El relato bíblico y la ciencia moderna (parte 2)


El relato bíblico y la ciencia moderna (parte 2)

Por Paulo Arieu

Continuamos con el relato de la Creación y la obra que Dios hizo con su poder. En el artículo anterior citabamos de la antiguedad de la tierra, que desde el puntro de vista de la ciencia es de aprox. 16 mil millones de años, pero desde el punto de vista de Dios es de 6 dias de 24 horas. Y terminaba el artículo diciendo que no hay conflicto entre las teorías verdaderamente comprobadas y el relato bíblico.

La Creación

El problema de muchos creyentes, por supuesto, es que la conclusión de la evolución parece contradecir ciertos textos sagrados que describen el papel de Dios en la creación del universo, la tierra, todos los seres vivos y nosotros mismos. Por ejemplo, en el islam, el Corán describe que la vida se desarrolla por etapas, pero ve a los humanos como un acto especial de creación (a partir) «de barro arcilloso, maleable» (15:26). En el judaismo y el cristianismo, la gran historia de de la creación del Génesis 1 y 2 es un cimiento sólido para muchos creyentes.

¿Qué dice el Génesis en realidad?
Si no ha leído usted este pasaje bíblico recientemente, busque una Biblia ahora mismo y lea de Génesis 1:1 a Génesis 2:7. No existe forma de reemplazar la lectura del texto original cuando se trata de entender su significado. Y si le preocupa que las palabras del texto se hayan visto seriamente comprometidas por siglos de copias y nuevas copias, no se preocupe, la evidencia a favor de la autenticidad del hebreo es en realidad muy fuerte.

No hay duda de que se trata de una impactante y poética narración de la historia de los actos creadores de Dios. «En el principio, Dios creó los cielos y la tierra» implica que Dios existió siempre. La descripción es ciertamente compatible con el conocimiento científico del Big Bang. El resto de Génesis 1 describe una serie de actos de creación de Dios, desde «hágase la luz» el primer día, a las aguas y el cielo el segundo día, la aparición de la tierra y la vegetación el tercero, el sol, la luna y las estrellas el cuarto, los peces y las aves el quinto, y finalmente, un sexto día muy ocupado, la aparición de los animales de la tierra y los humanos hombre y mujer.

Génesis 2 empieza con una descripción de Dios descansando el séptimo día. Después aparece una segunda descripción de la creación de los humanos, esta vez con una referencia explícita a Adán. La segunda descripción de la creación no es totalmente compatible con la primera; en Génesis 1, la vegetación aparece tres días antes de la creación de los humanos, mientras en Génesis 2, parece que Dios creó a Adán del polvo de la tierra antes de que apareciera cualquier planta o arbusto.

Es interesante observar en Génesis 2:7 que la frase en hebreo que traducimos como «ser vivo» se aplica a Adán exactamente igual como se aplicó previamente a peces, aves y animales de la tierra en Génesis 1:20 y 1:24.

¿Qué debemos concluir de estas descripciones?
¿Pretendía el escritor hacer una representación literal de los pasos cronológicos precisos, incluyendo días de veinticuatro horas de duración (a pesar de que el sol no es creado hasta el tercer día, lo que deja abierta la pregunta de cuánto habría durado un día antes de eso)?

Si se pretendía hacer una descripción literal, ¿entonces por qué existen dos narraciones que no encajan completamente la una con la otra? ¿Se trata de una descripción poética, incluso alegórica, o de una historia literal?

Estas preguntas han sido debatidas durante siglos. Las interpretaciones no literales desde Darwin se acogen con sospechas en ciertos círculos, ya que podrían ser acusadas de «ceder» ante la teoría evolutiva, y quizá por esto mismo comprometer la verdad del texto sagrado. Así que es útil descubrir cómo interpretaron los teólogos eruditos los Génesis 1 y 2 antes de Darwin, o incluso antes de que se empezara a acumular la evidencia geológica de la muchísima edad de la tierra.

A este respecto, los escritos de san Agustín, un escéptico converso y brillante teólogo que vivió alrededor del 400 d. C., son particularmente interesantes. Agustín estaba fascinado por los primeros dos capítulos del Génesis, y escribió no menos de cinco extensos análisis de estos textos.

Enunciados hace más de mil seiscientos años, sus pensamientos siguen siendo esclarecedores. Al leer esas cavilaciones intensamente analíticas, especialmente las registradas en El significado literal del Génesis, las Confesiones y La ciudad de Dios, resulta claro que Agustín plantea más preguntas de las que responde.

Repetidamente regresa a la cuestión del significado del tiempo, y concluye que Dios está fuera del tiempo y no limitado por él (2 Pedro 3:8 señala esto explícitamente: «Con el Señor, un día son como mil años, y mil años son como un día»). Esto hace que Agustín cuestione la duración de siete días de la creación según la Biblia.

Lo que sucede es que la palabra hebrea usada en Génesis 1 para día (yóm) se puede usar tanto para describir un día de veinticuatro horas como una representación más simbólica. Existen varios lugares en la Biblia en que yóm se usa en un contexto no literal, por ejemplo en «la era del Señor», de la misma forma que podríamos decir «la era de mi abuelo» sin implicar que el abuelo vivió sólo veinticuatro horas. En última instancia, Agustín escribe: «Es extremadamente difícil o quizá imposible que nosotros concibamos qué clase de días eran ésos».[1]

Admite que probablemente existan varias interpretaciones válidas del libro del Génesis: «Con estos hechos en mente, he entendido y presentado las afirmaciones contenidas en el libro del Génesis de varios modos conforme a mi capacidad, y al interpretar palabras que hayan sido escritas oscuramente con el propósito de estimular nuestro intelecto, no he tomado partido descaradamente a favor de un lado contra alguna interpretación rival que podría ser mejor».[2]

Aún hoy se siguen promoviendo diversas interpretaciones sobre el significado de Génesis 1 y 2. Algunas, particularmente la iglesia cristiana de profeción completamente literal, incluyendo días de veinticuatro horas. Al juntar esto con información genealógica posterior en el Antiguo Testamento, el obispo Ussher llegó a la famosa conclusión de que Dios creó los cielos y la tierra en 4004 a. C. Otros creyentes igualmente sinceros no aceptan el requisito de que los días de la creación deban tener veinticuatro horas de duración, pero, por lo demás, aceptan que la narración es una representación literal y secuencial de los actos creativos de Dios.

Otros creyentes ven el lenguaje de Génesis 1 y 2 como un intento de instruir a los lectores de los tiempos de Moisés sobre el carácter de Dios, y no de enseñar hechos científicos sobre los detalles de la creación que habrían resultado tremendamente confusos en aquel tiempo. A pesar de veinticinco siglos de debate, es justo decir que ningún ser humano sabe precisamente cuál pretendía ser el significado de Génesis 1 y 2. ¡Debemos continuar estudiándolo!

Pero la idea de que las revelaciones científicas representarían un enemigo en esa búsqueda es errónea. Si Dios creó el universo y las leyes que lo gobiernan, y si dotó a los seres humanos con capacidades intelectuales para discernir su funcionamiento, ¿querría él que desestimáramos esas capacidades? ¿Se sentiría disminuido o amenazado por lo que descubriéramos sobre su creación?

La creación no solo es primera en orden de tiempo; sino que también tiene prioridad lógica, el principio y base de toda revelación divina y consecuentemente es también fundamento de toda vida ética y religiosa. La doctrina de la creación no se presenta en la Escritura como una solución filosófica del problema del mundo, antes bien, en su significado religioso y ético, como una revelación de la relación del hombre con su Dios. Insiste en el hecho de que Dios es la fuente de todas las cosas, y de que todas ellas le pertenecen y están sujetas a El. Este conocimiento se deriva de la Escritura solamente, y se acepta por “medio de la fe ” (Heb. 11:3), aunque los católicorromanos sostienen que también puede obtenerse de la naturaleza.[3]

Cristo,sostiene todas las cosas con la Palabra de su Poder

El dr. Jose Carbonell, médico cardiólogo y cristiano evangélico, anciano de una Iglesia Cristiana Evangélica de la ciudad de Bahia Blanca,Bs.As.,rep. Argentina, realiza el siguiente comentario cristológico, relacionado con la creación, en un libro de su autoría, que ilustra el poder de la Palabra de Dios:[4]

En el libro de Hebreos, el capítulo 1 y el versículo 3, tenemos un compendio extraordinario de Cristología: “El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios y la imagen misma de su sustancia, es quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder“. Al decir que Cristo es el resplandor de la Gloria de Dios, el autor divino nos da a entender la suprema belleza de la Deidad. En medio de esta magnífica característica del Señor el autor añade:El sostiene todas las cosas con la Palabra de su Poder“.

El verbo sostener, está utilizado en presente continuo, con lo que expresa la función de mantener de continuo, como con un puño, todas las cosas creadas. Es el Hijo quien sustenta todas las cosas, incluso aquellas que tanto nos preocupan. Su Palabra de Poder nunca pierde vigencia. Qué hermoso será confiar [aun] nuestra salud sobre esta palabra que sustenta. Seamos como aquel centurión cuyo siervo estaba enfermo, Lucas 7:2, solamente creyó y tuvo confianza en el Señor y en su Palabra:

  • “Sólo, di la palabra y mi siervo será sano, tendrá salud”. Que nuestra oración sea: “Señor, di la palabra”.(Lc. 7:2)

En conclusión, podemos confiar en el relato del Génesis que es un relato veraz y completamente confiable. Dios creó los cielos y la tierra en 6 dias de 24 horas. No debemos tener miedo que la ciencia investigue nuestros relatos bíblicos.  El relato bíblico de la creación insiste en el hecho de que Dios es la fuente original de todas las cosas, y de que toda la creación le pertenece y está sujeta a El. Este conocimiento se deriva de la Escritura solamente, y se acepta por “medio de la fe ” (Heb. 11:3). Sin esta fe preciosa es imposible agradar a Dios. Porque como dice el autor de la epístola a los Hebreos: 

  • De hecho, sin fe es imposible agradar a Dios. Todo el que desee acercarse a Dios debe creer que él existe y que él recompensa a los que lo buscan con sinceridad. ” (Hebreos 11:6 Nueva Traducción Viviente)

Esta misma fe es la que nos hace creer que el Universo completo (conocido y desconocido) ha sido creador por nuestro Señor, por el poder de Su Palabra.

  • Por la fe entendemos que todo el universo fue formado por orden de Dios, de modo que lo que ahora vemos no vino de cosas visibles. Fue por la fe que Abel presentó a Dios una ofrenda más aceptable que la que presentó Caín. La ofrenda de Abel demostró que era un hombre justo, y Dios aprobó sus ofrendas. Aunque Abel murió hace mucho tiempo, todavía nos habla por su ejemplo de fe. Fue por la fe que Enoc ascendió al cielo sin morir; «desapareció, porque Dios se lo llevó». Pues antes de ser llevado, lo conocían como una persona que agradaba a Dios.(Hebreos 11:3-5 Nueva Traducción Viviente). 

Y es por esta misma fe que creemos que Jesucristo resucitó de entre los muertos al tercer dia y estamos firmes en la fe del Hijo de Dios. 

Dios le bendiga mucho.

!!!A Dios se a la gloria, por los siglos de los siglos!!!! <>

Notas

1. San Agustín, La ciudad de Dios, XI,6, cita en Francis Collins, “¿Como habla Dios?“,p. 166, ediciones Temas de Hoy S.A

2. San Agustín, The literal meaning of Genesis,20:40, cita en Francis Collins, “¿Como habla Dios?”,p. 166, ediciones Temas de Hoy S.A

3. L.Berkhof, Teología sistemática, p. 149,ed. Tell,E.U,1988

4.Jose Carbonell, La otra cara de la salud, p.10. ed. Libreria Editorial Cristiana dpto. de Fundación cristiana de Evangelización ,Pilar, Bs. As., Argentina, corchetes añadidos.

Imágenes copiadas de

Bibliografía consultada

  • Revista ECCLESIA, n.2498 (20-X-1990) pg. 7.
  • VITTORIO MESSORI: Algunas razones para creer, XIV. Ed Planeta+Testimonio.Barcelona.2000
  • Francis Collins, “¿Como habla Dios?“, ediciones Temas de Hoy S.A
  • L.Berkhof, Teología sistemática, ed. Tell,E.U,1988
  • Jose Carbonell, La otra cara de la salud, p.10. ed. Libreria Editorial Cristiana dpto. de Fundación cristiana de Evangelización ,Pilar, Bs. As., Argentina

 

El relato bíblico y la ciencia moderna  


El relato bíblico y la ciencia moderna  

Por Paulo Arieu

mundo

Introducción:

En el articulo anterior, citaba que Dios es el creador del Universo. Dios creó todas las cosas por medio del poder de su Palabra. Y entonces, al leer el libro de Genesis, comienzan las preguntas. Pero ¿Cuántos años tiene la tierra? Los hombres de ciencia han encontrado evidencias de grandes cambios geológicos, estratificación de masas de piedras, y otros indicios que los han hecho llegar a la conclusión de que la tierra es antiquísima. Se crea un conflicto entre ellos, y ciertos cristianos que creen que la Biblia indica claramente que hace sólo seis mil años que Dios creó el universo

Carlos Rubbia, Premio Nobel de Física, Director del Laboratorio Europeo para la Física de las Partículas, dice:

«Hablar del origen del mundo lleva a pensar en la Creación… Para mí está claro que esto no puede ser consecuencia de la casualidad».

Igualmente, la belleza del plumaje de colores de algunos pájaros me hablan del talento del artista que concibió esa armonía de colores.

Donde hay una obra de arte hay un artista. Hasta el blasfemo Voltaire, filósofo francés del siglo XVIII dijo:

«No puedo imaginar que haya un reloj sin relojero»

Y André Gide,escritor francés, Premio Nobel de Literatura en 1947.

«Para no creer en Dios es absolutamente necesario abstenerse de mirar la naturaleza y reflexionar sobre lo que vemos»

Por eso

«por más que retrocedamos en el tiempo no encontraremos ningún pueblo sin religión, sin creencias, preceptos y ritos cuya finalidad es poner al hombre en relación con la Divinidad».

Entonces, como podemos conciliar el relato bíblico y la ciencia moderna? ¿Cómo puede resolverse este conflicto?

Según algunos estudiosos de la Biblia, el problema no radica tanto en la contradicción entre el relato bíblico y lo que la ciencia ha descubierto, sino entre la ciencia y el relato mal interpretado. Además, es preciso distinguir entre lo que la ciencia ha descubierto realmente y lo que es mera especulación o teoría que aún no ha sido comprobada. La ciencia pura no consiste en teoría, sino en hechos demostrados y concretos.

El universo tiene aproximadamente catorce mil millones de años

«La ciencia empieza a responder la cuestión de la complejidad de la vida con una línea de tiempo. Ahora sabemos que el universo tiene aproximadamente catorce mil millones de años. Hace un siglo ni siquiera sabíamos cuánto tiempo hacía que llevaba girando nuestro planeta. Pero el posterior descubrimiento de la radiactividad y de la descomposición natural de ciertos isótopos químicos ofreció un medio elegante y ciertamente preciso de determinar la edad de varias piedras en la Tierra. La base científica de este método se describe en detalle en el libro de Brent Dalrymple La edad de la Tierra, y depende de las conocidas y muy largas medias vidas por las que tres elementos químicos radiactivos se descomponen constantemente y se transforman en elementos estables y diferentes: el uranio se convierte lentamente en plomo, el potasio lentamente se convierte en argón y el más exótico estroncio se convierte en un elemento raro llamado rubidio. Al medir la cantidad de cualquiera de estos pares de elementos, podemos estimar la edad de cualquier piedra. Todos estos métodos independientes dan resultados que son sorprendentemente coincidentes, y apuntan a que la Tierra tiene una edad de 4.550 millones de años, con un error estimado de solamente un uno por ciento. Las piedras más viejas que han sido fechadas en la superficie actual de la Tierra tienen aproximadamente cuatro mil millones de años, pero casi setenta meteoritos y un número de piedras lunares han sido fechadas en cuatro mil quinientos millones de años.

Toda la evidencia actualmente disponible sugiere que la Tierra era muy inhóspita durante sus primeros quinientos millones de años. El planeta estaba constantemente a merced del devastador ataque de asteroides y meteoritos gigantes, uno de los cuales de hecho consiguió desgajar a la Luna de la Tierra. No es sorprendente, por lo tanto, que las piedras de hace cuatro mil millones de años o más no muestren evidencia alguna de formas de vida. Sólo ciento cincuenta millones de años después, sin embargo, se encuentran múltiples formas de vida microbiana. Presumiblemente, esos organismos unicelulares eran capaces de almacenar información, quizá usando ADN, y eran autorreplicantes y capaces de evolucionar hacia muchos tipos diferentes.»[1]

«Un creyente no debe temer que esta investigación pueda deshancar a la divinidad; si Dios es realmente Todopoderoso, difícilmente se verá amenazado por nuestros raquíticos esfuerzos por comprender el funcionamiento de su mundo natural. Y como buscadores, posiblemente descubramos en la ciencia respuestas interesantes a la pregunta «¿cómo funciona la vida?». Lo que no podremos descubrir solamente a través de la ciencia son respuestas a las preguntas: «¿Por qué existe la vida, en todo caso?» y «¿por qué estoy yo aquí?»[2]

El cristiano debe reconocer ciertos hechos al interpretar el relato de la creación:

En primer lugar, el Génesis no da fechas, y las genealogías primitivas no se pueden tomar en cuenta para calcular pues hay en ellas grandes vacíos. En segundo lugar, la Biblia es primordialmente un libro de religión y no de ciencia. Génesis 1 fue escrito no tanto para describir el proceso de la creación sino más bien para mostrar su causa y propósito. Recalca la gran verdad de que Dios es el Creador, como cité en el artículo anterior. Finalmente, es lógico creer que la revelación de Dios a Moisés haya sido dada en conceptos comprensibles a los hombres de esa época y no en altos términos técnicos o científicos comunes a los del siglo XX. Sin embargo, podemos confiar que la Biblia habla correctamente sobre lo que concierne a la ciencia, salvo unos pocos pasajes dudosos, en los que no se sabe si estan mal traducidos o los datos son de acuerdo al concepto cultural de aquella época o tambien es posible que estamos interpretando mal el texto bíblico.

Estudiosos cristianos han desarrollado varias teorías procurando armonizar el relato bíblico con los conceptos de los científicos.

Algunas son:

a) Teoría del vacío o del arruinamiento y re-creación:sucedió una catástrofe universal entre Génesis 1:1 y 1:2, que tiene que ver con la caída de Satanás y el juicio consiguiente de Dios. Como resultado, la tierra llegó a estar desordenada y vacía”. Dios re-creó la tierra en seis días literales. Podrían haber transcurrido millones de años entre la creación original y la re-creación.

b) Teoría de la creación progresiva: se interpreta el relato poéticamente. Los días representan períodos en un lapso indefinido en los cuales Dios realizó su obra creadora. Se hace notar que la Biblia no declara la duración de cada día, y que el término “día” no se refiere siempre a un período de veinticuatro horas. Su uso en 2:4: “el día que Jehová hizo la tierra” puede referirse a un período de tiempo corto o extenso en que cierta actividad se lleva a cabo. Se señala que los descubrimientos de la ciencia confirman el orden de la creación descrito en el Génesis.

c)Teoría de la alternancia día-era: los días fueron períodos de veinticuatro horas, o cortos lapsos de tiempo, separados por vastas eras geológicas. En estos períodos cortos, llamados días, tuvo lugar la actividad creadora.

d)Teoría de la catástrofe universal causada por el diluvio: los días de la creación eran de veinticuatro horas. Se explican los cambios geológicos, fósiles, yacimientos de carbón, como consecuencias del diluvio en la época de Noé. No obstante, debemos ser cautos en el intento de armonizar el relato de la creación con las teorías actuales de la ciencia y no apresurarnos en aceptar estas teorías. La ciencia está descubriendo aún nuevos datos, rechazando teorías anteriores y sacando nuevas conclusiones. No debemos correr el riesgo  de identificar nuestra posición con algo tan cambiante como las teorías científicas. Por otra parte, podemos poner la confianza de que los descubrimientos futuros, bien interpretados, eliminarán muchas de las supuestas concluciones de hoy y arrojarán más luz sobre el testimonio bíblico.

e)La creación del universo. Génesis 1:1-25: Es posible que Génesis 1:1 afirme que Dios creó la materia en un acto. El vocablo “bara”, traducido “creó”, se usa solamente en conexión con la actividad de Dios y significa crear de la nada, o crear algo completamente nuevo, sin precedentes. La palabra bara” se halla en Génesis 1:1, 21, 27, y se refiere a la creación de la materia, de la vida animal y del ser humano. En otros casos, se usa “asa” que corresponde a “hacer”. “Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve, fue hecho de lo que no se veía” (Heb. 11:3). La ciencia nos enseña que se puede transformar materia en energía, pero parece que Dios convirtió energía en materia. Luego, el relato nos enseña que la creación fue realizada progresivamente, paso a paso.  Moisés usó una palabra para describir la participación del Espíritu, que sugiere el acto de un ave volando sobre el nido en el cual están sus polluelos (1:2). El Espíritu cobijaba la superficie de la tierra, caótica y sin forma, dándole forma y orden. Así Dios siempre saca orden del desorden.

Dice el arqueólogo W. F. Albright

“El relato de la creación refleja un punto de vista adelantado y monoteísta con una serie de frases tan racionales que la ciencia no lo puede mejorar si se la limita al mismo lenguaje y alcance de ideas para presentar sus conclusiones”.

Ariel Barsimantov, del portal Israel  Noticias, cita un artículo del Dr. Gerald Schroeder[3].
Schroeder, habla de este conflicto entre la ciencia que dice que el universo tiene 15 mil millones de años. Pero el relato del Genesis dice 6 dias. La relación general entre el tiempo cerca del comienzo y el tiempo hoy en día es un millón de millones. Eso es 1 con 12 ceros detrás de él. 
Entonces, cuando una visión desde el principio mirando hacia adelante dice “yo les estoy enviando un pulso por segundo”, ¿lo veremos cada segundo? No. Lo veremos cada millón de millones de segundos. Porque eso es el efecto de expansión de la extensión del universo. La Torá no dice cada segundo. Dice “seis días”. ¿Cómo veríamos esos seis días? Si la Torá dice: estamos enviando información por seis días, ¿recibiríamos esa información como seis días? No. Recibiríamos esa información como seis millones de millones de días. Porque la perspectiva de la Torá es desde el comienzo en adelante. Seis millones de millones de días es un número muy interesante. ¿Cuánto sería en años? Dividido por 365, viene a ser algo así como 16 mil millones de años. Esencialmente la edad estimada del universo. Una buena estimación para 3000 años atrás!!.Schroeder propone que miremos el desarrollo del tiempo día a día, basado en la expansión. Cada vez que el universo se duplica, la percepción del tiempo se divide al medio. Cuando el universo era pequeño, se doblaba rápidamente. Pero a medida que el universo se hace más grande, tarda más tiempo en duplicarse. Este ritmo de crecimiento de la expansión está citado en “Los Principios de la Cosmología Física”, un texto que es usado en todo el mundo.[4]

Que tremendo, como la ciencia confirma el relato bíblico del Génesis. Ambos, dicen lo mismo, solo que lo explican desde ángulos distintos. Según lo explica Schroeder, los cálculos resultan de la siguiente manera:[5]
El primero de los días Bíblicos duró 24 horas, visto desde “la perspectiva del comienzo del tiempo”. Pero la duración desde nuestra perspectiva es de 8 mil millones de años.
El segundo día, desde la perspectiva de la Torá, duró 24 horas. Desde nuestra perspectiva duró la mitad del día anterior, 4 mil millones de años.
El tercer día también duró la mitad del día anterior, 2 mil millones de años.
El cuarto día – mil millones de años.
El quinto día – quinientos millones de años.
El sexto día – doscientos cincuenta millones de años.
Cuando sumamos los seis días, obtenemos como resultado que la edad del universo es de 15 y 3/4 mil millones de años. Igual que lo que dice la cosmología moderna.

Según explica el relato del Génesis, los días sucesivos de la creación fueron:

  • Primer día: aparición de la luz (día y noche). 
  • Segundo día: cielo, atmósfera y mares.
  • Tercer día: surgimiento de los continentes y aparición de vegetación.
  • Cuarto día: aparición de los cuerpos celestes que alumbran la tierra.
  • Quinto día: los animales del mar y las aves. 
  • Sexto día: los mamíferos y el hombre.

En conclusión, como podemos ver, cuando la ciencia es bien utilizada, es de gran ayuda para comprender mejor nuestra fe. El conflicto entre la ciencia y la fe solo es aparente. Solo que la ciencia llega a las verdades mediante la utilización de las etapas del método cientifico con el uso de la razón. Y la Biblia nos revela la verdad por medio de la fe en nuestro Señor Jesucristo. Pero también recordemos, como cité al principio de este artículo, que es preciso distinguir entre lo que la ciencia ha descubierto realmente y lo que es mera especulación  de los investigadores. Los investigadores científicos trabajan en muchas teorías que aún no han sido realmente comprobadas. La ciencia pura no consiste solamente en teoría, sino en hechos demostrados y concretos. Pero los modelos científicos suelen tener teorías, cuyas hipótesis nunca han sido comprobadas.

!A Dios sea la gloria!

Dios lo bendiga mucho<> 

Notas

  1. Dr. Francis Collins, “Como habla Dios“,pp.99-100,ed. Temas de Hoy, 2007, España
  2. Ibid
  3. Dr. Gerald Schroeder, es un cientifico que recibió su PHD en Oceanografía y Física Nuclear de la universidad de MIT, y formó parte del personal de esta universidad durante siete años. Schroeder hizo trabajos extensivos con la Comisión de Energía Atómica. El Dr. Schroeder ahora vive con su familia en Jerusalem, Israel. Es el autor de Génesis and the Big Bang y The Science of God entre otros, que han sido traducidos a seis idiomas.
  4. https://israelnoticias.com/judaismo/edad-del-universo-millones-o-dias
  5. Ibid

Fuentes Bibliograficas consultadas

  • Pablo Hoff, “El Pentateuco“,pag. 22-26,ed. Vida,15ª impresion,
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