Los cristianos: debemos ser personas tolerantes o intolerantes? parte V


Los cristianos: debemos ser personas tolerantes o intolerantes?

parte V
Por Paulo Arieu

Hebreos muerte y juicio

Seguimos con el tema de la intolerancia. Esta es la quinta entrega consecutiva de este tema ético tan interesante. Personalmente, creo que si aprendemos a tolerarnos un poco mas los unos a los otros, revestidos del amor de Dios, siempre haremos lo correcto y aquel que está mal, a lo mejor cambiará en el tiempo de Dios. Esto lo digo por fe, confiando en la soberanía de Dios, porque nuestro trabajo como cristiano es accionar y del Espiritu Santo obrar. Aunque es bueno recordar siempre que no somos nosotros los poderosos, sino que Dios es el Todopoderoso. Nosotros somos simples criaturas humanas, que dependen de Su constante amor. 

He estado reflexionando sobre este tema de la intolerancia, porque entiendo que muchos líderes cristianos están siendo intolerantes al máximo. Pero ¿porque sorprendernos? ¿Acaso la historia de la humanidad no está llena de ejemplos de intolerancia, de intolerancias mortales y de muertes dadas por intolerancia? Las guerras fraticidas entre pueblos hermanos es una muestra de la intolerancia entre los seres humanos. Santiago, hermano del Señor Jesús, escribe a las tribus judías dispersas en Asia Menor muy preocupado por las disputas entre ellos, diciendo:

¿De dónde surgen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que luchan dentro de ustedes mismos? Desean algo y no lo consiguen. Matan y sienten envidia, y no pueden obtener lo que quieren. Riñen y se hacen la guerra. No tienen, porque no piden (Santiago 4:1-2 NVI).

Cuestiono la intolerancia como actitud, no porque piense que debemos tolerar el pecado o las herejías, pero no podemos ir por todos lados tratando de erradicar de raiz todo pecado, todo error, ya que esto es imposible. Aún en nuestras familias hay veces que se desobedecen las enseñanzas cristianas, pero creo que algunas veces debemos ser tolerantes, pacientes con ellos, en la medida de lo posible, en pos de una convivencia armoniosa. El pecado lo juzgará Dios, a su tiempo. No significa que nosotros lo aprobemos o que estemos de acuerdo con el pecar, pero la verdad es que aun siendo santos, todos pecamos, nos equivocamos, tenemos nuestro énfasis doctrinal favorito, nuestro concepto de Dios, de como Dios debe o no debe actuar. En fin, nuestra natutraleza pecaminosa nos engaña a todos de muchas maneras. Y a veces, la física de los objetos de la naturaleza creada también nos engaña, ya que por ej: un remo de un bote, dentro del agua, lo vemos doblado, cuando no esta doblado. Por eso creo que debemos ser tolerantes con las personas, en el sentido de pacientes y misericordiosos. Claro que esta actitud tiene límites. No puedo ser tolerante con quien ofende a Dios, quien peca voluntariamente, luego de haberlo exhortado reiteradamente, con los herejes tampoco se puede ser tolerante, con el delito, con la corrupción, con el mal, con Satanás tampoco. En fin, tratemos de comprender mejor este tema, que provoca actitudes extrañas en muchos hermanos.

Pablo escribe a los cristianos de Filipos, advitiendoles del peligro de los judaizantes que abusaban de sus ministerios, pretendiendo que los cristianos se circuncidacen para ser aceptados primeroen el judaísmo. Pablo escribe que:

“Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos de los mutiladores del cuerpo. (Filipenses 3:2 RV 1960) 

y también escribe que

Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros. Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su verg:uenza; que sólo piensan en lo terrenal.(Filipenses 3:18-19 RV 1960)

Siguiendo esta linea de pensamiento paulino, es que debemos ser prudentes con el abuso intolerante de muchos lideres religiosos. Cuesta mucho hallar líderes que sinceramente se preocupen del bienestar espiritual de la otra persona.

Pero la razón que dio inicio a esta serie de artículos, fue reflexionar sobre el abuso de poder y autoridad de una iglesia cristiana, que amenzaba con expulsar a un miembro de su iglesia por estudiar Psicología. Me hizo recordar los tiempos de la inquisición. El célebre teólogo católico Hans Kung cita a Freud al respecto de este abuso de autoridad que se ha dado muchas veces en la historia.

Freud tiene razón también al criticar el abuso de poder de las las iglesias. Es suficientemente conocido: El cúmulo de arrogancia y poder en la historia de las Iglesias: intolerancia y crueldad para con los disidentes, cruzadas, inquisición, exterminio de herejes, caza de brujas, lucha contra la investigación teológica, opresión de los propios teólogos, incluso hoy.  Los efectos del super-yo eclesiástico a lo largo de los siglos, tiranía sobre las almas en nombre de Dios, inmadurez y dependencia de los pobres pecadores, tabuizada obediencia a autoridades no probadas, reiterada represión de la sexualidad y desprecio de la mujer (celibato, exclusión de la mujer de los ministerios eclesiásticos), incluso hoy. [0]

Lamentablemente, Freud consideró la religión como si fuera una ilusión y era conocido por tener un rechazo hacia el cristianismo.[1] Aunque pienso que Kung habla mas sobre su experiencia vivida en el seno de su iglesia católica romana. El vivió en carne propia la presión de las autoridades a causa de sus errores teológicos. Rubén Aguilar Valenzuela en un artículo titulado “Los teólogos herejes de Roma” habla sobre la experiencia insquisitoria sufrida por este teólogo. Valenzuela publica que:

Un caso muy conocido es la condena contra uno de los teólogos más notables de la iglesia católica, el suizo Hans Küng (1928), catedrático de la Universidad de Tubinga, Alemania, nombrado por Juan XXIII como uno de los teólogos del Concilio Vaticano II, donde coincidió con Ratzinger no sólo en el espacio sino en las posiciones teológicas de avanzada. 17 años después, y tras un largo proceso, Küng fue acusado de no defender la “integridad de la fe” y poner en cuestión el dogma de la infalibilidad papal. Así, en 1979 la Congregación para la Doctrina de la Fe dictaminó que no podía continuar ejerciendo la docencia en las instituciones teológicas de la Iglesia.[2]

La iglesia católica ha sido bastante intolerante históricamente. Pero un poco de cambios trajo Concilio Vaticano II, donde se abrió un poco la ventana al mundo no católico.

Las cosas parecen cambiar con el Concilio Vatitano II como se puede ver, por ejemplo, en las declaraciones sobre la libertad religiosa y sobre las religiones no cristianas. La Iglesia católica no rechaza nada de lo que en estas religiones hay de santo y verdadero. Considera con sincero respeto los modos de obrar y de vivir, los preceptos y doctrinas, que, por más que discrepen en mucho de lo que ella profesa y enseña, no pocas veces refleja un destello de aquella verdad que ilumina a todos los hombres. [3]

Pero volviendo al tema de la Psicología en la Iglesia, debemos reconocer que la preocupación de muchos lideres cristianos por el auge de la Psicologia en los templos evangélicos está fundamentada sobre la convicción de que la Psicología “contribuye a la formación de la iglesia apóstata y a la religión del Anticristo.  “[4]Esta conclusión me parece un poco exagerada, pero bueno, es la perspectiva de T.A. McMahon, quien en un artículo crítico titulado LA PSICOLOGÍA Y LA IGLESIA EVANGÉLICA, comparte sus preocupaciones sobre la Psicología diciendo que:

Nada en la historia de la iglesia moderna ha persuadido a creyentes a abandonar su fe en la suficiencia de la Palabra de Dios como la seudo-ciencia llamada Consejería Sicológica.  Consideren lo siguiente: la iglesia evangélica se ha convertido en un servicio de referencia para consejeros psicólogos y psiquiatras. Muchas iglesias grandes tienen licenciados psicoterapistas en su personal.  Agencias de misiones requieren que sus candidatos sean evaluados y aprobados por licenciados psicólogos profesionales antes de ser considerados para servicio misionero.  Los psicólogos y consejeros cristianos son más conocidos y más respetados por evangélicos que predicadores y maestros.  ¿Quién no ha escuchado del psicólogo Dr. James Dobson?  La mayoría de evangélicos están convencidos que la psicoterapia es científica y que es necesaria para suplir lo que falta o carece en la Biblia en lo que respecta a la condición mental, emocional y el comportamiento general del individuo.  Cuando usamos el término “psicoterapia” nos referimos a la consejería psicológica, psicología clínica y psiquiatría (que no es biológica)  También podemos usar el término “psicología” en general. [5]

Aunque este crítico de la Psicología reconoce que “existen áreas de psicología que son claramente distintas de la psicoterapia y puede tener valor y mérito científico, como por ejemplo el campo que estudia la percepción, el punto de contacto entre el hombre y la máquina, ergonómica, alguna educación psicóloga, etc. “[6], el opina que solo hay “un porcentaje mínimo en toda la industria de Psicología que atestigua tener perspicacia científica de la mente del hombre.” [7]

Respeto sus opiniones, pero creo que exagera. Alguien me comentó que había escuchado a un pastor decir más o menos esto: “Si me piden que “comprenda” o “entienda” a los que piensan diferente que yo… que sea tolerante… civilizado, no tengo problema con eso. Respetar sus ideas políticas, sociales, en cuanto a géneros musicales o cosas así en líneas generales debo ser condescendiente y aceptar que no todos pensaran o piensan como yo. Pero… en lo que respecta a cosas fundamentales que tienen que ver con lo que Dios demanda en su Palabra, ejemplo: Un solo camino de Salvación: Cristo. El homosexualismo como pecado. El divorcio,el delito,el crimen,la maldad, etc…. ahí soy intolerante, totalmente. Tal vez no necesariamente por criterio propio, pero sí y definitivamente si porque Dios dice algo al respecto.  Si Dios lo desaprueba… yo lo desapruebo también.

Cristo mismo dijo en un momento determinado, Padre porque me has desamparado. Dice la Biblia que el cielo se oscureció y la tierra se estremeció cuando dio su último respiro. En términos figurativos el ambiente natural no se contuvo a lo que estaba aconteciendo en lo espiritual, era la carga de todo el pecado del mundo en un solo lugar,sobre la persona de Jesucristo…Dios en si, no comparte su gloria con nadie, tampoco con el pecado. El hombre no es perfecto y al reconocerlo sabrá que dependerá de Dios para revestirse de su amor NECESARIAMENTE para dar el testimonio que Cristo nos dio. De lo contrario haremos lo que consideremos justo erróneamente como lo hizo Jonás el ”buen profeta de Dios” quien no toleraba la posibilidad de que Nínive sea salva (Ver Jonas 4:2); pero el amor de Dios tenía otro plan. Ese es el amor que nos ayudará a tolerar con sabiduría.

No actuamos ojo por ojo diente por diente, sino que actuamos por Gracia…y como Cristo nos dice que: que mérito hay en estar con aquellos que son fáciles de amar y de tratar?… Nuestro objetivo es ganar a otros para Cristo, esto puede costar muchas veces nuestro yo. Usted y yo sabremos que escoger en nuestra tolerancia si ponemos a Cristo a actuar hipotéticamente en nuestro lugar. Ej: Que haría Cristo en mi lugar?…

Aclaramos que el tema de la intolerancia, en la Biblia, en general se refiere al pecado. Dios no tolera el pecado y lo tiene que juzgar. Dios dijo: “El alma que pecare, esa morirá (Ezequiel 18:20 RV 1960)”. Como todos hemos pecado, todos morimos.  De esa forma entró la muerte en el mundo (ver Romanos 5:12).  Así se demuestra la intolerancia de Dios por el pecado. Ahora estamos en el período de la gracia, en el que los hombres tienen la oportunidad de arrepentirse y recibir a Jesucristo como su Señor y Salvador. Pero cuando Jesucristo venga por segunda vez, no vendrá con tolerancia, sino a ejecutar sentencia en el mundo y juzgar a los que lo hayan rechazado. Dios es amor y quiere salvarnos a sus escogidos. Por eso mandó a su Hijo amado a morir por los hombres y darnos la posibilidad del perdón. Ahora es el día de salvación, ahora es cuando existe la oportunidad de hacerse hijo de Dios. Pero después, cuando llegue el día del juicio de Dios, no será así. Entonces Dios juzgará al mundo y los que lo hayan rechazado recibirán el castigo que ha anunciado.

  • “De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y la ira del Dios Todopoderoso” (Apocalipsis 19:15).

Juan, discípulo amado del Señor Jesus explica que “de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree, no se pierda mas tenga vida eterna”(Juan 3:16 RV 1960). Jesucristo tuvo que sufrir muchísimo para salvarnos. Todos los pecados nuestros fueron echados sobre El, y su agonía fue grande. El Padre sufrió tanto o más que él, viendo lo que le hacían a su Hijo aquí en la tierra, y no cayó en la tentación de salvarlo cuando lo podía haber hecho en un segundo. Si Dios fuera tolerante con el pecado, no hubiera tenido que pasar por ese trago amargo que pasó. Dios no puede tolerar el pecado y lo demostró decretando el castigo sobre su amado Hijo. Solo el que acepte el sacrificio que Jesucristo hizo por él en la cruz cuando pagó por sus pecados, tiene la oportunidad de ser hecho hijo de Dios y apto para entrar en su Reino cuando muera. Ese es el Evangelio verdadero de Jesucristo.

Solo Jesús nos puede salvar porque él es el Salvador. Nosotros no nos podemos salvar a nosotros mismos. Es imposible. Jesús dijo:“Yo soy el camino”(Juan 14:6). ¿Pero acaso la mujer que fue sorprendida en el mismo acto de adulterio, no fue perdonada?Ese era una acto pecaminoso totalmente reciente y Cristo solo dijo, y donde están los que te condenan (aquellos perfectos libres de pecados), mira que ni yo te condeno, pero vete y no peques más!!, estoy seguro que después de estas palabras ella pasó a estar al lado de Cristo. CRISTO NO TOLERA EL PECADO. Pero ahora bien: El ama su creación (desde Génesis 1:1 se muestra a Cristo de manera particular y esencia como Dios) luego Génesis 3:15 nos muestra la promesa del postrer Adán por causa de la caída del hombre. Pero por que Dios tiene planes con los seres humanos y nos conoce porque somos su creación, Dios en su profundo amor y misericordia nos ha tolerado hasta la fecha. DIos no nos ha destruido ni ha permitido que nos destruyamos completamente,ni que desaparezcamos de la faz de la tierra. El está esperando que nos demos cuenta de que el perdón de los pecados y la vida eterna se obtiene a través de Jesucristo. Y para lograr eso, nos ha enviado constantemente mensajeros que nos prediquen Su evangelio.

El profeta Joel escribió en el Antiguo Testamento:

Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo.(Joel 2:13 RV 1960). 

El ejemplo de Nínive sirve de ilustración a este tema. Ninive era un pueblo sanguinario y  aun así POR AMOR, Dios toleró a las personas (aunque no al pecado) dando una oportunidad para que se arrepintiesen del pecado. Por eso le dijo a Jonás que ellos no sabían distinguir entre su mano derecha e izquierda. En Nínive, el Señor no toleró el pecado; pero dado que Su Justicia divina iba a caer sobre ellos, soberanamente cumplió su objetivo de darle la oportunidad de que se salven. Dios no tolera el pecado pero al igual que a la mujer sorprendida en adulterio, Dios no quiere que nadie se pierda. ¿Cuando nosotros le damos la oportunidad a alguien para que se arrepienta de un error cometido, no estamos tolerando y olvidando? Solo para que esta vida sea renovada…El simple hecho de tolerar con la visión de renovar o llevar la verdad a una persona no nos hace partícipes de ese pecado (entiéndase que existe un equilibrio), uno tolera en silencio sin airarse por que uno sabe que tiene la verdad (Cristo) y el silencio más la oración dará legalidad a la obra de Dios para cambiar y hacer reaccionar a la otra persona.

Cuando Cristo levantó a Lázaro de entre los muertos, dice la Biblia que por causa de la incredulidad de las personas el solo dijo: Padre gracias porque Tu siempre me escuchas!, Cristo solamente lo sabía y así en silencio toleró a esas personas y no al pecado para enseñarles una lección humildemente. Dios no tolera ni ama el pecado pero si ama al pecador (al hombre) incondicionalmente (aunque el lo llama al arrepentimiento al pecador)! Ahora bien, El es justo, y conforme a su justicia, El actuará en nosotros. Nunca seremos más buenos que El. Es que “Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían. ” (Nahum 1:7).

Pero no todos los cristianos son malos obreros ni abusan espiritualmente de sus miembros. El apostol Pablo da testimonio del caracter virtuoso de Timoteo y Epafrodito, diciendo de ellos, palabras de elogios por sus actitudes cristianas y recomendándolos con su puño y letra, lo que es una tranquilidad para aquellas personas.

Espero en el Señor Jesús enviaros pronto a Timoteo, para que yo también esté de buen ánimo al saber de vuestro estado; pues a ninguno tengo del mismo ánimo, y que tan sinceramente se interese por vosotros. Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús. Pero ya conocéis los méritos de él, que como hijo a padre ha servido conmigo en el evangelio. Así que a éste espero enviaros, luego que yo vea cómo van mis asuntos;  y confío en el Señor que yo también iré pronto a vosotros.  Mas tuve por necesario enviaros a Epafrodito, mi hermano y colaborador y compañero de milicia, vuestro mensajero, y ministrador de mis necesidades;  porque él tenía gran deseo de veros a todos vosotros, y gravemente se angustió porque habíais oído que había enfermado. Pues en verdad estuvo enfermo, a punto de morir; pero Dios tuvo misericordia de él, y no solamente de él, sino también de mí, para que yo no tuviese tristeza sobre tristeza. Así que le envío con mayor solicitud, para que al verle de nuevo, os gocéis, y yo esté con menos tristeza.  Recibidle, pues, en el Señor, con todo gozo, y tened en estima a los que son como él;  porque por la obra de Cristo estuvo próximo a la muerte, exponiendo su vida para suplir lo que faltaba en vuestro servicio por mí. (Filipenses 2:19-30 RV 1960).

Creo que se trata de “combatir el error y amar al que yerra”, como decía San Agustín [8] Pero la insistencia en la intolerancia extrema, nos llevará al absurdo choque de dos intolerancias, a las guerras de religión, como sucedió en el surgimiento de la Europa moderna, al enfrentamiento de todos contra todos.A un !sálvese quien pueda!.

Sébastien Castellion,un reformador poco conocido escribe en el 1612 que:

Así sucederá, que los calvinistas serán matados en Francia y los papistas en Ginebra, los luteranos por los zuinglianos y los zuinglianos por los luteranos, los anabaptistas por todos éstos y, viceversa, todos éstos por los anabaptistas; y la no existencia de un límite para estas matanzas hará que al final todos tengamos que caer a fuerza de golpearnos respectivamente. Quien cree construir la Iglesia con esta furia asesina, en realidad transforma a Cristo en Satanás. Es con la sangre, en efecto, y no con el amor con la que se construye la iglesia de Satanás. [9]

Sigo pensando que debemos ser tolerantes, tratar de hacer un esfuerzo en convivir pacíficamente. Yo he visto y oido la intolerancia de predicadores pentecostales antiguos predicando en las puertas de templos bautistas !para que las mujeres no se pongan pantalones! Que absurdo, Dios mio! No se muy bien porque no nos ponemos a pensar que la tolerancia bien puede ser considerada un atributo en Dios. Según nos enseña el Antiguo Testamento, en el libro de Éxodo, Moisés escribe que Dios: 

que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación (Exodo 34:7 RV 1960).

Muchas veces leí sobre los atributos de Dios, pero nunca escuché a nadie que considerase la tolerancia de Dios como un atributo divino, como una virtud de nuestro Dios. Y en el Nuevo Testamento, Lucas nos habla de lo importante que es el amor verdadero y su recompensa:

Antes bien, amad a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad no esperando nada a cambio, y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo; porque El es bondadoso para con los ingratos y perversos. Sed misericordiosos, así como vuestro Padre es misericordioso. (Lucas 6:35-36 LBLA)

Pero la apasionada denuncia  del reformador Castellion, nos demuestra que la batalla entre tolerancia e intolerancia, no era sólo un conflicto entre católicos y reformados, sino que también brotó la intolerancia en el seno del protestantismo. En el mes de octubre de 1517, un ex-monje alemán llamado Martín Lutero pegó en la puerta de la iglesia de Wittenberg, un tratado con  95 tesis encontra del valor de la indulgencias. En este documento proclama que el hombre es salvado por Dios de manera gratuita por la fe en su Hijo Jesucristo. A pesar de no tener Lutero previsto que su proposición tendría mucho efecto, estas 95 tesis inundaron Europa y poco tiempo después hizo temblar los cimientos de Roma. Al realizarse algunos debates con autoridades reconocidas de la época como el doctor Juan Eck, se notó que la ideas que exponía Lutero no eran simples diferencias de doctrinas sino que removían los cimientos en los cuales  la iglesia católica se basaba para afirmar su derecho de gobernar las almas y cuerpos del mundo entero. Además sacaban a la luz verdades tan importantes que hacían la diferencia entre un cristiano y un pagano o apóstata. Las consecuencias de esto sería el reconocimiento de la verdad divina expresada en las escrituras. Lutero fue excomulgado por el Papa León X y el emperador Carlos V, quienes manifestaron su intolerancia en contra del ex-monje y le impusieron un edicto de pena de muerte. Gracias a Dios, esta sentencia nunca llegó a cumplirse por la protección del Señor y la ayuda de algunos amigos como el elector Federico de Sajonia.  El 3 de enero de 1521, fue excomulgado por el Papa León X, por defender sus 95 tesis o proposiciones escritas en latín contra la venta de indulgencias. [10] Pero encontramos que hay dos Luteros: Uno es el ex-monje agustiniano, un teólogo espiritual, sincero, buscador de Dios, dotado de virtudes intelectuales y mas reflexivo y tolerante que el segundo Lutero, un hombre religioso y político que no duda en solicitar la ayuda del estado para proteger sus ideas reformadoras mediante el brazo político de los príncipes.

El teólogo Martin Lutero de los comienzos, aquel de “De la libertad del cristiano” y del tratado “A la nobleza cristiana de la nación alemana”, demostraba ser un predicador tolerante. En aquella época, Lutero escribió  que

Los herejes, se han de vencer con la escritura y no con el fuego, como hicieron los antiguos Padres. Que si fuera arte el vencerlos con el fuego, los verdugos serían los doctores más sabios de la tierra y no habría necesidad de estudiar y quienquiera que lograse vencer al otro con la fuerza, podría quemarlo. [11]

Pero luego Lutero cambió completamente y se puso mas religioso que espiritual y mas radicalmente intolerante que reflexivo. Su perspectiva tolerante, aún presente en el tratado del 1523 “Sobre la autoridad secular”, experimentó un cambio radical a partir del 1525, luego de la revuelta de los campesinos alemanes conducida por el profeta anabaptista Thomas Müntzer. En este momento no sólo pide a los príncipes alemanes, en el libelo “Contra las impías y perversas bandas de los campesinos”, una represión total del movimiento de Müntzer, sino que, además, quiere que los magistrados impidan la misa católica

equiparando así la práctica del culto católico no tanto a una desviación de tipo herético cuanto a un simple tipo de delito común. [12]

Una intransigencia, ésta, que emerge también en uno de los últimos escritos de Lutero, el Von den Juden und ihren Lügen, publicado en 1543, tres años antes de la muerte del autor. El libelo, de una violencia única, tiene como blanco a los judíos

seres tan desgraciados, malos, venenosos y diabólicos, [13] solicitando a la autoridad civil el usar hacia ellos una «áspera misericordia» (scharfe Barmherzigkeit) que permita el final de la «llaga» judía en Alemania.

Tomando como modelo la obra de depuración llevada a cabo en España, Francia y Bohemia, el teólogo de Wittenberg elabora en un conjunto de puntos un impresionante programa para solucionar el problema judío.

En primer lugar, hace falta prender fuego a sus sinagogas o escuelas; y lo que no quiera arder tiene que ser recubierto de tierra y sepultado, de modo que nadie pueda jamás ver una piedra o un resto de ello. [14]

En segundo lugar,

hace falta del mismo modo destruir y desmantelar también sus casas, porque allí practican las mismas cosas que hacen en sus sinagogas. Por tanto, que se les meta en un cobertizo o una cuadra como los gitanos. [15]

En tercer lugar

es necesario quitarles todos los libros de rezos y los textos talmúdicos en los que se enseñen semejantes idolatrías, mentiras, maldiciones y blasfemias.

En cuarto lugar

hay que prohibir a sus rabinos —so pena de muerte— el continuar enseñando. [16]

En quinto lugar

hace falta abolir completamente para los judíos el salvoconducto por las calles.

En sexto lugar

hay que prohibirles la usura, confiscar todo lo que poseen en efectivo y en joyas de plata y oro. [17]

A estas medidas Lutero añade la prohibición de pronunciar el nombre de Dios en presencia de los cristianos. Una intolerancia furibunda la del reformador alemán que rompe en este punto —el respeto por el misterio de Israel— con la tradición agustina a la que Lutero había permanecido fiel en la primera fase de su pensamiento. [18] Emilio Monjo escribe respecto de la relación entre Lutero y los judíos, diciendo que:

Para la final conversión en masa de los judíos, vivamos con ellos en paz y que vean nuestro caminar cristiano, dijo Lutero al principio. Otros no compartían la opinión. Siempre el judío es enemigo, y debe ser derribado. Queda claro, en una postura u otra, el final, la bendición última de la tierra, no puede llegar con un judaísmo sin conversión. Si están, hay que convertirlos, o liquidarlos. Y Lutero piensa que no se van a convertir. El suelo no puede soportar el final con esta mancha. Liquidación que supone expulsión en casos concretos; en otros, simple liquidación física. Esto es lo que vive Lutero, porque vive en el final de los tiempos. Y tiene que preservar a la Iglesia católica, no solo del papado, sino de los otros siervos del diablo, los revolucionarios y los judíos. Sobre ellos enseña que la Iglesia debe librarse de ellos, ya vemos cómo, pues ya tiene bastante con sus propios pecados, como para llevar también los de los judíos. Si están en la casa, la casa está bajo el juicio de Dios, y su cólera viene pronto. Hay que echarlos; y ya sabemos cómo lo han realizado en tantas ocasiones; alguna tan cercana.[19]

Posiblemente Lutero olvidó aquellas palabras de Jesús: “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.”(Mateo 5:9 RV 1960). Seguramente en aquel momento no las tuvo en cuenta. Sino, no se explica el porque de ese caracter tan airado e intolerante en contra de todo aquel que Lutero considerase su enemigo. ¿Será acaso, que las palabras de Jesús en Mateo 5:9 tuvieron mas fuerza en su mente que aquellas bienaventuranzas tan preciosas del Sermón del Monte? No lo sabemos bien. Recordemos que Jesús dijo que No crean que he venido a traer paz a la tierra. No vine a traer paz, sino espada. Porque he venido a poner en conflicto al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, a la nuera contra su suegra; los enemigos de cada cual serán los de su propia familia”. (Mateo 5:9 RV 1960).

Castellion escribió una apología de la tolerancia, la cual es, evidentemente, una apología de la caridad, haciendo la distinción de los reinos, divino y humano, entre lo que es obra de la Gracia y cuanto es fruto de la presión, coacción, imposición, mandato o exigencia humana. Es que nadie puede ser “obligado” a ser bueno por la fuerza humana, esto si que es una gran verdad. Solamente Cristo cambia los corazones mediante su amor y su bondad. Yo no creo que debamos usar la fuerza de la intolerancia para intentar cambiar a alguien a nuestro favor, como hizo Lutero. La justicia de los hombres no está para obligar a nadie a ser mas bueno, dado que solo Dios es bueno. La justicia de los hombres solo está para hacer cumplir la ley. Castellion dijo que:

Ni siquiera Cristo pudo salvar Jerusalén sin que ella lo quisiera: y nosotros, ¿superaremos a Cristo? Pero —podrían objetamos— también está escrito: A quienquiera que encontréis, obligadlo a entrar. Es cierto, pero con las armas del espíritu, puesto que la bodas son espirituales: es decir, con las palabras divinas (…); mientras que querer crear una criatura nueva con medios diferentes a la palabra de Dios no significa otra cosa que subvertir la creación del mundo. Sin embargo —dicen los perseguidores—, Cristo forzó a Pablo a abrazar el Evangelio castigándolo corporalmente (…), pero atribuir al magistrado este poder de coacción significa hacer bajar el cielo a la tierra. Todavía, osan afirmar que los apóstoles no solicitaron ninguna ayuda al magistrado para defender la religión cristiana de sus enemigos, pero que se comportaron así porque los magistrados no eran cristianos. Que vean un poco cómo están las cosas; pero que se acuerden de que Cristo mismo niega que su reino sea de este mundo, ya que, si lo hubiera sido, sus ministros habrían luchado para que no fuera entregado a Pilato. Sin duda el magistrado tiene que defender a los buenos de la violencia y la injusticia, pero no puede obligar de igual manera a nadie con la fuerza a ser bueno, ni puede ocuparse de la religión a través de la espada, de otro modo, se deduce que ni Cristo se armó suficientemente, ni armó bastante a sus apóstoles; y, sin embargo, ellos, incluso obstaculizados por todos los príncipes de la tierra, pobres y dejados a ellos mismos, crearon más de lo que nosotros, que nos hemos vuelto potentes y violentos con el apoyo de aquellos príncipes, logramos salvar. [20]

Pero creo que si miramos bien la historia en su contexto nos daremos cuenta que la intolerancia luterana no era tan solo un hecho aislado de aquella época. Los otros líderes de la Reforma pensaban de manera parecida. Desde Huldrych Zuinglio, quien era un defensor de un derecho sin condiciones de intervención de la autoridad civil en las cuestiones religiosas, favorable a la pena de muerte para los anabaptistas, a Juan Calvino, partidario de la condena de Miguel Servet, quemado vivo en Ginebra en el 1553 por sus doctrinas antitrinitarias, que, en sus primeros tiempos de ministerio eclesiástico tenia una visión de un Estado teocrático en Ginebra, lo que “dio lugar a una de las más rígidas formas de intolerancia dentro del mundo protestante”.[21] [22] Además, tampoco podemos decir que el rey de Inglaterra, Enrique VIII, fue un mandatario tolerante.

Conclusión

No tengo dudas que ser tolerante con el prójimo es una virtud de caracter. No ganamos nada con ser agentes de la ira de Dios. Yo también fui viviendo en carne propia la intolerancia, en mi experiencia personal en las redes sociales. Recuerdo que antes dejaba comentarios en blogs, comentarios que estaban dentro de los límites de la revelación bíblica, y muchas veces me los censuraban, solo por prejuicios del administrador. Pero además recuerdo que al principio, yo era mucho mas tolerante con los comentaristas en mi blog, pero me di cuenta que no sirve de nada ser tan tolerante con todas las ofensas que la gente deja, y luego tuve que empezar a no ser tan ingenuo, a no querer respetar tanto la libertad de expresión del otro, cuando su comentario es ofensivo. Y dado el poco tiempo que dispongo para responder los comentarios, me he tenido que poner más estricto. Pero entiendo que no se puede vivir censurando todo lo que no está de acuerdo con nuestra opinión, ya que nos convertimos en personas  sectarias.

Y en las iglesias evangélicas he observado muchisima intolerancia, principalmente entre las iglesias hispanas. Los pastores se sienten monarcas, actúan como si fuesen jueces mas que pastores de ovejas. Se sienten con la autoridad de juzgar y condenar intolerantemente cualquier cuestión que toque sus intereses. Lamentablemente, no todos los pastores tienen vocación de servicio y un verdadero amor por las almas perdidas. Creo que mas son los líderes evangélicos que tienen un poderoso don de mando y lo utilizan de manera absoluta como si fuesen reyes y emperadores. Los seminarios teológicos y las universidades forman líderes intelectuales, pero son las ovejas las que transforman el corazón de un obrero o ministro cristiano en pastor de ovejas, pero solamente con la ayuda del Señor este milagro es posible.

Pero pienso que a todos nos viene bien recordar que esta vida es corta. Algún día todos los cristianos moriremos (salvo que Cristo venga antes) y a todos Dios nos juzgará de igual manera.

Y así como cada persona está destinada a morir una sola vez y después vendrá el juicio,(Hebreos 9:27 NTV)

Continúa…

Dios lo bendiga mucho!!!

Notas

[0] Kung, Hans. (1979). Existe Dios. Respuesta al problema de Dios en nuestro tiempo. p.427. Ed. CRISTIANDAD. 

[1] Para comprender mejor las razones del ateísmo de Sigmund Freud y su rechazo al cristianismo, recomiendo leer mi articulo: https://elteologillo.com/2017/12/17/el-ateismo-de-freud-y-su-rechazo-al-cristianismo/

[2] https://www.nexos.com.mx/?p=15293

[3] http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_decl_19651028_nostra-aetate_sp.html

[4] https://www.thebereancall.org/content/la-psicolog-y-la-iglesia-evang-lica

[5] Ibid

[6] Ibid

[7] Ibid

[8] http://es.catholic.net/op/articulos/749/cat/56/leccion-32-y-33-la-paciencia-y-la-tolerancia.html

[9] S. Castellione, Contra libellum Calvini, in quo extendere conatur haereticos iure gladii coercendos esse, 1612, traducción italiana del pasaje en M. Firpo, Il problema della tolleranza religiosa nell’età moderna, Turín, 1978, 120.

[10]  M. Lutero, Alia nobiltà cristiana di nazione tedesca, en M. Lutero, Scritti politici, Turín, 1959, 203.

[11] https://www.vi-e.cl/martin-lutero.html

[12] Firpo, 33.

 [13] M. Lutero, Degli ebrei e delle loro menzogne, Turín, 2000, 200.

 [14] Ibid, 188-189.

 [15] Ibid, 190.

 [16] Ibid, 191.

 [17] Ibid, 192.

 [18] Cf. M. Borghesi, “Lutero, Agostino, gli ebrei”, en 30Giorni, 2 (2001) 56-61.

[19] http://protestantedigital.com/magacin/36006/lutero_y_los_judios

[20]  B. Montfort (pseudónimo de Castellion), Confutazione di quegli argo-menti che vengono sólitamente avanzati in difesa della persecuzione degli eretici, traducción italiana del pasaje citado en Lanzillo, 58-59.

[21] Lanzillo, 47.

[22] Para comprender mejor el tema de Calvino vs Servet, recomiendo leer mi articulo https://elteologillo.com/2013/01/04/ni-calvino-logro-salvar-a-m-de-servet-de-la-hoguerra/

 

La Unión con Jesucristo quien fue nacido de una Virgen


La Unión con Jesucristo; quien fue nacido de una Virgen

por Paulo Arieu

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En los últimos artículos he citado acerca de la Unión con Jesucristo quien fue nacido de una Virgen hebrea, llamada María, comunmente conocida como La Virgen María. La doctrina de la concepción virginal de Jesucristo es un dogma de fe que tiene una profunda base bíblica, es de suma importancia para nuestra fe y está relacionado con la doctrina de la Unión con Cristo de la cual he estado compartiendo. Dos de los cuatro evangelios (Mateo y Lucas) relatan el na­cimiento virginal de Jesús, describiéndolo con cierto detalle. Juan lo asume (vea Jn. 1:14), así como lo hace Pablo (vea Gá. 4:4). Aquellas referencias son suficientes para garantizar fe en el nacimiento virginal de Jesús por los creyentes que aceptan la Biblia como la Palabra inspirada de Dios.

Algunos con una teología más liberal dudan el nacimiento virginal. Una vez que se niega esta verdad bíblica, el si­guiente paso para algunos es negar la divinidad de Cristo. Fe en el nacimiento virginal es absolutamente esencial para el cristianismo. Cuando una persona es salva, algunas veces no sabe nada del nacimiento virginal de Jesús. Algunos no han oído; otros son muy jóvenes para saber lo que significa. Sin embargo, cuando una persona llega a estar de acuerdo con Jesús como divino y con la Biblia como la autoridad, negar el nacimiento virginal es rechazar las enseñanzas bíblicas de Jesús. Tal negación puede resultar en una creciente incredulidad en otras verdades bíblicas. La Biblia claramente enseña que Dios es el Padre de Jesús y que El fue concebido por el Espíritu Santo (Mat. 1:18).  [0] Esta doctrina es muy importante. No lo dude nunca, por favor. Es esencial para nuestra fe.

Por ejemplo, el cientifico cristiano William Dembsky, cita el caso del famoso teólogo luterano Karl Barth, de nacionalidad alemana, quien a pesar de su acomodo con el criticismo bíblico, nunca estuvo dispuesto a renunciar al nacimiento virginal o a la resurrección. Dembsky explica que:

Para Barth el nacimiento virginal significaba la encarnación, mientras que la resurrección significaba que Cristo había conquistado la muerte. Observe que no hay ninguna necesidad lógica de conectar el nacimiento virginal a la encarnación o la resurrección al señorío de Cristo sobre la muerte. Adán no fué creado ni de una madre humana ni de un padre humano, y sin embargo, él nunca ha sido considerado como otra cosa más que un humano dentro de la tradición judeocristiana. Dentro de la teología cristiana, Jesús es considerado como el Dios encarnado: Deus incarnatus. El nacimiento virginal no implica lógicamente que Jesús es el Dios encarnado. No obstante, el nacimiento virginal es la señal crucial de la encarnación, porque sin ella no tendríamos base para pensar que Dios se hizo carne en Jesús y solo en Jesús. De seguro, tan solo con un acto arbitrario de creencia podríamos sostener que Jesús era el Dios encarnado. Según dijera de Unamuno, podríamos desearlo así y actuar como si así fuera. Pero las personas de otras creencias pueden hacer lo mismo con sus figuras mesiánicas. Lo que distingue a la creencia cristiana de la encarnación de otras creencias en otras encarnaciones es que la creencia cristiana está sellada con el nacimiento virginal.[1]

Considere lo que el ángel Gabriel le dijo a María cuando ella le preguntó cómo podría concebir un hijo sin contacto sexual:

  • «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios» (Lucas 1:35 RVR).

Dentro del pensamiento hebreo llamar a alguien el Hijo de Dios era hacer a esa persona igual a Dios. Los hijos, después de todo, tienen la misma naturaleza que sus padres y crecen para ser como sus padres. El dador en la concepción de Jesús fue Dios, quien se encarnó a sí mismo en Jesús a través de una virgen. El nacimiento virginal entonces llegó a ser la señal de la encarnación. Prediquemos el verdadero evangelio de Jesucristo y no las malformaciones que los hombres realizan con Su Palabra gloriosa. En cuanto a nuestra unión como creyentes con Cristo, vemos su obra en nosotros.

Dios le dio un lugar de honor a María en la historia de la redención. Claro que si, pero no en el acto de la redención en si, porque solamente Jesucristo es nuestro redentor y Maria no es corredentora ni ninguna cosa parecida. Darle a María ese atributo o cualquier otro al respecto que no sea la madre del Señor según la humanidad es caer en la herejía y conduce a idolatrar de diversas maneras a la madre del Señor.  Claro. Jesús tenía una doble naturaleza: Humana y divina. Pero María aportó su humanidad para que Dios haga el milagro de la encarnación. 

Pero es necesario que recordemos que también María participa de la naturaleza pecaminosa de los seres humanos, con todas las consecuencias que esto trae. Ella tambien nacio de padres humanos que nacieron de abuelos humanos, etc. Pero ¿cuáles fueron las consecuencias de la caída del primer hombre? (Gén 3). “El pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte” (Rom 5, 12). El pecado separa a los hombres de Dios y a los hombres entre sí; la muerte es la separación del alma y el cuerpo físico; para los que no son salvos, la segunda muerte es la separación eterna de Dios en el lago de fuego (Ap 20, 14). La relación que existía con él antes de la caída quedó interrumpida por el pecado. Pero, por la obra de su Hijo, Dios da en cambio mucho más: no nos restablece el estado anterior, sino que nos une a Cisto. Merced a nuestra unión con Cristo, él permanece en nosotros y nosotros en él. Esto era un misterio antes de la venida de Cristo (Col 1: 26-27), algo oculto, pero ahora, en el tiempo de la gracia, es revelado por el Espíritu.

Nosotros estamos “en Cristo” ante Dios, tema importante de la epístola a los Efesios; Cristo está “en nosotros” en este mundo, como lo subraya la epístola a los Colosenses. Captar esto por la fe transforma la vida (Gál 2, 20). Al igual que lo esta María, la madre del Señor. Romanos 6 nos ofrece lo esencial de esta obra divina en nosotros: “Plantados”, hechos una misma planta con él (v. 5). Esto implica nuestra muerte con Cristo (v. 6-7) y nuestra resurrección con él (v. 8; ver también Efesios 2: 5-6).

Creo que el siguiente ejemplo permitirá comprender mejor nuestra unión con Cristo: un árbol frutal silvestre produce frutos de poco valor o no comestibles. Pero si se le cortan las ramas a corta distancia del tronco, y en su lugar se injerta o inserta un corto trozo de las ramas de un árbol cultivado, las ramas así injertadas van a crecer y transformar al árbol silvestre en un árbol productivo que tendrá la naturaleza del injerto. Se trata de creer que hemos sido unidos a Cristo en su muerte y resurrección. “Consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús” (Rom 6, 11). Luego, es preciso demostrar lo que somos en Cristo o, como dice el apóstol, andar en vida nueva (v. 4). Ef 4, 22-24 precisa esta transformación: “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos”. “Despojaos”: el tiempo del verbo en griego indica un momento preciso en el pasado. Nos hemos despojado de lo que éramos por naturaleza, aunque la naturaleza pecadora aún esté en el creyente. La contrapartida es vestirnos del “nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad”. Vestirse del nuevo hombre también es un hecho cumplido en el momento de nuestra conversión. No se trata de vestirse una y otra vez, pues aquel que está en Cristo ya se ha vestido del nuevo hombre.

Por el contrario, ser “renovados en el espíritu de vuestra mente” es una acción continua. Cada día el entendimiento, la fuente de nuestros pensamientos, necesita ser renovado en la comunión con Dios por la acción de la Palabra, y por la del Espíritu Santo. La epístola a los Colosenses extrae las consecuencias prácticas de nuestra muerte y resurrección con Cristo: “Si habéis muerto con Cristo… ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos… (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres)…?” (2, 20-22). Establecer reglas, leyes y ordenanzas para el hombre que no ha sido regenerado es legalismo.

Pero, “si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios” (3, 1-3). Hemos resucitado por la gracia de Dios. A nosotros nos corresponde buscar lo positivo, las cosas de arriba, pensar en ellas, cultivar la vida que tenemos en Cristo. Ello implica que debemos hacer “morir lo terrenal en vosotros” (v. 5), es decir, no alimentar los desordenes carnales; también se trata de “dejar” todas las manifestaciones del carácter natural: “ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas” (v. 8). Para ello necesitamos el poder del Espíritu de Dios. Y a esto le sigue el aspecto positivo: “Vestíos… de misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia…” (v. 12-15), en una palabra, de todo lo que la nueva vida produce. Para hacerlo posible tenemos un potente recurso: “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros” (v.16). Porque como dice el apostol Pablo “Vuestra vida está escondida con Cristo en Dios” (Col 3, 3). [2]

Pero ni nosotros, ni Maria, somos dioses. Solamente participamos de su naturaleza divina por estar unidos a El y porque somos la esposa del Cordero, es que estamos en el cuerpo de Cristo.  En fin, son temas complejos que muchas veces hieren la sensibilidad de creyentes sinceros. Sinceridad no es sinónimo de ortodoxia. Se puede ser sincero y estar profundamente equivocado.

 

La confesión de fe de Westminster dice acerca de la encarnación de Cristo que:

El Hijo de Dios, la segunda persona de la Trinidad, siendo verdadero y eterno Dios, igual y de una sustancia con el Padre, habiendo llegado la plenitud del tiempo, tomó sobre si la naturaleza humana (Juan 1:1,14; 1 Juan 5:20; Filipenses 2:6; Gálatas 4:4) con todas sus propiedades esenciales y con sus debilidades comunes, mas sin pecado. (Hebreos 2:14,16,17 y 4:15). Fue concebido por el poder del Espíritu Santo en el vientre de la virgen María, de la sustancia de ella. (Lucas 1:27,31,35; Gálatas 4:4) Así que, dos naturalezas completas, perfectas y distintas, la divina y humana, se unieron inseparablemente en una persona, pero sin conversión composición o confusión alguna (Lucas 1:35; Colosenses 2:9; Romanos 9:5; 1 Timoteo 3:16; 1 Pedro 3:18). Esta persona es verdadero Dios y verdadero hombre, un solo Cristo, el único mediador entre Dios y el hombre (Romanos 1:3,4; 1 Timoteo 2:5).[4]

El teólogo reformado Wyne Grudem explica porque Jesús no heredó la naturaleza pecaminosa de su madre:[5]

¿Pero por qué Jesús no heredó una naturaleza pecaminosa de parte de María? La Iglesia Católica Romana responde a esa pregunta diciendo que María misma estaba libre del pecado, pero las Escrituras no enseñan eso, y de todas maneras eso no resuelve el problema (¿acaso no heredó María el pecado de su madre?).’ Una solución mejor es decir que la obra del Espíritu Santo en María debe haber prevenido no solo la transmisión del pecado de José (porque Jesús no tuvo padre humano), sino también, en una forma milagrosa, la transmisión del pecado de María: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti… Así que al santo niño que va a nacerlo llamarán Hijo de Dios» (Lc 1 :35).

Grudem continúa explicando esta doctrina, oponiéndose a aquellos que a causa de su incredulidad niegan la verdad bíblica de la encarnación virginal del Hijo de Dios.[6]

Ha sido común, al menos en generaciones anteriores, para los que no aceptan la completa veracidad de las Escrituras negar la doctrina del nacimiento virginal de Cristo. Pero si nuestras creencias van a ser gobernadas por las declaraciones de las Escrituras, no negaremos ciertamente esta enseñanza. Ya sea que podamos o no discernir algunos aspectos de importancia doctrinal de esta enseñanza, debiéramos creerla primero que nada porque las Escrituras la afirman. Por supuesto, un milagro así no es demasiado dificil para el Dios que creó el universo y todo lo que hay en él, todo el que afirme que un nacimiento virginal es «imposible» está confesando su propia incredulidad en el Dios de la Biblia. 

No debemos permitir que la incredulidad entre en nuestras mentes. como dijo Grudem: “No obstante, además del hecho de que las Escrituras enseñan el nacimiento virginal, podemos ver que es doctrinalmente importante, y si vamos a entender la enseñanza bíblica sobre la persona de Cristo correctamente, es importante que empecemos con una afirmación de esta doctrina”[7]

Espero pueda usted tener claridad intelectual sobre este tema de la concepcion virginal de Cristo y la unión espiritual de María con Cristo. Para Dios no hay nada imposible, ni siquiera engendrar un hijo de una mujer es obstáculo para el creador del Universo. Dios hace todo lo que el quiere, ya que es el dueño del Universo. Pero convertir a Maria en un ídolo como ha hecho la Iglesia católica romana, es deshonrar a Cristo completamente. Aún así debemos reconocer que hubieron personajes de la historia del cristianismo, como el reformador Martín Lutero, quien tenia una piedad mariana heredada de su pasado romanista. Pero aún así, Lutero evitó convertir a Maria en un ídolo. El Dr. MÁXIMO GARCÍA RUIZ[8], comentando acerca de Lutero dice que el reformador alemán dice acerca del analisis del Magnificat que realizó Lutero del libro de Lucas que:

El pasaje de Lucas es, en sí mismo, una reflexión teológica de gran calado, sobre la que no vamos a hacer en esta ocasión la exégesis que se merece, para centrar nuestra atención en la propia reflexión de Lutero y su devoción mariana, que permanece en esa primera etapa de la Reforma como patrimonio espiritual del reformador. Y aunque se trata de una exposición bíblica, no deja de percibirse la devoción que el monje agustino sentía por María. Por una parte, Lutero se muestra cauteloso para no convertir a María en un ídolo; por otra, se despide invocando su intercesión. La propia introducción que Lutero hace al inicio de su comentario muestra su fervor personal: “Que esta dulce madre de Dios me consiga capacidad de espíritu para comentar su cántico útil y profundamente.[9]

Y también GARCÍA RUIZ comenta que Lutero

aun estando ligado a su devoción mariana, comentando la última palabra del Magníficat, “mi alma”, Lutero deja clara su postura en cuanto a la fuente de salvación: “No dice María `mi alma se glorifica a sí misma`, ni ` mi alma se complace en mí`, sino que se limita a exaltar a Dios, sólo a él le atribuye todo; se despoja de todo para dárselo a Dios, de quien lo ha recibido”. Lutero admite que María “fue agraciada por la acción sobreabundante de Dios, pero no está dispuesta a considerarse por encima del más humilde de la tierra; y si lo hubiera hecho, habría sido arrojada a lo más profundo del infierno con Lucifer.[10]

Clara es la reflexión de Lutero, a pesar de su devoción mariana. Si Maria se hubiese arrogado algún privilegio como la Iglesia romana le atribuye hoy en día, seguramente María “habría sido arrojada a lo más profundo del infierno con Lucifer[11], por haberse atrevido a robarle la Gloria a Dios (2 Samuel 6:7).  Pero, que hacemos nosotros con toda esa devoción mariana que es una práctica popular en todos nuestros países hispanos? Pues lo que debemos hacer es denunciarla como idolatría. Yo creo que es idolatría. Sin dudas, es una práctica idolátrica. Pero y el reformador alemán, y su piedad mariana. Creo que debemos aclarar que “Lutero era un monje agustino y continuó siéndolo hasta que fue excomulgado con ocasión de la Dieta de Worms en el año 1521. De hecho, utilizó el hábito de la Orden hasta octubre de 1524.” [12] Este es un detalle muy importante para poder entender la piedad mariana del reformador alemán Martín Lutero. Sin dudas, Lutero no alcanzó a comprender estos temas biblicos y su relación con el marianismo, como por ejemplo si lo hicieron otros reformadores, como Juan Calvino, quien sin dudas fue un poco mas agudos biblicamente hablando que el ex-monje Martín Lutero. 

El portal protestante español Protestante Digital, en un artículo sobre la oración mariana dice que nosotros, los cristianos evangélicos, comprendemos que no debemos orar a María, dado que es una práctica incorrecta. Pero, surge una pregunta que el autor de este artículo realiza: ¿Qué hacemos con la oración mariana? Y el autor responde que la tenemos que denunciar como lo que verdaderamente es: una práctica de idolatría y por este motivo la rechazamos en el nombre de la gloria de Dios.[13] En este artículo, su autor explica también que:

La pregunta 198 del Catecismo católico diferencia lingüísticamente entre la adoración y la veneración. La distinción clave, según el Catolicismo, reside en que la adoración se dirige únicamente a Dios mientras que es posible honrar a los santos en general y venerar a María en particular. Tradicionalmente Roma ha empleado tres vocablos griegos para justificar su veneración a María, a saber, latría (adorar); dulía (honrar); e hiperdulía (venerar). Latría es para Dios; dulía es para los santos; e hiperdulía es para la Virgen. El gigante protestante Juan Calvino ya condenó tal juego de palabras en el siglo XVI. Además de descartar la legitimidad teológica de los tres términos, en su Comentario a los Hechos preguntó a sus lectores, ¿cuántos católicos, a nivel práctico, realmente entienden la distinción entre latría, dulía, e hiperdulía?[14]

Creemos de corazón que ella es una mujer bendita y que fue muy favorecida por el Señor con el privilegio de traer al Hijo de Dios al mundo y cuidar de El durante su niñez ¡Claro que si! Pero también han sido bendecidas todas las mujeres de Dios que han sido salvas por la gracia del Dios Altísimo. Es muy importamte que recordemos, por favor, las palabras de Jesús en el Evangelio cuando el Señor preguntó “¿Quién es mi madre?” Y luego El contestó que “Todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre” (Mateo 12:46-50). Y decimos Amén, gloria a Dios, porque la verdad es que también nosotros somos la familia del Señor si hacemos la voluntad del Padre, tal cual Dios nos la reveló en las Sagradas Escrituras. Estamos unidos a Cristo, porque somos la Esposa del Cordero, el cuerpo de Cristo, que espera su retorno para celebrar las bodas del Cordero (Apocalipsis 19:7).

Pero ¿Es María la Madre de Dios, por haber engendrado al Hijo de Dios en su vientre? A esta pregunta respondemos que todo depende de cual sea la intención de usar este título. Si el título ‘Madre de Dios’ solo quiere resaltar la unidad de las dos naturalezas en Jesucristo, si bien esa expresión “Madre de Dios” trae algunos problemas exegéticos y no es bíblica, comprendemos la intención y pienso que no deberían los teólogos protestantes sentirse muy ofendidos. Repito: si la intención es defender la doble naturaleza humano-divina del Señor, nadie deberia sentirse muy ofendido. Aunque la enciclopedia “New World Encyclopedia” reconoce que el término Madre de Dios “causó una gran controversia en la iglesia primitiva ya que algunos cristianos encontraron que era una doctrina blasfema”. [15] Pero si  “Madre de Dios” se refiere a que María engendró a Dios en la eternidad, “entonces, no aceptamos el término para nada”.[16] Y por supuesto rechazamos toda veneración a María, por considerar que su ascención a los cielos y su entronación como reina de los cielos , es una fábula que ni siquiera es piadosa. Esta es una leyenda completamente herética que solo conduce a la idolatría de María, la madre del Señor, según su humanidad.  Los cristianos amamos a la virgen María, admiramos su fe y estoy seguro que muchas mujeres piadosas quisieran ser como ella. Pero, esto no quiere decir que vayamos a venerarla, ni adorarla

Le preguntamos con honestidad a todos los amigos católicos: dónde encuentran nuestros lectores católico-romanos dicho concepto de veneración a María en la Biblia? Preguntamos con sinceridad ya que en la Biblia no encontramos que alguien haya pretendido venerar o adorar a la madre de Jesús. La unión mística de María con Cristo, no implica la deificación de María, ni la de ningún cristiano. Es verdad que María es nuestra hermana en la fe y es verdad también que ella recibió el Espiritu Santo, por lo tanto está unida a Cristo, como lo estamos todos los cristianos nacidos de nuevo. Pero la unión de Maria con Cristo no es exclusivo de ella, sino que comparte con todos los cristianos este privilegio de estar unida al Señor, por la obra gloriosa del Espíritu Santo. 

Sin dudas, este tema es tan complejo que algunos teólogos de entre los padres de la Iglesia primitiva no estuvieron de acuerdo.  Los teólogos de aquella época acuñaron expresiones en girego como Theotokos y Christotokos. Pero disidentes como Nestorio manifestaron su desacuerdo durante varios años. La enciclopedia “New World Encyclopedia” nos explica que:

El uso de Theotokos fue afirmado formalmente en el Tercer Concilio Ecuménico celebrado en Éfeso en el año 431. La visión opuesta (defendida por Nestorio, entonces Patriarca de Constantinopla) era que María debería llamarse Christotokos, que significa “Madre de Cristo”, para restringir su papel a la humanidad de Cristo solamente y no a su naturaleza divina. Los opositores de Nestorio, dirigidos por Cirilo de Alejandría, vieron esto dividiendo a Jesús en dos personas distintas, una que era el Hijo de María, y otra, la naturaleza divina, que no era. Tal noción era inaceptable, ya que (según la visión ortodoxa) al destruir la perfecta unión de la naturaleza divina y humana en Cristo, saboteó la plenitud de la encarnación y, por extensión, la salvación de la humanidad. La opinión de Nestorio fue anatematizada por el Concilio como herejía (ver Nestorianismo), y el título “Theotokos” para María fue afirmado… Al final de su vida, Nestorio había aceptado el título de Theotokos. [17]

Como vemos, este tema levantó ampollas entre los grandes teólogos y pensadores cristianos de aquella época (siglo V d. C). Sin dudas, es un tema controversial que también trae suspicacias entre los protestantes. Como consecuencias de la veneración idolátrica de los católicos a María, los protestantes vemos con sospecha todo intento de exaltación a la figuera de la Virgen María. La enciclopedia “New World Encyclopedia” nos dice que en la iglesia Ortodoxa, también rinden culto a María, siendo esto un  dogma importante en el cuerpo de doctrinas de esta iglesia. [18] También esta enciclopedia nos dice que

Otras creencias acerca de María se expresan en la adoración de la Iglesia Ortodoxa, pero no están formalmente dogmatizadas ni son una precondición del bautismo.[19]

Pero lo que mas deseo que usted pueda comprender es que como cristianos estamos unidos a Jesucristo. Decimos con gratitud !gracias a ti, Señor.! También comprendemos que mediante un milagro, Dios ha hecho posible que su hijo Jesucristo nazca del seno de una joven mujer virgen. Tampoco debemos pasar por alto que Jesucristo, el Hijo de Dios, tiene una doble naturaleza: El es 100%  humano y 100% divino. Obviar esta realidad es caer en una herejia similar a la doctrina de Nestorio, padre de la iglesia primitiva que tardó mucho tiempo en  aceptar esta verdad llamada unión hipostática.Quisiera que usted comprenda que

“La generación o concepción virginal de Jesús no es en primer lugar un misterio que se refiera a María. Es un dato cristológico que atañe en primer lugar a la persona de Jesús. ” [20] El culto a María surge como una consecuencia de la doctrina del  nacimiento virginal de Jesús y su doble naturaleza humano – divina. Erróneamente los creyentes desviaron su atención de la persona de Jesús y la pusieron en su madre. El autor de la epístola a los Hebreos nos exhorta a que nos mantengamos “puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…”(Hebreos 12:1-2 RV 1960). Pero muchos no le obedecieron, desviaron su mirada del Dios hecho hombre y la pusieron en su madre María, atribuyéndole toda clase de milagros superticiosos. Entonces, adoraron a la criatura en vez del Creador (Romanos 1:25). Y de la adoración a Jesucristo,  se desviaron a la reflexión y admiración a la Virgen Madre, lo que “se convirtió en fuente de honor y gloria para la virgen María.” [21]

Estimado lector. Lo invito a seguir reflexionando en estos temas tan profundos. !A Dios sea la gloria! La santidad de Dios en nuestras vidas es un signo visible de nuestra fe. Nuestra creencia puede ser invisible a los ojos de los demás, pasarles desapercibida a aquellos que dudan del amor de Dios manifestado en Jesucristo, quien verdaderamente resucitó de entre los muertos. Porque, como bien dijo el apostol Pablo, si Jesús no resucitó, hemos creído en vano y estamos perdiendo nuestro tiempo. Pablo le escribió a aquellos corintios que quizas estaban dudando que “…si nuestra esperanza en Cristo es solo para esta vida, somos los más dignos de lástima de todo el mundo.Lo cierto es que Cristo sí resucitó de los muertos. Él es el primer fruto de una gran cosecha, el primero de todos los que murieron.”(I Cor. 15:19-20 Nueva Traducción Viviente).

Por este motivo, lo invito a poner la mirada en el Señor Jesucristo y a creer de todo corazón en El y a continuar reflexionando en la doctrina de la Unión con Cristo. Porque como dice la epístola a los Hebreos:

“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,  puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. “(Hebreos 12:1-2 Reina-Valera 1960)

Mientras reflexiona sobre estos temas tan profundos de nuestra fe cristiana, lo invito a escuchar esta bella melodía del cantautor cristiano Marco Barrientos titulada “Puestos Los Ojos En Jesús”. 

 

Dios lo bendiga mucho.<>

Notas

[0]. Roy T.Edgemon, Las doctrinas que creen los bautistas, pag. 50, Convention Press Nashville Tennesee

[1] Los escépticos son aficionados a apuntar hoy hacia el filósofo neopitagórico Apolonio de Tiana como una figura mesiánica que supuestamente realizó muchas de las mismas señales de Jesús, incluyendo un nacimiento milagroso. Pero en el caso de Apolonio es claro que el paralelo con Jesús fue fraguado por escritores anticristianos para «desacre­ditar la unicidad del evangelio cristiano» (véase F. L. Cross, ed., The Oxford Dictionary of the Chrístian Church, 2da ed., s.v. «Apollonius of Tyana»). Para una explicación más extensa de Apolonio véase Everet Ferguson, Backgrounds ofEarly Christianity, 2da ed. (Grand Rapids, Mich.: Eerdmans, 1993), pp. 361-63. Un escéptico contemporáneo que en sus conferencias públicas acumula millaje anticristiano sobre Apolonio es Michael Shermer. Véase su Why People Relieve Weird Things: Pseudoscience, Superstition and Other Confusions of Our Time (Nueva York: W. H. Freeman, 1998). Las únicas explicaciones bien sostenidas de un nacimiento virginal y de una resurrección corporal son las de Jesús. Citado en William Dembsky,”Diseño Inteligente”,pag. 41-42,ed. Vida.

[2] http://artigoo.com/unidos-a-cristo, http://artigoo.com/union-a-cristo-2, http://artigoo.com/un

[3] http://www.spectrummagazine.org/node/1285

[4] Confesion de Fe Westminster.CAPITULO 8: DE CRISTO, EL MEDIADOR. 

[5] Grudem, W.  Teología sistemática. UNA INTRODUCCIÓN A LA DOCTRINA BÍBLICA. Editorial Vida. p. 556.

[6] Ibid

[7] Ibid

[8] MÁXIMO GARCÍA RUIZ, nacido en Madrid, es licenciado en Teología por la Universidad Bíblica Latinoamericana, licenciado en Sociología por la Universidad Pontificia de Salamanca y doctor en Teología por esa misma universidad. Profesor de Historia de las Religiones, Sociología e Historia de los Bautistas en la Facultad de Teología de la Unión Evangélica Bautista de España-UEBE (actualmente profesor emérito), en Alcobendas, Madrid y profesor invitado en otras instituciones. Pertenece a la Asociación de Teólogos Juan XXIII. Ha publicado numerosos artículos y estudios de investigación en diferentes revistas, diccionarios y anales universitarios y es autor de 21 libros y de otros 12 en colaboración, algunos de ellos en calidad de editor.

[9] https://www.actualidadevangelica.es/index.php?option=com_content&view=article&id=10120%3Areforma-el-magnificat-lutero-y-la-virgen-maria&catid=47%3Acolumnas&Itemid=209

[10] Ibid

[11] Ibid

[12] Ibid

[13] http://protestantedigital.com/magacin/34149/no_oramos_a_maria

[14] CALVINO, Juan, Comentario a los Hechos de los apóstoles, Capítulo 10:25-27. Calvino habló en contra de la distinción entre dulía y latría en sus Instituciones también  (Instituciones 1.11.11). Citado en  Nota número 1 de pie de página de http://protestantedigital.com/magacin/34149/no_oramos_a_maria

[15] http://www.newworldencyclopedia.org/entry/Theotokos

[16] http://protestantedigital.com/magacin/34149/no_oramos_a_maria

[17] http://www.newworldencyclopedia.org/entry/Theotokos

[18] Ibid

[19] Ibid

[20]Bourgeois, Henri & Sesboüé,Bernard & Tihon, Paul. (1996). Historia de los dogmas, Volumen 3. p. 434. Secretariado Trinitario.

[21] Ibid

[22] Ibid

 

Imagen:http://www.aplicaciones.info/valores/vavc11.htm