Evaluando el suicidio


Evaluando el suicidio

Por Paulo Arieu

Un intento suicida, puede terminar o no en la muerte de la persona como fin buscado y el riesgo suicida es la probabilidad que tiene una persona de intentar acabar con su vida. Este tema es una cuestión ética que siempre conmueve los sentimientos de la opinión pública y produce un fuerte impacto emocional. Según la O.M. S.  “el suicidio es un acto deliberadamente iniciado y llevado a cabo por un individuo con el conocimiento o la expectativa de que su resultado va a ser la muerte”.  Hoff (1981, p. 173), dice que “las mujeres son mas inclinadas al suicidio pero tres veces más hombres que mujeres que lo intentan, lo logran Es que los hombres tienden a emplear métodos mas violentos y mortíferos que las mujeres, y son menos inclinados a usar el suicidio como medio para manipular a otros.” Los profesionales de la salud mental (psicólogos y psiquiatras) se preocupan de la atención de los pacientes suicida, ya que al menos el 95% de las personas que se suicidan tienen un diagnóstico de alguna patología psiquiátrica.

Además, porque los intentos suicidas surgen ante un sufrimiento psíquico que supera el umbral de tolerancia del sujeto. El suicidio es valorado por medio de factores epidemiológicos, de antecedentes personales y del estado mental y de los estresantes actuales a los que está sometido el individuo. Según afirma Martínez Glattli (s.f.), Médico Psiquiatra y Docente de la Cátedra de Psicofarmacología de la Facultad de Psicología UBA, en el mundo hay 800.000 suicidios por año, y corresponden al 1.6 % de todas las muertes. También el explica que de todos los suicidios consumados el 24% presenta trastornos afectivos, 22% trastornos neuróticos y de personalidad, 18% abuso de sustancias, 10% Esquizofrenia, 5% Delirium y demencia, 21% otros trastornos mentales. Para tratar de evitar que un paciente cometa un acto irracional como el suicidio, es importante que el profesional de la salud mental tenga conocimientos técnicos suficientes como para diagnosticar  el riesgo de manera precoz.

Es necesario que se tomen las precauciones necesarias como para asegurar la vida del paciente, y que este pueda realizar un tratamiento adecuado a muy corto plazo.  Aún así, siempre existe la posibilidad de que un paciente pierda todo deseo de vivir y se suicide.  El suicidio en el hombre va aumentando en la adolescencia, asciende abruptamente en la temprana adultez y después sigue un gradual ascenso. En la mujer tiene su pico en la mitad de la vida y después declina.   Ante la posibilidad de que un paciente tenga posible riesgo de quitarse la vida, es difícil llegar a conclusiones exactas y seguras sobre quién va a intentar un suicidio y quién no lo va a hacer, y cuando es inminente el acto suicida.

Las escalas de valoración del riesgo suicida permiten determinar si un paciente está dentro de una población de riesgo o no. Hay que tener en cuenta que los factores que se evalúan en las escalas pueden variar con el tiempo y que por sí solos no indican la inminencia del suicidio. Una de las escalas más utilizadas y que es de fácil aplicación es llamada “Sad Persons scale”, que permite una rápida mirada a los factores de riesgo más importantes y una aproximación a la conducta a seguir:

Sad persons scale

Factores estadísticos de riesgo suicida: Los factores estadísticos de riesgo suicida definen a los grupos de riesgo, pero no predicen cuál persona se va suicidar y cuál no lo va a hacer.

  1. Factores demográfico-sociales de riesgo suicida: Son sexo, edad, estado civil, nivel socioeconómico y ocupación, hábitat.
  2. Factores psicológicos y psiquiátricos de riesgo suicida: Muchas de las personas que intentan suicidarse tienen sentimientos de desesperanza y pesimismo, y una visión decepcionante del futuro. Su autoestima está disminuida y encuentran que el suicidio es un Hojas Clínicas de Salud Mental 38 camino válido para solucionar sus problemas, aunque niegan que estas ideas conlleven un riesgo para ellos. Son de pensamiento rígido y perfeccionista, con baja tolerancia a las frustraciones y con tendencia a la impulsividad y al enojo, lo que los lleva a aislarse socialmente.
  3. Riesgo suicida en las enfermedades médicas no psiquiátricas: Los pacientes psiquiátricos son un grupo especialmente susceptible de presentar comportamientos suicidas. Se considera que es un porcentaje mínimo – sólo el 2% de las personas que se quitan la vida y que no padecen de ningún tipo de trastorno mental. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el porcentaje de enfermedades mentales que se encuentran en los suicidios consumados es el siguiente:

Entre el 25 y el 75 % de los individuos que consuman el suicidio tienen alguna enfermedad médica, y el 5% una enfermedad terminal. Estas cifras van aumentando junto con la edad. El hecho de tener mala salud en los últimos 6 meses también aumenta el riesgo. Los diagnósticos más frecuentes son: enfermedad incapacitante crónica (insuficiencia renal que requiere diálisis); enfermedad terminal o diagnósticos que están relacionados con la idea de muerte a corto plazo (cáncer, SIDA) ; dolor crónico (neuralgia del trigémino, cefaleas incoercibles). En la mayor parte (80%) de los pacientes con enfermedad somática que realizan intentos suicidas hay una comorbilidad con trastornos depresivos. Sin embargo, es frecuente que al haber dolor importante la depresión quede disimulada y no sea identificada.

Sad persons scale

Factores genético-familiares de riesgo suicida: El tener un familiar que murió por suicidio se asocia a un aumento considerable de la posibilidad de intentar suicidarse. Casi la mitad de los familiares de un suicida realizan un intento de suicidio en su vida. Esto es así más allá de que pueda ser debido a identificación con el familiar suicida o a una predisposición genética.

Riesgo suicida dado por los antecedentes de intentos suicidas: El antecedente de haber intentado suicidarse es uno de los factores que aporta al paciente más riesgo de quitarse la vida. Se sabe que uno o dos de cada diez de estas personas van a morir por suicidio. Y que aportan a la totalidad de los suicidios la mitad de las muertes. Por lo cual hay que tener muy en cuenta a las personas que ya realizaron un intento de suicidio por el alto riesgo que esto representa (100 veces más que la población general en el primer año).

Los primeros tres signos de advertencia son:

  • Amenazar con herir o matar a uno mismo
  • Buscando formas de suicidarse; buscando acceso a pastillas, armas u otros medios
  • Hablando o escribiendo sobre la muerte o el suicidio.

La lista restante de señales de advertencia debe alertar al clínico de que se debe realizar una evaluación de salud mental en un futuro MUY próximo y que las precauciones deben ponerse en práctica INMEDIATAMENTE para garantizar la seguridad, la estabilidad y la seguridad del individuo:

  • Desesperanza
  • Rabia, ira, buscando venganza
  • Actuar imprudentemente o involucrarse en actividades arriesgadas, aparentemente sin pensar
  • Sentirse atrapado, como si no hubiera escapatoria
  • Aumento del abuso de alcohol o drogas
  • Retirarse de amigos, familia o sociedad
  • Ansiedad, agitación, incapacidad para dormir o dormir todo el tiempo
  • Cambios dramáticos en el estado de ánimo
  • No hay razón para vivir, no hay sentido de propósito en la vida

Existen otros comportamientos que pueden asociarse con un mayor riesgo de suicidio a corto plazo son cuando el paciente hace arreglos para deshacerse de la responsabilidad de otros dependientes (niños, mascotas, ancianos) o hacer otras preparaciones, como actualizar testamentos, hacer arreglos financieros para pagar las cuentas, despedirse de sus seres queridos, etc.

            En conclusión la investigación poblacional sugiere que el riesgo de suicidio aumenta con un aumento en la cantidad de factores de riesgo presentes, de modo que cuando más factores de riesgo están presentes en un momento dado, es más probable que indiquen un mayor riesgo de comportamientos suicidas en ese momento.

Referencias

Hoff, P. (1981). El pastor como consejero. Editorial Vida. Miami. Florida, EE.UU.

Martínez Glattli, H. (s.f.).Evaluación del Riesgo de Suicidio. Obtenido el 02-06-2018 de  http://www.psi.uba.ar/academica/carrerasdegrado/psicologia/sitios_catedras/electivas/616_psicofarmacologia/material/evaluacion.pdf

La importancia de no juzgar en consejería


La importancia de no juzgar en consejería

Por Paulo Arieu

El juzgar es un hábito bastante común en las personas. Pero en la entrevista de consejería es mejor no  juzgar al paciente. Puede resultar ser una traba para que progrese una relación de ayuda terapéutica. Cuando se juzga al paciente se le bloquea al individuo las capacidades de responsabilizarse manteniéndole al uno dependiente del otro. La relación de Consejería se debe establecer sin juicio de valores. Esto no significa que uno deba estar de acuerdo con los actos o creencias de la otra persona. Además, corremos el riesgo de no ser lo suficientemente e imparciales y podemos herir a la otra persona (García-Allen, s.f.). La justicia propia y la tendencia a juzgar a otros hacen que el corazón de un consejero se corrompa lentamente, y esa fea actitud se hará manifiesta rápidamente en las entrevistas a los pacientes (Pierre & Reju, 2016, p.72). El consejero debe hacer el esfuerzo de escuchar con suma paciencia y no juzgar. Además, si el consejero es una persona religiosa debe tener presente que es Dios, el Justo Juez, quien por si mismo conoce perfectamente los motivos del corazón como para Juzgar y castigar con justa justicia.

Cuando Jesús se encontró con la mujer que estaban juzgando por adulterio (Juan capítulo 7.53 al capítulo 8:11), no la juzgó. Si la hubiese juzgado, hubiese tenido que permitir que la maten a pedradas como los otros querían hacer, ya que ellos (los judíos) se regían por la Ley de Moisés (Israel no era un país democrático en aquella época, sino teocrático). Al contrario, Jesús la perdonó y solo le dijo: “vete pero no peques más. “ Aunque, como dice Sanchez (05-20-2009) en un análisis de interpretación del texto que el realiza “la ley de Dios es la base para toda conducta humana y la transgresión de ella siempre es llamada pecado”, Dios nos manda a los consejeros a ser misericordiosos con las personas, a sentir empatía con ellos, a tratar de identificarnos con su dolor y a no emitir opiniones de condenación hacia los actos de las otras personas (aunque nosotros creamos que ellas se lo merecen). Dios nos manda muchas veces a sufrir en silencio  al lado de ellos, sintiendo su dolor en nosotros mismos, pero no juzgándolos, sino amándolos.

Referencias

García-Allen, J. (s.f.). Las 10 razones para dejar de juzgar a los demás. Obtenido el 01-26-2018 de https://psicologiaymente.net/social/no-juzgar-a-los-demas

Pierre, J. & Reju, D. (2016). El pastor y la consejería. Los fundamentos de pastorear a los miembros en necesidad. 9Marks. Washington, D.C., Estados Unidos.

Sanchez, M. (05-20-2009). Jesús, la ley y la mujer adúltera. Obtenido de https://reformadoreformandome.wordpress.com/2009/05/20/jesus-la-ley-y-la-mujer-adultera/

El “arrepentimiento G12” vs. el arrepentimiento bíblico


El “arrepentimiento G12” vs. el arrepentimiento bíblico

por Pablo Santomauro

“Es necesario que el nuevo creyente entienda que el arrepentimiento genuino significa sentir dolor por las cosas erróneas que se han hecho …” (César Castellanos, La Escalera del Exito, p. 46)

César Castellanos, el líder absoluto del G-12, pone especial énfasis en el hecho de que el cristiano debe sentir lo que él ha denominado el “verdadero arrepentimiento”. Tan central es este principio en el esquema doctrinal de Castellanos, que él considera obligatorio que sus seguidores participen de los conocidos Encuentros para ser confrontados con sus pecados, las causas y sus consecuencias[1]. ¿La forma de alcanzar el verdadero arrepentimiento? Una vez en el Encuentro, la persona debe crear una lista de pecados, algo que el movimiento llama “la Clínica”. Cada concurrente debe de cargar consigo esa lista por los tres días que dura el Encuentro, incluir su nombre y el de la iglesia a que pertenece, e ir marcando los pecados que ha cometido a medida que los va recordando[2]. En algunos casos la lista contiene pecados tan grotescos y pervertidos que al encuentrista nunca le han pasado por la mente hasta el momento de leerlos[3].

El objetivo del procedimiento es, definitivamente, hacer que el creyente se sienta impuro y miserable por sus pecados. Existen reportes de que algunos dirigentes de los Encuentros han llegado a usar corazones vacunos a los que el participante debe acuchillar representando lo que la persona que peca hace con el corazón de Cristo, pintura roja simbolizando cómo éste sangra a causa de nuestros pecados, excremento que se debe oler para concientizar cómo hiede el pecado delante de Dios, etc., etc.[4]. Todo esto, combinado con otras técnicas de persuasión y manipulación psicológica, conducen a la persona a desmoronarse emocionalmente y prorrumpir en llanto debido a los sentimientos de culpabilidad. Se supone que este despliegue emocional es el verdadero arrepentimiento. ¿Lo será? ¿Se diferencia esto del arrepentimiento que la persona experimentó cuando vino a Cristo? ¿Significa esto que la persona no es salva hasta que no pasa por el “verdadero arrepentimiento”?

Entendiendo la salvación por gracia y el arrepentimiento bíblico

Salvación por gracia significa que Dios es el que salva al pecador, nadie más. El pecador no juega parte ninguna en la salvación por gracia (Ef. 2:8-9). Esto no significa que el hombre no es responsable de arrepentirse y creer en el Evangelio. A menos que usted se arrepienta y venga a Cristo en fe, de cierto perecerá (se perderá por la eternidad).

A los hombres y mujeres se nos da mandamiento de arrepentirnos y creer en el Evangelio (Hch. 17:30; Mt. 11:28-30; Hch. 16:30-31). Esta verdad ineludible complementa la realidad de la soberanía divina, no la contradice.

Soberanía de Dios:
“Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y el que a mí viene, no le echo afuera” (Jn. 6:37).

Responsabilidad Humana:
“De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna”.(Jn.6:47)

Soberanía de Dios y responsabilidad humana armonizadas:
“Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica los mandamientos de Dios? Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis” (Jn. 6:28-29).

El hecho de que los hombres en su estado natural estén espiritualmente muertos (Ef. 2:1) no niega ni reduce su responsabilidad de creer en el Evangelio y arrepentirse de sus pecados.

Incapacidad Humana:
“Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere…” (Jn. 6:44).

Responsabilidad Humana:
“Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna…” (Jn. 6:40).

Basados en lo anterior deducimos que en lo que respecta a los seres humanos, elección e incapacidad humana son cuestiones que están en la jurisdicción de Dios, NO la nuestra. Cuando ya somos cristianos no nos preocupamos acerca de si fuimos elegidos o no, ni de nuestra incapacidad de venir a Dios. Simplemente confiamos en Cristo.

¿Cuál es nuestra responsabilidad desde el punto de vista humano?

Respuesta: Recibir a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador personal. Este paso o compromiso involucra todo nuestro ser:

Intelectualmente debemos: 1) Entender e internalizar el Evangelio (Jn. 8:32; Ro. 10:17); 2) Aceptar el Evangelio como la Verdad (Mt. 16:13-18).

Emocionalmente sentiremos: 1) Dolor por nuestros pecados (2 Co. 7:9-11); 2) La urgencia o necesidad de restituir o reparar (Lc. 19:8-9).

Volitivamente: 1) Recibiremos a Jesús como Señor y Salvador (Jn. 1:12); 2) Rechazaremos el pecado y tomaremos otra dirección (Lc. 3:8; Ef. 4:17-20; 1 Co. 6:9-11).

Las emociones

Lo que Castellanos enseña respecto al arrepentimiento es una mezcla de verdad y error. Cuando Castellanos dice que el verdadero arrepentimiento debe ser acompañado de dolor, está diciendo algo que es bíblico. El dolor debe manifestarse aun antes que el arrepentimiento en el sentido de que el dolor es un factor que conduce al arrepentimiento. La experiencia de la salvación de Dios incluye verdadero dolor y quebranto de corazón por nuestros pecados (lo que incluye el mal infligido a otros seres).

Excepciones: Hay casos en que la conversión antecede al arrepentimiento (no es el dolor el que conduce al arrepentimiento y por ende a la conversión). Ejemplo: La conversión de Pablo en el camino a Damasco. Pablo no sentía ningún dolor o culpabilidad antes de caer a tierra y convertirse a Cristo, aunque estoy seguro que lo sintió después.

Es importante distinguir entre el dolor genuino o verdadero, y el dolor falso o insincero (2 Co. 7:10). Hay un dolor que es dirigido hacia Dios y que consiste en angustia mental y sufrimiento interior, causado por el cargo de conciencia abrumante por nuestro pecado contra Dios y los que herimos o perjudicamos. La verdad es que nuestros pecados causan angustia, remordimiento y dolor (Sal. 32:3-4; Lc. 15:17-19). Por supuesto que existen varios grados de dolor debido a las diferentes personalidades.

El verdadero dolor conducirá al arrepentimiento, y arrepentimiento es el cambio intelectual y volitivo en el cual nos apartamos del pecado para andar en el camino de la justicia (2 Co. 7:9-11). En este sentido, Castellanos, como dije antes, entiende la secuencia del proceso espiritual correctamente. Pero veamos ahora su distorsionada y nociva aproximación al tema.

Los errores y peligros en el “verdadero arrepentimiento” del G12

La técnica de Castellanos para conducir a la persona al “verdadero arrepentimiento”:

1) Suplanta al Espíritu Santo — En el momento de la conversión, uno puede que no sea consciente de la magnitud de los pecados cometidos. Todo lo que algunos sabemos es que somos pecadores sin remedio y por ello venimos a Cristo en arrepentimiento y fe. Se dice que cuanto más cerca estamos de Dios, más rechazo hacia el pecado vamos sintiendo. A medida que avanzamos en nuestra vida cristiana, el Espíritu Santo nos conduce en el proceso introspectivo por el cual recordamos y reconocemos la gravedad de nuestras ofensas pasadas (Sal. 51:7), y sin lugar a dudas el dolor es un componente de la ecuación (Sal. 38:17-18). Pero es el Espíritu Santo el que iluminándonos a través de la Palabra de Dios nos guía en este proceso, el cual no sucede de la noche a la mañana, ni se puede fabricar en un encuentro de tres días. Ningún hombre o método puede sustituir al Espíritu y su soberanía en todo el proceso, incluido el tiempo. La pretensión de Castellanos de hacer de los Encuentros una especie de catalizador para acelerar el proceso de concientización del pecado y de madurez en el cristiano, equivale a querer asumir el rol del Espíritu Santo, lo que raya en blasfemia.

2) Planta dudas en los cristianos — Según ciertos reportes, es obvio que entre los “encuentristas” sometidos a la clínica y el verdadero arrepentimiento encontramos nuevos creyentes, fieles de otras iglesias (nuevos y de años), y aun pastores y líderes. Todos ellos son sometidos al mismo tratamiento y método operacional, lo que es consecuente con las ideas de Castellanos. La inferencia lógica es que a todos ellos les faltó algo en su experiencia de conversión, o aun peor, que nunca tuvieron una experiencia de conversión. Paradójicamente, uno de los lemas del movimiento es afirmar a sus miembros en la seguridad de la salvación, pero el método de Castellanos parece hacer exactamente lo contrario. El “verdadero arrepentimiento” puede tener consecuencias desvastadoras en aquellos creyentes que por una u otra razón carecen de la certidumbre de la salvación. Un caso muy real es que la persona finja todos sus manifestaciones (llanto, gemidos, etc.) a los efectos de ser aceptada en el grupo. Puede tratarse de una persona que ya es salva y que al no poder manifestar emociones efusivas como los demás, comience a dudar su salvación.

3) Reduce el arrepentimiento a una mera manifestación emocional externa, no teniendo en cuenta que diferentes personalidades reaccionan de manera diferente ante el dolor. Tampoco toma en cuenta que ciertas personas llegan a Cristo con diferente grado de deterioración moral y acumulación de pecados. Para algunos el arrepentimiento puede reducirse a solamente la convicción de haber vivido separados de Dios a pesar de llevar una vida medianamente decente. En estas personas es raro ver un despliegue emocional externo ya que lo que los condujo al arrepentimiento es sentirse avergonzados delante de Dios por su negativa a reconocerlo como Señor de sus vidas. Lo mismo sucede con la persona que llega a Cristo en su adolescencia o juventud. No esperemos que estas personas derramen lágrimas a raudales.

4) Mal interpreta la naturaleza del arrepentimiento — El título de un artículo en una página pro visión G12 dice: El Arrepentimiento, Clave para el Avivamiento. Veamos un corto párrafo del escrito:

“Cuando no hay un genuino arrepentimiento, todo esfuerzo que se intente para desarrollar un liderazgo victorioso y ganar las almas para Cristo es en vano. Podemos preguntar: ¿Hay creyentes que no han confesado su pecado? Claro que sí, han reconocido a Jesús como el Señor de sus vidas pero no han dejado que Él procese sus vidas y han dejado cosas ocultas”. [5]

Tal afirmación nos confirma que el “arrepentimiento verdadero” al que se refiere César Castellanos es uno que tiene que darse, por inferencia, en los cristianos. ¿Puede haber creyentes que no han confesado su pecado? Castellanos afirma que alguien puede reconocer a Jesús como Señor de su vida sin dejar que “él procese su vida”. ¡Vaya declaración más contradictoria! Yo sí creo que las iglesias evangélicas, en gran medida, asedian y arrinconan a la gente invitada o que simplemente aparece por la iglesia para que “acepten a Cristo”. El resultado de esto son numerosas conversiones falsas, lo que permite al inconverso convivir con el resto de la iglesia con sólo adquirir patrones de conducta similares a los del cristiano genuino. No se trata, como dice el artículo, de creyentes que reconocen a Jesús como Señor pero no lo dejan actuar en sus vidas – esta idea es un oxímoron (es como describir a “un demonio bastante bueno”).

5) Maneja una noción equivocada de avivamiento — El mismo artículo expresa:

“El avivamiento es el despertar espiritual que sólo es posible mediante un arrepentimiento genuino. Muchos líderes se han arrepentido de sus iniquidades y pecados, han confesado su fe en Jesucristo pero no crecen. Vale la pena diferenciar entre arrepentirnos de nuestras malas acciones y entrar en la dimensión del genuino arrepentimiento”. [6]

Un avivamiento es prerrogativa absoluta y soberana de Dios. La necesidad por un avivamiento de proporciones mayores en todo el mundo es crítica. Todo seguidor de Cristo que se precie de serlo estará de acuerdo con esto. ¿Qué es un avivamiento? A continuación, veamos la diferencia entre el verdadero y el falso avivamiento:

a. Verdadero avivamiento. Es un acto soberano de Dios en una comunidad o una nación donde repentinamente aparecen: (1) convicción intensa y general de pecado y el subsecuente juicio de Dios; (2) un giro masivo hacia el evangelio de salvación bíblico; (3) un sobrecogedor sentido de Dios, de su gloria, poder, amor, gracia, verdad, y presencia; y por último, (4) las iglesias bíblicas locales se agrandan y fortalecen.

b. Falso avivamiento. Es una explosión emocional, por lo general resultante de métodos sensacionalistas y/o extremos usados por el hombre para despertar las emociones de la gente. La mente no es confrontada con la verdad bíblica, sino que las emociones son manipuladas mediante técnicas psicológicas. El falso avivamiento se centra en manifestaciones físicas y experiencias místicas, y es de duración temporaria. Al final, termina con iglesias desgastadas, divididas, debilitadas numéricamente y disminuídas en cuanto a su influencia. Un falso avivamiento resulta en muerte, no en vida. El “verdadero arrepentimiento” del G12 conduce a un falso avivamiento.

Conclusión

Castellanos secuestra el mandato bíblico de arrepentirse, crea una mutación nociva, y lo incorpora dentro del montaje especial de los Encuentros como un instrumento de manipulación de las emociones humanas. La confesión prácticamente pública de los pecados de los encuentristas encierra en sí otro peligro para la vida cristiana. La revelación de los pecados en una lista agrega un posible elemento de extorsión. Si bien no tenemos prueba conclusiva de que los líderes puedan tener acceso a esa lista, es posible que de tenerlo, puedan ejercer dominio sobre aquellos que han revelado sus pecados abiertamente en los Encuentros. Los frutos del G12 en general y las técnicas usadas en las Encuentros en particular, son: Iglesias divididas o simplemente aniquiladas, testimonios de personas quebrantadas, falsas conversiones por medio de métodos de presión manipulativos, y cristianos inmaduros desilusionados con Cristo. Esto es indicativo de que el “avivamiento” y el “arrepentimiento” promocionados por el G12 traen muerte en lugar de vida. <>

Notas:

1. Ricardo Becerra, Un Encuentro con los Encuentros del G12, Apología Cristiana, Enero- Abril 2008.

2. Ibid.

3. Ricardo Becerra, adaptación al inglés por Paul Carden, EncounterinG12 (M.C.O.I. Journal, Spring 2007, p. 10).

4. Ricardo Becerra, Un Encuentro con los Encuentros del G12, Apología Cristiana, Enero- Abril 2008.

5. http://www.visiong12.com/index2.php?option=com_content&do_pdf=1&id=68

6. Ibid.

 

LA REVELACIÓN DE DIOS


LA REVELACIÓN DE DIOS

Por Paulo Arieu

10-argumentos-existencia-dios

Históricamente, las dos vías por las cuales Dios ha iniciado la revelación de Sí mismo se han denominado revelación general y revelación especial.

DEFINICIÓN

La revelación general comprende todo lo que Dios ha revelado en el mundo que nos rodea, aun al hombre. También se la llama Teología Natural. La revelación general provee evidencias de la existencia de Dios. La revelación especial incluye los varios medios que Él usó para comunicar Su mensaje en lo que fue codificado en la Biblia. Algunas veces la revelación especial es llamada teología revelada. Esta revelación da por sentada la existencia de Dios.

LA REVELACIÓN GENERAL

La Revelación general justamente es eso: general. Es general en su alcance (todas las personas y en todos los tiempos), geografía (abarca la tierra entera), metodología (emplea medios universales: el sol que sale para todos o la conciencia humana y también el juicio para aquel que la rechaza).

Las vías de la revelación de Dios:

1) Por medio de la creación: Como existe la creación, hay evidencia que hubo un efecto que lo originó. (Sal.19:1-6;Ro. 1:18-32).

2) Por medio de la historia: A lo largo de la historia se ve el actuar de Dios. Por ejemplo, cuando la maldad llega a un punto máximo, sobreviene el juicio. La historia de la preservación de Israel es uno de los indicios más evidentes.

3) Por medio de la organización: El propósito, el orden, el diseño que observamos en el mundo, exige que haya habido un diseñador. Por ejemplo, Pablo utiliza un argumento así en Hechos 14:17 al hablar del ciclo de la lluvia como evidencia de Dios.

4) Por medio de la constitución del hombre: Como existe el hombre que es un ser moral, inteligente, y viviente, debería existir un ser de características semejantes que lo haya creado. El hombre es el único ser que se puede hacer las preguntas: “¿de dónde vengo?” y “¿adonde voy?”. Además tiene constitución espiritual y naturaleza religiosa. Las fuerzas inanimadas, materiales o inconscientes, no pueden haber producido al hombre. La evolución no puede producir el alma, la conciencia o los instintos religiosos. Los ídolos sin vida no generan seres vivientes. (Sal. 94:9; Ro. 2:14,15).

5) Por medio del Ser: Dios existe porque el concepto de Él existe. En todos los rincones del mundo está la idea de un ser superior, por lo cual también debe existir.
Teniendo la revelación general el incrédulo no tiene excusa. Si la rechaza cae bajo el justo juicio divino (Ro.1:18-20).

Para el creyente, esta revelación le da base para evangelizar a aquellos que no conocen las Escrituras (Hch.14:15-17; 17:23-31). Por otro lado confirma su fe, sabiendo que ésta no está basada en fábulas sino en la realidad. Por lo tanto su fe no es vana.

Objeciones:
Es evidente que la revelación general no es suficiente. En esta clase de revelación no hay mensaje de salvación, ni invitación a la comunión personal con Dios. A lo sumo se llega a admitir la existencia de Dios y, acaso, ciertas señales de Su providencia, pero seguimos ignorando quién es y lo que es para nosotros. Nuestro razonamiento finito no alcanza para comprender y explicar lo infinito. A causa de su condición caída el hombre no acierta a obtener un conocimiento correcto de Dios, antes al contrario, pervierte siempre cualquier atisbo de la Divinidad (Ro.1:21-25). El pecado pervierte el entendimiento y convierte en ineficaz el testimonio de la revelación general. De ahí que surgen tantas religiones diferentes que aplican la revelación divina bajo un razonamiento oscurecido por el pecado. Esto es nuestra culpa y, además, trae como consecuencia el juicio de Dios. Entonces el testimonio de la revelación general se convierte, en el fondo, en un testimonio que nos acusa.

Pero esto no nos debe desesperar porque sabemos que para los que realmente buscan a Dios, Él no está lejos (Hech. 17:24-27). Por ejemplo, el etíope ya buscaba a Dios, por lo cual Dios le envió un Felipe (Hch.8:26-40). Esto nos debe motivar a alcanzar a aquellos que todavía no escucharon hablar de Dios y también a involucramos en las misiones de alguna forma.

El otro gran peligro surge cuando la revelación especial es dejada de lado para hacerle lugar a la revelación general pervertida por el pecado. De ahí llegamos al sincretismo de la Teología Liberal del campo protestante, asociada a un creciente universalismo católico. Uno de los mayores exponentes de esta corriente es Raymond Paniker, quien ya en mayo de 1967 escribía:

“En última instancia, toda religión está misteriosamente dirigida a Cristo y éste, sorprendentemente, actúa en cada una de ellas. Todo hombre que vive su religión, aún sin saberlo, está unido a Cristo”. Siguiendo el curso de esta corriente, lamentablemente se llega a una religión general.

LA REVELACIÓN ESPECIAL
La revelación especial fue dada a algunas personas en momentos especiales Dios no sólo se revela por medio de la naturaleza sino que se ha revelado también, de una manera especial, en ciertos hechos de la historia, culminando en la obra y persona de Jesucristo. Precisamente, uno de los títulos más expresivos que se dan a Cristo es “el Verbo”, la Palabra. En efecto, Cristo es la Palabra encarnada. Y de la misma manera que la palabra es el medio por el cual expresamos nuestros pensamientos, Cristo es el medio por el cual Dios nos ha revelado sus pensamientos divinos (Jn.1:18).

Hay una revelación especial de Dios por medio de intervenciones y mensajes directos al hombre. Pero ¿cómo podemos conocer esta revelación? Si Dios habló en el pasado de diferentes maneras y en varias ocasiones, ¿cómo la podemos conocer hoy? Sobre todas las cosas, ¿qué conocimiento puedo tener de la Palabra encarnada, de Jesucristo, si no hubiera quedado registrada de algún modo que la hiciera permanente?

La respuesta evidentemente es la Biblia. Allí tenemos registradas las intervenciones especiales y las revelaciones de Dios. Por ende, la revelación final que tenemos de todo lo necesario de parte de Dios la encontramos en la Biblia.

El efecto de la revelación especial es como un lente que nos permite leer de nuevo y correctamente en el libro de la naturaleza, además de abrir nuestros ojos a la gran salvación que Dios ha obrado en Cristo. Éste es el centro y la meta de toda revelación.

Auto-revelación:Tenemos que resaltar que todo lo que sabemos de Dios nos es dado por Dios mismo. Si no fuera por el hecho que Él quiere que le conozcamos, esto sería completamente imposible por nuestra parte (Hb.1:1-3). J.l.Packer, en su libro “Conociendo a Dios” dice:

“…el conocer a Dios es cuestión de gracia. Es una relación en la que la iniciativa parte invariablemente de Dios – como debe serlo, por cuanto Dios estátan completamente por encima de nosotros y por cuanto nosotros hemos perdido completamente derecho a su favor por haber pecado. No es que nosotros nos hagamos amigos de Dios; Dios se hace amigo de nosotros, haciendo que nosotros lo conozcamos a Él mediante el amor que Él nos manifiesta” (Gá.4:9).

Formas de revelación:

  • La suerte: Pr.16:33; Hch.1:21-26.
  • El Urim y Tumim: Ex.28:30; Nm.27:21; Dt.33:8; 18.28:6.
  • Sueños: Gn.20:3,6; 31:11-13,40,41; Joel 2:28.
  • Visiones: Is. 1:1; 6:1; Ez. 1:3.
  • Teofanías: Gn. 16:7-14; Ex. 3:2; 28.24:16; Zac.1:12.                                                      
  • Ángeles: Dn.9:20,21; Lc.210,11; Ap.1:1.
  • Profetas: 28.23:2; Zac.1:1; Ef.3:5.
  • Eventos: Míq.6:5; Ez.25;7; Jn.1:14.
  • Jesucristo: Jn.1:14; 14:9.
  • La Biblia: 2 Pe.3:15-17; 2 Pe. 1:19-21.

La revelación es progresiva: Es evidente que la Revelación que tenemos en las Escrituras fue entregada por Dios en forma progresiva, es decir, se dio en etapas, en incrementos variables, a diferentes personas, en diferentes momentos. Lo que ahora tenemos en la Escritura completa es el resultado de un proceso que culminó en la persona de Jesucristo. Reconocer la naturaleza progresiva de la voluntad de Dios en las Escrituras no niega la unidad de las mismas, ya que tienen un sólo autor, Dios mismo, si bien eligió expresarse a través de personalidades de los varios escritores humanos. Lo agregado en cada etapa no contradice lo revelado anteriormente, sino que lo expande y profundiza.

La revelación está completa: Es evidente que surja la pregunta de si todavía hay revelación de Dios en la actualidad fuera de la Biblia.

Tenemos que tener en cuenta que el AT, en general, estaba preparando el camino hacia el Salvador. En el NT se nos relata Su vida, ministerio y muerte y con esto la culminación de las escrituras del AT. La revelación de Dios llegó a su máxima expresión en la persona y obra de Cristo (Ef.1:8-10; Jn.1:18; Col. 1:15; 2:9; Jn. 19:30). La revelación de Dios llegó a su culminación y fin en la persona y obra de Cristo: “en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo… el cual siendo el resplandor de su gloría, y la imagen misma de su sustancia…” (Hb.1:1,2). En Juan 17:4 Jesús mismo dice: “…he acabado la obra que me diste…”. El contexto de este versículo deja muy claro que esa obra era la de revelar el conocimiento de Dios (Ver especialmente Jn. 17:3,6,7).

Pero, ¿qué de lo escrito por los apóstoles? Ya en Juan 14:16,26; 15:26,27, más temprano en esa misma noche, Jesús había comisionado a Sus discípulos a escribir lo que Él había manifestado. El Espíritu Santo fue prometido para hacerles recordar lo que Él había mostrado y enseñado, y garantizar la veracidad de lo documentado por ellos. Este proceso fue completado durante sus vidas, y el Canon del NT fue el producto final. Pablo afirma haber recibido su revelación directamente de Cristo (Gal.1:1; Ro.16:25,26; Ef.3:1-11). Esta autoridad fue reconocida por los otros apóstoles (Gal. 1:15-24; 2P.3:15,16).

¿Qué del Apocalipsis?

El tono de todo el libro se dirige hacia el final de los tiempos y la consumación del programa de Dios. Detalles que antes fueron sellados (Dn. 12:4,9) ahora son revelados, ya que el tiempo está cerca (Ap. 22:10). Esta revelación es de la misma fuente y naturaleza que la del AT (Ap. 22:6). Además, el libro termina con una tremenda advertencia, la de no añadirle palabras a esta profecía (22:18). Aunque se refiere principalmente al Apocalipsis, es evidente que se extiende a todo el NT y a las profecías en general.

¿No se pueden esperar nuevas profecías entonces?

Definitivamente no habrá nuevas profecías que sean necesarias para algún aspecto del plan de la salvación presente ni futura porque:

1) La acción de hablar por inspiración está completa, terminada una vez para siempre (Hb.1:1,2). Este pasaje nos enseña:

  • La única voz que se debe escuchar es la de Dios.
  • El respeto que el lector tiene del AT.
  • Dios habló en otros tiempos a través de varios métodos, que ya no usa, habiendo hablado por el Hijo (Jn 17:4,7,8,20:“…he acabado la obra que me diste…”;Heb,2:3,4: “…nos fue confirmada (aoristo pasivo: acción completa) por los que oyeron…”; 1 Co.15:8: “…a lo último de todos… me apareció a mí…”).

2) El mensaje de Cristo fue entregado “…una vez… a los santos” (Judas 3). La frase: “…una vez dada…” es enfática. Aparentemente la tendencia de las “revelaciones nuevas” lleva Judas a advertir de los falsos maestros.  De la misma forma Efesios 2:20 dice que la Iglesia está edificada “…sobre el fundamento de los apóstoles y profetas…”. Evidentemente el fundamento para cualquier edificio se pone una sola vez. El grito de la Reforma fue: “Sola Escritura”.

3) Fue prohibido añadir a las profecías de Cristo y los apóstoles (Ap.22:18). Apocalipsis fue el último libro escrito (96 d.C.) y admitido en el Canon del NT.

4) Jesús enseñó que toda la verdad sería enseñada por el Espíritu Santo y por Sus apóstoles (Jn. 14:26; 16:13). Las promesas: “…os guiará a toda verdad…” y “…os hará saber las cosas que habrán de venir” no son separables ni aplicables a todo el mundo.

Conclusión: Pretender recibir revelación adicional desmerece la revelación completa y perfecta en Cristo Jesús. Es hablar sin la autoridad de Cristo, lo que Dios no dejará sin castigo (ver Jer.23).

Imagen: https://loquecreemos.wordpress.com/que-es%C2%A0la%C2%A0fe/la-revelacion-de-dios/

Religión y salud mental


Religión y salud mental

Por Paulo Arieu

libertad

Hablar de religión y salud mental es un tema muy dificil ya que en ambos bandos existen fanáticos que no ven con buenos ojos que ambas prácticas se mezclen. En el cristianismo encontramos muchos puristas de la fe, que imbuidos de un peligroso fundamentalismo no entienden los limites de la fe cristiana y cuestionan todo lo que los psicólogos dicen o lo miran con sospecha, utilizando para tal fin la Biblia. Por otro lado, muchos psicoterapeutas, no creen que la religión tenga algo importante que aportar a la ciencia y no ven con buenos ojos que los pacientes sean atendidos por sus ministros, sean estos consejeros bíblicos, pastores o sacerdotes. Optan por una estricta separación fe – ciencia. Pero de esta manera, el paciente queda muchas veces atrapado en medio de dos mundos que son diferentes y que poseen cosmovisiones diferentes (naturalismo científico vs teismo existencial) , pero que ambos tienen la intención de ayudar al ser humano que sufre.

La realidad que actualmente se vive en un país como los Estados Unidos hace que el enfoque estrictamente naturalista de la psiquiatría, muchas veces pierda de vista el aspecto numinoso del ser humano. Por este motivo ha sido que en la segunda mitad del siglo XIX, los nuevos movimientos, tanto en psiquiatría como en psicoanálisis, llevaron a la visión de que la religión y la enfermedad mental deberían estar separadas unas de otras.

Durante el transcurso del siglo XX, a los proveedores de salud mental se les enseñó a ver la religión con escepticismo y mantener la fe fuera de la terapia. Por ejemplo, Freud consideraba a la religión como “la neurosis obsesiva humana universal” (Freud, 1992, p. 43).Aunque sin embargo, Jung si tenía en cuenta el aspecto espiritual del ser humano. El incorporó a su comprensión de la relación entre religión y salud mental, el pensamiento del teólogo alemán Rudolph Otto, entendiendo la religión como “una irrupción de lo numinoso en el terreno de la conciencia de la vida cotidiana” (Mureddu Torres & Romero Zertuche, 2008, p.152). Jung (2006, p. 98) veía en cada paciente que acudía a él “un alma entera y con ella todo un trozo de mundo”.

Pero recientemente, las cosas han comenzado a cambiar de nuevo a medida que el papel que la religión puede desempeñar en el tratamiento de las enfermedades mentales se vuelve cada vez más claro. Es que la terapia religiosa no es tan diferente de la terapia tradicional en la mayoría de los aspectos. El psicólogo podría ofrecer ideas o herramientas para ayudar al paciente a resolver sus problemas. Pero la terapia religiosa también está enraizada en las creencias religiosas del paciente. Los terapeutas que tengan profundas convicciones religiosas y las apliquen en sus consultorios, podrán dar respuestas existenciales satisfactorias a los pacientes. El terapeuta cristiano, por ejemplo, podría ofrecer apoyo a través de los medios tradicionales de terapia y también a través de los medios cristianos, como son las oraciones o devocionales.

Creo que es importante citar que hay estudios que han demostrado que las personas que son muy religiosas tienen mayores ganancias cuando ven terapeutas que son de la misma religión que ellos. Por ejemplo, en revisión de literatura se encontraron numerosas variables, que tenían correlaciones positivas con la religiosidad. En la salud física, la religiosidad estaba relacionada con la disminución del tabaquismo y el consumo de alcohol, así como la efectividad de las enfermedades cardíacas y la presión arterial. Se encontró que las tasas de suicidio tenían una correlación negativa con la religiosidad. La ideología suicida también se redujo, así como también, más actitudes desaprobadas hacia el comportamiento suicida. Un hallazgo interesante fue que la asistencia a la iglesia fue un importante predictor en la prevención del suicidio, incluso más que el empleo (Behere & Das & Yadav & Behere, 2013).

Asi que,mi estimado lector. Si usted por alguna razón necesita visitar un médico psiquiatra o un doctor en psicología, no se sienta mal. Pero si usted es una persona con profundas convicciones religiosas, yo le  recomiendo que no deje de consultar a su pastor o sacerdote (dependiendo de la religión), aunque tenga que concurrir por algún motivo al consultorio de un profesional de la salud mental. No es que crea yo que todo es igual o que todo da lo mismo, pero si se que el que busca a Dios de corazón, no quedará sin una respuesta satisfactoria. Y como cristiano bautista, creo firmemente en la libertad de conciencia de cada persona. Por lo tanto, su conciencia debe ser respetada por su lider espiritual o por su psicoterapeuta personal.

Dios lo bendiga mucho.

Referencias bibliográficas

Behere,P.B. & Das,A. & Yadav,R & Behere,A.P. (2013). Religion and mental Health. Obtenido el 12-08-2017 de https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3705681/
Freud, S. (1992). El porvenir de una ilusión, Obras Completas, vol. 21. Impreso en Argentina.Tercera reimpresión.

Jung, C.G. (2006). La Psicoterapia en la actualidad, Obras Completas, Vol XVI, Madrid, España.
Mureddu Torres, C. & Romero Zertuche, Rosa (2008). Religión y salud mental. Obtenido el 12-08-2017 de
https://revistas.ucm.es/index.php/ILUR/article/viewFile/ILUR0808440149A/25733

Imagen: https://psiquedospuntocero.com/2016/02/23/la-libertad-un-punto-clave-en-la-salud-mental-por-daniel-villalpando/

Nuestra unión con Cristo


 

Nuestra unión con Cristo

por Paulo Arieu

martin_-_uni_n_con_cristo1

La unión con Cristo no es un tema periférico en la teología bíblica, si bien suele ser dejado de lado.Martin explica que:

Es muy fácil darse cuenta de que. Cristo es lo más importante en las Escrituras. Pero no es tan fácil ver que esta doctrina de la unión con Cristo es también una enseñanza importantísima. Esto es así quizás porque la frase misma no se halla escrita en la Biblia. Sin embargo, usamos esta frase porque tiene el mismo significado de otras varias que sí encontramos en el Nuevo Testamento. La más común de estas, “en Cristo”, se encuentra 150 veces considerando solamente las cartas del apóstol Pablo. Es muy fácil darse cuenta de que. Cristo es lo más importante en las Escrituras. Pero no es tan fácil ver que esta doctrina de la unión con Cristo es también una enseñanza importantísima. Esto es así quizás porque la frase misma no se halla escrita en la Biblia. Sin embargo, usamos esta frase porque tiene el mismo significado de otras varias que sí encontramos en el Nuevo Testamento. La más común de estas, “en Cristo”, se encuentra 150 veces considerando solamente las cartas del apóstol Pablo.   [0]

Es un pensamiento clave en la enseñanza del Señor, como este articulo lo demostrará, y es tan importante en la teología paulina que algunos comentaristas la han llamado “el corazón de la religión de Pablo”.[1]. John Murray ha escrito al respecto que

“la unión con Cristo es la verdad central de toda la doctrina de salvación”.[2]

Pablo,hablando de su experiencia profunda con Cristo y su intima unión con El, expresa que el vivia la vida terrenal en comunion intima con Cristo, profundamente unido a El y con su propia voluntad crucificada con Cristo:

  • Mi antiguo yo ha sido crucificado con Cristo. Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Así que vivo en este cuerpo terrenal confiando en el Hijo de Dios, quien me amó y se entregó a sí mismo por mí.(Gal. 2:20 NTV)

Esta unión con Cristo es tan importante que el reformador Juan Calvino lo explica, diciendo que:

“Solamente esta unión asegura que, en cuanto a nosotros respecta, él [Jesús] no vino en vano con el nombre de Salvador”.[3]

W Pink es quizás el más enfático de todos.

“El tema de la unión espiritual es el más importante, el más profundo, y además el más bendecido de todos los presentados en las Sagradas Escrituras; y sin embargo, si bien es triste afirmarlo, no hay otro tema que sea hoy tan descuidado. La expresión “unión espiritual” es desconocida en la mayoría de los ámbitos cristianos profesantes, y donde es empleada se le otorga un significado tan rebuscado que sólo lleva un fragmento de esa preciosa verdad”.[4]

Este tema bíblico es indispensable para comprender la obra del Espíritu Santo al aplicar los beneficios de la expiación de Cristo en el cristiano. Como con la mayoría de las enseñanzas del Nuevo Testamento, la simiente de esta doctrina la encontramos en las palabras registradas de Jesús, en este caso transmitida bajo diversas metáforas e ilustraciones. Una metáfora clave que ilustra esta doctriona es la parábola de la vid y los pámpanos, narrada por el apostol Juan:

  • “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer” (Jn. 15:4-5).

Otra metáfora la encontramos en aquellos pasajes que hablan de comer a Cristo como uno comería un trozo de pan (Jn. 6:35) y de beberlo como uno podría beber agua (Jn.
4:10-14; comp con Mat. 26:26-28). La misma idea está también sugerida en la forma en que los seguidores de Cristo han de ser recibidos o rechazados por el mundo, ya que esto es equivalente a una recepción o rechazo de él mismo:

  • “El que a vosotros oye, a mí me oye; y el que a vosotros desecha, a mí me desecha; y el que me desecha a mí, desecha al que me envió” (Lc. 10:16).

En la oración sacerdotal del Señor, registrada en el capítulo 17 de Juan, esta unión está analizada explícitamente:

  • “Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste… Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado” (vs. 20-21,23).

Esta doctrina está luego enfatizada y desarrollada ampliamente en los escritos de Pablo. Pensemos en las fórmulas paulinas más importantes, “en él”, “en Cristo”, “en Cristo Jesús”, que ocurren 164 veces en sus escritos. Por medio de estas expresiones, Pablo nos enseña que

  • hemos sido escogidos “en él antes de la fundación del mundo” (Ef. 1:4),
  • llamados (1 Co. 7:22),
  • hechos vivos (Ef. 2:5),
  • justificados (Gá. 2:17),
  • creados “para buenas obras” (Ef. 2:10),
  • santificados (1 Co. 1:2),
  • enriquecidos “en él, en toda palabra y en toda ciencia” (1 Co. 1:5),
  • asegurados de la resurrección (Ro. 6:5).

El apóstol nos dice que únicamente en Cristo tenemos

  • redención (Ro. 3:24),
  • vida eterna (Ro. 6:23),
  • justificación (1 Co. 1:30),
  • sabiduría (1 Co. 4:10),
  • estamos libres de la ley (Gá. 2:4),
  • y disfrutamos de toda bendición espiritual (Ef. 1:3).

Pablo dió testimonio sobre su propia experiencia cuando dijo que a partir de todas estas expresiones podemos decir que la unión del creyente con Cristo es un concepto extremadamente amplio, que tiene que ver no sólo con nuestra experiencia actual de Jesús sino que también se remonta a la eternidad pasada y se extiende hacia adelante, al futuro sin límites. Primero, si miramos hacia atrás, la fuente de salvación la encontramos en la elección eterna del individuo por Dios el Padre en Cristo. Este es el significado de todo el pasaje del capítulo 1 de Efesios, del cual ya hemos citado algunas partes;

  • “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo” (Ef. 1:3-4).

Es posible que no podamos comprender todo el significado de esta elección eterna en Cristo, pero al menos podemos entender que no importa cuánto nos remontemos atrás en el tiempo, encontraremos que los propósitos de Dios involucraban nuestra salvación. La salvación no es un pensamiento a posteriori. Siempre estuvo allí desde el principio.[5]

Como un comentarista ha escrito:

“La primer tarea que el Espíritu Santo llevó a cabo en representación nuestra fue la de elegirnos como miembros del cuerpo de Cristo. En sus decretos eternos, Dios determinó que no estaría siempre solo, que de la multitud de hijos de Adán, un gran número se convertirían en hijos de Dios, partícipes de la naturaleza divina y conformes a la imagen del Señor Jesucristo. Esta compañía, la plenitud de aquel que todo lo llena, se convertirían en hijos por el nuevo nacimiento, pero en miembros del cuerpo por el bautismo del Espíritu Santo”.[6]

Segundo, en el presente estamos unidos con Cristo en nuestra regeneración o nuevo nacimiento. Jesús se refirió a esto en su conversación con Nicodemo:

  • “El que no naciere del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios” (Jn. 3:5).

Pablo amplió esta afirmación cuando dijo que

  • “Si alguno está en Cristo, nueva criatura es” (2 Co. 5:17).

Tenemos una ilustración de nuestro nuevo nacimiento en el nacimiento físico de Jesucristo. En su nacimiento, la vida divina y sin pecado del Hijo de Dios fue colocada dentro del cuerpo humano pecaminoso de la virgen María. Por un tiempo pareció como si esta vida divina hubiese sido tragada. Pero eventualmente se reveló con el nacimiento del niño Jesús.  De manera análoga, nosotros experimentamos la vida divina dentro nuestro cuando el Espíritu de Cristo viene a morar dentro de nuestros corazones. Podemos preguntarnos como hizo María: “¿Cómo será esto? ya que yo no tengo la posibilidad de engendrar vida divina”. Pero la respuesta la encontramos en las palabras del ángel:

  • “El Espíritu vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios” (Lc. 1:35).

No nos convertimos en seres divinos, como algunas religiones orientales creen. Pero en un cierto sentido la propia vida de Dios viene a morar dentro nuestro de manera tal que podemos ser llamados con justicia hijos e hijas de Dios. Como fuimos unidos a Cristo en el momento de su muerte sobre la cruz, la redención del pecado nos ha sido asegurada, y somos justificados de todo pecado. Pablo escribe:

  • “¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?” (Ro. 6:3).

Y en otra ocasión dice:

  • “en quien tenemos redención por su sangre” (Ef. 1:7).

Cuando Jesús murió sobre la cruz, aquellos de nosotros que estábamos unidos a él por medio de la fe salvadora también morimos con él en lo que respecta al castigo que nos correspondía por el pecado. Dios el Padre hizo morir a Dios el Hijo. Como estamos unidos a él, en cierto sentido también a nosotros nos hizo morir. Al hacerlo, nuestro pecado fue castigado y nunca más hemos de temer que pueda volver a surgir para atemorizarnos.[7]

Como lo expresó Henry G. Spafford en ese himno tan conocido: [8]

De paz inundada mi senda ya esté,

O cúbrala un mar de aflicción,

Mi suerte cualquiera que sea, diré:

“Estoy bien, tengo paz, ¡Gloria a Dios!¨

Estoy bien, ¡Gloria a Dios!

T engo paz en mi ser, ¡Gloria a Dios!

Ya venga la prueba o me tiente Satán,

No amenguan mi fe ni mi amor;

Pues Cristo comprende mis luchas, mi afán

Y su sangre vetió en me favor.

Estoy bien, ¡Gloria a Dios!

Tengo paz en mi ser, ¡Gloria a Dios!

Feliz yo me siento al saber que Jesús,

Libróme de yugo opresor;

Quitó mi pecado, clavólo en la cruz:

Gloria demos al buen Salvador.

Estoy bien, ¡Gloria a Dios!

Tengo paz en mi ser, ¡Gloria a Dios!

La fe tornaráse en gran realidad

Al irse la niebla veloz;

Desciende Jesús con su gran majestad,

“Estoy bien, con mi Dios. ¡Aleluya!¨

Estoy bien, ¡Gloria a Dios!

Tengo paz en mi ser, ¡Gloria a Dios!

Como estamos unidos a Cristo en su muerte, también estamos unidos a él en su vida. Pablo desarrolla este pensamiento en el capítulo 6 de la epístola a los Romanos:

  • Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado.Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él; sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él. Porque en cuanto murió, al pecado, murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive. Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. (Ro. 6:4-11).

Mediante nuestra identificación con Cristo en su muerte el poder del pecado sobre nosotros ha sido quebrado, y ahora estamos libres para obedecer a Dios y crecer en santidad. Por último, al mirar hacia adelante, nuestra identificación con Cristo en esta unión espiritual nos asegura nuestra resurrección final (Ro. 6:5; 1 Co. 15:22) y nuestra glorificación (Ro. 8:17). Como estamos unidos a Cristo, eventualmente hemos de ser como él es. Como nunca podremos separarnos de él, siempre estaremos con él (1 Jn. 3:2). En un sentido, “la unión con Cristo” es la salvación. Murray escribe que:

“Vemos que la unión con Cristo tiene su origen en la elección de Dios el Padre antes de la fundación del mundo y que tiene su culminación en la glorificación de los hijos de Dios. La perspectiva del pueblo de Dios no es estrecha; es amplia y es extensa. No está confinada en el tiempo y el espacio; tiene la expansión de la eternidad. Su órbita tiene dos puntos focales, uno de ellos es el amor electivo de Dios el Padre en los consejos de la eternidad, el otro es la glorificación con Cristo en la manifestación de su gloria. La primera no tiene principio, la segunda no tiene fin”.[9]

Fuera de Cristo no seria posible contemplar nuestro estado sin otro sentimiento que no fuera de horror. Unidos a él todo cambia, y el horror se convierte en una paz indescriptible y en un gozo inconmensurable. 

Spurgeon dijo que:

“Usted es uno con El. Usted fue ‘enterrado en El en el bautismo hasta la muerte,’ el cual también usted ha sido elevado con él. Usted fue crucificado juntamente con él en la cruz, Usted ha subido al cielo con El, porque El nos resucitó juntos, y nos hizo sentar en los lugares celestiales en Cristo Jesús. Y seguramente usted se encontrara en su misma persona con él donde El está, que usted pueda contemplar su gloria. Eres uno con Él “[10]

Es tan profunda e íntima esa unión de Cristo con su Iglesia, que cuando Saulo de Tarso perseguía a la Iglesia, antes de ser llamado por Jesucristo al conocimiento de El y al apostolado, perseguía a la Iglesia, Jesús se le apareció en el desierto de Damasco y le preguntó porque lo perseguía (Hechos 9:1-19; Hch. 22.6-16; 26.12-18). Perseguir la Iglesia es perseguir a Cristo, porque Cristo está unido a Su Iglesia y porque la Iglesia es el cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:12-27). Mas tarde, en la historia de su apostolado, Saulo de Tarso comprendería cuan profundamente estaba unido a Cristo, pero si hubiese alguna forma de salvar a Israel el escogería ser separado de Cristo y considerarse anatema.(Ro. 9:1-5). 

Juan Calvino escribió al respecto que

En primer lugar, debemos entender que mientras Cristo permanece fuera de nosotros, y estamos separados de él, todo lo que él ha sufrido y hecho para la salvación de la raza humana sigue siendo inútil y de ningún valor para nosotros. [11]

Reflexionemos, queridos lectores, sobre este profundo misterio que Dios nos ha revelado. Recordemos que también el apostol Juan escribió que nuestra comunión es con el Padre, pero también con Jesucristo.El apostol Juan escribió diciéndonos que:

” Él, quien es la vida misma, nos fue revelado, y nosotros lo vimos; y ahora testificamos y anunciamos a ustedes que él es la vida eterna. Estaba con el Padre, y luego nos fue revelado. Les anunciamos lo que nosotros mismos hemos visto y oído, para que ustedes tengan comunión con nosotros; y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo, Jesucristo. Escribimos estas cosas para que ustedes puedan participar plenamente de nuestra alegría.”(I Jn. 1:2-4 NTV).

Querido lector, que el Señor Jesús lo bendiga mucho y que le permita reflexionar en este tema de la Unión del cristiano con Cristo. Es que separados de Cristo !!!nada podemos hacer (Juan 15:5)!!! Si ud. aún no es un discípulo de Jesucristo, lo animo a reflexionar y considerarlo como una opción fundamental en su vida.

Si ud. tiene un poco de tiempo, lo invito a escuchar estos videos del Pastor Sugel Michelen:

Notas

[1]. James S. Stewart, AMan in Christ: The Vital Elementos of St. Paul’s Religion (New York: Harper and Brothers, n. d.), p. 147.  cit en http://www.iglesiareformada.com/Boice3.3.pdf

[2] John Murray, Redemption Accomplished and Applied, (Grand Rapids, Mich.: Eerdmans, 1955), p. 170. cit en http://www.iglesiareformada.com/Boice3.3.pdf

[3]. Calvino, Institutes, p. 541. cit en http://www.iglesiareformada.com/Boice3.3.pdf

[4 ]Arthur W. Pink, Spiritual Union and Communion (Grand Rapids, Mich.: Baker, 1971), p. 7.cit en http://www.iglesiareformada.com/Boice3.3.pdf

[5] Donald Grey Barnhouse, God’s Freedom (Grand Rapids, Mich.: Eerdmans, 1958), The Epistle to the Romans, vol 6, p. 35. cit en http://www.iglesiareformada.com/Boice3.3.pdf

[6] Murray, Redemption Accomplished and Applied, p. 164. cit en http://www.iglesiareformada.com/Boice3.3.pdf

[7] http://www.iglesiareformada.com/Boice3.3.pdf

[8] http://godspeoplesing.org/Sing/All%20Spanish%20Hymns/Estoy_Bien_RP.pdf

[9]Murray, Redemption Accomplished and Applied, p. 164. cit en http://www.iglesiareformada.com/Boice3.3.pdf

[10] Spurgeon, Ch. (Sermones de C. H. Spurgeon, vol. X, p. 22).

[11] Calvino, Juan. Institución de la religión Cristiana, III. i. 1

imagen: https://www.palabrainspirada.com/union-con-cristo