Adicción al sexo


Adicción al sexo

Paulo Arieu

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La adicción al sexo ha sido conocida con el término estigmatizado de “ninfomanía” en el caso femenino o “satiriasis” en el masculino, incluso como “mujeriego” (“donjuanismo” en español).  Su sinónimo actual, hipersexualidad, genera confusión entre las personas especialmente deseosa y sexualmente activa. Además, Ana Yáñez, psicóloga y sexóloga con amplia experiencia en el tratamiento de adicciones sexuales, la define como

“una pérdida de control y dependencia del comportamiento adictivo, junto con la aparición del síndrome de abstinencia cuando la persona deja de hacerlo. Pensamientos sexuales obsesivos y un deseo sexual imparable que la conducta impulsiva intenta, sin éxito, ser satisfecha. La persona vive por y para su adicción, siendo el sexo un comportamiento autodestructivo”.

La adicción sexual se define como cualquier conducta sexual en la que el individuo experimenta:

  • Perder el control.
  • Síndrome de abstinencia.
  • Fuerte dependencia psicológica
  • Pérdida de interés en otras actividades.

Otras características de la adicción al sexo son:

  • Un fuerte deseo con incapacidad para controlarlo.
  • Frecuente preocupación por la sexualidad.
  • Hay más comportamientos sexuales de los deseados.
  • Gran parte del tiempo dedicado a la búsqueda de actividad sexual.
  • Inquietud o irritabilidad si el comportamiento no se puede realizar.
  • Distorsiones cognitivas: “Nadie me amará como soy”, “Mis necesidades nunca se cumplirán si tengo que depender de los demás”, “El sexo es mi necesidad más importante”, “Soy una persona mala e indigna” ». Siempre estaré solo o me sentiré solo “,” Mi cuerpo es vergonzoso, defectuoso o repulsivo “

Por lo tanto, generalmente afecta todas las áreas de la vida, trabajo, familia, pareja e incluso la salud. Esta enfermedad, indicada como un vicio, aunque normalmente normalizada y potenciada en el género masculino, se trivializa o critica al mismo tiempo que contribuye a su adicción en muchas ocasiones. Claudia Ayola, psicóloga, explica que existe una línea interesante entre una persona adicta al sexo y una que tiene una vida sexualmente activa. Algunas personas tienden a pensar que porque tienen relaciones sexuales muy a menudo son adictas al sexo, y ese no es siempre el caso. Pero existe un problema cuando esa adicción hace que esa persona tenga problemas con su familia, amigos y compañeros de trabajo. Es decir, con todo su entorno social. Estas situaciones están sucediendo porque no tiene control sobre sus estímulos.

Estos son estímulos que tienen control sobre la mente de la persona y no lo contrario.

“La frecuencia no es lo que hace que sea imposible controlar la situación. Se habla de adicción cuando la incomodidad se genera en uno mismo y en los demás”.

¿Por qué alguien se convierte en un adicto al sexo? Hay dos hipótesis que explican por qué las personas se vuelven adictas al sexo:

A. Hipótesis biológica:

El adicto al sexo condiciona su cuerpo para recibir ciertas descargas de neurotransmisores (dopamina, serotonina y noradrenalina), a través del proceso de reforzar comportamientos sexuales o fantasías con el orgasmo, lo que hace que estos se liberen en el cerebro causando placer y euforia.

B. Hipótesis psicológica:

Las personas con baja autoestima que buscan en el sexo un escape a una situación personal, social y emocional que no les gusta; estos comportamientos son muy comunes cuando la persona ha sido abusada sexualmente.

Referencias

El Mundo. (10-21-2016). Cómo saber si su pareja es adicta al sexo. Retrieved from
http://www.elmundo.es/vida-sana/sexo/2016/10/21/5808a9fae5fdeafd758b46b2.html
Corrales, J. (05-18-2014). Sexomaníacos, el vicio de la cintura para abajo. Retrieved from
http://www.eluniversal.com.co/suplementos/dominical/sexomaniacos-el-vicio-de-la-
cintura-para-abajo-159737

Psicoactiva. (n.d.). Adicción al sexo, causas y síntomas. Retrieved from
https://www.psicoactiva.com/blog/adiccion-al-sexo-causas-sintomas/

Imagen 1. http://www.eluniversal.com.co/suplementos/dominical/sexomaniacos-el-vicio-de-la-cintura-para-abajo-159737

DrugFacts: El abuso de drogas y la drogadicción


DrugFacts: El abuso de drogas y la drogadicción

Actualizada en diciembre del 2012

 

Muchas personas no comprenden cómo o por qué algunos se vuelven adictos a las drogas. A menudo se asume de manera equivocada que los toxicómanos no tienen principios morales o suficiente voluntad y que ellos podrían dejar de consumir drogas si sólo estuvieran dispuestos a cambiar su comportamiento. En realidad, la drogadicción es una enfermedad compleja y el dejar de consumir drogas no se da con la simple intención o la firme decisión de hacerlo. De hecho, debido a que las drogas cambian al cerebro de tal manera que fomentan su abuso compulsivo, dejar de consumirlas es difícil, aun para aquellos que están dispuestos a hacerlo. Gracias a los avances científicos, ahora sabemos con mucha más exactitud cómo las drogas trabajan en el cerebro y también sabemos que la drogadicción sí se puede tratar exitosamente, ayudando así a que el toxicómano deje de consumir drogas y vuelva a tener una vida productiva.

El abuso de drogas y la drogadicción tienen consecuencias negativas tanto para las personas como para la sociedad. Según algunos cálculos, el costo total del abuso de sustancias en los Estados Unidos, incluyendo los costos relacionados con la pérdida de productividad, la salud y el crimen, excede los 600 mil millones de dólares anuales. Esta cifra incluye aproximadamente $193 mil millones por drogas ilícitas,1 $193 mil millones por tabaco2 y $235 mil millones por alcohol3. A pesar de lo abrumadoras que son estas cifras, no logran ilustrar cabalmente el verdadero impacto destructivo que implican el abuso de drogas y la drogadicción sobre la salud y seguridad pública, lo cual incluye la desintegración de la familia, la pérdida del empleo, el fracaso en la escuela, la violencia doméstica y el abuso infantil.

¿Qué es la drogadicción?

La adicción es una enfermedad crónica del cerebro, a menudo con recaídas, caracterizada por la búsqueda y el consumo compulsivo de drogas a pesar de las consecuencias nocivas para la persona adicta y para los que le rodean. Si bien es cierto que en el caso de la mayoría de personas la decisión inicial de tomar drogas es voluntaria, con el tiempo los cambios que ocurren en el cerebro de las personas adictas pueden afectar el autocontrol y obstaculizar su habilidad de resistir los impulsos intensos de consumir drogas.

Por fortuna, hay tratamientos que ayudan a contrarrestar los fuertes efectos perjudiciales de la adicción. Las investigaciones demuestran que el mejor método de asegurar el éxito para la mayoría de los pacientes es una combinación de la terapia conductual con medicamentos para tratar la adicción. Se puede lograr una recuperación sostenida y una vida sin abuso de drogas usando enfoques diseñados para tratar el patrón de abuso de drogas específico de cada paciente conjuntamente con cualquier problema médico, psiquiátrico o social concurrente.

Al igual que muchas otras enfermedades crónicas con recaídas, como la diabetes, el asma o las enfermedades del corazón, la drogadicción puede tratarse exitosamente. Sin embargo, al igual que otras enfermedades crónicas, también es común que haya recaídas y que el drogadicto retorne al consumo de drogas. Estas recaídas, sin embargo, no significan que el tratamiento ha fracasado. Más bien son una señal de que se debe reinstaurar o ajustar el tratamiento o de que es necesario un tratamiento alternativo para que la persona recobre el control y pueda recuperarse.

¿Qué le pasa al cerebro cuando se usan drogas?

Las drogas contienen sustancias químicas que infiltran el sistema de comunicación del cerebro perturbando el envío, la recepción y el procesamiento normal de información entre las células nerviosas. Hay por lo menos dos maneras que las drogas pueden hacer esto: 1) imitando los mensajeros químicos naturales del cerebro y 2) sobreestimulando el “circuito de gratificación” del cerebro.

Algunas drogas como la marihuana y la heroína tienen una estructura similar a la de ciertos mensajeros químicos llamados neurotransmisores, que el cerebro produce de manera natural. Esta semejanza permite a las drogas “engañar” a los receptores del cerebro y activar las células nerviosas para que envíen mensajes anormales.

Otras drogas, como la cocaína o la metanfetamina, pueden hacer que las células nerviosas liberen cantidades excesivamente altas de los neurotransmisores naturales (especialmente la dopamina) o pueden bloquear el reciclaje normal de estas sustancias químicas en el cerebro, lo cual es necesario para cortar el envío y la recepción de las señales entre las neuronas. El resultado es que el cerebro queda saturado de dopamina. La dopamina es un neurotransmisor que se encuentra en las regiones del cerebro que controlan el movimiento, las emociones, la motivación y las sensaciones placenteras. Normalmente, el sistema de gratificación responde a los comportamientos naturales relacionados con la sobrevivencia (como comer, pasar tiempo con los seres queridos, etc.), pero cuando es sobreestimulado por las drogas psicoactivas produce efectos eufóricos. Esta reacción inicia un ciclo vicioso de refuerzo que “enseña” a las personas a repetir el comportamiento de abuso de drogas que causó la gratificación.

Cuando una persona continúa abusando de las drogas, el cerebro se adapta a estas oleadas abrumadoras de dopamina produciendo menos dopamina o disminuyendo el número de receptores de dopamina en el circuito de gratificación. El resultado es un menor impacto de la dopamina sobre el circuito de gratificación, lo que limita el placer que el usuario es capaz de derivar no sólo de las drogas, sino también de acontecimientos en su vida que anteriormente le causaban placer. Esta disminución en el placer obliga al drogadicto a continuar abusando de las drogas en un intento de recuperar la función normal de la dopamina. Además, ahora necesita consumir una cantidad mayor de la droga en un intento de elevar la función de la dopamina a su nivel normal inicial. Este efecto se conoce como tolerancia.

El abuso a largo plazo también causa cambios en otros sistemas y circuitos químicos del cerebro. El glutamato es un neurotransmisor que influye sobre el circuito de gratificación y la habilidad para aprender. Cuando el abuso de drogas altera la concentración óptima del glutamato, el cerebro intenta compensar este desequilibrio, lo que puede deteriorar la función cognitiva. Los estudios de imágenes del cerebro de las personas drogadictas muestran cambios en las áreas del cerebro esenciales para el juicio, la toma de decisiones, el aprendizaje, la memoria y el control del comportamiento. En conjunto, todos estos cambios pueden hacer que el toxicómano busque y use las drogas compulsivamente a pesar de conocer las consecuencias adversas, y hasta devastadoras, que conlleva su comportamiento. Ésta es la naturaleza de la adicción.

¿Por qué algunas personas se vuelven adictas a las drogas y otras no?

No hay un solo factor que determine si alguien se volverá drogadicto. El riesgo de desarrollar esta enfermedad está influenciado por una combinación de factores que incluyen la constitución biológica de la persona, el entorno social y la edad o etapa de desarrollo en que se encuentra. Mientras más factores de riesgo se tienen, mayor es la probabilidad de que el consumo de drogas se convierta en adicción. Por ejemplo:

  • Constitución biológica: Los genes con los que se nace, en combinación con las influencias del entorno, son responsables de alrededor de la mitad de la vulnerabilidad a la adicción que tiene la persona. El sexo, la etnia y la presencia de otros trastornos mentales también pueden influir sobre el riesgo para el abuso de drogas y la drogadicción.
  • Entorno o medio ambiente: El entorno de cada persona implica muchos factores, desde la familia y los amigos hasta el nivel socioeconómico y la calidad de vida en general. Ciertos factores como la presión social de amigos o colegas, el abuso físico o sexual, el estrés y la calidad de crianza que les han dado los padres, pueden tener una gran influencia sobre si la persona llega a consumir drogas y si esto progresa a la drogadicción.
  • Etapa de desarrollo: Los factores genéticos y ambientales interactúan con las etapas críticas del desarrollo humano afectando la susceptibilidad a la adicción. Si bien el consumo de drogas a cualquier edad puede llevar a la adicción, mientras más temprano se comienza a consumir drogas, mayor es la probabilidad de que se progrese al abuso y a la adicción. Lo cierto es que cualquier exposición a las drogas de abuso constituye un reto especial para los adolescentes. Como las áreas del cerebro que gobiernan la toma de decisiones, el juicio y el autocontrol aún se están desarrollando activamente durante la adolescencia, los jóvenes adolescentes pueden ser especialmente propensos a comportamientos de riesgo, los que incluyen la experimentación con las drogas de abuso.

La clave está en la prevención

La drogadicción es una enfermedad que se puede evitar. Los resultados de las investigaciones auspiciadas por el NIDA han demostrado que los programas de prevención que involucran a la familia, la escuela, la comunidad y los medios de comunicación son eficaces para reducir el abuso de drogas. Si bien hay muchos acontecimientos y factores culturales que afectan las tendencias de abuso de las drogas, cuando los jóvenes perciben que el consumo de drogas es perjudicial, se observa una disminución en la tendencia a consumirlas. Por lo tanto, la educación y el activismo comunitario son claves para ayudar a los jóvenes y al público en general a comprender los riesgos del abuso de drogas. Los maestros, padres, médicos y demás profesionales de la salud pública deben continuar mandando el mensaje que la drogadicción se puede evitar si la persona nunca consume drogas.

Para más información

Para más información sobre el abuso de drogas y la drogadicción, por favor vea el folleto Las drogas, el cerebro y el comportamiento: La ciencia de la adicción.

También, puede visitar la página en inglés de información sobre la investigación sobre la prevención. Para información en español, puede ver la web de DrugFacts sobre las Lecciones aprendidas de las investigaciones sobre la prevención o el libro titulado Cómo prevenir el uso de drogas en los niños y los adolescentes.

A su vez, puede visitar la página en inglés con información sobre las investigaciones sobre los tratamientos. Para información en español, por favor vea el libro Principios de tratamientos para la drogadicción: Una guía basada en las investigaciones, el DrugFacts Enfoques de tratamiento para la drogadicción o el Reporte de Investigación La comunidad terapéutica.

Para encontrar un centro de tratamiento con financiamiento público en su estado, por favor llame al 1-800-662-4357 (1 800-662-HELP) o vaya a la página: www.findtreatment.samhsa.gov.

Referencias

  1. National Drug Intelligence Center (2011). The Economic Impact of Illicit Drug Use on American Society. Washington D.C.: United States Department of Justice. Disponible en:http://www.justice.gov/archive/ndic/pubs44/44731/44731p.pdf (PDF, 2.4MB)
  2. Centers for Disease Control and Prevention. Smoking-Attributable Mortality, Years of Potential Life Lost, and Productivity Losses—United States, 2000–2004. Morbidity and Mortality Weekly Report, 57(45);1226-1228, 2008 (14 de noviembre). Disponible en:http://www.cdc.gov/mmwr/preview/mmwrhtml/mm5745a3.htm
  3. Rehm, J., Mathers, C., Popova, S., Thavorncharoensap, M., Teerawattananon Y., Patra, J. Global burden of disease and injury and economic cost attributable to alcohol use and alcohol-use disorders. Lancet, 373(9682):2223–2233, 2009.

Las adicciones de nuestro tiempo


Las adicciones de nuestro tiempo

La serie Entre profesionales, una nueva producción de HM Televisión, aborda en este breve programa el problema de las nuevas adicciones bajo la orientación del psiquiatra Aquilino Polaino-Lorente, catedrático de Psicopatología de la Universidad CEU San Pablo y miembro de la Academia Pontificia por la Vida.

Fuente: EUK Mamie.

  • Ver el video aca

Adictos a los juegos online muestran redes cerebrales hiperconectadas


Adictos a los juegos online muestran redes cerebrales hiperconectadas

Por Félix Palazuelos el 29 de diciembre de 2015

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Escáneres cerebrales realizados a cerca de 200 adolescentes muestran evidencias sobre cómo el cerebro de un adicto a los videojuegos online está conectado de forma diferente.

En China pasar horas y horas en los cibercafés es muy común entre los jóvenes interesados en los juegos MMO y MOBA. AFP.

La obsesión crónica por los videojuegos está asociada con la hiperconectividad de varias partes de la red cerebral. Esas peculiaridades ayudan a sus cerebros a responder mejor a nuevos estímulos e información.

Otras diferencias están asociadas a su vez con una mayor tasa de distracción y un peor manejo y control de los impulsos. La investigación realizada por la Universidad de Utah en colaboración con la Universidad Chung-Ang de Corea del Sur fue publicada en la Addiction Biology.

Síntomas y diferencias en sus cerebros

Las diferencias halladas entre el cerebro de un jugador obsesionado y un cerebro normal “muestran diferencias que, en su mayoría, pueden ser consideradas beneficiosas. Pero estas ventajas pueden estar irremediablemente ligadas a problemas,” indica el author Jeffrey Anderson, profesor de neurología en la Universidad de Utah.

El trastorno del juego online, muy común en Corea del Sur donde jugar es un acto mucho más social que en EE.UU. o Europa, suele diagnosticarse mediante los siguientes síntomas:

  1. Obsesión con los juegos online.
  2. Síntomas de abstinencia al no estar jugando.
  3. Tolerancia progresiva al aumento de horas empleadas en jugar.
  4. Intentar, sin éxito, dejar de jugar juegos online.
  5. Pérdida de interés en otras actividades, como hobbies que antes sí disfrutaba.
  6. Seguir jugando pese a tener conocimiento del grave impacto que tiene en su vida.
  7. Mentir acerca de las horas que se juegan.
  8. Usar los juegos online como vía de escape para mitigar la ansiedad o el sentimiento de culpabilidad.
  9. Ha puesto en riesgo o perdido relaciones personales por los juegos online.

Los adolescentes que acusan este trastorno suelen llegar al punto de no comer o dormir por jugar, algo no tan extraño en los cibercafés de China y Corea del Sur. El estudio muestra cómo ciertas redes neuronales de sus cerebros que procesan la visión o el oído gozan de una mejor coordinación con la denominada red de relevancia o atención del cerebro.

El trabajo de esa red es centrar la atención a los eventos importantes que ocurren, preparando a la persona a realizar una acción. En un videojuego, tener una mejor coordinación entre esas partes ayuda a que el jugador pueda reaccionar más rápidamente. En la vida real podría ser esquivar un balón, un coche o distinguir una voz diferente en una sala llena de gente hablando.

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Jeffrey Anderson

“La hiperconectividad entre las diferentes redes cerebrales puede inducir a una habilidad que permita distinguir objetivos más eficazmente, y reconocer nueva información en un determinado ambiente,”dice Anderson.

Los mejores jugadores de eSports son capaces de coordinar sus ojos, cerebros y manos para realizar una acción en milésimas de segundo con una fantástica precisión. En Corea del Sur League of Legends y Star Craft 2 son los juegos más populares, donde los reflejos y la coordinación son partes fundamentales del éxito.

Más problemático es la mayor coordinación detectada entre las dos siguientes regiones del cerebro: la corteza prefrontal dorsolateral y la unión temporoparietal, diferencia que se observa también en los pacientes con enfermedades neuropsiquiátricas, como la esquizofrenia, el síndrome de Down y el autismo. La hiperconectividad entre ambas regiones también se suele observar en personas con un mal control de los impulsos.

“Tener esas dos redes hiperconectadas puede incrementar la predisposición a distraerse,” aclara Anderson. En este punto, se desconoce si esa conexión está inducida por el exceso de horas de juego o que las personas con un indice diferente de conexión entre redes es más propensa a caer en los videojuegos.

Esta es la mayor y más detallada investigación hasta la fecha sobre las diferencias halladas en los cerebros de los pacientes con trastornos debidos a los juegos online. Los participantes son jóvenes varones surcoreanos y el estudio ha sido promovido por el gobierno de Corea del Sur, quien busca nuevos métodos para identificar y tratar a los adictos.

Cómo se realizaron las pruebas

Los investigadores realizaron un TAC a 106 jóvenes entre los 10 y los 19 años que buscaban tratamiento por sus trastorno al juego online, una condición psicológica descrita en el Manual de Diagnóstico de Trastornos Mentales (DSM-5). Esos escáneres cerebrales fueron comparados con los realizados a 80 jóvenes sin el trastorno, y fueron analizadas las diferentes regiones del cerebro al ser activadas simultáneamente por los mismos estímulos.

El equipo analizó la actividad de 25 parejas de redes neuronales, 300 combinaciones en total. Los chicos con el trastorno tenían estadísticamente una diferencia significativa en varias conexiones entre las parejas de regiones del cerebro ligadas al sentido de la vista y el oído.

Cabe destacar que jugar no es malo, ni las competiciones de eSports tienen relación alguna con actividades perniciosas para la salud. Es un estudio realizado en personas con un reconocido trastorno de adicción a los juegos online.

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http://hipertextual.com/2015/12/cerebro-adictos-juegos-online