El teísmo abierto, la omnisciencia de Dios y la libertad humana


El teísmo abierto, la omnisciencia de Dios y la libertad humana

A lo largo de los siglos los creyentes han asumido que Dios posee un conocimiento perfecto del pasado, del presente y del futuro. El término técnico que se usa en teología para designar este conocimiento es “Omnisciencia”.

Pero en las últimas décadas se han levantado algunas voces en contra de la idea de que Dios pueda conocer perfectamente el futuro. Algunos piensan, incluso, que de ese modo “protegen” la reputación de Dios. Si el futuro es desconocido para Dios, eso querría decir que El no conoce de antemano lo que nosotros haremos mañana, ni tampoco cuál será el comportamiento de la naturaleza hasta que las cosas ocurran. De manera, dicen ellos, que Dios no puede prever los desastres naturales ni las acciones perversas de los hombres.

El problema que parece plantear el hecho de que Dios conozca perfectamente el futuro:

Cuando afirmamos que Dios es omnisciente lo que queremos decir es que Dios conoce perfectamente todas las proposiciones verdaderas y no cree ninguna proposición falsa. Si una proposición es verdadera, Dios la conoce a la perfección.

Ahora bien, el que una persona conozca cualquier proposición envuelve al menos dos cosas:

En primer lugar, tal persona debe creer que esa proposición es verdadera; y en segundo lugar, tal proposición debe ser verdadera. Si José “sabe” que mañana es el cumpleaños de Anita, entonces José cree que Anita cumpleaños mañana. Creer una proposición es una condición necesaria para poder conocerla.

Pero José no puede “saber” que mañana es el cumpleaños de Anita, a menos que sea verdad que mañana sea la fecha del nacimiento de Anita. En otras palabras, si José piensa que sabe p, y p es falso, entonces su pretensión de conocimiento es errónea. Él piensa que sabe que mañana es el cumpleaños de Anita, pero la verdad es que él no posee tal conocimiento.

Partiendo de esta premisa, si Dios posee un conocimiento perfecto del futuro, incluyendo las acciones de los hombres, entonces la omnisciencia divina parece plantear serios cuestionamientos sobre la libertad humana.

Hemos dicho que Dios en Su omnisciencia no cree ninguna proposición falsa. Lo que Dios conoce como verdad es verdad. Eso quiere decir que si Dios sabe que mañana a las 5 de la tarde yo voy a cambiar el aceite de mi carro, entonces yo no puedo hacer ninguna otra cosa mañana a las 5 de la tarde que no sea cambiar el aceite de mi carro.

Si yo tuviera la habilidad de hacer cualquier otra cosa, entonces Dios estaría equivocado en su conocimiento del futuro con respecto a lo que voy a hacer mañana. Pero si Dios es omnisciente y Él conoce a la perfección lo que voy a hacer mañana, entonces mis acciones futuras están determinadas. Y si mis acciones futuras están determinadas, ¿soy yo realmente un ser libre?

Algunos pensadores cristianos, en su deseo de preservar la libertad humana han constreñido en parte el poder y el conocimiento de Dios. Ellos presuponen que si Dios no puede conocer las acciones contingentes que los hombres harán en el futuro, la supuesta amenaza que la omnisciencia divina plantea a la libertad humana desaparece. Esta doctrina se conoce como “teísmo abierto”.

El ataque del teísmo abierto al conocimiento que Dios tiene del futuro:

Entre los pensadores y teólogos que defienden esta posición tenemos a cinco contribuyentes de la obra “The Openness of God” (“La Apertura de Dios”): Clark Pinnock, Richard Rice, John Sanders, William Hasker y David Basinger. Pinnock plantea claramente su postura cuando dice:

“Si las elecciones son reales y libres significativamente, las decisiones futuras no pueden ser previamente conocidas en forma exhaustiva. Esto así porque el futuro no está determinado sino conformado en parte por las decisiones humanas. El futuro no es fijo como el pasado, el cual puede ser conocido completamente. El futuro no existe aún y por lo tanto no puede ser infaliblemente anticipado, incluso por Dios… Dios conoce todo lo que puede ser conocido – pero el conocimiento anticipado de Dios no incluye lo que no ha sido decidido”.

Esta es una presuposición fundamental del teísmo abierto: Si Dios posee un conocimiento perfecto de las decisiones futuras de los hombres, entonces tales decisiones no tienen ningún significado. Eso, por supuesto, tiene serias repercusiones en el concepto de Dios que los cristianos han defendido a lo largo de los siglos. Sigue diciendo Pinnock:

“Dios ha creado un mundo dinámico y cambiante y disfruta irlo conociendo. Es un mundo de libertad, capaz de genuina novedad, de creatividad inagotable y verdaderas sorpresas. Yo creo que Dios se deleita en la espontaneidad del universo y disfruta el conocerlo continuamente en un amor que nunca cambia”.

Una mirada más cercana al teísmo abierto:

Como hemos visto ya, el argumento central del teísmo abierto es que si Dios conoce perfectamente las decisiones que los seres humanos van a tomar en el futuro, entonces las acciones humanas no pueden ser libres.

Pero a lo largo de la historia se han levantado muchos pensadores cristianos que han defendido la postura de que a pesar de que Dios posee un conocimiento perfecto de las acciones futuras contingentes, aún así las acciones humanas siguen siendo libres en cierto sentido.

Los defensores del teísmo abierto siguen un proceso similar de pensamiento al propuesto originalmente por Aristóteles, de que las proposiciones acerca del futuro no son ni falsas ni verdaderas.

Pensemos en la siguiente proposición: “Mañana el equipo a de baseball ganará el partido contra b 4 carreras por 0”. Para que esa proposición acerca del futuro posea un verdadero valor el futuro tiene que ser fijo y predeterminado. Si esa proposición es verdadera hoy, entonces es imposible que en el partido de mañana a no le gane a b 4 carreras por 0.

De ahí se deduce que, ya que las acciones libres de los hombres no poseen un valor real de verdad, entonces no pueden ser conocidas por nadie, ni siquiera por Dios mismo.

Esto no atenta contra la omnisciencia de Dios, dicen ellos, por cuanto la habilidad de conocer sólo viene al caso cuando hay algo que conocer. Dios no puede conocer el futuro, no por alguna deficiencia en Dios, sino porque no hay nada allí como para ser conocido.

Ahora bien, independientemente de lo que ellos afirmen al respecto, lo cierto es que esta teoría limita seriamente el conocimiento de Dios y Su capacidad de predecir el futuro. Si creemos que Dios es confiable cuando predice el futuro, tenemos que creer también que Él sabe de lo que está hablando.

En el caso de Su omnipotencia, Dios revela de Sí mismo en Su Palabra que hay ciertas cosas que Él no puede hacer (Dios no puede mentir, ni cometer ningún otro pecado; comp. He. 6:13, 18; Sant. 1:13). Pero no así con Su omnisciencia (Job 37:16; Sal. 139:1-4, 15-16; Is. 46:10; He. 4:13; 1Jn. 3:20).

Es importante aclarar en este punto que aunque los teístas abiertos niegan que Dios pueda conocer el futuro, ellos no pretenden decir que Dios ignora por completo todo lo que hay en el futuro.

Dios sabe, por ejemplo, que la tabla de multiplicar seguirá siendo verdad en el futuro, o que si un individuo se arroja desde una ventana en un décimo piso y cae al pavimento seguramente morirá.

En un resumen sobre la postura del teísmo abierto, y especialmente de algunas declaraciones de Richard Rice, Millard Erickson explica que algunos de sus defensores creen que “el futuro es parcialmente definido, no totalmente indefinido. Muchas de las cosas que ocurrirán en el futuro son el resultado de causas pasadas y presentes. Ya que Dios conoce el pasado y el presente exhaustivamente, Él puede conocer las cosas que resultarán” (cit. por RN; pg. 320).

Luego dice que, en adición a eso, “Dios conoce lo que Él va a hacer en el futuro… Así que, el hecho de que [Dios] no conozca el futuro en detalle no significa que Él lo ignore completamente” (Ibíd.).

El problema con estas declaraciones es que no toman en cuenta el hecho de que lo que Dios ha de hacer en el futuro estará determinado en cierto modo por lo que los hombres han de hacer y que, según ellos, Dios desconoce. De hecho, como bien señala Ronald Nash, si la postura del teísmo abierto es correcta, entonces Dios no puede saber con certeza “cuáles seres humanos vendrán a la existencia en el futuro”.

Aún el Dios de los teístas abiertos sabe que si un hombre y una mujer tienen relaciones sexuales en el momento preciso, un niño será concebido. Pero ese Dios no puede saber con certeza qué hombre ha de casarse con qué mujer.

Consecuentemente, tampoco puede saber con certeza quién existirá y quién no. Pero ¿cómo compaginamos esto con las declaraciones que encontramos en 1P. 2:9 y Ef. 1:4-5, 11? Según Pablo en este pasaje de la carta a los Efesios, Dios no sólo nos conocía desde antes de la fundación del mundo, sino que también nos escogió. Eso de ninguna manera encaja con la postura del teísmo abierto.

Pero no sólo eso. Si Dios no conocía de antemano la existencia de hombres como Henry Ford, Thomas Edison y de las personas que inventaron la TV, las computadoras, los aviones, Él tampoco podía conocer las consecuencias de las acciones libres que traerían como consecuencia la existencia de sus inventos.

Por supuesto, tampoco podría saber cuál ha de ser la composición final de la Iglesia en gloria; como tampoco hubiese podido saber, en el momento en que Cristo estaba muriendo en la cruz del calvario, si Su muerte habría de tener como resultado la salvación de alguno.

William Hasker, uno de los defensores del teísmo abierto, dice al respecto que su postura admite la posibilidad de que no hubiese habido “iglesia, y [que] un elemento clave en el plan de Dios fuese frustrado. Tal como están las cosas…, eso no sucedió, pero pudo haber sucedido; que no haya sido así no podemos atribuirlo a otra cosa que ‘a la suerte de Dios’”.

Esa declaración difícilmente puede ser armonizada con la enseñanza de las Escrituras en textos como 1P. 2:9 y Ef. 1 que citamos hace un momento. Pero aún hay algo más: un Dios que no conoce el futuro tampoco puede controlarlo; y un Dios que no controla el futuro tampoco puede llevar a cabo Sus planes para el futuro.

Hasker parece sugerir que, si es necesario para asegurar Su victoria final, Dios puede intervenir para anular la voluntad humana. “Pero si este es el caso – dice Nash, entonces la diferencia entre su posición y la clásica no es de otro tipo que una [diferencia] de grado. No es si Dios coacciona, sino cuán frecuentemente Él lo hace y, premusiblemente, si se trata de algo indeseable”.

Una cita más antes de concluir. Hasker admite que “Dios pudo haber creado un mundo en el cual Él hubiese podido tener un completo conocimiento previo de cada detalle, simplemente creando un mundo en el que cada cosa que ocurre es totalmente controlado por Sus decretos soberanos. Pero nos parece a nosotros [los teístas abiertos] que Dios encuentra tal mundo menos deseable… que un mundo que contenga criaturas genuinamente libres”.

Tal declaración parece guiarnos a la conclusión de que la posición de los teístas abiertos no es el resultado de una exégesis profunda y honesta de la revelación bíblica, sino una la que consideran más aceptable que la postura alternativa.

Conclusión:

Dios reveló de Sí mismo en las Escrituras que Él conoce perfectamente todas las cosas, pasadas, presentes y futuras. También reveló que el hombre es un ser libre y responsable de sus decisiones.

A nosotros no nos es dado tratar de resolver la paradoja eliminando una de las dos doctrinas, sino profundizando más en el conocimiento de Dios y de nosotros mismos hasta donde Dios haya querido revelarlo en Su Palabra y hasta donde haya querido darnos la capacidad de entender esa revelación.

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© Por Sugel Michelén. Todo pensamiento cautivo. Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.

http://todopensamientocautivo.blogspot.com/2009/12/el-teismo-abierto-la-omnisciencia-de.html

 

Omnisciencia de Dios y escatologia profetica


Omnisciencia de Dios y escatologia profética

Autor: Paulo Arieu

  • “…en Jerusalém, ciudad que yo me elegí para poner en ella mi nombre”. (1 Reyes 11:36)

Esta promesa profética señala a siglos primeramente, y milenios adelante; es parte de lo ya tratado y analizado abundantemente ( leer articulo en este blog titulado Promesa eterna dada al rey David y su descendencia), solo que aquí se añade y especifica que éste reinado futuro tendrá su base en la ciudad de Jerusalém.

Jerusalém será la futura Ciudad Santa, y no como ahora que de santa lleva solo el apodo; sino que como predijo el profeta Isaías: “Porque de Jerusalém saldrán las reliquias, y del monte de Sión salvamento: el celo de Yahweh de los ejércitos hará esto” (Is 37:32). Jerusalém, como hemos venido explicando, será asiento de Dios y cabecera de reinos.

Cuando lleguemos al libro del profeta Isaías analizaremos sus palabras proféticas en relación a Israel y el mundo, cuando profetizó: “Y acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Yahweh por cabeza de montes, y será ensalzado sobre los collados, y correrán a él todas las gentes. Y vendrán muchos pueblos…y nos ensenará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalém la palabra de Dios” (Is 2: 1-4). 

En el libro de Apocalipsis, se nos promete una Jerusalém que administrará el mundo, y que posteriormente será reemplazada con una Celestial donde no morará ningún tipo de abominación por los siglos de los siglos (Ap. 21: 1-4, 22-24).

Vemos que muchos ministerios, por estar políticamente correctos con el sistema, y no ahuyentar feligreses de sus enclaves olvidan las profecías bíblicas. Jesucristo tuvo en su ministerio público una constante repetición sobre las profecías bíblicas y el futuro. Para él eran muy importantes, porque en ella vemos la omnisciencia de Dios, las promesas divinas, y se nos hace lógico el plan de Dios y el por qué aparentemente creemos que Dios nos ha olvidado.

No, amigo lector, como ya dije, Dios no se tarda en sus promesas, nosotros somos los que no lo entendemos, y debemos culpar en parte a esos supuestos ministros del Evangelio que no siguen los pasos de Jesús anunciándole al pueblo lo por venir.

Usted se preguntará ¿Por qué lo omiten? Porque sencillamente al tener que hablar de la ira venidera, del juicio final, de las calamidades que nos anuncian los antiguos profetas, Jesús, y el Apocalipsis, serían catalogados de ominosos, predicadores de desgracias y sufrimientos, y por tanto perderían feligreses (llamados clientes en el argot corporativo) y entonces muchas de sus arcas (entiéndase dinero) se vaciarían, y ellos mismos perderían prebendas y el sistema cómodo de vida que gozan; pero si eres pastor, y me lees, acuérdate que la biblia también habla de los malos pastores:Mal haya el pastor de nada que deja el ganado. Espada sobre su brazo, y sobre su ojo derecho: del todo se secará su brazo, y enteramente será su ojo derecho oscurecido” (Zac 11:16).

Háblale al pueblo la verdad de lo que se acerca, no temas quedarte solo. ¿Cambiarás una temporada de soledad por una eternidad de regocijo y compañía? No, no sería de sabios. Acuérdate que la verdad es la única que nos puede liberar y ella encierra no solo historias dulces y amorosas, sino el purgante que nos extirpa la maldad que nos agobia, y esta vez para siempre (Jn 8:32).

Hay profecías que se refieren sobre grandes acontecimientos en la historia de la humanidad. No hay religión en el mundo que haya podido comprobar el cumplimiento exacto, detallado e histórico, acompañado de evidencias arqueológicas como los profetas del Antiguo y Nuevo Testamentos que conforman la biblia. El cristianismo ha sido anunciado desde la mismísima Creación.

Otras profecías son tan sencillas como predecir el nombre de un rey que surgiría siglos adelante, y con ello Dios solo ha querido que tu, estimado lector, entendieras que existe un Creador omnisciente, y que la Redención total del hombre, es un hecho activo, que no cesa y que tendrá un acontecimiento decisivo, al final de los tiempos, que cambiará todo de una vez y para siempre.

Una de estas profecías que mencionan sencillamente el nombre de un rey, la encontramos en las palabras del profeta de Bethel, en tiempos de Jeroboam, rey de las diez tribus del norte de Israel, cuando profetiza al futuro diciendo: “He aquí que a la casa de David nacerá un hijo llamado Josías, el cual sacrificará sobre ti a los sacerdotes de los altos, que queman sobre ti perfumes, y sobre ti quemarán huesos de hombres” (1 Re. 13:2).

El nombramiento del futuro rey era parte de la mención de una maldición contra los impíos sacerdotes del reino del norte que, violando la palabra de Dios, sacrificaban no en Jerusalém, sino donde quiera que les venía en ganas, siendo ellos incluso no miembros de la tribu de Leví, quienes eran los únicos autorizados para ejercer el sacerdocio de Dios.

El profeta les menciona con detalles, el nombre del pío rey que 300 años adelante, vendría al norte de Israel y quemaría sobre ese falso altar, los huesos de todos los sacerdotes impíos que se atrevieron a pervertir el derecho. ¿Qué religión ha anunciado el nombre de un rey 300 años antes de que venga a este mundo? No es pues cuestión de religión, sino de la omnisciencia de Dios a través de sus profetas, y demostrándonos que 300 años no es nada, y que hay un Plan Eterno de Redención.

El cumplimiento de esta profecía lo podemos ver en 2 Re. 23: 15-16, 25. ¿Qué es entonces lo admirable de las profecías bíblicas como en este caso? El hecho que 300 años antes que este gran hombre y justo rey Josías naciera, ya Dios lo llama por su nombre, usando para ello a este varón—profeta—que fue desde Judá a Beth-el, solo para eso.

¿Puede acaso algún hombre profetizar el nombre de una futura célebre figura pública, que vendría siglos después, a no ser que sea el mismo Dios que hable a través de él? ¿No es esto, como dije, una prueba fehaciente de la omnisciencia divina? ¿No es este simple pasaje algo que nos haría parar mientes y tomar en serio toda la Santa Biblia, Palabra de Dios? ¡Piénselo!

  • “Buscad a Yahweh Dios mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano” (Is 55:6).

Dios conoce el pasado, y también conoce el futuro, ya que la omnisciencia es uno de sus atributos. Los profetas ‘entran” en el futuro, de la mano del Espíritu de Dios y nos revelan en las Escrituras los acontecimientos por venir. El Dios que envió a Jesucristo a dar su vida en la cruz por nuestros pecados es aquel que lleva a este mundo al cumplimiento de  Sus propositos. Y a traves del mensaje profético, nos ha revelado su Plan. La escatologia lo estudiará para poder explicarlo de modo sistematico, como se explican las otros doctrinas.Pero, es el rapto,la doctrina escatológica de moda, una verdad divinamente revelada?

Hay muchos que andan por el mundo hablando de lo que no saben, y publicando libros tratando de denigrar las Santas Escrituras. Son como puercos que un dia caerán por el despeñadero del sufrimiento y la ignorancia eterna. Buscar a Dios mientras puede ser hallado, porque un dia, como profetizó el profeta Isaías, podría ser tarde para usted,para mi  y para nuestras familias,pero no lo hagamos por miedo. El temor del Señor,no es miedo,ni a perder la salvación,ni miedo al rapto.

El rapto, o cómo muchos esperan la venida inminente de Cristo.

La escatología del rapto, produce miedo. Miedo a quedarse en la gran tribulación,con las plagas a las naciones y el anticristo. Debemos buscar a Dios, pero no por miedo. Muchos líderes meten miedo a sus miembros para que ellos busquen a Dios, y no se mundanalicen. Lo entiendo perfectamente. Se que a ningun pastor piadoso le debe gustar ver como sus miembros son seducidos rapidamente por el sistema que opera hoy en dia. Pero meter miedo no es la solución.

El sacerdote español Luis Santamaría, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), continúa con su serie de artículos titulada “Fragmentos de apocalipsis”, publicada por la revista religiosa En Acción Digital. Reproduzco a continuación lo último que él ha escrito sobre este tema. Creo que lo explica muy bien.

En algunos ambientes evangélicos –sobre todo entre los born again christians o “cristianos renacidos” presentes en los Estados Unidos– hay un tema de moda que plantea una escatología peculiar. Se trata del “rapto” o “arrebatamiento” (rapture), que en resumen es lo siguiente: cuando llegue el fin de los tiempos, en un momento previo a la tribulación predicha por el Apocalipsis, los creyentes verdaderos serán arrebatados (o “raptados”) corporalmente por el Señor. Esto hay que enmarcarlo en un sistema de pensamiento llamado “dispensacionalismo premilenario”, según el cual hay un calendario muy preciso en la historia de la humanidad, aunque el reloj divino se habría parado en la época del Nuevo Testamento, y sólo volverá a ponerse en marcha cuando se inicien los últimos tiempos.

Si tenemos que buscarle un padre a esta teoría, no nos queda otro remedio que fijarnos en John Nelson Darby (1800-1882), una figura imprescindible del protestantismo fundamentalista del siglo XIX que, tras abandonar la Iglesia anglicana, se hizo miembro de los Hermanos de Plymouth y desarrolló sus ideas escatológicas más peculiares. Se habla de dispensacionalismo porque divide la historia universal en diferentes edades o “dispensaciones” según el plan salvífico de Dios. La era contemporánea es, para Darby, el momento en el que Dios separará los creyentes verdaderos de los no creyentes, como se separa el trigo y la cizaña en el tiempo de la siega, anticipando así el retorno inminente del Señor Jesús.

Darby era inglés, pero se desplazó con frecuencia para difundir sus ideas, que han influido mucho en Norteamérica, adonde acudió en siete ocasiones. También podemos encontrar estas tesis en el mundo pentecostal. Sin ir más lejos, la mayor confesión evangélica española –la Iglesia Evangélica de Filadelfia, formada por gitanos– asume la teología dispensacionalista.

Según los grupos y los pastores que aborden el tema del rapto, se puede llegar a extremos que serían objeto de risa si no fuera porque constituyen episodios de temor apocalíptico muy poco cristiano. Un amigo me contaba recientemente algo que vivió cuando fue miembro de una comunidad evangélica pentecostal, aquí en España. Uno de sus hermanos del grupo, minusválido, después de un adoctrinamiento intensivo basado en estas enseñanzas escatológicas que incluía películas sobre el tema, regresó de la capilla al centro especializado en el que vivía, y en medio de un temporal salió a la calle en su silla de ruedas convencido de que llegaba el momento del arrebatamiento, y de que Jesús le devolvería las piernas que le faltaban. Un ejemplo de los efectos que puede tener todo esto leído en clave fanática, y que no nos queda muy lejos.

Como dice Damian Thompson comentando de forma muy gráfica la idea darbysta del rapto, “sigue siendo una de las imágenes apocalípticas más potentes jamás ideadas, pues de un solo golpe libra a todos los cristianos de los horrores que causa la llegada del fin, a la vez que les permite contemplar cómo los condenados perecen en el emocionante drama de la Gran Tribulación”. Esto, explica el periodista, permite mantener el fervor milenarista “a fuego lento”, sin llegar a la explosión, pero consiguiendo así mantener a las personas y a las comunidades en esa tensión de que Cristo puede llegar en el momento menos esperado. Hace poco pude leer en una explicación de la tesis dispensacionalista que en la actualidad, “el cumplimiento e intensidad de los eventos apocalípticos nos indican que el rapto de la Iglesia puede suceder en cualquier momento”.

En los Estados Unidos, como dije antes, esto del rapto es una materia de dominio común, algo que forma parte del imaginario colectivo como creencia difundida entre grandes sectores del evangelismo. Sin ir más lejos, recuerdo una escena de Los Simpson en la que, en un momento de catástrofe apocalíptica, los Flanders, familia vecina de los protagonistas se pone a orar, y son arrebatados hacia el cielo. Hay algunas películas y producciones audiovisuales en las que vemos desaparecer gente de forma repentina, ilustrando esta expectativa.

Pero lo más destacado de los últimos años en este ámbito es la serie de novelas Left behind, que también se han llevado al cine con el título Lo que quedó atrás en España, que forma una trilogía junto con Fuerzas de la tribulación y El mundo en guerra. E incluso se ha hecho un videojuego (publicitado así: “el primer juego en el que la adoración es más poderosa que las armas”). A lo largo de doce libros, Tim LaHaye y Jerry B. Jenkins plantean de forma literaria una convicción que comparten muchos evangélicos. El argumento de la primera novela sirve para hacernos una idea: en un vuelo comercial desaparecen de repente varios pasajeros, y sólo queda su ropa. Lo mismo pasa en el resto del mundo con millones de personas. Se trata del comienzo del Apocalipsis. Imaginen lo que pudo suponer esta serie literaria, y sus versiones audiovisuales, en los Estados Unidos en torno al año 2000 y, sobre todo, después del 11-S.

El tema del rapto tiene una base escriturística que es necesario desentrañar, así que vayamos a la Biblia. En su primera Carta a los Tesalonicenses, en torno al año 50 –se trata del primer escrito del Nuevo Testamento–, Pablo escribe sobre “la suerte de los difuntos” para hacer una llamada a la esperanza cristiana en la resurrección de los que mueren unidos a Cristo. Cuando llegue la parusía, la segunda venida del Señor, al son de la trompeta resucitarán los muertos, y “después nosotros, los que aún quedemos vivos, seremos arrebatados, junto con ellos, entre nubes, y saldremos por los aires al encuentro del Señor” (1 Ts 4,17). Parece que la comunidad de Tesalónica, expectante de una inmediata vuelta de Jesús que no terminaba de llegar, se preguntaba por el destino de los creyentes fallecidos en el ínterin, además de interrogarse por la fecha de la parusía. El mismo Pablo, en una primera época, esperaba vivir cuando todo esto sucediera.

Además, los defensores del arrebatamiento emplean otra cita bíblica, y esta vez del mismo Jesús, de su “discurso escatológico” en el evangelio según San Mateo: cuando venga el Hijo del hombre “dos hombres estarán entonces trabajando en el campo; a uno se lo llevarán y dejarán al otro. Dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán y dejarán a la otra” (Mat. 24:40-41). En el evangelio de Marcos la referencia es menos explícita, ya que serán los ángeles los que convoquen a los elegidos de todo el mundo (cf. Mc 13,27).

¿Qué pensar de todo esto? ¿Tienen razón los que, basándose en la Biblia, defienden la inminencia de la venida del Señor y la realidad del arrebatamiento de los creyentes verdaderos? La respuesta podemos encontrarla en la misma Escritura. San Pablo contestaba en su escrito a las inquietudes de los cristianos de Tesalónica, que parecen ser las preocupaciones de ciertos grupos actuales. ¿Cuándo volverá Cristo? Sólo Dios lo sabe. ¿Y qué pasará con los que hayan muerto? Ellos, y los que vivan en ese momento, compartirán la victoria de Cristo resucitado sobre la muerte; no habrá ventaja de los vivos sobre los muertos.

En estos textos constatamos varias afirmaciones de fe fundamentales, además de las respuestas paulinas que acabamos de decir: los acontecimientos finales son de iniciativa divina, y no pueden ser adelantados o retrasados por los hombres, tal como a veces defienden algunos intérpretes errados. Se nos habla de unos hombres que son apartados del resto de la gente, tal como sucede en el Apocalipsis con la multitud incontable que ha lavado sus túnicas en la sangre del Cordero. Tal es el sentido de la consagración que tiene lugar en el bautismo, cuando el creyente es incorporado a Cristo, es ungido (en griego christos) como él, y se une a su misterio pascual, es decir, a su muerte y resurrección. Por eso la actitud del cristiano es la vigilancia. Pero no la tensión apocalíptica y fanática. Por eso Pablo escribía también a los tesalonicenses exhortándoles a trabajar sin molestar a nadie, haciendo siempre el bien (cf. 2 Ts 3,11-13).

La imagen de Cristo en la parusía como un remedo de secuestrador es ciertamente temible. Y el tono vital que contagia no es muy optimista que digamos. En este campo, del Dios revelado en Jesús no podemos aprender otra cosa que una llamada a la esperanza, no basada en cálculos temporales ni en temores paralizadores. Seremos convocados por el Señor a un juicio, y la garantía de lo que nos ha prometido y nos espera al final la tenemos en Su Palabra.

Jesús nos invita a ir a su encuentro,pero sin temor alguno.

  • 27 Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: !!Tened ánimo; yo soy, no temáis! (Mat. 14:27 RV 1960)

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Atributos de Dios parte 17 – La omnipresencia de Dios (parte 0)


Atributos de Dios parte 17 – La omnipresencia de Dios (parte 0)

Autor:Paulo Arieu

La palabra “omnipresente” proviene de la palabra latina omnipraesens [omnis = todo + praesens = presente] y se refiere al estado de estar presente en todo lugar a la vez. Cuando las Escrituras hablan de Dios como omnipresente significa que Él está siempre presente en todo lugar en toda Su plenitud. La omnipresencia no significa que una parte de Dios está en China y otra parte está en Inglaterra, sino que Dios está en todo lugar en toda Su plenitud. Aunque el universo no puede contener a Dios, Dios está presente en toda Su plenitud en todo lugar. Para el cristiano, la omnipresencia de Dios infunde gran confianza y consuelo – cada creyente desde el más pequeño hasta el más grande se beneficia de la presencia de Dios. Para el incrédulo, la omnipresencia de Dios infunde terror porque no hay ninguna posibilidad de esconderse o escaparse de Su presencia [-1]

Los Atributos de Dios son perfecciones que manifiestan su esencia. No difieren de ella.Lo que son sus Atributos son Él mismo, y manifiestan algún aspecto particular y totalizante de su infinito ser, de su infinita esencia y de su inconmensurable substancia.[0]

San Clemente de Roma  exhorta al pueblo de Dios a temer a Dios, ya que se encuentra presente en todas partes:”¿Adonde se podría huir y adonde se podrá escapar del que envuelve a todo el universo?”(I Cor 28:4)…”

Introducción

Empiezo con el estudio de otro atributo mas, la omnipresencia de Dios. Se que hay  algunas personas que sienten rechazo por la teología.  No les gusta. Creo que los entiendo. Al estudiar los atributos de Dios vemos que si bien es facil entender el concepto ya sistematizado de ellos, es dificil explicarlos y mas aun encontrarle una aplicación.Ademas, surgen las dificultades con los pasajes biblicos que parecen contradecir en algunos casos lo definido.Es mas fácil sentir la presencia de Dios en la soledad de la oracion sin tener que trabajar arduamente investigando, consultando y leyendo libros, reflexionando,pensando. Sin duda la presencia de Dios es gozoza, no lo niego. Pero esto no es cristianismo puro, es misticismo, está mas cerca del Platonismo que del cristianismo bíblico; como tampoco lo es el frio racionalismo intelectual de muchos teólogos que probablemente nunca hayan tenido un encuentro  verdadero con el Señor. Son puro conocimiento nomás. Lo que estos intelectuales supuestamente cristianos ofrecen es una teología filosófica que espanta y desanima a caulquier adorador de Dios sincero. Hacen a Dios un ser tan lejano que resulta entonces terriblemente inalcanzable para cualquier persona de corazón sencillo.

C.S.Lewis, quien no fue teólogo ni pastor, sino un famoso intelectual convertido al cristianismo y miembro de la iglesia de Inglaterra en el siglo XX, cita un caso de su experiencia personal en el que una vez, cuando estaba dando una charla para la R.A.F., un viejo y curtido oficial se levantó y dijo:

«Todo eso a mí no me sirve. Pero le aclaro que soy un hombre religioso. Sé que Dios existe. Lo he sentido: solo en el desierto, por la noche; el inmenso misterio. Y esa justamente es la razón por la que no creo en todos sus pequeños dogmas y fórmulas acerca de Él. ¡A cualquiera que haya conocido al Dios verdadero, todo eso le parece pedante, mezquino e irreal!» [1]

Hoy hay muchos casos de personas como este oficial que dicen que «El lector común no quiere teología: ofrécele simple religión práctica.»  [2]

Teología significa «la ciencia de Dios», y creo al igual que C.S.Lewis, que cualquier hombre que quiera pensar en Dios querría y deberia tener al alcance de su mano las ideas más claras y más exactas disponibles sobre Dios.La Biblia y tambien porque no,libros piadosos que lo ayuden a entender mejor que dice la Biblia y quien es Dios a la luz de la biblia. Reflexiones piadosas que le ayuden a tener respuestas para sus interrogantes.

CS. Lewis cree que es probable que este oficial haya tenido una auténtica experiencia de Dios en el desierto. Y que cuando se volvió después a los credos cristianos vio que se estaba volviendo de algo real a algo menos real. [3]

Lewis explica que, “del mismo modo, si un hombre ha mirado alguna vez el Atlántico desde la playa, y luego mira un mapa del Atlántico, también se estará volviendo de algo real a algo menos real: de las olas reales a un trozo de papel coloreado.”[4]

Admitimos que el mapa es sólo papel coloreado,dice Lewis, pero hay dos cosas acerca de él que debéis recordar. (1) En primer lugar, está basado en lo que cientos de miles de personas han averiguado navegando por el auténtico Atlántico. En este sentido, tiene detrás una inmensa experiencia tan real como la que podría tenerse desde la playa; sólo que, mientras que la vuestra sería una única y aislada mirada, el mapa hace que todas esas experiencias diferentes concurran en él. (2) En segundo lugar, si queréis ir a alguna parte, el mapa es absolutamente necesario. Mientras os contentéis con paseos por la playa, vuestras propias miradas son mucho más divertidas que contemplar el mapa. Pero el mapa os será más útil que la playa si queréis llegar a América. [5]

La teología”, sin duda, “es como ese mapa” explica Lewis. “El solo hecho de aprender y pensar acerca de las doctrinas cristianas, si os detenéis ahí, es menos real y menos excitante que la experiencia que mi amigo tuvo en el desierto. “ [6]

Hace un tiempo atrás mi madre que es cristiana me decía que a ella no le interesan mucho las doctrinas. Al igual que muchos que solo piensan en los beneficios personales de la adoración, de sentir el perfume de Cristo, como me dijo un pastor amigo ya hace algún tiempo.

Respondiendo entonces con lo que estaba explicando Lewis, “Las doctrinas no son Dios: sólo son una especie de mapa. Pero ese mapa está basado en la experiencia de cientos de personas que realmente estuvieron en contacto con Dios…, experiencias comparadas con las cuales cualquier excitante sensación o sentimiento piadoso que vosotros o yo tengamos la posibilidad de encontrar por nosotros mismos son muy elementales y muy confusos. Y (…) si queréis llegar más lejos, tendréis que utilizar el mapa.” [7]

Lo que le ocurrió a ese hombre en el desierto puede haber sido real, y ciertamente habrá sido emocionante, pero de ello no saldrá nada. No lleva a ninguna parte. No hay  nada que hacer con ello. De hecho, ésa es justamente la razón por la que una religion vaga —el hecho de sentir a Dios en la naturaleza, etc., — resulta tan atractiva. Es todo emociones y ningún trabajo, como mirar las olas desde la playa. Pero jamás llegaréis a Terranova disfrutando de ese modo del Atlántico, y no conseguiréis la vida eternal simplemente sintiendo la presencia de Dios en las flores o en la música. Tampoco llegaréis a ningún sitio estudiando los mapas sin echaros al mar. Y tampoco estaréis muy seguros echándoos al mar sin un mapa “, reflexiona Lewis [8]

Significado de la omnipresencia:

La omnipresencia de Dios o su inmensidad tiene que ver con su infinidad en relación con el espacio. Las dos palabras – omnipresencia e inmensidad – son sinónimos con una notable excepción: (1) inmensidad pone el énfasis sobre el hecho de que Dios no está limitado por el espacio (2) su omnipresencia resalta el hecho de que El está presente en cualquier lugar con la total plenitud de su ser divino. [9]

LA INMENSIDAD DE DIOS Y SU OMNIPRESENCIA

Inmensidad quiere decir negación de todo límite espacial, Omnipresencia significa la relación de dios con el espacio real. La inmensidad es un atributo negativo y absoluto, la omnipresencia lo es positivo y relativo…[10]

REALIDAD DE LA OMNIPRESENCIA

De un ateo que define la omnipresencia cito

Entendemos por omnipresencia de Dios que se encuentra en TODAS partes, desde los componentes infinitamente pequeños del núcleo de un átomo, asi como en el aire, el vacío del espacio, el núcleo del sol o de cualquier estrella, en cada pelo del ratón que vive en mi desván o en una hormiga africana recién nacida. En cada fotón, en cada una de las galaxias, no tocando las cosas superficialmente ni adhiriéndose materialmente a los objetos. Dios está en todo espacio, lugar y cosa, en forma radical … Su presencia puede estar en los seres de manera objetiva, como lo amado en el amante, lo conocido en el cognocente, esto es presencia particular. Su presencia puede estar en los seres de manera efectiva por potencia, por conocimiento y por esencia, es decir en forma general”. [11]

Definición:

Dios es omnipresente, esta en todos lados, pero El no está limitado por el espacio y al mismo tiempo está presente en cualquier lugar con la totalidad de su ser.

Notas

[-1] Paul Washer,El único Dios verdadero,pag.36

[0] http://www.autorescatolicos.org/PDF050/AAAUTORES01306.pdf

[1] C.S.Lewis, Mero Cristianismo, pag. 165,ed.Rayo – Una rama de Harper Collins Publishers

[2] ibid

[3] ibid pag. 165-166

[4] ibid

[5] ibid

[6] ibid

[7] ibid

[8] ibid

[9]http://www.hutters-online.de/publikationen/uwe/14.html

[10] http://www.hutters-online.de/publikationen/uwe/14.html

[11] http://perso.wanadoo.es/estudioateo/etica/omnipresencia.htm

Atributos de Dios – parte 16 – Inmutabilidad (parte 3)


Atributos de Dios – parte 16 – Inmutabilidad (parte 3)

La esperanza que no cambia

Jesucristo prometió a sus discipulos (y a nosotros) que “2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” ” (cf. Jn. 14:1-4 RV 1960)

En 1991, una pesquisa de opinión pública hecha por el Gallup mostró que un 78 por ciento de los americanos esperan ir para el cielo cuando mueran. [12]

Que triste y lamentable seria que El cambiase de opinión y no existiese esta esperanza eterna, esperanza que no cambia, verdad?

Pero por fe en El y por su palabra es que confiamos en El, porque sabemos que El no cambia de opinión y un día le veremos y habitaremos juntamente con El en estos hermosos lugares celestiales.

¿ Qué habrá en el cielo cuándo allá lleguemos? ¿Como pasaremos cada día de la eternidad?

El cielo, seguramente será un lugar de delicias perpetuas, de gozo y satisfacción, de alegría y felicidad, de paz y tranquilidad, de verdadero júbilo al lado de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

El libro hebreo deuterocanónico llamado La sabiduría de Salomón, anterior al cristianismo en un buen número de años.

Es un libro de consuelo y esperanza eterna, que preanuncia el Evangelio como el Eclesiastés expresaba los anhelos del judaísmo. Intenta enseñar la existencia del Dios eterno y ser heraldo de la justicia y moral que constituye el norte y el motivo de ser de toda la teología judeocristiana. El Dios de Sabiduría es, a grandes rasgos, el mismo de todo el resto del Antiguo Testamento. La particularidad de este libro es que expone por primera vez la prueba de la existencia del Creador mediante el método de la analogía: la existencia de Dios puede deducirse fácilmente de la existencia del mundo y de la contemplación de la naturaleza. Si existen estos y han sido creados, es porque existe un Creador que los ha hecho. Este sencillo y elegante concepto es la base de la demostración que de Dios hace San Pablo en una de sus epístolas (Rom. 1:19-20). La definición moderna de Dios (omnisciente, omnipotente, ubicuo y eterno, creador de todo y que todo lo ve) proviene también de Sabiduría. Es tan perfecto que tiende al bien de todos, y no solo de los hebreos como mostraban algunos libros más antiguos. Sabiduría demuestra que Dios es el Dios de todo ser humano.[13]

Este libro, es citado por A.W. Tozer en uno de sus libros, que cita:

  • “Amad la justicia los que gobernáis la tierra; pensad rectamente del Señor y buscadle con sencillez de corazón. Porquese deja hallar de los que no le tientan. se manifiesta a los que no le son incrédulos. Los pensamientos tortuosos apartan de Dios, y el poder, puesto a prueba, reprende a los necios. Porque en alma maliciosa no entrará la sabiduría,ni morará en cuerpo esclavo del pecado; porque el santo espíritu de la disciplina huye del engaño y se aleja de los pensamientos insensatos, y al sobrevenir la iniquidad no permanecerá.” (Sab.1:5)

Encontramos este mismo pensamiento a lo largo de las Escrituras inspiradas, la mejorde las cuales probablemente sea la pronunciada por Cristo: “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios”.(Mat. 5:8)

Dios es autoexistente: Dios es uno, no tiene partes,ni está compuesto de elementos orgánicos ni inorgánicos, elementos que podemos encontrar en el Universo.Dios no puede ser estudiado con el microscopio del cientifico,sino con la fe que todo lo cree, a la luz de la biblia que ilumina la razón de nuestro entendimiento.

Dios es espíritu infinito. No tiene ni contiene partes que se puedan sellar, dañar, alterar o modificar. También decimos que El es autosuficiente.

A. W. Tozer cita a Anselmo

“Todo lo que está compuesto por partes”, dice Anselmo, “no es totalmente uno, sino que es plural en cierto sentido, y diverso de sí mismo; y ya sea de hecho o en concepto, es capaz de disolución. Estas cosas son ajenas a ti; mejor que tú,noes posible concebir nada. Por tanto,no hay partes enti, Señor, ni erestú más que uno. Pero tú eres en realidad un ser unitario, y tan idéntico a ti mismo, que de ninguna forma eres desigual a ti mismo; en lugarde esto, tú eres la unidad misma, a la que ningún concepto puede dividir.” [14]

Es por todo esto que digo y mucho más que podemos confiar en El. “La ley de la mutación pertenece a un mundo caido”, cita A.W. Tozer, ”pero Dios es inmutable, y en Él los hombres de fe hallan por fin la permanencia eterna.” [15]

Mutación es la alteración de todo ser creado, ya sea intrínseca ya extrínseca; ya sustancial ya accidental; bien en el espacio (movimiento local), bien en el tiempo (medida del movimiento de las criaturas). Al afirmar la inmutabilidad de Dios excluimos de su naturaleza todas estas vicisitudes, ya que todo cambio, aunque enriquecedor, es un envejecimiento del ser porque denuncia su pobreza respecto a lo que adquiere. Y afirmar la inmutabilidad de Dios es tanto como afirmar positivamente su simplicidad absoluta, su perfección infinita, su omnipresencia, su eternidad, su estabilidad. [16]

Recordemos que dice la biblia “Yo jehova no cambio” (Mal. 3:6 RV 1960)

Lo absolutamente simple excluye hasta la composición más radical que es la de acto y potencia. Potencia es la posibilidad de tener algo de que se carece. Luego si Dios excluye cualquier potencia no puede cambiar porque ya lo tiene todo en su infinita perfección.

Tampoco puede mudar de lugar porque los abarca todos con su omnipresencia.

La inmutabilidad espacial es presencia en las cosas no sólo adecuada sino trascendente; no por ecuación material que circunscribe a un lugar con la consiguiente limitación de alcanzar simultáneamente otro, sino en virtud del obrar infinito y siempre real.

De aquí que, al carecer de cualquier mudanza, también trascienda al tiempo, que es la medida de la sucesión de las cosas, teniendo una medida divina y propia, la eternidad, que es la medida de la inmutabilidad.[17]

No es tampoco posible interpretar la inmutabilidad de Dios como algo estático e inerte, privado de actividad. Implica, por el contrario, el ejercicio eternamente activo de un ser que conoce y ama sin cansancio ni reposo.

En su vida íntima todo es actual y necesario, último y acabado; y de cara a las criaturas, si es cierto que existen como un generoso desahogo totalmente libre de su bondad, pudiendo no existir o existir de otra manera, Él ya las tiene fijadas inmutablemente ab aeterno por un acto que, siendo libre, también es inmutable, afectando la mudanza solamente al ser regalado por su poder creador.

Inmutabilidad y actividad, pues, requiriéndose mutuamente, se identifican en maravillosa armonía, que es vida perfecta y estabilidad sin cambios, como expresión de la manera divina de ser y obrar absolutamente perfecta. [18]

En este atributo divino,encontramos consolacion firme, estimulo a la oración, y una sensación horrible de temor para los impíos.

En la reflexion de S. Agustín [19], encontramos que este atributo de Dios no es sino la convicción emocionada de que un día los hijos de Dios participaremos de su vida gozosa, garantizada contra el trance y la zozobra por la firmeza de su inmutabilidad. Ella es el fundamento inconmovible que sostiene nuestra esperanza, nuestra oración, nuestra paz, frente a la inestabilidad del hombre que es radicalmente inseguro.[20]

Esa inmutable voluntad de Dios no invalida el uso de nuestra libertad en todas sus posibilidades, antes la supone y la reclama, ya que sus decisiones están proyectadas sobre esta constitución vital y activa de unas criaturas que, al ser libres, manifiestan preferentemente sus perfecciones divinas.

La educación de la libertad denuncia esa inmutabilidad activa de Dios ya que siendo ricos en libertad logramos modos de actuar más estables liberándonos del riesgo de la inconstancia, signo patente de una libertad imperfecta.[21]

Somos libres,si,libres del poder del pecado, del poder de la muerte y del poder de las tinieblas espirituales, libres de la condenación eterna,libres para adorar a Dios y libres para creer en el de corazón puro y sincero. Pero no libres para convertirnos en libertinos,dado que el Señor nuestro Dios es soberano, y nuestra libertad debe ser prisionera de Cristo Jesús (Fil. 3:8; Ef.3:1), que paradoja que es la vida cristiana, como dijo Pablo.

Esta identificación de inmutabilidad y vida plenamente actual nos la sugiere la biblia que nunca habla aisladamente de la inmutabilidad, sino en el conjunto de atributos que mutuamente se explican y compenetran.[22]

Hay que estar alerta contra el panteísmo y el antropomorfismo que violan la trascendencia del ser divino. (1) El panteísmo franquea la inmutabilidad confundiendo a Dios con las cosas en permanente evolución. (2) El antropomorfismo reduce a Dios al nivel del hombre y lo interpreta a la manera del hombre. [23]

Dios”, dice Floreal Ureta, teólogo bautista argentino,citando a T.C.Hammond, “no está limitado por el tiempo ni el espacio y sus atributos son completamente constantes. Por ejemplo,su amor es una fuerza constante,no una emoción vacilante” [24]

Y en respuesta a la necesidad de estar alerta contra el panteismo y el antropomorfismo, sigo citando a Ureta que dice que:

Una trascendencia absoluta coloca a Dios fuera del mundo,como el Dios de los filósofos; una inmanencia absoluta identifica a Dios con el mundo y se cae en el panteismo. “El Dios que hizo el mundo [trascendencia] … siendo Señor del cielo y de la tierra … ni es honrado por manos de hombres,como si necesitase de algo… no está lejos de cada uno de nosotros [inmanencia]. Porque en él vivimos,y nos movemos y somos” (Hch.17:24-28)

Y Ureta ahora cita a Hammond quien dice una frase importante:

Estos conceptos y otros similares deben ser cuidadosamente diferenciados,y no obstante deben deben ser cuidadosamente equilibrados. Es la falta de tal equilibrio lo que ha originado herejías sobre el tema. Se observa el énfasis sobre uno de ellos, excluyendo prácticamente el otro, en el agnosticismo (que destaca el misterio inescrutable de Dios); en el deísmo (que destaca su trascendencia); en el panteísmo que destaca su inmanencia) y en el teismo (que destaca su personalidad). El cristianismo ha unido los cuatro armoniosamente.[25]

En el A. T. Dios revela su nombre. Dios se denomina «Yo soy el que soy».

Y el salmista dice: «Desde el principio tú fundaste la tierra, Y los cielos son obra de tus manos. 26 Ellos perecerán, mas tú permanecerás; Y todos ellos como una vestidura se envejecerán; Como un vestido los mudarás, y serán mudados; 27 Pero tú eres el mismo,
Y tus años no se acabarán.» (Sal. 102:26-28).

El N. T. afirma que en Dios «no se da mudanza ni sombra de alteración» (Stgo.1:17).

Conviene señalar que el concepto de inmutabilidad nos es enseñado por la Biblia a la par que nos describe el dinamismo de Dios en la historia de salvación, por eso, más que testimonios formales sobre su naturaleza, nos presenta sus actuaciones, por las cuales descubrimos el trasfondo de su ser: Dios Señor de todo, distinto de las criaturas, sin principio y sin fin, omnipotente y perfecto, sin figura que ocupa lugar, fiel a sus promesas.

Cito a dos de los llamados Padres de la Iglesia cristiana

(1)San Cirilo de Jerusalén dice:

«Este Padre de nuestro Señor Jesucristo no está circunscrito en lugar alguno…; en todo perfecto… ni pierde ni gana, sino que siempre existe el mismo y de la misma manera» (Catequesis mistagógicas: PG 33,460).

(2)San Agustín añade:

«Estás firme sin vacilación…; no hay cambio alguno en ti y lo cambias todo» (Confesiones: PL 32,662).

En suma, la inmutabilidad es la estabilidad indefectible del Ser pleno y soberano, Dios, que nada puede alcanzar, nada puede perder, trascendiendo todas las mudanzas del mundo creatural.[26]

Procuramos reflexionar de las personas de la trinidad con cuidado.Es fácil desviarse acá por no ser prudente y sensato. Ureta cita a Hammond quien advierte que “Es necesario ajustarse estrechamente a las Escrituras en todo pensamiento y disención relacionadas con las personas de la Trinidad”[27]

Una argumento importante para demostrar la existencia de Dios es el de San Anselmo (1033 d.C.-1109 d.C.), en una obrita que discute las palabras del necio insensato del Salmo 14.”Dice el necio en su corazón no hay Dios”. Este argumento,aceptado por Hegel como principal argumento para probar la existencia de Dios, dicho en pocas palabras dice que “Afirmar que un ser perfecto no existe, es negar que sea un ser perfecto ya que carece de la perfección de la existencia” [28]

Entonces¿Qué quiere decir que Dios sea inmutable? Significa que Dios nunca cambia en su propio ser o en alguna de sus obras o caminos.

La inmutabilidad de Dios es aquella perfección, por medio de la cual, Dios se despoja de todo cambio no solamente en su Ser, sino también en sus perfecciones, propósitos y promesas. En virtud de este atributo queda exaltado sobre todos los sucesos, y está libre de todo aumento o disminución, de todo crecimiento o decadencia en su Ser y en sus perfecciones. Su conocimiento y planes, sus principios morales y voliciones permanecen para siempre los mismos.

Hasta la razón nos enseña que ningún cambio es posible en Dios, puesto que todo cambio produciría a mejor o a peor. Pero en Dios, que es la absoluta Perfección, son imposibles por igual las mejoras o las deterioraciones. Esta inmutabilidad de Dios claramente se enseña en pasajes de la escritura como los siguientes: Ex. 3:14; Sal. 102:26-28; Is. 41:4; 48:12; Mal. 3:6; Rom. 1:23; Heb. 1:11-12; Stgo. 1:17

Al mismo tiempo hay muchos pasajes de la escritura que aparentemente atribuyen cambios a Dios. ¿No fue El quien habitaba en la eternidad, procedió enseguida a la creación del mundo, fue Dios encarnado en Cristo, y hace su morada en la iglesia como Espíritu Santo? ¿No es El quien se le presenta revelándose y ocultándose, viniendo y regresando, arrepintiéndose y cambiando de intención, tratando al hombre antes de su conversión de un modo, y después de su conversión de otro modo? Ex. 32:10-14; Jonás 3:10; Prov. 11:20; 12:22; Sal. 18:26-27.

La objeción así implicada se basa hasta cierto punto en falta de comprensión. La inmutabilidad divina no debe entenderse como si implicara inmovilidad, como si en Dios no hubiera movimiento, siempre se acostumbra hablar que el Dios de la Biblia es un Dios que siempre está en acción.

Las escrituras nos enseñan que Dios entra en multiformes relaciones con el hombre, y como si así fuera, vive la vida humana con los hombres. Todo cambia alrededor de Dios, cambian las relaciones del hombre para con Él; pero no se efectúa cambio alguno en el Ser divino, ni en sus atributos, decretos, motivos de acción, ni en sus promesas. El propósito creativo estuvo eternamente con El, y no hubo cambio en El cuando ese propósito se realizó por un sencillo y eterno acto de su voluntad.

La encarnación no ocasionó cambio en el Ser o en las perfecciones de Dios, ni en su propósito, porque fue su eterno beneplácito enviar al Hijo de su amor al mundo. Y si la Escritura dice que Dios se arrepiente, que cambia de intención, y que muda sus relaciones con los pecadores cuando estos se arrepienten, debemos recordar que esta es únicamente una manera Antropopática de hablar (Atribuir a Dios las pasiones de los hombres). En realidad, el cambio no se efectúa en Dios sino en el hombre, y en las relaciones de éste con Dios.

Conocer esta propiedad de Dios significa que podemos confiar plenamente en El.

Su amor es inmutable (1 Cor. 13:8): Su amor siempre es “De tal manera” (Jn. 3:16). El nunca se arrepentirá de haber enviado a Jesucristo, su amor por ti nunca se enfriará, nunca te encontrarás con la sorpresa de una carta enviada por Dios que te diga “Mi amor por ti fue algo pasajero”. Lo sepas o no no tendrás días en los cuales vayas a desojar una margarita diciendo -Me ama. -No me ama. siempre que pienses en el amor de Dios desojaras margaritas de esta manera – Me ama, -Me ama, -Dios me ama.

Su sacerdocio es inmutable (He. 7:22-25): Dios puede salvar a cualquier hombre o mujer en el tiempo que sea a través de Jesucristo, hay esperanza para el ser humano: hoy como ayer Jesucristo salva a los pecadores. Si alguien desea ver que es lo que hace Jesús, siempre lo encontrará ejerciendo su sacerdocio: Salvando almas e intercediendo por ellas. Siempre que golpees la puerta de los cielos Jesús estará allí esperándote. El vive para siempre por lo cual siempre podrá socorrer a los que a El se acercan.

Sus promesas y juramentos son inmutables (He. 6:17-20; Is. 40:8): Podemos esperar con mucha confianza que todo lo que Jesús nos ha prometido sucederá, ¿El tiempo podrá envejecer las palabras eternas de Dios?, o ¿Perderán su eficacia debido a que estamos en otros tiempos?, ¿Será que en estos tiempos las palabras de Dios vuelven vacías?

Nunca se podrá decir que las palabras de Dios se las lleva el viento, muy por el contrario, la palabra de Dios se abre paso con mucha fuerza, con mucho vigor a través de un mundo que se resiste, pero la palabra de Dios aún es como martillo que quebranta las piedras.

Si Dios te prometió algo hace tiempo puedes esperar su cumplimiento, el no se echará atrás. Si El te dijo que haría algo acerca de una situación, tenlo por cierto que así hará aunque un mundo se levante para impedirlo (Is. 43:13) .

Porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén . . .” (2 Co. 1:20).

Dios nos ha dado palabra firme para que a través de ella alcancemos los objetivos que El tiene para nosotros. (2 Pe. 1:4).

Sus demandas son inmutables (Ex. 20; Mt. 5:44; Mr. 16:15-16): El no pide mas ni menos que ayer el siempre demandará a los hombres siempre lo mismo. Si El te mandó hacer algo o te pidió una cosa hace un tiempo, el no se ha olvidado de eso si es que tu no lo haz complacido todavía. Ser cristiano hoy día significa asumir el mismo grado de responsabilidad que asumieron aquellos que nos precedieron.

Llevar la cruz de Cristo en estos días produce las mismas llagas que entonces. Servir a Dios significa que Él es el amo y nosotros sus sirvientes. Él es el Rey de Reyes y como tal hoy coloca su trono sobre cada vida con el mismo peso, la misma autoridad que ayer.

Su poder es inmutable (Is. 40:28): El nunca perdió ni perderá poder, él es el Dios eterno que “. . No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance”. El día que abrió el Mar Rojo o el río Jordán no dijo: – Bueno, esto ha sido suficiente por hoy, ha sido un día muy difícil para mí, voy a hacerme una siesta para descansar y retomar fuerzas para mañana. Si Dios lo quisiera estaría siempre en condiciones de hacerlo otra vez y mil veces más. El nunca te va a decir: – Bueno hijo, son muchas cosas que tu pides, yo no puedo con todo, tendrás que elegir solo algunas pocas peticiones.

Su evangelio es inmutable (Gal. 1:6-8): El jamás cambiará de idea con respecto al evangelio que nos ha dado, nunca podrá alguien decir: -Miren Dios me dijo que debemos agregarle o quitarle un par de hojas a la Biblia. Ni siquiera si se tratase de un ángel debemos movernos de lo que el Señor nos ha dejado.

De este atributo divino podemos aprender que Dios quiere, en cierto sentido, que tengamos una actitud similar a la de él.

Si bien Dios desea que estas cosas permanezcan firmes, sabemos que pueden ser perfeccionadas aún más. Y es el deseo de Dios que así sea, Jesús nos ha dicho que seamos perfectos como nuestro Padre es perfecto (Mat. 5:48). Y sabemos que esta transformación en nuestras vidas será como consecuencia de la renovación constante de nuestro entendimiento (Ro. 12:2) por estar unidos en el Espíritu a Cristo (Jn. 15:4-5).

Pablo dice :

Ro. 8:29 “29 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.”

Ef. 4:13 “13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;”

Fil. 3:12 “12 No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.”

Estos cambios son de Dios, pues son producidas por el Espíritu Santo para nuestra salvación (Jn.16:7-8,13 y Jn. 14:26).

Hay situaciones en la vida que tienden a forjarnos, ajustarnos, pulirnos, probarnos y que si ignoramos lo que Dios quiere de nosotros o nos dejamos llevar por las situaciones estas producirán cambios negativos. Ej: Se compró un auto, ahora no saluda mas; Lo estafaron y ahora ya no cree en nadie; se ganó el prode y se separó de su esposa, etc.

Recordemos que la casa que fue fundada sobre la roca no sufrió cambios, pero la que estaba sobre la arena sí (se vino abajo).

¿Cómo se manifiestan estos cambios?

(1) Pierden su primer amor (Ap. 2:2-4): Cómo resultado de las pruebas, aflicciones, estos dejan de hacer las primeras obras.

Antes tenían entusiasmo hoy están fríos, antes servían, deseaban trabajar, ahora no quieren hacer nada y ponen excusa para todo.

Antes congregaban, ahora son inpuntuales, faltadores, no tienen tiempo, están ocupados con otras cosas.

Antes ayudaban a la gente, hoy no salen de su casa, no predican, no visitan enfermos.

(2) Empezaron por el Espíritu y terminaron por la carne (Gál. 3:3): Estos son el resultado de permitir que sus corazones sean contaminados con amarguras, resentimientos, contiendas, etc.

Lo que antes amaban ahora odian.

  • Antes se sujetaban al Pastor y a la iglesia, hoy resisten todo tipo de autoridad.

  • Eran humildes, hoy se llenaron de orgullo sus corazones y creen saberlo todo.

  • Estimaban a los hermanos hoy envidian a cada uno de ellos.

  • Hablaban de las cosas de Dios, ahora conversan de las cosas mundanas.

  • Guardaban sus testimonios, hoy no tienen escrúpulos de mostrar cuán necios son.

Dios es inmutable, el tiempo no lo envejece ni el mucho trabajo lo cansa, el siempre será el mismo por los siglos de los siglos, saber que su amor, poder, palabra, permanecen inalterables nos ayudan a confiar en El con la misma confianza con que aquellos valientes hombres de fe confiaron en el pasado y no fueron defraudados. Dios es el mismo y él desea que tu amor, tu entrega, tu fervor solo cambie en la dirección del mejoramiento. Él pone a tu disposición aquel poder por el cual vas a poder estar firme antes cualquier dificultad de la vida, bueno es para el Señor que él pueda contar contigo en el futuro con la misma libertad con que ha contado contigo en este tiempo y si puede ser mayor tu entrega mucho mejor. Recuerda que solo se te permitirá cambiar en el sentido de tu mejoramiento y perfección y el Dios que no cambia te hará ver maravillas.[29]

Dios no cambia, ni puede ser cambiado.

Desde el principio tú fundaste la tierra, y los cielos son obras de tus manos. Ellos perecerán, mas tu permanecerás, como un vestido los mudarás, y serán mudados; pero tú eres el mismo, y tus años no se acabarán” (Salmo 102: 25- 27).

Dios es Espíritu (Jn 4:24), y está en todo tiempo, pasado, presente, y futuro; y en todos los lugares a la vez. Su presencia es constante, inmutable, y totalmente estable. El mismo dice:

Porque yo Jehová no cambio;” (Mal. 3: 6).

El cambio no es siempre bueno, ni siempre malo. Algunos cambios son para mejor, otros cambios son para peor. Pero Dios no puede ser ni mejor ni peor. No hay nada que él tenga que cambiar. El es perfecto y mantiene ese estado de perfección constantemente.

Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación” (Stgo 1: 17).

Dado que Dios es siempre el mismo, su omnipresencia (su presencia en todas partes) es la misma, nunca ha sido alterada. La omnipresencia de Dios es la misma hoy que cuando Pablo escribió su carta a los romanos o cuando Moisés guió a los hijos de Israel a través del desierto. El ha sido siempre el mismo, igual que en el tiempo de la creación.

La presencia de Dios es perfecta, y en consecuencia constante; nunca disminuye ni se disipa. No necesita mantenimiento. El ha estado concretamente presente siempre. Y siempre lo estará. Nada puede cambiar ese hecho.¡Gloria a Dios! [30]

  • El padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación” (Stg. 1:17).

A. Se llama así a la ausencia de todo cambio, tanto en su persona, su voluntad o su propósito

B. Dios no cambia, NO PUEDE CAMBIAR (Sal. 102:25-27).

Los conceptos que nos hablan de variación en la Palabra en cuanto a Dios como por Ej. “se arrepintió”, son antropomorfismos para que nosotros entendamos mejor su accionar. Dios toma posturas o caminos diferentes cuando cambia el hombre o las condiciones que lo rodean son distintas.

Esta es una de las perfecciones divinas que nunca han sido suficientemente estudiadas. Es una de las excelencias que distinguen al creador de todas sus criaturas.

Dios es el mismo perpetuamente; no está sujeto a cambio alguno en su ser, atributos o determinaciones.

Por ello, Dios es comparable a una roca (Deut. 32:4) que permanece inmovible cuando el océano entero que la rodea fluctúa continuamente; aunque todas las criaturas estén sujetas a cambios, Dios es inmutable. El no conoce cambio alguno porque no tiene principio ni fin. Dios es por siempre.

De que modo Dios es inmutable? [31]

(1) En primer lugar, Dios es inmutable en esencia. Su naturaleza y ser son infinitos y, por lo tanto, no están sujetos a cambio alguno. Nunca hubo un tiempo en el que El no existiera; nunca habrá día en el que deje de existir. Dios nunca ha evolucionado, crecido o mejorado. Lo que es hoy ha sido siempre y siempre será. “Yo Jehová no me cambio” (Mal. 3:6).

Es su propia afirmación absoluta. No puede mejorar, porque es perfecto; y, siendo perfecto, no puede cambiar en mal. Siendo totalmente imposible que algo externo le afecte, Dios no puede cambiar ni en bien ni en mal: es el mismo perpetuamente. Sólo él puede decir “Yo soy el que soy” (Ex. 3:14). El correr del tiempo no le afecta en absoluto. En el rostro eterno no hay vejez. Por lo tanto, su poder nunca puede disminuir, ni su gloria palidecer.

(2) En segundo lugar, Dios es inmutable en sus atributos. Cualesquiera que fuesen los atributos de Dios antes que el universo fuera creado, son ahora exactamente los mismos, y así permanecerán para siempre. Es necesario que sea así, ya que tales atributos son las perfecciones y cualidades  esenciales de su ser. Semper Idem (siempre el mismo) está escrito sobre cada uno de ellos.

Su poder es indestructible, su sabiduría infinita y su santidad inmancillable. Como la deidad no puede dejar de ser, así tampoco pueden los atributos de Dios cambiar. Su veracidad es inmutable, porque su palabra “permanece para siempre en los cielos” (Sal. 119:89). Su amor es eterno: “con amor eterno te he amado” (Jer. 31:3), y “como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin” (Jn. 13:1). Su misericordia es incesante, porque es “para siempre” (Sal. 100:5).

(3) En tercer lugar, Dios es inmutable en su consejo. Su voluntad jamás cambia. Algunos ya han puesto la objeción de que en la Biblia dice que “arrepintióse Jehová de haber hecho al hombre” (Gen. 6:6). A esto respondemos: Entonces, ¿se contradicen las escrituras a sí mismas? No, eso no puede ser. El pasaje de Núm. 23:19 es suficientemente claro: “Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta”. Asimismo, en 1 Sam. 15:29, leemos: “El vencedor de Israel no mentirá, ni se arrepentirá; porque no es hombre para que se arrepienta”. La explicación es muy sencilla, cuando habla de sí mismo, Dios adapta a menudo, su lenguaje a nuestra capacidad limitada. Se describe a así mismo como vestido de miembros corporales, tales como ojos, orejas, manos, etc. Habla de sí mismo “despertando” (Sal. 78:65), “madrugando” (Jer. 7:13); sin embargo, ni dormita, ni duerme.

Francisco LaCueva tiene una explicación de este atributo mas racional aún, de mayor rigor lógico para explicar porque Dios es inmutable y porque Dios no puede cambiar.

La inmutabilidad de Dios es una consecuencia necesaria de su eternidad. El aspecto central de la eternidad es ‘sin cambio ni sucesión’.Este aspecto no se da en la vida del creyente,porque el ser creado es necesariamente temporal y por tanto,sujeto al antes y al después.Significa que Dios n puede cambiar. En efecto,lo que cambia es porque deja de ser o tener algo que era o tenia anteriormente,o por que comienza a tener algo que anteriormente no era o tenía. De ahí que si Dios pudiera cambiar, dos de sus perfecciones radicales,su infinitud y su simplicidad fallarían.(1)Fallaría su infinitud pues al perder algo,dejaría de ser infinito: habría pues dos porciones limitadas; la que perdió y la que quedó; pero dos porciones limitadas no pueden dar una suma ilimitada.Y si comenzó a ser o tener lo que no era o tenía, ya no era,en un principio infinito; y nada que se le pudiera añadir no siendo de suyo infinito, podria hacer que el resultado fuese infinito.(2) Fallaría también su simplicidad,porque el que pierde algo,ya era compuesto y si comienza a ser o tener lo que no antes no era o tenía,auqnue fuese simple en un principio,pasa a tener composición en si mismo.[32]

Dios no se muda, por Teresa de Avila

Nada te turbe;
nada te espante;
todo se pasa;
Dios no se muda,
la pacïencia                    
todo lo alcanza.
Quien a Dios tiene,
nada le falta.
Solo Dios basta. [33]

Notas

[12] http://devocionalescristianos.org/2012/07/cristiano-verdaderamente-quieres-ir-al-cielo.html

[13] http://es.wikipedia.org/wiki/Libro_de_la_Sabidur%C3%ADa_de_Salom%C3%B3n

[14] El conocimiento del Dios Santo,op. Cit. Pag.58

[15] ibid,pag. 59

[16]http://www.canalsocial.net/GER/ficha_GER.asp?id=10748&cat=religioncristiana

[17] Ibid

[18] ibid

[19] De Civitate Dei: PL 41,804 cit en ibid

[20]http://www.canalsocial.net/GER/ficha_GER.asp?id=10748&cat=religioncristiana

[21] Ibid

[22] ibid

[23] Ibid

[24] Thomas Chatterton Hammond, Como comprender la doctrina cristiana,pag.63 (Bs.As.Ed.Certeza,1978), cit en Floreal Ureta, Elementos de Teología cristiana,pag. 48,Casa Bautista de Aplicaciones.

[25] ibid,pag.62-63 cit en Ibid,pag.48-49

[26]http://www.canalsocial.net/GER/ficha_GER.asp?id=10748&cat=religioncristiana

[27] Thomas Chatterton Hammond, Como comprender la doctrina cristiana,pag.196 (Bs.As.Ed.Certeza,1978), cit en Floreal Ureta, Elementos de Teología cristiana,pag. 56, Casa Bautista de Aplicaciones.

[28] Floreal Ureta, Elementos de Teología cristiana,pag. 45, Casa Bautista de Aplicaciones.

[29]http://www.sigueme.net/sermones/mensajes/sergiogarcia/mensa2.html

[30] Lamar Boschman, Pasion por su Presencia, p.24-25 , ed. Peniel.

[31] A.W. Pink, La inmutabilidad de Dios, pag.49-51,ed. El estandarte de la verdad.

[32] F. La Cueva, Curso practico de teologia biblica, pag. 83,ed. Clie

[33] ibid,pag. 84

John McArthur – Nuestro Extraordinario Dios


John McArthur – Nuestro Extraordinario Dios

Con sinceridad e integridad, John MacArthur examina opiniones falsas pero comunes acerca de Dios y nos ayuda a enfocarnos en Dios como realmente es. Con abundantes referencias bíblicas y aplicaciones sabias, esta mirada a los atributos de Dios ayudará a todo cristiano a entender con más claridad el carácter de Dios.

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