Guerras de ayer, de hoy ¿y de mañana?


Guerras de ayer, de hoy ¿y de mañana?
10 mayo 2016 Jesús A. Núñez Villaverde

guerra_ninos_gaza-1024x341

La sombra de niños palestinos en un muro acribillado por las balas en Gaza. Odd Andersen/AFP/Getty Images

Llevamos mucho tiempo metidos en ellas y, sin embargo, ni siquiera tenemos un concepto consensuado para definirlas. Guerra, conflicto armado, contienda, conflagración, cruzada, guerrilla, combate, terrorismo, insurgencia, pelea, lucha, enfrentamiento, refriega, ofensiva, hostilidades… Todo parece valer para reflejar un choque violento entre dos o más actores combatientes, siguiendo un plan de operaciones que habitualmente persigue un objetivo político y en el que se produce un determinado número de víctimas mortales (y en fijar esa cifra suele estar el punto de discrepancia entre las diferentes fuentes de referencia, de tal manera que para unos habría algo más de 30 conflictos violentos en el mundo y para otros más de 300).

Irán y la amenaza de un ataque de PEM


Irán y la amenaza de un ataque de PEM
artículo por Tom Robinson

EMP_Pulse_map.jpg.crop_display

Ahora que Estados Unidos firmó un acuerdo nuclear con Irán, la pregunta más inquietante es lo que hará esta nación una vez que adquiera armas nucleares. Algunos están alarmados ante la posibilidad de un devastador ataque, capaz de herir mortalmente y en un instante a toda una nación.

Fuente: Shaun Venish
Tras ser anunciado el tratado nuclear de EE. UU. con Irán, en el cual se le permite al estado islámico chií continuar con su programa nuclear, el régimen iraní rebosaba de alegría. En una ceremonia militar que se llevó a cabo el 30 de agosto de 2015, el ministro de defensa iraní se jactó diciendo:
“Hoy día [la nación de] Irán ha adquirido tal estatus, que las superpotencias se han rendido ante ella debido a su magnificencia, perseverancia, resistencia y unidad. A pesar de su gran orgullo, el régimen de la arrogancia [Occidente, liderado por los Estados Unidos] se sentó humildemente detrás de la mesa de negociaciones y reconoció los derechos de la nación iraní” (citado en “Iranian Regime Celebrates Its Victory in Nuclear Agreement” [El régimen iraní celebra su victoria en el acuerdonuclear], Instituto de Investigaciones de Medios de Información en Medio Oriente, sept. 4, 2015).
Aún más, “un alto general iraní les dijo a sus tropas que se preparen para un simulacro militar masivo . . . que los Estados Unidos y los sionistas deberían saber que la Revolución Islámica continuará mejorando su preparación hasta derrotar a Israel y liberar a Palestina” (citado por Paul Alster, “Iran Thumbs Nose at US Even as Obama Rallies Support for Nuke Deal” [Irán menosprecia a EE. UU. a pesar de que Obama apoya el tratado nuclear], Fox News, sept. 3, 2015).
Mientras tanto Dick Cheney, el exvicepresidente de Estados Unidos, advirtió en un artículo que apareció en el periódico estadounidense The Wall Street Journalque “el acuerdo de Obama llevará a un Irán armado nuclearmente, a una carrera de armas nucleares en el Medio Oriente y, más que seguro, a la detonación de un arma nuclear por primera vez desde Hiroshima y Nagasaki” (“Restoring American Excepcionalism” [Cómo restaurar la excepcionalidad de Estados Unidos], ago. 28, 2015).
Indudablemente, es terrible imaginarse a Irán o a alguna otra potencia o grupo utilizando armas atómicas contra el diminuto Estado judío de Israel o los Estados Unidos, al otro lado del mundo. Pero puede que esto termine aún peor de lo que nos imaginamos.
¿Peor que detonar una bomba nuclear
en una ciudad?
Un comentario aparecido en The Wall Street Journal años atrás, escrito por Brian Kennedy, que en ese tiempo era miembro de la Agencia Independiente de Defensa de Misiles, afirmó: “Imagínese este escenario: un buque de carga común y corriente que se dirige a Nueva York o Los Ángeles lanza un misil desde su casco o desde un contenedor que se ha bajado al mar. Este explota en un área densamente poblada; un millón de personas mueren incineradas; el buque a continuación se hunde; nadie asume responsabilidad; no hay evidencia sólida de quién estuvo detrás del atentado y, por lo tanto, no hay nadie a quien lanzarle un contraataque.
“Pero aunque tal escenario suene espantoso, hay uno aún peor. Imaginémonos que ese buque de carga lanza un misil Shahab-3 armado nuclearmente desde la costa de los Estados Unidos, y este misil explota a 480 km sobre Chicago. La detonación nuclear en el espacio crea un pulso electromagnético (PEM).
“Los rayos gama de la explosión . . . generan tres clases de pulsos electromagnéticos dañinos que destruyen permanentemente los aparatos electrónicos, los componentes electrónicos de algunos automóviles y, aún más importante, los cientos de miles de enormes transformadores que distribuyen electricidad a lo largo de Estados Unidos . . . Luces, refrigeradores, estaciones de bombeo de agua, televisores y radios dejan de funcionar. No tenemos forma de comunicarnos ni la habilidad de proveer alimento y agua para 300 millones de estadounidenses.
“Esto se conoce como un ataque de PEM, y tal ataque prácticamente haría retroceder a los Estados Unidos hasta la tecnología de comienzos del siglo xix . . .
“El sentido común sugiere que, sin alimento ni agua, las personas que podrían morir de hambre y como resultado del colapso social podrían muy bien contarse por millones.Seamos claros: un ataque exitoso de PEM a los Estados Unidos tendría consecuencias catastróficas en el país, por decir lo menos. Incluso uno que solo afectara parte del país podría paralizar la economía por años” (“What a Single Nuclear Warhead Could Do” [Lo que una sola cabeza nuclear podría hacer], nov. 24, 2008, énfasis nuestro en todo este artículo).
Efectos de la detonación
de un arma de PEM
Los efectos de una detonación de PEM dependen de varios factores. Uno es la altitud. La Fundación Heritage, que se ha esforzado por llamar la atención del público para que comprenda la seriedad de este peligro, estima que una sola detonación de PEM a una altitud de 480 kilómetros sobre Kansas afectaría virtualmente a todo Estados Unidos continental, México y otros países vecinos.
A una altitud de 190 kilómetros, una detonación de PEM afectaría a la mayor parte de Estados Unidos continental, a excepción de los estados litorales. A una altitud de 50 kilómetros, devastaría entre 8 y 10 estados (vea el gráfico a la derecha).
Otros factores claves son cuán poderosa es el arma y la distancia. Mientras más poderosa sea el arma, mayor es la explosión electromagnética y, por lo tanto, mayor es el daño. Y mientras más cerca de los aparatos eléctricos sea la detonación, mayor es el poder destructor del pulso electromagnético.
Los expertos en defensa misil advierten que una manera bastante barata de infligir daño fatal a una nación del tamaño de los Estados Unidos, sería detonar tres o cuatro armas de PEM de mediana potencia espaciadas equitativamente a una altitud apropiada por sobre el país, una capacidad que probablemente estará al alcance de Irán y otras naciones nucleares, como por ejemplo Corea del Norte, dentro de poco.
Los expertos advierten sobre la probabilidad de que muchos aparatos eléctricos que estén dentro del área de alcance de un arma de PEM, a menos que estén protegidos específicamente, queden inutilizados de inmediato. Esto incluye los componentes eléctricos de automóviles, trenes, aviones, barcos, computadores, televisores, radios, teléfonos, electrodomésticos, luces, bombas, generadores, equipos médicos, herramientas eléctricas y cosas similares.
Y aunque muchos aparatos no sufrirían daño, el impacto acumulativo de muchos aparatos interdependientes que no funcionen a lo largo de grandes regiones sería catastrófico. El resultado sería un caos inimaginable y una enorme pérdida de vidas.
La intención de Irán de montar
un ataque de PEM
El antiguo director de la CIA, James Woolsey, y Peter Vincent Pry, quien sirvió en la Comisión Evaluadora de PEM del Congreso, han sido muy abiertos al hablar de la amenaza de un PEM. Woolsey dice en un artículo del Washington Times: “La Comisión Evaluadora de PEM del Congreso calculó que un apagón a nivel nacional que durase un año podría matar como mínimo a dos de cada tres estadounidenses, yhasta nueve de cada diez de ellos por inanición y conflictos sociales”. ¡Esto es extraordinariamente grave y preocupante!
Woolsey además dice que “‘¡Muerte a Estados Unidos!’ es mucho más que un simple grito de guerra iraní: el ejército de Teherán está planeando llevar a cabo un ataque de PEM . . . Un libro de texto militar iraní, que fue recientemente traducido por la Agencia de Inteligencia de Defensa de la Universidad Nacional de Inteligencia . . . irónicamente titulado ‘Pasive Defense’ [Defensa pasiva], (2010), describe en detalle los efectos de un PEM nuclear. En más de 20 pasajes propone un ataque de PEM para derrotar decisivamente a un adversario.
“El texto oficial del ejército iraní propugna una nueva y revolucionaria forma de guerra que combina ataques coordinados mediante armas de PEM nucleares y no nucleares, ataques físicos y el uso del Internet en contra de redes eléctricas para provocar apagones y hacer colapsar a naciones enteras . . . Y como un PEM destruye los aparatos electrónicos directamente, pero a la gente indirectamente, algunos consideran que este tipo de arma nuclear [de destrucción masiva] no contradice las disposiciones de la charía [ley islámica].
“‘Defensa pasiva’ y otros escritos militares afirman acertadamente que un ataque de PEM es la manera más eficiente de matar a la gente, a través de efectos secundarios, en el curso de un largo tiempo. El razonamiento parece ser que la gente moriría de hambre, pero no directamente por el PEM sino porque viven en sociedades materialistas que dependen de la tecnología moderna” (“A Shariah approved Nuclear Attack” [Un ataque nuclear aprobado por la charía], ago. 19, 2015).
Por ejemplo, Woolsey cita un artículo escrito en 1998 acerca de un ataque de PEM que declaraba: “Si los países industriales del mundo no logran concebir maneras efectivas para defenderse a sí mismos de peligrosos asaltos electrónicos, se desintegrarán dentro de unos pocos años . . .
Los soldados estadounidenses no podrían encontrar comida para comer, ni disparar una sola bala”.
Obviamente, como Woolsey dice, “Los iraníes no se han limitado solo a pensaren un ataque de PEM”.
De hecho, “La Comisión de PEM del Congreso descubrió queIrán ha simulado el lanzamiento de misiles y la detonación de cabezas nucleares para un ataque de PEM a gran altura, incluso desde un buque. Irán aparentemente ha simulado ataques sorpresivos de PEM, poniendo en órbita satélites en el polo sur para evadir los radares y defensas misiles de los Estados Unidos, a altitudes consecuentes con la generación de un campo de PEM que cubre los 48 estados contiguos de los Estados Unidos. Irán lanzó su cuarto satélite en fecha tan reciente como febrero de 2015. Una sola arma nuclear completaría la lista de requerimientos” (ibídem).
En una página de opinión que apareció en Israel National News[Noticias nacionales de Israel] el Dr. Pry advirtió a comienzos de este año: “Por primera vez en la historia, un estado fracasado como Irán podría destruir a la sociedad más exitosa de la Tierra . . . Un Irán con misiles nucleares puede derrumbar el orden mundial actual . . . sin disparar una sola bala . . .
“La simple capacidad de llevar a cabo un ataque de PEM, la simple amenaza de que un estado sin escrúpulos como Irán pueda infligir una destrucción masiva a los Estados Unidos usando una sola cabeza nuclear, anula la credibilidad de las garantías de seguridad de los Estados Unidos . . . Un Irán con misiles nucleares representa una crisis mundial comparable a las conquistas islámicas en contra del cristianismo en el Oscurantismo, el surgimiento de la Alemania nazi, o la amenaza soviética durante la Guerra Fría”.
Al negociar el acuerdo nuclear con Irán, el tema del programa de este país para desarrollar misiles balísticos intercontinentales ni siquiera se abordó. Irán ya tiene misiles capaces de atacar a cualquier enemigo cercano en el Medio Oriente, o muy lejanos, como en el sudeste de Europa. La pregunta obvia es: ¿Por qué sienten la necesidad de desarrollar misiles capaces de transportar cabezas nucleares a otros continentes, a menos que el blanco que tengan en mente sea Estados Unidos, al cual ellos llaman reiteradamente “el gran Satanás”?
Irán, Corea del Norte y
los comerciantes de la muerte
Sin embargo, el problema no es solo Irán. Hay más Estados del Medio Oriente que ahora quieren desarrollar armas nucleares para defenderse de Irán, y algunos de estos pueden caer en manos de extremistas islámicos y grupos terroristas. Por ejemplo, la nación musulmana de Paquistán, con su propio arsenal de decenas de cabezas nucleares, es un blanco tentador y codiciado por los fundamentalistas islámicos tanto dentro del país como en el vecino Afganistán.
El año pasado, el Dr. Pry y Woolsey señalaron lo siguiente en un artículo del Wall Street Journal: “En 2004 la Comisión de PEM se reunió con altos funcionarios del ejército ruso, quienes advirtieron que Corea del Norte había reclutado a científicos rusos para que le ayudaran a desarrollar su arsenal nuclear, como también su capacidad de ejecutar ataques de PEM. En diciembre de 2012 los coreanos del norte pusieron en órbita con todo éxito un satélite, el KSM-3, compatible con el tamaño y peso de una pequeña cabeza nuclear. La trayectoria del KSM-3 tenía las características para llevar a cabo un ataque nuclear de PEM sorpresivo en contra de Estados Unidos” (“The Growing Threat From an EMP Attack” [La creciente amenaza de un ataque de PEM], ago. 12, 2014).
En su artículo publicado en Israel National News, el Dr. Pry acusa duramente a ciertas grandes potencias de ser las responsables: “El caos mundial provocado por un Irán y una Corea del Norte armados con misiles nucleares ha sido facilitado deliberadamente por sus socios silenciosos, Rusia y China. Para sobrevivir, Occidente debe despertar frente a la realidad de que Irán, Corea del Norte, China y Rusia son Estados inescrupulosos que están aliados tácitamente en contra de Occidente y trabajan juntos para derrumbar el orden mundial actual . . .
“Rusia y China han multiplicado intencionalmente su tecnología misil y nuclear para armar a Irán y Corea del Norte y aumentar el número de países que amenazan con misiles nucleares a los Estados Unidos y sus aliados, según la teoría de que ‘el enemigo de mi enemigo es mi amigo’ y para promover el caos mundial. Los verdaderos comerciantes de la muerte viven en Moscú y Pekín”.
Él cita además al general Douglas MacArthur: “La historia del fracaso de la guerra puede resumirse prácticamente en dos palabras: demasiado tarde. Demasiado tarde para comprender los propósitos fatales de un posible enemigo. Demasiado tarde para darse cuenta del peligro mortal. Demasiado tarde para prepararse. Demasiado tarde para unir a todas las fuerzas posibles para la resistencia. Demasiado tarde para aliarse con los amigos y enfrentar al enemigo”.
Pry reitera: “Occidente debe comprender que Rusia y China no son nuestros amigos y que no comparten nuestra visión de un orden mundial estable y pacífico. Ellos están permitiendo que los programas de misiles nucleares de Irán y Corea del Norte fomenten el caos mundial y, si es necesario, nuestra extinción”.
Y de manera increíble e impensable, el gobierno de Estados Unidos y otros aliados occidentales están facilitando esto también.
Lo que la Escritura revela
Nos haría bien tener en mente ciertos detalles importantes de la profecía bíblica cuando consideramos la terrible amenaza de un ataque de pulso electromagnético:
Primero, la Biblia revela que Estados Unidos y otras naciones modernas de descendencia israelí sufrirán una devastación masiva en los últimos tiempos. En Ezequiel 6:6 Dios les dice a los israelitas que “dondequiera que habitéis, serán desiertas las ciudades”.
Cuando Ezequiel escribió esta profecía, el reino de Israel ya había sido derrotado por el Imperio asirio y obligado al exilio más de un siglo antes, por lo que esta profecía nunca se refirió al antiguo Israel. En realidad se refiere a sus descendientes de los últimos tiempos, quienes serán castigados por sus graves pecados nacionales y su rebelión en contra de su Creador.
Segundo, es evidente que la tasa de muerte debido a toda esta devastación no llegará al altísimo 90 por ciento que algunos predicen en el peor de los casos de un ataque de PEM, pero sí podría coincidir con los cálculos más bajos. La profecía bíblica para los últimos tiempos parece indicar que un tercio de los israelitas morirá de enfermedades y hambruna. Otro tercio caerá por la espada o ataques militares, y otro tercio será esparcido escapando de la invasión o la espada (Ezequiel 5:12).
Algunos de los principales resultados de un ataque de PEM serían: hambrunas provocadas por la escasez de comida, inoperancia de los sistemas de distribución y transporte, y enfermedades que normalmente acompañan la malnutrición y las condiciones insalubres. La dispersión y el cautiverio de los sobrevivientes, mencionados en otros pasajes, podrían ser el resultado de fuerzas externas que se aprovechan de una nación devastada.
Tercero, aunque aparentemente la destrucción masiva descrita en la Biblia sería el resultado de armas nucleares (tales como la aniquilación de una tercera parte de la humanidad, según se menciona en Apocalipsis 9:15), hay indicaciones de que los medios de comunicación electrónicos del mundo aún funcionarán justo antes del regreso de Cristo.
Encontramos esto en Apocalipsis 11, donde los dos testigos de Dios que aparecerán en los tiempos del fin mueren como mártires. El versículo 9 dice: “Y durante tres días y medio, todos los pueblos y todas las tribus, lenguas y naciones se quedarán mirando los cadáveres” (Nueva Traducción Viviente). Esto no fue posible sino hasta la llegada de los medios de comunicación electrónicos modernos. Por lo tanto, este versículo muestra que algunos de estos medios de comunicación funcionarán hasta el final, inmediatamente antes del regreso de Jesucristo. Esto parece indicar que un ataque de PEM en los últimos tiempos sería limitado y no afectaría a continentes completos.
¿Qué significa esto para usted?
Por supuesto, debemos tener en mente que la devastación descrita en los principales detalles de las profecías no es el fin de la historia. Y aunque los eventos de los últimos tiempos serán verdaderamente horrorosos, serán reemplazados por un maravilloso mundo después que Jesucristo regrese y establezca el Reino de Dios sobre todas las naciones.
Ya no habrá naciones amenazándose entre sí, ni gastando miles de millones de dólares en armamentos espeluznantes. La humanidad finalmente aprenderá el camino de la paz, no el de guerras interminables.
En cuanto a usted, esperamos que tome con mucha seriedad los acontecimientos que vemos a diario en los titulares. Vivimos en tiempos cada vez más peligrosos, tal como Cristo y los profetas bíblicos predijeron. Pero las buenas noticias son que usted puede escapar o sobrellevar los terribles tiempos que vienen y ser parte del Reino de Dios por la eternidad — ¡siempre que esté dispuesto a confiar en Dios y someterse a él ahora!

BN

http://espanol.ucg.org/noticias-y-profecia/iran-y-la-amenaza-de-un-ataque-de-pem

YA NO HAY DUDA: EEUU SE PREPARA PARA UNA GUERRA MUNDIAL


YA NO HAY DUDA: EEUU SE PREPARA PARA UNA GUERRA MUNDIAL 


El analista Patrick Martin, que asistió a una serie de recientes sesiones en el congreso de EEUU, advierte que la inteligencia militar de Estados Unidos está involucrada en preparativos sistemáticos para una Tercera Guerra Mundial.

Según el experto, el Pentágono estima que un conflicto militar con China, Rusia o ambos países, es inevitable y que esta perspectiva se ha convertido en la fuerza motriz de la planificación táctica y estratégica norteamericana.

“Las tres sesiones que tuvieron lugar el pasado martes 3 de noviembre en el Congreso de Estados Unidos, demuestran que el servicio de inteligencia militar estadounidense está abordando los preparativos para la Tercera Guerra Mundial”

“Por la mañana, el Comité de Servicios Armados del Senado sostuvo una larga sesión sobre guerra cibernética. Por la tarde, un subcomité del Comité de Servicios Armados de la Cámara discutió el tamaño actual y el despliegue de la flota de portaaviones norteamericanos, mientras que otro subcomité del mismo panel discutió la modernización de las armas nucleares estadounidenses”

screen-shot-2015-09-30-at-2-40-36-pm

Según Martin, en ninguna de estas reuniones se abordaron las implicaciones generales que tendría un enfentamiento…

“Ninguna de las audiencias discutió las amplias implicaciones que podrían tener los preparativos de Estados Unidos para una guerra, o lo que significaría una gran guerra entre potencias nucleares para la supervivencia de la especie humana, o incluso para la vida en nuestro planeta”

“Por contra, estas sesiones fueron ejemplos de lo que podríamos calificar como un proceso en curso para convertir la preparación de la Tercera Guerra Mundial en algo rutinario”

462746668

“En otras palabras: parece que los preparativos para una guerra mundial, usando armas cibernéticas, portaaviones, bombarderos, misiles y toda una gran variedad de armamento, han estado en marcha durante un periodo prolongado de tiempo. Estas reuniones no eran en respuesta a los recientes acontecimientos, ya sea en el Mar Meridional de China, Ucrania, Siria o en cualquier otro lugar: no se hacían en respuesta a acontecimientos recientes”

“En estas reuniones se dio por sentado que EEUU afrontará un conflicto bélico contra China, Rusia o ambos países y tanto el testimonio de los testigos como las preguntas de los senadores y representantes, demócratas y republicanos por igual, estaban centrados en los mejores métodos para vencer en esa guerra”

www-usnews-com

Martin sigue hablando sobre lo que presenció en estas sesiones en el congreso:

“Cada sesión presuponía un enfrentamiento importante de EEUU con otra gran potencia (a veces una “potencia sin nombre”, a veces nombrando explícitamente a China o Rusia) dentro de un plazo relativamente corto, de años más que de décadas”

Uno de los puntos más significativos de las revelaciones de Martin, lo encontramos en referencia a cómo se trató la amenaza del terrorismo en estas sesiones. Uno podría pensar que la sempiterna lucha contra el terrorismo sería un elemento central de los debates, pero Martin nos revela que en realidad, el terrorismo no les importaba demasiado a los senadores y representantes…quizás porque saben cuál es la naturaleza real de ese terrorismo.

mccainterrorists-620x320

Así nos lo narra Martin:

“El peligro del terrorismo, promocionado sin cesar en los medios de comunicación para provocar un efecto sobre la opinión pública, fue minimizado y hasta cierto punto ignorado y descontado.

En un determinado momento de la audiencia del Senado sobre la guerra cibernética, en respuesta a una pregunta directa de la demócrata Jeanne Shaheen de New Hampshire, los testigos del panel declararon unánimemente que su mayor preocupación eran las naciónes-estado y no los terroristas”

main-qimg-111111bda111111111111cc11f111111c11b11e111111110df1111

Muy significativo, ¿no? La guerra global contra el terrorismo, con la que tanto nos bombardean, se revela así como una excusa para realizar la guerra contra otros estados.

Uno de los participantes, Peter W. Singer, tituló su presentación “Las lecciones de la Tercera Guerra Mundial” y expuso:

“Buques de guerra de EE.UU. y China combaten en alta mar disparando de todo, desde cañones hasta misiles de crucero y láseres. Sigilosos cazas de combate rusos y estadounidenses luchan en el aire auxiliados por drones robóticos. Hackers de Shanghai y Silicon Valley combaten en campos de juego digitales. Luchas en el espacio exterior deciden quién gana en la Tierra. ¿Son fragmentos de una novela o quizás lo que sucederá en el mundo real dentro de poco tiempo? Ambas cosas”

During exercise Stellar Avenger, the Aegis-class destroyer USS Hopper launches a standard missile 3 Blk IA, successfully intercepting a sub-scale short range ballistic missile, launched from the Kauai Test Facility, Pacific Missile Range Facility, Barking Sans, Kauai. This was the 19th successful intercept in 23 at-sea firings, for the Aegis BMD program, including the February 2008 destruction of a malfunctioning satellite above the earth's atmosphere.

Sobre el posicionamiento político de ambos bandos de la cámara, Patrick Martin revela la triste realidad de la democracia actual:

“Al contrario de la versión mediática que nos presenta que en Washington las facciones políticas están profundamente divididas y poseen perspectivas políticas completamente opuestas, lo cierto es que tanto republicanos como demócratas, alcanzaron un acuerdo sobre la cuestión fundamental: la preparación de una nueva guerra mundial imperialista”

Finalmente, el analista concluye que “esta crisis tiene dos componentes principales: el poder económico cada vez menor de EE.UU. en comparación con sus principales rivales y las contradicciones internas de la sociedad estadounidense, con una profunda alienación de la clase obrera y, en particular, de los jóvenes”.

Por lo que vemos, las élites gobernantes de EEUU están trabajando de forma activa en la preparación de una guerra mundial.

Y si hacemos caso a los que nos revela Patrick Martin, no parece que se estén preparando para la eventualidad o posibilidad de un gran conflicto: trabajan sabiendo a ciencia cierta que ese conflicto se va a producir dentro de pocos años.

valiant_shield_-_b2_stealth_bomber_from_missouri_leads_ariel_formation

EEUU SE QUITA LA CARETA PÚBLICAMENTE: A PUNTO PARA LA GUERRA

Como añadido final a todo lo expuesto anteriormente, las recientes declaraciones del Secretario de Defensa de EEUU, claras y directas, dejan poco espacio para las interpretaciones.

Aquí dos extractos, bastante alarmantes, extraídos de 2 artículos muy recientes de RT:

Nueva fase de histeria de EE.UU.: “Rusia y China están desafiando al orden mundial”

“Aunque el Ejército de Estados Unidos “no busca” una nueva Guerra Fría, está decidido a oponerse a potencias emergentes globales como Rusia y China con el fin de proteger el “orden internacional” dominado por EE.UU.”, afirmó el secretario de Defensa del país norteamericano, Ashton Carter, este sábado en la Biblioteca Presidencial Ronald Reagan.

ashton-carter

El funcionario militar estadounidense volvió a poner en el mismo saco a Estado Islámico, a Rusia y China a la hora de enumerar los desafíos para Estados Unidos:

“Elementos terroristas como el Estado Islámico, por supuesto, están totalmente opuestos a nuestros valores. Sin embargo, otros retos son más complicados, y teniendo en cuenta su tamaño y capacidad, son potencialmente más dañinos”.

“Parece que algunos actores están decididos a eliminar estos principios y socavar el orden internacional que ayuda a cumplirlos. Por supuesto, ni Rusia ni China pueden revocar ese orden. Sin embargo, ambos lo desafían”

“Lo más inquietante” para el funcionario estadounidense es el llamado “ruido de sables nuclear de Moscú”, que en su opinión “plantea cuestiones sobre el compromiso de los líderes rusos a la estabilidad estratégica y su respeto por las normas contra el uso de armas nucleares”.

¿Y cómo piensa actuar EEUU ante lo que considera “amenazas contra el orden mundial”?

Pues ya lo dicen sin tapujos: MILITARMENTE

150616120113-f-22-raptor-exlarge-169

Otro extracto alucinante de una noticia de RT:

EE.UU. planea contener las acciones de Rusia por la vía militar

Estados Unidos cree que Rusia desafía el orden internacional y tiene la intención de contener a Moscú con la ayuda de medios políticos, militares y económicos, según lo anunció este sábado el jefe del Pentágono, Ashton Carter, durante una conferencia en el estado de California.

Ante lo que Carter ha catalogado como “declaraciones amenazantes” de Rusia sobre el uso potencial de armas nucleares, EE.UU. está modernizando la totalidad de su arsenal nuclear, no sólo los submarinos, bombarderos y misiles en tierra que están armados con armas nucleares de largo alcance, sino también las propias ojivas.

5th-fleet

“Estamos invirtiendo en las tecnologías que son más relevantes ante las provocaciones de Rusia, como los nuevos sistemas no tripulados, un nuevo bombardero de largo alcance, y la innovación en tecnologías como el cañón de riel electromagnético, láseres y nuevos sistemas de guerra electrónica, espacio y ciberespacio, incluyendo unas sorprendentes que realmente no puedo describir aquí”, dijo Carter, citado por AP.

031200-N-0000X-001 At sea aboard USS Hue City (CG 66) Dec. 2003 Ð Left to right, the guided missile cruiser USS Vicksburg (CG 69), and the guided missile destroyers USS Roosevelt (DDG 80), USS Carney (DDG 64) and USS The Sullivans (DDG 68) launch a coordinated volley of missiles during a Vandel Exercise (VANDALEX).  The exercise is designed to intercept hostile missiles with the shipÕs missiles. Remote-controlled drones are used to simulate the hostile missiles. U.S. Navy photo. (RELEASED)

“No buscamos una guerra fría, y mucho menos una caliente con Rusia”, dijo el secretario de defensa. “No buscamos hacer de Rusia un enemigo. Pero no tengan duda de que Estados Unidos va a defender nuestros intereses, nuestros aliados, el orden internacional basado en principios, y el futuro positivo que esto nos ofrece”.

Es casi imposible decirlo más claro: EEUU se está preparando, casi explícitamente, para iniciar una Guerra Mundial.

Como ya hemos indicado otras veces, creemos que la fecha límite para el estallido de ese conflicto a gran escala, será el año 2020, fecha en la cual concluyen multitud de programas de rearme a escala internacional, tal y como indicábamos en un antiguo artículo de hace unos meses: EL INQUIETANTE AÑO 2020

100724-N-9500T-336  PACIFIC OCEAN (July 24,  2010) The Nimitz-class nuclear aircraft carrier USS Ronald Reagan (CVN 76) leads a group of multinational ships during a photo exercise (PHOTOEX) during Rim of the Pacific (RIMPAC) 2010.  RIMPAC is the world's largest international maritime exercise.  Since 1971, this large-scale biennial exercise has been designed to increase mutual cooperation and enhance the tactical capabilities of participating nations in various aspects of maritime operations at sea.   (U.S. Navy photo by Mass Communication Specialist 1st Class Scott Taylor/RELEASED)

De todas formas, existe otra posibilidad, aunque ciertamente, ahora parezca imposible.

Y es la posibilidad de que nos estén preparando para creer que estallará esa gran guerra y en el último momento, se alcancen una serie de pactos políticos salvadores a nivel internacional que lo detengan todo.

Unos acuerdos que cambiarán todas las estructuras mundiales a todos los niveles: político, económico, social; un nuevo orden mundial centrado en la unidad planetaria, que “nos salvará de la guerra que podría destruir el planeta”.

Y podéis tener por seguro, que los grandes ganadores de ese nuevo orden mundial, serán las élites gobernantes y que los grandes perdedores, seremos la gente de a pie.

Quizás esa es la gran jugada que están montando: que todos aceptemos por fuerza las condiciones del nuevo orden, porque la única alternativa a ello, sea una devastadora guerra mundial que destruya el mundo.

Y es que, como ya hemos dicho tantas veces, la auténtica guerra no es entre países, potencias o ideas, sino entre las élites y los pueblos del mundo.

Fuente: http://www.laverdadahora.com/

http://www.unored.tv/ya-no-hay-duda-eeuu-se-prepara-para-una-guerra-mundial/

11-S. El día que cambió el mundo


11-S. El día que cambió el mundo

Autor: JOSÉ JAVIER ESPARZA

Los atentados del 11 de septiembre de 2001 cambiaron el mapa del mundo: ese día terminaba realmente el siglo XX, aquel que comenzó en los campos de batalla de 1914, y comenzaba un tiempo nuevo en el que el yihadismo iba a estar en el centro del desequilibrio mundial.

14 de septiembre de 2015

Nadie daba crédito: dos aviones comerciales se habían estrellado sucesivamente contra las torres gemelas del World Trade Center de Nueva York. Era, sí, el mismo escenario del atentado de 1993, pero esta vez en una dimensión aterradoramente superior. Aquel 11 de septiembre de 2001 todo el mundo –literalmente- vio en directo por televisión cómo los aviones chocaban contra el edificio, cómo la torre se incendiaba, cómo el orgulloso monumento del capitalismo internacional se desplomaba en una escena apocalíptica. Al mismo tiempo, otro avión comercial se precipitaba sobre el edificio del Pentágono. Luego se supo que aún hubo un cuarto avión destinado a impactar contra el Capitolio en Washington, pero la resistencia de los pasajeros lo empujó a campo abierto. En total, 2.973 muertos, más de 6.000 heridos y 24 desaparecidos, sin contar los terroristas suicidas. Las autoridades norteamericanas apuntaron inmediatamente a Al Qaeda. Habían sido ellos: la red islamista creada para combatir a la invasión soviética de Afganistán (y que contó inicialmente, por cierto, con abundante dinero americano). Los autores materiales de los atentados fueron diecinueve: quince saudíes, dos de los Emiratos, un libanés y un egipcio. Tirando del hilo apareció una densa red de ciudadanos norteamericanos de origen musulmán, incluidos los imanes de algunas mezquitas, que de un modo u otro habían estado en la conspiración. Y ese día cambió el mundo.

No hubo “final de la Historia”

Desde el hundimiento del bloque soviético en 1989, rubricado por la descomposición interior de la URSS dos años después, los Estados Unidos se habían convertido en la única potencia hegemónica: la superpotencia por antonomasia. El discurso del triunfo de la “democracia americana” llenaba no sólo la conciencia de la opinión pública estadounidense, sino también la de sus aliados europeos. No había enemigo que pudiera hacerle frente. Después de casi medio siglo de política de bloques, parecía evidente que ahora todo el planeta caminaría, tarde o temprano, hacia la unificación global en torno a los principios de la democracia liberal de mercado. La propia globalización de la economía, alentada desde el poder a partir de 1990, empujaba hacia tal destino. Eso era lo que había tras la etiqueta del “Fin de la Historia”. Y guardaba perfecta coherencia con el tradicional sueño americano de un Único Mundo (One World) donde los Estados Unidos actuarían como “nación moral” siempre dispuesta a guiar a la humanidad. Por eso los atentados del 11-S alcanzaron una repercusión superior incluso a la de su propio daño físico: eran una súbita transformación del paisaje.

El propósito de los líderes de Al Qaeda, el saudí Bin Laden y el egipcio Al-Zawahirí, era evidente: generar en las sociedades occidentales una conmoción sin retorno.Era previsible que esa conmoción produjera una reacción militar occidental contra el mundo musulmán. Y entonces éste –siempre según la teoría yihadista– entendería finalmente que debía unirse contra el “cruzado” y el “judío” frente a la agresión colonialista, la profanación de la tierra santa del Profeta, la opresión del pueblo palestino, etc. Llegaría así el momento de que la “vanguardia pionera” del islamismo, es decir, Al Qaeda, tomara el mando de la umma, la comunidad de los creyentes. Ellos habían derrotado al imperio soviético años atrás. Ellos habían asestado ahora a la potencia hegemónica del mundo el golpe más fuerte jamás sufrido por los Estados Unidos en su territorio. Ellos, Al Qaeda, eran la espada de Alá. Esa era la estrategia.

Pocas semanas después de los atentados del 11-S, Al-Zawahirí publicaba su libro Los caballeros a la sombra del estandarte del profeta. El libro era importante porque enunciaba todos los tópicos del yihadismo islamista y, por así decirlo, actuó como ”catón” para nuevos militantes. Y, además, Al-Zawahirí planteaba una tesis nueva y altamente significativa, a saber: que Europa era el campo de batalla inminente para la yihad. ¿Por qué? Porque Europa había dejado de ser tierra de creyentes, es decir, tierra de la “Gente del Libro”. Eso, en términos estrictamente coránicos, significa que a los europeos ya no se les puede aplicar la dawa, la predicación, el llamamiento a la conversión, sino que ahora el arma había de ser indiscutiblemente la yihad, la guerra, y atacar y matar hasta forzar la sumisión, como los “caballeros del profeta” Mahoma hicieron con las tribus idólatras del desierto árabe. Ese día, en efecto, había cambiado el mundo.

Europa: en la conmoción subsiguiente a los atentados, Europa descubrió súbitamente que tenía al enemigo en casa. Por todas partes aparecieron informaciones sobre mezquitas en las que se predicaba el odio y sobre ulemas que actuaban como portavoces de la yihad. En Europa había ya decenas de millones de musulmanes, fruto de la emigración sostenida desde treinta años atrás, en cuyo interior germinaba la semilla del islamismo. Una integración social y cultural deficiente o nula, una aplicación extremadamente indulgente de modelos “multiculturales”, una creciente exasperación identitaria en los inmigrantes de segunda o tercera generación, frecuentemente inadaptados o simplemente absorbidos por el sueño de un islam originario… Todo eso había ido construyendo un magma que alcanzaba dimensiones volcánicas en ciudades como Londres, donde el número de predicadores yihadistas era escandaloso. Todos los países europeos miraron en su interior. Lo que vieron les aterró.

Habla la guerra: Afganistán en Irak

La respuesta norteamericana a la provocación yihadista fue proclamar la War on Terror, la “guerra contra el terrorismo”, una iniciativa de muy amplio espectro secundada por la gran mayoría de los aliados de los Estados Unidos y que incluía medidas de diverso género (policial, financiero, político, etc.). La más contundente de las medidas fue la invasión de Afganistán en octubre de 2001. Estados Unidos exigió al régimen talibán que entregara a Bin Laden, allí refugiado. El caudillo afgano, el mulá Omar, dijo que no. Entonces empezó la guerra. Objetivos: uno, desarticular la base central de Al Qaeda atrapando o matando a sus líderes y desmantelando sus campos de entrenamiento; dos, derribar al régimen talibán.

El ataque contra Afganistán deshizo, ciertamente, la mayor parte de la estructura física de Al Qaeda en Afganistán, pero entonces el yihadismo abrió una segunda fase: la de la proliferación espontánea. Todo el “trabajo de red” de los años anteriores se tradujo en la aparición de un sinfín de grupos en todo el mundo musulmán que eran parte de Al Qaeda o decían serlo. En diciembre de 2001, un yihadista de nacionalidad británica, Richard Reid, es neutralizado cuando intentaba hacer explotar un avión que cubría el trayecto Paris-Miami. Reid era un delincuente de poca monta captado en la cárcel y entrenado después en Pakistán. En febrero de 2002, un grupo terrorista de Cachemira, Jaish-e-Mohammed (“el ejército de Mahoma”), secuestra en Pakistán al periodista del Wall Street Journal Daniel Pearl, judío norteamericano, y le obliga a grabar un vídeo de autoacusación; ante la misma videocámara, Pearl es decapitado. En octubre de 2002 aparece en Indonesia una Jemaa Islamiya que coloca dos bombas en Bali y mata a 202 personas hiriendo a otras 209. En Argelia, el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate mata a lo largo de 2002 a más de 1.500 personas en atentados de todo tipo: contra sinagogas, contra turistas, contra niños que juegan al fútbol, contra comunidades campesinas… Y así sucesivamente. La lista de crímenes es abrumadora. Lo esencial es esto: Al Qaeda empezó a funcionar como una red cuyo centro estaba en todas partes y en ninguna. La guerra se hacía universal.

El siguiente paso en la guerra norteamericana contra el terrorismo fue la invasión de Irak en marzo de 2003. ¿Por qué Irak? Desde al menos dos años atrás –y antes, por tanto, de los atentados del 11-Su–, los Estados Unidos contemplaban la opción de establecer un punto fijo de control territorial en Oriente Medio que les sirviera como pivote geoestratégico para controlar una región vital. ¿Controlar qué exactamente? En primer lugar, los movimientos de Al-Qaeda. Además, la ofensiva islamista en Palestina: la segunda Intifada había empezado en septiembre de 2000 con claro protagonismo de Hamas. Añádase el flujo de petróleo y, naturalmente, sus precios. Más la inquietante actividad de Irán, cuyo apoyo a Hezbolá era decisivo. Se trataba de sentar una base física que permitiera cubrir todos esos objetivos, y esto estaba ya decidido al menos desde antes del verano de 2001. Esto es lo que se infiere de las revelaciones del ex secretario del Tesoro Paul O’Neill y coincide con lo que dijo en el mismo sentido el general Wesley Clark, ex comandante de las fuerzas de la OTAN durante la guerra de Kosovo. ¿Y eso no podían hacerlo Arabia Saudí y Turquía? Ya no. Las conexiones saudíes de los terroristas eran demasiado intensas y, en cuanto a Turquía, desde unos años atrás estaba asistiendo al crecimiento del “islamismo moderno” encabezado por Erdogan. Además, era también cuestión de prestigio: había que demostrar a todo el mundo que los Estados Unidos eran, en efecto, la única potencia hegemónica. E Irak, país muy debilitado, pero con unas fronteras muy apetecibles e importantes recursos petrolíferos, era el objetivo idóneo.

Desde un punto de vista bélico convencional, las guerras de Afganistán e Irak fueron rápidas y relativamente simples: se trataba de derrotar a ejércitos técnicamente inferiores, controlar el territorio, desmantelar las estructuras de poder y poner en su lugar a gobiernos nuevos que se esperaba poder formar con la propia oposición local. En Afganistán las operaciones militares comienzan el 7 de octubre y sólo dos meses después se ocupa Kandahar, la capital talibán. En Irak ocurriría algo semejante. Los combates propiamente dichos duraron poco. La ofensiva comenzó el 20 de marzo de 2003 y Bagdad cayó el 12 de abril.El 1 de mayo, el presidente George W. Bush declaraba formalmente el fin de los combates. La idea era nombrar ahora una “administración provisional” hasta que se pudiera reclutar un nuevo gobierno de entre las facciones de oposición al régimen de Sadam Hussein. Pero todo salió mal.

La expansión universal de Al Qaeda

Todo salió mal porque enseguida surgieron por todas partes, tanto en Afganistán como en Irak, grupos armados de mayor o menor tamaño que hacían la guerra por su cuenta, lo mismo para atacar a los americanos que para saquear las ciudades arruinadas o incluso para pelearse entre sí. La gran mayoría de esos grupos imprimía a sus acciones el sello de Al Qaeda. Y frecuentemente, por cierto, sólo el sello, porque a estas alturas Al Qaeda ya se había convertido sobre todo en un nombre que mil y un grupos yihadistas en todo el mundo esgrimían a modo de contraseña. Algunos formaban parte del entramado de Bin Laden. Otros se envolvían en esa bandera con el objetivo de ser adoptados por el gran referente de la yihad del siglo XXI.

Contar mil y un grupos tal vez sea quedarse corto. En 2002 aparece en Nigeria la milicia fundamentalista Boko Haram, fundada por el alfaquí salafista Mohammed Yusuf, que reivindica la doctrina de Ibn Taymiyya. En mayo de 2003, catorce yihadistas suicidas del Grupo Islámico Combatiente Marroquí, que es uno de los brazos del salafismo en el Magreb, atacan la Casa de España, el hotel Farah y diversos centros judíos en Casablanca y matan a 33 personas (además, doce de los suicidas murieron). Noviembre de ese mismo año es un mes negro, en Estambul, Turquía: dos coches bomba simultáneos contra sendas sinagogas (23 muertos y 277 heridos), dos atentados con bomba frente al consulado inglés y el banco HSBC (27 muertos, entre ellos el cónsul británico, y 450 heridos), dos bombas más en Ankara… Los atentados fueron reivindicados por el Frente de los Combatientes Islámicos del Gran Oriente y las Brigadas de Abu Hafs al-Masri. ¿Quiénes son? La policía turca aseguró que se trataba de Al Qaeda.

¿Todo eso era Al Qaeda?Sí. En el bien entendido de que Al Qaeda ya no era propiamente una organización, sino un aglomerado horizontal de células islamistas repartidas por todo el mundo que sacaban provecho de las redes de financiación, entrenamiento, logística, municionamiento y, por supuesto, ideología tendidas por Bin Laden y Al-Zahawirí desde Afganistán. Este último aspecto, el de la ideología, es absolutamente básico para entender todo lo que había pasado por el momento y lo que aún había de pasar. Porque sosteniendo al despliegue de muerte de Al Qaeda y sus mil y un rostros, había y aún habría en el futuro inmediato una interpretación literalista del Corán que bebía en las mismas fuentes de Mahoma, de las escuelas de jurisprudencia, de la yihad tal y como fue definida en el siglo VII, de los Ibn Taymiyya y compañía, y de los teóricos “revivalistas” del islamismo desde Maududi hasta Qutb, y todo ese magma hecho de pasado que no pasa, de Historia congelada, de identidad exasperada por la derrota, de “caballeros a la sombra del profeta”, todo eso era envuelto por las voces de mil imanes, desde sus mezquitas, en una promesa suicida de redención que a su vez era escuchada con fascinación por cientos de miles de musulmanes en todo el mundo. Y de modo muy particular, en Europa.

¿Podemos seguir? El 11 de marzo de 2004, Madrid. El 7 de julio de 2005, Londres. Cuando alguien tuvo la ocurrencia de animar a la oposición “democrática” en los países musulmanes y estimular la llamada “primavera árabe”, el balance fue un recrudecimiento del islamismo. Y cuando alguien quiso repetir en Siria el intento de Irak, el resultado fue una guerra civil a cuyo calor creció el monstruo del Estado Islámico, nacido directamente de una escisión de Al Qaeda.

Todo lo que hoy estamos viviendo empezó entonces, aquel 11 de septiembre de 2001. Los atentados de las Torres Gemelas, el gran golpe de Al Qaeda, globalizaron el terror, propagaron el terrorismo yihadista por todo el mundo y dieron la señal de partida para una guerra que aún continúa.

——————

http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=5174

La espantosa verdad tras los bombardeos norteamericanos de Hiroshima y Nagasaki


Hace ahora exactamente 70 años

La espantosa verdad tras los bombardeos norteamericanos de Hiroshima y Nagasaki

Autor: Christophe Servan

Fecha: 7 de agosto de 2015

Sumemos un poco, por macabro que sea. Sin hablar de los heridos y mutilados, éstos son los muertos por los bombardeos anglo-norteamericanos:

Hiroshima y Nagasaki: 250.000

Tokio: 150.000

Hamburgo 50.000

Dresde 40.000

Otras ciudades alemanas (Kassel, Darmstadt, Pforzheim, Swinemünde, etc): 60.000

Total del holocausto: 600.000 muertos.

El presente artículo sólo trata, sin embargo, de aquellos cuyo septuagésimo aniversario ahora conmemoramos.

Hace setenta años Harry Truman daba la orden de bombardear Japón con el arma nuclear: probablemente la decisión de más duras consecuencias tomada por un solo hombre en toda la historia de la humanidad. En vísperas de este aniversario, el instituto de sondeos YouGov formuló a los norteamericanos la siguiente pregunta: “¿Tuvo razón Estados Unidos o se equivocó al lanzar dos bombas atómicas sobre Japón?”. Un 46% respondió sí tuvo razón, y un 29% no. En el mismo momento en que miles de sus compatriotas se conmueven por la muerte (vil) de un león en el fondo de las selvas de Zimbabue, el resultado de este sondeo parece incomprensible.

La explicación hay que buscarla, sin duda, en la propaganda oficial lanzada por Washington desde el día siguiente de los bombardeos, a saber: un mal necesario para acortar la guerra y ahorrar un número aún mucho mayor de vidas. Lo chocante es que al cabo de tantos años el pueblo norteamericano aún pueda creerse semejante fábula. ¿Será tal vez que el crimen es demasiado horrible para ser mirado de frente?

La verdad —irrebatible ante los cuantiosos documentos de toda índole actualmente desclasificados— es la siguiente. Dos días después de la primera bomba sobre Hiroshima, el primer ministro Kantaro Suzuki se dirigió a los miembros de su gobierno diciéndoles: “Dadas las actuales circunstancias, no nos queda más remedio que capitular sin condiciones”. Lo declarado en el curso de dicha reunión fue hecho público de inmediato. Pero ello no fue óbice para que el día siguiente se tirara una segunda bomba.

Japón “era incapaz de sostener una invasión más allá de octubre, y el Estado Mayor estadounidense lo sabía”, declara Paul H. Nitze, subsecretario de Estado de Defensa, en su libro From Hiroshima todo Glasnot (pp. 44-45). Japón “se había resignado a una rendición sin condiciones mucho antes de agosto”, insiste Ralph A. Bard, subsecretario de Estado de Marina (US News & World Report, 15 de agosto de 1960). El país “estaba dispuesto a capitular, era totalmente inútil golpearlo con semejante monstruosidad”, confesó el general Eisenhower, interrogado por Newsweek en noviembre de 1963.

Para explicar lo injustificable, la historiografía relativa a este acontecimiento destaca dos tesis. La primera la resume el secretario de Estado de Defensa Henry L. Stimson en los siguientes términos: “En el departamento de Estado ganó la idea de usar la bomba atómica como un arma diplomática (en contra de los soviéticos)”.

Una tesis contra la cual Paul H. Nitze (antes citado) lanzó esta mortífera frase: “Para impresionar a los rusos hubiese sido sumamente simbólico lanzar las bombas sobre una de las islas desiertas del norte del archipiélago (nipón) que Stalin quería recuperar después de la guerra”. Otra idea parecida nos la proporciona el general de brigada Carter W. Clarke, entonces responsable del contraespionaje: “Era inútil y sabíamos que lo era: queríamos utilizar a los japoneses como cobayas en una experimentación a tamaño real”, escribe en The Decision to Use the Atomic Bomb (p. 359).

—————–

http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=5146

Papa Francisco desde Corea: “El mundo está cansado de la guerra”


Papa Francisco desde Corea: “El mundo está cansado de la guerra”Sábado, 16 Agosto 2014 00:00

Papa Francisco llega a Seúl y en el primer discurso de su viaje por Corea del Sur invocó el «don de la paz» para una tierra «que ha sufrido largamente», en donde la «herencia nacional ha sido puesta a la prueba durante los años por la violencia, la persecución y la guerra». Habla frente a la presidenta Park Geyn-hye y a las autoridades civiles y militares de Corea del Sur, reunidos en la Blue House, el Palacio presidencial. Habló en inglés durante casi 15 minutos. Antes, en la conversación con la presidenta, el Papa pudo expresar que «en ocasión de cualquier coloquio, incluso breve, hay que usar la palabra “paz”». Y fue él en primer lugar quien usó esta palabra (y otras simples y directas), para reflexionar sobre los problemas pendientes de una nación cuya identidad ha sido dividida. Poco antes de la llegada a Seúl, el gobierno norcoreano de Pyongyang hizo nuevamente una demostración de fuerza con el disparo de tres misiles al mar de Japón. La presidenta Park Geun-hye, en la calurosa bienvenida a su huésped argentino, expresó sus aspiraciones a la reunificación de la península, pero evocó también la amenaza nuclear norcoreana.

«¡Muchas gracias por su acogida, que me ha hecho sentir en casa desde el primer momento!». En su primer discurso en Corea, en la ceremonia de bienvenida el Papa Francisco expresó su gran alegría por estar en “tierra de la mañana tranquila”, y descubrir no sólo la belleza natural del País, sino sobre todo de su gente, su riqueza histórica y cultural.

La vía que sugiere Papa Francisco va en la dirección opuesta con respecto a todos los cultores de conflictos permanentes, narrados incluso por quienes en ellos encuentran pretextos para afirmar su identidad. En el discurso, Francisco animó «los esfuerzos a favor de la reconciliación y de la estabilidad en la península coreana» que, según su opinión, «son la única vía segura para una paz duradera». Después, extendiendo el horizonte, el Sucesor de Pedro insistió en que en este mundo globalizado ninguno de los conflictos puede ser considerado marginal: «La búsqueda de la paz por parte de Corea», añadió, «es una causa que es particularmente importante para nosotros, porque influye la estabilidad de la entera región y de todo el mundo, cansado de la guerra». Para reestablecer y defender la paz, los instrumentos apropiados no son las demostraciones de fuerza o los frágiles equilibrios fundados en el terror, sino, más bien, «el paciente trabajo de la diplomacia» y el constante esfuerzo para «derribar los muros de la desconfianza y del odio». En su primer discurso en Extremo Oriente, Papa Francisco definió la diplomacia como «el arte de lo posible», que se basa en «la firme y perseverante convicción de que la paz puede ser alcanzada mediante el diálogo y la escucha atenta y discreta, en lugar de recíprocas recriminaciones, críticas inútiles y demostraciones de fuerza». Observaciones que valen también en otras latitudes del mundo.

«La paz –repitió el Papa citando al profeta Isaías– no es simplemente ausencia de la guerra, sino obra de la justicia. Y la justicia, como virtud, exige tenacidad y paciencia; no pide olvidar las injusticias del pasado, sino superarlas a trav’es del perdón, de la tolerancia y de la cooperación».

A la cúpula política de Corea del Sur, Papa Francisco dijo que la atención y el cuidado de los jóvenes y de los que tienen más desventajas en la sociedad son criterios clave para verificar la eficacia y la clarividencia de las políticas de desarrollo social: «Un pueblo grande y sabio no se limita a amar sus antiguas tradiciones, sino que da valor a los jóvenes, tratando de transmitirles la herencia del pasado y de aplicarla a los desafíos del tiempo presente». La celebración de la Jornada Asiática de la Juventud, que es el motivo de la visita del Papa, representa «una preciosa oportunidad ofrecida a todos nosotros para que escuchemos sus esperanzas y sus preocupaciones». Como cada encuentro juvenil, plantea reflexiones sobre «cuál tipo de sociedad nos estamos preparando a entregarles». Mientras el desarrollo desacelerado del país debe hacer las cuentas con problemas y preocupaciones comunes a otras sociedades avanzadas. Al respecto, sugirió el Papa, es importante «que la voz de cada miembro de la sociedad sea escuchada» y que «se dé especial atención a los pobres, a los que son vulnerables y a los que no tienen voz, no solo yendo al encuentro de sus necesidades, sino también para promover su crecimiento humano y espiritual». De esta manera, advirtió Francisco, «la democracia coreana seguirá reforzándose y esta nación demostrará si primacía en esa “globalización de la solidaridad” que es hoy particularmente necesaria».

————–

http://www.primeroscristianos.com/index.php/noticias-del-papa/item/1875-papa-francisco-desde-corea-el-mundo-esta-cansado-de-la-guerra