Características del socialismo.


Características del socialismo.

Por: Hugo Balderrama Ferrufino.

Ningún militante de izquierda, es capaz de presentar argumentos a favor del socialismo. Simplemente: porqué no los hay. Lo que hacen, es presentar una lista de falacias contra el capitalismo.

Y como salta la vista, que solo el capitalismo es capaz de generar riqueza. La izquierda le achaca una serie de supuestos defectos morales. Entre ellos: concentración de riqueza en pocas manos; racismo; machismo y explotación femenina; contaminación ambiental y crisis económicas.

1.- Marx y Engels acusan al capitalismo de explotar al trabajador mediante una supuesta plusvalía. Un argumento incapaz de soportar un análisis económico serio, como lo demostraron los maestros de la escuela austriaca de economía. Y en la práctica, es la nomenklatura de los países socialistas, la principal explotadora de los trabajadores (los médicos y maestros cubanos son esclavos del regimen).

2.- La nueva arremetida de la izquierda, es el “indigenismo”. Pero la mayoría de la burguesía capitalista en Bolivia, son aimaras y quechuas de piel cobriza. De nuevo: la realidad destruye las falacias socialistas.

3.- Por siglos, los socialistas consideraron: que el capitalismo es un sistema machista y “falo céntrico”. Versión reactualizada con el nuevo “hembrismo” producto del marxismo cultural. Este es otra falacia, que no soporta el veredicto de la realidad. China, India y América Latina, pequeñas oportunidades de un capitalismo incompleto se abren en la “economía informal”, las mujeres son quienes más las aprovechan para salir de abajo. A diferencia de las feministas atrapadas en su crónica dependencia del insostenible “Estado de Bienestar”, que ahora colapsa, y se les cae a pedazos en Europa y EEUU.

4.- La asociación entre panteísmo y socialismo es muy vieja, pero ahora viene camuflada con el disfraz de “ecologismo”. Una pseudo ciencia, que aglutina viejos errores del pasado como: el maltusianismo y el ludismo. La izquierda olvida fácilmente: que los países socialistas son los más contaminados (en Bolivia desapareció el lago Poopo). Y que son los contratos de privados entre partes, la mejor garantía para preservar el medio ambiente. La simple razón, que cada uno cuida mejor lo suyo.

5.- Una economía libre no entra en crisis. Los ciclos económicos de auge y caída, son el resultado de la manipulación de la tasas de interés. Vieja receta marxista presente en los 10 puntos del manifiesto comunista, y que los países vienen aplicando desde un siglo atrás. Ese es el verdadero origen de la miseria, el hambre y el atraso.

Paradójicamente, todos los defectos que la izquierda pretende atribuirlos al capitalismo, son en realidad: características propias del socialismo. Amable lector: no existe sustituto para los mercados libres, la propiedad privada y el gobierno limitado.<>

Los educadores modernos, comisarios del pensamiento


Los educadores modernos, comisarios del pensamiento

Por: Hugo Marcelo Balderrama Ferrufino.

Desde la década del 60; las universidades y centros educativos en general, están secuestrados por el marxismo cultural. Su tesis revolucionaria, pretende cambiar las instituciones sociales que son tradicionales en occidente (matrimonio, familia, empresa y educación). Técnicamente, estos nuevos revolucionarios solo diferencian en el método, su fin último, sigue siendo la instalación de una tiranía socialista.

Cualquiera que se dedique a la docencia – habrá notado – la cantidad de eslóganes que circulan en las instituciones educativas: “formar por competencias”, “desarrollar habilidades meta cognitivas”, “educación integradora del ser”, etc. Todas declaran haber superado la educación clásica y tradicional. Pregunto: ¿Qué de malo tiene la educación tradicional?: nada. El objetivo no declarado de todas estas locuras, es destruir las habilidades cognitivas de los niños y jóvenes.

El primer pilar que atacan es la memoria. Los mandarines modernos, manifiestan que su sistema supera la educación mecánica y memorista. En realidad, desarrollar la memoria tiene tremendas ventajas, Cualquier persona que se precie de ser culta, no lo es por lo mucho que ha leído, sino por lo mucho que ha podido retener en su memoria de aquello que ha leído. ¿Por qué los pedagogos insisten en anunciar que ya no harán memorizar conocimientos?: simple nos quieren tratar como animales.

“Aprender a aprender”, estoy seguro, que se han topado con esa frase más de una vez. En primer lugar, es un error gramatical (pleonasmo y redundancia innecesaria). En segundo lugar, es un disparate que viola los principios filosóficos más básicos. Todo lo que nos rodea existe, por lo tanto todos los entes son sujetos de conocimiento (ontología). El hombre está dotado de la razón, que es el instrumento natural para conocer la realidad, transformar la realidad en conceptos se llama epistemología (conocer las causas de las cosas). ¿Se dio cuenta?: por naturaleza y mediante la razón aprendemos. Imagínese un letrero que diga: “Aprenda a aprender a cocinar” o “Le enseñamos a aprender a cocinar”. ¿Pagaría por semejante disparate?: Lastimosamente, hay gente que si lo hace.

 “Una pedagogía enfocada en el ser” o “Una pedagogía enfocada en competencias” son otros de los clichés de moda. Raspando un poco la cascara, nos encontramos con un odio a la profesión docente. Bajo el pretexto de actualización pedagógica, se impone a los profesores planes globales “mínimos”, bibliografía “oficial”, “competencias” que el estudiante debe lograr, etc. Por cierto, ahora está prohibido usar la palabra alumno (se la considera autoritaria y nada “cool”).

Los viejos y sabios profesores, fueron remplazados por el “pedagogo” (eufemismo para policía del pensamiento). Desde que aparecieron estos nuevos comisarios de la educación: se acabaron los buenos maestros. Ya los niños no escriben ni leen ni suman ni restan, ahora son expertos en plantar árboles,  en “filosofía” andina (como si el mito fuera sujeto de análisis filosófico) y amantes de la “Pachamama”.

Todo lo anterior se puede resumir en la frase: “Guerrilla Cultural”, que junto con la explotación de los micro conflictos y la teoría de género, son las nuevas armas de la izquierda “postmarxista”. El fin último, sigue siendo acabar con la familia, la propiedad privada y la poca economía capitalista que todavía queda en pie. 

Durante siglos, la izquierda estuvo destruyendo los valores de la civilización occidental. Los conservadores y liberales clásicos fuimos denigrados, tratados como cerdos explotadores, machistas y defensores del “falocentrismo”. Tontamente, dejamos que la izquierda se apropie de nuestros partidos políticos, de nuestras universidades, de nuestras iglesias y de nuestros hijos. Creo que es hora de hacerles frente: no tenemos otro camino.     

 

 

¿Por qué la izquierda promueve el homosexualismo?


¿Por qué la izquierda promueve el homosexualismo?

Por Nicolás Márquez

arrep

¿Qué tiene que ver el “hombre nuevo socialista” con un individuo homosexual? Absolutamente nada y aunque con las limitaciones naturales de su actividad, en el único sistema conocido en el cual el sodomita ha podido desarrollar su vida afectivo-sexual es en el capitalista1-occidental. Sin embargo, el sujeto homosexual ha sido hoy capturado por los mismos sectores que no hace mucho lo hubiesen inflamado a latigazos y, encima, le han inyectado un discurso ideológico que a éste le sirve de alivio personal y de cruzada militante al servicio de una causa que ni siquiera es la suya.

Un joven homosexual probablemente ha padecido angustias, dudas, conflictos de identidad y confusiones. Quizás por su desacomodada condición nunca se sintió del todo establecido en su vida social (colegio, club, cumpleaños, salidas) y ha gastado muchas energías no en politizarse sino en tratar de auto-encontrarse o definirse y ver exactamente desde qué lugar él se va a parar en su vida de sociedad y familiar. Luego, aparecen estos grupos de izquierda que en el afán de reclutarlo lo ensalzan, lo contienen, le presentan a otros reclutas en su misma situación y, encima, los titiriteros que lo captan le dicen al joven homosexual que sus insatisfacciones no son consecuencia de su contrariada tendencia sino que él es “víctima” de un patrimonio cultural opresor. ¿Y cuáles son esas instituciones opresivas? La Iglesia, la familia y la tradición: o sea, “casualmente”, los pilares de la civilización occidental que la izquierda siempre ha pretendido destruir.

Conforme con la característica izquierdista consistente en anular la responsabilidad personal y echar siempre culpas en el afuera, el homosexual recién captado encuentra ahora un enemigo externo y además culpable de su malestar interior, lo cual le genera a él una suerte de alivio circunstancial. Seguidamente sus nuevos referentes del grupo le dan una banderita multicolor en una mano y una estampa del Che Guevara en la otra, y el inexperto sodomita es lanzado a la militancia catártica con un libreto básico pero efectista, a tal punto que lo acaba convirtiendo en un ardoroso activista de una causa que en el fondo les es ajena.

¿Por qué los planes sociales son sinónimo de fraude y despilfarro?


¿Por qué los planes sociales son sinónimo de fraude y despilfarro?

El “Estado Benefactor” favorece principalmente a quienes no debería y fomenta actitudes serviles en la sociedad, pero no resuelve los problemas de los más pobres

En Venezuela, los planes sociales son uno de los peores focos de corrupción. (El Parroquiano)
Todos los días, la prensa independiente nos informa de un nuevo escándalo referido al manejo de los dineros públicos en las obras sociales. El despilfarro, el fraude y la corrupción son el ambiente habitual que envuelve al llamado “Estado Benefactor”. Incluso en los países más honestos, las acciones de beneficencia pública generan insatisfacción, porque es muy grande la distancia que separa a los objetivos proclamados de los resultados concretos obtenidos.

A escala nacional, es posible apreciar que aquellos gobernantes que vociferan que su mayor preocupación es mejorar la suerte de los más desfavorecidos vía mayor intervención estatal, a la larga, no sólo la empeoran, sino que dejan tras sí al país sumido en la corrupción y las crisis económicas y financieras.

El venezolano Hugo Chávez es un ejemplo paradigmático de lo afirmado. El kirchnerismo en Argentina, los hermanos Castro en Cuba y en general, toda la “banda” del Socialismo del Siglo XXI, son muestras más que elocuentes.

A nivel internacional, las ayudas del Banco Mundial provocan la misma situación. Este organismo fue fundado en 1944 con el fin de reducir la pobreza en todo el orbe. Los hechos han demostrado —tal como prueban numerosas investigaciones sobre este tema— que muchas de sus actividades han sido contraproducentes, ya que han logrado exactamente el resultado contrario.

¿Qué es lo que falla? ¿Por qué razón los resultados obtenidos de la ayuda con fondos públicos son tan decepcionantes?

Para responder a estas interrogantes, debemos dividir a los gobernantes en dos grupos: Por una parte están los embaucadores. Es decir, aquellos para quienes los “pobres” son tan solo una excusa para expoliar a sus congéneres y para usar discrecionalmente al poder estatal para enriquecerse a sí mismos, a su familia y a sus aliados políticos. En este caso, es obvio que la situación de los sectores más débiles de la sociedad no mejorará, porque nunca fue el objetivo real.

La porción “del león”, se la apropian individuos pertenecientes a los sectores medios y altos, los grupos de presión organizados

Pero por la otra, están los bienintencionados, que suelen ser la mayoría, incluso de los votantes. Es por esa razón que es tan relevante comprender las razones por las cuales es imposible que esos planes sociales den buenos resultados, si verdaderamente nos preocupa la suerte de los más desfavorecidos y queremos ayudarlos.

Una de las explicaciones más claras y sencillas, la dio el premio Nobel de Economía Milton Friedman. Este pensador expresa que hay cuatro formas de gastar el dinero:

1) Gastar el dinero propio en beneficio nuestro.
2) Gastar el dinero propio en beneficio de otra persona.
3) Gastar el dinero ajeno en beneficio propio.
4) Gastar el dinero ajeno en beneficio de otras personas.

Cuando uno gasta su dinero en su propio beneficio, tiene los mayores incentivos tanto para ahorrar como para sacarle el máximo rendimiento. Cuando costeamos algo con nuestro propio bolsillo para beneficio de otro, por ejemplo cuando hacemos regalos, estamos impulsados a ahorrar pero no para sacarle el mayor provecho al dinero, especialmente si queremos satisfacer el gusto del otro. En el tercer caso, que serían los viáticos, no tenemos ningún incentivo para economizar pero sí para sacarle el mayor jugo a la plata que nos dieron. Y en el último de los contextos, no tenemos incentivos ni para ahorrar ni para hacer rendir a los fondos obtenidos.

La totalidad de los programas de ayudas sociales entran en las categorías 3 y 4 mencionadas. Y esa es la explicación de por qué –a pesar de haber nacido de buenas intenciones– esos proyectos terminan infiltrados por la corrupción, el fraude y una dilapidación indignante del fruto del trabajo ajeno. Según especifica Friedman, la dinámica es la siguiente:

Los legisladores son quienes aprueban esos programas, que obviamente no serán financiados por ellos mismos. Los votantes eligen a los políticos que ofrecen la mayor cantidad de este tipo de proyectos, porque están convencidos de que ellos serán los directamente beneficiados, pero que otros pagarán las cuentas. Los burócratas que administran esa gran masa de dinero, quieren que una porción de ella vaya a parar a sus propios bolsillos; y por ahí se cuela la corrupción.

A pesar de que esos planes fueron concebidos para auxiliar a los más humildes, muchos que no entran en esa categoría quieren beneficiarse de ellos; y por ahí se cuela el fraude. Los funcionarios públicos que no son corruptos, al ver en danza un “pastel” tan formidable, quieren su porción. Por consiguiente, presionan para que les aumenten los sueldos, los beneficios y las prebendas.

En resumidas cuentas, un porcentaje muy menor de esos fondos va a dar a manos de aquellos, que en teoría, deberían ser los principales beneficiarios. La porción “del león”, se la apropian individuos pertenecientes a los sectores medios y altos de la sociedad. Es decir, los grupos de presión organizados.

Uno de los más grandes errores es juzgar a las políticas y programas por sus intenciones, en lugar de por sus resultados

En conclusión, podemos apreciar que los gobernantes, ya sea movidos por la mejor de las intenciones o por la rapacidad, con la implementación del “Estado Benefactor” favorecen principalmente a quienes no deberían. Esa “generosidad” de los políticos se financia con el aumento ininterrumpido de la presión impositiva, de la inflación y de la deuda pública. ¿El corolario? Las inevitables crisis económicas y financieras.

Es por estas razones que no podemos menos que coincidir con Milton Friedman cuando expresa, que “uno de los más grandes errores es juzgar a las políticas y programas por sus intenciones, en lugar de por sus resultados”.

Las ayudas estatales no son sanas desde ningún punto de vista. En lo económico, crean dependencia y dan pocos incentivos para que el individuo salga de la pobreza. En el plano moral, destruyen la autoestima y fomentan actitudes serviles hacia los que manejan esos fondos, lo que subvierte a la democracia: los servidores públicos pasan a ser los “amos”, y los ciudadanos sus “siervos”.

El camino hacia el desarrollo económico, aquel que simultáneamente ofrece oportunidades reales a todos y reconoce la dignidad intrínseca de cada persona, es por medio de la creación de las instituciones apropiadas y los incentivos correctos: mercados libres, Estado de Derecho y protección eficaz de la propiedad privada.

La receta es conocida, no hay misterio, pero… ¡es tan tentador vivir a costillas de los otros!

———-
Hana Fischer
Hana Fischer es uruguaya. Es escritora, investigadora y columnista de temas internacionales en distintos medios de prensa. Especializada en filosofía, política y economía, es autora de varios libros y ha recibido menciones honoríficas.

Extraido de

http://es.panampost.com/hana-fischer/2015/08/06/por-que-los-planes-sociales-son-sinonimo-de-fraude-y-despilfarro/