La Ciencia confirma la Biblia: Científicos logran comprobar que existe del Don de Lenguas


La Ciencia confirma la Biblia: Científicos logran comprobar que existe del Don de Lenguas

El apasionado, a veces rítmico, patrón de lenguaje que fluye de los cristianos que “hablan en lenguas” refleja un estado de posesión mental, muchos dicen. Ahora tienen algo de la neurociencia que los respalda.

El apasionado, a veces rítmico, patrón de lenguaje que fluye de los cristianos que “hablan en lenguas” refleja un estado de posesión mental, muchos dicen. Ahora tienen algo de la neurociencia que los respalda.

Investigadores de la Universidad de Pensilvania capturaron imágenes cerebrales de cinco mujeres mientras hablaban en lenguas y encontraron que sus lóbulos frontales -la parte pensante y deliberada del cerebro a través de la cual las personas controlan lo que hacen- eran relativamente silenciosos, al igual que los centros de lenguaje. Las regiones que tienen influencia en el mantenimiento de la autoconciencia estaban activas. Las mujeres no estaban en trances ciegos, y no quedaba claro qué región estaba impulsando el comportamiento.

Las imágenes, que aparecen en la edición de la revista Psychiatry Research, titulada Neuroimaging, señalan las áreas más activas del cerebro.

Las imágenes son las primeras de su tipo tomadas durante esta práctica religiosa hablada, que tiene sus raíces en el Antiguo y Nuevo Testamento y en las iglesias pentecostales establecidas a principios del siglo XX. Las mujeres en el estudio eran practicantes de la iglesia sanos y activos.

“Lo asombroso fue cómo las imágenes apoyaron la interpretación de las personas de lo que estaba sucediendo”, dijo el Dr. Andrew B. Newberg, líder del equipo de estudio, que incluyó a Donna Morgan, Nancy Wintering y Mark Waldman. “La forma en que lo describen, y lo que creen, es que Dios está hablando a través de ellos”, dijo.

El Dr. Newberg es también coautor de “Why We Believe What We Believe”.

En el estudio, los investigadores usaron técnicas de imagen para rastrear los cambios en el flujo sanguíneo en el cerebro de cada mujer en dos condiciones, una vez que cantaba una canción del evangelio y otra vez mientras hablaba en lenguas. Al comparar los patrones creados por estas dos actividades emocionales y devocionales, los investigadores podían identificar los picos y valles de flujo sanguíneo únicos para hablar en lenguas.

La Sra. Morgan, coautora del estudio, también fue un tema de investigación. Ella es una cristiana nacida de nuevo que dice que considera la capacidad de hablar en lenguas un regalo. -Eres consciente de lo que te rodea -dijo-. “No estás realmente fuera de control. Pero no tienes control sobre lo que está pasando. Estás fluyendo. Estás en un reino de paz y comodidad, y es una sensación fantástica “.

Contrariamente a lo que puede ser una percepción común, los estudios sugieren que las personas que hablan en lenguas rara vez sufren de problemas mentales. Un estudio reciente de casi 1.000 cristianos evangélicos en Inglaterra encontró que aquellos que participaban en la práctica eran más emocionalmente estables que aquellos que no lo hicieron. Los investigadores han identificado al menos dos formas de la práctica, una estática y frenética, la otra sometida y casi silenciosa.

Los nuevos hallazgos contrastaban con las imágenes tomadas de otros estados mentales espiritualmente inspirados como la meditación, que a menudo es un ejercicio mental altamente enfocado, activando los lóbulos frontales.

Los escáneres también mostraron una caída en la actividad de una región llamada el caudado izquierdo. “Los hallazgos de los lóbulos frontales son muy claros y tienen sentido, pero el caudado suele estar activo cuando se tiene afecto positivo, placer, emociones positivas”, dijo el Dr. James A. Coan, psicólogo de la Universidad de Virginia. “Así que no está tan claro lo que dice ese hallazgo” acerca de hablar en lenguas.

El área caudada también está involucrada en el control motor y emocional, dijo el Dr. Newberg, por lo que puede ser que los practicantes, a la vez conscientes de sus circunstancias, cedan un cierto control sobre sus cuerpos y emociones.

Fuente: New York Times

Fuente

http://www.diariocristianoweb.com/2017/01/12/la-ciencia-confirma-la-biblia-cientificos-logran-comprobar-la-veracidad-del-don-de-lenguas/

La falsa doctrina detrás del “Fuego Extraño” de John McArthur


La falsa doctrina detras del “Fuego Extraño” de John McArthur

El pastor Luis A. Jovel, un ecuatoriano que es misionero en Australia, cita a Eddie L. Hyatt, un ministro experimentado del evangelio, quien ha servido como pastor, maestro, misionero y profesor de teología en los EE.UU. y Canadá, y habiendo ministrado en la India, Indonesia, Inglaterra, Irlanda, Suecia, Polonia y Bulgaria. El ministerio de este predicador y maestro bíblico se caracteriza por una mezcla única de la unción del Espíritu Santo con la excelencia académica y más de 40 años de experiencia ministerial.

En este articulo, el Pastor Luis A. Jovel, alimenta la controversia respecto del cesacionismo,caratulando de falsa a la doctrina calvinista del cesacionismo, defendida a ultranza por, entre otros, el archi famoso predicador norteamericano John MacArthur.

Luis A Jovel afirma haber leído y releído la polémica. Y entiende que toda la perspectiva teológica de MacArthur es guiada y determinada por su compromiso con la doctrina calvinista del cesacionismo, la creencia de que los dones milagrosos del Espíritu Santo se retiraron de la iglesia después de la muerte de los apóstoles originales de Cristo. Pero como el dice, sin embargo, eta es una falsa doctrina que no puede ser justificada por cualquiera de las Escrituras o de la historia eclesiástica.

Jovel cita frases de Justino Mártir (100-165),Tertuliano (150-240),Novaciano (210-280),Orígenes (185-284),San Agustín (354-430), quienes son considerados los que reemplazaron a los apóstoles originales como líderes en las iglesias. Quienes como se puede apreciar no hacen ninguna mención de una teoría de la cesación. Por otro lado, dan claro testimonio de los dones milagrosos y sanaciones que ocurrían en sus días.

Jovel también explica que mientras que algunos han articulado una teoría de la cesación para explicar la falta de milagros y dones espirituales en medio de ellos, otros a lo largo de la historia han reconocido que el problema ha sido la falta de fe y la santidad en la Iglesia. Esta fue la opinión,por ejemplo, de A. J. Gordon, pastor bautista del siglo 18 y fundador de Gordon College en Boston, quien escribió:

“No es del todo extraño que cuando la iglesia se olvidó de su ciudadanía en el cielo y comenzó a establecerse en el lujo y el esplendor de la tierra, se debe dejar de exhibir los dones sobrenaturales del cielo “.

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¿Hablar en lenguas es del diablo?


¿Hablar en lenguas es del diablo?

“No tenemos ninguna justificación bíblica a partir de 1 Corintios 13 para aseverar que las lenguas son del diablo”.

AUTOR: Will Graham

Fecha: 30 DE MAYO DE 2015

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Imagen n0.

Cuando era recién convertido perdí a un par de buenos amigos creyentes porque les confesé que había hablado en otras lenguas. En aquellos días era mucho más ingenuo que ahora. Sólo conocía el contexto de mi iglesia local en Belfast. No tenía ni idea de que el mundo cristiano estaba tan dividido sobre el tema de los dones espirituales. Mis amigos me querían convencer de que había estado bajo el poder del maligno cuando hablé en lenguas. La situación provocó una crisis de fe bastante gorda en mi vida. Me preguntaba de forma continua: “¿Sigo siendo un esclavo de Satanás? ¿Estoy poseído por un espíritu diabólico? ¿Soy una marioneta del reino de las tinieblas? ¿De verdad soy salvo?”

Fue una experiencia horrenda. ¿Te lo puedes imaginar? Ya que mis amigos no querían saber nada más acerca del “endemoniado Will Graham”, pasé años sin volver a mencionar el tema de las lenguas a nadie. No quería perder a más amigos ni ser acusado de adorar al diablo. Mis hermanos me habían demostrado de forma indubitable de que 1 Corintios 13:8-13 enseñaba que los dones espirituales ya no eran vigentes. “No puedes hablar en lenguas por el Espíritu –razonaban- ya que 1 Corintios 13 dice que tal don ha cesado”. Así que, puesto que tenía una experiencia personal que no cuadraba con las Escrituras, sabía que estaba muy desviado.

Pensé: “Si la Biblia dice una cosa pero mi experiencia dice otra; escojo abrazar lo que dice la Biblia”. Vamos, lo tenía clarísimo. Bueno, lo tenía clarísimo hasta que un día empecé a estudiar 1 Corintios 13 a fondo. Y me di cuenta de que las cosas no fueron tan claras como mis colegas las habían pintado. Hoy, entonces, quiero volver a leer este pasaje con ojos objetivos. Para empezar, sería útil citar el pasaje, ¿verdad? Aquí lo tienes…

1.- Los versículos polémicos

El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. Cuando yo era un niño, hablaba como un niño, pensaba como un niño, juzgaba como un niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces, veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor. (1 Corintios 13:8-13)

2.- El contexto de 1 Corintios 13

Este capítulo de Corintios está escrito en medio del discurso de Pablo sobre los dones espirituales en 1 Corintios 12 y 14. Pablo toma tiempo para recodarles a los corintios que tienen que ejercer los dones del Espíritu bajo la ley del amor. Muchos hermanos y hermanas de la congregación estaban abusando de sus dones, creando confusión y caos en la iglesia local porque querían darse a conocer como súper ungidos. En palabras del exégeta Gordon Fee,

“El problema es con una escatología superespiritualizada, como si las lenguas, el idioma de los ángeles, significaran que ya ellos eran partícipes del estado máximo de existencia espiritual. De ahí el tono polémico subyacente de este pasaje. No se trata de una condena de los dones; lo que Pablo hace es relativizarlos”.[1]

Pablo argumenta que sin amor el don no sirve para nada (ver 13:1-3). El ejercicio del don es para la edificación de la iglesia del Señor; no el protagonismo individualista. Por lo tanto, cuando llegamos a nuestro párrafo (vv. 8-13), Pablo quiere enfatizar que el amor es tan importante que durará aun más tiempo que los dones espectaculares que los corintios venían manifestando.

3.- ¿Es “lo perfecto” el canon o la segunda venida?

Es en tal contexto que aparecen nuestros versículos. En cierto sentido, es correcto afirmar que Pablo era cesacionista porque proclamó que los dones del Espíritu –en algún día futuro- cesarían. Y todos concordamos con él. Pero el quid de la cuestión es: ¿cuándo será ese día futuro? Si leemos el pasaje citado arriba como si nunca hubiéramos escuchado una interpretación cesacionista al respecto, ¿cómo sería la lectura más natural del texto? Cuándo Pablo habla de “cuando venga lo perfecto” (v. 10), ¿de verdad quiere dar a entender que lo perfecto es el canon bíblico? ¿Es esto de lo que nos está hablando el contexto inmediato? Y otra pregunta aun más básica: ¿acaso Pablo sabía que habría un canon neotestamentario?

Volvamos a la pregunta clave: ¿cuándo será este día futuro? Ese día futuro corresponde al v. 12 del texto donde el apóstol recalca que “entonces veremos cara a cara” y “conoceré como fui conocido”. ¿Quiere decir, entonces, que con el cierre del canon bíblico que ahora vemos a Dios cara a cara? ¿Que ahora ya no conocemos oscuramente? ¿Que los que tenemos el canon bíblico en el siglo XXI conocemos a Dios de una forma aun más elevada que el bendito apóstol Pablo? ¿Es así? No conozco a ningún creyente vivo que disfrute de semejantes bendiciones. ¿No sería más lógico entender la frase “cara a cara” dentro de su contexto bíblico como un encuentro con la gloriosa presencia de Dios? ¿No sería más correcto afirmar que “conoceré como fui conocido” será un tiempo cuando nuestro conocimiento de Dios no estará plagado de imperfecciones y nociones caídas? ¿A qué evento, pues, podría Pablo estar refiriéndose? ¡A la segunda venida del Señor! Es un contexto cien por cien escatológico.

La lección que Pablo procura trasmitir es que el amor es tan importante que permanecerá aun después de la consumación de la edad escatológica mientras que los dones espirituales sólo estarán en vigencia hasta la segunda venida. De nuevo, si entendemos el pasaje como refiriéndose al canon, ¿qué clase de argumento estaría presentando Pablo a favor de la supremacía del amor? Digamos, por ejemplo, que 1 Corintios fue redactada en el 55 (más o menos). Pablo, en el 55, nos dice que el amor es tan importante porque perdurará aun después del cierre del canon bíblico. ¿Cuándo cerró el canon?

Pues, con el libro de Apocalipsis a finales del primer siglo (o sea, habría una diferencia de 35  o 40 años entre los dos libros). Entonces, volvamos al argumento apostólico. Pablo está diciendo que el amor es lo más importante porque durará más de 35 o 40 años. ¡No tendría sentido alguno! Su argumento sí tendría peso sin embargo si estuviese apelando a la eternidad. Para añadir a lo antedicho, no nos olvidemos tampoco de que Pablo dice algo bien parecido unos doce capítulos antes en la misma carta. Dice: “De tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo, el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo” (1:7-8).

Es decir, Pablo entrelaza la vigencia de los dones espirituales hasta la venida del Señor Jesús. No dice: “Que nada os falta en ningún don, esperando el cierre del canon del Nuevo Testamento”. Pablo habla a partir de la perspectiva de la segunda venida y hace exactamente lo mismo en 1 Corintios 13. Los dones de la edad presente desaparecerán cuando vuelva Cristo. Como lo expresó Karl Barth:

“Porque el sol sale, todas las luces se apagan”.

4.- Conclusión

a) Vigencia de los dones

La conclusión es inevitable. Pablo quiere darnos a entender que los dones espirituales seguirán vigentes hasta la venida del Señor. Por lo tanto, no tenemos ninguna justificación bíblica a partir de 1 Corintios 13 para aseverar que las lenguas son del diablo. Al contrario, todo apunta a que las lenguas, las profecías y otros carismata siguen con nosotros hasta el fin. Por lo menos, eso es lo que pensaba nuestro hermano Pablo. Y es por eso que ya no me da vergüenza confesar que he recibido la bendición de hablar en otras lenguas por la soberana gracia del Espíritu de Dios. Ah, y otra cosa antes de acabar, es por eso que puedo deciros a todos (con mucho alivio) que no estoy poseído por Satanás… ¡menos mal!

b) Desmitificando el mito:

Ahora, esto no significa que no haya personas que no puedan hablar en lenguas, ciertamente si ‘puede ser’ que las haya. Creo que no podemos limitar a Dios y la manera que él quiera obrar. Pero esto también nos dice que es muy posible que la mayoría de las personas que dicen “hablar en lenguas” no están hablando verdaderas lenguas sino que lo que hablan bien pudiera ser el producto de su imaginación. Esto no es algo que no pueda suceder ya que en las congregaciones donde se acostumbra hablar en lenguas, la presión psicológica es mucha y puede que muchas de estas personas simplemente comiencen a repetir palabras y sonidos producidos por su mente o que hayan oído decir a otros. Además de que las personas para dar una impresión de espiritualidad ante los demás pueden tender a utilizar “las lenguas” con ese fin, aun de forma inconsciente.[2]

Notas:

Imagen n0.Recuperado de

[1] FEE, Gordon, Primera epístola a los corintios (Nueva Creación: Florida, 1994), p. 727.

[2] http://www.taringa.net/posts/paranormal/14542143/Don-de-Lenguas-regalo-divino-o-farsa.html
——————‘

Leer más: http://protestantedigital.com/magacin/36332/Hablar_en_lenguas_es_del_diablo

Los Dones Espirituales, Por John Piper


Los Dones Espirituales

Por John Piper 
Una parte de la serie Four Sermons on the Holy Spirit

Traducción por Sayda de Pineda

1 Corintios 12:1

El apóstol Pablo escribió a los Corintios, “En cuanto a los dones espirituales, no quiero, hermanos, que seáis ignorantes.” (1 Corintios 12:1). Yo creo que esto también se refiere a nosotros: No debemos permanecer ignorantes de la naturaleza y propósito de los dones espirituales. Por lo tanto este mensaje final de nuestra serie acerca del Espíritu Santo tratará este tema. En lugar de abarcar mucho a lo largo de 1 Corintios 12, 13 y 14 (la sección principal que trata de los dones espirituales), quisiera enfocarme en varios textos más pequeños de manera que podamos escudriñar mejor sus enseñanzas.

Los Dones Espirituales Fortalecen la Fe de los Demás

Cuando leemos el Nuevo Testamento, el primer lugar que encontramos donde se hace referencia al término “don espiritual” es en Romanos 1:11, 12. Analicemos juntos este texto. Al escribir a la iglesia de Roma, Pablo dice, “Porque anhelo veros para impartiros algún don espiritual, a fin de que seáis fortalecidos; es decir, para que cuando esté entre vosotros nos confortemos mutuamente, cada uno por la fe del otro, tanto la vuestra como la mía.” La traducción podría darnos a entender que dijo “que yo os imparta algún don espiritual” y esto podría resultar confuso ya que pareciera que Pablo quiere ayudar dándoles uno de sus propios dones. “Porque anhelo veros para impartiros algún don espiritual, a fin de que seáis fortalecidos.”

Lo primero y lo más obvio que aprendemos de este texto es que los dones espirituales son para fortalecer a los demás. Esto, por supuesto no implica que aquel que posea un don espiritual no pueda regocijarse a causa del mismo (en un momento veremos la diferencia). Pero sí sugiere que los dones nos han sido dados para transmitirlos. No nos han sido dados para guardarlos. “Anhelo impartiros algún don espiritual a fin de que seáis fortalecidos.” ¿Qué quiere decir esto? No significa fortalecer el cuerpo, sino se refiere a ser fortalecidos en la fe. Fortalecer también se encuentra en 1 Tesalonicenses 3:2, donde Pablo dice

“y enviamos a Timoteo, nuestro hermano y colaborador de Dios en el evangelio de Cristo, para fortaleceros y alentaros respecto a vuestra fe a fin de que nadie se inquiete por causa de estas aflicciones”

Fortalecer a alguien a través de un don espiritual significa que su fe no naufragará tan fácilmente cuando tenga que enfrentarse a problemas en su vida. Tenemos dones espirituales para ayudar a otras personas a que mantengan su fe y se mantengan firmes frente a las tormentas de la vida. Si hay alguien cercano a usted cuya fe se encuentre amenazada de alguna manera, piense si usted posee un don espiritual adecuado para darle fortaleza.

Conocer Nuestros Dones con el Anhelo de Fortalecer a los Demás

Considero que sería adecuado decir también que este texto no implica que debamos esforzar nuestra mente para darle un nombre a nuestro don antes de usarlo. Es decir, no se preocupe si usted tiene el don de la profecía, de la enseñanza, sabiduría, ciencia, sanación, milagros, misericordia, administración, etc. para poder decir “Ese es el mío.” Lo que deberíamos pensar es que la razón para la que tenemos dones espirituales es para que podamos fortalecer la fe de los demás y si aquí hay una persona cuya fe está en riesgo, ¿cómo puedo ayudarla? Entonces haga o diga lo que usted considera que será de más ayuda, y si esto resulta provechoso para la persona, entonces usted ha descubierto uno de sus dones. Si usted le advirtió acerca de las consecuencias de su comportamiento y la persona se arrepintió, entonces quizás usted posea el don de la “advertencia.” Si al caminar con una persona usted le dijo que comprendía lo que le estaba sucediendo y levantó su ánimo, entonces quizás tenga el don de la “empatía”. Si usted dio albergue en su hogar a personas recién llegadas o a quienes sufrían de soledad, entonces quizás tenga el donde la “hospitalidad.” No debemos preocuparnos por ponerles nombre a nuestros dones. Lo que sí debemos considerar es si “estamos haciendo todo lo posible por fortalecer la fe de las personas que nos rodean.”

Yo pienso que el problema realmente no consiste en desconocer nuestros dones espirituales. Más bien el problema básico es no tener mucha voluntad para fortalecer la fe de los demás. La naturaleza humana se inclina más hacia la destrucción que a la edificación. El camino más fácil es refunfuñar, criticar y murmurar y habrá muchos que sigan este camino. Pero el camino que conduce a la edificación y al fortalecimiento de la fe es el que está plagado de obstáculos y tiene la puerta angosta. Entonces, el problema básico será convertirse en el tipo de persona que al abrir los ojos por la mañana, agradece a Dios por nuestra salvación y luego dice “Señor, cómo quisiera poder fortalecer la fe de los demás el día de hoy. Permíteme que al final de este día alguien tenga más fe en tus promesas y se regocije más en tu gracia porque me pusiste en su camino.” El motivo por el cual digo que convertirse en este tipo de persona es mucho más básico que averiguar el tipo de don espiritual que tenemos es porque al convertirse en este tipo de persona el Espíritu Santo no permitirá que ese anhelo quede en vano. Él le ayudará a encontrar la forma de fortalecer la fe de otros y así será como usted descubra sus dones. Entonces dediquémonos a convertirnos en la clase de personas que anhelan cada vez más fortalecer la fe de los demás.

La Fe Forjada por el Espíritu Exhorta a la Fe de los Demás

Ahora bien, en Romanos 1:12, Pablo reestructura el versículo 11 utilizando otras palabras: Quiero impartiros algún don espiritual: “Es decir, para que cuando esté entre vosotros nos confortemos mutuamente, cada uno por la fe del otro, tanto la vuestra como la mía”. Aquí Pablo hace dos cosas. Primero utiliza la táctica de decir “con mucho gusto”. ¿Recuerdan ustedes mi sermón acerca del hedonismo y la humildad? Mi argumento fue que decir “con mucho gusto” después de hacerle un favor a otro es una expresión de humildad. Es como decir “no es para tanto que yo haya hecho un sacrificio, sólo hago lo que me gusta hacer.” Cuando Pablo lee de nuevo Romanos 1:11, probablemente dice “mmm, eso puede sonar un tanto presuntuoso como que si yo fuera un gran mártir haciendo algo por el bienestar de ellos, cuando en realidad lo que yo deseo es que ellos me exhorten a mí.” Entonces cuando reestructura el versículo 11 en el versículo 12, agrega que también él y no solamente ellos recibirán ayuda cuando se reúnan. Eso es lo primero que hace. Lo segundo es mostrarles que les fortalecerá la fe a través de su don espiritual de la fe (versículo 11). En el versículo 11, él fortalece la fe de los demás a través de su don espiritual. En el versículo 12, él exhorta a través de su fe. Mi conclusión a través de estas comparaciones es la siguiente: un don espiritual es una expresión de fe que tiene como meta el fortalecimiento de la fe. Se activa por medio de nuestra fe y busca estimular la fe en el otro. Otra forma de definirlo sería: Un don espiritual es una habilidad que nos da el Espíritu Santo para expresar nuestra fe de una forma eficaz (de palabra o de obra) para fortalecer la fe de otra persona.

Para mí es útil pensar acerca de los dones espirituales de esta manera ya que evita hacer comparaciones con las habilidades naturales. Muchas personas no creyentes tienen, grandes habilidades para la enseñanza y la administración, por ejemplo. Y Dios es quien nos da estas habilidades, lo reconozca o no la gente. Pero no se les puede llamar “dones espirituales” de enseñanza o administración porque no son expresiones de fe y no van dirigidas a fortalecer la fe. Nuestra fe en las promesas de Dios es el canal a través del cual fluye el Espíritu para fortalecer la fe de los demás. (Gálatas 3:5) Por lo tanto, no importa qué habilidades poseamos, si no confiamos en Dios y no tienen como objetivo ayudar a que otros confíen en Él, entonces nuestra habilidad no es un “don espiritual.” No es “espiritual” porque el Espíritu Santo no fluye a través de él transmitiéndose de fe a fe.

Esto tiene enormes implicaciones en cuanto a escoger a quienes trabajan en la iglesia, los representantes de la misma y los miembros del consejo. Quiere decir que nunca debemos simplemente preguntar, “¿quién tiene la habilidad para ser eficiente?” Siempre iremos más allá y preguntar, “¿utiliza esta persona sus habilidades de manera que se pueda decir que son expresión de una firme confianza en el Señor? y, ¿ejerce sus habilidades para fortalecer la fe y el regocijo de los demás?” Una iglesia en donde mora y es poderoso el Espíritu Santo será una iglesia muy sensible a la diferencia entre las habilidades naturales y los dones espirituales.

El Espíritu utiliza cualquier Virtud para Fortalecer la Fe

Vamos a Romanos 12:3–8, que es una unidad que trata más profundamente los dones espirituales aunque sólo les llame dones:

“Porque en virtud de la gracia que me ha sido dada, digo a cada uno de vosotros que no piense más alto de sí que lo que debe pensar, sino que piense con buen juicio, según la medida de fe que Dios ha distribuido a cada uno. Pues así como en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo en Cristo e individualmente miembros los unos de los otros. Pero teniendo dones que difieren, según la gracia que nos ha sido dada, usémoslos: si el de profecía, úsese en proporción a la fe; si el de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que da, con liberalidad; el que dirige, con diligencia; el que muestra misericordia, con alegría. (vv. 3, 6–8)

Solamente voy a llamar su atención con respecto a dos cosas. Primero, considero que este texto confirma el punto anterior que nos indica no esforzarnos en etiquetar nuestros dones. Los dones espirituales no se limitan o definen como un grupo de actividades definidas en el Nuevo Testamento. Más bien, los dones espirituales se refieren a cualquier habilidad que el Espíritu le otorga a cada uno para que exprese su fe de manera que pueda fortalecer a otra persona. Observemos los últimos cuatro dones mencionados en el versículo 8: “exhortar” (o confortar, alentar—es la misma palabra que se usa en 1:12), “dar” (o compartir), “dirigir” (podría significar “presidir”) y “mostrar actos de misericordia.” Lo notable de éstos (con la posible excepción de “presidir”) es que todos los creyentes tienen el llamado a estos dones: exhortar, dar, ser misericordiosos. Entonces el “don” consiste en que el Espíritu capacita más a algunas personas que a otras para ejercer esos dones ya sea con más fuerza, más eficacia y mayor frecuencia. Entonces, cualquier virtud en la vida del creyente que le ha sido dada para hacerla con entusiasmo y beneficio para los demás, esa virtud será su don.

Otorgados en Diferente Medida

Lo segundo que me gustaría señalar de este texto es que tanto los dones que poseemos como nuestra fe, nos los da Dios en diferente medida. La razón por la cual Pablo nos enseña esta verdad es para ayudarnos a pensar con mesura sobre nosotros mismos y para que no se nos suban a la cabeza. Las personas dotadas siempre corren el riesgo de la soberbia – este fue un problema serio para los Corintios (y quizás también en Roma). Por lo tanto Pablo revela una profunda verdad cuya intención es eliminar la jactancia y la soberbia, la cual consiste en poner toda la confianza en sí mismos. En el versículo 6 dice que tenemos dones que difieren de acuerdo a la gracia que se nos ha concedido. En otras palabras, cualquier habilidad que nos distinga de los demás nos ha sido dada por gracia, es decir, la recibimos gratuitamente y no porque la hayamos ganado o merecido. Por lo tanto, no hay de que jactarse.

Pero alguien podría decir, “Bien, no puedo jactarme del don que poseo, pero sí puedo jactarme porque uso ese don con mucha dedicación.” Eso como la persona que dijera, “No puedo jactarme de haber nacido en América, pero si puedo jactarme porque usando mi libertad me hice productivo y rico.” Ambos argumentos son erróneos. Moisés dijo a Israel en Deuteronomio 8:17, “No sea que digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han producido esta riqueza.” (Y por cierto, tendremos que entregar cuentas si con ese don ayudamos a otros o si sólo lo hemos utilizado para llenar nuestra vida de lujos.) Y de forma similar Pablo dice aquí en Romanos 12:3, “Porque en virtud de la gracia que me ha sido dada, digo a cada uno de vosotros que no piense más alto de sí que lo que debe pensar, sino que piense con buen juicio, según la medida de fe que Dios ha distribuido a cada uno.”

Por lo tanto, no se trata sólo del don sino también de la medida de la fe por la cual vamos a ejercer ese don, la cual también nos es otorgada como don de Dios. Y Dios nos ha hecho esta revelación, no para disminuir nuestra hambre y ansia de tener más fe, sino para hacernos humildes y que confiemos en Él para todo. Todo es obra de Dios “Para que nadie se jacte delante de Dios. Para que, tal como está escrito: EL QUE SE GLORIA, QUE SE GLORÍE EN EL SEÑOR.” (1 Corintios 1:29, 31)

Pocas cosas ahogan nuestra soberbia y nos mantienen sobrios y humildes como tomar conciencia de que el Espíritu de Dios es soberano absoluto y nos otorga tanto los bienes como la fe para utilizarlos con quien Él lo desee, al grado que lo desee, para edificación de su cuerpo. La iglesia debería ser la hermandad más feliz y más humilde sobre la tierra.

A cada quien se le otorga un Don

Y ahora, finalmente, veamos 1 Pedro 4:10, 11, este es uno de mis textos favoritos y quisiera hacer cuatro observaciones breves sobre los dones espirituales en base a estos dos versículos. Leámoslos.

“Según cada uno ha recibido un don especial, úselo sirviéndoos los unos a los otros como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. El que habla, que hable conforme a las palabras de Dios; el que sirve, que lo haga por la fortaleza que Dios da, para que en todo Dios sea glorificado mediante Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el dominio por los siglos de los siglos.”

Primero, observemos que “cada uno ha recibido un don.” Los dones no son para unos cuantos sino para todos y cada creyente tiene habilidades que le han sido dadas por el Espíritu Santo y puede usarlas para fortalecer a otros. Y el descubrimiento de esas habilidades y entregarse a los demás por medio de estos dones nos da la máxima felicidad en la vida. Y si realmente usted desea ser instrumento de Dios para hacer brotar la fe y la felicidad en otra gente, entonces los encontrará. Recordemos que ese es el problema fundamental.

Administradores del Tesoro de la Gracia

Segundo, la imagen que tenemos en el versículo 10 es el de una casa que tiene varios administradores talentosos a quienes el dueño les dio su dinero para que lo administren. La casa es la iglesia, los administradores somos todos, los varios talentos son los diferentes dones, la gracia es el dinero de Dios y la administración es el ejercicio de nuestros dones. La parte más impresionante de esta comparación es la analogía entre el dinero del dueño y la gracia de Dios. La Gracia es la moneda que se usa en la casa de Dios. Hemos sido llamados para administrar el tesoro de la gracia. Tenemos una junta de administradores en la Conferencia Bautista de Minnesota y a ellos se les ha dado la responsabilidad de recibir y distribuir miles de dólares para la casa llamada Conferencia Bautista de Minnesota. De igual forma todos nosotros deberíamos considerar que así es nuestra responsabilidad en la iglesia. Somos receptores de la gracia y es nuestra responsabilidad distribuir esta gracia entre los demás. El medio que vamos a utilizar para distribuirla es nuestro don espiritual. Entonces, aquí tenemos otra definición para los dones espirituales; son las habilidades por las cuales recibimos la gracia de Dios y la distribuimos entre los demás. Coincide de una manera hermosa con nuestra definición anterior de que los dones espirituales son habilidades otorgadas por el Espíritu las cuales expresan nuestra fe y tienen como objetivo fortalecer la fe de los demás. Ambas se complementan porque fe es lo que el dueño de la casa quiere de sus administradores y la gracia es el único dinero que puede comprar la fe. O, para cambiar la imagen, la fe se alimenta de la gracia y se fortalece con la gracia. Dios nos da su gracia en Jesucristo y todas las promesas que son “sí” en Él y nuestra respuesta es la fe; entonces nosotros, en el ejercicio de nuestros dones espirituales, distribuimos esa gracia entre los demás alimentando su fe. La Gracia que es gratuita y preciosa fortalece nuestro corazón en la fe (Hebreos 13:9) “No os dejéis llevar por doctrinas diversas y extrañas, porque buena cosa es para el corazón el ser fortalecido con la gracia, no con alimentos, de los que no recibieron beneficio los que de ellos se ocupaban.” Por lo tanto, lo que debería suceder en la Iglesia Bautista de Belén, es que todos los administradores de Dios deberían tener un despertar hacia más y más gracia de Dios en Jesucristo, y encontrar más y más formas para distribuirse mutuamente la gracia y darla a los de afuera a través del uso de sus dones espirituales. O bien, ¡que el Espíritu permita que haya transacciones usando la moneda de la gracia en la Iglesia Bautista de Belén!

Los Dones Orientados a la Palabra y los Dones Orientados a las Acciones

La tercera observación de 1 Pedro 4:11 es que la gracia puede ser distribuida a través de los dones que se orientan hacia las palabras o a través de los dones que se orientan hacia la acción: “El que habla, (permítanle que hable) conforme a las palabras de Dios” Si usted tienen un don relacionado con hablar, no se fíe de su propio instinto, más bien pídale a Dios que hable a través de usted. Impartimos la gracia a quien escuche sólo si lo que entregamos es la palabra de Dios. Puede que no se trate de hacer citas textuales de las escrituras, pero sí de palabras que brotan y son guiadas por Dios, de manera que la atención se dirija hacia Él y no hacia nosotros. Nuestra meta es fortalecer la fe y Él es quien de manera fidedigna nos da esperanza infinita, no lo hacemos nosotros.

Luego dice “el que sirve, que lo haga por la fortaleza que Dios da”, entonces, si su don involucra acciones prácticas de servicio, no trate de llevarlas a cabo confiando en sus propias fuerzas. Si lo hace así, su don dejará de ser un “don espiritual.” El don deberá provenir de la fe y la gracia para que sea “don espiritual.” Cuando hablamos con las palabras de Dios y actuamos a través de la fortaleza que Dios nos da, entonces la gracia será distribuida hacia otras personas a través del don de la palabra o del don de la acción.

Todo para Gloria de Dios

El punto final de este texto y mi punto final de esta mañana, es que el objetivo de todos los dones espirituales es “para que en todo Dios sea glorificado mediante Jesucristo” (v. 11). Esto quiere decir que para que se pueda mostrar su gloria, Dios nos otorga los dones dándonos la fe para ejercitar dichos dones. Él quiere que nosotros y el mundo nos maravillemos en Él y que comprendamos su grandeza. La maravillosa realidad de Dios lo comprende todo ” de Él, por Él y para Él son todas las cosas” (Romanos 11:36). Y no hay nada más maravilloso, nada que nos brinde mayor regocijo, que tenga más significado y nos de mayor satisfacción que encontrar nuestro pequeño nicho en el despliegue eterno de la gloria de Dios. Nuestro don puede parecer pequeño, pero tiene una enorme proporción ya que forma parte de la revelación de la infinita gloria de Dios.

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http://es.gospeltranslations.org/wiki/Los_Dones_Espirituales

Usando los Dones en Proporción a la Fe, Parte 2


Usando los Dones en Proporción a la Fe, Parte 2

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© Desiring God

Por John Piper sobre Dones Espirituales
Una parte de la serie Romans: The Greatest Letter Ever Written

Traducción por Desiring God

Romanos 12:1-8

Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es vuestro culto racional. Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto” 3 Porque en virtud de la gracia que me ha sido dada, digo a cada uno de vosotros que no piense más alto de sí que lo que debe pensar, sino que piense con buen juicio, según la medida de fe que Dios ha distribuido a cada uno. 4Pues así como en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, 5 así nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo en Cristo e individualmente miembros los unos de los otros. 6 Pero teniendo dones que difieren, según la gracia que nos ha sido dada, usémoslos: si el de profecía, úsese en proporción a la fe; 7 si el de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; 8el que exhorta, en la exhortación; el que da, con liberalidad; el que dirige, con diligencia; el que muestra misericordia, con alegría.

Si usted fuera uno de los rehenes sentados en un pleito judicial en algún lugar de Iraq con cinco encapuchados armados delante suyo, cuatro con fusiles, y uno con un cuchillo, usted pudiera, como último recurso decir: “misericordia, misericordia. Por favor, tengan misericordia”. En ese momento usted no les estaría diciendo: “Sí, merezco ser decapitado, sin embargo, les pido misericordia”. Al contrario, usted quizás cree, justamente, que usted no sirve para ser decapitado por estos hombres. Quizás, al decir “Misericordia, misericordia, por favor tengan misericordia”, quiere decir: “aunque no creo que merezca morir de esta manera, sin embargo, no apelo a la justicia. No apelo a lo que merezco. Apelo a la misericordia”. La justicia le liberaría, pero sus captores no la ven de esa forma. Así que usted no apela a ella. Está probando otra apelación: la misericordia.

Cuánto más entonces, apelará a la misericordia cuando esté ante un juez que es justo y bueno, y quien le ha encontrado culpable de un crimen serio, y usted realmente es culpable. Usted dirá: “Sé que soy culpable. Cometí el crimen. No tengo excusas. Así que no pido justicia. La justicia me condenaría, y con derecho. Solo pido: ¿puede la corte tener misericordia en mi caso?”.

Y si ocurre, si contra toda expectativa, el juez le da misericordia en lugar de justicia, y le libera, usted llora de gozo mientras camina saliendo hacia donde brilla el sol, hacia los dulces aires de la libertad.

Ese es el tipo de persona de quien Pablo habla mientras comienza Romanos 12. Cuando en el versículo 1 dice: “Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios…”. Quiere decir que todo lo que había dicho en Romanos 1-11 es una descripción de las misericordias de Dios. Este es el fundamento de la nueva vida que Dios quiere que ustedes vivan ahora. Estas misericordias satisfacen la justicia de Dios porque él derramó su ira en la muerte de su Hijo Jesús “a fin de que El sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús” (Romanos 3:26).

Ahora, dice en Romanos 8:1: “Por consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús”. Por tanto, como hemos confiado en Cristo para la remoción de la ira de Dios y para el perdón de pecados, y para que declare que nosotros, los impíos, somos justos, Pablo ahora nos dice en Romanos 12:1: “Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios… “.

Todo en este capítulo fluye desde la fuente de la misericordia de Dios a través del corazón que está quebrantado por su pecado, y que atesora la misericordia de Dios más que nada en el mundo. Cuando Pablo dice: “os ruego por las misericordias de Dios. . .” Quiere decir: si han probado estas misericordias y las atesoran como deben, entonces vivirán de esta manera.

Así que no vean a este capítulo como reglas para ganar el favor de Dios. Véanlo como el resultado de disfrutar las misericordias de Dios. Dios da gratuitamente su favor. Usted no lo puede ganar. Usted solo puede rechazarlo o atesorarlo. Si lo atesora, no será conforme a este mundo, sino que será transformado en la renovación de su mente. Toda la vida cambiará. Ese es el mensaje del versículo 2. Su mente que depende de la misericordia, que ama la misericordia, atesora la misericordia, ahora podrá discernir y aceptar cuál es la voluntad de Dios.

La Humildad y Sencillez de Mente Caracterizan a que Ama la Misericordia

Y lo primero que Pablo dice acerca de esta mente dependiente de la misericordia, y que atesora la misericordia es que no tiene un concepto demasiado elevado de sí misma. Versículo 3: “Porque en virtud de la gracia que me ha sido dada, digo a cada uno de vosotros que no piense más alto de sí que lo que debe pensar. . .”. La sencillez y la humildad son la primera característica de aquellos que han estado ante la silla del juicio de Dios, mereciendo el infierno, y escuchando las palabras: “no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús. Son libres de irse. Y antes que se vayan, sepan que les he adoptado en mi familia eterna. Y ahora mi Hijo irá con ustedes durante toda la vida para ayudarles a vivir como herederos (atesoradores de la misericordia) de todo lo que soy y poseo como Dios”.

La humildad y sencillez de mente caracterizan al amante de la misericordia. Y lo contrario a tener un concepto demasiado elevado de nosotros mismos en el versículo 3 es esto: “. . . sino que piense con buen juicio, según la medida de fe que Dios ha distribuido a cada uno”. Y él quiere decir: fe en Cristo.

En otras palabras, la verdadera medida de ustedes mismos es su medida de Cristo. Dice Pablo: piensen de sí mismos de acuerdo a la medida de su fe. El ego debe estar de acuerdo con la fe. El ego está definido por la fe en Cristo. Y la fe es mirar más allá de nosotros mismos hacia Cristo y su misericordia. Si Cristo es más para usted, entonces usted es más. Si Cristo es menos para usted, entonces usted es más. Su medida personal crece y cae con su medida de él. Su valor de él es el valor que tiene de sí mismo.

Este es el significado de humildad cristiana. Es un tipo de auto-olvido producido por una actitud que atesora a Cristo. La alternativa cristiana a tener un concepto demasiado elevado de nosotros mismos es principalmente tener un concepto elevado de Cristo. Pensar en nosotros mismos producirá orgullo o desesperación. Y los dos sentimientos son formas de incredulidad. La alternativa al orgullo en el evangelio no es la simple auto-condenación, sino la exaltación de Cristo. El triunfo cristiano sobre el orgullo es la fe. La actitud cristiana que atesora a Cristo (especialmente a la misericordia de Cristo), por encima de toda la alabanza de los hombres y por encima de todos los placeres de la tierra, es el triunfo de la humildad cristiana.

Los Dones Espirituales Según son Vistos a Través de los Lentes de la Humildad que Atesora a Cristo

Ahora, hoy hemos arribado a los versículos 7-8. Esta es la lista que hace Pablo de los dones espirituales. Ya lidiamos con el don de profecía (en el versículo 16), y ahora hay seis más. La razón por la que he dedicado tanto tiempo enfatizando la humildad que atesora a Cristo y que ama la misericordia, es que este énfasis me da el enfoque de los versículos 7 y 8. No creo que los versículos 7 y 8 comunicarán lo que Pablo quiere decir a menos que los veamos a través de los lentes de la humildad que atesora a Cristo.

Esto es lo que quiero decir. No hay un verbo principal en la oración que va desde el versículo 6 hasta el 8. Todas las traducciones tienen que añadir uno. Así, por ejemplo, la LBLA, dice:

Pero teniendo dones que difieren, según la gracia que nos ha sido dada, usémoslos: si el de profecía, úsese en proporción a la fe; si el de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que da, con liberalidad; el que dirige, con diligencia; el que muestra misericordia, con alegría.

El problema con añadir simplemente “usémoslos” es que no significa mucho en el versículo 7: “si el de servicio [usémoslo], en servir; o el que enseña [usémoslo], en la enseñanza; el que exhorta [usémoslo], en la exhortación”. Parece no tener sentido. ¿Para qué decirnos: “use su don en el servicio, y utilice su don de enseñanza en la enseñanza, y utilice su don de exhortación en la exhortación”? ¿Dónde más los usaríamos?

Así que estoy sugiriendo que Pablo no está diciendo simplemente “úsenlos”, sino “úsenlos con humildad”. Úsenlos como la expresión de la fe dependiente de la misericordia. Úsenlos como el resultado de Atesorar a Cristo. Hago esta sugerencia porque: (1) simplemente decir “sirvan, en servir”, parece hueco y porque, (2) toda la fuerza del capítulo hasta ahora está sobre la humildad dependiente de la misericordia y la sencillez de la mente renovada en Cristo.

Así que mi paráfrasis de los versículos 6-8 sería:

Pero teniendo dones que difieren, según la gracia que nos ha sido dada, usémoslos: si el de profecía, úsese en proporción a la fe; 7si el de servicio, usémoslo con humildad dependiente de la misericordia en servir, o el que enseña, que use su don de enseñanza con humildad dependiente de la misericordia en la enseñanza; 8 el que exhorta, que exhorte con humildad dependiente de la misericordia en la exhortación; el que da, que dé con humildad dependiente de la misericordia y además con liberalidad, el que dirige, que dirija con humildad dependiente de la misericordia y además con diligencia; el que muestra misericordia, que muestre misericordia con humildad dependiente de la misericordia y además con alegría.

¿Por qué es Crucial la Humildad para los Dones Espirituales?

Ahora veamos dos razones por la que este enfoque a la humildad es tan crucial para Pablo aquí en su lista de dones.

1. La Unidad en la Diversidad Requiere una Humildad que Ame la Misericordia, y que Dependa de la Misericordia

Primero, fíjese que todos estos dones implican que alguien será la parte receptora de estas dádivas. Vea el versículo 7. Si alguien está sirviendo, alguien está en necesidad de servicio. Si alguien está enseñando, alguien sabe menos y está siendo enseñado. Versículo 8: Si alguien está exhortando, alguien necesita la exhortación. Si alguien está dando, alguien está en necesidad de ayuda. Si alguien está dirigiendo, alguien está siendo dirigido. Si alguien está mostrando misericordia, alguien está herido y necesita misericordia.

Usted ve inmediatamente la necesidad de humildad. Humildad para dar sin orgullo; humildad para recibir sin autocompasión. Dios ha deseado que haya diversidad en el cuerpo de Cristo. Esto es evidente en el versículo 3, donde dice que Dios distribuye diferentes medidas de fe. Y es evidente en los versículos 4-5 donde dice que la iglesia es como un cuerpo humano con diferentes miembros. Dios planifica la diversidad en la iglesia, aun la diversidad espiritual. Y creo que la razón fundamental es que cuando diversas personas armonizan por el poder y la misericordia de Cristo, Cristo es más exaltado que si las personas estuvieran unidas en Cristo siendo todas iguales.

Pero la unidad en la diversidad es imposible sin la humildad que ama la misericordia, que depende de la misericordia, que atesora a Cristo. Y es más necesaria en aquellos que parecen tener fuerzas (los que sirven, los que enseñan, los exhortan, los que dan, los que dirigen, los que muestran misericordia). Todos ellos parecen estar actuando con mucha fuerza. Todos ellos se relacionan con otros que necesitan su ministerio. Y ese es un lugar peligroso para estar. Puede llevarles rápidamente hacia el orgullo.

Por esta razón es que creo que Pablo no ha terminado su énfasis sobre la humildad en el versículo 3 cuando comienza a enumerar los dones en los versículos 6-8. Su idea central es: las personas dependientes de la misericordia, que aman la misericordia, que atesoran a Cristo, que fueron salvadas por la misericordia de Dios, están siendo renovadas en sus mentes, y lo primero que menciona es: no tienen más alto concepto de sí mismos que el que debieran. Y ahora dice: todos ustedes que usan sus dones para otros, háganlo con profunda humildad, sabiendo que ustedes también dependen de la misericordia. Es decir, háganlo en proporción a la fe (vv. 3, 6); háganlo dependiendo de Cristo como niños.

Por tanto, Bethlehem, seamos un cuerpo de sirvientes unos de otros dependientes de la misericordia, amantes de la misericordia, atesoradores de Cristo Sirvan, enseñen, exhorten contribuyan, dirijan, muestren misericordia. Y en todo, sepan que todo lo que tienen y son, lo tienen y son por la sorprendente misericordia de Dios.

2. La Humildad Cristiana Es una Felicidad en Cristo que Nos Hace Olvidarnos de Nosotros Mismos

Esto nos deja una última razón para ver por qué Pablo enfatiza la humildad que ama la misericordia en esta lista de dones. Porque la humildad cristiana es una felicidad en Cristo que nos hace olvidarnos de nosotros mismos. Y esta felicidad humilde en Cristo es exactamente la que libera el tipo de ministerio que Dios valora (el espíritu y actitudes de ministerio, no solo sus tareas y funciones). Esta humildad libera el espíritu y actitudes de ministerio que ama mejor a las personas y exalta mejor a Cristo.

Recuerde, la humildad no es principalmente la auto condenación (hay mucho que condenar en nosotros mismos, y si lo pensamos bien, debiéramos condenarnos), pero con este tipo de auto-enfoque se puede hacer muy poco ministerio. El ministerio es liberado por el lado positivo de la humildad: la sobreabundancia del gozo humilde en la misericordia de Cristo. Recuerde, lo opuesto al orgullo es principalmente atesorar a Cristo. El tipo de ministerio en que Pablo quiere que todos estemos involucrados no es el ministerio calculado, cuidadoso, medido, auto-protector, y que avanza por sí mismo. Quiere que seamos libres y fervientes y pródigos. Esto solo ocurre en los corazones humildes que se olvidan de sí mismos, que sobreabundan con gozo en Cristo.

No Es Solo que Usemos los Dones, Sino Cómo los Usemos

Creo que por esta razón Pablo ha roto su patrón en los últimos tres dones del versículo 8. En lugar de decir “el que exhorta, en la exhortación; el que da, con liberalidad; el que dirige, que dirija; el que muestra misericordia, que muestre misericordia”, que es lo que había estado diciendo, dice: “el que da, con liberalidad; el que dirige, con diligencia; el que muestra misericordia, con alegría”.

Lo que le importa a Dios no es solo que usemos nuestros dones, sino cómo los usamos, el espíritu, la actitud. Lo que importa no es solo que demos y dirijamos y mostremos misericordia. Lo que importa a Dios es la liberalidad y la generosidad en nuestro dar. Lo que importa a Dios es la pasión y el fervor y la diligencia en nuestro liderazgo. Lo que importa a Dios es la alegría y el gozo en nuestra misericordia.

Y mi énfasis (y creo que es el énfasis de Pablo), es que estas actitudes son el resultado sobreabundancia de la humildad que depende de la misericordia, que ama la misericordia, que nos hace olvidarnos de nosotros mismos, que atesora a Cristo.

¿No es lo que necesitamos Bethlehem? ¿Y no es lo que el mundo necesita? No solo filantropistas. No solo líderes. No solo bienhechores de los pobres. La iglesia y el mundo necesitan personas que hayan temblado ante la corte de Dios como pecadores culpables, quienes hayan escuchado el gozoso sonido de la misericordia desde el banco del Juez: “Usted es libre para irse; mi Hijo pagó su deuda”; usted es por tanto, una persona que ama la misericordia, que depende de la misericordia, que atesora a Cristo; y quien, por tanto, sobreabunda no solo con contribuciones que le hacen olvidarse de sí mismo, abundantes; y quien no solo dirige, sino que dirige con una diligencia y una pasión por la causa de Cristo que le hace olvidarse de sí mismo; y quien no solo hace misericordia, sino que ama la misericordia y la ejerce con un gozo que le hace olvidarse de sí mismo.

Esto es lo que necesitamos porque es lo que mostrará cuán valioso es Cristo. Él recibe la gloria, nosotros el gozo.

Una Canción a Partir del Romanos 12:7-8

Oh Jesús, quita mi joroba

Por pensar demasiado en mí,

Y mata mi orgullo, y desde este día

Con misericordia hazme libre.

Oh Jesús, concédeme el don de ver

El Tesoro que tú eres,

Y mientras la noche me eclipsa,

Oh, sé mi Estrella de la Mañana.

Y ahora si debo servirte, o dirigir,

O dar, o mostrar misericordia,

Oh Jesús, que mi amor sea liberado,

Y como un río fluya.

Oh Jesús sé el tesoro de

mi corazón y de todo lo que hago,

Y que el río de mi amor

solo te exalte a ti.

Letra de John Piper