¿SON COMPATIBLES LA DEMOCRACIA Y EL ISLAM?


¿SON COMPATIBLES LA DEMOCRACIA Y EL ISLAM?

[Extractado de Mitos Creados por los Apologistas del Islam – parte 4]
por Pablo Santomauro

MITO: “Promoviendo la formación de gobiernos democráticos en los países islámicos resolveremos el problema del terrorismo y los pueblos tendrán libertad.”

Este no es un mito propagado por los apologistas del islam. Más bien parece ser algo de lo que estuvieron convencidos el presidente Bush y su administración. Consideramos pertinente añadirlo a la lista de mitos debido a que el concepto ha ganado popularidad a pesar de su falacia inherente. Las elecciones llevadas a cabo en Afganistán e Irak han dado impulso y esperanza a la idea de que la democracia es la cura efectiva para los serios problemas y peligros existentes en las naciones donde impera indesafiable la religión del islam.

El problema es que, al parecer, nadie recuerda que la democracia tiene sus raíces en la filosofía cristiana. La idea de que la democracia tiene su origen en las repúblicas griegas es un mito de otra categoría que merece un tratamiento aparte. Las repúblicas griegas fueron, en realidad, aristocracias u oligarquías consistentes de una minoría ejerciendo autoridad sobre una gran masa de esclavos de cuyo esfuerzo vivían los “ciudadanos”. La democracia tampoco surgió de la tradición imperial de Roma, y mucho menos pudo haber surgido de la sangrienta Revolución Francesa, que al carecer de una base cristiana, terminó en una masacre seguida por la dictadura de Napoleón.

“El gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, fue una frase acuñada por John Wycliffe, el monje católico del siglo 14, cuya teología echó el fundamento para la reforma protestante. Más adelante, fueron filósofos cristianos como Huss, Calvino y Locke los que continuaron abriendo paso con sus ideas para que los pueblos alcanzaran la libertad. Fue la filosofía combinada de estos grandes pensadores la que formó las bases para la democracia en América.

El éxodo masivo de puritanos desde Inglaterra en el siglo 17 llevó a la creación de las primeras colonias permanentes en el Nuevo Mundo. Fue allí donde surgió el primer gobierno democrático de la historia. Desde ahí en adelante, la democracia genuina ha existido, y sólo puede existir, donde los hombres creen en un sólo Dios (el Dios de la Biblia), en la igualdad entre los hombres y la fraternidad humana.

Claro que alguien puede argumentar que los musulmanes creen en un solo Dios y la igualdad entre los hombres, por lo tanto la democracia no es incompatible con el islam. A eso yo respondo que ambas proposiciones son falsas. En primer lugar, el Corán dice que los musulmanes son superiores al resto de la humanidad (Sura 3:110), que las mujeres son inferiores (Sura 4:34), y que los que no aceptan la religión del islam no son aceptados por Alá (Sura 3:85). Y como supuestamente el Corán fue escrito por Alá, se deduce que el Dios del Corán y la religión del islam jamás pueden formar la base de una democracia. No puede existir igualdad en territorios donde la religión enseña que existen tres clases de seres humanos, los musulmanes, las mujeres y los infieles. El segundo postulado, la fraternidad entre los seres humanos, es aniquilado por los versos coránicos que promueven el asesinato, el subyugamiento y la ocupación de los territorios donde los seres humanos no acepten el islam como su religión.

Solamente el Dios revelado en la Biblia provee suficiente base para el concepto que se conoce con el nombre de “derechos humanos”, porque éstos sólo pueden derivar de un Dios que creó al hombre a su imagen y semejanza. Los derechos humanos, los valores morales, la igualdad entre los hombres, el respeto por la vida, la libertad de expresión, la tolerancia religiosa y otros ideales encuentran su justificación y su validez dentro de una cosmovisión cristiana únicamente. Ninguna otra filosofía, religión o ideología, puede proveer suficiente base para esos ideales, y por ende, para el nacimiento y desarrollo de un sistema democrático firme.

Es aquí donde cabe clarificar que cuando hablo de una base cristiana no me estoy refiriendo al cristianismo representado por la Iglesia Católica, sino al cristianismo bíblico que encuentra su expresión a partir de la Reforma Protestante.

Anotamos anteriormente que fue en Norteamérica donde peregrinos que huyeron de un sistema de opresión e intolerancia política y religiosa, establecieron una nueva sociedad basada en el respeto y la libertad humana. Fue una democracia ligada directamente a los principios cristianos. Tal fue así, que los edificios desde donde se gestaron las ideas que dieron nacimiento al sistema democrático fueron iglesias — la relación entre la fe profesada por estos hombres y sus ideas sociales y políticas fue más que obvia. Los primeros actos de gobierno y las reuniones de los diferentes organismos gubernamentales se llevaron a cabo en locales donde se adoraba al Dios bíblico. En la América anglosajona se cristalizaron, en un principio, los valores de la Reforma Protestante.

Pero fue otro tipo de cristianismo el que alcanzó las costas de Latinoamérica. Esta fue la otra cara de la moneda. El catolicismo ha sido siempre incompatible con la democracia. Durante los tiempos de la conquista y la colonia, la religión oficial sirvió para debilitar la conciencia de los pueblos con la finalidad de que aceptaran el despotismo y la opresión resignadamente. La España religiosa y absolutista usó la fuerza física de sus soldados y la influencia moral de sus “curas” para encadenar sus colonias y explotarlas con mayor facilidad. Las democracias que surgen posteriormente en América Latina se caracterizaron por su fragilidad. Fueron una mutación cuántica sin cordón umbilical, una implantación artificial carente de la base que justifica su existencia. No surgieron a partir de la religión, sino a pesar de la religión (católica en este caso).

Desde que el nacimiento de la democracia en nuestros pueblos latinoamericanos fue un nacimiento forzado, es lógico que la vida de nuestras naciones haya sido marcada por la inestabilidad y fragilidad política, social y económica, aun en el presente. Al no existir una base protestante en nuestros países, el caos ha prevalecido a través de la historia. Nuestras naciones ha sucumbido ante las dictaduras mayormente de derecha pero también de izquierda, en forma casi habitual. La libertad sin caos no es una fórmula mágica que puede ser implantada desde afuera y en cualquier lugar. La ceguera, tanto ayer como hoy, tiene su causa en la ignorancia de que la libertad que no conduce al caos, únicamente puede emanar de un contexto cristiano. Es imposible separar la libertad democrática de sus raíces.

Es por demás significativo que la nación que promueve la propagación de la democracia en el mundo en el presente, viene desconectándose aceleradamente de sus bases cristiano-protestantes y está a punto de convertirse en una nación secular por excelencia. Los EEUU viven hoy su era post-cristiana. Esto hace aun más complicado el esfuerzo de implantar democracias en el medio oriente y otros lugares.

Volviendo a las naciones donde el islam campea, ¿es posible injertar una democracia legítima cuando la religión estatal, de acuerdo a la constitución de esas naciones, es el islam? El artículo 7 de la constitución Iraquí expresa: “El islam es la religión oficial del Estado y debe ser considerada una fuente de legislación. Ninguna ley que contradiga los preceptos del islam, los principios de democracia …. puede ser promulgada. Esta ley respeta la identidad islámica de la mayoría del pueblo de Irak y garantiza todos los derechos religiosos de todos los individuos a creer y practicar sus creencias religiosas”.(http://www.cpa-iraq.org/government/TAL.html)

Este artículo de la constitución Iraquí es un buen ejemplo para ser usado como examen de primer año de lógica. Contiene en sí mismo varias falacias lógicas, comenzando con la violación de la ley de no contradicción, la cual dice que “A” no puede ser “non A” al mismo tiempo.

¿No dice el llamado de los almuédanos desde los alminares que nadie tiene el derecho de adorar a ningún dios que no sea Alá, o seguir las enseñanzas de otro profeta que no sea Mahoma? Este es el precepto más importante del islam. Otro precepto fundamental es “jihad”. Es la obligación de todo musulmán combatir por Alá hasta que todo el mundo se convierta al islam, no a través de la persuasión o la educación, sino por la fuerza. El islam es una religión combativa, dominante, intolerante y sin respeto ninguno por la vida humana ni los derechos del individuo.

¿No son las mezquitas los lugares donde se predica odio y violencia contra la civilización occidental y sus pilares, incluída la democracia? ¿No es de esos lugares “sagrados” que salen turbas de centenares de jóvenes a la calle luego de la predicación de turno, con los dientes apretados, los puños en alto y maldiciendo todo lo que no sea islam? ¿No es en esos lugares donde se lava el cerebro de la próxima generación mientras el gobierno del Irak pretende ser una democracia? ¿No es la mentira un arma preferencial en boca de los clérigos y líderes políticos del islam? ¿No leemos en los periódicos de las naciones islámicas la propaganda mentirosa con títulos como “soldados americanos masacran civiles inocentes”? ¿O “americanos violan a mujeres musulmanas”? ¿O no sabemos que la propensidad a mentir en el islam es modus operandi entre los clérigos y los hombres de estado en las naciones musulmanas?

El libro “El Espíritu del Islam”, del erudito musulmán Afif A Tabbarah, expresa en la página 247: “Mentir no siempre es malo … hay veces que decir una mentira es más beneficioso para el bienestar general que decir la verdad. A estos efectos, el profeta dijo: ‘No es una falsa persona la que (por medio de mentiras) logra conciliación entre los pueblos, apoya el bien o dice lo que es bueno.’” Conviene aclarar que este libro fue escrito con el propósito de promover el islam.

Con este tipo de ética y valores morales predominando por generaciones en los territorios del islam, ¿es posible implantar un sistema democrático en esos lugares? ¿Son compatibles la democracia y el islam? La respuesta se la dejamos al lector. <>

La UE toma medidas para acoger 20 mil refugiados


La UE toma medidas para acoger 20 mil refugiados

La Comisión presenta un sistema de cuotas por cada país para responder a la crisis del Mediterráneo. Los evangélicos habían pedido soluciones reales en las últimas semanas.

FUENTESEurActiv, BBC, Euronews, EvangelicalFocus

AUTOR Redacción P+D BRUSELAS 13 DE MAYO DE 2015

EBF - Warnemuende near Rostock
EBF – Warnemuende near Rostock

Patrulla de vigilancia en el Mediterráneo. / Comisión Europea

Bruselas presentó este miércoles un ambicioso plan para hacer frente a la crisis migratoria en la Unión Europea. La Comisión pedirá a los países miembros de la UE que acepten un sistema de cuotas, país por país, para el reasentamiento de refugiados. La Comisión presentó la “Agenda Europea de Migración” (ver declaración oficial aquí, en inglés). 

Los solicitantes de asilo se repartirán entre los Estados miembros de la UE a través de un sistema de cuotas basado en a) Población b) PIB c) desempleo y d) el número de solicitudes de asilo que ya ha recibido. El plan de la UE será financiado con 50 millones de euros y tiene como objetivo lograr el equilibrio entre mostrarse firme hacia los emigrantes que regresan sin derecho a quedarse, y a la vez la protección de los solicitantes de asilo en peligro, en un esfuerzo por persuadir a los países miembros escépticos.  

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Frans Timmermans.

El plan consiste en hacer cumplir las medidas para reducir el número de refugiados que hacen peligrosos viajes para entrar en Europa. Esto incluye el envío de funcionarios de migración a los países no comunitarios seleccionados, un aumento de la cooperación con los funcionarios en Libia, devastada por la guerra, y nuevos esfuerzos para reprimir a las redes de traficantes de personas.  

FUERTES REACCIONES

Reino Unido, Dinamarca e Irlanda pueden optar por salir de las políticas de interior de la UE, y el gobierno del Reino Unido ya anunciado que “resistirá a los pedidos para la reubicación obligatoria”. Otros miembros de la UE, como Hungría, también reaccionaron en señal de desaprobación. Norbert Röttgen, presidente del comité de Relaciones Exteriores de la Alemania, dijo: “Es una cuestión de equidad en toda la UE, ya que es una cuestión que afecta a Europa en su conjunto. En este sentido, es necesaria la participación de todos los Estados miembros en el plan”.

Las nuevas cuotas significaría que Alemania tendrá que acoger al 18% de los solicitantes de asilo redistribuidos, Francia el 14%, España 13%, Italia 12%, y países como Suecia (que tenía 14% de los refugiados de la UE en 2014) reduciría su contribución al 2%. En 2014, los países de la UE dieron el estatuto de refugiado a 185.000 personas, la mayoría de ellos siendo aceptadas en Alemania, Francia y Suecia.  

ACCIÓN POLÍTICA PARA UNA CRISIS URGENTE

La ONU estima que 60.000 personas ya han tratado de cruzar el mar del norte de África este año, con un balance de 1.800 muertes -unas 20 veces más que en el mismo periodo de 2014-.  

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Fuente: EurActiv.

En el primer fin de semana de mayo de 2015, Italia rescató a más de 6.000 inmigrantes, y cientos han perdido la vida. 700 perecerieron en un solo incidente cuando su barco naufragó frente a las costas de Libia. “Los objetivos a largo plazo estructurales, obviamente, pasan por resolver las causas fundamentales de este inmenso flujo de personas que no van a dejar de venir inmediatamente, y las urgencias actuales: salvar vidas, cuidar las vidas que salvamos… compartiendo la responsabilidad de proteger a la personas, y la lucha contra los traficantes y organizaciones contrabandistas” dijo la jefa de Política Exterior de la UE, Federica Mogherini, en rueda de prensa.

El Director Adjunto de la Comisión, Frans Timmermans, añadió que era hora de pasar de las “palabras” de solidaridad entre los países de la UE para hacer frente a la crisis en el Mediterráneo con “acciones”. “¿Qué va a empeorar la situación cuando no se está haciendo nada?”, añadió.  

PROPUESTAS EN EL ÁMBITO EVANGÉLICO

Varios cristianos evangélicos han expresado su opinión sobre la crisis del Mediterráneo en las últimas semanas.  

 

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Christel Lamere Ngnambi.

 “El debate sobre migración se ha convertido en una patata caliente política. El comportamiento de los votantes y la retórica demagógica, obviamente, han desdibujado el hecho de que los inmigrantes son ante todo seres humanos”, dijo el representante de la Alianza Evangélica Europea en Bruselas Christel Lamere Ngnambi. Thomas Albinson, embajador para los Refugiados, Desplazados y Pueblos sin tierra de la Alianza Evangélica Mundial (WEA) añade en un artículo publicado en Protestante Digital: “Como cristianos tenemos que evitar caer en el error de los que intentan manipular la opinión pública incitando al miedo. Cuando nos imaginamos las mujeres, niños y hombres cruzando el mar, no tenemos que verlos como terroristas y criminales en potencia.Lo cierto es que la mayoría buscan refugiarse de los terroristas, violencia, guerra y persecución. Ellos son los amenazados”.

Otros pensadores evangélicos italianos van en la misma dirección. Leonardo de Chirico, miembro de la Alianza Evangélica Italiana, escribió:

“La migración global que se da por el hecho de querer huir de guerras y persecuciones no es algo que puedan resolver una o unas cuantas naciones. Involucra a millones de personas, muchas regiones en el mundo, una historia muy compleja de fondo, movimientos religiosos. La totalidad de la comunidad internacional europea debería aprender a abordarlo.Europa está muy comprometida a preservar su estabilidad financiera y su riqueza monetaria, pero no está preparada para tener una visión global de su rol en el mundo”. La Alianza Evangélica Española expresaba en un comunicado el pasado mes de abril acerca de “la responsabilidad que tenemos sobre el mundo que estamos construyendo, en el que nuestra opulenta riqueza se convierte en inhumana injusticia hacia miles de millones de personas”.

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http://protestantedigital.com/internacional/36173/la_ue_toma_medidas_seran_acogidos_20000_refugiados

Europa, antes los esclavizó, ahora los tira al mar


Europa, antes los esclavizó, ahora los tira al mar

No demos más vuelta, digamos cómo son las cosas, sin vueltas: Europa está acostumbrada a tirar gente al mar.

Decenas de cadáveres de inmigrantes ahogados cuando intentaban cruzar el Mar Mediterráneo, hacia Europa.

Por Santiago Alba Rico. Europa está acostumbrada a tirar gente al mar, al igual que hizo durante siglos de esclavitud. Frente a la hipocresía y la indiferencia, apetece y hasta se impone ser un poco demagógicos. Digamos la verdad: Europa está acostumbrada a tirar gente al mar.

Lo hizo durante siglos en el marco del rentabilísimo comercio de esclavos del que participaron todas las grandes naciones que dan hoy lecciones de humanidad y democracia al resto del mundo. El antropólogo Fernando Ortiz recordaba en uno de sus libros la cifra: en 1825 se calculaba que cada año los negreros clandestinos arrojaban al océano 3.000 esclavos vivos, bien para escapar de las patrullas, bien para desprenderse de la mercancía defectuosa. Muchos más habían muerto antes, durante el acarreo por el continente africano o durante la espera en los barracones del puerto.

En 1818, cuando se prohibió el tráfico al tiempo que se mantenía la esclavitud (¡igual que hoy!), el muy católico rey español Fernando VII justificaba la medida diciendo que ya no hacía falta trasladar a América a los africanos para civilizarlos porque la empresa colonial iba a ocuparse de civilizarlos en sus propios países de origen. Seguimos civilizándolos en sus países de origen, seguimos seleccionando mano de obra barata, seguimos prohibiendo el tráfico y seguimos arrojándolos al mar.

Ataúdes de las víctimas del naufragio, en el aeropuerto de Lampedusa, este 5 de octubre de 2013.

La gran escritora negra Toni Morrison emitió hace años el veredicto: “No puedes hacer eso durante cientos de años y no pagar un peaje. (Los europeos) tenían que deshumanizar no sólo a los esclavos, sino a sí mismos. Tenían que reconstruir todo para hacer que el sistema pareciera verdadero. Hizo que todo fuera posible en la segunda guerra mundial. Hizo que la primera guerra mundial fuera necesaria. Racismo es la palabra que utilizamos para englobar todo esto”. Lo que el teólogo alemán Franz Hinkellammert llama con razón “genocidio estructural” se inscribe en una larga enfermedad europea que nos ha podrido el alma hasta el punto de que podemos empujarlos al mar y luego irnos a Malta en un crucero.

Son más de mil muertos en una semana; más de 20.000 en los últimos 15 años. Cifras parciales, engañosas, que no censan el fondo de los mares. No estoy dispuesto a negar la responsabilidad de los traficantes que explotan la desesperación de los humanos; tienen la misma que los negreros del siglo XIX y mantienen con el sistema neocolonial europeo la misma relación de dependencia y funcionalidad. Tampoco estoy dispuesto a negar la responsabilidad de los que alquilan un centímetro de azar en estas barcas de Caronte. Hasta el más desgraciado de los humanos puede decidir su destino; pero hasta el más desgraciado de los humanos tiene derecho a elegir un destino mejor sin jugarse la vida. ¿De qué son responsables? Su crimen, como dice Juan Goytisolo, es “su instinto de vida y el ansia de libertad”, ese átomo de libertad que emplean en huir de la guerra o de la miseria y en reivindicar su derecho a desplazarse, a trabajar, a existir sin pedir limosnas o disculpas.

Hemos visto la respuesta de nuestros gobiernos y nuestros políticos. Hay dos. Una, la hipocresía: se lamentan las muertes y se exhibe contrición mientras se refuerza Frontex y la operación Tritón; es decir, mientras se multiplican los medios, como Fernando VII, para “civilizar” en origen a los africanos y destruir las barcas de los traficantes. Ya sabemos lo que eso significa y las consecuencias que traerá: apoyar dictaduras y justificar intervenciones que generarán más frustración, más miseria, más guerras, más yihadismo, en un circuito de retroalimentación del que sólo se benefician los más poderosos, los más ricos y los más injustos.

La otra respuesta es el cinismo de los partidos e intelectuales de ultraderecha que echan levadura a la enfermedad europea con un desprecio explícito hacia esos miles de personas que, según la propaganda de la Liga Norte, buscarían unas “vacaciones pagadas” en Europa y por los que no debemos sentir ninguna piedad o consideración.

Los cínicos al menos no mienten. Porque cinismo e hipocresía forman parte del mismo sistema y se retroalimentan. La hipocresía, con sus leyes migratorias, nutre el cinismo de los otros y acabará por poner los gobiernos europeos en sus manos. Históricamente ha sido siempre así: los hipócritas, con tal de no hacer lo que dicen, acaban cediendo el poder a los cínicos y sus crímenes desnudos. Los “civilizados europeos” han sido siempre la antesala de nuestros propios bárbaros. ¿No hay ninguna alternativa a la hipocresía y el cinismo? Es así de simple: o Declaración de los Derechos Humanos o declaración de guerra. Nos guste o no, van a seguir viniendo. ¿Por qué –por qué– nos gustamos tanto?

Fuente original: Diagonal

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http://www.contrainfo.com/14713/europa-antes-los-esclavizo-ahora-los-tira-al-mar/

¿Cuáles son los derechos humanos?


¿Cuáles son los derechos humanos?

Los derechos humanos son derechos inherentes a todos los seres humanos, sea cual sea nuestra nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen nacional o étnico, color, religión, idioma o cualquier otra condición. Todos por igual tenemos derecho a los derechos humanos sin discriminación. Estos derechos están todos interrelacionados, interdependientes e indivisibles.

Universal de los derechos humanos son a menudo expresados y garantizados por la ley, en las formas de los tratados, el derecho internacional consuetudinario, principios generales y otras fuentes del derecho internacional. Derecho internacional de los derechos humanos establece las obligaciones de los gobiernos a actuar de cierta manera o que se abstengan de ciertos actos, con el fin de promover y proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales de los individuos o grupos.

Universal e inalienable

El principio de la universalidad de los derechos humanos es la piedra angular del derecho internacional de los derechos humanos. Este principio, como primero destacó en la Declaración Universal de derechos humanos en 1948, ha sido reiterado en numerosas resoluciones, declaraciones y convenciones internacionales de derechos humanos. La Conferencia Mundial de Viena de 1993 sobre derechos humanos, por ejemplo, señaló que es el deber de los Estados de promover y proteger todos los derechos humanos y las libertades fundamentales, independientemente de sus sistemas políticos, económicos y culturales.

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Todos los Estados han ratificado al menos uno, y el 80% de los Estados han ratificado tratados de cuatro o más, de los derechos humanos fundamentales, reflejando el consentimiento de los Estados que crea obligaciones jurídicas para ellos y dar expresión concreta a la universalidad. Algunas normas fundamentales de los derechos humanos gozan de protección universal por el derecho internacional consuetudinario a través de todas las fronteras y las civilizaciones.

Los derechos humanos son inalienables. Ellos no deben tomarse lejos, salvo en situaciones específicas y según el debido proceso. Por ejemplo, el derecho a la libertad puede ser restringido si una persona es culpable de un delito por un tribunal de justicia.

Interdependientes e indivisibles

Todos los derechos humanos son indivisibles, si son derechos civiles y políticos, como el derecho a la vida, igualdad ante la ley y la libertad de expresión; los derechos económicos, sociales y culturales, tales como los derechos al trabajo, seguridad social y educación o los derechos colectivos, como el derecho al desarrollo y a la libre determinación, son indivisibles, interdependientes e interrelacionados. La mejora de uno facilita el avance de los otros. Asimismo, la privación de un derecho afecta negativamente a los demás.

Igual y no discriminatorio

La discriminación es un principio transversal en el derecho internacional de los derechos humanos. El principio está presente en todos los tratados de derechos humanos y proporciona el tema central de algunas de las convenciones internacionales de derechos humanos como la Convención Internacional sobre la eliminación de todas las formas de Discriminación Racial y la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer.

El principio se aplica a todo el mundo en lo referente a los derechos humanos y las libertades y prohíbe la discriminación sobre la base de una lista exhaustiva categorías tales como sexo, raza, color y así sucesivamente. El principio de no discriminación se complementa con el principio de igualdad, como se indica en el artículo 1 de la Declaración Universal de derechos humanos: “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”.

Los derechos y obligaciones

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Los derechos humanos implican tanto derechos y obligaciones. Los Estados asumen las obligaciones y deberes bajo la ley internacional de respetar, proteger y cumplir con los derechos humanos. La obligación de respetar significa que los Estados deben abstenerse de interferir o limitar el goce de los derechos humanos. La obligación de proteger exige que los Estados a proteger a los individuos y grupos contra los abusos de los derechos humanos. La obligación de cumplimiento significa que los Estados deben adoptar medidas positivas para facilitar el disfrute de los derechos humanos básicos. A nivel individual, mientras que tenemos derecho los derechos humanos, también debemos respetar los derechos humanos de los demás.

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http://www.ohchr.org/en/issues/pages/whatarehumanrights.aspx