Eventos fundamentales que ocurren durante la adolescencia


Eventos fundamentales que ocurren durante la adolescencia

Por Paulo Arieu

La adolescencia, aunque es un constructo social y cultural, también es una etapa llena de cambios emocionales, físicos y biológicos en el organismo del niño. Estos cambios en el comportamiento se producen como consecuencia de la actividad hormonal que se produce en sus organismos. A partir de este desarrollo  biológico, cada uno de estos niños se irá transformando hasta llegar a ser un día una persona adulta. Este proceso de transformación individual, un día culminará finalmente con la independencia emocional y social respecto de sus padres, si es que contraen matrimonio. Preciosos y fundamentales eventos que ocurren en el niño, serán estudiados detalladamente para una mejor comprensión de esta etapa.

La adolescencia es la etapa del crecimiento en la que se producen los mayores cambios biológicos. Es un período de tiempo que transcurre entre el comienzo de la pubertad y el final del crecimiento, “el período entre la infancia y la vida adulta” (Stassen Berger, 2006, p. 429),también es”un período bio-psicosocial entre los 10 y los 20 años, donde tienen lugar modificaciones corporales y adaptación a nuevas estructuras psicológicas y ambientales que conducen de la infancia a la adultez (Bianculli, 1997). Ocurre generalmente en la segunda etapa de la vida. J. L. Iglesias Diz, es Doctor en Medicina con especialidad en Pediatría y está acreditado en Medicina de la Adolescencia. Iglesias Diz (2013) explica que “el 60% de las sociedades preindustriales no tienen un término para definir la adolescencia”.

Hay una definición bastante completa que cita Castillo Obando (01-11-2017), autora de un trabajo de tesis para optar por el grado de Psicóloga Clínica de la Universidad Nacional de Loja, Ecuador, donde se integra el aspecto biológico junto con el aspecto social del niño. Ella define la adolescencia como “un proceso de transición entre la infancia y la vida adulta, entre la dependencia o tutela familiar y la incorporación a la sociedad con plenos derechos” (Antona, 2003, pág. 45). Esta incorporación depende de cada país, pero comúnmente sucede después de los 18 años de edad. Pero la Academia Nacional de Ciencias define este período “como la etapa desde el comienzo de la pubertad (alrededor de los 11 ó 12 años) hasta la edad de 30 años“ (Stonestreet, s.f.). Aunque este límite es relativo.

Porque motivo este límite es relativo? Porque no todos los investigadores del desarrollo están de acuerdo en los límites. Porque mientras la pubertad es la etapa de los grandes cambios biológicos en el organismo del niño, la adolescencia se trata de “una construcción social de los países desarrollados” (Iglesias Diz, 2013) y puede ser similar a “poner en marcha un vehículo turboalimentado con un conductor inexperto”, como lo ilustra sabiamente Dahl (2004, p.17). Por ejemplo, para algunos psicólogos en el Reino Unido, según cita Wallis (09-25-2013), columnista de BBC, “la adolescencia ahora dura hasta los 25 años de edad”. Aunque no están claras las razones para tal decisión, un argumento posiblemente importante sobre los límites de edad tardía de la adolescencia, es citado por Laverne Antrobus, psicóloga infantil, quien trabaja en la Clínica Tavistock de Londres. Ella afirma que “la idea de que de repente a los 18 años eres un adulto simplemente no acaba de cuadrar” (Wallis, 09-25-2013).

La experiencia profesional de Laverne Antrobus con los jóvenes le ha llevado a creer que los jóvenes todavía necesitan apoyo y ayuda más allá de la edad límite de los 18 años.  Estas nuevas directrices en Gran Bretaña lo que procuran evitar es que los jóvenes queden desamparados por el sistema de salud y educación cuando cumplan 18 años. Aunque también puede haber ciertas razones científicas como la neurociencia, que parece haber demostrado “que el desarrollo cognitivo de los jóvenes continúa más allá de los 18 años en esta etapa posterior y que su madurez emocional, imagen personal y el propio juicio se verán afectados hasta que la corteza pre-frontal del cerebro se desarrolle completamente” (Wallis, 09-25-2013). Frank Furedi, profesor de sociología de la Universidad de Kent en Inglaterra,  critica la infantilización de la cultura y la falta de deseo de los jóvenes ingleses de independizarse de los padres  (Wallis, 09-25-2013), hechos que alimentan esta intención de prolongar los límites de la adolescencia.

Un segundo trabajo posiblemente importante respecto de la edad límite de la adolescencia parece ser una investigación psicométrica realizado por la Psicóloga española Fabia Morales, miembro del Centro de Investigación en Evaluación y Medida de la Conducta (Cramc) de la Universitat Rovira i Virgili (URV, Tarragona, España), quien junto con Urbano Lorenzo, otro español investigador del Cramc  y la Psicóloga Elisa Camps, prepararon un cuestionario con la intención de evaluar la madurez psicológica de los adolescentes de entre 15 y 18 años. El trabajo comenzó cuando profesionales como jueces y médicos pedían herramientas para poder establecer si un adolescente era lo suficientemente maduro como para poder decidir si quería abortar o someterse a una operación de cirugía estética sin el permiso de sus padres. Este equipo de psicólogos partió del modelo Greenberger, que suele utilizarse en Estados Unidos sobre todo en juicios en los que hay menores implicados, y lo adaptaron a la realidad social española, para elaborar el cuestionario Psymas. Ellos elaboraron unas 26 preguntas concisas y directas y remitieron el cuestionario a una muestra final de más de mil adolescentes con la intención de establecer los parámetros sobre los que evaluar. Aunque en una primera fase se probó el test con una muestra de más de 600 adolescentes.

De acuerdo a Sans (01-24-2013), el test de estos investigadores españoles, proporcionó una medida global de la madurez psicológica de los adolescentes. Una vez finalizado el test, sus autores lo repartieron entre 300 estudiantes universitarios de entre 18 y 30 años. Los investigadores observaron que existe un pequeño cambio entre los 22 y 23 años, pero el gran salto no se registra hasta los 27 años. Concluyeron que “hasta los 27 años no se detecta un cambio de actitud importante, el que coincide con el proceso de emancipación de los jóvenes” (Sans, 01-24-2013). Concluyen sus observaciones afirmando que hay jóvenes que demostraron ser lo suficientemente maduros, aunque la mayoría de los que participaron en el test todavía seguían siendo inmaduros (Sans, 01-24-2013).

Hay que reconocer entonces que el concepto de adolescencia como lo entiende la cultura occidental no siempre existió, sino que es un fenómeno occidental bastante reciente. El vocablo “adolescente” no fue utilizado sino hasta el año 1941. Iglesias Diz (2013) cita que esta hermosa etapa de la vida, es en realidad “una creación de la modernidad, de la sociedad industrializada”. En otras culturas anteriores o diferentes de la cultura occidental de fin del siglo XX, los niños se convertían en adultos sin etapas intermedias. Pero ya no es así, sino que ahora la sociedad occidental evolucionó y primero se convierten en adolescentes antes de poder ingresar al mundo de los adultos.

Pero ¿cuáles fueron las razones de este cambio social tan extraño? Las razones fueron la revolución sexual y la agitación política de los años sesenta. Pero además, puede haber otro montón de razones anteriores a los años sesenta, entre ellas:

“una generación de padres desconectados tratando de lidiar con lo que experimentaron durante la Segunda Guerra Mundial, fábricas que antes producían artículos de primera necesidad para la guerra empezaron a producir artículos no-necesarios para el consumo, nuevas compañías de mercadeo vendían estos bienes a personas que no se daban cuenta que los querían, el twist de Chubby Checker, las caderas de Elvis, el cabello de los Beatles, el automóvil tal vez más de uno en cada casa, el crecimiento de Hollywood, y el reconocimiento por parte de las compañías de mercadeo de la fortuna que se podía hacer de este nuevo segmento de la población.” (Stonestreet, s.f.).

La adolescencia es un constructo social y por eso relativo en cuanto a que debe darse de acuerdo al sujeto y a una serie de condiciones sociales (esto es, normas, comportamientos e instituciones que hagan distinción entre un grupo de edad y otro). Aunque seguramente las características sociales que acompañan al término adolescente no van a cambiar por el momento. Pero si se puede comprender mejor esta etapa de los jóvenes y entender mejor cuáles son sus necesidades reales para que estas necesidades puedan ser satisfechas. Pero la pubertad no es una construcción social, sino que es una etapa biológica en la vida de la persona, a la cual se la clasifica como preadolescencia. Es en la pubertad cuando los jovencitos y las jovencitas que han dejado de ser niños, dejando atrás la infancia. Ellos comienzan a despertar a la vida y empiezan a florecer, produciéndose grandes cambios visibles en su anatomía y otros cambios invisibles en su fisiología.

Si buscamos en la Biblia, vemos que en Eclesiastés 11:9 se encuentra la palabra “Nehurot” que se traduce como adolescencia, tal es el caso de la conocida traducción protestante Reina-Valera del año 1960. Sin embargo el Diccionario Hebreo-Español Shockel (1994, p.111) traduce el término como “juventud”, algunas versiones, como la prestigiosa traducción católica Nacar-Colunga, lo hacen como “Mozo” (heb. bahur). Los verbos usados muestran una compleja definición de juventud. “Bajur” significa joven, y el verbo abstracto hebreo “Yaldoot” niñez, infancia, pero generalmente juventud (Shockel, 1994, p.111). Este último término aparece tres veces en la Biblia y está relacionado en cada uno de estos textos a la juventud (Eclesiastés 11:9-10; Salmo 110:3).

Las formas plurales Behurim (11.28) y Behurot (Eclesiastés 11:9; 12:1) son sustantivos abstractos que se refieren al tiempo de vida de una persona que fue joven en la casa de su Padre (Van Gemeren,1997,p.635-635). José Vílchez menciona que el término usado en el versículo 9 es propio del muchacho que ha dejado de ser niño y aún no es hombre maduro, ni está casado. “Lógicamente su período se llama y es la juventud” (Vílchez, 1994, pp. 398-399).  En el joven está tanto la adolescencia como la juventud (Vílchez, 1994, pp. 398-399). Sin embargo el texto apoya más a traducir el término Behurot como juventud ya que el adolescente no podría haberse gozado de sus años mozos porque él recién empieza a ver el mundo y gozar de sus placeres (Vílchez, 1994, pp. 398-399).

Se comprende entonces que el término usado en este texto debería realmente traducirse como joven por el contexto en que se encuentra. Además, los hebreos solo consideraron como etapas de la vida la niñez, la juventud, adultos y ancianos. La adolescencia como concepto aún no existía, ya que recién empezó a usarse después de la Segunda Guerra Mundial. Otras culturas como islámicas sucede lo mismo, las niñas se suelen casar a edades tempranas con hombres mucho mayores de edad que ellas. Estas costumbres, desde el concepto de la cultura occidental representa un delito llamado pedofilia.

Pero según argumenta Taborda (2012, pp. 19-22), la perspectiva que la mayoría de la sociedad occidental tiene acerca de la adolescencia es biológica, orgánica y física y se consideran adolescentes a todos aquellos jóvenes que se les engrosa la voz, les sale barba en el caso de los hombres o mamas en las mujeres, entre otras cosas. Pero estos cambios no son los que determinan la adolescencia. Lo que acontece con estos cambios es la pubertad, que sí está enmarcada en un ciclo natural. La pubertad está delimitada en los cambios somáticos: por ejemplo la estatura aumenta progresivamente y cuando el joven alcanza un cuerpo desarrollado similar al de los adultos, se siente con el poder de actuar como ellos, pero sólo en algunas situaciones, como en lo sexual.

La maduración hormonal y la posibilidad de procrear son muestras de que hay una transformación. Aunque estos cambios son más o menos constantes en los sujetos que los padecen, como el ciclo menstrual en las mujeres y la maduración del esperma en el hombre. Aunque esta maduración hormonal no los determina la adolescencia sino la pubertad, como cita Taborda (2012, pp. 19-22). Los cambios ocurren en el individuo en un corto período de tiempo y afectan a los aspectos biopsicosociales de la criatura. Los cambios observados dependen de tres ejes hormonales: el hipotálamo-hipófisis-gonadal, el hipotálamo-hipófisis-adrenal y el eje ligado a la hormona de crecimiento.

Los cambios que se producen en los niños que se convierten en adolescentes traerán la madurez emocional, el desarrollo hormonal y particularmente una actividad cerebral diferente y son de carácter psico-social, biológico y de carácter físico.

a) Desarrollo psicosocial: Aunque la adolescencia ha sido tradicionalmente definida como una etapa turbulenta e inestable, muchos adolescentes se desarrollan sin dificultades. Como cita Iglesias Diz (2013) respecto de los cambios en las capacidades cognitivas y actitudes conductuales del adolescente:

“muchos de los problemas relacionados con determinadas conductas de riesgo en la adolescencia podrían estar en relación con esta tardía maduración de determinadas funciones cerebrales. Sin embargo, el adolescente de 12 a 14 años generalmente ha sustituido el pensamiento concreto por una mayor capacidad de abstracción que lo va capacitando cognitiva, ética y conductualmente para saber distinguir con claridad los riesgos que puede correr al tomar algunas decisiones arriesgadas, otra cuestión es que el deseo y la posibilidad de experimentar supere a la prudencia. Con todo, el adolescente más joven, por esa restricción del pensamiento abstracto complejo, tiende a tener dificultades para evaluar riesgos a largo plazo para la salud (hipertensión, colesterol en la dieta, etc.) “.

Es importante citar el trabajo de investigación de Jean Piaget (1896 – 1980), psicólogo suizo cuyos estudios detallados sobre el desarrollo intelectual y cognitivo del niño ejercieron una influencia trascendental en la psicología evolutiva y en la pedagogía moderna. La Teoría del Aprendizaje de Piaget, quien es considerado el padre del constructivismo, se centra en el desarrollo cognitivo de niños y adolescentes. Su teoría describe y explica los cambios que ocurren en el pensamiento lógico a estas edades. Jean Piaget fue el primero en observar y describir los adelantos del razonamiento en  los adolescentes. El desarrolló muchos experimentos para explorar las etapas del desarrollo cognitivo.

Según explica Stassen Berger (2006, pp. 472-473) Piaget “descubrió un adelanto súbito en el poder de razonamiento poco después de la pubertad”. Para él “el desarrollo cognitivo era una reorganización progresiva de los procesos mentales que resultan de la maduración biológica y la experiencia ambiental” (terapia-cognitiva,s.f.). En consecuencia, Piaget consideraba que los niños “construyen una comprensión del mundo que les rodea, luego experimentan discrepancias entre lo que ya saben y lo que descubren en su entorno” (terapia-cognitiva,s.f.). Además, Piaget sugirió que el desarrollo cognitivo ocurre después de una serie de etapas de maduración y experiencia: motor sensor, preoperacional, operacional concreta y operaciones formales. Gracias a la interacción con el entorno, adquirimos nueva información. Los puntos clave de su teoría son:

  • El desarrollo cognitivo ocurre después de una serie de etapas universales.
  • Los niños son aprendices activos que crean conocimiento a partir de la interacción con su entorno.
  • Aprenden a través de la asimilación y el alojamiento, y el desarrollo cognitivo complejo se produce a través del equilibrio.
  • La interacción con el mundo físico es la clave del desarrollo cognitivo.

Otros trabajos de importancia científica sobre el tema de la adolescencia son “Las metamorfosis de la pubertad”, que es el escrito más completo dedicado por Freud (1905) al tema de la adolescencia y “El despertar de la primavera”, que es el trabajo investigativo de Lacan (1974) al mismo tema. Freud consideraba que “los cambios fisiológicos en esta etapa son los que producen cambios en la conducta, como la aparición de la agresividad y de la torpeza…Esta es la etapa en que todos los instintos y tendencias sexuales se subordinan a la supremacía genital, con el objetivo de la reproducción” (Malena, 09-20-2012). Freud hablaría en sus trabajos del complejo de Edipo para explicar las proyecciones fantasiosas de tipo emocional, sentimental y hasta sexual del adolescente con la madre y del complejo de Electra, de parte de la joven adolescente con su padre. Esta confusión de sentimientos que se puede dar en el seno de una familia con hijos adolescentes puede desencadenar conflictos con la autoridad materno-paterna, o por celos con los progenitores.

Además de Freud y de Piaget, quienes estudiaron profundamente la evolución del desarrollo del adolescente, ocupa un lugar importante en la literatura científica sobre Psicología del Desarrollo las observaciones de Erik Homburger Erikson o Erik Erikson (1902 -1994). Erik fue un psicoanalista estadounidense de origen alemán, hijo de una mujer judía. Sus contribuciones en Psicología del desarrollo han sido influyentes. Durante el desarrollo de su profesión científica, fue un teórico de orientación psicoanalítica. Sus ideas sobre la adolescencia se derivaron de sus observaciones de adolescentes emocionalmente perturbados durante la terapia.

Sus influyentes puntos de vista han ayudado a crear la impresión general de que la mayoría de los adolescentes están estresados e inseguros de sí mismos y del futuro. Erikson argumentó que los adolescentes típicamente experimentan difusión de identidad, lo que implica una fuerte sensación de incertidumbre. Ellos necesitan lograr un sentido de identidad, que se puede definir como “una sensación de estar en casa en el cuerpo, una sensación de saber hacia dónde se dirigen y una seguridad interior del reconocimiento anticipado de quienes cuentan” (Erikson, 1950, p.165). A los adolescentes les resulta difícil lograr esto, porque ellos están experimentando cambios biológicos y sociales rápidos, y necesitan tomar decisiones importantes en casi todas las áreas de la vida (por ejemplo, la carrera futura). En otras palabras, los adolescentes generalmente enfrentan una crisis de identidad porque no saben quiénes son o hacia dónde se dirigen.

Erikson (1950, p.139) argumentó que el adolescente típico piensa sobre sí mismo de la siguiente manera: “Yo no soy lo que debería ser, no soy lo que voy a ser, pero no lo soy lo que yo era”. Erikson (1969, p.22) también describió con más detalle lo que está involucrado en esta crisis de identidad:

“La adolescencia no es una aflicción, sino una crisis normativa, es decir, una fase normal de conflicto creciente… Lo que bajo escrutinio prejuiciado puede parecer ser el inicio de una neurosis es a menudo una crisis agravada que podría ser autoliquidante y, de hecho, contributiva al proceso de formación de identidad”. Por lo tanto, Erikson parecía pensar que era casi esencial para los adolescentes pasar por una crisis de identidad a fin de resolver el problema de identidad y pasar a la formación de una identidad adulta estable. Una crisis de identidad es el estado de falta de un sentido claro de lo que uno es; esta crisis más común en la adolescencia y la adultez temprana. Según Erikson (1968), la difusión de la identidad o la incertidumbre experimentada por la mayoría de los adolescentes tiene cuatro componentes principales:

  1. Intimidad: los adolescentes temen comprometerse con los demás porque puede implicar una pérdida de identidad.
  2. Difusión del tiempo: esto “consiste en una incredulidad decidida sobre la posibilidad de que el tiempo pueda traer cambios y, sin embargo, también de un miedo violento de que pueda” (Erikson, 1968, p.169).
  3. Difusión de la industria: esto implica la incapacidad de concentrarse o enormes esfuerzos dirigidos a una sola actividad.
  4. Identidad negativa: esto implica “una hostilidad despreciativa y muy esnob para el rol ofrecido como apropiado y deseable en la familia o comunidad inmediata” (Erikson, 1968, p.173).

Según Iglesias Diz (2013) las transformaciones físicas y biológicas del niño tienen una consecuencia en el área psico-social, comprendiendo cuatro aspectos:

1) La lucha dependencia-independencia: En la primera adolescencia (12-14 años), la relación con los padres se puede poner un poco difícil. El tema de mayor independencia de los padres y el conflicto con la autoridad con los padres puede complicar las relaciones padres-hijos. El humor de los adolescentes puede variar y pueden surgir conflictos en el seno de la familia. En la adolescencia media (15 a 17 años) estos conflictos llegan a su apogeo para ir declinando posteriormente. Luego se produce una creciente mayor integración, mayor independencia y madurez, con una vuelta a los valores de la familia en una especie de regreso al hogar (18 a 21 años), según argumenta Iglesias Diz (2013).

2) La importancia de la imagen corporal: Los adolescentes, a causa del despertar sexual de la pubertad, viven preocupados por su apariencia física. En plena adolescencia, en los varones pueden aparecer preocupaciones por el tamaño del pene con respecto del pene de otros amiguitos. En las hembras, el desarrollo de sus senos, pueden atraer las miradas ansiosas de otros compañeritos y traer preocupaciones a las púberes si son lindas o no, si hallarán novio, etc.. El surgimiento del acné en la cara, puede preocupar si se lastiman o se marcan excesivamente los rostros de los adolescentes. También puede que se preocupen por empezar a ponerse ropa de moda que esté de acuerdo a la vestimenta de los amigos.

De acuerdo a lo explicado por Santrock (2006), “muchos adolescentes son un poco cohibidos, dado a que los cambios físicos y emocionales son drásticos, también suelen ser más sensibles sobre sí mismos. En esta etapa los adolescentes se preocupan mucho por sus defectos físicos, como el peso, creen que si no son delgados, no cumplen con el estereotipo social y no serán aceptados por esta”.  Iglesias Diz (2013) señala que entre los 18 y los 21 años, la importancia del aspecto físico decrece y comienzan a aceptarse más como son en realidad. A esta edad, empiezan a dejar de compararse tanto con sus otros amiguitos o héroes de la televisión y el cine. Las niñas son muy propensas a admirar las actrices de las telenovelas, a las cantantes de rock, al igual que los varones con los líderes de las bandas favoritas de música popular, las superestrellas del deporte o del cine o televisión.  

3) La relación con sus pares: Iglesias Diz (2013) explica que “la integración en el grupo de amigos es sumamente vital para el desarrollo de aptitudes sociales”. También Iglesias Diz (2013) explica que “se desplaza el apego que se sentía hasta entonces por los padres”. Entonces, sucede que las amistades comienzan a ser lo más importante en la vida de los adolescentes, al igual que las opiniones de ellos. Dado que las relaciones son fuertemente emocionales, aparecen las relaciones sentimentales con el sexo opuesto. Los padres deben supervisar las actividades de los adolescentes y no desentenderse de ellos  ni confiarse en que la escuela o la Iglesia va a cuidar de sus hijos, ya que en esta etapa es común, en estos tiempos de tanta libertad sexual y moral, que se den embarazos imprevistos entre ellos, como consecuencia de las primeras relaciones sexuales de los adolescentes que muchas veces se enamoran inocentemente y románticamente a primera vista, como suceden en el cine o en las telenovelas.

En la adolescencia media, “surgen las pandillas, los clubs, el deporte; se decantan los gustos por la música, salir con los amigos, se adoptan signos comunes de identidad (piercing, tatuajes, moda, conductas de riesgo), luego (18 a 21 años) la relación con los amigos se vuelve más débil, centrándose en pocas personas y/o en relaciones más o menos estables de pareja” (Iglesias Diz, 2013). Bandura demostró con su experimento del muñeco bobo que los niños aprenden del entorno social y de cómo las personas que están a su alrededor, que son sus modelos, se comportan. Estos modelos “proporcionan ejemplos de comportamiento para observar e imitar, por ejemplo, masculino y femenino, pro y anti-social, etc. Los niños prestan atención a algunas de estas personas (modelos) y codifican su comportamiento. En un momento posterior pueden imitar (es decir, copiar) el comportamiento que han observado.”(Vergara,s.f.). Aunque mediante el refuerzo que puede ser externo o interno, positivo o negativo, el aprendizaje puede reforzarse o anularse.

4) El desarrollo de la propia identidad: Durante la primera adolescencia hay una visión bastante pobre y utópica del mundo, con poco control de los impulsos y  van por el mundo llenos de miedos, incertidumbres y dudas. En algún momento de esta etapa, los adolescentes comenzarán a sentir tener una mayor intimidad y autonomía respecto de sus padres, argumenta Iglesias Diz (2013). Por este motivo suelen  rechazar la intervención de sus progenitores en sus temas personales, ya que ellos creen que sus padres no saben nada o no los comprenden. Es que ellos se sienten el centro del mundo y otras veces sienten que todo el mundo los mira. Pero luego comienza a surgir “una mayor empatía, creatividad y un progreso cognitivo con un pensamiento abstracto más acentuado y, aunque la vocación se vuelve más realista, se sienten omnipotentes y asumen algunas veces conductas de riesgo”(Iglesias Diz, 2013).

Luego, entre los 18 y 21 años los adolescentes se pondrán más “realistas, racionales y comprometidos, con objetivos vocacionales prácticos, consolidándose sus valores morales, religiosos y sexuales así como comportamientos próximos a los del adulto maduro” (Iglesias Diz, 2013).

b) Desarrollo del aspecto físico: A partir de los 11 años, el crecimiento físico sufre una notable aceleración, hasta el punto de que entre los 11 y los 16 años se crece más que en años anteriores y posteriores. Estos cambios se producen en el esqueleto, la musculatura, los órganos internos, el aparato respiratorio, etc., y se manifiestan en una serie de indicadores como los cambios de voz, la aparición de los segundos molares, el desarrollo de los órganos sexuales – primera menstruación/eyaculación, desarrollo pelviano-mamario, aparición de vello púbico y axilar, aparición de barba, etc. Gracias a Tanner (1962) la ciencia cuenta hoy en día con un método objetivo para evaluar el estado de desarrollo de su maduración sexual. Estos estadios son los siguientes:

1) Varones. Tamaño testicular y pene:

  •         Estadio genital (G1). Teste de <4 ml, pene infantil.
  •         (G2). Testes de 4-6 ml, escroto enrojecido, pene sin cambios.
  •         (G3). Testes de 6-12 ml, escroto gran aumento, pene aumento de longitud.
  •         (G4). Testes 12-20 ml, escroto más aumentado y tono más oscuro.
  •         (G5). Testes >20 ml, escroto y pene adultos.

2) Mujeres. Estadio mamario:

  •         (M1). Mama prepuberal; no hay tejido glandular.
  •         (M2). Botón mamario, pequeña cantidad de tejido glandular.
  •         (M3). Mama más saliente se extiende por debajo de la areola.
  •         (M4). Mama mayor y más elevada. Areola y pezón se proyectan sobre el contorno de la mama.
  •         (M5). Mama adulta (tamaño variable). Areola y mama en el mismo plano; pezón sobresale. Hombres y mujeres:
  •         Vello púbico (VP1), no existe.
  •         (VP2). Pequeña cantidad de vello fino y largo, levemente pigmentado en base de escroto y pene (varones) y labios mayores (mujeres).
  •         (VP3). Vello más espeso y grueso y más rizado.
  •         (VP4). Vello rizado parecido al adulto sin extenderse a cara interna de los muslos.
  •         (VP5). Tipo adulto, extendiéndose a cara interna de los muslos.

Ana Cristina Mafla, Directora del Grupo GIOD, Facultad de Odontología, Universidad Cooperativa de Colombia, Seccional Pasto, Colombia, cita que los primeros cambios que se producen en el sexo femenino son:

“la aparición de las mamas, estimándose entre 5 y 9 años el tiempo total para su desarrollo, seguido en el mismo año por el vello púbico y algo más tarde por el vello axilar. La aparición del vello en el pubis es muy variable, puede estar al principio o mostrarse más adelante coincidiendo con el pleno crecimiento de las mamas. En general la primera menstruación o menarquía se produce 2 años después de iniciarse el desarrollo mamario“(Mafla, 2008). En los hombres, la primera manifestación es “el aumento de tamaño de los testículos y escroto, así como el vello púbico, posteriormente el pene inicia el alargamiento. El vello axilar suele desarrollarse al año y medio o dos años más tarde y posteriormente cambia el tono de voz.” (Mafla, 2008). Muchos adolescentes se dan cuenta de que ya no son niños cuando eyaculan por primera vez en sueños o mientras duermen. Otras veces cuando a instancias de algún amiguito ya desarrollado se masturban por primera vez y fluye semen. Las niñas se dan cuenta de su adolescencia cuando les llega por primera vez la regla, que a veces viene acompañada de fuertes dolores menstruales en la zona del bajo abdomen.

Según refiere Iglesias Diz (2013) “en el varón el comienzo del desarrollo sexual es entre los 9.5 y 13.5 años (media: 11.6 años) y el tiempo promedio para completar la pubertad es de 3 años”. También explica Iglesias Diz (2013) que “en las chicas el botón mamario es el primer signo de comienzo puberal y puede acontecer entre los 9 y 13 años (media de 11.2 años). La menarquía está relacionada con la edad de la menarquía de la madre y las condiciones socioeconómicas. La media de edad de la menarquía está alrededor de los 12.4 años. También hay cambios a nivel de ovario y tamaño del útero.”

También se debe citar que en los adolescentes se observa un crecimiento en altura, el famoso estirón, que en pocos meses se produce en los niños. Iglesias Diz (2013) explica que:

“durante el estirón puberal se produce un aumento de talla que representa alrededor del 25% de la talla adulta. El estirón dura entre 2 y 2,5 años y varía de unos individuos a otros, La velocidad de crecimiento puede variar entre 5 a 11 cm. en chicas y 6 a 13 cm. en chicos. El comienzo del estirón puberal en las chicas precede en aproximadamente 2 años a los varones, siendo el pico a los 12 años en los chicas y a los 14 en los muchachos. Alrededor de los 14 años las mujeres son más altas por término medio que sus compañeros varones pero, como también se detiene antes su crecimiento, los varones alcanzan una mayor altura final. Durante este tiempo las chicas crecen entre 20 a 23 cm. y los chicos de 24 a 27 cm.”

Iglesias Diz (2013) también cita el crecimiento ponderal (aumento del peso/talla) que se produce en los muchachos. Según él explica “el aumento ponderal viene a representar el 50% del peso ideal adulto. La máxima velocidad ponderal varía entre 4.6 a 10.6 kg en chicas y 5.5 a 13.2 kg. en chicos. La mayor masa muscular de los varones hace que sean más pesados con relación a las mujeres a igual volumen.” Hay otros cambios, que también son citados por Iglesias Diz (2013):

“Aumento del tejido graso en las mujeres, con una mayor proporción que en los varones y mayor desarrollo muscular en los hombres. La pelvis femenina se remodela y aumenta en anchura; mientras que, en el varón aumenta el diámetro biacromial, configurando el dimorfismo sexual característico de los dos sexos. La masa ósea cambia al unísono con los tejidos blandos”.

En el cerebro adolescente también se producen cambios, aunque estos cambios no son observables a simple vista. Según Iglesias Diz (2013) “los estudios de imagen cerebral desde los 5 hasta los 20 años revelan un adelgazamiento progresivo de la substancia gris que progresa desde las regiones posteriores del cerebro hacia la región frontal, estas regiones que maduran más tardíamente están asociadas con funciones de alto nivel, como la planificación, el razonamiento y el control de impulsos”.

Respecto del desarrollo dental, en el campo de la odontología, en este período también hay ciertos cambios. Según Mafla (2008)

“El adolescente presenta cambios en el crecimiento maxilar y en las estructuras dentarias. El proceso de crecimiento se basa en lograr un equilibrio funcional y estructural, cualquier alteración anatómica afectará la armonía, el equilibrio y el resultado de este proceso. Entre los 5 y 7 años, el crecimiento maxilar se caracteriza por un aumento en el desarrollo de las cavidades paranasales por el recambio de la dentición. El crecimiento transversal se completa alrededor de los 2 años, luego vienen el desarrollo vertical y anteroposterior que termina entre los 8 y los 12 años. El seno maxilar, al final, termina su desarrollo con la erupción de todos los dientes. Una vez que se ha completado este paso el adolescente es susceptible como en otras etapas de su vida a la evidencia de alteraciones anatómicas, que quizás, algunas de ellas, pueden ser el resultado de malformaciones en la niñez. Por otra parte, el surgimiento de enfermedades orales en esta etapa de la vida, podría ser el efecto de la presencia de placa bacteriana… Al grupo de adolescentes, se le adiciona los cambios hormonales que generan una mayor respuesta inflamatoria ante la presencia de esta placa o biopelícula”.

c) Desarrollo biológico – hormonal: Según cita (Papalia, 2010) “las causas motivantes de estos cambios físicos tienen origen interno – hormonas, sistema nervioso, hipotálamo, hipófisis, genética, etc. -, y externo – condiciones de vida, ambiente social, alimentación, salud, etc.  La dependencia de tan diversos factores, a la vez que el paralelo, aunque relacionado, desarrollo psico-social, supone que las fases o etapas biológicas de la adolescencia no estén claras. Aún así, según Papalia (2010), podemos establecer 3 etapas de forma muy general:

1) Pre-pubertad: Aparición incipiente de los indicadores anteriormente citados.

2) Pubertad: Es la etapa de la adolescencia en la que se acusan los cambios físicos, y empiezan a diferenciarse los aspectos característicos de cada individuo. Se acusan los cambios físicos, y empiezan a diferenciarse los aspectos característicos de cada individuo.

3) Post-pubertad: Se completa el proceso de maduración. Se alcanza el desarrollo y la estabilidad; en cuanto a aspectos biológicos se refiere.

El crecimiento físico de la criatura implica una correlación entre la actividad endocrinológica hormonal y el sistema óseo. Iglesias Diz (2013) explica que

“la GH, tiroxina, insulina y corticoides influyen en el aumento de la talla y la velocidad de crecimiento. Otras hormonas, como la paratohormona, 1,25 dehidrocolecalciferol y calcitonina influyen en la mineralización ósea. La GH es la hormona clave en el crecimiento longitudinal; está secretada bajo la influencia del factor de liberación GHRH y la somatostatina. Las somatomedinas o factores de crecimiento de tipo insulínico son estimuladas por la GH y actúan sobre el crecimiento óseo. La maduración ósea parece depender de las hormonas tiroideas, los andrógenos adrenales y esteroides gonadales sexuales. Cuando comienza la pubertad, tanto la GH como los esteroides sexuales participan en la puesta en marcha del estirón puberal.”

También es importante destacar en este trabajo sobre el desarrollo y evolución biológica de los adolescentes que, según lo estableció la Convención sobre los Derechos del Niño en 1989, los adolescentes tienen derechos. Pero los derechos de los niños son violados en muchísimos países del mundo. Entre los derechos del adolescente “se encuentra el derecho a la información y a adquirir conocimientos; a acceder a servicios, como la educación, la salud, los entretenimientos y la justicia; a un entorno seguro y estimulante, y a disponer de oportunidades para participar y expresar sus opiniones” (UNICEF, 2002). Los países que han participado y firmado su acuerdo con esta Convención están obligados a adoptar las medidas que sean necesarias para garantizar el cumplimiento fiel de estos derechos. Lamentablemente, no todos los países cumplen lo que suscriben. Datos estadísticos muestran el fracaso de muchas sociedades en proteger los derechos de los adolescentes:

“Los adolescentes se llevan la peor parte de la epidemia del SIDA: alrededor de la mitad de las nuevas infecciones por VIH se producen entre los jóvenes. Cerca de cuatro millones de niños intentan suicidarse cada año. Se calcula que 300.000 jóvenes arriesgan sus vidas como niños soldados. Casi un millón de niños se inician anualmente en el comercio sexual. Una décima parte de los nacimientos que se producen son de madres adolescentes y, en muchos países, las complicaciones ligadas al embarazo, el aborto y el alumbramiento son la primera causa de mortalidad entre las adolescentes. Entre los varones jóvenes, la violencia y los accidentes son una de las principales causas de mortalidad. Alrededor del 20% de los niños en edad escolar son fumadores habituales. Nada menos que el 70% de todas las muertes de adultos susceptibles de prevención, como las enfermedades cardíacas y coronarias, el cáncer de pulmón y el SIDA, tienen su origen en conductas y modelos relacionados con la salud que comienzan en la adolescencia. Los adolescentes están tomando decisiones que tienen consecuencias permanentes, sin orientación o apoyo de los adultos, y sin disponer de los conocimientos y las informaciones que les permitan protegerse a sí mismos.” (UNICEF, 2002). Seguramente que si Freud, Piaget o Eriksen, vieran esta triste realidad actual y pudieran presenciar con sus ojos lo que pasa en el seno de muchos de los países tanto los desarrollados como los que aún están en etapa de desarrollo, quedarían horrorizados.

En conclusión, la adolescencia, es un constructo social pero que engloba un montón de cambios emocionales, físicos y biológicos en el organismo del niño. Los límites de esta etapa no son los mismos para todos los niños. Algunos comienzan antes y otros terminan un poco después, pero siempre ocurre en la segunda etapa de la vida, aproximadamente entre los diez y los 20 años de edad. La dificultad para establecer los límites finales de la edad de la adolescencia, se debe a influencias culturales y sociales en el concepto de adolescencia. Seguramente todas estas reflexiones que han surgido en los últimos tiempos respecto de la necesidad de alargar el límite de la edad de los adolescentes mucho más allá de los 18-19 años, será crítica para todos estos jóvenes que esperan poder empezar a ser responsables de la vida de adulto, haciendo que muchos de ellos vivan vidas frustradas.

La adolescencia es una etapa de cambios en el niño que irá dejando atrás la infancia para convertirse en un adulto que se incorporará a la sociedad con plenitud de derechos y donde se producen los grandes cambios físicos, psicológicos y biológicos. Debido a las influencias sociales en el concepto de adolescencia no todas las culturas comprenden la adolescencia de la misma manera. Por esta razón es relativo lo que debe vivirse en esta etapa. Un ejemplo claro de estas costumbres se puede encontrar en la Biblia, principalmente en los relatos del Antiguo Testamento. Allí se puede observar que los hebreos no vivían la adolescencia como una etapa definida, como sucede en la cultura occidental, ya que ellos pasaban de la infancia a la adultez, sin etapas intermedias. Pero las necesidades educacionales de las sociedades occidentales hace que la adolescencia posea características particulares de esta cultura.  También entre las sociedades musulmanes vemos que muchas veces los niños pasan a la adultez sin etapas intermedias, como el caso de las niñas que se casan muy jovencitas con hombres mucho mayores que ellas.

Otro ejemplo citable es el de Freud. En su época aun no existia el concepto de adolescencia. Trabajos de importancia científica sobre el tema de la adolescencia son “Las Metamorfosis de la Pubertad”, que es el escrito más completo dedicado por Freud (1905) al tema de la adolescencia y “El Despertar de la Primavera”, que es el trabajo investigativo de Lacan (1974) al mismo tema. Además de los trabajos de investigación de Freud, es importante citar el trabajo de investigación de Jean Piaget (1896 – 1980), psicólogo suizo cuyos estudios detallados sobre el desarrollo intelectual y cognitivo del niño ejercieron una influencia trascendental en la psicología evolutiva y en la pedagogía moderna. La Teoría del Aprendizaje de Piaget, se enfoca en el desarrollo cognitivo de niños y adolescentes. Su teoría describe y explica los cambios que ocurren en el pensamiento lógico a estas edades. Fue el primero en observar y describir los adelantos del razonamiento en  los adolescentes. El desarrolló muchos experimentos para explorar las etapas del desarrollo cognitivo.

Los puntos clave de su teoría son:

  • El desarrollo cognitivo ocurre después de una serie de etapas universales.
  • Los niños son aprendices activos que crean conocimiento a partir de la interacción con su entorno.
  • Aprenden a través de la asimilación y el alojamiento, y el desarrollo cognitivo complejo se produce a través del equilibrio.
  • La interacción con el mundo físico es la clave del desarrollo cognitivo.

Pero además de Freud y de Piaget, ocupa un lugar importante en la literatura científica sobre Psicología del Desarrollo las observaciones de Erik Erikson (1902 -1994), un psicoanalista estadounidense de origen alemán. Él se destacó por sus contribuciones en Psicología del desarrollo. Durante el desarrollo de su profesión científica, fue un teórico de orientación psicoanalítica. Sus ideas sobre la adolescencia se derivaron de sus observaciones de adolescentes emocionalmente perturbados durante la terapia. Erikson argumentó que los adolescentes típicamente experimentan difusión de identidad, lo que implica una fuerte sensación de incertidumbre.  

Eventos fundamentales del desarrollo que ocurren durante la adolescencia:

a) Desarrollo psicosocial: las transformaciones físicas y biológicas del niño tienen una consecuencia en el área psico-social, comprendiendo cuatro aspectos: la lucha dependencia-independencia respecto de los padres, la importancia de la imagen corporal,  la relación con sus amigos de su edad y el desarrollo de la propia identidad personal.

b) Desarrollo del aspecto físico: Entre los 11 y los 16 años se crece más que en años anteriores y posteriores, produciendo un estirón. Los cambios que se producen en el esqueleto, la musculatura, los órganos internos, el aparato respiratorio, etc., y se manifiestan en una serie de indicadores como los cambios de voz, la aparición de los segundos molares, el desarrollo de los órganos sexuales – primera menstruación/eyaculación, desarrollo pelviano-mamario, aparición de vello púbico y axilar, aparición de barba, etc. En el cerebro se produce un adelgazamiento progresivo de la substancia gris.

c) Desarrollo biológico – hormonal: Las causas que producen los cambios físicos tienen origen interno (hormonas, sistema nervioso, hipotálamo, hipófisis, genética, etc.), y externo (condiciones de vida, ambiente social, alimentación, salud, etc.).

El crecimiento físico de la criatura implica una correlación entre la actividad endocrinológica hormonal y el sistema óseo. Pero luego que se completa el proceso de maduración, se alcanza el desarrollo y la estabilidad; en cuanto a aspectos biológicos se refiere. Se pueden establecer 3 etapas de forma muy general, en relación al crecimiento físico de la criatura: pre-pubertad, pubertad, post-pubertad.

Para finalizar este ensayo, es importante llamar la atención al hecho de que según lo establece la Convención sobre los Derechos del Niño en 1989, los adolescentes tienen derechos. Seguramente de poco sirve estudiar en profundidad la evolución del desarrollo de los niños si como estudiantes de grado de Psicología, no se procura hacer tomar conciencia a los lectores, que los derechos de los niños y adolescentes (derecho a la información y a adquirir conocimientos; a acceder a servicios, como la educación, la salud, los entretenimientos y la justicia; a un entorno seguro y estimulante, y a disponer de oportunidades para participar y expresar sus opiniones) son violados en muchísimos países del mundo. Muchos de los países que han participado y firmado su acuerdo con la Convención están obligados a adoptar las medidas que sean necesarias para garantizar el cumplimiento fiel de estos derechos. Penosamente, no todos los países cumplen lo que suscriben. Datos estadísticos son testigos que hablan del fracaso de muchas sociedades en proteger los derechos de los adolescentes. Millones de niños y adolescentes sufren la epidemia del SIDA, intentan suicidarse cada año, arriesgan sus vidas como niños soldados, se inician anualmente en el comercio sexual,son madres adolescentes con consecuencias de los problemas respecto del embarazo, el aborto y el tener que dar a luz sin posibilidad de hospitales de envergadura, lo que hace que esto sea una de las causas de mortalidad. También la violencia y los accidentes son una de las principales causas de mortalidad. Muchos adolescentes son fumadores habituales, se drogan, beben alcohol y se embriagan periódicamente y toman decisiones con consecuencias importantes, sin orientación o apoyo de los adultos o sin disponer de la información necesitada. Esta situación que se vive hoy en dia, es penoso para millones de adolescentes en el mundo que no cuentan con las posibilidades de transformarse en adultos, viviendo cada etapa como corresponde a sus edades sin tener que saltarse los momentos a vivir.

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Etapas del desarrollo Psicosexual de Freud


Etapas del desarrollo Psicosexual de Freud

Por Paulo Arieu

Sigmund Freud (1856-1939), fue un científico ateo de ascendencia judía y el padre del Psicoanálisis. Su testimonio es importante para la Psicología moderna, dado que investigó profundamente la vida de los niños y propuso una teoría del desarrollo de la niñez. El creía que la personalidad se desarrollaba a través de una serie de etapas en la infancia en las que las energías o impulsos que buscan el placer de la identificación se enfocan en ciertas zonas erógenas. A esta energía psicosexual, o líbido, Freud la describió como la fuerza impulsora detrás de la conducta. Para él, la sexualidad humana es una de las principales vertientes de la energía vital que mueve el comportamiento del ser humano. Esta energía, es la fuente de los impulsos que para Freud hacen que tendamos hacia ciertos objetivos a corto plazo y, a la vez, obligan a otras instancias de nuestra psique a reprimir estas tendencias para no ponernos en peligro o no entrar en conflicto con el entorno en el que vivimos.

Comenzando de los diferentes modos en los que la etapa de crecimiento de los menores condiciona la aparición de uno u otro tipo de fijación, Freud formuló la teoría que uniría la sexualidad con el desarrollo del inconsciente freudiano. En ella, se propone que en los primeros años de nuestras vidas atravesamos distintas etapas de desarrollo vinculadas a la sexualidad y a distintas fijaciones, y que lo que ocurra durante ellas influirá en el modo en el que el inconsciente condicione a la persona una vez haya llegado a la adultez. Es decir, que cada una de las etapas del desarrollo psicosexual marcarían los tempos que delimitan qué tipo de acciones son necesarias para expresar la líbido de manera satisfactoria y cuáles pueden llegar a crear conflictos que queden enquistados en nosotros de manera inconsciente. Para Freud, la infancia es una etapa crucial en la que se da forma a nuestra personalidad y comportamiento como adultos. Consideraba el desarrollo como un proceso discontinuo, creía que cada uno de nosotros debe pasar por una serie de etapas durante la infancia, las llamadas etapas psicosexuales.

Si estas etapas psicosexuales se completan con éxito, el resultado es una personalidad sana. Si debido a algún problema no se resuelven en su momento, aparecen las llamadas “fijaciones” (un foco persistente en una etapa psicosexual anterior). Hasta que este conflicto no se resuelve, el individuo seguirá atascado en esta etapa.  Según Freud, los impulsos de placer que buscan los niños (y que se rigen por el Ello) se centran en un área diferente del cuerpo, llamados una zona erógena, en cada una de las cinco etapas de desarrollo: oral, anal, fálica, de latencia y genital.

a) Fase oral:

Edad: de 0 a 1 año.

Zona erógena: La boca, la lengua y las encías son el centro de las sensaciones placenteras en el cuerpo del bebé, y la succión y la alimentación son las actividades más estimulantes. Durante la fase oral las actividades relacionadas con la alimentación como la succión y la masticación son lo más importante. La principal fuente interacción del bebé se realiza a través de la boca, que es de vital importancia para la alimentación, pero además el niño a través de ella obtiene placer gracias a actividades satisfactorias como la degustación y la succión. La etapa oral ocupa aproximadamente los primeros 18 meses de vida, y en ella aparecen los primeros intentos por satisfacer las demandas promovidas por la libido. Debido a que el bebé es totalmente dependiente de los cuidadores (que son los responsables de su alimentación), el pequeño también desarrolla un sentido de confianza y comodidad a través de esta estimulación oral. El conflicto principal en esta etapa es el proceso de destete: el niño pasa a ser menos dependiente de sus cuidadores y pierde las gratificaciones que obtenía con la succión. Si la fijación se produce en esta etapa, Freud creía que el individuo tendría problemas con la dependencia o la agresión. La fijación oral puede generar problemas con la bebida, la comida o la necesidad de fumar.

b) La fase anal

Edad: de 1 a 3 años

Zona erógena: los esfínteres. El ano es el centro de las sensaciones placenteras en el cuerpo del bebé,y el entrenamiento para el control de esfínteres es la actividad más importante. Durante la etapa anal, Freud creía que el objetivo principal de la libido se hallaba en lograr el control de los movimientos del intestino y la vejiga. El conflicto importante en esta etapa es el control de esfínteres: el niño tiene que aprender a controlar sus necesidades corporales. El desarrollo de este control conduce a una sensación de logro y la independencia. Esta etapa se produciría desde el fin de la etapa oral y hasta los 3 años de edad. Según Freud, el éxito en esta etapa depende de la forma en que los padres se acercan a esfínteres. Los padres que utilizan la alabanza y la recompensa por usar el inodoro en el momento apropiado, fomentan resultados positivos y ayudan a los niños a sentirse capaces y productivos. Freud creía que las experiencias positivas durante esta etapa sientan las bases para que las personas se conviertan en adultos competentes, productivos y creativos.

Sin embargo, no todos los padres proporcionan el apoyo y el estímulo que los niños necesitan durante esta etapa. Algunos padres castigan, ridiculizan o incluso avergüenzan a un niño cuando tiene accidentes. Para él las respuestas parentales inadecuadas pueden dar lugar a resultados negativos. Si los padres toman un enfoque demasiado indulgente en esta etapa, podría desarrollarse una personalidad anal-expulsiva, que se traduce en una persona adulta desordenada, derrochadora y destructiva. Si los padres son demasiado estrictos o empiezan el control de esfínteres demasiado pronto, se genera una personalidad anal-retentiva, que se traduce en un individuo demasiado rígido, ordenado y obsesivo.

c) La fase fálica

Edad: de 3 a 6 años

Zona erógena: El falo o pene es la parte más importante del cuerpo del niño, y el placer deriva de la estimulación genital. Los varones están orgullosos de sus penes y las niñas se preguntan porque ellas no tienen uno.Esta fase pulsional duraría entre los 3 y los 6 años, y su zona erógena asociada es la de los genitales. Durante la etapa fálica, el enfoque principal de la libido se centra en los genitales. A esta edad los niños empiezan a descubrir las diferencias entre hombres y mujeres. Freud creía que los niños comienzan a ver a sus padres como un rival por el afecto de la madre (Complejo de Edipo). El término complejo de Electra se ha utilizado para describir estas mismas sensaciones experimentadas por las niñas. Freud, sin embargo, creía que las niñas por su parte experimentan la envidia del pene.

d) Período de latencia

Edades: 6 a 12 años

Zona erógena: ninguna (sentimientos sexuales inactivos). Este período no es una etapa sino un intervalo durante el cual las necesidades sexuales se aquietan y los niños emplean toda su energía psíquica en actividades convencionales como las tareas escolares y los deportes. Durante el período de latencia los intereses de la libido son suprimidos temporalmente. El desarrollo del ego y superego contribuyen a este período de calma. La etapa comienza alrededor del momento en que los niños entran a la escuela y se preocupan más por las relaciones entre iguales, juegos y otros intereses.Esta fase empieza hacia los 7 años y se extiende hasta el inicio de la pubertad. Es un tiempo de exploración en el que la energía sexual está todavía presente, pero se dirige hacia otras áreas, tales como las actividades intelectuales y las interacciones sociales. Esta etapa es importante en el desarrollo de habilidades sociales y de comunicación y confianza en sí mismo. La etapa de latencia ha estado asociada a la aparición del pudor y la vergüenza relacionada con la sexualidad.

e) La fase genital

Edades: 12 años hasta la muerte

Zona Erógena: los genitales (maduración de los intereses sexuales). Los genitales constituyen el centro de las sensaciones placenteras y los jóvenes buscan la estimulación sexual y la satisfacción sexual en relaciones heterosexuales. Freud creía que la etapa genital perdura en los adultos. La etapa genital aparece con la pubertad y se prolonga en adelante. Está relacionada con los cambios físicos que acompañan a la adolescencia. Durante la etapa final del desarrollo psicosexual, el individuo desarrolla un fuerte interés hacia el sexo  y las relaciones sexuales. Esta etapa comienza en la pubertad, pero dura el resto de la vida de una persona. En las primeras etapas descritas por Freud la atención se centraba únicamente en las necesidades individuales. En esta etapa crece al fin el interés por el bienestar de los demás. Si las demás etapas se han completado con éxito, el individuo debe estar ahora bien equilibrado, cálido, y el cuidado. El objetivo de esta etapa es establecer un equilibrio entre las diversas áreas de la vida.en esta fase del desarrollo psicosexual el deseo relacionado con lo sexual se vuelve tan intenso que no se puede reprimir con la misma eficacia que en etapas anteriores.

Bibliografía

Psicoactiva (s.f.). Etapas del desarrollo Psicosexual de Freud. Obtenido el 02-16-2018 de https://www.psicoactiva.com/blog/etapas-del-desarrollo-psicosexual-freud/

Stassen Berger, K. (2007). Psicologia del desarrollo. Infancia y adolescencia. 7th. Edition. Editorial Médica Panamericana.España.

Triglia, A. (s.f.). Las 5 etapas del desarrollo psicosexual de Sigmund Freud. Obtenido el  02-16-2018 de https://psicologiaymente.net/psicologia/etapas-desarrollo-psicosexual-sigmund-freud

El ateísmo de Freud y su rechazo al cristianismo


El ateísmo de Freud y su rechazo al cristianismo

Por Paulo Arieu | 12-17-2017

freudmason

Siempre que se habla de los orígenes del ateísmo en Occidente, se cita entre otros, al austríaco Sigmund Freud. Mucho se ha hablado de la falta de religiosidad de este hombre, uno de los padres de la Psicología Moderna y padre del Psicoanálisis. Freud, quien para algunos es uno de los llamados “padres de la sospecha” del pensamiento occidental, socavador de conceptos que deberían ser firmes como el amor, la confianza, Dios, o el mismo “yo”, posiblemente fue un ateo sincero, pero sinceramente equivocado. Freud fue uno de los mas importantes científicos de la conducta en la historia moderna y un agudo investigador de las razones de la conducta humana. Pero también fue uno de los ideólogos que sentaron las bases para la agresión moderna en contra del matrimonio y de la familia. Como comprender cuales fueron las razones para que este hombre, de origenes judíos y dueño de una inteligencia profunda con ribetes de genio, haya rechazado no solo su fe paternal sino también al cristianismo?

Para comprender su rechazo al cristianismo es necesario retroceder en su historia hasta la niñez y adolescencia. Es en esta etapa temprana de su historia cuando diversos acontecimientos le marcaron para toda la vida. Freud tuvo dos tipos de experiencias en la infancia que hicieron germinar su marcado carácter antirreligioso, a lo que se añade la relación que tuvo con sus padres, claramente de carácter edípico. La primera fue a causa de la relación con la anciana niñera checa que lo cuidó durante sus primeros años de vida, en lugar de su madre quien tenía que cuidar de su hermanita. Esta niñera era muy católica y lo obligaba a practicar el catolicismo que a Freud le desagradaba. Un día, esa mujer fue encontrada robando y fue condenada a prisión.

Este evento trágico, afectó profundamente la concepción religiosa de Sigmund Freud. La segunda razón de su incredulidad y oposición a todo tipo de religiosidad fueron las humillaciones que tuvo que atravesar constantemente por su origen judío. El descubrimiento del antisemitismo católico que se respiraba en su época lo llevó a tener que soportar tremendas carencias afectivas de parte de los cristianos antisemitas que vivían en su época (humillaciones antisemitas a su padre Jackob Freud, y carencia de amigos no judíos). El pastor Antonio Cruz Suarez, de nacionalidad española, teólogo y científico de profesión biólogo, explica que Freud “vivió entre dos mundos religiosos que nunca le satisficieron; de una parte la situación de inferioridad del judaísmo oprimido que profesaban sus padres y de la otra, el catolicismo opresor de la nación en la que se educó”. (Suarez Cruz, 09-08-2013). Aunque su madre Amalia lucho por judaizar a su hijo, Sigmund Freud creció lejos de la fe en Dios y lejos de toda práctica relacionada con la fe cristiana.

Freud, un científico ateo de ascendencia judía y el padre del psicoanálisis. Su testimonio es importante para la psicología moderna, dado que el investigó profundamente la vida de los niños y propuso una teoría del desarrollo de la niñez. Hans Küng es un ex – sacerdote suizo católico, teólogo y prolífico autor.  Desde 1995 es presidente de la Fundación por una Ética Mundial (Stiftung Weltethos). Küng es famoso por su postura contra la infalibilidad papal. El explica así estas complicadas relaciones familiares:

“[…] el padre de Freud, tras la muerte de su segunda mujer y con dos hijos, teniendo más de cuarenta años y siendo abuelo, contrae matrimonio con una joven judía que aún no había cumplido los veinte años y que un año después trae al mundo a Sigmund como primogénito de ocho hermanos. Así, Freud, nada más nacer, ya es tío, y su compañero de juegos, el hijo de su hermanastro Emanuel, casi de la misma edad, pero más fuerte que él, es su sobrino y llama abuelo a su padre. Cuarenta años más tarde, muerto ya su padre, constata Freud en su implacable autoanálisis el clímax de una neurosis: una inconsciente rivalidad y repulsa contra su padre, que había sido para él la encarnación de la autoridad, la prohibición y la coacción, a la par que una pasión por su juvenil madre; en una palabra: ¡lo que él llamó complejo de Edipo!” (Küng, 1980, p. 370).

Influenciado por lo que Kung llama “el materialismo de la medicina”, que estaba aliada con una clase social burguesa e ilustrada “cada vez más alejada de la Iglesia y del cristianismo”, Freud también “cree en ella”, (Küng, 1980, pp.367-374) y da el salto al ateísmo. Küng cita a E. Jones, un discípulo de Freud quien es autor de una biografía sobre este notable científico. Jones (1955) alega que Freud creció “sin fe alguna en Dios o en la inmortalidad y parece no haberla echado nunca de menos”. Pero Küng (1980, pp.368-369) no está muy seguro de que esta afirmación sea tan exacta  dado que el mismo Freud se mostro familiarizado con las costumbres y creencias judías. Es bien cierto que Freud fue ateo confeso. Pero aun así, el experimentó siempre un gran interés por la temática religiosa. Durante su asistencia a la escuela, Freud “fue instruido en Sagrada Escritura y en hebreo por el profesor Hammerschlag, hombre por el que Freud sintió siempre un profundo cariño y respeto.”(Cruz, 2001, pp. 432-435). En el testimonio de Freud se observa como las malas experiencias religiosas en su niñez y temprana juventud afectaron su concepto religioso manteniéndolo de adulto  alejado de toda práctica de fe, tanto judía como cristiana. Además, siendo Freud un adolescente leyó a Feuerbach y su argumento de que “la religión es simplemente la proyección de una necesidad humana, el cumplimiento de deseos profundamente asentados”, palabras que impactaron profundamente en su aversión a la religión.

Freud pensaba que la religión era como una neurosis, una enfermedad mental que por momentos se acercan peligrosamente al borde de la locura. Este médico vienés veía a la religiosidad de los seres humanos como una amenaza para la libertad y la verdad. Esta amenza era en última instancia,un problema angustiante que impedía la felicidad de los seres humanos. Joseba Louzao es un español, doctor en Historia Contemporánea por la Universidad del País Vasco (UPV) y actualmente profesor en el Centro Universitario Cardenal Cisneros (Universidad de Alcalá de Henares). Segun comenta Louzao (03-04-2016), Freud en su obra El futuro de una ilusión lo expresaba con claridad: “[la religión es una] neurosis obsesiva universal de la humanidad; ésta surgió, igual que la neurosis obsesiva de los niños, del complejo de Edipo, de la relación con el padre. O, lo que es lo mismo, la pensaba como una ilusión que intentaba cubrir los deseos más primitivos de los seres humanos.” José Juan Del Col, Presbítero sacerdote de la orden san Juan Bosco, Licenciado en Psicología y Rector del Instituto Superior Juan XXIII  (Bahía Blanca, Buenos Aires, Argentina), comenta respecto de Freud que: 

 “el origen judío y la temprana iniciación a la Biblia dejaron una impronta indeleble en toda la obra de Freud. Es sintomático que en el ocaso de su vida haya escrito el estudio Moisés y la religión monoteísta, en la que proclama de entrada su pertenencia al pueblo judío, aunque luego, más que defender, parece herir a los de su raza, sosteniendo que Moisés era egipcio y murió asesinado por el pueblo al que sacó de Egipto” (Del Col, 1995). 

Freud nació ya hace más de 160 años atrás. No hay dudas que fue un gran científico y  porque fue un gran científico, es que su memoria sigue vigente en nuestra cultura, estemos de acuerdo con él en sus teorías o no, sea el de nuestro agrado o no. Expresiones que ya son populares como el inconsciente, represión sexual, sueños, cuestiones de papá y mamá, psicoanálisis, el diván del analista, etc., tienen origen en sus investigaciones. Lamentablemente, “Freud clasificó a toda religión como la ilusión más fundamental del género humano y al cientificismo materialista como su única luz” (Kreeft,s.f.). Freud posiblemente murió siendo escéptico de una vida más allá de esta existencia terrenal. Probablemente sus problemas edípicos personales (reconocidos por él en sus autoanálisis psicológicos), sus experiencias con el ritualismo católico y el profundo antisemitismo de la época le impidieron, de alguna manera, creer en un Dios personal como creen los cristianos. Una vez mas vemos cuan trágico es para el ser humano negar a Dios.

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