¿SON COMPATIBLES LA DEMOCRACIA Y EL ISLAM?


¿SON COMPATIBLES LA DEMOCRACIA Y EL ISLAM?

[Extractado de Mitos Creados por los Apologistas del Islam – parte 4]
por Pablo Santomauro

MITO: “Promoviendo la formación de gobiernos democráticos en los países islámicos resolveremos el problema del terrorismo y los pueblos tendrán libertad.”

Este no es un mito propagado por los apologistas del islam. Más bien parece ser algo de lo que estuvieron convencidos el presidente Bush y su administración. Consideramos pertinente añadirlo a la lista de mitos debido a que el concepto ha ganado popularidad a pesar de su falacia inherente. Las elecciones llevadas a cabo en Afganistán e Irak han dado impulso y esperanza a la idea de que la democracia es la cura efectiva para los serios problemas y peligros existentes en las naciones donde impera indesafiable la religión del islam.

El problema es que, al parecer, nadie recuerda que la democracia tiene sus raíces en la filosofía cristiana. La idea de que la democracia tiene su origen en las repúblicas griegas es un mito de otra categoría que merece un tratamiento aparte. Las repúblicas griegas fueron, en realidad, aristocracias u oligarquías consistentes de una minoría ejerciendo autoridad sobre una gran masa de esclavos de cuyo esfuerzo vivían los “ciudadanos”. La democracia tampoco surgió de la tradición imperial de Roma, y mucho menos pudo haber surgido de la sangrienta Revolución Francesa, que al carecer de una base cristiana, terminó en una masacre seguida por la dictadura de Napoleón.

“El gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, fue una frase acuñada por John Wycliffe, el monje católico del siglo 14, cuya teología echó el fundamento para la reforma protestante. Más adelante, fueron filósofos cristianos como Huss, Calvino y Locke los que continuaron abriendo paso con sus ideas para que los pueblos alcanzaran la libertad. Fue la filosofía combinada de estos grandes pensadores la que formó las bases para la democracia en América.

El éxodo masivo de puritanos desde Inglaterra en el siglo 17 llevó a la creación de las primeras colonias permanentes en el Nuevo Mundo. Fue allí donde surgió el primer gobierno democrático de la historia. Desde ahí en adelante, la democracia genuina ha existido, y sólo puede existir, donde los hombres creen en un sólo Dios (el Dios de la Biblia), en la igualdad entre los hombres y la fraternidad humana.

Claro que alguien puede argumentar que los musulmanes creen en un solo Dios y la igualdad entre los hombres, por lo tanto la democracia no es incompatible con el islam. A eso yo respondo que ambas proposiciones son falsas. En primer lugar, el Corán dice que los musulmanes son superiores al resto de la humanidad (Sura 3:110), que las mujeres son inferiores (Sura 4:34), y que los que no aceptan la religión del islam no son aceptados por Alá (Sura 3:85). Y como supuestamente el Corán fue escrito por Alá, se deduce que el Dios del Corán y la religión del islam jamás pueden formar la base de una democracia. No puede existir igualdad en territorios donde la religión enseña que existen tres clases de seres humanos, los musulmanes, las mujeres y los infieles. El segundo postulado, la fraternidad entre los seres humanos, es aniquilado por los versos coránicos que promueven el asesinato, el subyugamiento y la ocupación de los territorios donde los seres humanos no acepten el islam como su religión.

Solamente el Dios revelado en la Biblia provee suficiente base para el concepto que se conoce con el nombre de “derechos humanos”, porque éstos sólo pueden derivar de un Dios que creó al hombre a su imagen y semejanza. Los derechos humanos, los valores morales, la igualdad entre los hombres, el respeto por la vida, la libertad de expresión, la tolerancia religiosa y otros ideales encuentran su justificación y su validez dentro de una cosmovisión cristiana únicamente. Ninguna otra filosofía, religión o ideología, puede proveer suficiente base para esos ideales, y por ende, para el nacimiento y desarrollo de un sistema democrático firme.

Es aquí donde cabe clarificar que cuando hablo de una base cristiana no me estoy refiriendo al cristianismo representado por la Iglesia Católica, sino al cristianismo bíblico que encuentra su expresión a partir de la Reforma Protestante.

Anotamos anteriormente que fue en Norteamérica donde peregrinos que huyeron de un sistema de opresión e intolerancia política y religiosa, establecieron una nueva sociedad basada en el respeto y la libertad humana. Fue una democracia ligada directamente a los principios cristianos. Tal fue así, que los edificios desde donde se gestaron las ideas que dieron nacimiento al sistema democrático fueron iglesias — la relación entre la fe profesada por estos hombres y sus ideas sociales y políticas fue más que obvia. Los primeros actos de gobierno y las reuniones de los diferentes organismos gubernamentales se llevaron a cabo en locales donde se adoraba al Dios bíblico. En la América anglosajona se cristalizaron, en un principio, los valores de la Reforma Protestante.

Pero fue otro tipo de cristianismo el que alcanzó las costas de Latinoamérica. Esta fue la otra cara de la moneda. El catolicismo ha sido siempre incompatible con la democracia. Durante los tiempos de la conquista y la colonia, la religión oficial sirvió para debilitar la conciencia de los pueblos con la finalidad de que aceptaran el despotismo y la opresión resignadamente. La España religiosa y absolutista usó la fuerza física de sus soldados y la influencia moral de sus “curas” para encadenar sus colonias y explotarlas con mayor facilidad. Las democracias que surgen posteriormente en América Latina se caracterizaron por su fragilidad. Fueron una mutación cuántica sin cordón umbilical, una implantación artificial carente de la base que justifica su existencia. No surgieron a partir de la religión, sino a pesar de la religión (católica en este caso).

Desde que el nacimiento de la democracia en nuestros pueblos latinoamericanos fue un nacimiento forzado, es lógico que la vida de nuestras naciones haya sido marcada por la inestabilidad y fragilidad política, social y económica, aun en el presente. Al no existir una base protestante en nuestros países, el caos ha prevalecido a través de la historia. Nuestras naciones ha sucumbido ante las dictaduras mayormente de derecha pero también de izquierda, en forma casi habitual. La libertad sin caos no es una fórmula mágica que puede ser implantada desde afuera y en cualquier lugar. La ceguera, tanto ayer como hoy, tiene su causa en la ignorancia de que la libertad que no conduce al caos, únicamente puede emanar de un contexto cristiano. Es imposible separar la libertad democrática de sus raíces.

Es por demás significativo que la nación que promueve la propagación de la democracia en el mundo en el presente, viene desconectándose aceleradamente de sus bases cristiano-protestantes y está a punto de convertirse en una nación secular por excelencia. Los EEUU viven hoy su era post-cristiana. Esto hace aun más complicado el esfuerzo de implantar democracias en el medio oriente y otros lugares.

Volviendo a las naciones donde el islam campea, ¿es posible injertar una democracia legítima cuando la religión estatal, de acuerdo a la constitución de esas naciones, es el islam? El artículo 7 de la constitución Iraquí expresa: “El islam es la religión oficial del Estado y debe ser considerada una fuente de legislación. Ninguna ley que contradiga los preceptos del islam, los principios de democracia …. puede ser promulgada. Esta ley respeta la identidad islámica de la mayoría del pueblo de Irak y garantiza todos los derechos religiosos de todos los individuos a creer y practicar sus creencias religiosas”.(http://www.cpa-iraq.org/government/TAL.html)

Este artículo de la constitución Iraquí es un buen ejemplo para ser usado como examen de primer año de lógica. Contiene en sí mismo varias falacias lógicas, comenzando con la violación de la ley de no contradicción, la cual dice que “A” no puede ser “non A” al mismo tiempo.

¿No dice el llamado de los almuédanos desde los alminares que nadie tiene el derecho de adorar a ningún dios que no sea Alá, o seguir las enseñanzas de otro profeta que no sea Mahoma? Este es el precepto más importante del islam. Otro precepto fundamental es “jihad”. Es la obligación de todo musulmán combatir por Alá hasta que todo el mundo se convierta al islam, no a través de la persuasión o la educación, sino por la fuerza. El islam es una religión combativa, dominante, intolerante y sin respeto ninguno por la vida humana ni los derechos del individuo.

¿No son las mezquitas los lugares donde se predica odio y violencia contra la civilización occidental y sus pilares, incluída la democracia? ¿No es de esos lugares “sagrados” que salen turbas de centenares de jóvenes a la calle luego de la predicación de turno, con los dientes apretados, los puños en alto y maldiciendo todo lo que no sea islam? ¿No es en esos lugares donde se lava el cerebro de la próxima generación mientras el gobierno del Irak pretende ser una democracia? ¿No es la mentira un arma preferencial en boca de los clérigos y líderes políticos del islam? ¿No leemos en los periódicos de las naciones islámicas la propaganda mentirosa con títulos como “soldados americanos masacran civiles inocentes”? ¿O “americanos violan a mujeres musulmanas”? ¿O no sabemos que la propensidad a mentir en el islam es modus operandi entre los clérigos y los hombres de estado en las naciones musulmanas?

El libro “El Espíritu del Islam”, del erudito musulmán Afif A Tabbarah, expresa en la página 247: “Mentir no siempre es malo … hay veces que decir una mentira es más beneficioso para el bienestar general que decir la verdad. A estos efectos, el profeta dijo: ‘No es una falsa persona la que (por medio de mentiras) logra conciliación entre los pueblos, apoya el bien o dice lo que es bueno.’” Conviene aclarar que este libro fue escrito con el propósito de promover el islam.

Con este tipo de ética y valores morales predominando por generaciones en los territorios del islam, ¿es posible implantar un sistema democrático en esos lugares? ¿Son compatibles la democracia y el islam? La respuesta se la dejamos al lector. <>

¿Es Dios democrático?


¿Es Dios democrático?

La palabra ‘democracia’ y sus derivadas definen a la gestión de un gobierno: si no es democrática, una gestión es anti-democrática. ¿Qué dice la Biblia respecto de Israel?

AUTOR: Óscar Margenet

Fecha: 07 DE JUNIO DE 2015

En nuestro artículo anterior (“¡Con el voto no basta!”) [1] (Ver aca) comenzamos esta serie de reflexiones sobre la actualidad. Este autor cree que, a pesar del inmenso cúmulo de escritos a los que tenemos acceso a diario, no se escribe ni lee claramente; y que, por las mismas razones, tampoco se habla con claridad [2].

Como corresponde, quien escribe estas reflexiones reconoce estar dentro de las generales de la ley. Por eso escribe; porque sabe que en todo diálogo positivo las partes se enriquecen. Saber escuchar a los demás ayuda a pensar mejor. Estas son épocas en las que se celebran elecciones municipales, provinciales y nacionales, la efervescencia política lamentablemente tiñe con intereses subsidiarios los grandes objetivos de la democracia. Esto va generando descrédito y desconfianza en la ciudadanía.

Pero, como ha ocurrido a lo largo de la historia, todo problema nacido de la avaricia y ambición desmedidas de unos pocos, a la larga despierta a las mayorías postergadas.   Repasando la historia en la Biblia. Desde antes de la creación Dios pensaba en tener una familia para sí; lo revela la decisión de crear al hombre a su imagen y semejanza, varón y mujer. De otra manera no hubiese habido reproducción ni se hubiese ‘henchido’ la tierra de habitantes.

Ocurrió que, a causa de la intromisión del ‘padre de la mentira’ el primer crimen aparece tempranamente y de allí en más la envidia, el odio, el rencor y los asesinatos fueron algo cotidiano. Mucho antes de que Dios eligiese a Jacob sobre Esaú y cambiase su nombre por el de Israel siempre había existido la maldad en la tierra. Hay un sorprendente relato del Génesis donde se nos brinda un panorama bastante sombrío de aquellos siglos que siguieron a la caída en pecado de toda la Creación.

“Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho.” [3]

¡Cuánta debe haber sido la maldad humana que reinaba por entonces en la tierra que el autor del Génesis menciona a Dios como dolido en su corazón por haber creado al hombre! No es para menos: el hombre decidía conforme a un patrón racional basado en el mal.   Dios elige a Noé Si bien se había arrepentido de su obra creativa, un hombre halló gracia a los ojos de Dios. “Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová (…) Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé.” [4]

En los siglos que vivió, Noé marcó la diferencia del resto por dos razones: 1). Era ‘varón justo’. 2) Era ‘perfecto’. En la integridad de Noé y familia Dios vio lo necesario para no exterminar a todos los seres vivientes. Tras el diluvio universal, con Noé y siete personas más Dios fundaría para sí una nación [5].   Dios elige a Abraham Había un hombre caldeo de nombre Abram a quien Dios le dijo: “Sal de tu tierra, deja tu parentela, vete a la tierra que te indicaré.” [6] Y le prometió cuatro cosas:

1– Te daré otra tierra.

2– Tendrás mucha descendencia.

3- Te bendeciré.

4- En ti serán bendecidas todas la familias de la tierra [7].

Ese ciudadano de Ur [8] hizo lo que Dios le dijo: se marchó de su tierra, en el actual Irak, sin saber a dónde iba. Llegó a Canaán, con muchas riquezas con que Dios lo había bendecido en Egipto. Pero era anciano, y no tenía hijos de su esposa Sara, que era estéril [9]. Porque obedeció a Dios, su nombre fue cambiado por el de Abraham, pues Dios lo eligió para ser “Padre de una muchedumbre de pueblos” [10]

Dios elige a Isaac Finalmente, Abraham tuvo a Isaac, de anciano [11]. Pablo resume así la promesa del nacimiento de Isaac: “la palabra de la promesa es esta: Por este tiempo vendré, y Sara tendrá un hijo. Y no sólo esto, sino también cuando Rebeca concibió de uno, de Isaac nuestro padre (pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama), se le dijo: El mayor servirá al menor.” [12]

Dios le pide que se lo ofrezca en sacrificio, y Abraham estaba dispuesto a obedecer. La fe de Abraham es puesta a prueba por medio de las obras [13]. Habiendo recibido la aprobación de Dios, y tal como ocurriera con su padre, Isaac se casaría con una esposa estéril, Rebeca, de la que –contra toda posibilidad- tuvo dos hijos gemelos por la gracia de Dios: Esaú y Jacob.   Dios elige a Jacob Cada vez que Dios elige a sus agentes humanos lo hace conforme a un propósito ya establecido. Las circunstancias pueden aparecer como poco conducentes a su cumplimiento; pero, finalmente, la voluntad del Señor ha de cumplirse.

Esta manera de obrar de Dios no es autoritaria sino soberana; tampoco da lugar al fatalismo sino a la esperanza. De aquí en más iremos viendo la manera en que esas elecciones van dirigidas a que el pueblo de Dios diese a las demás naciones testimonio de su plan de redención basado en el amor y justicia divinas. “Como está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí. ¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera. Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.” [14]

Jacob es el hijo gemelo nacido segundo tras Esaú. Fue padre de los 12 patriarcas y progenitor del pueblo hebreo. Rebeca, la esposa de Isaac, dio a luz a Esaú y Jacob 20 años después de haberse casado con Isaac. Antes del nacimiento de los mellizos, el Señor le dijo a Rebeca que el mayor serviría al menor, con lo que indicaba que Jacob había de heredar la primogenitura.

Conclusiones parciales

Hasta aquí, no podemos ver otra cosa que el actuar malvado de una humanidad caída en pecado, desde que Adán y Eva desobedecieron al Creador. Tampoco hemos visto que haya habido un sistema de gobierno que pudiera llamarse ‘democrático’ –como se entendía en la era Clásica- o como se entiende hoy día.

Sí hemos visto el accionar de Dios ocupado en mostrar a su criatura que Su amor y Su justicia están a disposición de ella para vivir en armonía con sus semejantes. La manera en que Dios muestra su Plan de Redención es eligiendo a sus agentes de cambio. Dios es quien elige, forma, dirige, corrige y convence a sus elegidos respecto de las bondades de obedecerle.

Este breve repaso bíblico nos ha llevado a conocer a un Dios al que conviene obedecer, antes que obedecer al instigador de la mentira, el engaño, las vanas y largas discusiones con las que generamos divisiones dañinas y finalmente destructivas de la paz y armonía. Dios no es democrático. Es Dios. Pero permite a los humanos caminos que sean menos malos que los propuestos por el gobernador de las tinieblas. Gobernar en democracia es uno de esos caminos. ¿Gobernó Israel en democracia alguna vez? Esto es lo que seguiremos viendo en nuestro próximo artículo, si el Señor lo permite.

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Notas

[01]. Agentes de Cambio, P+D, Magacín del 31/05/2015.

[02]. A comienzos de los años 90 el autor creó y condujo con la periodista y poeta argentina Gabriela Alderete un programa radial titulado ‘Hablemos claramente’ en la ciudad turística de ‘Termas de Río Hondo’, en su país natal. Encuentra muy cierto lo dicho por el Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa sobre el hecho de que, a pesar del avance tecnológico (¿o a causa de él?) los humanos estamos cada vez más incomunicados.

[03]. Génesis 6:5-7.

[04]. Ibíd. 8. En el hebreo (Nôaj) el nombre del décimo patriarca desde Adán significa “descanso [reposo]” o “consuelo [consolación]”. Según el Diccionario Bíblico WikiCristiano.org, en Génesis 5:29 se explica el nombre como si estuviera relacionado con una palabra que suena parecida, nâjam, “consolar”; probablemente un juego de palabras que gustaba mucho a los antiguos.

[05]. 2ª Pedro 2:5: “no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos”.

[06]. Hechos 7:3.

[07]. Génesis 12:1-3. Esta es la promesa mesiánica que apunta a Jesucristo quien nacería de su descendencia; ver Mateo 1 y Lucas 3.

[08]. De Ur proviene el sustantivo urbe aplicado a ciudad y sus derivados: urbano, urbanismo, urbanista, etc.

[09]. Génesis 11:31 a 13.

[10]. Ibíd.17. Y ciertamente Abraham es el padre de las tres grandes religiones actuales: Judíos, Cristianos, y Musulmanes. Pablo lo llama “Padre de todos los creyentes” (Romanos 4:11-12). Se justificó por las obras hechas por la fe, Romanos 4:1-5, Santiago 2:20-26. Su vida está en Génesis 11-26, y recapitulada en Hechos 7:2-8. Finalmente, en Abraham fueron bendecidas todas las familias de la tierra, porque Jesucristo es descendencia de Abraham. Jesucristo es la bendición de todas las familias de la tierra, desde Adán, porque “antes que fuese Abraham, soy yo.” Adaptado del Diccionario Bíblico WikiCristiano.org.

[11]. Ibíd. 17:9; Isaac significa ‘risa’ en hebreo, ya que los ancianos rieron de alegría y asombro al enterarse de la promesa de que tendrían un hijo siendo estéril Sara.

[12]. Romanos 9:9-12.

[13]. Génesis 22. Este dramático hecho es una figura de Jesucristo, Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

[14]. Romanos 9:9-16. El nombre Jacob viene del hebreo Ya{aqôb, del verbo {âqab, “tomar del talón”; “ser más listo”, “suplantar”, “tomador del talón”, “el que suplanta [suplantador]”; Yaqub-El, “Jacob de[l dios] El”. Diccionario Bíblico ya citado.

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Leer más: http://protestantedigital.com/magacin/36416/es_dios_democratico

Sufragio universal con voto libre


Sufragio universal con voto libre
 
Fecha:  6 de Mayo, 2015
Autor: Alberto Mansueti

En todo el mundo, la historia del “voto universal” es la crónica de cómo los partidos socialistas fueron removiendo una por una ciertas restricciones al sufragio, que eran obstáculos en su ruta al poder.

Cínicamente, estas remociones fueron presentadas en su día como grandes adelantos democráticos hacia el “sufragio universal”, y como “progresos de la Humanidad”, y así se ven hasta el presente.

La primera restricción que levantaron fue la económica: se suprimió el antiguo voto “censitario”, o sea limitado a los propietarios de inmuebles, o al menos a los pagadores de impuestos. Así se dio el voto a quienes nada tenían que perder y mucho que ganar con la promesa “re-distribucionista” del socialismo; porque siempre hay apoyo para la “redistribución de la riqueza”, si la riqueza es de los demás.

La segunda fue la restricción educacional: se suprimió la condición de saber leer para votar. Así se dio el voto al analfabeto, presa fácil de los engaños de los socialistas, que al mando de la “educación pública”, desde entonces rebajan continuamente los estándares de calidad y las exigencias, para volver a la gente cada vez más ignorante e incapaz de ver las realidades del socialismo.

El paso siguiente fue el sufragio femenino, con el cual los socialistas manipularon hábilmente los nobles y tiernos sentimientos de las mujeres para “beneficiar a los más desfavorecidos”, como reza la propaganda de las izquierdas, sin mucho examen de la experiencia disponible para ver que los “más favorecidos” del socialismo no son los más pobres sino los más poderosos. Desde entonces la política de masas ha sido cada vez más emocional y menos racional.

Por esa misma vía, ahora vamos en la cuarta fase: el voto adolescente e infantil, la siguiente “conquista” de las Naciones Unidas. Ya en muchos países un joven de 18 años no es legalmente capaz para tomar plena responsabilidad por sus crímenes, pero sí para elegir Presidente. ¡Y ahora ensayan “democracia con niños”!
¿Queremos abolir el sufragio universal? No; la idea no es quitar el voto a los pobres y analfabetos, ni a las mujeres o a la juventud. Pero sí pueden y deben revertirse otros cinco pasos adicionales, todos ellos muy antidemocráticos, que los socialistas han dado después:

(1) En muchos países el voto ahora es obligatorio, con sanciones para los abstencionistas, lo cual no es democrático, pues el voto es un “derecho”, o sea una facultad, que puede ejercerse o no ejercerse. Por su naturaleza el voto no es ni ha de ser un “deber”, o sea una obligación impuesta  la fuerza, como en tales países ha decretado el socialismo. ¿Y la abstención? Es simplemente no votar, que puede ser una manera de protestar, de expresar una opinión no favorable o contraria a todas las opciones.

(2) Hoy no podemos votar “en blanco” sin que nos roben el voto, porque no hay la casilla “ninguno”, como en las encuestas de opinión. Y para colmo se nos bombardea siempre con propaganda sicológica en contra de la abstención, y del voto en blanco, nulo o viciado, las únicas posibilidades de protesta que nos quedan.

(3) Hoy los votos se compran y se pagan, con “planes sociales” del Estado de Bienestar. Pero otra forma de voto comprado, más directa: subsidios estatales a los partidos, candidatos y campañas, con el dinero de los impuestos. ¿Y qué pasa con las opciones que no compartimos e incluso adversamos? ¿Es justo usar tu dinero para financiar el partido X, si a ti no te gusta ese partido?

(4) Hoy las leyes de partidos les imponen exigencias de tipo ideológico, como la adhesión a los tópicos de “política correcta”, y de régimen interno, como los métodos y plazos para la elección de sus autoridades y candidatos. Así la facultad de premiar o castigar a los partidos se le confiere al burócrata, y se nos niega a la gente la posibilidad de hacerlo, dando o negando el voto, la participación en sus filas, o el donativo.

(5) Hoy nos imponen toda clase de trabas (“vallas”) para el registro de agrupaciones políticas nuevas, como recoger enorme número de firmas. Así se dan privilegios oligopolistas a los partidos del sistema.

Todo esto puede y debe revertirse, en el marco de las Cinco Reformas, mediante el sufragio universal pero con “Voto Libre”: honesto, sin coerciones ni trampas, que es voluntario (sin sanciones), con voto en blanco, que no se compra (sin subsidios), sin reglamentos ni directrices estatistas para los partidos, y sin “vallas” para nuevas agrupaciones.

El Voto Libre es: (1) voluntario, sin multas o penalidades por no votar; (2) con voto en blanco, sin tener que marcar una opción a la fuerza, si ninguna te gusta; (3) no se compra con subsidios del Estado a los partidos, candidatos o campañas; (4) tampoco hay normativas legales para lo ideológico ni lo interno, así de esta forma los ciudadanos somos quienes podemos premiar o castigar a los partidos, dando o negando nuestro voto, participación, apoyo o sostén económico; (5) sin exigencias caprichosas en número de firmas u otros obstáculos para partidos nuevos.

Esta propuesta del Centro de Liberalismo Clásico es parte de la Reforma Política: del Estado y los Gobiernos, pero también del sufragio, los partidos y las campañas electorales. La idea es recuperar para la gente dos capacidades perdidas: la de emitir un sufragio libre; y la de hacer y deshacer nosotros los partidos políticos que nos han de representar. ¡Para la Democracia Nueva!

Si Dios quiere el próximo miércoles seguiremos con este tema, ¿le parece? ¡Saludos cordiales!

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http://es.dmv-written-test.com/florida/examen-manejo-2.html?page=4&errors=6&errorssigns=1

¿Por qué los liberales defienden la democracia?


Al equilibrio por la destrucción
¿Por qué los liberales defienden la democracia?

Autor: RUBÉN EXPÓSITO

Fecha: 19 de mayo de 2015

Churchill dijo: “la democracia es el peor sistema que conozco, si exceptuamos a todos los demás”.

Pero, claro, Churchill era un político profesional, y como tal uno no puede ser otra cosa mas que demócrata.

Esta es una pregunta que siempre me ha causado curiosidad. Aún recuerdo, cuando yo mismo era un adolescente, que pensaba que la democracia era el mejor de los sistemas y el más justo. Pero no porque fuera igualitarista, sino porque en cierto modo, era el sistema que nos daba la posibilidad de vivir en la,“supuesta”, más grande prosperidad jamás vista. Algo bueno tenía que tener sin duda. Yo era casi un niño aún. Difícil no ver la bondad del sistema cuando incluso hombres de la talla de Churchill decían cosas como: “la democracia es el peor sistema que conozco, si exceptuamos a todos los demás”. Ahora entiendo en parte por qué lo decía. El mismo Churchill era un político profesional, y como político profesional uno no puede ser otra cosa que demócrata. Luego hay muchas variantes en la palabra demócrata. Pero básicamente todas vienen a defender un grado de propiedad pública de los medios de producción. Por un lado están los conservadores, que defienden un Estado no excesivamente grande; por otro los socialdemócratas que defienden un Estado bastante grande (en el fondo de sus corazones “muy grande”); los comunistas, que defienden el Estado “Total”; los liberales del laissez faire, que defienden un Estado pequeño; y demás grupos que subsisten en los márgenes de todos los anteriores hasta llegar casi al infinito.

Es comprensible que aquellos que defienden las ideas socialdemócratas, comunistas, progresistas, verdes, feministas, etcétera, defiendan la democracia a ultranza. En cierto modo su defensa es plenamente fundada. La democracia es el sistema igualitario por excelencia, y ello es así porque da, por vía de los votos, el mismo poder de elección a un delincuente violador de ancianas, endeudado empedernido y enganchado a la heroína, que a un hombre ahorrador que trabaja la tierra todos los días y que lleva la vida más sana posible. El sistema democrático supondrá que el primero votará a los políticos para que, en nombre de la igualdad y la justicia social, le quiten vía impuestos al segundo para poder luego repartir el lote entre los mismos políticos y el violador. La democracia viene a funcionar básicamente así.

Lo que no es comprensible es que aquellos que dicen defender el liberalismo y la propiedad privada consideren a la democracia como el más noble de los sistemas políticos. Dicha mentalidad es el producto de una alucinación en el presente, por la cual la gran mayoría de los hombres piensan en términos lineales y no ven más allá de las consecuencias del “aquí y ahora”. Son víctimas del espíritu materialista que asola por doquier nuestra era y que es fruto no menos de las fuerzas ínferas desatadas desde el mismo momento en que la Revolución Industrial empezó a escarbar las moradas del Hades en búsqueda de los metales necesarios para la anterior. La cuestión es que casi nadie se pregunta por qué surgió la democracia o por qué es que no había surgido antes. El pensamiento mayoritario es que la democracia es lo mejor, y que gracias a ella estamos donde estamos. A nadie se le ocurre pensar que estamos donde estamos a pesar de la democracia y que mañana estaremos donde estaremos precisamente por la democracia.

La democracia no surge para dar rienda suelta al inmenso poder creador de la propiedad privada. Más al contrario, la misma nace para dar cabida a los sentimientos altruistas resultantes de una incipiente mayor confortabilidad material como consecuencia de un aumento en la producción difícil de mesurar. La misma nace partiendo de un sistema que podríamos considerar de cuasi propiedad privada de los medios de producción: el de las monarquías y las aristocracias europeas de antaño. Por tanto era complicado que se pudiera implantar el totalitarismo completo o una democracia de estado del bienestar desde el principio. Había unas barreras económicas para que ello fuera así. Las bases para el despegue masivo de la producción ya habían sido puestas. Estas bases fueron construidas durante siglos y milenios en un proceso de ascensos y descensos en el que las fuerzas materiales iban ganando la partida poco a poco en la fase descendente (desde el punto de vista espiritual y por tanto desde la propiedad privada) de las sagas tradicionales. Uno se puede imaginar la implantación de estados totalitarios de corte soviético en la Europa del Siglo XVIII. Es evidente que las condiciones no eran las más idóneas para el nacimiento de un hombre nuevo, ni mucho menos para la implantación de planes quinquenales de producción en territorios casi totalmente anárquicos, en los cuales el 90% de la población vivía en el campo. Los comisarios hubieran tenido un gran trabajo solo en ir a inspeccionar cada uno de los caseríos de las planicies francesas; no hablemos ya de los territorios alpinos.

La democracia nació en un entorno de derechos de propiedad privada fuertemente implantados. No es de extrañar pues la inicial resistencia que hubo a la implantación de un sufragio totalmente universal, el cual no llegó a producirse hasta no hace mucho más de 60 años en término medio para Europa y EEUU. Es quizá, por ese hecho, de que la democracia (1) convivió durante su etapa inicial con el Liberalismo Clásico, que los liberales la tienen en tan alta estima. Pero yerran por mucho en su análisis. Que el liberalismo tuviera su máximo éxito en el Siglo XIX y que coincidiera con el inicio de la propagación en masa de las ideas democráticas en Europa, no quiere decir que la democracia sea el sistema más idóneo para la defensa de la propiedad privada. La prueba la tenemos en la misma historia, que nos dice que, como era obvio, conforme pasó el tiempo las formas cada vez más demócratas trajeron consigo el final del liberalismo y la implantación del estatalismo y finalmente del estado totalitario.

El liberalismo viene a ser la consecuencia primera, desde un punto de vista de la producción y eficiencia, de los grandes frutos materialistas traídos por la Revolución Industrial, que a pesar de que se deshizo del antiguo sistema aristocrático, hizo crecer las cotas de productividad de forma nunca vista; y ello consecuencia de que a pesar de que se introdujeron algunas formas democráticas en el inicio, la prevalencia del sistema de propiedad privada era tal por aquella época, que una época de auténtico boom capitalista fue el resultado.

Precisamente, fue ese increíble boom de producción lo que produjo el cambio total en la opinión pública, y lo que antes se consideraría execrable, como el robo y la confiscación, pasó a ser visto poco a poco como algo necesario para traer la justicia social al mundo. De ahí que el siguiente paso fue el crecimiento masivo de los ideales democráticos y comunistas, y del estado de propiedad pública. No hay balances ni separación de poderes que valgan. En un ideal democrático, esperar que haya un balance de poder es ridículo. No hay balance alguno; lo único que hay es un claro desbalance hacia el crecimiento de la propiedad pública con el paso del tiempo. No hay posibilidad de estabilidad a largo plazo en un sistema igualitario de votos, donde los ciudadanos empiezan dicho sistema con diferentes porciones de capital. La única “estabilidad” a largo plazo reside en el principio inviolable de la propiedad privada, y esta es incompatible con la democracia. Su compatibilidad se circunscribe al corto plazo. En el largo plazo, toda producción formal será pública. Eso se puede considerar un axioma ineludible para cualquier sistema democrático en cualquier época o sistema solar. Los antiguos, incluido Aristóteles y Platón sabían que la democracia degeneraba en tiranía y no creo que les hicieran falta muchos estudios para llegar a esa conclusión. Es algo de tanto sentido común que no entiendo como la mayoría de hombres (muchos infinitamente más inteligentes que yo) no pueden darse cuenta de la falsa sensación de supremacía del sistema democrático y su degeneración inherente.

Lo que no entienden los liberales es que el mismo momento en que se instaura una democracia se está dando salida al sistema más desigual ante la ley. No se crea con ello un sistema igualitario ante la ley de la propiedad privada, la cual dice que no robes e intercambia con otros individuos de forma voluntaria. En un sistema verdaderamente igualitario ante la ley, no se puede discriminar a nadie por nada, pues la ley como sabían y bien recalcaban las corrientes tradicionales, era inmutable: es decir, era de propiedad privada. Y no solo me refiero a la propiedad privada de poseer un ático y un coche, sino de consideraciones muchos más profundas que hoy en día ya ni son tenidas en cuenta. La discusión de la propiedad se cierne a cuestiones materiales e intelectuales; pero no espirituales.

Con la democracia se instaura un sistema que trata a los individuos de manera diferente ante la ley privada; es decir, donde un ladrón tiene el mismo voto que un ahorrador, y por tanto le da derecho a disfrutar del ahorro del segundo a cambio de ceder su voto para que otro trate a ambos de manera diferente: a uno expropiándole (por ahorrador) y al otro dándole (por votarle). La única igualdad ante la ley en las democracias es la igualdad ante la propiedad pública. Todos serán dueños de lo público por igual, pero nótese que es igualdad restrictiva, pues cualquiera que ose traspasar dicha frontera y poseer algo por sí mismo será siempre tratado de manera diferente por dicha ley.

¿Cómo pueden pues defender la democracia aquellos que defienden la propiedad privada?

Pues, aparte de las consideraciones anteriores, porque creen que algunos servicios públicos mínimos son necesarios, y que la mejor manera de proveerlos es mediante un estado público, el cual ha de ser necesariamente fruto de una elección democrática. El balance para el mismo sería un sistema de partidos que irían sucediéndose el uno al otro de manera eficiente. Es decir, que los males de un partido serían corregidos por el buen hacer del otro partido, y así de alguna manera el sistema se iría equilibrando constantemente.

Pero ¿Cuál es el límite en un sistema de partidos? ¿No entiende la gente que en un sistema de partidos no hay “límite” de lo público?

Obviamente, si hay límite no puede haber partidos. ¿O sí? ¿Sobre qué base elegirían los votantes en un sistema que está plenamente delimitado? Pues obviamente un sistema que está plenamente delimitado no hay nada que votar, o muy poco ciertamente. Estos dos sistemas plenamente delimitados son el de propiedad privada y el de propiedad pública plena (comunismo), en los cuales no hay mucho que votar. El primero es el sistema más estable posible; aquel en el que el sentido de apoliteia lo es todo. Y el segundo es el sistema menos estable posible, en el cual como diría Mises el resultado sería un caos planificado que terminaría tarde o temprano por desintegrar al sistema. Por eso, por mucho que se empeñe la gente no verá en la historia grandes cantidades de democracias ni de sistemas comunistas, pues los primeros llevan a los segundos, y los segundos llevan al caos eventualmente. Son las últimas patas de cualquier ciclo de civilización.

Pongamos que los liberales partidarios de la propiedad privada creen que siempre que suba un partido de su elección reduciría los impuestos creados por los gobiernos de sus contrincantes, los socialistas, y que ello sería un proceso equilibrado por naturaleza. Tú subes, yo bajo y así permanecemos en armonía por los siglos de los siglos en el más bello de los mundos, con un Estado lo suficientemente pequeño para los liberales y lo suficientemente grande para los socialistas. El problema es que al contrario que los liberales, los socialistas no ven límite en el tamaño del Estado. Estos siempre quieren más. Por eso la tendencia de las democracias es a un crecimiento imperturbable de los estados públicos y de la regulación estatal masiva, que en los últimos estadios de la democracia crece de manera exponencial, más o menos como la burbuja de los tulipanes, Nasdaq o South Sea Bubble. Sí, las burbujas financieras se comportan de manera parecida al final de sus grandes alzas, con movimientos extremos; no menos extremos que los de esta era democrática, donde nos dirigimos prestos a estallarnos como pitas en el muro de las lamentaciones.

No puede haber límites en un sistema democrático, pues si los hay, entonces no es democrático. ¿Cuál es el límite? ¿Qué el gasto del Estado no puede superar el 5% del PIB? ¿Qué los impuestos tienen un límite? Está claro que cualquier gran legislador que intentase poner unos límites iniciales sobre un sistema democrático naciente, vería sus deseos truncados al largo plazo. Esto ha pasado ya con la famosa Constitución de Los Estados Unidos. Sus supuestos límites al Gobierno no le valieron de mucho. La prueba es el camino recorrido desde su implantación hasta ahora. Los hechos hablan por sí mismos. Una vez se deja la puerta abierta a la elección de políticos en base a lo que estos puedan prometer al público el camino al sistema público de los medios de producción está garantizado.

Si tenemos una región con A, B, C y D, donde A tiene X de propiedad, y B, C y D no tienen nada, está claro que B y C van a votar a D para que este suba al gobierno, siempre y cuando D les garantice que les va a dar una recompensa. Pero ¿de dónde saca B esa recompensa? Esa recompensa se va a extraer obviamente de A y por la fuerza, no porque A acceda de buen gusto. Además D tendrá que extraer lo suficiente de A para poder pagarse el sueldo. El problema es que A, por otro lado, sobornará a D para que cree una legislación lo suficientemente engorrosa para que no puedan entrar en la competición otros competidores. B, C y D al ver la posibilidad de vivir sin trabajar se volverán ociosos y cada vez más quejosos y ante cualquier revés en las cuentas públicas, por ejemplo ante un descenso del valor de las inversiones de A, no aceptarán un descenso en sus emolumentos, sino que echarán la culpa a A del problema y procederán eventualmente a subirle los impuestos. Todo esto seguirá en un bucle repetitivo hasta el final, en el que A será finalmente confiscado en su totalidad, y el resultado sea un estado totalitario.

Los socialistas tienen toda la razón del mundo en apoyar el sistema democrático hasta las últimas consecuencias y son mucho más consecuentes que sus contrincantes. Odian la propiedad privada ajena y no dudan en proclamarlo. La acusan de todos los males del mundo, habidos y por haber, y por ello claman por una democracia total donde el pobre tenga el mismo derecho a voto que el rico, y por tanto, inherentemente un derecho sobre su riqueza. Que ello no ocurra como los socialistas tengan planeado y que las diferencias de riqueza material incluso aumenten, no escapa a la ley de las causalidades y las consecuencias no intencionadas.

El crecimiento del Estado viene parejo con el crecimiento masivo de las multinacionales, las cuales se convierten en apéndices del anterior. Hoy en día vivimos en lo que se puede considerar una oligarquía en la cual los dueños de las multinacionales se han aliado con los corruptos políticos democráticos (2). Los socialistas (de todos los partidos; incluso de aquellos que detestan el comunismo) odian esto pues ven en ello los perniciosos efectos de la propiedad privada, la cual odian por encima de todo (la de los demás, no la suya propia evidentemente). Como la culpa la tiene, supuestamente, la propiedad privada, el crecimiento del sentimiento socialista irá cada vez más en aumento, hasta que al final y tras un colapso financiero cataclísmico todo el mundo clamará por el socialismo extremo: unos el de corte soviético y otros el de corte fascista.

En definitiva, la democracia no es el sistema más eficiente para el equilibrio del mundo, sino el más destructivo. No obstante, bajo los efectos de la misma se han producido los mayores desastres ecológicos y militares de la historia conocida. La misma abre las puertas al poder a cualquier hombre que esté dispuesto a comprar votos de la manera más abyecta, sin interesarse por el futuro sino solo por el presente. Pues la deuda acumulada para fomentar un mayor bienestar en la población de hoy, habrá de pagarse mañana por otro individuo que no tendrá nada que ver con el actual. ¿Cómo puede pretenderse que un sistema así sea estable? No tiene el más mínimo viso de estabilidad. La única estabilidad que tiene es en el ritmo constante de aumento del endeudamiento, de las regulaciones estatales, los impuestos y la burocracia en general. En ello sí se puede decir que tiene un ritmo (casi) constante y estable. El problema de ello es que dicho sistema radica su existencia en ese crecimiento sin parar, y el hecho es que cuando el sistema alcance su masa crítica; es decir, cuando ya no pueda crecer más, entonces será cuando acabe la democracia. El motor de la misma es el lento consumo de capital. Cuando ya no haya más “capital” que quemar, se acabarán los sueños de toda una generación.

Entonces ¿Por qué apoyaron la democracia las aristocracias griegas de antaño? ¿Por qué cedió el patriciado romano a esas pequeñas dosis de democracia? ¿Por qué los europeos en los últimos siglos? La respuesta es porque todos estos eran inmensamente ricos. Los griegos alcanzaron el cenit de su cultura y cedieron a los ideales demócratas. Los romanos, en la cúspide de su poder e imperio, también; los europeos igualmente. Justo en el momento en el que Europa dio el paso adelante para ponerse claramente delante de los demás pueblos del mundo, y en la cima de su poder, cuando todo el mundo le pertenecía literalmente, los europeos, ante tanta opulencia y confort, se volvieron demócratas radicales. Al haber construido un capital gigantesco que ningún otro pueblo podía igualar, es cuando cambiaron las ideas, la opinión pública y la filosofía de las gentes. No solo, el capital a consumir era gigantesco y daría para muchas décadas, sino que las condiciones para la construcción de más capital (con un pequeño estado) estarían presentes por mucho tiempo. Ante esto el crecimiento de la producción y del socialismo fueron a la par. El único pero es que el socialismo deja de ser viable cuando se acaba el dinero que confiscar. Y dicho punto estamos ya cerca de alcanzar.

Notas:

(1) Recordemos que no era una democracia casi total, como hoy en día, sino una democracia eminentemente aristocrática; donde solo votaban aquellos que tenían X patrimonio; o los hombres; o aquellos que tenían más de 30 años; o demás variantes en Europa.

(2) Corruptos hasta la médula porque la misma esencia de propiedad pública del sistema así lo antepone. Al no ser dueños del capital gestionado y al tener garantizado que van a salir del poder en pocos años y, por lo tanto, van a verse privados del usufructo del capital, los dirigentes políticos venden su poder temporal al mejor postor y entregan legislaciones hechas a medida de las multinacionales y en contra de la propiedad privada genuina de los pequeños productores. El sistema resultante no es uno de propiedad privada, como mucha gente cree, sino un sistema de propiedad pública oligárquico. Pero como todo en esta vida, el funcionamiento del mismo tiene consecuencias funestas que derivarán en un futuro sistema totalitario fruto de tanta corrupción y crecimiento de las cadenas públicas.

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Articulo extraído de:
http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=5075

En China no hay milagro ni tampoco democracia


ENFOQUE

En China no hay milagro ni tampoco democracia

| 02:41 | Publicado en Edición Impresa

En China no hay milagro ni tampoco democracia

En China no hay milagro ni tampoco democracia

Por SERGIO PALACIOS (*)

Cuando una potencia económica surge en forma desequilibrante (cambia el escenariointernacional), generalmente se la identifica como “milagro económico”. Así se definió a Japón en las décadas de 1970 y 1980. Igual caso para Alemania desde su reconstrucción de posguerra. En los famosos 90 se hablaba del surgimiento de los países del sud-este asiático. Ahora, la estrella mundial es China. Pero, al igual que los casos antes mencionados, nunca existió el mentado “milagro”. Los milagros en economía no existen. Apenas pueden tomarse como expresión metafórica.

Cada uno de los países citados adoptaron estrategias económicas para logra el éxito: política económica interna alineada con política de inserción en la economía internacional.

Pero apuntemos directamente al caso chino, por reunir características muy distintas al resto de los ejemplos. En China se experimentó la idea de separar definitivamente la democracia del capitalismo. Se divorcian los elementos o componentes técnicos de un proceso de acumulación de capital, de los derechos de las personas. Se incentiva y genera un marco de total libertad para acumular capital por parte de las empresas, y se eliminan los derechos sociales e individuales.

En China, Karl Marx sólo está en las fotos. La explotación obrera por condiciones laborales a veces infra humanas, más salarios con presión a la baja por un ejército de desocupados siempre listo, fueron desde fines de los 80 y durante toda la década del 90, los fundamentos del supuesto “milagro chino”. Las condiciones sobre las que se produjo el fuerte proceso de acumulación en China empalidecen a las historias que nos llegaron por la pluma de Charles Dickens sobre la Inglaterra de mediados del siglo XIX.

Ahora vemos el dominio chino. Pero hasta aquí llegó dejando sudor y lágrimas para su población, que no puede votar otra cosa, porque esa otra cosa (alternativa política) está prohibida.

China ,desde 1989, tomó una decisión estratégica: entregar su economía como base de producción para el proceso de globalización neoliberal. Pero al mismo tiempo decidió mantener el control político bajo el Partido Comunista. El proceso tuvo la secuencia que aquí sintetizamos:

1) Protesta y represión en Plaza Tiananmen: el líder Deng Xiaoping, interpreta y utiliza las señales de protesta y desgaste del sistema socialista chino, no como reclamo de democracia sino de ansias por adoptar modelo de consumo occidental.

2) Apertura irrestricta al capital extranjero donde el Estado garantiza las reglas que permiten la fuerte acumulación de capital (fabrica barata a escala global).

3) Inexistencia de derechos individuales y colectivos a nivel laboral: jornadas de 8 am hasta las 24 hs. con sólo dos pausas para comer y durante los 7 días de la semana. En fábricas de Shenzhen hasta 12 obreros dormían por habitación sin ningún elemento de higiene; para dirigirse al baño se debía pedir permiso escrito y se autorizaba por 10 minutos; si se sorprendía a los obreros hablando entre ellos se les imponían multas de 5 Yuanes, sobre 300 que era el salario. En la Zona Económica Exclusiva de Shenzhen, en la fabricación dezapatos (a fines de los 90), el salario mensual era de 300 a 400 Yuanes (precio inferior al de un par de zapatillas Nike o Adidas). En el 2010 se suicidaron 14 trabajadores de entre 17 y 28 años pertenecientes a la empresa Foxconn por las penosas condiciones de trabajo conforme múltiples testimonios.

Tomar a China como modelo o socio privilegiado coloca a un país como la Argentina en un camino peligroso

4) Libertad de movilización de trabajadores para garantizar la mano de obra abundante y barata.

5) Inexistencia de reglas ambientales que generaron fuerte contaminación y daño a la población en la región de Guangdong.

6) Fijación de indemnizaciones ínfimas en los casos de accidentes o daños: en uno de innumerables casos de incendios de fábricas la empresa Chicco en 1997 ofreció pagar mil dólares por cada víctima.

7) Según informes de Economist Intelligence Unit y del New York Times, para el 2006 el 40 % de los trabajadores de la industria de la construcción no tenían contrato, y en el año 2004 los obreros chinos ganaban en promedio lo mismo que en 1993.

8) Recién a finales de 2007 China introduce una nueva legislación laboral con mayores garantías.

No hay milagro. Bajo estas condiciones, a lo largo de más de 20 años, aplicando un capitalismo similar al del siglo XIX pero sin derechos ni posibilidades de lucha social, la mayoría de los países hubiesen registrado la misma explosión productiva.

La experiencia o “éxito” de China sería inviable en un país con democracia. Y no sólo por eso debe ser rechazado. Estamos ante un Estado que viola sistemáticamente los Derechos Humanos conforme se puede apreciar en cada informe resultante de la Revisión Periódica Universal de la ONU (RPU) que se realiza cada cuatro años.

Tomar a China como modelo o socio privilegiado coloca a un país como la Argentina en un camino peligroso. Desde lo económico y político. Nuestra debilidad institucional y económica, agravada por la falta de estrategia de aquí a 10 minutos (como largo plazo), deja un manto de dudas para el futuro no lejano. ¿Aceptaremos ser la nueva factoría no del mundo sino de China; con salarios depreciados y condiciones de sometimiento como las que impuso a su propio pueblo?

(*) Profesor de Economía Política de la facultad de Ciencias Jurídicas de la UNLP

http://www.eldia.com/opinion/en-china-no-hay-milagro-ni-tampoco-democracia-36346

¡Cuidado con la democracia!


¡Cuidado con la democracia!

Con el fin de evitar apriorismos y descalificaciones espontáneas, comienzo haciendo una profesión de fe política: me considero demócrata sin fisuras y hago mía la frase atribuida a Winston Churchill: “La democracia es el menos malo de los sistemas políticos”. Ahora bien, dicho lo que antecede, puedo añadir: ¡cuidado con la democracia!

Las democracias modernas han conquistado el principio universal de “un hombre, un voto”, incluidas también las mujeres, después de conseguir una victoria pírrica sobre los varones, que por tanto tiempo las tuvieron sometidas y excluidas. Un avance social de la democracia participativa del que nos beneficiamos algunos de los estados modernos actuales y que con tanto empeño tratan algunos de exportar a otras áreas geográficas (a veces de forma inadecuada y antidemocrática) en cuyos países prevalecen sistemas de gobierno con idearios políticos que niegan los principios básicos de igualdad y dignidad personal, valores que, en principio, defienden las democracias.

Para marcar el territorio, vamos a hacer cinco formulaciones que nos parecen fundamentales:

  1. Democracia y capitalismo se han instalado en el mundo occidental prácticamente de la mano, aunque ni el capitalismo sea consustancial con la democracia ni la democracia tenga que someterse necesariamente a un sistema capitalista. Son, sin embargo, los indicadores principales que configuran los estados modernos.
  2. A través del voto se legitima el sistema de gobierno en cuyas manos se confía el poder, dotándole de medios legislativos, que marquen y controlen el ejercicio de ese poder; medios coercitivos, como son la policía y el ejército, para garantizar las decisiones legítimas que se adopten; medios judiciales, para controlar y castigar a los infractores; y medios económicos, para financiar los proyectos de diferente índole que hagan viable la vida en común.
  3. Con el fin de garantizar el equilibrio necesario entre los diferentes poderes, neutralizando de esta forma la tentación de caer en sistemas dictatoriales, bien sean unipersonales u oligárquicos, se afianza el principio de Montesquieu de la división de poderes: legislativo, ejecutivo y judicial. No obstante, el poder propiamente dicho, que dimana del pueblo, está confiado al Estado en su conjunto, a quien ha sido cedido por su legítimo depositario, que es el pueblo.
  4. El poder judicial se supone que es, o debería ser, autónomo e independiente. Los otros dos poderes tienen su matriz en una entelequia denominada “partidos políticos” que son los que determinan, en cenáculos cerrados, quienes van a detentar el poder.
  5. Informalmente existe un “cuarto poder” representado por los medios de comunicación, que se supone independiente de los poderes formales, cuya legitimidad y capacidad de acción se garantiza por medio del principio de “libertad de expresión”.

A partir de las formulaciones que anteceden, que no dejan de ser genéricas y globales, surgen algunas cuestiones:

  1. ¿Quién ejerce realmente el poder? ¿Bajo qué impulsos se legisla? ¿Es verdaderamente independiente el poder judicial?
  2. Al haber optado por un modelo de estado descentralizado, tipo federación, ¿están suficientemente delimitados los términos de cada autonomía con respecto al Estado central para evitar conflictos de competencia y colisiones innecesarias?
  3. ¿Son independientes los medios de comunicación? Y si no es así, ¿quién los controla? Si aceptamos el refrán de que quien tiene la información tiene el poder, ¿quién o quiénes detentan el poder a través de los medios de comunicación? ¿En manos de quién está este poder que no ha sido votado ni delegado por nadie?
  4. ¿Es aceptable que el poder político permanezca sometido al poder de los mercados? ¿Existe alguna forma de evitarlo? ¿Cabe la posibilidad de crear un nuevo modelo de Estado en el que el poder económico esté domeñado por el poder político?
  5. ¿Es legítimo que los partidos políticos, en cuyo seno difícilmente se práctica una democracia participativa (recordemos aquella sentencia de uno de los más destacados líderes de la transición: “quien se mueve no sale en la foto”) sean los que impongan a las personas en cuyas manos, con frecuencia inexpertas, nos vemos obligados a confiar nuestros intereses con el riesgo de llevarnos a la ruina, al enfrentamiento fraternal, al suicidio colectivo? ¿Está justificado que una vez que esos políticos se han empoderado de los órganos del Estado, rompan su programa, no rindan cuentas a los ciudadanos y adopten acuerdos o proyectos radicalmente diferentes de los que nos ofrecieron en sus campañas?

Hace cerca de 40 años que el dictador que arrebató al pueblo español los tres poderes del Estado y los ejerció de forma unipersonal, dejó el camino expedito para que el pueblo volviera a recuperar su legítimo derecho a ejercerlos, pero después de la experiencia vivida en estos años, una vez instaurada la democracia, nos encontramos con una realidad y con un peligro ciertos.

La realidad hasta ahora insoslayable es que, sometidos por los partidos políticos y por el poder ilegítimo del dinero con su capacidad de seducir a quienes se le aproximan, las instituciones del Estado se han corrompido hasta tal punto, aparentemente sin excepciones honrosas, de que incluso los seguidores incondicionales de otro tiempo optan por el desengaño y la frustración y, ante la posibilidad de ser convocados a nuevos comicios, amenazan con renunciar y quedarse en sus casas, dejando en manos de espontáneos más o menos voluntaristas, la dirección del Estado.

El peligro cierto que se cierne sobre nosotros, algo que se hace perceptible con insistencia en los últimos tiempos, es la posibilidad de que los valores de la democracia sean devaluados y maleados de tal forma que terminen siendo irreconocibles; que la vacuna que después de la nefasta Segunda Guerra Mundial parecía haber curado a los estados europeos contra las dictaduras (salvo la española, en la que el antídoto tardó treinta años en surtir efectos), deje de ser eficaz y volvamos por donde solíamos, es decir, el recurso a los “salvapatrias”, rememorando tiempos pasados, en los que las tiranías, monarquías absolutas, dictaduras y otro tipo de gobiernos despóticos se arrogaron el derecho a imponer su voluntad. Y hacerlo, incluso, por medios tan sutiles y seductores como son las urnas. Mussolini, Hitler, Hugo Chávez y algunos otros con carné de salvadores de la patria, reunieron dos características comunes: una, todos ellos ascendieron al poder por medios democráticos, aupados y legitimados por el voto de pueblos humillados y desesperados debido a los abusos del poder constituido; y dos, la plataforma democrática fue o ha sido en todos los casos utilizada como excusa para imponer un régimen totalitario en el que en unos casos condujo a la mayor conflagración mundial sufrida nunca antes y, en otros, ha instaurado un régimen de control y exclusión de los desafectos al régimen, que ni Montesquieu ni las instituciones democráticas de nuestro tiempo pueden asumir como modelo de estado democrático, por mucho que podamos argüir que lo que había antes era peor.

Cuando se consiente en traspasar ciertos límites ilegítimos de forma que los conflictos ya no se pueden o no se quieren resolver con palabras y se pone en evidencia la incapacidad de los dirigentes legítimamente constituidos, surgen los fascismos; cuando los problemas sobrepasan los conflictos económicos o laborales, de tal forma que ni las huelgas, ni las manifestaciones de los ciudadanos, ni los debates sobre diferentes modelos económicos son capaces de darles solución y se recurre a nacionalismos o a concepciones visionarias e ilusorias de arcadias bucólicas o paraísos ficticios, se avecina una debacle de efectos incalculables. Cuando el poder constituido no responde con fórmulas capaces de resolver los problemas y, en su lugar, surgen quienes pretenden anestesiar las legítimas aspiraciones con eslóganes y flautas mágicas que sedan la consciencia y ejercen una atracción fatal, y que por muy atractivas que resulten son como nubes sin agua, el peligro cierto es caer en la utopía que, por muy alentadora que resulte, puede conducir a la frustración más demoledora.

Al parecer, como ciudadanos, nos vemos abocados de manera ineluctable a un peligroso conflicto de intereses. Quienes nos dirigen, sean de izquierda o de derecha, están malversando el capital político que les confiamos y han perdido nuestra confianza; quienes aspiran al relevo, muy bien pudieran conducirnos, si no ponemos remedio, a la hipoteca irreparable del sistema democrático que nos dimos hace 36 años. Algunos ya piensan que puesto que todos los sistemas tienen su ciclo, el de la democracia tal y como la hemos conocido ya ha cumplido el suyo por putrefacción y pugnan por inocularnos ese veneno. Tal vez sea así, pero la incógnita es saber con qué otro sistema va a ser sustituida, si es que seguimos haciendo bueno el adagio de Churchill. Los filósofos están llamados a reflexionar creativamente en el tema; los sociólogos deben ofrecer un análisis acorde con los tiempos que corren; un análisis que sirva para construir una sociedad nueva. ¿Y los políticos? Antes de convocar a las urnas, para no envilecerlas, deben limpiar sus casas de toda la corrupción que las ha emponzoñado y no caer en la tentación de convertir el sistema en un circo en el que el espectáculo se ciña al más difícil todavía. Por su parte, a los ciudadanos no les queda otra que seguir saliendo al ágora pública, gritar su hartazgo y reflexionar mucho antes de depositar su papeleta en la urna, cuando llegue la ocasión de hacerlo.

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http://www.lupaprotestante.com/blog/cuidado-con-la-democracia/

Viviendo en la ciudad de Dios, El Señorio de Cristo, el Gobierno Civil y la libertad de conciencia antes del retorno de Cristo


Viviendo en la ciudad de Dios, El Señorio de Cristo, el Gobierno Civil y la libertad de conciencia antes del retorno de Cristo

Autor:Paulo Arieu

ginebra

Introducción

Nadie hace el bien de la misma manera, pero el resultado son la paz y el orden si es que obedecemos los mandatos de Dios. Nadie hace el mal de la misma manera, pero el resultado son las perturbaciones.  Exigimos todo tipo de bien y reclamamos todos nuestros derechos humanos y civiles, para que la paz reine entre nosotros. Cualquier mal nos perturbará,como a ovejas asustadas.

El gran educador Comenio decía

“Hay que tener fe en las cosas nuevas, pero hay que tener capacidad para crearlas”. Esa capacidad no pertenece sólo a determinadas razas ni a determinadas naciones. Pertenece a toda la Humanidad.

La República de Platón, la Ciudad de Dios de San Agustín, la Utopía de Tomás Moro la perfección que soñó Kant, fueron sistemas fallidos para perfeccionar a un Mundo, que incluso era casi inmóvil. Y si eso era así, que pasaría con nuestro mundo actual, que ha visto en estos 20 últimos años más innovaciones e inventos que en veinte siglos anteriores. Aunque los problemas de Occidente parezcan enormes e insolucionables no hay nada que no podamos resolver, si hombres y mujeres de buena voluntad, nos propusieramos hacer desde nuestras respectivas trincheras diferentes, pero complementarias.No hablo de pluralidad ideologica como un ideal eterno, pero por el momento, estamos todos llamados a vivir en paz en la ciudad de Dios.

Como vivir en la ciudad de Dios?

Nos preguntamos como vivir en la ciudad de Dios, la  tremenda utopía de San Agustín. Recordemos primero, que en la ciudad de Corinto, había un grupo de creyentes que negaban que Pablo fuera apóstol, porque no había sido discípulo de Jesús. También hubo un grupo que negaba la resurrección. Para defender su apostolado y afirmar el hecho de la resurrección, Pablo parte de la esencia misma del evangelio:

  • Ahora, hermanos, les declaro el evangelio que les prediqué,el mismo que recibieron…Mediante este evangelio son salvos,si se aferran a la palabra que les prediqué.De otro modo, habrán creído en vano. (1 Cor. 15:1-2)

A continuación Pablo resume el evangelio con tres afirmaciones: Cristo murió, fue sepultado y resucitó (15:3-4).

a) A la primera agrega dos aclaraciones: murió “por nuestros pecados” y “según las escrituras”.

b) La segunda queda sin más comentario: la sepultura de Jesús es prueba de que realmente murió, y por ende que realmente resucitó.

c) Pablo amplía la tercera con tres frases: “resucitó al tercer día, según las escrituras, y que se apareció a Cefas” y a otras personas mencionadas (15:4-8).

Pablo mismo es el último a quien el Resucitado se presentó igual que en los casos anteriores. Eso le califica a Pablo a ser testigo también de la resurrección, aunque como el último y como un abortivo fuera del tiempo normal.

En resumen, aquí el evangelio se define por esos tres hechos históricos: la muerte redentora de Jesús (viernes santo). su sepultura (sábado santo) y su resurrección (domingo de gloria), confirmada por muchos testigos oculares. Por eso, negar la resurrección de Jesús es negar el evangelio y anular su poder para salvación (15:2,14-17; Rom 1:16).

Entonces, como vivir sin negar la resurreccion, y como vivir y conducirnos cristianamente en la ciudad de Dios.Como vivir el evangelio,sin ser de tropiezo al otro, que no piensa igual que yo,para que se sepa respetado?

Los peligros existentes en nuestra sociedad y en el mundo entero, han de ser conjurados por el sentimiento de un destino común y de un respeto incondicional y profundo a la persona humana, más allá de cualquier diferencia de religión, nación, ideología, raza, género, clase social o económica, etc de cualquier naturaleza. Por supuesto que esto no se debe ni se puede lograr a expensas de Dios. Hay que reconstruir las murallas crisitanas de la ciudad de Dios, de esta sociedad para la Humanidad, con mayúscula. Pero recordando que la humanidad es humana,que “errar humanum  es” y por lo tanto, el hombre y la mujer tienden al mal constantemente.

Tampoco esto se logra diciendo que soy temeroso de Dios, si vacío mis piletas industriales sobre el mar  y envío los desechos a la ría, y miro entonces a otro lado, total, las chimeneas de hoy, no estaban en la ciudad de Dios de San Agustin.

Teocracia o democracia

El portal judeo,Itongadol relató ayer que un periodista y un joven de 29 años fueron condenados, el jueves, a prisión por hacer comentarios críticos de la Autoridad Palestina (AP) en Facebook. Dos personas fueron condenados a prisión por hacer comentarios críticos en Facebook. El primero, de Belén, fue castigado con un año de cárcel por compartir una foto que comparaba al titular de la AP, Mahmoud Abbas (foto), con un villano y con el espía de las autoridades coloniales francesas en un drama sirio.

Mientras que Anas Ismail, de Salfit, cerca de Nablus, fue sancionado en ausencia con seis meses de detención por “difamación y calumnia”, tras haber puesto “Me gusta” a un pedido de renuncia del entonces ministro de Comunicaciones, Mashhour Abu Daka. Ismail declaró a un canal de televisión de la Margen Occidental que había sido interrogado 10 veces en los últimos seis meses y que lo arrestaron durante 17 días antes de su condena.

Su abogado, Wajdi Amer, anticipó que hoy, domingo, apelaría porque su cliente no tuvo la oportunidad de defenderse. Yo no puedo evitar el preguntarme si es asi que deseamos vivir. O el otro extremo,el de la teocracia protestante o catolica romana, otra version del fundamentalismo religioso cristianizado.

La teocracia, es el sistema opuesto al ateísmo político. Una sola religión es favorecida, se aplican las leyes que conciernen a esa religión y las otras religiones son suprimidas. Se mantiene en Arabia Saudí y se instauró en el poder en Irán a partir de 1979, en Marruecos el rey es a la vez líder religioso también y en Pakistán se aplica la Sharia especialmente en zonas rurales. Afganistán en los ’90 (Estado Islámico y régimen talibán) la aplicó, también se ha aplicado la Sharia, aunque a nivel regional, en algunas zonas mayormente musulmanas de Nigeria y Sudán. Existen algunos países islámicos seculares como Turquía e Indonesia, pero en general el Islam tiene una fuerte influencia política en la mayoría de países islámicos. Para mi opinion, la teocracia es tan agresiva y tan mala como el ateísmo político o totalitario.

Algunos cristianos utilizan la coacción al presidente,primer ministro o gobernador, bajo amenaza de excomunión, de el y/o de sus familiares.Esto es malo. Pero aún, es lo que algunas confesiones hacen, de pretender tener linea directa con el presidente.  Peor aún es mudar las oficinas del concilio a la casa de gobierno. Los jueces de la nación, deben gobernar de acuerdo a lo establecido por la constitución y no de acuerdo a los intereses religiosos de ningún sector en particular, ni de la cristiandad ni de la teocracia imperante, por mas piadosos que parezcan ser.

“Teocracia” formalmente sería el “gobierno ejercido por Dios”, pero a nadie se le escapa que un estado teocrático en realidad es regido por uno o más hombres que suelen presentarse en sociedad como intermediarios de la voluntad de Dios. En realidad, hasta donde nos consta históricamente, todo estado al que calificamos de “teocrático” es más bien una “hierocracia”, es decir un estado gobernado por hombres que tienen una influencia religiosa sobre la comunidad y que gobiernan precisamente haciendo valer esa influencia.

De todos modos el término más difundido es “teocracia”, y lo solemos identificar con los tiempos en que los faraones se consideraban dioses vivientes, o con el auge medieval del poder del papa en Europa o con los modernos estados integristas musulmanes, como Irán, donde oficialmente el poder de fondo lo ejercen los clérigos islámicos.

Generalmente los estados cuya población es predominantemente protestante son identificados más bien con la democracia y el progreso en materia de libertades individuales. Sin embargo, también el protestantismo tuvo una irrefutable experiencia “teocrática” a su propio estilo: la Ginebra calvinista del siglo XVI.

Según el calvinismo la ley que debe regir la sociedad ya está contenida en la Biblia y quienes deben interpretarla son los líderes religiosos de la comunidad, los pastores y los ancianos o mayores (presbíteros).

EL PENSAMIENTO PURITANO Y PRESBITERIANO EN LA CONFESION DE WESTMINSTER REFERENTE AL GOBIERNO CIVIL Y RESISTENCIA

“Las iglesias ortodoxas creen también, y lo reconocen de buena gana, que cada magistrado legal, siendo constituido por Dios mismo como el guardián y defensor de las dos tablas de la ley, puede y debe primero y principalmente cuidar de la gloria de Dios, y (según su lugar, o en su forma y modo) para preservar la religión cuando pura, y restaurarla cuando es decadente y corrupta, y también para proporcionar un ministerio sabio y piadoso, las escuelas y sínodos, como también para restringir y castigar así ateos, blasfemos, herejes y cismáticos, como los violadores de la justicia y la paz civil “. – George Gillespie, Obras, 1:12. (George Gillespie (1613-1648) Ministro Escoces y Moderador de la Asamblea de Westminster, uno de los mas respetados Teologos Puritanos)

Ellos se apoyan en estos pasajes biblicos

  • 2 Crónicas 26:18
  • Mateo 18:17 y 16:19
  • 1 Corintios 12:28, 29
  • Efesios 4:11, 12
  • 1 Corintios 4:1,
  • 2 Romanos 10:15
  • Hebreos 5:4;
  • Isaías 49:23
  • Salmo 122:9
  • Esdras 7:23, 25-28
  • Levíticos 24:16
  • Deuteronomio 13:5, 6, 12
  • 2 Reyes 18:4
  • 1 Crónicas 13:1-9
  • 2 Reyes 23:1-26
  • 2 Crónicas 34:33
  • 2 Crónicas 15:12;
  • 2 Crónicas 19:8-11
  • 2 Crónicas 29 y 30
  • Mateo 2:4, 5

Este el pensamiento puritano, pero pienso que es preferible que el juez se dedique a administrar la justicia de los hombres y deje a las iglesias, administrar la justicia de Dios. Le damos al Cesar lo que es del Cesar y a Dios la honra que es de Dios.Una es la gloria del hombre y otra la gloria de Dios. Hay un orden natural y un orden divino. Hay una justicia de los hombres y hay una justicia perfecta que es la de Dios. La Iglesia tiene una misión y los gobiernos otra. No se meta el gobierno en la casa de Dios ni el ministro ordenado en la casa del gobierno.Dios es Señor,juez del universo y eterno soberano, pero el hombre solo es Administrador de los bienes materiales que Dios creó por su buena voluntad.

EL PENSAMIENTO PURITANO Y PRESBITERIANO EN LA CONFESION DE WESTMINSTER REFERENTE AL GOBIERNO CIVIL Y RESISTENCIA

El peso del puritanismo fue decisivo en el proceso constitucional de Estados Unidos, la primera democracia moderna como, efectivamente, fue reconocido por los contemporáneos del proceso. El estadista inglés sir James Stephen, señaló que el calvinismo político se resumía en cuatro puntos:

1). La voluntad popular era una fuente legítima de poder de los gobernantes;

2). Ese poder podía ser delegado en representantes mediante un sistema electivo;

3). En el sistema eclesial clérigos y laicos debían disfrutar de una autoridad igual aunque coordinada y

4).  Entre la iglesia y el estado no debía existir ni alianza ni mutua dependencia. Sin duda, se trataba de principios que, actualmente, son de reconocimiento prácticamente general en occidente pero que en el siglo XVI distaban mucho de ser aceptables.

Durante el siglo XVII, los puritanos ingleses optaron fundamentalmente por dos vías. No pocos decidieron emigrar a Holanda -donde los calvinistas habían establecido un peculiar sistema de libertades que proporcionaba refugio a judíos y seguidores de diversas fes- o incluso a las colonias de América del Norte. De hecho, los famosos y citados Padres peregrinos del barco Mayflower no eran sino un grupo de puritanos. Por el contrario, los que permanecieron en Inglaterra formaron el núcleo esencial del partido parlamentario -en ocasiones hasta republicano- que fue a la guerra contra Carlos I, lo derrotó y, a través de diversos avatares, resultó esencial para la consolidación de un sistema representativo en Inglaterra.

La llegada de los puritanos a lo que después sería Estados Unidos fue un acontecimiento de enorme importancia.  Puritanos fueron entre otros John Endicott, primer gobernador de Massachusetts; John Winthrop, el segundo gobernador de la citada colonia; Thomas Hooker, fundador de Connecticut; John Davenport, fundador de New Haven; y Roger Williams, fundador de Rhode Island. Incluso un cuáquero como William Penn, fundador de Pennsylvania y de la ciudad de Filadelfia, tuvo influencia puritana ya que se había educado con maestros de esta corriente teológica. Desde luego, la influencia educativa fue esencial ya que no en vano Harvard -como posteriormente Yale y Princeton- fue fundada en 1636 por los puritanos.

Naturalmente, así lo vieron los contemporáneos. De hecho, el panorama resultaba tan obvio que en Inglaterra se denominó a la guerra de independencia de Estados Unidos “la rebelión presbiteriana” y el propio rey Jorge III afirmó: “atribuyo toda la culpa de estos extraordinarios acontecimientos a los presbiterianos”. Por lo que se refiere al primer ministro inglés Horace Walpole, resumió los sucesos ante el parlamento afirmando que “la prima América se ha ido con un pretendiente presbiteriano”. No se equivocaban y, por citar un ejemplo significativo, cuando el general británico Cornwallis fue obligado a retirarse para, posteriormente, capitular en Yorktown, todos los coroneles del ejército americano salvo uno eran presbíteros de iglesias presbiterianas. Algo más de la mitad de los oficiales y soldados también pertenecían a esta corriente religiosa.

El influjo de los puritanos resultó especialmente decisivo en la redacción de la Constitución de Estados Unidos. Ciertamente, los cuatro principios del calvinismo político arriba señalados fueron esenciales a la hora de darle forma, pero a ellos se unió otro absolutamente esencial que, por sí solo, sirve para explicar el desarrollo tan diferente seguido por la democracia en el mundo anglosajón y en el resto de occidente. La Biblia enseña que el género humano es una especie profundamente afectada moralmente como consecuencia de la caída de Adán. Por supuesto, los seres humanos pueden hacer buenos actos y realizar acciones que muestran que, aunque empañadas, llevan en sí la imagen y semejanza de Dios. Sin embargo, la tendencia al mal es innegable y hay que guardarse de ella cuidadosamente. Por ello, el poder político debe dividirse para evitar que se concentre en unas manos y debe ser controlado. Esta visión pesimista -¿o simplemente realista?- de la naturaleza humana ya había llevado en el siglo XVI a los puritanos a concebir una forma de gobierno eclesial que, a diferencia del episcopalismo católico o anglicano, dividía el poder eclesial en varias instancias que se frenaban y contrapesaban entre sí evitando la corrupción.

Esa misma línea fue la seguida a finales del siglo XVIII para redactar la constitución americana.  De hecho, el primer texto independentista norteamericano no fue, como generalmente se piensa, la declaración de independencia redactada por Thomas Jefferson. Fue la Declaración de Mecklenburg, un texto suscrito por presbiterianos de origen escocés e irlandés, en Carolina del Norte el 20 de mayo de 1775.

La Declaración de Mecklenburg contenía todos los puntos que un año después desarrollaría Jefferson desde la soberanía nacional a la lucha contra la tiranía, pasando por el carácter electivo del poder político y la división de poderes. Por añadidura, fue aprobada por una asamblea de veintisiete diputados -todos ellos puritanos- de los que un tercio eran presbíteros de la iglesia presbiteriana incluyendo a su presidente y secretario.

El carácter puritano de la Constitución iba a tener una trascendencia innegable. Mientras que el optimismo antropológico de Rousseau derivaba en el terror de 1792 y, al fin y a la postre, en la dictadura napoleónica o el no menos optimismo socialista propugnaba un paraíso cuya antesala era la dictadura del proletariado, los puritanos habían trasladado desde sus iglesias a la totalidad de la nación un sistema de gobierno que podía basarse en conceptos desagradables para la autoestima humana pero que, traducidos a la práctica, resultaron de una eficacia y solidez incomparables.

Si a este aspecto sumamos, además, la práctica de algunas cualidades como el trabajo, el impulso empresarial, el énfasis en la educación o la fe en un destino futuro que se concibe como totalmente en manos de un Dios soberano, justo y bueno contaremos con muchas de las claves para explicar no sólo la evolución histórica de Estados Unidos sino también sus diferencias con los demás países del continente.

Por supuesto, los ciudadanos de las repúblicas situadas al sur del río Grande pueden seguir culpando a los Estados Unidos de todos sus males, pero semejante actitud resulta semejante a la del niño que no ha estudiado y arroja la responsabilidad de su holgazanería sobre el profesor que, supuestamente, le tiene manía.

Crisis existencial en la ciudad de Dios

Cuando, súbitamente y casi sin lucha, sucumbió la Ciudad, recibió Agustín las primeras noticias, en una casa de campo en que, por prescripción médica, tenía que descansar un verano entero. Inmediatamente mandó una carta a Hipona, exhortando al pueblo y clero á cooperar en vez de lamentarse, a acoger y vestir a los fugitivos que afluían, y a hacerlo mejor de lo que lo hicieran antes. Y a las diversas quejas de los murmuradores les va a salir al paso con argumentos exclusivamente cristianos, que dominan diferentes sermones de los años 410 y 411. La catástrofe de Roma es una intervención divina. Dios es un médico que corta la carne podrida de nuestra civilización. Este mundo es un horno en que la paja arde al fuego; el oro, en cambio, sale purificado y ennoblecido. Es una prensa que separa el aceite del deshecho sin valor; el deshecho es negro y tiene que desaguar por el canal. El canal se pone así más sucio, pero el aceite sale más puro. Los que murmuran son el deshecho; el que entra en sí y se convierte, es el aceite puro. El día de San Pedro y San Pablo del año 411, diez meses después del saqueo, Agustín se dejó caer, como sin pretenderlo, en el tema del destino de la Ciudad y la lamentación que no enmudecía nunca. Y es su respuesta, que arranca de un pasaje de la Carta de San Pablo a los Romanos sobre la relatividad de todo sufrimiento terreno, un soberano ejemplo de improvisación en el púlpito: “Está escrito que los sufrimientos de este tiempo no pueden compararse con la gloria por venir que ha de revelarse en nosotros. Si es así, que nadie de vosotros piense hoy carnalmente. No es este el momento. El mundo ha sido sacudido, el hombre viejo despojado, la carne prensada: dad, por tanto, libre curso al espíritu.

La ciudad de Dios de nuestros vidas, el ex-occidente cristiano, esta en crisis politica, social,moral y espiritual. Pero en la ciudad de Dios de hoy, no solo viven los santos, sino también habitamos cristianos, moros, indios y también escépticos.  Pero nos preguntamos, como vivir entonces el evangelio de Dios?

Tres ideales importantes a recordar entonces y a tener en cuenta.

a) Dios

b) Patria y

c) libertad

Ejemplos a considerar, por aquellos que son activistas politicos y anhelan un orden mundial un poco mas justo. Tres valores a considerar,segun mi opinión personal.

a) En Chile

En la Constitución Política de la República de Chile de 1980, hasta el 2011, las sesiones del Congreso se iniciaban “en nombre de Dios”. Desde 2012, se abren “en nombre de Dios y la Patria”.Ejemplo para nuestros paises de las tres Americas “under god”, “indivisble”, with “liberty and justice for all”

b) En España,

El artículo 16 de la Constitución garantiza la libertad de culto así como la separación Iglesia-Estado, pero también indica que:

(…) Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.

Las relaciones entre el Estado español y el Vaticano están reguladas por un concordato firmado el 3 de enero de 1979 y que sustituía al concordato anterior, de 1953.

La Iglesia Católica está exenta de pagar impuestos sobre la renta (al igual que las entidades sin ánimo de lucro). Hasta 2006 estaba exenta de pagar IVA (sobre objetos de culto), entre otros. Asimismo, la conservación de sus edificios (aquellos que se consideran patrimonio cultural) está garantizada por el Estado, que la financia con fondos públicos.

Existe controversia respecto del tratamiento que se le debe dar a la asignatura de Religión en la escuela. Es obligatorio que los centros de enseñanza primaria y secundaria ofrezcan la asignatura de Religión (Católica u otras en casos excepcionales), aunque los alumnos pueden elegir cursar una asignatura alternativa.

Existen muchos cristianos, que opinan que las personas y las organizaciones laicas y secularistas deben oponerse a la influencia que tiene la Iglesia Católica en el Estado (separación iglesia estado). Asimismo, desde medios católicos se critican actuaciones del Estado que consideran «anti-Iglesia» más que laicas. España se corrompió, a causa del rechazo constante a las ideas de libertad de los cristianos de la reforma protestante.

El hombre, un ser moral

El ser humano, al igual que Dios, es un ser moral, y no solo espiritual o intelectual.

AA Hodge, el gran teólogo de Princeton de hace un siglo, tenía esto que decir sobre el deber del cristiano de obedecer a Jesucristo en todos los ámbitos de la vida, incluyendo el gobierno civil:

“Un cristiano esta tanto bajo la obligación de obedecer la voluntad de Dios en el más secular de sus ocupaciones diarias, como en su cámara secreta de oración, o en la mesa de la comunión. No tiene derecho a separar su vida en dos reinos, y reconocer diferentes códigos morales de cada uno, respectivamente-no puede decir que la Biblia es una buena regla para el domingo, y otra cosa es para el dia de la semana; …Dios reina sobre todo en todas partes. Su voluntad es la ley suprema en todas las relaciones y acciones. Su Palabra inspirada, lealmente leida, nos informará de su voluntad en toda relación y acto de la vida, tanto secular como religiosa, y el hombre es un traidor que se niega a caminar en ella con cuidado escrupuloso. El reino de Dios incluye todos los aspectos de la vida humana, y es un reino de justicia absoluta. O eres un súbdito leal o un traidor. Cuando el Rey venga, ¿Cómo te encontrará?” A. A. Hodge, (1823-1886) Evangelical Theology, 280-281

Hermosa reflexión, muy acertada para los habitantes cristianos de la ciudad del Dios vivo, pero moral no es sinónimo de imposición de la fe cristiana ni de las obligaciones o compromisos eclesiásticos al moro ni al escéptico. Esto desde mi punto de vista, es inmoral tambien. Pero si de la ley moral, mas no por la fuerza pública, salvo que atente contra la dignidad de otro ser humano o afrente violentamente el buen nombre de nuestro Dios y de su Hijo Jesucristo, o amenace con destruir el habitat ecológico de la ciudad de Dios.

Jesús vino a llamar a los pecadores al arrepentimiento y no a meter impíos por la espada del gobernador en el lugar reservado para los santos. En la ciudad de Dios de hoy, habemos cristianos, moros, indios y también escépticos.

Libertad o coacción ?

Se argumenta que en la época de Calvino lo político y lo espiritual eran manifestaciones sociales indisociables, de hecho la comunidad cristiana y la comunidad civil eran co-extensivas; cada miembro de la sociedad civil era también miembro de la iglesia y viceversa, ello era un legado del pasado europeo medieval.

Pero esta es una verdad relativa que parte más bien de una idealización que se hace de la época, a la que se concibe cohesionada de un modo poco realista. Evidentemente en Ginebra había individuos, y no simplemente una masa humana uniforme -máxime en un momento en que el cristianismo se estaba fragmentando- y por tanto habría diversidad de opiniones.

Fue el calvinismo (los discípulos de J. Calvino), el que impuso la cohesión estricta reprimiendo opositores incluso mediante la fuerza pública. Por lo demás, el muy difundido argumento de librar de responsabilidades a los líderes y a sus partidarios achacándoselas a su época es particularmente reprochable en personas y movimientos que pretenden ser mostrados como ejemplos de moralidad (¿un paradigma de moralidad no debería elevarse por sobre las bajezas de su tiempo?).

Por otra parte un movimiento “reformista” precisamente se atreve a romper con el pasado y aún con los aspectos históricos arraigados en su propio tiempo, proponiendo a cambio un presente distinto. Si Calvino y los suyos que, en cuanto reformadores, se animaron a romper con tantas “herencias”, no rompieron con aspectos muy autoritarios de su época y, de hecho, enfatizaron muchos de ellos, es simplemente porque los aprobaban personalmente.

Pero no por este motivo, es que vamos a menospreciar los frutos que da la fe cristiana cuando es bien entendida. La religión puede evitar que se caiga en un modo de vida caótico, y la creencia calvinista en que Dios ayudaba terrenalmente al hombre predestinado a la salvación eterna hizo que muchos, tal vez la mayoría, se volcaran al trabajo intenso y al ahorro precavido, a fin de no ser identificados con los réprobos; la opinión que la sociedad tuviera de uno, en el Estado tipo Big-Brother, de la Ginebra calvinista, era de suma importancia, obviamente.

El calvinismo siempre favoreció el auge capitalista, es un hecho, como también lo es que lo hizo no sin pagar el precio de menoscabar las libertades individuales, que dan tanta o más dignidad al hombre que la superación de la pobreza material. Ya hemos dicho que no vamos a menospreciar los frutos de la fe, pero tampoco es aceptable que se ignore que muchos “logros”, cuando no bastó la fe, fueron alcanzados mediante la coacción e incluso mediante la fuerza bruta.

Dice el apóstol Pablo que “hágase todo decentemente y en orden”, y creo, que esto rige tanto para la cena del Señor en el templo,como para los otros órdenes individuales de la vida cristiana en la ciudad de Dios.Y también no debemos usar nuestra fe ni nuestras doctrinas como un arma humana en contra del otro.No es esa la intención del evangelio de Cristo.

  • “No sean motivo de tropiezo ni a Judíos, ni a Griegos, ni a la iglesia de Dios”(I cor.10:32 NBH 2005)
  • “Sed sin ofensa á Judíos, y á Gentiles, y á la iglesia de Dios”(RV 1909)

Libertad de conciencia

Los seguidores de Jesús no deben ofender intencionalmente la sensibilidad religiosa occidental ni resquebrajabar la pax deorum, salvo que se objete nuestra libertad de conciencia.Dice la biblia que debemos respetar la ley de Dios moral y espiritual y tambien los gobernantes deben actuar como jueces justos para que se cumplan las leyes morales de Dios ensambladas en la constitución.

  • “Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría y entendimiento espiritual; para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra y creciendo en el conocimiento de Dios;  Fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad con gozo;  dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo; en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.El cual es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda criatura. Porque por Él fueron creadas todas las cosas, las que hay en el cielo y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por Él y para Él. Y Él es antes de todas las cosas, y todas las cosas por Él subsisten;  y Él es la cabeza del cuerpo, que es la iglesia; el que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia,  por cuanto agradó al Padre que en Él habitase toda plenitud,  y por medio de Él reconciliar todas las cosas consigo; así las que están en la tierra como las que están en el cielo, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. Y también a vosotros, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente por las malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, mediante la muerte; para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de Él;  si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual es predicado a toda criatura que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro.(Col. 1:9-23)

Decile si a y no a:

  • Decile no a un ministro ordenado gobernando la nación y dando sermones el domingo, Decile no al gobierno del nuevo orden mundial con el papa Bergoglio como primer ministro de culto religioso ecuménico universal.
  • Decile no a la corrupción de España, decile no a la unión de la iglesia católica con el gobierno en España, o de las Américas, decile no a la unión de los protestantes con el gobierno español, decile no a la teocracia en la madre Patria. Decile no a los que venden la patria y se olvidan de los pobres, de los gitanos, de los kurdos y desprecian también a los latinos. Decile si al Señorío de Cristo sobre tu vida,decile si al trino Dios,decile si al reino de Dios y a la justicia de Dios.
  • Decile si a la libertad de conciencia
  • Decile no a la confesión obligatoria de tus pecados, ni ante el ministro protestante, ni ante el sacerdote romanista ni ante un juez. Cada persona es dueña de su conciencia.Solo Dios es Señor de la intimidad del ser humano.Solo Dios es autoridad final en cuestiones de conciencia religiosa.
  • Obedece la constitución, salvo que esta viole tu conciencia cristiana. De lo contrario, el verdugo te visitara en tu celda personal antes del próximo descanso semanal o día de culto al Dios de los cielos y de la tierra.
  • Todos deben respetar las autoridades, ya que estas usan como herramienta primaria, la constitución y como secundaria, la silla eléctrica.
  • Respeta el orden de Dios, en la ciudad del Verbo eterno,si no deseas que el verdugo te entreviste de modo personal el próximo domingo.
  • Decile si solo a Dios, decile si a Cristo, decile si a la Palabra de Dios y a sus enseñanzas de responsabilidad humana.
  • Que el Espíritu santo te convenzca de que es negocio obedecer a Dios.

Conclución

En 2010 el Pew Research Forum realizó una encuesta entre ciudadanos estadounidenses. La pregunta fue: “¿Jesucristo regresará a la tierra en los próximos 40 años?”. Los resultados son simplemente divergentes: en términos generales sólo la mitad de los cristianos (47%) creen que la segunda venida de Cristo será en los próximos 40 años: 27% lo tienen como convicción y 20% como probabilidad. Un 38% cree que eso definitivamente no va a suceder y un 28% que lo más probable es que no suceda.[1]

La intención de este artículo es reflexionar como vivir en la ciudad de Dios, bajo el Señorio de Cristo, en sujecion al gobierno Civil y respetando la libertad de conciencia, antes del retorno de Cristo, que para muchos es inminente,como leemos en esta encuenta del 2010.

Recordemos lo que comentó J. Stott, que

Nunca debemos mostrar hacia los dignatarios eclesiásticos una veneración que sólo se debe a Dios. Los predicadores están expuestos de una manera especial a los peligros de la adulación. Temo que la disposición con la que algunos cristianos van a la iglesia es equivocada. No van a adorar a Dios o a oír la Palabra de Dios: acuden a oír a un hombre. Así que no es el mensaje lo que escuchan sino la oratoria” (John Stott).

Es por este motivo que considero que es mejor que el ministro se quede dentro de la casa de Dios y no dentro del gobierno de los hombres.Y respecto al desafío actual que tenemos los cristianos con respecto al futuro de la democracia, me quedo con lo que la blogger cubana dijo recientemente.Yoani Sánchez fue condecorada con la Medalla al valor que otorga la Florida International University por su continuada y denodada resistencia que ha dado esperanza al pueblo de Cuba, al desafiar las fuerzas de la represión de un régimen que ha forzado al exilio a los mejores intelectuales, mientras ella permanece y se sobrepone en la isla.

 libertad y la democracia exigen su cuota de libertad y que, para que triunfen, los pueblos tienen que estar dispuestos a pagar ese precio de dolor.[2]

Oración a Dios

Dios, que tu nombre sea exaltado hasta en la última escalinata de la casa de gobierno, que tu nombre sea pronunciado hasta en la última oficina del palacio de la casa de gobierno. Dios, tres veces santo.que tu palabra sea leída en toda la nación cada vez que esta es abierta, con libertad para poder oir tu voz. Recordemos que está escrito que los sufrimientos de este tiempo no pueden compararse con la gloria por venir que ha de revelarse en nosotros.

Dios lo bendiga mucho.

Fuentes consultadas

[1] http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=28510b

[2] http://m.martinoticias.com/a/21056.html