Conceptos sobre ‘La Magia’


Conceptos sobre ‘La Magia’

LA MAGIA

Este capítulo ha sido escrito con la experiencia obtenida en ayudar y aconsejar espiritualmente, y es nuestro deseo que los ejemplos que citamos sirvan de información así como también de advertencia a los cristianos que se hallen en peligro de verse envueltos en tales prácticas. Miles de conversaciones intimas demuestran en una forma lastimosa y patética cómo cl hombre moderno se aferra a las viejas costumbres y prácticas mágicas a pesar del alto nivel actual en conocimientos científicos. Si estas prácticas mágicas fueran tan sólo inofensivas supersticiones, un toque de alerta no sería tan urgentemente necesario; pero el caso es que muchas personas están siendo arruinadas psíquicamente por medio de la magia.

Una campaña de evangelización celebrada no hace mucho tiempo, lo demostró en forma drástica. Un pastor manifestó lo siguiente en una reunión de iglesia: “Si durante estos discursos informativos 50 miembros de la congregación fueran ayudados y uno sólo quedara confuso y perjudicado espiritualmente, rehusaría celebrar esta campaña”. A pesar de esta advertencia la campaña fue celebrada tras la unánime aprobación de los ancianos de la Iglesia. Durante la misma, más de cien personas acudieron en busca de ayuda espiritual. Las sesiones del consejo privado revelaron que la comunidad se hallaba molestada por muchos curanderos y supuestos médicos naturistas que practicaban artes ocultas turistas que practicaban artes ocultas. Muchas personas eran tratadas por medio de la magia y sometidas a ella diariamente. Durante mis conversaciones en el consultorio espiritual oí continuamente el reproche de quienes estaban psíquicamente enfermos: “¿Por que no somos advertidos desde el púlpito acerca de estas formas de magia y hechicería?” Con esto tenemos dos puntos de vista interesantes: la del pastor local y la de la congregación.

Podríamos cambiar el orden de la anterior objeción y preguntar: ¿Es licito que 50 personas se descarríen y sufran por falta de conocimiento del peligro de tales prácticas para evitar que alguien totalmente ignorante de su existencia pueda ser conturbado o escandalizado por semejante información? Si tal fuera el caso, entonces deberíamos abstenernos también de toda propaganda en contra de las drogas u otros vicios por no despertar la atención de la gente hacia tales prácticas. De todas maneras, lo que vale no es nuestra propia opinión en cuanto si debemos divulgar o no estos temas, sino lo que la Biblia declara acerca del particular.

La Palabra de Dios nos encarga el oficio de atalaya (Ezequiel 3:20-21). Como miembros del cuerpo de Cristo, no podemos tener en menos esta comisión. La tarea de atalaya es un ministerio difícil pero lleno de esperanza. Todo lo que pueda decirse en cuanto a las fuerzas y poderes de las tinieblas es el resultado de la victoria de Jesús. El diablo y sus secuaces son una terrible realidad, pero son vencidos y hechos impotentes por medio de la cruz de Cristo. Aquel que viene a Jesús está afirmado sobre un terreno de victoria. Todo poder en el cielo y en la tierra ha sido entregado a Cristo y por lo tanto no tenemos que temer. Quien por la lectura de estas líneas se encare por primera vez con una realidad que no es menos evidente por serle desconocida, no tiene ninguna razón para temer si pone sus ojos en Jesús, bajo cuya fuerte mano estamos cobijados y seguros

I. CONCEPTO DE LA MAGIA

¿Que entendemos por magia? La respuesta a tal pregunta depende siempre del punto de vista del critico. El psicólogo, el medico, el filósofo, el teólogo liberal (desmitologizante), el ocultista convencido y el fiel creyente en Cristo, tendrán cada uno su punto de vista diferente en cuanto a la magia. Las opiniones difieren diametralmente desde la teoría de que la magia es una simple superstición de los tiempos de ignominia, a la de que vale la pena practicarla por ser algo de valor y de peso.

Como resultado de mi experiencia en el campo espiritual, puedo denominarla de la siguiente manera: La magia es el discutido arte que pretende conocer y dominar el reino de los espíritus, el humano, el vegetal y el animal, y aun la misma materia inerte, por medios extrasensoriales, en virtud de ceremonias secretas.

La existencia y el carácter ético de la magia es enérgicamente discutido. La psiquiatría ve en el complejo mágico, únicamente el síntoma de una enfermedad mental. La psicología ve en la persona dominada por la magia, únicamente el resultado de un desarrollo malsano, un desequilibrio supersticioso y un concepto equivocado de la vida. La teología liberal, en su forma más moderna, ve tan sólo en la magia costumbres y supersticiones arcaicas. No menos discutido es el aspecto ético de la magia. Hay quien la pondera y alaba como un don de Dios, otro la considera como fuerzas neutrales de la Naturaleza que pueden ser usadas positiva o negativamente. Otros, conocen bien el carácter demoníaco de la magia.

¿Por que resulta tan difícil juzgar acerca de la magia? La definición ya expresada aclara este hecho. Las acciones mágicas se realizan en forma extrasensorial; nuestros cinco sentidos abarcan solamente un área limitada.

Tal es el caso no solamente en el reino físico sino también en el espiritual. En física, el hombre no duda en admitirlo porque la ciencia provee la prueba de estos reinos extrasensoriales por medio de instrumentos científicos capaces de captar lo que el oído o el ojo humano no pueden sentir o ver por si mismos. Pero en el reino espiritual una demostración tangible o matemática no es factible; por consiguiente, los incrédulos racionalistas niegan rotundamente la existencia de lo divino y de lo satánico.

Vamos a señalar, empero, cómo se revelan tales fuerzas, mediante unos pocos ejemplos.

Ej. 48. – Los dos hermanos Seiler, de Ottenheim Baden, dirigen una clínica sin poseer títulos profesionales ni práctica alguna de los procedimientos médicos. En su consultorio, uno de los hermanos se pone en trance. En este estado puede reconocer todas las enfermedades de los pacientes que aguardan en la sala de espera, dando luego un diagnóstico correcto sobre cada uno de ellos.

Ej. 49. – En Alsacia, un sacerdote católico ejerce como curandero mágico y tiene el sobrenombre de “Padre Zapatilla” porque los que buscan sus servicios deben enviarle una de sus zapatillas. El se concentra sobre la prenda y puede así efectuar un diagnóstico correcto.

Ej. 50. – Durante sesiones de ayuda espiritual en Austria, me encontré con un así llamado investigador de orina. La orina enviada por el paciente no es analizada clínicamente para constatar si contiene albúmina, azúcar, hemoglobina u otros componentes, sino que sirve como medio de contacto psicométrico para efectuar un diagnóstico clarividente. Tales investigadores de orina se conocen en Suiza, Francia, Alemania y en otros países europeos. El hecho singular consiste en que, por medio de tan curiosos métodos el diagnóstico es a menudo correcto. Estos métodos de curación mágica emplean fuerzas mediumísticas y extrasensoriales, y este es el secreto de sus éxitos.

En la anterior definición incluimos diversos propósitos de las artes ocultas. Mientras que el espiritismo busca comunicación con el mundo de los fallecidos, la magia pretende influir y dominar sobre el mundo físico, incluyendo personas, animales, plantas y materia inerte, por medios ultrasensibles. La magia negra trata de influir y perjudicar a personas enemigas, como será luego demostrado con ejemplos. También trata de ejercer influencia sobre el reino animal y vegetal. Detallaremos algunos casos.

Ej. 51. – Un lechero que practicaba por muchos anos la magia negra se especializaba -según dicen- en robar leche de las granjas vecinas. Ataba una toalla a la manija de su puerta, mascullaba sus palabras mágicas y afirman que ordeñaba leche de la toalla. Este caso me fue contado en una de mis consultas, pero no pude investigarlo personalmente.

Ej. 52. – Un misionero me contó que cuando repetidas veces trató de visitar a un mago para hablarle del Evangelio, se le aproximaban animales salvajes. Inmediatamente se dio cuenta de que entraban en acción poderes satánicos, pues cuando el los reprendía en el nombre de Jesús, se alejaban. Más tarde supo que el mago se había jactado que podía enviar animales salvajes para despedazar al misionero extranjero.

Ej. 53. – Un joven a quien el medico diagnosticó como esquizofrénico, me contó seriamente su caso: Poseía la facultad de matar animales pequeños a distancia, sin usar otros medios que sus poderes mágicos.

Ej. 54. – En Toggenburg (Cantón de San Gallen), durante unas reuniones para dar ayuda espiritual, más de uno me confesó que podía matar caballos, vacas y cerdos con ayuda de la magia negra. En respuesta a mi pregunta de cómo habían conseguido tal habilidad me manifestaron que habían suscrito un pacto con el demonio con su propia sangre. En uno de los casos la misteriosa mortandad de animales fue examinada por veterinarios y científicos sin poder descubrir la causa.

Ej. 55. – Un chacarero que había tenido vez tras vez malas cosechas, recibió de un mago el siguiente consejo: Debes colocar tres granos de trigo bajo tu lengua al estar sembrando. Después de terminar la siembra, escupir los tres granos sobre el campo, repetir un conjuro mágico y terminar el acto invocando los tres nombres de la Santísima Trinidad. De esta forma vería estimulado el cultivo y el campo sería protegido de pedriscos y heladas. Aparentemente, el consejo era piadoso o por lo menos inofensivo; sin embargo, desde aquel momento el chacarero no quiso saber nada más de la Palabra de Dios y en sus terrenos hubo un enorme incremento de accidentes desagradables.

La influencia de la magia tiene que ver no sólo con el mundo orgánico y de seres vivos, sino también con el mundo inorgánico.

Daremos a continuación algunos ejemplos:

Ej. 56. – Durante muchos años tres hermanas dormían en la misma habitación. De cuando en cuando entraban piedras estando la habitación cerrada. Después que la hermana mayor se casó y se fue de la casa, la lluvia de piedras cesó. Este suceso me fue relatado por una de las tres hermanas. La lluvia mágica de piedras no es un hecho muy singular; lo he oído de labios de muchos testigos oculares.

Ej. 57. – Durante largo tiempo, un hombre practicaba la magia negra. Uno de sus experimentos preferidos era clavar un cuchillo en la tierra y murmurar unas palabras mágicas. Con esto hacía salir un balde lleno de sangre del mismo punto donde estaba incrustado el cuchillo. La hermana de este hombre también era experta en el mismo arte. Existe el interrogante de si este hecho era sólo una habilidosa triquiñuela o un genuino fenómeno de magia. Este incidente tiene un fuerte sabor a la habilidad de un fakir; sin embargo, otros incidentes similares me fueron narrados durante conversaciones en mi consultorio de ayuda espiritual. En el campo de la magia se cuentan las cosas más absurdas. Aun en el caso de que todo ello sucediese únicamente en la imaginación, o que todo fuera superstición del público, sin ninguna base real, serían tales prácticas una muestra de la aberración humana que requeriría explicaciones y ayuda espiritual. Sin embargo, hay suficientes pruebas para creer que no todo es simple ignorancia o superchería.

Otras preguntas que surgen de esta definición serán analizados en los próximos capítulos.

II. ORIGEN, FINES Y DESARROLLO DE LA MAGIA

En los principios de la historia de la humanidad encontramos el mandato de Dios: “Llenad la tierra y sojuzgadla” (Génesis 1:28). La tarea y el derecho del hombre era la conquista pacífica de los poderes de la tierra de acuerdo con la voluntad de Dios. En oposición a este mandato, Satanás, el gran autor de confusión, presentó la architentación: “Seréis como dioses, sabiendo el bien y el mal”. (Génesis 3:5). La magia es la antítesis del mandamiento de Dios; el ansia por lo desconocido y el anhelo de poder, en oposición a la voluntad de Dios. La joven humanidad se encontró en una encrucijada: o subordinación voluntaria a Dios o avidez de conocer y adquirir poder por encima de las leyes y barreras divinas impuestas a la naturaleza. En la actualidad, esta situación continúa. O nos colocamos dentro del designio divino o proseguimos en rebelión, tratando de regir los poderes y seres de la creación en monstruosa rivalidad con Dios. Por lo tanto, la magia es la mayor de las rebeliones de la humanidad desde el principio hasta la época actual. Es el clímax de la sublevación del hombre en contra de Dios. Todo lo que se diga en cuanto a fuerzas inofensivas de la Naturaleza, es un vano intento de disimular este hecho claramente denunciado por la Biblia.

Aparentemente la parapsicología (ciencia de las apariciones extrasensoriales) reconoce algo de la doble naturaleza de la magia. La diferencia se hace entre el fenómeno de la Psi-Gamma (de gignoskein, o sea, percibir) y el fenómeno de la Psi-kappa (de Kinein, o sea, mover). Aquí se nos presentan nuevamente los dos elementos básicos de la magia: conocimiento y poder por medios sobrenaturales.

A través de muchas conversaciones para ayuda espiritual he podido colegir cuatro diferentes orígenes en los poderes mágicos: herencia, pactos con el diablo, prácticas ocultas y transferencia oculta.

a) La investigación hecha en muchos de los casos que han llegado a mi conocimiento en tales conversaciones ha comprobado que las habilidades para la magia son transmisibles por herencia.
Sucede a menudo que los poderes mediumísticos pueden remontarse a cuatro generaciones atrás en la familia. Hay aquí dos posibilidades: la, que los genes sean portadores de esta tenebrosa habilidad, y 2a, que estos poderes son transmitidos por sucesión. De ahí la costumbre existente entre los magos, que el padre moribundo otorgue a su hijo o hija mayor sus habilidades mágicas a fin de poder morir en paz. A menudo ocurren verdaderas tragedias en la cámara mortuoria cuando los hijos se niegan a recibir esta facultad.

El moribundo suele lamentarse una semana tras otra diciendo: Quitadme estos poderes para que pueda descansar”. Sucede a veces que parientes lejanos u otras personas ajenas a la familia están dispuestas a recibir tales facultades mágicas. La razón de ello puede ser la compasión, la curiosidad o la ambición de poder, según los casos. Algunas veces la muerte de estos magos se retrasa por largo tiempo hasta quedar resuelta la “sucesión del oficio”. Esto no es una sucesión apostólica, sino también una sucesión diabólica.

b) Otro origen de poderes mágicos es por un pacto con el diablo. Es como la contraparte del bautismo. Parece haber en la magia un paralelo diabólico a cada hecho bíblico.
El pacto con el diablo es uno de los hechos más terribles con que tropiezan los consejeros de almas.

Ej. 58. – En París hay una iglesia que se denomina “Adoradores del príncipe de este mundo”. Esta iglesia tiene filiales en Basilea, Berna y recientemente se ha abierto otra en Roma. El requisito para llegar a ser miembro de esta iglesia ocultista es pactar con el diablo. Eso equivale al bautismo de la magia negra.

Ej. 59. – Durante muchos años, un hombre oriundo de Toggenburg, Suiza, mantuvo un próspero consultorio de naturista y hechicero, pudiendo efectuar curas que habían sido desahuciadas por los médicos. Sanaba a ciegos, cojos, el cáncer avanzado, tuberculosis pulmonar, leucemia, esclerosis múltiples, esclerodermia y otras enfermedades graves. Sin embargo, en un arrebato de sinceridad, este hombre exclamó: “Puedo ayudar a todos, menos a mí mismo. No hay esperanza para mí en la eternidad”. En su juventud, este curandero había hecho un pacto con el diablo y desde entonces poseía estas facultades curativas.

c) Las facultades mágicas pueden originarse también mediante experimentos mágicos.

Ej. 60. – Un suizo, obrero en una fábrica, se cansó de su trabajo. Había oído a menudo que los curanderos e hipnotizadores ganaban mucho dinero. De modo que compró literatura sobre magia en una casa de publicaciones que se especializaba en ciencias ocultas.
Aprendió los conjuros mágicos, se sometió a ceremonias diabólicas y empezó a hacer experimentos de sanidad. Su facultad mágica de efectuar curaciones se desarrolló rápidamente y pronto sus ingresos sobrepasaron mucho a sus anteriores salarios.
El siguiente ejemplo reúne los tres factores: herencia, pacto con el diablo y experimentos ocultos.

Ej. 61. – Una señora joven me contó la historia de sus ascendientes. Su bisabuela había pactado con el diablo con su propia sangre. Practicaba la magia negra y curaba personas y animales. En su lecho de muerte sufrió agonías terribles, como suele suceder con estos conjuradores mágicos. La hija, que era la abuela de esta joven, tomó las facultades mágicas de la moribunda. También se aficionó a la literatura mágica de su predecesora. Después de un doloroso fallecimiento, la bisabuela se aparecía a sus parientes. La abuela continuó con las prácticas mágicas, efectuando conjuros contra enfermedades en noches de luna llena.
También practicaba con el péndulo y tenía éxito en contener hemorragias. Si intentaba leer la Biblia, padecía serios trastornos. Ya más entrada en años, empezó a ver figuras negras en su habitación y también ella tuvo una muerte muy penosa y se aparecía después de muerta.
Luego, la madre de la joven se dedicó a la literatura y prácticas mágicas, llegando a ser una curandera renombrada. Su suerte fue tal como la de sus predecesoras. Ahora, el cuarto miembro de este terrible árbol genealógico era esta joven. Siendo ella muy niña, su madre había pronunciado brujerías sobre ella, poco después de lo cual se había vuelto clarividente y había presenciado negras apariciones en su cuarto. Su hermano y hermana padecían de depresión y ella misma sufría desórdenes psíquicos y nerviosos que la llevaron a buscar ayuda espiritual.

d) La cuarta forma para el origen de poderes mágicos es la transferencia oculta.

Ej. 62. – Un joven me contó durante una consulta que tres personas que practicaban la magia negra le habían impuesto sus manos y habían pronunciado encantamientos mágicos sobre él, tras lo cual entró en posesión de facultades mágicas que asombraron al médico de la familia. Este doctor investigó el caso y tuvo que reconocer la realidad de sus curaciones mágicas. La imposición de manos en el campo de la magia parece ser la contraparte de la imposición de manos escritural.

Ej. 63. – Un joven tuvo ocasión de observar a un practicante del péndulo durante una búsqueda de agua con dicho instrumento. Ante su curiosidad invitó al joven a que probara de usarlo, pero el instrumento no reaccionó en su mano. El rabdómano asió la mano del joven y repentinamente el péndulo osciló. Al repetir posteriormente este experimento, sin la intervención del practicante del péndulo, también tuvo éxito, lo que le indujo a repetir muchas veces el experimento. Desde entonces, el joven de nuestro caso posee la habilidad de localizar agua por medio de un péndulo o de una varilla. Pero también ha experimentado cambios en su vida espiritual.
Antes de este acontecimiento era fiel en el ejercicio de la oración y en la lectura de la Palabra de Dios. Con la transferencia de la facultad de usar el péndulo ha disminuido sensiblemente su interés por las prácticas piadosas.

III. FORMAS DE MAGIA

Varias prácticas ocultistas pueden ser denominadas formas elementales de magia.
Consideraremos en primer lugar la hipnosis practicada para fines de investigación criminal.

Ej. 64. – Una joven me relató en una de mis consultas que un médico la había hipnotizado en su consultorio y en tal estado había abusado de ella. Después supo que había repetido lo mismo con una amiga suya y también con otras pacientes. Cuando este hecho trascendió el médico abandonó el lugar estableciéndose en otro pueblo. Luego la joven confesó que durante largos años después de este incidente, no podía leer la Palabra de Dios. Se sentía poseída de una tenaz resistencia hacia todo lo de orden espiritual y se apoderaban de ella pensamientos impuros mientras oraba.

Ej. 65. – Un médico de cierto hospital abusaba de mujeres y niñas bajo efecto de la hipnosis. En cierta oportunidad, la directora le sorprendió en el hecho. Como medida preventiva para sus escandalosas actuaciones, interrogaba a las pacientes sobre sus relaciones matrimoniales y prematrimoniales mientras confeccionaba sus historias clínicas, anotando las respuestas. De esta manera buscaba escudarse por si algún cargo le fuera imputado. Una niña de reputación intachable, comprometida para casarse con un joven creyente, quedó embarazada en ese hospital. Como consecuencia, su novio la dejó, aunque según sus declaraciones jamás había tenido relaciones sexuales. Había sido violada por ese médico bajo hipnosis. Por fin, la directora y una enfermera de sala denunciaron al médico, pero el depravado doctor tenía tanta influencia que las dos enfermeras fueron despedidas del hospital, permaneciendo el médico en su puesto. Otras enfermeras que tenían cargos en contra de él guardaron silencio por temor a ser despedidas como sus dos compañeras. Este caso me fue contado por una enfermera que había sido testigo de estos turbios manejos. Después de unos años, el médico no juzgó prudente permanecer allí y se trasladó al extranjero. Los que abogan a favor de la hipnosis clínica afirman que el ser humano no puede ser inducido a hacer en estado de hipnosis lo que no haría en estado de conciencia. Es digno de destacar que no todos los expertos científicos comparten esta opinión. En mi obra de consultor espiritual he conocido muchos casos en los cuales se han cometido crímenes bajo influencia hipnótica.

Resulta comprensible que una virgen pueda ser ultrajada bajo una hipnosis. Jesús dijo: “Del corazón salen los malos pensamientos”. La maldad dormita aún en las personas más rectas; la conciencia, integrada por las disposiciones del carácter, cultura e inclinación religiosa es lo que domina y regula los actos de las personas en estado consciente. Bajo la hipnosis, este regulador es eliminado. Los instintos naturales pueden entrar en acción sin impedimento desde el subconsciente y ser así explotados por personas criminales sin impedimento alguno

(1). Más todavía: estos psicólogos

(2) Es bastante frecuente, en jóvenes de carácter piadoso, tener sueños eróticos en los cuales realizan actos que no practican en estado consciente; y lo curioso es que en el mismo sueño se hacen tal reflexión, sintiéndose picarescamente satisfechos de poder tener, en sueño, un placer al que se negarían rotundamente en la vida real. El sueño es la válvula de escape de la naturaleza para romper los diques de la conciencia moral del individuo. Lo mismo puede ocurrir al que es forzado a tales actos reales en estado de sueño hipnótico. (Nota editorial).
no toman en cuenta el hecho de la existencia de una hipnosis mágica además de la hipnosis normal, que tiene mayor alcance y eficacia que la que ellos utilizan. La hipnosis mágica puede reconocerse por el hecho de que como efecto posterior, a menudo el paciente pierde su facultad de creer y de orar.
Detallaremos algunos ejemplos de hipnosis mágica:

Ej. 66. – Una joven creyente acudió a un psiquiatra; éste no hizo uso tan sólo de la hipnosis normal sino principalmente de la hipnosis mágica. Me he encontrado con tales médicos ocasionalmente y en zonas donde la magia es practicada en alto grado. En respuesta a una pregunta formulada por la joven creyente durante una de sus entrevistas, el médico contestó que no había recibido de Dios el don que ejercía. También le confesó que había intentado hipnotizarla sin lograr su propósito. Sin embargo, después de recibir este tratamiento, la joven perdió su fe y no podía orar, le asaltaban dudas cuando lo intentaba, lo que antes jamás le había ocurrido.

El próximo ejemplo es muy singular:

Ej. 67. – Durante sus horas libres, un obrero cristiano se ocupaba en prácticas mágicas. Efectuó experimentos en diversos campos de la magia. Aprendió a echar las cartas, a usar el péndulo, a pronunciar encantamientos y provocar la hipnosis mágica. Por no tener a su alcance personas aptas sobre las cuales experimentar, lo hacía con su esposa. A medida que aumentaban sus habilidades mágicas, se agudizaba el disgusto de ambos por la Palabra de Dios y por la oración. El disgusto se convirtió en una tenaz resistencia. Como consecuencia de estos experimentos mágicos, se presentaron disturbios psíquicos; la esposa padecía serios ataques de ansiedad histérica. Siempre tenía cerrada con llave la habitación donde se encontraba.

Ej. 68. – Un comerciante tiene la extraña habilidad de influir hipnótica o mágicamente en sus clientes para que aceptaran sus ofertas. De esta manera sus ventas anuales le dan una ganancia de unos 70.000 marcos anuales (más de un millón de pesetas). A pesar de tener tal evidencia de poder sobrenatural del que debiera mostrarse muy agradecido, rechaza de plano toda religión. Indudablemente él sabe que su poder no es de Dios.

Ej. 69. – Antes de iniciar un tratamiento médico, una mujer se hizo hipnotizar por un masajista. Antes acostumbraba a leer la Biblia, orar y asistir a los cultos, pero después, cuando intentaba orar, sentía la compulsión de blasfemar contra el nombre de Dios y de maldecir. Los efectos de este tratamiento mostraban que el masajista había empleado hipnosis mágica. Los médicos en general no hacen distinción entre la hipnosis natural y la hipnosis mágica basada sobre ocultismo. Mientras que la hipnosis normal practicada por un buen médico puede ser inofensiva, la hipnosis mágica reviste siempre grandes peligros y domina totalmente al paciente.

2. Otra forma preliminar a la magia es la sugestión mental. Esto consiste en una transferencia a distancia de fuerzas mentales y emocionales.

Ej. 70. – Un joven psicólogo quiso especializarse en conferenciante de universidades. Su especialidad era la hipnosis, pero no la hipnosis común sino la sugestión mental a distancia. Buscó un sujeto sensible sobre el cual llevar a cabo sus experimentos y lo encontró en la secretaria de su jefe, que era neurasténica y fácilmente influenciable. Sin previo aviso comenzó a adormecerla. Se sentó a una distancia de diez pies en la misma pieza y también en el cuarto contiguo y se concentró en la joven. Repentinamente, los brazos de la joven perdieron toda su fuerza, y le sobrevino un terrible cansancio. Luchó con todas sus fuerzas por no dormirse. El psicólogo continuó con estos experimentos durante un lapso en el que la joven ofrecía siempre gran resistencia. Poco después de iniciarse estos experimentos hipnóticos, la joven empezó a padecer disturbios psíquicos. Resolvió consultar a un psiquiatra, quien afirmó: “Estos experimentos no le hacen bien”. Sin embargo, la joven no le creyó y los experimentos fueron continuados durante largo tiempo hasta que la joven ya no podía completar su horario de trabajo y repetidamente experimentaba extraños síntomas de parálisis.

Ej. 71. – Una mujer católica romana acudía a menudo a un sacerdote con el fin de confesarse. Finalmente se encontró dependiendo psíquica y sugestivamente de él. Cada vez que él decía misa ella le miraba tan emocionada que perdía el sentido quedándose dormida. A veces llegó a lastimarse la cara al caerse sobre los bancos de la iglesia. Lo más extraordinario es que llegó a ocurrirle el fenómeno encontrándose el sacerdote a 20 millas de distancia e ignorando ella cuando éste pronunciaba la misa. Esta relación psíquica llegó a convertirse en una carga intolerable para la mujer, que rezaba desesperadamente. Finalmente acudió a un pastor evangélico para solicitar ayuda espiritual. Este la dirigió a Cristo a quien ella aceptó como su Salvador personal. Desde este mismo momento cesaron los extraños síntomas, quedando enteramente curada de lo que algunos creían ser ataques de epilepsia.

Ej. 72. – Durante años, un obrero practicó la magia negra. Le interesaban mayormente aquellas prácticas mágicas por medio de las cuales podía ejercer influencia sobre otras personas. Pertenecía a una sociedad de magia que realizaba extraños experimentos y durante sus horas libres los practicó personalmente. Su primera víctima fue una joven sensible a quien llegó a dominar a tal extremo que le hacía hacer toda suerte de sacrificios financieros y sexuales. Después de un comienzo tan afortunado como practicante de la magia negra, se puso en campaña para buscar nuevas víctimas y también aquellos nuevos experimentos tuvieron éxito. Al fin encontró una joven que le entregaba un cheque mensual y finalmente se fue a vivir con él durante un tiempo, hasta que sus padres dieron cuenta a la policía, y se descubrieron las malas artes del astuto individuo.

La tercera forma preliminar de la magia es el mesmerismo basado sobre la magia. El magnetismo, la hipnosis y la sugestión pueden ser intensificados por medio de la magia. En el ejemplo 69 ya se ha presentado un caso al respecto.

Daremos en primer lugar un ejemplo del doctor Trampler. Este abogado fue un alumno de Groening, pero más adelante llegó a separarse enteramente de su maestro en lo que respecta a opiniones.

El doctor Trampler ha revelado sus métodos de sanidad en un libro titulado: “Gesundung durch den Geist” (“Sanidad por el espíritu”), teoría de la cual son las mujeres sus más entusiastas seguidoras. Mediante varios casos conocidos en mis consultas, he podido observar que los poderes de sanidad de los cuales Trampler hace uso no son beneficiosos a los pacientes sino que los ponen bajo sujeción. Lo demuestran los dos ejemplos siguientes.

Ej. 73. – Una mujer visitó al doctor Trampler en Munich, quien la trató con todo éxito por sus dolores de espalda. En la oficina del médico debió levantar sus diez dedos para hacer de antena para las fuerzas cósmicas, según el doctor Trampler le dijo. Al regresar a su hogar se encontró realmente curada orgánicamente, pero desde ese día sus males físicos fueron reemplazados por luchas espirituales. No podía orar y sentía como si una muralla impenetrable la separara de Dios.

Ej. 74. – Una mujer creyente que vino a mi consulta, había acudido al doctor Trampler ignorante por completo del origen de sus métodos. Sentada en su sala de espera, empezó a orar. Un paciente tras otro pasaban para ser tratados. Finalmente, el doctor salió y parándose frente a ella la miró fijamente. Ella, sintiendo un temor extraño, siguió orando interiormente con más fervor, tras lo cual el doctor hizo la siguiente declaración: “Yo no puedo hacer nada por usted”.
Ya que estos curanderos a menudo disfrazan y adornan sus actividades con fraseología religiosa, el nefasto origen y naturaleza de sus poderes no siempre es reconocido. Estando en Baden entré en relación con un practicante de mesmerismo quien había experimentado una verdadera conversión a Cristo. En respuesta a mi pregunta sobre su facultad de curar, contestó: “El magnetismo para las curas naturistas es suficiente como para dos pacientes diarios. Después de eso, la fuerza se ha consumido y debe ser nuevamente adquirida o cargada. El que trata a más de dos pacientes diarios, no logra nada -a no ser que obtenga recursos de más abajo-. Con esto quiso decir que estos charlatanes practicaban adicionalmente la magia. Daremos a continuación un ejemplo más de este confuso y vastamente practicado disfraz.

Ej. 75. – Un amigo mío, creyente, expositor de las Sagradas Escrituras, estaba siendo tratado por un mesmerizador que manifestaba ser creyente también. Asistía a los servicios religiosos. Para asegurarse aún más, el obrero cristiano preguntó al mesmerizador: “Me imagino que usted no hace uso de poderes demoníacos, verdad?”, a lo cual replicó el curandero: “Los poderes demoníacos son buenos. Los demonios nos ayudan realmente”.

Sobre esa base, el obrero cristiano decidió renunciar al tratamiento.

Después de ser expuestas las diversas formas preliminares de la magia deben ser declaradas las formas principales. El profesor Diepgen, en su libro “Cultura y Medicina”, distingue tres formas de magia: la magia negra practicada con la ayuda de poderes demoníacos; la magia blanca, que pretende ser practicada con ayuda divina, y la magia neutral, que pretende ser una aplicación de las fuerzas neutrales de la Naturaleza.

a) A continuación veremos algunos ejemplos de la magia negra.

Ej. 76. – Un pastor evangélico me contó que su congregación en pleno estaba infectada con prácticas ocultas. Como un solo ejemplo,me relató el caso de una cura mágica efectuada en una joven de veinte años. A consecuencia de una poliomielitis, la muchacha tenía una pierna más corta que la otra. Durante largo tiempo había tenido que permanecer en el hospital dándosele al fin de alta como caso incurable. Tanto la joven como su madre estaban completamente deprimidas. Finalmente, decidieron buscar la ayuda de un hombre que practicaba la magia negra. Este mago les exigió el pago de 500 marcos para la compra de una raíz de mandrágora. Esta raíz, que tenía una semejanza humana, debía ser acunada por la paciente como si fuera una criatura, de acuerdo a las instrucciones del mago.

Tenía que lavar, bañar, alimentar, poner a dormir, la raíz, de acuerdo a todas las reglas para la crianza de los niños. Cumplida esta primera etapa del tratamiento, el mago ordenó a la joven pronunciar ensalmos de venganza, copiar dichos conjuros, ponerlos bajo su almohada y dormir con ellos. Durante la tercera etapa del tratamiento, la joven tenía que colocar cuchillos bajo su almohada y meter otros dos cuchillos incrustados en la pared a la cabecera de su cama. Durante el transcurso de esta tan extraña terapéutica, la joven comprobó que su pierna más corta se había alargado. Pero después de curada su pierna, la paciente presentó serios trastornos psíquicos. Fue al pastor de su iglesia quien se sintió desconcertado ante semejante caso. La joven ya no podía orar. Cuando intentaba juntar sus manos para orar, ambas se separaban bruscamente; cuando trataba de leer su Biblia, se sentía invadida de pensamientos blasfemos.

La joven temía volverse loca. Entregó por tanto al pastor la raíz de mandrágora y un amuleto que había recibido de manos del mago. Desde aquel momento vivió sobresaltada por el temor de que aquel hombre terrible se vengara. La pierna, que se había alargado hasta su estado normal durante el tratamiento mágico, se volvió a acortar. Por lo menos, esto es lo que dijo.

Ej. 77. – Durante una campaña de evangelización en Toggenburg, un chacarero vino buscando ayuda espiritual y me relató el desgraciado desenlace ocasionado por encantamientos de la magia negra. Su hijo había contraído la poliomielitis. El médico no fue llamado a tiempo y el muchacho quedó paralítico. Como el chacarero quena a toda costa un heredero sano que se encargara de la chacra, recurrió al renombrado mago Hugentobler, en Peterzell. Este curó al muchacho con la ayuda de la magia negra, de tal modo que la parálisis desapareció totalmente. Durante varios años todo anduvo bien. Cuando el joven tenía dieciséis años de edad, su padre lo encontró en el establo con una arteria carótida cortada. Esta desgracia fue un verdadero misterio. No había ocurrido disgusto alguno en la familia, tampoco había ningún amor contrariado de por medio. Sobre su hijo, fatalmente herido, el padre encontró un amuleto de Hugentobler. Abrió el relicario de cuero y extrajo un pedazo de papel en el cual había la siguiente inscripción: “Esta alma pertenece al diablo”. Esto demostró que Hugentobler había recurrido para este caso a la magia negra.

b) Más difundida que la ya mencionada magia negra, lo es la magia blanca, la cual es practicada en muchos círculos cristianos bajo un manto de piedad sin que los participantes sospechen de su naturaleza diabólica. Con referencia a la magia blanca se cumplen las palabras de San Pablo en II Corintios 11:4, cuando dice que Satanás se transforma en ángel de luz. La magia blanca es la magia negra bajo un disfraz piadoso.

Consignaremos algunos casos:

Ej. 78. – Un misionero llamado Samuel refirió una costumbre mágica de los judíos residentes en el Norte de África. Cuando un niño enferma, los padres toman una toalla, le atan un nudo y dicen: “En el nombre del Dios de Abraham, Isaac y Jacob, sé librado de tu enfermedad”. Luego desatan el nudo y desde ese momento los niños quedan curados por medios del encantamiento mágico. Esta es la contraparte de la magia negra.

Ej. 79. – Una mujer, procedente de Bukowina, nos refirió que sus parientes usaban encantamientos curativos de magia blanca para todas las enfermedades de seres humanos y animales. En todos los casos usaban los tres nombres de la Trinidad. Después de este encantamiento, el mal desaparecía. Aunque todos sus antecesores asistían a la iglesia, estos encantamientos mágicos fueron pasando de una generación a otra. La mujer y su hija padecían de trastornos nerviosos y ese fue el motivo que las llevó a buscar ayuda espiritual. Un predicador la exhortó y oró con ella, con lo cual obtuvo una mejoría de sus trastornos y experimentó la seguridad de su salvación.

Ej. 80. – El dueño de una chacra se ahorcó. De acuerdo con la creencia popular, el suicida se aparece por el lugar del hecho. Por este motivo se les aconsejó a los parientes que barrieran toda la casa invocando los tres nombres más sagrados, pues al hacerlo el suicida se abstendría de molestar la casa. Los parientes siguieron este extraño consejo pero desde ese entonces, la esposa del granjero fue invadida por una desagradable intranquilidad.

Ej. 81. – Una niña de quince años padecía de una enfermedad en los ojos. Pasó bastante tiempo internada en una clínica de oftalmología, pero a pesar del tratamiento médico no se curaba. Ya que la ciencia médica había fracasado, se valió de la ayuda de un encantador mágico. El hombre pronunció ensalmos sobre ella de acuerdo a las modalidades de la magia blanca. En su habitación tenía una Biblia. De vez en cuando asistía a los oficios religiosos. A las veinticuatro horas del encantamiento, la enfermedad de los ojos desapareció, pero desde ese momento sintió una terrible intranquilidad. Buscó al Señor en oración pero no podía encontrar paz. Cuando después de esta extraña cura consultó a su antiguo especialista de la vista, éste no pudo ocultar su asombro interrogándole en qué forma se había efectuado esa cura.

Ej. 82. – Una mujer tenía dos hijas que habían recibido encantamiento mágico desde temprana edad. Durante su tratamiento mágico, el ensalmador recitó tres veces el Padrenuestro. A medida que las niñas crecían, la madre fue aconsejada repetidas veces por astrólogos, por medio de cartas, y por la quiromancia. Además recibía una revista mensual de un médico de prácticas ocultas. La hija mayor ha sido internada en una institución para enfermos mentales a la edad de veintisiete años y se la considera incurable. La familia entera se hizo indiferente y opuesta a la fe cristiana. Ahora, cuando su angustia psíquica ha llegado al máximo, han buscado ayuda espiritual.

Ej. 83. – Una mujer creyente poseía varias recetas de magia blanca. Para la cura del escorbuto bucal recetó agua recogida en día de Pascua que debía ser bebida invocando los tres nombres más sagrados.

Ej. 84. – Una mujer yacía gravemente enferma en el hospital con herpes zóster y úlceras en las piernas. Su estado era tan lamentable que el médico ordenó que la atendiera una enfermera nocturna particular; todos esperaban la muerte de la paciente. La enfermera de noche quedaba sentada sobre la cama contigua a la de la enferma. Esta, repetidamente, le susurraba: “Hermana, usted puede ayudarme”. La enfermera creyó que la mujer quería que orara o le leyera la Biblia, pero no era eso lo que la enferma quería y tampoco la enfermera se sentía capacitada para tal menester. Estando ante la enferma, experimentaba tanto temor que ni para su propio beneficio era capaz de pronunciar una oración. La mujer constantemente insistía: “Hermana, usted puede ayudarme”. Ante tanta insistencia, la enfermera le preguntó la manera de ayudarla. Al instante, mucho más animada, la mujer le explicó: “Voy a desnudarme totalmente y usted debe poner sus manos sobre las partes enfermas, hacer tres cruces sobre ellas, nombrar la Trinidad y repetir un corto verso que yo le diré”. La enfermera sentía cada vez más miedo. En ese momento, la enfermera oyó al médico pasar por el “hall” y salió a preguntarle si podía satisfacer la petición de la enferma. El médico la animó diciéndole: “Sí, señorita, hágalo, pues pudiera ser de ayuda a la paciente, ya que humana y clínicamente nada más se puede hacer”.

La enfermera volvió a la sala de la moribunda quien le urgía a efectuar el encantamiento, y así, siguiendo sus instrucciones hizo las tres cruces sobre el cuerpo de la enferma, invocó los tres nombres de la Trinidad y murmuró los ensalmos que la mujer le enseñó. La enfermera sintió un temor e intranquilidad terribles, a pesar de que la enferma pudo descansar inmediatamente. Durante los días siguientes, todos los facultativos se mostraron grandemente asombrados. Las úlceras se cicatrizaron inmediatamente y todos los síntomas de la enfermedad desaparecieron por completo dentro de los cinco días. Los médicos no hallaban explicación a esta cura sorprendente, pero el médico que había aconsejado que se llevara a cabo el encantamiento guardó silencio ante este interrogante. Ya han pasado seis años desde este episodio pero la enfermera no ha podido recuperar su tranquilidad. Ya no puede orar y siente disgusto por la Palabra de Dios y todo cuanto sea espiritual. A menudo siente aturdimiento, no puede concentrar su atención debidamente y padece disturbios psíquicos. A causa de la condición en que se encuentra, vino a mí en busca de ayuda espiritual. Ella admite que la causa de su mal psíquico se originó con aquel terrible incidente de magia. Sin saberlo, había ayudado a la paciente por medio de la magia blanca.

En todos estos ejemplos de magia, los símbolos cristianos y el número tres desempeñan un papel. Los encantamientos se efectúan invocando la Trinidad, repitiendo tres veces el Padrenuestro o tres versículos de la Biblia. Se hace la señal de tres cruces o se usan tres velas bendecidas. La magia blanca es la astuta perversión de la oración bíblica de fe y la imposición de manos. Es por ello que tantos caen víctimas de esta magia religiosa.

La diferencia entre la magia blanca y la escritural imposición de manos, parece difícil de distinguir, aunque son evidentes las diferencias básicas. En la oración de fe escritural la persona que ora se coloca bajo la voluntad de Dios; en la magia blanca los elementos cristianos son usados únicamente como medios técnicos de magia. La persona que ora de acuerdo a las Escrituras, se halla bajo la inspiración del Espíritu Santo, que ayuda su flaqueza. El practicante de la magia blanca se halla bajo la inspiración de las fuerzas demoníacas. La persona que ora de acuerdo a las Escrituras, es fortalecida en su fe después de haber orado, aunque el motivo por el cual ha orado no le haya sido otorgado. El practicante activo y pasivo de la magia blanca se encuentra después seriamente intranquilo y paralizado en su vida de fe, si se trata de un cristiano; aunque el resultado forzado por los conjuros sea de acuerdo con sus deseos.
Es muy fácil comprobar por los efectos mismos si la oración ha sido de origen cristiano o mágico. Las circunstancias pueden ser diversas y, por tanto, se necesita para juzgarlo el don de discernimiento de espíritus. La magia blanca no solicita la ayuda divina como parte de una vida de fe ya existente. La imposición de manos según las Sagradas Escrituras, requiere una sólida y sincera preparación de espíritu. La magia blanca, en cambio, suele ser aplicada como recurso ocasional por personas que no viven una vida cristiana. La aplicación de la magia blanca es siempre impedida o interrumpida cuando una persona presente está orando. Esta es una señal característica muy significativa. En cambio, la imposición de manos es siempre apoyada y fortalecida por personas que oran o siguen con sinceridad en su mente la oración de fe del que practica ese recurso escritural. La imposición de manos es totalmente diferente de la magia blanca, aunque el lenguaje de ambas sea similar.

c) Otra forma de magia es la llamada magia neutral. Esta ha sido usada últimamente por los médicos de la escuela psicosomática. Creen emplear con ella medios de curación fuerzas neutrales de la naturaleza que no son malas ni buenas. Sin embargo, tengo varios ejemplos que revelan ser un recurso en alto grado equivocado.

Ej. 85. – Un joven pastor que tenía muchas verrugas en su mano preguntó al jefe de una clase superior de psicosomática: “Profesor, ¿cómo puedo librarme de estas verrugas?” A lo que éste respondió: “Solamente hay un método seguro: el conjuro mágico”. El pastor fue debidamente instruido y el procedimiento efectuado resultó un completo éxito. Parece ser todo ello un hecho raro e inofensivo, pero cuando interrogué al hombre curado de sus verrugas sobre si había experimentado efectos psíquicos o espirituales nocivos, guardó silencio al respecto.

Ej. 86. – Un joven estudiante de psiquiatría preguntó lo mismo al jefe de una clínica psiquiátrica. El profesor le dio el raro consejo siguiente: “Envuélvelas con hilo negro, haz luego tantos nudos en el hilo como verrugas tienes, pronuncia después un conjuro mágico y hecha el hilo a la cloaca”. Al principio el doctor creyó que se trataba de una broma, pero fue convencido más tarde e hizo el experimento obteniendo un éxito completo: las verrugas desaparecieron totalmente.
Esto no es un caso de magia neutral, ya que la extraña receta se halla consignada en el Sexto y Séptimo Libros de Moisés, que contiene encantamientos de magia blanca y de magia negra. No se puede probar, por tanto, que esta supuesta magia neutral sea realmente neutra o inofensiva, ya que procede de la misma fuente que la magia negra. La cura de almas revela constantemente que la magia es obra de Satanás, ya sea que navegue bajo bandera negra, blanca o neutral.

IV. EL CAMPO DE LA MAGIA

En el capítulo que hemos dedicado a considerar los diversos objetos y fines de la magia hemos recalcado que todo cuanto nosotros creemos existir en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra, cae bajo su maléfica influencia; la magia juega un gran papel en el plan de la archirebelión de Satanás.
Es completamente imposible describir el tremendo alcance de la magia en un solo libro. Solamente podemos señalar algunos puntos.

1. – Curación y provocación de enfermedades
Muchos casos de sanidad han sido ya expuestos; agregaremos aún uno más:

Ej. 87. – Una mujer católica se encontraba seriamente enferma en un hospital. La paciente llamó a la enfermera y solicitó de ella un favor. Le dijo que en su casa tenía una hija que durante años había sufrido de posesión demoníaca; rara vez se encontraba ésta consciente. Ahora, por encontrarse tan gravemente enferma se le presentaba a la madre la oportunidad para ayudar a su atribulada hija. Se dirigió a la enfermera con estas palabras: “Antes de que muera, notifique a mis parientes el estado en que me encuentro. Dígales que traigan a mi hija aquí. Intercambiaremos nuestras ropas y haciendo esto llevaré su demonio a la tumba y esto librará a mi hija”. La enfermera no accedió a la petición de la enferma por considerarlo una idiotez. Sin embargo, la mujer estaba refiriéndose a una prescripción mágica.

Lo contrario a la curación es la provocación de enfermedades.

Ej. 88. – Un joven quería librarse del servicio militar y a tal efecto su padre lo mandó a un mago para que le provocara una enfermedad. El experimento tuvo éxito y el joven fue declarado no apto para el servicio militar.

Ej. 89. – Un médium espiritista confesó que había pertenecido a un círculo que practicaba no solamente comunicación con los muertos sino también la magia negra. Se especializaban en producir enfermedades y muerte por artes mágicas. Ya había cometido varios asesinatos cuyo misterio no podía desentrañar la policía. También habían molestado a un pastor en quien se manifestaron serios desórdenes de origen nervioso que lo incapacitaron para el trabajo durante varios meses. Tal fue la esencia de esta confesión. No pude comprobar los hechos; sólo sé que durante el tiempo que duraron los experimentos de este círculo el pastor siguió enfermo, y no se curó sino hasta algún tiempo después.

Ej. 90. – Una joven de una fanática familia, se casó con un miembro nominal de otra confesión, en contra de la voluntad de sus padres. El primogénito de este matrimonio contrajo la poliomielitis. Los padres culparon a su hija diciéndole: “Este es el castigo que has recibido por casarte con un protestante”. Los padres de la joven buscaron a un conjurador mágico que curara al niño y que maldijera a la madre causándole enfermedad. Así sucedió que el niño sanó rápidamente, pero la madre enfermó. Fue llevada al hospital con extraños síntomas de parálisis, depresión, terribles dolores de cabeza, etc. Los médicos diferían en sus diagnósticos. Hacían un análisis tras otro, punción de la médula espinal, metabolismo basal, electrocardiogramas, etc. Por último, hicieron consulta con un especialista en enfermedades mentales. Los exámenes médicos duraron varias semanas pero no pudieron hallar la causa de la enfermedad. Al fin, la salud de la mujer mejoró rápidamente y pidió regresar a su hogar. Los furiosos suegros se mostraron muy contrariados e inmediatamente recriminaron al mago por no haber mantenido su conjuro contra su víctima.

Ej. 91. – Un practicante de la magia negra le dijo a una joven que era cortejada por un hombre casado que ocupaba un alto cargo en la empresa donde ella trabajaba: “Voy a trastornar la mente de este individuo hasta tal punto que va a perder su empleo”. No pasó mucho tiempo cuando la mente de este hombre comenzó a sufrir trastornos nerviosos. Se quejaba de que oía golpes dentro y alrededor de su cabeza; padecía de tics nerviosos, disminución de la vista y aptitud de concentración.

Ej. 92. – Una joven aceptó a Cristo como a su Salvador durante una campaña de evangelización. En la inmensa novedad de su gozo, trataba de invitar a sus vecinos a las reuniones y clases bíblicas. En su vecindario vivía un hombre que poseía una extensa colección de literatura sobre ocultismo y efectuaba los experimentos contenidos en sus libros. El gozoso testimonio de esta joven no le agradó (el Evangelio de Cristo y la magia se hallan tan lejos uno del otro como lo está el cielo del infierno) y el ocultista hizo la siguiente amenaza: “La haré volverse loca y dejará de asistir a los cultos”. Tras unas pocas semanas esta joven creyente experimentó molestias. Veía pequeñas llamaradas de luz en su cuarto y otras apariciones. Hallándose en esta situación vino a mi consulta para recibir ayuda espiritual.

2. – Magia sexual

Los ejemplos 90 y 92 también pueden colocarse bajo el título de magia del odio. A continuación daremos un ejemplo de magia para provocar amor.

Ej. 93. – Los vaqueros suizos que en septiembre recogen el ganado de los campos estivales, acostumbran a atar tres hierbas a la soga que sujeta a la vaca guiadora no sólo como distintivo sino que se le adjudica la propiedad de traer suerte en el amor.

Ej. 94. – Una joven mantenía relaciones con un hombre casado. Un día este hombre se trasladó a otro lugar. Antes de irse dio a su amante la siguiente explicación: “Aunque estemos separados continuaré visitándote. No viajaré hasta aquí en auto sino que en sueños me encontraré contigo. Tú sabes lo que los hombres buscan y yo lo encontraré de ti en cualquier momento; no lo podrás evitar; tampoco podrás proceder en mi contra, pues no tendrás ninguna evidencia”. Al principio, la joven no entendió mucho esta extraña explicación, pero una semana después de la partida de su amigo, repentinamente sintió su presencia durante la noche. Las visitas fueron repetidas con bastante asiduidad hasta que estos extraños encuentros llegaron a serle odiosos. Consultó a un médico quien le explicó que estos encuentros nocturnos psíquicos eran alucinaciones sexuales propias de los comienzos de una esquizofrenia. La joven, que se sentía mentalmente sana, se negó a aceptar tal diagnóstico, pues estaba convencida de que había otros factores en juego.

3. – Magia de persecución y defensa
Estas son las formas más comunes de la magia.

Ej. 95. – Dos mujeres vecinas en una gran casa vecinal de Besarabia, que practicaban la magia, se pelearon. Ambas hacían uso de sus facultades mágicas para perseguirse la una a la otra. Una de ellas cayó al suelo, manifestando síntomas de parálisis y no se pudo levantar. Lanzó imprecaciones y maldiciones a su contrincante. Al ser levantada amenazó a gritos a su contrincante: “No saldrás viva de esta casa, yo me encargaré de que así sea”. Tres días más tarde, la mujer amenazada sufrió un terrible dolor de cabeza y murió ocho días después.

Ej. 96. – Un niño lloraba todas las noches desde las 12 hasta la 1 en punto de la mañana. La madre fue aconsejada por un mago quien le ordenó que pusiera un cuchillo, un tenedor y una tijera debajo de la almohada de la criatura; así cesaría la molestia y además, la persona causante del mal sufriría un castigo por haber ocasionado este ataque mágico. La atribulada madre siguió el consejo. Cuando al día siguiente, la nodriza llegó vendada, tuvo el convencimiento de que había sido ésta la que había causado las molestias nocturnas.

Ej. 97. – Un granjero observó que la leche de una de sus vacas salía teñida en sangre. Calentó la leche ensangrentada a la noche entre las 11 y las 12, metió dentro una hoz y pronunció un ensalmo mágico. Al día siguiente, una vecina apareció con heridas en su cara, por lo cual supuso que era ella la que había embrujado a su vaca (Debemos hacer notar que el autor pone estos ejemplos que solamente le fueron referidos, sin que él mismo tuviera ocasión de llevar más adelante sus averiguaciones, a título puramente informativo. Muchos de estos casos pudieran ser simples casualidades que los exponentes atribuían erróneamente a efectos de la magia practicada. Esto es muy posible en poblaciones y distritos rurales infestados de tales prácticas. El autor hace tal distinción y analiza las probabilidades de una y otra causa en los casos que refiere en su libro Ocultismo y Cura de Almas, pero en éste se limita a referir los informes recibidos. –(Nota del editor)

4. – Producir y romper hechizos
Esto es practicado por algunos conjuradores mágicos casi como un deporte entre competidores, a veces por encargo y otras veces de propia iniciativa.

Ej. 98. – Un hombre que se hallaba en un asilo evangélico para convalecientes tenía la habilidad de producir y romper hechizos. Podía detener a personas que caminaban por la calle de tal modo que quedaran impedidas de dar un paso. También podía hechizar a los niños haciendo que no pudieran hablar ni moverse. Lo más lamentable del caso es que este mago era un supuesto creyente, a quien nadie había enseñado el origen diabólico de tales prácticas.

Ej. 99. – En Suiza, un magnetizador oficialmente licenciado, trata a sus pacientes con encantamientos de magia blanca, invocando a la Trinidad o recitando tres Padrenuestros. A causa de estas palabras piadosas es considerado cristiano por sus pacientes. Este magnetizador posee poderes mágicos. Cuando el paciente no le paga, inmediatamente lo coloca bajo un hechizo. Al salir del consultorio puede llegar a la estación pero no puede subir al tren. El personal del ferrocarril está al tanto de los poderes mágicos del magnetizador por haber presenciado el hecho infinidad de veces y riéndose advierten al paciente: “Páguele primero al magnetizador y entonces podrá volver y subir al tren”.

Ej. 100. – Durante muchos años un maestro de escuela practicaba la magia blanca. No solamente se proveyó de literatura al respecto, sino que ponía en práctica los experimentos usando como sujetos a sus propios alumnos. Iba nombrando los niños y el niño nombrado no podía levantarse ni hablar. Sin embargo, inmediatamente después de romper el hechizo, podía hacerlo como si nada hubiese ocurrido. Solía emplear este método como castigo. Después de haber usado estas prácticas por algún tiempo con sus escolares, lo aplicó a su esposa e hijos y de este modo gobernaba a su familia como un tirano. Algunas veces pasaban horas, e incluso días, sin que su esposa e hija pudieran hablar ni una palabra cuando él les aplicaba su peculiar castigo. Su primera esposa falleció demente.

Su segunda esposa huyó de la casa y nunca más retornó después de haber sido sometida a un experimento de hechicería. Como resultado, el padre cometió abusos sexuales con su propia hija, sin que ésta pudiera defenderse. Cuando semejante individuo trajo a la casa una mujer pública y la convirtió en un lupanar con ella y otras mujeres, la hija de su primer matrimonio le resultaba un estorbo. Por tal motivo echó sobre ella un hechizo permanente que la privó del habla. La muchacha fue llevada a un hospital mental pero los médicos fueron incapaces de curar su mudez. Algunos parientes, conocedores de la historia de la familia, se dieron cuenta de la clase de enfermedad que la muchacha padecía; particularmente al observar cómo el padre les conminaba, con amenazas, a abstenerse de visitar a la muchacha. Sin embargo, nada pudieron hacer, ni en favor de la infeliz ni en contra del padre, ya que las leyes del país no tienen en cuenta los poderes ocultos.

5. – Magia mortal
Tengo delante varios informes fidedignos y terribles de misioneros sobre este tema. Muy pocas personas saben que tales prácticas se realizan también en Europa.

Aunque no pudiera ser comprobada la eficacia de la magia mortal, el solo hecho de que tales prácticas existen, denota el bajo nivel de nuestra cultura.

Ej. 101. – Un experto en la magia negra, de carácter mortal, pudo matar a una vaca en sólo cuatro días. Este hecho fue relatado por el nieto del mago.

Ej. 102. – Durante muchos años una mujer practicaba la magia negra. Tenía en su poder libros sumamente peligrosos como el Sexto y Séptimo Libros de Moisés”, La fuente de Poder”, el “Escudo espiritual”, y muchos otros libros de ocultismo. Efectuaba experimentos dentro del campo de la magia negra de persecución y magia mortal. Confesaba con criminal orgullo: “He liquidado a mi esposo y a mi hija”. Perseguía a sus enemigos con enfermedades. Aseguraba poder causar eczemas, diarreas, enfermedades cardíacas, comezones, dolores de estómago, hidropesía y otras plagas a sus enemigos. Tras haber ocasionado la muerte de su familia entera, según su propio testimonio, consiguió empleo, como enfermera, por medio del pastor, pero aún practica la magia. Se ha endurecido hacia todo cuanto sea espiritual, blasfemando el nombre de Jesús y negando por completo su poder.

En días de fiestas religiosas le sobrevienen terribles ataques en los cuales se enfurece y blasfema. En sus horas de sosiego, le acusa la conciencia y confiesa: “Mi vida es un caos; no quiero obedecer a mis impulsos pero me siento impulsada a ello por una fuerza superior. El diablo me obliga y no puedo hallar descanso”.

Ej. 103. – Un hombre casado mantenía relaciones ilícitas con una mujer soltera de más edad, a la cual se le atribuían prácticas de magia negra. Al fin el hombre se cansó de sus amoríos y le advirtió a la mujer que estaba decidido a cortar con tales relaciones. Ella se mostró muy contrariada y pronunció la siguiente amenaza: “Tú tienes esposa y dos hijos. Ellos pagarán las consecuencias”. El hombre no se amedrentó y se mantuvo firme en su decisión. Dos días después de su separación con la bruja, su hijo enfermó, fue llevado al hospital y murió de una extraña enfermedad que no pudo ser diagnosticada por los médicos. Unos días más tarde, su esposa e hija también enfermaron. El hombre aterrorizado, recordando las amenazas de su antigua amante, fue a rogarle desesperadamente que contuviera la magia que había empleado en contra de su familia. La conjuradora le aseguró que lo haría y después de estos hechos su esposa e hija recobraron rápidamente su salud.

Ej. 104. – Durante una campaña de evangelización, un hombre vino en busca de ayuda espiritual y relató el siguiente caso ocurrido en su vecindario: A un vecino suyo le robaron un serrucho nuevo. El robo, cometido en pleno día, fue observado por alguien que dio al perjudicado el nombre del ladrón. El dueño del serrucho, no satisfecho con denunciar el hecho a la policía, acudió a un practicante de magia negra. El ocultista afirmó que el ladrón moriría como consecuencia del hechizo que iba a practicarle. El chacarero regresó a su aldea dudando de que el mago tuviera tanto poder, pero preguntándose qué ocurriría. Tres horas después de la consulta recibió, aterrado, la noticia de que su vecino había fallecido de un ataque de corazón.

V. LOS RITOS MAGICOS

La magia, con sus extraños ritos y prácticas, da toda la impresión de ser una religión diabólica. Una burda y criminal imitación de la religión cristiana revelada en la Biblia.

1.o. – La liturgia mágica es la contrapartida del culto bíblico en todas sus formas. Una acción mágica está compuesta generalmente de cuatro partes: Invocación, conjuro, acción simbólica y uso del fetiche. La invocación es dirigida bien a la Trinidad o a Satanás, y ello es lo que decide su carácter de magia negra o blanca. La invocación es la contrapartida de nuestra manera de dirigirnos a Dios como Jesús nos enseñó en el Padrenuestro. El conjuro es una imitación de aquella parte de nuestras oraciones en las cuales apelamos a las promesas de la Biblia. La acción simbólica es muchas veces una imitación de nuestro arrodillarnos como acto simbólico de respeto, o de la imposición de manos bíblica. El fetiche es un objeto material al que se le atribuye poder mágico y parece imitar los símbolos materiales del agua, pan y vino, que usamos en el bautismo y la cena del Señor.

Ej. 105. – El hijo de un granjero sufría con gran frecuencia fuertes dolores en su rodilla. Siguiendo los consejos del curandero llevó a cabo el siguiente tratamiento de magia: durante la Luna menguante salió al campo por la noche, invocó a la Trinidad, pronunció un conjuro mágico, ungió su rodilla con aceite y echó besos a la Luna. Sus dolores desaparecieron. En este ejemplo observamos los siguientes detalles. La invocación a la Trinidad indica la clase de magia, en este caso magia blanca. El conjuro mágico toma el lugar de la oración. El ungimiento con aceite es una acción simbólica de imitación bíblica. La Luna es usada como fetiche y símbolo, pues como está en menguante el dolor debe menguar.

2.o – El símbolo mágico. Se atribuyen a tales símbolos la virtud de apoyar el conjuro mágico, aumentando su eficacia cuando se realiza la llamada transferencia mágica. Por falta de espacio no podemos tratar el asunto en detalle; solamente citaré algunos ejemplos que pueden ofrecernos luz sobre el particular.

Ej. 106. – El profesor Frobenius, renombrado paleólogo (investigador de antigüedades en las cuevas de la tierra) refirió en un discurso que algunos de los dibujos de la edad de piedra podían ser interpretados como magia de caza. Algunos animales están dibujados con heridas. Esta observación estaría de acuerdo con la caza mágica de los pueblos primitivos de África. Un viajero africano contaba que las tribus nativas algunas veces hacen uso de magia de caza comprobándose que tiene éxito. Dibujan animales y arrojan flechas al cuadro mientras pronuncian ensalmos mágicos. Ese mismo día cazan animales que presentan las mismas heridas que aquellos ya dibujados. Esta primitiva caza de magia está de acuerdo con observaciones hechas actualmente en Alemania en sesiones espiritistas: si los fantasmas son heridos, luego el médium aparece herido en la misma manera.

Ej. 107. – En el campo del encantamiento mágico encontramos la siguiente receta para el dolor de muelas. Una aguja nueva debe ser insertada dentro de las encías tres veces; luego la aguja debe ser enterrada en un sótano que dé hacia el Este mientras se pronuncia un ensalmo mágico.

Ej. 108. – Un niño en edad escolar presentaba una hinchazón en el brazo y se pronunció sobre él un ensalmo. Se enterró un huevo de gallina sobre el cual fue puesta una piedra mientras se pronunciaba un conjuro. A medida que el huevo se desintegraba en la tierra, la hinchazón disminuía El simbolismo mágico tuvo éxito. El simbolismo mágico ge¬neralmente es representado por medio de un fetiche. El fetiche es un objeto al cual se atribuye poder mágico. Las cosas más absurdas son usadas como tal: huesos humanos, murciélagos, orina, excrementos, pelo púbico, uñas, madera de ataúd y muchos otros objetos. Un objeto que ha sido mágicamente conjurado con una encomienda se convierte en un fetiche. Daremos un ejemplo.

Ej. 109. – La esposa de un predicador recibió un emplasto que le mandaba una mujer, miembro de la iglesia, que había sido confeccionado por un mago mientras pronunciaba ensalmos mágicos. El emplasto obró rápidamente, pero no como medicina sino como fetiche, o sea, un objeto al cual se le atribuía poder.
Después de este tratamiento, a la esposa del predicador se le rompió el brazo. Su hija, que anteriormente había progresado mucho en su vida espiritual, ya no podía tener fe ni orar.

Ej. 110. – Durante una campaña de evangelización en Suiza, en mi trabajo de cura de almas, se me informó que en un monasterio rural se reparten pequeños amuletos (fetiches) en contra de enfermedades y epidemias. Consisten en pequeñas bolsitas. Una persona, por mera curiosidad, cortó una de ellas y encontró que contenían uñas del pie y cáscara de huevo. Este relato parecerá inverosímil, pero es lamentable observar que en algunos monasterios se practica la magia.

3. – El significado de las palabras mágicas es muy debatido. Un reconocido representante de la magia, Traugott Egloff, de Zurich, declara que las frases mágicas están relacionadas con un poder oculto que produce milagros. Por esto nosotros creemos que aún en el caso de que el encantador emplee palabras bíblicas éstas nada tienen que ver con lo divino, son expresiones mecánicas usadas con una intención especial opuesta a Dios. Colocan a la criatura en antagonismo con el Creador, quien es Señor soberano, y no juguete automático de quien dice o hace tales o cuales cosas. Por esto las mismas frases bíblicas quedan totalmente desvalorizadas cuando son usadas con propósito mágico. En conexión con esto recordamos las palabras del profesor Bender quien dice: “Lo mecánico es la verdadera esencia de la magia y del demonismo”.

En estas prácticas la Palabra de Dios dada al hombre para su salvación se convierte en magia satánica y dañina al ser humano. El carácter de los actos sagrados depende, no de la palabra, en un sentido frío y mecánico, sino del propósito de quien la emplea. El discípulo de Jesús emplea la palabra divina bajo la autoridad de Dios; el mago o conjurador la emplea como un instrumento demoníaco de la magia.

Ej. 111. – Un pastor evangélico me relató una muerte muy extraña dentro de su congregación. Un hombre a quien se le conocía por mago, estaba agonizando. Durante catorce días el moribundo gemía: “Quítenme la palabra, quítenme la palabra, para que pueda descansar”. Los parientes acudieron al pastor buscando consejo, quien les advirtió que no debían cumplir el deseo del moribundo. El mago murió tras terrible agonía. El pastor me contó que el hombre había quedado negro como el carbón cuando él lo vio dentro del ataúd. Es notorio que muchos magos sólo pueden descansar cuando alguien ha recibido de ellos el poder mágico y con ello asu¬me la responsabilidad de continuar la práctica de la magia.

4. – El ritual mágico. Hay libros de magia que tienen la misma importancia para el mago como la tiene la Biblia para el creyente. Existen más libros ocultistas de lo que parece. Los más ampliamente difundidos son el Sexto y el Séptimo Libros de Moisés. Es lamentable que una firma de editoriales en Braunschweig ha publicado nuevas ediciones de este libro. El libro no tiene nada que ver con Moisés. El nombre es solamente una ficción. El milagro de la vara de Moisés es interpretado por los magos como magia. De ahí que hayan convertido a Moisés en su patrono. El Sexto Libro enseña cómo el hombre puede entrar en relación con el diablo. El Séptimo imparte la ciencia de cómo el hombre puede, por medio de la magia, obtener el dominio sobre todos los poderes de la tierra, cielo e infierno. Son libros de magia que ya han ocasionado daños incalculables en nuestro país. Quienes leen estos libros son objeto de desgracia y aunque parezca raro, las mismas casas donde se encuentran son maldecidas. Podríamos presentar gran número de ejemplos de esta afirmación, pero no es posible por falta de espacio. Los ejemplos 113 y 115 son ilustrativos a este respecto.

VI. LOS EFECTOS DE LA MAGIA Y COMO VENCERLOS

Todos los ejemplos que me han sido expuestos en la cura de almas muestran los terribles efectos de la magia. Los beneficios obtenidos mediante este diabólico arte se pagan a un precio muy alto.

1. El principio de compensación
a) La magia tiene aparentemente alguna semejanza con los milagros bíblicos, pero su gran diferencia se echa de ver por los resultados finales. La ayuda divina y los milagros imparten una bendición permanente; la ayuda de la magia es destructora al final. La aparente ayuda mágica se paga con terribles perjuicios en otras esferas, a veces incluso en el sentido físico, y siempre en el sentido moral y espiritual. Satanás engaña terriblemente a sus víctimas. Citamos a continuación dos ejemplos de ello:

Ej. 112. – Durante el nacimiento de un niño, la comadrona notó que la criatura tenía una hernia. En vez de ser tratado este defecto por el médico, la partera aconsejó a la familia enterrar una evacuación de la criatura en algún lugar donde no brillara el sol ni la luna. Los parientes siguieron este extraño consejo, y lo raro del caso es que la hernia desapareció. Pero a medida que la criatura crecía se observó que padecía de sinusitis (una supuración constante de la nariz aun sin resfriado nasal) y que esta enfermedad no cedía con ningún tratamiento médico. Hoy esta joven tiene 28 años y su dolencia continúa. Además, siente una extraña compulsión a maldecir. A menudo se ve impulsada a gritar y a blasfemar y se observa que es sacudida sin causa aparente.

Ej. 113. – Durante muchos años un hombre practicaba la magia negra con la ayuda del Sexto y Séptimo Libros de Moisés. Terminó en un asilo de locos. Su esposa continuó practicando esta magia y terminó de la misma suerte; el hijo se entregó a la literatura ocultista de sus padres y también acabó en un asilo mental. Hasta aquí pudiera alegarse tendencia hereditaria; pero lo extraordinario es que su esposa continuó practicando el ocultismo y ella también sufrió desórdenes mentales de modo que tuvo que ser recluida en un manicomio. La familia entera había sido arruinada por los libros de Moisés y la magia negra. Pero aún va más allá este significativo caso. Un vecino, amigo de la desgraciada familia, se apoderó de este libro, y movido por curiosidad, hizo algunas pruebas de magia negra y cayó también víctima del maléfico arte. Terminó sus días en un manicomio.

2. La defensa equívoca
Surge ahora el interrogante: Si existe tal poder maléfico, ¿cómo podemos hacerle frente? ¿Hay alguna defensa eficaz contra la magia? Dentro de las tradiciones mágicas existe la creencia de que con la ayuda de la magia blanca pueden anularse los efectos de la magia negra. Pero la ex¬periencia ha demostrado que este método carece de eficacia. Ya que la magia blanca proviene de las mismas fuerzas de¬moníacas que la negra, hay que descartar tal suposición. En este caso, Satanás estaría dividido contra sí mismo.

Sucede, sin embargo, en algunos casos que un mago puede atacar a otro mostrando fuerzas mágicas superiores. Tiene lugar un duelo en el que se impone la ley del más fuerte, aunque en realidad la lucha se efectúa en el mismo campo. Es como un match de boxeo en el que el más fuerte es ganador, aunque ambos son boxeadores. El ejemplo 95 es una muestra de duelo mágico. Pero hay un poder espiritual superior al que despliegan los que se hallan en el mismo campo de las tinieblas.

3. Las armas espirituales
El apóstol Pablo dice: “Las armas de nuestra milicia no son carnales, mas poderosas en Dios” (2.a Corintios 10:4). Toda acción mágica puede ser impedida por medio de la oración de fe. En esto también queda demostrada la identidad entre la magia negra y la blanca, ya que ambas sufren las mismas reacciones ante la oración genuina. Ofrecemos algunos ejemplos para demostrarlo.

Ej. 114. – Un creyente en Cristo llevó su hijo enfermo a un mesmerizador. El padre, creyente, oró en secreto que Cristo no le permitiese efectuar la cura si el hombre hacía uso de poderes contrarios al cristianismo. El mesmerizador llegó, miró a su paciente y exclamó espontáneamente:, “No puedo hacer nada en este caso”.

Ej. 115. – Un hombre que padecía de tuberculosis en los huesos, había recibido conjuros de magia blanca. Después del conjuro los dolores cesaron inmediatamente. El enfermo se entregó a varias formas de magia. Guardaba en su casa muchos libros sobre magia, como los titulados: “Las siete guedejas del Cielo’, “La bendición de Tobías”, “La carta de protección de Juan”, “Cadena de cartas” y “Cartas de la suerte”, y hasta llevaba tales cartas de protección sobre su persona, cosidas en el interior de la ropa. Un día, sintiendo su gran necesidad psíquica, buscó la manera de llegar a Cristo. Trató de orar pero no pudo. Por un lado sentía el gran deseo de venir a Cristo, pero por otra parte, Cristo y su palabra le resultaba en extremo repugnante. Esta situación lo llevó a buscar ayuda espiritual y en esa entrevista entregó todos sus libros de magia. De modo inmediato experimentó claramente alivio y tranquilidad para su condición psíquica.

Ej. 116. – Una mujer que asistía a la iglesia sufría de depresiones y durante un ataque se cortó las venas. Fue descubierta a tiempo por unos vecinos quienes llamaron al mé¬dico que la pudo salvar con transfusiones de sangre. Después de este incidente, la mujer visitó a un amigo mío que le aconsejó consultar a un doctor psiquiatra creyente. Como el viaje que debía hacer para ver a este médico le resultaba difícil, pidió consejo a otro anciano de la iglesia. Lamentablemente, este creyente que ignoraba lo que estamos exponiendo en este relato, la mandó a un curandero mágico.

La mujer siguió el consejo y fue al curandero quien le dijo ante el asombro de la mujer: “Yo no puedo hacer nada en su caso; hay demasiadas personas orando por usted. Cuando sus amigos dejen de ejercer influencia por usted puede venir nuevamente, y entonces sí podré sanarla”. Esto me fue relatado por mi amigo, quien me contó que él y su esposa habían estado orando durante mucho tiempo por esta deprimida mujer.

Ej. 117. – Un ocultista quiso celebrar una gran reunión en un local público para efectuar experimentos de hipnotismo y sonambulismo. El pastor evangélico local, junto con algunos otros creyentes, asistieron a la reunión y oraron durante ella. Aquella noche, los experimentos del ocultista no tuvieron éxito. Finalmente, y mostrándose muy nervioso, el hombre explicó que había interferencias y contracorrientes que le impedían. Ordenó a los que habían producido esas interferencias que abandonaran el salón. Los creyentes se quedaron, pues habían pagado su entrada y la demostración de experimentos ocultos resultó infructuosa.

Ej. 118. – Un matrimonio creyente vivía en la casa de una mujer que practicaba este tenebroso arte. La sonámbula declaró, en cierta ocasión, que sabía cómo librarse de la gente sin que ellos se percatasen. En efecto, esta adivina llevaba a cabo experimentos mágicos por los cuales molestaba a las personas que aborrecía. Pero como aquella cristiana familia tenían sus vidas puestas completamente bajo la protección de Cristo, esta mujer estaba enfurecida porque no podían actuar contra ellas por medio de la magia negra.

Ej. 119. – Un ingeniero que padecía de parálisis fue tratado por un encantador mágico. Dos de sus hermanas creyentes oraron intensamente por la curación de su hermano. El hechicero no tuvo éxito con su tratamiento, afirmando: “Yo no puedo ayudarle, pues alguien está orando por usted”.
Estos ejemplos demuestran el hecho de que la oración genuina es más poderosa que la magia, y que las personas que intentan ser tratadas por medios ocultos son impedidas por la oración y la fe. La magia puede ser vencida o alejada con las armas espirituales de la Palabra de Dios.

4. La liberación por medio de Cristo
Por esta razón, los psiquiatras, psicoterapeutas y psicólogos no creyentes se hallan capacitados para el tratamiento de personas dominadas por la magia. La sujeción por la magia no es un caso para el médico ni para el psicólogo, sino que es un poder real denunciado por la Biblia, y lo más eficaz contra ello es la ayuda espiritual. La sanidad y la liberación en tales casos son posibles solamente por Cristo. Únicamente cuando la persona sometida desea de veras pertenecer a Cristo y se une a El por una fe viva aceptándole como su Salvador personal, es cuando se hace posible una ayuda genuina y completa.

Ej. 120. – Una obrera cristiana llamada M. S. conoció a una joven residente en una pensión evangélica, quien hacía algunos años había pactado con el diablo. La directora del hogar le dijo a la misionera que no podía con su pupila y tendría que despedirla. La misionera la invitó a su cuarto y juntas iniciaron la lucha. Su consejo e intercesión espiritual tuvo un completo éxito.

Ej. 121. – Un joven cortejaba a una señorita perteneciente a un nivel social superior. Como normalmente tenía poca esperanza de conseguirla, hizo un pacto de sangre con el diablo. Se cortó el dedo, escribió un contrato con su sangre, y dejó el pedazo de papel en una cueva, de acuerdo con las prescripciones de una magia de amor. Poco después de haberlo hecho empezó a sentir temor; quiso anular el contrato; fue a la cueva pero no pudo encontrar el escrito. La joven aceptó la propuesta de matrimonio y gozaron de una vida matrimonial feliz. Era una mujer excepcionalmente hermosa y, no obstante, dio a luz dos niños mellizos que nacieron terriblemente desfigurados. La madre murió durante el puerperio. El padre, que desde que había hecho ese pacto de sangre, no había experimentado paz, en su aflicción buscó ayuda espiritual. Hizo una confesión amplia, renunció todos los poderes de las tinieblas y entregó su vida a Cristo. Después de su conversión fue un vivo testimonio del poder de Cristo y un año y medio después de esta transformación pasó a la eternidad en paz con Dios.

Ej. 122. – Una joven se casó con un hombre que poseía el Sexto y el Séptimo Libros de Moisés. Durante su matrimonio, la joven padecía de un estado de ansiedad. Veía fantasmas y de noche a menudo sentía como si una fuerza invisible quisiera estrangularla. Su esposo era un tirano de mal genio que a menudo la maltrataba, le pedía perversidades sexuales y cuando estaba esperando un niño, la obligó a provocar un aborto por medio de píldoras. Finalmente la mujer intentó poner fin a sus padecimientos ingiriendo una dosis excesiva de somníferos y amoníaco, pero la salvaron de la muerte. Luego vino en busca de ayuda espiritual y recibió la seguridad de la salvación.

Ej. 123. – Durante muchos años una mujer vivió en la casa de un encantador mágico. Durante la noche era a menudo sobresaltada por extraños incidentes fantasmales. A menudo aparecía una figura oscura o veía víboras en su habitación. En su temor y aflicción psíquica vino en busca de ayuda espiritual y por fe entregó su vida a Cristo. Cada noche se ponía bajo la protección divina y desde entonces los fe¬nómenos fantasmales desaparecieron por completo.

Ej. 124. – La esposa de un deán tenía disturbios emocionales, mostrando, además, diversas facultades mediumísticas; tenía alucinaciones visuales y acústicas. Una joven creyente vino para cuidar a la enferma y empezó a orar en favor de la mujer. Poco después tuvo la convicción de que la paciente no sufría sólo de disturbios emocionales sino que se encontraba dominada por un poder satánico. Un día, al sufrir la mujer otro ataque, la joven ordenó a los poderes de las tinieblas que se retiraran en el nombre de Jesús. De inmediato, la paciente se tranquilizó.

Ej. 125. – Una mujer cristiana intercedía en oración a favor de otra que sufría de aparente depresión nerviosa. Como resultado de ello se curó por completo y llegó a ser una persona normal y gozosa, pero desde ese momento, la mujer cristiana, que había orado, tenía de noche extrañas apariencias. Sentía que alguien, en su cuarto, la quería matar; todo su cuerpo temblaba y se hallaba terriblemente asustada. Al fin oró e increpó a los poderes de las tinieblas, orde¬nándoles, en el nombre de Jesús, que se retiraran. Las fuerzas siniestras desaparecieron y en adelante no la volvieron a inquietar.

Ej. 126. – El renombrado hombre de Dios, Alfredo Zeller, fundador de las Instituciones Maennedorfer, fue consultado en cierta ocasión por una mujer que dijo que todas las noches su criatura era molestada y gritaba de un modo terrible, aconteciendo todo esto de las doce hasta la una exactamente. Zeller interrogó a la mujer sobre el cuidado del bebé; si no tenía hambre, sed o frío o padecía trastornos digestivos, etc. No podía compartir la convicción de la mujer de que el mal era causado por persecución mágica. Como esta madre insistía en ello, finalmente fue a su casa y oró por el niño imponiéndole las manos. Mientras Alfred Zeller oraba, la puerta se abrió y entró un hombre morocho, corpulento, con una mirada colérica. Sin ni siquiera saludar preguntó: ¿Qué pasa aquí?” Zeller miró al intruso y recibió una malévola mirada del siniestro visitante. Zeller elevó una secreta oración y clavó a su vez su penetrante mirada en el hombre. Tuvo lugar un duelo espiritual. Ambos hombres no apartaban su miradas uno del otro. El hombre de Dios repetía interiormente: “Jesús es victorioso”. El hombre apartó por fin sus ojos de Zeller. Este obtuvo la victoria al invocar a Jesucristo. El intruso, que era un vecino del pueblo, se retiró apresuradamente y pocas semanas más tarde corrió la noticia por el pueblo de que se había suicidado arrojándose al lago.

Todos estos ejemplos de cura de almas demuestran que Cristo vence completamente los efectos de la magia. “Si el Hijo os libertare, seréis completamente libres”. “Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (la Juan 3:8). “Cristo nos ha librado de la potestad de las tinieblas” (Colosenses 1:13). Cómo se efectúa esta liberación puede ser explicado brevemente. La persona que únicamente busca la liberación de sus molestias psíquicas, sin venir a Cristo, no experimenta ayuda decisiva. El dominio mágico no es una enfermedad, como suponen la mayoría de los psiquiatras, sino que es la influencia de poderes demoníacos. Muchos psiquiatras creyentes comparten esta opinión. Para reconocer estos hechos es necesario que el Espíritu de Dios haya abierto nuestros ojos. Una preparación médica o teológica no es en sí suficiente. En el proceso de la liberación es aconsejable una confesión general, y voluntaria. Jamás tuve conocimiento de una persona en tales condiciones que experimentara alivio sin una confesión previa. Es necesaria una oración de renuncia a los poderes de las tinieblas. En ciertos casos, el asesor espiritual debe increpar a los poderes malignos en el nombre de Cristo. La ayuda de un pequeño círculo de oración es de gran importancia. Aun hoy día hay cristianos que ayunan para intensificar su intercesión. Hay base bíblica para hacerlo (Mateo 17:21). La persona libe¬rada ha de ser fiel en el uso de los medios de gracia (Hechos 2:42). La doctrina, la comunión, el partimiento del pan y la oración. La victoria final es de nuestro Señor Jesucristo.

Fuente:

Dr. K. E. Koch, Entre Cristo y Satanás,

La Magia


La Magia

Término que aparece como tal solamente en Hechos 8.9 y Hechos 19.19. Bíblicamente, incluye toda ceremonia supersticiosa de magos, hechiceros, encantadores, astrólogos, adivinos, intérpretes de sueños, decidores de la buenaventura, echadores de suertes, etc., todo lo cual es propio de sistemas politeístas. Por tanto, toda forma de magia era absolutamente prohibida por la Ley y vigorosamente condenada por los profetas y apóstoles. Los que la practicaban sufrían la pena de muerte (Éx 22.18; Lv 19.26, 31; 20.2, 27).

magia

Foto: Museo Británico

Modelo de barro del hígado de una oveja que data más o menos del 1700 a.C., descubierto en la antigua Babilonia. Los sacerdotes paganos del mundo antiguo utilizaban a menudo dichos hígados de animales para tratar de predecir el futuro.

A Israel se le amonestaba a abstenerse tanto de la magia como de toda abominación de las naciones paganas (Dt 18.9–11; cf. 2 R 17.17; 2 Cr 33.6). Las consultas a los encantadores eran tan abominables como el sacrificio de niños, y los magos eran considerados embusteros (Is 44.25; Jer 27.9, 10; Ez 22.28; Zac 10.2). Isaías condena a los idólatras de Israel llamándoles «hijos de la hechicera, generación adúltera y fornicaria» (57.3). Malaquías los tilda de la misma manera (3.5).

Oraculo de Delphos

Foto de Howard Vos

El oráculo de Delfos, un rito pagano utilizado para predecir el futuro, se practicaba en este altar del templo de Apolo en Delfos. Pueden verse las ruinas del templo al lado del anfiteatro.

Los apóstoles condenaban la magia tan fuertemente como los profetas. Pablo coloca la hechicería en la lista de las obras de la carne, junto con el adulterio, los homicidios, etc. (Gl 5.17–21; cf. Hch 13.10). La Biblia asigna a los hechiceros el mismo destino que a los idólatras fornicarios y asesinos (Ap 9.21; 18.23; 21.8; 22.15).[1]

 

Referencias:

[1] Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.

Posesión demoníaca y (Lo que el cristiano debe saber)


Posesión demoníaca y (Lo que el cristiano debe saber)

por Pablo Santomauro

1. ¿Narra la Biblia instancias de exorcismos?

2. El propósito de los exorcismos en la Biblia.

3. El don de milagros, señales y prodigios (echar demonios incluido).

4. ¿Por qué tanta actividad demoníaca en el primer siglo?

5. ¿Existen casos de posesión demoníaca hoy? Comparando los exorcismos de hoy con los de la Biblia.

6. ¿Qué tan reales son las escenas de los presuntos exorcismos católicos?

7. Los exorcistas evangélicos – diferente estilo, el mismo embuste.

8. ¿Nos da la Biblia instrucciones para exorcisar?

9. Conclusión.

1. ¿Narra la Biblia instancias de exorcismos?

La Biblia relata numerosas instancias en las cuales demonios fueron expulsados de la gente. Estas expulsiones fueron llevadas a cabo por Jesucristo, los apóstoles y otros cristianos relacionados estrechamente con ellos. Es obvio que las expulsiones de demonios realizadas por Jesucristo fueron consideradas como milagros por los propios judíos (Lc. 4:36), quienes no estaban acostumbrados a presenciar tal cosa. Esto automáticamente ubica estas liberaciones en la categoría de milagros.

Basados en el hecho de que no existe ningún registro en todo el Antiguo Testamento de posesión demoníaca ni de exorcismos, es obvio que la posesión demoníaca generalizada fue un fenómeno que se dio alrededor del primer siglo. Los judíos estaban al tanto del fenómeno pero no conocían el remedio para contrarrestarlo. Es por ello que se asombraron ante el poder y la autoridad de Jesucristo.

2. El propósito de los exorcismos por parte de Jesús, los apóstoles y discípulos

¿Con qué finalidad demostró Jesucristo su absoluto poder sobre las fuerzas de las tinieblas (Mt. 8:16; Mr. 1:34; Lc. 4:36; 6:17-19; 9:42-43)? Con la misma finalidad con que realizó otros milagros portentosos, o sea:

1) Para probar que él era Dios (Jn. 2:11; 5:36; 20:30-31; Hch. 2:22).

2) Para probar que Dios hablaba por medio de él. En otras palabras, los milagros en la Biblia tienen el propósito de probar que Dios está hablando, i.e., confirmando que el mensaje, o en su defecto, el portador del mensaje, es respaldado por Su autoridad.

Los apóstoles a su vez realizaron milagros, y entre esos milagros se cuentan las expulsiones de demonios. Reitero, los exorcismos bíblicos son milagros, o sea, un suceso tan diferente a lo que los humanos entendemos por natural que sólo puede explicarse como una intervención directa de Dios. Ninguna otra explicación es viable.

Los apóstoles fueron investidos por Jesucristo con poder para hacer “señales y prodigios” de modo que “Dios dio testimonio a la palabra de su gracia” (Hch. 14:2-3). Este poder fue dado a los apóstoles para que realizaran señales, prodigios y milagros a fin de corroborar entre la gente que ellos eran los únicos que hablaban la verdad en medio de una multitud de falsos maestros (2 Co. 12:12; He. 2:3-4). Entre estos milagros encontramos el ejercer autoridad sobre los demonios (Lc. 9:1; 10:17-19; Hch. 8:7; 13:6-13; 18:11-12).

3. El don de milagros, señales y prodigios (echar demonios incluido)

¿Conoce usted a alguien que haga milagros, señales y prodigios hoy? ¿Que resucite muertos? ¿Que sane milagrosamente? Claro que hay muchos que pretenden hacer milagros y prodigios, pero se trata de individuos que nunca pueden probar sus reclamos. Del mismo modo, tenemos a los que expulsan demonios pero tampoco pueden ofrecer elementos de prueba contundentes en ese sentido. Lo que sí tenemos son espectáculos circenses carismáticos con maestros de ceremonias que parecen estar mentalmente trastornados, o en su defecto, son farsantes aprovechadores que toman ventaja del cristiano sin discipular.

Por favor, no se entienda que yo afirmo que Dios no hace milagros o sanidades en el día de hoy. Yo siempre mantengo un criterio amplio y no limito a Dios en ningún sentido. Dios continúa sanando en el día de hoy de diversas maneras, pero nunca a través de un falso maestro que le invita a poner sus manos en la pantalla del televisor (no deje de enviar su ofrenda, por favor). Pero la razón por la cual usted no conoce a nadie a quien por su conducto se repitan los milagros bíblicos, es muy sencilla: el don de este poder sobrenatural tuvo un propósito, corroborar la autenticidad de la Palabra de Dios en aquellos hombres del primer siglo mientras que aun no se completaba la revelación de Dios, i.e., el Canon de la Escritura. Una vez que la revelación especial de Dios fue plasmada en los escritos de los apóstoles, no existió más la necesidad de milagros para corroborar el Evangelio, incluyendo los exorcismos. Si alguien le dice que los milagros continúan hoy porque Dios desea confirmar su Palabra, entonces significa que Dios aun está revelando su Palabra y que la Biblia está incompleta. Esto no es verdad.

4. ¿Por qué tanta actividad demoníaca en el primer siglo?

Teniendo en cuenta que el Antiguo Testamento no relata ninguna historia de individuos poseídos, corresponde proponer una posible razón para el despliegue inusitado de tanta actividad demoníaca en los tiempos de Cristo. De la historia donde Cristo se encontró con el endemoniado gadareno, en la cual los demonios rogaron el permiso de Jesús para ingresar en el hato de cerdos (Mr. 5:13-14), deducimos que los demonios no pueden poseer a los humanos ni a los animales sin el consentimiento de Dios. ¿Por qué Dios permitió a estos entes maléficos entrar en cuerpos humanos? La respuesta puede estar relacionada con el aspecto estratégico de la misión de Jesucristo. Para que la misión del Mesías fuera efectiva, era necesario que el Señor demostrara ante los hombres su absoluta autoridad, poder y control en varios campos, a saber:

1) Enfermedades y aflicciones físicas (Mt. 9:20-22; Jn. 4:46-54; 9:1-41).

2) Objetos materiales (Mt. 14:15-21; 17:24-27; Jn. 2:1-11; 21:1-14).

3) Elementos de la naturaleza (Mt. 8:23-27).

4) Suspensión de la ley de la gravedad con respecto a su propio cuerpo (Mt. 14:22-23).

5) La muerte (Mt 9:18-26; Jn. 11:1-45).

La inferencia lógica es que Jesús debió también demostrar control en el terreno de la dimensión espiritual de las tinieblas, o sea, las potestades siniestras bajo el mando de Satanás. Consideremos las siguientes palabras de Jesús:

“Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios. Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa”. (Mt. 12:28-29; Lc. 11:20-22)

La línea de razonamiento que expresa el Señor es ésta: “Yo he echado fuera demonios, los súbditos de Satanás. No podría haberlo hecho si yo no fuera más poderoso que él. Mi poder es superior al de Satanás”. Concluimos que en el primer siglo, durante el tiempo en que Jesús estuvo en la tierra y en que sus discípulos predicaron el evangelio, Dios permitió a ciertos espíritus malignos penetrar en el cuerpo de muchos con el fin de establecer más allá de toda duda, la completa y suprema autoridad del Hijo de Dios.

La historia atestigua que la posesión demoníaca no continuó más allá de la era apostólica. No hay mención de ella ni instrucciones al respecto en las epístolas, ni en los escritos de los Padres Apostólicos del primer y segundo siglo, los Padres de la Iglesia y los Reformadores.

5. ¿Existen casos de posesión demoníaca hoy?

Comparando los exorcismos de hoy con los de la Biblia.

Ciertas personas en el sector carismático enseñan que Dios continúa hoy, a través de ciertos individuos, haciendo milagros, señales y prodigios (y por supuesto, echando demonios), pero es claro al ojo analítico que se trata de “charlabaratas” y mercaderes del evangelio. Todavía estamos por ver alguna sanidad milagrosa, señal o prodigio confirmados de parte de estos individuos. A pesar de la carencia absoluta de pruebas sólidas, miles y miles siguen a estos maestros que abusan de la credulidad de cristianos doctrinalmente anémicos.

Muchos artículos han sido escritos enseñando que el cristiano no puede ser poseído por demonios, y esto es absolutamente correcto. Cualquier cristiano con sentido común no se opondrá a esto, salvo los negociantes del miedo y los incautos que les creen. Por inferencia lógica, el incrédulo sí podría ser vulnerable a ser invadido por demonios pero la experiencia moderna indica que ninguno de los casos presentados puede ser documentado fidedignamente. Así mismo es significativo que ninguno de los reportes de posesión demoníaca contemporáneos se asemeja a los casos bíblicos. He aquí una lista de diferencias:

a) Los exorcismos de hoy, llevados a cabo por sacerdotes católicos en su mayor parte, se hacen en lugares aislados, en escenarios sombríos a puertas cerradas, y son narrados tiempo después de que fueron hechos. Jesús, por el contrario, echó demonios en lugares públicos y a plena luz del día, permitiendo de esa forma la examinación crítica aun de parte de sus enemigos (Lc. 4:31-36).

b) El Señor expulsó demonios tan solo con su palabra (Lc. 4:36; Mt. 17:18). Pablo hizo lo mismo en Hechos 16:16-18) y probablemente en otras ocasiones (Hch. 19:13-16). Los exorcistas modernos ayunan por meses para prepararse y luego tienen que realizar decenas de intentos , y en algunos casos lleva años lograr el éxito (supuestamente). Tal fue el caso del sacerdote que realizó el exorcismo sobre el cual se basó la película “El Exorcista”. Un punto colateral que este autor desea destacar es que la Iglesia Católica y por ende los miembros de la curia, no tienen autoridad alguna sobre los demonios debido a sus doctrinas antibíblicas como la adoración a María, los santos, su soteriología, etc. Dios no avala este tipo de doctrina, y no garantizaría a sus representantes tal poder sobre las fuerzas del mal, ya que ellos son, en un sentido doctrinal, cómplices de estas fuerzas.

c) Los endemoniados del Nuevo Testamento son descritos con aflicciones físicas y/o mentales, pero todas las manifestaciones y la conducta de estos personajes no traspasan los umbrales del ámbito humano para entrar en los confines de lo fantástico y grotesco, tal como se dice sucede en los exorcismos modernos. Estaremos dando algunos ejemplos más adelante.

d) Los endemoniados “modernos” son frecuentemente descritos exclamando maldiciones y blasfemias. El Nuevo Testamento narra otra historia, los demonios siempre fueron respetuosos respecto a la Deidad (Mr. 1:24; 3:11). No hay en la Biblia un solo caso donde un demonio blasfeme contra Dios o Cristo.

e) Hay en el NT dos casos de posesión demoníaca donde podemos observar que los espíritus inmundos dotan a los poseídos con una fuerza sobrenatural increíble (Mr. 5:1-20; Hch. 19:13-16). El endemoniado de Marcos 5 rompía las cadenas que lo sujetaban. El endemoniado de Hechos 19 puso a correr a siete hombres jóvenes no sin antes propinarles una golpiza extraordinaria. ¿Por qué no vemos hoy ningún caso donde el supuesto endemoniado rompa cadenas o ponga en retirada a una decena de hombres fuertes? Los exorcistas católicos admiten que una persona endemoniada puede exhibir una fuerza desproporcionada, pero en sus relatos siempre encontramos que unas pocas personas pueden controlar al sujeto endemoniado.

f) La capacidad o el don de expulsar demonios en el primer siglo siempre estuvo relacionada con la confirmación del verdadero evangelio (Mr. 16:17-20). Los exorcistas modernos predican cualquier cosa menos el evangelio.

Concluimos que de haber casos de posesión de demonios en el presente, la existencia de estos no puede ser verificada a partir de la información disponible. Entiéndase que no estoy diciendo que Satanás no ejerce una poderosa influencia en el presente. Sí tiendo a pensar que de la misma forma que Dios hoy no obra normativamente a través de milagros, sino que ejerce su soberanía por medio de su Providencia e influencia nuestras vidas sobrenaturalmente, Satanás ejerce su poder indirectamente, pero no milagrosamente, usando diferentes medios (ocultismo, secularismo, drogas, música, ateísmo, sectas, religiones paganas, etc.), y sin lugar a dudas Satanás y sus fuerzas están intensamente involucrados en este tipo de actividad. De no ser así, las advertencias de Pablo en Efesios 6:10s, de Santiago 4:7 y Pedro 5:8, no tendrían sentido.

Nota: El cristiano genuino no puede ser poseído por un demonio, ni aun en el caso de que en el futuro Dios decidiera, en su soberanía, permitir una actividad semejante a la del primer siglo.

6. ¿Qué tan reales son las escenas de los presuntos exorcismos católicos?

Las típicas escenas en filmes como “El Exorcista” y “El Exorcismo de Emily Rose” muestran a la persona poseída haciendo todo tipo de contorsiones, levitando, emitiendo sonidos guturales horrosos, poseyendo ojos diabólicos, hablando con una voz diferente a la usual, expresándose en un idioma antiguo, exhibiendo una fuerza extraordinaria (aunque curiosamente la víctima siempre puede ser subyugada o sometida por dos o tres personas), vomitando una sustancia verde, girando su cuello 360 grados, burlándose de su interlocutor, blasfemando el nombre de Dios, etc., etc.

De todas las descripciones anteriores, investigaciones serias han llevado a concluir que muchas de ellas son posibles sin la necesidad de una participación demoníaca. El despliegue de una fuerza inusual, la enunciación de blasfemias, emitir aullidos y sonidos guturales, ingerir moscas, arañas y otros insectos, y otras manifestaciones, no necesariamente son indicativas de que estamos frente a una persona poseída. La mayoría de estas manifestaciones pueden ser asociadas con problemas psicosomáticos, histeria, auto-hipnosis, auto-sugestión, fraude y cosas por el estilo. Todas tienen una causa natural aunque no siempre bien entendida. Otras se reducen al campo de la fantasía y los efectos cinematogáficos especiales. Por regla general, el exorcista “oficial” es un sacerdote católico que se supone debe leer del manual de 94 páginas conocido como el Ritual Romano. Veamos ahora un par de relatos relacionados con exorcismos oficiales de la iglesia católica.

Caso # 1 – La historia dice que luego de 13 años de ser frecuentemente exorcisada, Lucía, de 44 años de edad y madre de dos niños, fue finalmente llevada con el padre Gabriele Amorth, quien se especializa en exorcismos. Lucía tenía síntomas típicos tales como una repulsión total a todo lo que fuera sagrado. Cada vez que el sacerdote iniciaba el ritual, ella entraba en trance, hablaba en idiomas que no conocía y mostraba una fuerza sobrehumana. Aparentemente los presentes no podían sujetarla, según su esposo Renzo (nadie explica como finalmente lo hacían). En cierta ocasión, Lucía vomitó agujas, hecho éste que es un símbolo de tormento diabólico, cuenta su sacerdote. Confieso que nunca supe que el diablo está en el negocio de la costura. Hoy en día, luego de ser tratada por el padre Gabriele Amorth, Lucía aparentemente está libre de la posesión. (http://www.religionnewsblog.com/7047/the-vaticans-top-exorcist-sends-the-devil-%20packing)

Caso # 2 — Este segundo ejemplo tomó lugar hace unos cuantos años. De acuerdo con el padre Luigi Novagese, el exorcista oficial de la diócesis papal en Roma, “la piel de un hombre se tornó blanca como papel, sus dientes se pusieron transparentes, su ojos se salieron de su órbita con llamas y le salió fuego de su boca”. Un sacerdote expresó que un demonio hasta mordió un sandwich. La edición de la revista Newsweek de Febrero 11, 1974, mostró una foto del sandwich mordido con las huellas de los dientes. Tampoco sabíamos que los demonios pueden desarrollar caries.

Casos como los anteriores son relatados frecuentemente por los supuestos exorcistas católicos y correspondientes testigos. Lo absurdo, grotesco y demencial de los relatos ubican a estos exorcistas y sus supuestos poseídos en el plano de los enajenados, o en su defecto, de los embaucadores. Desde la perspectiva bíblica, sabemos que el padre Amorth pertenece a una institución religiosa que continúa en decadencia y está doctrinalmente en oposición al evangelio de Cristo. Atendamos sus palabras en un reportaje reciente de Zenit News Agency (4-12-2008): “En una ocasión le pregunté al diablo qué le molesta más de Nuestra Señora (la virgen María). El respondió, ‘Que ella es la más pura de las criaturas y que yo soy el más sucio; que ella es la más obediente de todas las criaturas y yo soy el más rebelde; que ella es la que no ha cometido pecado y por lo tanto siempre me conquista’”. (http://www.catholic.org/international/international_story.php?id=27550)

Es obvio que el padre Gabriele es un mentiroso de primera, además de ser un idólatra. O quizá se trate de un lunático rabioso, pero me inclino a pensar que es un farsante.

7. Exorcismos evangélicos – diferente estilo,el mismo embuste

La escena evangélica está plagada de individuos que reclaman tener poder sobre los demonios y sobre Satanás mismo. Bob Larson, por ejemplo, vive de los ingenuos que piensan que están endemoniados, Se llama a sí mismo “El exorcista real”, sin duda para diferenciarse de los exorcistas católicos, como si él fuera legítimo. En su página de internet, Larson tiene el anzuelo para cazar incautos en forma de examen de admisión. El “aspirante a poseído” debe contestar si alguna vez, en el pasado o el presente, ha exhibido ataques de rabia o violencia incontrolables, ha sido violado, ha abusado de alcohol o drogas, ha contemplado el suicidio o sufrido seriamente de depresión y desesperanza, fue abusado por sus padres, se siente rechazado o ha fracasado en multiples relaciones, experimenta continuos problemas financieros, o serios impedimentos para orar, adorar, leer la Biblia y asistir a la iglesia.

Teniendo en cuenta que esta última categoría prácticamente pone al 99 % de los cristianos modernos en la categoría de poseídos (el serio impedimento siendo la apatía espiritual), y en algunas otras categorías una vasta mayoría de los habitantes del globo terráqueo contestaría que sí, arribaríamos a la conclusión de que técnicamente vivimos entre poseídos. En el mundo demencial del señor Larson, prácticamente casi toda actividad o conducta pecaminosa es causada por demonios. La Biblia, por el contrario, no tiene ninguna duda de qué se tratan. Les llama “obras de la carne” (Gá. 5:16), i.e., pecados originados en nuestra naturaleza caída.

La Iglesia Universal del Reino de Dios con origen en Brasil, por ejemplo, se caracteriza por enseñar que todas las cosas malas tienen origen demoníaco, y todos sus cultos terminan con sesiones de exorcismo masivo donde los pastores imponen sus manos a la gente para expulsar demonios. En otras iglesias de corte carismático es muy común ver a los pastores “atando” demonios. Yo quisiera saber quién los suelta después, porque usualmente la persona que es “liberada” vuelve por otro exorcismo a la semana siguiente.

Es obvio que estamos frente a casos de líderes ya farsantes o ya delirantes, que usan el miedo para controlar a sus seguidores y/o quitarles el dinero. Estos saca-demonios evangélicos nunca han podido presentar una sola prueba creíble de que realmente expulsan demonios. Al igual que en el catolicismo, entre mentirosos anda la cosa.

8. ¿Nos da la Biblia instrucciones para exorcisar?

Yo no veo ninguna. Algunos recurren a Marcos 9:29 donde Jesucristo dice que los demonios (no cierta clase de demonios) con nada salen, “sino con oración y ayuno”. Basados en esto los exorcistas católicos oran y ayunan por días antes de comenzar su show. Obviando el hecho de que la evidencia de los manuscritos pone en cuestión la legitimidad de este verso, digamos que llama en extremo la atención que Jesucristo haya recomendado ayunar a sus discípulos cuando en otra parte, él mismo dice que durante su estadía aquí en la tierra sus discípulos no ayunarían (Mr. 2:19-20). De todas maneras, las instrucciones de Jesús, de ser ciertas, encuadran dentro del panorama del primer siglo.

Los escritores de las epístolas, por su parte, no mencionan en absoluto ninguna clase de instrucciones para exorcisar demonios. El sentido común nos dice que si Dios quisiera que anduviéramos por ahí echando demonios, hubiera destacado en forma clara e inapelable su voluntad acompañada con instrucciones en la Biblia. En lugar de ello, las mandamientos para la guerra espiritual en la Escritura consisten en exhortaciones como permanecer sobrios y velar (1 P. 5:8), resistir al diablo (Stg. 4:7) (por definición, someterse a Dios significa resistir al Diablo), no ignorar sus maquinaciones (2 Co. 2:11), vestir la armadura de Dios, i.e., con la Verdad, el carácter de Cristo en nosotros, proclamando el evangelio, usando el escudo de la fe, el yelmo de la salvación y permaneciendo en oración (Ef. 6). Los cristianos confrontamos al diablo desde una posición de victoria ya que el que está en nosotros (el Espíritu Santo) es mayor que el diablo (1 Jn. 4:4) y todos los poderes del infierno lo saben muy bien (Mt. 8:28-32). Puesto de otra forma, nuestra suficiencia en Cristo nos prepara para la batalla. Los recursos espirituales que obtenemos de él son suficientes para sostenernos frente al enemigo, sin necesidad de maniobras especiales aprendidas en un seminario de guerra espiritual o de dar espectáculos circences que nos convierten en el hazmerreír del mundo.

9. Conclusión

A estas alturas, el lector se ha percatado de que mi evaluación sobre la posesión demoníaca en el presente nos lleva a una conclusión muy riesgosa en círculos evangélicos, una conclusión que puede cerrarme muchas puertas y causar la pérdida de buenos amigos y relaciones en el cuerpo de Cristo. Mi entendimiento de las Escrituras, así como mi análisis de la realidad histórica y presente, inevitablemente me llevan a la conclusión de que la posesión demoníaca no es común en nuestro tiempo. No quiero decir que los demonios no existen – la Escritura es mi autoridad máxima en toda materia, y ella me dice que la dimensión de los demonios es tan real como la dimensión celestial. También me enseña que Satanás y sus legiones están tan activos como siempre en este mundo moderno, influenciando en los asuntos de este mundo y presentando una oposición real en la vida del cristiano y de la iglesia.

Tampoco estoy maniatando a Dios. En su soberanía él tiene la prerrogativa de permitir a los demonios invadir los cuerpos de los inconversos en cualquier instante, pero la experiencia universal parece mostrar que de haber en la actualidad posesiones demoníacas, éstas son difíciles de ser detectadas, ya que los testimonios modernos son hallados faltos. <>

EL OCULTISMO, PARTE 1


EL OCULTISMO, PARTE 1

  • “¿Cómo caíste del cielo, ¡oh lucero!, tú que tanto brillabas por la mañana? ¿Cómo fuiste precipitado por tierra, tú que has sido la ruina de las naciones? Tú que decías en tu corazón: Escalaré el cielo, sobre las estrellas del cielo… sobrepujaré la altura de las nubes, semejante seré al Altísimo.” – Isaías 14:12-14
  • “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” Ef 6:11-12
  • “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.” Ro 8:28-29

Ya las primeras páginas de la Biblia hablan del dominio de la serpiente frente al reino de Dios. Y a través de todos los siglos de la historia del mundo se trata acerca de estos reinos y de la lucha entre los mismos.

El apóstol Juan, en su primera carta, nos manifiesta que Dios es luz, y que en El no hay ningunas tinieblas (1: 5). Y cuando Jesús iba a ser apresado en el huerto de Getsemaní, dijo a sus enemigos: “…¿Como contra un la­drón habéis salido con espadas y palos? Habiendo es­tado con vosotros cada día en el templo, no extendisteis las manos contra mí; mas esta es vuestra hora, y la po­testad de las tinieblas” (Lc. 22: 52-53).

Ocultismo, obras ocultas, son obras realizadas en lo oculto, en las tinieblas. Y estas son las obras que, hoy en día, van aumentando cada vez más en número y po­der, porque el diablo hace todo lo posible y se juega la última carta para lograr el éxito final, pues sabe muy bien que ya le queda poco tiempo. Así nos lo confirma la palabra profética del apóstol Juan: “¡Ay de los mora­dores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descen­dido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo” (Ap. 12: 12b).

En nuestra lucha contra los poderes oscuros y ocultos,es preciso que nos armemos, de acuerdo con el consejo del apóstol Pablo a los hermanos y hermanas en Efeso de toda la armadura de Dios. Su consejo, por ser siempre actual, también tiene validez para nosotros, aquí ahora.

Así pues, la finalidad de que este artículo no es otra que pueda servir para convo­car y alentar a todos los que lo lean a una lucha sin cuartel contra todas las manifestaciones y signos de ocultismo. Para ello contamos con la espada del Espíritu que es la Palabra de Dios.

Actualmente la iglesia está amenazada por un torbellino de potestades espirituales. Una ola satánica se desata contra la iglesia con la intención de arrancarla de las amarras de Cristo.

Al rogar la atención del lector sobre la amenaza de estas potestades, queremos referirnos especialmente al mundo del ocultismo. Y lo hacemos, no por un afán de sensacionalismo, y mucho menos aun llevados de pánico al­guno.

El punto de partida de este artículo son las alentadoras palabras del apóstol Pablo:

  •  “… TODO ES VUESTRO, Y VOSOTROS DE CRISTO” (I Cor. 3: 22-23).

Nuestro Señor y Salvador Jesucristo, por su muerte re­conciliadora en la cruz, nos ha rescatado de la ira de Dios y de la tiranía del Diablo y nos ha adquirido como propiedad Suya, tanto en la vida como en la muerte (Catecismo de Heidelberg, dom. 1, 1a. preg. y resp). Y aho­ra nada nos puede arrancar de Sus manos. El apóstol Pablo lo dice así:

 “… (nada) NOS PODRA SEPARAR DEL AMOR DE DIOS, QUE ES EN CRISTO JESÚS SEÑOR NUESTRO” (Rom. 8: 39).

Esta promesa tiene validez si hacemos bueno nuestro bautismo y si en los peligros que nos amenazan busca­mos cobijo bajo la sangre que Jesús ha derramado por nosotros.

En este libro se ofrece una breve respuesta a tres preguntas:

I. ¿Cómo se manifiesta la ola del ocultismo?.

II. ¿Cómo habla la Biblia acerca de esta rabiosa mo­da del ocultismo?.

III. ¿Cómo pueden los seguidores de Jesús estar alerta ante estos fenómenos ocultistas?.

Nombre del libro:

Dr. Peter Beyerhaus, Catedrático de la Universidad de Tubinga (Alemania Federal), Signos del ocultismo,pp.2-4, FUNDACIÓN EDITORIAL DE LITERATURA REFORMADA ( F E L I R E). Traductor: Juan T. Sanz

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La teología en el momento de la liberación


La teología en el momento de la liberación

por Kurt E. Koch


Kurt Koch, E. (* 1913, † 1987) era un evangélico teólogo y publicista.

El presente artículo fue escrito por un profundo estudioso del ocultismo, de sus variantes, sus operaciones y de lo que el ministro cristiano debe hacer con las diferentes situaciones. Kurt Koch fue, posiblemente, el teólogo contemporáneo que más entendió la problemática demonológica y ocultista de entre sus pares del mundo.

La cura de almas es el trabajo pastoral de proveer solución de Dios para la salvación eterna y es fácil de comprender que tiene dos aspectos o propósitos: indicar el camino, según las enseñanzas objetivas de la Palabra de Dios, y la guía pastoral, según la cual el pastor es compañero del hermano a quien da la mano con su consejo y experiencia. La conducción de almas, en este sentido de influencia, no es sólo una tarea de estilo profesional sino la sociedad que forma un pecador salvado con la suerte y el destino de otro pecador, colocándose ambos bajo la conducción del Buen Pastor. Uno es el arrugo que auxilia, no el mediador; y el otro es quien acepta la mano que le tiende su hermano. Este pensamiento lo encontramos en Mueller, cuando dice: “Una perfecta imagen de la cura de almas sólo podremos conseguirla considerándose, el pastor, un seguidor de Cristo; no un mero teorizante de sus enseñanzas. La conducción de almas en el sentido expresado sólo es posible siguiendo las huellas del único Pastor” (A. D. Mueller: “Grudiss der praktischen Theologie”. Editorial Bertelmann, Guetersloh, 1950, pág. 282).

LA CURA DE ALMAS EN PACIENTES DE DOLENCIA OCULTA

La dolencia oculta es ciudadana del reino del diablo; por ello la salvación, y en este caso la liberación de la misteriosa dolencia, se realiza pasando de la ciudadanía diabólica a la ciudadanía divina. Por consiguiente, la cura cristiana de almas representa el esfuerzo para introducir las almas y mantenerlas en el Reino de Dios.

El propósito final de la cura de almas es liberación de la civitas diaboli, (ciudadanía diabólica) no solamente en un sentido del futuro sino como un hecho del presente. Cristo vino para destruir las obras de las tinieblas (1 Jn 3.8). La batalla ya está decidida y la victoria está ganada. La única condición para quedar librado de la pertenencia a la civitas diaboli es un regreso a la Civitas Dei. Veremos este servicio de liberación espiritual aplicado a la cura de almas en dolencia oculta, pero tengamos en cuenta que la liberación y a fue llevada a cabo antes de que el pastor y el enfermo se den cuenta de ello. Sin caer en la terminología escolástica, podemos decir que se trata de la “gratia preeveniens” (la gracia previsora de Dios) que trajo la salvación en Cristo.

CONDICIONES PERSONALES

La obra de la gracia de Dios no depende de si somos o no dignos de ella. Como dice Lutero: “El oro no deja de ser oro porque lo posea una prostituta, llena de pecados y vergüenza”. Y continúa diciendo: “Del mismo modo, el anuncio de la gracia puede producir fruto aunque sea dado por labios indignos”.

Esta gracia soberana de Dios, que incluye y utiliza todo medio humano en el ministerio del Señor, no excluye el deber de la mejor preparación posible para el servicio. Por el contrario, lo recomienda. Al hablar aquí de las condiciones para la cura de almas, no nos referimos a todas aquellas cualidades que son de esperar en tan delicada urca de un modo normal y humano como: saber oír, saber callar, atender, comprender. etc. Estos puntos son bien tratados en cualquier libro de sicología o aconseja-miento pastoral; nos referimos aquí solamente a algunos principios de carácter espiritual.

a) La situación espiritual del practicante de liberación.

El Dr. Riecker escribe en su libro Das evangelistiche Wort: “La condición principal es la situación espiritual. El instrumento no es más que un órgano mediador, rebosante de vida espiritual y de poder, si el mismo se somete a la acción del Espíritu Santo y en su vida y sus obras se deja guiar y llevar por éste. Es imprescindible una abundante vida cristiana”. “El pastor no se conviene en sanador de almas por sus conocimientos teológicos sino por su fe y su vida cristiana”, dice Bovet; y Thumysen se extiende aún más, diciendo: “El que practica la cura de almas debe él mismo en primer lugar estar arraigado en la Palabra de Dios y ser un miembro vivo de su iglesia y vivir en la fe y el perdón”. San Pedro dijo: (Hch. 3.6): “No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda”.

No hay ningún pastor que pueda sacar continuamente vigor espiritual de una experiencia vivida hace ya muchos años. Ello significaría el enfriamiento, una seguridad camal. A la experiencia con Cristo ha de seguir el ir cada día con Cristo; la muerte diaria al pecado, el diario arrepentimiento, la purificación diaria y la diaria santidad. El que quiera practicar con otros la cura de almas, tiene forzosamente que permanecer en Cristo para curar cada día su propia alma.

b) La preparación.

El profesional en cualquier arte conoce sus herramientas, el material que ha de trabajar y domina la técnica del trabajo. En el sentido espiritual, debería haber también tal pericia. La cura de almas no es un ensayo de aficionados cuando falta lo fundamental. Bovet dice: “Las experiencias diarias nos han mostrado que la cura de almas fracasa porque en muchas ocasiones al teólogo le faltan conocimientos acerca del hombre, de manera que sus palabras pasan de largo”. En otro lugar escribe: “Por lo general, el pastor conoce la Palabra de Dios, pero desgraciadamente le faltan conocimientos sicológicos y antropológicos”. Muchas diagnosis falsas dadas prematuramente y muchos procedimientos errados tienen su origen en una falta de conocimientos sicológicos. Referente a esto escribe el Dr. March, neurólogo: “Muchas fallas en la cura de almas proceden de los pocos conocimientos que tienen en sicología y medicina y pedagogía los que se ocupan de las almas, o por creer que saben bastante”. Mueller, reconociendo esta repetida sugerencia de los sicólogos escribe: “Debemos reconocer que la falta de conocimientos sicológicos ha desacreditado muchas veces a la iglesia y la ha dañado considerablemente”.

Debiera tenerse en cuenta la reforma del estudio teológico que propone el profesor Hahn cuando escribe: “Una iglesia que educa en teología a sus ministros, no debe olvidar formar al hombre en vistas al ministerio que ha de cumplir, incluyendo en el estudio la pedagogía, la sicología y la sociología, si bien dentro de los límites precisos”. Más enfáticamente se expresa el profesor Hahn cuando dice: “La realidad es que la cura de almas decae muy rápidamente. Por el contrario, el hombre moderno va al sicoterapeuta. Muchos se dan cuenta que el pastor, a veces, no sabe cómo empezar ni cómo continuar con el que busca ayuda para sus nervios. Por una parte, no sabe conocer el caso desde el punto de vista psicológico y establecer de esta forma una diagnosis acertada. Por otra, ignora cómo ha de salir al encuentro de tal persona partiendo del evangelio. En ambos casos su estudio meramente teológico no le sirve”.

Si tratamos de saber qué clase de preparación ha de tener aquel que se ocupa de la cura de almas para entender a los atacados de ocultismo, debemos principiar con el siguiente esquema: no podemos ayudar de ninguna manera, si antes no tenemos un diagnóstico claro del caso. ¿Qué es lo que realmente sucede con la persona? ¿Cuál es su problema? No puede haber, tampoco, una diagnosis clara si no conocemos primero las causas de la dolencia oculta. El alcanzar tal pericia en el terreno oculto, conservando la distancia suficiente y sin la participación personal en experimentos ocultistas, no significa que el pastor tenga que convertirse en un aficionado peligroso de las ciencias ocultas y la sicología. Se trata de conocer cuál es el deber de quién. El conocer las relaciones de la mente humana con lo trascendente o espiritual va más allá de toda pericia conseguida en las ciencias sicológicas. Con ello nos acercamos más a los dominios de la fe y al terreno de los dones del Espíritu Santo.

El apóstol Pablo nombra entre los dones espirituales (1 Co. 12; 7-11) el de discernir los espíritus. Para esto no bastan los conocimientos sicológicos, hay que poseer un don espiritual para poder distinguir etimológicamente en las enfermedades síquicas lo que a tantos errores conduce: la parte médica de la parte oculta. Una vez hecha la difícil distinción es necesario poseer, además, un don indispensable para hablar a las personas en estos términos.

Será de gran valor para la cura de almas si logramos definir bien ambos terrenos. Los conocimientos sicológicos sin el don espiritual, es el mal que padecen la mayoría de los sicólogos; tales conocimientos conducen con frecuencia a una negación de la dolencia oculta. Todos conocemos el léxico que suele aplicarse a estos casos: engaño, mentira, superstición, fe en el ocultismo, locura de brujerías, oscuridad de la Edad Media, etc. Por otro lado la fe sola, sin los conocimientos especiales (el caso de muchos pastores) los lleva a que situaciones de trabajo pastoral común o enfermedades para el psicólogo, sean consideradas como demonismo, aun sin haber ninguna relación con artes ocultas. De este modo nos encontramos ante el peligro de que todas las enfermedades síquicas que no se llegan a comprender sean achacadas al demonio. En cierta ocasión se oró por liberación sobre un endemoniado, con imposición de manos, etc., según lo hallamos en la revista “Ter Wegzu Seele”; pero el Dr. Lechler descubrió luego que se trataba de una locura infecciosa. La opinión de este siquiatra cristiano es de peso, pues no sólo es especialista en psiquiatría sino que en círculos cristianos se le reconoce un don especial para la cura de almas en casos de auténtico demonismo.

Otro punto necesario de comparación entre los conocimientos sicológicos y el don espiritual es su valoración recíproca. El que posee el don espiritual es arrogante si menosprecia los conocimientos que han surgido de las ciencias, y el psicólogo está en necedad si desconoce la importancia del don espiritual, pues sin el Espíritu Santo no puede conocer las cosas espirituales; no tiene para ello órgano apropiado. Con esto hemos llegado al problema principal de esta sección, que podríamos subrayar con el siguiente lema psicológico: “A lo interior de la naturaleza humana no penetra ninguna otra criatura, humana”. En cambio nos dice la Escritura que el Espíritu todo lo escudriña. “El hombre natural no percibe las cosas que son del espíritu; en cambio el hombre espiritual juzga todas las cosas”. Con ello determinamos, desde el punto de vista del Nuevo Testamento, la relación entre los conocimientos sicológicos y el don espiritual.

Y hablando de esta necesidad, no debemos olvidar que tos conocimientos sicológicos pueden ser adquiridos por la razón humana. Sin embargo no nos será posible adquirir de la misma forma el carisma de la distinción de espíritus. Este es un don soberano, sobre el cual el hombre no puede disponer. El propio don del Espíritu Santo nadie lo ha conseguido por medio del estudio teológico; tampoco se lo ha conseguido despreciando la teología. Nadie posee dones espirituales por el simple hecho de que esté en el ministerio, a pesar de que Dios concede más aptitud por la propia práctica del ministerio.

Aquí sólo tenemos una puerta abierta, es la de “Pedid y se os dará”. Y en su apoyo la promesa de Lucas 11.13:

“¿Cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?”

EL TRABAJO EN SI

¿Cómo llevar a cabo la cura de almas en dolencia oculta? Si bien aconsejamos obrar de un modo sistemático, ello no quiere decir que la diversidad tenga que ser encerrada en un esquema. El esquema puede representar una ayuda pero también puede significar un estorbo. No obstante, y a pesar de estas objeciones, formularemos cierto método que se ha formado en nuestra propia práctica de la cura de almas. El pastor en la cura de almas no es un técnico; es alguien que oye, ve y espera seguir las pisadas de Dios en el proceso de recuperación del confesante; y que no debe, por sí mismo, determinar los pasos y abrir el camino.

a) Diferentes diagnósticos.

La primera cuestión en las enfermedades del alma es llegar a las causas:

Si son de carácter médico, si existe una dolencia oculta de índole metafísica, o si se trata de una mezcla de ambas cosas. Si encontramos que se trata de un caso de simple enfermedad nerviosa debemos mandar el paciente a un médico especialista; pero existen ciertos casos en que hay pruebas evidentes de enfermedad nerviosa y de dolencia oculta a la vez. En estos casos lo ideal es la colaboración con un médico que reconozca la parte espiritual del fenómeno. Si en la enfermedad puedo ver claramente que no se halla ningún indicio neurótico y que se trata únicamente de dolencia oculta, entonces dejo de solicitar la ayuda del médico.

La cura especial para los afectados por el ocultismo sólo puede ser llevada a cabo bajo la evidencia de que no se trata de neurosis. De la forma que se lleva a cabo tal distinción nos lo mostrará el siguiente ejemplo:

Después de una conferencia de evangelización, en la cual para nada se tocó el asunto de ocultismo, un hombre expresó su deseo de hablar con el conferenciante. Debido a ciertos inconvenientes de tiempo material, esta conversación sólo pudo llevarse a cabo dos días después de, la conferencia. En la conversación, el hombre, que era un comerciante conocido y rico, contó espontáneamente que sin tener aparente motivo padecía desórdenes síquicos; se veía obligado a encerrarse días enteros en una habitación, no tenía ni ganas ni interés en su trabajo, todo le parecía excesivo. Durante estas crisis nada le gustaba ni apetecía. Tomar decisiones en tal estado le resultaba sumamente difícil, etc.

La simple observación del caso durante la conversación, demostró que aquel hombre era melancólico, la expresión de su rostro, su mímica de tipo doliente y temeroso, sin apenas moverse; la arruga pronunciada de la pestaña superior, todo indicaba un caso neurótico de melancolía. Se unían a estos síntomas externos un sentimiento de debilidad, y sus extrañas ideas de temor de pecar y de empobrecerse, aun estando en muy buena posición económica. El hecho de que fuesen periódicas sus “fases depresivas” y que todo lo viera y juzgara de color negro en estas crisis, no hacía sino aumentar los síntomas que diagnosticaban melancolía. Digno de mención es que durante ellas parecía perder su temperamento varonil y decidido, y que estas crisis duraban relativamente poco, de una a dos semanas. En los intervalos de tales fases depresivas realiza normalmente su trabajo y dirige perfectamente su negocio. Vale decir que es una persona de profunda sensibilidad religiosa.

A pesar de que sus síntomas clínicos indicaban la existencia de una melancolía periódica, me pareció que este caso no estaba ausente de relaciones ocultas. Cuando pregunté eso me lo negó rotundamente; me dijo que los antepasados eran todos piadosos y asiduos asistentes de la iglesia, pero por una extraña impresión no me di por satisfecho y continué escudriñando el historial de sus antepasados en cada uno de los miembros de la familia, con los siguientes resultados: Un sobrino suyo padecía los mismos síntomas de melancolía periódica, exactamente como él; una hermana y una tía se habían suicidado y el abuelo murió en un malcomió. Desde el punto de vista etiológico, y a quien hace psiquiatría, parecería que este amontonamiento de depresión endógena presenta la imagen de una herencia familiar de locura maníaco depresiva, aunque el origen de tal herencia no era seguro. Sin embargo, esto no es menos característico en las dolencias ocultas. En familias de curanderos, cuya genealogía me fue posible seguir, encontré resultados parecidos en miembros de tres y cuatro generaciones: muertes en malcomió, depresiones, suicidios y accidentes mortales constituían una imagen normal. La verdad es que la repetición y semejanza de estos síntomas en las generaciones que siguen a los ensalmadores, (curanderos, hechiceros) me hacían aguzar el oído en cuanto empezaban a contármelos.

En mi primera entrevista con este comerciante, además de darle consuelo con la Palabra de Dios, señalé la posibilidad de que entre los abuelos hubieran habido ocultistas activos, quizá, incluso, algún brujo, pero él negó otra vez tal posibilidad. Dos horas más tarde me llamaba por teléfono para decirme que, al llegar a su casa, había estado preguntando entre sus familiares y se enteró que el abuelo que había muerto en el malcomo supo ser mago, alejaba las enfermedades y curaba de palabra a los animales en los establos. En las posteriores consultas vimos confirmamos la ligazón con la actividad oculta del abuelo. Dado que en este caso se trataba de un problema mixto (espiritual y psíquico) por parte del siquiatra se hizo una terapéutica de shocks y por la parte pastoral una conducción especial. Este ejemplo sólo viene a demostramos la difícil posición del pastor al tener que establecer un correcto diagnóstico. Debe emplear todos los medios a su disposición, sin descontar los científicos, para descubrir las causas del problema antes de tomar las medidas especiales para ayudar en los casos de Ocultismo.

b) La confesión.

La cura de almas no quiere decir poner “cataplasmas espirituales” sobre sucias úlceras. Por eso, no sólo es necesario que desde un plano neutral y científico se comprenda y formule qué es lo que sucede sino que no pueden olvidarse las heridas y éstas deben ser descubiertas y aclarados los conflictos religiosos, antes de comenzar el proceso terapéutico. En buen romance, esto quiere decir: reconocer el pecado y confesarlo.

En el psicoanálisis se busca hacer desaparecerlas depresiones, las situaciones de congoja, tensiones subconscientes y complejos por medio de llevar a la conciencia las causas reales y hacer ver la sinrazón de la congoja. Se procura el relajamiento según el principio de Sócrates: vencer al problema racionalizándolo, querer encontrar paz por el hecho de entender de raíz lo que sucede. Al fin de cuentas, en este método analítico la ayuda proviene del médico, junto con la voluntad del paciente; es una fuente humana de solución. En la confesión, en cambio, el pastor y el confesante están ante Dios, esperan y reciben la ayuda únicamente de allí. A pesar de que estos dos terrenos tienen muchas cosas en común, no debemos caer en el error de confundirlos.

Es necesario advertir el gran peligro del psicoanálisis para un cristiano enfermo de neurosis. Conozco profesionales cristianos que nos pueden hablar por experiencia propia de los peligros que el psicoanálisis encierra para la fe. Cierto siquiatra cristiano, joven, que mantenía sesiones con un conocido sicoanalista, se veía obligado a luchar, después de los encuentros, para continuar en su hábito de leer la Biblia y orar contra los pensamientos que se levantaban en su alma. Desde entonces este siquiatra asume una posición fuertemente crítica frente al psicoanálisis. Imaginemos lo que pasa cuando un sicoterapeuta anticristiano se pone a analizar la mente de un paciente cristiano.

Los escritos de Lutero, nos dan a conocer brevemente los cinco puntos más importantes de la confesión. Para Lutero no existía duda alguna en cuanto a la necesidad de la confesión y especialmente de la confesión privada. El escribe:

“Aprendemos, pues, qué cosa más acertada, maravillosa y consoladora es la confesión”. “Sin embargo, de nadie me dejaría quitar la confesión secreta ante Dios; ni siquiera por todos los tesoros del mundo renunciaría a ella, ante el poder y consuelo que la confesión particular ante Dios me ha dado. Ya haría tiempo que el diablo me hubiera vencido y ahogado de no haber sido que la confesión me ha mantenido”, agregaba.

Este proceso tiene una importancia especial cuando se trata de ayuda pastoral en dolencia oculta. Las prácticas ocultas representan un compromiso especial por parte del paciente con el Reino de las Tinieblas. Hay formas que nos dan una clara idea de este hecho, por ejemplo: los pactos de sangre, los amuletos, la llamada al diablo (sea formal y real o indirecta por el ensalmo mágico y la magia negra). Para el que está atado al ocultismo, y sufre sus consecuencias, la confesión consistirá en que reconozca su pertenencia al Reino de las Tinieblas y se decida salir a la luz. Por esto, en todos los casos de dolencia oculta que he tratado, me ha parecido imprescindible una confesión. Por lo general, en la tarea pastoral común, se deja al que busca ayuda en la libertad de confesar o no; debe ser algo completamente libre y no debe transformarse, bajo ningún pretexto, en una nueva ley. Lo que sí hemos observado es que, quienes rehúsan hacer una confesión general de todo lo que les pesa en la conciencia, no sólo de las prácticas ocultas sino también de todas las demás faltas de su vida, raramente alcanzan una verdadera liberación. Recordemos, sin embargo, que ninguna confesión hecha en intimidad a otro cristiano por parte de los, atacados por dolencia oculta, garantiza la liberación. Sólo Dios mismo, en su gracia, abre el corazón y labios del confesante y lo absuelve, según sus circunstancias.

Detrás de esta realidad espiritual hay una doble ley natural. En primer lugar, que la confesión tiene un efecto psicológico. La confesión de una culpa tiene siempre, como consecuencia inmediata, la descarga y el relajamiento. Con la confesión se crea una atmósfera limpia. Mientras que el pecado queda secretó, se ensancha y contagia. Por ello es de gran importancia que sea manifestado. Tenemos también la segunda regla: el hecho de esconderse (tratar de ocultar el pecado) es un síntoma característico del poder del pecado en las tinieblas. Koeberle escribe: “El tentador vive de lo secreto que existe entre nosotros y él. Mientras haya cosas secretas en nuestra vida, sobre las cuales nadie deba saber nada, habrá también el poder del enemigo sobre nosotros y sobre nuestras almas. Pero en el mismo instante en que se descubre el pecado y lo confesamos, pierde el poder de las tinieblas, su dominio y señorío sobre nosotros”. Por ello la confesión representa el despido de este dominio, la reacción al Reino de las Tinieblas. Por ello es que Satanás procura impedir la confesión. Y este acto de humillación es muy difícil, incluso al que busca ayuda para sus problemas.

c) La renuncia al diablo.

“Se entiende por renuncia al voto de carácter eclesiástico por el cual el individuo renuncia al diablo y a sus obras”. Así se expresa sobre este término la Enciclopedia Real de Hauck. Esta fórmula ha sido muy discutida desde antaño en la historia de la práctica del bautismo. Normalmente se busca apoyo para la renuncia al diablo en las citas bíblicas siguientes: Mateo 25.41; Juan 12.31; Efesios 6.11-12; 1Juan 2.13 y 5.19. El rito de la abrenuntiatio (renuncia) se funda en que el candidato al bautismo debía renunciar al culto pagano de los demonios, practicado por los gentiles. En el Nuevo Testamento el culto a los dioses se cita como culto a los demonios. Agustín ya preguntaba en el bautismo a los padrinos del infante que era llevado a bautizar: “¿Renuncias?, ¿Crees?”.

En el caso del que ha caído en ocultismo, la renuncia no es una mera fórmula litúrgica sino una cuestión real, práctica, necesaria. Como dijimos, las prácticas ocultas representan un compromiso con el Reino de las Tinieblas y debe ser anulado. La liberación sólo puede llevarse a cabo por medio de la participación del afectado, renunciando; después que Cristo haya creado las predisposiciones objetivas para el caso, por supuesto. La experiencia me ha enseñado que no puedo suprimir esta renuncia formal. Esta opinión no es únicamente mía; son muchos los evangelistas que comparten mi parecer de que una renuncia formal y a conciencia por parte del enfermo, ya conduce por sí sola a una cierta liberación. El evangelista y pastor Bruñís hace repetir una fórmula: “Renuncio al diablo y a toda su naturaleza tenebrosa y me entrego a Ti, Trino Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo y quiero creerte y obedecerte fielmente hasta el fin de mis días”. Una opinión parecida tiene el Dr. Riecker: “En todo lugar donde se hayan llevado a cabo ritos mágicos, ocultos o hechicerías, debe hacerse una renuncia oficial, en confesión, para liberación de las fuerzas satánicas. Es oportuna la expresión: “Renuncio al diablo y a todas sus obras”. Esto es una declaración ante testigos de la liberación oficial y consiguiente salida del Reino de las Tinieblas; es el centro de toda la dinámica del Reino de Dios, y el fundamento de toda acción eficaz en la cura de almas.

d) La absolución.

Después de la confesión y de la renuncia, corresponde la absolución, el declarar absuelta a la persona de la ligadura que tenía. Trillhaas escribe: “La confesión es el reconocimiento personal del pecado, y se completa con la absolución. La promesa del perdón de Cristo hecha por el pastor al confesante es necesaria, especialmente cuando se trata de confesiones privadas; porque el reconocer y confesar los pecados se hace de una forma concreta”. El perdón de los pecados es la causa a la que el cristiano debe en realidad su vida eterna, y es también el motivo central en la cura de almas; el punto decisivo en la ayuda que podemos ofrecer a alguien afectado de dolencia oculta.

En esto, muchas veces hemos tomado dos caminos equivocados: la restricción legalista de la misma (un legalismo tal que dificulta el descansar en el poder de Dios) o una declaración demasiado rápida del perdón divino (que deja de lado requisitos importantes). Tanto el uno como el otro pueden conducir al afectado a consecuencias contraproducentes. Thumeysen escribe: “Lo que diferencia la confesión evangélica de la católica, es que la primera no conoce ninguna clase de condiciones”. La absolución no está atada a debes o pos confesionales; la absolución es una parte central del Evangelio que no debe ser debilitada por una ley.

Riecker escribe: “Nuestro siglo es pobre en los dones de gracia prometidos al que se arrepiente”. En el caso de la persona afectada por el ocultismo, no conviene que a su ya difícil carga se le añada un nuevo yugo; ella precisa que se la descargue.

Sin embargo, el que reconozcamos esta falta no quiere decir que no podamos caer en la otra: asegurar demasiado pronto el perdón, la absolución, conduce a una falsa seguridad y a un engaño. El asunto se trata de cómo y en qué se debe comunicar la absolución. Hoch escribe: “Deberemos preguntamos seriamente cuándo conoceremos la posición espiritual del pecador o del miembro de la iglesia caído en alguna falta, para decidir si tenemos realmente el derecho de desatar o de negamos a ello”. Para diferir la absolución, para demorarla, debemos basamos sobre los mismos fundamentos que usamos para declararla. Thumeysen escribe en términos parecidos: “Nuestras simples palabras no van a bastar, pues es éste precisamente un punto en el que todo depende de lo que Dios diga”. Y es cierto, al final de cuentas, quien perdona es Dios y no nuestras palabras, pero debemos ser responsables cuando comunicamos el perdón de Dios, porque nuestra mejor buena voluntad de nada vale si la confesión todavía no agradó al Señor. El problema se agudiza cuando se trata de ayudar a una persona poseída por el diablo.

Después de la confesión, y en ciertos casos de la renuncia, yo acostumbro leer al confesante citas que nos hablan del perdón de los pecados, tales como Isaías l.28;43.25;44.22; Jeremías31.34; Miqueas 7.18-19; Mateo 9.2; 26.28; Lucas 7.48; Juan 1.29; Romanos 5.20; Gálatas 1.4; Efesios 1.7; Colosenses 1.14; 1 Pedro 1.19; 2.24; 1 Juan 1.7-9; Hebreos 1.3; Apocalipsis 1.5. A continuación, debe añadirse una pregunta muy personal tal como, por ejemplo: “¿Puedes creer esto?” El preguntar por la fe no significa que la absolución dependa de la respuesta de la persona, pues si todo dependiera de una simple palabra de asentimiento, la ayuda pastoral se convertiría en una mera fórmula y no en lo que debe ser: el Evangelio. El sentido es ver hasta dónde ha llegado la voz de Dios en el corazón del doliente, si hizo efecto o si ha pasado de largo; si ha comprendido el Evangelio. Si el “poder confesar” es una gracia de Dios, también lo es el “poder creer”, y ello es la señal de que la absolución de parte de Dios ya ha sido impartida. Cuando en la cura de almas el pastor se da cuenta de que ya existe este “poder creer”, entonces no hay nada que impida la declaración de absolución.

No siempre es todo tan sencillo. Muy a menudo es necesario repetir una y otra vez las promesas de perdón; de las Escrituras, para entonces comenzar a ver una pequeña chispa de fe. Tan pronto como el pastor lo observa, puede declarar confiadamente, en, nombre del Señor, que el pecado ha sido perdonado. Vuelvo a insistir el perdón no depende de nuestra declaración, pero ayuda a la persona a aceptarlo y experimentarlo. No debe hacerse tal declaración precipitadamente, en virtud de las generosas promesas de la Escritura sino hasta estar seguro de que ha iniciado la fe. Entonces, las palabras de seguridad son eficaces ¡¡y la chispa que asoma en el corazón crece, hasta convertirse en potente fe.

© Editorial Clie. Tomado del libro Ocultismo y cura de almas. Usado con permiso. Apuntes Pastorales, todos los derechos reservados.

Fuente: http://www.desarrollocristiano.com/site.asp?seccion=arti&articulo=541