Los hombres son más narcisistas que las mujeres, según un estudio


Los hombres son más narcisistas que las mujeres, según un estudio

Son más propensos a explotar a los demás y a mostrar deseo de poder

Universidad de Buffalo/T21

Los hombres son más narcisistas que las mujeres, o al menos lo muestran más, según un estudio estadounidense. Las diferencias son especialmente grandes en que los hombres son más propensos que las mujeres a explotar a los demás y sentirse con derecho a privilegios. También muestran más firmeza y deseo de poder. En lo único en lo que no hay diferencias es en la exhibición de vanidad.

Con tres décadas de datos de más de 475.000 personas, un nuevo estudio sobre el narcisismo realizado en la Universidad de Buffalo (Nueva York, EE:UU.) revela que los hombres, en promedio, son más narcisistas que las mujeres. 

Publicado en la revista Psychological Bulletin, el estudio recopila 31 años de investigación sobre el narcisismo y revela que los hombres obtienen de forma sistemática notas más altas en narcisismo a lo largo de múltiples generaciones, y sin importar la edad. 

“El narcisismo está relacionado con diversas disfunciones interpersonales, incluyendo la incapacidad de mantener relaciones saludables a largo plazo, el comportamiento poco ético y la agresión”, señala en la información de la universidad la autora principal Emily Grijalva, profesora ayudante de organización y recursos humanos en la Escuela de Administración de Empresas. 

“Al mismo tiempo, el narcisismo aumenta la autoestima, la estabilidad emocional y la tendencia a emerger como un líder”, explica. “Examinando las diferencias de género en el narcisismo, puede que seamos capaces de explicarlas.” 

Los investigadores examinaron más de 355 artículos de revistas, tesis, manuscritos y manuales técnicos, y estudiaron las diferencias de género en los tres aspectos del narcisismo: liderazgo/autoridad, ostentación/exhibicionismo y la titularidad, es decir, el sentirse con derecho a ciertos privilegios. 

Encontraron la mayor brecha en este último, lo que sugiere que los hombres son más propensos que las mujeres a explotar a los demás y sentirse con derecho a privilegios. 

La segunda mayor diferencia estuvo en el liderazgo/autoridad. “En comparación con las mujeres, los hombres muestran más firmeza y deseo de poder”, dice Grijalva. “Pero no hubo diferencia en el aspecto del exhibicionismo, es decir, que ambos sexos son igualmente propensos a mostrar vanidad.”

 

Edad 

Además, el estudio analizó datos de estudiantes universitarios entre 1990 y 2013, y no encontró pruebas de que ninguno de los dos géneros se haya vuelto más narcisista con el tiempo. 

La investigación ha demostrado que las diferencias de personalidad, como el narcisismo, pueden surgir de los estereotipos y las expectativas de género que se han arraigado en el tiempo. Los autores especulan que la persistente falta de mujeres en puestos de liderazgo de alto nivel puede provenir en parte de la disparidad entre los estereotipos de la feminidad y el liderazgo. 

“Las personas tienden a observar y aprender los roles de género desde una edad temprana, y pueden encontrarse con rechazo si se desvían de las expectativas de la sociedad”, explica Grijalva. “En particular, las mujeres suelen recibir duras críticas si son enérgicas o muestran autoridad, lo que presiona a las mujeres, más que a los hombres, para que repriman las manifestaciones de comportamiento narcisista.” 

Futuras investigaciones podrían analizar más a fondo los factores sociales, culturales o biológicos que contribuyen a estas diferencias de género.

 

Referencia bibliográfica: 

Emily Grijalva, Daniel A. Newman, Louis Tay, M. Brent Donnellan, P. D. Harms, Richard W. Robins, Taiyi Yan. Gender differences in narcissism: A meta-analytic review. Psychological Bulletin (2015). DOI: 10.1037/a0038231

Hombres y mujeres procesan las emociones de forma diferente


Hombres y mujeres procesan las emociones de forma diferente

¿Hay diferencias de género a la hora de procesar las emociones? Este fue el punto de partida de la investigación desarrollada por la Universidad de Basilea (Suiza) y cuyos resultados recoge la revista Journal of Neuroscience. Estudios anteriores han demostrado que las mujeres ven los eventos a nivel emocional mucho más estimulantesemocionalmente hablandoque los hombres. Además, teniendo en cuenta que las emociones influyen en nuestra memoria puesto que cuanto más emocional es la situación más probabilidad hay de que la recordemos, los científicos intentaron averiguar si era posible que las mujeres superaran a los hombres en las pruebas de memoria teniendo en cuenta esta circunstancia.Así, realizaron un experimento con un total de 3.398 participantes relativo a pruebas de memoria respecto a situaciones neutrales, negativas y positivas a nivel emocional. Así, las mujeres fueron capaces de recordar mucho mejor que los hombres cuando las situaciones eran especialmente negativas, circunstancia que volvió a repetirse cuando se trataba de imágenes positivas. Las mujeres recordaban con mucho mejor detalle las situaciones positivas que los hombres.“Esto sugiere que las diferencias que dependen del género en el procesamiento emocional y la memoria se deben a diferentes mecanismos”, explica Annette Milnik, coautora del estudio.

A la par que realizaban el experimento, monitorizaron la actividad cerebral de 696 sujetos, descubriendo que, entre las mujeres, la actividad cerebral se disparaba cuando se relacionaba con un contenido emocional con gran carga negativa. “Este resultado apoyaría la creencia común de que las mujeres son emocionalmente más expresivas que los hombres”, aclara Klara Spalek, líder del estudio.

Crédito imagen: MCN, Universidad de Basilea

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¿Hombre o mujer? Microestructuras neuronales definen nuestra identidad sexual


¿Hombre o mujer? Microestructuras neuronales definen nuestra identidad sexual

Un descubrimiento señala que la transexualidad tiene una base biológica

Marta Lorenzo

Sentirse hombre o mujer no siempre coincide con el sexo biológico. ¿Por qué razón? Un estudio de la Universidad Médica de Viena ha revelado que la causa podría estar en el cerebro. En él se ha descubierto que hombres y mujeres poseen ciertas microestructuras de conexiones neuronales diferenciadas. Y que esas microestructuras, en el caso de los transexuales, se sitúan en una posición intermedia entre ambos sexos. El hallazgo, como otros realizados previamente sobre cerebro y transexualidad, sugiere que esta condición humana tiene una base biológica. Por Marta Lorenzo.

Latransexualidad se define como la identificación de una persona con el sexo opuesto a su sexo biológico, y es una condición quesocialmente no suele comprenderse bien. La ciencia, sin embargo, ha dado en los últimos tiempos algunas respuestas a esta característica.Por ejemplo, en 2012, un equipo de investigadores de varios centros españoles, tras analizar el grosor de la corteza cerebral de personastransexuales, descubrió que se da unafeminización en dicha corteza en el caso de hombres que se sienten mujeres, y ciertas diferencias en las estructurassubcorticales cerebrales de las mujeres que se sienten hombres.Ahora, otro estudio realizado en la Universidad Médica de Viena por varios neurocientíficos ha demostrado que la identidad sexual (el hecho de sentirse hombre o mujer, independientemente del sexo biológico que en realidad se tenga) se refleja en la forma de las conexiones neuronales entre diversas regiones cerebrales.

Diferencias cerebrales

Mientras que el sexo biológico se manifiesta generalmente en el aspecto físico, la identidad individual de género no es siempre discernible con claridad.

Dado que el cerebro es el responsable de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones, diversos centros de investigación de todo el mundo están buscando la representación neuronal de la identidad sexual.

Dirigido por el investigador Rupert Lanzenberger y publicado en la prestigiosa revista Journal of Neuroscience, el presente estudio halló conexiones neuronales relacionadas con la percepción de la identidad de género.

En la investigación participaron personas transexuales y otros sujetos de un grupo de control femeninos y masculinos, que se sentían identificados con su sexo biológico. Los cerebros de todos ellos fueron examinados con la técnica de tomografía de resonancia magnética (TRM), que consiste en influir en los átomos de hidrógeno presentes en el organismo (en este caso, en el cerebro) con campos magnéticos. La respuesta de dichos átomos da información sobre el tejido en que estos se encuentran. Mediante un ordenador, esa respuesta es interpretada para generar representaciones de dichos tejidos.

Este análisis reveló, por un lado, que existen diferencias significativas en la microestructura de las conexiones cerebrales entre hombres y mujeres. Por otro, que las conexiones cerebrales de las personas transexuales estarían en una posición intermedia entre las de ambos sexos.

En tercer lugar, el estudio permitió detectar una fuerte relación entre esas redes de conectividad neuronal y los niveles de testosterona medidos, en la sangre de los individuos sometidos a este estudio.
Según Lanzenberger, todos estos resultados “sugieren que la identidad sexual está reflejada en la estructura de las redes neuronales que se forman bajo la influencia moduladora de las hormonas sexuales, en el transcurso del desarrollo del sistema nervioso”.

Una condición biológicaEn la investigación de 2012, realizada como se ha dicho por científicos españoles, se llegó a una conclusión similar. Según los investigadores, en las personastransexuales el desarrollo cerebral se habría visto condicionado en el “momento en que se produjo unaasimetría en el efecto de losandrógenos, las hormonas sexuales masculinas”.Como consecuencia, el grosor de la corteza cerebral de hombres que se sienten mujeres sería diferente respecto al resto de varones y similar al grosor de la corteza femenina. En el caso de las mujeres transexuales, dado que no había diferencias respecto a las demás mujeres en lo que a grosor de la corteza se refiere, se descubrió que uno de los núcleos subcorticales del cerebro de estas pacientes sí mostraba una masculinización, ya que su volumen era similar al masculino.

Los hallazgos fueron realizados en este caso por medio de técnicas de neuroimagen. Estos dos trabajos sugieren que la condición humana de la transexualidad tendría una raíz biológica.

Más claves en el síndrome del miembro fantasma

En 2008, otra investigación más, en este caso realizada por expertos de la Universidad de California en San Diego (EEUU) descubrió que los transexuales que han modificado su condición sexual de hombre a mujer mediante la extirpación del pene padecen el conocido como “síndrome del miembro fantasma ” (sensación de que un miembro que ha sido amputado sigue conectado al cuerpo y funcionando con el resto de éste) en mucha menor medida que los hombres que han sufrido la extirpación del pene por otras causas.

Los investigadores sugirieron entonces que esta diferencia podía deberse a que exista una imagen predeterminada de género específico en el cerebro de los transexuales que no se corresponda con el género externo. Afirmaron asimismo que antes del nacimiento, el cerebro de estas personas habría desarrollado una imagen del cuerpo que podría no corresponderse en todos los casos con la expresión fisiológica del individuo.

Este hecho permitiría comprender mejor el mecanismo por el cual existe la transexualidad, que por tanto debería ser entendida no como una “anomalía”, sino como una parte natural del espectro del comportamiento humano, concluyeron los científicos.

 

Referencias bibliográficas:Kranz GS, Hahn A, Kaufmann U, Küblböck M, Hummer A, Ganger S, Seiger R, Winkler D, Swaab DF, Windischberger C, Kasper S, Lanzenberger R. White matter microstructure in transsexuals and controls investigated by diffusion tensor imaging. Journal of Neuroscience (2014). DOI: 10.1523/JNEUROSCI.2488-14.2014.Leire Zubiaurre-Elorza, Carme Junque, Esther Gómez-Gil, Santiago Segovia, Beatriz Carrillo, Giuseppina Rametti y Antonio Guillamón. Cortical Thickness in Untreated Transsexuals, Cerebral Cortex (2012). DOI:10.1093/cercor/bhs267.

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Extr de

Qué Hace El Hombre En Su Salvación?


Qué Hace El Hombre En Su Salvación?

A muchas personas que ignoran las doctrinas reformadas les encanta representar equivocadamente la doctrina de la salvación calvinista. Ellos argumentan-y así enseñan a otros- que el calvinismo hace del hombre un robot. Es decir, dicen que el calvinismo pinta al hombre como una máquina sin sentimientos ni emociones, a la cual Dios toma y lo salva por la fuerza. Inclusive afirman que el calvinismo niega que el hombre tenga una voluntad propia.

Sin embargo, debemos afirmar que esta no es, ni ha sido, la posición reformada con respecto al hombre y a su salvación. El calvinismo afirma que el hombre es un ser con una voluntad propia la cual ejerce libremente. La diferencia con la posición sinergista de la salvación es que el calvinismo afirma que esa voluntad humana depende de la naturaleza del hombre. Creo que fue Jonathan Edwards quien ilustró este concepto muy claramente: “Si colocamos dos platos frente a un león, uno con pasto y otro con carne, por lógica sabemos que el animal escogerá la carne. El león no tomará el pasto porque su naturaleza es carnívora no herbívora.” Lo que Jonathan Edwards quería mostrar es que filosóficamente argumentar que la voluntad del hombre era libre era una falacia. Porqué? Porque la voluntad del hombre está sujeta a la naturaleza de cada individuo (Freedom of the Will). La voluntad del hombre, argumentaba Edwards, está determinada por los deseos de su corazón o de su mente.

Entonces, el calvinismo afirma que el hombre sí tiene una voluntad, sin embargo esa voluntad está determinada por la naturaleza del hombre. Y a diferencia de los no-reformados, quienes afirman que el hombre es un pecador pero que su condición no es tan grave y que por lo tanto aún puede desear hacer el bien, los reformados vemos en las Escrituras que el hombre está muerto espiritualmente. El calvinismo afirma que el hombre es un pecador por naturaleza, lo cual implica que es un esclavo del pecado. Todos los hombres pecan, como escribió Salomón (1 Reyes 8:46), y esa es la más clara evidencia de que el pecado es su amo. Tenemos en las Escrituras pasajes como los siguientes,

  • 1 Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, 2en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, 3 entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por hijos de ira, lo mismo que los demás.” Efesios 2: 1-3
  • 9 ¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado. 10 Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; 11 No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. 12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” Romanos 3: 9-12
  • 1 Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables; No hay quien haga el bien. 2 Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, Para ver si había algún entendido, Que buscara a Dios. 3 Todos se desviaron, a una se han corrompido; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” Salmo 14: 1-3
  • Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.” Juan 8: 34

Noten el lenguaje utilizado por Jesús en la última cita. El Señor habla de esclavitud, argumentando que los hombres tienen un amo que es el pecado. Imagínense que pensaría la audiencia original al escuchar estas palabras! Jesús está hablando de esclavitud, en tiempos en donde no era nada bueno ser esclavo de alguien. Los esclavos no tenían derechos. Ellos no podían hacer nada que sus amos no les permitieran. Sus vidas dependían de lo que sus amos hicieran con ellos. Y Cristo afirma que el hombre tiene un amo…el pecado. Y este amo es cruel y no le permitirá al hombre hacer otra cosa que no sea pecar.

Pero, no sólo el pecado domina al hombre, sino que él mismo tiene un corazón tan duro que lo único que desea es pecar. Ese es su mayor deleite. El hombre natural no quiere someterse a Dios, sino que desea regir su vida por los deseos de su corazón. Y esto es lo que vemos en las palabras de Pablo y en el Salmo 14. Es por ello que la Biblia habla del corazón del hombre como una piedra, para decir que está muerto. Como no hay vida en una piedra, el corazón del hombre natural está desprovisto de vida espiritual (Ef 2:1-3).

Cuando el calvinismo habla del hombre, no lo hace refiriéndose a él como un robot, sino lo hace como el de un ser cuya voluntad está determinada por su naturaleza, la cual determina además las prioridades y deseos de un hombre. Es la naturaleza la que determina los deseos, y son los deseos los que mueven la voluntad de un hombre. Entonces, si la naturaleza del hombre natural es pecaminosa, es decir que está esclavizada al pecado, esa naturaleza determinará sus deseos. Y esto fue lo que afirmó el Señor! Si uno es esclavo del pecado, lo que deseará es pecar (Juan 8:34). Su naturaleza lo llevará a deleitarse pecando y a que su voluntad se mueva a favor del pecado.

Ahora, si alguien quiere afirmar, como muchos no reformados, que esa es la verdadera condición del hombre natural, pero que aún queda en él esa capacidad para elegir hacer el bien, como si un esclavo por un momento pudiera hacer algo fuera de lo que su amo le ordenara a hacer, la Biblia se encarga de aplastar sus argumentos. Pablo, especialmente, afirma que esa naturaleza pecaminosa es tan perversa que no le permite al hombre obedecer a Dios, pero además se une al deseo del hombre natural de no obedecer los mandamientos de Dios (Romanos 8: 7-8). Entonces, no sólo es un esclavo, sino que su esclavitud es en parte voluntaria. El hombre alegremente se somete a la esclavitud del pecado. Prefiere esto a someterse a Dios y a Sus leyes. Y es por eso que el mismo apóstol llama al hombre natural, un muerto espiritual.

Qué puede hacer un muerto? Absolutamente nada. Como decía Machen, “Así como un muerto físico no puede hacer nada físico precisamente porque está muerto; entonces, el muerto espiritual no puede hacer nada que sea espiritual” (What is Faith).

Si ese es el estado o la condición del hombre natural, entonces qué puede hacer el hombre para salvarse? Y la respuesta es obvia: El hombre natural no puede hacer nada para ser salvo…ni lo quiere. El hombre natural no cree que necesita ser salvo. Él está ciego espiritualmente y por lo tanto no puede ver la precaria condición en la que se encuentra. Qué debe ocurrir para que un hombre en esas condiciones pueda ser salvo? Debe ocurrir un cambio en él. A este cambio la Biblia lo llama el nuevo nacimiento o la regeneración.

Jesús tuvo una conversación con un fariseo al respecto. En Juan 3 vemos al Señor conversando con Nicodemo sobre el nuevo nacimiento, requisito para poder entrar en el reino de los cielos. En esta conversación queda claro que el Señor utiliza la metáfora del nacimiento para ilustrar algo con respecto al reino. Así como nadie puede nacer por sus propia voluntad, tampoco puede nacer de nuevo un hombre por su propia voluntad. Ningún hombre ha tenido parte en la decisión de ser concebido, o de escoger su sexo, o sus padres, o de escoger el día de su nacimiento. Eso depende de Dios, el Rey soberano. De la misma manera el nuevo nacimiento no depende de la voluntad del hombre, sino de Dios. Es lo mismo que escribió el apóstol Juan,

  • 12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.“

Cómo ocurre este nuevo nacimiento? De pasajes como Ezequiel, Jeremías, y Juan, notamos que este es un acto soberano de Dios. Y Dios lo lleva a cabo primero llamando a un pecador por medio del evangelio. Esto es lo que escribió Santiago en su epístola, “17 Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.18 El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas” (Santiago 1: 17-18). Es Dios quien de Su voluntad hace nacer de nuevo a un pecador, pero lo hace por medio de la predicación del evangelio.

Cuando la predicación de la palabra de Dios llega a un hombre al que Dios ha determinado hacer nacer de nuevo, el Espíritu Santo cambia su corazón de piedra por uno de carne. La Biblia describe este cambio de varias formas también, por ejemplo, como abrir los ojos, o los oídos, o abrir el entendimiento. Por ejemplo, en el libro de Hechos tenemos este relato,

  • Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía.” Hechos 16: 14

En ese nuevo corazón Dios escribe Su ley, pero además le da al pecador a Su Espíritu Santo para que éste pueda obedecer esa Ley. Además, le otorga la fe (Ef 2:8) y el arrepentimiento (2 Timoteo 2:25) como parte de los frutos iniciales de ese nuevo nacimiento para que creyendo en Jesucristo pueda ser justificado, reconciliado y así poder ser adoptado por Dios. A todo esto se le denomina la regeneración o el nuevo nacimiento. Qué hace el hombre en este proceso? Nada!

El hombre es el receptor de las acciones soberanas divinas. Pero, a diferencia de lo que dicen de la teología reformada, el calvinismo afirma que el hombre ejerce ciertas acciones en este nuevo nacimiento. Con este nuevo corazón, el cual ya no es de piedra, sino que está vivo, el hombre puede responder a la fe y al arrepentimiento que Dios le ha otorgado al pecador. Con el corazón antiguo lo único que podría hacer es rechazar ese regalo divino (Rom 8: 7-8), porque está muerto espiritualmente y no puede discernir las cosas espirituales (1 Corintios 2:14). Dios cambia el corazón y le da al Espíritu Santo precisamente para que pueda obedecerle y responder a estos regalos. Con ese nuevo corazón el hombre puede afirmar a viva voz: “Jesucristo es el Señor.” Pero esto es consecuencia de lo que Dios ya hizo, no es lo que origina el nuevo nacimiento. Noten como lo describe Juan,

  • Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, ha nacido de Dios [esta es una traducción literal del griego]; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él.” 1 Juan 5:1

La fe que es declarada por un pecador en Jesucristo demuestra que Dios lo ha regenerado antes. Esa declaración no es lo que hace que Dios lo regenera, sino que es la evidencia que Dios ha hecho algo en el corazón de un pecador.

La fe, entonces, no precede al nuevo nacimiento, sino que para que un hombre pueda tener fe debe haber nacido de nuevo. Y esto es algo que sólo Dios puede hacer. Y es por ello que la verdad de la doctrina de la perseverancia de los santos [doctrina que afirma que un hombre que ha nacido de nuevo no puede perder su salvación] es tan clara. Si Dios ha decidido hacer nacer de nuevo a un hombre para salvarlo, este propósito no puede ser roto.

Si Dios regenera a un hombre con el propósito de que éste vaya a Cristo, entonces ese pecador no puede perderse nunca. Esto es lo que enseñó el Señor mismo,

  • 37 Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. 38Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. 39 Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. 40 Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. 41 Murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendió del cielo. 42 Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo, pues, dice éste: Del cielo he descendido? 43 Jesús respondió y les dijo: No murmuréis entre vosotros. 44 Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.” Juan 6: 37-44

Si Dios lleva a un hombre a Cristo, regenerándolo, y dándole al Espíritu Santo para que éste pueda obedecer sus mandamientos y ser santificado, entonces ese hombre no puede perderse. Es más Cristo dice en este pasaje que todos esos hombres que el Padre le entrea en sus manos no se perderán jamás, sino que serán resucitados en el día postrero.

Qué hace el hombre en su nuevo nacimiento? Nada! El hombre responde a las acciones de Dios. La fe viene luego de que el corazón de un hombre ha sido cambiado con el fin de que pueda ser aceptada y experimentada. Sin embargo, en su vida luego de haber sido regenerado, el hombre tiene una participación, luchando contra el pecado, vigilando su salvación con temor y temblor. Y todo esto, “porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Filipenses 2:13). El hombre regenerado hace buenas obras porque estas han sido preparadas, “de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:10). La salvación es de Jehová! Pero una vez regenerado ese hombre actúa en relación a lo que Dios le ha dado.

Termino citando las palabras de J. Gresham Machen,

…el nuevo nacimiento o (como lo llama Pablo) la nueva creación. En ese acto no hay contribución del hombre que ha nacido de nuevo. Y no era de esperarse! Un hombre que está muerto-ya sea físicamente o “en sus delitos y pecados”-no puede hacer nada, por lo menos en la esfera en la que está muerto. Si pudiera hacer algo en esa esfera, entonces no estaría muerto…Pero el nacimiento está seguido de vida; y a pesar de que el hombre no es activo en su nacimiento, él es activo en la vida que sigue. Así mismo ocurre en el reino espiritual.” What is Faith? Página 208

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