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CULTIVAR TU PROPIO HUERTO: UNA ESTRATEGIA EFICAZ CONTRA LA DEPRESIÓN


CULTIVAR TU PROPIO HUERTO: UNA ESTRATEGIA EFICAZ CONTRA LA DEPRESIÓN
JENNIFER DELGADO, 13/01/2017

La depresión tiene largos tentáculos. De hecho, es una de las tres primeras causas de discapacidad en el mundo, y no es para menos ya que afecta a 350 millones de personas. Además, se estima que entre el 8 y el 15% de las personas sufrirán al menos un episodio depresivo en algún momento a lo largo de sus vidas.

Con estas cifras en mente, no es extraño que en España el uso de antidepresivos se haya triplicado en la última década. Sin embargo, los psicofármacos no son la única manera de combatir la depresión y en muchos casos ni siquiera es la más eficaz, existen otras alternativas que pueden convertirse en un complemento del tratamiento, como cultivar el huerto.

Se estima que entre el 8 y el 15% de las personas sufrirán al menos un episodio depresivo en algún momento a lo largo de sus vidas,. Autor: Rene Asmussen
Esta es la idea por la que están apostando algunos médicos ingleses, quienes creen que preparar la tierra, cultivar cebollas, fresas o tomates y regar las plantas es una manera muy eficaz para eliminar la depresión y la sensación de soledad que sufren las personas ancianas.

Sin duda, se trata de una fórmula interesante, y como todos no tienen la posibilidad de tener un jardín propio o no tienen la motivación ni los conocimientos suficientes como para convertirse en “agricultores”, estos huertos aprovechan los terrenos baldíos cerca de los consultorios médicos.

Bajo la mirada del personal de enfermería, los pacientes que sufren depresión, que se sienten solos o que tienen otros problemas mentales, pueden dedicarse a cultivar el huerto en compañía de otras personas, con quienes pueden conversar y entablar amistad.

Cultivar un huerto es una manera muy eficaz para eliminar la depresión y la sensación de soledad que sufren las personas ancianas.
Compartir un proyecto de este tipo anima a los ancianos a salir de casa, a relacionarse con los demás y a combatir la tentación de encerrarse en sí mismos, convirtiéndose en presa fácil de la depresión.

De hecho, no solo se les anima a cultivar sino que también se promueve la reflexión sobre los aspectos nutricionales de los alimentos que producen, de manera que los ancianos comienzan a llevar una dieta más sana y equilibrada.

Varios consultorios se han sumado a la iniciativa

A esta iniciativa ya se han sumado unas 15 localidades, según reporta “Il Corriere”, aunque quizá el caso más interesante es el de Lambeth, un municipio de Londres. En 2013, en el consultorio de Brockwell Park aprovecharon una tierra abandonada para cultivar un huerto. Al principio eran tan solo algunas señoras que cultivaban cebollas y aguacates pero poco a poco se fueron sumando más personas y el proyecto ha tomado alas, hasta el punto de convertirse en una cooperativa, la Lambeth Gp Food Cooperative.

Las personas que cultivan su propio huerto y venden los alimentos que producen se sienten orgullosos de su trabajo y, sobre todo, ganan en entusiasmo, serenidad y autoestima.
En la actualidad este grupo de personas, muchas de las cuales sufren enfermedades crónicas o de largo plazo, cultiva terrenos más grandes y produce alimentos “kilómetro cero” que venden a los vecinos del barrio, al hospital y a algunas entidades públicas. Así se sienten orgullosos de su trabajo y, sobre todo, ganan en entusiasmo, serenidad y autoestima. Incluso han establecido una colaboración con el Kings College de Londres para que les supervisen estudiantes y expertos en nutrición.

¿La tierra podría ser el nuevo Prozac?

Decenas de investigaciones psicológicas han demostrado que las relaciones sociales actúan como un factor protector contra la depresión. De la misma manera, mantenerse activos físicamente ayuda a aliviar los síntomas de este trastorno. Sin embargo, cultivar la tierra podría tener un beneficio añadido.

Investigadores de la Universidad de Bristol han llevado la hipótesis higienista un paso más allá al analizar los efectos en la depresión de una bacteria no patógena denominada Mycobacterium vaccae, que se puede encontrar en la tierra. Estos científicos inyectaron la bacteria a ratones y apreciaron que aumentaba el nivel de serotonina en el cerebro, actuando de la misma manera que el Prozac.

Estar en contacto con la tierra tiene el mismo efecto que tienen los antidepresivos.
Además, cuando los ratones fueron sometidos a pruebas de estrés, los investigadores apreciaron que los animales que habían estado expuestos a la Mycobacterium vaccae tardaban más en responder, lo cual significa que desarrollaron un umbral de tolerancia más elevado, el mismo efecto que tienen los antidepresivos.

Otro estudio realizado con personas sometidas a quimioterapia desveló que la exposición a esta bacteria mejoraba su calidad de vida y aliviaba el dolor y las náuseas, por lo que los investigadores creen que tiene un efecto antiinflamatorio y activador del sistema inmunitario. De hecho, la depresión también se ha asociado con los procesos inflamatorios.

La buena noticia es que para aprovechar los beneficios de esta bacteria basta dar un paseo por el bosque o cultivar un pequeño huerto, de manera que estemos en contacto directo con la tierra. Por supuesto, esto no significa que cultivar la tierra sea la solución definitiva a la depresión, sobre todo cuando se trata de casos graves, pero puede ser un complemento muy eficaz a los tratamientos convencionales.

“Los diagnósticos en psiquiatría están muy sujetos a modas”


ENTREVISTA A ALLEN FRANCES, UNO DE LOS MÁS RECONOCIDOS PSIQUIATRAS NORTEAMERICANOS
“Los diagnósticos en psiquiatría están muy sujetos a modas”
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El especialista analiza la situación de la salud mental en la Argentina y advierte sobre el riesgo de seguir el modelo estadounidense. Critica la psiquiatrización de problemáticas que suele privilegiar los correlatos biológicos en detrimento de los componentes situacionales.

Allen Frances es uno de los más reconocidos psiquiatras norteamericanos que tuvo decisiva participación en la edición del DSM IV (el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría), pero se apartó críticamente de la edición quinta del manual cuando se produjo un cambio de paradigma que llevó desde las definiciones de los cuadros a las definiciones dimensionales. El mejor ejemplo de estas últimas son los llamados espectros, como es el caso del espectro autista. Su crítica apuntaba a la manera en que las patologías severas se difuminan y borronean en sus bordes, por lo que las condiciones de lo que podríamos considerar o aceptar como normalidad también lo hacen llevando a una psiquiatrización de todas las problemáticas que suele privilegiar los correlatos biológicos en detrimento de los componentes situacionales de todos los problemas humanos.

–¿En su visita a la Argentina encontró preocupaciones similares en los colegas con quienes debatió respecto de las que usted mismo ha expresado y sobre las que ha venido trabajando, por ejemplo en su libro Saving Normal ?

–Argentina y los Estados Unidos sufren de la misma cruel paradoja, demasiados tratamientos para quienes denomino worried well; o sea quienes sufren por situaciones cotidianas de malestar y, en cambio, muy pocos recursos destinados a quienes están realmente enfermos. Aquellos que pueden afrontarlo o tienen buenas coberturas por seguros de salud pueden obtener incluso más tratamientos de los que necesitan o que son buenos para ellos, mientras los que están realmente enfermos son tratados con negligencia  y excluidos de la sociedad.

–El campo de la salud mental está dividido en tres o, más precisamente, cuatro territorios en Argentina: instituciones públicas, organizaciones de sindicatos que o bien tienen infraestructura propia o se encuentran usualmente asociados con centros privados, organizaciones de aseguramiento privado por prepago y profesionales que llevan adelante sus consultas a través de su práctica privada. Respecto a las primeras, ¿que similitudes y/o diferencias encuentra entre las instituciones públicas de aquí y las de su país? Por ejemplo, ¿existen aún en Estados Unidos grandes hospitales psiquiátricos? Y si no es el caso, ¿cómo fue que esa situación se transformó en su país?

–Argentina es el último país desarrollado en el mundo que aún mantiene grandes hospitales psiquiátricos donde los pacientes permanecen por muchos años, incluso toda la vida. En países con buenos servicios de salud mental (especialmente Italia y los países  nórdicos) el cierre de los grandes hospitales fue precedido y acompañado por la provisión de buenos servicios comunitarios y de atención domiciliaria. En países con terribles servicios de salud mental (especialmente Estados Unidos), los pacientes fueron desalojados de los grandes hospitales sin contar con suficientes servicios comunitarios o domiciliarios. El resultado: tenemos 350.000 pacientes en prisión por crímenes molestos y 250.000 homeless. La criminalización y/o la negligencia con quienes sufren de serios problemas mentales es propia de un accionar bárbaro, desestabiliza socialmente y, de última, más costoso que los servicios de comunidad. La recientemente sancionada ley de Salud Mental de Argentina es perfecta, pero perdería su sentido o incluso podría ser nociva si los grandes hospitales son cerrados y los pacientes lanzados a la comunidad sin adecuada cobertura presupuestaria en tratamientos y atención domiciliaria. Argentina debería seguir el modelo de Trieste, el mejor sistema de salud mental del mundo y no seguir el modelo de los Estados Unidos, que es el peor.

–¿Cuál es la cobertura en los Estados Unidos de los trabajadores sindicalizados? ¿Y para quiénes no lo están?  

–Los Estados Unidos tienen el sistema médico más caro del mundo pero tenemos mediocres resultados por dos razones:

a) Los servicios están terriblemente mal asignados. Hay quienes tienen excelente cobertura y reciben demasiados tratamientos que a veces hacen más daño que lo que ayudan y los pobres con escasa o nula cobertura no pueden afrontar los tratamientos que desesperadamente necesitan.

b) Sólo el 20 por ciento de los buenos resultados en salud en una sociedad son resultado de los tratamientos médicos, el 80 por ciento restante son el resultado de factores sociales y económicos. Los Estados Unidos gastan demasiado en tratamientos médicos y muy poco en redes sociales que provean seguridad.

–Un colega suyo, Donald Levin, declaró al New York Times, en octubre de 2011, que “hablar no retribuye, por lo que la psiquiatría se vuelca en cambio a la farmacoterapia” y un colega local dice: “yo prefiero que no me hablen mucho. Porque si me hablan mucho me confunden el diagnóstico”. ¿Qué piensa respecto a este tipo de afirmaciones?

–¡Me enferman! Hipócrates, el padre de la medicina, dijo: “Es más importante conocer al paciente que tiene una enfermedad que a la enfermedad que el paciente tiene”. Esto era verdad hace 2500 años y sigue siendo cierto hoy. El arte de curar en psiquiatría requiere tomarse el tiempo y hallar profunda satisfacción en conocer a la gente realmente bien y no sólo hacer listas de síntomas o de efectos adversos.

–La frecuencia del llamado Trastorno por déficit de Atención (ADD, ADHD o TDAH en español), la de los chicos bipolares, los que padecen de autismo o Síndrome de Asperger aumenta constantemente. ¿Qué parte de ese fenómeno cree usted que depende de la manera en que las clasificaciones y diagnósticos se están haciendo y que parte atribuye a las actuales condiciones de vida? 

–La naturaleza humana es estable y perdurable. Los diagnósticos en psiquiatría son variables y muy sujetos a modas. Muy pequeños cambios en las definiciones o valoraciones pueden resultar en grandes cambios en las tasas de un trastorno especialmente si hay factores económicos que juegan algún rol. Las tasas de ADHD y bipolaridad en chicos fueron enormemente incrementadas por el marketing farmacéutico. La tasa de autismo por la inclusión del Síndrome de Asperger se incrementó en el DSM-IV y porque obtener este diagnóstico representaba obtener servicios escolares extras. Siempre que haya un súbito aumento en la tasa de cualquier trastorno la razón más probable es que se esté diagnosticando sin el cuidado necesario.

* Secretario general de Fórum Infancias.

Fuente:
https://www.pagina12.com.ar/12494-los-diagnosticos-en-psiquiatria-estan-muy-sujetos-a-modas

​Los 7 tipos de ansiedad (causas y síntomas)


Los 7 tipos de ansiedad (causas y síntomas)
Las causas y los síntomas de la ansiedad pueden diferir mucho de unos casos a otros.

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Imagen: Pexels
Autor: Juan Armando Corbin
Psicólogo de las organizaciones

Todos hemos sentido ansiedad de vez en cuando. Es una emoción normal. Es posible que, justo antes de un examen, por culpa de un problema laboral o debido a que necesitabas tomar una decisión importante, hayas experimentado sus síntomas.

Esto ocurre porque la ansiedad es una reacción normal de las personas frente a situaciones de estrés e incertidumbre. El problema surge cuando varios síntomas ansiosos provocan angustia o algún grado de deterioro funcional en la vida del individuo que lo sufre, pues afecta al funcionamiento en distintas áreas de su vida. Por ejemplo: las relaciones sociales y familiares, el trabajo, la escuela. Entonces se diagnostica el trastorno de ansiedad.

Trastornos de ansiedad: una patología muy común
El trastorno de ansiedad es una de las patologías más habituales. Ahora bien, con un tratamiento apropiado las personas que lo sufren pueden aprender a manejar sus síntomas y a mejorar su calidad de vida.

Puesto que entre los distintos tipos de trastornos de ansiedad existen diferencias notables, en el artículo de hoy te explicamos los distintos tipos de ansiedad:

1. Trastorno de ansiedad generalizada
Muchos individuos sienten ansiedad o preocupación cada cierto tiempo, especialmente cuando tienen que hacerle frente a situaciones que pueden resultar estresantes: hablar en público, jugar un partido de fútbol que significa mucho o al ir a una entrevista de trabajo. Este tipo de ansiedad puede hacerte estar alerta, ayudándote a ser más productivo y a realizar el trabajo de manera más eficiente.

Las personas que sufren en trastorno de ansiedad generalizada (TAD), sin embargo, sienten ansiedad y preocupación la mayoría del tiempo, no solo en situaciones potencialmente estresantes. Estas preocupaciones son intensas, irracionales, persistentes (al menos la mitad de los días durante al menos 6 meses) e interfieren con el funcionamiento normal en su vida diaria (actividades tales como el trabajo, la escuela, los amigos y la familia), pues son difíciles de controlar.

Puedes saber más sobre la sintomatología. las causas y el tratamiento de esta patología en el artículo: “Trastorno de Ansiedad Generalizada: síntomas, causas y tratamiento”
2. Trastorno de pánico
El trastorno de pánico es un trastorno de ansiedad muy debilitante y diferente al TAD. Mientras el trastorno de ansiedad generalizado se conoce como ansiedad rasgo, pues es más duradero, el trastorno de pánico se conoce como ansiedad estado, pues su sintomatología es aguda.

Las personas con trastorno de pánico experimentan sensaciones de muerte o la posibilidad de quedarse sin aire, que puede causar tanto problemas psicológicos como físicos. De hecho, la sensación puede ser tan intensa que requiera hospitalización.

En resumen, el ataque de pánico se caracteriza por:

La presencia de ataques de pánico recurrentes e inesperados
Preocupación después de haber tenido un ataque de pánico de que va a ocurrir otro, al menos durante un mes.
Preocupación por las implicaciones o consecuencias de un ataque de pánico (como pensar que el ataque de pánico es un signo de un problema médico no diagnosticado). Por ejemplo , algunas personas han repetido pruebas médicas debido a estas preocupaciones y, a pesar de los resultados negativos de las pruebas, todavía tienen temores de malestar .
Cambios significativos en el comportamiento que se relacionan con los ataques de pánico (como evitar actividades como el ejercicio físico, ya que aumenta la frecuencia cardíaca).
Los ataques de pánico alcanzan su pico a los 10 minutos y suelen durar hasta media hora, haciendo que la persona sienta cansada o agotada.. Pueden ocurrir varias veces al día o sólo una vez cada pocos años .

Puedes saber más sobre el ataque de pánico en nuestro artículo: “Ataques de pánico: causas, sintomatología y tratamiento”
3. Trastorno Obsesivo-Compulsivo
Los pensamientos ansiosos pueden influenciar nuestro comportamiento, lo que puede ser positivo algunas veces. Por ejemplo, pensar que te puedes haber dejado el horno encendido puede hacer que vayas a comprobarlo. Sin embargo, si este tipo de pensamientos son recurrentes puede llevar a un individuo a llevar a cabo comportamientos poco saludables.

El Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) se caracteriza porque el individuo que lo sufre tiene pensamientos, ideas o imágenes intrusivas. Éstos causan ansiedad (obsesiones), y provocan que la persona realice ciertos rituales o acciones (compulsiones) para reducir el malestar.

Algunos ejemplos de pensamientos obsesivos son: miedo a contaminarse o sensación de duda (por ejemplo, ¿habré cerrado la puerta de casa?), entre otros. Las compulsiones son, por ejemplo,: lavarse la manos, comprobar repetidamente que la puerta está cerrada, contar, organizar repetidamente las cosas, etcétera.

4. Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT)
Esta condición ocurre cuando la persona ha vivido una situación traumática que le ha provocado un gran estrés psicológico, lo que puede ser incapacitante. Cuando la persona revive el hecho que le ha causado el trauma puede experimentar los siguientes síntomas: pesadillas, sentimientos de ira, irritabilidad o fatiga emocional, desapego hacia los demás, etcétera.

Debido a la gran ansiedad que siente el individuo. éste puede intentar evitar las situaciones o actividades que le recuerden al evento que provocó el trauma. Los eventos traumáticos pueden ser, por ejemplo. un accidente serio de tráfico, abuso sexual, tortura durante la guerra…

Conoce más sobre el trastorno de ansiedad que puede aparecer después de un gran shock emocional en nuestro texto: “El Trastorno por Estrés Postraumático o TEPT”
5. Fobia social
La fobia social se caracteriza por un miedo irracional hacia situaciones de interacción social. Por ejemplo, los individuos que sufren este tipo de trastorno de ansiedad sienten una ansiedad incapacitante cuando tienen que hablar en público, porque tienen miedo a ser juzgados, criticados, humillados y piensan que los demás se van a reir de ellos delante de los demás. La fobia social es un trastorno serio, y algunos individuos pueden incluso sufrirla al hablar por teléfono o comer frente a otras personas

A pesar de que estas personas saben que no deberían sentirse tan mal ante las situaciones desencadenantes, no pueden controlar su miedo y su ansiedad, por lo que a menudo evitan este tipo de situaciones. Es frecuente confundir la fobia social con la timidez, pero no todas las personas tímidas sufren fobia social. Según un estudio publicado en el Journal Pediatrics en 2011, solo 12 por ciento de personas con timidez cumple los criterios de Fobia social.

Te explicamos más sobre este estudio y sobre la fobia social en este enlace.

6. Agorafobia
La agorafobia suele asociarse al miedo irracional por estar en espacios abiertos como grandes calles o parques. En realidad, el agorafóbico siente una fuerte angustia producida por situaciones en las se siente desprotegido y vulnerable ante las crisis de ansiedad que escapan a su control. Por tanto, el miedo no es producido por estos espacios de por sí, sino por las consecuencias de encontrarse expuesto a ese lugar, en el que se sienta indefenso. Esto hace que en los casos más graves el paciente puede recluirse en su casa como forma de evitación.

7. Fobia específica
Una fobia específica es un trastorno de ansiedad que se caracteriza por un fuerte miedo irracional a un estímulo, por ejemplo, una situación, un objeto, un lugar o un insecto. La persona que sufre un trastorno fóbico hace todo lo posible por evitar ese estímulo que le provoca ansiedad, y esta conducta evitativa puede llegar a interferir en el funcionamiento normal de su vida diaria.

Las fobias específicas son muchas, algunas de ellas muy extrañas. Algunas fobias son conocidas y otras no tanto, como la coulrofobia o miedo a los payasos, la filofobia o miedo a enamorarse, la amaxofobia o miedo a conducir.
El manual DSM IV distingue entre cinco subtipos de fobias específicas. Conócelos en este artículo: “Tipos de fobias: explorando los trastornos del miedo”
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Juan Armando Corbin
Psicólogo de las organizaciones
Licenciado en Psicología por la Universidad de Buenos Aires. Máster en Recursos humanos y experto en comunicación empresarial y coaching.

https://psicologiaymente.net/clinica/tipos-de-ansiedad

​5 leyes del desapego para ser libre emocionalmente


Psicología
5 leyes del desapego para ser libre emocionalmente
Estos principios te ayudan a gozar con autonomía sentimental y relacional.

Juan Armando Corbin
Psicólogo de las organizaciones

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Los seres humanos somos seres emocionales y las emociones dan sentido a nuestra vida. De hecho, las emociones tienen una función adaptativa que nos han resultado útil para la supervivencia.

Sin embargo, no saber gestionarlas correctamente puede influir negativamente en nuestro bienestar, por eso es importante saber identificarlas y regularlas, para que podamos vivir en armonía con nosotros mismos y con los demás.

La liberación emocional: qué es
Las emociones influyen en nuestro pensamiento, nuestra conducta e incluso nuestra salud mental, y por eso la psicología se ha interesado por su estudio durante décadas. Hoy en día, es frecuente hablar validación emocional, equilibrio emocional o liberación emocional.

Este último término tiene que ver con dejar ir aquellas emociones negativas, conectar con nosotros mismos y empoderarnos frente a la vida. Es lo que, en el Psicoanálisis Freudiano, se conocía como catarsis.

Qué es el concepto de apego
Otro concepto que ha interesado a muchos psicólogos es el apego, es decir, el vínculo afectivo que formamos con otras personas a lo largo de nuestra vida, primero con nuestros padres y después con amigos, nuestra pareja y nuestros hijos. Existen distintos tipos de apego, algunos sanos y otros tóxicos.

El desapego y el “Yo conceptual”
El apego de por sí, no es malo. Los lazos con nuestros familiares nos permiten crecer y desarrollarnos. Pero las personas tenemos la increíble habilidad de no solo apegarnos a personas (algunas de ellas no nos favorecen), sino que lo hacemos también con objetos y, peor aún, con nuestras propias narraciones, lo que se conoce como “yo conceptual”, que es consecuencia directa de cómo empleamos el lenguaje.

“Yo soy así, esto ha de ser de esta manera, etc” son algunos ejemplo de cómo lo que nos decimos a nosotros mismos tiene un componente valorativo y, por tanto, emocional. El apego a nuestras creencias, nuestros pensamientos, nuestros recuerdos y, en definitiva, nuestros eventos privados puede provocarnos un intenso dolor si no somos conscientes de ello. Especialmente, cuando estos recuerdos están constantemente apareciendo en nuestra cabeza sin control.

Las leyes del desapego
Pero, ¿qué podemos hacer para evitar esto? ¿Cómo podemos ser conscientes y desapegarnos de estas emociones tóxicas? A continuación puedes encontrar 5 leyes del desapego que te ayudarán a liberarte emocionalmente:

1. Trabaja tu “yo observador”
Muchas veces ocurre que nos metemos en un círculo vicioso en el que nos decimos cosas negativas a nosotros mismos porque pensamos que nuestras creencias son correctas. En realidad, muchas de nuestras creencias o valores tienen su origen en nuestra cultura.

Por ejemplo, hay que ser guapo, rico o casarse para ser feliz. Estos pensamientos, en realidad, nos convierten en personas realmente infelices. De hecho, ¿piensas que todo el mundo que tiene dinero o es guapo es feliz? Solo tienes que echar un vistazo a tu alrededor para comprobar que este tipo de afirmaciones son falsas.

Por eso, es importante trabajar la auto-observación y desprenderse del yo conceptualizado. En otras palabras, del apego hacia nuestras propias narraciones y nuestros propios pensamientos. Verlo desde otra perspectiva, sin juzgarnos, y darnos cuenta de que nuestros pensamientos y cogniciones son trozos de lenguaje, palabras, imágenes, etc, es el primer paso para lograr la liberación emocional.

2. Vive el presente
De nada sirve estar pensando en el futuro para lograr la liberación emocional. El yo observador nos puede hacer conscientes de lo que nos ocurre alrededor, pero hay que estar presente en cuerpo y alma en el aquí y el ahora.

Para desapegarnos de estas emociones que pueden resultar tóxicas, debemos conectar con nuestra experiencia presente, nuestras nuestros pensamientos, nuestras sensaciones…

3. Adopta una mentalidad no enjuiciadora
El presente nos lleva a un lugar que, a veces, vamos a querer evitar. Pero lo querremos evitar si nos valoramos negativamente. Para evitar esto, es necesario adoptar una mentalidad no enjuiciadora.

Por ejemplo, puedo pensar que sentir ansiedad es malo, cuando en realidad es algo normal, es algo que podemos sentir todas las personas. La mentalidad no enjuiciadora no emite juicios de valor, no critica, simplemente observa y deja pasar.

4. Acéptate
Por tanto, la clave está en la aceptación, aceptarnos como somos y aceptar lo que ocurre a nuestro alrededor. Aceptar que lo que muchas veces nos decimos a nosotros mismos, que no siempre es positivo, es parte de la vida, es normal.

Aceptar que no siempre vamos a tener momentos buenos y memorables. Tenemos que aprender a tratarnos a nosotros mismos con afecto y compasión, que no siempre es fácil.

5 . Haz Mindfulness
El Mindfulness, también llamado atención plena, reúne todos los puntos anteriores. Esta práctica, que más bien es una filosofía de vida, ayuda a tomar conciencia, auto-observarnos, tratarnos con cariño, adoptar una mentalidad libre de prejuicios y nos hace estar en el momento presente.

En definitiva. el Mindfulness nos dota de un método que nos posibilita aprender a gestionar las emociones, impulsos, actitudes y pensamientos para poder afrontar las situaciones que nos presenta la vida. Gracias al perfeccionamiento de la conciencia plena, es posible beneficiarse de muchas maneras.


https://psicologiaymente.net/psicologia/leyes-del-desapego?

Patologías o disfunciones sexuales


Patologías o disfunciones sexuales

Autor: Paulo Arieu

 

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1.Introducción

En nuestros tiempos, el sexo se ha convertido es un tema central en torno al cual giran muchas personas de nuestra sociedad. Sin dudas nos ha tocado vivir en una sociedad hipersexualizada. Desde el entretenimiento, las conversaciones, la forma de vestir de muchas mujeres, muestra cuán importante se ha hecho el sexo para los habitantes de nuestro planeta. Comenta el Dr. James Kennedy, Pastor evangélico estadounidense y difusor cristiano, que “a través de las últimas décadas, las normas morales han descendido hasta alarmantes niveles bajos. Antes, la discusión de cualquier tipo de acto sexual ilícito se consideraba chocante aun entre solteros; ahora el adulterio se ha convertido en un tema común de las revistas, las películas y las series de televisión de la mañana y de la tarde. La homosexualidad también ha comenzado a ocupar el escenario; pero la más corriente obsesión por la bestialidad amenaza con usurparle el lugar.[2] Simultáneamente con esta decadencia moral, las disfunciones sexuales también han cobrado relevancia. La unión de la sexología y la psiquiatría a finales del siglo XIX trajeron un auge de nuevas teorías acerca de la disfunción sexual. Uno de los investigadores que más apoyó el desarrollo de la sexología fue el doctor Sigmund Freud. De acuerdo con las declaraciones de Freud, ciertas disfunciones sexuales (tales como el incidente de lograr orgasmo vaginal) fueron miradas como asientos de la “frigidez”.[3] Freud en 1905, en su obra “Tres Ensayos sobre una Teoría sexual”, señaló cómo las primeras impresiones sexuales de nuestro desarrollo, dejan las más profundas huellas en nuestra vida anímica y pasan a ser determinantes de nuestro desarrollo sexual posterior, y que la desaparición real de tales impresiones infantiles obedece a un mero apartamiento de la conciencia (represión).[4] Todos estos estudios han conducido a la ciencia a esforzarse por dilucidar el misterio de la sexualidad, intentando ayudar a aquellos que por diversas razones han fracasado ante la experiencia sexual.

1.1. Definición

Las disfunciones sexuales son dificultades que se producen durante alguna de las etapas del coito sexual. Se trata de “problemas en la respuesta sexual humana (el deseo, la excitación y el orgasmo) que usualmente impiden el desarrollo de una vida íntima plena, afectan la salud integral y la autoestima del individuo, así como su relación de pareja.”[5]  Un artículo publicado por University of Maryland Medical Center afirma que “los problemas sexuales se definen como la dificultad durante cualquier etapa del acto sexual (deseo, excitación, orgasmo y resolución), que impide que el individuo o la pareja disfrute de la actividad sexual.” [6]

1.2. Causas

Los padecimientos a causa de algún tipo de trastorno sexual se han hecho comunes hoy en día. La sexualidad es una vivencia compartida con la pareja, y el bienestar de la pareja es importante en el tratamiento de cualquier disfunción sexual. Existen varios factores  que afectan la vida sexual de la pareja.

a) Los factores emocionales: Incluyen tanto los problemas interpersonales (como problemas de pareja o falta de confianza y comunicación) como los problemas psicológicos del individuo (depresión, miedos y culpa, traumas, entre otras). Lau Martínez, periodista y corresponsal en Salud180.com, explica que “el aspecto psicológico en un hombre es, generalmente, su principal problema al momento de mantener una buena relación sexual. Sus temores ante un mal desempeño, sus expectativas, el rechazo y la insatisfacción femenina o el temor a ser comparado con parejas sexuales anteriores, marcan su forma de actuar.”[7]

b) Los factores físicos: Entre los factores físicos que contribuyen a los problemas sexuales están: Lesiones en la espalda, aumento de tamaño de la glándula prostática, enfermedades (como neuropatía diabética, esclerosis múltiple, tumores y, en pocos casos, sífilis terciaria), las drogas, como alcohol, nicotina, narcóticos, estimulantes, antihipertensivos (medicamentos para bajar la presión arterial), antihistamínicos y algunos fármacos psicoterapéuticos (empleados para tratar problemas psicológicos como la depresión), trastornos endocrinos (problemas de la tiroides, la hipófisis o la glándula suprarrenal), insuficiencia de diversos órganos (como el corazón y los pulmones), deficiencias hormonales (niveles bajos de testosterona, estrógenos o andrógenos), daño neurológico (como en lesiones de la médula espinal), problemas con el riego sanguíneo, algunos defectos congénitos.[8]

¿Cómo resolver?

2.1. ¿Qué hacer?

Las dificultades sexuales a veces pueden comenzar temprano en la vida sexual de una persona. Pero también pueden desarrollarse después de que el individuo haya experimentado relaciones sexuales satisfactorias. El problema puede desarrollarse de forma gradual con el tiempo o puede ser repentino y presentarse como una incapacidad total o parcial de participar en una o más etapas del acto sexual. Ante la aparición súbita o paulatina de algunos de estos factores físicos o emocionales, lo mejor que se puede hacer es buscar un tratamiento adecuado lo antes posible, para poder volver a disfrutar de la plenitud de la vida sexual plena que tanto la persona afectada como su pareja esperan.

2.2. Prevención: La University of Maryland Medical Center aconseja[9]:

  • La comunicación abierta, informativa y precisa sobre temas sexuales y la imagen corporal entre los padres y sus hijos pueden evitar que los niños desarrollen ansiedad o sentimientos de culpa por el sexo y les puede ayudar a desarrollar relaciones sexuales saludables.
  • Revise todos los medicamentos, tanto los de venta libre como los de prescripción, para conocer los posibles efectos secundarios que se relacionan con la disfunción sexual. El hecho de evitar el consumo excesivo de alcohol y drogas también ayuda a prevenir la disfunción sexual.
  • Las parejas que son honestas y abiertas acerca de sus preferencias y sensaciones sexuales tienen más posibilidades de evitar algún tipo de disfunción sexual. Lo ideal es que los compañeros sexuales sean capaces de comunicarse sus deseos y sus preferencias sexuales.
  • Las personas que han sido víctimas de un trauma sexual como abuso o violación, deben buscar asesoramiento psiquiátrico urgentemente. Esta asesoría individual puede permitir que las víctimas de abuso sexual superen las dificultades sexuales y luego disfruten las experiencias sexuales voluntarias con una pareja de su elección.

2.3. Tratamiento

El enfoque terapéutico puede requerir una intervención multi-modal. La detección de un trastorno que explica el síndrome conlleva al tratamiento del primero. Por ejemplo en el caso de diagnosticarse una depresión, hay que tratar inicialmente ese trastorno. Pero si se concluyera que la conflictiva de pareja es la responsable de la inhibición del deseo, lo que hay que implementar es un tratamiento de terapia de pareja para abordar esta conflictiva. Los enfoques terapéuticos desarrollados para tratar las disfunciones genitales han sido utilizados exitosamente para el tratamiento del los problemas de deseo haciéndoles dos modificaciones substanciales: primero las intervenciones cognitivas y conductuales dirigidas específicamente a aumentar el deseo sexual. Segundo, las intervenciones tienen un contenido psicodinámico y de intervención en la dinámica de pareja de modo mucho más notable que en las otras disfunciones, pues los paciente con problema de deseo tienen muy frecuentemente problemas psicopatológicos y de relación. También suele suceder que los pacientes supongan que su falta de deseo es resultado de una “falta de química con su pareja” y que tengan muy poca conciencia de como en realidad ellos mismos inhiben el deseo con la aparición de los contenidos antieróticos de sus pensamientos. Así, un primer paso será el lograr que la persona reconozca su participación en la “desactivación” de su deseo. El paciente debe tratar de identificar las ideas antieróticas y tratar de tener control sobre ellas. Los pacientes pueden aprender a experimentar de manera cómoda los pensamientos sexuales con sus parejas. Esta estrategia en ocasiones puede ayudarse mediante el uso de técnicas de relajación para lograr controlar la ansiedad o inclusive el uso de medicamentos ansiolíticos.[10]

3.Clasificación

3.1. Anorgasmia: Es  la incapacidad de alcanzar un orgasmo, a pesar de tener una fase de excitación normal que haya sido provocada por una estimulación también normal en intensidad, duración y tiempo, con las condiciones emocionales y físicas para lograrlo. Las causas principales de la anorgasmia son de origen psicológico en un 95% de los casos. Sin embargo, puede hablarse de variados problemas que llevan a la falta de orgasmo, dentro de los cuales cabe mencionar. Causas orgánicas: Como periodos de  embarazo, climaterio, andropausia, menopausia,  vejez….. Dados estos por los cambios naturales en el cuerpo que provocan alteraciones y/o fluctuaciones en los niveles hormonales y también de pensamiento. Enfermedades (problemas hormonales, hipotiroidismo, diabetes avanzadas, tumores, lesión medular) y toma de medicamentos (narcóticos, antidepresivos, antipsicóticos y sedantes) que alteran la respuesta sexual-coital., uso de drogas, alcohol, traumas socioculturales junto con estilos de crianza muy convencionales que hacen ver la sexualidad como un pecado y provocan sentimientos de vergüenza, culpa, fobia, pecado, baja autoestima, entres otros, actitudes machistas, represión familiar y educativa en donde nunca se explica cómo es la respuesta sexual humana, mutilación genital, enfermedades o traumatismos en la región corporal situada entre la vagina y el ano, pene o zona testicular, estimulación inadecuada, mala comunicación con la pareja, musculatura pélvica y perivaginal débil, atrofiada, temor al abandono por parte de la pareja  después del coito, miedo a perder el control sobre los sentimientos y la conducta, falta de Información sobre la sexualidad , problemas de ansiedad, los problemas laborales y/o familiares, el estrés. Se distinguen básicamente dos grandes grupos para la clasificación de este tipo de disfunción sexual. Ellos son: anorgasmia primaria, anorgasmia secundaria. [11]

3.2. Aversión sexual: El trastorno de aversión sexual es una conducta persistente de miedo, asco, repulsión, evasión, ansiedad o disgusto de cualquier conducta sexual, en ocasiones, ante el solo pensamiento de esta.  Esta disfunción sexual se da con mucha más frecuencia en mujeres y ocasionalmente en varones. Las personas que sufren de aversión sexual  pueden experimentar ataques de pánico, dificultad para respirar o fobia ante la actividad sexual. Las causas de la aversión son, en su mayoría, factores psicológicos, aunque también el dolor físico puede causar odio y evasión de la práctica sexual. Las principales son: Traumas sexuales como violación, incesto, o abuso sexual, ambiente familiar represivo, estilo de crianza restrictivo hacia el sexo, dispareunia, actitudes sexuales negativas, creencias erróneas sobre el sexo, imágenes aterradoras sobre sexo, sentimientos de culpa, depresión, preocupación, o incertidumbre, conflictos con la pareja.[12]

3.3. Dispareunia: Se le llama al dolor que se presenta en al área pélvica-genital al tener relaciones sexuales. Sucede tanto en mujeres como en hombres, sin embargo es más común encontrar esta disfunción en la población femenina. El dolor puede presentarse en cualquier momento durante el coito. Causas: Las causas son muy variadas, dentro de las principales se encuentran: Infecciones vaginales o resequedad vaginal, lubricación insuficiente ya sea por falta de excitación o a causa de  medicamentos (antihistamínicos), endometriosis (problema con el tejido de revestimiento del útero), vaginitis (Inflamación en la vagina), cistitis (Infección en la vías urinarias inferiores), retroversión del útero, colitis crónica, menopausia, prostatitis (Inflamación de la próstata), uretritis (inflamación en la uretra), inflamación o perdida de elasticidad del prepucio, traumatismos en el pene, fimosis (no hay retracción del prepucio), herpes genital, hemorroides, infecciones del tracto urinario (ITU), ulceras herpéticas, verrugas genitales u otras infecciones de transmisión sexual, alergia al látex del condón, relaciones sexuales demasiado pronto después de una cirugía o parto, irritación genital, abuso sexual, factores psicológicos.[13]

3.4. Dolor sexual no coital: Dolor genital recurrente durante la actividad sexual provocado por estimulación no coital.[14]

3.5. Eyaculación precoz: Se le llama eyaculación precoz a la aparición del orgasmo y la eyaculación en respuesta a una estimulación sexual mínima antes, durante o poco tiempo después de la penetración y antes de que la persona lo desee. Los varones jóvenes generalmente sufren de eyaculación precoz, pero aprenden a retrasar el orgasmo a lo largo de los años y a medida que tienen más experiencia. Sin embargo, algunos continúan con el problema por más años. Las causas de origen orgánico o neurológico son muy raras. Por lo general las causas de la eyaculación precoz son de origen emocional o psicológico. Entre ellas se destacan: No haber aprendido a valorar la excitación, buscar el  eyacular como único objetivo sexual, estrés, ansiedad o cansancio, conflictos con la pareja. Esto problemas pueden acarrear ciertos  trastornos tales como: Conflictos en las relaciones de pareja, dificultades para empezar nuevas relaciones debido al miedo producido por el trastorno, aislamiento social.[15]

3.6. Eyaculación retardada: También se le conoce como aneyaculación, eyaculación ausente y es el símil masculino para la anorgasmia femenina.  En la eyaculación retardada el hombre logra una buena erección del pene pero no así la eyaculación, y si lo hace, es de forma tardía después de 30 minutos de relación. Por lo general las causas de esta disfunción se relacionan con problemas psicológicos, como lo son: Depresión, trastornos de ansiedad, fobias, presión por terminar con una eyaculación, astenia, aversión sexual, personalidades obsesivas, trastorno obsesivo-compulsivo. Hoy en día se conoce que la mayoría de varones con este problema sufren de problemas hormonales de fondo. La falta de atracción, ira, medicamentos, enfermedades neurológicas y eventos sexuales traumáticos pueden llevar a la eyaculación retardada. Cuando la persona puede si eyacular mediante sexo oral o masturbación es probable que la causa de la eyaculación retardada no sea orgánica. Se puede sospechar de problemas mayores cuando la aneyaculación sucede de un momento a otro en mayores de 50 años, como lo son: Un proceso de diabetes avanzada, lesiones de medula espinal, tumores.  También puede suceder por traumatismos severos, el uso de algunos medicamentos, toxicomanías o por el consumo excesivo de alcohol.[16]

3.7. Falta de deseo sexual o frigidez: La falta de deseo sexual es un tipo de disfunción sexual también conocida como: Frigidez, falta de libido, anafrodisia, deseo sexual inhibido, deseo sexual hipoactivo. Esta situación se da tanto en hombres como en mujeres y se caracteriza por la falta de interés para mantener relaciones sexuales, inclusive la persona que sufre de anafrodisia, puede llegar a evitar cualquier circunstancia que implique contacto sexual.

Clasificación: Primaria: en la cual la persona nunca ha sentido interés sexual; Secundaria: en donde la persona solía tener interés en el sexo, y ya no le es así; Situacional: cuando la falta de deseo sexual solo se presenta con alguien en especifico; Generalizada: Cuando la disminución de la libido es con cualquier persona por igual.

Las causas de sufrir falta de deseo sexual suelen ser bastante comunes, entre ellas se encuentran: Problemas de comunicación en la pareja, falta de afecto no sexual entre los miembros de la pareja, peleas o riñas entre los compañeros, poco tiempo a solas para la pareja, educación sexual restrictiva, información incorrecta con respecto al sexo, traumas sexuales, fatiga, depresión, estrés, preocupaciones, insomnio, padecer otras disfunciones sexuales tales como dolor relacionado con el acto sexual o problemas de eyaculación, poca o nula intimidad emocional en la pareja, menopausia. Sea cual sea la causa de la falta de deseo sexual, quienes la sufren viven una situación cargada de angustia e incomodidad, además de sentir una gran culpa. En muchos casos, quien padece deseo sexual hipoactivo, accede a mantener relaciones sexuales para complacer a la pareja y no porque realmente lo desee, provocando esto, mas malestar en la persona y agravamiento del problema.[17]

3.8. Impotencia: [18]También conocida como disfunción eréctil, la impotencia sexual es una disfunción sexual que se caracteriza por la incapacidad del hombre para conseguir una erección. También se considera como disfunción eréctil cuando la erección lograda no tiene la rigidez del pene necesaria ni es lo suficientemente intensa y duradera para poder comenzar, mantener y finalizar el coito con satisfacción. Uno de los problemas más graves que genera esta disfunción es que el impedimento de lograr una buena erección, causa agravamiento de los factores psicológicos que influyen en el problema, tales como: ansiedad, depresión, vergüenza, angustia o frustración, lo que provoca mayor dificultad para solucionar el problema.

Tipos de impotencia sexual:

  • Impotencia coeundi: Es la imposibilidad para mantener un coito.
  • Impotencia erigerandi: Incapacidad para lograr la erección del pene.
  • Impotencia generandi: Incapacidad de procrear aunque se de la penetración.
  • Impotencia psíquica: Cuando la erección depende de problemas mentales y no fiscos.

Grados de impotencia:

  • Impotencia primaria En este campo encajan los hombres que han padecido de impotencia desde los inicios de su vida sexual.
  • Impotencia secundaria: Es cuando hay historia previa sobre erecciones satisfactorias para la persona pero por algún motivo ha dejado de tenerlas.
  • Impotencia situacional: Cuando hay erección solo en determinadas situaciones o con ciertas personas.

Las causas de este trastorno varían desde factores psicológicos hasta problemas físicos u orgánicos del hombre. Las causas más comunes son: Fatiga, alcoholismo, estrés, trastornos hormonales, enfermedades neurológicas, lesiones medulares, ansiedad o depresión, frustración, angustia, problemas vasculares, problemas urológicos, antecedentes traumáticos del pene, fármacos. Tratamiento: Para iniciar un tratamiento, es necesario visitar a un médico que le diagnostique el problema y le haga saber la causa del mismo. Conociendo esto, entonces podrá iniciar el tratamiento al que su cuerpo mejor responda.  El dejar el consumo excesivo de alcohol, drogas y la fármaco-dependencia es muy importante para ayudar a contrarrestar la disfunción.  Las terapias psicológicas o psiquiátricas son benefactoras para casos tempranos de impotencia y cuando la causa de esta no sea física. En el mercado actual existen varios métodos de tratamiento para la disfunción eréctil. Algunos de ellos son:

  • Terapias hormonales: Se recurre a esta cuando la raíz del problema es por trastornos hormonales
  • Terapias de vacío: Son aparatos que se colocan al pene y aumentan la irrigación sanguínea al mismo, lo cual ayuda a provocar la erección.
  • Tratamiento farmacológico: Son compuestos medicamentosos que ayudan a lograr una erección, tales como Viagra o Levitra
  • Terapia transuretral: Son inyecciones farmacológicas en la uretra que posibilitan la erección.
  • Inyección intracavernosa: Se trata de inyecciones en el pene que reactivan los procesos físicos que provocan la erección.
  • Los implantes o prótesis de pene: Son una opción novedosa para casos graves y crónicos de impotencia, especialmente para aquellos hombres que no han encontrado cura en otros tratamientos. Son cilindros de silicona o bioflex (sustancia bio-compatible con el organismo), que se introducen dentro de los cuerpos cavernosos del pene y producen la rigidez necesaria para una adecuada relación coital.

3.9. Vaginismo: Es  la imposibilidad constante o casi constante para una mujer de ser penetrada por su pareja, debido al miedo incontrolable de la penetración. Es mucho más frecuente de lo que se imagina. El vaginismo de toda la vida tiene habitualmente un inicio repentino, se manifiesta durante los primeros intentos de penetración vaginal o durante el primer examen ginecológico. El vaginismo adquirido puede aparecer de repente, en respuesta a un trauma sexual o a una enfermedad medica. Las causas más frecuentes son: Educación durante la infancia demasiado desvalorizante con respecto a la  sexualidad, (prohibición al desnudo, al sexo,  a la masturbación….), culpabilidad por caricias incestuosas o pedófilas durante la infancia, debido a violencias sexuales sin distinción de edad. A veces, no se encuentra ninguna causa para explicar el problema.  Posibles Tratamientos: Esta es la disfunción sexual que mejor se cura y que da el porcentaje más elevado de casos positivos luego del tratamiento. Las técnicas de relajación muscular muestran una buena opción para tratar el este problema. También se recomienda el usar dilatadores de goma o de plástico de tamaño consecutivo, comenzando por el más pequeño  durante 10 minutos dentro de la vagina y así progresivamente. Pueden utilizarse dilatadores rectales para jóvenes, que son más cortos y producen menos molestias. Es muy recomendable que la misma persona que sufre el problema sea quien se coloque el dilatador. Realizar ejercicios de contracción muscular de la zona vaginal mientras el dilatador este colocado, lo cual ayuda a tener control de estos músculos. Estos ejercicios consisten en contraer los músculos perivaginales tanto tiempo como sea posible y después relajarlos  mientras se concentra en la sensación que esto produce. La dilatación gradual debe realizarse al menos tres veces a la semana, en el hogar o supervisada por el médico. La persona debe realizar un procedimiento similar con sus dedos dos veces al día. Cuando se pueda introducir dilatadores mayores sin molestias, se intenta la relación sexual. Esta técnica suele eliminar la ansiedad en ambos compañeros y facilita la comunicación acerca de temas sexuales.[19]

4. Conclusión

En las últimas décadas, el sexo se ha convertido es un tema muy importante, siendo nuestra cultura una sociedad hipersexualizada. Las normas morales han ido descendiendo hasta niveles bien bajos. Simultáneamente con esta decadencia moral, las disfunciones sexuales también han cobrado relevancia. La unión de la sexología y la psiquiatría a finales del siglo XIX trajo un auge de nuevas teorías acerca de la disfunción sexual. Freud fue uno de los investigadores que más se destacó en esa época. Estos estudios condujeron a la ciencia a esforzarse por comprender mejor el misterio de la sexualidad, intentando comprender también como ayudar a aquellos que fracasaban ante la experiencia sexual. Las disfunciones sexuales son problemas producidos durante alguna de las etapas del coito sexual humano  (el deseo, la excitación y el orgasmo). Estos trastornos, usualmente afectan la salud integral y la autoestima del individuo, así como la relación de pareja e impiden que el individuo o la pareja disfruten de la plenitud de la actividad sexual.  Existen varios factores  que afectan la vida sexual de la pareja. Existen factores emocionales (que tanto los problemas interpersonales (como problemas de pareja o falta de confianza y comunicación) como los problemas psicológicos del individuo (depresión, miedos y culpa, traumas, entre otras) y factores orgánicos (lesiones en la espalda, aumento de tamaño de la glándula prostática, enfermedades, las drogas, como alcohol, nicotina, narcóticos, estimulantes, antihipertensivos, antihistamínicos y algunos fármacos psicoterapéuticos, trastornos endocrinos, insuficiencia de diversos órganos, deficiencias hormonales, daño neurológico, problemas con el riego sanguíneo, algunos defectos congénitos). Las dificultades sexuales, a veces pueden comenzar temprano en la vida sexual de una persona, aunque también pueden desarrollarse después de que el individuo haya experimentado relaciones sexuales satisfactorias. El problema puede haberse ido desarrollando en forma gradual con el tiempo o puedo aparecer repentinamente, siendo una incapacidad total o parcial de participar del acto sexual. Lo mejor que un individuo puede hacer, es buscar un tratamiento adecuado que le permita quizás resolver el problema adecuadamente.

Notas

[1] http://www.tuguiasexual.com/disfunciones_sexuales.php

[2] Kennedy, J. (2014). Porqué creo, p.82. Ed. Vida. Miami.Florida.EE.UU.

[3] http://www.news-medical.net/health/Sexual-Dysfunction-History-(Spanish).aspx

[4] https://www.topia.com.ar/articulos/psicoanalisis-y-sexualidad-avatares-freud-y-sus-huellas-queerpos-sexuados

[5]  http://www.tuguiasexual.com/disfunciones_sexuales.php

[6] http://umm.edu/health/medical/spanishency/articles/informacion-general-sobre-los-problemas-sexuales

[7] http://sexualidad.salud180.com/sexualidad/5-factores-que-afectan-la-sexualidad-masculina

[8] http://umm.edu/health/medical/spanishency/articles/informacion-general-sobre-los-problemas-sexuales

[9] http://umm.edu/health/medical/spanishency/articles/informacion-general-sobre-los-problemas-sexuales

[10] http://www.amssac.org/biblioteca/disfunciones-sexuales/

[11] http://www.tuguiasexual.com/anorgasmia.html

[12] http://www.tuguiasexual.com/aversion-sexual.html

[13] http://www.tuguiasexual.com/dispareunia.html

[14] http://www.tuguiasexual.com/disfunciones_sexuales.php

[15] http://www.tuguiasexual.com/eyaculacion-precoz.html

[16] http://www.tuguiasexual.com/eyaculacion-retardada.html

[17] http://www.tuguiasexual.com/falta-de-deseo-sexual.html

[18] http://www.tuguiasexual.com/impotencia-sexual.html

[19] http://www.tuguiasexual.com/vaginismo.html

Disfunciones Sexuales


Disfunciones Sexuales

Disfunción sexual es la dificultad experimentada por un individuo o una pareja durante cualquier etapa de una actividad sexual normal, incluyendo el placer físico, el deseo, la preferencia, la excitación o el orgasmo.

Para definir una disfunción sexual los síntomas deben ser persistentes y recurrentes. También hay que tener en cuenta que hay situaciones que no constituyen una disfunción sexual a pesar de que alteren la vida sexual de las personas y sus parejas; entre estas situaciones cabe mencionar la falta de conocimiento, los miedos, la angustia y el maltrato.

Causas

La disfunción sexual puede tener una de las siguientes causas.

  • Orgánicas: cuando la disfunción sexual es causada por enfermedades genitales y de las vías urinarias, hormonales, neurológicas, circulatorias o por abuso de drogas.
  • Psicológicas: relacionada con factores como ansiedad, estrés, depresión, miedo al fracaso, inseguridad, educación, religión y miedo al placer, entre otros.
  • De pareja: relativa a los conflictos permanentes en la vida de pareja, las relaciones de poder, la rutina, la monotonía y la infidelidad, entre otros.

Hombres

  • Disfunción eréctil: mal llamada impotencia, es la incapacidad o dificultad del hombre de obtener o mantener una erección y lograr una relación sexual satisfactoria.
  • Eyaculación precoz: incapacidad de ejercer control sobre la eyaculación al punto de que interfiere con la satisfacción sexual propia y la de la pareja.
  • Eyaculación retardada o ausente: hay excitación y erección pero no hay eyaculación o es tardía.
  • Deseo sexual inhibido o bajo: ausencia o disminución del deseo sexual, acompañado de escasez o ausencia de fantasías sexuales.
  • Dispareunia: dolor en la relación sexual.
  • Eyaculación sin placer
  • Fobia al placer o al sexo

Mujeres

  • Anorgasmia: incapacidad o dificultad para tener orgasmos durante las relaciones sexuales o la masturbación. Hay dos tipos de Anorgasmia:
    • Primaria: cuando la mujer nunca ha tenido un orgasmo.
    • Secundaria: cuando la mujer ha tenido orgasmos y, de manera súbita o gradual, deja de tenerlos.
  • Trastorno de excitación o anafrodisia: ocurre cuando la mujer no siente placer en las relaciones sexuales y hay escasa lubricación o no ocurre en absoluto.
  • Trastorno del deseo sexual o deseo sexual hipoactivo: ausencia o disminución del deseo sexual, con escasas fantasías sexuales o ausencia absoluta de las mismas.
  • Dispaurenia: dolor vaginal, rectal o en la parte baja del abdomen durante el coito.
  • Vaginismo: contracción involuntaria de los músculos que rodean la vagina cuando la pareja intenta la penetración, impidiendo la relación sexual.
  • Fobia sexual: aversión al sexo.

Tratamientos

  • Psicoterapia: cuando se considera que la disfunción sexual tiene un componente psicológico.
  • Cambios en el estilo de vida: suspender el tabaquismo y el abuso de drogas o alcohol, así como ser físicamente activo y aprender a manejar o reducir el estrés pueden mejorar el goce de la experiencia sexual.
  • Citrato de sildenafilo: medicamentos orales que actúan inhibiendo una enzima que regula el flujo de sangre del pene, para ayudar a las personas con disfunción eréctil. Estos medicamentos se han convertido en terapia de primera línea, ya que proporcionan una solución de tratamiento fácil, seguro y eficaz para aproximadamente el 60% de los hombres.
  • Farmacoterapia intracavernosa: inyección de un fármaco vasodilatador directamente en el pene con el fin de estimular una erección. Este método tiene un mayor riesgo de priapismo (si se utiliza en combinación con otros tratamientos) y de dolor localizado. Es eficaz en aproximadamente el 85% de los hombres.
  • Prótesis de pene: Los avances tecnológicos han hecho que la inserción de una prótesis de pene sea una opción segura para el tratamiento de la disfunción eréctil; ofrece las tasas más altas de satisfacción de los pacientes y las parejas.
  • Terapia de reemplazo hormonal: puede mejorar la satisfacción sexual de la mujer.
  • Lubricantes, analgésicos y agentes desensibilizantes: suelen ser prescritos para las mujeres que experimentan dolor durante el coito.
  • Dispositivos para estimular el clítoris: La excitación mejora con la estimulación del clítoris, función que puede cumplir un vibrador. Algunas mujeres también encuentran útiles los dispositivos de succión de vacío del clítoris, aunque pueden ser engorrosos.

 

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Obtenido de:
http://profamilia.org.co/inicio/hombre-2/servicio-hombre/disfunciones-sexuales/

Un estudio desvela el origen físico de la depresión


Un estudio desvela el origen físico de la depresión

Miércoles, 19 de Octubre 2016

Este trastorno afectaría a una parte del cerebro llamada corteza orbitofrontal lateral

Un equipo de investigadores de la Universidad de Warwick, en el Reino Unido, y de la Universidad de Fudan, en China, han encontrado un área del cerebro vinculada a la depresión, la llamada corteza orbitofrontal lateral. El hallazgo podría impulsar el desarrollo de nuevos tratamientos más eficaces para este trastorno.

La comprensión de la raíz física de la depresión ha avanzado recientemente, gracias a una investigación realizada por la Universidad de Warwick, en el Reino Unido, y de la Universidad de Fudan,  en China.

El estudio muestra que la depresión afecta a una parte del cerebro llamada corteza orbitofrontal lateral (COF lateral), que se sabe está implicada en la evaluación de los castigos que pueden provocar cambios conductuales. También es sabido que esta región del cerebro está relacionada con l
a sensación de pérdida y decepción derivada de no recibir recompensas.

Pero, además, se ha descubierto que la COF lateral está conectada con otra parte del cerebro implicada en el sentido del sí mismo; que puede conducir a pensamientos de pérdida personal y a una baja autoestima: la COF media.

Dos regiones conectadas

Anteriormente, ya se había asociado la depresión con una conectividad reducida entre el área de recompensa del cerebro, situada en la COF media, y los sistemas cerebrales de memoria. Esta conexión se había relacionado con el hecho de que los pacientes con depresión presenten una atención reducida a los recuerdos felices.

La presente investigación ha sido bastante extensa, pues ha implicado a casi 1.000 personas de China cuyos cerebros fueron escaneados con resonancia magnética de alta precisión. Con esta técnica, fueron analizadas las conexiones entre la corteza orbitofrontal media y lateral, que son las diferentes partes del cerebro humano afectadas por la depresión.

Los hallazgos realizados podrían suponer un gran avance en el tratamiento de la depresión, pues servirían para ir a la causa de la enfermedad para ayudar a las personas deprimidas a dejar de centrarse en pensamientos negativos.

Más sobre cerebro y depresión

En los últimos años, un elevado y creciente número de evidencias han indicado que los episodios depresivos se asocian con cambios en la neurotransmisión del sistema nervioso central y cambios estructurales en el cerebro.

Estudios previos han señalado, por ejemplo, que la habénula -una diminuta región cerebral- en personas deprimidas funciona de manera opuesta que en individuos sanos ante la expectativa de una experiencia negativa.

Asimismo, según un estudio realizado hace unos años por la Universidad de Texas,  los genes que influyen en el tamaño del pulvinar y del tálamo, así como en el número de células nerviosas del tálamo, influyen en el desarrollo del desorden cerebral que propicia los trastornos depresivos.

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