LOS HOSPITALES


LOS HOSPITALES

Antes de la influencia de Cristo, hallamos que, en algunas culturas, había algunos lugares rudimentarios y diseminados, a los que era conducido el enfermo. Esto incluye hospitales militares para soldados romanos, y en la antigua Grecia, templos de Esculapio, donde abundaban las supersticiones y donde sacerdotes inescrupulosos se aprovechaban de los pacientes.[5]

La vida era cruel antes de la influencia de Cristo. El cuidado por los enfermos no útiles no era una prioridad. Por ejemplo, Plauto, un filósofo romano de la escuela egoísta, dijo: «Un hombre es un lobo para un hombre a quien no conoce».[6] Comentando sobre la caridad cristiana privada, el escritor John Jefferson Davis señala cuán cruel fue esa edad en el cuidado de los enfermos:

En el Imperio Romano precristiano, los hospitales solo existían para los soldados, gladiadores y esclavos. Los trabajadores manuales y otros pobres individuos carecían de lugar de refugio. Los hombres temían la muerte y tomaban muy poco interés por los enfermos, pero con frecuencia los sacaban de la casa y los abandonaban a su destino.[7]

Los hospitales, como los conocemos hoy, comenzaron gracias a la influencia del cristianismo. El amor y ejemplo de Jesucristo inspiró una nueva actitud hacia el cuidado de los enfermos. Aun hoy muchos de los hospitales reflejan su origen cristiano en sus nombres: Hospital Bautista, Presbiteriano San Lucas, Hospital de la Santa Cruz, etc. aun cuando, en algunos casos, el énfasis cristiano desapareció hace mucho.

Originalmente, muchos de los hospitales no tenían tanto de «fábricas de salud», ya que eran hosterías. Muchos de los primeros hospitales no estaban dedicados exclusivamente a ayudar a los enfermos; con frecuencia eran también lugares para dar refugio al pobre. Colin Jones, quien es conferenciante en el Departamento de Historia y Arqueología de la Universidad de Exeter, escribe: «Generalizando de una manera burda, basándose en materiales sumamente deficientes, parece probable que solamente los grandes hospitales en las poblaciones más grandes disfrutaban la presencia de médicos mucho antes de 1450 o 1500».[8] Podemos ver esta tendencia aun en épocas tan tardías como el siglo diecisiete, por lo menos en Francia. La definición de un hospital en el diccionario de Richelet, de 1680, es: «Un lugar para retirar a aquellos pobres que carecen de medios para vivir y donde se toma un cuidado particular en su salvación».[9]
Hasta el siglo diecinueve, los hospitales fueron utilizados por los pobres, no portodos. La gente que contaba con los medios podía ser tratada en su propio hogar. Los hospitales originales eran miserables, por muy bien intencionados que pudieron haber sido. En el siglo diecinueve, con el desarrollo de la bacteriologíapor Luis Pasteur y la cirugía antiséptica por Joseph Lister, ambos cristianos, los hospitales resultaron mucho más seguros y, por tanto, comenzaron a ser utilizados por la población en general. En un momento tendremos algo más que decir tocante a Luis Pasteur y su fe.
Asimismo en cuanto a la fe de Lister, era un cuáquero que escribió:
«Soy creyente de las doctrinas fundamentales del cristianismo».[10]
Por muy deficientes que hayan sido los hospitales originales, ellos dieron origen a los hospitales modernos. Desechemos a Cristo y no tendríamos los hospitales tal como los conocemos ahora. Después que Constantino legalizó el cristianismo en el siglo cuarto, los cristianos construyeron hospitales en muchos lugares, muchas veces, incluso, «en lugares remotos y peligrosos» para proporcionar refugio a peregrinos cristianos en viaje a la Tierra Santa; algunos de estos viajaban sin dinero, confiando en la generosidad «de otros cristianos que les albergarían».[11] Tales hospitales no estaban dedicados exclusivamente a dar refugio ni exclusivamente dedicados a la curación del enfermo.
En el año 325, además del reconocimiento oficial de la doctrina de la Trinidad tal como se enseña en las Escrituras, el Concilio de Nicea formuló una regla importante en la historia de los hospitales.
Determinó que dondequiera que se estableciera la Iglesia, se establecieran
también hospitales. l. Donald Snook, Jr., escribe: Muchos de los grandes hospitales tienen el origen en el período que siguió directamente al Concilio de Nicea en el
325 d.C., cuando a los obispos de la iglesia se les ordenó que fueran a la catedral de cada ciudad y fundaran un hospital. [12]
A San Basilio de Cesarea (329-379) se atribuye la fundación del primer hospital cristiano que se enfocó en el ministerio de curación del enfermo. George Grant dice que el hospital de Basilio fue el primer «hospital no ambulante»,[13] una edificio médico con camas; Grant dice que antes de Basilio todos los hospitales eran esencialmente «clínicas ambulantes». Roberto Margotta escribe acerca del hospital de Basilio:
Tenía tantas salas como enfermedades que tratar y parecía en sí una pequeña población; incluía una colonia de leprosos.
La regla del amor, implicaba también el cuidado y aliento del enfermo, así comprendía también leprosos, que previamente habían sido mantenidos en aislamiento.[14]
A una cristiana rica, Fabiola, discípula de San Jerónimo, se atribuye la construcción del primer hospital en el mundo occidental, en Roma, aproximadamente en el año 400 d.C. [15]
El hospital más antiguo que está en funcionamiento en la actualidad es el Hotel Dieu (Dios) en París, establecido por San Landry alrededor del año 600 d.C. [16] Este fue también un establecimiento médico. Snook dice: «Aun para pautas corrientes, a este primitivo hospital se le pudiera llamar centro médico, ya que abarca muchas de las variadas actividades necesarias para el cuidado del enfermo».[17]
El hospital más antiguo en el Nuevo Mundo todavía en existencia es el Hospital Jesús de Nazaret, en la ciudad de Méjico, establecido por Cortés en 1524.[18] En realidad, ha sido enorme la influencia del cristianismo en la salud, sobre todo en términos de cuidar al enfermo.
Durante la Edad Media, el deber y la caridad estaban inseparablemente unidos, de modo que la caridad era un deber. Esta fue la idea completa de «Los pobres de Cristo», basada en la parábola de las ovejas y los cabritos de Mateo 25. Los pobres de Cristo fueron los principales beneficiarios de la caridad cristiana. Colin Jones escribe:

Todo el movimiento del dar caritativo se predicó sobre la ecuación de Cristo y los pobres[…] Aunque la categoría de «pobres de Cristo», los pauperes christi era sin forma y de amplio alcance en la mente de los donantes medievales, la institución del hospital fue particularmente el objetivo privilegiado de la generosidad testamentaria. [19]

En contraste con la Edad Media influenciada por el cristianismo, durante la Revolución Francesa de fines del siglo dieciocho —cuando hubo una revuelta en contra de la Iglesia– el sistema hospitalario, en su esencia, quebró. Una tercera parte de los hospitales en Francia dejaron de funcionar. [2o] En realidad, bajo ese régimen ateo, «la caridad parecía haberse secado a una».[21] Jones agrega: «Las instituciones de caridad siempre han obrado bien en una era de fe».[22]

LOS HOSPITALES EN LOS ESTADOS UNIDOS

En los Estados Unidos, se fundaron los primeros hospitales, en gran medida, por cristianos. Antes del establecimiento del primer hospital -el Hospital Pensilvania, establecido en Filadelfia en 1751, que recibió gran impulso de los cuáqueros- había casas de caridad. Comenzadas por cristianos, eran refugios para los pobres y enfermos.

Establecidas en el siglo dieciocho, esas casas de caridad fueron las precursoras de los hospitales en Norteamérica y ayudaban a los pobres de la ciudad. La primera casa de caridad la fundó en Filadelfia en 1713 Guillermo Penn, el gran cuáquero. En sus inicios ella ayudaba solo a los cuáqueros pobres, pero en 1781 su ayuda se extendió a cualquiera que la necesitara.

Charles E. Rosenberg, profesor de historia y sociología de la ciencia en la Universidad de Pensilvania, ha escrito un libro excelente documentando la creación de hospitales en Norteamérica, titulado The Care of Strangers: The Rise of America’s Hospital System [El Cuidado del prójimo: Surgimiento del sistema hospitalario en Norteamérica]. Rosenberg escribe que los primeros hospitales en los Estados Unidos fueron «estructurados y motivados por las responsabilidades de la mayordomía cristiana».[23] Las casas de caridad estaban incuestionablemente infestadas de gérmenes. Ellas serían el último recurso para algún pobre hombre o mujer que no tenía otra alternativa. Se parecían más a los hospitales de la Edad Media que a los hospitales modernos.[24] Muchos de los residentes de las casas de caridad permanecerían en ellas hasta su muerte.
Muchos reformadores –casi todos cristianos- procuraron comenzar hospitales que ayudaran al enfermo pobre; pero no al enfermo crónico; de no ser así, resultarían también como las casas de caridad.[25] Un bostoniano defensor de los hospitales, escribió:
«Donde se practique el cristianismo, siempre debe ser considerado primer deber el visitar y sanar al enfermo».[26]
En los primeros hospitales norteamericanos no solo fue importante el bien físico sino también el bien espiritual. Por ejemplo, en el Hospital de Nueva York, «Había Biblias ubicadas en cada sala»,«El lenguaje profano, los juegos de cartas, el uso de bebidas alcohólicas eran razones suficientes para ser expulsado de los hospitales anteriores a la guerra». En la Casa Para los Pobres en Charleston, la asistencia a los cultos dominicales era obligatoria.[27]
La influencia cristiana en la fundación de los hospitales en este país es un hecho establecido. Como dijo un pastor en 1888, comentando sobre un hospital homeopático local, tal organización «en su trabajo diario es simplemente el propósito y la fe cristiana puestas en acción».[28]

Rosenberg señala que probablemente el factor más importante en la seguridad y salubridad de los hospitales fue la «profesionalización de las enfermeras».[29] Como veremos un poco más adelante, la devota Florence Nightingale tuvo mucho que ver en esto. Asimismo lo fueron los trabajos de Pasteur y Lister.

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[4]. Margotta, The Story 01Medicine [La historia de la medicina], p. 102.
[5]. Ibíd., pp. 52-57.
[6]. John Jefferson Davis. Your Wealth in the God’s World. p. 65.
[7]. Ibíd.
[8]. Colin Jones, The Charitable Imperative: Hospitals and Nursing in Ancient Regime and Revolutionary France [El imperativo de la caridad: Hospitales y enfermerías en el régimen antiguo y la Francia revolucionaria], Routledge, Londres y Nueva York, 1989, p. 12.
[9]. Citado en ibídem, p. 31.
[10]. Morris, Men ofGod-Men ofScience, p. 89.
[11]. I. Donald Snook, Ir., Hospitals: What They Are and How They Work [Hospitales:Lo que son y cómo funcionan]; An Aspen Publication, Rockville, MD,1981,p.3.
[12]. lbíd., p. 4.
[13]. George Grant, Third Time Around, p. 19.
[14]. Margotta, The Story ofMedicine, p. 102.
[15]. lbíd.
[16]. lbíd.
[17]. lbíd.
[18]. lbíd.
[19]. Jones, The Charitable lmperative, pp. 1,2.
[20]. lbíd., p. 6.

[21]. lbíd.  . No obstante, el cuidado de los enfermos mentales -que antes de la Revolución Francesa había sido comenzado por la Iglesia- fue convertido en tratamiento médico por causa de la Revolución (Véase lbíd., p. 21).
[22]. lbíd., p. 37.
[23]. Charles E. Rosenberg, The Care ofStrangers: The Rise of America’s Hospital System [El cuidado del prójimo: Surgimiento del sistema hospitalario en Norteamérica),Basic Books, Inc. Publishers, Nueva York, 1987, p. 8.
[24]. [bid., p. 15.
[25]. [bid., p. 23.
[26]. Citado en ibídem, p. 20.
[27]. [bid., p. 35.
[28]. Citado en ibídem, p. 266.
[29]. [bíd., p. 8.

Bibliografía

Dr. James Kennedy & Jerry Newcombe.Y que si Jesús no hubiera nacido?. Editorial Caribe. Páginas 192-198.

Fallece la testigo de Jehová argentina que rechazó una transfusión


Fallece la testigo de Jehová argentina que rechazó una transfusión

Luis Santamaría

Ha muerto la testigo de Jehová argentina que agonizaba en un hospital después de negarse a recibir una transfusión de sangre después de un grave accidente, tal como publicábamos hace unos días en Info-RIES. María Menguele, de 74 años, fue atropellada el pasado 27 de marzo por un colectivo de la Tamse en barrio San Vicente de Córdoba (Argentina). Finalmente falleció en la noche del 31 de marzo en el Hospital de Urgencias a raíz de un paro cardiorrespiratorio, tal como informa La Mañana de Córdoba.

Falleció la mujer testigo de Jehová que fue embestida por un colectivo de la línea T de Tamse y se negó junto a su familia a recibir una transfusión de sangre. María Menguele permanecía internada en el hospital de Urgencias y el deceso se produjo a raíz de un “paro cardiorrespiratorio”. El accidente se produjo el 27 de marzoen la intersección de calles Agustín Garzón y Diego de Torre de barrio San Vicente.

Según detalla el medio argentino 26 Noticias, si bien el deceso se produjo el domingo 31 de marzo como consecuencia del paro cardiorrespiratorio que padeció la mujer, el hecho fue confirmado en la mañana del 1 de abril por fuentes del hospital municipal.

Entre la ética y la legalidad

Desde el Comité de Bioética del hospital informaron de que los profesionales que atendían a la mujer, adepta de los testigos de Jehová, “tuvieron que admitir su expresión de voluntad”, en los términos de la Ley 26529 (Derechos del Paciente en su Relación con los Profesionales e Instituciones de la Salud). El artículo 2, inciso “E” de la Ley 26529 establece el principio de “autonomía de la voluntad”, según el cual “el paciente tiene derecho a aceptar o rechazar determinadas terapias o procedimientos médicos o biológicos, con o sin expresión de causa”.

Por su parte, el director de la Maestría en Bioética de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), Alberto Sassatelli, precisó a la prensa que, en virtud de la autonomía del paciente, “cada uno es dueño de su cuerpo y de sus creencias, y puede disponer de ellas”. “Esa voluntad tiene primacía por sobre cualquier otra consideración”, precisó el académico al comentar lo sucedido con la mujer que, en virtud de sus creencias, se negó a recibir una transfusión de sangre.

Tras el accidente, la mujer, que había llegado consciente al hospital, manifestó su negativa a una transfusión, lo que después fue refrendado por familiares con la firma de un documento, como lo prevé la ley, que libera a los médicos de las consecuencias que pudieran derivar de esa determinación.

Tratamientos alternativos a la transfusión

Antes de la muerte de la anciana obstetra, el jefe de guardia del centro hospitalario, Maximiliano Citarelli, había confirmado que la mujer presentaba “un síndrome anémico importante” y estaba en “coma farmacológico”, tal como leemos en Rosario 3. “Se encuentra con lesiones, con un importante sangrado y los métodos alternativos a la transfusión sanguínea que se están usando producen una reposición más lenta de sangre que con la transfusión”, detalló.

Según publica La Voz del Interior, José Seirano, del Comité de Enlace de los Testigos de Jehová, indicó que la mujer, quien era obstetra, firmó un documento médico en el que solicitaba que no se la trasfundiera. “Es una posición que se toma de forma individual, no es obligatorio para todos los testigos de Jehová”, indicó Seirano.

Antecedente en el país

El último caso sobre este tema ocurrió en junio de 2012, en la ciudad de Buenos Aires, según informa La Voz del Interior. Pablo Albarracini, un joven testigo de Jehová que fue baleado durante un robo, se negaba a recibir una transfusión de sangre por razones religiosas, mientras estaba internado en la Clínica Bazterrica.

El hombre de 38 años había firmado un documento, rubricado ante escribano público, en el que se negaba a recibir transfusiones de sangre en caso de necesitarla. Su padre recurrió a la Justicia para habilitar la práctica médica, pero la Corte Suprema de Justicia de la Nación ordenó que se respetara la decisión del joven de no recibir sangre. Finalmente, Pablo fue dado de alta, y se repuso.

“Pablo tiene la visión del ojo izquierdo reducida y la mitad del cráneo hundido; se lo reconstruirán con cirugía plástica, pero neurológicamente está perfecto. Mantiene conversaciones y camina. Perdió 20 kilos mientras estuvo internado”, dijo el padre, cuando el joven salió de la clínica. A Pablo debían realizarle una cirugía para extraer la bala ubicada en la base de su cerebro.

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