetruejesus.org/

[4] https://elteologillo.wordpress.com/2013/02/16/sobre-los-apocrifos/

[5] http://pijamasurf.com/2011/09/jesus-y-maria-magdalena-han-reencarnad o-y-viven-en-australia/

[6] http://www.adorador.com/mujeresdelabiblia/nt/maria_magdalena.htm

[7] http://www.frasedehoy.com

[8] (gr. IÇánna, “gracia [don] de Dios”; del heb. Yôjânân, “Yahweh ha sido bondadoso [perdonado, favorecido]”). Esposa de un mayordomo de Herodes Antipas, tetrarca de Galilea y Perea. Era fiel discípula de Jesús y le ayudó sosteniéndolo financieramente (Luc. 8:3). Estuvo con un grupo de mujeres que fueron a la tumba con el propósito de embalsamar el cuerpo de Jesús, sólo para descubrir que había resucitado (Luc. 23:55-24:10). [url= Diccionario Biblico Cristiano Online y Gratis en Español – Significado o definicion de Juana]

[9] [10] http://www.cajamarca-sucesos.com/semana_santa/la_santa_polemica.htm

[11] http://m.cnnmexico.com/salud/2011/04/20/que-tan-relevante-es-maria-magdalena&next=1

[12] http://www.aliciagalvan.com/articulos/grandes-maestros/maria-magdalena-su-verdadera-historia

[13] http://www.google.com/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&frm=1&source=web&cd=13&cad=rja&ved=0CEkQFjACOAo&url=http%3A%2F%2Fmcenacle.org%2Fmcfdocs%2Fluke%2FEstudio%2520Biblico%2520Evangelio%2520de%2520Lucas%2FLc%25208.doc&ei=IF4dUfWvC4WI9QTryIDgBw&usg=AFQjCNGqRBvftSTckogBU6xmo44bpCWV4g&sig2=C0Eh72zUIgH4_w_ajwu9qA

[14] Philip Yancey, EL JESÚS QUE NUNCA CONOCI,pag.7 ed. Vida

[15] La razón de que solo existen cuatro evangelios en el NT se debe a que estos fueron los únicos evangelios disponibles para la Iglesia Primitiva del siglo 1º. Además, los eruditos pueden actualmente decir que estos evangelios fueron escritos ya fuera por un apóstol o un compañero de un apóstol. Aún cuando cada uno de los Evangelios del N.T. fueron anónimamente escritos, existió una fuerte conexión de estos a los apóstoles (Mateo y Juan) o a los compañeros de los apóstoles (Marcos estuvo asociado con Pedro; Lucas con Pablo). Un apóstol era alguien que conocía al Jesús histórico o había visto una aparición de Jesús (1 Cor. 9:1: “¿No soy apóstol? ¿No soy libre? ¿No he visto a Jesús el Señor nuestro? ¿No sois vosotros mi obra en el Señor?”) http://www.miapic.com/pertenece-el-evangelio-de-tomas-al-nuevo-testamento

[16] https://elteologillo.wordpress.com/2013/02/16/el-evangelio-de-tomas/

[17] [18][19] http://es.wikipedia.org/wiki/Evangelio_de_Pedro

[20][21][22] Philip Yancey, pag.15-16,ed. Vida

[23] http://www.tendencias21.net/crist/Pasajes-clave-del-Evangelio-de-Felipe-Interpretacion-I-164-29_a643.html

[24] Quienes fueron los cabalistas?

Este movimiento del siglo XII representa la reductio ad absurdum del método de interpretación empleado por los judíos de Palestina, aunque también empleaban el método alegórico de los judíos alejandrinos. Procedían bajo el supuesto de que toda la Masorah , hasta los versículos, palabras, letras, vocales, puntos y acentos, fueron dados a Moisés en el Monte Sinaí, y que el número de letras, cada una de las letras, su transposición o substitución, tenía un poder especial y sobrenatural. En su afán de descifrar los misterios divinos, recurrieron a los siguientes métodos:

(a) La gematría, según la cual podían sustituir una palabra bíblica por otra que tuviera el mismo valor numérico;

(b) El notarikon, que consistía en formar palabras por la combinación de letras que empezaban y terminaban algunas palabras, o considerando cada letra de una palabra como letra inicial de otras palabras

(c) La Temoorah, cuyo método consistía en sacar nuevos significados del texto, intercambiando letras.

Estas ideas fueron desarrolladas primero en algunos libros de pseudohistoria, como El enigma sagrado (“The Holy Blood and the Holy Grail”, 1982), de Michael Baigent, Richard Leigh, Henry Lincoln; y La revelación de los templarios (“The Templar Revelation”, 1997), de Lynn Picknett y Clive Princey.

En estos libros se mencionaba además una hipotética dinastía fruto de la unión entre Jesús de Nazaret y María Magdalena. Posteriormente estas ideas han sido aprovechadas por varios autores de ficción como Peter Berling (Los hijos del Grial ) y Dan Brown (El código Da Vinci, 2003), entre muchos otros. No existe ningún pasaje ni en los evangelios canónicos ni en los apócrifos que permita afirmar que María de Magdala fue la esposa de Jesús de Nazaret. Para la mayoría de los estudiosos del Jesús histórico, esta posibilidad ni siquiera merece ser tomada en serio.

Los partidarios de esta idea, sin embargo, se apoyan en tres argumentos:

1. En varios textos gnósticos, como el evangelio de Felipe, se muestra que Jesús tenía con María Magdalena una relación de mayor cercanía que con el resto de sus discípulos, incluidos los apóstoles. En concreto, el evangelio de Felipe habla de María Magdalena como “compañera” de Jesús.

2. En los evangelios canónicos María Magdalena es (excluida la madre de Jesús) la mujer que más veces aparece, y es presentada además como seguidora cercana de Jesús. Su presencia en los momentos cruciales de la muerte y resurrección de Jesús puede sugerir que estaba ligada a él por lazos conyugales.

3. Otro argumento que esgrimen los defensores de la teoría del matrimonio entre Jesús y María Magdalena es que en la Palestina de la época era raro que un varón judío de la edad de Jesús (unos treinta años) permaneciese soltero, especialmente si se dedicaba a enseñar como rabino, ya que eso hubiese ido en contra del mandamiento divino “Creced y multiplicaos”.

No obstante, el judaísmo que profesó Jesús era muy distinto del actual, y el papel del rabino no estaba todavía bien definido. Sólo después de la destrucción del Segundo Templo, en 70, el papel del rabino quedó establecido con claridad en las comunidades judías. Antes de Jesús, está atestiguada la existencia de maestros religiosos solteros, por ejemplo en los círculos esenios. También Juan el Bautista fue soltero, según todos los indicios. Más adelante, algunos primeros cristianos, como Pablo de Tarso, serían también predicadores célibes. (Aunque en la carta a Filemón, Pablo habla de su hijo Onésimo.)

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