La palabra ‘misión’ en la Biblia y la ‘cultura cristiana’


La palabra ‘misión’ en la Biblia y la ‘cultura cristiana’

Si buscamos los vocablos “misión” y “misionero” en nuestra concordancia, nos encontraremos una gran sorpresa: ¡ninguno de los dos términos son palabras bíblicas!

Autor: Juan Stam

Fecha: 22 DE NOVIEMBRE DE 2015

Texto bíblico en hebreo antiguo

Las palabras “misión” y “misionero” están entre las más repetidas y consagradas en nuestro vocabulario evangélico.  Se dice frecuentemente que “misión” significa llevar las buenas nuevas a otras culturas y naciones, en contraste con “la evangelización” entre quienes son de nuestra propia cultura y nación.

Misión, así entendida, es por definición “trans-cultural”, y “misionero” es alguien que va a otro país (antes en barco, ahora por avión), aprende otro idioma (el cual probablemente pronuncia mal), y realiza su ministerio en una cultura que no es la suya. Sin embargo, si buscamos los vocablos “misión” y “misionero” en nuestra concordancia, nos encontraremos una gran sorpresa: ¡ninguno de los dos términos son palabras bíblicas!

La única “misión” en toda la Biblia es la de Saúl, que consistía en matar a todos los amalecitas (1 Sam 15.18,20).  Aparte de ese pasaje, ni “misión” ni “misionero” aparece en todas las Escrituras.[2]

El lenguaje bíblico para nuestro tema parte más bien del verbo “enviar” (Hebr. Shalach; Gr. apostéllein, pémpein), y se utiliza para toda clase de tarea a la que Dios envía a sus siervos y siervas.[3]

El judaísmo tardío llamaba Shaliach al “enviado” (misionero, que en griego se traducía apóstolos.  En terminología estrictamente bíblica, deberíamos hablar del misionero como “enviado” y de la misión como “envío” o “apostolado”. Con eso comenzaríamos a comprender que “la misión” es integral y mucho más amplia que aquello que hemos entendido como “misiones foráneas” o trans-culturales. Sorprendentemente, un análisis lingüístico del conjunto semántico de “enviar/enviado/envío”, única terminología para la “misión” en el AT, muestra que nunca se usa en nuestro sentido moderno de ir a otros países a convertir a los extranjeros.[4]

Como señala el muy respetado misionólogo evangélico, David Bosch, “No hay, en el AT, ninguna evidencia de que los creyentes del antiguo pacto fuesen enviados por Dios a cruzar fronteras geográficas, religiosas o sociales con el fin de ganar a otros para la fe de Yahvéh” (Bosch 1991: 17).  Ese sentido moderno tiene su origen más bien con los jesuitas del siglo XVI [Bosch 1993: 176]: Así los orígenes del término “misión” estaban íntimamente vinculados con la expansión colonial del Occidente.  Como la misma colonización, implicaba viajar a países distantes para “subyugar” a paganos a la única religión verdadera [Bosch 1993: 176].

En estos pasajes Bosch de ninguna manera pretende negar que Cristo es el único Salvador del mundo (que no equivale a decir que la cristiandad occidental sea “la única religión verdadera”), ni tampoco negar que la iglesia del Señor vive bajo una comisión divina para llevar las buenas nuevas a toda nación y pueblo.  Pero su argumento demuestra que el concepto “misión” ni se define por su naturaleza trans-cultural ni mucho menos se limita a la labor “foránea”.

El concepto de “misión” en ambos testamentos abarca cualquier tarea a la cual Dios nos ha enviado. El uso del verbo “enviar”, con Dios como sujeto, es amplísimo en el AT. Dios envía su Palabra (Isa 55.11; Sal 107.20; 147.15; Dn 10.11) y su Espíritu (Sal 104.30 cf Ezq 37.9s), doble “envío” que es el origen de toda misión.[5]

Toda la actividad política de José en Egipto fue una misión sagrada: “Para preservación de vida me envió Dios… Dios me envió delante de vosotros, para preservaros posteridad sobre la tierra, y para daros vida por medio de gran liberación” (Gn 45. 5,7; cf 50.20).  Dios envió a Moisés en una misión de liberar a los hebreos y forjar la nacionalidad unida de ellos (Ex 3.10-15; 4.13; 5.22; 7.16; Sal 105.26).

Dios “envió” también diez plagas como las “misioneras” de su mano poderosa (Ex 8.21; 9.14; 15.7 “enviaste tu ira”; Sal 105.28; 78.49). Dios envió a los jueces a liberar al pueblo de sus opresores (Jue 6.8,14; 1 Sm 12.11).  Dios envió también a los profetas a denunciar toda injusticia, dentro y fuera del pueblo escogido (Jer 1.1-10; 7.25) y a anunciar su reino venidero.[6]

Todos estos son los primeros “misioneros” de Dios, y todas esas tareas eran su “misión”. Podría sorprendernos que, según los profetas, Dios envía también a tres figuras paganas de gran relieve político en la historia de Israel.  Dios envía al asirio Senaquerib “contra una nación pérfida, el pueblo de mi ira” (Israel! Is 10.6s), al babilonio Nabucodonozor (Jer 25.9; 27.6; 43.10; “mi siervo”) y al persa Ciro (Is 43.14; 48.14s: “mi pastor” 44.28; “su ungido” 45.1).  Estos también son “enviados de Dios”, una especie de “misioneros al revés” desde las naciones paganas hacia Israel para su castigo o su liberación. Hacia finales del AT, Dios revela que enviará a su “misionero por excelencia”, el Siervo Sufriente (Isa 42.6; 49.5).

Según una gran proclama misionera que Jesús recogerá después para el “discurso inaugural” de su ministerio: El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados; a ordenar que a los afligidos de Sión se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya (Isa 61.1-3).

¡Qué cuadro más perfecto de un verdadero misionero, que de hecho no es otra cosa que un retrato del Mesías, nuestro Señor Jesucristo!  Pero debemos notar que, explícitamente, no tiene nada de “transcultural”; se trata más bien de un ministerio a “los afligidos de Sión” (61.3).  El bello lenguaje del pasaje nos dibuja el perfil amplísimo de una verdadera misión bíblicamente integral. De hecho, con esta promesa mesiánica Dios comienza a revelar también que su Ungido será el Salvador para todas las naciones: Te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas (Isa. 42.7; cf 49.6s; 51.4; 60.3)

Nuevamente, la misión es integral y dirigida al mismo pueblo de Dios (“por pacto al pueblo”).  En el pensamiento del AT, en ningún momento es el “ir” a otra cultura lo que constituye por definición la “misión” sino más bien el “ser enviado” por Dios a cualquier tarea.  Por cierto, en la perspectiva mesiánica de Isaías 40-66, el pueblo de Israel participará en una proyección internacional de su Mesías (Is 43.10-12).[7]  Pero este aspecto es poco enfático, y curiosamente, no se usa el lenguaje de “envío” en estos pasajes.

En resumen:

En el AT se usa el lenguaje de “envío” para la más grande variedad de tareas, excepto la única tarea que actualmente solemos asociar con “misión”, es decir, la de ir a otras naciones a convertirles a la fe en Dios.  Así los hechos bíblicos, la definición moderna de “misión” como intrínseca y exclusivamente trans-cultural está en contradicción con el sentido bíblico del término, por lo menos en el AT.  En el AT (y como veremos más adelante, en el NT), la comprensión de “misión” es impresionantemente amplia e integral.

En otras palabras: los resultados de un estudio de los términos bíblicos para “misión” confirman y apoyan nuestro anterior argumento teológico en favor de un concepto de “misión integral”.

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Mi vida en misión: un peregrinaje


Mi vida en misión: un peregrinajei

Por Juan Stam

Una vez un amigo comentó en broma que yo había nacido con una biblia entre las manos. De ser así, tendría que haber sido la Biblia de Referencia Scofield, abierta al libro de Apocalipsis. Cada verano una iglesia cercana promovía lo que llamaban “Pabellón Veranero”, al cual invitaban a muchos de los grandes maestros de la biblia, incluyendo a Harry Ironside, Carl Armerding, John Walvoord, y Alva McClain, todos dispensacionalistas tradicionales. Como por contagio, aprendí de estos santos un profundo amor a las escrituras y un deleite apasionado en el estudio de la biblia. Y esa misma pasión me llevó a descubrir que no toda tradición es necesariamente bíblica. He ahí el comienzo de mi aventura vitalicia con la exégesis bíblica crítica.

En 1945, durante mi último año de colegio, acompañé a mi padre a Costa Rica y Colombia. Este fue mi primer contacto con el Seminario Bíblico Latinoamericano (SBL), alrededor del cual giraría luego gran parte de mi vida. En Sincelejo, Colombia, escuché a Kenneth Strachan dar una serie de conferencias sobre el tema “La Encarnación de Jesucristo como Modelo para las Misiones y los Misioneros”. Al poco tiempo olvidé las conferencias, pero el reto de la encarnación quedó permanentemente impregnado en mi mente y corazón.

Educación

Entré a Wheaton College en 1946 con planes de ser profesor de historia, pero un curso en patrística cambió mi rumbo. Al estudiar la epistemología de San Agustín para una monografía, fui profundamente conmovido por el amor de San Agustín para con Dios, su teología de la gracia, y su visión integral y profundamente humana del conocimiento como amor a Dios con nuestra mente, nuestra voluntad, y nuestras emociones. “El verdadero filósofo” dijo, “es un enamorado de Dios”. A través de San Agustín, Dios me llamó a la teología y al ministerio—y años después, en una experiencia profundamente conmovedora, Dios me llamó, junto con mi prometida, Doris Emanuelson, a servir en América Latina.

Luego de completar mi bachillerato en historia (en 1950), llevé dos años de Nuevo Testamento en el programa de maestría de Wheaton, seguidos por dos años en el Seminario Fuller. Fuller me inspiró a esforzarme siempre por ser verdaderamente “evangélico,” ni fundamentalista, por un lado, ni liberal (à la Schleiermacher o Fosdick, ni Bultmann), por el otro. En Fuller afilé mis herramientas exegéticas, especialmente en las clases de George Ladd, un amigo por el cual siempre le daré gracias a Dios. A pesar de que algunos profesores me decepcionaban, los buenos me enseñaron a pensar evangélica y honestamente, sin prejuicios ni caricaturas. Hace unos años les rendí homenaje en un artículo titulado “Ética y Estética del Discurso Teológico”.ii

Así que Doris y yo llegamos a Costa Rica el 28 de diciembre de 1954, auspiciados por la Misión Latinoamericana. Llegamos con ciertas convicciones muy firmes, las cuales – fortalecidos a través del tiempo – nos han servido a lo largo de 60 años. Eran, primero que todo, un compromiso personal con Cristo como nuestro Señor, consecuentemente basado en una teología evangélica; segundo, la encarnación como modelo e inspiración para nuestra vida y misión; y tercero, un amor por las Escrituras y seriedad radical en su interpretación (exégesis). Con el respeto que se merecen la evangelización y la plantación de iglesias, nuestro objetivo no era tanto la conversión de católicos en protestantes, sino más bien la conversión de fundamentalistas a evangélicos.

Luego vino 1955 y el Instituto de Idiomas. Yo tuve bastante dificultad con el idioma español y cometía muchos errores ingenuos. En una tarde triste cerré con fuerza el libro de texto y le dije a Doris que no creía que Dios me hubiera llamado a la América Latina. Esa experiencia me enseñó que Dios puede usar a las personas con un único talento pequeño, siempre y cuando ese talento sea consagrado a su servicio y su gloria.

En aquellos años la misión hacía un gran esfuerzo por orientar a los nuevos misioneros en la cultura latinoamericana, enfatizando especialmente la “identificación” (encarnación). Recuerdo bien las charlas de Ken Strachan sobre Juan 1:14 (el Verbo-hecho-carne habitó entre nosotros), sobre Rut (“su pueblo será mi pueblo”), y sobre Moisés (que no se avergonzaba de identificarse con su pueblo oprimido). Con el fin de ayudarnos a Doris y a mí a identificarnos con nuestro nuevo “pueblo” antes de entrar como profesores a las aulas del seminario, la misión nos asignó una congregación rural compuesta mayormente por campesinos sencillos y humildes. Fui pastor de la iglesia madre, en Santa Cruz, más cinco pequeñas congregaciones adjuntas; algunas requerían pasar la noche, lo cual ofrecía mayor inmersión en el lenguaje y la cultura.

Nuestra estadía en Santa Cruz se acortó abruptamente por una necesidad urgente en el seminario, pero nuestros quince meses en congregaciones rurales nos habían enseñado más lecciones que diez años en cualquier otro lado. Ante todo, entablamos amistades cercanas con latinos y aprendimos a amar y admirar a los campesinos (y luego también a los indígenas). Junto al pueblo guanacasteco, aprendimos a apreciar su idioma y disfrutarlo al hablar. La experiencia también nos enseñó a vivir con más sencillez, hasta sin electricidad, baño interior, o agua corriente.

Santa Cruz, no lejos de la frontera sur de Nicaragua, tenía muchos refugiados nicaragüenses que habían huido de la dictadura sangrienta de Somoza. En un inicio, algunos de ellos nos trataban con recelo, como posibles “agentes gringos”, pero eventualmente comenzaron a compartir sus historias con nosotros. A pesar de sentir el dolor de las críticas de nuestro país de nacimiento, muy pronto nos dimos cuenta de lo poco que comprendíamos la realidad latinoamericana y de lo mucho que podríamos aprender al escuchar a los nacionales como iguales o, mejor todavía, superiores a nosotros. Nuestros contactos con estos refugiados cambiaron radicalmente nuestra perspectiva política y nos convirtieron para toda la vida en activistas por la justicia.

La Dinámica del Seminario

A inicios de 1957 fui asignado al Seminario Bíblico Latinoamericano como profesor de teología sistemática, así que Doris y yo regresemos a San José en marzo para empezar a enseñar. También desempeñábamos el rol de “padres” en la residencia estudiantil de varones. El seminario era un ministerio de la Misión Latinoamericana, caracterizada por lo que yo llamaría un fundamentalismo moderado e inteligente (que en esa época era la mejor alternativa al modernismo liberal). El legalismo rígido del Seminario prohibía las citas y noviazgos entre estudiantes, y la dominación casi total de misioneros en el seminario creó considerable alienación por todos lados, bloqueó transformación necesaria, y provocó frecuentes problemas. A mediados de los ’50 una nueva generación de misioneros-profesores comenzamos a enfrentar estos retos con mucha seriedad.

Nuestro grupo luchó largo y fuerte, con muchos debates y “memos” entre la facultad. Para mediados de los ’60, la facultad había llegado a un acuerdo estableciendo que los estudiantes que tuvieran buenas calificaciones y estuvieran al día con sus tareas, podrían salir en citas siempre y cuando les avisaran a los encargados de la residencia y estuvieran de vuelta para las 10 p.m. Al comunicar estas buenas noticias a los estudiantes, les avisé también del castigo por el incumplimiento: estudiantes que salieran sin la debida aprobación serían castigados con dos semanas de “restricción total” (solamente podrían salir de su habitación para las comidas, clases y capilla). No obstante, en lugar de agradecernos por esta supuesta victoria de los derechos estudiantiles, para mi desconcierto, los estudiantes respondieron con mucho enojo. Al día siguiente un estudiante llegó a mi oficina para explicarme el problema: al anunciar de antemano el castigo, los estaba amenazando y ofendiendo su dignidad. Si no los hubiera amenazado, cualquier castigo habría sido más aceptable. Siempre agradeceré este ejemplo de lo que los misioneros podemos (y debemos) aprender de nuestras hermanas y hermanos latinoamericanos.

El asunto de la disciplina estudiantil se complicaba por el hecho de que todos los líderes del seminario eran norteamericanos. Las reuniones del cuerpo docente eran en inglés, las comunicaciones eran en inglés, y orábamos y conversábamos en inglés. Recuerdo que un día tuve que hacer una diligencia en el consulado de los Estados Unidos y, como era usual, tuve la consciencia de que una vez adentro de ese edificio, conforme a las leyes internacionales de extraterritorialidad, técnicamente, yo había salido de Costa Rica y entrado a Estados Unidos. Luego, cuando caminé las pocas cuadras hacia el sur para llegar al Seminario y entré por sus puertas anchas, de repente reconocí que nuevamente estaba dando un paso que me sacaba de América Latina hacia a una región de extraterritorialidad cultural norteamericana.

La formación de un seminario genuinamente latinoamericano en su liderazgo, carácter, y pensamiento fue el sueño con el cual un grupo de nosotros se comprometió, a pesar de que un sector conservador del cuerpo docente sentía que era demasiado pronto para que los nacionales se hicieran cargo. El candidato más prominente a rector (presidente) del seminario era considerado demasiado joven para la tarea, y sin suficiente experiencia para ser “catapultado al poder”. Una noche en que no pude conciliar el sueño, se me ocurrió una idea que podría romper el impasse. Teníamos un buen grupo de candidatos sumamente talentosos que perfectamente podrían ser profesores asistentes, aprendiendo así en la práctica y no solo con enseñanzas teóricas. A la mañana siguiente compartí mi idea con colegas simpatizantes, especialmente Ricardo e Irene Foulkes, y decidimos empezar proponiendo el plan a los mejores candidatos. Los Foulkes se acercaron a Hugo Zorrilla, y yo le hice la misma oferta a Victorio Araya en nuestra próxima caminata a las montañas cuando nos sentamos en un campo abierto en el Pico Tapezco al sur de San José. Este plan ayudó a cambiar la dinámica del profesorado, inauguró la tradición de asignar estudiantes-profesores, y ayudó a preparar el camino para un rector costarricense y, eventualmente, una identidad cultural netamente latinoamericana para el seminario.

Viviendo con la Revolución

Durante la década de los ’60 empecé a viajar con frecuencia a América Latina, especialmente a Venezuela, Colombia, y Perú, países que, a diferencia de Costa Rica, se encontraban inmersas en turbulencia revolucionaria. Durante un viaje a Venezuela, el estado de ánimo en Caracas, la capital, era explosivo, y mi charla sobre “Cristo y Marx” en la Universidad Nacional fue interrumpida cuando la mitad del público salió corriendo a participar en un encuentro violento justo afuera del aula. De ahí procedí a otra ciudad donde un importante instituto bíblico me había invitado a dar conferencias sobre teología contemporánea. Al llegar, el director me previno que estaban saliendo dudas, por miedo a que el tema a discutir pudiera conducir al ecumenismo, y me pidió que por favor dijera únicamente lo malo sobre cada teólogo, debido a la inmadurez de los estudiantes. Yo le expliqué que mi metodología era presentar los pensamientos de cada teólogo de la manera más honesta posible, para luego mostrar su valor positivo y, finalmente, sus posibles errores y peligros. Después de una de mis charlas, en la que un profesor expresó acusaciones inexactas sobre Karl Barth y yo le respondí con extensas citas textuales de sus escritos, el profesor replicó, “Si Barth realmente cree eso, sería mejor que no lo comparta en público porque la gente podría creer también otras de sus enseñanzas”. Felizmente, encontré madurez impresionante entre el estudiantado, ¡eran más maduros que sus profesores!

Un graduando de esa institución estaba en la prisión porque él y su esposa, bajo amenazas, habían servido desayuno a algunos guerrilleros. Cuando sugerí visitarlo en la cárcel, dijeron que sería un mal testimonio. Por otro lado, un tema de debate en ese momento era si sería pecado o no que las mujeres se pintaran los labios.

En una carta fechada 27 de febrero de 1966, compartí estas experiencias inquietantes con José María Abreü, un venezolano recientemente graduado del SBL y colaborador cercano en nuestro movimiento de reforma: “Le pido a Dios valor para ser fiel a las escrituras, aun cuando no me conduzca por los senderos trillados de la tradición ortodoxa… Vuelvo aún más preocupado por el Seminario; creo que es tiempo para un nuevo paso adelante. El 12 de marzo me tocará dar un informe al cuerpo docente y voy a proponer cambios. Mándame tus sugerencias, por favor”.

Nuestro grupo de “evangélicos progresistas” había estado insistiendo en que el seminario se definiera por un mayor compromiso social. Personalmente, Dios ya venía trabajando en mi consciencia a través de mi convicción sobre la encarnación, mi identificación con la teología evangélica radical que conocí en Fuller, y nuestra experiencia con campesinos y refugiados en el noroeste de Costa Rica, todos los cuales me prepararon para este momento.

En 1960, cuando heredé el curso llamado simplemente Marxismo, yo le cambié el nombre a “Iglesia y Mundo”. Con el fin de analizar la reciente victoria de Fidel Castro en Cuba, invité a un amigo costarricense que además de evangélico era activista marxista del partido comunista. Luego, para la siguiente clase, invité a un pastor metodista cubano residente Costa Rica. En este curso, el cual impartí por varios años, cada estudiante escribía tres monografías: una sobre la situación política de su propio país, una sobre la situación socioeconómica del país, y una sobre la situación religiosa (espiritual). Una vez más, mis estudiantes resultaron ser mis mejores mentores.

Durante todo este periodo el libro de Richard Shaull titulado Encuentro con la revolución así como el acompañamiento constante de Victorio Araya, José María Abreü, Armando Vargas, y muchos otros amigos, me ayudaron a comprender estas experiencias y retos. Tanto en Costa Rica como en otros países, fui invitado con frecuencia a hablar sobre temas de “Fe y Realidad Latinoamericana”. De igual manera, también empecé a marchar con los trabajadores cada Primero de Mayo (Día del Trabajo) y a participar activamente en Éxodo, un movimiento para la justicia social liderado por el obispo metodista Federico Pagura.

El Seminario se torna latinoamericano

A mediados de los ’60 estas experiencias fueron el enfoque de una visión mucho más amplia para el seminario. A mi regreso a San José luego del mencionado viaje, circulé un mensaje de dos partes, con fecha 17 de marzo de 1967, tituladas, “¿Hacia dónde, SBL?” y “El SBL de los años ’70”. Predije que el futuro de la educación teológica evangélica en América Latina sería decidido en los próximos cinco años e hice un llamado por un “gran salto hacia la excelencia” con el fin de posicionar nuestro seminario en el nivel académico de los mejores seminarios del continente. Durante el mes de abril desaté un aluvión de 20 memorándums (a veces dos en un mismo día) con títulos tales como “Año de radiografía crítica del SBL”, “SBL y ética social”, “Asuntos morales a mediados de los ’60”, y “Ortodoxia a mediados de los ’60”. Mi iniciativa fue bien recibida por mis colegas, y empezaron a darse cambios significativos.

Pronto empezaron a unirse nuevos y brillantes profesores latinoamericanos al cuerpo docente y, en 1969, el seminario nombró su primer rector nacional. Además, el Seminario continuó empleando a los estudiantes de grado como profesores asistentes, con rango de docente. Más cursos requerían investigación y monografías en lugar de solamente discursos y exámenes. Al inicio de los años ’70, la dinámica central de la institución fue constituida por cursos tipo seminario, incluyendo trabajos escritos de los estudiantes, reactores asignados, e intensos debates con la participación de todos. El curso más estimulante era “La Biblia y los sistemas políticos” (1972), en parte como respuesta al reto de la teología de la liberación. Otro de estos cursos trataba justamente sobre esa teología, y otro, “Cultura negra y fe cristiana” (1973), fue enseñado con la colaboración de un distinguido joven novelista negro. El seminario “Teología de la esperanza” tenía un impacto especial sobre los estudiantes; otros seminarios trataban sobre la mujer en el pensamiento bíblico (el cual se convirtió luego en curso regular), Teilhard de Chardin, “Realidad costarricense y nuestra fe cristiana,” “Teología católica contemporánea,” “La Reforma Radical,” y “El Espíritu Santo y la teología pentecostal”.

Durante este período algunas de las tesis del grado de Licenciatura igualaban en calidad a aquellos de los mejores seminarios en cualquier parte del continente. Los estudiantes debatían los temas de las investigaciones de sus compañeros, y la defensa pública de una tesis era un evento importante para todos. El 27 de diciembre de 1972, le escribí a Oswaldo Motessi, “El momento más indescriptiblemente glorioso del año fue la defensa por Chema Abreü de su tesis. ¡GENIAL! La tesis fue una joya y la defensa electrificó al público. Cuando anunciamos que se ganó un 100 en la tesis y un 100 por la defensa, los compañeros lo alzaron y lo llevaron por todos lados. Celebramos una fiesta en el comedor y seguimos en el internado estudiantil. El día siguiente todos los graduandos y muchos profesores visitaron nuestra finquita y Chema nos habló sobre el proceso. Chema ha dejado una huella grande”.

Por su parte, el brasileño José Pereira analizó para su tesis la campaña evangelística en Costa Rica de Luis Palau de 1972. Como parte de su investigación formó grupos de estudio bíblico, y pronto había nuevos convertidos conociendo a Cristo. Su tesis fue fascinante y creativa, pero por unas deficiencias técnicas y estilísticas, el jurado solamente le dio una calificación de 80. El público estaba molesto y gritaba, “El jurado le asigna un 80, pero el pueblo le da un 100”—y lo celebraron ¡como si hubiera pasado summa cum laude!

Renuncia al Seminario

Nuestros sueños para el futuro del seminario empezaban a concretarse en un grado significativo, pero nubes de tormenta oscurecían repetidamente el horizonte. Un graduado antiguo, invitado a volver como profesor, se convirtió en enemigo y divulgó falsas acusaciones a lo largo del continente. Una brecha profunda separaba a los profesores conservadores y nuestro grupo “evangélico radical” que tomaba el liderazgo. Los primeros concentraron su ataque en la persona de Victorio Araya, sospechando que creía en el universalismo. La llegada de la teología de la liberación aumentó la división entre los que de alguna manera intentamos aprender algo de esta teología, y los que la rechazaron del todo y sospechaban de cualquier persona que no reaccionara igual que ellos.

La tensión era grave, consumía muchas horas, drenaba nuestra energía, y terminó en renuncias. En 1974 me solicitaron redactar un documento titulado “Pluralidad y crítica en el SBL” el cual fue ratificado unánimemente por la el cuerpo docente. Yo argumentaba que, por tradición y convicción (y hasta en su nombre), el Seminario Bíblico Latinoamericano era evangélico y bíblico. Nadie en el SBL, por ejemplo, negaría la resurrección corporal de Cristo. Dentro de esos parámetros, cada profesor tenía derecho a su propia posición político-ideológica y su perspectiva teológica. Si alguien tenía una crítica debía demostrar que fuera por una negación de las escrituras o del evangelio (¡ecos de Martín Lutero!) o de lo contrario, todos debíamos respetar el pluralismo evangélico de la institución. Lo que me asombra ahora es lo rápido que se olvidaron de esta decisión unánime.

A mediados de los ’70 llegó Hugo Assmann a Costa Rica y fundó el DEI (Departamento Ecuménico de Investigaciones). El Seminario había tenido algunos contactos positivos con Hugo y, junto a otros tres profesores del SBL, me uní al equipo del DEI y publiqué algunos artículos en sus volúmenes. En junio de 1978, Hugo y el equipo me solicitaron diseñar y editar el próximo libro del DEI. Escogí como tema “La lucha de los dioses” como el conflicto entre Yahvéh como Dios del éxodo y los circundantes ídolos de la opresión.

Para mi sorpresa, Hugo cuestionó mi propuesta, y pasamos un mes de intensos debates en las reuniones semanales del equipo. Un Dios que actúa en la historia, argumentaba Hugo, sería un Dios “intervencionista,” al igual que los imperialistas. Yo respondí que este era precisamente el mensaje del Evangelio y que negarlo nos colocaría en el deísmo. Para Hugo, toda alabanza, incluso la alabanza a Yahvéh, se inclinaba hacia la idolatría; yo contesté que el indefinible, impredecible, e inmanejable Yahvéh era el antídoto de tal idolatría, y cité la Revelación como la abolición de la religión de Barth y el Ataque a la cristiandad de Kierkegaard.iii Para Hugo, Dios no puede ser un “actor sustituto” en la acción liberadora de los pobres mismos, a lo cual respondí, “Dios actúa para los pobres, con los pobres, y en los pobres, pero no en lugar de los pobres”. Para Hugo, Yahvéh es el dios que no hace nada; el dios real es el espíritu revolucionario del proletariado. Todo esto, dije, no sonaba a teología latinoamericana de la liberación sino más bien al liberalismo europeo.

Poco después de ese debate, Hugo (quien era un excelente cocinero) me invitó a cenar, junto con Georges Casalis. Hugo empezó a discutir diciendo que la iglesia en Costa Rica era una irrelevancia masiva y que nadie la transformaría jamás, ni tampoco la iglesia transformaría a Costa Rica. Si yo dejara de perder mi tiempo con la iglesia, propuso, podría publicar cuatro libros al año. El día siguiente presenté mi renuncia al DEI.

Entretanto, se estaban dando cambios grandes en el seminario, bastante influenciados por Hugo Assmann. Yo trataba de resistir, en las reuniones del cuerpo docente, comunicaciones y conversaciones, pero no encontré mucho apoyo. Colegas que pocos años antes habían endosado las convicciones históricas evangélicas de la institución ahora promovían lo contrario, no por medio de un debate serio teológico o ético sino por medio de una toma de poder organizada en los pasillos del DEI. A principios de 1980 Plutarco Bonilla renunció al seminario, y yo empecé a considerar la posibilidad de seguir también ese camino.

En octubre de 1980, cuando un coloquio de la facultad evaluó un excelente trabajo por Tom Hanks titulado “El Reino de Dios y los pobres,” el “reactor” designado ridiculizó los conceptos clásicos del pecado y la gracia como “el falso dilema de un Dios que puede hacerlo todo y el hombre que no puede hacer nada.” Por lo tanto, “en los recientes estudios exegéticos,” dijo, “las plagas de Egipto se entienden como acciones populares.” Cuando inició el período de discusión, planteé tres preguntas: la naturaleza de Dios, la salvación, y las Escrituras. Esperé respuestas, pero mis preguntas fueron ignoradas. Al finalizar, compartí que, si yo creyera en lo que mis colegas habían expresado esa noche, tendría que dejar el ministerio. Pronto presenté mi carta de renuncia, en la cual afirmaba que yo ya no podía aceptar los parámetros de conducta y doctrina del seminario.iv

Después de todos mis sueños para el seminario, este resultado fue (y es) profundamente doloroso, pero jamás he dudado de mi decisión de renunciar. Mientras que la credibilidad del seminario en círculos evangélicos y pentecostales declinó casi a cero, mi renuncia me liberó para un ministerio grandemente expandido a través de toda la América Latina y en Costa Rica. Las iglesias me invitaban como predicador especial, y los seminarios y universidades como profesor visitante. Tuve nexos especialmente cercanos con movimientos juveniles y grupos universitarios en toda América Latina. Por mi carencia de respaldo institucional, los que me invitaban debían cubrir todos los gastos, y aun así las invitaciones seguían llegando.

Ministerio en Nicaragua y Cuba

En 1978, durante la insurrección Sandinista contra Somoza, ayudamos a conformar el Comité Ecuménico Pro-Refugiados y trabajamos duro para proveer comida, ropa, vivienda, trabajo, y documentos legales para cientos de nicaragüenses. Entablamos una amistad muy especial con los cristianos de la Comunidad de Solentiname, fundada por el poeta-sacerdote Ernesto Cardenal. También atendimos casas de seguridad Sandinistas, y pronto me solicitaron meditaciones semanales para los guerrilleros. Nuestras experiencias a través de esos años fueron muy emocionantes. En la década de los ’80 nuestros lazos con Nicaragua se profundizaron aún más, cuando me seleccionaron como presidente del Comité costarricense de Solidaridad con Nicaragua, y también cuando nos incorporamos al Seminario Bautista de Managua.

Aunque parezca extraño, un tema importante en la Nicaragua Sandinista era la interpretación de “Gog y Magog” en Apocalipsis 20, que la tradición dispensacionalista identificaba como Rusia. Algunos misioneros y pastores afirmaban que Rusia (amigo de los Sandinistas) era el Anticristo, mientras que Estados Unidos (enemigo de los Sandinistas) era el mejor amigo de Israel y el instrumento de Dios para la bendición de todas las naciones. CEPAD, una agencia Cristiana de servicios sociales, organizó talleres sobre Apocalipsis en seis ciudades importantes. Cientos de personas aprendieron a comprender el Apocalipsis de un modo diferente, y sus mentes se abrieron a la reforma social. Asimismo acompañamos a grupos universitarios, ayudándolos a entender bíblicamente los cambios que estaban ocurriendo en su país. Un grupo de estos discípulos, al graduarse de la escuela de medicina, en lugar de perseguir carreras médicas, fundaron Acción Médica Cristiana, con la cual hemos cooperado a través de los años.

Nuestra labor en Nicaragua pronto abrió también puertas a Cuba. En una ocasión, la embajada cubana en Nicaragua me pidió viajar a La Habana para explicarles a los líderes del partido algunos términos extraños que con frecuencia confrontaban, tales como “el milenio”, “el rapto pre-tribulación”, “Gog y Magog,” “la ramera,” entre otros (¡nuevamente esa Biblia Scofield!). En 2002, en una reunión en La Habana de teólogos latinoamericanos, Fidel Castro nos invitó a una conversación bien tarde en la noche. Apenas iniciada la conversación, Fidel comenzó a hacer preguntas muy serias sobre el Apocalipsis. El grupo se volteó hacia mí, y ¡me encontré dándole a Castro un curso intensivo sobre la exégesis de mi libro favorito!

Escritos

Durante la primera mitad de mi ministerio, yo odiaba escribir y odiaba la máquina de escribir. Aplacaba mi conciencia recordando que ni Sócrates ni Jesús publicaron página alguna. Pero Dios cambió eso en mí, primero enviándome una computadora, y segundo, motivándome a través de René Padilla. Mi primer libro, Las buenas nuevas de la creación, fue publicado por Eerdmans en 1995, seguido por Apocalipsis y profecía, Profecía bíblica y la misión de la iglesia, y Haciendo teología en América Latina (dos tomos). Volumen 1 de mi comentario sobre Apocalipsis salió en 1999, y volumen 4 en el 2014, para un total of 1,600 páginas repletas de exégesis.v

En el 2006 nuestro hijo Ricardo me sorprendió con un inesperado regalo de navidad: ¡una página web! Mis expectativas eran bajas pero empecé a publicar artículos, y la respuesta fue impresionante. Un amigo me sugirió ofrecer los artículos por correo electrónico también, y hasta la fecha han respondido 1,500 lectores. Trato de ofrecer un menú balanceado de exposición bíblica, teología, política, protesta, y humor. Algunas otras redes en línea re-publican muchos de mis artículos. Uno de mis proyectos actuales es el Volumen 3 de Haciendo Teología en América Latina, con artículos del blog.

La Biblia con que nací sigue entre mis manos, siempre abierta al Apocalipsis. Mi vida ha sido una aventura en interpretación crítica y fiel de las Sagradas Escrituras.

Ampliado 20 de abril de 2015

i Original; “My Pilgrimage in Mission”, en International Bulletin of Missionary Research. Vol. 38, No. 4, Oct 2014, pp 198-201. Traducido por Rebeca Stam E.

ii Juan Stam, “Ética y estética del discurso teológico”, en Haciendo Teología en América Latina (San José: FTL, 2004), 1:23-45

iii Karl Barth, La revelación como abolición de la religión (Madrid: Marova, 1973) trans. of Church Dogmatics, 1/2: para. 17; Sören Kierkegaard, Attack upon Christendum (Boston: Beacon Press 1956).

iv Para más detalles ver “Del SBL a UBL (1970-2010)” en juanstam.doc 6.6.2013.

v Los libros son Las buenas nuevas de la creación (Grand Rapids: Eerdmans/Nueva Creación, 1995); Apocalipsis y profecía: La señales del tiempo y el tercer milenio (Buenos Aires: Kairós, 1998); Comentario bíblico iberoamericano: Apocalipsis, 4vols. (Buenos Aires: Kairós, 1999-2014); Profecía bíblica y la misión de la iglesia (Quito: CLAI, 2001); Haciendo teología en América Latina, 2 vols. (San José: FTL, 2004-5).

Teorías Defectuosas del Movimiento de Iglecrecimiento


Teorías Defectuosas del Movimiento de Iglecrecimiento

Rick Warren, Robert Schuller, Donald McGavran, y C. Peter Wagner Engañan a la Iglesia,

por Bob DeWaay

  • “Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye. Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error.” (1 Jn. 4:5, 6)

“Es mi profunda convicción de que cualquiera puede ser ganado para Cristo, si usted descubre la clave de su corazón. . . . . . . Puede tomar algún tiempo identificarlo. Pero el lugar más probable para comenzar es con las necesidades de la persona.”[1] (Rick Warren)

Si se compara lo que el apóstol Juan dijo con lo que dice un defensor famoso de Crecimiento de la Iglesia[2], nos encontramos con un problema. Juan dice que el mundo no va a escuchar un mensaje cristiano verdadero e inmaculado. Rick Warren dice que cualquiera puede ser ganado para Cristo, si se descubre un mensaje que les interese a través de la promesa de satisfacer sus necesidades. Estos conceptos son contradictorios. La idea bíblica es que debemos hablar el mensaje inmutable de Dios del Evangelio, ya sea si el mundo nos odie o no: “Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece” (Jn. 15:19).

La idea del Igle-crecimiento es que debemos estudiar al hombre (con las últimas perspectivas sociológicas, psicológicas y antropológicas) para determinar cómo crear una iglesia que crecerá y un mensaje que va a ser popular a través de apelar a un público objetivo. Alguien esta equivocado y yo no creo lo esté el inspirado Apóstol Juan.

El Movimiento Moderno de Igle-Crecimiento

Desde la aparición del movimiento de Igle-crecimiento que data de la década de 1950, los pastores y las iglesias locales han estado bajo una gran presión para hacer algo para facilitar el crecimiento de la iglesia. El movimiento fue fundado principalmente por dos personas, de forma independiente. Esas personas son Donald McGavran y Robert Schuller. Donald McGavran escribió Los Puentes de Dios en 1955. C. Peter Wagner afirma que este libro, “lanzó el movimiento de Igle-crecimiento.”[3]

Rick Warren cita a este libro de McGavran como siendo influyente a principios de su ministerio.[4] Acerca de la misma época Robert Schuller comenzó su ministerio en California que se convirtió en la Catedral de Cristal. Más tarde, en 1970, Schuller fundó el Instituto de Robert Schuller para Successful Church Leadership [Líderes Exitosos de la Iglesia], donde se ha entrenado a muchos líderes clave en el movimiento de Igle-crecimiento como Bill Hybels y Rick Warren.[5] Es preciso decir que McGavran es el fundador intelectual del movimiento y Schuller el divulgador más visible del movimiento.

El movimiento ha dado lugar a algunos “éxitos” muy visibles como la Iglesia Willow Creek y la Iglesia Saddleback.. Sin embargo, a pesar de cincuenta años de entrenamiento a miles de pastores, la asistencia a la iglesia semanalmente en los Estados Unidos no ha aumentado en términos del porcentaje de la población.[6]

Los defensores del Igle-crecimiento citan con frecuencia la idea de que el 80% de las iglesias están disminuyendo o se encuentran en un estado de la meseta. Los seminarios utilizan esa cifra para apoyar la necesidad de aprender los principios de crecimiento de la iglesia.. Dado que el movimiento no ha logrado revertir la tendencia, otra manera de interpretar estas cifras es saber que si usted acepta las definiciones del movimiento de Igle-crecimiento, el 80% de todos los que van al ministerio están fallando. La Enseñanza en Igle-crecimiento en lo seminarios todavía no logra revertir la tendencia.

Cualquier otra cosa que el movimiento de Igle-crecimiento ha hecho, ha convencido a la mayoría de los líderes de la iglesia que si su organización local no está crecimiento, esa es una señal segura de que son “malsanos” y han fracasado. Rick Warren dice,

“Olvídate del crecimiento de la iglesia, la Iglesia sana es la clave del crecimiento de la iglesia. Todos los seres vivos crecen si están saludables. Usted no tiene que hacerla crecer – Es algo natural para los organismos vivos.”[7]

Así, según este pensamiento, fallar en crecer es una señal de padecimiento o de enfermedad. Después de haber convencido a pastores y líderes de la iglesia de que están fracasando, Warren y otros los dejan desesperados por una solución. El siguiente correo electrónico que recibí de un lector de CIC refleja esto:

Estamos pasando por una reestructuración donde se han planteado cuestiones acerca de lo que es la “visión”, de quien es la “visión”, y si debemos todos unirnos a esa “visión” o si cada debe recibir una parte de esa “visión”. Las respuestas proporcionadas en mi iglesia son ambiguas… El problema es que nuestra iglesia es pequeña, realmente pequeña – no más de 20 miembros regulares presentes en cualquier momento. Apenas es capaz de sostenerse a sí misma (por ejemplo, pagar el pastor). La respuesta obvia es el Igle-crecimiento. . . . . . . La creencia predominante en esta comunidad es que una iglesia crezca si se propororcioan los programas que las personas consideren necesarios, porque eso es lo que parece atraerlos por aquí. Una vez que entran, podemos demostrarles amor y luego empezar a compartir el Evangelio con ellos. Si esto no es correcto, entonces ¿Cuál es la manera correcta bíblicamente para que una iglesia crezca? Por favor, responda en términos prácticos, porque nuestra iglesia ha estado predicando el evangelio y permanceciendo pequeña (menos de 20) durante casi 10 años.

Muchas iglesias sienten el tipo de presión que se refleja en este correo electrónico. Hay razones locales de porque la predicación del evangelio no siempre hace crecer a una iglesia determinada. El problema es que los líderes de la iglesia terminan sintiéndose como si ALGO tuviese que cambiar.

Para cumplir con este desafío los líderes suelen crear un plan de su propia creación ó comprar el de alguien más que prometa dar el atractivo de la congregación en la comunidad. El plan, cualquiera que sea, se convierte en la “visión” para la iglesia. Los líderes presentan una declaración de misión son vertidos en esta visión, entonces todos los recursos restantes de la congregación, financieros y humanos, se canalizan en la visión. Ya sea que el plan funcione, la iglesia está seriamente dañada, o crece. Pase lo que pase, la nueva visión no se centrará en la predicación del evangelio. La predicación del Evangelio a menudo ya se ha determinado que ha fracasado y es ofensiva para la mente inconversa de todos modos (1 Cor. 1:22-24).

El movimiento de Igle-crecimiento ofrece una solución moderna y científica al problema. Siempre a la vanguardia de la teoría la teoría del crecimiento, investigación y desarrollo de Crecimiento de la Iglesia está la Escuela Fuller de Misión Mundial y el Instituto de Crecimiento de la Iglesia fundada por Donald McGavran y desarrollado por C. Peter Wagner.[8]

Las ideas que han surgido de este movimiento incluyen el concepto de “movimientos de personas” que sugiere una versión de grupo más orientado de ser cristiano que el arrepentimiento y la fe en particular, la importancia de las “unidades homogéneas”[9], que afirma que la gente será más probable atraída a una iglesia que está compuesta solamente de personas como ellos racial y culturalmente, y la idea de una versión de gobierno de la iglesia con una figura de autoridad de ‘el pastor es el amor’.[10]

¿Por qué? Peter Wagner escribe: “La cuestión ética es de pragmatismo.”[11] Mucho antes de que lo“basado en los resultados” se convirtiera una frase de moda, McGavran, Wagner y otros, decidieron basar sus movimientos por lo que estaba demostrado que funcionara. Por eso, las ideas como “unidades homogéneas” se convirtieron en parte de su movimiento. Los estudios científicos demostraron que funcionaban.

A fin de aclarar los problemas del movimiento de Igle-crecimiento, voy a examinar algunas de sus premisas fundamentales y compararlas con la Biblia. Vamos a ver que varios de los supuestos básicos que subyacen en este movimiento son falsos.

Premisa Falsa # 1: Que la Voluntad de Dios para Cada Congregación Local es el Crecimiento Numérico

Los líderes de Igle-crecimiento creen que es evidente que Cristo quiere que Su iglesia crezca. Aquí cito algunos pasajes que los líderes de Crecimiento de la Iglesia utilizar para mostrar esto:

  • “Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.” (Is. 9:7).
  • “Otra parábola les refirió, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.” (Mat. 13:31, 32).
  • “También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor” (Jn. 10:16).

Donald McGavran continuamente hace hincapié en la necesidad de encontrar a las “oveja perdida”[12]. Escribe: “Jesucristo, nuestro Señor, vino a buscar y a salvar a los perdidos. Los perdidos son siempre personas. Ellos siempre tienen organismos cuantificables.”[13] Su conclusión es que la búsqueda o la predicación debe ser juzgada por los resultados numéricos, no en la fidelidad en el acto de la búsqueda y la predicación. McGavran escribió: “Para Dios, como así se ha revelado a sí mismo, la proclamación no es lo principal. La proclamación del Evangelio es un medio. No debe confundirse con el fin, el cual es que los hombres y las mujeres –multitudes de ellos–, sean reconciliados con Dios en Cristo.”[14] McGavran juzga los esfuerzos misioneros por sus resultados en términos de números y resultados. El no acepta excusas diversas, por ejemplo, que las personas están endurecidas. C. Peter Wagner escribió en la década de 1990 hacia adelante a la Comprensión del Crecimiento de la Iglesia: “McGavran exigió más responsabilidad en la mayordomía cristiana. Quería que los esfuerzos se evaluaran por sus resultados.”[15] He aquí las palabras de McGavran:

En vista de todo esto y mucha más evidencia, ¿no deberíamos considerar la misión sobre la intención de un gran hallazgo útil? ¿Es posible sostener bíblicamente que sólo la “búsqueda” es el punto, los motivos son lo que importan, y el hallazgo de multitud de personas es algo muy pobremente mecánico y de “éxito montado”? ¿Podemos creerlo teológicamente insostenible estar interesados en los números de los redimidos? [16]

Los resultados en términos de números son la línea de fondo para McGavran. El quería que los esfuerzos misioneros fuesen juzgados en consecuencia.

Estoy de acuerdo en que Jesucristo quiere que su evangelio sea predicado a todos los pueblos. También estoy de acuerdo que su reino se aumentará en toda la era de la iglesia. Además estoy de acuerdo que la gente siendo rescatada de su condición perdida y discipulado de acuerdo a los términos de Mateo 28:19, 20 es la misión de la iglesia. Yo incluso provisionalmente estoy de acuerdo en que si algunas personas continuamente rechazan el evangelio después de escucharlo, y que el predicador se justifica plenamente en ir a otra gente como Jesús dijo a sus discípulos que hicieran (Mar. 6:11) y como lo hizo Pablo (Hch. 18: 6).

Pero hay un error de categoría subalterno aquí. El aumento contínuo de personas que entran en el reino de Dios y por lo tanto el aumento en los números de la Iglesia militante, así como la iglesia universal y triunfante, también es cierto. Estas cifras aumentan cada vez que un pecador se arrepiente y cree el evangelio. Sin embargo, el movimiento de crecimiento de la Iglesia no es discutir estas cuestiones. Más bien se centra en el tamaño relativo de las congregaciones locales o el éxito relativo de los diversos esfuerzos misioneros juzgados en términos de números (ya sea en términos individuales de los convertidos o el número de congregaciones iniciadas). Las estadísticas que citan para justificar la necesidad para sus principios y prácticas tienen que ver con las congregaciones locales y la asistencia a la iglesia. Los textos de prueba tienen que ver con el conjunto de la iglesia de Cristo, no el tamaño de las comunidades locales. La iglesia está creciendo en todo el mundo continuamente, alma por el alma, Dios las salva por medio del evangelio. Los pasajes citados demuestran que Jesús está edificando Su iglesia. El tamaño de varias congregaciones y si están creciendo o disminuyendo es una cuestión totalmente diferente. Del mismo modo, los misioneros que tienen sólo unos pocos convertidos se han añadido al crecimiento de la Iglesia como se describe en los pasajes citados, aunque gente como McGavran han juzgado esa fallas misioneras y no merecedoras de apoyo.[17]

Supongamos, por ejemplo, que existe una pequeña iglesia en una pequeña comunidad. La congregación local se compone de personas que han creído el evangelio y toman conseriedad el crecimiento en la gracia y el conocimiento del Señor. También son fieles en la proclamación del evangelio y su testimonio cristiano.¿Están fallandole a Dios, si pocos o ningún otro en esa comunidad creen en el evangelio? ¿Están fallando a Dios si más creyentes de su ciudad se mueven a otros lugares debido a los cambios de empleo de su ciudad? ¿Están fallando a Dios, si el resto de los residentes siguen rechazando el evangelio? ¿Estas circunstancias demuestran que están enfermos, moribundos, o que necesitan una nueva visión? Si aceptamos normas como esta, entonces las congregaciones que no están en un lugar con una afluencia constante de nuevas personas probablemente no serían capaces de conseguir a nadie que los tome en cuenta por temor a “fallar”.

Ralph Elliot describe justo este fenómeno:

La teología de Igle-crecimiento también es peligrosoa en condenar a la ciudad a la desesperanza. El fuerte énfasis en la elección de las poblaciones objetivo, según el criterio de éxito lleva a la gente de igle-crecimiento al abandono de la ciudad con su movilidad económica, sus barrios y cambiar la mezcla racial. La preferencia es por los suburbios y por cada círculo suburbano exitoso de movilidad y economía establecida. Un barrio envejece, por lo que el énfasis pasa a la siguiente porque es ahí donde están las mejores posibilidades [18].

Estoy de acuerdo con Elliot. El enfoque basado en los resultados que juzga los resultados por el número asegura que las iglesias se van a donde hay unidades homogéneas (es decir, personas como nosotros), donde hay muchas de esas personas de esta unidad en movimiento (es decir, suburbios en crecimiento) y, en definitiva, donde no es probable que “fallen” por los criterios de los expertos del Igle-Crecimiento.

Cuando Pablo predicó en Antioquía de Pisidia (Hch. 13:14-51), dijo: “Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna.”(Hch. 13:48). ¿No deberían ser por lo tanto los que fueron “ordenados” ser atendidos en una congregación local? Dado que el resto ha rechazado el evangelio, ¿cómo es exactamente que esta nueva iglesia debe crecer? Los defensores de Igle-crecimiento establecen normas que exigen a los pastores conseguir intorducir gente en sus iglesias, aunque hayan rechazado el evangelio. Esto provoca la búsqueda de algún mensaje nuevo y un nuevo método que haga atraiga a la mente de la gente no regenerada.

¿Es una organización con este nuevo mensaje y un nuevo método, la “iglesia” tal y como se describe en la Biblia? Una vez más, Elliot astutamente ve este problema:

Los peligros inherentes en el movimiento de crecimiento de la iglesia son muchos, y la cuestión crucial en la evaluación de los peligros es si estamos hablando de ser cristianos o sobre la creación de membresía institucional. El mayor peligro en el movimiento puede ser que, evidentemente, tiene éxito. Si uno adapta a la iglesia para identificarse con su cultura y se involucra en el pseudo-evangelio de “pensamiento de potencialidad,” prometiendo aliviar la culpa con un mínimo de dolor y conectando esa promesa con técnicas de mercadotecnia, habrá éxito. La cuestión es si el resultado será tendrá alguna similitud con la iglesia.[19]

La iglesia consta de los “llamados”, no aquellos que disfrutan de tener una experiencia religiosa con las personas que son como ellos.

Cuando Dios une a las personas a Sí mismo a través del Evangelio, añade números a la iglesia. En cualquier situación local habrá gente, los que se añaden a la iglesia se reúnen para la comunión. La verdadera comunión no es la reunión de los consumidores religiosos con “necesidades” similares, sino es la comunión en torno a la persona y obra de Cristo. Considere lo que Juan escribió:

  • lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo… Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. (1 Jn. 1:3, 6, 7)

Sin la expiación por la sangre, no hay comunión con Dios o con cualquier otro. La “Iglesia” que se compone de personas de una comunidad que tienen necesidades y deseos similares, que se sienten cómodos unos con otros por razones sociales, y que tienen ciertas aspiraciones religiosas, no es una comunidad como se describe en 1 Juan 1. Es otra cosa.

Yo afirmo que la predicación fiel de la Palabra de Dios es ordenada, incluso si se rechaza. Además afirmo que cuando Dios ha establecido una congregación que cumple con la definición bíblica de una iglesia local, tal congregación debe ser cuidada por liderazgo piadoso, incluso si por alguna razón no está creciendo. ¿Por qué abandonar al pueblo de Dios a los lobos porque las perspectivas de ganar prestigio ministerial son mayores en otros lugares debido a las consideraciones demográficas?

Mediante los estándares de Igle-Crecimiento los fracasos más grandes de todos los tiempos serían Noé y Jeremías. Noé predicó (véase 2 Pedro 2:5) durante cien años y nadie le creyó. El mensaje de Jeremías fue totalmente rechazado. Los acontecimientos de la historia le dieron la razón durante su vida, pero aun así los que se quedaron en Jerusalén, todavía no le esucharían y se lo llevaron a Egipto (Jeremías 43:1-6). Por el contrario, Jonás, si es juzgado por las normas de Igle-crecimiento, sería un éxito fantástico. La Biblia no lo ve de esa manera.

Otra prueba de la falsedad de la premisa de Igle-crecimiento de que el crecimiento numérico de una congregación local es siempre la voluntad de Dios se encuentra en un estudio de las iglesias en Apocalipsis. He escrito más extensamente sobre este asunto recientemente.[20]

Las dos iglesias que fueron elogiadas sin reproche fueron Esmirna y Filadelfia. Ambas eran pequeñas, pobres, y carecían de influencia, pero eran fieles en su confesión. No hay ninguna indicación de que estas iglesias estaban creciendo. Ya que habían existido durante algún tiempo, y aún eran pequeñas, ambas no podrían haber sido casos exitosos de Igle-crecimiento. Sin embargo, otra iglesia que fue muy exitosa fue Laodicea –la cual fue reprendida. La comprensión de Jesús de lo que es importante y la comprnesión de los tecnócratas de Igle-crecimiento modernos es muy diferente. ¿Quién cree usted que esté en lo correcto?

Premisa falsa # 2: Que Las Necesidades y Sensibilidades de los Inconversos Deben Determinar la Estrategia de la Iglesia

Volvamos a la declaración citada de Rick Warren al comienzo de este artículo: “Es mi profunda convicción de que cualquiera puede ser ganado para Cristo, si descubre la clave de su corazón. . . . . . . Puede tomar algún tiempo para identificarlo. Pero el lugar más probable para comenzar es con las necesidades de la persona.”[21]

Este principio de “necesidades” es la piedra angular de los principios de Igle-crecimiento. Se relaciona con la idea de “relevancia” y “satisfacer al cliente” es uno de los principios más antiguos de la mercadotecnia. Si una persona siente una necesidad y está convencido de que su producto satisface esa necesidad, estarán satisfechos si compran el producto y funciona tal como se esperaba. A menudo, sin embargo, la comercialización es más difícil. El cliente potencial no siente la necesidad de su producto y usted tiene que convencerles de que tienen una necesidad.

Lo que el pensamiento de Igle-crecimiento hace es tomar el enfoque más sencillo. En lugar de convencer a las personas que tienen una necesidad, comienzan con las necesidades que la gente ya se siente. Después de haber determinado cuales son, ellos diseñan una iglesia que responda a esas necesidades. Si la iglesia tiene éxito en satisfacer adecuadamente las necesidades, tendrá más clientes satisfechos. Los clientes satisfechos son la mejor publicidad para los futuros clientes potenciales. Si los clientes provienen de una “unidad homogénea” es probable que disfruten el proceso corporativamente. Lo ideal sería que esto lleve a un “movimiento de personas” (otro de los conceptos de McGavran [22] ).

Analicemos esto Bíblicamente. La mayor necesidad que todas las personas tienen, debido a que son hijos de Adán (la unidad homogénea que más importa) y están bajo la ira de Dios contra el pecado, es de la expiación por la sangre que sólo Cristo ofrece. Los inconversos no sienten esto como una necesidad a menos que ya estén bajo la convicción del Espíritu Santo (Juan 16:8), que sucede a través de la predicación de la Ley y el Evangelio. El no regenerado en cualquier vecindario no va a decir que sienten la necesidad de la sangre de Jesús para lavar sus pecados. Esta es una necesidad que deben estar convencidos de que la tienen, y no se dejarán convencer a menos que el Espíritu Santo haga una obra de gracia en sus corazones.

Además, si se sigue el programa de necesidades, la iglesia, inevitablemente, tendrá que quitar recursos y atención de la predicación del evangelio y la enseñanza de la Biblia a fin de crear programas para satisfacer estas necesidades. Cuando a la gente se le pregunta si son “buenas personas” y si piensan que irán al cielo al morir, la respuesta es casi siempre “sí”. Ellos no sienten la necesidad de conversión. Así que esuchar la predicación del evangelio no será una de sus necesidades. Por lo tanto las necesidades del no regenerado determinarán que la Iglesia coloque la proclamación del evangelio en un segundo plano, si es que sus propias necesidades percibidas son el punto de partida para la estrategia de crecimiento de la iglesia. Así, esas necesidades devoran el tiempo y el dinero de la Iglesia y dejan a un lado lo que en realidad es mucho más importante.

“Sí, ellos necesitan el evangelio”, dicen los expertos de Igle-crecimiento, “pero hay que llevarlos a la iglesia y ponerlos cómodos con la iglesia antes de que vayan a escuchar acerca de la necesidad de salvación.” Esto no es cierto. Pedro predicó a los inconversos, aquellos que se arrepintieron y creyeron el evangelio, “fueron añadidos a la iglesia” (vea Hechos 2:38-42). Esa gente no veía la necesidad de un Mesías crucificado antes de que Pedro predicara, eran los que le habían rechazado y le habían crucificado. Peter los acusa de esto: “Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.” (Hch. 2:36).

Si las personas están dispuestas a venir porque usted está ofreciendo satisfacción a aquellas necesidades que los pecadores tienden a estan conscientes, no hay razón para esperar que pronto verán la necesidad de la expiación de la sangre. Si van a rechazar el evangelio si es predicado con franqueza, ¿por qué habrían de aceptarlo si les es llevado tímidamente por la puerta trasera después de que todos han llegado por otras razones?

La afirmación de Warren de que cualquiera puede ser ganado para Cristo si descubrirmos cierta clave es falsa. No hay justificación Bíblica alguna a esta afirmación, y existen muchos pasajes que la refutan. El pasaje en Mateo 7, acerca de la puerta estrecha, la refuta. El concepto del remanente salvado en Romanos 9 y en otros lugares la refuta. El hecho de que el mismo Jesús, que como Dios conoce los corazones, perdió Judas el “hijo de perdición” lo refuta. La doctrina bíblica enseñada en docenas de pasajes (como Romanos 8:28-33) la refuta.

La idea de que es posible ganar a cualquiera para Cristo, aprendiendo información acerca de su corazón es absurda y peligrosa. Si realmente creemos eso, nos pasaremos el tiempo estudiando al hombre para descubrir lo que está en su corazón en vez de proclamar fielmente los términos del evangelio a todas las personas y confiar en Dios el único que conoce el corazón para convertir a los que se salvarán. De hecho, eso es exactamente lo que el movimiento de Igle-crecimiento está haciendo. Han inventado un curso de estudio llamado “misionología.” Los aspectos prácticos de la misionología tienen que ver con el estudio del hombre. Esto es de un sitio web que promueve la misionología: “Como los misiologistas reflexionan sobre la marcha global de la Iglesia, ellos utilizan las herramientas de las ciencias sociales para comprender las diversas dinámicas. El entendimiento proviene de la antropología cultural, la etnología, la sociología, la geografía y las ciencias políticas.”[23] Misionología vincula la misión de la iglesia al estudio científico del hombre con la esperanza de cumplir de una manera más adecuada la Gran Comisión.

La mala teología que subyace enel pensamiento del Igle-crecimiento está centrado en el hombre. No toma en serio la depravación de la humanidad caída. Aparentemente se supone que la gente tiene el poder y la inclinación de ser cristiano sin un trabajo previo de la gracia sobrenatural.[24] Este es el caso, sus prácticas tratan de atraer a las personas con programas para satisfacer las necesidades, halagarlos con sabiduría humana, o atraerlos con señales y prodigios sobrenaturales. Lo que se ofrece debe ser atractivo para el hombre natural. Pero Pablo rechaza este tipo de razonamiento del todo:

  • Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo. (1 Cor. 2:12-14).

El mundo de Corinto de los viajes sofistas tenía una relación muy elevada por la sabiduría humana. El mensaje de Pablo de un Mesías crucificado era una locura para ellos. Sin embargo, Pablo se negó a darles lo que querían (sabiduría humana). Por el contrario, aquí es SOLO lo que Pablo les daría: “Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado” (1 Cor. 2:2). Se negó a que su apetito por la sabiduría humana cambiara su mensaje del Cristo crucificado.

Puesto que Pablo se acercó a su ministerio de este modo, era dependiente de la obra del Espíritu Santo y no de la sabiduría del hombre. La obra del Espíritu Santo era cambiar a pecadores hostiles en fieles adoradores a través del evangelio:

  • Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura; mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios. (1 Cor. 1:22-24)

Irónicamente, en el movimiento de Igle-crecimiento C. Peter Wagner ofrece señales y Rick Warren ofrece sabiduría, pero ¿quién va a proclamar públicamente el evangelio? El Espíritu Santo trabaja poderosamente a través de la Palabra que El inspiró, no a través de señales cuestionables y sabiduría humana.

En mi opinión, 1 Corintios capítulos 1 y 2 en sí deberían ser todo lo que los cristianos creyentes de la Biblia necesiten para ver la falacia de la premisa de las “necesidades” del movimiento de Igle-crecimiento. Pero por alguna razón, este movimiento es más grande y más influyente de lo que ha sido siempre, especialmente teniendo en cuenta el impacto sensacional de Rick Warren. La respuesta a por qué este es el caso, es un tanto complejo. Sin embargo, una simple respuesta de que es evidente es que hemos permitido que los tecnócratas del Igle-crecimiento definan tanto nuestra misión, y los téerminosdel éxito y el fracaso. Después de haber concedido erróneamente estos, ahora nos encontramos teniendo que comprar sus servicios, a fin de evitar el fracaso. Ellos han creado ingeniosamente una “necesidad” en los pastores evangélicos y ahora los expertos están experimentando un crecimiento récord de ventas de sus productos que prometen satisfacer esta necesidad.

Premisa Defectuosa # 3 Que la falta de un Adecuado Crecimiento de la Iglesia Mundial Demuestra la Necesidad de una Nueva Reforma

En 1982, Robert Schuller, hizo un llamado a una nueva reforma en su libro Autoestima: La Nueva Reforma [25]. Desde 1982, al menos tres otras convocatorias de nuevas reformas se han propuesto. El siguiente, por orden cronológico, se produjo en 1993 en una conferencia de “Re-imaginar”, en Minneapolis, Minnesota. Esta conferencia llamaba a re-imaginar a Dios de acuerdo a los ideales feministas. Luego, en 1999, en su libro Churchquake, C. Peter Wagner, anunció una Nueva Reforma Apostólica. Ahora Rick Warren está llamando también a una nueva reforma también, esta vez sobre la base de su plan PEACE [paz] para acabar con los problemas más grandes del mundo. En mayo de 2005, Warren reclutó a miles de pastores procedentes de 49 países y 200 denominaciones a unirse a su plan PEACE [26]. Un artículo publicado en su página web dice: “En la conferencia, Warren dio a conocer un nuevo modelo de catalizador del ministerio para la Iglesia con Propósito diseñada para atraer a las iglesias en la próxima reforma. Luego pidió a las iglesias a comprometerse a adoptar el paradigma, a cada vez ser más impulsadas con propósito, ayudar a otras congregaciones a utilizar el paradigma, y a desplegar grupos pequeños a través del Plan PEACE”[27].

Parece confuso que tengamos cuatro “reformas” en la mesa. Una va a dar a la gente más autoestima, otra va hacer al cristianismo más femenino, otra nos va a dar los apóstoles y profetas los últimos días, y otra va a acabar con el hambre y otros problemas con un paradigma Dirigido con Propósito. Me referiré brevemente a examinar cada uno de estos para ver si tienen algo en común.

Schuller escribió: “Cuando la Reforma del siglo XVI, volvió nuestro enfoque a la Sagrada Escritura como la única regla infalible de fe y práctica ¡la nueva reforma volverá nuestro enfoque sobre el sagrado derecho de toda persona a la autoestima! El hecho es que la Iglesia no tendrá éxito hasta que satisfaga el hambre del ser humano por la valía propia”.[28] Observe que la motivación para la iglesia es “tener éxito”. Continúa diciendo: “Los prospectos será un mensaje que promete éxito a la iglesia. Y eso es una buena noticia, porque la alternativa es el fracaso.”[29] Su razonamiento es que dado que todos los seres humanos tienen hambre de valía propia (recordemos el concepto de las necesidades), la Iglesia debe alimentar su apetito por esto si va a tener éxito. What will this success look like? ¿Cómo será este éxito? Schuler, explica:

¿Por qué debemos precindir de nada para compartir la buena noticia de la valía de cada persona? Una vez más, porque queremos que toda la familia humana se convierta en una hermandad y así vivir para estar orgullosos de nosotros mismos. Entonces, y sólo entonces el Padre será glorificado [30].

Schuller quiere hacer el mensaje cristiano algo que creará un mundo amplio, religioso, fraternal de personas que se sienten bien consigo mismos.

La reforma propuesta feminista es un poco radical, pero comparte un objetivo similar. Tengo un artículo del periódico de 1993 cuando se celebró la conferencia aquí en Minneapolis pidiendo una reforma. El artículo dice: “Muchas de las mujeres que están trabajando para cambiar el cristianismo se reúnen esta semana en Minneapolis para celebrar lo que llaman ‘la segunda Reforma’.”[31]

El artículo describe el trabajo y las ideas de los que proponen esta nueva reforma: “Ellos están explorando el lado sensual y sexual de lo divino, hurgando en la interacción y la introspección contemplativa con Dios, y hablando acerca de las experiencias diarias de las mujeres de lo divino en todas las culturas como central a la teología del día de hoy.”[32]

Esto es lo que una de las personas clave de esa conferencia tenía que decir: “Virginia Ramey Mollenkott, uno de los mejor conocidas evangélicas teólogas feministas del país, dijo: “Esta segunda Reforma que estamos trabajando es mucho más fundamental e importante para la salud de la humanidad. . . . . . .La primera fue la Reforma acerca de la autoridad.  Esta lo es también, pero ésta dice que la autoridad es una relación correcta con la creación y todas las personas”. [33] Mollenkott es una lesbiana sin vergüenza, y participa activamente en el apoyo a los grupos cristianos de gays y lesbianas [34].

La Nueva Reforma Apostólica se basa en la idea de que los apóstoles y profetas como fundamento de la Iglesia no estaban destinados a ser los únicos en la Biblia, sino que las personas que viven deben ocupar estos cargos hasta que se perfeccione la iglesia.[35]

Wagner sostiene que la Iglesia ha hecho progresos notables durante siglos, sin apóstoles y profetas, pero que mucho más va a pasar con ellos presentes. Él usa la analogía de la conducción de un vehículo en sentido inverso. Él dice que es posible hacer un viaje de esa manera, pero cuánto mejor es conducir hacia adelante. Wagner escribe: “Al comenzar este siglo XXI, creo que sería mejor cambiar a la Iglesia en marcha hacia delante, e incluso ¡a toda marcha! Solo piense. Si Dios, a través de una Iglesia que había tenido las cosas al revés podría evangelizar a prácticamente todo el mundo, ¡imaginen lo que está reservado para nosotros ahora que estamos haciendo las cosas en orden!”[36]

Wagner hace una distinción errónea entre las palabras grigas logos y rema, afirmando que la primera está contenida en el canon de las Escrituras y la posterior consta de las revelaciones de hoy.[37] Los que están privados de las nuevas revelaciones del último día son apóstoles: “Los Apóstoles, que reciben la palabra del Señor la traducen en una visión concreta y anuncian a sus seguidores de que es lo que el Espíritu dice a las iglesias en este tiempo y lugar, abriendo así el camino para un ministerio de gran alcance.”[38]

El mismo Wagner afirma ser el destinatario de este tipo de revelación apostólica. Afirma que se le han dado órdenes de marcha para que la iglesia se concentre en la ventana 40/70 (misionólogos utilizar este término para la parte del mundo con el mayor número de no cristianos). Afirma además que él sabe que un principado de las tinieblas llamado “La Reina del Cielo” es responsable de “neutralizar la fuerza del cristianismo en esa zona.”[39]

Concretamente es que la liberación del poder apostólico a traves de los apóstoles y profetas de los últimos días con nuevas revelaciones para la iglesia traerá el éxito y el triunfo del cristianismo en el mundo.

La Reforma de Rick Warren es también acerca de cambiar el mundo a través de la acción cristiana. Afirma que él movilizará a las iglesias y a los cristianos para acabar con los “5 gigantes.” Aquí está su declaración en la celebración del 25 aniversario de su iglesia: “Nuestro objetivo será conseguir ‘un billón de soldados a pie para el Reino de Dios’, que definitivamente van a cambiar la cara de las misiones internacionales a tomar en estos cinco ‘gigantes globales’ para que la iglesia pueda convertirse en la distribución final y agente de cambio para superar el vacío espiritual, el Liderazgo egoísta, la pobreza, la enfermedad y la ignorancia (o el analfabetismo),” [40]

Todas estas reformas propuestas esperan crear un nuevo cristianismo que es más popular y aceptado en todo el mundo. Todos ellos cambian el mensaje de la Iglesia de manera muy significativa. La autoestima no es el mensaje del evangelio. Una teología feminista, que está conectada a la creación y evita la moral bíblica no es el mensaje del evangelio. Las nuevas revelaciones de los apóstoles del último día acerca de la identidad de los principados y potestades que supuestamente obstaculizan la cristianización del mundo no son el mensaje del evangelio. La movilización de las iglesias y líderes de la iglesia para adoptar el paradigma Dirigido con Propósito y energizar a un billón de cristianos para erradicar la pobreza y la enfermedad no es el mensaje del evangelio. Lo único que estas reformas diversas tienen en común son las ideas que pueden ser comercializados en el mundo. El evangelio ofende al mundo, no la sabiduría de los posibles iniciadores de la Reforma.

La Reforma verdadera no se inició como un plan de marketing en la mente de Martín Lutero. No anunció una “reforma” que predicó la justificación por la fe, la autoridad de las Escrituras, y el sacerdocio de cada creyente. Los problemas que llevaron a la Reforma no tuvieron nada que ver con el crecimiento de la iglesia o con hacer la iglesia más popular del mundo. La Iglesia Católica simplemente estaba haciendo el hallazgo en el mundo. La Reforma real fue acerca del mismo Evangelio y de su integridad.

Rick Warren dice que la Reforma fue acerca de lo que la Iglesia enseña en oposición a su reforma de lo que hace la Iglesia. Esta es una descripción errónea de la Reforma. Las 95 tesis de Lutero estaban en contra de la venta de indulgencias (lo que hace la Iglesia). La autoridad de la Escritura impactó lo que la Iglesia hizo en docenas de maneras muy significativas, incluyendo entregando personas de las autoridades abusivas de la iglesia. C. Peter Wagner, dándonos autoridades humanas con revelaciones autoritativas de Dios es refutar un principio clave de la reforma real. Schuller, mediante la devaluación de la idea de la ira de Dios contra el pecado, hace superfluo el concepto de la justificación que era tan importante para Lutero. Mollonkott y la reforma feminista muestran una alarmante falta de respeto a la autoridad de las Escrituras, apartándose de la definición bíblica de Dios y apartádose de las normas morales bíblicas. La variedad confusa de reformas empujándonos debe ser rechazada y aquellos que las promueven no deben darles credibilidad. Estamos mucho mejor con las “solas” de la Reforma verdadera.

La falta de popularidad del cristianismo no prueba la necesidad de una nueva reforma. Esto demuestra que Jesús tenía toda la razón cuando dijo que Su camino era estrecho y que pocos andarían por el. El movimiento de Igle-crecimiento ha mostrado su voluntad de dejar de lado las claras enseñanzas de las Escrituras con el fin de encontrar el éxito en este mundo. Las “reformas” de este movimiento son “deformaciones” y deberían ser totalmente rechazadas.

Conclusión

Una vez que uno comienza con una premisa falsa, no osbtante sus pasos lógicos desde ese punto puedan ser, siempre va a terminar en error. Las tres premisas defectuosas mencionados en este artículo son de una falsedad de base: que la iglesia y sus enseñanzas deben ser populares en el mundo con el fin de alcanzar el éxito. Jesús dijo a sus discípulos que el mundo los odiaría. El libro del Apocalipsis describe el mundo hostil y sus poderes persiguiendo y martirizando a los creyentes. Las iglesias en Apocalipsis que fueron elogiados eran pequeñas y perseguidas. La idea de una Iglesia mundial masiva que es tan atractiva y existosa que el mundo de buen agrado la acepta es una descripción de la iglesia de Laodicea en el mejor de los casos y la iglesia del Anticristo y el falso profeta en el peor de los casos, y no la iglesia descrita por Jesús y sus apóstoles.

Insto a los pastores y líderes de la iglesia a rechazar las falsas premisas del movimiento de Igle-crecimiento y comprometerse a la predicación del evangelio y la enseñanza de la Biblia sin mancha. Que el Señor nos de la fuerza y la gracia para permanecer fieles hasta el final, incluso si el mundo y los mundanos críticos dentro de la iglesia nos llaman “fracasos”. El Señor es al Unico a quien necesitamos agradar.

Adición

Quiero dejar claro que no estoy afirmando que el movimiento de Igle-crecimiento no tiene nada útil que decir. Pablo escribió: “no seaís motivo de tropiezo ni a judíos, ni a griegos, ni a la iglesia de Dios” (1 Cor. 10:32).

No podemos cambiar el hecho de que el evangelio es ofensivo, pero siempre debemos evitar ofensas innecesarias. Entender la cultura de las personas a las que estamos tratando de alcanzar es útil en ese sentido. Es importante que no permitamos que nuestras preferencias personales se conviertan en ley de Dios. Cuando me convertí en cristiano, la iglesia que por primera asistí, tenían leyes creadas propias. Por ejemplo tenían una ley en la que uno no podía asistir al cine a ver una película, ni siquiera para ver los Diez Mandamientos. Esta y otras rarezas (ninguno de los cuales fueron requeridos por la Biblia) los hacía parecer muy excéntricos a la gente en la ciudad. Esto tuvo el efecto de limitar su oportunidad de compartir el evangelio.

La ley moral de Dios revelada en la Biblia, protege la integridad del evangelio y el bienestar espiritual de aquellos que creen. Las leyes hechas por el hombre que muchos piensan que los hacen parecer más piadosos sólo protegen la identidad cultural de quienes las hacen. Estas leyes dan una ofensa innecesaria y deben ser evitadas. Si aquellos de nosotros que se oponen al movimiento buscador levantan obstáculos innecesarios como la posición de ‘solo la versión de King James’, estamos empujando a la gente a las iglesias sensibles al buscador. Los dadores de leyes humanas son tanto una amenaza para el evangelio como los conciliadores.

Otra cuestión que se plantea en esta discusión son los diferentes grados de talento que tienen las personas. Tener una falta de talento no es un pecado. No utilizar los talentos si lo es. El movimiento de Igle-crecimiento tiende a desalentar a las personas que no tienen el talento para crear programas que atraigan a grandes multitudes. Incluso en las cosas necesarias como la predicación de la Palabra de Dios, la gente viene con diferentes talentos. Un orador talentoso puede atraer a un público más amplio o ser contratado por una iglesia en una ciudad más grande. Alguien menos dotado, no obstante, tienes palabras de vida y honra a Dios utilizando sus dones en un círculo menor. El movimiento de Igle-crecimiento tiende a desalentar a los menos dotados hasta el punto de que incluso podría abandonar el ministerio. O puede comprar un programa de paquetes de uno de los líderes de gran talento de Igle-crecimiento y ejecutar ese programa en lugar de predicar la Palabra de Dios. Ambos resultados son inaceptables. El ministerio debería ser juzgado en términos de fidelidad, no en términos de números.

Número 89 – Julio / agosto de 2005

Notas finales

[1] Rick Warren, The Purpose Driven Church , (Grand Rapids: Zondervan, 1995) 219.

[2] Sin embargo, Rick Warren dice ahora que no le gusta el término «Igle-Crecimiento»: http://www.christianitytoday.com/bcl/areas/leadership/articles/062905.html Afirma que dejó de usar el término en 1986, pero el término “crecimiento” está en la portada de su libro y “crecimiento de la iglesia” se encuentra a menudo en La Iglesia con Propósito, véase, por ejemplo las páginas 48. Muchas de las anotaciones incluidas en el cazaclientes del libro es un libro de “Igle-Crecimiento.

[3] Donald McGavran, Understanding Church Growth ; (Grand Rapids: Eerdmans, 1970, 3 rd edition, 1990) Revised and edited by C. Peter Wagner, ix.

[4] Rick Warren, The Purpose Driven Church , 29.

[5] http://www.crystalcathedral.org/rhsi/rhsi.about.html Schuller dice en este sitio web: “Piensen en ello – en 1970, ¿donde un pastor podía ir a aprender los principios para el éxito personal, alimento espiritual y el crecimiento de la iglesia? No había una sola fuente, excepto la ruta a veces engorrosa a través de “la denominación.” Nuestro Instituto ha establecido un nuevo precedente y respetado…. Los alumnos incluyen a Bill Hybels, John Maxwell, el obispo Charles Blake, Rick Warren, Walt Kallestad, Kirbyjon Caldwell, y muchos, muchos otros que encontraron los principios fundamentales del éxito en nuestras sesiones ….y el resto es historia de la iglesia!”

[6] http://www.theamericanchurch.org/ Según David T. Olson, el porcentaje de personas que asistieron a la iglesia ortodoxa (en contraposición a una secta falsa) se redujo de 1990 a 2000, con sólo el 18,7% asistiendo a la iglesia en un fin de semana dado. http://www.theamericanchurch.org/facts/5.htm

[7] http://www.purposedriven.com/en-US/AboutUs/WhatIsPD/PD_Articles/Church_Health.htm Hay un problema evidente con la analogía de Warren. Los organismos vivos sólo crecen hasta que alcanzan la madurez. Los seres humanos y otros seres vivos pueden vivir vidas saludables después de dejar de crecer.

[8] McGavran, Understanding , C. Peter Wagner’s introduction, xi.

[9] McGavran, Understanding , 165.

[10] Ralph Elliot, Dangers of the Church Growth Movement , http://www.religion-online.org/showarticle.asp?title=1723

[11] McGavran, Understanding , C. Peter Wagner’s introduction, xi

[12] McGavran, Understanding , 27, 28.

[13] Ibid. 28.

[14] Ibid. 29.

[15] Ibid. IX y X.

[16] Ibid. 29.

[17] vea Donald A. McGavran and Winfield C. Arn, Ten Steps for Church Growth (San Francisco: Harper and Row, 1977) McGavran condena el “pensamiento defensivo, las racionalizaciones y las excusas” por la falta de crecimiento de la iglesia.

[18] Elliot, Dangers

[19] Ibid.

[20] Vea el NUMERO 86 – “Church Health Award” From Rick Warren or Jesus Christ? A Study of the Seven Churches in Revelation ; Critical Issues Commentary; January/February 2005 http://www.twincityfellowship.com/cic/articles/issue86.htm

[21] Rick Warren, The Purpose Driven Church , 219.

[22] McGavran, Understanding , 221-249.

[23] http://home.snu.edu/~hculbert/missiolo.htm Esto es de la Southern Nazarene University.

[24] Algunos negarían esto teológicamente, no obstante, procede como si fuera verdad. Si realmente creyeran en la necesidad de un trabajo previo de gracia, ya que proporcionaría los medios para que esa orba de gracia. Estudiando las necesidades de las personas con el fin de crear un servicio de iglesia que prometa satisfacer esas necesidades es atractivo para las necesidades humanas y los deseos, no mostrando su condición totalmente perdida y la necesidad de una obra de gracia.

[25] Robert Schuller, Self-Esteem the New Reformation , (Waco: Word, 1982).

[26] http://www.purposedriven.com/en-US/AboutUs/PDintheNews/Pastors_commit_to_new_Reformation.htm

[27] Ibid. Ibid.

[28] Robert Schuller, Self-Esteem , 38.

[29] Ibid. 39.

[30] Ibid. 141.

[31] Martha Sawyer Allen, The Divine Redefined – From female theologians come the stirrings of a new Reformation; en Minneapolis Star Tribune, 3 de noviembre de 1993.

[32] Ibid.

[33] Ibid.

[34] http://www.geocities.com/vrmollenkott/ esto es de su propio sitio web.

[35] C. Peter Wagner, Apostles and Prophets and The Foundation of the Church , (Regal: Ventura, 2000) 6-8.

[36] Ibid. 9.

[37] Ibid. 34.

[38] Ibid.

[39] Ibid. 36.

[40] http://www.assistnews.net/stories/s05040087.htm

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TRADUCIDO CON PERMISO POR Armando Valdez 2010®

Publicado por Twin City Fellowship
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¿Es verdad que Mateo 18:19-20 aun no ha sido cumplido?(reflexiones sobre la ventana 10-40)


¿Es verdad que Mateo 18:19-20 aun no ha sido cumplido?(reflexiones sobre la ventana 10-40)

Pregunta:

He escuchado a muchos decir que el mandato de ir y hacer discípulos a todas las naciones aun no se completado. Esta declaración viene de aquellos que promueven la necesidad de evangelizar a los pueblos “no alcanzados” de la ventana 10-40. ¿Es correcto esto?

Respuesta:

En realidad nosotros no vemos en Mateo 28:19-20 (la Gran Comisión) ningún mandato específico de alcanzar a todo individuo sobre toda la faz de la tierra y en todo momento histórico. Es exegéticamente erróneo ver en el pasaje un mandamiento de tal naturaleza. A lo sumo, el mandato es de proclamar el evangelio en todas la naciones y hacer discípulos, y eso ya se viene haciendo.

Aquellos que enseñan que todo individuo debe oír el evangelio hacen la conexión con Mateo 24:14, “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”. Pero este pasaje debe interpretarse a la luz de Apocalipsis 14:6, donde Juan anuncia que durante la tribulación un ángel predicará “el evangelio eterno a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo”.

Claro que los que dicen que la Gran Comisión aun no se ha cumplido no creen en una tribulación antes de la Venida de Cristo, sino que sostienen que Cristo vendrá una vez que la Iglesia haya logrado tener poder sobre las naciones. En otras palabras, todo el mundo debe ser cristianizado. A esta tesitura se le conoce como la Teología del Dominio o Dominionismo, y es proclamada por diferentes grupos, algunos de ellos ya infiltrados inteligentemente dentro del evangelicalismo y con gran influencia en el movimiento misionero relacionado con la ventana 10-40.

La ventana 10-40, para beneficio del lector ya que mi respuesta la haré pública sin mencionar su nombre, es el rectángulo geográfico comprendido entre los paralelos 10 y 40 al norte de la línea ecuatorial, abarcando unos 60 países en Africa y Asia con un total de 4,000 millones de habitantes. Las religiones dominantes en estas áreas son el Islam, el Budismo y el Hinduísmo. Se argumenta que esos son los países “inalcanzados” por el evangelio.

En realidad el apelativo de “inalcanzados” o “no evangelizados” es erróneo. Un gran número de países y etnias en el marco de la ventana 10-40 han sido vigorosamente evangelizados en algún momento de la historia, comenzando con la experiencia de Pentecostés.

En Hechos 2 se reporta que había en Jerusalén habitantes de muchas naciones, entre ellos, partos, medos, elamitas, y habitantes de Mesopotamia (territorio que hoy comprende a Irak, Irán, parte de Turkmenistán, los Emiratos Arabes Unidos, Kuwait, Afganistán, Pakistán, y Uzbekistán), Egipto y de las regiones de Libia cercanas a Cirene (norte de Africa).

Recordemos que estos visitantes convertidos volvieron a sus regiones de residencia y con toda seguridad comenzaron a predicar a Cristo. Un ejemplo de esto lo encontramos en la iglesia de Roma. Ningún apóstol fundó la iglesia de Roma, por lo que es lógico pensar que los habitantes de Roma que asistieron a la fiesta de Pentecostés comenzaron la iglesia. Entre los que escucharon el evangelio en sus propias lenguas también había árabes (territorio: Arabia Saudí, Yemen y Omán).

Turquía es también incluido como un país inalcanzado. Antiguamente era conocido como Asia y fue energéticamente evangelizado en el siglo primero gracias al apóstol Pablo. Las siete iglesias de Apocalipsis estaban el territorio turco moderno. La evidencia de la tradición habla de Tomás yendo a la India a predicar el evangelio para luego morir atravesado por una lanza.

El apóstol Andrés, hermano de Pedro, predicó en muchos países asiáticos, según la tradición. Más allá del siglo primero, sabemos que muchos teólogos destacados surgieron de ciudades del norte de Africa en los primeros siglos. ¿Podrá creer usted que Grecia está dentro de la ventana 10-40? ¿No fue Grecia arrasada por el evangelio en el primer siglo y fue cuna de grandes Padres de la Iglesia?

Los habitantes de estos países, con excepción de unos pocos, han rechazado el evangelio de Cristo y han preferido las falsas religiones como el Islam, el Budismo y el Hinduísmo. Para colmo de males persiguen brutalmente a los pocos cristianos en su medio con cárcel, destrucción y muerte. De eso podemos leer en las noticias todos los días.

Mi punto es que llamar “inalcanzados” a estos pueblos es erróneo. Es más, me parece que ellos mismos se han cerrado al evangelio en algún momento de la historia y Dios los ha entregado al error de sus propios caminos. Rechazaron la luz para preferir las tinieblas.

Clarifico que yo soy partidario de enviar misioneros adonde sea posible, pero no apruebo la manipulación de organizaciones misioneras para embarcar financieramente a la iglesia de Cristo. Lo que más me preocupa es la agenda escondida de cierta gente del movimiento misiológico. Hoy, organizaciones misioneras que en el pasado tenían como objetivo presentar el evangelio de Cristo tal como la Biblia manda, han sido infiltrados por movimientos siniestros que persiguen sus propios fines y sostienen teologías aberrantes, sino heréticas.

Me refiero, entre otros, a aquellos que promueven el Dominionismo, teología que podemos sintetizar en tres puntos:

1) Satanás usurpó el dominio del hombre sobre la tierra cuando tentó a Adán.

2) La iglesia es el instrumento de Dios para recuperar el dominio arrebatándolo de las manos de Satanás.

3) Jesús no puede volver hasta que la iglesia tome control (o dominio) de las estructuras sociales, económicas y gubernamentales del planeta.

Sus proponentes son astutos y han sabido disfrazar su vocabulario para que se asemeje al de los cristianos bíblicos.

El fallecido Bill Bright, fundador de Campus Crusade for Christ International, y Ralph Winter, fundador del U.S. Center for World Mission, pueden ser contados entre los arquitectos principales del Dominionismo.

Enseñaron la teología del Dominio a millares de misioneros que hoy están activos. Entre los líderes contemporáneos encontramos a Peter Wagner, Rick Warren, Cindy Jacobs, algunos personajes de TBN y otros, y aunque todos tienen su diferente ángulo y acercamiento, todos le tiran a lo mismo.

Llevar a cabo su plan significa mover mucho dinero. Después de todo no se puede tomar control de las naciones sin poseer un capital considerable. Es por ello que de una forma u otra, estos líderes manejan imperios financieros alimentados por las chequeras de cristianos que no disciernen lo que está detrás de bambalinas.

No podemos dejar de mencionar a Luis Bush, quien por alguna razón ha escapado el escrutinio de la ingenua colectividad evangélica (¡oh! creo que el adjetivo despeja la incógnita). Bush sigue siendo parte de la estructura de poder del movimiento. El señor Bush fue quien acuñó la frase publicitaria “Ventana 10/40” para denominar la zona geográfica y diseñar una estrategia misionera con el fin de evangelizar a los pueblos “inalcanzados”. Así fue que vendió su caballo muerto a los evangélicos que firmaron el Manifiesto de Lausana.

Cuando usted escucha términos o títulos como “Nueva Reforma Apostólica”, “Guerra espiritual territorial”, “Joel’s Army”, “Transformational Covenant”, “Transform World”, “señales y milagros”, etc., puede estar seguro de que hay gato encerrado. Gracias a un proceso de ósmosis, términos como “avivamiento”, “reino de Dios” y “evangelio del reino”, acarrean hoy significados contaminados por el Dominionismo.

El movimiento misionero mundial no sólo ha sido infiltrado por la teología del Dominio. Los líderes de la izquierda evangélica (Tom Sine, Ron Sider, Jim Wallis y otros) vienen coqueteando con las fuerzas misioneras por un largo tiempo. Su agenda es erradicar la pobreza del mundo. Su influencia puede ser detectada en la promoción de la ventana 10-40, la cual expresa que una de las razones para evangelizar a estas naciones es que el índice de pobreza es alarmante comparado con otras naciones.

La verdad es que no entendemos cómo la pobreza puede ser citada como una razón para resaltar la urgencia de la evangelización. Entiendo que existe una relación proporcional, en algunos casos, entre la religión predominante y la situación económica de una nación, pero la prioridad del evangelista debe ser predicar el arrepentimiento y la sangre de Cristo.

Erradicar la pobreza puede ser un fin altruísta en sí, pero cuando rascamos la superficie encontramos la teología liberal y su abortivo, la teología de la liberación, tratando de avanzar su agenda socialista. En el caso de Rick Warren y Co., la caridad es una fachada promocional que sirve para dotar al dominionismo de la mejor publicidad internacional posible.

A estas alturas ya duele ver cómo el movimiento misionero internacional ha sido influenciado “por algunos hombres que han entrado encubiertamente” (Jud. 4), ya sean dominionistas, liberales, u hombres que se mueven en el campo misionero para buscar sustento y ganancias personales, desde los simples misioneros que aprovechan la oportunidad para escapar de su propia inseguridad económica hasta ciertos líderes que parasitan en el campo de la misiología. Cansa también ver a sus teólogos competir y criticar sus propios modelos entre ellos, cuando el evangelio es tan sencillo.

La palabra de Dios nunca habla de propagar el reino de Dios mediante alianzas con gobiernos, bancos y organizaciones de caridad (al estilo Rick Warren), ni mediante la cristianización de todo el mundo por medio de apóstoles y profetas que tomarán control de las naciones para que así Cristo pueda regresar. ¡Qué arrogancia más blasfema! El Evangelio de la Salvación es por fe en Jesucristo y su sangre vertida en la cruz. El énfasis está en el arrepentimiento y la conversión individual de las almas. El reino de Dios en esta era es espiritual y crece por medio de los esfuerzos evangelísticos basados en la Biblia. El Reino de Dios físico sera plasmado luego del retorno de Cristo, cuando el reinará sobre toda la tierra (Luc. 17:20-24).

Mi estimado hermano, quizá me haya extendido más allá del alcance de su pregunta, pero consideré necesario puntualizar estas cosas que pueden ayudarle a comprender el cuadro grande. La crisis del movimiento misionero no es más que una de las facetas de la crisis general que sufre el evangelicalismo moderno.

Dios le bendiga.

Pablo Santomauro

La historia oculta de los movimientos internos


La historia oculta de los movimientos internos

Durante generaciones, el islamismo y el hinduismo han tenido creyentes en el interior de sus comunidades.
Autor:Timothy C. Tennent

 

El crecimiento dramático del cristianismo en Asia, África, y América Latina se resume en un dato estadístico asombroso: si la tendencia actual continúa, hacia el 2050 seis países en el mundo contarán cada uno con 100 millones de cristianos. Y solamente uno de los seis (los Estados Unidos) estará en el Occidente industrializado.

El cristianismo está creciendo en lugares donde antes reinaban otras religiones. Es posible que en estos contextos hasta la palabra cristiano conlleve fuertes connotaciones de cultura occidental, y con ella el imperialismo y el colonialismo. Por esa razón, muchos nuevos movimientos hacia Cristo están repensando la naturaleza de la iglesia, y dan origen a “movimientos internos” o “cristianismo sin iglesia”. Los miembros de tales movimientos confían en Cristo como su Señor y Salvador, pero deciden mantenerse dentro de su cultura nativa hindú o islámica.

En su libro Churchless Christianity (Cristianismo sin iglesia), el teólogo Herbert E. Hoefer describió estos movimientos internos entre personas viviendo en el área rural Tamil Nadu, India, y en su capital, Chennai (antes Madrás). Se trata de seguidores devotos de Cristo que no se han unido a una iglesia cristiana visible y que mantienen su identificación con la comunidad hindú. Se autodenominan Jesu bhakta, devotos de Jesús. (Es típico que los hindúes acepten en su comunidad a personas que adoran a Jesús, y aun si es exclusivamente a él, en el marco más amplio del hinduismo).

Los Jesu bhakta mantienen su identidad cultural como hindúes. Se calcula que suman unas 160,000 personas que no pertenecen a ninguna iglesia visible y formal, y no se llaman a sí mismos cristianos, debido a la fuerte asociación cultural ligada a este término.

Movimientos similares y mejor conocidos han surgido entre gente que pertenece a las culturas islámicas. Y no se trata de algo menor: abarca a 200,000 o más musulmanes que adoran a Jesús, a quien denominan Isa, en grupos pequeños de compañerismo en las casas. No hay un cálculo preciso de cuántos compañerismos de esta índole existen en todo el mundo.

Los seguidores de Isa, como el entrevistado en la página 22 (de Christianity Today), los seguidores observan que el término musulmán simplemente significa “uno que se somete” a Dios, y que Jesucristo es el ejemplo máximo de esa sumisión.

El debate actual

Los movimientos internos plantean preguntas importantes acerca de la naturaleza de la fe en Cristo. ¿Puede un hindú o un musulmán aceptar a Jesucristo como Señor y Salvador, sin unirse a alguna expresión de la iglesia visible local, y aun así ser un “verdadero” cristiano? ¿Es importante que los seguidores de Cristo usen o acepten la calificación de cristianos a fin de pertenecerle? ¿Qué significa el bautismo? ¿Es el bautismo esencialmente la profesión pública de la fe personal, o requiere también la participación en una comunidad visible de adoración?

En otras palabras: ¿Puede alguien decir “sí” a Jesús y “no” a las expresiones locales de la iglesia

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http://www.christianitytoday.com/ct/en-espanol/la-historia-oculta-de-los-movimientos-internos.html