¿SON COMPATIBLES LA DEMOCRACIA Y EL ISLAM?


¿SON COMPATIBLES LA DEMOCRACIA Y EL ISLAM?

[Extractado de Mitos Creados por los Apologistas del Islam – parte 4]
por Pablo Santomauro

MITO: “Promoviendo la formación de gobiernos democráticos en los países islámicos resolveremos el problema del terrorismo y los pueblos tendrán libertad.”

Este no es un mito propagado por los apologistas del islam. Más bien parece ser algo de lo que estuvieron convencidos el presidente Bush y su administración. Consideramos pertinente añadirlo a la lista de mitos debido a que el concepto ha ganado popularidad a pesar de su falacia inherente. Las elecciones llevadas a cabo en Afganistán e Irak han dado impulso y esperanza a la idea de que la democracia es la cura efectiva para los serios problemas y peligros existentes en las naciones donde impera indesafiable la religión del islam.

El problema es que, al parecer, nadie recuerda que la democracia tiene sus raíces en la filosofía cristiana. La idea de que la democracia tiene su origen en las repúblicas griegas es un mito de otra categoría que merece un tratamiento aparte. Las repúblicas griegas fueron, en realidad, aristocracias u oligarquías consistentes de una minoría ejerciendo autoridad sobre una gran masa de esclavos de cuyo esfuerzo vivían los “ciudadanos”. La democracia tampoco surgió de la tradición imperial de Roma, y mucho menos pudo haber surgido de la sangrienta Revolución Francesa, que al carecer de una base cristiana, terminó en una masacre seguida por la dictadura de Napoleón.

“El gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, fue una frase acuñada por John Wycliffe, el monje católico del siglo 14, cuya teología echó el fundamento para la reforma protestante. Más adelante, fueron filósofos cristianos como Huss, Calvino y Locke los que continuaron abriendo paso con sus ideas para que los pueblos alcanzaran la libertad. Fue la filosofía combinada de estos grandes pensadores la que formó las bases para la democracia en América.

El éxodo masivo de puritanos desde Inglaterra en el siglo 17 llevó a la creación de las primeras colonias permanentes en el Nuevo Mundo. Fue allí donde surgió el primer gobierno democrático de la historia. Desde ahí en adelante, la democracia genuina ha existido, y sólo puede existir, donde los hombres creen en un sólo Dios (el Dios de la Biblia), en la igualdad entre los hombres y la fraternidad humana.

Claro que alguien puede argumentar que los musulmanes creen en un solo Dios y la igualdad entre los hombres, por lo tanto la democracia no es incompatible con el islam. A eso yo respondo que ambas proposiciones son falsas. En primer lugar, el Corán dice que los musulmanes son superiores al resto de la humanidad (Sura 3:110), que las mujeres son inferiores (Sura 4:34), y que los que no aceptan la religión del islam no son aceptados por Alá (Sura 3:85). Y como supuestamente el Corán fue escrito por Alá, se deduce que el Dios del Corán y la religión del islam jamás pueden formar la base de una democracia. No puede existir igualdad en territorios donde la religión enseña que existen tres clases de seres humanos, los musulmanes, las mujeres y los infieles. El segundo postulado, la fraternidad entre los seres humanos, es aniquilado por los versos coránicos que promueven el asesinato, el subyugamiento y la ocupación de los territorios donde los seres humanos no acepten el islam como su religión.

Solamente el Dios revelado en la Biblia provee suficiente base para el concepto que se conoce con el nombre de “derechos humanos”, porque éstos sólo pueden derivar de un Dios que creó al hombre a su imagen y semejanza. Los derechos humanos, los valores morales, la igualdad entre los hombres, el respeto por la vida, la libertad de expresión, la tolerancia religiosa y otros ideales encuentran su justificación y su validez dentro de una cosmovisión cristiana únicamente. Ninguna otra filosofía, religión o ideología, puede proveer suficiente base para esos ideales, y por ende, para el nacimiento y desarrollo de un sistema democrático firme.

Es aquí donde cabe clarificar que cuando hablo de una base cristiana no me estoy refiriendo al cristianismo representado por la Iglesia Católica, sino al cristianismo bíblico que encuentra su expresión a partir de la Reforma Protestante.

Anotamos anteriormente que fue en Norteamérica donde peregrinos que huyeron de un sistema de opresión e intolerancia política y religiosa, establecieron una nueva sociedad basada en el respeto y la libertad humana. Fue una democracia ligada directamente a los principios cristianos. Tal fue así, que los edificios desde donde se gestaron las ideas que dieron nacimiento al sistema democrático fueron iglesias — la relación entre la fe profesada por estos hombres y sus ideas sociales y políticas fue más que obvia. Los primeros actos de gobierno y las reuniones de los diferentes organismos gubernamentales se llevaron a cabo en locales donde se adoraba al Dios bíblico. En la América anglosajona se cristalizaron, en un principio, los valores de la Reforma Protestante.

Pero fue otro tipo de cristianismo el que alcanzó las costas de Latinoamérica. Esta fue la otra cara de la moneda. El catolicismo ha sido siempre incompatible con la democracia. Durante los tiempos de la conquista y la colonia, la religión oficial sirvió para debilitar la conciencia de los pueblos con la finalidad de que aceptaran el despotismo y la opresión resignadamente. La España religiosa y absolutista usó la fuerza física de sus soldados y la influencia moral de sus “curas” para encadenar sus colonias y explotarlas con mayor facilidad. Las democracias que surgen posteriormente en América Latina se caracterizaron por su fragilidad. Fueron una mutación cuántica sin cordón umbilical, una implantación artificial carente de la base que justifica su existencia. No surgieron a partir de la religión, sino a pesar de la religión (católica en este caso).

Desde que el nacimiento de la democracia en nuestros pueblos latinoamericanos fue un nacimiento forzado, es lógico que la vida de nuestras naciones haya sido marcada por la inestabilidad y fragilidad política, social y económica, aun en el presente. Al no existir una base protestante en nuestros países, el caos ha prevalecido a través de la historia. Nuestras naciones ha sucumbido ante las dictaduras mayormente de derecha pero también de izquierda, en forma casi habitual. La libertad sin caos no es una fórmula mágica que puede ser implantada desde afuera y en cualquier lugar. La ceguera, tanto ayer como hoy, tiene su causa en la ignorancia de que la libertad que no conduce al caos, únicamente puede emanar de un contexto cristiano. Es imposible separar la libertad democrática de sus raíces.

Es por demás significativo que la nación que promueve la propagación de la democracia en el mundo en el presente, viene desconectándose aceleradamente de sus bases cristiano-protestantes y está a punto de convertirse en una nación secular por excelencia. Los EEUU viven hoy su era post-cristiana. Esto hace aun más complicado el esfuerzo de implantar democracias en el medio oriente y otros lugares.

Volviendo a las naciones donde el islam campea, ¿es posible injertar una democracia legítima cuando la religión estatal, de acuerdo a la constitución de esas naciones, es el islam? El artículo 7 de la constitución Iraquí expresa: “El islam es la religión oficial del Estado y debe ser considerada una fuente de legislación. Ninguna ley que contradiga los preceptos del islam, los principios de democracia …. puede ser promulgada. Esta ley respeta la identidad islámica de la mayoría del pueblo de Irak y garantiza todos los derechos religiosos de todos los individuos a creer y practicar sus creencias religiosas”.(http://www.cpa-iraq.org/government/TAL.html)

Este artículo de la constitución Iraquí es un buen ejemplo para ser usado como examen de primer año de lógica. Contiene en sí mismo varias falacias lógicas, comenzando con la violación de la ley de no contradicción, la cual dice que “A” no puede ser “non A” al mismo tiempo.

¿No dice el llamado de los almuédanos desde los alminares que nadie tiene el derecho de adorar a ningún dios que no sea Alá, o seguir las enseñanzas de otro profeta que no sea Mahoma? Este es el precepto más importante del islam. Otro precepto fundamental es “jihad”. Es la obligación de todo musulmán combatir por Alá hasta que todo el mundo se convierta al islam, no a través de la persuasión o la educación, sino por la fuerza. El islam es una religión combativa, dominante, intolerante y sin respeto ninguno por la vida humana ni los derechos del individuo.

¿No son las mezquitas los lugares donde se predica odio y violencia contra la civilización occidental y sus pilares, incluída la democracia? ¿No es de esos lugares “sagrados” que salen turbas de centenares de jóvenes a la calle luego de la predicación de turno, con los dientes apretados, los puños en alto y maldiciendo todo lo que no sea islam? ¿No es en esos lugares donde se lava el cerebro de la próxima generación mientras el gobierno del Irak pretende ser una democracia? ¿No es la mentira un arma preferencial en boca de los clérigos y líderes políticos del islam? ¿No leemos en los periódicos de las naciones islámicas la propaganda mentirosa con títulos como “soldados americanos masacran civiles inocentes”? ¿O “americanos violan a mujeres musulmanas”? ¿O no sabemos que la propensidad a mentir en el islam es modus operandi entre los clérigos y los hombres de estado en las naciones musulmanas?

El libro “El Espíritu del Islam”, del erudito musulmán Afif A Tabbarah, expresa en la página 247: “Mentir no siempre es malo … hay veces que decir una mentira es más beneficioso para el bienestar general que decir la verdad. A estos efectos, el profeta dijo: ‘No es una falsa persona la que (por medio de mentiras) logra conciliación entre los pueblos, apoya el bien o dice lo que es bueno.’” Conviene aclarar que este libro fue escrito con el propósito de promover el islam.

Con este tipo de ética y valores morales predominando por generaciones en los territorios del islam, ¿es posible implantar un sistema democrático en esos lugares? ¿Son compatibles la democracia y el islam? La respuesta se la dejamos al lector. <>

Siete de cada diez personas del mundo profesan una religión


Siete de cada diez personas del mundo profesan una religión

Una encuesta de Ipsos MORI, llevada a cabo con 18.473 personas de 24 países, revela los matices de las creencias religiosas actuales

Una encuesta llevada a cabo por Ipsos MORI, compañía líder de investigación del Reino Unido, ha revelado que alrededor de siete de cada 10 personas en el mundo pertenecen a una religión, y que la mayoría de los habitantes de nuestro planeta ve la religión como algo importante en su vida. La encuesta señala asimismo importantes diferencias a este respecto por países, siendo las naciones musulmanas las que más importancia le dan a la religión. En la presente investigación participaron 18.473 adultos de 24 países del globo. Por Yaiza Martínez.

Algunos símbolos religiosos. Fuente: Wikimedia Commons.
Una encuesta llevada a cabo por Ipsos MORI, compañía líder de investigación del Reino Unido, ha revelado que alrededor de siete de cada 10 personas en el mundo pertenecen a una religión, y que la mayoría de los habitantes de nuestro planeta ve la religión como algo importante en su vida.

La encuesta de Ipsos MORI revela, asimismo, que existen marcadas diferencias a este respecto. Así, el 94% de las personas religiosas de los países mayoritariamente musulmanes señaló que la religión es importante en sus vidas. Los países musulmanes analizados fueron Arabia Saudí, Turquía e Indonesia.

En comparación, sólo el 66% de los individuos de los países mayoritariamente cristianos -19 naciones en total- señaló lo mismo, publica Ipsos MORI en un comunicado.

Creencia en una única fe verdadera

En Estados Unidos, por su parte, dentro del 65% de los encuestados que se autodefinieron como “cristianos”, el 86% señaló que su fe era importante en sus vidas, mientras que entre los cristianos de Francia y Suecia, este porcentaje fue de entre el 36 y el 42%. En España, el porcentaje a este respecto fue del 44%.

Además de los países ya mencionados, otras naciones estudiadas fueron las siguientes: Brasil, Sudáfrica, India, México, Italia, Polonia, Corea del Sur, Argentina, Australia, Canadá, China, Rusia, Gran Bretaña, Hungría, Japón, Bélgica y Alemania.

Los resultados de esta encuesta, que abarcó, por tanto, a un total de 24 países y a 18.473 adultos de edades comprendidas entre los 16 y los 64 años, señalan además que entre la gente joven con alguna religión, ésta también juega un papel significativo en sus vidas: casi tres cuartos de los encuestados (el 73%) menores de 35 años afirmó que su religión o su fe resultaba clave para ellos.

Por otro lado, las personas que viven en países mayoritariamente musulmanes son más propicias (un 61%) que las que viven en países principalmente cristianos (un 19%) a creer que su fe es la única vía verdadera hacia la salvación, la liberación o el paraíso.

El apego a esta creencia difiere entre unos países y otros, con una pequeña minoría que la sostiene en Europa occidental, y una gran mayoría que la mantiene en los países musulmanes estudiados.

Atención a los necesitados

Por otra parte, las personas religiosas de los países mayoritariamente musulmanes creen más que los individuos de países cristianos que su religión resulta una fuente de motivación para la dedicación de tiempo y dinero a las personas que lo necesitan (61% en el caso de las naciones musulmanas, frente al 24% en las sociedades mayoritariamente cristianas).

La reencarnación representada en el arte hinduista. Fuente: Wikimedia Commons.

En términos generales, tres de cada 10 personas (el 30%) con una religión o fe afirmaron que la religión les motivaba para atender a los necesitados. Pero, alrededor de la mitad de los encuestados (el 52%), afirmó que no había diferencia en este sentido, ya que consideraban que ayudar a los demás resulta necesario en cualquier caso.

En otra dirección, y a grandes rasgos, un tercio de los participantes (33%) de todos los países estudiados declaró no tener amigos o tener muy pocos amigos que profesasen religiones distintas a las de ellos.
Este punto varía mucho dependiendo del país, y parece no guardar relación con la creencia o no de la gente en que su propia religión es la única verdadera, señala el estudio.

Pocos creacionistas

El pasado mes de abril, Ipsos MORI hacía públicos los resultados de otra encuesta, en este caso sobre la fe en Dios o en un ser supremo, así como sobre la creencia en algún tipo de vida después de la muerte.

Según publicó entonces la agencia Reuters, los resultados de esta investigación revelaron que ambas creencias siguen siendo fuertes en la mayoría de los países del globo.

Así, el 51% de las 18.829 personas de los 23 países analizados afirmó estar convencido de la existencia de una vida después de la muerte y de la existencia de una entidad divina, mientras que el 18% señaló que no creía en nada de esto, y el 17% que no estaba seguro al respecto.

Sin embargo, la encuesta también reveló que sólo el 28% de las personas encuestadas creía en el creacionismo (la Tierra y cada ser vivo que existe actualmente proviene de un acto de creación de uno o varios seres divinos), frente al 41% que creía en la evolución humana y el 31% que, simplemente, no sabía qué creer.

Por países, aquéllos en los que la gente se mostró más propicia a creer en el creacionismo fueron Sudáfrica, Estados Unidos, Indonesia, Corea del Sur y Brasil.

Otras creencias

Mientras que Indonesia, Turquía y Brasil se revelaron como los países con mayor proporción de personas con una creencia definitiva en un dios o en un ser supremo, en India, China y Rusia, en cambio, el 24, el 14 y el 10% de los encuestados respectivamente, se mostraron más propicios en creer en diversos dioses.

En el otro extremo del espectro, el porcentaje más alto de individuos que afirmaron no creer en Dios o en un ser supremo, casi el 40% de los encuestados se dio en Francia, Suecia, Bélgica y Gran Bretaña.

La encuesta también analizó los porcentajes de personas que creían en la reencarnación (creencia en que una esencia individual de las personas -ya sea mente, alma, conciencia o energía- adopta un cuerpo material no solo una vez sino varias).

La tendencia a creer en este concepto fue especialmente fuerte en Hungría, con un 13% de los encuestados. A este respecto, Corea del Sur y España fueron los países en los que los participantes afirmaron más que pensaban que en la muerte “simplemente se deja de existir”.

Según los autores de este estudio, la naturaleza de todas estas cuestiones es mayormente desconocida, pero el caso es que permanecen en muchos de los habitantes de nuestro planeta.

tendencias21.net

Psiquiatría y posesión diabólica


Psiquiatría y posesión diabólica

Prof. Dr. Aquilino Polaino-Lorente
Catedrático de Psicopatología de la Universidad Complutense

Introducción

La convocatoria de esta reunión científica me parece muy puesta en razón. Se ha dicho que estamos en la “sociedad de la comunicación” y, sin embargo, hay muchos sectores en el ámbito disciplinar que no se han abierto al profundo, fecundo y necesario diálogo con los especialistas en otras materias. A causa de esta incomunicación, nadie gana y todos pierden.
No se piense que la incomunicación en este caso se limita sólo al posible diálogo interdisciplinar entre psiquiatras y sacerdotes. Hay otros muchos ámbitos, lamentablemente, que también están afectados por esta incomunicación. Este es el caso sin ir más lejos, por ejemplo, de lo que sucede entre psiquiatras y jueces. Por eso juzgo muy conveniente el hecho de que se haya organizado esta sesión científica para debatir una cuestión que, aunque se nos ofrezca como muy problemática y excepcional en el ámbito de la clínica, no obstante, puede plantearse en algunas ocasiones: las supuestas “posesiones diabólicas” y las manifestaciones psicopatológicas de los enfermos psiquiátricos.
El silencio respecto de estas cuestiones no suele ser buen compañero de viaje para encontrar soluciones. Es más, ese silencio puede ser causa de injusticias o del tratamiento inadecuado de ciertas personas en temas, por otra parte muy delicados, que afectan gravemente a su intimidad personal.
Estas situaciones ya se repitieron con anterioridad, aunque con un signo muy diferente. En los albores de la Edad Media es harto probable que ciertos comportamientos se atribuyeran, entonces, a la acción del diablo o de los espíritus malignos, cuando probablemente se trataba tan sólo de manifestaciones psicopatológicas, que de haberlos, debieron haberse remitido a los adecuados especialistas. La inexistencia de la psiquiatría como especialidad en aquella etapa histórica, además de otras variables relevantes de tipo cultural propias de la época, consintieron en una hermenéutica errónea , de consecuencias muy lamentables.
Algo parecido a lo que aconteció entonces, puede suceder hoy. En la actualidad, el importante desarrollo experimentado por la psiquiatría y su cada vez más poderosa eficacia en la solución de determinados trastornos de conducta y manifestaciones sintomáticas, condicionan poderosamente el que hagamos atribuciones de índole exclusivamente psiquiátrica a la hora de explicar determinados comportamientos. Si a ello añadimos que las convicciones y creencias religiosas están hoy a la baja en algunos contextos culturales, es lógico que trate de explicarse cualquier acontecer psicopatológico apelando a la psiquiatría y no a la religión.
Es muy probable, no obstante, que la mayoría de esas actuales atribuciones, en al marco de la moderna psicopatología, sean razonablemente justas y muy puestas en razón.
Pero, lo que no parece que sea conveniente, sin embargo, es interrumpir el diálogo entre psiquiatras y pastores. Pues si en la Edad Media probablemente se incurrió en un exceso al magnificar las atribuciones de tipo religioso para la “explicación” de estos comportamientos, es muy posible que hoy se esté incurriendo también en otro exceso: el de apelar únicamente a la psiquiatría, al mismo tiempo que se vuelve la espalda a cualquier fenómeno de naturaleza religiosa.
De otra parte, muchas de las manifestaciones que, según parece, comparecen en las personas supuestamente poseídas por el demonio constituyen, por su propia naturaleza, una situación muy compleja, ambigua y harto difícil de resolver.
De aquí que ninguna ciencia pueda configurarse o entenderse como omnipotente, especialmente, cuando hay que dilucidar la compleja naturaleza de ciertos comportamientos, que ocupan un ámbito fronterizo entre la psicopatología y al religión.
En síntesis, me parece una iniciativa muy afortunada tratar de recuperar el diálogo entre pastores y psiquiatras, diálogo que nunca debió interrumpirse. Entre otras cosas, porque para el esclarecimiento de estas cuestiones límite -al menos, cuando comparecen con ciertas posibles implicaciones psicopatológicas, lo que es muy excepcional-, se precisa no sólo de la concurrencia de especialistas en ambas materias (pastores y psiquiatras), sino, lo que es todavía más importante, del establecimiento de un diálogo fecundo, abierto y, de ser posible, sin prejuicios, de manera que puedan entenderse entre ellos salvando las diferencias ontonómicas de cada una de las ciencias cultivadas por ellos.

Otras causas concurrentes en esta incomunicación

A las anteriores causas relativas a la incomunicación existente hay que añadir otras, no menos importantes. Me refiero, claro está, a la escasa sensibilidad existente entre muchos creyentes respecto de ciertos factores relacionados con lo demoníaco. De hecho, hoy en el demonio se cree muy poco y por poca gente. Esta insensibilidad afecta no sólo a los sacerdotes en general, sino también a los obispos. De hecho, la figura del exorcista es casi inexistente en la mayoría de las diócesis españolas o, de existir, es desconocida por casi todos.
Se comprende – aunque ello no lo justifica- que haya cierto silencio de unos y otros sobre este particular. En primer lugar, porque muy probablemente su incidencia es en realidad muy excepcional en la población genral. Pero, también, en segundo lugar, porque su contenido puede ser con toda justicia calificado hoy con el etiquetado de lo “políticamente incorrecto”.
En unas circunstancias así, es hasta cierto punto lógico que unos y otros evitan o huyan de los problemas cuando estos se presentan. Entre otras cosas, porque tampoco se dispone de la suficiente sensibilidad social como para que los temas de esa naturaleza tengan cabida en los mass media, y se informe acerca de ellos con el mayor respeto.
Por eso, se comprende también la tardanza y pasividad en su afrontamiento, por quienes de ello deberían ocuparse, puesto que cualquier error – dada la complejidad que posiblemente caracteriza a cada caso en particular- puede ser una excelente ocasión para que los medios de comunicación susciten un cierto “escándalo” entre sus lectores, con lo que el conflicto estaría servido y resultasen impune e injustamente descalificadas personas con rigor que han de ser respetables.
Pero tanto a la ciencia psiquiátrica como a la ciencia teológica, les importa – o debiera importarles-llegar a una firme y esclarecedora conclusión, cuando estos problemas se presentan. Cierto que estas ciencias han de enfrentarse a un grave hecho demasiado rico en complejidad, pero no es menos cierto que, si se pretende avanzar y progresar, las ciencias aquí implicadas no deberían rehusar el afrontar aquellos problemas que son de su incumbencia, por complejos y difíciles que sean.
Ninguna ciencia ha de tener miedo a la verdad. Cuando una disciplina experimenta ese miedo a la verdad, entonces es que está poniendo en cuestión su propia naturaleza científica. De otro lado, allí donde no hay ciencia suele haber ideología. Por eso, si la ciencia rehusa afrontar y resolver los problemas que son de su incumbencia, entonces la ideología le sustituirá, con lo que el problema no sólo no se resolverá como es debido, sino que se enmascarará y su solución se aplazará hasta devenir en una cuestión todavía más difícil de resolver que, además, se deja siempre para un futuro que tarda mucho en llegar.

Un breve recuerdo de la psicopatología clínica

No son muy numerosas las manifestaciones clínicas, hoy diagnosticables, en las que los supuestos comportamientos o manifestaciones de posesión diabólica tengan cabida en el perfil sintomático que les caracteriza y en los criterios diagnósticos que les definen.
No obstante, la abigarrada y multiforme sintomatología psicopatológica que puede llegar a presentarse en algunos casos excepcionales, sí que puede plantear -y de hecho plantea- la necesidad de establecer un pertinente diagnóstico diferencial entre lo que es estrictamente psicopatológico y lo que habría de ser considerado, al menos, como un fenómenos extraño, por ejemplo a la sintomatología psiquiátrica conocida.
Al psiquiatra, y al psicopatólogo, considerados como peritos, no hay que solicitarles un juicio acerca de si las manifestaciones sintomáticas que comparecen en una determinada persona tienen su causa o no en la posesión diabólica. Esta petición excede con mucho el ámbito restringido de su especialidad, por lo que no ha de responderse a esta cuestión, dado que tal petición es completamente ajena al ámbito de las disciplinas psiquiátricas.
Esto quiere decir que el especialista no puede juzgar acerca de fenómenos que son completamente ajenos a la ciencia por él cultivada. Lo que, en cambio, sí es pertinente pedirles es que se pronuncien acerca de si ésta o aquéllas manifestaciones en concreto pueden ser razonablemente explicadas desde los actuales y bien fundados conocimientos psicopatológicos. Esta última cuestión está puesta en razón y es del todo pertinente; la otra, por el contrario, no es pertinente y ha de silenciarse en el dictamen del especialista.
Entre los numerosos trastornos psicopatológicos que hoy conocemos -y que están acreditados en la actual comunidad científica- hay algunos que acaso por su propia naturaleza y cuando se manifiestan en su máxima intensidad, sí que pudieran exigir la necesidad de establecer un diagnostico diferencial entre psicopatología y posesión diabólica.
Este es el caso, por ejemplo, del desdoblamiento de personalidad, la personalidad múltiple, el trastorno histriónico de la personalidad, ciertos síndromes delirantes, algunas psicosis agudas, la esquizofrenia y los comportamientos alterados como consecuencia del consumo de drogas. Para todos ellos disponemos de criterios diagnósticos bien establecidos que permiten, cuando se satisfacen, individuar y singularizar, con cierto rigor, la presencia o ausencia de estas enfermedades.
El exorcista no debiera solicitar al experto lo que el experto no tiene capacidad para definir. Es decir, el exorcista no debe trasladar su problema al especialista, para que éste se lo resuelva. El exorcista puede y debe solicitar su ayuda, pero sólo allí donde ésta sea necesaria. Por su parte, el psiquiatra no puede sustituir al exorcista en la decisión que a este último le pertenece, porque ni debe ni sabe hacerlo, además de que en la mayoría de los casos, tampoco quiera hacerlo.
De otra parte, así como el psiquiatra dispone de unos criterios clínicos rigurosos y bien definidos para establecer si un hecho o fenómeno es psicopatológico o no, también el exorcista dispone de otros criterios para determinar si está o no ante manifestaciones de posesión diabólica. Es pues, la criteriología pastoral y religiosa la que ha de iluminar y desde la que se ha de decidir con todo rigor la pertinencia o no de incluir determinar manifestaciones comportamentales a la posesión diabólica.
Por lo general, el psiquiatra desconoce los criterios del pastor a la hora de juzgar si un comportamiento determinado está relacionado o no con el maligno. Su misión acaba allí donde los conocimientos psicopatológicos actuales se lo permiten. Cualquier afirmación que vaya más allá de estos últimos le rebasa y desborda y, por consiguiente, no debiera formularla, puesto que pondría en un grave aprieto a su propio saber como experto y a la ciencia que cultiva.
Por consiguiente, corresponde al exorcista, y sólo a él, emitir el último juicio acerca de la “cosa juzgada”. Corresponde en cambio al psiquiatra decidir si la cosa juzgada tiene o no una explicación psicopatológica, es decir, si puede o no ser explicada desde el horizonte de la clínica psiquiátrica. En caso negativo, bastará con que sostenga que las manifestaciones estudiadas por él en una determinada persona, no reúnen los suficientes y necesarios requisitos como para que sean explicadas desde la perspectiva psiquiatría. Esto y sólo esto, es lo que debe concluir el psiquiatra respecto de la peritación que se le ha solicitado.

Dos casos, psicopatológicamente inexplicables

Respecto de mi experiencia profesional en el ámbito de las manifestaciones psicopatológicas en los casos de posesión diabólica, he de informar que es muy excepcional y limitada. Después de casi treinta y seis años ejerciendo la psiquiatría clínica, he de afirmar que sólo en dos ocasiones me he visto en la necesidad de dictaminar que, tras la observación y exploración de dos supuestos pacientes, los comportamientos manifestados en ellos no podían explicarse desde la perspectiva de la nosología psiquiátrica.
El primer caso tuve la oportunidad de estudiarlo hace ya más de diez años, a fin de realizar el dictamen que se me solicitaba. Se trataba de un adulto ya anciano, que residía en un país centroeuropeo. Era una persona de un alto nivel sociocultural que, a los 53 años de edad, abandonó todo (su familia, su profesión, su país) para marcharse con una prestigiosa bailarina de ballet, a la que le llevaba casi treinta años. Dos décadas después regresó a su país empobrecido y deteriorado y con manifestaciones que supuestamente permitían calificarle como un enfermo psiquiátrico.
La exploración psicopatológica puso de manifiesto en esta persona un perfil sintomático compatible con el diagnóstico de trastorno de inestabilidad emocional de la personalidad. Sin embargo, la solicitud que se hacía en la peritación no se dirigía sólo a que informase acerca de las manifestaciones clínicas que hubiera podido encontrar en esta persona sino que, principalmente, debía pronunciarme acerca de si las manifestaciones expresadas por ella, precisamente en el contexto de las sesiones de exorcismo a las que el paciente estaba sometido, podían o no ser calificadas como psicopatológicas.
En favor de la brevedad aquí exigida, me ocupare de sólo dos de las manifestaciones que presencié en esta persona durante una sesión de exorcismo. La primera de ellas consistió en que, sin haber tenido ningún contacto a lo largo de su vida con el arameo ni con ninguna otra persona que lo hablase, era capaz de comprender y hablar esta lengua, cuando “estaba en trance”, durante la sesión de exorcismo. En esas circunstancias, esta persona sabía discernir el significado de las preguntas que se le hacían y de las afirmaciones que en esa misma lengua oía.
Cuando esas afirmaciones tenían un contenido religioso o se le mandaba con cierto imperio, en nombre de Dios, que alabara a Dios o besara un crucifijo, respondía con palabras blasfemas a las que seguía un comportamiento radicalmente agresivo y, desde luego, hasta lesivo para las tres personas que le acompañaban. Por el contrario, cuando el exorcista le hablaba en esa misma lengua aramea de otros temas no religiosos cuyo contenido era más bien indiferente o neutro, el supuesto paciente no respondía en absoluto, sino que guardaba silencio y adoptaba el comportamiento normal que en él era el habitual.
La otra manifestación observada consistía en que era capaz de predecir, sin ningún error, si en el lugar en el que estábamos había o no algún objeto que tuviera alguna connotación religiosa o cristiana (un crucifijo, un rosario, etc.). Las circunstancias en que acontecía esta segunda manifestación aseguraban la imposibilidad de que esta persona se percatara de la presencia o ausencia de tales objetos, puesto que estaba echado sobre una camilla, con los ojos continuamente cerrados y las personas salían y entraban de la habitación sin hacer ningún ruido, llevando o no los objetos referidos en sus bolsillos, sin que ninguna de las personas allí presentes fueran capaces de detectarlos.
En este paciente concurrían, pues, las dos cosas: un conjunto de síntomas compatibles con el diagnóstico a que ya se aludió y ciertos comportamientos para los que la actual psicopatología no dispone de ninguna explicación.
Años más tarde fui informado de el paciente pidió la ayuda al demonio, a los 53 años, para conseguir su fin de “enamorar y marcharse con la bailarina”, a cambio de lo cual juró servirle de por vida.
El otro caso excepcional lo he estudiado en fecha reciente. Se trataba de una joven, estudiante universitaria, que venía padeciendo de dolores incurables, a pesar de haber visitado a varios especialistas, con malestar generalizado, fracaso en los estudios, imposibilidad de concentrarse, y que se comportaba de forma muy extraña en las sesiones de exorcismo que le estaban practicando. También en este caso fui consultado a fin de emitir un informa acerca de las manifestaciones que justamente se presentaban en ella en el transcurso de las sesiones de exorcismo. Sólo mencionaré un hecho pues entiendo que no disponemos de más tiempo.
En el curso de la sesión que fui invitado a presenciar, además de otras muchas manifestaciones de evidente oposición en todo lo que se refiriese a la piedad y al culto divino, opté por tratar de explorar si era sensible, en ese estado, a la recepción comprensiva de una lengua que, según me constaba, en absoluto conocía.
En esas circunstancias, me atreví a ordenarle que repitiese ciertas frases, en alemán, relativas al culto a Dios. Sus respuestas no se hicieron de esperar, si no que, de forma súbita, arqueaba todo su cuerpo en disposición de ataque, profería insultos y hacía gestos de una violencia incontenible, de la que forzosamente tuve que apartarme a fin de no ser fatalmente alcanzado por ella.
En cambio, cuando en esa misma lengua alemana, le formulaba preguntas de contenido no religioso o sobre temas irrelevantes, jamás se produjo en ella ninguna respuesta.
En opinión de la madre de esta chica, a la que entrevisté a solas, los síntomas de su hija habían comenzado a presentarse en ella a raíz de que una compañera blasfema le formulara un maleficio.
La entrevista que mantuve con la supuesta paciente, fuera del contexto de la sesión de exorcismo, no me permitió en este caso, tras un afinado y extenso diálogo exploratorio, llegar a conclusión alguna respecto de la identificación, apresamiento y comprobación de signos, señales o síntomas de naturaleza psicopatológica. De donde inferí y sostuve que no disponía de ninguna explicación psiquiátrica para las conductas antes relatadas.
Los anteriores casos ponen de manifiesto la conveniencia e incluso de necesidad de que psiquiatras y sacerdotes estudiemos conjuntamente estos acontecimientos, lo que redundará en beneficio de la psiquiatría y también de la pastoral de estas personas.

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Polaino-Lorente,Aquilino.(s.f.) Psiquiatría y posesión diabólica. Catedrático de Psicopatología de la Universidad Complutense. Recuperado de http://www.fortea.us/english/psiquiatria/aquilino.htm

Conceptos sobre ‘La Magia’


Conceptos sobre ‘La Magia’

LA MAGIA

Este capítulo ha sido escrito con la experiencia obtenida en ayudar y aconsejar espiritualmente, y es nuestro deseo que los ejemplos que citamos sirvan de información así como también de advertencia a los cristianos que se hallen en peligro de verse envueltos en tales prácticas. Miles de conversaciones intimas demuestran en una forma lastimosa y patética cómo cl hombre moderno se aferra a las viejas costumbres y prácticas mágicas a pesar del alto nivel actual en conocimientos científicos. Si estas prácticas mágicas fueran tan sólo inofensivas supersticiones, un toque de alerta no sería tan urgentemente necesario; pero el caso es que muchas personas están siendo arruinadas psíquicamente por medio de la magia.

Una campaña de evangelización celebrada no hace mucho tiempo, lo demostró en forma drástica. Un pastor manifestó lo siguiente en una reunión de iglesia: “Si durante estos discursos informativos 50 miembros de la congregación fueran ayudados y uno sólo quedara confuso y perjudicado espiritualmente, rehusaría celebrar esta campaña”. A pesar de esta advertencia la campaña fue celebrada tras la unánime aprobación de los ancianos de la Iglesia. Durante la misma, más de cien personas acudieron en busca de ayuda espiritual. Las sesiones del consejo privado revelaron que la comunidad se hallaba molestada por muchos curanderos y supuestos médicos naturistas que practicaban artes ocultas turistas que practicaban artes ocultas. Muchas personas eran tratadas por medio de la magia y sometidas a ella diariamente. Durante mis conversaciones en el consultorio espiritual oí continuamente el reproche de quienes estaban psíquicamente enfermos: “¿Por que no somos advertidos desde el púlpito acerca de estas formas de magia y hechicería?” Con esto tenemos dos puntos de vista interesantes: la del pastor local y la de la congregación.

Podríamos cambiar el orden de la anterior objeción y preguntar: ¿Es licito que 50 personas se descarríen y sufran por falta de conocimiento del peligro de tales prácticas para evitar que alguien totalmente ignorante de su existencia pueda ser conturbado o escandalizado por semejante información? Si tal fuera el caso, entonces deberíamos abstenernos también de toda propaganda en contra de las drogas u otros vicios por no despertar la atención de la gente hacia tales prácticas. De todas maneras, lo que vale no es nuestra propia opinión en cuanto si debemos divulgar o no estos temas, sino lo que la Biblia declara acerca del particular.

La Palabra de Dios nos encarga el oficio de atalaya (Ezequiel 3:20-21). Como miembros del cuerpo de Cristo, no podemos tener en menos esta comisión. La tarea de atalaya es un ministerio difícil pero lleno de esperanza. Todo lo que pueda decirse en cuanto a las fuerzas y poderes de las tinieblas es el resultado de la victoria de Jesús. El diablo y sus secuaces son una terrible realidad, pero son vencidos y hechos impotentes por medio de la cruz de Cristo. Aquel que viene a Jesús está afirmado sobre un terreno de victoria. Todo poder en el cielo y en la tierra ha sido entregado a Cristo y por lo tanto no tenemos que temer. Quien por la lectura de estas líneas se encare por primera vez con una realidad que no es menos evidente por serle desconocida, no tiene ninguna razón para temer si pone sus ojos en Jesús, bajo cuya fuerte mano estamos cobijados y seguros

I. CONCEPTO DE LA MAGIA

¿Que entendemos por magia? La respuesta a tal pregunta depende siempre del punto de vista del critico. El psicólogo, el medico, el filósofo, el teólogo liberal (desmitologizante), el ocultista convencido y el fiel creyente en Cristo, tendrán cada uno su punto de vista diferente en cuanto a la magia. Las opiniones difieren diametralmente desde la teoría de que la magia es una simple superstición de los tiempos de ignominia, a la de que vale la pena practicarla por ser algo de valor y de peso.

Como resultado de mi experiencia en el campo espiritual, puedo denominarla de la siguiente manera: La magia es el discutido arte que pretende conocer y dominar el reino de los espíritus, el humano, el vegetal y el animal, y aun la misma materia inerte, por medios extrasensoriales, en virtud de ceremonias secretas.

La existencia y el carácter ético de la magia es enérgicamente discutido. La psiquiatría ve en el complejo mágico, únicamente el síntoma de una enfermedad mental. La psicología ve en la persona dominada por la magia, únicamente el resultado de un desarrollo malsano, un desequilibrio supersticioso y un concepto equivocado de la vida. La teología liberal, en su forma más moderna, ve tan sólo en la magia costumbres y supersticiones arcaicas. No menos discutido es el aspecto ético de la magia. Hay quien la pondera y alaba como un don de Dios, otro la considera como fuerzas neutrales de la Naturaleza que pueden ser usadas positiva o negativamente. Otros, conocen bien el carácter demoníaco de la magia.

¿Por que resulta tan difícil juzgar acerca de la magia? La definición ya expresada aclara este hecho. Las acciones mágicas se realizan en forma extrasensorial; nuestros cinco sentidos abarcan solamente un área limitada.

Tal es el caso no solamente en el reino físico sino también en el espiritual. En física, el hombre no duda en admitirlo porque la ciencia provee la prueba de estos reinos extrasensoriales por medio de instrumentos científicos capaces de captar lo que el oído o el ojo humano no pueden sentir o ver por si mismos. Pero en el reino espiritual una demostración tangible o matemática no es factible; por consiguiente, los incrédulos racionalistas niegan rotundamente la existencia de lo divino y de lo satánico.

Vamos a señalar, empero, cómo se revelan tales fuerzas, mediante unos pocos ejemplos.

Ej. 48. – Los dos hermanos Seiler, de Ottenheim Baden, dirigen una clínica sin poseer títulos profesionales ni práctica alguna de los procedimientos médicos. En su consultorio, uno de los hermanos se pone en trance. En este estado puede reconocer todas las enfermedades de los pacientes que aguardan en la sala de espera, dando luego un diagnóstico correcto sobre cada uno de ellos.

Ej. 49. – En Alsacia, un sacerdote católico ejerce como curandero mágico y tiene el sobrenombre de “Padre Zapatilla” porque los que buscan sus servicios deben enviarle una de sus zapatillas. El se concentra sobre la prenda y puede así efectuar un diagnóstico correcto.

Ej. 50. – Durante sesiones de ayuda espiritual en Austria, me encontré con un así llamado investigador de orina. La orina enviada por el paciente no es analizada clínicamente para constatar si contiene albúmina, azúcar, hemoglobina u otros componentes, sino que sirve como medio de contacto psicométrico para efectuar un diagnóstico clarividente. Tales investigadores de orina se conocen en Suiza, Francia, Alemania y en otros países europeos. El hecho singular consiste en que, por medio de tan curiosos métodos el diagnóstico es a menudo correcto. Estos métodos de curación mágica emplean fuerzas mediumísticas y extrasensoriales, y este es el secreto de sus éxitos.

En la anterior definición incluimos diversos propósitos de las artes ocultas. Mientras que el espiritismo busca comunicación con el mundo de los fallecidos, la magia pretende influir y dominar sobre el mundo físico, incluyendo personas, animales, plantas y materia inerte, por medios ultrasensibles. La magia negra trata de influir y perjudicar a personas enemigas, como será luego demostrado con ejemplos. También trata de ejercer influencia sobre el reino animal y vegetal. Detallaremos algunos casos.

Ej. 51. – Un lechero que practicaba por muchos anos la magia negra se especializaba -según dicen- en robar leche de las granjas vecinas. Ataba una toalla a la manija de su puerta, mascullaba sus palabras mágicas y afirman que ordeñaba leche de la toalla. Este caso me fue contado en una de mis consultas, pero no pude investigarlo personalmente.

Ej. 52. – Un misionero me contó que cuando repetidas veces trató de visitar a un mago para hablarle del Evangelio, se le aproximaban animales salvajes. Inmediatamente se dio cuenta de que entraban en acción poderes satánicos, pues cuando el los reprendía en el nombre de Jesús, se alejaban. Más tarde supo que el mago se había jactado que podía enviar animales salvajes para despedazar al misionero extranjero.

Ej. 53. – Un joven a quien el medico diagnosticó como esquizofrénico, me contó seriamente su caso: Poseía la facultad de matar animales pequeños a distancia, sin usar otros medios que sus poderes mágicos.

Ej. 54. – En Toggenburg (Cantón de San Gallen), durante unas reuniones para dar ayuda espiritual, más de uno me confesó que podía matar caballos, vacas y cerdos con ayuda de la magia negra. En respuesta a mi pregunta de cómo habían conseguido tal habilidad me manifestaron que habían suscrito un pacto con el demonio con su propia sangre. En uno de los casos la misteriosa mortandad de animales fue examinada por veterinarios y científicos sin poder descubrir la causa.

Ej. 55. – Un chacarero que había tenido vez tras vez malas cosechas, recibió de un mago el siguiente consejo: Debes colocar tres granos de trigo bajo tu lengua al estar sembrando. Después de terminar la siembra, escupir los tres granos sobre el campo, repetir un conjuro mágico y terminar el acto invocando los tres nombres de la Santísima Trinidad. De esta forma vería estimulado el cultivo y el campo sería protegido de pedriscos y heladas. Aparentemente, el consejo era piadoso o por lo menos inofensivo; sin embargo, desde aquel momento el chacarero no quiso saber nada más de la Palabra de Dios y en sus terrenos hubo un enorme incremento de accidentes desagradables.

La influencia de la magia tiene que ver no sólo con el mundo orgánico y de seres vivos, sino también con el mundo inorgánico.

Daremos a continuación algunos ejemplos:

Ej. 56. – Durante muchos años tres hermanas dormían en la misma habitación. De cuando en cuando entraban piedras estando la habitación cerrada. Después que la hermana mayor se casó y se fue de la casa, la lluvia de piedras cesó. Este suceso me fue relatado por una de las tres hermanas. La lluvia mágica de piedras no es un hecho muy singular; lo he oído de labios de muchos testigos oculares.

Ej. 57. – Durante largo tiempo, un hombre practicaba la magia negra. Uno de sus experimentos preferidos era clavar un cuchillo en la tierra y murmurar unas palabras mágicas. Con esto hacía salir un balde lleno de sangre del mismo punto donde estaba incrustado el cuchillo. La hermana de este hombre también era experta en el mismo arte. Existe el interrogante de si este hecho era sólo una habilidosa triquiñuela o un genuino fenómeno de magia. Este incidente tiene un fuerte sabor a la habilidad de un fakir; sin embargo, otros incidentes similares me fueron narrados durante conversaciones en mi consultorio de ayuda espiritual. En el campo de la magia se cuentan las cosas más absurdas. Aun en el caso de que todo ello sucediese únicamente en la imaginación, o que todo fuera superstición del público, sin ninguna base real, serían tales prácticas una muestra de la aberración humana que requeriría explicaciones y ayuda espiritual. Sin embargo, hay suficientes pruebas para creer que no todo es simple ignorancia o superchería.

Otras preguntas que surgen de esta definición serán analizados en los próximos capítulos.

II. ORIGEN, FINES Y DESARROLLO DE LA MAGIA

En los principios de la historia de la humanidad encontramos el mandato de Dios: “Llenad la tierra y sojuzgadla” (Génesis 1:28). La tarea y el derecho del hombre era la conquista pacífica de los poderes de la tierra de acuerdo con la voluntad de Dios. En oposición a este mandato, Satanás, el gran autor de confusión, presentó la architentación: “Seréis como dioses, sabiendo el bien y el mal”. (Génesis 3:5). La magia es la antítesis del mandamiento de Dios; el ansia por lo desconocido y el anhelo de poder, en oposición a la voluntad de Dios. La joven humanidad se encontró en una encrucijada: o subordinación voluntaria a Dios o avidez de conocer y adquirir poder por encima de las leyes y barreras divinas impuestas a la naturaleza. En la actualidad, esta situación continúa. O nos colocamos dentro del designio divino o proseguimos en rebelión, tratando de regir los poderes y seres de la creación en monstruosa rivalidad con Dios. Por lo tanto, la magia es la mayor de las rebeliones de la humanidad desde el principio hasta la época actual. Es el clímax de la sublevación del hombre en contra de Dios. Todo lo que se diga en cuanto a fuerzas inofensivas de la Naturaleza, es un vano intento de disimular este hecho claramente denunciado por la Biblia.

Aparentemente la parapsicología (ciencia de las apariciones extrasensoriales) reconoce algo de la doble naturaleza de la magia. La diferencia se hace entre el fenómeno de la Psi-Gamma (de gignoskein, o sea, percibir) y el fenómeno de la Psi-kappa (de Kinein, o sea, mover). Aquí se nos presentan nuevamente los dos elementos básicos de la magia: conocimiento y poder por medios sobrenaturales.

A través de muchas conversaciones para ayuda espiritual he podido colegir cuatro diferentes orígenes en los poderes mágicos: herencia, pactos con el diablo, prácticas ocultas y transferencia oculta.

a) La investigación hecha en muchos de los casos que han llegado a mi conocimiento en tales conversaciones ha comprobado que las habilidades para la magia son transmisibles por herencia.
Sucede a menudo que los poderes mediumísticos pueden remontarse a cuatro generaciones atrás en la familia. Hay aquí dos posibilidades: la, que los genes sean portadores de esta tenebrosa habilidad, y 2a, que estos poderes son transmitidos por sucesión. De ahí la costumbre existente entre los magos, que el padre moribundo otorgue a su hijo o hija mayor sus habilidades mágicas a fin de poder morir en paz. A menudo ocurren verdaderas tragedias en la cámara mortuoria cuando los hijos se niegan a recibir esta facultad.

El moribundo suele lamentarse una semana tras otra diciendo: Quitadme estos poderes para que pueda descansar”. Sucede a veces que parientes lejanos u otras personas ajenas a la familia están dispuestas a recibir tales facultades mágicas. La razón de ello puede ser la compasión, la curiosidad o la ambición de poder, según los casos. Algunas veces la muerte de estos magos se retrasa por largo tiempo hasta quedar resuelta la “sucesión del oficio”. Esto no es una sucesión apostólica, sino también una sucesión diabólica.

b) Otro origen de poderes mágicos es por un pacto con el diablo. Es como la contraparte del bautismo. Parece haber en la magia un paralelo diabólico a cada hecho bíblico.
El pacto con el diablo es uno de los hechos más terribles con que tropiezan los consejeros de almas.

Ej. 58. – En París hay una iglesia que se denomina “Adoradores del príncipe de este mundo”. Esta iglesia tiene filiales en Basilea, Berna y recientemente se ha abierto otra en Roma. El requisito para llegar a ser miembro de esta iglesia ocultista es pactar con el diablo. Eso equivale al bautismo de la magia negra.

Ej. 59. – Durante muchos años, un hombre oriundo de Toggenburg, Suiza, mantuvo un próspero consultorio de naturista y hechicero, pudiendo efectuar curas que habían sido desahuciadas por los médicos. Sanaba a ciegos, cojos, el cáncer avanzado, tuberculosis pulmonar, leucemia, esclerosis múltiples, esclerodermia y otras enfermedades graves. Sin embargo, en un arrebato de sinceridad, este hombre exclamó: “Puedo ayudar a todos, menos a mí mismo. No hay esperanza para mí en la eternidad”. En su juventud, este curandero había hecho un pacto con el diablo y desde entonces poseía estas facultades curativas.

c) Las facultades mágicas pueden originarse también mediante experimentos mágicos.

Ej. 60. – Un suizo, obrero en una fábrica, se cansó de su trabajo. Había oído a menudo que los curanderos e hipnotizadores ganaban mucho dinero. De modo que compró literatura sobre magia en una casa de publicaciones que se especializaba en ciencias ocultas.
Aprendió los conjuros mágicos, se sometió a ceremonias diabólicas y empezó a hacer experimentos de sanidad. Su facultad mágica de efectuar curaciones se desarrolló rápidamente y pronto sus ingresos sobrepasaron mucho a sus anteriores salarios.
El siguiente ejemplo reúne los tres factores: herencia, pacto con el diablo y experimentos ocultos.

Ej. 61. – Una señora joven me contó la historia de sus ascendientes. Su bisabuela había pactado con el diablo con su propia sangre. Practicaba la magia negra y curaba personas y animales. En su lecho de muerte sufrió agonías terribles, como suele suceder con estos conjuradores mágicos. La hija, que era la abuela de esta joven, tomó las facultades mágicas de la moribunda. También se aficionó a la literatura mágica de su predecesora. Después de un doloroso fallecimiento, la bisabuela se aparecía a sus parientes. La abuela continuó con las prácticas mágicas, efectuando conjuros contra enfermedades en noches de luna llena.
También practicaba con el péndulo y tenía éxito en contener hemorragias. Si intentaba leer la Biblia, padecía serios trastornos. Ya más entrada en años, empezó a ver figuras negras en su habitación y también ella tuvo una muerte muy penosa y se aparecía después de muerta.
Luego, la madre de la joven se dedicó a la literatura y prácticas mágicas, llegando a ser una curandera renombrada. Su suerte fue tal como la de sus predecesoras. Ahora, el cuarto miembro de este terrible árbol genealógico era esta joven. Siendo ella muy niña, su madre había pronunciado brujerías sobre ella, poco después de lo cual se había vuelto clarividente y había presenciado negras apariciones en su cuarto. Su hermano y hermana padecían de depresión y ella misma sufría desórdenes psíquicos y nerviosos que la llevaron a buscar ayuda espiritual.

d) La cuarta forma para el origen de poderes mágicos es la transferencia oculta.

Ej. 62. – Un joven me contó durante una consulta que tres personas que practicaban la magia negra le habían impuesto sus manos y habían pronunciado encantamientos mágicos sobre él, tras lo cual entró en posesión de facultades mágicas que asombraron al médico de la familia. Este doctor investigó el caso y tuvo que reconocer la realidad de sus curaciones mágicas. La imposición de manos en el campo de la magia parece ser la contraparte de la imposición de manos escritural.

Ej. 63. – Un joven tuvo ocasión de observar a un practicante del péndulo durante una búsqueda de agua con dicho instrumento. Ante su curiosidad invitó al joven a que probara de usarlo, pero el instrumento no reaccionó en su mano. El rabdómano asió la mano del joven y repentinamente el péndulo osciló. Al repetir posteriormente este experimento, sin la intervención del practicante del péndulo, también tuvo éxito, lo que le indujo a repetir muchas veces el experimento. Desde entonces, el joven de nuestro caso posee la habilidad de localizar agua por medio de un péndulo o de una varilla. Pero también ha experimentado cambios en su vida espiritual.
Antes de este acontecimiento era fiel en el ejercicio de la oración y en la lectura de la Palabra de Dios. Con la transferencia de la facultad de usar el péndulo ha disminuido sensiblemente su interés por las prácticas piadosas.

III. FORMAS DE MAGIA

Varias prácticas ocultistas pueden ser denominadas formas elementales de magia.
Consideraremos en primer lugar la hipnosis practicada para fines de investigación criminal.

Ej. 64. – Una joven me relató en una de mis consultas que un médico la había hipnotizado en su consultorio y en tal estado había abusado de ella. Después supo que había repetido lo mismo con una amiga suya y también con otras pacientes. Cuando este hecho trascendió el médico abandonó el lugar estableciéndose en otro pueblo. Luego la joven confesó que durante largos años después de este incidente, no podía leer la Palabra de Dios. Se sentía poseída de una tenaz resistencia hacia todo lo de orden espiritual y se apoderaban de ella pensamientos impuros mientras oraba.

Ej. 65. – Un médico de cierto hospital abusaba de mujeres y niñas bajo efecto de la hipnosis. En cierta oportunidad, la directora le sorprendió en el hecho. Como medida preventiva para sus escandalosas actuaciones, interrogaba a las pacientes sobre sus relaciones matrimoniales y prematrimoniales mientras confeccionaba sus historias clínicas, anotando las respuestas. De esta manera buscaba escudarse por si algún cargo le fuera imputado. Una niña de reputación intachable, comprometida para casarse con un joven creyente, quedó embarazada en ese hospital. Como consecuencia, su novio la dejó, aunque según sus declaraciones jamás había tenido relaciones sexuales. Había sido violada por ese médico bajo hipnosis. Por fin, la directora y una enfermera de sala denunciaron al médico, pero el depravado doctor tenía tanta influencia que las dos enfermeras fueron despedidas del hospital, permaneciendo el médico en su puesto. Otras enfermeras que tenían cargos en contra de él guardaron silencio por temor a ser despedidas como sus dos compañeras. Este caso me fue contado por una enfermera que había sido testigo de estos turbios manejos. Después de unos años, el médico no juzgó prudente permanecer allí y se trasladó al extranjero. Los que abogan a favor de la hipnosis clínica afirman que el ser humano no puede ser inducido a hacer en estado de hipnosis lo que no haría en estado de conciencia. Es digno de destacar que no todos los expertos científicos comparten esta opinión. En mi obra de consultor espiritual he conocido muchos casos en los cuales se han cometido crímenes bajo influencia hipnótica.

Resulta comprensible que una virgen pueda ser ultrajada bajo una hipnosis. Jesús dijo: “Del corazón salen los malos pensamientos”. La maldad dormita aún en las personas más rectas; la conciencia, integrada por las disposiciones del carácter, cultura e inclinación religiosa es lo que domina y regula los actos de las personas en estado consciente. Bajo la hipnosis, este regulador es eliminado. Los instintos naturales pueden entrar en acción sin impedimento desde el subconsciente y ser así explotados por personas criminales sin impedimento alguno

(1). Más todavía: estos psicólogos

(2) Es bastante frecuente, en jóvenes de carácter piadoso, tener sueños eróticos en los cuales realizan actos que no practican en estado consciente; y lo curioso es que en el mismo sueño se hacen tal reflexión, sintiéndose picarescamente satisfechos de poder tener, en sueño, un placer al que se negarían rotundamente en la vida real. El sueño es la válvula de escape de la naturaleza para romper los diques de la conciencia moral del individuo. Lo mismo puede ocurrir al que es forzado a tales actos reales en estado de sueño hipnótico. (Nota editorial).
no toman en cuenta el hecho de la existencia de una hipnosis mágica además de la hipnosis normal, que tiene mayor alcance y eficacia que la que ellos utilizan. La hipnosis mágica puede reconocerse por el hecho de que como efecto posterior, a menudo el paciente pierde su facultad de creer y de orar.
Detallaremos algunos ejemplos de hipnosis mágica:

Ej. 66. – Una joven creyente acudió a un psiquiatra; éste no hizo uso tan sólo de la hipnosis normal sino principalmente de la hipnosis mágica. Me he encontrado con tales médicos ocasionalmente y en zonas donde la magia es practicada en alto grado. En respuesta a una pregunta formulada por la joven creyente durante una de sus entrevistas, el médico contestó que no había recibido de Dios el don que ejercía. También le confesó que había intentado hipnotizarla sin lograr su propósito. Sin embargo, después de recibir este tratamiento, la joven perdió su fe y no podía orar, le asaltaban dudas cuando lo intentaba, lo que antes jamás le había ocurrido.

El próximo ejemplo es muy singular:

Ej. 67. – Durante sus horas libres, un obrero cristiano se ocupaba en prácticas mágicas. Efectuó experimentos en diversos campos de la magia. Aprendió a echar las cartas, a usar el péndulo, a pronunciar encantamientos y provocar la hipnosis mágica. Por no tener a su alcance personas aptas sobre las cuales experimentar, lo hacía con su esposa. A medida que aumentaban sus habilidades mágicas, se agudizaba el disgusto de ambos por la Palabra de Dios y por la oración. El disgusto se convirtió en una tenaz resistencia. Como consecuencia de estos experimentos mágicos, se presentaron disturbios psíquicos; la esposa padecía serios ataques de ansiedad histérica. Siempre tenía cerrada con llave la habitación donde se encontraba.

Ej. 68. – Un comerciante tiene la extraña habilidad de influir hipnótica o mágicamente en sus clientes para que aceptaran sus ofertas. De esta manera sus ventas anuales le dan una ganancia de unos 70.000 marcos anuales (más de un millón de pesetas). A pesar de tener tal evidencia de poder sobrenatural del que debiera mostrarse muy agradecido, rechaza de plano toda religión. Indudablemente él sabe que su poder no es de Dios.

Ej. 69. – Antes de iniciar un tratamiento médico, una mujer se hizo hipnotizar por un masajista. Antes acostumbraba a leer la Biblia, orar y asistir a los cultos, pero después, cuando intentaba orar, sentía la compulsión de blasfemar contra el nombre de Dios y de maldecir. Los efectos de este tratamiento mostraban que el masajista había empleado hipnosis mágica. Los médicos en general no hacen distinción entre la hipnosis natural y la hipnosis mágica basada sobre ocultismo. Mientras que la hipnosis normal practicada por un buen médico puede ser inofensiva, la hipnosis mágica reviste siempre grandes peligros y domina totalmente al paciente.

2. Otra forma preliminar a la magia es la sugestión mental. Esto consiste en una transferencia a distancia de fuerzas mentales y emocionales.

Ej. 70. – Un joven psicólogo quiso especializarse en conferenciante de universidades. Su especialidad era la hipnosis, pero no la hipnosis común sino la sugestión mental a distancia. Buscó un sujeto sensible sobre el cual llevar a cabo sus experimentos y lo encontró en la secretaria de su jefe, que era neurasténica y fácilmente influenciable. Sin previo aviso comenzó a adormecerla. Se sentó a una distancia de diez pies en la misma pieza y también en el cuarto contiguo y se concentró en la joven. Repentinamente, los brazos de la joven perdieron toda su fuerza, y le sobrevino un terrible cansancio. Luchó con todas sus fuerzas por no dormirse. El psicólogo continuó con estos experimentos durante un lapso en el que la joven ofrecía siempre gran resistencia. Poco después de iniciarse estos experimentos hipnóticos, la joven empezó a padecer disturbios psíquicos. Resolvió consultar a un psiquiatra, quien afirmó: “Estos experimentos no le hacen bien”. Sin embargo, la joven no le creyó y los experimentos fueron continuados durante largo tiempo hasta que la joven ya no podía completar su horario de trabajo y repetidamente experimentaba extraños síntomas de parálisis.

Ej. 71. – Una mujer católica romana acudía a menudo a un sacerdote con el fin de confesarse. Finalmente se encontró dependiendo psíquica y sugestivamente de él. Cada vez que él decía misa ella le miraba tan emocionada que perdía el sentido quedándose dormida. A veces llegó a lastimarse la cara al caerse sobre los bancos de la iglesia. Lo más extraordinario es que llegó a ocurrirle el fenómeno encontrándose el sacerdote a 20 millas de distancia e ignorando ella cuando éste pronunciaba la misa. Esta relación psíquica llegó a convertirse en una carga intolerable para la mujer, que rezaba desesperadamente. Finalmente acudió a un pastor evangélico para solicitar ayuda espiritual. Este la dirigió a Cristo a quien ella aceptó como su Salvador personal. Desde este mismo momento cesaron los extraños síntomas, quedando enteramente curada de lo que algunos creían ser ataques de epilepsia.

Ej. 72. – Durante años, un obrero practicó la magia negra. Le interesaban mayormente aquellas prácticas mágicas por medio de las cuales podía ejercer influencia sobre otras personas. Pertenecía a una sociedad de magia que realizaba extraños experimentos y durante sus horas libres los practicó personalmente. Su primera víctima fue una joven sensible a quien llegó a dominar a tal extremo que le hacía hacer toda suerte de sacrificios financieros y sexuales. Después de un comienzo tan afortunado como practicante de la magia negra, se puso en campaña para buscar nuevas víctimas y también aquellos nuevos experimentos tuvieron éxito. Al fin encontró una joven que le entregaba un cheque mensual y finalmente se fue a vivir con él durante un tiempo, hasta que sus padres dieron cuenta a la policía, y se descubrieron las malas artes del astuto individuo.

La tercera forma preliminar de la magia es el mesmerismo basado sobre la magia. El magnetismo, la hipnosis y la sugestión pueden ser intensificados por medio de la magia. En el ejemplo 69 ya se ha presentado un caso al respecto.

Daremos en primer lugar un ejemplo del doctor Trampler. Este abogado fue un alumno de Groening, pero más adelante llegó a separarse enteramente de su maestro en lo que respecta a opiniones.

El doctor Trampler ha revelado sus métodos de sanidad en un libro titulado: “Gesundung durch den Geist” (“Sanidad por el espíritu”), teoría de la cual son las mujeres sus más entusiastas seguidoras. Mediante varios casos conocidos en mis consultas, he podido observar que los poderes de sanidad de los cuales Trampler hace uso no son beneficiosos a los pacientes sino que los ponen bajo sujeción. Lo demuestran los dos ejemplos siguientes.

Ej. 73. – Una mujer visitó al doctor Trampler en Munich, quien la trató con todo éxito por sus dolores de espalda. En la oficina del médico debió levantar sus diez dedos para hacer de antena para las fuerzas cósmicas, según el doctor Trampler le dijo. Al regresar a su hogar se encontró realmente curada orgánicamente, pero desde ese día sus males físicos fueron reemplazados por luchas espirituales. No podía orar y sentía como si una muralla impenetrable la separara de Dios.

Ej. 74. – Una mujer creyente que vino a mi consulta, había acudido al doctor Trampler ignorante por completo del origen de sus métodos. Sentada en su sala de espera, empezó a orar. Un paciente tras otro pasaban para ser tratados. Finalmente, el doctor salió y parándose frente a ella la miró fijamente. Ella, sintiendo un temor extraño, siguió orando interiormente con más fervor, tras lo cual el doctor hizo la siguiente declaración: “Yo no puedo hacer nada por usted”.
Ya que estos curanderos a menudo disfrazan y adornan sus actividades con fraseología religiosa, el nefasto origen y naturaleza de sus poderes no siempre es reconocido. Estando en Baden entré en relación con un practicante de mesmerismo quien había experimentado una verdadera conversión a Cristo. En respuesta a mi pregunta sobre su facultad de curar, contestó: “El magnetismo para las curas naturistas es suficiente como para dos pacientes diarios. Después de eso, la fuerza se ha consumido y debe ser nuevamente adquirida o cargada. El que trata a más de dos pacientes diarios, no logra nada -a no ser que obtenga recursos de más abajo-. Con esto quiso decir que estos charlatanes practicaban adicionalmente la magia. Daremos a continuación un ejemplo más de este confuso y vastamente practicado disfraz.

Ej. 75. – Un amigo mío, creyente, expositor de las Sagradas Escrituras, estaba siendo tratado por un mesmerizador que manifestaba ser creyente también. Asistía a los servicios religiosos. Para asegurarse aún más, el obrero cristiano preguntó al mesmerizador: “Me imagino que usted no hace uso de poderes demoníacos, verdad?”, a lo cual replicó el curandero: “Los poderes demoníacos son buenos. Los demonios nos ayudan realmente”.

Sobre esa base, el obrero cristiano decidió renunciar al tratamiento.

Después de ser expuestas las diversas formas preliminares de la magia deben ser declaradas las formas principales. El profesor Diepgen, en su libro “Cultura y Medicina”, distingue tres formas de magia: la magia negra practicada con la ayuda de poderes demoníacos; la magia blanca, que pretende ser practicada con ayuda divina, y la magia neutral, que pretende ser una aplicación de las fuerzas neutrales de la Naturaleza.

a) A continuación veremos algunos ejemplos de la magia negra.

Ej. 76. – Un pastor evangélico me contó que su congregación en pleno estaba infectada con prácticas ocultas. Como un solo ejemplo,me relató el caso de una cura mágica efectuada en una joven de veinte años. A consecuencia de una poliomielitis, la muchacha tenía una pierna más corta que la otra. Durante largo tiempo había tenido que permanecer en el hospital dándosele al fin de alta como caso incurable. Tanto la joven como su madre estaban completamente deprimidas. Finalmente, decidieron buscar la ayuda de un hombre que practicaba la magia negra. Este mago les exigió el pago de 500 marcos para la compra de una raíz de mandrágora. Esta raíz, que tenía una semejanza humana, debía ser acunada por la paciente como si fuera una criatura, de acuerdo a las instrucciones del mago.

Tenía que lavar, bañar, alimentar, poner a dormir, la raíz, de acuerdo a todas las reglas para la crianza de los niños. Cumplida esta primera etapa del tratamiento, el mago ordenó a la joven pronunciar ensalmos de venganza, copiar dichos conjuros, ponerlos bajo su almohada y dormir con ellos. Durante la tercera etapa del tratamiento, la joven tenía que colocar cuchillos bajo su almohada y meter otros dos cuchillos incrustados en la pared a la cabecera de su cama. Durante el transcurso de esta tan extraña terapéutica, la joven comprobó que su pierna más corta se había alargado. Pero después de curada su pierna, la paciente presentó serios trastornos psíquicos. Fue al pastor de su iglesia quien se sintió desconcertado ante semejante caso. La joven ya no podía orar. Cuando intentaba juntar sus manos para orar, ambas se separaban bruscamente; cuando trataba de leer su Biblia, se sentía invadida de pensamientos blasfemos.

La joven temía volverse loca. Entregó por tanto al pastor la raíz de mandrágora y un amuleto que había recibido de manos del mago. Desde aquel momento vivió sobresaltada por el temor de que aquel hombre terrible se vengara. La pierna, que se había alargado hasta su estado normal durante el tratamiento mágico, se volvió a acortar. Por lo menos, esto es lo que dijo.

Ej. 77. – Durante una campaña de evangelización en Toggenburg, un chacarero vino buscando ayuda espiritual y me relató el desgraciado desenlace ocasionado por encantamientos de la magia negra. Su hijo había contraído la poliomielitis. El médico no fue llamado a tiempo y el muchacho quedó paralítico. Como el chacarero quena a toda costa un heredero sano que se encargara de la chacra, recurrió al renombrado mago Hugentobler, en Peterzell. Este curó al muchacho con la ayuda de la magia negra, de tal modo que la parálisis desapareció totalmente. Durante varios años todo anduvo bien. Cuando el joven tenía dieciséis años de edad, su padre lo encontró en el establo con una arteria carótida cortada. Esta desgracia fue un verdadero misterio. No había ocurrido disgusto alguno en la familia, tampoco había ningún amor contrariado de por medio. Sobre su hijo, fatalmente herido, el padre encontró un amuleto de Hugentobler. Abrió el relicario de cuero y extrajo un pedazo de papel en el cual había la siguiente inscripción: “Esta alma pertenece al diablo”. Esto demostró que Hugentobler había recurrido para este caso a la magia negra.

b) Más difundida que la ya mencionada magia negra, lo es la magia blanca, la cual es practicada en muchos círculos cristianos bajo un manto de piedad sin que los participantes sospechen de su naturaleza diabólica. Con referencia a la magia blanca se cumplen las palabras de San Pablo en II Corintios 11:4, cuando dice que Satanás se transforma en ángel de luz. La magia blanca es la magia negra bajo un disfraz piadoso.

Consignaremos algunos casos:

Ej. 78. – Un misionero llamado Samuel refirió una costumbre mágica de los judíos residentes en el Norte de África. Cuando un niño enferma, los padres toman una toalla, le atan un nudo y dicen: “En el nombre del Dios de Abraham, Isaac y Jacob, sé librado de tu enfermedad”. Luego desatan el nudo y desde ese momento los niños quedan curados por medios del encantamiento mágico. Esta es la contraparte de la magia negra.

Ej. 79. – Una mujer, procedente de Bukowina, nos refirió que sus parientes usaban encantamientos curativos de magia blanca para todas las enfermedades de seres humanos y animales. En todos los casos usaban los tres nombres de la Trinidad. Después de este encantamiento, el mal desaparecía. Aunque todos sus antecesores asistían a la iglesia, estos encantamientos mágicos fueron pasando de una generación a otra. La mujer y su hija padecían de trastornos nerviosos y ese fue el motivo que las llevó a buscar ayuda espiritual. Un predicador la exhortó y oró con ella, con lo cual obtuvo una mejoría de sus trastornos y experimentó la seguridad de su salvación.

Ej. 80. – El dueño de una chacra se ahorcó. De acuerdo con la creencia popular, el suicida se aparece por el lugar del hecho. Por este motivo se les aconsejó a los parientes que barrieran toda la casa invocando los tres nombres más sagrados, pues al hacerlo el suicida se abstendría de molestar la casa. Los parientes siguieron este extraño consejo pero desde ese entonces, la esposa del granjero fue invadida por una desagradable intranquilidad.

Ej. 81. – Una niña de quince años padecía de una enfermedad en los ojos. Pasó bastante tiempo internada en una clínica de oftalmología, pero a pesar del tratamiento médico no se curaba. Ya que la ciencia médica había fracasado, se valió de la ayuda de un encantador mágico. El hombre pronunció ensalmos sobre ella de acuerdo a las modalidades de la magia blanca. En su habitación tenía una Biblia. De vez en cuando asistía a los oficios religiosos. A las veinticuatro horas del encantamiento, la enfermedad de los ojos desapareció, pero desde ese momento sintió una terrible intranquilidad. Buscó al Señor en oración pero no podía encontrar paz. Cuando después de esta extraña cura consultó a su antiguo especialista de la vista, éste no pudo ocultar su asombro interrogándole en qué forma se había efectuado esa cura.

Ej. 82. – Una mujer tenía dos hijas que habían recibido encantamiento mágico desde temprana edad. Durante su tratamiento mágico, el ensalmador recitó tres veces el Padrenuestro. A medida que las niñas crecían, la madre fue aconsejada repetidas veces por astrólogos, por medio de cartas, y por la quiromancia. Además recibía una revista mensual de un médico de prácticas ocultas. La hija mayor ha sido internada en una institución para enfermos mentales a la edad de veintisiete años y se la considera incurable. La familia entera se hizo indiferente y opuesta a la fe cristiana. Ahora, cuando su angustia psíquica ha llegado al máximo, han buscado ayuda espiritual.

Ej. 83. – Una mujer creyente poseía varias recetas de magia blanca. Para la cura del escorbuto bucal recetó agua recogida en día de Pascua que debía ser bebida invocando los tres nombres más sagrados.

Ej. 84. – Una mujer yacía gravemente enferma en el hospital con herpes zóster y úlceras en las piernas. Su estado era tan lamentable que el médico ordenó que la atendiera una enfermera nocturna particular; todos esperaban la muerte de la paciente. La enfermera de noche quedaba sentada sobre la cama contigua a la de la enferma. Esta, repetidamente, le susurraba: “Hermana, usted puede ayudarme”. La enfermera creyó que la mujer quería que orara o le leyera la Biblia, pero no era eso lo que la enferma quería y tampoco la enfermera se sentía capacitada para tal menester. Estando ante la enferma, experimentaba tanto temor que ni para su propio beneficio era capaz de pronunciar una oración. La mujer constantemente insistía: “Hermana, usted puede ayudarme”. Ante tanta insistencia, la enfermera le preguntó la manera de ayudarla. Al instante, mucho más animada, la mujer le explicó: “Voy a desnudarme totalmente y usted debe poner sus manos sobre las partes enfermas, hacer tres cruces sobre ellas, nombrar la Trinidad y repetir un corto verso que yo le diré”. La enfermera sentía cada vez más miedo. En ese momento, la enfermera oyó al médico pasar por el “hall” y salió a preguntarle si podía satisfacer la petición de la enferma. El médico la animó diciéndole: “Sí, señorita, hágalo, pues pudiera ser de ayuda a la paciente, ya que humana y clínicamente nada más se puede hacer”.

La enfermera volvió a la sala de la moribunda quien le urgía a efectuar el encantamiento, y así, siguiendo sus instrucciones hizo las tres cruces sobre el cuerpo de la enferma, invocó los tres nombres de la Trinidad y murmuró los ensalmos que la mujer le enseñó. La enfermera sintió un temor e intranquilidad terribles, a pesar de que la enferma pudo descansar inmediatamente. Durante los días siguientes, todos los facultativos se mostraron grandemente asombrados. Las úlceras se cicatrizaron inmediatamente y todos los síntomas de la enfermedad desaparecieron por completo dentro de los cinco días. Los médicos no hallaban explicación a esta cura sorprendente, pero el médico que había aconsejado que se llevara a cabo el encantamiento guardó silencio ante este interrogante. Ya han pasado seis años desde este episodio pero la enfermera no ha podido recuperar su tranquilidad. Ya no puede orar y siente disgusto por la Palabra de Dios y todo cuanto sea espiritual. A menudo siente aturdimiento, no puede concentrar su atención debidamente y padece disturbios psíquicos. A causa de la condición en que se encuentra, vino a mí en busca de ayuda espiritual. Ella admite que la causa de su mal psíquico se originó con aquel terrible incidente de magia. Sin saberlo, había ayudado a la paciente por medio de la magia blanca.

En todos estos ejemplos de magia, los símbolos cristianos y el número tres desempeñan un papel. Los encantamientos se efectúan invocando la Trinidad, repitiendo tres veces el Padrenuestro o tres versículos de la Biblia. Se hace la señal de tres cruces o se usan tres velas bendecidas. La magia blanca es la astuta perversión de la oración bíblica de fe y la imposición de manos. Es por ello que tantos caen víctimas de esta magia religiosa.

La diferencia entre la magia blanca y la escritural imposición de manos, parece difícil de distinguir, aunque son evidentes las diferencias básicas. En la oración de fe escritural la persona que ora se coloca bajo la voluntad de Dios; en la magia blanca los elementos cristianos son usados únicamente como medios técnicos de magia. La persona que ora de acuerdo a las Escrituras, se halla bajo la inspiración del Espíritu Santo, que ayuda su flaqueza. El practicante de la magia blanca se halla bajo la inspiración de las fuerzas demoníacas. La persona que ora de acuerdo a las Escrituras, es fortalecida en su fe después de haber orado, aunque el motivo por el cual ha orado no le haya sido otorgado. El practicante activo y pasivo de la magia blanca se encuentra después seriamente intranquilo y paralizado en su vida de fe, si se trata de un cristiano; aunque el resultado forzado por los conjuros sea de acuerdo con sus deseos.
Es muy fácil comprobar por los efectos mismos si la oración ha sido de origen cristiano o mágico. Las circunstancias pueden ser diversas y, por tanto, se necesita para juzgarlo el don de discernimiento de espíritus. La magia blanca no solicita la ayuda divina como parte de una vida de fe ya existente. La imposición de manos según las Sagradas Escrituras, requiere una sólida y sincera preparación de espíritu. La magia blanca, en cambio, suele ser aplicada como recurso ocasional por personas que no viven una vida cristiana. La aplicación de la magia blanca es siempre impedida o interrumpida cuando una persona presente está orando. Esta es una señal característica muy significativa. En cambio, la imposición de manos es siempre apoyada y fortalecida por personas que oran o siguen con sinceridad en su mente la oración de fe del que practica ese recurso escritural. La imposición de manos es totalmente diferente de la magia blanca, aunque el lenguaje de ambas sea similar.

c) Otra forma de magia es la llamada magia neutral. Esta ha sido usada últimamente por los médicos de la escuela psicosomática. Creen emplear con ella medios de curación fuerzas neutrales de la naturaleza que no son malas ni buenas. Sin embargo, tengo varios ejemplos que revelan ser un recurso en alto grado equivocado.

Ej. 85. – Un joven pastor que tenía muchas verrugas en su mano preguntó al jefe de una clase superior de psicosomática: “Profesor, ¿cómo puedo librarme de estas verrugas?” A lo que éste respondió: “Solamente hay un método seguro: el conjuro mágico”. El pastor fue debidamente instruido y el procedimiento efectuado resultó un completo éxito. Parece ser todo ello un hecho raro e inofensivo, pero cuando interrogué al hombre curado de sus verrugas sobre si había experimentado efectos psíquicos o espirituales nocivos, guardó silencio al respecto.

Ej. 86. – Un joven estudiante de psiquiatría preguntó lo mismo al jefe de una clínica psiquiátrica. El profesor le dio el raro consejo siguiente: “Envuélvelas con hilo negro, haz luego tantos nudos en el hilo como verrugas tienes, pronuncia después un conjuro mágico y hecha el hilo a la cloaca”. Al principio el doctor creyó que se trataba de una broma, pero fue convencido más tarde e hizo el experimento obteniendo un éxito completo: las verrugas desaparecieron totalmente.
Esto no es un caso de magia neutral, ya que la extraña receta se halla consignada en el Sexto y Séptimo Libros de Moisés, que contiene encantamientos de magia blanca y de magia negra. No se puede probar, por tanto, que esta supuesta magia neutral sea realmente neutra o inofensiva, ya que procede de la misma fuente que la magia negra. La cura de almas revela constantemente que la magia es obra de Satanás, ya sea que navegue bajo bandera negra, blanca o neutral.

IV. EL CAMPO DE LA MAGIA

En el capítulo que hemos dedicado a considerar los diversos objetos y fines de la magia hemos recalcado que todo cuanto nosotros creemos existir en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra, cae bajo su maléfica influencia; la magia juega un gran papel en el plan de la archirebelión de Satanás.
Es completamente imposible describir el tremendo alcance de la magia en un solo libro. Solamente podemos señalar algunos puntos.

1. – Curación y provocación de enfermedades
Muchos casos de sanidad han sido ya expuestos; agregaremos aún uno más:

Ej. 87. – Una mujer católica se encontraba seriamente enferma en un hospital. La paciente llamó a la enfermera y solicitó de ella un favor. Le dijo que en su casa tenía una hija que durante años había sufrido de posesión demoníaca; rara vez se encontraba ésta consciente. Ahora, por encontrarse tan gravemente enferma se le presentaba a la madre la oportunidad para ayudar a su atribulada hija. Se dirigió a la enfermera con estas palabras: “Antes de que muera, notifique a mis parientes el estado en que me encuentro. Dígales que traigan a mi hija aquí. Intercambiaremos nuestras ropas y haciendo esto llevaré su demonio a la tumba y esto librará a mi hija”. La enfermera no accedió a la petición de la enferma por considerarlo una idiotez. Sin embargo, la mujer estaba refiriéndose a una prescripción mágica.

Lo contrario a la curación es la provocación de enfermedades.

Ej. 88. – Un joven quería librarse del servicio militar y a tal efecto su padre lo mandó a un mago para que le provocara una enfermedad. El experimento tuvo éxito y el joven fue declarado no apto para el servicio militar.

Ej. 89. – Un médium espiritista confesó que había pertenecido a un círculo que practicaba no solamente comunicación con los muertos sino también la magia negra. Se especializaban en producir enfermedades y muerte por artes mágicas. Ya había cometido varios asesinatos cuyo misterio no podía desentrañar la policía. También habían molestado a un pastor en quien se manifestaron serios desórdenes de origen nervioso que lo incapacitaron para el trabajo durante varios meses. Tal fue la esencia de esta confesión. No pude comprobar los hechos; sólo sé que durante el tiempo que duraron los experimentos de este círculo el pastor siguió enfermo, y no se curó sino hasta algún tiempo después.

Ej. 90. – Una joven de una fanática familia, se casó con un miembro nominal de otra confesión, en contra de la voluntad de sus padres. El primogénito de este matrimonio contrajo la poliomielitis. Los padres culparon a su hija diciéndole: “Este es el castigo que has recibido por casarte con un protestante”. Los padres de la joven buscaron a un conjurador mágico que curara al niño y que maldijera a la madre causándole enfermedad. Así sucedió que el niño sanó rápidamente, pero la madre enfermó. Fue llevada al hospital con extraños síntomas de parálisis, depresión, terribles dolores de cabeza, etc. Los médicos diferían en sus diagnósticos. Hacían un análisis tras otro, punción de la médula espinal, metabolismo basal, electrocardiogramas, etc. Por último, hicieron consulta con un especialista en enfermedades mentales. Los exámenes médicos duraron varias semanas pero no pudieron hallar la causa de la enfermedad. Al fin, la salud de la mujer mejoró rápidamente y pidió regresar a su hogar. Los furiosos suegros se mostraron muy contrariados e inmediatamente recriminaron al mago por no haber mantenido su conjuro contra su víctima.

Ej. 91. – Un practicante de la magia negra le dijo a una joven que era cortejada por un hombre casado que ocupaba un alto cargo en la empresa donde ella trabajaba: “Voy a trastornar la mente de este individuo hasta tal punto que va a perder su empleo”. No pasó mucho tiempo cuando la mente de este hombre comenzó a sufrir trastornos nerviosos. Se quejaba de que oía golpes dentro y alrededor de su cabeza; padecía de tics nerviosos, disminución de la vista y aptitud de concentración.

Ej. 92. – Una joven aceptó a Cristo como a su Salvador durante una campaña de evangelización. En la inmensa novedad de su gozo, trataba de invitar a sus vecinos a las reuniones y clases bíblicas. En su vecindario vivía un hombre que poseía una extensa colección de literatura sobre ocultismo y efectuaba los experimentos contenidos en sus libros. El gozoso testimonio de esta joven no le agradó (el Evangelio de Cristo y la magia se hallan tan lejos uno del otro como lo está el cielo del infierno) y el ocultista hizo la siguiente amenaza: “La haré volverse loca y dejará de asistir a los cultos”. Tras unas pocas semanas esta joven creyente experimentó molestias. Veía pequeñas llamaradas de luz en su cuarto y otras apariciones. Hallándose en esta situación vino a mi consulta para recibir ayuda espiritual.

2. – Magia sexual

Los ejemplos 90 y 92 también pueden colocarse bajo el título de magia del odio. A continuación daremos un ejemplo de magia para provocar amor.

Ej. 93. – Los vaqueros suizos que en septiembre recogen el ganado de los campos estivales, acostumbran a atar tres hierbas a la soga que sujeta a la vaca guiadora no sólo como distintivo sino que se le adjudica la propiedad de traer suerte en el amor.

Ej. 94. – Una joven mantenía relaciones con un hombre casado. Un día este hombre se trasladó a otro lugar. Antes de irse dio a su amante la siguiente explicación: “Aunque estemos separados continuaré visitándote. No viajaré hasta aquí en auto sino que en sueños me encontraré contigo. Tú sabes lo que los hombres buscan y yo lo encontraré de ti en cualquier momento; no lo podrás evitar; tampoco podrás proceder en mi contra, pues no tendrás ninguna evidencia”. Al principio, la joven no entendió mucho esta extraña explicación, pero una semana después de la partida de su amigo, repentinamente sintió su presencia durante la noche. Las visitas fueron repetidas con bastante asiduidad hasta que estos extraños encuentros llegaron a serle odiosos. Consultó a un médico quien le explicó que estos encuentros nocturnos psíquicos eran alucinaciones sexuales propias de los comienzos de una esquizofrenia. La joven, que se sentía mentalmente sana, se negó a aceptar tal diagnóstico, pues estaba convencida de que había otros factores en juego.

3. – Magia de persecución y defensa
Estas son las formas más comunes de la magia.

Ej. 95. – Dos mujeres vecinas en una gran casa vecinal de Besarabia, que practicaban la magia, se pelearon. Ambas hacían uso de sus facultades mágicas para perseguirse la una a la otra. Una de ellas cayó al suelo, manifestando síntomas de parálisis y no se pudo levantar. Lanzó imprecaciones y maldiciones a su contrincante. Al ser levantada amenazó a gritos a su contrincante: “No saldrás viva de esta casa, yo me encargaré de que así sea”. Tres días más tarde, la mujer amenazada sufrió un terrible dolor de cabeza y murió ocho días después.

Ej. 96. – Un niño lloraba todas las noches desde las 12 hasta la 1 en punto de la mañana. La madre fue aconsejada por un mago quien le ordenó que pusiera un cuchillo, un tenedor y una tijera debajo de la almohada de la criatura; así cesaría la molestia y además, la persona causante del mal sufriría un castigo por haber ocasionado este ataque mágico. La atribulada madre siguió el consejo. Cuando al día siguiente, la nodriza llegó vendada, tuvo el convencimiento de que había sido ésta la que había causado las molestias nocturnas.

Ej. 97. – Un granjero observó que la leche de una de sus vacas salía teñida en sangre. Calentó la leche ensangrentada a la noche entre las 11 y las 12, metió dentro una hoz y pronunció un ensalmo mágico. Al día siguiente, una vecina apareció con heridas en su cara, por lo cual supuso que era ella la que había embrujado a su vaca (Debemos hacer notar que el autor pone estos ejemplos que solamente le fueron referidos, sin que él mismo tuviera ocasión de llevar más adelante sus averiguaciones, a título puramente informativo. Muchos de estos casos pudieran ser simples casualidades que los exponentes atribuían erróneamente a efectos de la magia practicada. Esto es muy posible en poblaciones y distritos rurales infestados de tales prácticas. El autor hace tal distinción y analiza las probabilidades de una y otra causa en los casos que refiere en su libro Ocultismo y Cura de Almas, pero en éste se limita a referir los informes recibidos. –(Nota del editor)

4. – Producir y romper hechizos
Esto es practicado por algunos conjuradores mágicos casi como un deporte entre competidores, a veces por encargo y otras veces de propia iniciativa.

Ej. 98. – Un hombre que se hallaba en un asilo evangélico para convalecientes tenía la habilidad de producir y romper hechizos. Podía detener a personas que caminaban por la calle de tal modo que quedaran impedidas de dar un paso. También podía hechizar a los niños haciendo que no pudieran hablar ni moverse. Lo más lamentable del caso es que este mago era un supuesto creyente, a quien nadie había enseñado el origen diabólico de tales prácticas.

Ej. 99. – En Suiza, un magnetizador oficialmente licenciado, trata a sus pacientes con encantamientos de magia blanca, invocando a la Trinidad o recitando tres Padrenuestros. A causa de estas palabras piadosas es considerado cristiano por sus pacientes. Este magnetizador posee poderes mágicos. Cuando el paciente no le paga, inmediatamente lo coloca bajo un hechizo. Al salir del consultorio puede llegar a la estación pero no puede subir al tren. El personal del ferrocarril está al tanto de los poderes mágicos del magnetizador por haber presenciado el hecho infinidad de veces y riéndose advierten al paciente: “Páguele primero al magnetizador y entonces podrá volver y subir al tren”.

Ej. 100. – Durante muchos años un maestro de escuela practicaba la magia blanca. No solamente se proveyó de literatura al respecto, sino que ponía en práctica los experimentos usando como sujetos a sus propios alumnos. Iba nombrando los niños y el niño nombrado no podía levantarse ni hablar. Sin embargo, inmediatamente después de romper el hechizo, podía hacerlo como si nada hubiese ocurrido. Solía emplear este método como castigo. Después de haber usado estas prácticas por algún tiempo con sus escolares, lo aplicó a su esposa e hijos y de este modo gobernaba a su familia como un tirano. Algunas veces pasaban horas, e incluso días, sin que su esposa e hija pudieran hablar ni una palabra cuando él les aplicaba su peculiar castigo. Su primera esposa falleció demente.

Su segunda esposa huyó de la casa y nunca más retornó después de haber sido sometida a un experimento de hechicería. Como resultado, el padre cometió abusos sexuales con su propia hija, sin que ésta pudiera defenderse. Cuando semejante individuo trajo a la casa una mujer pública y la convirtió en un lupanar con ella y otras mujeres, la hija de su primer matrimonio le resultaba un estorbo. Por tal motivo echó sobre ella un hechizo permanente que la privó del habla. La muchacha fue llevada a un hospital mental pero los médicos fueron incapaces de curar su mudez. Algunos parientes, conocedores de la historia de la familia, se dieron cuenta de la clase de enfermedad que la muchacha padecía; particularmente al observar cómo el padre les conminaba, con amenazas, a abstenerse de visitar a la muchacha. Sin embargo, nada pudieron hacer, ni en favor de la infeliz ni en contra del padre, ya que las leyes del país no tienen en cuenta los poderes ocultos.

5. – Magia mortal
Tengo delante varios informes fidedignos y terribles de misioneros sobre este tema. Muy pocas personas saben que tales prácticas se realizan también en Europa.

Aunque no pudiera ser comprobada la eficacia de la magia mortal, el solo hecho de que tales prácticas existen, denota el bajo nivel de nuestra cultura.

Ej. 101. – Un experto en la magia negra, de carácter mortal, pudo matar a una vaca en sólo cuatro días. Este hecho fue relatado por el nieto del mago.

Ej. 102. – Durante muchos años una mujer practicaba la magia negra. Tenía en su poder libros sumamente peligrosos como el Sexto y Séptimo Libros de Moisés”, La fuente de Poder”, el “Escudo espiritual”, y muchos otros libros de ocultismo. Efectuaba experimentos dentro del campo de la magia negra de persecución y magia mortal. Confesaba con criminal orgullo: “He liquidado a mi esposo y a mi hija”. Perseguía a sus enemigos con enfermedades. Aseguraba poder causar eczemas, diarreas, enfermedades cardíacas, comezones, dolores de estómago, hidropesía y otras plagas a sus enemigos. Tras haber ocasionado la muerte de su familia entera, según su propio testimonio, consiguió empleo, como enfermera, por medio del pastor, pero aún practica la magia. Se ha endurecido hacia todo cuanto sea espiritual, blasfemando el nombre de Jesús y negando por completo su poder.

En días de fiestas religiosas le sobrevienen terribles ataques en los cuales se enfurece y blasfema. En sus horas de sosiego, le acusa la conciencia y confiesa: “Mi vida es un caos; no quiero obedecer a mis impulsos pero me siento impulsada a ello por una fuerza superior. El diablo me obliga y no puedo hallar descanso”.

Ej. 103. – Un hombre casado mantenía relaciones ilícitas con una mujer soltera de más edad, a la cual se le atribuían prácticas de magia negra. Al fin el hombre se cansó de sus amoríos y le advirtió a la mujer que estaba decidido a cortar con tales relaciones. Ella se mostró muy contrariada y pronunció la siguiente amenaza: “Tú tienes esposa y dos hijos. Ellos pagarán las consecuencias”. El hombre no se amedrentó y se mantuvo firme en su decisión. Dos días después de su separación con la bruja, su hijo enfermó, fue llevado al hospital y murió de una extraña enfermedad que no pudo ser diagnosticada por los médicos. Unos días más tarde, su esposa e hija también enfermaron. El hombre aterrorizado, recordando las amenazas de su antigua amante, fue a rogarle desesperadamente que contuviera la magia que había empleado en contra de su familia. La conjuradora le aseguró que lo haría y después de estos hechos su esposa e hija recobraron rápidamente su salud.

Ej. 104. – Durante una campaña de evangelización, un hombre vino en busca de ayuda espiritual y relató el siguiente caso ocurrido en su vecindario: A un vecino suyo le robaron un serrucho nuevo. El robo, cometido en pleno día, fue observado por alguien que dio al perjudicado el nombre del ladrón. El dueño del serrucho, no satisfecho con denunciar el hecho a la policía, acudió a un practicante de magia negra. El ocultista afirmó que el ladrón moriría como consecuencia del hechizo que iba a practicarle. El chacarero regresó a su aldea dudando de que el mago tuviera tanto poder, pero preguntándose qué ocurriría. Tres horas después de la consulta recibió, aterrado, la noticia de que su vecino había fallecido de un ataque de corazón.

V. LOS RITOS MAGICOS

La magia, con sus extraños ritos y prácticas, da toda la impresión de ser una religión diabólica. Una burda y criminal imitación de la religión cristiana revelada en la Biblia.

1.o. – La liturgia mágica es la contrapartida del culto bíblico en todas sus formas. Una acción mágica está compuesta generalmente de cuatro partes: Invocación, conjuro, acción simbólica y uso del fetiche. La invocación es dirigida bien a la Trinidad o a Satanás, y ello es lo que decide su carácter de magia negra o blanca. La invocación es la contrapartida de nuestra manera de dirigirnos a Dios como Jesús nos enseñó en el Padrenuestro. El conjuro es una imitación de aquella parte de nuestras oraciones en las cuales apelamos a las promesas de la Biblia. La acción simbólica es muchas veces una imitación de nuestro arrodillarnos como acto simbólico de respeto, o de la imposición de manos bíblica. El fetiche es un objeto material al que se le atribuye poder mágico y parece imitar los símbolos materiales del agua, pan y vino, que usamos en el bautismo y la cena del Señor.

Ej. 105. – El hijo de un granjero sufría con gran frecuencia fuertes dolores en su rodilla. Siguiendo los consejos del curandero llevó a cabo el siguiente tratamiento de magia: durante la Luna menguante salió al campo por la noche, invocó a la Trinidad, pronunció un conjuro mágico, ungió su rodilla con aceite y echó besos a la Luna. Sus dolores desaparecieron. En este ejemplo observamos los siguientes detalles. La invocación a la Trinidad indica la clase de magia, en este caso magia blanca. El conjuro mágico toma el lugar de la oración. El ungimiento con aceite es una acción simbólica de imitación bíblica. La Luna es usada como fetiche y símbolo, pues como está en menguante el dolor debe menguar.

2.o – El símbolo mágico. Se atribuyen a tales símbolos la virtud de apoyar el conjuro mágico, aumentando su eficacia cuando se realiza la llamada transferencia mágica. Por falta de espacio no podemos tratar el asunto en detalle; solamente citaré algunos ejemplos que pueden ofrecernos luz sobre el particular.

Ej. 106. – El profesor Frobenius, renombrado paleólogo (investigador de antigüedades en las cuevas de la tierra) refirió en un discurso que algunos de los dibujos de la edad de piedra podían ser interpretados como magia de caza. Algunos animales están dibujados con heridas. Esta observación estaría de acuerdo con la caza mágica de los pueblos primitivos de África. Un viajero africano contaba que las tribus nativas algunas veces hacen uso de magia de caza comprobándose que tiene éxito. Dibujan animales y arrojan flechas al cuadro mientras pronuncian ensalmos mágicos. Ese mismo día cazan animales que presentan las mismas heridas que aquellos ya dibujados. Esta primitiva caza de magia está de acuerdo con observaciones hechas actualmente en Alemania en sesiones espiritistas: si los fantasmas son heridos, luego el médium aparece herido en la misma manera.

Ej. 107. – En el campo del encantamiento mágico encontramos la siguiente receta para el dolor de muelas. Una aguja nueva debe ser insertada dentro de las encías tres veces; luego la aguja debe ser enterrada en un sótano que dé hacia el Este mientras se pronuncia un ensalmo mágico.

Ej. 108. – Un niño en edad escolar presentaba una hinchazón en el brazo y se pronunció sobre él un ensalmo. Se enterró un huevo de gallina sobre el cual fue puesta una piedra mientras se pronunciaba un conjuro. A medida que el huevo se desintegraba en la tierra, la hinchazón disminuía El simbolismo mágico tuvo éxito. El simbolismo mágico ge¬neralmente es representado por medio de un fetiche. El fetiche es un objeto al cual se atribuye poder mágico. Las cosas más absurdas son usadas como tal: huesos humanos, murciélagos, orina, excrementos, pelo púbico, uñas, madera de ataúd y muchos otros objetos. Un objeto que ha sido mágicamente conjurado con una encomienda se convierte en un fetiche. Daremos un ejemplo.

Ej. 109. – La esposa de un predicador recibió un emplasto que le mandaba una mujer, miembro de la iglesia, que había sido confeccionado por un mago mientras pronunciaba ensalmos mágicos. El emplasto obró rápidamente, pero no como medicina sino como fetiche, o sea, un objeto al cual se le atribuía poder.
Después de este tratamiento, a la esposa del predicador se le rompió el brazo. Su hija, que anteriormente había progresado mucho en su vida espiritual, ya no podía tener fe ni orar.

Ej. 110. – Durante una campaña de evangelización en Suiza, en mi trabajo de cura de almas, se me informó que en un monasterio rural se reparten pequeños amuletos (fetiches) en contra de enfermedades y epidemias. Consisten en pequeñas bolsitas. Una persona, por mera curiosidad, cortó una de ellas y encontró que contenían uñas del pie y cáscara de huevo. Este relato parecerá inverosímil, pero es lamentable observar que en algunos monasterios se practica la magia.

3. – El significado de las palabras mágicas es muy debatido. Un reconocido representante de la magia, Traugott Egloff, de Zurich, declara que las frases mágicas están relacionadas con un poder oculto que produce milagros. Por esto nosotros creemos que aún en el caso de que el encantador emplee palabras bíblicas éstas nada tienen que ver con lo divino, son expresiones mecánicas usadas con una intención especial opuesta a Dios. Colocan a la criatura en antagonismo con el Creador, quien es Señor soberano, y no juguete automático de quien dice o hace tales o cuales cosas. Por esto las mismas frases bíblicas quedan totalmente desvalorizadas cuando son usadas con propósito mágico. En conexión con esto recordamos las palabras del profesor Bender quien dice: “Lo mecánico es la verdadera esencia de la magia y del demonismo”.

En estas prácticas la Palabra de Dios dada al hombre para su salvación se convierte en magia satánica y dañina al ser humano. El carácter de los actos sagrados depende, no de la palabra, en un sentido frío y mecánico, sino del propósito de quien la emplea. El discípulo de Jesús emplea la palabra divina bajo la autoridad de Dios; el mago o conjurador la emplea como un instrumento demoníaco de la magia.

Ej. 111. – Un pastor evangélico me relató una muerte muy extraña dentro de su congregación. Un hombre a quien se le conocía por mago, estaba agonizando. Durante catorce días el moribundo gemía: “Quítenme la palabra, quítenme la palabra, para que pueda descansar”. Los parientes acudieron al pastor buscando consejo, quien les advirtió que no debían cumplir el deseo del moribundo. El mago murió tras terrible agonía. El pastor me contó que el hombre había quedado negro como el carbón cuando él lo vio dentro del ataúd. Es notorio que muchos magos sólo pueden descansar cuando alguien ha recibido de ellos el poder mágico y con ello asu¬me la responsabilidad de continuar la práctica de la magia.

4. – El ritual mágico. Hay libros de magia que tienen la misma importancia para el mago como la tiene la Biblia para el creyente. Existen más libros ocultistas de lo que parece. Los más ampliamente difundidos son el Sexto y el Séptimo Libros de Moisés. Es lamentable que una firma de editoriales en Braunschweig ha publicado nuevas ediciones de este libro. El libro no tiene nada que ver con Moisés. El nombre es solamente una ficción. El milagro de la vara de Moisés es interpretado por los magos como magia. De ahí que hayan convertido a Moisés en su patrono. El Sexto Libro enseña cómo el hombre puede entrar en relación con el diablo. El Séptimo imparte la ciencia de cómo el hombre puede, por medio de la magia, obtener el dominio sobre todos los poderes de la tierra, cielo e infierno. Son libros de magia que ya han ocasionado daños incalculables en nuestro país. Quienes leen estos libros son objeto de desgracia y aunque parezca raro, las mismas casas donde se encuentran son maldecidas. Podríamos presentar gran número de ejemplos de esta afirmación, pero no es posible por falta de espacio. Los ejemplos 113 y 115 son ilustrativos a este respecto.

VI. LOS EFECTOS DE LA MAGIA Y COMO VENCERLOS

Todos los ejemplos que me han sido expuestos en la cura de almas muestran los terribles efectos de la magia. Los beneficios obtenidos mediante este diabólico arte se pagan a un precio muy alto.

1. El principio de compensación
a) La magia tiene aparentemente alguna semejanza con los milagros bíblicos, pero su gran diferencia se echa de ver por los resultados finales. La ayuda divina y los milagros imparten una bendición permanente; la ayuda de la magia es destructora al final. La aparente ayuda mágica se paga con terribles perjuicios en otras esferas, a veces incluso en el sentido físico, y siempre en el sentido moral y espiritual. Satanás engaña terriblemente a sus víctimas. Citamos a continuación dos ejemplos de ello:

Ej. 112. – Durante el nacimiento de un niño, la comadrona notó que la criatura tenía una hernia. En vez de ser tratado este defecto por el médico, la partera aconsejó a la familia enterrar una evacuación de la criatura en algún lugar donde no brillara el sol ni la luna. Los parientes siguieron este extraño consejo, y lo raro del caso es que la hernia desapareció. Pero a medida que la criatura crecía se observó que padecía de sinusitis (una supuración constante de la nariz aun sin resfriado nasal) y que esta enfermedad no cedía con ningún tratamiento médico. Hoy esta joven tiene 28 años y su dolencia continúa. Además, siente una extraña compulsión a maldecir. A menudo se ve impulsada a gritar y a blasfemar y se observa que es sacudida sin causa aparente.

Ej. 113. – Durante muchos años un hombre practicaba la magia negra con la ayuda del Sexto y Séptimo Libros de Moisés. Terminó en un asilo de locos. Su esposa continuó practicando esta magia y terminó de la misma suerte; el hijo se entregó a la literatura ocultista de sus padres y también acabó en un asilo mental. Hasta aquí pudiera alegarse tendencia hereditaria; pero lo extraordinario es que su esposa continuó practicando el ocultismo y ella también sufrió desórdenes mentales de modo que tuvo que ser recluida en un manicomio. La familia entera había sido arruinada por los libros de Moisés y la magia negra. Pero aún va más allá este significativo caso. Un vecino, amigo de la desgraciada familia, se apoderó de este libro, y movido por curiosidad, hizo algunas pruebas de magia negra y cayó también víctima del maléfico arte. Terminó sus días en un manicomio.

2. La defensa equívoca
Surge ahora el interrogante: Si existe tal poder maléfico, ¿cómo podemos hacerle frente? ¿Hay alguna defensa eficaz contra la magia? Dentro de las tradiciones mágicas existe la creencia de que con la ayuda de la magia blanca pueden anularse los efectos de la magia negra. Pero la ex¬periencia ha demostrado que este método carece de eficacia. Ya que la magia blanca proviene de las mismas fuerzas de¬moníacas que la negra, hay que descartar tal suposición. En este caso, Satanás estaría dividido contra sí mismo.

Sucede, sin embargo, en algunos casos que un mago puede atacar a otro mostrando fuerzas mágicas superiores. Tiene lugar un duelo en el que se impone la ley del más fuerte, aunque en realidad la lucha se efectúa en el mismo campo. Es como un match de boxeo en el que el más fuerte es ganador, aunque ambos son boxeadores. El ejemplo 95 es una muestra de duelo mágico. Pero hay un poder espiritual superior al que despliegan los que se hallan en el mismo campo de las tinieblas.

3. Las armas espirituales
El apóstol Pablo dice: “Las armas de nuestra milicia no son carnales, mas poderosas en Dios” (2.a Corintios 10:4). Toda acción mágica puede ser impedida por medio de la oración de fe. En esto también queda demostrada la identidad entre la magia negra y la blanca, ya que ambas sufren las mismas reacciones ante la oración genuina. Ofrecemos algunos ejemplos para demostrarlo.

Ej. 114. – Un creyente en Cristo llevó su hijo enfermo a un mesmerizador. El padre, creyente, oró en secreto que Cristo no le permitiese efectuar la cura si el hombre hacía uso de poderes contrarios al cristianismo. El mesmerizador llegó, miró a su paciente y exclamó espontáneamente:, “No puedo hacer nada en este caso”.

Ej. 115. – Un hombre que padecía de tuberculosis en los huesos, había recibido conjuros de magia blanca. Después del conjuro los dolores cesaron inmediatamente. El enfermo se entregó a varias formas de magia. Guardaba en su casa muchos libros sobre magia, como los titulados: “Las siete guedejas del Cielo’, “La bendición de Tobías”, “La carta de protección de Juan”, “Cadena de cartas” y “Cartas de la suerte”, y hasta llevaba tales cartas de protección sobre su persona, cosidas en el interior de la ropa. Un día, sintiendo su gran necesidad psíquica, buscó la manera de llegar a Cristo. Trató de orar pero no pudo. Por un lado sentía el gran deseo de venir a Cristo, pero por otra parte, Cristo y su palabra le resultaba en extremo repugnante. Esta situación lo llevó a buscar ayuda espiritual y en esa entrevista entregó todos sus libros de magia. De modo inmediato experimentó claramente alivio y tranquilidad para su condición psíquica.

Ej. 116. – Una mujer que asistía a la iglesia sufría de depresiones y durante un ataque se cortó las venas. Fue descubierta a tiempo por unos vecinos quienes llamaron al mé¬dico que la pudo salvar con transfusiones de sangre. Después de este incidente, la mujer visitó a un amigo mío que le aconsejó consultar a un doctor psiquiatra creyente. Como el viaje que debía hacer para ver a este médico le resultaba difícil, pidió consejo a otro anciano de la iglesia. Lamentablemente, este creyente que ignoraba lo que estamos exponiendo en este relato, la mandó a un curandero mágico.

La mujer siguió el consejo y fue al curandero quien le dijo ante el asombro de la mujer: “Yo no puedo hacer nada en su caso; hay demasiadas personas orando por usted. Cuando sus amigos dejen de ejercer influencia por usted puede venir nuevamente, y entonces sí podré sanarla”. Esto me fue relatado por mi amigo, quien me contó que él y su esposa habían estado orando durante mucho tiempo por esta deprimida mujer.

Ej. 117. – Un ocultista quiso celebrar una gran reunión en un local público para efectuar experimentos de hipnotismo y sonambulismo. El pastor evangélico local, junto con algunos otros creyentes, asistieron a la reunión y oraron durante ella. Aquella noche, los experimentos del ocultista no tuvieron éxito. Finalmente, y mostrándose muy nervioso, el hombre explicó que había interferencias y contracorrientes que le impedían. Ordenó a los que habían producido esas interferencias que abandonaran el salón. Los creyentes se quedaron, pues habían pagado su entrada y la demostración de experimentos ocultos resultó infructuosa.

Ej. 118. – Un matrimonio creyente vivía en la casa de una mujer que practicaba este tenebroso arte. La sonámbula declaró, en cierta ocasión, que sabía cómo librarse de la gente sin que ellos se percatasen. En efecto, esta adivina llevaba a cabo experimentos mágicos por los cuales molestaba a las personas que aborrecía. Pero como aquella cristiana familia tenían sus vidas puestas completamente bajo la protección de Cristo, esta mujer estaba enfurecida porque no podían actuar contra ellas por medio de la magia negra.

Ej. 119. – Un ingeniero que padecía de parálisis fue tratado por un encantador mágico. Dos de sus hermanas creyentes oraron intensamente por la curación de su hermano. El hechicero no tuvo éxito con su tratamiento, afirmando: “Yo no puedo ayudarle, pues alguien está orando por usted”.
Estos ejemplos demuestran el hecho de que la oración genuina es más poderosa que la magia, y que las personas que intentan ser tratadas por medios ocultos son impedidas por la oración y la fe. La magia puede ser vencida o alejada con las armas espirituales de la Palabra de Dios.

4. La liberación por medio de Cristo
Por esta razón, los psiquiatras, psicoterapeutas y psicólogos no creyentes se hallan capacitados para el tratamiento de personas dominadas por la magia. La sujeción por la magia no es un caso para el médico ni para el psicólogo, sino que es un poder real denunciado por la Biblia, y lo más eficaz contra ello es la ayuda espiritual. La sanidad y la liberación en tales casos son posibles solamente por Cristo. Únicamente cuando la persona sometida desea de veras pertenecer a Cristo y se une a El por una fe viva aceptándole como su Salvador personal, es cuando se hace posible una ayuda genuina y completa.

Ej. 120. – Una obrera cristiana llamada M. S. conoció a una joven residente en una pensión evangélica, quien hacía algunos años había pactado con el diablo. La directora del hogar le dijo a la misionera que no podía con su pupila y tendría que despedirla. La misionera la invitó a su cuarto y juntas iniciaron la lucha. Su consejo e intercesión espiritual tuvo un completo éxito.

Ej. 121. – Un joven cortejaba a una señorita perteneciente a un nivel social superior. Como normalmente tenía poca esperanza de conseguirla, hizo un pacto de sangre con el diablo. Se cortó el dedo, escribió un contrato con su sangre, y dejó el pedazo de papel en una cueva, de acuerdo con las prescripciones de una magia de amor. Poco después de haberlo hecho empezó a sentir temor; quiso anular el contrato; fue a la cueva pero no pudo encontrar el escrito. La joven aceptó la propuesta de matrimonio y gozaron de una vida matrimonial feliz. Era una mujer excepcionalmente hermosa y, no obstante, dio a luz dos niños mellizos que nacieron terriblemente desfigurados. La madre murió durante el puerperio. El padre, que desde que había hecho ese pacto de sangre, no había experimentado paz, en su aflicción buscó ayuda espiritual. Hizo una confesión amplia, renunció todos los poderes de las tinieblas y entregó su vida a Cristo. Después de su conversión fue un vivo testimonio del poder de Cristo y un año y medio después de esta transformación pasó a la eternidad en paz con Dios.

Ej. 122. – Una joven se casó con un hombre que poseía el Sexto y el Séptimo Libros de Moisés. Durante su matrimonio, la joven padecía de un estado de ansiedad. Veía fantasmas y de noche a menudo sentía como si una fuerza invisible quisiera estrangularla. Su esposo era un tirano de mal genio que a menudo la maltrataba, le pedía perversidades sexuales y cuando estaba esperando un niño, la obligó a provocar un aborto por medio de píldoras. Finalmente la mujer intentó poner fin a sus padecimientos ingiriendo una dosis excesiva de somníferos y amoníaco, pero la salvaron de la muerte. Luego vino en busca de ayuda espiritual y recibió la seguridad de la salvación.

Ej. 123. – Durante muchos años una mujer vivió en la casa de un encantador mágico. Durante la noche era a menudo sobresaltada por extraños incidentes fantasmales. A menudo aparecía una figura oscura o veía víboras en su habitación. En su temor y aflicción psíquica vino en busca de ayuda espiritual y por fe entregó su vida a Cristo. Cada noche se ponía bajo la protección divina y desde entonces los fe¬nómenos fantasmales desaparecieron por completo.

Ej. 124. – La esposa de un deán tenía disturbios emocionales, mostrando, además, diversas facultades mediumísticas; tenía alucinaciones visuales y acústicas. Una joven creyente vino para cuidar a la enferma y empezó a orar en favor de la mujer. Poco después tuvo la convicción de que la paciente no sufría sólo de disturbios emocionales sino que se encontraba dominada por un poder satánico. Un día, al sufrir la mujer otro ataque, la joven ordenó a los poderes de las tinieblas que se retiraran en el nombre de Jesús. De inmediato, la paciente se tranquilizó.

Ej. 125. – Una mujer cristiana intercedía en oración a favor de otra que sufría de aparente depresión nerviosa. Como resultado de ello se curó por completo y llegó a ser una persona normal y gozosa, pero desde ese momento, la mujer cristiana, que había orado, tenía de noche extrañas apariencias. Sentía que alguien, en su cuarto, la quería matar; todo su cuerpo temblaba y se hallaba terriblemente asustada. Al fin oró e increpó a los poderes de las tinieblas, orde¬nándoles, en el nombre de Jesús, que se retiraran. Las fuerzas siniestras desaparecieron y en adelante no la volvieron a inquietar.

Ej. 126. – El renombrado hombre de Dios, Alfredo Zeller, fundador de las Instituciones Maennedorfer, fue consultado en cierta ocasión por una mujer que dijo que todas las noches su criatura era molestada y gritaba de un modo terrible, aconteciendo todo esto de las doce hasta la una exactamente. Zeller interrogó a la mujer sobre el cuidado del bebé; si no tenía hambre, sed o frío o padecía trastornos digestivos, etc. No podía compartir la convicción de la mujer de que el mal era causado por persecución mágica. Como esta madre insistía en ello, finalmente fue a su casa y oró por el niño imponiéndole las manos. Mientras Alfred Zeller oraba, la puerta se abrió y entró un hombre morocho, corpulento, con una mirada colérica. Sin ni siquiera saludar preguntó: ¿Qué pasa aquí?” Zeller miró al intruso y recibió una malévola mirada del siniestro visitante. Zeller elevó una secreta oración y clavó a su vez su penetrante mirada en el hombre. Tuvo lugar un duelo espiritual. Ambos hombres no apartaban su miradas uno del otro. El hombre de Dios repetía interiormente: “Jesús es victorioso”. El hombre apartó por fin sus ojos de Zeller. Este obtuvo la victoria al invocar a Jesucristo. El intruso, que era un vecino del pueblo, se retiró apresuradamente y pocas semanas más tarde corrió la noticia por el pueblo de que se había suicidado arrojándose al lago.

Todos estos ejemplos de cura de almas demuestran que Cristo vence completamente los efectos de la magia. “Si el Hijo os libertare, seréis completamente libres”. “Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (la Juan 3:8). “Cristo nos ha librado de la potestad de las tinieblas” (Colosenses 1:13). Cómo se efectúa esta liberación puede ser explicado brevemente. La persona que únicamente busca la liberación de sus molestias psíquicas, sin venir a Cristo, no experimenta ayuda decisiva. El dominio mágico no es una enfermedad, como suponen la mayoría de los psiquiatras, sino que es la influencia de poderes demoníacos. Muchos psiquiatras creyentes comparten esta opinión. Para reconocer estos hechos es necesario que el Espíritu de Dios haya abierto nuestros ojos. Una preparación médica o teológica no es en sí suficiente. En el proceso de la liberación es aconsejable una confesión general, y voluntaria. Jamás tuve conocimiento de una persona en tales condiciones que experimentara alivio sin una confesión previa. Es necesaria una oración de renuncia a los poderes de las tinieblas. En ciertos casos, el asesor espiritual debe increpar a los poderes malignos en el nombre de Cristo. La ayuda de un pequeño círculo de oración es de gran importancia. Aun hoy día hay cristianos que ayunan para intensificar su intercesión. Hay base bíblica para hacerlo (Mateo 17:21). La persona libe¬rada ha de ser fiel en el uso de los medios de gracia (Hechos 2:42). La doctrina, la comunión, el partimiento del pan y la oración. La victoria final es de nuestro Señor Jesucristo.

Fuente:

Dr. K. E. Koch, Entre Cristo y Satanás,

La Magia


La Magia

Término que aparece como tal solamente en Hechos 8.9 y Hechos 19.19. Bíblicamente, incluye toda ceremonia supersticiosa de magos, hechiceros, encantadores, astrólogos, adivinos, intérpretes de sueños, decidores de la buenaventura, echadores de suertes, etc., todo lo cual es propio de sistemas politeístas. Por tanto, toda forma de magia era absolutamente prohibida por la Ley y vigorosamente condenada por los profetas y apóstoles. Los que la practicaban sufrían la pena de muerte (Éx 22.18; Lv 19.26, 31; 20.2, 27).

magia

Foto: Museo Británico

Modelo de barro del hígado de una oveja que data más o menos del 1700 a.C., descubierto en la antigua Babilonia. Los sacerdotes paganos del mundo antiguo utilizaban a menudo dichos hígados de animales para tratar de predecir el futuro.

A Israel se le amonestaba a abstenerse tanto de la magia como de toda abominación de las naciones paganas (Dt 18.9–11; cf. 2 R 17.17; 2 Cr 33.6). Las consultas a los encantadores eran tan abominables como el sacrificio de niños, y los magos eran considerados embusteros (Is 44.25; Jer 27.9, 10; Ez 22.28; Zac 10.2). Isaías condena a los idólatras de Israel llamándoles «hijos de la hechicera, generación adúltera y fornicaria» (57.3). Malaquías los tilda de la misma manera (3.5).

Oraculo de Delphos

Foto de Howard Vos

El oráculo de Delfos, un rito pagano utilizado para predecir el futuro, se practicaba en este altar del templo de Apolo en Delfos. Pueden verse las ruinas del templo al lado del anfiteatro.

Los apóstoles condenaban la magia tan fuertemente como los profetas. Pablo coloca la hechicería en la lista de las obras de la carne, junto con el adulterio, los homicidios, etc. (Gl 5.17–21; cf. Hch 13.10). La Biblia asigna a los hechiceros el mismo destino que a los idólatras fornicarios y asesinos (Ap 9.21; 18.23; 21.8; 22.15).[1]

 

Referencias:

[1] Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.