¿Por qué el cristianismo crece rápidamente en China?


¿Por qué el cristianismo crece rápidamente en China?

Por Carl Bunderson

DENVER, 20 Ago. 15 / 02:27 am (ACI/EWTN Noticias).- El Cristianismo crece rápidamente en China, algo que podría deberse a la compenetración de la fe y los avances tecnológicos actuales.

Rodney Stark, reputado sociólogo, afirma que el número de cristianos en China está creciendo en promedio en una tasa de 7 por ciento anual.

Stark, codirector del Instituto de Estudios de Religión de la Universidad de Baylor, ha producido junto con Xiuhua Wang el informe: Una estrella en Oriente. El aumento del cristianismo en China.

Ambos autores apuntan a que en 1980 había 10 millones de cristianos en la República Popular de China y que en el año 2007 estos alcanzaron los 60 millones. Con la tasa del 7 por ciento actualmente los cristianos en China son aproximadamente casi 100 millones.

Stark y Wang achacan este crecimiento al número de conversiones entre personas con un grado de educación alto, quienes experimentan la “incongruencia cultural” entre la cultura tradicional asiática y la modernidad tecnológica e industrial. Algo que conlleva una carencia espiritual a la que el Cristianismo puede responder.

Los intelectuales chinos, explica Stark a ACI Prensa, “están convencidos de que tienen que mirar a Occidente para entender el mundo en el que vivimos. Las religiones orientales no encajan en el mundo moderno actual y por eso es necesario mirar a Occidente para encontrar filosofías y religiones que sí lo hagan. Es algo muy interesante”.

Religiones como el taoísmo, el confucionismo y el budismo son, en opinión de Stark, “antiprogresistas. Estas religiones proclaman que el mundo está en decadencia tras un glorioso pasado y que se debe mirar hacia atrás y no hacia delante. Ninguna de ellas admite que somos capaces de entender algo del universo -porque éste es algo sobre lo que se medita, no sobre lo que se teoriza como hacen los físicos-. Esto no concuerda con el mundo lo que los chinos experimentan en su día a día”.

“La sociedad industrial, y la ciencia basada en ella, no encaja en esas visiones religiosas”, asegura Stark.

“Pero la pregunta de qué significa el mundo y cómo vivir en él continúa presente, por lo que hay un motor mayor en la cristianización de china y eso responde a chinos con alto grado de educación que son los más proclives a convertirse”.

La expansión del Cristianismo en China, asegura, ha sido posible a pesar del “peor tiempo de persecución religiosa” en la revolución cultural de Mao Zedong entre los años 1960 y 1970 porque “ha sido un proceso de conversión invisible, que el gobierno no podía ver”.

Según Stark, la conversión religiosa tiene lugar sobre todo a través de las redes sociales y por eso es “invisible”, al gobierno. Él sostiene que los chinos que viven en áreas rurales son más proclives que los habitantes de ciudades porque sus lazos sociales son más fuertes y por eso el cristianismo se transmite más fácilmente.

La gente no suele unirse a grupos de evangelización itinerante sino que “la gente conoce y lo interioriza de un modo mucho más sosegado”.

Traducido por Blanca Ruiz

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https://www.aciprensa.com/noticias/por-que-el-cristianismo-crece-rapidamente-en-china-51559/

Recibieron la peor forma de martirio, enterrados vivos hasta morir


China, años 40

Recibieron la peor forma de martirio, enterrados vivos hasta morir

En las cartas del padre Mencattini, recién publicadas, impresiona la entereza con que afrontaban una muerte horrible y segura.

Actualizado 8 julio 2011

C.L./ReL

El pueblo más católico de China emite el Rosario a todo volumen desde los altavoces de la iglesia

En el año 1941, China era uno de los destinos peores para un misionero. Parte del territorio estaba invadido por Japón, y en la otra se vivía una auténtica guerra civil y un caos de guerrillas, comunistas unas, nacionalistas otras, que situaban a todas las misiones católicas en un constante riesgo de martirio por unos o por otros.

Acaban de publicarse en Italia, bajo el título Una vida por China, las cartas a sus amigos, compañeros y familiares de uno de esos misioneros, el padre Cesare Mencattini (1910-1941), que revelan la profunda fe y esperanza con que acudían a aquellos territorios sacerdotes y religiosos italianos a sabiendas de que les esperaba la muerte.

Fue asesinado un 12 de julio, seis años después de llegar al país “para hacerse cargo con entusiasmo de una vasta comunidad de neófitos y para dar testimonio y evangelizar a los no cristianos, y todo ello sin preocuparle los crecientes peligros” que amenazaban a los sacerdotes del Pontificio Instituto de Misiones Extranjeras, explica el padre Angelo Lazzarotto, editor del volumen.

Que aquellos hombres sabían a lo que iban, lo demuestra una carta de juventud del padre Mencattini: “Según mis previsiones, iré a China, porque allí irá destinado el grueso de la expedición de este año. Se cumplirán así mis deseos, y estaré en un lugar que en estos tiempos nos ofrece la esperanza de coronar nuestra vida con la palma del martirio”. Tenía 25 años cuando escribió estas palabras, 31 años cuando murió.

En 1937 le explicaba a un compañero la alegría de su misión a pesar de la lejanía de los suyos y del seguro futuro de muerte que le aguardaba: “Te aseguro que mi corazón está contento, contento de haber dejado a mis seres queridos, porque mis afectos se han vuelto completamente hacia Dios y hacia tantos pobres a quienes ahora amo tanto como a mis padres, porque les he regenerado con el santo bautismo. Estoy contento de haber renunciado a las bellezas de nuestra Italia porque estas tierras amarillas se han convertido en tan familiares para mí como mi patria, y no las abandonaré más que para ir al Paraíso”.

“Estoy también contento”, proseguía, “de haber renunciado a mis conocimientos, aprendidos tras tantos años de estudio, para convertirme ahora en casi un ignorante, para poder así exponer en la forma más simple, en los trazos más gruesos y en una lengua que he aprendido contanto esfuerzo, las bellezas de nuestra santa religión. ¡Ya me dirás tú si no es una verdadera felicidad! Ni siquiera tengo una pequeña iglesia, pero tengo dos mil almas, auténticos templos vivientes en los que Dios habita con su gracia y sus bendiciones.”

Enterrados vivos

Este impresionante ejemplo de entrega fue testimoniado por el padre Mencattini y varios compañeros más con el martirio.

El 19 de noviembre del mismo año en el que murió él, fueron martirizados otros cuatro misioneros, todos ellos menores de cuarenta años: Mario Zanardi, Bruno Zanella, Gerolamo Lazzaroni y el obispo de Kaifeng, Antonio Barosi, de 40 años.

Pero la muerte más horrible estaba reservada, meses después, para el padre Carlo Osnaghi, de 43 años, y para uno de sus catequistas.

El padre Osnaghi llevaba años en China y había gozado del cariño de la gente, pero desde mediados de los años 30 el ambiente empezó a enrarecerse con los conflictos nacionalistas, el enfrentamiento con Japón y, sobre todo, la aparición del Partido Comunista Chino, hasta hacerle exclamar: “¡Pobre e infeliz China! ¡Cuánto os amamos vuestros últimos apóstoles! Estamos dispuestos a cualquier cosa para salvaros del abismo. Y si Dios quiere víctimas expiatorias para ello… ¡aquí estamos!”.

En él, como en el resto de los conocidos como Mártires de Kaifeng, se cumplió ese vaticinio. Y con él de forma particularmente cruel. Fue secuestrado por un grupo guerrillero, y el 2 de febrero de 1942 él y un joven catequista fueron arrojados a una fosa, vivos.

Mientras Huang lloraba desconsoladamente y el padre Osnaghi rezaba y dedicaba a su madre sus últimas palabras, los asesinos fueron arrojando tierra sobre los dos hombres, hasta cubrirlos lentamente para dejarlos luego morir durante un tiempo inacabable y lleno de aprensión.

Los frutos de la sangre derramada por los mártires de Kaifeng han mantenido viva la Iglesia en China, a pesar de adversidades sin cuento, hasta convertirla en una realidad inmanipulable por el régimen comunista, e importantísima en el país a pesar de tratarse de una minoría duramente perseguida.

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http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=16472