«El multiculturalismo aboca al conflicto religioso si no se educa en los valores cristianos comunes»


Patrick Sookhdeo, musulmán convertido al cristianismo

«El multiculturalismo aboca al conflicto religioso si no se educa en los valores cristianos comunes»

Patrick Sookhdeo, antiguo musulmán, preside el Instituto para el Estudio del Islam y el Cristianismo.

ReL4 mayo 2016

Durante un documental emitido el 13 de abril en Channel 4 se dieron a conocer los números de una investigación llevada a cabo por el competente centro de investigación ICM [The Insitute of Commercial Management] sobre lo “que piensan los musulmanes que viven en Gran Bretaña”, a raíz del cual se ha creado un amplio debate en el país por los resultados poco alentadores del sondeo, según el cual un joven musulmán de cada cuatro prefiere la sharia a las leyes inglesas, el 4% declara su simpatía por los terroristas y sólo la mitad de los mil entrevistados piensa que se debe hacer algo más contra el fundamentalismo.

Trevor Phillips, ex presidente de la Comisión para la Igualdad, ha comentado estos datos declarando que «nos hemos equivocado en todo». Para Phillips, la fracasada política del multiculturalismo ha permitido el «nacimiento de un estado dentro del estado, con su geografía, sus valores y su propio futuro separado del nuestro».

Incluso Trevor Phillips, político laborista que presidió la Equality and Humarn Rights Commission creada en 2007 para favorecer las políticas de discriminación a favor de las minorías, ha tenido que confesar el fracaso del sistema multiculturalista.

Benedetta Frigerio habló de todo esto para Tempi con Patrick Sookhdeo, director del Instituto Inglés para Estudios sobre el Islam y el Cristianismo, autor de numerosos libros sobre el Islam, ex musulmán convertido al cristianismo, que se ocupa desde los años 70 de las persecuciones que sufren los cristianos:

Patrick Sookhdeo apunta al discurso de Ratisbona de Benedicto XVI sobre la convergencia de fe y razón como alternativa al fracaso del multiculturalismo.

-¿Qué piensa del sondeo difundido por Channel 4?
-En general creo que es difícil presentar una reflexión sobre un único sondeo, pero dada la muestra examinada y el juicio de Phillips creo que el sondeo representa un instrumento útil para poder orientarse.

-Phillips sostiene que la nueva generación corre peligro a causa de unos valores que son antitéticos respecto a los de los ingleses y porque «el multiculturalismo ha fracasado».
-Estoy convencido de ello. En 1989 yo escribía que el enfoque multicultural era un fracaso. De hecho, aunque me señalaban con el dedo acusándome de “islamófobo”, no podía dejar de plantear la pregunta: ¿cómo evolucionará la sociedad multicultural? Cuando llegué a Inglaterra a finales de los años cincuenta, se animaba a los inmigrantes como yo a asimilar la historia, la lengua, la cultura y los valores ingleses. Pero en los años sesenta, con el revisionismo histórico y la condena del colonialismo, Inglaterra permitió a los inmigrantes vivir paralelamente dos culturas. Este enfoque desembocó posteriormente en el multiculturalismo, en el que cada uno es libre de vivir como cree. El fracaso de este planteamiento, admitido ya por muchos, ha llevado a la formación de verdaderos guetos étnicos dentro de nuestras ciudades. Exactamente igual que el esquema del colonialismo inglés sudafricano que se quería condenar.

-¿Cómo se ha llegado a esta situación?
-Nos hemos olvidado de algunos factores fundamentales, como por ejemplo el hecho de que a diferencia de otras religiones, el islam no contempla una separación entre los preceptos de la fe y las leyes del Estado. Por consiguiente, mientras los chinos y los indios pueden vivir siguiendo la propia religión y, al mismo tiempo, abrazar la cultura occidental, para los musulmanes esto significa contradecir la propia fe. Motivo por el que los musulmanes, al no aceptar el juicio de los tribunales occidentales, han instituido tribunales islámicos en nuestras sociedades occidentales.

-¿Por qué los líderes políticos callan y no toman medidas?
-Hace algunos años, durante una conferencia en Roma, estaba presente el comandante en jefe del ejército italiano que dijo: «¿Por qué combatimos nosotros, europeos? No lo sabemos». Esta afirmación es muy interesante porque explica que, antes de enfrentarse al Islam, Occidente debe enfrentarse a sí mismo. Al haber renegado de sus raíces judeo-cristianas, Occidente se ha convertido al materialismo y ya no sabe por qué combate ni si existe algo por lo que valga la pena dar la vida. Preguntamos a los musulmanes, como en el citado sondeo, si son favorables a las uniones entre personas del mismo sexo o qué piensan del alcohol y nos escandalizamos si dicen que son contrarios a todo esto. ¿Quiere esto decir que la única solución que tenemos para integrarlos consiste en difundir la homosexualidad en sus comunidades o en hacer que se emborrachen? No vamos más allá: sin un ideal nos agarramos a la conservación del materialismo, que sin embargo el Islam rechaza.

-¿Qué camino tenemos que recorrer para favorecer la convivencia?
-Si el Islam no acepta el secularismo, tenemos que preguntarnos qué es lo que puede unirnos a otros hombres y en qué se puede educar a los jóvenes musulmanes, pero también a los occidentales. ¿Tenemos algo que ofrecerles que pueda permitir una convivencia? Es un pregunta que también se debe plantear la Iglesia católica: ¿podemos predicar el respeto y el amor sin la justicia y la verdad? Y viceversa, ¿podemos predicar la justicia y la verdad sin el respeto y el amor? El punto es que si se separan estos términos se produce lo contrario: la tolerancia sin justicia se transforma en intolerancia. De este modo, al no proponer nada, nos encontramos siendo esclavos del Islam y tememos imponer un límite.

-Pero hoy Occidente piensa que proponer los valores judeo-cristianos es una imposición.
-Occidente se equivoca. Ya no conoce esos valores, ya no sabe que esos fueron la semilla del arte, de la música, de la cocina, de la poesía, de la ciencia, de la grandeza de la tradición occidental.

-¿Cómo se puede recuperar esa conciencia?
-Creo que el camino es el que delineó Benedicto XVI en su discurso de Ratisbona: la unión de fe y razón en un Occidente que ha eliminado la primera y ha corrompido la segunda. Al mismo tiempo, el islam debe recuperar el concepto de razón, superando la interpretación del Corán que prevaleció tras la disputa teológica del siglo XIII, según la cual la revelación y la razón son incompatibles. El problema es que el uso de la razón, que demuestra por ejemplo que Dios no puede querer la muerte de su criatura, es percibido como una amenaza al plan político del islam.

-Hay quien sostiene, como el experto jesuita Samir Khalil Samir, que el terrorismo no necesita la nueva oleada de emigrantes porque «las ciudades ya han sido conquistadas». ¿Estamos en ese punto?
-Los políticos, a pesar de los atentados, aún no se han dado cuenta de la gravedad de la situación de los guetos de las ciudades y piensan que la solución llegará por sí sola dentro de unos años, cuando se hayan resuelto las tensiones. Pero si seguimos así (también teniendo en cuenta la creciente pobreza que alimenta la lucha por los recursos entre las etnias religiosas), sin redescubrir y educar en los valores cristianos comunes a otros hombres, creo que el conflicto religioso será inevitable.

Traducción de Helena Faccia Serrano (diócesis de Alcalá de Henares).

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http://www.religionenlibertad.com/el-multiculturalismo-aboca-al-conflicto-religioso-si-no-se-educa-en-49261.htm

¿Qué es el laicismo?


¿Qué es el laicismo?

El laicismo sano propugna la separación entre la Iglesia y el Estado; el laicismo radical es contrario al derecho a la libertad religiosa

Por: Pedro María Reyes Vizcaíno |

El término laicismo puede hacer referencia a dos conceptos. Por un lado, el laicismo se entiende como la separación entre el Estado y la Iglesia o confesión religiosa. En virtud de este laicismo, el Estado no debe inmiscuirse en la organización ni en la doctrina de las confesiones religiosas, y debe garantizar el derecho de los ciudadanos a tener sus propias creencias y manifestarlas en público y en privado, y a dar culto a Dios según sus propias convicciones. También debe garantizar el derecho a la objeción de conciencia, por el cual los ciudadanos no podrán ser obligados a actuar en contra de sus propias convicciones o creencias. Los Estados modernos suelen reconocer en sus Constituciones este concepto de laicismo. De acuerdo con este concepto de laicismo, el Estado y la Iglesia u organización religiosa mantendrán relaciones de colaboración en los asuntos que son de interés común, como el patrimonio histórico y artístico, la asistencia religiosa en centros estatales como cuarteles, hospitales o prisiones, el derecho a la enseñanza con contenido religioso, etc.

Puede haber también colaboración económica con la Iglesia u otro organismo religioso en la medida en que ayudan a solucionar problemas que son de competencia del Estado, como es la atención a los marginados, la ayuda a mayores u otos sectores de la población desprotegidos.

La existencia de relaciones entre el Estado y la Iglesia u organización religiosa no supone privilegio para ninguna religión, sino un reconocimiento del hecho religioso como uno de los intereses de los ciudadanos. Sería discriminatorio que el Estado ignorara el hecho religioso puesto que es uno de los asuntos por el que los ciudadanos manifiestan interés.

La doctrina de la Iglesia Católica también reconoce el concepto de laicismo como se ha descrito hasta aquí; muchas veces se ha llamado sano laicismo o sana laicidad del Estado: puede ampliar la doctrina de la Iglesia sobre la sana laicidad el Mensaje de Juan Pablo II a la Conferencia episcopal francesa en el centenario de la ley de separación de la Iglesia y el Estado.

Sin embargo, el laicismo es entendido por otros como una ausencia de relaciones. En virtud de este concepto de laicismo, el Estado debe ignorar a todas las confesiones religiosas. Quienes propugnan este concepto de laicismo, defienden que se debe prohibir que el Estado mantenga relaciones con la Iglesia u otra organización religiosa. Según este concepto de laicismo, no puede haber capillas o capellanes en los hospitales o cuarteles o prisiones, ni debe haber colaboración entre las autoridades religiosas y estatales. Esta actitud supone una discriminación. Los hospitales públicos y aeropuertos suelen facilitar locales a los sindicatos de los empleados para que desarrollen sus funciones. No se entiende que se niegue este mismo derecho a las confesiones religiosas, especialmente porque la capilla la usa no solo el personal, sino también los usuarios (pacientes o viajeros).

Esta ausencia de relaciones incluye la falta de colaboración económica con la Iglesia incluso en asuntos de tanto interés público como es la conservación del patrimonio artístico. Se puede llegar a negar aportaciones económicas a asociaciones o fundaciones confesionales que contribuyen al bienestar y al desarrollo de la sociedad porque son confesionales, lo cual supone una evidente discriminación religiosa. Es una injusticia que se nieguen subvenciones de fondos públicos a organizaciones católicas para la atención a minusválidos o a colegios católicos porque son confesionales, si se dan subvenciones a organizaciones con fines similares y reúnen las mismas condiciones.

Algunas doctrinas laicistas negativas llegan a criticar que los Obispos den indicaciones a los fieles sobre asuntos de actualidad con trasfondo religioso, como el aborto o la eutanasia o la homosexualidad. Quienes actúan así, parecen no darse cuenta de que están negando a los Obispos por el mero hecho de ser Obispos un derecho tan fundamental como es la libertad de expresión. El Estado debe garantizar a todos los ciudadanos el derecho a expresar su opinión en cualquier asunto, y esto incluye a los ciudadanos que son Obispos. Sería una discriminación por motivos religiosos que los Obispos no pudieran expresar la doctrina de la Iglesia Católica sobre determinados asuntos, aunque estos sean de actualidad en el debate político.

Los ciudadanos, además, tienen derecho a formar su opinión sobre los asuntos de interés político. Para ello, pueden considerar las fuentes de opinión que estimen conveniente. Nadie se puede extrañar de que entre ellas se encuentre la doctrina de la Iglesia o de su propia confesión religiosa, o el pronunciamiento de un Obispo. Si un ciudadano (o un diputado en el Parlamento o un concejal en el ayuntamiento) vota en conciencia de acuerdo con sus creencias, lo hace porque ha escuchado los argumentos de su confesión religiosa y le han convencido. Sería una discriminación religiosa que los ciudadanos (o los diputados o los concejales) pudieran leer cualquier libro o revista que le ayude a formar opinión, salvo los religiosos. También sería una grave discriminación que se pidiera a los ciudadanos (o diputados o concejales) que actuaran en contra de su conciencia en el momento de emitir su voto.

Las doctrinas laicistas negativas más radicales pretenden prohibir que haya símbolos o manifestaciones religiosas públicas, como crucifijos o procesiones, o que las autoridades públicas asistan a ceremonias religiosas como bendiciones de edificios o Misas. La Declaración Universal de los Derechos Humanos promulgada por las Naciones Unidas en 1948 garantiza en su artículo 18 a todas las personas la “libertad de manifestar su religión o creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado”. Los poderes públicos deben garantizar, por lo tanto, el derecho de los creyentes a manifestar sus convicciones religiosas en público. Los creyentes tienen el derecho a organizar procesiones, a colocar cruces en lugares a la vista del público, etc. No sería razonable que se pudieran organizar manifestaciones políticas en las ciudades o que se pudieran colocar emblemas de partidos políticos o de sindicatos en la calle, y que se negaran los mismos derechos a los creyentes porque son símbolos religiosos.

También pueden ir las autoridades públicas a eventos religiosos en su calidad de representantes del Estado o de los Ayuntamientos u otras entidades públicas. Muchas veces las autoridades públicas acuden en calidad de representantes públicos a importantes acontecimientos de entidades privadas, como homenajes a personajes políticos o sindicales, o inauguraciones de fábricas o empresas, o aniversarios importantes de clubes de fútbol. Los ciudadanos creyentes se sentirían discriminados si vieran que el alcalde va con carácter oficial a un partido de fútbol y se excusara de ir a una procesión, o que inaugura un centro comercial y no va a la Misa el día de la fiesta del santo patrón.


http://es.catholic.net/op/articulos/23492/qu-es-el-laicismo.html

La crisis de lo divino y el laicismo


¿Retorno a lo sagrado?

La crisis de lo divino y el laicismo

El autor reflexiona sobre las consecuencias originadas a partir de la separación de lo divino y lo profano. Entre otros, da una conceptualización del Estado como forma, a su juicio, artificiosa de protección frente a los males colectivos. Asimismo, expone las formas actuales que reviste esta cultura política laicista, que prescinde y excluye de lo divino.

El fin de la secularización


El fin de la secularización
Pato Acevedo, el 22.08.15

Una de las ideas en común entre creyentes y escépticos es que occidente está en proceso de secularización. Esto significa que el paso del tiempo y el progreso apuntaría a que en un futuro más o menos cercano la gran mayoría de las personas serían ateas, o al menos agnósticas.

El mecanismo que explica ese proceso sería diferente, según estemos ante un escéptico o un creyente. Los ateos y agnósticos, enamorados del cientismo, creen que los avances científicos y las bondades de la tecnología terminarán por librar a los hombres de las supersticiones religiosas. Los creyentes, por su parte, apuntan a la abundancia de bienes y al hedonismo generalizado como causa de la decadencia de la vida moral de las personas, y con ello el abandono de la religión tradicional. Desde luego, los cristianos deploran esta predicción, mientras que los escépticos la celebran, pero ninguno de los dos la pone en duda.

A propósito de esta idea, quiero compartir con los lectores de InfoCatólica las observaciones y conclusiones que el sociólogo de la religión Rodney Stark realiza en su artículo Secularization R.I.P., publicado en 1999.

Este es el resumen ejecutivo del artículo:

Desde el comienzo, los científicos sociales han celebrado la tesis de la secularización, a pesar del hecho que nunca fue consistente con la realidad empírica. Hace más de 150 años Tocqueville apunto que “los hechos de ninguna forma concuerdan con la teoría [de la secularización]”, y esta falta de concordancia ha empeorado desde entonces. De hecho, el único indicio de credibilidad para la noción de que la secularización ha tenido lugar ha dependido de un contraste entre ahora y una perdida Era de la Fe. En este ensayo reúno el trabajo de muchos historiadores recientes que son unánimes en que la Era de la Fe es pura nostalgia – que la falta de participación religiosa fue, si algo, incluso más común en tiempos medievales que ahora. A continuación, demuestro que no ha habido cambios religiosos recientes en la cristiandad que sean consistentes con la tesis de la secularización, ni siquiera entre los científicos. También expando el análisis de la doctrina de la secularización a las sociedades no cristianas mostrando que ni siquiera las altamente mágicas “religiones populares” en Asia han mostrado la menor declinación en respuesta a una modernización bastante rápida. Se ofrecen palabras finales para dejar descansar a la secularización.

La tesis es sumamente provocadora y contra intuitiva. Sin embargo, Stark la respalda con abundante evidencia.

En primer lugar, rastrea la tesis de la secularización hasta el año 1710. Sir Thomas Woolston habría sido el primero en predecir el triunfo de la modernidad sobre la fe, con la desaparición del cristianismo en el año 1900. Voltaire (1694-1778) previó el mismo resultado en el término de 50 años, y Thomas Jefferson, en una generación. Con el tiempo, sin embargo, los partidarios de la secularización se volvieron más cautos. El padre del positivismo August Comte (1798-1857) anunció el mismo proceso, aunque sin poner una fecha, mientras que Frederich Engels (1820-1895) habló de que ocurriría “pronto”.

Stark explica que, si la secularización solo significa que las Iglesias tradicionales gozarán de menor poder político, no hay mucho que discutir. Ese proceso es innegable. Sin embargo, señala, el concepto de secularización es mucho más ambicioso. Esta teoría anuncia que la ciencia transformaría el concepto tradicional de un dios personal y que responde a las oraciones, en ideas en torno a una fuerza vital o espiritual, que eventualmente derivaría en el agnosticismo y el ateísmo. Eso es lo que no tiene visos de ocurrir, ni está apoyado por la evidencia empírica.

Una de las premisas de la tesis de la secularización es que hubo una época pasada cuando las personas eran mucho más religiosas que ahora. Stark niega esta premisa, con abundantes citas de documentos medievales, que describen una desastrosa situación del clero y los laicos. Los aristócratas en general no iban a misa y los que “asistían” hacían que se celebraran misas para ellos en sus aposentos. El pueblo, por su parte tampoco participaba en la eucaristía y cuando lo hacía llegaban tarde y se retiraban temprano. En 1430, un autor eclesiástico se quejaba de que la gente no se confesaba ni siquiera una vez al año, menos comulgaban, usaban encantamientos para sus bestias y para ellos, y no conocían los mandamientos. En 1547, un arzobispo de Brindisi Oria reportó que la mayoría de sus sacerdotes apenas podían leer y no entendían latín.

Así, se multiplican los ejemplos de una Época de la Fe que nunca llegó a existir. Entonces surge la pregunta ¿Por qué nunca se cumplió la cristianización de Europa?

Stark responde que una vez que el cristianismo fue declarado religión oficial del Imperio Romano, por Teodosio, la estructura de evangelización cambió. Antes se enfatizaba la relación personal y la participación en la vida de la Iglesia, pero después bastaba con que el rey y sus cortesanos se bautizaran para dar por terminada la labor catequística.

También aporta información acerca de la creencia religiosa entre las personas dedicadas a la investigación científica, y el resultado es que esta se mantuvo estable durante el siglo XX. Otro dato que contradice la teoría de la secularización proviene del Islam. En ese ámbito, las élites han tenido acceso a todos los centros de educación europea, pero eso no ha repercutido en dejar atrás el fundamentalismo musulmán.

La conclusión del artículo es que nadie puede probar que la religión no desaparecerá, pero si eso sucede, la evidencia muestra que no tendrá nada que ver con una secularización. Esto no quiere decir que la religión no cambie, y que una institución como la Iglesia esté sujeta a etapas en que su relevancia social aumente o disminuya. El punto es que ese lugar no será ocupado por el ateísmo o el agnosticismo, sino por otras formas de religiosidad.

Después de casi tres siglos de profecías falligirelidas y mitos acerca del presente y el futuro, parece que ha llegado el tiempo de llevar la doctrina de la secularización al cementerio de las teorías fallidas, y ahí susurrar el “requiscat in pace“.

http://infocatolica.com/blog/esferacruz.php/1508220303-el-fin-de-la-secularizacion

¿Qué es el Principio de la Improbabilidad?


¿Qué es el Principio de la Improbabilidad?

Que-es-el-Principio-de-la-Improbabilidad-05.jpgBRIANAJACKSON/ISTOCK/THINKSTOCK

Hoy es el turno de presentar un libro que me ha parecido realmente cautivador. El Principio de la Improbabilidad The Improbability Principle: Why Coincidences, Miracles, and Rare Events Happen Every Day, en su idioma original.

«El día realmente inusual sería uno en el que nada inusual sucede…»

En este libro, David Hand hace un interesante análisis probabilístico sobre los eventos cotidianos alrededor del mundo. Su principio básico es que los eventos extremadamente improbables son los más comunes de todos. El título de su libro lo indica perfectamente: ¿por qué todos los días suceden coincidencias, milagros y eventos realmente extraños?

Según el profesor Hand, de la Imperial College of London, director de la Royal Statistical Society, hay cinco leyes que contribuyen al Principio de la Improbabilidad.  La Ley de Inevitabilidad, la Ley de los Números Realmente Grandes, la Ley de la Selección, la Ley de la Palanca de Probabilidad y la Ley de Suficientemente Similar.

#5 The Law of Inevitability: algo debe suceder

Que-es-el-Principio-de-la-Improbabilidad-02.jpgUNDERWORLD111/ISTOCK/THINKSTOCK

La Ley de Inevitabilidad dice que necesariamente debe ocurrir alguno de la serie completa de todos los posibles resultados de un evento aleatorio. Por ejemplo, de todos los posibles resultados de la lotería, al menos uno debe suceder. La posibilidad de que nuestro boleto sea el ganador, es igual a la probabilidad de que lo sea el boleto de nuestro vecino. Por muy extraordinario que parezca, alguien siempre gana la lotería.

#4 The Law of Truly Large Numbers: cualquier cosa puede suceder

La Ley de los Números Realmente Grandes dice que con un número suficientemente grande de oportunidades, cualquier cosa extravagante es probable que suceda. Si consideramos un resultado cualquiera de un experimento con una probabilidad muy pequeña y realizamos el experimento una cantidad suficientemente grande de veces, el resultado que al inicio era improbable se vuelve, de hecho, el más probable de todos.

#3 The Law of Selection: cualquier cosa puede ser «la más probable» si se observa el final del experimento

Que-es-el-Principio-de-la-Improbabilidad-00.jpgOINEGUE/ISTOCK/THINKSTOCK

El ejemplo más utilizado para demostrar esta ley es la comparación entre Lincoln y Kennedy. Ambos fueron electos con cien años de diferencia, ambos fueron sucedidos por hombres del sur con apellido Johnson, quienes nacieron con cien años de diferencia. Los hombres que los asesinaron también nacieron con cien años de diferencia y murieron antes de llegar a juicio. A Lincoln lo mataron en un teatro y atraparon al asesino en una tienda, mientras que a Kennedy lo mataron desde una tienda y el asesino fue encontrado en un teatro. La secretaria de Lincoln se apellidaba Kennedy y la de Kennedy, Lincoln.

Increíble, ¿no? A decir verdad, no es para nada increíble. Como ya vimos, dada la inmensa cantidad de posibilidades entre medio de la vida de estos dos hombres, no es para nada sorprendente que podamos encontrar estas coincidencias. De hecho, podríamos encontrar muchas más. Las coincidencias históricas se establecen luego de observar los resultados, es decir con el diario del lunes, por lo tanto, según esta ley, es posible encontrar infinitas coincidencias entre dos o más eventos cualesquiera.

¿Recuerdas la comparación entre Lincoln y Kennedy? Repasa la lista de coincidencias históricas en nuestro artículo: «9 coincidencias históricas que te dejarán perplejo»

#2 The Law of the Probability Lever: pequeños cambios pueden hacer que eventos altamente improbables sucedan con seguridad

Que-es-el-Principio-de-la-Improbabilidad-04.jpgMOODBOARD/MOODBOARD/THINKSTOCK

Según esta ley, detrás de eventos altamente improbables se esconden miles de variables que hacen, al mismo evento, el más probable de todos. En el ejemplo que cita el propio David Hand, relata que en una ocasión viajó a una conferencia y se encontró con un exestudiante sentado a un asiento de distancia y luego, en el avión de regreso se volvió a encontrar con él, en asientos contiguos.

Lo primero que pensó es que se trataba de una coincidencia extraordinaria, después de todo, cada día existen miles de vuelos hacia miles de lugares diferentes y cada avión tiene cientos de lugares disponibles, ¿cuáles eran las posibilidades? Luego de reflexionar un poco en esta idea comenzó a reducir esas probabilidades.

Sabía que ambos provenían de la misma ciudad, por lo tanto era probable que ambos volvieran a ella. También sabía que ambos habían viajado a la misma conferencia, por lo tanto era probable que ambos volaran de regreso al mismo tiempo. Además sabía que ambos volaban en la misma clase, por lo tanto la cantidad de asientos se reducía. Entonces, llegó a la conclusión de que ese aparentemente extraño evento, de hecho era muy probable, casi inevitable.

Pasar por alto los detalles hace que creamos que algunos acontecimientos son simplemente imposibles, sin embargo, si lo analizamos atentamente, esos eventos son más comunes de lo que creíamos al inicio.

#1 The Law of Near Enough: Los eventos que son suficientemente similares los consideramos idénticos

Que-es-el-Principio-de-la-Improbabilidad-03.jpgVICNT/ISTOCK/THINKSTOCK

¿Cuán similares deben parecer dos acontecimientos para que nos sorprenda? Si encuentras en la calle una persona con tu mismo nombre de pila no creo que te asombres, pero ¿qué sucede si también comparten el apellido? Allí, quizás, pensarás «¡Qué gran coincidencia!» ¿Pero cuál es el límite? ¿Cuándo una coincidencia nos sorprende y cuándo la asumimos natural?

Las matemáticas dicen que dado un período suficientemente largo de tiempo, y la psicología dice que dado el suficiente interés, seguro se encontrará una conexión. Cualquier cosa que nos parezca algo inusual, automáticamente la convertiremos en todo un evento extraordinario, aunque sea algo estadísticamente muy común.

Las coincidencias son simplemente coincidencias y suceden todo el tiempo. El grado en que nos sorprenden, no altera para nada sus probabilidades: el día realmente inusual sería uno en el que nada inusual sucede.

En palabras del propio David Hand: «The Improbability Principle tells us that events which we regard as highly improbable occur because we got things wrong. If we can find out where we went wrong, then the improbable will become probable».

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http://curiosidades.batanga.com/8539/que-es-el-principio-de-la-improbabilidad

Ludditas: Recordando a los destructores de máquinas


Ludditas: Recordando a los destructores de máquinas

11 Abril, 2013

Articulo escrito para el bicentenario de la primera acción de los destructores de maquinas.

niños obreros

La noche del 12 de abril de 1811, 350 hombres, mujeres y niños atacaron una fábrica de hilados en Nottinghamshire, destruyendo los grandes telares a mazazos y quemando el lugar. 60 telares fueron destrozados esa misma noche en otros pueblos cercanos. El sabotaje rápidamente se extendió hacia Derby, Lancashire y York, corazón de la Revolución Industrial inglesa de principios del siglo XIX, dando vida a una de las más míticas historias de acción directa contra el capitalismo: El luddismo.

La fábrica quemada esa primera noche luddita pertenecía a William Cartwright, fabricante de hilados de mala calidad, pero producidos en maquinaria de última tecnología.
El movimiento se extendió por una década, con enorme intensidad los primeros cinco años. Con posterioridad a esa fecha, lo cuantitativo dio paso a la progresiva maduración de una conciencia revolucionaria en los ludditas que aún se manifestaban.

El movimiento no sólo involucró a obreros textiles: Agrícolas, mineros, molineros y otros coincidieron en las acciones destructivas. De acuerdo a Thompson “la simple violencia revolucionaria rara vez ha estado tan extendida en la historia inglesa”.

Según John y Paula Zerzan, el movimiento extrajo su nombre del joven Ned Ludd, quien prefirió destrozar el telar a martillazos antes que producir las miserables prendas que le solicitaban. Sin embargo, el investigador argentino Christian Ferrer afirma que Ned Ludd no existió, sino sólo fue un nombre, como tantos otros que se utilizaron para firmar reivindicaciones: Señor Pistola, Señorita Ludd, Pedro Felpa, General Justicia, Sin Rey, Rey Ludd, o Joe el Incendiario (todos, originalmente en inglés).

Sea como sea, el luddismo se extendió como la peste negra por varias zonas de Inglaterra, lo que significó que en 1812 se dictaran leyes que llevaban a la horca a quien destruyese una máquina.

Controlar los instrumentos de producción o destruirlos; esta idea exaltaba la imaginación popular y proporcionaba a los ludditas un apoyo unánime en la población.

LA EPOCA DE LUDD

Tal como señala Marx en su brillante exposición sobre la llamada “acumulación originaria del capital”, desde el último tercio del siglo XV hasta fines del XVIII, “despojos brutales, horrores y vejaciones” habían afectado al pueblo expropiado de sus tierras.

En Inglaterra, la población rural no obtuvo ni un céntimo de indemnizaciones por los 3.511.770 acres de tierras comunales que entre los años de 1801 y 1831 le fueron arrebatados y ofrecidos como regalo a los terratenientes por el parlamento de terratenientes.

Además, una legislación sangrienta se había desatado desde el 1500, que perseguía el vagabundaje y obligaba a hombres, niños y mujeres a convertirse en asalariados, so pena de atroces castigos físicos. Hacia 1810, el alza de precios, la pérdida de mercados por la guerra con Francia y el complot de los nuevos industriales para no comprar a los agonizantes pequeños talleres, amenazaban las condiciones de vida de los obreros ingleses.

Por otro lado, la conculcación de los derechos de libertad de prensa y reunión -prohibidos por la guerra contra Napoleón- y la ley que prohibía emigrar a los tejedores, para evitar la fuga de obreros calificados, crearon el contexto preciso para la explosión destructiva del naciente proletariado inglés.

Pero como sabemos, ninguna sublevación espontánea ocurre de un día para otro. El dolor y el odio acumulado por la violencia del capital provocan que, “a veces, siglos enteros se vierten en un solo día”, al decir de Ferrer.

MILICIA INVISIBLE

ludditas

A pesar de que a los destructores de máquinas se les ha tratado de “reivindicadores reaccionarios” y a su movimiento como “la última rebelión medieval”, Ferrer señala que a pesar del terror provocado en el reino y el parlamento, el olvido histórico de los ludditas es porque su objetivo no era político, sino social y moral: no querían el poder sino desviar la dinámica de la industrialización acelerada. Una utopía, por cierto, en aquel contexto de ascenso y consolidación del capitalismo en su fase industrial, y un Estado que no hace más que asegurar esta situación, a través de leyes y el monopolio de la utilización de la violencia.

Los Zerzan añaden que el luddismo no era un ataque contra la producción sobre bases económicas, sino que era ante todo la respuesta violenta de los obreros a las tentativas de degradación en forma de un trabajo inferior: baratijas, piezas montadas deprisa y corriendo, lo que se contraponía con el trabajo realizado en los antiguos talleres y más aún en el artesanado.
Los ludditas fueron una suerte de milicia oscura, invisible, heterogénea en su composición: Incluyó a demócratas painistas, religiosos radicales, organizadores de trade unions (proto-sindicatos), emigrantes irlandeses, jacobinos varios.

Sin líderes, organización formal permanente, ni un maestro o libro al que seguir, su historia ha llegado a nosotros como un eco del pasado, reconstruida, con más o menos fidelidad, a través de himnos y canciones, actas de juicios, informes militares y de espías, noticias y una sesión en el parlamento inglés, dedicada exclusivamente a ellos.

Sin embargo, un análisis más detallado de la prensa, cartas y folletos reivindicatorios demuestra –a juicio de Zerzan- que la insurrección estaba claramente orientada; por ejemplo, «todos los nobles y los tiranos deben ser derrocados», declara uno de estos, distribuido en Leeds. Los preparativos para una revolución general explícita eran evidentes, por ejemplo en Yorkshire y Lancashire, ya en 1812, asegura el filósofo anarco-primitivista.

Su nivel organizativo se aprecia en su práctica mediante el sistema de delegados (locales y federales) y de correos humanos, las técnicas de camuflaje y despiste de las tropas persecutorias, el saqueo planeado de armerías, los mensajes cifrados en las paredes… Además, los ludditas contaban con el apoyo de la población, porque eran la población. Transmitida de generación en generación, una vieja canción de guerra luddita dice: “Ella tiene un brazo / y aunque solo tiene uno / hay magia en ese brazo único / que crucifica a millones / destruyamos al Rey Vapor, el Salvaje Moloch”; y otra: “Noche tras noche / cuando todo está quieto / y la luna ya ha cruzado la colina / marchamos a hacer nuestra voluntad / ¡con hacha, pica y fusil!”.
La ofensiva de los destructores de máquinas en 1812 llevó al Gobierno a enviar enorme número de tropas a las zonas en manos de los sublevados; tropas que cuantitativamente superaron a las que en esos momentos se enfrentaban a Napoleón. Pero el Ejército no era fuerte, cojeaba, su campo de acción y efectividad se debilitaba, ya que se sospechaba que muchos soldados simpatizaban o, directamente participaban, de la causa luddita. Por eso, la revuelta anti-máquinas impulsa otro elemento central de la sociedad moderna: La institución del sistema de policía profesional, ya que la milicia voluntaria en ese entonces, “sólo servía para armar a los que eran más violentos en su desacuerdo” (Hammonds).

Por dos años, los destructores de máquinas fueron perseguidos por un ejército de 10 mil soldados al mando del general Thomas Maitland, a quien luego de decenas de muertos rebeldes a su paso, se le concedió el título nobiliario de baronet, fue nombrado gobernador de Malta y luego comandante en jefe del mar Mediterráneo.

Un elemento interesante de analizar, delineado por Zerzan, es el luddismo en opción al floreciente sindicalismo inglés. Aunque, entre 1799 y 1824 las Combinations Acts prohibieron los sindicatos, los ludditas ya rechazaban el rol de encuadre y compromiso que –por su naturaleza alienada- el aparato sindical realizaba con el capital. Más allá, algunos miembros del Parlamento acusaron directamente a los propietarios del caos social, por no utilizar plenamente la vía sindical para resolver el conflicto.

PROYECCIONES

rev industrialUna de las importancias históricas del luddismo es haber iniciado en la modernidad el debate entre los partidarios y detractores de la tecnología, y cómo ésta debería ser tratada, aun cuando su crítica en actos no fuese solamente contra la máquina como artefacto. En todas las ideologías modernas este debate está presente, desde conservadores a socialistas, desde ecologistas a feministas, por cuanto la técnica (y la máquina o el gadget) ha aumentado su protagonismo en la civilización moderna.

Como señala Miguel Anxo Bastos, es en el ámbito de la izquierda, especialmente de la marxista, donde más contradicciones internas se pueden encontrar entre partidarios y detractores del avance técnico. Ni siquiera la obra del propio Marx es concluyente, pues siendo central para su sistema el análisis de las repercusiones de la tecnología en la dialéctica del progreso histórico, no hay un posicionamiento definitivo al respecto.

Por una parte, parece aceptar el carácter alienante de la moderna producción capitalista, pero, por otra, parece aceptar que el desarrollo del capitalismo, y por ende su superación, vendrá determinada por el desarrollo tecnológico. Es decir, para que el socialismo logre imponerse serán necesarios, previamente, grandes avances tecnológicos. Dentro de la dialéctica de Marx, puede ubicarse más críticamente el análisis que realiza Walter Benjamin, la primera mitad del siglo XX, el que se clarifica con posterioridad en la teoría y práctica situacionista, entre cuyos practicantes algunos ven en la tecnología la manera de crear situaciones más intensas y lograr la recuperación real del tiempo libre. Entre los seguidores de Marx considerados marxistas (Marx nunca se consideró marxista y criticó toda ideología), las variantes son aún más contrapuestas: Desde el industrialismo de Lenin al ludddismo extremo de los comunismos asiáticos -como puede verse en la llamada Revolución Cultural China y el comunismo agrario de Camboya, cuyo objetivo declarado era la destrucción de todo vestigio de desarrollo tecnológico para posibilitar el advenimiento del hombre nuevo.

Hoy, dada las alianzas entre ecologismo y marxismo –y el estado de descomposición histórica- la crítica hacia la tecnología proviene, principalmente, desde la “ultraizquierda”, ya que la socialdemocracia o quienes comulgan con la llamada “tercera vía” viven en constante contradicción entre lo que podría llegar a ser de nuestras vidas con los avances tecnológicos de y para el capitalismo, y lo que en realidad ocurre con éstos avances.

La impopularidad que genera hoy el mostrarse contrario a lo tecnología lleva a que la discusión entre “especialistas” no se centre en el rechazo de ésta, algo que se ve como reaccionario y absurdo, sino en la manera en que se ocupa, quiénes acceden a ella y quiénes la controlan. A diferencia de la clásica crítica de la alienación que el trabajo fabril produciría en los trabajadores, los ludditas contemporáneos o neoludditas –salvo los primitivistas – centran sus críticas en tecnologías de uso cotidiano (televisor, computador, etc.), no directamente vinculadas al ámbito laboral.

Dentro de las teorías contemporáneas más amplias, que problematizan el impacto de la técnica en la vida humana, está lo que puede identificarse como “determinismo tecnológico”, es decir, la tecnología como un ente dotado de una dinámica propia e independiente y que es capaz de condicionar el devenir del resto de los componentes del sistema social. Al respecto, para Lewis Mumford la técnica moderna llega a convertirse en un Leviatán que domina la vida de hombres y mujeres, impidiendo el desarrollo del potencial del ser humano. Su solución no es el rechazo de la tecnología, sino el desarrollo de una adecuada para potenciar la autonomía, y una tecnología, necesariamente, a pequeña escala, opuesta a la “megamáquina” que amenaza a los seres humanos.

Uno de los más trágicamente afamados “neoludditas” es Theodore Kaczynski, también conocido como el Unabomber, ex académico universitario que abandonó a inicios de los ‘70 la vida urbana y se mudó a una cabaña en Montana donde vivió sin luz ni alcantarillado, reencontrándose con su naturaleza y reflexionando sobre los efectos de la técnica en la civilización contemporánea.
Tan intensas fueron sus conclusiones que llevó a cabo 16 atentados con cartas-bombas autoproducidas (saboteando por años, de hecho y sin querer, el marketing directo vía envíos a domicilio). Sus objetivos principales fueron aerolíneas aéreas y universidades, asesinando a 3 personas entre 1976 y 1996, año en que fue apresado. Un año antes, se publicó en New York Times su escrito “La Sociedad industrial y su futuro”, en el que expuso la síntesis de su pensamiento: Colapso generalizado del mundo capitalista.

Para Kaczinski, la sociedad organizada presiona con diversa violencia a sus individuos para asegurar que el orden social funcione. Cuando esta presión sobrepasa los límites, vienen las revueltas, el crimen o la depresión.

“Mientras que en el pasado los límites de la resistencia humana restringieron el desarrollo de las sociedades, la sociedad tecnológico-industrial podrá vencer esos límites al modificar a los seres humanos, ya sea mediante métodos psicológicos, biológicos, o ambos. En el futuro, los sistemas sociales no se ajustarán a las necesidades de los seres humanos, sino todo lo contrario”, explica.

Por otro lado, la filosofía anarcoprimitivista ha llegado más profundo en su crítica de la sociedad civilizada. Se opone al poder y la jerarquía de ésta, la división social del trabajo y la especialización, la institucionalización de los deseos naturales, la mediatización a través de una cultura simbólica, el patriarcado, la ciencia y el industrialismo, promoviendo una especie de “resalvajización” bajo preceptos individualistas y de relación holística con la naturaleza.

Sus críticos son diversos, tanto por el utopismo y mesianismo que se desprende de sus ideas, así como por la contradicción existente entre la posibilidad cierta de una vida no mediatizada hoy y el tamaño de la población humana universal.

“NO HAY AUDICIÓN POSIBLE PARA LAS PROFECÍAS DE LOS DERROTADOS”

rev industrial.jpg2A 200 años de la aparición de los destructores de máquinas, su recuerdo nos llega como un rumor que se proyecta en esa historia a contrapelo que es necesario revisar.

Los ganadores han escrito e interpretado los hechos cristalizando todos los momentos de verdad y peligro que en ellos se esconden. Explicando lo inexplicable, deformando lo que por su dinamismo no acepta la abstracción, imponiendo una verdad a medias entre quienes no pueden revelar su protagonismo en lo consignado.

Siguiendo a Zerzan, preguntarse hoy qué podía tener de radical un movimiento que “se limitaba” a criticar éticamente la manera de producir, es no captar su íntima verdad: La relación entre la destrucción de maquinaria y la traición al sistema de producción hegemónico. La lucha del productor por la integridad de su trabajo vital enfrenta la lógica del capitalismo entero. Es, antes que todo, un enfrentamiento de dos ethos distintos, de dos formas de producir la vida y lo que permite la subsistencia, de intereses que se contraponen absolutamente, de lo vivo sobre lo muerto.

La petición de desterrar la fraudulencia de la producción en serie, a bajo costo, desechable, es un desastre tanto al ritmo de producción como a la acumulación de capital. En ese sentido, la crítica ética, luego económica, del luddismo, viene a adelantar la principal contradicción que la tecnología avanzada supone en el capitalismo tardío: Hoy, cuando tenemos los avances técnicos más poderosos, la ropa dura menos, los artefactos son cada vez más desechables, y diariamente, mueren en el mundo millones de personas que no tienen qué beber o comer. Ned Ludd quedó relegado al olvido, en un pacto de silencio que los explotados aceptaron por sobrevivencia. Tras años de luchas intensas, donde quedaron 1.100 máquinas destruidas, seis fábricas quemadas, 15 ludditas muertos, 13 confinados en Australia y 14 ahorcados, ¿Qué nos queda?…

Cada 1º de mayo se recuerda a los mártires de Chicago, pero muy pocos se acuerdan de James Towle, el ultimo destructor de máquinas colgado en 1816, quien se enfrentó a la muerte entonando un himno luddita. El enorme cortejo fúnebre que lo acompañó terminó de cantar las estrofas que no alcanzó el finado.

Hoy, algunos retomamos los trozos del rompecabezas e intentamos hacerlos dialogar con el presente y el futuro, en el mero hecho de recordar a contracorriente.

Otros textos de interes:

http://metiendoruido.com/2013/01/nosotros-los-antidesarrollistas/

http://metiendoruido.com/2013/01/una-critica-al-primitivismo-vulgar/

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Articulo extraido de:
http://metiendoruido.com/2013/04/ludditas-recordando-a-los-destructores-de-maquinas/