CULTIVAR TU PROPIO HUERTO: UNA ESTRATEGIA EFICAZ CONTRA LA DEPRESIÓN


CULTIVAR TU PROPIO HUERTO: UNA ESTRATEGIA EFICAZ CONTRA LA DEPRESIÓN
JENNIFER DELGADO, 13/01/2017

La depresión tiene largos tentáculos. De hecho, es una de las tres primeras causas de discapacidad en el mundo, y no es para menos ya que afecta a 350 millones de personas. Además, se estima que entre el 8 y el 15% de las personas sufrirán al menos un episodio depresivo en algún momento a lo largo de sus vidas.

Con estas cifras en mente, no es extraño que en España el uso de antidepresivos se haya triplicado en la última década. Sin embargo, los psicofármacos no son la única manera de combatir la depresión y en muchos casos ni siquiera es la más eficaz, existen otras alternativas que pueden convertirse en un complemento del tratamiento, como cultivar el huerto.

Se estima que entre el 8 y el 15% de las personas sufrirán al menos un episodio depresivo en algún momento a lo largo de sus vidas,. Autor: Rene Asmussen
Esta es la idea por la que están apostando algunos médicos ingleses, quienes creen que preparar la tierra, cultivar cebollas, fresas o tomates y regar las plantas es una manera muy eficaz para eliminar la depresión y la sensación de soledad que sufren las personas ancianas.

Sin duda, se trata de una fórmula interesante, y como todos no tienen la posibilidad de tener un jardín propio o no tienen la motivación ni los conocimientos suficientes como para convertirse en “agricultores”, estos huertos aprovechan los terrenos baldíos cerca de los consultorios médicos.

Bajo la mirada del personal de enfermería, los pacientes que sufren depresión, que se sienten solos o que tienen otros problemas mentales, pueden dedicarse a cultivar el huerto en compañía de otras personas, con quienes pueden conversar y entablar amistad.

Cultivar un huerto es una manera muy eficaz para eliminar la depresión y la sensación de soledad que sufren las personas ancianas.
Compartir un proyecto de este tipo anima a los ancianos a salir de casa, a relacionarse con los demás y a combatir la tentación de encerrarse en sí mismos, convirtiéndose en presa fácil de la depresión.

De hecho, no solo se les anima a cultivar sino que también se promueve la reflexión sobre los aspectos nutricionales de los alimentos que producen, de manera que los ancianos comienzan a llevar una dieta más sana y equilibrada.

Varios consultorios se han sumado a la iniciativa

A esta iniciativa ya se han sumado unas 15 localidades, según reporta “Il Corriere”, aunque quizá el caso más interesante es el de Lambeth, un municipio de Londres. En 2013, en el consultorio de Brockwell Park aprovecharon una tierra abandonada para cultivar un huerto. Al principio eran tan solo algunas señoras que cultivaban cebollas y aguacates pero poco a poco se fueron sumando más personas y el proyecto ha tomado alas, hasta el punto de convertirse en una cooperativa, la Lambeth Gp Food Cooperative.

Las personas que cultivan su propio huerto y venden los alimentos que producen se sienten orgullosos de su trabajo y, sobre todo, ganan en entusiasmo, serenidad y autoestima.
En la actualidad este grupo de personas, muchas de las cuales sufren enfermedades crónicas o de largo plazo, cultiva terrenos más grandes y produce alimentos “kilómetro cero” que venden a los vecinos del barrio, al hospital y a algunas entidades públicas. Así se sienten orgullosos de su trabajo y, sobre todo, ganan en entusiasmo, serenidad y autoestima. Incluso han establecido una colaboración con el Kings College de Londres para que les supervisen estudiantes y expertos en nutrición.

¿La tierra podría ser el nuevo Prozac?

Decenas de investigaciones psicológicas han demostrado que las relaciones sociales actúan como un factor protector contra la depresión. De la misma manera, mantenerse activos físicamente ayuda a aliviar los síntomas de este trastorno. Sin embargo, cultivar la tierra podría tener un beneficio añadido.

Investigadores de la Universidad de Bristol han llevado la hipótesis higienista un paso más allá al analizar los efectos en la depresión de una bacteria no patógena denominada Mycobacterium vaccae, que se puede encontrar en la tierra. Estos científicos inyectaron la bacteria a ratones y apreciaron que aumentaba el nivel de serotonina en el cerebro, actuando de la misma manera que el Prozac.

Estar en contacto con la tierra tiene el mismo efecto que tienen los antidepresivos.
Además, cuando los ratones fueron sometidos a pruebas de estrés, los investigadores apreciaron que los animales que habían estado expuestos a la Mycobacterium vaccae tardaban más en responder, lo cual significa que desarrollaron un umbral de tolerancia más elevado, el mismo efecto que tienen los antidepresivos.

Otro estudio realizado con personas sometidas a quimioterapia desveló que la exposición a esta bacteria mejoraba su calidad de vida y aliviaba el dolor y las náuseas, por lo que los investigadores creen que tiene un efecto antiinflamatorio y activador del sistema inmunitario. De hecho, la depresión también se ha asociado con los procesos inflamatorios.

La buena noticia es que para aprovechar los beneficios de esta bacteria basta dar un paseo por el bosque o cultivar un pequeño huerto, de manera que estemos en contacto directo con la tierra. Por supuesto, esto no significa que cultivar la tierra sea la solución definitiva a la depresión, sobre todo cuando se trata de casos graves, pero puede ser un complemento muy eficaz a los tratamientos convencionales.

Un estudio desvela el origen físico de la depresión


Un estudio desvela el origen físico de la depresión

Miércoles, 19 de Octubre 2016

Este trastorno afectaría a una parte del cerebro llamada corteza orbitofrontal lateral

Un equipo de investigadores de la Universidad de Warwick, en el Reino Unido, y de la Universidad de Fudan, en China, han encontrado un área del cerebro vinculada a la depresión, la llamada corteza orbitofrontal lateral. El hallazgo podría impulsar el desarrollo de nuevos tratamientos más eficaces para este trastorno.

La comprensión de la raíz física de la depresión ha avanzado recientemente, gracias a una investigación realizada por la Universidad de Warwick, en el Reino Unido, y de la Universidad de Fudan,  en China.

El estudio muestra que la depresión afecta a una parte del cerebro llamada corteza orbitofrontal lateral (COF lateral), que se sabe está implicada en la evaluación de los castigos que pueden provocar cambios conductuales. También es sabido que esta región del cerebro está relacionada con l
a sensación de pérdida y decepción derivada de no recibir recompensas.

Pero, además, se ha descubierto que la COF lateral está conectada con otra parte del cerebro implicada en el sentido del sí mismo; que puede conducir a pensamientos de pérdida personal y a una baja autoestima: la COF media.

Dos regiones conectadas

Anteriormente, ya se había asociado la depresión con una conectividad reducida entre el área de recompensa del cerebro, situada en la COF media, y los sistemas cerebrales de memoria. Esta conexión se había relacionado con el hecho de que los pacientes con depresión presenten una atención reducida a los recuerdos felices.

La presente investigación ha sido bastante extensa, pues ha implicado a casi 1.000 personas de China cuyos cerebros fueron escaneados con resonancia magnética de alta precisión. Con esta técnica, fueron analizadas las conexiones entre la corteza orbitofrontal media y lateral, que son las diferentes partes del cerebro humano afectadas por la depresión.

Los hallazgos realizados podrían suponer un gran avance en el tratamiento de la depresión, pues servirían para ir a la causa de la enfermedad para ayudar a las personas deprimidas a dejar de centrarse en pensamientos negativos.

Más sobre cerebro y depresión

En los últimos años, un elevado y creciente número de evidencias han indicado que los episodios depresivos se asocian con cambios en la neurotransmisión del sistema nervioso central y cambios estructurales en el cerebro.

Estudios previos han señalado, por ejemplo, que la habénula -una diminuta región cerebral- en personas deprimidas funciona de manera opuesta que en individuos sanos ante la expectativa de una experiencia negativa.

Asimismo, según un estudio realizado hace unos años por la Universidad de Texas,  los genes que influyen en el tamaño del pulvinar y del tálamo, así como en el número de células nerviosas del tálamo, influyen en el desarrollo del desorden cerebral que propicia los trastornos depresivos.

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Estudio sobre nuevo análisis de sangre apunta a tratamiento personalizado de la depresión


Estudio sobre nuevo análisis de sangre apunta a tratamiento personalizado de la depresión

Por Kate Kelland, Reuters | 8 de junio de 2016

Un nuevo análisis de sangre puede revelar si una persona responderá a los fármacos habituales para tratar la depresión. Científicos desarrollaron un análisis de sangre que puede predecir si las personas con depresión responderán a los antidepresivos comunes, descubrimiento que podría llevar a una nueva era de tratamientos personalizados.

Observan la epigenética que vincula la pobreza con la depresión en adolescentes


Observan la epigenética que vincula la pobreza con la depresión en adolescentes

Un estudio muestra el mecanismo químico que relaciona el estatus con la enfermedad

Investigadores de EE.UU. han demostrado que un mecanismo epigenético relaciona la pobreza de las familias con la depresión en adolescentes. Los jóvenes que crecían en hogares con menos ingresos mostraban mayores cantidades acumuladas de un marcador químico concreto, relacionado con un gen que regula la depresión.

La amígdala (en rojo) responde a las amenazas. Imagen: Laboratorio de A. Hariri. Fuente: Universidad Duke.

La amígdala (en rojo) responde a las amenazas. Imagen: Laboratorio de A. Hariri. Fuente: Universidad Duke.
Una larga línea de investigación vincula la pobreza y la depresión. Ahora, un estudio realizado por científicos de la Universidad Duke (Carolina del Norte, EE.UU.) muestra cómo la biología podría ser la base de la depresión experimentada por adolescentes de alto riesgo cuyas familias se encuentran en situación socioeconómica desfavorable.

El estudio, publicado en la revista Molecular Psychiatry, combina genética, imágenes del cerebro y datos de comportamiento recogidos en adolescentes seguidos durante más de tres años como parte de un estudio más amplio.

Los resultados son parte de un creciente cuerpo de investigación que podría dar lugar a predictores biológicos para orientar las estrategias de prevención individualizadas de la depresión, señala Duke en una nota de prensa.

Los adolescentes que crecían en hogares con menor nivel socioeconómico mostraron mayores cantidades acumuladas de un marcador químico concreto en un gen relacionado con la depresión, en el transcurso de dos años.

Estas etiquetas “epigenéticas” alteran la actividad de genes. Cuantas más marcadores químicos tenía un individuo cerca de un gen llamado SLC6A4, más sensible era su amígdala -área del cerebro que coordina las reacciones del cuerpo a las amenazas- a las fotografías de rostros temerosos mientras le sometían a escáneres cerebrales de resonancia magnética funcional. Los participantes con una amígdala más activa eran más propensos a informar más adelante de síntomas de depresión.

“Esta es una de las primeras investigaciones que demuestran que el estatus socioeconómico bajo puede conducir a cambios en la forma en que se expresan los genes, y cómo esto afecta al desarrollo del cerebro y a presentar síntomas de depresión”, dice la primera autora del estudio Johnna Swartz, investigador postdoctoral en el laboratorio de Duke de Ahmad Hariri, profesor de psicología y neurociencia.

Adolescencia

La adolescencia es raramente un momento fácil para nadie. Pero crecer en una familia con un bajo estatus socioeconómico (SES) -una métrica que incorpora los niveles de ingresos y educación de los padres- puede añadir estresores crónicos, como la discordia y el caos familiar, y riesgos ambientales como la mala alimentación y el tabaquismo.

El estudio incluyó a 132 adolescentes de raza blanca no hispanos del Teen Alcohol Outcomes Study (TAOS), que tenían entre 11 y 15 años de edad al inicio del estudio y que venían de hogares de todo tipo de SES. Alrededor de la mitad de los participantes tenían una historia familiar de depresión.

“El mayor factor de riesgo que tenemos actualmente para la depresión es una historia familiar de la enfermedad”, dice el coautor del estudio Douglas Williamson, investigador principal de TAOS y profesor de psiquiatría y ciencias conductuales en Duke.

 

Imagen: Counselling. Fuente: Pixabay.

Imagen: Counselling. Fuente: Pixabay.
Trabajo anterior

En un trabajo anterior del grupo, publicado el año pasado en la revista Neuron, se había demostrado que la resonancia magnética funcional de la amígdala puede mostrar quién tiene más probabilidades de experimentar depresión y ansiedad en respuesta al estrés varios años más tarde.

Ese estudio incluyó a participantes sanos de edad universitaria del Estudio de Neurogenética Duke, de Hariri, que tiene como objetivo vincular los genes, la actividad cerebral, y otros marcadores biológicos de riesgo para las enfermedades mentales.

En este estudio se investigó si una mayor actividad en esa misma zona cerebral podría predecir la depresión en los participantes más jóvenes y con más riesgo de TAOS. De hecho, aproximadamente un año después, estos individuos (con entre 14 y 19 años de edad) eran más propensos a reportar síntomas de depresión, especialmente si tenían una historia familiar de la enfermedad.

Swartz dice que el nuevo estudio ha examinado un amplio rango de estatus socioeconómicos y no se ha centrado específicamente en las familias afectadas por la pobreza extrema. Los hallazgos sugieren que incluso un nivel socioeconómico ligeramente bajo se asocia con diferencias biológicas que elevan el riesgo de depresión en el adolescente.

Epigenética

La mayor parte del trabajo del equipo se ha centrado hasta ahora en las etiquetas químicas epigenéticas cercanas al gen SLC6A4, que ayuda a controlar los niveles cerebrales de serotonina, un neurotransmisor implicado en la depresión clínica y otros trastornos del estado de ánimo.

En 2014, Williamson y Hariri mostraron por primera vez que la presencia de marcas cerca del gen SLC6A4 puede predecir la forma en que la amígdala de una persona responde a las amenazas.

El equipo está buscando ahora el genoma de nuevos marcadores que pudieran predecir la depresión.
También esperan poder ampliar los rangos de edad del estudio para incluir a individuos más jóvenes, y continuar siguiendo a los participantes de TAOS. “A medida que entren en la edad adulta van a experimentar más problemas de depresión o ansiedad -o tal vez abuso de sustancias”, dice Hariri.

Daños en el cerebro

Un estudio de la Washington University School of Medicine de St. Louis demostró hace un año que la pobreza durante la infancia tiene efectos negativos en el desarrollo del cerebro, provocando problemas de depresión y un rendimiento académico más bajo, por ejemplo.

En esta se analizó el tejido de materia gris de varias áreas del cerebro vulnerables a entornos tempranos y con un papel relevante para las capacidades cognitivas. Se estudiaron también áreas del cerebro como el lóbulo frontal (clave para la atención, la inhibición y la regulación emocional), el lóbulo temporal (vinculado a la memoria y la comprensión lingüística) y el hipocampo (relevante para el procesamiento de la información espacial y contextual y para la memoria a largo plazo).

Se constató que los niños que crecen en entornos con bajos ingresos presentan un desarrollo cerebral irregular, con un desarrollo deficiente en los lóbulos frontal y temporal.

Sin embargo, el estudio observó también que los padres y madres que crían bien a sus hijos pueden contrarrestar estos efectos negativos de la pobreza sobre el desarrollo cerebral.

Referencia bibliográfica:

J R Swartz, A R Hariri, D E Williamson: An epigenetic mechanism links socioeconomic status to changes in depression-related brain function in high-risk adolescents. Molecular Psychiatry (2016). DOI: 10.1038/MP.2016.82

Fármaco obtenido de hongos alucinógenos alivia la depresión


Fármaco obtenido de hongos alucinógenos alivia la depresión

La psilocibina mostró una mayor tasa de remisión que los fármacos  inhibidores de la recaptación de serotonina en un estudio en el Reino Unido.

Por Zoe Cormier, Nature | 24 de mayo de 2016

La depresión en la vejez: causas, detección, terapia y consejos


Psicología clínica
La depresión en la vejez: causas, detección, terapia y consejos

Depresión en la vejez, cómo detectarla y cómo actuar ante un caso así.

Autor: Jonatan Suárez, Psicólogo clínico

La vejez es una etapa del desarrollo del ser humano cargada de neoformaciones y crisis que muchas personas tienen dificultades en afrontar. La vejez se asocia en nuestra cultura como la etapa de progresivo declive de la capacidad cognitiva, así como el período en que se produce el cese de la vida laboral.

10 síntomas comunes que presentan los adolescentes con depresión


10 síntomas comunes que presentan los adolescentes con depresión

¿Qué pasa por la cabeza de un joven que sufre depresión?

Bertrand Regader
Psicólogo educativo | Director de Psicología y Mente

La etapa de la adolescencia supone una infinidad de cambios, tanto a nivel físico como emocional, y también en el aspecto de las relaciones interpersonales.

Es una etapa clave a la hora de configurar nuestra manera de ser y enfocarnos hacia la adultez. Los cambios hormonales y algunas situaciones sociales pueden provocar que el adolescente se muestre más susceptible e irritable, y es una etapa en que los trastornos del estado del ánimo pueden surgir y evidenciarse. Uno de cada cinco jóvenes padece en algún momento de esta etapa algún cuadro depresivo. Los adolescentes con depresión puede aislarse y presentar una sintomatología de continuo desánimo.

Si esta conducta se mantiene durante por lo menos seis meses, podría ser señal de que el joven sufre algún tipo de depresión.