LA CONDUCTA ANORMAL Y LA CONDUCTA NORMAL. ¿a qué llamamos normalidad en Psicología?


PSICOPATOLOGIA EN ADULTOS

Hace un par de días recibí un correo electrónico de un amigo estudiante de Psicología de la hermana República de Costa Rica en la que consulta a que le llamamos normalidad o anormalidad desde el estudio científico de la Psicopatología.

En primer lugar vamos a conceptuar lo que es la Psicopatología.desquiciada

Según Carmelo Monedero (Introducción a la Psicopatología, 3ra. Edición, año 2007) La Psicopatología se ocupa de la Psicología Patológica, anormal o enferma.  El estudio de la psique normal entonces lo realiza la Psicología.

A partir de esta definición, conceptuar lo que es patológico no es cosa fácil, porque el término proviene de la medicina que estudia lo que orgánicamente no es sano, por tanto está enfermo, patológico.  A partir de esto los estudios de la epistemología psicológica consideran que “Enfermedad Mental” incluirá solamente a los trastornos que refieren manifestaciones psicopatológicas con base somática. Por tanto la Depresión Psicógena, la…

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Facebook: niño fue sancionado por mala conducta, pero se burló de autoridades


Inglaterra

Facebook: niño fue sancionado por mala conducta, pero se burló de autoridades

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Justin Carley publica sus travesuras en Facebook. (Foto: Facebook)
El menor fue castigado por causar destrozos en una biblioteca y dañar inmuebles de sus vecinos.

Los niños conquistan Facebook y otras redes sociales gracias a su ternura, pero no todos tienen ese talento. Existen otros que son capaces de generar molestias e indignación como sucede con el pequeño Justin Carley.

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El menor se ha hecho famoso en Facebook, luego de haber sido sentenciado a dos años de restricciones por causar destrozos en la biblioteca pública de Birinnington, Manchester, Inglaterra.

Pero lo que más llamó la atención es el desafío del pequeño a la autoridad. “Me han sancionado por dos años pero seguiré haciendo estas cosas”, escribió en su cuenta de Facebook.

Justin Carley, quien había sido advertido en varias ocasiones, fue sancionado por haber manejado su bicicleta a alta velocidad en el interior de la biblioteca y también arrojó tierra a las viviendas de sus vecinos, según informa Daily Mirror.

Este pequeño que no sabe mucho del respeto también usó Facebook para reclamar por la tardanza del tribunal, el día que iba ser sentenciado. “Me tienen esperando aquí varias horas”, publicó.

De acuerdo a la sentencia, el niño tiene una conducta antisocial que deberá ser atendida con clases personalizadas en su escuela.

El menor no es muy querido por sus vecinos debido a su mal comportamiento. En Facebook también compartió comentarios de sus ‘travesuras’ como patear autos y destruir jardines.

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http://www.larepublica.pe/02-02-2015/facebook-nino-es-sentenciado-por-mala-conducta-y-se-burla-de-autoridades

¿Qué son los estilos de crianza?


¿Qué son los estilos de crianza?

Según el artículo ¿Qué son los estilos de crianza? (2009), existe una frase de Freud que dice “Infancia es destino”, según estudios realizados en Psicología las primeras bases del ser humano se dan en la familia, por lo que es muy importante ya que tiene dos tareas fundamentales por hacer:

1.- Asegurar la supervivencia de sus miembros.

2.- Y fomentar las cualidades humanas a estos.

Existen muchas ideas sobre cómo criar a los niños. Algunos padres adoptan las ideas que sus propios padres usaron. Otros buscan consejos de sus amigos. Algunos leen libros sobre cómo ser buenos padres. Otros toman clases ofrecidas en la comunidad. Nadie tiene todas las respuestas. Sin embargo, los psicólogos y otros científicos sociales ya saben cuáles prácticas de crianza son más eficaces y tienen más probabilidad de llevar a resultados buenos para los niños (Estilos de crianza de los hijos, 2009).

Finalmente los estilos de crianza no son estáticos pero si ajustables a los principios normativos existentes dentro de distintas sociedades y a los más variados códigos culturales; gracias a lo cual, podemos apreciar la emergencia de nuevos arreglos familiares y pautas alternativas de educación, formación y orientación en el hogar que tienen la posibilidad de rebasar las limitaciones de los estilos autoritarios o permisivos y de competir solapadamente con los emergentes no operativos, disfuncionales o patológicos que actualmente están afectando la calidad de la vida familiar (Vielma, 2002).

Estilos de crianza

2.1 Autoritario

Los padres autoritarios siempre tratan de estar en control y ejercer control sobre los niños. Estos padres fijan reglas estrictas para tratar de mantener el orden, y normalmente lo hacen sin demostrar mucho afecto o cariño al niño. Tratan de establecer normas de conducta estrictas y generalmente son muy críticos de los niños por que no satisfacen los criterios. Les dicen a los niños lo que deben hacer, tratan de hacerles obedecer y normalmente no les dan opciones para escoger (Estilos de crianza de los hijos, 2009).

¿Qué son los estilos de crianza? (2009), se resalta que estos padres son muy exigentes y suelen prestar muy poca atención a las necesidades de sus hijos, esto quiere decir que estos padres no aprenden a llevar una relación balanceada entre sus necesidades y las de sus hijos, porque la mayoría de las veces se relacionan con sus hijos para dictarles ordenes y no para saber como estan o que necesitan.

La actitud fundamental de estos padres es la imposición. La tendencia autoritaria, rígida e inflexible en su forma de educar. Son padres que juzgan continuamente a sus hijos, tratando de imponer sus puntos de vista con poca sensibilidad frente a los sentimientos de los hijos. Esta actitud no atiende a razones, generando el miedo y la ansiedad e inferiorizando al niño hasta grados insospechados de timidez y agresividad reprimida (Estilos de crianza, 2009).

Los padres autoritarios no explican por qué quieren que sus hijos hagan las cosas. Si un niño pregunta sobre alguna regla u orden, quizás el padre le conteste, “Porque yo dije”.

Los padres tienden a concentrarse en el comportamiento negativo, en vez del positivo, y castigan o regañan a los niños, muchas veces severamente, por que éstos no siguen las reglas (Estilos de crianza de los hijos, 2009).

2.1.1 Características tienen los hijos de este estilo de padres:

Estos niños son sumamente obedientes, pero carecen de espontaneidad, curiosidad y originalidad, generalmente son dominados por sus compañeros, no tienen ninguna responsabilidad por sus decisiones. Esto se presenta más en los niños que en las niñas (¿Qué son los estilos de crianza?, 2009).

Los hijos de padres autoritarios generalmente no aprenden a pensar por sí mismos ni entienden por qué sus papás exigen cierto comportamiento (Estilos de crianza de los hijos, 2009).

2.1.2 Estilo Autoritativo o Democrático

En este estilo los padres esperan conductas maduras por parte de los niños; aplicando un conjunto de reglas firmes, usando ordenes y sanciones cuando son necesarias; están abiertos al análisis razonado normas y expectativas; incitando en los niños independencia e individualidad; promoviendo una comunicación abierta entre padres e hijos escuchando puntos de vista, dialogando con ellos reconociendo tanto el derecho de sus hijos como el suyo. Este tipo de padres son exigentes y atienden las necesidades de sus hijos y utilizan a persuasión en los argumentos hacia los niños dando una reciprocidad en la relación; las bases que los conforman son de bajo poder; con un alto nivel de demanda por parte de los padres, dándoles una mayor responsabilidad hacia los niños (¿Qué son los estilos de crianza?, 2009).

En el mismo articulo se explica que estos padres se caracterizan por ser extensos en afecto, comunicación, exigencias y disciplina razonada, estimulando el dialogo con sus hijos. Respetando, sus opiniones, intereses y personalidades. Los padres democráticos utilizan frecuentemente explicaciones respecto a las reglas de conducta y sus expectativas, fomentando la independencia al proporcionar oportunidades para aumentar la autonomía, el interés, la comunicación y el control adecuado con los hijos.

En el articulo Estilos de crianza de los hijos (2009). ,se considera que los padres demócratas ayudan a los niños a aprender a valerse por sí mismos y a pensar en las consecuencias de su comportamiento. Lo hacen al dar a sus hijos expectativas claras y razonables y al explicarles por qué esperan que los niños se porten de cierta manera.

Hacen seguimiento del comportamiento de los niños para asegurarse de que cumplan las reglas y expectativas. Lo hacen de una manera cálida y cariñosa. Muchas veces, tratan de pescar a los niños cuando se portan bien para poder reforzar el buen comportamiento, en vez de concentrarse en el malo.

2..2.1 Características de los hijos de padres Autoritativos: (¿Qué son los estilos de crianza?, 2009).

Los hijos se sienten seguros sabiendo que sus padres los aman y lo qué esperan de ellos, son confiados, autocontrolados, asertivos y capaces de competir.

2.3 Estilo Permisivo

Su actitud fundamental es el desinterés por la educación de sus hijos. Son educadores que no corrigen cuando se transgrede una norma de educación y convivencia, no se inmutan cuando obran mal ni se alegran cuando se comportan bien. En resumidas cuentas, son padres que permiten hacer a sus hijos lo que les de la gana con tal de no complicarse la vida. La consecuencia de la educación permisiva será una falta de conciencia de lo que está bien o mal porque el niño no habrá aprendido a interiorizar ninguna norma moral (Estilos de crianza, 2009).

En este estilo los padres son tolerantes y aceptan los impulsos de los niños, usando un pequeño castigo como posible, haciendo pocas o nulas restricciones en la conducta de los hijos, permitiendo un buen control de la emociones para los niños y así tomar sus propias decisiones y regir actividades tanto como sea posible, con bajas demandas de control de impulsos para su maduración. Estos padres son poco exigentes al atender las necesidades de sus hijos tienen una actitud tolerante a los impulsos de los hijos, no dirigen y usan muy poco el castigo como medida disciplinaria, establecen pocas reglas de comportamiento y son afectuosos con sus hijos.

Estos padres no tratan de controlarlos mediante el ejercicio del poder que viene de su autoridad, fuerza física. Posición o capacidad de conceder o limitar recompensas, sino que en ocasiones apelan a la razón del niño (¿Qué son los estilos de crianza?, 2009).

2.3.1 Características de los hijos con padres Permisivos:

Los hijos que crecen en este tipo de familias tienen falta de control de impulsos y autoconfianza, lo que hace ser agresivos e inmaduros para su edad, con pocas habilidades sociales y cognitivas; evidenciando una carencia de responsabilidad e independencia.

2.4 Teoría de los estilos de crianza y la criminología

Con respecto a la teoría de los estilos de crianza se pude decir que el desarrollo de la personalidad criminal se da a partir de unos padres que mantienen un estilo de crianza permisivo, puesto que al ser tan tolerantes y no introyectan en sus hijos las normas que la sociedad marca. Por lo que su personalidad se desarrolla como muy impulsiva, agresivo, resistente y poco confiado, escaso auto- control, pero sobre todo sin respeto por ninguna regla. Por lo tanto un delincuente se desarrolla con esas conductas a partir de la relación con sus padres.

Garrido (2000, citado por Garzón, 2009), menciona que tomando como base los trastornos de la personalidad con características de una personalidad antisocial, expresa que este término describe un patrón de conducta caracterizado por la falta de remordimientos y una ausencia completa de restricciones. De tal forma que una personalidad de este tipo se establece por medio de un estilo de crianza permisivo.

Y de esta manera el mismo autor menciona diversas características de personalidad antisocial, donde existe la aparición de los principios activos y morales de la mente, en el momento en el que estos se han depravado o pervertido en gran medida; el poder del autogobierno se ha perdido o ha resultado muy dañado y el individuo es incapaz, no de razonar a propósito de cualquier asunto que se le proponga, sino de comportarse con decencia y propiedad en la vida.

Para Vallejo (1980, citado por Garzón, 2009), la personalidad antisocial (trastorno antisocial de la personalidad) refleja en los pacientes una gran frialdad y una falta de miedo ante aquellas situaciones en las cuales cualquier otro sujeto con las mismas características y la misma edad, podría sentir temor o “prudencia” por su aparente peligro o situación de riesgo. Este mismo autor también menciona que los trastornos de la personalidad antisocial se manifiestan con mayor acentuación en aquellas personas que desde la infancia presentan alteraciones y rechazos ante las normas y reglamentos que se les presenten para la vida cotidiana. De este modo, el autor argumenta que desde la etapa de la niñez es común notar este tipo de comportamiento en los pacientes que presentan características de personalidad antisocial, además porque se suman factores relevantes como la mentira constante, el robo, el exceso de travesuras y conductas agresivas, que sobresalen una vez que se avanza en la etapa de la niñez.

Tomado de:

Desarrollo De La Personalidad Y Prevención Del Delito. Instituto de prevención del delito.Gobierno del Estado de Mexico.,

Recuperado de http://www.edomex.gob.mx/procuraduria/doc/Estudio.pdf

Psicología forense: sobre las causas de la conducta criminal


Psicología forense: sobre las causas de la conducta criminal

Angie Vázquez Rosado
Universidad Interamericana de Puerto Rico,  San Juan, Puerto Rico

Existen muchas causas para la conducta humana en toda su diversidad, y lo mismo aplica específicamente a la conducta criminal. El incremento de la violencia a nivel global, así como de los delitos y actos criminales, recibe ya atención prioritaria. Es así como la Convención Anual de Psiquiatría, APA -American Psiquiatric Association-, realizada en Pensilvania en el 2002, estudió la relación de los trastornos mentales con la violencia y la conducta agresiva. Otras profesiones, gobiernos, países y organizaciones, como la Organización Mundial de la Salud se han visto obligados a atender urgentemente el fenómeno dado su amenazante y constante incremento. En Puerto Rico, ya desde el 1983 se había celebrado el Primer Congreso sobre la Criminalidad en el Colegio de Abogados auspiciado por el Partido Socialista Puertorriqueño (PSP). En este ensayo quiero resumir estudios e identificar variables de causa-etiología desde las perspectivas biológicas, sociológicas y psicológicas. No pretendo ser exhaustiva proveyendo profundidad de análisis sino limitarme a identificar en un solo ensayo algunas de las principales variables asociadas con la conducta criminal.

Causas biológicas

Estamos en un momento histórico crucial donde la nueva tecnología investigativa habrá de ayudar a entender mejor -con evidencia clara y contundente- el verdadero espectro de posibilidades en variables de índole biológica, orgánica, congénitas o heredadas (tome por ejemplo el Proyecto del Genoma Humano).

No creo que la biología pueda darnos la explicación total a la conducta criminal, pero igualmente creo que es obligatorio que todo profesional del campo de las Ciencias Sociales se actualice en estos nuevos descubrimientos e hipótesis, por cuanto es objetivo y competente reconocer aquellas condiciones fisiológicas, neurológicas, cromosómicas y anatómicas que puedan determinar algunos de los muchos casos de conducta criminal.

La gran cantidad de estudios para explicar la criminalidad en la perspectiva biológica no es un evento, moda o patrón nuevo. No obstante, hoy día las investigaciones giran explorando nuevas, o más específicas, variables que incluyen una variedad enorme de factores físicos tales como los niveles alterados de serotonina (perspectiva bioquímica; desbalances químicos), alteraciones en el lóbulo frontal, ADD (desorden de déficit de atención), niveles altos de testosterona combinados con niveles bajos de serotonina, niveles bajos de colesterol, el efecto en general de los andrógenos, el efecto de diversas drogas auto-inducidas (ingeridas), los efectos de las dietas (enfoque nutricional), alteraciones por cobre y zinc, el efecto de traumas y accidentes, el efecto de traumas en guerras o eventos de estrés en desastres naturales (síndrome post-traumático), el efecto de la contaminación ambiental y las toxinas, hiperactividad, problemas cognitivos, el efecto del tabaquismo en la madre sobre los hijos (as), efecto del ácido úrico, la predisposición genética, y la relación entre estados emocionales alterados (depresión y ansiedad) y la conducta criminal, entre muchos otros.

A continuación presento un breve resumen de algunos de los muchos estudios que están siendo realizados en esta área de estudio en la relación entre factores orgánicos y conducta criminal.

En cuanto a trastornos bioquímicos: Serotonina (serotonina)

Richard Wurtman (Crime Times, Vol 1, 1995) ha encontrado que dietas de alto carbohidratos y bajas proteínas afectan los niveles normales de la serotonina, neurotransmisor natural que cuando está en niveles alterados o anormales tiene efectos cerebrales asociados con tendencias suicidas, agresión y violencia, alcoholismo y conducta impulsiva. Las funciones normales de la serotonina son la regulación de la excitación, los estados de ánimo, la actividad sexual, la agresión y el control de los impulsos. Algunos estudios asocian niveles bajos de serotonina con la conducta violenta-aberrante. Jeffrey Halperin (1995, en American Journal of Psychiatry) comparó varones agresivos con no agresivos, ambos con diagnósticos de ADD (déficit de atención) combinado con diagnósticos de hiperactividad. Se les administró la droga fenfluramina, que provoca respuestas en el sistema serotonergénico. Los resultados mostraron cambios positivos en los niños agresivos al bajarle los niveles de serotonina. Matti Virkkunen (1994) cree haber identificado variaciones genéticas específicas que predisponen algunos individuos hacia la conducta suicida. Tomando casos de jóvenes ofensores violentos, descubrió que una variante del gen THP (tryptophan hydroxylase) cuyos códigos producen una enzima necesaria para la biosíntesis de la serotonina, estaba asociada fuertemente con los intentos suicidas irrespectivo a si los jóvenes eran, o no, impulsivos. Un segundo estudio, demostró que bajos niveles del metabolito 5-HIAA (localizado en el líquido cerebro espinal) están asociados con pobre control de la conducta impulsiva (sobre todo en alcohólicos). Por último, estudios en monos consistentemente demuestran altos niveles de agresividad cuando los niveles de serotonina son bajos (Kyes, 1995).

Condiciones congénitas: Síndrome fetal alcohólico

Estudios realizados por Ann Streissguth (1991) encontraron que el 6.2% de los adolescentes y adultos que muestran niveles significativos de conducta mal adaptativa nacieron bajo condiciones de Síndrome Fetal Alcohólico. Esta conducta evidenciada incluye impulsividad, falta de consideración con los demás, mentir, engañar, robar, y adicción al alcohol o drogas. También mostraron dificultad de vivir independientes a los padres, pobre juicio social y dificultades en conducta sexual, soledad y depresión. No obstante, aunque siempre se ha pensado que el alcoholismo de la madre es lo que más afecta, también se han comenzado estudios sobre el papel del alcoholismo en el padre. Estudios realizados por Theodore Cicero (1994) encontraron que los hijos de hombres alcohólicos tienden a mostrar problemas de conducta y problemas en las destrezas intelectuales. Cicero sugiere que esto está directamente relacionado con el efecto del alcohol sobre los espermatozoides o las gónadas. Cicero dice que los hijos varones de padres alcohólicos tienden a dar pobres ejecuciones en los tests de aprendizaje y destrezas espaciales. También demuestran tener niveles más bajos de testosterona y beta-endorfinas. Las hijas muestran niveles hormonales alterados en hormonas relacionadas a tensión reaccionando de forma distinta a situaciones de estrés a las féminas que no tienen el factor de padres alcohólicos.

El efecto de golpes-traumas y alteraciones del lóbulo frontal

Alan Rosembaum (1994) realizó un estudio en los que descubre que los traumas cerebrales anteceden cambios de conducta predisponiendo hacia un incremento en violencia. Muchas de estas lesiones fueron adquiridas en la infancia tanto bajo juegos como en accidentes o producto de maltrato infantil. Su estudio fue realizado con 53 hombres que golpeaban a sus esposas, 45 hombres no-violentos y felizmente casados, y 32 hombres no-violentos pero infelizmente casados. 50% de los agresores habían sufrido alguna lesión en la cabeza previa a sus patrones de violencia doméstica.

De otra parte, Antonio Damasio (1995) sugiere que daños al lóbulo frontal a nivel de la corteza cerebral puede evitar que la persona pueda formarse evaluaciones de valor positivo o negativo al crear imágenes y representaciones sobre los resultados, repercusiones y consecuencias futuras de acciones al presente creando las bases de ciertas conductas sociopáticas. Estudios de Antoine Bechara (1994) confirman la correlación entre lesiones de la corteza en el lóbulo frontal y conductas peligrosas tales como “hacer daño solo por divertirse”.

Estudios con PET (tomografía de emisiones positrónicas; mide el insumo de glucosa al cerebro) realizados por Adrian Raine (1994) demuestran que niveles bajo de glucosa a la corteza pre-frontal son frecuentes en los asesinos (sus estudios son preliminares; la muestra fue de 22 asesinos confesos con 22 no-asesinos de control). Bajos niveles de glucosa están asociados con perdida de auto-control, impulsividad, falta de tacto, incapacidad de modificar o inhibir conducta, pobre juicio social. Los autores de este estudio plantean que esta condición orgánica debe interactuar con condiciones negativas del ambiente para que la persona entonces cree un estilo de vida y personalidad delincuente y violenta de forma más o menos permanente.

Efectos de medicamentos-drogas

Medicamentos, legalmente recetados por médicos como parte de tratamiento a condiciones como epilepsia, pueden tener efectos negativos aumentando la irritabilidad, la actividad y el desajuste emocional. Tal es el caso de medicinas como Mysoline que es recetada como anticonvulsivo (1994).

Efectos Nutricionales

Katherine y Kenneth Rowe (1994) estudiaron grupos de niños diagnosticados con hiperactividad. Los padres les daban alimentos con colorantes como parte de sus dietas regulares. El estudio consistió en una dieta con el colorante Amarillo #5 y placebos para el grupo control. El reporte de los padres y observadores fue que se manifestó un incremento en conductas de llanto frecuente, rabietas, irritabilidad, inquietud, dificultad de conciliar el sueño, pérdida de control, y expresiones de infelicidad. Muchas de estas conductas son precisamente las que les crean problemas de ajuste escolar limitando su aprendizaje e integración a las reglas del salón de clases.

Trastornos hormonales

Ante el hecho obvio de que el hombre tiende a mostrarse más agresivo que las mujeres, las hormonas masculinas -la testosterona- ha sido objeto de estudio en la conducta violenta. James Dabbs (1995) estudió 4,4462 sujetos masculinos encontrando una alta incidencia y correlación entre delincuencia, abuso de drogas tendencias hacia los excesos y riesgos en aquellos que tenían niveles más altos de lo normal y aceptable en la testosterona. En las cárceles, encontró que aquellos convictos de crímenes más violentos fueron los que más altos niveles de testosterona reportaron. También encontró en los estudios de saliva de 692 convictos por crímenes sexuales que estos tenían el nivel más alto entre todos.

Alteraciones en conducta por hiperactividad orgánica

Rachel Gittelman (1995) sostiene que varones hiperactivos muestran una tendencia alta de riesgo a entrar en conducta antisocial en la adolescencia. Esta tendencia es cuatro veces mayor a la de jóvenes que no son hiperactivos, y parecen tener historiales de más incidentes de arrestos, robos en la escuela, expulsión, felonías, etc., 25% de los participantes en el estudio habían sido institucionalizados por conducta antisocial.

Daño cerebral

Estudios demuestran que daños cerebrales son la regla entre asesinos y no la excepción. Pamela Blake (1995) estudió 31 asesinos con ayuda de la tecnología médica de los EEG’s, MIR’s y CT SCANS y con pruebas psiconeurológicas. Estos habían sido acusados de ser miembros de gangas, o violadores, ladrones, asesinos seriales, asesinos en masa, y dos habían asesinado hijos. En 20 de estos casos se pudo establecer diagnósticos neurológicos claros. Cinco casos demostraron efectos de síndrome fetal alcohólico, nueve mostraron retardo mental, un caso tenía perlesía cerebral, uno más caso tenía hipotiroidismo; un caso tenía psicosis leve, otro más tenía nicroadenoma en la pituitaria con acromegalia y retardo mental fronterizo y otro tenía hidrocefalia; tres mostraron epilepsia; tres, lesiones cerebrales y dos, demencia inducida por alcohol. Algunos mostraron combinaciones. 64.5% mostraron anormalidades en el lóbulo frontal y 29% parecían tener defectos en lóbulo temporal. 19 sujetos mostraron atrofia o cambios en la material blanca del cerebro. El 83.8% de los sujetos mostró abuso en sus infancias, y 32.3% había sido abusado sexualmente.

Intoxicaciones y contaminación ambiental

Es de reciente interés el estudio del efecto de diversas fuentes de toxicidad sobre la humanidad. Un estudio formal sobre el efecto del plomo indica que produce alteraciones en la conducta hacia la violencia y la conducta antisocial. En este estudio, Herbert Needleman (1996) 212 varones de escuela pública en Pittsburgh, entre las edades de 7-11, fueron evaluados en cuanto a la concentración de plomo en sus huesos mediante pruebas de rayos X’s fluorescentes. El plomo es acumulado a través de los años por diversas fuentes que incluyen la exposición a pinturas, y se observó que con el pasar de los años, según aumentaba la cantidad acumulada de plomo aumentaban los reportes de agresividad, delincuencia, quejas somáticas, depresión, ansiedad, problemas sociales, deficit de atención entre otras. Aunque los autores creen que hay factores del ambiente social que contribuyen a estas conductas, enfatizan en la importancia de prevenir la toxicidad cerebral por plomo.

Condiciones y trastornos mentales

Diversos estudios (Archives of General Psychiatry, Vol. 53, 1996) confirman que la presencia de trastornos de salud mental incrementa la conducta violenta y antisocial. Estudios en Dinamarca identificaron en 324,401 personas que aquellos que tenían historial de hospitalizaciones psiquiátricas tenían más probabilidad de ser convictos por ofensas criminales (tanto en hombres como en mujeres) en una proporción de 3-11 veces más que aquellos que no tenían historial psiquiátrico. La esquizofrenia, específicamente, aumenta la probabilidad en 8% en hombres y en 6.5 en mujeres. El desorden de personalidad antisocial aumenta la probabilidad en 10% en hombres y 50 en mujeres de conducta homicida. Estudios en EU demuestran que el 80% de los convictos cumpliendo carcel tienen historial psiquiátrico, con historial de abuso de sustancias y conducta antisocial dependiente.

Nota Final: Este resumen no agota las posibilidades. Existen muchos otras investigaciones sobre diversos factores biológicos adicionales que pueden ser leídos en la página de Crime Time la cual puede hallar en la siguiente dirección: http://www.crime-times.org/

Bases sociológicas

Así como desde la biología y la genética podemos explicar las causas de la conducta criminal como aquella que es causada por factores de herencia, anormalidades, influencias de toxicidad, anormalidades producidas por golpes, lesiones y traumas craneales, o por instintos de la especie animal, podemos analizar las causas (etiología) desde las Ciencias Sociales: desde la Sociología y la Psicología.

La criminalidad legal se define operacionalmente de acuerdo a los estatutos del Código Penal de Puerto Rico. Esta es la guía de referencia al orden público social que ayuda a identificar cuales conductas son inaceptables por tanto se formula en normas y leyes, donde la violación de cualquiera de las reglas conlleva penas y culpas. Todo código, en este caso el penal, es producto de unos acuerdos histórico-sociales. Son producto humano y constituyen la solución propuesta para buscar, perpetuar y garantizar un cierto orden social. Desde tiempos inmemorables los filósofos llamaron a estos acuerdos el “contrato social”. No obstante, en todo grupo social y en toda época histórica hemos confrontado la realidad de individuos que han mostrado serias dificultades de ajuste, acatamiento o adaptación a las reglas; o sea, que alguna forma de violación, o crimen, siempre ha estado presente. Algunas formas de no-acatamiento no son necesariamente crímenes, sino el embrión de cambios sociales necesarios ante la insuficiencia del sistema prevaleciente en un momento dado. Por tanto, preferimos enfocar en el crimen cuando representa peligro hacia los demás, y no persigue como objetivo favorecer o crear condiciones para cambios sociales al colectivo, sino resolver problemáticas, necesidades o intereses individuales. Algunas teorías sociológicas establecen las causas de la criminalidad en diversos procesos o factores de la estructura social:

Dr. Walker

La pobreza, la participación desigual en los recursos económicos existentes, contribuye a alienar y perjudicar a las personas que pertenecen a las clases sociales bajas. Plantea Walker que la persona pobre está sobre-expuesta a limitaciones y frustraciones que les hacen reaccionar de tres formas: (a) tratar de lograr las metas y aspiraciones aprendidas socialmente usando medios desviados e ilegítimos, por ejemplo, con la venta de drogas; (Halperin, 1994) puede reaccionar agresivamente ante la frustración de sus metas no logradas, ejemplo, desahogando su coraje en vandalismo; (Archive of General Psychiatry, 1994) se adaptan a su pobreza con resignación, fatalismo, pasividad, falta de fe hacia su futuro, falta de confianza, entre otras cosas; por ejemplo, viendo el delito pero no haciendo nada por detenerlo.

Dra. Madeline Román

Plantea que el crimen es un problema de la estructura social. El estado criminaliza los actos de la población con una lamentable tendencia a hacerlo en mayor proporción con los sectores en pobreza. Las definiciones del delito son instrumentos normativos que favorecen a los controles e intereses de las clases dominantes. Cree que los gobiernos han usado estrategias de corte mecanicistas en el manejo de la criminalidad, que en vez de prevenir lo que muchas veces hacen es estereotipar aún más las comunidades pobres (ejemplos: los proyectos comunales). Denuncia Román que la única respuesta ha sido aumentar el sistema de control represivo (más cárceles, más delitos, etc.) en vez de bajar y prevenir la conducta y sus causas. De otra parte, señala que el sistema de justicia criminal ha sido demasiando complejo, grande, lento, inoperante y hasta injusto en sus sistemas de manejo y aplicación de castigos. La Dra. Román cree que la presencia de un estado asistencial, la desmoralización de la gente, la falta de una distribución apropiada de los recursos contribuyen a perpetuar la hostilidad, los conflictos y la desigualdad que en algunos individuos puede provocar conducta antisocial como la única vía de salida.

Dr. Ryan

Cree que existe una tradición de “culpabilizar a la víctima”, que consiste en atribuir responsabilidades a la pobreza y/o las minorías raciales y nacionales, sin plantearse un análisis ni alternativas de cambios sobre las condiciones que crearon las mismas. Cree que la política gubernamental de ofrecer justicia como un favor humanitario (estado benefactor) y no como un derecho humano ha contribuido a cargar negativamente la justicia social. Critica que la función de los profesionales se ha limitado a la de identificar la víctima como ofensor y no la de prevenir las situaciones/condiciones que estimulan el conflicto. La culpa de la víctima tiende a afectar doblemente a los individuos en condiciones de pobreza, ignorando la violencia institucional y confinándola falsamente a solo ciertos sectores.

Prof. Ruth Silva de Bonilla

Considera que parte del problema de la criminalidad es que muestra una tendencia de dejar fuera de su definición los crímenes de los poderosos. La población clase media y pobre ve como pasan impunes delitos cometidos por gente en clases económicas altas, como las medidas punitivas son más severas con el pobre y demasiado laxas con el rico, y esta desigualdad en la administración y aplicación de las leyes crea descontento y hostilidad. En estas posturas reseñadas hasta aquí existe un elemento común: los/as autores/as piensan que el delito ocurre porque la sociedad permite, mantiene o fomenta ciertas condiciones de desigualdad al acceso o garantía de satisfacciones mínimas básicas entre los individuos que componen la sociedad, y permite y legitima, de esta forma, la carencia de recursos, dejándoles a estos individuos la posibilidad de optar por estrategias ilegales para conseguir la satisfacción de sus necesidades. Otras posturas culpabilizan a patrones y actitudes modernos como el consumismo. El antropólogo social puertorriqueño, Dr. Seda Bonilla, plantea que los valores han sido sustituidos -de aquellos del bien común y del crecimiento del ser por aquellos que tienen que ver con lo que se tiene materialmente. Es su planteamiento que hemos cambiado la cultura del ser por la cultura del tener. Este cambio ha hecho que la obtención de valores materiales se convierta en una meta superior a otras como la honradez, la sencillez, la humildad, entre otras.

La tendencia hacia el urbanismo, con sus consecuentes variables como hacinamiento, individualismo, industrialización no-planificada, el centralismo, ha sido una de las consecuencias de la transformación social y económica del país. Según la postura de la psicóloga Victoria Muñoz Mendoza, el crecimiento desmedido poblacional en la zona urbana, particularmente la Zona Metropolitana, creó zonificaciones que dejaron sin núcleos tradicionales a estas áreas (las plazas, los parques, etc.), creando núcleos de urbanizaciones inconexas, haciendo que se pierda el espacio público de compartir social. Los mecanismos tradicionales de las comunidades rurales o de menor población se pierden en estos centros de masa. Entre los fenómenos que incrementan urbanamente está la comisión del delito y la dificultad de identificar a los delincuentes.

Los factores del conflicto social son otra forma de identificar causas de la criminalidad desde la perspectiva sociológica. Podemos observar como los elementos estructurales y funcionales de todo sistema social tienen tendencia a integrarse por consenso social lo que lleva a la consecución de un orden social. La dinámica misma de la sociedad y la cultura provocan tensiones que se expresan en diversos conflictos sociales. La historia de la humanidad es la historia de la confrontación de intereses entre los diversos grupos que han existido creando diversos tipos de conflicto por presión poblacional, por estratificación social, por control del poder o por escasez de recursos. Los efectos que provocan los conflictos como guerras, revoluciones, o anomia social son parte de lo que puede incrementar violencia y en otros casos crímenes. El conflicto social a veces es manejado con violencia y actos delictivos como forma de resolver los problemas interpersonales. Randall Collins desarrolla una teoría del conflicto social que se resume como sigue: las personas son intrínsecamente sociables, pero también están predispuestas al conflicto en sus relaciones sociales puesto que el conflicto suele producirse a nivel de las relaciones sociales porque una o muchas personas tienen siempre la posibilidad de utilizar la coerción violenta en su interacción. Collins creía que las personas buscan maximizar su estatus subjetivo y que su capacidad para hacerlo depende de los recursos que tengan. Cree que las personas persiguen su propio interés; así, los conflictos son posibles por que los conjuntos de intereses pueden ser radicalmente opuestos.

Tres puntos son importantes en su teoría: En (Crime Times, Vol. 1, 1995) primer lugar creía que la teoría del conflicto debía centrarse en la vida real más que en las formulaciones abstractas. Collins considera que las personas no son totalmente racionales y reconoce que son vulnerables a impulsos emocionales en sus esfuerzos por lograr la satisfacción. En segundo lugar, creía que una teoría de la estratificación desde la `perspectiva del conflicto debía examinar los factores materiales que influyen en la interacción (Halperin, 1994); en tercer lugar, Collins (1994) afirmó que en una situación de desigualdad, los grupos que controlan los recursos suelen intentar explotar a los que los que carecen de ese control.

Perspectiva psicológica

La Psicología mantiene un cuerpo de teorías y modelos que nos permiten entender y visualizar la conducta criminal desde varias perspectivas o Modelos que integran la biológica, la social y la psicológica:

Como reacción orgánica: Desde el modelo psicobiológico

Plantea que las causas de la conducta están en la herencia, en la genética, en daños congénitos (ocurridos durante el embarazo o en el parto), en exposición a ambientes de contaminación ambiental, por defectos, mutaciones, anormalidades físicas, accidentes, traumas fisiológicos o daño cerebral. Estas variables fueron explicadas en detalle en la primera parte de este ensayo. Para entender la conducta criminal desde una perspectiva orgánica debe hacerse una evaluación clínica médica que pueda confirmar o descartar la presencia de alguna de estas condiciones, antes de partir a diagnosticarla como conducta de causas psicológicas. Si se confirma la causa orgánica, la persona se considera enferma y no debería ser tratada como un delincuente común ya que la raíz de su conducta está determinada por impulsos y condiciones deterministas que nada tendría que ver con sus capacidades mentales, su raciocinio, o libre voluntad. Estas condiciones orgánicas le harían no responsable de sus actos, por tanto podría cualificar para defensas tales como GBMI (“Guilty, But Mentally Ill”; culpable pero incompetente mental).

Como reacción emocional: Desde el modelo intrapsíquico (Freudiano)

Plantea que las personas son particularmente vulnerables en la primera infancia a traumas, complejos, conflictos no resueltos que quedan archivados en el inconsciente. Personas que sufren maltrato infantil, crianzas rígidas o extremadamente laxas (sin estructura ni reglas parentales), relaciones inadecuadas con los adultos, dificultades en la identificación sexual correcta, tienden a desarrollar respuestas emocionales disfuncionales mientras crecen. De no ser atendidas correctamente estas experiencias negativas y ansiógenas permiten el desarrollo de reacciones neuróticas, psicóticas en algunos extremos, que habrán de manifestarse en la vida a partir de la adolescencia. Para muchos freudianos la conducta antisocial es la base de la conducta criminal, y para que esto ocurra la persona debe haber desarrollado una personalidad antisocial. Esta a su vez es el resultado de los traumas inconscientes que dominan la conducta adulta aunque la persona desconozca -o no reconozca- las causas en su pasado. La persona que comete delitos es una persona con un problema médico-psicológico. Se considera enferma emocionalmente. Este modelo es el que sirve de base para las defensas legales por locura, ya que no contempla que la persona sea responsable de sus actos, y de serlo, no concibe que la persona, por su enfermedad, tenga capacidad de reconocer las implicaciones de la misma.

Como reacción aprendida: Desde el modelo conductista

Plantea que en principio todo en el ser humano, menos los reflejos, es producto del aprendizaje, un proceso acumulativo de cambios que ocurren en el organismo de acuerdo a la experiencia, conductas que buscan un objetivo adaptativo dependiente y relativo a los estímulos que se reciben del ambiente social externo en el cual está insertada la persona. La personalidad y la conducta es el conjunto de reacciones aprendidas por premiación de acuerdo a las contingencias externas. Por tanto, en este modelo, la conducta criminal es adquirida mediante aprendizaje si resultara útil, adaptativo e instrumental hacia metas (que también son aprendidas). Esta concepción es mecánica y plantea que el ser humano, cuando comente delitos, lo hace como reflejo de lo que ha aprendido en su ambiente social. En el sistema penal, la persona es responsable de su conducta aprendida y debe ser sometida a los procesos correspondientes de justicia.

Como reacción a la socialización: Aprendizaje Social: Desde la perspectiva Psicosocial

En este modelo se combinan dos modelos (cognoscitivo y conductual) planteando que el ser humano adquiere la conducta mediante un proceso de exposición, moldeamiento e internalización de valores, actitudes, conductas y normas (socialización primaria y secundaria). Se plantea que puede ocurrir por imitación (Bandura) en donde hay presentes tres factores: a) un motivo que induzca al cambio, conciente o inconsciente; b) un modelo que indique la dirección del cambio (quiero comportarme como alguien que he visto); y c) una recompensa (si me comporto como esa persona, lograré el mismo beneficio que él logró con esa conducta). Otra forma de aprendizaje social es por aprendizaje vicario, que consisten en aprender por las experiencias ajenas sin tener que pasar directamente por la experiencia ( por ejemplo, lo que vemos en la televisión o en el cine) También puede aprenderse mediante las necesidad por el equilibrio cognoscitivo. De estas tenemos tres teorías predominantes: (Crime Times, 1995) teoría del equilibrio de Frtiz Heider; (Halperin, 1994) teoría del equilibrio cognitivo-afectivo de Rosemberg y Abelson; teoría de la disonancia cognoscitiva de Leon Festinger (1995). En la primera, se pierde el equilibrio cuando alguna necesidad no está satisfecha y las relaciones (condiciones) de vida no son positivas y en donde pertenecer a algún grupo es importante por tanto “el enemigo de mi amigo es mi enemigo”.

En la segunda, debe haber consistencia entre lo que se piensa y lo que se siente tanto a nivel personal como en la relación del individuo con los grupos. Si se quiere aquello que no te permite satisfacer una necesidad, o si lo que te satisface no se quiere, se crean condiciones de desequilibrio que hacen que la persona caiga frecuentemente en contradicciones e inconsistencias. En la tercera, la persona advierte que las creencias pueden chocar entre sí, y la tendencia natural es a romper la incongruencia con carácter de urgencia. Por ejemplo: “cualquiera puede llegar a ser gobernador de PR”. En los tres casos la perdida de equilibrio, o consistencia, puede generar reacciones de frustración e incongruencias que pueden inducir a la persona inclusive hacia la violencia.

Conclusiones

En cada una de estas perspectivas encontramos que el grado de responsabilidad sobre los actos humanos varía. En las biológicas y freudianas, la persona que comete un delito bajo efectos de una condición, o en un estado mental disfuncional, está muy enferma y no puede enfrentar las consecuencias de sus acciones ni un proceso judicial. En cambio, en las perspectivas conductistas y sociales la persona, aunque reconocida como “víctima” de una ambiente en el que puede haber estado expuesto a circunstancias negativas y deformativas, se considera responsable de sus acciones.

Referencias

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recuperado de

http://www.psicologiacientifica.com/psicologia-forense-conducta-criminal/

Criminología: ¿cómo se estudia la personalidad de los asesinos y los terroristas?


Criminología: ¿cómo se estudia la personalidad de los asesinos y los terroristas? 

El 11 de septiembre de 2001 el mundo miraba a Nueva York. Tres grupos de  terroristas suicidas estrellaban varios aviones en diversos lugares de  Estados Unidos y cambiaban para siempre el rumbo de la historia. Cuando  se cumplen 11 años de aquel trágico suceso entrevistamos a Jesús Sánchez  Gómez, doctor en criminología e Investigador en Análisis del  Terrorismo, cuyos métodos de análisis de la psicología terrorista van  más allá de un estudio psicológico de los sujetos, sino que también se  centran en el aspecto clínico de las personas. De hecho ha publicado el “Manual de Clínica Criminológoca: Perfil de Peligrosidad Criminal” diseñado específicamente para elaborar perfiles de personas peligrosas y donde se incluye, como ejemplo docente los perfiles de peligrosidad de los yihadistas del 11-M.

Muy Interesante:

En los últimos años el terrorismo se ha convertido en una auténtica plaga mundial. ¿Por qué? ¿Hay alguna razón psicológica? El terrorismo, en general, parte de la premisa, en su diseño, de buscar efectos psicológicos a largo plazo, más allá de las víctimas inmediatas del atentado terrorista. Desde esta perspectiva, la violencia política busca generar inestabilidad desde el impacto mediático, siendo aquí donde nos encontramos con la utilización, por parte de estas asociaciones, de unos instrumentos, relativamente modernos, que les sirve de altavoces para generar el miedo en la población y hacer oír su reivindicación política. Me estoy refiriendo a los medios de comunicación, lo que nos lleva a una apreciación magnificada del terrorismo en cualquiera de sus vertientes, ya sea nacionalista o religioso o meramente mercenario y con finalidad estrictamente económica. No son tantas las organizaciones terroristas existentes, pero es cierto que los medios y formas que utilizan, con una propaganda mediática bien utilizada y con un efecto devastador e indiscriminado de su resultado criminal, genera en las personas un estado de ansiedad suficiente para mantener en alerta una situación que, a pesar de ser objetivamente escasa, es lo suficientemente impactante y cruel para conseguir su objetivo de terror. No obstante, los discursos que manejan de máximos y utópicos hacen que se mantengan en el tiempo por irresolubles, cohesionando al grupo por su idilidad, siendo aquí donde entran en juego, al configurar el paradigma del grupo terrorista, diferentes aspectos; el psicológico, al que se refiere la pregunta, y otro, para mi entender muy importante, el sociológico. Respecto al psicológico, estos sujetos participan de un constructo de personalidad inintimidable, de manera que con una apreciación egocéntrica de sus propios actos y creencias, y cargados, a su vez, de “su verdad”, no temen ni a la pena ni al reproche social, si bien, esto no significa que presenten un déficit o patología psicológica, simplemente su personalidad les sitúa en una posición proclive a dar el paso al acto y cometer el hecho criminal. Hasta aquí, cualquier persona se puede encontrar en situación de defender una idea por muy obsesiva que esta sea. Sin embargo, ese paso al acto para cometer el delito, necesita de un aspecto nocivo de la personalidad, capaz de pasar el umbral agresivo que determina la comisión del hecho. Por otro lado, ya con predisposición psicológica para realizar la agresión, la forma en que pudiera ser cometida, respecto a la indiferencia afectiva con la víctima, proviene de otro rasgo de personalidad que, en su extremo, todos conocemos con la calificación de psicópata, aunque estos, en números absolutos, son escasos. He dejado para el final de esta pregunta otro aspecto, relacionado con el constructo psicológico del sujeto, que se nutre de considerandos sociológicos. La creación de la personalidad se gesta, con carácter preeminente, por las influencias sociales y ambientales. Por lo que la familia, el grupo de iguales y las influencias situacionales determinan una personalidad y un comportamiento. Así, los agentes socializantes del entorno distante e inmediato, respecto a la cultura, los primeros, y dinámicas de grupo, respecto al segundo, posicionarán al sujeto en medio de unas creencias, de las que participarán personas de su entorno. En una determinada instancia, el terrorista participará de un grupo, y querrá participar del mismo, adoptando un rol perverso; el sujeto necesita psicológicamente formar parte de un grupo con unas ideas socializantes determinadas. El grupo, a su vez exige, a cada uno de sus miembros, un determinado comportamiento y asunción de principios para cohesionar al mismo, por lo que demanda una actitud y una actividad que a su vez el individuo está dispuesto a aceptar para no ser rechazado del mismo, entrando así en una espiral viciosa cuya primera premisa para romperla ha de ser la desintegración de dicho grupo y la separación de los sujetos a fin de suspender las influencias nocivas. En síntesis, los comportamientos terroristas vemos cómo se dirigen a influir en la psicología del ciudadano, al que necesitan llegar mediante el miedo, utilizando para ello los canales de comunicación que existen y que tienen a su alcance, es decir: internet, prensa, radio y televisión, actuando de manera que las reivindicaciones que hacen lleguen a cuanta más población mejor, produciéndoles el agobio de la posibilidad de ser víctimas de un hecho incierto y grave.
Muy Interesante: La televisión, a través de las películas y las series, ha acercado al público la criminología y la importancia de conocer la psicología de los asesinos. ¿Se muestra correctamente cuál es el trabajo de estos profesionales? ¿Cuáles son los fallos más habituales?

La televisión, al igual que otros medios de comunicación,  vienen a centrarse en aspectos derivados de una personalidad enferma proveniente de psicosis como la esquizofrenia (película Psicosis) o personalidades de gran indiferencia afectiva, que no enfermas, como los psicópatas (película El Silencio de los Corderos), tratando el investigador de ficción de resolver y conocer la personalidad mediante exclusivamente una entrevista que realiza al delincuente. En la realidad, los investigadores que hacen perfiles se acercan al conocimiento del delincuente desde un ámbito científico casi exclusivamente psicológico, tal como vemos en las películas, a excepción de agencias como el FBI o la CIA, que estudian la personalidad de manera más amplia, de manera interdisciplinar, es decir, ven la personalidad construida con factores que van más allá de la psicología. Aun así, a pesar de ser la mayoría de las películas y series de producción norteamericana, el mayor fallo es referirse al estudio de la personalidad del delincuente, tal como dije antes, sin mostrar cómo encajan en sus investigaciones otras áreas del conocimiento científico como la psiquiatría o sociología, entre otros, lo cual presenta a los espectadores de la película una sola parcela de la investigación real. Igualmente, al presentarnos las películas, observamos cómo el investigador realiza la entrevista al delincuente de manera espontánea,  cuando en realidad existe una fase de preparación exhaustiva, intensa y meticulosa de las preguntas a realizar. Del mismo modo, en las películas, nos dan una apreciación de la investigación llevada casi de manera unipersonal, algo muy lejos del procedimiento, que siempre es fruto de un trabajo muy compenetrado de un equipo de investigadores.

Muy Interesante: ¿Cree que llegará un día en el que, como en la película de Minority Report, podamos anticiparnos a los delitos?

El comportamiento de las personas, a pesar de ser consecuencia de una determinada forma de ser, fruto de la personalidad de cada individuo, que se construye en los primeros años de la vida, no es algo previsible en su totalidad, ya que viene influido por muy diversos motivos derivados, entre otros, de experiencias, estudios, creencias o patologías. Circunstancias que harán que un sujeto, en un momento determinado, pueda tomar una decisión u otra, pudiendo ser ambas totalmente opuestas. En este sentido, la película Minority Report, no valora el comportamiento de la persona como algo fruto de experiencias y aprendizaje continuo, niega el libre albedrío y la capacidad del sujeto de adoptar la conducta que considera adecuada a cada situación como resultante de la propia madurez. A su vez, cada persona puede modificar su esquema corporal a lo largo de la vida. No se cometerá el delito de la misma forma si se tiene un cuerpo atlético que si se tiene una obesidad mórbida. Igual que no se cometerá el delito de la misma manera cuando se tiene una biología sana que cuando se presentan patologías. Por poner un ejemplo, el comportamiento puede venir determinado por alteraciones hormonales que influyen sobre la glándula pituitaria, que se encuentra debajo del hipotálamo, glándula que participa en el proceso de síntesis de la conducta humana al vincularse con el razonamiento, con las emociones y puede encontrarse estimulada por la producción de las hormonas responsables de la conducta agresiva (la testosterona, entre otras). Como vemos, sobre la conducta criminal no sólo influye la psicología o los procesos de socialización sino que, a su vez, aspectos biológicos podrán determinar un comportamiento. Por ello, el estudio de otras áreas del saber científico es imprescindible para entender el porqué de una conducta criminal pudiendo, en su caso, ser tratada desde un paradigma médico. El comportamiento futuro de cada persona puede ser algo intuitivo pero en ningún caso podrá existir certeza del mismo.

¿Qué tiene de especial la metodología que usted aplica en sus investigaciones?

El método clínico criminológico parte de entender al sujeto como una entidad única, con una personalidad creada mediante un proceso de socialización, pero en continua evolución y capaz de ser alterada por muy diferentes factores. Por dichos motivos, a diferencia de otros investigadores, entiendo que el estudio de la personalidad criminal necesita, para la confección de su perfil, de un estudio que trascienda lo meramente psicológico. Así, la investigación de los continuos procesos de socialización y las influencias que el medio ejerce sobre el sujeto, las alteraciones biológicas, psiquiátricas o médicas, son necesarias para, de manera global, entender el comportamiento en un momento concreto. Tras el análisis y diagnóstico del perfil de peligrosidad criminal, el método clínico permite, además de acercarnos al porqué de un comportamiento, poder realizar una cierta prospección e inducir un pronóstico intentando prever qué ocurrirá. Realizado esto, será posible, en gran parte, poder tratar la personalidad del sujeto, conocido de manera más global que desde una perspectiva psicológica, desde aquéllos aspectos nocivos que han determinado su comportamiento. En otro momento, el método que venimos describiendo pudiera ser la base para la creación de protocolos que, a pesar de no ser estos cerrados y poder ser modificados conforme se vaya reuniendo información, seguro que se constituirán en una herramienta válida y utilizable para aumentar la prevención del delito mediante la identificación temprana.

Usted analiza aspectos de distintos ámbitos: psicología, medicina, biología, … ¿Terrorista se nace o se hace? O dicho de otro modo, ¿qué papel juega la genética? ¿hay gente predispuesta a cometer delitos?

A excepción de los psicópatas, que nacen carentes de capacidad afectiva, de ahí que no sea una enfermedad, sino un déficit, por el cual tendrán un comportamiento incapaz de empatizar con otras personas a lo largo de su vida y que influirá en sus relaciones produciendo dolor, ya sea en el ámbito familiar, profesional o estrictamente delincuencial (terrorista o común), la personalidad criminal se genera, en gran medida, por las influencias sociales, aunque efectivamente influenciada por factores genéticos y bioquímicos aun por determinar ya que, en algunos aspectos, las investigaciones al respecto no son concluyentes si bien, si que viene quedando demostrado que, los factores biológicos que afectan al individuo predisponen su conducta, tanto altruista como nociva. La pregunta, en este sentido, ha de contestarse diciendo que el delincuente, en general, se hace a partir de las relaciones socializantes, influida en determinados casos por considerandos biológicos, a excepción de los psicópatas, antes referidos, que dada su incapacidad de tener afecto se sitúan en una posición preeminente para realizar actos criminales de cualquier tipo. La cultura, el adoctrinamiento y la dinámica de grupos, parecen ser los elementos determinantes para que un individuo, con predisposición biológica, pase a formar parte de una organización terrorista.

En base a sus investigaciones, ¿cree que deberían cambiarse las metodologías policiales? ¿Se podrían haber evitado atentados, como el del 11-S o el del 11-M conociendo más a fondo la manera de pensar de los terroristas?

Hasta donde conozco, las investigaciones de los cuerpos policiales y agencias de inteligencia consideran el estudio del sujeto mediante el perfil psicológico, circunstancia que claramente limita el conocimiento del individuo. Si por un lado los cuerpos policiales dedican recursos a labores de información y por otro las agencias de inteligencia se dedican al análisis de la información con el fin de generar conocimiento, observamos cómo ambas instituciones se dedican a campos que, aún pareciendo lo mismo, son diferentes pero complementarios. La excelente labor que realizan los cuerpos policiales buscando, detectando e interviniendo en circunstancias que pudieran perturbar la seguridad ciudadana queda escasa, de ahí que el trabajo de las agencias de inteligencia se dirija a elaborar la información para detectar con antelación posibles riesgos para la seguridad de las naciones, de manera que, generando conocimiento, se pueda comprender y valorar los hechos y prever su evolución. Que duda cabe que algo ha fallado en los servicios de información de los cuerpos de seguridad y algo ha fallado en las agencias de información cuando, hasta donde sabemos, no se pudieron evitar los atentados. No obstante, hay que ser justos con ellos, una cosa es no conocer el peligro, que seguro que se conocía, y otra es no poder detectar cuándo y cómo realizarán el acto criminal. Ambas instituciones están compuestas por personas, no por adivinos, y por más que se dediquen, con la gran profesionalidad que día a día demuestran, los actos terroristas son fruto de estrategias de personas que también piensan. A pesar de lo dicho, el estudio del perfil de peligrosidad criminal de los sujetos de los que se obtiene información, así como el estudio de los contextos criminógenos de manera multidisciplinar, seguro que permitiría avanzar un paso en la capacidad de prospección de aquéllas circunstancias que pudieran alterar el orden o la seguridad nacional.

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http://www.muyinteresante.es/ciencia/articulo/criminologia-icomo-se-estudia-la-personalidad-de-los-asesinos-y-los-terroristas