Los 5 lenguajes del amor parte I


Los 5 lenguajes del amor parte I

Por Paulo Arieu

COMPA2

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Acabo de leer un libro muy bueno del dr. Gary Chapman.  Gary Demonte Chapman es el autor de la serie The Five Love Languages (Los 5 lenguajes del amor). También es el pastor asociado principal de Calvary Baptist Church en Winston-Salem, Carolina del Norte. Es un libro muy recomendable que se titula “Los cinco lenguajes del amor”. Lo estuvimos comentando todos los domingos en el templo durante algunas semanas  en la reunión de matrimonios. Pienso que este libro puede ayudar mucho a que los matrimonios puedan comprenderse mejor. Pero también puede ayudar a las familias, ya que puede colaborar conlos padres (o ayudar a los hijos) a entenderse mejor y a no sufrir tanto creyendo que el otro no lo quiere.

Todos los seres humanos procuramos comunicarnos con nuestros prójimos de varias maneras, entre ellas el idioma. En el seno del matrimonio sucede lo mismo, nos comunicamos primariamente mediante el lenguaje verbal con nuestros cónyuges. Pero el lenguaje utilizado no solo es el lenguaje expresado con palabras sino también lo es el lenguaje expresado  con sentimientos, o sea el amor. 

Aunque el amor es universal y es la fuerza que lo mueve todo, definitivamente los seres humanos expresamos, entendemos, damos y recibimos nuestro amor de maneras diferentes. Así como en los idiomas, podemos hablar español, inglés, francés, japonés, y otros, así también existen cinco “lenguajes” básicos para expresar amor. Si hablamos en español probablemente un alemán o un francés no entienda lo que estamos diciendo. En el caso de los lenguajes del amor es similar, si hablamos lenguajes de amor diferentes con los demás, ellos no se sentirán amados por nosotros o no podremos recibir el amor de la manera que nos llenaría. Y todo, porque como estos lenguajes varían, puede ser que tu hables un “idioma” pero tu pareja, tus padres, tus hermanos, tus amigos, los demás a quienes concedes amor, quizás no hablen tu mismo “idioma”.

El doctor Gary Chapman escribió un libro muy recomendable que se titula “Los cinco lenguajes del amor”, un interesante recorrido de varios capítulos que da muy buenas alternativas a las diversas situaciones que se presentan entre las parejas, ayudándoles a reencontrar el camino del amor. Cada uno de sus capítulos contiene verdades que abren nuevos caminos para salvar una relación matrimonial o de pareja que se encuentre en crisis o peor aún: en bancarrota. O bien, ayuda a comprender mejor las relaciones de amor en general, ya sea con nuestra familia, entre padres e hijos y viceversa. Es muy importante tambien que podamos aplicar estos cinco principios con el amor propio hacia nosotros mismos y el cual es la base para poder convivir con los demás y tener una relación de apoyo y aporte en pareja.

“Mantenga lleno el tanque del amor, que hay una temporalidad de ese amor que la gente siente cuando está enamorado. Es una euforia casi ciega (por no decir totalmente ciega) que nos impide ver algún defecto en la persona. Pero ese tipo de amor no dura mucho (en algunos más en otros menos) y debe dar paso a otro amor más maduro”, comenta el doctor Chapman. ¿Por qué muchos cónyuges se portan mal y buscan beber de otras fuentes? ¿Qué se debe hacer para lograr un matrimonio duradero? La respuesta que da el doctor Chapman es que aprendamos a mantener lleno el tanque del amor de nuestro cónyuge.

El doctor Chapman comenta que el enamoramiento no es amor verdadero por varias razones: porque no es un acto de la voluntad, porque no requiere esfuerzo, porque no hay un genuino deseo de que el otro crezca. En definitiva, no es verdadero amor, sino una inclinación instintiva. Sin embargo, la idea no es que se termine, sino que permanezca pero en forma madura. Y esto es posible manteniendo el tanque emocional lleno. Ese tanque es el que nos indica si nos sentimos amados por las demás personas.

Si nuestra pareja o nuestros seres queridos hablan un lenguaje del amor distinto al nuestro, es muy probable que nuestro tanque esté “vacío”, sí por el contrario recibimos muestras de amor en nuestro propio lenguaje, lo más seguro nuestro tanque estará “lleno”.

Todos sabemos que el amor tiene mil formas de expresarse, y es probable que todos hayamos coincidido alguna vez con alguien que expresa su amor de forma diferente a la nuestra; sin embargo, esto no quita para que siga siendo amor. A veces también nos encontraremos con personas que parezcan no amar; en este sentido, igual la clave está en que utilizan diferentes lenguajes del amor o una forma desconocida para nosotros. El amor, al igual que el lenguaje, tiene muchos matices. Es por ello que Gary Chapman, en el año 1995, se dedicó a describir los 5 tipos básicos que él creyó que podían existir en el lenguaje del amor, tanto en la forma de expresarlo como en la forma de recibirlo. Cada uno solemos tener dos tipos de lenguaje con los que nos sentimos más cómodos para expresarnos y con los que captamos mejor el amor que nos viene de fuera. Puede existir la posibilidad de que expresemos el amor con un tipo de lenguaje, pero que prefiramos otro para recibirlo.

Y bueno, para saber cómo llenar esos “tanques emocionales”, a continuación te brindo una breve descripción de los cinco lenguajes del amor, ¿con cuál te identificas?, ¿cuál es tu lenguaje para dar amor y cuál para recibirlo?… ¿identificas el de tus seres queridos? Los 5 lenguajes del amor que describió este autor son:

  • 1. Contacto físico
  • 2. Palabras de afirmación
  • 3. Tiempo de calidad
  • 4. Los regalos
  • 5. Actos de servicio

En el próximo articulo, describiremos brevemente y en detalle cada uno de estos tipos de lenguajes de amor descriptos por el autor.

Dios lo bendiga mucho!!!!


Imagen 1: https://www.diariofemenino.com/articulos/amor/pareja/mujeres-y-hombres-el-horoscopo-del-amor/

El peligro del matrimonio homosexual


El peligro del matrimonio homosexual
Por: Hugo Balderrama F.(*)

Voy a empezar de manera directa. El matrimonio es una institución natural, lo exige la propia naturaleza del hombre (Génesis 2:18). Por lo que no puede ser cambiada en sus características y fines: hacerlo va contra la naturaleza del ser humano.
El matrimonio no es por tanto, efecto de la casualidad o consecuencia de instintos naturales inconscientes. El matrimonio es una sabia institución del Creador para realizar su designio de amor en la humanidad. Por medio de él, los esposos se perfeccionan, y crecen mutuamente. Colaborando con Dios en la procreación de nuevas vidas.
El matrimonio es un contrato cuyo objeto de existencia es la preservación de la especie. El mismo origen de la palabra “Mater” hace referencia a la capacidad femenina de dar a luz. Es cierto que un matrimonio heterosexual no necesariamente puede tener hijos o porque tienen alguna disfunción orgánica, no lo desean o por cuestión de edad. Es cierto, no necesariamente del matrimonio habrán hijos, pero sí está la potencialidad de la maternidad.
El problema radica en el “matrimonio civil”. Un absurdo, que es el resultado de una feroz pelea entre el Estado y la iglesia católica en el siglo XIX. Aquel estado le dijo a la iglesia: “Tú no tienes el derecho de casar a la gente”, y de volada se dio ese derecho a sí mismo. Lastimosamente; la gente acepto el tener que pedir permiso al Estado para casarse. Eso señores; es un intervencionismo en lo más íntimo del fuero privado. El gran Estado no se quedó ahí, su hambre de control y dominio; se expandió a otras áreas de la vida social (empresa, economía y familia).
¿Se puede poner peor? Lastimosamente si, ahora el “big brother” pretender no solo regular la sociedad, sino modificarla a su antojo. La ingeniería social lo abarca todo o casi todo: decide donde debemos educar a nuestros hijos. O mejor, no los eduque usted, que no tiene formación, ya lo hace el Estado por usted. Por supuesto, la educación moral (incluida la sexual) la da también el Estado. ¿Y, por qué? Porque yo tengo unas ideas erróneas y contraproducentes sobre la sexualidad, la moral y los valores cívicos, y no contribuyo a educar hombres modernos para una sociedad abierta y tolerante. Y lo peor: mejor que sea el Estado que decida que es un matrimonio y una familia.
El mal llamado “Matrimonio homosexual” no es ningún avance en la consolidación de derechos, sino un triunfo del marxismo cultural. Primero, torciendo el sentido de la palabra, y luego creando artificialmente una institución.
Amigos, estamos frente al mayor peligro de todos: “La tiranía de lo Políticamente Correcto”. El Estado pretende convertirse en un ser todo poderoso, y usar la regulación para definir donde debemos estudiar, cuando y con quien debemos casarnos, que debemos comerciar y desde cuando podemos vivir (el aborto y eutanasia).
Hoy más que nunca: los cristianos debemos dejar la cobardía. Nuestra tarea natural es construir el Reino de Dios. Nos toca cumplir la tarea que nos dejó nuestro señor: “ser sal y Luz”. ¿Cómo?: Defendiendo instituciones naturales como: el matrimonio, la familia, la educación y la empresa. Nuestro mayor trabajo; es hacerle frente a un gran Estado que pretender convertirse en un dios capaz de definir lo bueno y lo malo. ¿Quieres ayudar? Empieza por compartir este artículo en tus redes sociales.

La Paz – Bolivia 01/07/2017

(*) Licenciado en economía,Licenciado en ciencias políticas y Master en Economía.

TRIBUNAL DE DERECHOS HUMANOS: “NO EXISTE EL DERECHO AL MATRIMONIO HOMOSEXUAL”


TRIBUNAL DE DERECHOS HUMANOS: “NO EXISTE EL DERECHO AL MATRIMONIO HOMOSEXUAL”

Los 47 jueces, de los 47 países del Consejo de Europa, que integran el pleno del Tribunal de Estrasburgo (el tribunal de Derechos Humanos más importante del mundo), ha dictado una sentencia de enorme relevancia.

ESTRASBURGO, FRANCIA. – Por unanimidad, el tribunal de Derechos Humanos más importante del mundo estableció textualmente que “no existe el derecho al matrimonio homosexual”.

Los 47 jueces, de los 47 países del Consejo de Europa, que integran el pleno del Tribunal de Estrasburgo (el tribunal de Derechos Humanos más importante del mundo), han dictado una sentencia de enorme relevancia, la cual fue y es sorprendentemente silenciada por el progresismo informativo y su zona de influencia.

En efecto, por unanimidad, todos los 47 jueces, han aprobado la sentencia que establece textualmente que “no existe el derecho al matrimonio homosexual”.

El dictamen fue fundado en un sinfín de considerandos filosóficos y antropológicos basado en el orden natural, el sentido común, informes científicos y por supuesto, en el derecho positivo. Dentro de esto último fundamentalmente la sentencia se basó en el artículo No. 12 del Convenio Europeo de Derechos Humanos. Dicho artículo equivale a los artículos de los tratados sobre derechos humanos, tal el caso del 17 del Pacto de San José y al No. 23 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

En la histórica y nada difundida resolución, también ha dicho el Tribunal que la noción de familia no sólo contempla “el concepto tradicional del matrimonio, a saber, la unión de un hombre y de una mujer” sino que no se debe imponer a los gobiernos la “obligación de abrir el matrimonio a las personas de mismo sexo”.

En cuanto al principio de no discriminación, el Tribunal también añadió que no hay tal discriminación dado que “los Estados son libres de reservar el matrimonio únicamente a parejas heterosexuales”.

En el año 2004 el alcalde de Bègles (Gironda), Noël Mamère, celebró el “matrimonio” simbólico de una pareja homosexual. La unión fue registrada en el registro civil del ayuntamiento, pero posteriormente anulada en 2007 por los tribunales franceses, al ser en aquel momento ilegal la celebración de “matrimonios” entre personas del mismo sexo.

La decisión del TEDH puede resultar absolutamente inevitable a la luz del citado artículo y más que aconsejable en un momento delicado para las instituciones europeas, cuando hay países como Polonia y Hungría que rechazan abiertamente el llamado ‘matrimonio gay’, en el caso del segundo tipificado en su propia Constitución el matrimonio natural como el único reconocido por el Estado.

En contraste, y especialmente desde que el Tribunal Supremo de los Estados Unidos proclamase ‘constitucional’ el matrimonio entre dos hombres o dos mujeres, la tendencia universal ha sido considerarlo una ‘conquista social’ irreversible.

En México, el presidente Enrique Peña Nieto presentó una propuesta para legalizar los matrimonios entre personas del mismo sexo, y para que puedan adoptar, acción que ha polarizado el debate en torno al tema.

Las iglesias y organizaciones conservadoras han criticado ampliamente tal decisión.   Se ha dicho que incluso se realizó una campaña para que en las pasadas elecciones de gobernador se votara en contra del PRI, como consecuencia del rechazo a la iniciativa presidencial.

De esta forma, la reciente sentencia en Europa viene a enfriar y templar la propaganda incesante de los grupos LGBT que hacen parecer la aprobación del matrimonio gay como un avance imparable al que solo se resisten, movidos por una profunda homofobia, un puñado de países. La realidad es que solo 17 de los 193 países miembros de la ONU tiene esta institución.   Pero ni siquiera puede alegarse homofobia militante en esos casos, al menos no en su mayoría: 95 de los 176 estados que solo reconocen el matrimonio natural han despenalizado por completo las conductas homosexuales y 88 mantienen protección constitucional sobre los individuos del colectivo LGBT.   En el caso concreto que juzga el TEDH, Francia aprobó el llamado “matrimonio homosexual” en el año 2013, y el tribunal ha alegado que la pareja demandante tiene ahora la posibilidad de casarse.

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Fuente: Oaxaca NSS Noticias y Radio Santiago de Chile

Extr de http://www.fuerzalatinacristiana.com/index.php/noticias/item/5097

 

Elige amar y haz que tu matrimonio prospere


Elige amar y haz que tu matrimonio prospere

Elige amar y haz que tu matrimonio prospere

¿Qué significa elegir amar?
por Emuna Braverman
Publicado: 27/6/2016

Probablemente muchos ya leyeron el artículo de AishLatino que hablaba sobre cómo Mandy Len Catron se enamoró utilizando una lista de 36 preguntas ideadas por el psicólogo Arthur Aron [0]. En el artículo original que Catron publicó en el New York Times, la idea principal es que, al abrirte emocionalmente y hacerte vulnerable, te abres a la posibilidad de amar. “El amor no es algo que nos ocurre, estamos enamorados porque elegimos estarlo” decía la última frase del artículo. El amor es una elección.

Sin embargo, lo que la autora omitió (quizás porque se casó hace poco), es que el amor no es una elección de una sola vez, y tampoco es una elección que se toma después de una noche de preguntas íntimas y profundas con un gran contacto visual. El amor es una elección constante y continua; todos los días, en cada momento, elijo amar a esta persona. Si quiero que mi matrimonio tenga vida y sea excitante, tengo que continuar eligiendo amar. Y tengo que expresarlo por medio de acciones concretas, mostrando además actitudes que lo refuercen.

Si bien este comportamiento no necesariamente es consciente, por lo general es más fácil hacerlo en el comienzo del matrimonio y se hace mucho más difícil a medida que nos vamos volviendo más cómodos, estamos ocupados con nuestras propias vidas y nos vamos hundiendo cada vez más en el hábito y la rutina.

¿Cómo mantenemos viva la conexión emocional? ¿Cómo podemos ‘elegir amar’ una y otra vez, todos los días? (Obviamente, estas ideas aplican a maridos y esposas por igual).

1. Da, da y continúa dando. Recuerda que dar genera cariño, y no al revés. No lleves la cuenta, no es un acuerdo comercial. Y lo importante no es el carácter de tu cónyuge, sino el tuyo.

Todos somos dadores o tomadores. Independiente de cómo se comporte nuestra pareja, la pregunta es: ¿qué queremos ser nosotros? Creo que si nuestra pareja es emocionalmente sana, entonces la frase del Talmud: “Si lo tratas como un rey, te tratará como una reina” se cumplirá. Pero esa no debería ser nuestra motivación; nosotros sólo queremos ser dadores. Y queremos manifestar nuestra entrega con las personas que más nos importan en este mundo.

2. Perdona. A riesgo de sonar cliché (o desubicada), “déjalo ir”. No te aferres al resentimiento. No guardes rencor. Sigue adelante. Guardar rencor (y vengarse), además de estar prohibido por la Torá, es también extremadamente destructivo para el matrimonio. Sé el primero en disculparse, incluso si tenías razón (¡porque obviamente tenías razón!). No practiques el ‘tratamiento del silencio’, lo cual sólo generará que recibas aún menos de lo que querías: pasar más tiempo con tu pareja. Y no esperes que tu pareja lea tu mente para luego enojarte porque no lo hizo bien. Si quieres algo, dilo. Pero, por sobre todas las cosas, perdona. No existe ninguna justificación válida para guardar enojo y resentimiento. Es corrosivo para tu alma y para tu matrimonio.

3. Enfócate en las virtudes del otro. Haz una lista de las razones por las que te casaste con tu pareja y léela cuando te sientas frustrado. La esencia de tu pareja no cambió, fueron los desafíos de la vida los que se interpusieron entre ustedes. Perdemos de vista las virtudes que nos atrajeron en primera instancia y creamos el hábito de enfocarnos en lo negativo. Lee la lista de virtudes regularmente.

4. Interésate… en su vida, en su trabajo, en sus hobbies, en sus amigos. No necesariamente tienes que participar, pero sí deberías tener interés. Si demuestras interés en las cosas triviales, tu pareja se sentirá segura para abrirse a ti en las importantes, como sus sueños, sus esperanzas, sus temores, sus desilusiones. Tener interés significa escuchar con atención y enfocarte solamente en tu pareja.

5. Sé interesante. Todos tenemos que continuar creciendo; aceptando nuevos desafíos. Tenemos que continuar aprendiendo y debemos adquirir nuevas capacidades e intereses (y obviamente debemos compartirlos con nuestra pareja). Cuanto más vibrantes y curiosos seamos, cuanto más motivados estemos a continuar luchando y desafiándonos, más viva estará nuestra relación. No importa hace cuanto estamos casados, siempre deberíamos sentir una sensación de novedad y descubrimiento, y debemos cumplir con nuestra parte de la responsabilidad para generar esto.

6. Sé positivo y alentador. Nadie quiere volver a casa después de un día largo y difícil para encontrarse con alguien gruñón y quejoso (¡nadie quiere tampoco comenzar la mañana con alguien así!). Reconocemos lo incómodo que es tener un amigo que siempre es negativo y pesimista; ¡mucho peor si es tu pareja! Sí, quizás fue un día realmente difícil y sí, quizás todos lo son (!), pero tenemos que darle a nuestra pareja una oportunidad para recuperar el aliento cuando vuelve a casa antes de empezar con lo negativo (si es que lo hacemos del todo).

7. Enfrenten los desafíos juntos, como un frente unificado. Todos tenemos desafíos en la vida, y mientras más tiempo lleves casado, más probabilidades tendrás de enfrentar alguno. Por desgracia, a veces los desafíos separaran a las parejas en lugar de unirlas. Todos tenemos estrategias y respuestas diferentes para lidiar con los problemas. Además, si es un tema familiar, estar con tu pareja puede ser un doloroso recordatorio de la situación. De todos modos, debemos continuar comunicándonos. Y debemos reconocer que la estrategia de uno no es mejor que la del otro, tanto si es algo emocional, práctico o un poco de ambas. No juzgues. Tan sólo brinda apoyo.

8. Sé realista. El matrimonio real no es una película de Hollywood ni una novela romántica. Nuestra pareja no es perfecta, y adivina qué… ¡nosotros tampoco! Pero puede ser más profundo, rico y significativo porque somos personas reales, aprendemos, crecemos y enfrentamos la vida juntos, realmente apreciando y disfrutando a nuestra pareja (¡nunca compares!), con quien compartimos la travesía.

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Notas

[0] http://www.aishlatino.com/s/eb/Puedes-enamorarte-de-alguien-con-tan-solo-36-preguntas.html

Articulo tomado de

http://www.aishlatino.com/fm/m/Elige-amar-y-haz-que-tu-matrimonio-prospere.html?

10 mitos sobre el matrimonio que llevan a la decepción, la insatisfacción y la ruptura de la pareja


Según J. H. Larson en su estudio «La encuesta del matrimonio»

10 mitos sobre el matrimonio que llevan a la decepción, la insatisfacción y la ruptura de la pareja

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El amor de pareja es como una flor delicada que hay que cuidar… y evitar mitos dañinos, que desaniman

ReL, 8 junio 2016

En 1988 el sociólogo estadounidense Jeffry H. Larson publicó “The Marriage Quiz” (“La encuesta del matrimonio: las creencias de los estudiantes universitarios sobre algunos mitos del matrimonio”). En este libro, a partir de diversos estudios, mostraba que muchos matrimonios se rompían o eran más infelices de lo que cabría esperar porque los jóvenes se casaban con una serie de expectativas no realistas que, al no cumplirse, consideraban señales de desastre y causas para desistir del esfuerzo que significa convivir.

Eran “razones para desertar”. Razones malas, razones irracionales… pero que culturalmente consideraban que prácticamente les obligaban a romper su familia, o a desistir de intentar mejorarla.

Los años han ido reforzando las tesis de J.H. Larson y otros libros y estudios lo han constatado ampliándolo a otros ámbitos. Así, se ha publicado el ensayo Las creencias de la pareja sobre el matrimonio, volverse a casar y ser padres (Universidad de Tenessee), de Susan Alford Carter, El apoyo de los mitos sobre el matrimonio de los terapeutas familiares, de Benjamin E. Caldwell y Scott R. Woolley, o los trabajos de D. Popenoe. Todos ellos recogen y denuncian esas ideas derrotistas, “pro-divorcio” y “pro-ruptura”, tan dañinas como extendidas. Aunque se trata de datos recogidos en Estados Unidos, en otros países con divorcio extendido no deben ser muy distintas.

He aquí una selección de 10 de estas ideas derrotistas y equivocadas.

1. “Nuestra vida sexual va mal: no tenemos futuro, rompamos”
Mucha gente cree que si el sexo falla, todo fallará, la felicidad será imposible, etc… No es cierto, porque aunque la relación sexual es un elemento importante del matrimonio no es el único. Los problemas sexuales de pareja se pueden mejorar, tratar, llevar a terapia, y al final lo verdaderamente importante es el trato interpersonal.

2. “Un niño nos unirá” o “Sin niños, ¿para qué estar unidos?”
Hay parejas que se rompen ante la dificultad para engendrar, y las hay que creen que hay que engendrar a toda costa para lograr unir a la pareja. Lo cierto es que los hijos son fines, no medios. Son frutos de la relación, pero no los únicos. Es sano y normal tener hijos, la fertilidad no es una enfermedad, la infertilidad sí es un fallo en la salud. Pero un matrimonio puede ser fértil de muchas formas sin tener hijos: puede adoptar, puede volcarse en ayudar a los niños necesitados del mundo, puede ser fértil en obras solidarias, artísticas, educativas y en amarse el uno al otro. El matrimonio es superior y anterior a los hijos: está ahí antes de que lleguen los niños, y ha de seguir cuando los niños se van de casa.

3. “Cuando la mujer tiene más estudios, es más fácil que se rompa la pareja, por lo tanto lo nuestro no puede durar mucho”
Estadísticamente se ha demostrado en EEUU que los hombres tienden a evitar casarse con mujeres que ganan más o tienen más estudios que ellos, y es cierto que cuando se casan así puede haber más rupturas. Pero que se dé este hecho estadístico no significa que los matrimonios con mujeres con estudios y buenos salarios deban verse como antesalas de la ruptura. Los cónyuges son los que deciden que su relación va a ser de compromiso de por vida.

4. “Todo el mundo sabe que en la vida de casado la vida sexual es más aburrida y rutinaria; de soltero todo es más apasionante”
Este mito hace que algunos casados fantaseen con su juventud soltera (aunque en realidad era más hermosa por joven que por soltera) y con las proezas sexuales que cuentan otros solteros… Pero que las cuenten no significa que las vivan. Las personas casadas con una vida sexual magnífica y plena no suelen hablar de ella, precisamente porque es algo precioso pero también cotidiano para ellos; presumir ante los demás es cosa más frecuente de solteros.

5. “Siempre estamos discutiendo: es inevitable que rompamos”
No es cierto. Las estadísticas en EEUU hace años que tienen bien establecido que las principales causas de divorcio son las infidelidades, las adicciones (drogas, ludopatías, alcoholismo) y el derroche de dinero (ligado a menudo a las adicciones). Hay parejas muy dadas a comentar las cosas “con fuerte voz” y apasionamiento, pero que no se separarán nunca. Por otra parte, siempre es posible ir a una terapia de pareja para aprender hábitos de diálogo, resolución de conflictos en pareja, cómo abordar las discusiones, etc…

6. “Mi marido no se adapta a mis costumbres: terminaremos rompiendo”
Cada pareja es un mundo, pero los estudios demuestran que es más frecuente que sean las mujeres las que cambien de costumbres para adaptarse a diversas circunstancias de sus maridos. De todas formas, como tantos otros temas, la pareja debe hablarlo y solucionarlo, no romper.

7. “Se enfada cuando le digo todo lo que pienso sobre sus hábitos, aficiones, cosas, aspecto… Vamos a romper”
Un mito que creen muchos es que “mi pareja ha de saber todo, todo, todo lo que pienso de ella”. La realidad es que demasiada sinceridad no solicitada en vez de ser edificante puede ser desestabilizadora. Una pareja funciona mejor insistiendo en resaltar lo que nos gusta del otro, hacer muchos más comentarios positivos y limitar mucho los negativos.

8. “Se nos va el romanticismo, la pasión… tendremos que romper”
El romanticismo acaba desapareciendo tarde o temprano, pero ello no significa que la relación este destinada al fracaso. Cuando éste desparece hay que luchar por mantener otros valores como el compromiso, el cariño, la complicidad, el compañerismo, la acción y proyectos conjuntos y otras mil cosas compartidas por dos que se aman.

9. “Tenemos que acostarnos juntos, o vivir juntos, antes de casarnos, para ver si somos compatibles”
No hay ningún estudio en ningún país, después de décadas de investigación, que demuestre esto, que relacione el sexo prematrimonial o el vivir juntos antes de casarse con mejores matrimonios. Por el contrario, hay infinidad de estudios en numerosos países, todos en la misma dirección: el sexo prematrimonial y la cohabitación o irse a vivir juntos sin casarse aumenta (y mucho) las posibilidades de divorcio.

10. “Si ella trabaja fuera de casa, toda esa familia se hundirá”
Chesterton comentaba que la mujer “emancipada” sustituía los mandatos de su marido (que le amaba y amaba el hogar común) por los del jefe (que no la ama a ella ni a su hogar). Pero estadísticamente no parece haber relación entre que la esposa trabaje fuera de casa y el éxito matrimonial. Esto es un tema que cada matrimonio debe gestionar según sus valores, deseos, posibilidades económicas, vocación, etc… Además, en el siglo XXI hay muchos grados de “trabajo en casa” (con internet, etc…) y de hecho el peligro es que ambos cónyuges estén “secuestrados” por su trabajo en su propio hogar.


http://www.religionenlibertad.com/mitos-sobre-matrimonio-que-llevan-decepcion–50143.htm

NICARAGUA RECHAZÓ MATRIMONIO HOMOSEXUAL Y ADOPCIÓN DE NIÑOS


NICARAGUA RECHAZÓ MATRIMONIO HOMOSEXUAL Y ADOPCIÓN DE NIÑOS

El nuevo Código de Familia vigente en Nicaragua a partir de este miércoles cerró las puertas al matrimonio entre personas del mismo sexo y a la adopción de niños, lo que provocó la protesta de representantes del movimiento gay.

Nicaragua rechazó matrimonio homosexual y adopción de niños

La nueva ley establece el matrimonio o unión de hecho estable solo “entre un hombre y una mujer” de la que se derivan otros derechos conexos en relación a la familia, tales como la adopción o tutela de menores.

La norma es explícita al señalar que la adopción de niños solo es permitida a parejas nacionales o extranjeras formadas por un hombre y una mujer.

El Código de la Familia, aprobado por el parlamento en junio de 2014, reúne en una sola ley todas las normas relativas a la mujer, la niñez, personas de la tercera edad y juventud que en los últimos años se han dictado.

La comunidad de homosexuales reaccionó en contra de la nueva normativa. “Sentimos que somos excluidos de las leyes” como “familias diversas”, dijo a la AFP el dirigente del Movimiento de la Diversidad Sexual, Marvin Mayorga.

A partir de que la ley solo reconoce el matrimonio o unión de hecho entre un hombre y una mujer, las parejas homosexuales quedan excluidas de formar familia, de la adopción de niños o del uso de métodos de fertilidad para procrear, dijo Mayorga.

Fuente: AFP

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http://impactoevangelistico.net/noticia/6399-nicaragua-rechazo-matrimonio-homosexual-adopcion-ninos

Para Juan Pablo II, la vida sexual de los esposos era «el centro de su vida espiritual»


Lo afirma el filósofo Yves Semen, experto en su Teología del Cuerpo

Para Juan Pablo II, la vida sexual de los esposos era «el centro de su vida espiritual»

ReL – 30 abril 2016

La espiritualidad matrimonial no consiste únicamente en que los esposos recen juntos y realicen prácticas de piedad que los unan más a Dios. La vivencia de la espiritualidad en esta vocación particular pasa, necesariamente, por la donación total y recíproca del cuerpo. Es más: la unión conyugal es el centro y el corazón de la vida espiritual del matrimonio. Esto es lo que explica Yves Semen, fundador y presidente del Instituto de Teología del Cuerpo de Lyon (Francia), en esta entrevista concedida a Isabel Molina Estrada para la revista Misión.

Yves Semen, fundador y presidente del Institut de Théologie du Corps de Lyon (Francia), y autor de La espiritualidad conyugal según Juan Pablo II (Desclée De Brouwer, 2011) asegura que “no es a pesar de nuestra sexualidad –y menos contra ella– como debemos crecer en cuanto esposos en la vida espiritual, sino por y a través de su ejercicio ordenado, es decir, conforme a su finalidad”. Y añade: “La vida sexual de los esposos no puede ser como un paréntesis en su vida espiritual, sino al contrario: su corazón y su centro”. Su innovador planteamiento se basa en muchos años de estudio y divulgación de la Teología del Cuerpo de Juan Pablo II.

El autor nos descubre que, durante casi veinte siglos, no existió en la Iglesia “una espiritualidad específicamente conyugal”. Aunque la literatura espiritual había sido siempre abundante en una espiritualidad para sacerdotes y religiosos, era pobre en una espiritualidad que tuviera en cuenta la grandeza y profundidad de la vocación matrimonial como un camino específico de santidad. Los matrimonios se veían “obligados” a alimentarse de una espiritualidad que no correspondía a su estado ni a su vocación. Gracias a la Teología del Cuerpo de Juan Pablo II, hoy sabemos que “tanto el matrimonio como la entrega de sí mismo a los demás a través del celibato ‘por el Reino’ suponen el don total de sí, y que ambas vocaciones –matrimonio y virginidad– pueden conducir a la santidad”. Misión conversó con Yves Semen para profundizar en su novedoso planteamiento.

-¿En qué consiste la espiritualidad de las personas casadas?
-Su espiritualidad es la propia de las parejas casadas, no la transposición de una espiritualidad de religiosos o religiosas a la vida matrimonial. Es decir, debe articularse en lo que distingue la vida matrimonial de la vida consagrada: el don del cuerpo. El que elige el “celibato por el Reino” –en palabras de Cristo–, busca encontrar la unión con Dios en una relación directa con Él. En cambio, en el matrimonio, se recibe una llamada interior para encontrar la unión con Dios por y a través de la donación de uno mismo –incluida la donación carnal– a otra persona. Compartir la vivencia carnal –no solo sexual, sino también del afecto, la ternura y de todo lo que Juan Pablo II llamó el “lenguaje del cuerpo”– es constitutivo de la espiritualidad conyugal. Y es esencial entenderlo bien porque, de lo contrario, se intenta vivir una espiritualidad de celibato en el matrimonio y los esposos se extravían. Así, observamos a personas casadas que buscan a Dios fuera de su matrimonio o a pesar de su matrimonio, cuando precisamente su vocación al matrimonio debería llevarles a buscar a Dios por y a través de su matrimonio, es decir, por y a través de la donación a su cónyuge.

-¿En qué momento se da cuenta la Iglesia de que existe una espiritualidad “específicamente conyugal”?
-Los primeros elementos de una espiritualidad conyugal se encuentran en San Francisco de Sales, pero es sobre todo en el siglo XX cuando la Iglesia comienza a poner el foco en ella y empiezan a surgir movimientos de espiritualidad conyugal. Pienso, por ejemplo, en lo que tuvo lugar en Francia bajo la influencia del Padre Caffarel y los Equipos de Nuestra Señora.

-¿Por qué tardó tanto la Iglesia en presentar esta espiritualidad?
-Es difícil saberlo. Pero después de siglos durante los cuales se ha desplegado toda la belleza de la espiritualidad religiosa y sacerdotal, la Iglesia está llamada hoy a desplegar otra dimensión del tesoro que ha recibido: la espiritualidad conyugal. Se espera así lograr un equilibrio entre las dos modalidades posibles de una misma y única vocación de todo hombre y toda mujer: el don de sí mismo, lo que Juan Pablo II llamó la “vocación esponsal” de la persona. Esta puede realizarse en el don de sí mismo a Dios, a través de la vocación esponsal virginal (consagrada, religiosa o sacerdotal), o en el don de sí mismo a otra persona: la vocación esponsal conyugal.

-¿Qué importancia tiene el acto conyugal, más allá de la procreación?
-Ante todo, no hay que reducir el acto conyugal a una simple necesidad para dar la vida. Tanto la procreación como la comunión son fines del acto conyugal, y están intrínsecamente unidos: la comunión de los esposos los lleva a querer dar la vida, ya que cualquier comunión auténtica tiende a la fecundidad. Además, el don da la vida completa y perfecciona la comunión. Por tanto, debemos mantener unidos estos dos significados del acto conyugal –que se condicionan el uno al otro–, como ya pedía Pablo VI en su encíclica Humanae Vitae, en 1968.

-¿Cómo se unen en el matrimonio la espiritualidad y la vivencia de la corporalidad?
-Este es el reto de todo matrimonio que quiera llevar una vida auténticamente cristiana. Esto no sucede de repente ni sin dificultad, pero no es imposible. De lo contrario, La Iglesia nos estaría engañando si nos presentase el matrimonio como una vocación cristiana a la santidad. Es, a la vez, la exigencia y la grandeza del matrimonio.

-¿Es la vocación al matrimonio inferior a la del sacerdocio o la vida religiosa?
-Por supuesto que no. Juan Pablo II declaró enfáticamente: “En las palabras de Cristo sobre la castidad ‘para el reino de los cielos’, no hay ninguna referencia a una ‘inferioridad’ del matrimonio en lo que se refiere al cuerpo o a la esencia del matrimonio (el hecho de que el hombre y la mujer se unen para convertirse en una sola carne)”. Y de nuevo: “El matrimonio y la castidad [‘por el Reino’] no son opuestos, y no dividen a la comunidad humana y cristiana en dos campos, digamos: el de los ‘perfectos’, gracias a la castidad [en celibato], y el de los ‘imperfectos’ o menos perfectos, por culpa de la realidad de su vida matrimonial”. ¡No se puede ser más claro! Sin embargo, la práctica total de los votos de pobreza, castidad y obediencia de la vida religiosa permiten llegar con mayor facilidad a la caridad plena, que es la única medida válida de la vida cristiana.

-¿Es más difícil llegar a la santidad acompañado que solo?
-Hay un proverbio chino que dice: “Solo se llega rápido; acompañado se llega lejos”. Cuando se es dos, hay que llevarse el uno al otro; pero, al mismo tiempo, estamos llamados a tener en cuenta a la otra persona para avanzar juntos. Tentaciones no faltan para huir de esta exigencia del matrimonio… Si no nos sentimos llamados a avanzar así en la vida cristiana, puede ser que no tengamos vocación matrimonial y eso es legítimo.

-Usted dice que el perdón es necesario para la comunión conyugal; ¿cuántas veces hay que perdonar al cónyuge?
-Tantas veces como Cristo nos pide que lo hagamos: setenta veces siete, es decir, ¡no hay límites! El perdón es el punto de paso obligado de la comunión, porque las faltas que los esposos tienen que perdonarse el uno al otro son siempre atentados contra esta. En este sentido, el perdón es lo que permite la perpetua restauración de la comunión. Por consiguiente, es preciso pasar por el perdón solicitado de una manera incansable y concedido con generosidad, a fin de preservar la comunión. Todos los indultos no concedidos, olvidados o negados, generan, poco a poco, una montaña que hace que finalmente la pareja estalle. Cuando uno se da cuenta, es, a menudo, demasiado tarde. Debemos por tanto, pedir perdón y perdonar todos los días, porque todos los días se puede hacer daño o ser herido.


http://www.religionenlibertad.com/para-san-juan-pablo-ii-la-vida-sexual-de-los-esposos-49292.htm

Por qué duran las parejas que duran


Por qué duran las parejas que duran

Resulta esperanzador que cada vez más se reconozca que el enamoramiento —o drogamor, como yo lo llamo— es un fenómeno químico y, sobre todo, pasajero. Sin embargo —y a pesar de la mención, también esperanzadora, de que “…. en la ruptura, el drogadicto se queda sin las sustancias que le aportaban ese placer”— , aún no veo que se haya entrado en la vía del consenso de que se trata de una droga, lo cual llevaría al estudio de medios para contrarrestar sus nocivos efectos. Tal vez algún día se llegue a eso.


También cada vez más se acepta y declara que el éxito de la relación de pareja es el producto del TRABAJO en común, en equipo, que no llega gratis y caído del cielo, como creen los drogamorados, y que un componente importante de ese trabajo es “la comunicación eficaz para resolver conflictos y una sexualidad satisfactoria para ambos”. Sin embargo, en este artículo nada mencionan de otros pilares importantes, como la confianza y el respeto.

Lamentablemente, le epidemia feminista aflora en España hasta en la sopa, y así, en boca de un experto —supongo— se pone esta perla: “No concebir el amor-amistad con la pareja, dejarla fuera de esa agenda, es machista”, que presupone que es sólo el hombre el que podría no concebir el amor-amistad con su pareja.

Cuando el enamoramiento ‘químico’ se desvanece al cabo de unos meses, comunicación, amistad, complicidad y apertura al exterior son claves para que la pareja se consolide y supere la exigencia de cambio continuo.

Familias inquebrantables, matrimonios para la eternidad, hogares indisolubles, etc., los antiguos vínculos que determinaban la vida del ser human, llevan camino de extinguirse en la posmodernidad. Establecer lazos con el prójimo depende ahora únicamente del propio esfuerzo. Es el precio de la libertad, de andar suelto: lograr ese equilibrio imposible entre el impulso de estrechar lazos pero manteniéndolos flojos para poder desanudarlos antes de que sean una carga o limiten severamente la libertad necesaria para, ¡exacto!, relacionarse. En este mundo de rampante individualidad, las relaciones son una bendición a medias, afirma el sociólogo Zygmunt Bauman en “Amor líquido; acerca de la fragilidad de los vínculos humanos”.

DOS MILLONES DE RUPTURAS

En este marco de ambivalencia, sorprende la longevidad de las parejas que aún lo son, sobre todo de las que son relativamente jóvenes y que al casarse ya contaban con una ley del divorcio y una independencia económica para la mujer. En España se produce hoy una ruptura cada 3,5 minutos. En 25 años de ley del divorcio, se ha superado el millón de separaciones y los 800.000 divorcios, lo que ha afectado —el Instituto de Política Familiar lleva la cuenta— a millón y medio de hijos. En el último quinquenio las rupturas han subido un 45%, y los hogares unipersonales aumentan sin parar.

LA QUÍMICA DE UN MISTERIO

Pero, ¿cuál es la misteriosa fórmula de las parejas que duran? El profesor de neurociencia, Ignacio Morgado, asombraba hace unos días a los lectores de La Vanguardia al explicar las razones bioquímicas de las relaciones estables. No sólo el flechazo, y los 18 meses que a lo sumo dura el enamoramiento, se ven condicionados por la química cerebral, con la segregación de feniletilamina que produce excitación y pasión emocional, y los estrógenos y andrógenos que aumentan el apetito sexual. La fidelidad también vendría condicionada por la vasopresina y la oxitocina, sustancias que fabrica el cerebro y que, en plena relación sexual, pueden liberarse en la sangre y crear un apego o un lazo. Así funciona en los animales, y la antropóloga Hellen Fisher aconseja a humanos también: no te acuestes con alguien de quien no te quieras enamorar. Morgado, por su parte, cree que la influencia de estas hormonas queda disminuida por la enorme capacidad del córtex cerebral de crear relaciones sociales. “La relación afectiva y sentimental entre dos personas es mucho más que unas hormonas liberadas en un momento dado. Además de la química, está la fisiología, una educación, un pasado, un presente y una imaginación del futuro”, dice.

SÍNDROME DE ABSTINENCIA

Pero la química explica en gran parte por qué la ruptura de una pareja longeva cuesta mucho más de encajar. Al superar la fase de enamoramiento, la pareja libera más endorfinas y encefalinas, sustancias similares a la morfina, que crean un estado de relax y tranquilidad. La euforia deja paso a un estado de bienestar y, en la ruptura, el drogadicto se queda sin las sustancias que le aportaban ese placer.

LA CLAVE: EL DIÁLOGO

“El amor no es mágico —apunta la psicóloga y sexóloga Carme Freixa —ni es irracional, pues no se trata de patologías del amor y dependencias emocionales, como vemos en mujeres maltratadas o en personas que temen al compromiso y se fugan cuando la relación se consolida. Hablamos de personas que, superada la ducha química que es el enamoramiento, manifiestan la voluntad de compartir su vida: ese amor tiene connotaciones que van desde lo puramente fisiológico hasta la idea de proyecto en común. Y para que eso dure, deben trabajárselo, igual que sucede con una empresa: negociar, pensar, conocer, investigar. De lo contrario, se diluirá o se mantendrá por razones que nada tienen que ver con una relación positiva”. La clave, apunta Freixa, es una relación de tú a tú desde la autoestima, la empatía, el humor y la capacidad de seducción; es decir, de enviar comunicación positiva sobre lo que uno quiere y lo que le interesa. Es absurdo pretender que si me quiere ya sabrá lo que quiero: hay que comunicarse”.

¿25 AÑOS? ¡FELICIDADES!

La pareja que resiste es la que más se acerca al trabajo en equipo, apunta María Palacín, profesora de Psicología Social de la UB. “Es un proyecto en común que caduca y que hay que seguir construyendo, que implica una comunicación eficaz para resolver conflictos y una sexualidad satisfactoria para ambos. Eso sí, debe nutrirse del exterior: si se encierra demasiado, muere”. No es fácil, añade.

A quien cumple 25 años de pareja se le felicita. ¿Qué habrá hecho con la monotonía? ¿Y sin modelo de referencia de igualdad? Ahora pocos se resignan por circunstancias sociales de antaño. Aun así, la hipoteca une, los hijos siguen siendo una razón, y el miedo a la soledad acecha. Además, lamentablemente la sexualidad de muchos matrimonios cuyos valores cristianos se han diluido, se vive a menudo por separado, ya sea pactando o sin previo acuerdo.

AMISTAD SINE QUA NON

La relación positiva de larga duración es posible siempre que intervenga la amistad, sostiene el filósofo Joan Carles Mèlich. Ésta no pide intercambio sino reciprocidad —explica— y, a diferencia del enamoramiento, que sucede a nuestro pesar, se construye y se desea. “No concebir el amor-amistad con la pareja, dejarla fuera de esa agenda, es machista”, añade. A su juicio, si la longevidad de la pareja está en crisis es porque cada vez es más difícil establecer relaciones de amistad. “Son más bien de enamoramiento o de colegas, pero si la monotonía es fatal para la persona, también lo es una innovación tan veloz que nada deje estable. Ya era hora de que pudiéramos realizarnos sin pedir permiso, pero pensar que el proyecto vital se puede realizar en solitario es ignorar un problema: la soledad existencial”.

EL COSTO DEL NO COMPROMISO

No es raro que las relaciones sean uno de los motores del actual boom del counselling, ni que hasta la prensa seria publique columnas expertas de las que se espera la cuadratura del círculo: cumplir el sueño de relacionarse evitando que eso cuaje en una pareja sólida. ¿Consejos? Mantener las puertas siempre abiertas; sustituir el término relacionarse por conectarse, y el de pareja por red, esa matriz que permite conectar y desconectar, y que nunca sitúa a uno en una relación indeseable pero indisoluble. Ese descompromiso, anuncia Bauman, no reduce los riesgos, sólo los distribuye de otro modo, junto con la angustia que genera.

¿QUÉ SOY PARA EL OTRO?

Estoy porque le quiero, porque me compensa. El psicoanálisis ve en esas explicaciones la envoltura de una verdad más compleja. “Hay algo en el otro que permite acoplarnos —dice el psicoanalista Eugenio Díaz—, lo importante es qué soy para el otro. Si uno no sabe qué le engancha, no sabe de qué se está separando y por eso no puede separarse, sólo alienarse. Ese enganche es una referencia del pasado, la adscripción a un papel, por ejemplo: ser siempre el deseado, el maltratado, ceder le da miedo porque teme desengancharse”.

La Vanguardia.

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