LAS BODAS DE GALILEA -JESUS INAUGURA SU LABOR MINISTERIAL


LAS BODAS DE GALILEA – JESUS INAUGURA SU LABOR MINISTERIAL

Dentro del marco preparatorio del ministerio público de Jesús ocurrieron tres sucesos que están redactados en el evangelio de Juan. Sin embargo, vamos a detenernos en uno de ellos, el milagro de la conversión del agua en vino en Cana de Galileas. Existen mentalidades que creen que la vida del cristiano carece de alegría y que esta rotundamente enajenado de otras eventualidades de orden social, eso es falso. Si entramos en la esencia de los milagros de Jesús llegamos a la conclusión de que todos fueron orientados buscando una experiencia autentica de gozo y de felicidad plena en la vida de los seres humanos.

Este suceso marco el preámbulo de toda su actividad ministerial en la tierra. No obstante, no fue la única vez que mediante su carácter eterno lidio con la vida de hombres y mujeres que habían perdido en un momento dado su alegría y su deseo de vida. En estos estados de deterioro humano fue que Jesús se creció cambiando las realidades sufrientes en hechos que enaltecieron y reafirmaron la vida. La cirugía de la historia comienza en un hogar humilde donde unos recién casados se ven faltos de vino para continuar la celebración de su compromiso.

Me imagino la desesperación de la pareja en no caer en vergüenza y humillación ante la multitud presente. Pero allí estaba Jesús que miro los corazones de aquella familia humilde e hizo el milagro. De esta forma Jesús demostró su gran bondad y compasión síntomas divinos que más adelante serian estandarte en su caminar sobre la tierra. Hay que resaltar el hecho que muchos de los presentes ni se dieron cuenta de lo que ocurrió allí, mas sin embrago, replicaron por que habían dejado el mejor vino para el final de la fiesta. La sabiduría de la pareja en invitar a Jesús marco un precedente para la posteridad por que la alegría del mundo no es completa si Dios no está en nuestras vidas. Es decir, entramos en el fracaso de todos los proyectos que pretendemos hacer cuando no tomamos en consideración el beneficio divino. Debemos pues invitar a Jesús a entrar en nuestras vidas y en todo lo que vayamos a ejercer porque sencillamente su presencia nos orienta y legitima nuestras decisiones.

En nuestros días El sigue siendo esa luz radiante que alumbra la razón de cada ser humano. Sin embargo, todavía hay muchos que gustan de ejercer sus propios criterios y estilos de vida. Estos no se detienen a pensar como sus vidas cambiarían cuando invitas a Jesús a tomar parte de todas tus actividades cotidianas. Cuando tu mente está dirigida por lo divino nunca se perderá en el laberinto de la complejidad de la vida. Si hacemos lo que El nos dice, tal y como lo hicieron los sirvientes de aquella fiesta seremos transformados en vasijas nuevas para recibir el producto de su gracia renovadora. En definitiva la comparecencia de Jesús en aquella boda trajo consigo el verdadero gozo y la alegría que este mundo se ha encargado de echar a un lado.

EDWIN KAKO VAZQUEZ

ESCRITOR CRISTIANO