Revelación de Dios en Cristo


Revelación de Dios en Cristo

Por Paulo Arieu

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No hay dudas que ninguna otra persona en el mundo es tan analizada, investigada, citada y aún criticada como Jesús de Nazaret. Ningún otro Hombre en la historia ha tenido tantos seguidores que lo aman y tantos que lo odian. En el artículo anterior se trató de demostrar que Dios se ha revelado en la creación. Pero en este artículo compartiré que Dios no solo se ha revelado en la creación sino también por medio de Jesucristo.El apostol Pablo escribió a los Filipenses que “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que JESUCRISTO es el SEÑOR, para gloria de Dios Padre.” (Fil. 2: 9-11). Cuando Pablo hace referencia en su carta a los Filipenses declarando “JESUCRISTO ES EL SEÑOR (Kurios)” es una declaración muy profunda. Pablo está vinculando a Jesús con el Dios del Antiguo Testamento. A quien en la antigüedad le llamaban “Adonai” y ahora le llaman “Kurios”, a Él es a quien el apóstol Pablo hace referencia. Pablo dice que Jesús mismo es el “Kurios”, es el “Señor”, es el “Adonai” de las Escrituras. “… y nadie puede llamar a Jesús SEÑOR (Kurios), sino por el Espíritu Santo” (I Cor. 12:3b). “Esta es la palabra de fe que predicamos: Que si confesares con tu boca que Jesús es el SEÑOR (Kurios) y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.” (Ro. 10:8-9). Isaías 53 es un pasaje de la Biblia que es considerado como una de las profecías más directas relacionadas con Jesucristo como el siervo sufriente, cumpliendo de esta manera el rol del Mesías judío. 

“Ciertamente El llevó nuestras enfermedades, 
Y cargó con nuestros dolores. 
Con todo, nosotros 
Lo tuvimos por azotado, 
Por herido de Dios y afligido. 
Pero El fue herido (traspasado) por nuestras transgresiones, 
Molido por nuestras iniquidades. 
El castigo, por nuestra paz, cayó sobre El, 
Y por Sus heridas (llagas) hemos sido sanados. 
Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, 
Nos apartamos cada cual por su camino; 
Pero el SEÑOR hizo que cayera sobre El 
La iniquidad de todos nosotros. 
Fue oprimido y afligido, 
Pero no abrió Su boca. 
Como cordero que es llevado al matadero, 
Y como oveja que ante sus trasquiladores permanece muda, 
El no abrió Su boca. 
Por opresión y juicio fue quitado; 
Y en cuanto a Su generación, ¿quién tuvo en cuenta 
Que El fuera cortado de la tierra de los vivientes 
Por la transgresión de mi pueblo, a quien correspondía la herida? 
Se dispuso con los impíos Su sepultura, 
Pero con el rico fue en Su muerte, 
Aunque no había hecho violencia, 
Ni había engaño en Su boca.” (Isaías 53, NBH).

Y apenas Jesús fue bautizado, la voz del Padre se dejó oir, confirmando de manera audible por todos, que Jesús es su Hijo muy amado. Mateo registra que

  • “Después de ser bautizado, Jesús salió del agua inmediatamente; y he aquí, los cielos se abrieron, y él vio al Espíritu de Dios que descendía como una paloma y venía sobre El.  Y he aquí, se oyó una voz de los cielos que decía: Este es mi Hijo amado en quien me he complacido.” (Mat. 3:16-17 LBLA).

Pero, quién es este Mesías? Este Mesías es Jesucristo, el Hijo de Dios. La Biblia es clara al respecto cuando dice que Dios, en su profundo amor y misericordia, nos ha hablado por medio de Jesucristo, su Hijo unigénito, a quien constituyó heredero de todo. Dios se reveló plenamente en Jesucristo: “Toda la plenitud de la divinidad habita en forma corporal en Cristo” (Col 2:9).  La epístola a los Hebreos nos dice que Dios habló en el Antiguo Pacto muchas veces, pero ahora Dios nos habló a los seres humanos por medio de Jesucristo, su Hijo. Por esto entendemos claramente que Dios se reveló en Jesucristo y nos dio a conocer su voluntad: Que le adoremos en espíritu y en verdad. Este concepto de que debemos adorar a Dios en “espíritu y verdad” lo obtenemos del resultado de la conversación que el Señor Jesús mantuvo con una mujer samaritana en Juan 4:6-30. En esta conversación, la mujer samaritana discutía con el Señor respecto de los lugares de adoración con Jesús; ella preguntó por qué los judíos querían que se adorase a Dios en Jerusalén, pero los samaritanos decían que debían hacerlo en el Monte Gerizim (v. 19-20). Jesús entonces revela algo muy importante: Que Dios busca adoradores en espíritu y en verdad.

Pero se acerca el tiempo —de hecho, ya ha llegado— cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. El Padre busca personas que lo adoren de esa manera. Pues Dios es Espíritu, por eso todos los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad. (Juan 4:23-24)

Adorarlo a Dios en espíritu y en verdad implica hacerlo con nuestras emociones, nuestros mas profundos sentimientos y también con nuestro intelecto, de acuerdo a lo que Dios nos ha revelado en Su Palabra. Cuando estudiamos con detenimiento Su revelación escrita, vemos que Dios nos ha hablado también por Jesucristo, de manera personal, de manera humana, para que ahora todos podamos comprender su voluntad. La epístola a los Hebreos dice que:

  • “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos.” (Heb. 1:1-4 RV 1960)

Una suprema revelación de Dios fue suministrada en la persona y la obra de Cristo, que nació en su debido tiempo, del seno de una joven mujer.

  • “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley,” (Gal. 4:4 RV 1960).
  • “Sin embargo, cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer y sujeto a la ley.”(Gal. 4:4 NTV)

El Hijo de Dios vino al mundo para revelar a Dios a los hombres en términos que se pudiesen comprender. Por su llegada como hombre mediante el acto de la encarnación, los hechos relacionados con Dios, que de otra forma hubiesen sido muy difíciles para la comprensión humana, se trasladan al limitado alcance de la comprensión y el entendimiento humanos. Así pues, en Cristo, no sólo se revela el poder y la sabiduría de Dios, sino también su amor, la bondad divina, su santidad y su gracia. Es también cierto que Cristo declaró que “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Jn. 14:9 RV 1960), como ya cité en un párrafo anterior. En consecuencia, el que conoce a Jesucristo, también conoce al Dios Padre. Pero aún si, Dios sigue siendo un misterio. Un misterio revelado, un misterio que en cierta forma conocemos, pero que a causa de su infinitud nunca terminaremos de conocerlo completamente. Jesucristo nos ha dado a conocer al Padre, en forma humana y también divina, dado que el tenía en si mismo las dos naturalezas (humano – divino). Los discípulos tardaron mucho tiempo en entender este concepto tan profundo y eso es lo que en cierta forma Jesús les reprocha en Juan cap. 14 verso 9 cuando les dice

  • “Felipe, ya hace mucho tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conoces? El que me ha visto a mí, también ha visto al Padre. ¿Por qué me dices “Déjanos ver al Padre”? ” (TLA)

Seguramente el deseo de conocer al Padre era el anhelo de todo buen judío. Pero como es Dios, que rostro tiene? Cuando Moisés se encontró con Dios en el monte Horeb, el monte de Dios, Dios lo llamó y le habló diciendo que se quitara los calzados porque el lugar en el que Moisés estaba era un lugar santo. Y añadió: Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tenía temor de mirar a Dios.” (Ex. 3:6 LBLA).  Sin dudas, Moisés debe haber pensado que Dios es un ser algo misterioso, dada la tremenda santidad de Dios que Moisés estaba experimentando. 1 Tim. 3:16 dice que “E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad:  Dios fue manifestado en carne,  Justificado en el Espíritu,  Visto de los ángeles,  Predicado a los gentiles,  Creído en el mundo,  Recibido arriba en gloria”. Pablo emplea la palabra misterio para hablar del evangelio que fue desconocido hasta que Dios lo revelara; es decir, el hombre nunca lo hubiera sabido por medio de su propio razonamiento (ver 1 Cor. 1:18-21). Aun hoy en día, Jesucristo sigue siendo un gran “misterio” para todos aquellos que no aceptan la revelación de Dios, sino que prefieren escuchar doctrinas de demonios (Ver I Tim. 4:1). Leo Boff, un teólogo latinoamericano de nacionalidad brasilero dice que Dios es un misterio. 

Dios es misterio en sí mismo y para sí mismo. Dios es misterio en sí mismo porque su naturaleza es Misterio. […] El conocimiento de su naturaleza de Misterio es cada vez entero y pleno y, al mismo tiempo, abierto siempre a una nueva plenitud, permaneciendo siempre Misterio, eterno e infinito para Dios mismo. Si no fuese así no sería lo que es: Misterio. Por lo tanto, es un absoluto Dinamismo sin límites.[0]

Si bien es verdad que Dios sigue siendo en muchos aspectos un misterio para nosotros sus criaturas, Dios conoce todas las cosas e incluso El se conoce a si mismo perfectamente, ya que El es un ser perfecto, omnisciente y omnipotente. Pero si negamos que Dios puede ser conocido por medio de Jesucristo,Dios encarnado,esto “es una enseñanza peligrosa ya que menosprecia la soberanía, majestad, infinitud, conocimiento, existencia y gloria de Dios”[1] Dios es infinito e imposible de conocer completamente por sus criaturas, claro que si, pero El, a si mismo se conoce perfectamente. Y Jesucristo, Dios en la carne, nos lo ha dado a conocer. Y el que cree en el Hijo de Dios, de todo corazón, tiene la vida eterna (Ver Juan 3:15).  Leo Boff también continúa diciendo que

Dios es Misterio para sí mismo, es decir, por más que Él se autoconozca nunca agota su autoconocimiento. Está abierto a un futuro que es realmente futuro. Por lo tanto, a algo que todavía no se ha dado, pero que puede darse como nuevo para sí mismo. Con la encarnación Dios empezó a ser aquello que antes no era. Por lo tanto, en Dios hay un devenir, un hacerse.[2]

Pero Dios no es un ser que no se comunica con sus criaturas. Dios se comunica entre los miembros de la Trinidad con los que tiene una perfecta y armoniosa comunión. Y también se relaciona con los humanos por medio de Su Palabra y la obra del Espíritu Santo en los corazones. Dios no necesita aprender algo por conocimiento teórico, aunque al encarnarnse, Jesucristo aprendió en la práctica algo que en la eternidad el no practicaba: la obediencia según su humanidad y no según su deidad (Ver Hebreos 5:8). Y al habitar ahora en la Iglesia por su santo Espíritu, Dios comparte con los creyentes los padecimientos humanos del Cuerpo de Cristo. Cristo siendo la cabeza de la Iglesia, da las órdenes, pero al mismo tiempo, El continúa compartiendo con nosotros nuestras vivencias humanas y nuestros sufrimientos. Esto es así porque la Iglesia está unida a Cristo por toda la eternidad. [3]

Entonces ¿Cuál es el verdadero Jesús? Durante dos milenios, el retrato de Cristo pintado por la Iglesia ha sido el del divino Jesús, el Dios que se hizo hombre. Esto es lo que celebramos ahora en la Navidad: Dios se encarnó. Como lo señala el apóstol Pablo: «Él es la imagen del Dios invisible».(Col. 1:15). El apóstol Juan lo pone en forma más poética: “En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios … Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros”(Jn. 1:1,14 ). Dios se manifestó al hombre por medio de su Hijo, Jesucristo, quien “es el resplandor de la gloria de Dios, la fiel imagen de lo que Él es” (Heb 1:3). Jesús se dirigió a Dios como su Padre (Mat. 10:32-33; Luc 23:34; Jn 10:15), y dijo, “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Jn 14:9). Firmemente declaró, “El Padre y yo somos uno” (Jn. 10:30).

Después de la resurrección de Jesús, Tomás se dirigió a Él diciendo: ¡Señor mío y Dios mío!” (Jn 20:28). Jesucristo era Dios. Esto era inaceptable para el judaísmo: “El Señor nuestro Dios es el único Señor”, decía el Shemá (Deut. 6:4), columna de la fe judía durante muchos siglos. Y ahora venía un hombre con profundo conocimiento de las escrituras y poder para hacer milagros que decía ser el Hijo de Dios. Algunos dirigentes judíos reconocieron que Jesús era un maestro enviado por Dios (Jn 3:2). Pero ¿el Hijo de Dios? ¿Cómo podía Dios ser uno, y Jesucristo también ser Dios? Así que los judíos redoblaban sus esfuerzos para matarlo, porque detestaban lo que El les decía. Como dice en Juan “No sólo quebrantaba el sábado sino que incluso llamaba a Dios su propio Padre”(Jn.5:18). 

Pero ahora los críticos pintan a Jesús de un modo muy diferente del que la Biblia describe. R.C. Sproul dice algo parecido cuando explica que

Hay tantos retratos de Jesús en las galerías del inundo que parece no haber esperanza de despejar la confusión sobre quién es Cristo. Tantas son las imágenes incompatibles que se ofrecen de Cristo que algunos han abandonado en desesperación el esfuerzo por lograr un cuadro exacto de su verdadera identidad. Necesitarnos a Cristo. Necesitamos al Cristo real. Pues, sencillamente, no nos sirve un Cristo nacido de una vana especulación o fraguado para encajarlo en algún molde filosófico. Un Cristo “artificial”. un Cristo de componendas no puede redimir a nadie. Un Cristo aguado, despojado de poder, degradado de Su gloria, reducido a un símbolo o a la impotencia por la cirugía de la erudición académica no es Cristo, sino el anticristo. El “anti” de anticristo puede interpretarse como los prefijos “en contra de” o “en lugar de”. Hay una diferencia en el lenguaje: mas en la vida esa es una distinción sin diferencia, porque suplantar con un retrato al Jesús verdadero es obrar contra Cristo. Cambiar o alterar al Cristo real es oponérsele con un Cristo falso.[4]

Por ejemplo, está:[5]

  • El Jesús gnóstico, que es proveedor de una sabiduría secreta en lugar de ser el redentor de la humanidad;
  • El Jesús citado erróneamente, cuya historia en la Biblia está tan signada por el error que no se puede confiar en ella;
  • El Jesús que fracasó, y que no pudo cumplir las profecías mesiánicas;
  • El Jesús no crucificado, que nunca murió en la cruz por los pecados de nadie;
  • El Jesús difunto, que nunca probó su divinidad levantándose de la tumba.

Cual fue el propósito del Padre al revelarse a través de su Hijo?

El bendito propósito del Padre es revelarse él mismo en plenitud a través de su Hijo, mostrándolo como la manifestación suprema de su voluntad y de su propósito eterno, para que todo honre al Hijo, de modo que toda la creación ame a su Hijo y lo tenga por centro y cabeza, por fundamento y finalidad. Que todo se reúna en él y sea consumado en él. Dios quiso reunir, resumir y recapitular todo –lo que está en los cielos, lo que está en la tierra y aun lo que está debajo de la tierra– en su Hijo Jesucristo. El misterio de la voluntad de Dios permaneció oculto hasta el tiempo en que el Señor Jesús vino y se encarnó. El hombre había caído, y Dios ya no podía relacionarse con él ni revelarle su propósito; pero el Padre ya había previsto aquella situación y, en la plenitud de los tiempos, envió a su Hijo. El Verbo fue hecho carne y vino al mundo, y el secreto de Dios, que no había sido revelado en los cielos, comenzó a ser manifestado en la tierra. En ese día, los cielos se abrieron, y hasta los ángeles contemplaron lo que nunca habían visto en los cielos: el propósito eterno de la voluntad de Dios, revelado en el Hijo encarnado.Cuando los ángeles vieron al Verbo encarnado, empezaron también a entender porqué ellos mismos habían sido creados. ¡Dios creó todo para Jesucristo! Todo fue creado para ser entregado al Hijo en la plenitud de los tiempos. ¡Bendito es nuestro Señor! [6]

Conocer a Jesucristo es obtener la vida eterna. Juan dice que: Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado.” (Jn 17:3) Y la función y rol de la Iglesia es anunciar a los hombres que en jesucristo de Nazaret hay vida eterna. También Mateo dice que los discípulos de Jesús deben anunciar la victoria de Jesús sobre la muerte y el pecado, y hacer nuevos discípulos. “Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Mat. 28:19). Juan también dice que

  • “Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que han palpado nuestras manos, acerca del Verbo de vida  (pues la vida fue manifestada, y nosotros la hemos visto y damos testimonio y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre y se nos manifestó);  lo que hemos visto y oído, os proclamamos también a vosotros, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y en verdad nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo.”(I Jn. 1:1-3 LBLA).

Pero a través de este artículo, yo pretendo. afirmar que Dios es real, habiéndose revelado a los hombres en Jesucristo. Y Jesucristo es el Kyrios, Señor del Universo. Pero los judíos lo criticaron, lo rechazaron y luego, en complot con el Imperio romano,lo crucificaron. No toleraban su influencia en el pueblo de Israel. La “influencia titánica de este hombre lo hace blanco principal de los flechazos de la crítica y objeto preferido de revisión, según el prejuicio del intérprete”[7], como escribe R.C. Sproul. Y por eso es que entendemos claramente, que aunque el sacrificio redentor de Cristo sucedió hace dos mil años, Dios sí se da a conocer a los que procuran hallarle y conocer su voluntad. En este sentido es que la revelación de Dios continúa y continuará hasta la segunda venida de Cristo. Porque Dios es deconocido para el mundo. Lamentablemente, el mundo no le conoce.Y muchísimas veces también rechaza su mensaje de Salvación por medio de Jesucristo. Pero si como creemos, hay un Dios bueno, es razonable esperar que se revelará personalmente a sus criaturas. Y este es el leave motive de las escrituras. Dios dándose a conocer, Dios con nosotros, Emanuel:

  • “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.” (Is. 7:14 RV 1960)

La Biblia habla de Jesús como el Unigenito Hijo de Dios (ver Juan 3:16) y al mismo tiempo afirma que Jesús es Dios. Esta creencia es tan fuerte bíblicamente hablando que cualquier negación de esta verdad es considerada como originada por el espíritu del Anticristo (ver I Jn. 4:3). En Juan 1:18 esto está expresado de la siguiente manera: “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer”. Pero para los musulmanes, la afirmación de que Jesús es el unigénito Hijo de Dios y que es Dios, es considerada absurda.

Lamentablemente, al negarse a creer en los relatos inspirados de Jesús en la Biblia, los intelectuales se han lanzado a la búsqueda de un Jesús histórico mas digerible al paladar humano. Y en esa búsqueda del Jesús histórico, a lo largo de la historia los teólogos han hecho desastres, tergiversando los conceptos emitidos por los discípulos de Jesucristo en las Escrituras. R.C. Sproul explica que:

El Jesús histórico ha sufrido el destino de una figura de cera. Su retrato ha sido modificado y ajustado a la fantasía de aquellos que procuran sumarlo a su bando y hacer de Él un aliado en una hueste de causas militantes, muchas de las cuales se excluyen mutuamente. Jesús puede ser transformado en un camaleón en el laboratorio del teólogo. La piel le cambia de color para ajustarse al trasfondo que pinta el teólogo. Se han hecho rigurosos intentos académicos para descubrir al Jesús histórico “real” que está tras Su retrato neotestamentario. Estos intentos de penetrar el muro de la historia, de fisgonear tras el velo del testimonio apostólico primitivo, nos enseñan mucho sobre el prejuicio de los académicos, pero añaden poco o nada a nuestra comprensión del Jesús real. Los académicos han descubierto tras el velo, un espejo que refleja sus propios prejuicios a un Jesús creado a la propia imagen de ellos. Los liberales del siglo XIX encontraron a un Jesús “liberal”; los existencialistas encontraron a un héroe existencial; y los marxistas descubrieron a un revolucionario político. Los idealistas encontraron a un Jesús idealista y los pragmáticos, un Cristo pragmático.[7]

Pero como también explica R.C. Sproul, esa frenética búsqueda de un Jesús aceptable para el hombre occidental ensombrece la figura del Jesús real que Dios nos revela en las Escrituras:

Buscar a Jesús más allá o detrás del Nuevo Testamento equivale a armarse con la linterna del orgullo y del prejuicio para salir a cazar lo que aparezca. O reparemos en el Jesús de retazos y pegamentos. Él está diseñado por los que buscan, en la Biblia un núcleo o semilla de tradición referente a Cristo que sea auténtica. Las añadiduras innecesarias las exageraciones del mito y la leyenda se componen con las tijeras para exponer al Jesús real. Parece tan científico, pero todo se hace con espejos. El arte del mago nos deja con un retrato obra de Rudolf Bultmann o de John A. T. Robinson y, nuevamente, se ensombrece al Jesús real.[8]

A este Jesucristo, lo hallamos mediante la fe. Pero negarnos a creer que Dios se nos revela en Cristo, es condenarnos a andar en la oscuridad existencial (Ver Juan 8:12), al rechazar la Palabra de Dios. Porque hacemos lo mismo que hizo Adán y Eva alla en el Paraiso:

Cuando Adán pecó en contra de Dios, lo que hizo fue rechazar la Palabra de Dios. Actuó como si no necesitaba que Dios le dijera qué era lo correcto. En vez de ello, decidió probar el supuesto ‘método científico’ (o sea, el método de la prueba y el error) para descubrir la verdad. Y desde ese momento hasta hoy, Adán y toda su posteridad (excepto los que obtienen su salvación por medio de Jesucristo) han andado en las tinieblas y no es qué haya alguna ‘oscuridad’ en la revelación divina.[9]

En conclusión, Dios se ha revelado a los seres humanos en la persona de Jesucristo. Esto lo entendemos bien porque la Biblia nos habla con autoridad final de quien es Jesús. Pero, ¿dónde aprendemos en cuanto a esta revelación por medio de Cristo? La Biblia o las versiones modernas descafeinadas de Cristo que nos ofrecen los teólogos liberales? El teólogo protestante Grudem explica al respecto que la Biblia es suficiente para comprender que Dios nos habla por medio de Jesucristo y no hay mas nada que añadirle a estos libros que Dios nos ha regalado. Dios utiliza estos 27 libros que pertenecen al canon del Nuevo testamento para mostrarnos como es que Dios se encarnó en Jesucristo.

Los escritos del Nuevo Testamento contienen la interpretación final, autoritativa y suficiente de la obra de Cristo en la redención. Los apóstoles y sus compañeros más íntimos informan las palabras y obras de Cristo y las interpretan con autoridad divina absoluta. Cuando terminaron sus escritos, nada más hay que añadir con la misma autoridad divina absoluta. Así que una vez que los escritos de los apóstoles del Nuevo Testamento y sus compañeros autorizados quedaron completos, tenemos en forma escrita el registro final de todo lo que Dios quiere que sepamos en cuanto a la vida, muerte y resurrección de Cristo, y su significado para la vida de los creyentes de todos los tiempos. Puesto que ésta es la más grande revelación de Dios para la humanidad, no se debe esperar más una vez que esto quedó completo. [10]

Pero costó muchos siglos de arduo debate poder comprender que Jesús es Dios hecho hombre, con dos naturalezas perfectas: 100% Humano y 100% Divino. En el siglo quinto, en el Concilio de Calcedonia (45 d.C.) se afirmó que Jesús era verdadero hombre y verdadero Dios. Las dos naturalezas de Dios, su humanidad y su divinidad, eran sin confución, sin división y sin separación, explica R.C. Sproul [11].

Y el que conoce a Cristo conoce al Padre. Aunque nadie ha visto jamás a Dios; el unigénito Dios, que está en el seno del Padre, El lo ha dado a conocer (Jn. 1:18 LBLA).

De esta manera, entonces, Hebreos 1: 1-2 nos muestra por qué no se deben añadir más escritos a la Biblia después de los tiempos del Nuevo Testamento.[12] No dudemos: “…el cristianismo es Cristo. El es la piedra angular de la fe cristiana. “[13] Y Dios nos ha hablado y revelado por medio de Su persona maravillosa.

Solo a Cristo sea la gloria. Dios lo bendiga mucho.

Notas

imagen: http://protestantedigital.com/magacin/13411/Ortega_y_la_revelacion_de_Dios

[0] http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=511

[1] http://www.miapic.com/que-es-el-teismo-abierto

[2] http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=511

[3] Para entender la doctrina de la Unión con Cristo, recomiendo leer https://elteologillo.com/2017/11/20/nuestra-union-con-cristo/

[4] R.C. Sproul. (1997). Siguiendo a Cristo. p. 13. Editorial Unilit. Miami,Florida

[5] Strobel, L. (2009). ENCUENTRA AL JESÚS VERDADERO. Ed. Vida  Miami, Florida.

[6] http://www.aguasvivas.cl/multimedia-archive/cristo-el-misterio-de-dios-2/

[7] R.C. Sproul. (1997). Siguiendo a Cristo. p. 14. Editorial Unilit. Miami,Florida

[8] Ibid

[9] SEMINARIO TEOLÓGICO PRESBITERIANO “SAN PABLO”.(2008). TEOLOGÍA PROPIA. ANTOLOGÍA DE TEXTOS. pp.8-9.

[10] Grudem,W.  Teologia sistemática. p.65. Editorial Vida.

[11] R.C. Sproul. (1996). LAS GRANDES DOCTRINAS DE LA BIBLIA. p.86. Editorial Unilit. Flet. Miami, Florida.

[12] Ibid

[13] Evis L. Carballosa.(1982). LA  DEIDAD  DE  CRISTO. p.5.Editorial Portavoz, Grand  Rapids, Michigan,EE.UU.

 

RAPERA Y EX LESBIANA COMPARTE CÓMO SE CONVIRTIÓ A CRISTO


RAPERA Y EX LESBIANA COMPARTE CÓMO SE CONVIRTIÓ A CRISTO

Friday, 04 September 2015

Después de hablar con los líderes de la iglesia, dijo que se dio cuenta de que su lucha no era con el lesbianismo, sino “con el odio, la amargura, la pereza, la gula, la falta de mayordomía, el orgullo”.

EEUU.- Una rapera y ex lesbiana llamada Jackie Hill-Perry contó en una reciente entrevista cómo fue capaz de superar su atracción hacia el mismo sexo, afirmando que lo logró gracias a los esfuerzos realizados por los líderes de la iglesia que le hicieron comprender que su identidad es algo más que su sexualidad.

“Lo que fue útil para mí fue que mi liderazgo que no aisló mi atracción por el mismo sexo a toda mi persona”, dijo en una entrevista reciente con The Gospel Coalition.

Después de hablar con los líderes de la iglesia, dijo que se dio cuenta de que su lucha no era con el lesbianismo, sino “con el odio, la amargura, la pereza, la gula, la falta de mayordomía, el orgullo”.

Ella dijo que con el tiempo se dio cuenta de que “había mucho para mí que era mucho más profundo que sólo mi sexualidad”.

Hill-Perry aceptó a Cristo en su vida en 2008, abandonando su estilo de vida anterior. Ella ahora está casada con el también artista Preston Perry, y tienen una hija. Ella dijo lo que realmente la ayudó y fue cuando se dio cuenta de que todo lo que necesitaba era a Jesucristo en su vida y “sólo Jesús puede hacer que te des cuenta”.

“Fui capaz de ver que todo lo necesitaba de Jesús, eso es lo que me ayudó”, dijo ella, que ha escrito varios artículos sobre el cristianismo y la homosexualidad después de su conversión.

En 2013, cuando el rapero Macklemore lanzó el sencillo “El mismo amor”, que dice que los homosexuales no pueden cambiar, ella escribió en respuesta: “Lo que yo diría a Macklemore es que si creemos que la Biblia es completamente cierta, entonces tenemos que lidiar con textos como 1 Corintios 6: 9-11. La Palabra de Dios mismo, da testimonio de que la gente puede cambiar”.

“Si él puede hacer una Luna, las estrellas y una galaxia y aún tenemos que comprenderlo eso plenamente, ¿cómo no puede simplemente cambiar mis deseos?” preguntó ella.

Ella dijo que las personas con deseos homosexuales predispuestos tienen la capacidad de superar esos deseos. Porque “Dios ha prometido que daría su Espíritu Santo que me ayudará a huir de ellos”, dijo.

Fuente: Noticia Cristiana

http://www.fuerzalatinacristiana.com/index.php/noticias/item/3280

LA HISTORIA DEL HUEVO DE PASCUA


LA HISTORIA DEL HUEVO DE PASCUA

Autor:Paulo Arieu

Introducción

En el artículo anterior, procuré mostrar la influencia de costumbres paganas en la liturgia pascual de la Iglesia católica. Hay muchas  costumbres culturales que los cristianos de los diversos credos, hemos ido incorporado en nuestra celebración de la pascua a lo largo de los siglos, aunque algunos no las incluyen en la liturgia.

En este artículo, continúo con la explicación realizada en el post anterior. De acuerdo a la concepción cristiana, durante la Semana Santa se evoca la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Es el momento más sobresaliente del calendario litúrgico.

Los huevos de Pascua

Ahora bien, la pregunta es ¿qué relación tienen los íconos de la Pascua que hoy conocemos, tales como los huevos, las roscas y los conejos, con esta celebración? ¿Verdaderamente, se otorga hoy el mismo sentido religioso a este acontecimiento como en la antigüedad?

Desde tiempos inmemoriales, la humanidad ha observado distintas festividades, consideradas sagradas para muchos feligreses. Sin embargo, con frecuencia ocurre que lo sagrado se mezcla con lo profano, formando un sincretismo de múltiples culturas. Muchas observancias paganas fueron cambiando de fecha, hasta coincidir finalmente, con la celebración de la Pascua.

El verdadero origen de la Pascua se remonta al año 1513 antes de Cristo, cuando el pueblo judío emprendió su éxodo desde Egipto, hacia la Tierra Prometida. Se celebraba cada año, como recordatorio de la liberación del pueblo hebreo.

En la víspera del primer día, se comían hierbas amargas mojadas en vinagre, para recordar la tristeza de la servidumbre. Y se narraban en tono cadencioso cánticos que hacían alusión a las diez plagas de Egipto.

El cordero de Pascua era escogido por cada familia. Con el tiempo, la ceremonia de inmolación fue llevada a cabo por la clase sacerdotal. El animal debía ser un macho cabrio, sano y de un año de edad. Se inmolaba al finalizar el día; y por la noche se comía con lechugas amargas. No estaba permitido romper sus huesos, ni dejar restos de carne. Por esta razón, los israelitas se reunían en grupos, para cumplir con las prescripciones de orden sagrado. Durante los siete días posteriores al 14 de Nisán (mes del calendario israelita correspondiente a marzo – abril del calendario español), el pueblo hebreo sólo comía pan sin levadura (no fermentado), al que llamaban “ázimo” o “pan de aflicción”.

Celebracion cristiana

Por su parte, para los cristianos, la Pascua es la fiesta instruida en memoria de de la resurrección de Cristo.

La Nueva Enciclopedia Británica explica que los primeros cristianos celebraban la Pascua del Señor, al mismo tiempo que los judíos, durante la noche de la primera luna llena pascual (del día 14 de abib), del primer mes de primavera (14-15 de Nisán).

A mediados del siglo II, la mayoría de las iglesias había trasladado esta celebración, al domingo posterior a la festividad Judía. El Viernes Santo y el día de la Pascua Florida no empezaron a celebrarse como conmemoraciones separadas en Jerusalén, hasta finales del siglo IV. (Fuente: Seasonal Peast and Festivals).

Antiguamente, los clérigos eran los encargados de bendecir el cordero pascual y luego lo repartían entre ellos. Más tarde, el cordero fue sustituido por pequeños pasteles de carne de cordero, que se distribuían a los feligreses, luego de la misa.

Otros registros históricos mencionan que los orígenes de la Pascua Florida (en ingles “Easter”) se remontan a la fiesta primaveral en honor a la diosa teutónica de la luz y la primavera, conocida como “Easter”.(The Westminster Dictionary of the Bible).

La primavera era una época sagrada para los adoradores fenicios del sexo. Los símbolos de la diosa de la fertilidad; “Astarté” o “Istar” eran el huevo y la liebre. En algunas estatuas se la representa con los órganos sexuales toscamente exagerados, mientras que en otras figuras aparece con un huevo en la mano y un conejo a su diestra.

La popularidad de esta deidad, se debió en parte a la amplia difusión que tuvo en la antigüedad la prostitución sagrada, como pare del culto.

En Cartago, se descubrieron urnas de colores brillantes, debajo de monumentos erigidos en honor a esta diosa, que contenían huesos carbonizados de niños y adolescentes.

Sucede que los padres de las pequeñas víctimas (por lo general, personas de alto rango y con títulos) esperaban que los dioses bendijeran sus riquezas e influencias, mediante estos sacrificios humanos.

Según el libro Medieval Holidays and Festivals: “La celebración de la Pascua Florida recibió su nombre (Easter), en honor a Eostre, diosa germánica del alba y la primavera”.

Cuenta la leyenda, que Eostre abrió las puertas del Walhalla, para recibir a Valder, conocido como el Dios Blanco, debido a su pureza y también, como el Dios Sol, porque se creía que su frente suministraba luz a la humanidad. Originalmente, estos ritos de la primavera fueron concebidos para “ahuyentar a los demonios del invierno”.

Son notables las similitudes de los ritos; incluso la semejanza léxica y morfológica que tiene la palabra inglesa Easter (Pascua Florida), apenas diferenciada del nombre de la diosa pagana de la antigüedad (The Two Babilons, de Alexander Hislop).

Fue así como poco a poco, la tradición fusiona el significado cristiano con ceremonias paganas. Aquellos rituales, imposibles de desarraigar eran reasimilados bajo nuevas formas. El júbilo por el nacimiento del sol y por el despertar de la naturaleza, se convirtió en el regocijo por el nacimiento del sol de la justicia y por la resurrección de Cristo.

LOS SÍMBOLOS DE PASCUA

La introducción de celebraciones folklóricas en la liturgia cristiana, no dejan de asombrarnos. Sin duda, de todas las costumbres pascuales, la más popular es la de los huevos de Pascua. Durante mucho tiempo, estuvo prohibido comer en Cuaresma; no solo carne, sino también huevos. Por eso, el día de Pascua, la gente corría a bendecir grandes cantidades de ellos, para comerlos en familia y distribuirlos como regalo, a vecinos y amigos.

Durante la Edad Media, en Semana Santa, era común que los censos feudales se pagaran con huevos. Y se estipulaba que el día de pago fuese el domingo de Pascua.

En Francia, por ejemplo, los estudiantes organizaban la “Procesión de los Huevos”. Se reunían en parques y plazas y de allí partían hasta la iglesia principal. Durante el trayecto, golpeaban las puertas de las casas, para que cada familia les regalara huevos, que a posteriori serian bendecidor por un Cura párroco.

En esa época renacía el espíritu festivo. De las iglesias colgaban cientos de banderas y panderetas. Y cada joven llevaba colgado de su cuello, un cesto de mimbre lleno de huevos. Los más adinerados se hacían acompañar por jóvenes pajes, vestidos con telas multicolores de razo o de seda. La mayor parte de la colecta se destinaba para los hospitales de leprosos, o para los indigentes.

El ayuno era obligatorio. Por esta razón, se adopta la costumbre de cocer huevos y almacenarlos. Recién en la época del rey Luis XIV, se introdujo la idea de pintarlos, para después venderlos.
Entre los siglos XVII y XVIII, a la salida de la misa pascual, se ofrecían al monarca cestas cargadas de huevos dorados y decorados artísticamente.

En Hungría, era común que el lunes de Pascua, los pretendientes acecharan desde el amanecer a las jóvenes de su aldea, para llevarlas junto a las fuentes. Jugueteaban con ellas, las tomaban desprevenidas y les arrojaban en la cabeza un enorme cubo de agua. No conformes con esto, los muchachos reclamaban a sus víctimas una retribución, asi que la joven debía entregarle a su pretendiente un huevo y un beso. Ciertamente, esta costumbre estaba mucho mas asociada con los festejos de primavera que con el verdadero significado cristiano de la Pascua.

En cuanto al sentido religioso, en la historia, el huevo ha sido un elemento muy importante, dentro de las cosmogonías más primitivas.

En la India y en países semitas de la región oriental, el huevo ha representado el germen primitivo, escondido en el agua.

En la cosmogonía védica se cree que las aguas originarias se elevaron y dieron origen a un huevo de oro, del cual salió el creador del mundo.

En Egipto, el simbolismo del huevo se asemeja al mito griego de la Caja de Pandora. Se cree que el dios Osiris y su hermano, Tifón, lucharon respectivamente e introdujeron todos los bienes y males del mundo en un huevo. Al romperse el mismo, todos los males se distribuyeron por el planeta.

También en Persia, como en Grecia y Roma, era muy común pintar huevos y comerlos en las fiestas, en honor a la primavera.

LAS HOGUERAS DE PASCUA

Originalmente, el incendio de hogueras, durante la época de la Pascua fue prohibido por la iglesia, por ser considerado como un símbolo pagano.

Sin embargo, en Irlanda, San Patricio introdujo esta práctica, con el fin de sustituir la costumbre de los druidas, de encender hogueras en honor a la primavera, por el símbolo del fuego religioso y cristiano, en honor a Cristo.

Este rito llegó a ser tan popular, que los Papas no tuvieron mis remedio que incorporarlo a la liturgia de la iglesia occidental, hacia las postrimerías del siglo noveno. (The Easter Book, de Francis Weiser, S.J.).

Diversidad cultural

La Pascua tiene distintas manifestaciones, en diversos lugares del planeta. Hay diversas “tradiciones Pascuales” alrededor del mundo.Por ejemplo,

En Jerusalén (cuyo nombre significa “Doble Procesión de Paz”), la celebración comienza con una serie de procesiones. El Viernes Santo, miles de feligreses cristianos reconstruyen las últimas pisadas de Jesús. Más tarde, los peregrinos visitan el Santo Sepulcro; la tumba donde, según la tradición se colocó a Cristo. Mujeres vestidas de negro ungen la piedra sepulcral con aceite; lloran sobre ella y la besan.

En la Ciudad del Vaticano, el Papa celebra una misa especial. Para esta ocasión acude todo el cuerpo diplomático; centenares de cardenales, prelados y sacerdotes y monjas, además de miles de peregrinos,que llenan la Plaza de San Pedro.

Sin embargo, la Pascua no siempre es sinónimo de solemnidad, misa y peregrinación. Pues muchas de estas “nuevas formas” de celebración tienen raíces en costumbres autóctonas y supersticiosas.

Para algunos filipinos, por ejemplo, la Semana Santa -conocida como “Mahal na Araw”- es una época para infligirse castigo. Pese a que esta práctica ha sido condenada por la Iglesia, muchos, queriendo hacer expiación pública de sus pecados, siguen practicando la flagelación.

Algunas mujeres se dirigen a distintos santuarios y limpian las imágenes de Cristo con un pañuelo. Luego, se aplican la prenda sobre el cuerpo, creyendo que de ese modo curarán alguna afección.
En ciertas regiones de Guatemala, los indios quichés oran arrodillados ante mazorcas de maíz (alimento básico de este pueblo). Sucede que la celebración de estos ritos tradicionales, en honor a la fertilidad, coincide con la Semana Santa. Su esperanza es que la Pascua les traiga una cosecha abundante.

En otros países, los agüeros influyen notablemente en esta celebración.

Los finlandeses, en la noche anterior al inicio de Semana Santa están a la caza de los gnomos…, unas “criaturas parecidas a brujas” -según narra la tradición-, que cometen todo tipo de vandalismos, contra su ganado y sus propiedades. Se cree que estos supuestos gnomos, son en realidad mujeres ancianas, que llevadas por la envidia encuentran un malicioso placer causando infortunio a los vecinos más prósperos.

PASCUA A LA ARGENTINA

En Argentina, todos los Jueves Santos, y a media mañana, se celebra la misa crismal en la Catedral metropolitana. Así se da comienzo al triduo pascual de la Semana Santa, que antecede al Domingo de Pascua.

Participan de esta ceremonia todos los sacerdotes de la arquidiócesis de Buenos Aires; ocasión en la que el clero renueva las promesas sacerdotales que realizó cuando fue ordenado.

Por la tarde se oficia la misa de la cena del Señor, en la que se rememora la última cena de Cristo, junto a sus doce apóstoles, y la institución de la Eucaristía. Durante el oficio, el sacerdote celebrante lava los pies de doce ancianos como gesto de humildad.

En tanto que el Viernes Santo -día de ayuno y abstinencia-, un obispo vicario preside la Celebración, que evoca la pasión y muerte de Cristo. Al finalizar la jornada, se realiza el Vía Crucis, en la Plaza de Mayo y se recorren distintos templos aledaños.

El sábado está dedicado al lamento por la muerte de Jesús, mientras que el domingo se celebra la máxima fiesta de la Cristiandad pues es el centro del año cristiano.

En la provincia de La Rioja, por ejemplo, los feligreses peregrinan hacia el paraje denominado “Señor de la Peña”, para evocar el sacrificio de Jesús. Se reúnen en un gran peñasco de quince metros de altura, ubicado en una zona desértica llamada “Barreal de Arauco”, a 86 kilómetros de la capital riojana.

En la localidad de Tilcara, por las calles se efectúa la “Procesión del Cristo Yaciente”. Y en cada esquina se colocan las tradicionales ermitas, que evocan pasajes bíblicos.

Lo cierto, es que poco a poco se va perdiendo en todo el mundo, el sentido religioso de esta celebración. Y por otra parte, habrá que ver qué se entiende, tanto hoy como ayer, por “significado religioso”, ya que lo religioso no es exclusivo de las religiones más importantes de la humanidad que han perdurado hasta la actualidad. La religiosidad, en todas sus formas, existe desde tiempos remotos y aunque sea reconfigurada bajo nuevas formas, nunca termina de perecer. En algunos casos, sobrevive en la exposición de este mundo caótico; pera también “otra” religión, de características antiguas, que subyace y que fluye como caldo de cultivo, desde las entrañas de la Tierra y la memoria.

Hoy la Semana Santa es para muchos, sinónimo de “mini-turismo”. Y coma si fuera poco, desde el inicio de la Cuaresma, (los 40 días de preparación previos al domingo de Pascua), un tiempo supuestamente llamado al recato y a la penitencia, los obispos advierten la desnaturalización de esta conmemoración, provocada en parte por la continuidad de los festejos de carnaval.

Como quiera que sea, y pese a las distintas interpretaciones que tiene la celebración de le Pascua; este suceso continúa conmoviendo al mundo entero, creyentes o ateos. Porque más allá de lo sagrado o profano, la Pascua es una maravillosa conjunción de ritos, cultura, creencias y leyendas del imaginario y de la realidad.

La Semana Santa y Domingo de Ramos

La Semana Santa comienza con el Domingo de Ramos, una de las conmemoraciones más importantes para la cristianidad. Muchos fieles van a misa con ramos de olivo -símbolo del recibimiento de Cristo en Jerusalén- para que sean bendecidos.

En esta semana se recuerda la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Con el Domingo de Ramos se evocó la entrada de Cristo en Jerusalén. Según la fe católica, el pueblo judío le dio la bienvenida agitando ramos de olivo.

A partir del jueves próximo -día que se conmemora la Ultima Cena- la liturgia religiosa adquiere mayor importancia. El viernes santo se evoca el tormento de Cristo en su marcha hacia el Calvario y el domingo, con la Pascua de Resurrección, se festejará el paso de la muerte a la vida del Hijo de Dios.

La Pascua constituye el fundamento sobre el cual se asienta y gira toda la vida del cristianismo. Es festejada por 1200 millones de fieles en todo el mundo y el Papa da la bendición en una misa urbi et orbi desde la Basílica de San Pedro.

Las tradiciones en esta fiesta han ido variando con el correr de los siglos hasta llegar a convertirse, para la gran mayoría de la gente, en una semana donde no se trabaja y se comen los famosos huevos de Pascua. De hecho, el Domingo Santo es uno de los dos días del año en el que se consume más chocolates (el otro es la Navidad).

Desde los comienzos de la humanidad, el huevo fue sinónimo de fertilidad, esperanza y renacimiento. El huevo adiquirió importancia dentro de la mitología egipcia cuando el Ave Fénix se quemó en su nido y volvió a renacer más tarde a partir del huevo que lo había creado en un principio. También los hindúes sostenían que el mundo había nacido de un huevo.

Los huevos de pascua en la antigüedad eran de gallina y de pato, y en la Edad Media les eran regalados a los chicos durante las celebraciones. Al tiempo, los cristianos comenzaron a obsequiarse huevos durante la Semana Santa con regalos y al principio el siglo 19, en Alemania, Italia y Francia, aparecieron los primeros huevos hechos con chocolate con pequeños regalos adentro.

En cuanto a la decoración, los huevos de pascua siempre han representado un desafío para los reposteros. Pero las diversas culturas fueron decorando de manera diferente  los huevos. En sus comienzos, eran pintados a mano con colores estridentes que representaban la luz del sol. Los huevos se hacían uno a uno con un molde prefabricado, lo que dificultaba mucho su elaboración masiva. Los colores estridentes fueron apareciendo con las grandes producciones de huevos, por los años 20 y 30 del siglo pasado.

Conclución

Siempre hay algo nuevo que aprender en relación a esta tradición cristiana.Lo mas importante que tenemos los cristianos que entender respecto a las tradiciones culturales, es que por razones familiares,uno se ve muchas veces comprometido a participar de celebraciones familiares que no son biblicas. La pregunta que cada creyente debe hacerse es si celebrar tal o cual tradicion ofende o no a Dios y si esta hecha en honor a alguna deidad pagana. Entonces, alli si deberia pensar firmemente en la posibilidad de ausentarse o abstenerse de compartir esa fiesta con familiares. Si no hay nada netamente pagano en la celebración familiar y es una práctica inofensiva, como lo es el comer huevos de pascua o dulces, como sucede en Argentina, o habichuelas con dulce entre las personas oriundas de Republica Dominicana,yo no encuentro motivo para no participar de ella en familia, siendo esta una oportunidad quizas de dar testimonio de la resurrección de Jesús,como un hecho historico real.

Recordemos que el registro bíblico dice que la noche anterior a su muerte, Jesús se reunió con sus discípulos para celebrar la Pascua judía. Posteriormente, instituyó lo que se conoce como la “Cena del Señor”, y dijo a sus apóstoles “Sigan haciendo esto, en memoria de mi” (Luc. 22:19). La Cena del Señor debía celebrarse una vez al año; con ella se conmemoraba la muerte de Cristo.

Tambien recordemos que la Pascua no siempre es sinónimo de “solemnidad, misa y peregrinación”, en la cristiandad católica. Pues muchas de estas “nuevas formas” de celebración tienen raíces en costumbres autóctonas y supersticiosas que nada tienen que ver ni con la pascua hebrea,  ni con la pascua cristiana.

Tratemos de ver a traves de la belleza de la celebración que no es puro adorno y gusto por las comidas festivas, sino presencia de la gloria de nuestro Dios.  Recordemos que la gente está agradecida cuando el evangelio que predicamos llega a su vida cotidiana e  ilumina las situaciones límites. No hagamos de esta fiesta cristiana, un motivo de tropiezo para nuestros familiares que no son cristianos.

Dios lo bendiga y un fuerte abrazo,y que celebre esta festividad cristiana con paz del Señor en su corazon, y en armonía familiar. Procure por favor no discutir con sus familiares y seres queridos si ellos no son muy estrictos en la practica de esta celebración.

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Fuentes consultada

La resurrección de Cristo fue una ilusión óptica, asegura investigador de Cambridge


La resurrección de Cristo fue una ilusión óptica, asegura investigador de Cambridge

Autor: Paulo Arieu

Introducción

 

De un tabloide escéptico critico – cientifico, leo un artículo, que comenta que  Thomas de Wesselow, historiador del arte en el King’s College de Cambridge, aseguró que la Sábana Santa es auténtica y sí cubrió el cuerpo de Cristo, pero la resurrección de este fue solo un efecto psicológico producto de una ilusión óptica.

Bueno, empezamos con las controversias de los eruditos y académicos.Y lo peor de todo, que la gente de nuestros dias, es propensa a darle credibilidad a los academicos.Ellos, respaldados por sus  credenciales academicas, opinan de diversas maneras y empiezan a permear la opinión pública.

Aca les comparto la opinión de este académico de Cambridge, que no tuvo nada mejor que hacer que ponerse a negar la resurrección de Cristo.

Es un académico de Cambridge e historiador del arte, quien afirmó que la Sábana Santa sí estuvo en contacto con el cuerpo del Señor, pero que fueron los trazos delineados sobre el tejido los que confundieron a los apóstoles, haciéndoles creer que Jesús volvió a la vida y se levantó de su sepulcro.

Mmmmm, que increible,Dios mio,tanto cerebro y con todo lo que cuesta aprender a pensar y este “profesor” pensando en disparates. Hay que tener ganas de opinar.Pero todo sea por la fama que trae hablar de estos temas tan sensibles a la opinión pública,no es cierto?

El sudario de Turin

El Sudario de Turín es sin duda una de las reliquias más controvertidas de la tradición católica, una cuya autenticidad fue especialmente discutida durante el siglo XX, sometiéndolo a los entonces más novedosos procedimientos para constatar su antigüedad con resultados que, al final, no convencieron contundentemente a las partes en disputa ―aunque es mayoritariamente la población confesional la que se inclina por aceptar que el manto efectivamente cubrió el cuerpo de Jesucristo difunto y después resurrecto.

Ahora un académico de Cambridge, el historiador del arte Thomas de Wesselow, vuelve a poner casi literalmente el dedo en la llaga al afirmar que la llamada Sábana Santa sí estuvo en contacto con el cuerpo del Crucificado, pero fueron los trazos delineados sobre el tejido los que confundieron a los apóstoles, haciéndoles creer que Jesús volvió a la vida y se levantó de su sepulcro.

“En aquella época las imágenes tenían una presencia psicológica, se percibían como parte de un plano separado de existencia, como si tuvieran vida en sí misma”, asegura Wesselow, infiriendo de esto que los discípulos de Cristo vieron la imagen sobre el Sudario como el doble viviente de su maestro.

“Piénsate a ti mismo en toda la experiencia de los apóstoles: adentrarte en el sepulcro tres días después de la crucifixión, en la penumbra, y ver esa imagen emergiendo de las prendas funerarias”, plantea el investigador

Publicación de sus presuntas investigaciones

Wesselow, que aceptó ser un entusiasta del Manto de Turín, está por publicar los resultados de una investigación sobre la prenda que le tomó 8 años, después de los cuales puede afirmar que “ha resuelto el enigma” que rodea a una de las pocas pertenencias de Jesús que además de conservarse hasta la fecha, reciben culto y veneración públicas y sancionadas por las autoridades eclesiásticas.

Según el historiador, la mayoría de las hipótesis que se han elaborado en torno a la Sábana Santa son erróneas, incluso la prueba del Carbono-14 que se le practicó en la década de los ochenta. Por el contrario, Wesselow conjetura que la reliquia fue hurtada por los cruzados que saquearon Constantinopla en 1204. Asimismo, afirma que análisis más recientes han probado que la prenda es genuina, entre ellos la evidencia en sus fibras de restos de polen que demuestran que alguna vez estuvo en Israel, una costura idéntica a la de otra prenda del siglo I hallada en Judea y un análisis que supuestamente data su edad en más de 1,300 años.

La defensa de su “hipótesis”

En cuanto a su idea de que la resurrección fue solo un efecto psicológico, una ilusión óptica, cita en su defensa pasajes bíblicos en los que los primeros testigos de la resurrección son incapaces de reconocer al resucitado y, en un sentido más profundo, el dicho inequívoco de san Pablo de que “la resurrección no se trata de cuerpo y sangre”.

Al leer algunos de los libros más radicales sobre Jesús, comenta Craig A Evans, que el descubre que

la pérdida de confianza en la fiabilidad histórica de los evangelios del Nuevo Testamento está muchas veces ocasionada por una fe extraviada y sospechas desorientadas.[1]

Conclución

Creia que el tema de la sabana santa estaba cerrado ya,pero veo que no es tan asi como yo creia. En fin, como opinar no cuesta nada, parece ser, vemos a este catedrático expresar su opinión sobre la resurrección de Cristo. Personalmente,no tengo la menor duda de la resurrección de Jesús. He ido reflexionando y publicando un montón de articulos al respecto que desde diversos puntos de vista, hablan sobre la resurreccion del Señor. Los invito a leerlos (acá)

Aún asi, en los proximos días, continuaré con estos temas que son de edificación y al mismo tiempo, de defensa de nuestra fe historica. Lo peor de todo, que la gente de nuestros dias, está muy propensa a darle credibilidad a los académicos. Ellos, respaldados por sus credenciales academicas, opinan de diversas maneras y empiezan a permear la opinión pública.Sin duda, estos intelectualoides saltan a la fama tapidamente, tras hablar de estos temas tan queridos por la opinión pública.No tiene la menor seriedad este presunto intelectual. Ni teologica y supongo que tampoco cientifica. Son hipocritas,nomas.

La palabra “hipocresía” significa afectación y fingimiento, y aunque la disfracemos con un manto espiritual, no es más que una farsa. Jesús la condenó. Al hablar de los líderes religiosos de su día, dijo: “Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía, porque nada hay encubierto que no haya de descubrirse, ni oculto que no haya de saberse. Por tanto, todo lo que habéis dicho en tinieblas, a la luz se oirá; y lo que habéis hablado al oído en los aposentos, se proclamará en las azoteas” (Luc. 12:1-3).

¿Por qué reprendió Jesús tan duramente a los hipócritas? Porque la hipocresía acusa en los demás lo que excusa en uno mismo, porque dice una cosa y hace otra, porque antepone la popularidad a los principios, como en etsos casos, o porque ama la adulación pero se queda corta en la integridad.

Si tomamos el ejemplo de Pedro, éste predicaba que todos los hombres eran iguales delante de Dios, pero en la práctica era selectivo con las personas. Pablo le confrontó por eso:

  •  “Pero cuando Pedro vino a Antioquía, lo reprendí cara a cara, porque era de condenar, pues antes que llegaran algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que llegaron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión. Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos. Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, [hablé] a Pedro delante de todos” (Gál. 2:11-14).

Dios entiende nuestras debilidades,nuestros erorres,nuestros miedos y nos ayuda a superarlos, pero detesta completamente la hipocresía. Por lo tanto, ¡séamos genuinos! Y no como estos hombres que detrás de su disfraz de científicos o academicos, no son mas que pobres criaturas asustadas por el escepticismo, que no encuentran otra manera de esconder su incredulidad que esconderse detrás de la supuesta erudición para atacar así encubiertamente a la fe cristiana.

Dios nos guarde de estos hombres!!!

Dios lo bendiga mucho. En los proximos dias, procurare responder a este articulo, desde la Biblia y la erudición cristiana.Paz.

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Notas y Fuentes:

[1]  Craig A Evans- El Jesus Deformado,Título del original en inglés: Fabricating Jesús.How Modern Scholars Distort the Gospels © 2006 by InterVarsity Press, Downers Grove, Illinois www.ivpress.com Traducción: Ramón Alfonso Diez Aragón © 2007 by Editorial Sal Terrae Polígono de Raos, Parcela 14-1 39600 Maliaño (Cantabria) Tfno.: 942 369 198 Fax: 942 369 201 sal terrae @ sal terrae. es www.salterrae.es

Ante el Crucificado


Ante el Crucificado

Autor:Paulo Arieu

Revisado y actualizado: 26-03-2013

Introducción

Pagola comparte en un breve artículo, una reflexión sobre las últimas palabras de Jesús en la cruz, antes de morir crucificado. Pero él obvia una palabra-frase, la sexta de las siete palabras que se ponen en boca de Jesús antes de expirar, que es “consumado es”. Desconozco los motivos por los que Pagola hace esto. Sera que quizas no las considera palabras historicas? Será que por estar relacionadas con el dogma de la fe cristiana y la culminación del “Antiguo Pacto” las  omite?

En fin, desconozco las razones por las que este excelente pensador del campo católico, omite esta expresión. Pero aun así, es un breve e interesante articulo que nos llama en semana santa a toda la cristiandad a reflexionar sobre las siete últimas palabras de Cristo.

Ante el crucificado

Detenido por las fuerzas de seguridad del Templo, Jesús no tiene ya duda alguna: el Padre no ha escuchado sus deseos de seguir viviendo; sus discípulos huyen buscando su propia seguridad. Está solo. Sus proyectos se desvanecen. Le espera la ejecución.

El silencio de Jesús durante sus últimas horas es sobrecogedor. Sin embargo, los evangelistas han recogido algunas palabras suyas en la cruz (Lc 22:14–23,56). Son muy breves, pero a las primeras generaciones cristianas les ayudaban a recordar con amor y agradecimiento a Jesús crucificado.

Lucas ha recogido las que dice mientras está siendo crucificado. Entre estremecimientos y gritos de dolor, logra pronunciar unas palabras que descubren lo que hay en su corazón: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. Así es Jesús. Ha pedido a los suyos “amar a sus enemigos” y “rogar por sus perseguidores”. Ahora es él mismo quien muere perdonando. Convierte su crucifixión en perdón.

Esta petición al Padre por los que lo están crucificando es, ante todo, un gesto sublime de compasión y de confianza en el perdón insondable de Dios. Esta es la gran herencia de Jesús a la Humanidad: No desconfiéis nunca de Dios. Su misericordia no tiene fin.

Marcos recoge un grito dramático del crucificado: “¡Dios mío. Dios mío! ¿por qué me has abandonado?”. Estas palabras pronunciadas en medio de la soledad y el abandono más total, son de una sinceridad abrumadora. Jesús siente que su Padre querido lo está abandonando. ¿Por qué? Jesús se queja de su silencio. ¿Dónde está? ¿Por qué se calla?

Este grito de Jesús, identificado con todas las víctimas de la historia, pidiendo a Dios alguna explicación a tanta injusticia, abandono y sufrimiento, queda en labios del crucificado reclamando una respuesta de Dios más allá de la muerte: Dios nuestro, ¿por qué nos abandonas? ¿no vas a responder nunca a los gritos y quejidos de los inocentes?

Lucas recoge una última palabra de Jesús. A pesar de su angustia mortal, Jesús mantiene hasta el final su confianza en el Padre. Sus palabras son ahora casi un susurro: “Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu”. Nada ni nadie lo ha podido separar de él. El Padre ha estado animando con su espíritu toda su vida. Terminada su misión, Jesús lo deja todo en sus manos. El Padre romperá su silencio y lo resucitará.

Cristo es la oveja perfecta que es entregada en propiciacion por nuestros pecados en la cruz.La palabra oveja, es muy utilizada a lo largo de toda la biblia, desde Genesis hasta apocalipsis. 270 veces se traduce en la RV 1960 utilizando la palabra oveja, en toda la biblia.

En los 4 evangelios sinópticos unas 33 veces

a) Mateo 12 veces
b) Marcos 2 veces
c) Lucas 3 veces
d) Juan 18 veces

En las epistolas
a) Pablo en romanos 1 vez
b) Hebreos 2 veces
c) Pedro en I Pe. 1 vez

Apocalipsis
a) En Ap. 1 vez

Las últimas palabras de un mendigo

En los últimos momentos de la vida de Martin Lutero, el gran reformador alemán, su amigo Justus Jonas le preguntó a Lutero: “¿Quieres morir afirmando la posición en Cristo y la doctrina que has enseñado?” Él respondió enfáticamente: “¡Sí!” Fueron las últimas palabras de Lutero: “Somos mendigos. Esto es verdad.”

“Somos mendigos. Esto es verdad.” —Martin Lutero [1]

Grandes y humildes palabras que nos ponen a pensar esta gran verdad.Somos mendigos de Cristo, mendigos de su reino, de su amor, de sus palabras.De su obra en la cruz.

Conclución

Es tan evidente en nuestros días, durante el tiempo de Semana Santa. El desinterés por la Obra Redentora de JESUCRISTO en la Cruz del Calvario, presenta muchos peligros para el Cristianismo. Es en la ignorancia doctrinal donde se comenten los grandes errores, y, es una manera para que los creyentes inmaduros o podríamos decir: indoctos en la doctrina, caigan presa del error, o aún de los grupos sectarios.

Y Pagola,como siempre, nos dió una sencilla pero linda reflexión. Aunque lamento que falta esa frase tan llena de dolor que  Cristo gritó, expresando así su abandono del Padre y el cumplimiento de su misión: “teletestai”.[0] Y su muerte inmediata, la que Cristo “gustaria” por amor a nosotros.Y el ruido notorio del velo del templo que se razgó.

Pero Pagola si contempló el grito anterior, no menos desgarrador.

“¡Dios mío. Dios mío! ¿por qué me has abandonado?”. Estas palabras pronunciadas en medio de la soledad y el abandono más total, son de una sinceridad abrumadora. Jesús siente que su Padre querido lo está abandonando. ¿Por qué? Jesús se queja de su silencio. ¿Dónde está? ¿Por qué se calla?

Esta semana santa, vamos a celebrar en nuestras comunidades cristianas la Pasión y la Muerte del Señor. También podremos meditar en silencio ante Jesús crucificado ahondando en las palabras que él mismo pronunció durante su agonía. Junto con todos los cristianos pertenecientes al cuerpo de Cristo esperamos ver la pasión del Señor como una oportunidad de reflexionar sobre su sufrimiento vicario de Cristo en la cruz. Cristo moriría en la cruz, instantes después. Y sus restos humanos, serían noblemente sepultados en la tumba de José de Arimatea, hasta el momento de su resurrección. Luego, ascendería a los cielos, para sentarse a la diestra del Padre.

Lutero fue sepultado, apropiadamente, en la iglesia del castillo de Wittenberg. Esta fue la misma iglesia donde, veintinueve años antes, había clavado sus noventa y cinco tesis. Lutero fue sepultado, apropiadamente, en la iglesia del castillo de Wittenberg. Esta fue la misma iglesia donde, veintinueve años antes, había clavado sus noventa y cinco tesis. Su lugar de descanso final fue inmediatamente debajo del púlpito, donde tantas veces se levantó para predicar la Palabra.

Cristo resucitó, su tumba esta vacia. Pero Lutero murió, fue enterrado,mas nunca mas revivió, hasta que en el último día, al sonar de la trompeta, Cristo, que es Dios, lo resucite para darle su corona de vida.

  • “Consumado es”

Estudiemos tambien los dogmas de nuestra fe, relacionados con Cristo. Un dogma podría definirse como una doctrina derivada de la Escritura, oficialmente definida por la Iglesia, y declarada que está fundamentada en la autoridad divina. Esta definición, en parte nombra y en parte sugiere sus características. Su contenido es derivado de la Palabra de Dios y es, por lo tanto, autoritativo.  No es una mera repetición de lo que se encuentra en la Escritura, sino que es el fruto de una reflexión dogmática. Y es oficialmente definido por un cuerpo eclesiástico competente y declarado que se fundamenta en la autoridad divina. El dogma tiene significación social, porque es la expresión, no de un solo individuo, sino de una codcomunidad. Y tiene valor tradicional, puesto que transmite a las futuras generaciones las preciosas posesiones de la Iglesia. En la Historia del Dogma, vemos a la iglesia alcanzando una mayor comprensión cada vez mayor de las riquezas de la verdad divina bajo la guía del Espíritu Santo, consciente de su alta prerrogativa de ser el pilar y fundamento de la verdad, y comprometida en la defensa de la fe que una vez fuera entregada a los santos.

Es en la ignorancia doctrinal donde se comenten los grandes errores, y, es una manera para que los creyentes inmaduros o podríamos decir: indoctos en la doctrina, caigan presa del error, o aún de los grupos sectarios. Volvamos a la biblia, volvamos a la reforma protestante donde los cristianos leian la biblia y conocian doctrina. Fue el tiempo en que incluso paises enteros aprendieron a leer para poder comprender y aprovechar la biblia.

Dios le bendiga y un fuerte abrazo. Volvamos a la biblia,volvamos a la reforma protestante donde los cristianos leían la biblia y conocían de doctrina a través de los catecismos.Fue el tiempo en que incluso paises enteros aprendieron a leer para poder leer la biblia. Paz.

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Fuentes consultadas:

0 https://elteologillo.wordpress.com/2013/03/20/consumado-es-parte-1-introduccion/

https://elteologillo.wordpress.com/2013/03/19/las-ultimas-palabras-de-martin-lutero/

Magdalena, primer discípulo testigo de la resurrección


Magdalena, primer discipulo testigo de la resurrección

Autor:Paulo Arieu

Revisado: 25-06-2013

Introducción:

La divinización supersticiosa de María la madre de Jesús según su humanidad y de María Magdalena, su principal discípula femenina, nos muestran que estos personajes existieron de verdad. Sin la existencia real de Jesús, sus testimonios nada podrían decirnos a nosotros. Margaret Starbird, autora del libro que inspiró la famosa película del Codigo Da Vinci, escribió que

“También he encontrado obras de arte muy dispersas que dan fe de las interesantes creencias que tenían en la Edad Media sobre la enorme importancia de María Magdalena. En altares que contienen un grupo de estatuas reunidas en torno a la figura de Cristo en el Sepulcro, María Magdalena, la gran María, a veces aparece una cabeza mas alta que las demás mujeres que componen la escena. En otras respresentaciones interesantes, aparece envuelta en su cabello en el centro de un grupo con los doce apóstoles, también aqui mucho mas alta que cualquiera de ellos. En ocaciones se la representa, también envuelta en su espléndido cabello, subiendo al cielo, una doctrina que apunta a los privilegios de la divinidad que suelen reservar a la madre de Dios, pero que muchas veces se atribuían también a la Magdalena en la leyenda medieval. Algunas de estas obras de arte se conservan en museos de Francia y Alemania, y otras en iglesias poco conocidas.”[25]

Mario Benedetti decia que

“Yo no sé si Dios existe, pero si existe, sé que no le va a molestar mi duda”. [16]

Si,Dios existe, claro que si,don Mario,claro que si, y El comprende nuestras dudas. Pero cada ser humano es responsable de resolver sus dudas. Dios comprende nuestras dudas siempre y cuando nuestras dudas sean resueltas y no acaben con destruir nuestra fe. Es por este motivo, como decía José Ortega y Gasset,

“Lo menos que podemos hacer, en servicio de algo, es comprenderlo.”. [0]

Asi que,teniendo en mente esta maxima de este gran educador,  es que reflexionaremos sobre la experiencia de Maria Magdalena en relación a la resurrección de Jesús para poder comprender mejor que es lo acontecido en aquel momento.

Jesusyunamujer

Origen de Magdalena

Magdala era una ciudad industrializada donde se empezaba a comercializar el pescado seco y tenía mucha influencia griega. Pertenecía a la parte de Galilea. En Palestina había dos partes, la de Galilea, que era la más abierta porque tenía influencias griegas, había más movimiento de gente que pasaba de otros lugares. Luego estaba la región de Judea que era mucho más cerrada, que era la parte del templo, de Jerusalén, de los sacerdotes, de los escribas, de la ley, era la parte conservadora donde la mujer no podía salir de casa, era prácticamente un instrumento del hombre, no podía estudiar, no podía leer la Biblia. Las mujeres de Galilea eran más abiertas. María pertenecía a Galilea y a esta ciudad de Magdala y los evangelios han querido que quedase claro de donde era, dándole un protagonismo que normalmente no se daba a las mujeres. Pensemos que las mujeres en el tiempo de Jesús no podían ser ni testigos creíbles en un juicio, no tenían credibilidad ninguna.[26]

El Señor ha Resucitado

Había transcurrido lentamente la noche del primer día de la semana. Había llegado la hora más sombría, precisamente antes del amanecer. Cristo estaba todavía preso en su estrecha tumba. La gran piedra estaba en su lugar; el sello romano no había sido roto; los guardias romanos seguían velando. Y había vigilantes invisibles. Huestes de malos ángeles se cernían sobre el lugar. Si hubiese sido posible, el príncipe de las tinieblas, con su ejército apóstata, habría mantenido para siempre sellada la tumba que guardaba al Hijo de Dios. Pero un ejército celestial rodeaba al sepulcro. Ángeles excelsos en fortaleza guardaban la tumba, y esperaban para dar la bienvenida al Príncipe de la vida.

“Y he aquí que fue hecho un gran terremoto; porque un ángel del Señor descendió del cielo.”(Mat.28:2) Revestido con la panoplia de Dios, este ángel dejó los atrios celestiales. Los resplandecientes rayos de la gloria de Dios le precedieron e iluminaron su senda. “Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve. Y de miedo de él los guardas se asombraron, y fueron vueltos como muertos.” (Mat.28:3-4) ¿Dónde está, sacerdotes y príncipes, el poder de vuestra guardia? –Valientes soldados que nunca habían tenido miedo al poder humano son ahora como cautivos tomados sin espada ni lanza.

El rostro que miran no es el rostro de un guerrero mortal; es la faz del más poderoso ángel de la hueste del Señor. Este mensajero es el que ocupa la posición de la cual cayó Satanás. Es aquel que en las colinas de Belén proclamó el nacimiento de Cristo. La tierra tiembla al acercarse, huyen las huestes de las tinieblas y, mientras hace rodar la piedra, el cielo parece haber bajado a la tierra. Los soldados le ven quitar la piedra como si fuese un canto rodado, y le oyen clamar: “Hijo de Dios, sal fuera; tu Padre te llama”. Ven a Jesús salir de la tumba, y le oyen proclamar sobre el sepulcro abierto: “Yo soy la resurrección y la vida.”(Jn.11:25). Mientras sale con majestad y gloria, la hueste angélica se postra en adoración delante del Redentor y le da la bienvenida con cantos de alabanza.

Un terremoto señaló la hora en que Cristo depuso su vida, y otro terremoto indicó el momento en que triunfante la volvió a tomar. El que había vencido la muerte y el sepulcro salió de la tumba con el paso de un vencedor, entre el bamboleo de la tierra, el fulgor del relámpago y el rugido del trueno. Cuando vuelva de nuevo a la tierra, sacudirá “no solamente la tierra, mas aun el cielo.(Heb.12:26)Temblará la tierra vacilando como un borracho, y será removida como una choza.” (Is.24:20) ,”Plegarse han los cielos como un libro;”(Is.34;4) ,”los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella están serán quemadas.”(2 Pe.3:10), “Mas Jehová será la esperanza de su pueblo, y la fortaleza de los hijos de Israel.”(Joel 3:16)

Al morir Jesús, los soldados habían visto la tierra envuelta en tinieblas al mediodía; pero en ocasión de la resurrección vieron el resplandor de los ángeles iluminar la noche, y oyeron a los habitantes del cielo cantar con grande gozo y triunfo: ¡Has vencido a Satanás y las potestades de las tinieblas; has absorbido la muerte por la victoria! Cristo surgió de la tumba glorificado, y la guardia romana lo contempló. Sus ojos quedaron clavados en el rostro de Aquel de quien se habían burlado tan recientemente.

En este ser glorificado, contemplaron al prisionero a quien habían visto en el tribunal, a Aquel para quien habían trenzado una corona de espinas. Era el que había estado sinofrecer resistencia delante de Pilato y de Herodes, Aquel cuyo cuerpo había sido lacerado por el cruel látigo, Aquel a quien habían clavado en la cruz, hacia quien los sacerdotes y príncipes, llenos de satisfacción propia, habían sacudido la cabeza diciendo: “A otros salvó, a sí mismo no puede salvar.” (Mat.27:42,Mar.15:31). Era Aquel que había sido puesto en la tumba nueva de José.

El decreto del Cielo había librado al cautivo. Montañas acumuladas sobre montañas y encima de su sepulcro, no podrían haberle impedido salir. Al ver a los ángeles y al glorificado Salvador, los guardias romanos se habían desmayado y caído como muertos. Cuando el séquito celestial quedó oculto de su vista, se levantaron y tan prestamente como los podían llevar sus temblorosos miembros se encaminaron hacia la puerta del jardín. Tambaleándose como borrachos, se dirigieron apresuradamente a la ciudad contando las nuevas maravillosas a cuantos encontraban.

Iban adonde estaba Pilato, pero su informe fue llevado a las autoridades judías, y los sumos sacerdotes y príncipes ordenaron que fuesen traídos primero a su presencia. Estos soldados ofrecían una extraña apariencia. Temblorosos de miedo, con los rostros pálidos, daban testimonio de la resurrección de Cristo. Contaron todo como lo hablan visto; no habían tenido tiempo para pensar ni para decir otra cosa que la verdad. Con dolorosa entonación dijeron: Fue el Hijo de Dios quien fue crucificado; hemos oído a un ángel proclamarle Majestad del cielo, Rey de gloria.

Los rostros de los sacerdotes parecían como de muertos. Caifás procuró hablar. Sus labios se movieron, pero no expresaron sonido alguno. Los soldados estaban por abandonar la sala del concilio, cuando una voz los detuvo. Caifás había recobrado por fin el habla. M.Elena G. de White, en su libro sobre el Señor, escribe en modo de paráfrasis, la secuencia de lo tramado por los fariseos respecto al cuerpo del Maestro,basado en los pasajes biblicos de Mat.28:11-15.LBLA.

Esperad, esperad, –exclamó.– No digáis a nadie lo que habéis visto. Un informe mentiroso fue puesto entonces en boca de los soldados. “Decid –ordenaron los sacerdotes:– Sus discípulos vinieron de noche, y le hurtaron, durmiendo nosotros. En esto los sacerdotes se excedieron. ¿Cómo podían los soldados decir que mientras dormían los discípulos habían robado el cuerpo? Si estaban dormidos, ¿cómo podían saberlo? Y si los discípulos hubiesen sido culpables de haber robado el cuerpo de Cristo, ¿no habrían tratado primero los sacerdotes de condenarlos? O si los centinelas se hubiesen dormido al lado de la tumba, ¿no habrían sido los sacerdotes los primeros en acusarlos ante Pilato? [11]

Los soldados se quedaron horrorizados al pensar en atraer sobre sí mismos la acusación de dormir en su puesto. Era un delito punible de muerte. ¿Debían dar falso testimonio, engañar al pueblo y hacer peligrar su propia vida? ¿Acaso no habían cumplido su penosa vela con alerta vigilancia? ¿Cómo podrían soportar el juicio, aun por el dinero, si se perjuraban?

A fin de acallar el testimonio que temían, los sacerdotes prometieron asegurar la vida de la guardia diciendo que Pilato no deseaba más que ellos que circulase un informe tal. Los soldados romanos vendieron su integridad a los judíos por dinero. Comparecieron delante de los sacerdotes cargados con muy sorprendente mensaje de verdad; salieron con una carga de dinero, y en sus lenguas un informe mentiroso fraguado para ellos por los sacerdotes.

Mientras tanto la noticia de la resurrección de Cristo había sido llevada a Pilato. Aunque Pilato era responsable por haber entregado a Cristo a la muerte, se había quedado comparativamente despreocupado. Aunque había condenado de muy mala gana al Salvador y con un sentimiento de compasión, no había sentido hasta ahora ninguna verdadera contrición. Con terror se encerró entonces en su casa, resuelto a no ver a nadie. Pero los sacerdotes penetraron hasta su presencia, contaron la historia que habían inventado y le instaron a pasar por alto la negligencia que habían tenido los centinelas con su deber.

Pero antes de consentir en esto, él interrogó en privado a los guardias. Estos, temiendo por su seguridad, no se atrevieron a ocultar nada, y Pilato obtuvo de ellos un relato de todo lo que había sucedido. No llevó el asunto más adelante, pero desde entonces no hubo más paz para él. Cuando Jesús estuvo en el sepulcro, Satanás triunfó. Se atrevió a esperar que el Salvador no resucitase. Exigió el cuerpo del Señor, y puso su guardia en derredor de la tumba procurando retener a Cristo preso. Se airó acerbamente cuando sus ángeles huyeron al acercarse el mensajero celestial. Cuando vio a Cristo salir triunfante, supo que su reino acabaría y que él habría de morir finalmente.

Hace años, LeBec y Barbet concluyeron que una persona colgada por sus brazos sobre la cabeza se sofocaría en cuestión de minutos, debido a la incapacidad de los pulmones de expandirse y contraerse en tal posición. Adicionalmente, el radiólogo austriaco, Hermann Moedder, experimentando con estudiantes de medicina en los años 40, colgándoles por sus muñecas con las manos directamente sobre sus cabezas. En los primeros minutos, los estudiantes se pusieron pálidos, su capacidad pulmonar se redujo de 5.2 a 1.5 litros, les bajó la presión arterial y el pulso les aumentó. Moedder concluyó que la incapacidad para respirar ocurriría aproximadamente en unos seis minutos si no se les permitía ubicarse de pies y descansar. Lo mismo aplicaría en el caso de Cristo, SI a él lo hubiese sido fijado en un madero como lo pinta la Watchtower, colgado de las manos directamente sobre su cabeza. Él se hubiese sofocado en cuestión de minutos. No obstante, Zugibe, descubrió que si los estudiantes eran colgados con los brazos extendidos hacia los lados en un ángulo de 60 a 70 grados, ellos no tendrían ningún problema respirando durante muchas horas. Siendo que Luc. 23:44 y Mat. 27:45-46, muestra que Cristo estuvo en la cruz durante aproximadamente tres horas, la evidencia apunta nuevamente a una muerte en una cruz tradicional.

Zugibe llevó a cabo sus experimentos usando varios voluntarios que estaban dispuestos a probar colgarse de una cruz con varias variaciones, a ninguno se le requería mutilarse su carne o recibir daño corporal. Se usaron guantes de cuero especiales para atarles las manos a la cruz. Para demostrar que un clavo a través de la mano podía sostener varios cientos de libras, Zugibe, en otro experimento, utilizó brazos de cadáveres frescos, clavándolos en la palma de las manos en dos lugares distintos (vea la ilustración) y suspendiendo pesas de los brazos (¡un experimento bastante morboso, por decir lo mínimo!).¿Si Jesús no murió de asfixia, entonces cuál fue su causa de muerte?

Repasemos los eventos del día que Cristo murió.Primero, Jesús experimentó pérdida en el volumen de su sangre de parte de ambos, transpiración y el sudar la sangre, debido a su angustia mental. Después de ser arrestado, él fue azotado con un látigo de cuero que tenía pedazos de metal o astillas de huesos en los extremos. Según las puntas penetraron la piel traumatizaron los nervios, los músculos y su epidermis. Le sobrevendría entonces el estremecerse con agotamiento, sudar severamente, y las convulsiones. Mucho del fluido corporal se perdería. Incluso antes de subirlo a la cruz, Jesús ya pudo haber entrado en un estado de choque de postración nerviosa tresnal, por haber sido azotado, la irritación de los nervios y del cuero cabelludo debido a la corona de espinas, y el ser golpeado por tiempo prolongado en diferentes ocasiones.Finalmente, a él se le clavó en la cruz con clavos de hierro enormes, que eran cuadrados a través de ambas manos, así como sus pies. El daño a los nervios le trajo un dolor increíble, agregándole un choque de postración nerviosa y pérdida de agua. Por un período de más de tres horas, cada movimiento ligero le habría traído un dolor ins1oportable. La muerte sería el resultado de un choque extremo de postración nerviosa debido a una combinación de agotamiento, dolor y pérdida de sangre.El área entre el “Grande” y “Semilunar” y entre el “Trapezoide” y “Grande” puede sostener varios cientos de libras cuando una clavo se introduce en este lugar preciso.

Al dar muerte a Cristo, los sacerdotes se habían hecho instrumentos de Satanás. Ahora estaban enteramente en su poder. Estaban enredados en una trampa de la cual no veían otra salida que la continuación de su guerra contra Cristo. Cuando oyeron la nueva de su resurrección, temieron la ira del pueblo. Sintieron que su propia vida estaba en peligro. Su única esperanza consistía en probar que Cristo había sido un impostor y negar que hubiese resucitado. Sobornaron a los soldados y obtuvieron el silencio de Pilato.

Difundieron sus informes mentirosos lejos y cerca. Pero había testigos a quienes no podían acallar. Muchos habían oído el testimonio de los soldados en cuanto a la resurrección de Cristo. Y ciertos muertos que salieron con Cristo aparecieron a muchos y declararon que había resucitado. Fueron comunicados a los sacerdotes informes de personas que habían visto a esos resucitados y oído su testimonio. Los sacerdotes y príncipes estaban en continuo temor, no fuese que mientras andaban por las calles, o en la intimidad de sus hogares, se encontrasen frente a frente con Cristo.

Sentían que no había seguridad para ellos. Los cerrojos y las trancas ofrecerían muy poca protección contra el Hijo de Dios. De día y de noche, esta terrible escena del tribunal en que habían clamado: “Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos” (Mat.27:25) estaba delante de ellos. Nunca más se habría de desvanecer de su espíritu el recuerdo de esa escena. Nunca más volvería sus almohadas el sueño apacible. Cuando la voz del poderoso ángel fue oída junto a la tumba de Cristo, diciendo: “Tu Padre te llama” [12], el Salvador salió de la tumba por la vida que había en él. Quedó probada la verdad de sus palabras: “Yo pongo mi vida, para volverla a tomar. … Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar.”(Jn.10:17) Entonces se cumplió la profecía que había hecho a los sacerdotes y príncipes: “Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.”(Jn.2:19)

Sobre la tumba abierta de José, Cristo había proclamado triunfante: “Yo soy la resurrección y la vida.”(Jn.11:25). Únicamente la Divinidad podía pronunciar estas palabras. Todos los seres creados viven por la voluntad y el poder de Dios. Son receptores dependientes de la vida de Dios. Desde el más sublime serafín hasta el ser animado mas humilde, todos son renovados por la Fuente de la vida. Unicamente el que es uno con Dios podía decir: Tengo poder para poner mi vida, y tengo poder para tornarla de nuevo.

En su divinidad, Cristo poseía el poder de quebrar las ligaduras de la muerte. Cristo resucitó de entre los muertos como primicia de aquellos que dormían. Estaba representado por la gavilla agitada, y su resurrección se realizó en el mismo día en que esa gavilla era presentada delante del Señor. Durante más de mil años, se había realizado esa ceremonia simbólica. Se juntaban las primeras espigas de grano maduro de los campos de la mies, y cuando la gente subía a Jerusalén para la Pascua, se agitaba la gavilla de primicias como ofrenda de agradecimiento delante de Jehová.

No podía ponerse la hoz a la mies para juntarla en gavillas antes que esa ofrenda fuese presentada. La gavilla dedicada a Dios representaba la mies. Así también Cristo, las primicias, representaba la gran mies espiritual que ha de ser juntada para el reino de Dios. Su resurrección es símbolo y garantía de la resurrección de todos los justos muertos. “Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con él a los que durmieron en Jesús.”(I Tes. 4:14)

Al resucitar Cristo, sacó de la tumba una multitud de cautivos. El terremoto ocurrido en ocasión de su muerte había abierto sus tumbas, y cuando él resucitó salieron con él. Eran aquellos que habían sido colaboradores con Dios y que, a costa de su vida, habían dado testimonio de la verdad. Ahora iban a ser testigos de Aquel que los había resucitado. Durante su ministerio, Jesús había dado la vida a algunos muertos. Había resucitado al hijo de la viuda de Naín, a la hija del príncipe y a Lázaro. Pero éstos no fueron revestidos de inmortalidad. Después de haber sido resucitados, estaban todavía sujetos a la muerte.

Pero los que salieron de la tumba en ocasión de la resurrección de Cristo fueron resucitados para vida eterna. Ascendieron con él como trofeos de su victoria sobre la muerte y el sepulcro. Estos, dijo Cristo, no son ya cautivos de Satanás; los he redimido. Los he traído de la tumba como primicias de mi poder, para que estén conmigo donde yo esté y no vean nunca más la muerte ni experimenten dolor. Estos entraron en la ciudad y aparecieron a muchos declarando: Cristo ha resucitado de los muertos, y nosotros hemos resucitado con él.

Así fue inmortalizada la sagrada verdad de la resurrección. Los santos resucitados atestiguaron la verdad de las palabras: “Tus muertos vivirán; junto con mi cuerpo muerto resucitarán.”(Is.26:19) Su resurrección ilustró el cumplimiento de la profecía: “¡Despertad y cantad, moradores del polvo! porque tu rocío, cual rocío de hortalizas; y la tierra echará los muertos.” (Is.26:19 RV 1873) Para el creyente, Cristo es la resurrección y la vida. En nuestro Salvador, la vida que se había perdido por el pecado es restaurada; porque él tiene vida en sí mismo para vivificar a quienes él quiera.[13]

Está investido con el derecho de dar la inmortalidad. La vida que él depuso en la humanidad, la vuelve a tomar y la da a la humanidad. “Yo he venido -dijo- para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”(Jn.10:10)

San Juan ubica la vida, o la vida eterna, en el centro de las enseñanzas de Jesús. Mientras que los sinópticos utilizan “el reino de los cielos” o “el reino de Dios” como centro de la revelación dada en la persona y el ministerio de Jesús, san Juan enfatiza en la vida o en la vida eterna. Sin embargo, esta palabra zoé / zoé aiônios (utilizada al menos en treinta y cinco oportunidades) no es fácil de definir. La vida aquí no es lo contrario a la muerte. Es eso, pero también es más que eso. San Juan con frecuencia, se refiere a la vida, como una cualidad especial de la relación que Jesús establece entre Dios y la humanidad. Ser y existir a través del único Dios verdadero, ser y continuar a través del Hijo que nos precede y nos sustenta en esta relación más profunda con Dios. A la luz de la misión de Jesús, el enviado del Padre para dar la Vida, encontramos también nuestra propia misión: hemos sido llamados a la vida, a tenerla en abundancia y como tesoro que hay que comunicar. Subrayo el hecho de que “hemos sido llamados” [20]

  • «No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero» (Jn. 16:16).

Es interesante que Jesús escoja justamente la palabra “vida” para describir el objeto de su misión.“Vida” que es el término que expresa lo que el hombre no quiere perder bajo ningún concepto, lo que constituye su aspiración, su deseo, su esperanza; que resume de forma tan completa las mayores aspiraciones del ser humano, la suma de los bienes deseados y al mismo tiempo aquello que los hace posibles, accesibles, duraderos. Jesús sabe que nuestra historia está marcada por una fatigosa y dramática búsqueda de algo o alguien que sea capaz de liberarnos de la muerte y de asegurarnos la vida; sabe que nuestra existencia conoce momentos de crisis y de cansancio, de desilusión y de oscuridad. Se nos ha enseñando que el hombre “tiene vocación de eternidad”, y Jesús, el misionero del Padre, ha venido justamente para dar respuesta definitiva al deseo de vida y de infinito que el Padre Celestial, creándonos, ha inscrito en nuestro ser.[21]

  • “El que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed: mas el agua que yo le daré, será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.” (Jn.4:14)

Jesús ha salido al encuentro de los hombres, ha curado a enfermos y a los que sufren, ha liberado a endemoniados y resucitado a muertos. Se ha entregado a sí mismo en la cruz y ha resucitado, manifestándose de esta forma como el Señor de la vida: autor y fuente de la vida inmortal. La experiencia cotidiana nos enseña que la vida está marcada por el pecado y amenazada por la muerte, a pesar de la sed de bondad que late en nuestro corazón y del deseo de vida que recorre nuestros miembros. Por poco que estemos atentos a nosotros mismos y a las situaciones que la existencia nos presenta, descubrimos que todo dentro de nosotros nos empuja más allá de nosotros mismos, todo nos invita a superar la tentación de la superficialidad o de la desesperación. Es entonces cuando el ser humano está llamado a hacerse discípulo de aquel Otro que lo transciende infinitamente, para entrar finalmente en la vida eterna. Nosotros solos no podremos realizar aquello para lo que hemos sido creados. En nosotros hay una promesa, pero nos descubrimos impotentes para realizarla.

  • “El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero.”(Jn.6:54)

Sin embargo, el Hijo de Dios, que vino entre los hombres, dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn 14:6). Según una sugestiva expresión de san Agustín, Cristo

“ha querido crear un lugar donde cada hombre pueda encontrar la vida verdadera”. Este “lugar” es su Cuerpo y su Espíritu, en el que toda la realidad humana, redimida y perdonada, se renueva y diviniza. [22]

Para el creyente, la muerte es asunto trivial. Cristo habla de ella como si fuera de poca importancia. “El que guardaré mi palabra, no verá muerte para siempre,”(Jn. 8:51) “…no gustará muerte para siempre.” (Jn.8:52) Para el cristiano, la muerte es tan sólo un sueño, un momento de silencio y tinieblas. La vida está oculta con Cristo en Dios y “cuando Cristo, vuestra vida, se manifestare, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.” (Col.3:4)

En el misterio de su cruz y de su resurrección, Cristo ha destruido la muerte y el pecado, ha abolido la distancia infinita que existía entre cada hombre y la vida nueva en él. Cristo realiza todo esto donando su Espíritu, dador de vida, en los sacramentos; particularmente en el bautismo, singo cristiano que hace de la existencia recibida de los padres, frágil y destinada a la muerte, un camino hacia la eternidad; en el sacramento de la penitencia que renueva continuamente la vida divina gracias al perdón de los pecados; en la Cena del Señor “pan de vida” (cf. Jn 6:35), que alimenta a los “vivos” y hace firmes sus pasos en la peregrinación terrena, hasta poder llegar a decir con el apóstol san Pablo: “Yo vivo, pero no yo, sino que es Cristo quien vive en mí ” (Gal. 2:20). La vida nueva, don del Señor resucitado, se irradia después a todos los ámbitos de la experiencia humana: en la familia, en la escuela, en el trabajo, en las actividades de todos los días y en el tiempo libre. La vida nueva comienza a florecer aquí y ahora. Signo de su presencia y de su crecimiento es e lamor de Cristo, que supera a toda experiencia humana.

“Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida”, (I Jn.3:14a) afirma san Juan,“porque amamos a nuestros hermanos ” (1 Jn. 3:14b) con un amor de obra y en verdad. La vida florece en el don de sí a los otros, según la vocación de cada uno: en el sacerdocio ministerial, en la virginidad consagrada, en el matrimonio, de modo que todos puedan, con actitud solidaria, compartir los dones recibidos, sobre todo con los pobres y los necesitados.

La voz que clamó desde la cruz: “Consumado es,”(Jn.19:30) fue oída entre los muertos. Atravesó las paredes de los sepulcros y ordenó a los que dormían que se levantasen. Así sucederá cuando la voz de Cristo sea oída desde el cielo. Esa voz penetrará en las tumbas y abrirá los sepulcros, y los muertos en Cristo resucitarán. En ocasión de la resurrección de Cristo, unas pocas tumbas fueron abiertas; pero en su segunda venida, todos los preciosos muertos oirán su voz y surgirán a una vida gloriosa e inmortal. El mismo poder que resucitó a Cristo de los muertos resucitará a su iglesia y la glorificará con él, por encima de todos los principados y potestades, por encima de todo nombre que se nombra, no solamente en este mundo, sino también en el mundo venidero.

Primer testigo

María Magdalena, su discípula, quizas la favorita entre las jóvences discípulas, estuvo junto a la cruz y le siguió hasta el sepulcro. María fue la primera en ir a la tumba después de su resurrección. Fue María la primera que proclamó al Salvador resucitado. “¿Por qué Lloras?”, le preguntó Jesús a Maria Magdalena (Jn.20:13-16)

Las mujeres que habían estado al lado de la cruz de Cristo esperaron velando que transcurriesen las horas del sábado. El primer día de la semana, muy temprano, se dirigieron a la tumba llevando consigo especias preciosas para ungir el cuerpo del Salvador. No pensaban que resucitaría. El sol de su esperanza se había puesto, y había anochecido en sus corazones.

Mientras andaban, relataban las obras de misericordia de Cristo y sus palabras de consuelo. Pero no recordaban sus palabras: ” Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Jn.14:3). Ignorando lo que estaba sucediendo se acercaron al huerto diciendo mientras andaban: “¿Quién nos revolverá la piedra de la puerta del sepulcro?”(Mar.16:3) Sabían que no podrían mover la piedra, pero ellas seguían igual adelante.

Y he aquí, los cielos resplandecieron de repente con una gloria que no provenía del sol naciente. La tierra tembló. Vieron que la gran piedra había sido apartada. El sepulcro estaba vacío. Las mujeres no habían venido todas a la tumba desde la misma dirección. María Magdalena fue la primera en llegar al lugar; y al ver que la piedra había sido sacada, se fue presurosa para contarlo a los discípulos. Mientras tanto, llegaron las otras mujeres. Una luz resplandecía en derredor de la turba, pero el cuerpo de Jesús no estaba allí.

Mientras se demoraban en el lugar, vieron de repente que no estaban solas. Un joven vestido de ropas resplandecientes estaba sentado al lado de la tumba. Era el ángel que había apartado la piedra. Había tomado el disfraz de la humanidad, a fin de no alarmar a estas personas que amaban a Jesús. Sin embargo, brillaba todavía en derredor de él la gloria celestial, y las mujeres temieron. Se dieron vuelta para huir, pero las palabras del ángel detuvieron sus pasos.

  • “No temáis vosotras –les dijo;– porque yo sé que buscáis a Jesús, que fue crucificado. No está aquí; porque ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor. E id presto, decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos.” (Mat.28:5-7a)

Volvieron a mirar al interior del sepulcro y volvieron a oír las nuevas maravillosas. Otro ángel en forma humana estaba allí, y les dijo: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, mas ha resucitado: acordaos de lo que os habló,cuando aun estaba en Galilea, diciendo: Es menester que el Hijo del hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día.”(Mar.16:1-8;Lc.24:1-12;Mat.28:1-10)

¡Ha resucitado, ha resucitado! Las mujeres repiten las palabras vez tras vez. Ya no necesitan las especias para ungirle. El Salvador está vivo, y no muerto. Recuerdan ahora que cuando hablaba de su muerte, les dijo que resucitaría. ¡Qué día es éste para el mundo! Prestamente, las mujeres se apartaron del sepulcro y “con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos.”

María no había oído las buenas noticias. Ella fue a Pedro y a Juan con el triste mensaje: “Han llevado al Señor del sepulcro, y no sabemos dónde le han puesto.” (Jn.20:2) Los discípulos se apresuraron a ir a la tumba, y la encontraron como había dicho María. Vieron los lienzos y el sudario, pero no hallaron a su Señor. Sin embargo, había allí un testimonio de que había resucitado. Los lienzos mortuorios no habían sido arrojados con negligencia a un lado, sino cuidadosamente doblados, cada uno en un lugar adecuado. Juan “vio, y creyó.” (Jn.20:8)

No comprendía todavía la escritura que afirmaba que Cristo debía resucitar de los muertos, pero recordó las palabras con que el Salvador había predicho su resurrección. Cristo mismo había colocado esos lienzos mortuorios con tanto cuidado. Cuando el poderoso ángel bajó a la tumba, se le unió otro, quien, con sus acompañantes, había estado guardando el cuerpo del Señor. Cuando el ángel del cielo apartó la piedra, el otro entró en la tumba y desató las envolturas que rodeaban el cuerpo de Jesús. Pero fue la mano del Salvador la que dobló cada una de ellas y la puso en su lugar. A la vista de Aquel que guía tanto a la estrella como al átomo, no hay nada sin importancia. Se ven orden y perfección en toda su obra.

María había seguido a Juan y a Pedro a la tumba; cuando volvieron a Jerusalén, ella quedó. Mientras miraba al interior de la tumba vacía, el pesar llenaba su corazón. Mirando hacia adentro, vio a los dos ángeles, el uno a la cabeza y el otro a los pies de donde había yacido Jesús. “Mujer, ¿por qué lloras?” (Jn.20:13,15)le preguntaron. “Porque se han llevado a mi Señor –contestó ella,– y no sé dónde le han puesto.” (Jn.2015)

Entonces ella se apartó, hasta de los ángeles, pensando que debía encontrar a alguien que le dijese lo que habían hecho con el cuerpo de Jesús. Otra voz se dirigió a ella: “Mujer, ¿por qué lloras? ¿a quién buscas?”(Jn.20:15a) A través de sus lágrimas, María vio la forma de un hombre, y pensando que fuese el hortelano dijo: “Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré.”(Jn.20:15b) Si creían que esta tumba de un rico era demasiado honrosa para servir de sepultura para Jesús, ella misma proveería un lugar para él. Había una tumba que la misma voz de Cristo había vaciado, la tumba donde Lázaro había estado.

¿No podría encontrar allí un lugar de sepultura para su Señor? Le parecía que cuidar de su precioso cuerpo crucificado sería un gran consuelo para ella en su pesar. Pero ahora, con su propia voz familiar, Jesús le dijo: “¡María!” (Jn.20:16a) Entonces supo que no era un extraño el que se dirigía a ella y, volviéndose, vio delante de sí al Cristo vivo. En su gozo, se olvidó que había sido crucificado. Precipitándose hacia él, como para abrazar sus pies, dijo: “¡Rabboni!” (Jn.16:20b)Pero Cristo alzó la mano diciendo: No me detengas; “porque aun no he subido a mi Padre: mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.” (Jn.20:17) Y María se fue a los discípulos con el gozoso mensaje.

Jesús se negó a recibir el homenaje de los suyos hasta tener la seguridad de que su sacrificio era aceptado por el Padre. Ascendió a los atrios celestiales, y de Dios mismo oyó la seguridad de que su expiación por los pecados de los hombres había sido amplia, de que por su sangre todos podían obtener vida eterna. El Padre ratificó el pacto hecho con Cristo, de que recibiría a los hombres arrepentidos y obedientes y los amaría como a su Hijo. Cristo había de completar su obra y cumplir su promesa de hacer “más precioso que el oro fino al varón, y más que el oro de Ophir al hombre.”(Is.13:12) En cielo y tierra toda potestad era dada al Príncipe de la vida, y él volvía a sus seguidores en un mundo de pecado para darles su poder y gloria.

Mientras el Salvador estaba en la presencia de Dios recibiendo dones para su iglesia, los discípulos pensaban en su tumba vacía, se lamentaban y lloraban. Aquel día de regocijo para todo el cielo era para los discípulos un día de incertidumbre, confusión y perplejidad. Su falta de fe en el testimonio de las mujeres da evidencia de cuánto había descendido su fe. Las nuevas de la resurrección de Cristo eran tan diferentes de lo que ellos esperaban que no las podían creer. Eran demasiado buenas para ser la verdad, pensaban. Habían oído tanto de las doctrinas y llamadas teorías científicas de los saduceos, que era vaga la impresión hecha en su mente acerca de la resurrección. Apenas sabían lo que podía significar la resurrección de los muertos. Eran incapaces de comprender ese gran tema.

“E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos, y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho.”(Mat.28:7) Estos ángeles habían estado con Cristo como ángeles custodios durante su vida en la tierra. Habían presenciado su juicio y su crucifixión. Habían oído las palabras que él dirigiera a sus discípulos. Lo demostraron por el mensaje que dieron a los discípulos y que debiera haberlos convencido de su verdad. Estas palabras podían provenir únicamente de los mensajeros de su Señor resucitado.

“Decid a sus discípulos y a Pedro, que él va antes que vosotros a Galilea: allí le veréis.”(Mar.16:7), dijeron los ángeles. Desde la muerte de Cristo, Pedro había estado postrado por el remordimiento. Su vergonzosa negación del Señor y la mirada de amor y angustia que le dirigiera el Salvador estaban siempre delante de él. De todos los discípulos, él era el que había sufrido más amargamente. A él fue dada la seguridad de que su arrepentimiento era aceptado y perdonado su pecado. Se le mencionó por nombre. Todos los discípulos habían abandonado a Jesús, y la invitación a encontrarse con él vuelve a incluirlos a todos. No los había desechado. Cuando María Magdalena les dijo que había visto al Señor, repitió la invitación a encontrarle en Galilea. Y por tercera vez, les fue enviado el mensaje.

Después que hubo ascendido al Padre, Jesús apareció a las otras mujeres diciendo: “Salve. Y ellas se llegaron y abrazaron sus pies, y le adoraron. Entonces Jesús les dice: No temáis: id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán.” (Mat.28:9-10)

La primera obra que hizo Cristo en la tierra después de su resurrección consistió en convencer a sus discípulos de su no disminuido amor y tierna consideración por ellos. Para probarles que era su Salvador vivo, que había roto las ligaduras de la tumba y no podía ya ser retenido por el enemigo la muerte, para revelarles que tenía el mismo corazón lleno de amor que cuando estaba con ellos como su amado Maestro, les apareció vez tras vez. Quería estrechar aun más en derredor de ellos los vínculos de su amor.Al oír esta cita tan definida, los discípulos empezaron a recordar las palabras con que Cristo les predijera su resurrección. Pero aun así no se regocijaban. No podían desechar su duda y perplejidad. Aun cuando las mujeres declararon que habían visto al Señor, los discípulos no querían creerlo. Pensaban que era pura ilusión. [21]

Una dificultad parecía acumularse sobre otra. El sexto día de la semana habían visto morir a su Maestro, el primer día de la semana siguiente se encontraban privados de su cuerpo, y se les acusaba de haberlo robado para engañar a la gente. Desesperaban de poder corregir alguna vez las falsas impresiones que se estaban formando contra ellos. Temían la enemistad de los sacerdotes y la ira del pueblo. Anhelaban la presencia de Jesús, quien les había ayudado en toda perplejidad. Con frecuencia repetían las palabras: “Esperábamos que él era el que había de redimir a Israel.”(Luc.24:41; ver también Os. 6:2; Mat. 17:23; 20:19; Mar. 10:34; Hch. 10:40; 1 Cor 15:4)[10] Solitarios y con corazón abatido, recordaban sus palabras: “Si en el árbol verde hacen esto, ¿que sucederá en el seco?”(Luc.23:31 LBLA) Se reunieron en el aposento alto y, sabiendo que la suerte de su amado Maestro podía ser la suya en cualquier momento, cerraron y atrancaron las puertas. Y todo el tiempo podrían haber estado regocijándose en el conocimiento de un Salvador resucitado. En el huerto, María había estado llorando cuando Jesús estaba cerca de ella. Sus ojos estaban tan cegados por las lágrimas que no le conocieron. Y el corazón de los discípulos estaba tan lleno de pesar que no creyeron el mensaje de los ángeles ni las palabras de Cristo.

¡Cuántos están haciendo todavía lo que hacían esos discípulos! ¡Cuántos repiten el desesperado clamor de María: “Han llevado al Señor, . . . y no sabemos dónde le han puesto”! (Jn.20:2)¡Jesús resucitó de entre los muertos y se dió a ver, se apareció. Los evangelios nos relatan algunas de estas cristofanías. A cuántos podrían dirigirse las palabras del Salvador: “¿Por qué lloras? ¿a quién buscas?” (Jn.20:11-18). Está al lado de ellos, pero sus ojos cegados por las lágrimas no lo ven. Les habla, pero no lo entienden.

Me pareció ver algo luminoso en el sepul­cro, pero yo sólo notaba el vado, el cuerpo de Jesús que había ido a buscar no estaba allí. De repente noté que no estaba sola. Entonces oí mi nombre, jera su voz, no podía confun­dirme! Estaba allí, a mi lado, no había duda, era él. ¡Así pues, él tenía razón, Dios estaba de su parte! ¡Todo lo que vivimos no había si­do una ilusión, era verdad! Después de haber sufrido su ausencia, quise agarrarle, retener­le; El me convenció que había otra forma de vivir su presencia, de seguir relacionándonos con él, tan cierta y real como la de antes. El estaría con el Padre, había vencido a la muer­te. Sabes Prisca, no es tan raro, es la presen­cia del amor. Cuando dos personas se aman y existe entre ellas una sintonía, una comunión, aunque tengan que estar físicamente aleja­das, se saben y se viven en presencia del otro, en su cercanía. Es otra clase de relación; no es fantasía, es real, muy real. Nunca están solos. Jesús, además, me envió a comunicárselo a los demás, a Pedro, a Juan, a Felipe, a Ma­ría… Luego todos juntos tendríamos la misma experiencia. El nos envió a comunicar la bue­na noticia de lo vivido a todo aquél que que­ría escuchar. Y el resto ya lo conoces.[9]

¡Ojalá que la cabeza inclinada pudiese alzarse, que los ojos se abriesen para contemplarle, que los oídos pudiesen escuchar su voz! “Id presto, decid a sus discípulos que ha resucitado.”(Mat.28:7) Invitadlos a no mirar la tumba nueva de José, que fue cerrada con una gran piedra y sellada con el sello romano. Cristo no está allí. No miréis el sepulcro vacío. No lloréis como los que están sin esperanza ni ayuda. Jesús vive, y porque vive, viviremos también. Brote de los corazones agradecidos y de los labios tocados por el fuego santo el alegre canto: ¡Cristo ha resucitado! Vive para interceder por nosotros. Aceptad esta esperanza, y dará firmeza al alma como un ancla segura y probada. Creed y veréis la gloria de Dios.

¿Qué significa, pues, resucitar?
Lo del acabamiento de la vida es un momento propio de cada uno y, como tal, intransferible. A partir de ahí las cosas cambian profundamente. Paradójicamente, los cristianos creemos que el cambio no es tan radical, pues hay una continuidad entre el acá y el allá, la tierra y el cielo. Son vidas distintas pero con una cierta continuidad. Ningún humano puede evitar el interrogante de la muerte y de lo que tras ella puede venir. Es lógico que podamos preguntarnos: ¿qué sentido tiene la vida si nada queda de todo lo vivido?.
“Constatamos, escribe Leonardo Boff, que la muerte es la gran señora de todo lo que es creado e histórico, pues todo está sometido a la segunda ley de la termodinámica, la entropía. La vida va gastando su capital energético hasta morir”. Y nos toca, como siempre, reaccionar y posicionarnos ante la muerte: la vida es un misterio, dentro del cual ella se erige con un orden superior de autorregulación y reproducción. Donde hay vida, hay energía, autorreproducción y se asegura así la autoconservación. Sin embargo, la vida, todas las formas de vida, tienen un límite: la muerte. ¿También la vida humana? Todos clamamos por una vida sin fin. Pero, los mecanismos de la muerte no hay quien los detenga. ¿Será por eso que la muerte es para el ser humano drama y angustia? ¿Será por eso que San Pablo gritaba: ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Y respondía: “Gracias a Dios, por Jesucristo, nuestro Señor”. “
Es sorprendente, dice de nuevo Leonardo Boff, pero en esta frase se encuentra la esencia pura del cristianismo. Este testimonia el hecho mayor de que alguien nos libró de la muerte. En alguien la vida se mostró más fuerte que la muerte e inauguró una sintropía superior”.
Jesús conoció e inauguró una sintropía (evolución) superior, en virtud de la cual su vida era un nuevo tipo de vida, no amenazada por la enfermedad ni por la muerte. Por eso, la resurrección no puede ser entendida como reanimación de un cadáver, sino como una revolución dentro de la evolución, como un saltar a un tipo de orden vital, no sometido ya a la entropía: desgaste y acabamiento final. Con lo cual afirmamos que la vida se transfigura.
Es decir, en el proceso evolutivo la vida alcanzó tal densidad de realización que la muerte ya no logra penetrar en ella y hacer su obra devastadora. Y, de esta manera, la angustia milenaria desaparece, se sosiega el corazón, cansado de tanto preguntar por el sentido de la vida mortal. En fín, el futuro se anticipa, queda abierto a un desenlace felíz y apunta hacia un tipo de vida más allá de este tipo de vida. ¡Has resucitado!. Y resucitar significa: Que Jesús, en la muerte y desde la muerte, entró en el ámbito mismo de la vida divina, realidad primera y última.
El Crucificado continúa siendo el mismo, junto a Dios, pero sin la limitación espacio-temporal de la forma terrenal. La muerte y la resurrección no borran la identidad de la persona sino que la conservan de una manera transfigurada, en una dimensión totalmente distinta. Para hacerlo pasar a esta forma de existencia distinta, Dios no necesita los restos mortales de la existencia terrena de Jesús. La resurrección queda vinculada a la identidad de la persona, no a los elementos de un cuerpo determinado.
Resucitar significa, pues,al menos tres cosas importantes:
a) Entrar a través de la muerte en el ámbito mismo de la vida de Dios. Nuestra fe nos asegura que el Dios del comienzo es también el Dios del final, que el Dios , Creador del mundo y del hombre, es también el que consuma a éstos en su plenitud. Resucitar significa que la persona que muere, continúa, y el cuerpo se disuelve pero entra en una dimensión nueva. Hay continuidad y discontinuidad.
b) Sgnifica apostar, como Jesús, por la vida, por la justicia, por el amor, por la libertad, llegando incluso a soportar en esta lucha el vituperio del fracaso de este mundo, pero seguros de que la inocencia del Justo será reconocida y premiada por Dios. Dios tiene siempre la última palabra, no la iniquidad.
c) Significa que estamos ya, en una marcha hacia la plenitud de la vida, en lucha contra todo lo que bloquea, merma y mata la vida. El tiempo que se nos da no es para volverse pasivos, indolentes, excépticos, sino para trabajar, ahora, en el minuto a minuto, e ir haciendo que esta tierra sea cada vez más un cielo, el cielo de Dios. La resurrección de Jesús es la meta final, la anticipación de la plenitud que nos aguarda. Y esa plenitud no hay otra forma de hacerla más real y operativa que comprometerse con aquéllos que más vida, amor y libertad necesitan: los pobres.

Negar la resurrección

Algunos pretenden que los testigos de la resurección de Cristo deben haber estado alucinando o experimentando una histeria colectiva, ¿ es posible ? Pues si,tristemente. Pero la verdad es que hay muchos que hasta se atreven a negar la resurrección. Es como bien dijo J.C.Ryle, que las falsas doctrinas son peores que un cisma.

“Las divisiones y separaciones son más objetables en la religión. Ellos debilitan la causa del verdadero cristianismo … Pero antes de culpar a la gente por ellos, debemos tener cuidado de poner la culpa en donde se merece. La falsa doctrina y la herejía son incluso peores que un cisma. Si las personas se separan de la enseñanza que es positivamente falsa y antibíblica, deben de ser alabados en lugar de ser reprendidos. En estos casos, la separación es una virtud y no un pecado. “- J. C. Ryle, (1816-1900) Obispo Anglicano.

En un punto prácticamente todos los eruditos de cada descripción están de acuerdo, los primeros discípulos estaban absolutamente convencidos de que habían visto a Cristo resucitado. [2]El mensaje del evangelio cristiano acerca de la muerte y resurección de Cristo transpira en prácticamente todos los documentos del Nuevo Testamento. Por lo tanto la verdadera cuestión es, ¿Cómo explicamos su obvia convicción? ¿Estaban tan solo alucinando?[1]

Aunque posiblemente al principio parece plausible, muchos factores contradicen esta noción. [3] Por citar unos pocos:

  1. El gran número de testigos (cientos) (1 Cor. 15:5-8).
  2. Abarcando todo el espectro de tipos de personalidades (ej. Jn. 20—Pedro, Tomás, las dos Marías, etc.), esto contradice la teoría de la alucinación, las cuales, por definición, no son experiencias compartidas.
  3. No existe tal cosa como una visión apareciéndose a una multitud. Generalmente la recibe tan solo una persona a la vez, y esa persona debe hallarse esperando la visión y estar en un estado emocional intenso. Tal como La Biblia muestra, ninguno de los seguidores de Jesús esperaban que él resucitara de los muertos. Lucas dice que cuando Jesús se apareció a los discípulos, “Ellos estaban terrificados y asustados, y creían que habían visto un espíritu” (Luc. 24:37).
  4. Una confusión de identidad no puede ser la explicación, tampoco. Ciertamente los discípulos reconocerían a la persona con la que habían estado cada día durante más de tres años.
  5. El cambio de estilo de vida, positivo substancial y permanente de muchos de los convertidos elimina cualquier teoría de alucinación.

Objeciones

La inspiración no anula al hombre. Solo cuando el profeta recibe oráculo directamente de Dios.Dios compró con la sangre de Jesús la vida de Su santos (y las nuestras), y en ese precio están incluidas su obras, y también sus palabras. Las palabras de ellos, ahora son de Dios. Cristo pagó por ellas, al igual que usó un burrito para entrar a Jerusalén, lo tomó y lo usó. Ellos escriben, pero Dios no anula sus culturas, sino que las cristologiza, las redime. Esto es lo que nos cuesta entender. Dios preservó de error los textos, claro que si, preservó de error los textos, pero no los preservó de sus culturas,sino que lo usó a pesar de ellas. Los relatos fueron escritos por hombres piadosos y no por ángeles. Por eso son testigos confiables, porque fueron sinceros y honestos para describir lo que veían. Y Dios los libró del error, de la mentira, pero no de sus propósitos Divinos, que no son los nuestros primariamente. Dios por la sangre de Jesús, limpió a los escritores para que sean vasos limpios y acépticos (gr. asespsis, sin “bacterias espirituales”). Luego lo ungió y los dotó de sabiduría sobrenatural para escribir los textos inspirados; y les dió autoridad sobrenatural. Pero no mató sus culturas, sino que a través de la cruz, ahora estas, son aceptadas ante los ojos del Amado Salvador.

LAS SEIS OBJECIONES ESCÉPTICAS más frecuentemente presentadas por los críticos de la resurrección de Cristo.

  1. La resurrección de Cristo es un mito, no es historia.
  2. Las historias de la resurrección estan llenas de contradicciones.
  3. Los milagros no son posibles.
  4. El cuerpo fue robado.
  5. Jesús tan solo se desvaneció y después se recuperó de Sus heridas.
  6. Los testigos tan solo “vieron cosas.”

Las iré tratando seguramente en futuros articulos

Leyendas sobre Magdalena

Según la tradición ortodoxa, María Magdalena se retiró a Éfeso con la Virgen María y el apóstol San Juan, y murió allí. En 886 sus reliquias fueron trasladadas a Constantinopla, donde se conservan en la actualidad. Gregorio de Tours (De miraculis, I, xxx) corrobora la tradición de que se retiró a Éfeso, y no menciona ninguna relación con Francia. Más adelante, sin embargo, surgió en el mundo católico una tradición diferente, según la cual María Magdalena (identificada aquí con María de Betania), su hermano Lázaro y Maximino, uno de los setenta y dos apóstoles, así como algunos compañeros, viajaron en barca por el Mar Mediterráneo huyendo de las persecuciones en Tierra Santa y desembarcaron finalmente en el lugar llamado Sainte Marie-de-Mer, cerca de Arlés. Posteriormente, María Magdalena viajó hasta Marsella, desde donde emprendió, supuestamente, la evangelización de Provenza, para después retirarse a una cueva -La Sainte-Baume- en las cercanías de Marsella, donde habría llevado una vida de penitencia durante 30 años. Según esta leyenda, cuando llegó la hora de su muerte fue llevada por los ángeles a Aix-en-Provence, al oratorio de San Maximino, donde recibió el viático. Su cuerpo fue sepultado en un oratorio construido por San Maximino en Villa Lata, conocido desde entonces como St. Maximin. [27]

Conclución

Aunque la cruz parece un fracaso en la misión de Jesús, en realidad fue el triunfo definitivo sobre el mal. Es que en realidad debemos reconocer si somos inteligentes que

“El fracaso no es nuestro enemigo. No determina la culminación de nuestros objetivos.” Y tampoco es el final de nuestro camino, sino que tan sólo es “un indicador que señala que las estrategias que veníamos utilizando hasta ahora no son las adecuadas ni las más exitosas para ese proyecto.”(Bernardo Stamateas,pastor y sexólogo argentino) [24]

Por este motivo, creo en lo dicho por los apostoles en la Biblia. Como el erudito judío Dr. Pinchas Lipide bien ha escrito,

“Si esta banda asustada de apóstoles de repente cambia de la noche a la mañana pasando a ser una comunidad segura de su misión. Entonces ninguna visión o alucinación basta para explicar una transformación tan revolucionaria.”[4]

A pesar de que Lipide es un rabino Judío Ortodoxo que no acepta a Jesús como el Mesías, reconoce la evidencia ineludible de que Jesús debe haber resucitado de los muertos. Igual nosotros no debemos tener miedo de enfrentar valles en nuestra vida, como el que enfrentó Jesús a la hora de morir, porque Dios también está con nosotros al igual que lo estuvo con su Hijo Jesús. En medio de esas situaciones, Él nos pide que hagamos una sola cosa: buscarle. Él es nuestra roca, nuestra torre fuerte y nuestra salvación. Sólo en Él podemos esperar, todo lo demás falla, pero Él es seguro por toda la eternidad.

  • “Mirando a Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz” (Heb. 12:2).

Nadie sino el Hijo de Dios podía efectuar nuestra redención; porque sólo él, que estaba en el seno del Padre podía darlo a conocer. Sólo él, que conocía la altura y la profundidad del amor de Dios, podía manifestarlo. Nada menos que el infinito sacrificio hecho por Cristo en favor del hombre caído podía expresar el amor del Padre hacia la perdida humanidad. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito”. Lo dio no solamente para que viviese entre los hombres, no sólo para que llevase los pecados de ellos y muriese como su sacrificio; lo dio a la raza caída. Cristo debía identificarse con los intereses y necesidades de la humanidad. El que era uno con Dios se ha unido con los hijos de los hombres con lazos que jamás serán quebrantados. Jesús “no se avergüenza de llamarlos hermanos” (Heb. 2: 11).

El es nuestro Sacrificio, nuestro Abogado, nuestro Hermano, lleva nuestra forma humana delante del trono del Padre, y por las edades eternas será uno con la raza que ha redimido: es el Hijo del hombre. Y todo esto para que el hombre fuese levantado de la ruina y degradación del pecado, para que reflejase el amor de Dios y participase del gozo de la santidad.

El precio pagado por nuestra redención, el sacrificio infinito que hizo nuestro Padre celestial al entregar a su Hijo para que muriese por nosotros, debe darnos un concepto elevado de lo que podemos ser hechos por Cristo. Al considerar el inspirado apóstol Juan “la altura”, “la profundidad” y “la anchura” del amor del Padre hacia la raza que perecía, se llena de alabanzas y reverencia, y no pudiendo encontrar lenguaje conveniente en que expresar la grandeza y ternura de este amor, exhorta al mundo a contemplarlo. “¡Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios!” (1 Jn. 3:1)

Creemos en que nuestro Señor Jesucristo es el Verbo de Dios hecho carne y por lo tanto el hijo unigénito de Dios (Jn 1:1,14; Jn 3:16).

Apéndice: Que creemos acerca de Jesús los cristianos conservadores?

* Su nacimiento fue virginal (Mat. 1:23; Lucas 1:31-35)
* En su vida nunca hubo pecado (Heb. 7:26; 1 Ped. 2:22)
* Murió en la cruz para redención de nuestros pecados y solo por medio de este sacrificio podemos nosotros ser salvos (1 Co. 15:3; 2 Co. 5:21)
* Su resurrección de entre los muertos fue corporal, su cuerpo resucitó (Mat. 28:6; Lucas 24:39; 1 Co 15:4)
* Esta sentado en cuerpo a la diestra de Dios Padre (Hechos 1:9, 11; 2:33; Fil. 2:9-11; Heb. 1:3)

¡Qué valioso hace esto al hombre! Por la transgresión, los hijos del hombre se hacen súbditos de Satanás. Por la fe en el sacrificio reconciliador de Cristo, los hijos de Adán pueden ser hechos hijos de Dios. Al revestirse de la naturaleza humana, Cristo eleva a la humanidad. Los hombres caídos son colocados donde pueden, por la relación con Cristo, llegar a ser en verdad dignos del nombre de “hijos de Dios”.

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NOTAS:

[0] La personalidad de Jesús, es, sin lugar a dudas, una de las más importantes e influyentes de toda la historia de la humanidad. Millones de personas a lo largo de los pasados veinte siglos, en mayor o menor medida, han estudiado sus palabras, se han nutrido de sus enseñanzas y han adoptado sus sabios consejos, o al menos los han escuchado. Prácticamente no hay nadie en el mundo occidental que no conozca, al menos superficialmente, alguna de sus sentencias. Y la única fuente de la cual pueden extraerse las palabras de Jesús, en lo que respecta al mundo occidental, la constituye el Nuevo Testamento, con sus cuatro Evangelios canónicos, al margen de algunos Evangelios señalados como apócrifos, cuyas copias son de una distribución muy limitada y completameente dudosa.

[1] http://christiananswers.net/spanish/q-eden/edn-t014s.html

[2] Michael Grant, célebre historiador clásico de Oxford dice, “Estos relatos prueban que ciertas personas estaban absolutamente convencidas de que [Jesús había resucitado].” [Michael Grant, Jesus: An Historian’s Review of the Gospels [Jesús: Relectura de los evangelios de un historiador] (Scribner’s, 1977), p. 176. Incluso el escéptico de la historia, Rudolf Bultmann, reconoce que la certeza de los discípulos es “una realidad” en Kerygma and Myth, Vol. I, (SPCK, 1953), p. 42. Incluso el ardiente escéptico John Shelby Spong reconoce, “El cambio [en los discípulos] fue medible y objetivo aunque la causa del cambio sea debatible. Fue parte de aquella explosión de poder en el siglo I que no puede ser negada por ningún estudiante de historia.” [John Shelby Spong, Resurrection: Myth or Reality? [Resurección: ¿Mito o Realidad?] (San Francisco: Harper San Francisco, 1994), p. 26.]

[3] Peter Kreeft and Ronald Tacelli, Handbook of Christian Apologetics [Manual de Apologética Cristiana] (Downer’s Grove, Illinois: InterVarsity Press, 1994), p. 186f. Este libro cita 14 fallos graves de la teoría de la alucinación. “Apologética” no significa disculparse, sino presentar una defensa (“apología”) racional del cristianismo (1 Pedro 3: 15).

[4] Pinchas Lipide, The Resurrection of Jesus: A Jewish Perspective [La Resurección de Jesús: Una Perspectiva Judía] (Fortress Press, 1988), p. 125.

[9] http://www.ciudadredonda.org/articulo/mujer-por-que-lloras-a-quien-buscas

[10] En el pasaje que va desde Lucas 22:66, hasta 24:1 se detalla el tiempo en que el Señor estuvo en la cruz y se habla ahí de que su muerte fue aproximadamente a las 15:00 horas del viernes, pues se dice que fue previo al día de reposo. Pasa el día de reposo (sábado) y el primer día de la semana (domingo) muy temprano, las mujeres que van a ungir el cuerpo se encuentran con que ya no está donde lo habían sepultado.Si sacamos una sencilla cuenta del tiempo, no pasaron ni 48 horas (apenas 39 aproximadamente), desde la muerte hasta la resurrección gloriosa del Señor, sin embargo en todas las escrituras en las que se menciona acerca de estos hechos se habla siempre de un espacio de tres días (por lo menos 72 horas).La razón por la que se presenta esa aparente discrepancia al medir las horas que Cristo estuvo muerto y hallar que no forman 3 dias, es porque tomamos días de 24 hs, lo que es correcto para nosotros ya que nuestros días son de 24 hrs. Ese no es el caso de los Judios. Los hebreos miden la duración del día de otra manera. Para ellos, la duración del día va desde el amanecer hasta la caída de la noche. Por esa razón la suma nos da exactamente la mitad. La suma de horas que hacemos comunmente es correcta, lo que es incorrecto es suponer que el dia biblico registrado en los evangelios es de 24 hs, cuando en realidad es de 12. [a] Período de un Día y una noche. Aproximadamente, la duración de una rotación de la Tierra sobre su eje. Los hebreos calculaban el Día calendario o civil de tarde a tarde (Lv. 23:27, 32; cf Gn. 1:5, 8, 13; etc.); es decir, de puesta de Sol a puesta de Sol (Lev. 22:6, 7; cf Mar. 1:32). Los babilonios también comenzaban sus días con la puesta del Sol; los egipcios lo hacían con la salida del Sol; los romanos los contaban a partir de la medianoche, de donde se deriva la costumbre actual. [b]. Período de luz en contraste con la noche. En tiempos postexílicos y del NT el Día constaba de 12 horas que se dividían en 4 partes (Jn. 11:9; cf Mat. 20:1-12): Hora prima (desde la salida del Sol [más o menos las 6] hasta las 9 de la mañana), Hora tercia (desde las 9 hasta las 12; Mat. 20:3; Mr. 15:25), Hora sexta (desde las 12 hasta las 3 [15]; Mat. 20:5; 7:45; Mar. 15:33; Jn. 4:6; 19:14), Hora nona (desde las 15 hasta la puesta del Sol [más o menos las 18]; Mat. 20:5; 27:45, 46; Mar. 15:33, 34). Tales horas se contaban entre la salida y la puesta del Sol (llamado “día natural”), o entre el amanecer y la oscuridad de la noche (cf Mat. 16:2; existían variaciones de duración según fuera verano o invierno). Generalmente, la “mañana” (heb b^qer) era hasta las 10, y el “calor del día” (mediodía; heb. tsohorayim; gr. mesmbría) duraba hasta las 14. Es muy probable que Juan, al registrar los eventos finales del juicio y de la crucifixión del Jesús, usara el sistema de computar de los romanos (Jn. 19: 14; las 6 de la mañana según el sistema romano [a partir de la medianoche], las 12 del medio Día según el sistema judío). En la Biblia también se mencionan la hora séptima (Jn. 4:52, BJ; la 1 [13] de la tarde), la hora décima (1:39; las 4 [16] de la tarde) y la hora undécima (Mat. 20:6, 9; las 5 [17] de la tarde).[http://www.wikicristiano.org/diccionario-biblico/1608/d%EDa/]

[11] Elena G. de White, EL DESEADO DE TODAS LAS GENTES, pag. 486

[12] ibid,pag 485

[13] El rocio de hortalizas pudo apoyar la imagen de huesos como plantas que han de florecer. Coinciden lso verbos despertar ycantar.Con todo, en esta verson,como en todas lads demas,el echar afuera los muertos es el utlimo acto.Para una transpisición a clave cristiana deberíamos considerar a Cristo muerto y sangrante como el rocío del cielo que impregna y fecunda la tierra, siguiendo una sugerencia de san Jerónimo “los que el Apostol llama muertos en Cristo… resucitarán gloriosos… Pues el rocío del Señor… dará vida a los cuerpos de los muertos. La identificación del rocío con Jesucristo la propone ya Teodoreto “No andas errado si dices que el rocio es el Unigénito, la Palabra del Padre” (Jerónimo: CCSL 72,341; Teodoreto: PG 24,278) cit en Luis Alonso Schökel, Hermenéutica de la Palabra, Vol. 2, pag. 298, ed. Cristiandad.

[16] frasedehoy.com

[20] [21] [22] http://www.omp.cl/pdf/mision_2012.pdf

[23] Abel Serrano, Angel- logia,pag.593,ed. Publisher Textstream impr en E.U

[24] http://www.facebook.com/bernardostamateas

[25] Margaret Starbird, La Diosa en los evangelios, pag. 179-180, ed. ediciones Obelisco,Barcelona,España, impr. en España

[26] http://www.monografias.com/trabajos53/maria-magdalena/maria-magdalena2.shtml

[27] http://www.monografias.com/trabajos53/maria-magdalena/maria-magdalena2.shtml

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  • libro electronico, William Hendriksen, comentario al Nuevo Testamento LUCAS , ed. libros Desafio 2001
  • (*) Antonio Piñero es Licenciado en Filosofía Pura, Filología Clásica y Filología Bíblica Trilingüe, Doctor en Filología Clásica, Catedrático de Filología Griega, especialidad Lengua y Literatura del cristianismo primitivo, Antonio Piñero es asimismo autor de unos veinticinco libros y ensayos, entre ellos: “Orígenes del cristianismo”, “El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos”, “Biblia y Helenismos”, “Guía para entender el Nuevo Testamento”, “Cristianismos derrotados”, “Jesús y las mujeres”. Es también editor de textos antiguos: Apócrifos del Antiguo Testamento, Biblioteca copto gnóstica de Nag Hammadi y Apócrifos del Nuevo Testamento.

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¿Enseñó Jesús el Pacifismo?


¿Enseñó Jesús el Pacifismo?

Autor: Pablo Santomauro

Francamente, espero que no. No me imagino a Cristo en su Segunda Venida ofreciendo la otra mejilla a sus enemigos, desfilando pancarta en mano con un eslogan pacifista y practicando la resistencia pacífica sentándose en medio del camino delante de los tanques de guerra del enemigo. Tal posición doctrinal puesta en práctica por Jesucristo chocaría de frente con pasajes proféticos relacionados con la Segunda venida de Cristo, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento.

Pasajes tales como el de Isaías 63:1-6, donde Jehová hollará a los pueblos y derramará en tierra su sangre en el día de la venganza de Jehová, y los homónimos en Apocalipsis 14:19-20 y 19:11-16, que describen a Cristo masacrando a sus enemigos en el día del Juicio, no tendrían ningún sentido si Jesucristo fuera un pacifista. Estos pasajes son tan gráficos que es imposible interpretarlos como que Jesús está en contra de la violencia para efectuar justicia. Este es un tremendo problema para los cristianos pacifistas, los que para neutralizar la fuerza de estos pasajes han intentado de todo, sólo les ha faltado bailar un paso doble alrededor del texto.

¿Era Jesús un pacifista? Muchos son los que durante la historia han formado una imagen femenizada de Jesucristo. Lejos de presentarlo como el hombre por excelencia que fue, directo, confrontacional, intolerante para con los transgresores, magnánimo para con los arrepentidos, la misma encarnación de la verdad y el amor de Dios, estos románticos neutralizaron la persona de Jesucristo. Es por ello que muchos lo conciben con la apariencia de un gurú de túnica estilo Hare Krishna, florecillas entrelazadas en su cabello, caminado en punta de pie entre los tulipanes y soplando besitos a la multitud. Y por supuesto, un Jesús así, no podía ser otra cosa más que un pacifista que no mata ni una mosca, una especie de Gandhi sin los elegantes pañales ni la chiva surtidora de leche que lo acompañaban (con la aclaración de que Gandhi sí mató a su esposa cuando no permitió que se le dieran antibióticos que pudieron salvarle la vida, pero cuando se trató de salvar su propia vida no tuvo problemas en tomar medicamentos y aceptar una cirugía de la “corrupta medicina occidental.” [1]).

Más de un líder pacifista ha reclamado ser un seguidor de Jesucristo, y en la actualidad muchos se sorprenderían de saber cuán alto porcentaje de cristianos defienden el pacifismo desde un punto de vista bíblico. No me refiero a denominaciones que han practicado el pacifismo por siglos, tales como menonitas, moravos, cuáqueros, etc., sino al gran número de cristianos que se declaran pacifistas en forma individual dentro de las iglesias de corte evangélico-protestante. ¿Tendrán razón? Si Jesucristo predicó el pacifismo y considerando que los cristianos somos llamados a ser imitadores de Cristo (1 Cor. 11:1; 1 Tes. 1:6), es obvio que todos los que creemos en Cristo deberíamos declararnos contra todo tipo de guerra, no participar en actividades o empleos que tengan que ver con las fuerzas armadas y la industria armamentista, y practicar una militancia pro-pacifista activa contra el gobierno, sobre todo hoy que se libra una guerra contra el terrorismo en varios frentes y tropas estadounidenses libran combates en territorio extranjero.

Al leer los evangelios y la Biblia en general, nuestros ojos puestos en Cristo, de quien debemos seguir sus pisadas (1 Pe. 22:21), a primera vista notaremos que ni Jesús ni sus apóstoles trataron directamente con temas abstractos modernos tal como el aspecto moral de la guerra, armas nucleares, desarme unilateral, política internacional y nacional, contaminación ambiental, calentamiento global, etc.

¿Nos dejó el Espíritu Santo, Biblia mediante, sin una guía en estos tópicos? Si fuera así, las Escrituras no podrían reclamar ser una norma de fe y práctica para todas las cosas de la vida (2 Tim. 3:16; 2 Pe. 1:3) y los cristianos no seríamos completos en Cristo (Col. 2:9).

En ningún pasaje hay respuestas directas a preguntas tales como, ¿Cuál es nuestra responsabilidad frente a una guerra? ¿Debe una nación ir a la guerra? ¿Es justificado el uso de la fuerza? Es obvio que la única forma de obtener respuestas a algunos de estos temas, es hacer deducciones por inferencia lógica. Esto consiste en deducir qué hubiera dicho Jesucristo si estas preguntas le hubieren sido formuladas. Por lo tanto, procedamos a extraer las inferencias lógicas de sus sermones y de la forma en que él resolvió los problemas durante sus días acá en la tierra.

1) ¿Acaso Jesús, en algún momento de su ministerio propuso a los gobiernos de Roma o Israel el desarme? ¿Alguna vez condenó el justo uso de la fuerza enseñado en el Antiguo Testamento? El Señor nunca condenó a las fuerzas del orden por usar la fuerza para castigar a los criminales. Jamás predicó contra el hecho de que las naciones tuvieran un ejército o una fuerza policíaca. ¿Qué podemos inferir de este silencio de Jesús? Por si alguien reclama que esto es un argumento desde el silencio, debemos aclarar que no es así, ya que el Antiguo Testamento enseña y aprueba claramente el uso justo de la fuerza. La única inferencia extraíble de lo anterior, es que el silencio de Jesús aprueba el uso de la fuerza establecido en el Antiguo Testamento.

2) Cuando Jesús trató con los soldados romanos o judíos, nunca les ordenó dejar el servicio militar o les indicó que era contra la moral el ser soldados (Mat. 8:5-13; Luc. 6:15). Si Jesús hubiera sido un pacifista y se hubiera opuesto al uso de la violencia totalmente, jamás se hubiera abstenido de reprender a los militares, y créanme, Jesús nunca dejó pasar por alto los pecados en las vidas de aquellos que estuvieron frente a El. Siempre denunció el pecado en cualquier lugar y en cualquier persona que tuvo frente a sí.

3) En Mateo 24:6-7, Jesús claramente declaró que las guerras continuarían siendo parte de la experiencia humana hasta el fin de los tiempos. Esta hubiera sido una excelente oportunidad, de ser Cristo un pacifista, para condenar todas las guerras. Jesús no lo hizo.

4) Jesús habló con aprobación del señor (rey o magistrado) que hizo guerra (justa) contra los labradores malvados y los mató, en Mateo 21: 33-41. Si bien Jesús no estaba tratando con el tema de la guerra per sé, el uso del modelo de guerra justa en esta parábola, se justifica solamente si Jesús aprobaba el concepto antiguo testamentario del uso justo de la fuerza.

5) Algo similar podemos notar en Lucas 14, cuando en el contexto del discipulado y sus connotaciones, Cristo usa la ilustración del rey que marcha a la guerra contra otro rey pero primero se detiene a considerar si puede enfrentarse contra un rival que lo dobla en número de combatientes. ¿Por qué razón un Jesucristo pacifista usaría una ilustración de dos ejércitos a punto de entrar en batalla y más aún cuando está enseñando en el tema de llevar la cruz? Un Jesucristo pacifista hubiera evitado por todos los medios usar ilustraciones relacionadas con la guerra.

6) Dicen algunos: “Si Jesucristo no fue un pacifista, ¿por qué no incitó a los judíos a levantarse en rebelión contra el poder romano? Jesús nunca llamó a los judíos a derrocar a las fuerzas de ocupación de Roma. ¿No infiere esto que Cristo fue un pacifista?” Respuesta: La deducción es incorrecta. Una cosa es ir a la guerra y otra cometer suicidio. Teniendo en cuenta la balanza del poder inclinada tan marcadamente en favor de las fuerzas de ocupación de Roma, incitar a los judíos a rebelarse hubiera sido equivalente a llamarlos al suicidio. No, Cristo no llamó a los judíos a resistir a Roma, como tampoco hubiera favorecido la resistencia fanática de los zelotes en Masada. Pero esto no significa que Jesucristo predicó el pacifismo, simplemente significa que siguiendo el sentido común, el uso de la fuerza en el contexto de la resistencia justa sólo se debe hacer cuando las condiciones políticas y militares son apropiadas.

7) ¿Recuerda el lector cuando Jesús estuvo frente a Pilato (Luc. 23:1-5)? ¿No fue acusado Cristo de conspirar instigando al pueblo judío a levantarse contra los romanos? ¡Por supuesto que sí fue acusado de eso! Claro que la acusación fue falsa, pero mi punto es que si Jesucristo hubiera predicado el pacifismo, tal acusación jamás pudo haber sido formulada.

8) “El que tiene bolsa, tómela, y también la alforja, y el que no tiene espada, venda su capa y compre una (Luc. 22:36).” Estas palabras de Jesucristo a sus discípulos nunca podrían haber sido dichas por un Jesús que predicaba el pacifismo. El famoso comentarista bíblico James Vernon McGee comentaba sobre esa pasaje:

“Si en el día de hoy ustedes van a salir por el Señor y dar su evangelio, será mejor que preparen sus valijas y lleven sus travelers cheques. También les conviene prepararse para protegerse uds. y sus seres queridos. Vivimos en días difíciles. El Señor también dio el mandamiento de comprar una espada. ¿Para qué? Para autoprotección, por supuesto. Ellos vivían en días que la espada era necesaria. Nosotros hoy debemos reconocer esta verdad también. Si no resistimos la maldad hoy, toda clase de maldad caerá sobre nosotros. Podríamos terminar en un hospital o viendo como matan a un ser querido.”

Y a continuación comenta en el siguiente verso (Señor, aquí hay dos espadas. Y él les dijo: Basta [es suficiente]). En otras palabras: No necesitan exagerar en esto y convertir sus casas en cuarteles, pero sí necesitan estar preparados para defenderse.”

Mathew Henry, el legendario comentarista bíblico escribió:

“Los galileos generalmente viajaban con espadas. Cristo no cargaba una, pero no estuvo en contra de que sus discípulos las llevaran.”

Es obvio que un Jesús predicador del pacifismo jamás hubiera permitido a sus discípulos cargar espada.

Los pacifistas argumentan, además, que el hecho de que Jesús ordenó a Pedro guardar su espada en la vaina (Jn. 18:11) luego que éste cortó la oreja del siervo llamado Malco (Jn. 18:10), es prueba de que Jesús predicaba el pacifismo. Respuesta: Jesucristo ordenó a Pedro guardar su espada, no deshacerse de ella. Es obvio que continuar en posesión de ella fue permitido por Jesús.

El objetivo de Jesús al detener a Pedro fue permitir que el plan de salvación continuara sin ser obstaculizado (Mat. 26:54; Jn. 18:11b). Cuando la fuerza es usada para interrumpir o demorar el plan o la revelación de Dios, la violencia es injustificada. No sólo es injustificada sino que conducirá a mayor violencia. Por ello es que Jesús dijo a Pedro: “Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán (Mat.26:52).” Este no es en ninguna manera un pasaje pacifista; lo sabemos porque en el verso siguiente, Jesús expresa que si él quisiera, legiones de ángeles vendrían a defenderlo. Esto implica que el uso de la fuerza puede ser legítimo en ciertos casos. Si el uso de la fuerza en defensa propia es algo inherentemente malo, Jesús jamás podría haber dicho eso.

La misma respuesta es válida para algunos pacifistas que enarbolan las palabras de Jesucristo en Juan 18:36: “Si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de este mundo.” Es claro que Jesús aquí explica que si su iglesia fuera un reino terrenal, sería perfectamente válido que Sus discípulos pelearan por El. En otras palabras, si bien Jesús prohibe a la iglesia como institución usar la fuerza física en su disciplina o defensa, es obvio que Jesús entiende que un reino terrenal puede y debe usar fuerza cuando es necesaria.

9) Cuando sus enemigos trataban de capturarlo, Jesús hizo uso de la fuerza para demostrar que nadie podía quitarle la vida (Juan 10:17,18). El Señor empleó su poder en forma física cuando tiró por tierra a los que venían a apresarlo (Juan 18:1-6). El hecho de que la fuerza aplicada tuvo un origen sobrenatural no disminuye la verdad de que su efecto fue de naturaleza física. Si el Hijo de Dios usó fuerza para su defensa personal, deducimos que la guerra defensiva y preventiva, lo que San Agustín llamó Guerra Justa, no puede ser inherentemente mala.

10) Al igual que Juan el Bautista, quien entre las instrucciones a los soldados que vinieron a bautizarse no incluyó el mandamiento de abandonar el ejército, Jesús tampoco recriminó al centurión romano por ser un soldado. Al contrario, exaltó su fe y sanó a su siervo (Mat. 8:5-13; Luc. 7:1-10). Si la guerra justa y todo lo que tiene que ver con los militares son cosas tan inmorales y anticristianas, tanto Jesús como Juan el Bautista, al callar, fueron culpables de inmoralidad. Lo que hicieron fue equivalente a no instruir a las prostitutas a que no vendan más sus cuerpos o no decirle al ladrón que no robe más. La analogía demuestra que las actividades militares legítimas, la defensa propia o de una nación, las guerras justas y la participación de los cristianos individuales en estas cosas, no son prohibidas.

Conclusión:

Jesucristo no fue el pacifista por excelencia que reclaman algunos cristianos. Por el contrario, las inferencias bíblicas tienden a presentar a Jesucristo apoyando la legitimidad de la guerra justa.

El argumento pacifista del Sermón del Monte

Habiendo participado en varios debates con pacifistas cristianos (una contradicción en términos si lo pensamos bien), ya conozco sus argumentos. Sinceramente, nos asombramos de que los desvaríos de esta gente hayan tenido que ser tomados en serio. En otra época, cuando el cristiano estaba mejor preparado, el pacifista cristiano hubiera sido considerado, como mínimo, inmaduro. Hoy en día, cuando la iglesia cristiana está superpoblada de pigmeos doctrinales, es natural que se le ponga atención a estos divagues pro-pacifistas. Es esta ignorancia crónica en nuestras filas que obliga a algunos a preparar refutaciones como la que nos ocupa.

Confrontado con los argumentos anteriores, el pacifista cristiano invariablemente va a tratar de refutar cualquier presentación bíblica bien razonada con el Sermón del Monte. El pacifista piensa que las palabras de Jesucristo en este sermón son claras instrucciones para jamás empuñar un arma, apoyar o participar en una guerra. Esto es doblemente extraño considerando que Jesús jamás menciona el tema de la guerra en ninguna parte del sermón. Es por ello que usar el Sermón del Monte para condenar todo tipo de guerra y promover pacifismo total, nacional o internacional, es un claro error exegético. Aquí tendría que terminar todo el problema, pero la ignorancia bíblica es el peor enemigo del cristiano, no Satanás.

¿De que está hablando Jesucristo en el Sermón del Monte? De cuál deben ser las normas éticas para el cristiano en el aspecto personal. De la forma en que un genuino hombre o mujer de Dios debe de responder o reaccionar ante las actitudes y acciones del prójimo, cuando el prójimo se convierte en problemático. Es por ello que Jesús habla de volver la otra mejilla, dar la túnica y la capa, bendecir en lugar de maldecir, etc. —- Este es lenguaje que sólo puede aplicarse en el contexto de las relaciones personales. Es un error infantil el querer aplicar la ética personal al terreno de la justicia criminal, la política y las relaciones internacionales.

Para ilustrar lo que vengo diciendo veamos un breve intercambio de un debate que un servidor sostuvo recientemente con un pacifista, Claudio Cruces, Profesor de Cuidado y Consejo Pastoral en el Instituto Associated Mennonite de Argentina. Pastorea en la Iglesia Evangélica Bautista de San Fernando, Argentina, y es ardiente promotor de la Teología de la Liberación. A juzgar por las creencias de Claudio, deducimos que la iglesia que pastorea no es realmente ni evangélica ni bautista, pero la incógnita aun mayor es descifrar cómo se pueden armonizar la Teología de la Liberación, de clara inclinación izquierdista, con el pacifismo. He aquí parte del debate, Claudio Cruces es representado por las iniciales C.C., y un servidor, por las Iniciales P.S. Si bien el tema central es la pena de muerte, los argumentos son válidos y se ramificaron durante el intercambio hacia al tópico guerra-pacifismo:

C.C.: “Me llama mucho la atención esta propuesta de fragmentar la ética en privada y pública.”

P.S. : “Bueno, nunca es tarde para aprender. Imagínese un gobierno poniendo la otra mejilla ante la agresión de otra nación. Claramente existen las categorías en cuanto a ética se refiere.”

C.C. : “En primer lugar, me llama la atención en un defensor del capitalismo ya que para ellos la sociedad es un amontonamiento de individuos, por tanto, como consecuencia lógica, la sociedad debe tener la misma ética que el individuo.”

P.S. : “Totalmente vil el comentario. No merece respuesta que lo dignifique.”

C.C. : “Pensar que hay una ética para el individuo de amor y hermandad y una totalmente opuesta para los dirigentes de la sociedad ¿será buena exégesis o será esquisoide? A mi me parece que más que exégesis es darle un barniz teológico a una idea política que implanta la pena de muerte como argumento de vida.”

P.S. : “Su pensamiento está mal planteado. Usted contrapone individuos con individuos. Lea bien lo que escribió y va a notar su error. Yo contrapongo la ética individual con la ética del estado o del gobierno. Ambas se rigen por diferentes parámetros bíblicos. Además, no soy exégeta, para ello se debe estudiar largo y tendido.”

C.C. : “Pablo asevera que Jesús está hablando al individuo y no a la sociedad organizada, veamos: cuando Jesús dice: Oísteis decir no cometerás adulterio… Pablo no tendrá inconvenientes en asegurar que esa ética es para el individuo y para la sociedad toda.”

P.S. : “Está equivocado. Francamente, nunca he visto a un gobierno adulterar, a menos que se refiera a los gobiernos de Francia y Alemania noviando con Saddam, el triángulo del amor.”

C.C. : “Cuando Jesús dice: Oísteis decir no jurarás en falso… Pablo no tendrá inconvenientes en asegurar que esa ética es para el individuo y para la sociedad toda.”

P.S. : “Por supuesto que tengo problemas. Nunca he visto una sociedad jurar ¿la ha visto usted? Y no me venga con la jura de la independencia. Tampoco podemos imponer esta ética personal (o mandamiento para el cristiano) en todos los integrantes de la sociedad. Nada en el sermón del monte va dirigido a los que no son discípulos de Cristo. Punto invalidado.”

C.C. : “Cuando Jesús dice: oisteis que fue dicho ojo por ojo… (venganza) Pablo no tendrá inconvenientes en asegurar que esa ética en contra de la venganza es para el individuo y para la sociedad toda.”

P.S. : “Lo que usted llama ‘venganza’ es un mandamiento de Dios. Lo siento, no quiero dejar en evidencia el calibre de su conocimiento bíblico, pero le pido que lea Ex.21:24; Lev. 24:20; Dt. 19:21. Ojo por ojo y diente por diente es la medida exacta de justicia prescrita por Dios, no una venganza. Punto invalidado.”

C.C. : “Pero cuando Jesús, en el mismo texto dice ‘No matarás’, a Pablo se le ocurre que es buena exégesis dividir la ética en social e individual. Todos sabemos que una ley del buen exégeta es no aplicar dos métodos exegéticos a un mismo texto. Si todas las palabras se pueden aplicar al individuo y la sociedad, también éstas. Lo que pasa es que hay una exégesis de ‘Arbol de navidad’ que consiste en tener una idea a – priori y luego adornarla con versículos.”

P.S. : “Como usted ve no aplico dos métodos hermenéuticos diferentes como pensó usted. Mucho menos soy culpable de practicar eiségesis, algo que la gente de su tendencia sabe hacer muy bien para distorsionar las Escrituras. Yo podría haber refutado su primer intervención haciendo alusión directa a la falta de observación suya sobre cuál es el contexto de los versículos que citó. Sólo con observar todo el contexto del sermón del monte hubiera bastado para anular su seudo-argumento. Es obvio que Jesucristo no está hablando de la pena de muerte ni de las guerras. A decir verdad, en ninguna parte de la Biblia se condena la pena de muerte, más bien se apoya. Usted debería refutar nuestros argumentos en lugar de saltar a otra cosa.”

Hasta aquí parte del debate. Ahora veamos de cerca algunos de los pasajes que el pacifista usa como textos “prueba” en apoyo del pacifismo:

1. Bienaventurados los mansos porque ellos recibirán la tierra por heredad. Mateo 5:5

Nunca pensemos que mansedumbre significa debilidad. Teniendo en cuenta que Moisés fue “muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra” (Núm. 12:3), y considerando que fue un líder fuerte y agresivo, que participó en guerras, deducimos que ser manso no tiene nada que ver en absoluto con practicar actitudes pasivas ante la maldad y los enemigos de Dios.

2. Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Mateo 5:9

La palabra “pacificadores” en griego (eirenopoios) era uno de los títulos del César [2]. Fue llamado “el pacificador” porque logró y mantuvo la paz por medio del uso de la fuerza. La palabra no significa “pacifista”, “apacible”, “pasivo” o “paz a cualquier costo.” Significa “paz sostenida mediante fuerza.” La mayoría de los comentaristas interpretan que el verso describe a aquellos que han hecho la paz con Dios, quienes en última instancia son conocidos como los hijos de Dios. No existe en el verso ni en el contexto inmediato la más mínima sugerencia de pacifismo como se entiende hoy.

3. No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. Mateo 5:39

¿Apoya esto la posición pacifista? ¿Estaba Cristo instruyendo a los oyentes sobre qué hacer cuando la vida de uno o la de su familia está en peligro? ¡Por supuesto que no! Y mucho menos sobre lo que debe hacer una nación cuando es atacada. Además, en la cultura judía, el golpe de la mano en la mejilla derecha era un insulto personal, no un acto de violencia, algo así como escupir a alguien en el rostro. Jesús está dando un principio general de cómo tratar con el prójimo cuando somos representantes del evangelio. No debemos ser rápidos en devolver mal por mal a nuestro prójimo y debemos estar dispuestos a soportar insultos a los efectos de ser un buen testimonio y ganar a nuestro prójimo para Cristo. Pero la idea de que Jesús nos dejó instrucciones de no resistir la maldad, fuere del grado que fuere, es absurda. Aun los pacifistas más extremistas resisten lo que ellos consideran malo con manifestaciones, huelgas de hambre, incumplimiento de pago de impuestos, negarse al servicio militar obligatorio, etc. — Resistencia pacífica sigue siendo resistencia. El significado de “poner la otra mejilla”, como se dice popularmente, puede ser captado mejor si observamos a Jesucristo mismo en Juan 18:23. Cuando uno de los alguaciles le dio una bofetada por considerar que estaba siendo irrespetuoso con el sumo sacerdote, Jesús responde: “Si he hablado mal, testifica en qué está mal; y si bien, ¿por qué me golpeas?” — ¿Puso Jesús la otra mejilla? No, contestó firmemente al vituperio.

Conclusión:

Reiterativa de nuestra conclusión en la primera sección del trabajo, ésta también afirma que luego de examinar rigurosamente los Evangelios, vemos que Jesús apoyó el uso de la fuerza en la defensa personal o nacional. No existe en los evangelios la menor sugerencia de que Jesús enseñó pacifismo o no resistencia. El uso del modelo de la guerra justa como ilustración en sus parábolas, así como su descripción del Día del Juicio, revelan que Jesús aceptaba las enseñanzas del Antiguo Testamento al respecto.

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Notas:

[1] The Gandhi Nobody Knows, Richard Grenier [From the magazine, “Commentary,” March 1983
http://www.scribd.com/doc/11707395/The-Gandhi-Nobody-Knows

[2] Christian Attitudes Toward War and Peace, Roland H. Bainton (New York: Abingdon, 1960), p. 64.

Obra de referencia:

When is it Right to Fight, Robert A. Morey, Presbyterian and Reformed Publishing Co., Phillipsburg, New Jersey, 1985.

Hasta aqui,el articulo del Hno,Santomauro.

Mi opinión personal

Hay otros conceptos acerca de este tema, en relación con la guerra justa. Jesus no ordenó las guerras, sería un idealismo, el no habia venido a pelear una guerra ,su guerra era espiritual. Tampoco lo prohibió, él era realista, sabía que las guerras existían y existirían. El vino a salvar al mundo, no a condenar al mundo, en su primera venida. Esa era su misión. Los primeros tres siglos, Cesar Vidal, en su libro El camino hacia la cultura, expresa que los cristianos eran pacifistas. Luego,con S.Agustín cambió, aunque permaneció durante muchos siglos una forma moderada de ver la guerra: “guerra justa”.  Con Maquiavelo, todo cambia, el fin (la guerra) ahora justifica los medios (obtener el poder político-económico). Creo que deberíamos girar hacia un nuevo concepto de la guerra actual: “la guerra trágica”. P. Arieu

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