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La opinión de la Palabra de Dios sobre las imágenes religiosas


La opinión de la Palabra de Dios sobre las imágenes religiosas

Por Paulo Arieu

Desde los mismos comienzos de la humanidad, el ser humano ha mostrado inclinacion a representar mediante alguna forma de imagen la deidad que venera o adora. Desde los cultos a Baal y Assera de los cananitas hasta la imagen al dios desconocido de los griegos que conoció el apostol san Pablo. Supongo que el ser humano intenta representar de alguna forma su dios para poder entenderlo, humanizarlo a fin de poder perderle miedo a lo desconocido y de algún modo rendirle culto para apaciguar la ira de este dios. Doctrinalmente todos los llamados “cris­tianos” estamos de acuerdo en condenar toda forma de idolatría, hasta la Iglesia Católica en su Nuevo Catecismo dice: 

“Hay idolatría desde el momento en que el hombre honra y reverencia a una criatura en lugar de Dios” (NC 2113).

Otra cosa es la vida práctica de cada cual. El hombre está inclinado por su naturaleza corrompida a divinizar lo que no es “dios” y a dar culto a sus propias fantasías religiosas. Toda idolatría tiene su origen en el desconocimiento de Cristo y de Su obra completa y perfecta de salvación. Cuando una persona conoce a Cristo como su único y perfecto Salvador por medio de la fe, es una nueva criatura que adora al Padre en espíritu y en verdad (Juan 4:23). En esta relación no cabe, ni es necesaria, ninguna imagen o figura material. Todo culto a imágenes de “santos” y “vírgenes” es una negación del plan perfecto de salvación de Cristo Jesús.

Porque con ese culto a las imágenes se les está reconociendo un poder de intercesión y ayuda para la salvación del hombre. Pero la Palabra de Dios no reconoce otro nombre bajo el cielo dado a los hombres para ser salvos, que el Nombre del Señor Jesús (Hechos 4:12). Y además añade, que Jesús con Su propia sangre obtuvo eterna redención” y “con esta sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados” (Hebreos 9:12; 10:14)esto es, a los que creen en Su Nombre.

El culto o veneración a las imágenes de “santos y vírgenes” sólo puede tener lugar dentro del profundo vacío que se da en el co­razón de las personas y de las “iglesias” que no conocen a Cristo como su único y perfecto Salvador personal. Muchos no estarán de acuerdo con esta reflexión porque eso les llevaría a reconocer su propia idolatría. Pero es mucho mejor desechar la propia idolatría para aceptar a Cristo, que con toda tu propia idolatría desechar a Cristo Jesús como tu único y perfecto Salvador. Y no vale que digas que tú también crees en Cristo. Porque no puedes compartir esa fe en tus “santos y vírgenes” con la fe en Cristo como tu único Salvador.

La palabra “ídolo” reenvía inmediatamente a otras dos palabras, que en la cultura
occidental han gozado de un éxito extraordinario: “idólatra” e “idolatría”. Se trata de
compuestos griegos, formados por éidolon, “imagen”, y latréuo, “adorar, venerar”.
Por consiguiente, con éidololátres se define a una persona que “adora las imágenes”,
de la misma forma que eidololatréia designa el “culto de las imágenes”[0]

Lewis Sperry Chafer, teologo protestante escribió al respecto que:

El hecho de que Dios es supremo implica que no hay ningún otro comparable a El; aún así casi universalmente la humanidad ha practicado las abominaciones de la idolatría con una obstinación que está lejos de ser accidental. El pueblo judío, del cual proceden las Escrituras humanamente hablando, no era inmune a esta tendencia. Desde los días del becerro de oro y a través de los siglos los israelitas siempre estuvieron retrocediendo a la idolatría y eso a pesar de la abundante revelación y del castigo. La historia de la iglesia está manchada por la adoración de imágenes tomadas del paganismo.[1]

Para aclarar todo lo que Dios en Su Pa­labra nos muestra de la idolatría, nada mejor que comparar tus pensamientos y la doctrina de tu iglesia con lo que dice la Palabra de Dios.

 La Biblia dice:  La Iglesia Católica dice:  La Reforma dice: “¿Qué es idolatría?
“No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas de. debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas ni las honrarás” (Ex. 20:4,5). “No haréis para vosotros ídolos, ni escultura, ni os levantaréis estatua, ni pondréis en vuestra tierra piedra pintada para inclinaros a ella; porque Yo soy Yavé vues­tro Dios” (Lv. 26:26:1). “Guardaos, pues, mucho vuestras almas; pues ninguna figura visteis el día que Yavé habló con vosotros de en medio del fuego; para que no os corrompáis y hagáis para vosotros escultu­ra, imagen de figura alguna, efigie de varón o de hembra, figura de animal alguno… y te inclines a ellos y les sirvas” (Deut. 4:15-19).

 

“El mandamiento divino implicaba la prohibición de toda representación de Dios por mano de hombre.”

Sin embargo, ya en el Antiguo Testamento Dios ordenó o permitió la institución de imáge­nes que conducirían simbólicamente a la salvación por el Verbo encarnado: la serpiente de bronce (cf. Nm 21, 4-9; Jn 3,14-15), el arca de la Alianza y los querubines (cf. Ex. 25, 10-20; 1 R 6:23-28; 7:23-26).

Fundándose en el miste­rio del Verbo encarnado, el séptimo Concilio Ecuménico (celebrado en Nicea el año 787), justificó contra los iconoclastas el culto de las sagradas imágenes: las de Cristo, las de la Madre de Dios, de los ángeles y de todos los santos. El Hijo de Dios, al encarnarse, inauguró una nueva “economía “de las imágenes”. “El culto cristiano de las imágenes no es contrario al primer mandamiento que prescribe los ídolos” (NC 2129-2132).

 

Es inventar o poner en el lugar que sólo corres­ponde al Dios verdadero que se ha revelado por Su Palabra, o junto a Él, cualquier otra cosa en la cual se ponga confianza.

¿Qué pide Dios en el segundo manda­miento?

Que no representemos a Dios por medio de alguna imagen o figura, y sólo le rindamos culto como Él ha mandado en Su Palabra.

“¿No es lícito hacer ninguna imagen?

No podemos, ni debemos representar a Dios de ninguna manera, y aun en el caso de que fuese lícito representar a las criaturas, Dios prohibe hacer o poseer ninguna imagen destinada a ser adorada o empleada en su servicio. ¿No se po­drían tolerar las imáge­nes en las iglesias, como si fuesen libros para enseñar a los ignorantes? No, porque nosotros no debemos ser más sabios que Dios, que no quiere instruir a su pueblo por imágenes mudas, sino por la predicación viva de Su Palabra” (Cat. Heidelberg). 

¿Cómo conciliar el segundo mandamiento, que prohibe toda imagen de culto, con las imágenes de criaturas hechas en las paredes del templo, y el tabernáculo, el arca y el lugar santísimo? Dios prohibe y condena en la Biblia toda forma de culto que nace de la pura fantasía del hombre. No prohibe la escultura o el adorno arquitectónico que forman parte de la estructura de un edificio. El Señor en Su Palabra prohibe que nosotros hagamos lugar en nuestro corazón a imagen alguna, a la cual le rindamos culto, dirijamos nuestros rezos e imploremos su mediación o su favor. Esa imagen puede estar en el altar de una iglesia, en el cruce de caminos, en un rincón de tu casa o simplemente en tu mente. Eso para Dios es idolatría. Nada de lo que Dios ordenó a Moisés en la construcción del tabernáculo podía inclinar al pueblo a la idolatría, ya que la mayor parte de esas cosas estaban en el lugar santísimo y allí sólo entraba el sumo sacerdote una vez al año, y no sin sangre, para hacer expiación por sus pecados y por los del pueblo, pero no para dar culto a lo que allí había. Con esto el Espíritu Santo daba a entender que hasta la llegada de Cristo el camino al Lugar santísimo no se manifestaría. Pero no debemos olvidar que el tabernáculo en que entró Cristo como sumo sacerdote de los bienes venideros, no es hecho de manos, es decir, no es de esta creación, sino que “entró en el cíelo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios…una vez para siempre por el sacrificio de Sí Mismo para quitar de en medio el pecado…” (cf. Hebreos 9:11-28). Por eso no se comprende muy bien que el Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica diga:

“El Hijo de Dios, al encarnar inauguró una nueva “economía” de las imágenes” (NC 2131).

Pero en ninguna parte de las Sagradas Escrituras se dice tal cosa, antes al contrario, Jesús mismo dice a la mujer samaritana, al ser interrogado por ella sobre el mejor sitio de adoración: “Mujer, créeme, que la hora viene, cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre… Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espiritu y verdad es necesario que le adoren” (Juan 4:21-24).

Esta respuesta de Jesús, no sólo no “inaugura una nueva “economía “de las imágenes”, sino que condena toda adoración o culto a las imágenes, sea de quienes sean. No cabe duda que para la Iglesia Católica la “economía” de imágenes ha sido muy floreciente, y sería un serio contratiempo a sus finanzas “que medran falsificando la Palabra Dios” (2 Cor. 3:17). ¿Cómo podríamos compaginar que Dios por medio de la fe en Cristo Jesús nos dé el Espíritu Santo (Galatas 3:14), ‘ morando en nosotros el Espíritu de Dios (1 Corintios 3:16) rindamos culto a las imágenes de sus criaturas? Pablo dice que Dios destruirá a todo el que haga tal cosa. ¿Por qué? “Porque vuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros” (1 Corintios 6:19), y en ese templo del hombre creyente sólo se adora a Dios en espíritu y en verdad. Pero no hay lugar alguno en ese templo del creyente en Cristo para el culto o la veneración de imagen alguna.

¿Por qué, si Jesús es Dios hecho hombre, que apareció como un hombre cualquiera ante todo el mundo, no se le puede representar como representamos a cualquier hombre? Si aun aquellos hombres que habían convivido con Jesús durante tres años tienen que escuchar de sus propios labios: “¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido Felipe? El que me ha visto a Mí, ha visto al Padre. ¿No crees que Yo soy en el Padre, y eí Padre en Mí?” (Juan 14:9,10). Cómo hombre alguno puede representar a Jesús, si “Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación; todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho fue hecho; porque en Él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles. Todo fue creado por medio de Él y para Él… Quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de Sí Mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas” (Juan 1:3; Colosenses 1:15-16; Hebreos 1:2-3).

La iglesia católica lo que ha hecho en los siglos que tiene de historia, es cristianizar la idolatria. Ya no la llama adorar, sino que ahora es un grado menor de culto llamado venerar. No se arranca de lleno la práctica pagana de representar de alguna manera  al dios al que se rinde culto sino que se lo cristianiza, siendo ahora alguien de la Sagrada Familia (Jesús,María,José), algun apostol como Pedro o Pablo, o algun creyente piadoso al que se lo declara santo y luego se le solicita su mediacion para la realización de favores o milagros. Se le construye un altar, se construye una imagen, alguna estampa con su imagen y a buscar su favor, alimentando asi la piedad popular de un pueblo religioso pero ignorante de la Palabra de Dios y sus enseñanzas.

Cuando representamos a Jesús en un lienzo o en una imagen estamos falsificando la imagen del Dios invisible y ridiculizando la plenitud de la Deidad. Todas estas representaciones que el hombre se imagina de Jesús son una falsedad que nada tiene que ver con el resplandor de la gloria de Dios. Todo esto no ayuda al hombre a tener un conocimiento de Jesús, más bien lo confunde y lo degrada. En el Nuevo Pacto el que cree en Cristo como su perfecto Salvador jamás hará imagen alguna del Señor, porque esa función le corresponde al Espíritu del Señor hacerla realidad en el creyente. Como está escrito: “El que se une al Señor un espíritu es con Él” (1 Cor. 6:17), y “el Señor es Espíritu…, y somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Cor. 3:18), “hasta que Cristo sea formado en vosotros” (Galatas 4:19). Y el apóstol Pablo concluye: “Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios” (Gal. 2:20). Si los que creen en Cristo Jesús, lo que viven en la carne, lo viven en la fe, ¿cómo van a poder hacer una imagen material? Y es muy adecuado lo que se dice a los Corintios: “De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no le conocemos así” (2 Cor. 5:16). El Señor es Espíritu, no lo materialicemos con nuestra incrédula idolatría. Porque los que se unen al Señor por medio de la fe un espíritu son con Él. Por eso mientras viven en la carne (en este cuerpo) lo viven en la fe, para ser un espíritu con el Señor. Amén.<>

Fuente bibliográfica

Fundación “En la Calle Recta”, Prins Hendrikweg 4 6721 AD Bebbekom Holanda, http://www.enlacallerecta.es

[0] https://revistas.ucm.es/index.php/CIYC/article/viewFile/49383/45990

[1] Chafer,Sperry Lewis. Teologia Sistematica. Tomo I.p.24. Editorial Clie,España.

Imagen: http://casadoracionnorte.blogspot.com/2013/10/idolatria-religiosa.html

Carta a Jesús Adrián Romero


Carta a Jesús Adrián Romero

Estimado Jesús Adrián Romero, no hay duda de que nos hemos deleitado cantando tus canciones en tiempos de intimidad con Dios, ya sea en devocionales a solas o conjuntamente con la iglesia del Señor. Sí, eso es lo que venimos haciendo con tu música; la usamos para alabar a Dios en un sinnúmero de iglesias evangélicas de habla hispana. Eres una persona influyente, todos los “artistas cristianos” son muy influyentes, por ello te escribo esta carta, porque hemos visto en las redes sociales un vídeo tuyo (https://www.youtube.com/watch?v=B74N-1slMq4) en donde hablas sobre la idolatría, y haces una marcada “aclaración” referente a lo que creen los católicos respecto de la idolatría.

He visto el vídeo una y otra vez analizando tu mensaje. Y quiero citar tus propias afirmaciones y palabras. Dices que “tradicionalmente los evangélicos etiquetan a los católicos de idólatras o de practicar la idolatría”. En tu predicación pones interés y dices que es muy importante “poner atención” a este problema. Nos has dado a entender que hay un problema de por medio entre evangélicos y católicos y te ves obligado a aclararlo, y el problema es que mientras que los evangélicos llamamos idólatras a los católicos, según tú; no sólo la teología y dogmas católicos enseñan que no se debe practicar la idolatría; sino que aseguras que los católicos no son idólatras. Presentas una definición de idolatría y la copio aquí:

IDOLATRÍA: “Es la adoración divina a un ídolo y a cualquier cosa en vez de Dios, la idolatría está en  oposición directa al objeto primario de la adoración, el único digno de ella es Dios.”

Haces hincapié en que la teología católica dice: “Los ídolos no hacen milagros, los milagros lo hace Dios”, así mismo citas lo siguiente: “Dios no prohíbe el uso de imágenes, sino la adoración a ellas, y yo estoy de acuerdo con ello”. Es decir Jesús Adrián Romero guarda el mismo sentir católico, de que se puede tener imágenes y estatuas, es decir se puede tener iconos en nuestros templos.

Tomando como punto de partida los conceptos que haces referencia y las afirmaciones que haces, paso a preguntarte lo siguiente. Ya que tú afirmas que los católicos no son idólatras, los evangélicos deseamos saber ¿Qué cree Jesús Adrián Romero acerca del evidente culto a María, la madre de Jesús; en toda la Iglesia Católica Romana?

María siempre Virgen

María Coronada

Deseamos saber ¿Qué cree y afirma Jesús Adrián Romero sobre la enseñanza católica de que María siguió siendo virgen después del parto? Este dogma mariano es el más antiguo de la Iglesia católica, que afirma la “real y perpetua virginidad incluso en el acto de dar a luz el Hijo de Dios hecho hombre.” El Papa Pablo IV lo reconfirmó en el Cum quorundam el 7 de agosto de 1555, en el Concilio de Trento.

María madre de Dios

Maria siempre virgen

Deseamos saber ¿Qué cree y afirma Jesús Adrián Romero referente a la enseñanza católica de que María es la madre de Dios? El concilio de Éfeso proclamó a María la madre de Dios encarnado en Jesucristo. La definición como Mater Dei (en latín) o Theotokos (en griego) fue afirmado por el Tercer Concilio Ecuménico, realizado en Éfeso y decretó esta doctrina dogmáticamente en 431 d.C. La visión contraria, defendida por el patriarca de Constantinopla Nestorio era que María debía ser llamada “Christotokos”, que significa “Madre de Cristo”, para restringir su papel como madre solo de la naturaleza humana de Cristo y no de la naturaleza divina. Los adversarios de Nestorio, liderados por Cirilo de Alejandría, consideraban esto inaceptable, pues en su opinión Nestorio estaba destruyendo la unión perfecta e inseparable de la naturaleza divina y humana en Jesucristo, una vez que en Cristo “El Verbo se hizo carne” (Juan 1.14), o sea el Verbo (que es Dios – Juan 1.1) es la carne; y la carne es el Verbo, María fue la madre de la carne de Cristo y consecuentemente del Verbo. Cirilo escribió que “Me sorprende que hay algunos que dudan que la Virgen santa debe ser llamada o no Theotokos. Pues, si nuestro Señor Jesucristo es Dios, y la Virgen santa lo dio a luz, ¿ella no se volvió la Theotokos? El Concilio aceptó la argumentación de Cirilo, afirmó como dogma el título de Theotókos de María.

Inmaculada Concepción de María

María theotokos

Deseamos saber ¿Qué cree y afirma Jesús Adrián Romero referente a la enseñanza católica de que María fue concebida sin pecado? La fiesta de la Inmaculada Concepción de María es celebrada el 8 de diciembre de cada año, y fue definida inicialmente en 1476 por el Papa Sixto IV. La Inmaculada Concepción fue solemnemente definida como un dogma por el Papa Pío IX en su constitución Ineffabilis Deus, el 8 de diciembre de 1854 como una verdad infalible revelada por la orientación del Espíritu Santo. Algunos escritos de los padres de la Iglesia ya defendían también la Inmaculada Concepción de María pues, una vez que Jesús se volvió encarnado por medio de la Virgen María, era adecuado que ella estuviese completamente libre del pecado para expresar su Hijo.

Asunción de María

María Inmaculada concepción

Deseamos saber ¿Qué cree y afirma Jesús Adrián Romero referente a la enseñanza católica de que María ascendió al cielo tan igual como Jesús el Mesías? De acuerdo a la tradición apostólica, María al final de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial. Este dogma fue proclamado ex cathedra por el Papa Pío XII el 01 de noviembre de 1950 por medio de la Constitución Munificentissimus Deus: “Después de levantar una oración a Dios muchas y reiteradas oraciones e invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios Omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia, para honra de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y la muerte, para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos que sea dogma divinamente revelado que la Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial”. El Papa Pío XII dejó deliberadamente en abierto si María fue llevada al cielo después de su muerte o todavía en vida, es decir no hay claridad en su concepto pues algunos dicen que “cuando fueron al tercer día a la tumba de María, no encontraron nada sino solo los lienzos”. Mientras que otros afirman que “no gustó la muerte”. ¿No es acaso idolatría creer y enseñar esto?

Estimado Jesús Adrián Romero, el culto a María es la mayor y más significativa prueba de la idolatría católica. El verdadero cristianismo enseña que el Señor Jesús, y solamente Él, es el Camino, la Verdad y la Vida, que solamente Él entre todas las criaturas de la tierra, ha podido vivir una vida sin mancha de pecado; y Él es quien debe ser exaltado. Nunca su madre. Pero el catolicismo romano, demostrando la influencia del paganismo en su desarrollo, exalta a la madre también y en muchas formas, la madre es más honrada que el mismo Hijo. Bien sabemos que muchos niegan que la Iglesia Católica atribuya una posición divina a María. Pero al viajar alrededor del mundo, ya sea en una majestuosa catedral o una capilla provinciana, la estatua de María ocupa el puesto primordial en el cristianismo católico. Al recitar las oraciones del rosario y del “Ave María” se repiten estas nueve veces más que el “Padrenuestro”. Se acepte o no el nombre de María es más importante en el catolicismo. Al católico se le enseña que la razón por la cual debe orar a María, es porque ella lleva las peticiones de sus adoradores a su hijo Jesús, y como es su madre, le contesta la oración para complacerla. Con esto se deduce que María tiene más compasión, más comprensión y más bondad que el Hijo, que el Señor Jesús. Ciertamente tal suposición es una blasfemia y va completamente en contra de las enseñanzas de las Escrituras. Sin embargo, esta idea frecuentemente repetida de los escritos católicos. Un notable escritor católico romano, Alfonso María de Ligorio, escribió que las oraciones son más efectivas cuando se dedican a María, en vez de a Cristo. Y el hecho de que sus escritos lleven el sello de aprobación de la Iglesia Católica, es evidente, ya que fue canonizado como “santo” por el Papa Gregorio XIV en 1839, y fue declarado “Doctor de la Iglesia Católica” por el papa Pío IX. En una parte de sus escritos, De Ligorio describe una escena imaginaria en la cual un pecador ve dos escaleras colgando del cielo. María esta a la cabeza de una y Jesús en la otra. Cuando el pecador trata de subir por la de Jesús, ve la cara furiosa de Él, y cae derrotado. ¡Pero cuando sube la escalera de María, lo hace rápida y fácilmente, y es bienvenido por ella, que lo introduce en el cielo y lo presenta a Cristo! Entonces todo va bien. Esta descripción es para demostrar cuanto más fácil y efectivo es el ir a Cristo a través de María. ¿No es acaso idolatría creer y enseñar esto?

El catolicismo ha intentando aún de exaltar a María a una posición netamente divina con la nueva doctrina de la “inmaculada concepción”. Y así, poco a poco, era necesario enseñar que María también entró a este mundo de una manera sobrenatural. El elemento sobrenatural en las enseñanzas de la iglesia católica romana sobre María, es de que ella nació sin pecado original. Pero de este nacimiento no nos dicen nada las Escrituras. Acerca de María, la Biblia dice que fue una mujer virtuosa y temerosa de Dios, favorecida y escogida por Él, una virgen, pero tan humana como tú y como yo, como humana, era miembro de la raza caída de Adán. Como las Escrituras declaran, “por cuantos todos pecaron, están destituidos de la gloria de Dios”. La única excepción de esto es nuestro Señor Jesucristo. Como todo el mundo, María necesitaba de un Salvador, y esto fue plenamente admitido por ella misma cuando dijo: “Y mi espíritu se alegró en Dios, mi salvador”. Obviamente si María necesitaba de un salvador, entonces no era salvadora. Si necesitaba de un salvador, ella necesitaba ser salva, recibir perdón, ser redimida como todos nosotros. En resumen, la divinidad de nuestro Señor no radica en el hecho de que su madre haya sido una persona exaltada o sobrehumana. No, al contrario, es divino porque Él es el único Hijo de Dios, concebido por obra y gracia del Espíritu Santo. Su divinidad viene del Padre Celestial, no del carácter sobrehumano del instrumento que Dios usó para su entrada en el mundo. Debemos comprender que fue Jesús quien nació de concepción sobrenatural, no su madre. La idea de que María era superior a otros seres humanos, fue enfáticamente rechazada por el mismo Jesús. Un día, mientras predicaba: “… su madre y sus hermanos estaban fuera. Y le dijo uno: he aquí tu madre y tus hermanos están afuera, quieren hablarte. Y Jesús respondió: “¿Quién es mi madre y quienes son mis hermanos? Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: “He aquí mi madre y mis hermanos. Porque todo aquel que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi madre, y hermano y hermana” (Mateo 12.46-50). Claramente podemos ver que si servimos al Señor, si hacemos su voluntad, estamos en la misma categoría espiritual que María. Ciertamente esta unidad en Cristo nos enseña igualdad a los ojos de Dios y rechaza la idea de que María fuese una persona sobrenatural. ¿Enseñar lo contrario, no es acaso idolatría?

La Biblia muestra claramente que María no continuó como virgen a través de toda su vida. La Biblia enseña que nuestro señor Jesucristo nació de la virgen María – concebido en virginidad y nacido sobrenaturalmente (Mateo 1.23) -. Enfáticamente creemos en el nacimiento virginal de Jesús. Pero después del nacimiento de Él, María dio a luz a otros hijos, los hijos naturales de su unión con José, su esposo. En Mateo 1.25 leemos que Jesús fue el hijo “primogénito”. La Biblia no dice que María haya dado a luz a un solo hijo, sino que nos dice que Jesús fue su primer hijo. El hecho de que Jesús fuera el primogénito, indica que después nacieron de María otros hijos. Siempre en el lenguaje lógico normal, un primero requiere un segundo. Pero fuera de esta línea de razonamiento, las escrituras no dejan lugar a dudas del hecho de que María tuvo otros hijos después del nacimiento de Jesús. Sus nombres son anotados en la Biblia, como sigue: “Jacobo, José, Simón y Judas” (Mateo 13.55). Además de estos hermanos, el versículo siguiente menciona a la hermanas de Jesús. Los habitantes de Nazareth dijeron: “… ¿y no están todas sus hermanas con nosotros?” La palabra “hermanas” está en plural, de modo que sabemos que tuvo por lo menos dos hermanas. El señor Jesús nació de María sobrenaturalmente, por nacimiento virginal, los otros hijos que ella tuvo, nacieron normalmente; fueron engendrados por su esposo José. Pero la actitud católica es que José conservó a María como virgen por el resto de su vida ¿No es acaso idolatría creer y enseñar esto? Sin embargo, ella fue virgen según las Escrituras “solamente” hasta después del nacimiento de Jesús. José no “conoció” a María hasta después del nacimiento de Jesús. Pero más tarde, José y María tuvieron relaciones sexuales como toda unión matrimonial y dieron a luz a varios hijos tal como lo enseñan las Escrituras. Estudiando lo que la Biblia enseña, nos damos cuenta de que la doctrina de la perpetua virginidad de María es completamente falsa y un sustento para ejercer la idolatría.

En Juan 3.13 dice: “Y nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del Hombre, que está en el cielo, nuestro Señor Jesucristo”. Él es quien está sentado a la diestra de Dios Padre. Él es nuestro mediador. Él es quien nos llena de bendiciones, ¡no su madre! La Biblia no dice nada de orar a una mujer, sea María o cualquier otra. Este culto falso es repetidamente prohibido en la Biblia. Las verdaderas oraciones deben ser dirigidas a nuestro Señor mismo. “Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1 Timoteo 2.5). La simple idea de “orar a María” como mediadora y “reina del cielo”, no es más que un paganismo disfrazado con el nombre de María. Junto con las oraciones a “María” está el rosario, el cual, como hemos de ver, es igualmente origen pagano. Como un instrumento, el rosario es una cadena con quince series de pequeñas bolitas; cada serie está marcada por una bola más grande. Los bordes de la cadena se juntan con una medalla con la efigie de María. De esta medalla cuelga una cadena corta al final con una cruz. Los objetos en el rosario son para contar oraciones, las cuales son repetidas una tras otra. La oración más frecuentemente repetida y la principal del rosario, es el “Avemaría”, que se dice de la siguiente forma:

“Dios te salve, María; llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén”.

Recitar el rosario completo ocupa quince minutos. Requiere la repetición del avemaría 53 veces, del Padrenuestro 6 veces, 5 misterios, 5 meditaciones de los misterios, 5 glorias y una repetición del llamado “Credo de los Apóstoles”. Bien, notemos en dónde está puesto el énfasis. ¿Cuál es la que se repite más frecuentemente? La oración a María. El caso es que el Avemaría es repetido nueve veces más que el Padrenuestro. Tal énfasis en la “madre” indica claramente la mezcla del paganismo en el sistema de Roma. ¿No es acaso idolatría católica enseñada y practicada por siglos?

Volviendo a tu predicación, vista en el vídeo por cientos de cibernautas, cito cuando dices que “tradicionalmente los evangélicos etiquetan a los católicos de idolatras o de practicar la idolatría”. Y te respondemos que “no lo hacemos tradicionalmente”, los evangélicos nos ceñimos solamente a las Escrituras, por ello una declaración de la Reforma es “Sola Scriptura”. Nuestra etiqueta como idólatras a todos los que adoran imágenes, sean católicos o no, está fundamentada en las Escrituras, no basamos nuestra fe en “tradiciones” no importa si son buenas o bienintencionadas. De que los católicos son idólatras, y que practican la idolatría no nos cabe duda pues cada una de sus prácticas contradicen lo que enseña las Escrituras, lo que creyeron los apóstoles y lo que hemos afirmado los cristianos-evangélicos desde la Reforma hasta nuestros días. Así mismo, queremos saber ¿qué significa para Jesús Adrián Romero la declaración de la Reforma: “Soli Deo Gloria”? En tu predicación pones interés y dices que es muy importante “poner atención” a este problema; según tu, no solo la teología y dogmas católicos enseñan que no se debe practicar la idolatría; sino que aseguras que los católicos no son idolatras. Pero lo que hemos visto referente a los dogmas marianos, contradicen tus palabras y afirmaciones; pues te esmeras en afirmar que los católicos no son idolatras, pero hemos demostrado que se contradicen cuando exaltan a María a lo que hoy es. Por ello te preguntamos ¿Qué significa para ti la declaración de la Reforma: “Soli Deo Gloria”?

Los evangélicos hemos sido testigos de tu origen como salmista, hemos cantado tus canciones; hemos escuchado tus predicas. Pero también hemos leído lo que le escribiste a Alex Campos luego de haber sido criticado por cantar junto con un artista católico en el Vaticano, y hoy somos testigos de “tus nuevas creencias”.

Los evangélicos queremos saber si crees lo mismo que los católicos sobre María la madre de Jesús, o si continuas creyendo como evangélico que María aguarda el final como todos los cristianos que nos han precedido y que ya descansan en el Señor.

Dios te bendiga

Atentamente

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http://textofueradecontexto.blogspot.com/2015/02/carta-jesus-adrian-romero.html

¿Por qué Dios mandó a Israel a destruir a las tribus cananeas?


¿Por qué Dios mandó a Israel a destruir a las tribus cananeas?

¿Quiénes eran los cananeos?

Muchísimas personas hacen esta pregunta pues no pueden reconciliar cómo un Dios amante que… no envió Dios á su Hijo al mundo, para que condene al mundo, mas para que el mundo sea salvo por él.” (Juan 3:17) haya dado órdenes para exterminar a miles de personas sin razón. Necesitamos analizar el contexto de estas instrucciones para saber si el amor de Dios es manifiesto. Necesitamos empezar en el Pentateuco. El libro de Génesis nos dice que a Abraham le fue anticipado que su descendencia sería oprimido en tierra ajena, pero saldrían de dicha nación fortalecidos como nación. Según Génesis 15:13 al 16,13 Entonces dijo á Abram: Ten por cierto que tu simiente será peregrina en tierra no suya, y servirá á los de allí, y serán por ellos afligidos cuatrocientos años.14 Mas también á la gente á quien servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con grande riqueza.15 Y tú vendrás á tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez.16 Y en la cuarta generación volverán acá: porque aun no está cumplida la maldad del Amorrheo hasta aquí.

¿Quiénes eran los cananeos? Para contestar esta pregunta, recurrimos de nuevo al Génesis, pero esta vez a la Tabla de las Naciones. Según la Tabla de las Naciones, en Génesis 10:15-19, Canaán, hijo de Cam y nieto de Noé, es padre de los Amorreos. “amorreo” llegó ser sinónimo de los habitantes de la tierra de Canaán tal como “Efraín” llegó ser sinónimo de Israel en el antiguo testamento. Los amorreos, o cananeos, eran las naciones que habitaban la tierra de Canaán.

Abraham, Isaac, Jacob, y los cananeos

Estando ya establecido en la tierra de Canaán, Abraham quiso que Isaac tuviera esposa. Genesis 24 nos dice las instrucciones dada para esta empresa:

  • 1 Y Abraham era viejo, y bien entrado en días; y Jehová había bendecido á Abraham en todo.2 Y dijo Abraham á un criado suyo, el más viejo de su casa, que era el que gobernaba en todo lo que tenía: Pon ahora tu mano debajo de mi muslo,3 Y te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no has de tomar mujer para mi hijo de las hijas de los Cananeos, entre los cuales yo habito;4 Sino que irás á mi tierra y á mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo Isaac.

Abraham era nacido en la tierra de Ur de los Caldes, entiéndase de los hijos de Sem. Las mismas instrucciones fueran dadas a Esau y Jacob.

  • 1 ENTONCES Isaac llamó á Jacob, y bendíjolo, y mandóle diciendo: No tomes mujer de las hijas de Canaán.2 Levántate, ve á Padan-aram, á casa de Bethuel, padre de tu madre, y toma allí mujer de las hijas de Labán, hermano de tu madre.

No es que los hijos de Ur eran santos o consagradísimos al Dios Creador; en verdad habían abandonado al Dios Creador por practicar el politeísmo, pero no participaban en las prácticas degradantes e infernales de los Cananeos.

Israel y los cananeos

Cuando Israel salió de la esclavitud en Egipto, le fueron dados instrucciones para tratar con las naciones que vivían en la tierra de Canaán. Deuteronomio 7:1 al 3 dice,

  • 1 Cuando Jehová tu Dios te hubiere introducido en la tierra en la cual tú has de entrar para poseerla, y hubiere echado de delante de ti muchas gentes, al Hetheo, al Gergeseo, y al Amorrheo, y al Cananeo, y al Pherezeo, y al Heveo, y al Jebuseo, siete naciones mayores y más fuertes que tú;2 Y Jehová tu Dios las hubiere entregado delante de ti, y las hirieres, del todo las destruirás: no harás con ellos alianza, ni las tomarás á merced.3 Y no emparentarás con ellos: no darás tu hija á su hijo, ni tomarás á su hija para tu hijo.

¿Porqué Dios le prohibió a Israel que se uniera con los habitantes de Canaán?

  • 4 Porque desviará á tu hijo de en pos de mí, y servirán á dioses ajenos; y el furor de Jehová se encenderá sobre vosotros, y te destruirá presto.5 Mas así habéis de hacer con ellos: sus altares destruiréis, y quebraréis sus estatuas, y cortaréis sus bosques, y quemaréis sus esculturas en el fuego.6 Porque tú eres pueblo santo á Jehová tu Dios: Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la haz de la tierra.

Y, ¿cómo se relacionaría Israel con la religión de los Cananeos? El mismo capítulo al final nos contesta esta pregunta:

  • 22 Y Jehová tu Dios echará á estas gentes de delante de ti poco á poco: no las podrás acabar luego, porque las bestias del campo no se aumenten contra ti.23 Mas Jehová tu Dios las entregará delante de ti, y él las quebrantará con grande destrozo, hasta que sean destruídos.24 Y él entregará sus reyes en tu mano, y tú destruirás el nombre de ellos de debajo del cielo: nadie te hará frente hasta que los destruyas.25 Las esculturas de sus dioses quemarás en el fuego: no codiciarás plata ni oro de sobre ellas para tomarlo para ti, porque no tropieces en ello, pues es abominación á Jehová tu Dios;26 Y no meterás abominación en tu casa, porque no seas anatema como ello; del todo lo aborrecerás y lo abominarás; porque es anatema.

De nuevo lo vemos en Deuteronomio 20:16-18

  • 16 Empero de las ciudades de estos pueblos que Jehová tu Dios te da por heredad, ninguna persona dejarás con vida;17 Antes del todo los destruirás: al Hetheo, y al Amorrheo, y al Cananeo, y al Pherezeo, y al Heveo, y al Jebuseo; como Jehová tu Dios te ha mandado:18 Porque no os enseñen á hacer según todas sus abominaciones, que ellos hacen á sus dioses, y pequéis contra Jehová vuestro Dios.

La prohibición no era para que Israel quedara aislado de las demás naciones, sino que las demás naciones no alejaran a los israelitas del lado de Dios. Dichas naciones incluían a los Amalequitas (hijos de Esaú), Amorreos, Hittas, Perizitas, Heveos, Quenitas, Jebuseos, Guragaseos, los Amorreos de Sehón en Transjordania, y los Amorreos de Basán. Naciones adyacentes eran los Filisteos (bis-nietos de Cam), Edomitas (hijos de Esaú), Moabitas (hijos de Lot), y los Amonitas (hijos de Lot). En el norte colindaban con los Fenicios (hijos de Sidón, el primogénito de Canaán) y los Sirios. El siguente mapa indica donde vivían los cananeos.

El culto de los cananeos

¿Que hacían estas naciones que Dios instruyo a Israel que los destruyera? ¿En qué consistían las abominaciones, que ellos hacen á sus dioses, y pequéis contra Jehová vuestro Dios? La Biblia nos dice que los Amalequitas fueron los primeros en atacar a Israel sin provacación alguna y siempre fueron estorbo para el bienestar de Israel y fuente de odio hacia el pueblo de Dios (Num. 24:20, Ex. 17:8-16, Deut. 25:17-19). Pero las demás naciones adoraban a dioses falsos a los cuales se les daba un culto que Dios aborrecía. La diosa Astharoth, era la “abominación de los Sidonios” (es decir, Fenicios), Chêmos era la “abominación de Moab” (Num. 21:29; Jer. 48:7,13,46), y Milcom (conocido también como “Moloch”) era la “abominación de los hijos de Ammón” (2 do Reyes 23:13). Baal era el dios de los Fenicios.

Por las prácticas de los cananeos, Isaac le dio instrucciones a Jacob en Genesis 28,

  • 1 ENTONCES Isaac llamó á Jacob, y bendíjolo, y mandóle diciendo: No tomes mujer de las hijas de Canaán.2 Levántate, ve á Padan-aram, á casa de Bethuel, padre de tu madre, y toma allí mujer de las hijas de Labán, hermano de tu madre.

Estas mismas instrucciones fueron repetidas a todo el pueblo de Israel para no caer en apostasía.

Hay varias referencias a la prohibición de participar en estos ritos tales como Levítico 18:1-4,21, Levítico 20:1-6, 1 ro Reyes 11:6-8, 2 do Reyes 23:12-14, Isaías 57:8-10, Jeremías 32:34-36, Jeremías 49:1-3, Jeremiah 49:2-4, Sofonías 1:4-6, y Hechos 7:42-44. Por ejemplo Levítico 18:1-4,21 y Levítico 20:1-6.

  • Levítico 18:1-4,21;1 Y habló Jehová á Moisés, diciendo:2 Habla á los hijos de Israel, y diles: Yo soy Jehová vuestro Dios.3 No haréis como hacen en la tierra de Egipto, en la cual morasteis; ni haréis como hacen en la tierra de Canaán, á la cual yo os conduzco; ni andaréis en sus estatutos.4 Mis derechos pondréis por obra, y mis estatutos guardaréis, andando en ellos: Yo Jehová vuestro Dios. … 21 Y no des de tu simiente para hacerla pasar por el fuego á Moloch; no contamines el nombre de tu Dios: Yo Jehová.
  • Levítico 20:1-6;1 Y habló Jehová á Moisés diciendo:2 Dirás asimismo á los hijos de Israel: Cualquier varón de los hijos de Israel, ó de los extranjeros que peregrinan en Israel, que diere de su simiente á Moloch, de seguro morirá: el pueblo de la tierra lo apedreará con piedras.3 Y yo pondré mi rostro contra el tal varón, y lo cortaré de entre su pueblo; por cuanto dió de su simiente á Moloch, contaminando mi santuario, y amancillando mi santo nombre.4 Que si escondiere el pueblo de la tierra sus ojos de aquel varón que hubiere dado de su simiente á Moloch, para no matarle,5 Entonces yo pondré mi rostro contra aquel varón, y contra su familia, y le cortaré de entre su pueblo, con todos los que fornicaron en pos de él, prostituyéndose con Moloch.6 Y la persona que atendiere á encantadores ó adivinos, para prostituirse tras de ellos, yo pondré mi rostro contra la tal persona, y cortaréla de entre su pueblo.

De estos versos se desprende que el culto a Moloch y Quemos estaba prohibido a Israel por Jehová con pena de muerte para quienes los hicieran y para aquellos que se negaran poner a muerte a aquellos que practicaran estos ritos.

El culto de estos puebos tenía elementos sensuales dirigidos a fomentar el pecado sexual entre los participantes. En el caso de Israel, traería la ira de su Creador sobre ellos. Tal es el caso de Numeros 25 y 31 donde las moabitas y madianitas indujeron a los israelitas al pecado y a participar en los cultos a los demonios.

  • Números 25:1 Y reposó Israel en Sittim, y el pueblo empezó á fornicar con las hijas de Moab:2 Las cuales llamaron al pueblo á los sacrificios de sus dioses: y el pueblo comió, é inclinóse á sus dioses.3 Y allegóse el pueblo á Baal-peor; y el furor de Jehová se encendió contra Israel.
  • Números 31:1 Y Jehová habló á Moisés, diciendo:2 Haz la venganza de los hijos de Israel sobre los Madianitas; después serás recogido á tus pueblos.3 Entonces Moisés habló al pueblo, diciendo: Armaos algunos de vosotros para la guerra, é irán contra Madián, y harán la venganza de Jehová en Madián. … 16 He aquí ellas fueron á los hijos de Israel, por consejo de Balaam, para causar prevaricación contra Jehová en el negocio de Peor; por lo que hubo mortandad en la congregación de Jehová.

¿Como llegaron estos cultos a Israel?

¿Como llegaron estos cultos a Israel? Primero, los Israelitas no erradicaron a los cananeos por completo despues de establecerse en la Tierra Prometido cuando llegaron dirigidos por Josué. Los cananeos que quedaron les sirvieron de estorbo y causa de caer. Los jueces, profetas, el Rey Saúl, y el Rey David les hicieron frente a estas naciones y sus prácticas trayendo paz y estabilidad a Israel. Pero la apostasía y mal ejemplo del Rey Salomón que lo trajo a Israel y enseñó a su pueblo a practicarlo impunemente.

  • 1 ro Reyes 11:6-8;1 Empero el rey Salomón amó, á más de la hija de Faraón, muchas mujeres extranjeras: á las de Moab, á las de Ammón, á las de Idumea, á las de Sidón, y á las Hetheas;2 Gentes de las cuales Jehová había dicho á los hijos de Israel: No entraréis á ellas, ni ellas entrarán á vosotros; porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A éstas pues se juntó Salomón con amor.3 Y tuvo setecientas mujeres reinas, y trescientas concubinas; y sus mujeres torcieron su corazón.4 Y ya que Salomón era viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos; y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David.5 Porque Salomón siguió á Astaroth, diosa de los Sidonios, y á Milcom, abominación de los Ammonitas.6 E hizo Salomón lo malo en los ojos de Jehová, y no fué cumplidamente tras Jehová como David su padre.7 Entonces edificó Salomón un alto á Chêmos, abominación de Moab, en el monte que está enfrente de Jerusalem (Nota: Esto es el Monte de los Olivos); y á Moloch, abominación de los hijos de Ammón.8 Y así hizo para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quemaban perfumes, y sacrificaban á sus dioses.

¿Cómo era estos cultos que Dios los tenía por abominaciones de los cananeos? Fast (2014) elabora en que consistía el culto a Moloch (también conocido como Quemos por los Moabitas y Ba’al por los Filisteos). Estos sacrificios no tenían cuchillos o armas, usaban fuego para rendir culto a los dioses falsos. Por lo que sabemos se ofrecían infantes varones y femeninas primogénitos (2 ro de Reyes 23:10) para ser quemados y consumados en fuego.

  • “Y no des de tu simiente para hacerla pasar por el fuego á Moloch; no contamines el nombre de tu Dios: Yo Jehová.” Levítico 18:21.

El pecado de Salomón trajo consecuencias funestas pues años más tarde, dos reyes de Judá participaron en estas abominaciones. 1ro de Reyes 16 nos dice:

  • 2 Cuando comenzó á reinar Achâz, era de veinte años, y reinó en Jerusalem dieciséis años: y no hizo lo recto en ojos de Jehová su Dios, como David su padre;3 Antes anduvo en el camino de los reyes de Israel, y aun hizo pasar por el fuego á su hijo, según las abominaciones de las gentes que Jehová echó de delante de los hijos de Israel.

Y 1ro de Reyes 21 nos dice:

  • 1 De doce años era Manasés cuando comenzó á reinar, y reinó en Jerusalem cincuenta y cinco años: el nombre de su madre fué Hepsiba.2 E hizo lo malo en ojos de Jehová, según las abominaciones de las gentes que Jehová había echado delante de los hijos de Israel.5 Y edificó altares para todo el ejército del cielo en los dos atrios de la casa de Jehová.6 Y pasó á su hijo por fuego, y miró en tiempos, y fué agorero, é instituyó pythones y adivinos, multiplicando así el hacer lo malo en ojos de Jehová, para provocarlo á ira.

Dirigido a demonios

El odio de Dios hacia estas prácticas era muy clara y por razones muy justas; eran dirigidas a demonios y sacrificaban a los inocentes. La prácticas de los cananeos eran muy conocidas desde tiempos antiguos. Antes de poseer la tierra prometida, a Israel se le encargo que erradicara estos pueblos por el pecado de los pueblos y por el porpio bien de Israel. En Números 33 encontramos la advertencia de Jehova sobre este asunto:

50 Y habló Jehová á Moisés en los campos de Moab junto al Jordán de Jericó, diciendo:51 Habla á los hijos de Israel, y diles: Cuando hubiereis pasado el Jordán á la tierra de Canaán,52 Echaréis á todos los moradores del país de delante de vosotros, y destruiréis todas sus pinturas, y todas sus imágenes de fundición, y arruinaréis todos sus altos;53 Y echaréis los moradores de la tierra, y habitaréis en ella; porque yo os la he dado para que la poseáis.54 Y heredaréis la tierra por suertes por vuestras familias: á los muchos daréis mucho por su heredad, y á los pocos daréis menos por heredad suya: donde le saliere la suerte, allí la tendrá cada uno: por las tribus de vuestros padres heredaréis.55 Y si no echareis los moradores del país de delante de vosotros, sucederá que los que dejareis de ellos serán por aguijones en vuestros ojos, y por espinas en vuestros costados, y afligiros han sobre la tierra en que vosotros habitareis.56 Será además, que haré á vosotros como yo pensé hacerles á ellos.

Salmo 106:33-42 expresa el pecado de Israel por no cumplir el mandato de Dios:

  • 33 Porque hicieron se rebelase su espíritu, Como lo expresó con sus labios.34 No destruyeron los pueblos Que Jehová les dijo;35 Antes se mezclaron con las gentes, Y aprendieron sus obras.36 Y sirvieron á sus ídolos; Los cuales les fueron por ruina.37 Y sacrificaron sus hijos y sus hijas á los demonios; 38 Y derramaron la sangre inocente, la sangre de sus hijos y de sus hijas, Que sacrificaron á los ídolos de Canaán: Y la tierra fué contaminada con sangre. 39 Contamináronse así con sus obras, Y fornicaron con sus hechos.40 Encendióse por tanto el furor de Jehová sobre su pueblo, Y abominó su heredad:41 Y entrególos en poder de las gentes, Y enseñoreáronse de ellos los que los aborrecían.42 Y sus enemigos los oprimieron, Y fueron quebrantados debajo de su mano.

El profetas Ezequiel pregonó el coraje de Jehová contra su pueblo por ellos participar en estas practicas tan despiadadas. En Ezequiel 27 leemos:

  • 22 Por tanto, Aholibah, así ha dicho el Señor Jehová: He aquí que yo despierto tus amantes contra ti, de los cuales se hartó tu deseo, y yo les haré venir contra ti en derredor;23 Los de Babilonia, y todos los Caldeos, mayordomos, y príncipes, y capitanes, todos los de Asiria con ellos: mancebos todos ellos de codiciar, capitanes y príncipes, nobles y principales, que montan á caballo todos ellos.24 Y vendrán sobre ti carros, carretas, y ruedas, y multitud de pueblos. Escudos, y paveses, y capacetes pondrán contra ti en derredor; y yo daré el juicio delante de ellos, y por sus leyes te juzgarán.25 Y pondré mi celo contra ti, y obrarán contigo con furor; quitarte han tu nariz y tus orejas; y lo que te quedare caerá á cuchillo. Ellos tomarán tus hijos y tus hijas, y tu residuo será consumido por el fuego….35 Por tanto, así ha dicho el Señor Jehová: Por cuanto te has olvidado de mí, y me has echado tras tus espaldas, por eso, lleva tú también tu suciedad y tus fornicaciones.36 Y díjome Jehová: Hijo del hombre, ¿no juzgarás tú á Aholah (Samaria), y á Aholibah (Jeusalén), y les denunciarás sus abominaciones?37 Porque han adulterado, y hay sangre en sus manos, y han fornicado con sus ídolos; y aun sus hijos que me habían engendrado, hicieron pasar por el fuego, quemándolos. 38 Aun esto más me hicieron: contaminaron mi santuario en aquel día, y profanaron mis sábados;39 Pues habiendo sacrificado sus hijos á sus ídolos, entrábanse en mi santuario el mismo día para contaminarlo: y he aquí, así hicieron en medio de mi casa.

Que Israel practicara estos cultos a los demonios fue causa para entregar a Judá a los Babilonios por 70 años, tiempo para arrepentirse de lo hecho y buscar a Jehová con un corazón contrito. Aun así, las mujeres cananeas y demás naciones fue causa de gran tristeza paa Esdras (Esras 9) pues varios de los príncipes de la transmigración prevaricaron contra su Creador en esta conducta.

  • 1 Y ACABADAS estas cosas, los príncipes se llegaron á mí, diciendo: El pueblo de Israel, y los sacerdotes y levitas, no se han apartado de los pueblos de las tierras, de los Cananeos, Hetheos, Pherezeos, Jebuseos, Ammonitas, y Moabitas, Egipcios, y Amorrheos, haciendo conforme á sus abominaciones.2 Porque han tomado de sus hijas para sí y para sus hijos, y la simiente santa ha sido mezclada con los pueblos de las tierras; y la mano de los príncipes y de los gobernadores ha sido la primera en esta prevaricación.3 Lo cual oyendo yo, rasgué mi vestido y mi manto, y arranqué de los cabellos de mi cabeza y de mi barba, y sentéme atónito.

Solamente la rápida intervención de Esdras y los demas fieles del Señor impidió que Judá cayera de nuevo es idolatria por los israelitas ligarse con las mujeres cananeas (Ver Esdras 10).

Arqueología e historia

En las excavaciones en Gezer en 1904-09, Robert Alexander Stewart Macalister, del Fondo para la Exploración de Palestina, halló en el estrato cananeo de 1500 A.C. anterior a la ocupación israelita, las ruinas de un “lugar alto” que había sido un templo en donde se adoraba al dios Baal y a la diosa Astoret (Astarté).

Era un recinto de 147.5 pies por 118 pies, rodeado de un muro pero sin techar, en donde los moradores celebraban sus festejos religiosos. Dentro de los muros había 10 columnas toscas de piedra, de 4′ 11″ hasta 10′ 10″ de alto, delante de las cuales se ofrendaban los sacrificios. Debajo de los escombros de este “lugar alto,” Macalister halló gran cantidad de urnas que contenían los restos de niños que habían sido sacrificados a Baal. Todo el recinto entero resultó ser un cementerio de niños recién nacidos.

Otra costumbre horrenda era la de los “sacrificios de los cimientos.” Cuando había que construir una casa, se sacrificaba a un niño cuyo cuerpo era sepultado entre las paredes, para traer buena suerte al resto de la familia. Muchos de estos se hallaron en Gezer. También han sido encontrados en Meguido, Jericó y otros lugares.

Debajo de los escombros de este “lugar alto” Macalister también encontró cantidades de imágenes y placas de Astoret, con los órganos sexuales toscamente exagerados para excitar los sentimientos sensuales. Los cananeos, adoraban cometiendo excesos inmorales en presencia de sus dioses, y luego asesinando a sus hijos primogénitos como sacrificio a estos mismos dioses. Si Israel cayera en estas prácticas, el primogénito de José y María (nadie menos que Jesús) podría ser sacrificado a muerte en un horno en un culto a los demonios. La tierra de Canaán había llegado a ser una especie de Sodoma y Gomorra en escala nacional.

El propósito de Dios al ordenar el exterminio de los Cananeos además de ser un juicio sobre éstos, era mantener a Israel libre de la idolatría y de sus prácticas diabólicas. Dios estaba fundando la nación israelita con un sólo gran propósito; preparar el camino para la venida de Cristo, estableciendo en el mundo la idea de que hay un sólo, vivo y verdadero Dios. Si Israel caía en idolatría, dejaría de tener razón de existir como nación.

Las perversiones sexuales de estas naciones eran propensas a auspiciar y desarrollar enfermedades venéreas que podrían acabar con gran parte de la población de aquella época. Si tales enfermedades hubieran afligido a Israel, el medio físico para traer el Mesías venidero al mundo podía verse diezmado.

Más aún, el tiempo de gracia para estas tribus fue extendido 38 años más de lo que Dios hubiese querido. Al echar a Israel al desierto por 38 años más por su rebelión, estas tribus tuvieron otra oportunidad para abandonar sus caminos de mal, pero se resistieron. Terminaron rechazando esta última oportunidad que el Cielo les brindaba.

Por vía de precaución era necesario borrar del país los últimos vestigios del culto idólatra. En esto, Josué dio a la nación un buen comienzo. Si Israel hubiese seguido por el mismo camino, ¡cuán distinta hubiera sido la historia!

¿Nos preguntamos todavía por qué Dios mandó a Israel que exterminara a los cananeos? Tenía derecho a seguir viviendo una civilización de semejante inmundicia y brutalidad? Esto es uno de los ejemplos de la historia, de la ira de Dios contra la maldad de las naciones. Los arqueólogos que cavan en las ruinas de las ciudades cananeas se preguntan por qué Dios no las destruyó mucho antes.

No todo estaba perdido

Nuestra discusión no seria completa si dejáramos sin mencionar la gracia de Dios en favor de los cananeos. A pesar de su maldad, Dios le dio amplio tiempo y ejemplos para abandonar el culto a los demonios y buscarle.

  • Genesis 15:12 Mas á la caída del sol sobrecogió el sueño á Abram, y he aquí que el pavor de una grande obscuridad cayó sobre él.13 Entonces dijo á Abram: Ten por cierto que tu simiente será peregrina en tierra no suya, y servirá á los de allí, y serán por ellos afligidos cuatrocientos años.14 Mas también á la gente á quien servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con grande riqueza.15 Y tú vendrás á tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez.16 Y en la cuarta generación volverán acá: porque aun no está cumplida la maldad del Amorrheo hasta aquí.

Dios le concedió 400 años para arrepentirse mas 40 años adicionales por Israel andar por el desierto por su falta de fe. Era suficiente tiempo para abandonar el pecado y seguir al Dios de Noé, sus antecesor. Entre los cananeos hubo quien aceptara servir a Jehová de los ejércitos, por ejemplo Rahab y su familia fue salva por su fe. No todos los cananeos necesariamente participaban en los cultos a los demonios. Quienes lo hicieron lo hicieron por su propia voluntad.

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http://www.fadu.net/estudios/cananeos.htm

Pastor evangélico es condenado a un año de prisión por destruir imágenes católicas


Pastor evangélico es condenado a un año de prisión por destruir imágenes católicas

ECUADOR.- El Tribunal Undécimo de Garantías Penales condenó a un año de prisión al pastor evangélico Eduardo Mora, quien junto a decenas de personas causó desmanes en una iglesia católica en Guayaquil, en mayo pasado.

El pastor y otros miembros de la Iglesia Evangélica Pentecostal Misión Altísima Internacional, organizaron una marcha no autorizada, en la que portaban pancartas en contra del catolicismo, de la adoración a imágenes de Jesús, la Virgen María y de los matrimonios homosexuales.
La Policía detuvo al pastor por alterar el orden público.
El pastor es conocido por su encendido discurso contra las prácticas católicas de adoración de imágenes, y en una ocasión destruyó en la vía pública una imagen del rostro de Jesucristo.
Nosotros no perseguimos a los católicos sino a la idolatría”, justificó Mora ante la prensa tras organizar una de sus polémicas marchas.
Varias organizaciones evangélicas tomaron distancia del pastor y ofrecieron disculpas a los católicos por las muestras de fanatismo del líder religioso.
Las actitudes fanáticas, equivocadas, anticristianas, no son las correctas para presentar ciertas diferencias sobre el tema de la idolatría”, dijo el pastor Joe Bacuy, presidente de la Federación Ecuatoriana de Ministros Evangélicos (FEME), en un comunicado publicado hace varios meses.
La incitación al odio por motivos raciales, religiosos y sexuales es sancionada en Ecuador con penas de entre seis meses a tres años.
Hizo bien el pastor con denunciar las prácticas de idolatría o no? Qué opina?.
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La idolatría moderna en la iglesia actual.


La idolatría moderna en la iglesia actual.

Autor: Erika Charles

“1 Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido…22 Profesando ser sabios, se hicieron necios, 23 y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.24 Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos,25 ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.” (Ro. 1:21-25)

Cuando se habla de idolatría, inmediatamente pensamos en la iglesia católica; en sus templos llenos de esculturas, de imágenes fabricadas con diversos materiales y sus respectivas procesiones en las calles o dentro de sus lugares de culto. Al analizar la situación espiritual en la que los practicantes de dicha religión se encuentran nos llegamos a sentir amados por Dios nuestro Padre, que nos haya liberados -de la forma que haya sido- de la práctica más abominable ante Él, la IDOLATRÍA.

De cierto, quienes nos consideramos cristianos, tenemos muy claro el tema y no nos resulta difícil predicarles a nuestros compañeros católicos lo que piensa Dios sobre la adoración a la cruz o a la Virgen María pasando por todo el santoral católico. Nos sentimos tan ajenos a esta abominable práctica que pareciera que Satanás, el enemigo de Dios, ha perdido en nosotros una arma eficaz para desviarnos de nuestro Creador. Arma que pareciera que solo aprovecha en el romanismo. Pero la realidad es otra.

Las escrituras dan cuenta de un hecho ocurrido después de que Israel fue libertado de la esclavitud en Egipto, mismo que nos puede servir mucho para ilustrar lo que plantearemos aquí para evitar que caigamos en el mismo error y si estamos en él, alejarnos.

Es un hecho comprobable que la idolatría es un pecado que no ha sido erradicado del pueblo de Dios a pesar del tiempo.

Moisés subió al monte tal como Jehová le había indicado (Exodo 32). El pueblo, observando que tardaba mucho en regresar se acercó a Aarón -quien se había quedado de responsable- para que les hiciera dioses que fueran delante de ellos. Algo sumamente claro es que Israel pedía algo que traía desde antes. Algo que había estado observando durante cuatrocientos años en Egipto, una de las naciones más poderosas de la antigüedad que destacó por su politeísmo e idolatría. Después de tantos años, pareciera que Israel quería ser como Egipto o al menos mucho de esa cultura y costumbre los había influenciado, ya que los hebreos no tuvieron ley en el tiempo que permanecieron en Egipto.

Parece que hoy la misma historia se repite aunque de manera velada. Lamentablemente, algunas Iglesias en estos tiempos han puesto en práctica lo que hizo Israel en el desierto y algunos líderes religiosos hacen lo que hizo Aarón con tal de tener contentas a sus ovejas, cuidando también que con ellas no se vayan los diezmos y las ofrendas. Además de conservar el número de feligreses que alimenta su ego cuando se habla de iglesias exitosas y en franco crecimiento. Hoy en día, las mega-iglesias parecen ser sinónimo de respeto y admiración a los ojos de propios y extraños.

De la misma forma, algunos que tienen por tardanza la venida de Cristo, desesperan por crear “nuevas cosas” dentro de las Iglesias, en forma de nuevos y singulares movimientos. Organizan reuniones espectaculares, rimbombantes, estruendosas y sumamente atractivas con el fin de atraer a las masas. Olvidan para su conveniencia que la palabra de Dios no cambia, que es inflexible y eterna; y llegan a poner por ley la suya propia.

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán (Mat. 24:35)

Muchos líderes, llámense pastores, obispos o “apóstoles”, modifican sus liturgias y enseñanzas con la finalidad de complacer a sus feligreses y no en función de agradar a Dios o de hacer las cosas como El las desea. Establecen entonces una doctrina “al gusto del cliente”. Cuando ya no les basta Dios; o cuando Jesús ya no les llena, consciente o inconscientemente desean ser como “los otros pueblos” que tienen un caudillo, un líder, un ungido, un guía, una súper estrella. Esto nos remite a Israel cuando no les bastaba un Rey en el cielo, querían un rey como los otros pueblos

…y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones.(1 Samuel 8:5)

Los egipcios tenían un faraón, los griegos un rey, un monarca aparte de sus dioses. ¿Por qué ellos no podían tener un soberano como todos?

Al igual que Israel en el desierto, algunas Iglesias cristianas quieren tener lo que otras tienen o tuvieron en el pasado. La idea sola de una monarquía es exquisita para algunas congregaciones, así como la “bendición” de sentirse privilegiados por tener un “enviado del cielo”, una corte real, un ser tocado por la “unción”.

Pareciera delirante en el mundo cristiano actual pero no lo es. El ser humano desde siempre se ha inclinado por las monarquías, por los conceptos de “sangre azul”, por los artistas, los ricos, los famosos, los héroes modernos y aquellos que tienen el “derecho divino de gobernar”. En su natural necesidad de sentirse correctamente guiados, este tipo de personas sólo confían en un gobierno supuestamente divino. De hecho, éste es el origen de las antiguas monarquías de las cuales algunas perduran hasta nuestros días, mientras las naciones son felices pagándoles una vida de lujos a sus reyes con tal de sentirse únicas entre el mundo. Lo mismo sucede en muchas iglesias.

Cuando los pastores sensatos, como fieles atalayas denuncian la falsedad de estas prácticas e insanos deseos que llevan indefectiblemente a la ira de Dios, las congregaciones molestas se olvidan de la sana Palabra y la hacen a un lado flagrantemente. Tachando a quienes tienen tal “atrevimento” de “legalistas”, “hipócritas”, “fariseos” y demás descalificaciones con tal de defender a sus héroes, sus mega estrellas, soberanos, iluminados o ungidos. Logrando alimentar el ego y la vanidad de tales líderes fraudulentos, quienes sucumben a estas imposiciones populares, cayendo entonces como Aarón, en el pecado de desviar al pueblo del camino que es de Dios.

Israel quería ser como los pueblos de los cuales Dios lo estaba librando. Querían “dioses”, dioses que se vieran, que se palparan. Dioses alrededor de los cuales se pudiera danzar, ofrecer ofrendas y holocaustos. Aarón entonces les dijo:

Apartad los zarcillos de oro que están en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y traédmelos (Ex. 32:2)

Notemos de dónde sale el ídolo. Al ídolo lo formó el mismo pueblo. Cada uno dio algo de sí mismo, de lo que traía, de su pertenencia. Un ídolo es producto del mismo pueblo, de sus valores, de las cosas valiosas que posee, de sus sueños; y queda tal como lo quiere. De aquí el poder del sobre quien lo forja, porque es parte del mismo creador. Así, la forma final es producto del gusto del pueblo. Un ídolo no se hacen de la noche a la mañana; lleva tiempo forjarlo, darle forma y que quede al gusto de quien lo pide; de quien lo necesita.

Y él los tomó (los objetos de oro) de las manos de ellos y le dio forma con buril e hizo de ellos un BECERRO de fundición. Entonces dijeron, Israel, éstos son los dioses que te sacaron de la tierra de Egipto (Ex. 32:4)

Ahí estaba el becerro de oro. Por encima del nivel del pueblo que le atribuyó el milagro de la libertad que ahora gozaban. La plaga de las ranas, el granizo, el agua en sangre, el mar en dos, etc. Todo se lo atribuyeron al becerro de oro. “Estos son los dioses que te sacaron de egipto”.

Algunas Iglesias tienden a hacer lo mismo actualmente, a pesar de considerarse cristianas. Cuando alguno se siente “bendecido” por la predicación de alguien que tiene un don, no tarda en agradecer al tal. Va y se vuelve su admirador, su fan. Cuando algún hombre o mujer, pastor o pastora es admirado, reverenciado u honrado por los beneficios de los cuales es un simple mediador, se vuelve un becerro de oro. Entonces, los miembros torpemente comienzan a ver lo que no es y a darles honra por bendiciones que no proceden siquiera del don mismo, sino de Dios. Surgen expresiones como éstas: “Por este apóstol tengo la salvación”, “por él tengo lo que tengo y soy lo que soy”, “él nos toca con su don”, “ella nos llena del espíritu santo”, “que hermoso es Su ministerio”, “él tiene la unción”, “él es el ungido”.

Cuando así hacen, no hay duda que están haciendo de él o de ella un becerro de oro, y le están dando la Gloria que sólo le pertenece a Dios, atribuyéndoles milagros, poderes y bendiciones que es claro que les llegan, no por hombre o mujer alguno, sino por la Gracia que es en Cristo nuestro Salvador.

Instantáneamente olvidan a nuestro Redentor, su sacrificio en la cruz, su sangre y su inmenso amor expiatorio volviéndose idólatras. Es aquí cuando, como dice Pablo, cambian la Gloria de Dios incorruptible, en imagen de hombre corruptible (Ro. 1:23) y se vuelven “admiradores de hombres”. Si hay algo que Dios aborrece, es precisamente eso, que cambiemos SU gloria. No es entonces fortuito que este sea el primer mandamiento y el único castigado hasta la cuarta generación. ¿Cómo pudo Israel atribuirle a una estatua, a un pedazo de metal hecho con las manos, el poder glorioso que los libertó de manera tan maravillosa del poder de Faraón?. Cuando se cae en la idolatría, los otros sentidos espirituales se ven anulados por el sentir que provoca el fabricarse un ídolo y la alegría diabólica efímera que esto produce.

Aarón vio que eran millones, eso le hizo condescender con los hebreos. Muchos líderes cristianos llámense pastores o apóstoles cambian sus posturas originales de servir a Dios como Él desea, por las ganancias tanto económicas como de reconocimiento que se obtienen al darle “al cliente lo que pida”. Estos modernos becerros de oro, contrario a lo que un verdadero servidor de Dios busca, no nos buscan a nosotros, buscan lo nuestro. De ahí que eviten confrontar al pecador con su pecado, que se vuelvan permisivos con el adulterio, la fornicación y la homosexualidad; lo cual incluye claro, a los mismos ministros.

Un becerro de oro puede ser cualquier líder de una iglesia. Puede ser un predicador, un “ungido”, quizá también un cantante de moda cristiano o algún grupo evangélico en particular a los cuales la iglesia hace objeto de su veneración u honra excesiva. La honra y la adoración están separadas por una línea muy fina, de tal suerte que sin percatarnos podríamos pasar de un lado a otro creyendo estar haciendo lo correcto delante de Dios.

Ahí estaba el becerro de oro; Aarón mismo cuando vio el júbilo del pueblo se sintió invadido por la alegría de los festejantes. Pareciera que por el éxtasis logrado, por lo apoteósico de la reunión en torno al becerro y la multitud enardecida, él mismo se convenciera de que la imagen de ese animal que él forjó con sus manos, era el autor de la liberación del pueblo. Aarón había cambiado el curso de la adoración en esos momentos.

La historia parece repetirse

Allí están los becerros de oro en medio de la multitud, regodeándose, contentos, felices, observando la admiración del pueblo, oyendo las alabanzas a su nombre, sintiéndose el origen de la felicidad del pueblo. Hartándose de vanidad, hinchándose de soberbia, exactamente como Nabucodonosor al ver su imperio:

¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad? (Dan. 4:30)

Los becerros de oro, son carismáticos, les encantan las fotografías, las entrevistas, los anuncios espectaculares, los premios, los diplomas. Les encanta que su entrada a los centros de reunión sea espectacular. Les gusta saludar, sonreir, con actos y poses que ensayan. Gustan de cuidar su apariencia, son metrosexuales. Tienen poses bondadosas y fingen un amor que están lejos de sentir, ampliamente demostrado por la contradicción de sus obras más que por sus palabras. Tratan de verse poco entre la iglesia para causar furor cuando los ven. Igual que cualquier artista o estrella de la farándula. Generan acciones altruistas y humanitarias con tal de que se les vea su “calidad humana”, contrario al espíritu evangélico de que “no sepa tu derecha lo que hace tu izquierda”. Oran en público y aceptan ser lo que la gente que les rinde pleitesía dice que son. “Sí hermanos, el Señor me ha enviado, sí, hacen bien en confiar en mí”, “yo oraré por ustedes”, “¡gracias!, este es Mi ministerio” “esta es Mi visión”, “yo tengo la unción”.

Los idólatras modernos cantan a sus ídolos en los templos aunque no estén presentes, dándole gracias por los favores recibidos como si fuera Dios. Todo lo saben (son omniscientes) todo lo pueden (omnipotentes) y están en todo lugar en el “espíritu” (son omnipresentes). Con el tiempo el mismo pueblo le da atributos divinos y él ó ella, los recibe con gusto.

De esta forma, este tipo de iglesias se vuelven como Israel; quizo un dios, y se les dio un dios. Quisieron un rey, y tuvieron su rey. El becerro de oro siempre será lo que el pueblo quiere que sea: Dios, Rey, Padre o Cristo.

Dijeron entonces los hebreos, “mañana será fiesta para Jehová”

¿Para Jehová?. Las Iglesias con becerros de oro creen sinceramente que cuando le ofrecen alabanzas y reconocimientos a sus becerros lo están haciendo directa o indirectamente a Jehová. La palabra “fiesta” en hebreo significa divertirse, pasarla bien. Eso es lo que se hace cuando hay un ídolo. Pasarla bien y divertirse, olvidando lo principal de las reuniones cristianas que es alabar a Dios y escuchar Su Palabra. Pero no solo eso; cuando se ha transgredido la línea, se cometen actos vergonzosos en honor del ídolo. De hecho, la palabra en hebreo que se utilizó para describir el regocijo de Israel aquella vez, significa ‘carcajadas’, ‘desenfreno sexual’. Se entiende entonces que el pueblo cometió actos de inmoralidad sexual, lujuria y deseos de la carne a la salud del becerro.

Actualmente se comenten estas mismas faltas que ni aún entre los gentiles se nombran. A eso es a lo que se llega finalmente cuando se crea en las Iglesias un becerro de oro. Siempre en la cúspide de la adoración a los becerros, no tardan en aparecer muestras, noticias, rumores de índole sexual. Porque todo ídolo moderno, todo becerro dorado siempre halla quien satisfaga sus deseos y no sólo eso, sino que como cualquier artista acepta los favores sexuales que los mismos admiradores o fans le ofrecen, en este caso los mismos fieles de las Iglesias donde son adorados. Haciendo de los actos sexuales rituales y partes del culto mismo. Al cual sólo tienen acceso familiares, fieles incondicionales y gente de probada confianza; mientras la demás feligresía tiene un alto concepto de su becerro porque no ve las dos caras de la moneda.

Estas iglesias llegan a un grado tal de idolatría y fanatismo, que toda prueba que vaya en contra del alto concepto que tienen de su “ungido” es inmediatamente descalificada como apócrifa, como producto de envidia o como ataque satánico. A todo lo hablado y escrito dirá que es “calumnia” y a todo lo visual tachará de “fotomontaje”, a lo audible “editado” y a todo lo bíblico “manipulado”. Nada que desacredite su becerro será cierto. El ídolo es incapaz de cometer tales cosas, él es santo, único, no peca, es perfecto.

Hoy hay muchos que se jactan de hacer “las cosas con excelencia”. “Somos los mejores, hacemos las cosas con perfección para la Gloria de Dios”. Hay que saber notar cuándo realmente se hacen las cosas a la Gloria de Dios y cuándo se realizan a la gloria de los becerros de oro. En tiempos de necesidad ha habido Iglesias que envían ayuda humanitaria a miembros de su propia fe o a otros, pero no a nombre de Cristo o de Dios, ni siquiera a nombre de la Iglesia que es quien lo envía, que es producto de su esfuerzo. Lo envían a nombre de sus becerros, de sus ídolos. Para las Iglesias con ídolos lo más importante es el nombre de sus líderes, de sus guías, su fama y su nombre. Justifican esto predicando que Cristo habita en ellos y al predicarlos se predica a Cristo. Los becerros se vuelven representantes de las iglesias, su orgullo y su imagen corporativa. Les rinden pleitesía y los registran con derechos reservados. Se comercia con su fotografía, con sus presentaciones, lo vemos en llaveros, en cds, películas, souvenirs. A estas alturas el ídolo se vuelve una fuente magnífica de ingresos.

Más tarde, (continuando con el relato bíblico) Moisés llega al campamento. Josué cree que es ruido de batalla lo que se oye, pero Moisés lo corrije al llegar y ver a Israel danzando alrededor de la ignominiosa estatua. La palabra hebrea que expresa ‘danza’, significa ‘dar vueltas en derredor’. Los hebreos danzaban alrededor del becerro frenéticamente. Moisés, lleno de celo rompe las tablas que tenía en sus manos, escritas por el dedo de Dios. Un celo como dijo el apóstol Pablo,

…los celo con el celo de Dios, pero me temo, que como la serpiente engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera, extraviados de la sincera fidelidad a Cristo (2 Cor. 11:13)

En estas iglesias hay gente sincera que no sabe que realmente no está adorando a Dios, no sabe que en realidad lo está ofendiendo. Sin embargo, dicha sinceridad no es suficiente para hacerles fieles a Jesucristo.

Los adoradores falsos. Los que adoran a un becerro de oro son sumamente celosos de su ídolo. Si la gente se burla de Cristo, si tiene por inmunda Su sangre y su sacrificio, no les causa ningún problema. ¡Pero no hables en contra de su becerro porque dan la vida por ellos!. Aquí cabe aclarar que no es un celo como el que sintió Pablo por la Iglesia; No. Es un celo carnal y diabólico. Los becerristas tienden a ser intolerantes con aquellos que no comulgan con su fanatismo y llegan a ser violentos si se sienten agredidos en la fe que ponen en sus ídolos. Se vuelven INTOCABLES y peligrosos.

Así hay muchos falsos predicadores en el mundo, en la tv, en la radio. Pastores, apóstoles, obispos, cantantes cristianos y predicadores. Que llenan gigantescos estadios y enormes auditorios. Todos buscando el amor, el dinero de sus pueblos, de la gente a la que maravillan con sus dones y su “ungimiento”. Verdaderos ídolos productores de oro como el de Aarón. Mismo que Moisés tomó; -debió haberse ayudado de alguien, porque pesaba mucho- y lo fundió. Lo hizo polvo. Eso son los ídolos al fin, sean estos de materia o humanos… polvo. Por eso Moisés lo hizo polvo, para que Israel viera que no son nada y que a eso regresan los ídolos.

Por eso dice la Escritura “maldito el hombre que confía en el hombre” además de “porque somos polvo”. Eso de que no está mal confiar en un hombre “enviado” o “ungido” es un texto revuelto de aquellos que buscan justificar la fe en un hombre.

Dios es un Dios celoso. No admite rivalidad.

Hubo un día que los Israelitas torpemente perdieron el Arca del Pacto. Los filisteos la capturaron y la llevaron al templo de Dagón su dios. A la mañana siguiente, la estatua de Dagón estaba postrada delante del Arca de Jehová; los filisteos lo pusieron de nueva cuenta en su lugar, pero al día siguiente el cuadro que vieron los llenó de temor: postrada de nueva cuenta la estatua delante del Arca, pero ahora el puro tronco, con las manos y la cabeza cortada. (1a de Samuel 5:4). Dios no admite competencia ni rivalidad. Es único. Ese es el final de los ídolos con alma humana.

Cuando las cabezas de los becerros comienzan a caer. Muchos hay que se pierden y arrastran en su caída. Todos los que confiaron plenamente en ellos como si fueran Dios y llegan a tener plena conciencia de la realidad. Lloran amargamente, se deprimen por la gran decepción que sienten al descubrir lo vano de sus becerros. Peor aún; se alejan de Cristo culpándole de haber jugado con su fe como si Él se solazara en el extravío que los mismos idólatras buscan y forjan a voluntad. Si los que no conocen a Dios son juzgados por su conciencia en cuanto a la idolatría, ¿cuánto más somos culpables aquellos que teniendo conocimiento caemos en el mismo error? Romanos 1:20.

Cuando se tiene conocimiento, cada quien es responsable por lo que hace en el camino de Dios a pesar de que recibamos la palabra por cualquiera de los pastores o líderes religiosos. Y también a pesar de que haya alguien que creamos que puede intecercer por nosotros. Sobre todo en lo que se refiere a la gravedad de la IDOLATRIA. Nada nos salva de ello ante el juicio justo y divino. Nada puede justificarnos. La idolatría ya no tiene la cara que tuvo en Israel en aquellos tiempos y no nos hace falta regresar o afiliarnos a la iglesia católica para pecar en ella. La idolatría tiene un camuflaje casi perfecto, que de no tener a Dios en nuestra conciencia nos hacemos fácil presa; al grado de que podemos llegar a practicarla creyendo que le estamos dando la Gloria a Dios. No hace falta la tilma de la guadalupana en nuestros templos para ser idólatras, basta con tener en sumo respeto la figura de un becerro de oro. De ese tipo de prácticas, de esas Iglesias de los ídolos de oro, dice el profeta que debemos salir cuando hayamos comprendido la magnitud del error en que se encuentran o nos encontramos; cuando tengamos plena conciencia de que está en peligro nuestra salvación:

Salid de en medio de ella, pueblo mío, y salvad cada uno su vida del ardor de la ira de Jehová (Jeremías 51:45)

…Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes desus pecados, ni recibáis parte de sus plagas. (Apocalípsis 18:4)

Dios nos dé entendimiento, fe, y sobre todo… VALOR.

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http://bismarck77.obolog.com/idolatria-moderna-iglesia-actual-411175

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