Choques de poder en Éfeso


Choques de poder en Éfeso

Hechos 19

CABALLEROS-TEMPLARIOS-2

El ministerio de Pablo en Éfeso (Hechos 19.11–20) incluyó por lo menos tres choques de poder, los cuales se produjeron probablemente en un corto período de tiempo y hacia el final de los dos años de trabajo del apóstol en esa ciudad (v. 10). El primero de ellos dio como resultado al segundo (vv. 11–13), y éste a su vez el tercero (vv. 14–17). El último de los tres llevó multitudes a Cristo (vv. 17–20) y causó una grave revuelta en la ciudad que hubiera podido conducir a la muerte de Pablo (vv. 21–41). Un poco de conocimiento del ambiente cultural de Éfeso nos ayudará a comprender mejor la situación a la cual se enfrentó el apóstol allí.

El ambiente social y religioso de Éfeso

Durante el primer siglo de la era cristiana Éfeso constituía uno de los centros principales de prácticas mágicas en todo el Asia Menor. Cuando hablamos de magia en el mundo occidental, por lo general, pensamos en el ilusionismo o la prestidigitación. Los magos de nuestra cultura afirman continuamente que «la mano es más rápida que el ojo». Es posible que sea esta la definición de magia más corriente en la cultural occidental.
La magia que menciona la Escritura era algo totalmente distinto: implicaba el uso de medios, tales como encantamientos y hechizos, que se creía contaban con un poder sobrenatural capaz de subyugar a las fuerzas de la naturaleza. Esta es la clase de magia que predominaba en el mundo bíblico durante el tiempo tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento.
Clinton Arnold, profesor adjunto de Nuevo Testamento en la Universidad Biola y la Escuela Teológica Talbot, ha escrito un estudio magistral sobre Efesios desde el punto de vista de la guerra espiritual llamado Ephesians, Power and Magic [Efesios: poder y magia], el cual nos sirve de fundamento para nuestro examen del clima espiritual que había en aquella ciudad durante el tiempo de Pablo. Arnold cita diversas descripciones que hacen los eruditos de dicha ciudad.

B. M. Metzger afirma: «De todas las ciudades grecorromanas de la antigüedad, la tercera mayor del imperio era con mucho la más acogedora de magos, hechiceros y charlatanes de todas clases». O. Meinardus concuerda con esto diciendo: «Tal vez, incluso más que Antioquía de Pisidia, Corinto y Antioquía sobre el Orontes, la ciudad de los comerciantes y marineros, de las prostitutas y las calaveras, plagada de adivinos y de proveedores de amuletos».

Arnold expresa que la reputación de Éfeso como centro mágico se derivaba en parte de la fama de las «Cartas Efesias» o Ephésia Grámmata. Las cartas en cuestión, cuya primera mención data de una época tan temprana como el siglo IV a.C. en ciertas tablillas descubiertas en la isla de Creta, se centran en el uso de seis términos mágicos: áskion, katáskion, líz, tétraa, damnauenuéz y aisía.
Se utilizaban para mantener alejados a los demonios y podían escribirse en amuletos o pronunciarse en hechizos. Al principio se creía que el portador o el usuario de las grámmata tenía acceso personal a poderes sobrenaturales; pronto, sin embargo, se transformó el concepto de aquellas en el de «unos seres activos y poderosos» o espíritus, incluso demonios, para hacer bien a sus poseedores y mal a otras personas.
Aunque está claro que las grammata efesias no se originaron en esa ciudad, llegaron a estar relacionadas con ella debido a su íntima asociación con Artemisa (vv. 23–35). Arnold señala que:

[ … ] las Cartas Efesias no son la única evidencia de la práctica de la magia en Éfeso y en el oeste de Asia Menor. En Pérgamo se ha descubierto todo un conjunto de instrumentos mágicos … En el área circundante de Éfeso se encontró un amuleto mágico de características judías.
Al parecer se descubrieron más amuletos entre Esmirna y Éfeso también con características hebreas. Resulta igualmente interesante observar que el único uso de la palabra mageía que hace Ignacio es en su carta a la congregación de Éfeso (Ign., Ef. 19.3): con la venida de Cristo «toda magia se desvaneció».

Los nuevos descubrimientos de materiales mágicos en el mundo grecorromano han aumentado mucho nuestro conocimiento de cómo se creía que actuaba esta magia y lo extendidas que estaban las prácticas mágicas en los pueblos bíblicos. Una muestra es la orden que dio Augusto César de que se quemaran dos mil rollos mágicos en el año 13 a.C. Para aquella época, la decreciente importancia de los dioses del Olimpo estaba siendo sustituida por la magia, los cultos de misterios y un rápido ascenso de la creencia en la astrología, y sin duda el gobierno romano no quería que el poder de la magia socavara el suyo propio.
F. F. Bruce habla también de Éfeso como centro de la magia y de las grammata en su excelente libro Paul: Apostle of the Heart Set Free [Pablo: apóstol de la libertad].

La expresión «escritos efesios» (Ephésia Grámmata) se empleaba corrientemente en la antigüedad para aquellos documentos que contenían hechizos y fórmulas como los extensos papiros mágicos de las colecciones de Londres, París y Leiden o los pequeños amuletos (como los versos de los bombones sorpresa de Navidad) que se enrollaban y colocaban en cilindros o medallones para colgarse alrededor del cuello o en alguna otra parte del cuerpo de la persona.

El sincretismo de esos tiempos era sencillamente increíble. A los espíritus se les ponían nombres judíos, egipcios y griegos, y el mundo grecorromano en su totalidad no era sino una mezcla de todo lo que parecía atrayente y poderoso fuera cualquiera su origen espiritual. Magia y religión se fundían en un mundo de espíritus, dioses, magos, sacerdotes, templos, amuletos e imágenes.
Resumiendo todo esto, Arnold dice: «Los papiros mágicos son por tanto sumamente valiosos, ya que reflejan el lenguaje y las creencias de una gran cantidad de gente corriente dentro del mundo helenístico».
Luego afirma que ahora podemos comprender por qué en su epístola a los Efesios Pablo nos da un estudio tan profundo y completo de los poderes espirituales que actúan en nuestro universo, y sobre la tierra, en contra del pueblo de Dios, y sigue diciendo:

La epístola se escribió a una zona geográfica afamada por ser el centro de las prácticas mágicas en la parte occidental del Asia Menor; presumiblemente (y según nos cuenta Lucas), muchos convertidos se integraron a la iglesia abandonando el ambiente del ocultismo. Por tanto, es bastante concebible que la epístola tuviera el propósito de tratar ciertos temas que surgían en la comunidad relacionados con la práctica anterior (o quizá todavía actual) de la magia por parte de algunos de los conversos.

Dicho de otro modo, en Efesios Pablo destacó la guerra espiritual porque sus convertidos necesitaban ayuda sobre ese particular. A esto se le llama contextualización. El hecho de que el apóstol no repitiera la misma enseñanza en otras epístolas no significa que no se aplica a todos los creyentes. Esta fue probablemente una carta circular dirigida a todos los cristianos de la ciudad de Éfeso y del Asia Menor en general. Aunque la magia espiritual se concentraba en Éfeso, todas las iglesias del mundo gentil grecorromano habían sido fundadas en ciudades donde el poder mágico relacionado con los espíritus o demonios formaba parte del contexto religioso.
Por último, aunque los choques de poder en Éfeso parecen únicos, pudieron darse también en otras ciudades del mundo grecorromano en las cuales el apóstol fundó congregaciones. En realidad, Pablo mismo hace referencia en varias de sus epístolas a demostraciones de poder que tuvieron lugar durante su ministerio. En 2 Corintios 12.12, el apóstol expresa: «Con todo, las señales de un verdadero apóstol han sido hechas entre vosotros en toda paciencia, por señales, prodigios y milagros». Y también escribe a los romanos acerca de su ministerio «con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo» (Romanos 15.19). Pablo consideraba aquellas manifestaciones del Espíritu de Dios no sólo como sus credenciales de apóstol (2 Corintios 12.12), sino también como algo necesario para fundar iglesias en ciudades donde había oposición de fuerzas espirituales de maldad. La evangelización de choque de poder era la norma en su ministerio, parte de su trabajo para «llenarlo todo del evangelio» (Romanos 15.19). ¿Son diferentes las ciudades de hoy en día?

¿Milagros o magia?

Hemos visto que Lucas, el escritor de Hechos, era al igual que Pablo un crítico de la magia espiritual. Sin embargo, en el pasaje de Hechos 19.11, 12 relata que «se llevaban a los enfermos los paños o delantales [utilizados por Pablo como bandas para el sudor y mandiles respectivamente, dicen Vine y F. F. Bruce] de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían» (v. 12). Lucas parece tan sorprendido por aquel fenómeno que comienza su relato diciendo: «Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo» (v. 11).
¿Por qué escribe de esa manera? Otra vez tenemos que decir que no podemos estar seguros ya que no nos lo dice. ¿Cómo se efectuaba aquel ministerio extraordinario de sanidad y liberación por medio de objetos físicos relacionados con el cuerpo del apóstol? Tampoco lo sabemos por la misma razón.
Parece haber sólo dos enfoques posibles de este controvertido asunto: el primero, que se trataba de una actividad la cual Pablo hacía a conciencia, el apóstol permitía o incluso alentaba la práctica de llevar aquellas bandas para el sudor y los mandiles de trabajo que habían estado en contacto con su cuerpo a los enfermos y endemoniados para que fuesen sanados. El segundo, que dicha actividad no era desarrollada por Pablo de un modo consciente, e incluso que ni siquiera sabía que se estaba produciendo, lo único que el apóstol descubría era que diariamente le faltaban sus bandas para el sudor y sus mandiles, hasta que no tardó en enterarse de que otros se los estaban llevando a los enfermos y endemoniados con los resultados que registra Lucas.
¿Cuál de los dos enfoques es el correcto? Nuevamente, no podemos saberlo ya que Lucas no lo menciona. En vista de la enseñanza antimágica del apóstol, me inclinaría hacia la segunda posición como la más probable. Pablo mismo no creía que los objetos asociados con su cuerpo físico poseyeran por ello algún poder divino para sanar o romper las ataduras demoníacas. Eso hubiera sido magia espiritual, y también algo contrario a toda la enseñanza bíblica sobre cómo actúa el poder de Dios: no es el cuerpo de la persona revestida de poder lo que distribuye el mismo, sino Dios, que mora en dicha persona.
R. J. Knowling dice que Pablo estaba evidentemente realizando un amplio ministerio de sanidad y liberación unido a su labor de predicación y fundación de iglesias en Éfeso y sus alrededores. Y escribe que «aquellos que no podían ser alcanzados por las manos del apóstol» lo eran y resultaban sanados por los objetos personales «que habían estado en contacto con el cuerpo de Pablo».
En el griego, el versículo 11 es literalmente «y Dios hacía por mano de Pablo hechos poderosos, no de los ordinarios». «Por mano de» es una expresión idiomática que significa únicamente que el apóstol era el canal a través del cual fluían los poderes sanadores de Dios. De modo que Lucas no está afirmando que Pablo imponía sus manos en aquellos objetos, aunque puede ser otra posibilidad, especialmente si uno adopta la posición de que el apóstol estaba participando consciente de todo el proceso.
En cualquier caso, Lucas destaca que ni las manos de Pablo ni los artículos en cuestión tenían en sí ningún poder, ni tampoco eran mágicos. Se trataba del misericordioso poder divino sanando y liberando. Dado el lugar que ocupaba lo mágico en aquella cultura, podemos interpretar esto como la condescendencia de Dios adaptándose a las expectativas de determinado pueblo, en un momento y un sitio específicos, sobre cómo debía expresar su poder.
R. J. Knowling sugiere que «tal vez podemos considerarlo como un llamamiento al pueblo para que reconocieran que los encantamientos y amuletos en los que tanto confiaban no tenían la misma potencia que los paños y los delantales del apóstol».
Lo mismo había ocurrido con Jesús (Lucas 8.43–48) y con Pedro (Hechos 5.15, 16). Dios es Dios, y lo que hace, lo hace. ¿Quiénes somos nosotros para oponernos a Él? Si en su gran amor para con las personas atadas por la religión demoníaca y la magia de los espíritus, se adapta por algún tiempo a la concepción que ellas tienen de cómo actúa el poder espiritual (como en este ejemplo de objetos físicos asociados con la persona revestida de poder), ¿quiénes somos nosotros para luchar contra Él? Sin embargo, no debemos profanar el aspecto extraordinario de estos milagros divinos intentando reproducirlos a petición, desafiando así la soberanía de Dios y comercializando su poder como hacen algunos hoy en día.
Se precisan algunas palabras para explicar por qué considero estos «hechos poderosos no de los ordinarios» como una forma de choque espiritual. En el mundo del Nuevo Testamento a menudo se veía la enfermedad como algo procedente de los espíritus. Aunque la gente era consciente de que las dolencias físicas estaban causadas por disfunciones orgánicas, accidentes y enfermedad, también sabían que muchas de ellas tenían que ver con espíritus malos. Por lo tanto, si podían encontrar a un curandero o exorcista cuyos espíritus familiares fuesen más poderosos que aquellos que los afligían, tenían la posibilidad de ser sanados. Y lo mismo sucedía en los casos de demonización: había que buscar a un exorcista con poder superior al de los espíritus que causaban el padecimiento, así de sencillo.
Con este antecedente podemos comprender por qué las sanidades y las liberaciones efectuadas por medio de las bandas para el sudor y los mandiles de Pablo constituyeron choques de poder, en especial a los ojos de las personas. Esa es la clave. ¿Qué vio el público en aquellos sucesos?
En un principio, quizás consideraron a Pablo como un obrador de milagros cuyo espíritu, «Jesús», era más poderoso que aquellos a quienes ellos temían. Pero a medida que oían predicar al apóstol (cf. vv. 18, 20), muchos iban comprendiendo que Jesús no era un espíritu al cual Pablo manipulaba para que le obedeciese, sino el único Hijo del Dios verdadero, al cual se sujetan todos los demás espíritus. Pablo, por consiguiente, no era sino el frágil canal humano a través del cual el exaltado Señor Jesucristo revelaba su poder, y esos hechos poderosos no daban como resultado la exaltación del apóstol sino aquella del nombre del Señor (v. 17).

Pablo y los hijos de Esceva

Lo que Lucas trata de ilustrar para nosotros en el segundo choque de poder, la confrontación con los siete hijos de Esceva (Hechos 19.13–17), es que el resto de los obradores de milagros de la ciudad habían interpretado mal el poder de Pablo. Esto era consecuencia de «los hechos poderosos no de los ordinarios» que hemos estado considerando y los cuales no deberían separarse de su contexto inmediato. Otros exorcistas oyeron hablar de este poder asociado con Pablo y con su espíritu, Jesús (v. 13), y anotaron cuidadosamente la fórmula de poder del apóstol: «En el nombre del Señor Jesús» (v. 13). Es obvio que había más individuos que estaban siendo liberados por Pablo en el nombre de Jesús de los que se nos relatan, situaciones semejantes en algunos aspectos a aquella de la chica esclava de Filipos. Esta información selectiva está muy de acuerdo con el estilo de Lucas.

Exorcismo y magia judía helenística

El grupo más destacado de exorcistas que intentaron utilizar el poder espiritual de Pablo fueron los judíos (v. 13). ¿Por qué se los menciona en lugar de los asiáticos? Las respuestas de Arnold proporcionan unas ideas pertinentes en cuanto al sincretismo judío que ya descubrimos en Samaria (Hechos 8) y en Chipre (Hechos 13):

Numerosas pistas indican que el judaísmo del período helenístico había sido profundamente impregnado por las creencias mágicas de la época. H. D. Betz encuentra tal cantidad de pruebas que puede afirmar: «La magia judía era famosa en la antigüedad».
M. Simon, seguido de Goodenough y Charlesworth, descubrió tres rasgos característicos de la magia judía: (1) un gran respeto por las expresiones hebreas que algunos judíos consideraban revestidas de poder mágico; (2) una persecución del poder eficaz del nombre; y (3) un respeto abrumador por los ángeles y los demonios.

F. F. Bruce también se refiere a la popularidad de los exorcistas judíos en el mundo grecorromano y expresa:

Entre los practicantes de la magia en los tiempos antiguos, los judíos gozaban de gran respeto, ya que, según se creía, tenían conjuros muy eficaces a su servicio. Particularmente, el hecho de que el nombre del Dios de Israel no debía ser pronunciado por labios vulgares era algo en general conocido entre los paganos, e interpretado erróneamente por éstos según los principios mágicos ordinarios.

Comentando sobre el versículo 13, Bruce señala que el nombre de Jesús demostró ser tan potente en el exorcismo que los exorcistas judíos empezaron también a utilizarlo, y este uso llegó a extenderse tanto que fue más tarde denunciado con vigor en los escritos rabínicos.
Al grupo de exorcistas hebreos escogido por Lucas se les identifica como los siete hijos de un tal Esceva, judío, jefe de los sacerdotes. Bruce dice acerca de esto que posiblemente no se trata de un jefe de los sacerdotes, sino que:

[ … ] lo más probable es que él se designara a sí mismo como «Jefe de los Sacerdotes» en algún rótulo y que Lucas lo habría puesto entre comillas si éstas se hubieran ya inventado en su tiempo. Un jefe de sacerdotes judío gozaría de gran prestigio en los círculos de la magia, ya que se trataba de la clase de persona con más probabilidad de conocer la verdadera pronunciación del Nombre Inefable. Sin embargo, no fue el Nombre Inefable, sino el nombre de Jesús, lo que sus siete hijos utilizaron en su intento por imitar el exorcismo de Pablo.

Choque de poder entre los no dioses

El choque de poder que se narra en este pasaje es único en el Nuevo Testamento y quizá en todo el relato bíblico, ya que no tuvo lugar entre Dios y los «no dioses», como suele ser el caso. Se trata de un enfrentamiento entre «no dioses», los demonios en la persona demonizada atacaron físicamente a los endemoniados exorcistas judíos. Si alguien objeta mi descripción de los siete hijos de Esceva como demonizados es que no conoce el mundo espiritual. Todos los que se dedican de esta manera al mundo de los espíritus están en alguna medida demonizados. Así es como obtienen sus poderes.
Según palabras de Jesús los judíos tenían sus propios exorcistas (Mateo 12.27). Orígenes y Justino Mártir nos relatan que los hebreos sólo conseguían éxito en este ministerio cuando echaban fuera a los demonios en el nombre del Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, y fracasaban al conjurarlos en el de los reyes, los profetas o los patriarcas.
Sin embargo, los hombres de esta historia no eran exorcistas judíos legítimos, sino magos, practicantes del ocultismo, casualmente de raza judía. Iban a la caza de nombres con poder, vinieran éstos de donde viniesen. Su éxito en el exorcismo, y debían tenerlo para poder mantenerse en su oficio, procedía de los poderes demoníacos asociados con su propia vida.
En este caso, los demonios que residen en la persona libran batalla con los demonizados ocultistas: los golpean, los despojan de sus ropas y los hacen huir de la casa «desnudos y heridos» (v. 16).

¿Satanás contra Satanás? ¿Demonios contra demonios?

«Pero esto es imposible», dirán algunos. «Significaría que Satanás está dividido contra sí mismo (Mateo 12.2, 26). Los demonios no pelearían con sus congéneres». ¿Y quién dice que no? Llevan siglos haciéndolo. En Mateo 12.25, 26 Jesús no está afirmando que el reino de Satanás sea unificado; lo único que dice es que no podría, como «Beelzebú, príncipe de los demonios» (vv. 24, 27), emprender un ministerio de destrucción de su propio reino. Satanás no se va a suicidar. El Señor explica que el reino del diablo está siendo sistemáticamente destruido por el poder del Espíritu de Dios a través de su ministerio de liberación (vv. 28, 29).
Deducir de esta doctrina que los demonios jamás se van a volver unos contra otros o a echar fuera a sus congéneres es erróneo. En realidad contradice las palabras pronunciadas por el mismo Jesús un poco antes en ese evangelio (Mateo 7.21–23). Los demonios echarán fuera a los demonios para aumentar el poder demoníaco. Los espíritus malos en los exorcistas demonizados expulsarán a los demonios de otras personas para incrementar el control del exorcista sobre ellas. Lo harán por la fuerza bruta y con un odio absoluto hacia los demás espíritus malos. Este principio de unos demonios que echan fuera a otros para aumentar su control se observa continuamente en las sociedades animistas. El reino entero de Satanás entre la gente animista, politeísta, idólatra y ocultista se basa en esta dualidad.

El chamán frente al hechicero

Entre los animistas siempre hay un tipo de curandero bueno y otro malo. El bueno, al que se le llama chamán, médico brujo, sanador, mago, hombre medicina <%1>o cosas semejantes actúa por medio de poder<%1>es demoníacos generalmente residentes en él o en ella. Al curandero malo se le define como hechicero, médico brujo u ocultista experto en la magia negra. Puede tratarse de un hechicero formal, cuyo <%1>papel está reconocido de antemano o informal; estar dedicado únicamente a determin<%1>ado tipo de brujería<%1> o practicarla en general. Se trata de un complejo fenómeno social.
El curandero bueno es recibido con agrado en la comunidad, pero no sucede lo mismo con el malo. La colectividad teme e incluso odia al ocultista que practica la brujería y la magia negra en medio de ella; sin embargo, cuando quiere maldecir a sus enemigos busca a menudo al hechicero. Repito que se trata de un fenómeno social complicado.
Cuando en una comunidad se da la magia negra o la brujería, por lo general en manifestaciones tales como enfermedades desacostumbradas, pérdida de las cosechas u otros sucesos negativos, el chamán debe descubrir su origen y romper ese poder espiritual maligno. Dicho poder se libera por medio del hechicero, y si los espíritus del chamán son más fuertes que los de aquél el mal se despejará. Entonces los espíritus que han ocasionado la desgracia se verán obligados a someterse a la autoridad de aquellos otros que operan a través del chamán. Por el contrario, si los espíritus del hechicero son más poderosos, puede suceder lo opuesto. La consecuencia es una batalla entre espíritus susceptible de durar varios días y cuyo resultado nunca es seguro.
Recuerdo haber escuchado el relato de un misionero que se hallaba presente en cierto poblado durante una de esas batallas espirituales. Un respetado jefe de aldea había sido endemoniado mediante brujería, por lo que se llamó al chamán y éste empezó a hacer su exorcismo. Cuando toda la ceremonia, la magia y los encantamientos habían terminado sin beneficio alguno para la víctima, el chamán hizo algo asombroso: se acostó en la tierra al lado del endemoniado y poco después entró en un trance. De repente, los espíritus que habitaban en el chamán empezaron a hablar en voz alta contra los que tenía el hombre endemoniado y éstos a contestarles. La discusión duró largo rato y fue la siguiente:
—¿Qué estás haciendo aquí— preguntó el espíritu del chamán.
—Me han ordenado venir y aquí pienso quedarme — replicó el otro.
—Yo no quiero que te quedes. Quiero que salgas de él y no vuelvas.
—No, no me iré, y tú no puedes obligarme. Soy más fuerte que tú y no podrás echarme.
—Sí que puedo … Y quiero. Haces daño a mi gente estando en ese hombre. Es el jefe de esta aldea y lo necesitamos. Sal y no vuelvas.
La conversación siguió hasta que después de varias horas los espíritus del hombre endemoniado comenzaron a debilitarse y se fueron de un modo repentino.
Aunque esto pueda parecernos extraño, no lo es ni para los espíritus ni para la gente que vive en esta clase de mundo. Repito que los occidentales tenemos aquí un problema de cosmovisión.
El chamán o exorcista vencedor salió de aquella lucha con un puesto seguro de control sobre la sociedad, más fuerte que nunca antes. De modo que el control de los demonios se ve aumentado ya sea por espíritus malos que colaboran o, como en esta historia, porque los más fuertes echan fuera a los más débiles.
Esto puede suceder incluso cuando los demonios no cooperan voluntariamente sino sólo mediante el empleo de la fuerza bruta por parte de los espíritus malos superiores. En el capítulo 8 conté la historia de Thadius. Al preguntarle a aquel demonio si estaba triste porque el espíritu más poderoso, o demonio jefe, Mentiroso, había sido expulsado de la víctima, dijo arrogantemente: «No, porque ahora soy yo quien manda».
Si Thadius hubiese estado en una posición de más fuerza, quizás habría expulsado o dominado al mismo Mentiroso para poder convertirse en el «jefe». Esta clase de guerra civil es corriente entre los demonios.

El reino de Satanás está dividido

Volviendo a Hechos 19, vemos que el choque de poder que aparece en los versículos 15 y 16 se produjo dentro del mismo reino maligno. La soberbia, la actitud desafiante y el odio de los demonios se volvieron contra sus congéneres, o al menos contra los seres humanos que estaban sirviendo al reino de Satanás. En ese sentido, el reino del diablo está dividido y su casa no permanecerá. Cuando ejercemos el ministerio de liberación podemos contar con esa división interna del reino de las tinieblas y utilizarla para contribuir al avance del reino de Dios.
En el caso de los exorcistas judíos, los demonios revelaron su estupidez. Para expresarlo con un dicho corriente, «tiraron piedras contra su propio tejado». Si simplemente hubieran cerrado su arrogante boca y cooperado con sus colegas que obraban a través de los hijos de Esceva, habrían dañado la causa del evangelio en Éfeso. Pero, en vez de ello, se hicieron responsables directos de que la guerra espiritual en la ciudad diese un giro a favor del reino de Dios. Aquel choque de poder tuvo como resultado la derrota más destructiva para el reino de Satanás en toda la historia de Éfeso y fue provocada por los mismos demonios estúpidos (vv. 17–20).

Otro choque de poder: el movimiento popular

En Éfeso multitudes enteras renunciaron públicamente a los espíritus y a los «no dioses» confesando su antigua esclavitud a ellos y desafiándolos al quemar todos sus objetos mágicos. Cualquier cosa que los había atado al servicio de los «no dioses» fue destruida. Lucas hace especial hincapié en sus libros de magia, que incluían probablemente textos ocultos, conjuros, fórmulas, rituales de protección, maldiciones, encantamientos y otros símbolos escritos de poder mágico. Aquel fue un movimiento popular hacia Cristo que supone un choque de poder tal vez jamás igualado en el relato bíblico. Como tampoco tiene parangón la inclusión de esos grandes números de antiguos practicantes de magia y ocultismo (v. 18).
Marshall comenta que:

[ … ] aquella historia y presumiblemente otras semejantes llegaron al conocimiento tanto de los judíos como de los griegos de aquella zona, y el efecto que causó entre la gente supersticiosa fue al mismo tiempo de miedo y de alabanza del nombre de Jesús.
En unas circunstancias en las cuales la gente estaba dominada por la superstición, tal vez la única forma que había de que el cristianismo se extendiese era demostrando que el poder de Jesús superaba al de los demonios, incluso si aquellos que llegaban a creer en Cristo eran tentados a pensar acerca de su poder y su persona de formas aun condicionadas por sus primitivas categorías de pensamiento.

El uso que hace Marshall del término «superstición» resulta inadecuado; sin embargo, sus observaciones son esencialmente correctas. F. F. Bruce también escribe que:

[ … ] estos magos convertidos renunciaron a su supuesto poder haciendo inoperantes sus encantamientos. Muchos de ellos también reunieron sus papiros y pergaminos mágicos e hicieron con ellos una hoguera … En esta ocasión se convirtieron en humo documentos de aquellos por valor de cincuenta mil piezas de plata. (El quemar libros públicamente como un repudio abierto de su contenido puede encontrar su paralelismo tanto en la antigüedad como en los tiempos modernos.) Los poderes de las tinieblas estaban derrotados, pero el evangelio se extendía y triunfaba.

Lo que se describe en los versículos 17 al 20 probablemente sucedió a lo largo de cierto período de tiempo y las mayores muestras de desafío de los espíritus habrían tenido lugar de modo repentino.
Los versículos 21 y 22 revelan el efecto que causó en el apóstol Pablo aquel movimiento popular mediante el choque de poder. La iglesia estaba ahora tan vigorosa con sus propios líderes que Pablo piensa que puede cumplir un deseo que alberga desde hace mucho tiempo: ir a Roma y de allí a España (Romanos 15.22–24). Sin embargo, aún debe registrarse otro incidente más de importancia.

El papel del culto a Artemisa en Éfeso

Este enfrentamiento condujo a una rápida extensión de la Palabra del Señor entre el pueblo (v. 20) e influyó de manera importante en la vida religiosa de la ciudad y en la economía de la misma. Entonces Demetrio, el platero (v. 24s), reunió «a los miembros de la federación de empresarios (por decirlo de alguna manera) para organizar una manifestación de protesta», dice I. Howard Marshall. La razón era, afirma Marshall, que «en toda Éfeso y sus alrededores muchos devotos de Artemisa se estaban haciendo cristianos y ya no creían en los ídolos hechos por manos humanas».
Esto representaba un grave peligro para el negocio de los plateros. La gente convertida en un choque de poder como el que describe Lucas no suele comprar ídolos. Demetrio lo sabía y decidió apelar al singular papel que desempeñaban los artífices en el culto de Artemisa (vv. 26, 27). Marshall dice al respecto que:

[ … ] puede que a la gente ordinaria no le preocupase demasiado que Demetrio tuviera que cerrar su negocio, pero era muy posible que tomaran a pecho la posibilidad de que el templo de Diana (o Artemisa) perdiera la estima popular y todavía más, si cabe, que la diosa asociada con Efeso, pero que atraía adoradores de todas partes del mundo, pudiera ser destronada de su posición.

Esto nos introduce en el centro mismo del contexto de poder, religión, magia y paganismo de la vida efesia: la presencia del gran templo de Artemisa y el culto internacional a la gran diosa en aquella su ciudad custodia (vv. 27, 36).
En el excelente estudio que hace Clinton Arnold de Artemisa, descubrimos lo siguiente:

1. El templo de la diosa en Éfeso era una de las siete maravillas del mundo antiguo.
2. Había más individuos que adoraban a la Artemisa o Diana efesia que a ninguna otra deidad conocida en la región de Asia.
3. A la propagación del culto a la diosa coadyuvaban una perspectiva misionera de parte de sus devotos y el mes de festejos anual que se celebraba en su honor.
4. El templo ejercía un tremendo poder como centro bancario y financiero.
5. El culto también obtenía unos ingresos considerables de la gran cantidad de propiedades con que contaba en los alrededores de Éfeso. De modo que debido a su influencia económica la religión de Artemisa constituía un factor crucial en la vida diaria de la gente.
6. Se atribuía a la diosa un poder cósmico insuperable. Para aquellos que la invocaban Artemisa era Salvador, Señor y Reina del Cosmos.
7. Como deidad con poder supremo, Artemisa podía ejercer dicho poder en beneficio de sus devotos frente a otras «potestades» y demás espíritus adversarios.
8. Artemisa era también una diosa de los infiernos y por lo tanto poseía autoridad y control sobre la multiplicidad de demonios existentes, tanto de los muertos como de la naturaleza y de la vida cotidiana.

Arnold concluye su disquisición sobre el lugar que ocupaba Artemisa en la vida de Éfeso diciendo que:

[ … ] pocos eruditos del Nuevo Testamento se han referido al culto de Artemisa como pertinente a los antecedentes de Efesios, y muchos menos aun relacionándolo con la enseñanza acerca de las «potestades» hostiles. La mayoría de los expertos descartan que haya ninguna referencia al culto de Artemisa en dicha epístola, ya que no se mencionan ni el nombre ni ningún detalle singular de dicho culto. Esta suposición puede revelarse sin embargo equivocada. Yo sugeriría provisionalmente que una comprensión del culto en cuestión es capaz de arrojar también algo de luz sobre el porqué el autor de Efesios hizo hincapié en las «potestades». Dicha comprensión podría asimismo resultar útil para entender uno de los términos con que se designa a las «potestades» hostiles.

El término que Arnold tiene en mente es kosmokrátor, traducido por «gobernadores[ … ] de este siglo» en Efesios 6.12 (véase el capítulo 51). Las palabras de Clinton Arnold proporcionan un buen antecedente a nuestro estudio de la guerra espiritual en Efesios.
El relato del espectacular ministerio de Pablo en Éfeso comienza sólo en Hechos 19. Aunque sería interesante examinar el incidente con Demetrio y los disturbios que siguieron al mismo (vv. 23ss.), dicho incidente no aporta nada nuevo a nuestro conocimiento de la guerra con el mundo de los espíritus, salvo un caso más de hombres que utilizan la religión para su provecho personal.

Bibliografia

Murphy, Dr. Ed, Manual de Guerra Espiritual, (Nashville, TN: Editorial Caribe Inc.) 2000, © 1994.

imagen: https://embajadadelreino.wordpress.com/2008/01/12/idolatria-en-atenas-y-corinto/

Guerra espiritual en Efeso


Guerra espiritual en Efeso

por Paulo Arieu

CABALLEROS-TEMPLARIOS-2

En el pasado, Éfeso fue el centro mundial del cristianismo. En los días de los apóstoles, Efeso era la tercera ciudad más grande del Imperio Romano, que hacía alarde de su población de 250.000 personas. Roma y Alejandría eran más grandes. Era una ciudad hermosa, con sorprendentes obras de arte y arquitectura, que han sido restauradas en gran parte por arqueólogos modernos. Era una ciudad portuaria, con un comercio pujante y lucrativo. En cada puerta de entrada a la ciudad había una casa con baños públicos, y a nadie se le permitía entrar sin haberse bañado completamente. Éfeso era centro de educación, con escuelas, bibliotecas y salones de conferencias. Los hogares de los ricos estaban acondicionados con tubería interior para que hubiera en ellos agua caliente y fría. Había un hospital en las cercanías del centro de la ciudad. En el impresionante anfiteatro, al aire libre, se podían acomodar 25.000 personas sentadas, quienes podían escuchar las voces del escenario sin necesidad de amplificación.

El apóstol Pablo fue el misionero que Dios escogió para llevar el Evangelio de Cristo a Éfeso, en aquel tiempo ciudad capital de la provincia romana del Asia Menor. En Éfeso, Pablo vio más fruto de su trabajo que en cualquier otro lugar que haya visitado durante sus viajes como misionero. El Libro de los Hechos explica que

  • «[Pablo predicó el reino de Dios] por espacio de dos años, de manera que todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos, oyeron la palabra del Señor Jesús» (Hechos 19.10) y mientras Pablo estuvo allí «prevalecía poderosamente la palabra del Señor» (Hechos 19.20).

¿Qué estuvo haciendo Pablo durante esos dos años? Básicamente estuvo involucrado en una guerra espiritual, en la que puso en práctica lo que John Wimber luego llamaría «evangelismo de poder». Se desató tanto poder sobrenatural a través de Pablo y otros, que

  • «hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo» (Hechos 19.11).

¡Me encanta leer esas palabras! Parece que había tanto poder que fue necesario hacer una distinción entre los milagros «ordinarios » y los «extraordinarios». Existen tres niveles importantes de guerra espiritual, y los tres se dieron en Éfeso. El primero, es el nivel superficial de guerra espiritual, que se concentra en sacar demonios de algunos individuos. Esto es lo que Jesús mandó que hicieran sus discípulos cuando los envió diciendo:

  • «Y yendo, predicad, diciendo: El Éfeso, ayer y hoy Éfeso, ayer y hoy el reino de los cielos se ha acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios » (Mateo 10.7-8).

Normalmente, Dios sana a los enfermos y echa fuera demonios cuando los cristianos ministran directamente a las personas, imponiendo manos sobre ellos, ungiéndoles con aceite y orando por sus necesidades específicas. Estos son los milagros «comunes y corrientes». Sin embargo, en Éfeso había tanto poder que

  • «hasta los pañuelos y delantales que habían tocado su cuerpo eran llevados a los enfermos, y las enfermedades desaparecían, y los espíritus malos salían » (Hechos 19.12).

iCon razón se utiliza aquí el adjetivo «extraordinario»!

El segundo nivel es el nivel oculto de guerra espiritual contra el ocultismo. Esto significa que se lucha con poderes de las tinieblas mucho más coordinados y organizados que uno o unos cuantos demonios, que pueden estar afligiendo a una persona en determinado momento. Podemos pensar en términos de brujería o satanismo, adivinación o chamanismo, Nueva Era o Francmasonería, budismo tibetano u otras prácticas ocultistas.

Éfeso era un centro de magia en los días de Pablo. Según Clinton Arnold, en su excelente libro Los efesios: Poder y magia (Baker Books), Éfeso pudo haber sido considerado el centro de la magia en el Imperio Romano. Habría atraído a los magos más famosos, así como a aquellos que deseaban aprender de ellos el oficio. Pablo ministró a los magos en Éfeso con resultados excelentes. Con el fin de ganar para Cristo a estos accionistas del poder, Pablo sin duda tuvo varios enfrentamientos donde demostró claramente que el poder de Dios era mayor que cualquier poder sobrenatural de oscuridad con el que tenían contacto los magos.
Leemos que

  • «muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su valor, hallaron que era de cincuenta mil piezas de plata» (Hechos 19.19). Cuando investigué esa suma, calculé que en la economía actual de los Estados Unidos, la montaña de parafernalia mágica que se quemó tuvo un costo de alrededor de i4 millones de dólares!

El tercero y más alto nivel es la guerra espiritual a nivel estratégico. Esto significa enfrentamiento a espíritus territoriales de alto rango que Satanás ha situado en un área determinada para coordinar las actividades del reino de las tinieblas, con el fin de mantener cegada la mente de las personas al «evangelio de la gloria de Cristo», como leemos en 2 Corintios 4.3-4. Pablo se refiere a esto cuando dice:

  • «No tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo» (Efesios 6.12).

El espíritu territorial que gobernaba sobre Éfeso y Asia Menor era la renombrada Diana de los efesios (también conocida por su nombre griego, Artemisa). Algunos historiadores creen que ella era quizás la deidad más venerada en todo el Imperio Romano durante esa época. Su templo en Éfeso estaba en la lista de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo; el ejemplo más sobresaliente y opulento de arquitectura en toda la ciudad. Durante todo el año se ofrecían ofrendas y sacrificios a aquel poder demoníaco. Sus seguidores la llamaban «magnífica» y «gran diosa», «salvadora» y «Reina del cielo». Antes que Pablo llegara, tenía bastante bajo control a Éfeso y sus alrededores. Sin embargo, reinó la confusión. Los demonios que supuestamente estaban bajo su autoridad, ¡con simples pañuelos estaban siendo expulsados de las personas que habían oprimido durante años! Los magos, presumiblemente sus tropas élite, estaban desertando del reino de las tinieblas en grandes cantidades, para entrar al reino de el «Jesús» a quien Pablo predicaba. iNunca antes Diana había visto algo así! Sus ejércitos se retiraban caóticamente. Estaba perdiendo rápidamente la autoridad que sobre Éfeso había mantenido por siglos.

El poder de Diana estaba siendo neutralizado por el evangelio, de tal manera que la gente común y corriente empezó a darse cuenta. Dejaron de adorarla y ofrecerle sacrificios y no volvieron a comprar sus ídolos. Cuando finalizaban los dos años de ministerio de Pablo, a los plateros que fabricaban estos ídolos se les estaba derrumbando el negocio, así que protagonizaron una manifestación pública. Llenaron el inmenso anfiteatro y gritaron durante dos horas:

  • «iGrande es Diana de los Efesios!» (Hechos 19.34)

La guerra espiritual a nivel estratégico que Pablo emprendió era similar a una guerra desde el aire en la estrategia militar moderna. Ningún comandante responsable
enviaría tropas por tierra, a no ser que la guerra ya se hubiera ganado en el aire. Eso sería cometer suicidio. Por esta razón, Pablo se aseguró de que Diana hubiera sido debilitada, antes de enviar a sus sembradores de iglesias por toda la ciudad de Éfeso y las provincias de Asia Menor. Pablo no sembró personalmente iglesias en Asia Menor (siete de las cuales son mencionadas en Apocalipsis 2 y 3). Más bien capacitó a su equipo de sembradores de iglesias en la «escuela de Tirano», una edificación escolar que alquiló, y luego los envió como tropas por tierra (Hechos 19.9-10).

Cuando Pablo salió de Éfeso, Diana había sido gravemente apaleada y debilitada. Sin embargo, no estaba totalmente fuera de combate. Pablo nunca la confrontó cara a cara, ni entró en su templo para hacer directamente guerra espiritual de nivel estratégico. Los plateros lo acusaron de haberlo hecho, pero no lograron que sus acusaciones fueran aceptadas en la corte. Diana perdió mucho de su poder debido a la agresiva guerra espiritual de Pablo, en el nivel superficial y en el nivel oculto, por medio de sus oraciones. El reino de la oscuridad está conectado entre sí, y lo que ocurre en cualquiera de los tres niveles afecta a los demás niveles y a todo el dominio de Satanás.

Dios escogió al apóstol Juan para llevar a cabo el ataque final. La historia posterior, y no el Libro de los Hechos, nos relata que unos cuantos años, después de la salida de Pablo, Juan se trasladó a Efeso y terminó allí su carrera. Ramsay MacMullen, un reconocido historiador y profesor en la Universidad de Yale, nos ofrece algunos detalles interesantes acerca del ministerio de Juan en Efeso, en lo referente a la guerra espiritual a nivel estratégico. MacMullen, quien es especialista en la historia del Imperio Romano, ha escrito un tratado erudito llamado La cristianización del Imperio Romano años 100-400 d.C. (Yale University Press). En este escrito argumenta que el factor principal en la conversión del Imperio Romano al cristianismo fue la expulsión de demonios. En su libro da muchos ejemplos de guerra espiritual. Uno de ellos corresponde a la leyenda del apóstol Juan y su enfrentamiento cara a cara con Diana de los efesios. MacMullen, citando fuentes históricas, dice que Juan, a diferencia de Pablo, sí fue al templo de Diana para hacerle guerra espiritual. Según él,

«en el propio templo de la mismísima Diana, [Juan] oró, “Oh Dios … ante cuyo nombre todo ídolo, todo demonio y poder inmundo huyen: haz ahora que el demonio que está aquí [en este templo] huya ante tu nombre» … y mientras Juan estaba diciendo esto, de repente el altar [de Diana] se partió en muchos pedazos … y la mitad del templo se cayó» (página 26).

En su libro La Acción del Espíritu Santo en la Historia, el Dr. Pablo Deiros dice que el choque de poderes y la guerra espiritual es también testificada por los escritos apócrifos. En los Hechos de Juan se narra un interesante episodio en el ministerio de este apóstol, cuando el poder de Dios destruyó el templo de Artemisa (Diana para los romanos) en Éfeso. En este libro, se cita de una oración del apostol Juan:

Oh Dios, quien eres Dios por sobre todos los que se llaman dioses; y no obstante eres rechazado hasta este día en la ciudad de los efesios; quien me pusiste en la mente venir a este lugar, del cual nunca pensé; quien condena toda forma de adoración, convirtiendo a los hombres a ti; a cuyo nombre todo ídolo huye, y cada demonio y todo poder inmundo; ahora haz que a tu nombre huya hoy el demonio que está aquí, el engañador de esta multitud; y muestra tu misericordia en este lugar, porque ellos han sido extraviados.[0]

Me imagino ver al apostol Juan orando y mientras Juan estaba diciendo esto, veo al altar de Artemisa como se rompió en mil pedazos, y como todas las ofrendas se cayeron por el piso al igual que varias otras imágenes que estaban sobre el altar. Seguramente, medio templo se vino abajo y quizás hasta algún sacerdote pagano haya muerto al desplomarse parte del techo. El resultado fue un gran temor y la conversión de todos los presentes.

Se calcula que más o menos unos cincuenta años después de este suceso, casi nadie en el Imperio Romano adoraba ya a Diana. Su culto quedó reducido a una mera sombra de lo que había sido antes que Pablo y Juan fueran a Éfeso. La ciudad de Éfeso se convirtió en el centro mundial del cristianismo durante los siguientes doscientos años. La Gloria sea para Dios.

Notas

[0] Hechos de Juan,41. Citado en Deiros,Pablo. (1998). La Acción del Espíritu Santo en la Historia. pp. 157-158. Grupo Nelson.

Bibliografía

Torres,Hector & Wagner, Peter. “Como enfrentarnos a la reina del cielo”.Editorial Betania.

Deiros,Pablo. (1998). La Acción del Espíritu Santo en la Historia. Grupo Nelson.

imagen: http://selvaerika.blogspot.com/2012/04/guerra-espiritual.html

Por qué Africa va a salvar al cristianismo del peligro de extinción en el siglo XXI


Por qué Africa va a salvar al cristianismo del peligro de extinción en el siglo XXI

Mientras Europa languidece África florece. Cuando muchos dicen que el cristianismo está en vía de extinción la realidad es que no para de multiplicar el número de fieles. Pero el futuro para los cristianos está en África, el llamado continente de la esperanza.

Javier Lozano – 16/09/2016

BUSES CRISTIANOS RESCATAN A MILES DE NIÑOS Y ADULTOS DE LA CALLE. VIDEO


BUSES CRISTIANOS RESCATAN A MILES DE NIÑOS Y ADULTOS DE LA CALLE. VIDEO
Monday, 06 June 2016

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Más de 60 mil personas estaban sin hogar y 23 mil niños dormían cada noche en albergues, hasta febrero del presente año según los estudios. Pero unos misioneros en un bus que recorre distintas ciudades en New York, ha llegado a brindar ayuda y la Palabra de Dios a los desamparados.bus-de-esperanza
La comunidad de fe neoyorquina está dispuesta a ayudar a los necesitados. Hace 26 años, Richard Galloway, un empresario exitoso, fue impactado al leer la Biblia: “Dad de comer al hambriento y sacia el alma del afligido. Isaías 58: 6-12”. Desde ese entonces ha beneficiado a millones de desamparados mediante su proyecto “The Bus Relief”.

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Con dos buses transformados, brindan la ayuda necesaria, y semanalmente llegan a 12 lugares diferentes de estas dos ciudades, donde cientos de personas los esperan no solo por los alimentos que reciben sino por la ayuda espiritual que proporcionan a través de la oración.
“Me dan sopa, me dan pan y nos dan la oración de Cristo y nos ayudan en muchas cosas”, expresó Juan, un desamparado.
En nuestra base tenemos dormitorios para equipos que vienen a servir con nosotros y esa es la otra parte del servicio que nosotros ofrecemos, porque nosotros invitamos a la Iglesia, a las personas, que conocen del Señor, que quieren venir a servir con nosotros a tener la oportunidad de llevar el evangelio y el testimonio del amor de Dios es lo principal, pues está bien compartir alimentos y vestimenta para el cuerpo pero, la Palabra de Dios, viste y alimenta el alma.

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Articulo relacionado

Bell,C.W. (03-17-2001).RELIEF BUS IN DRIVE TO HELP CITY’S NEEDY.  Recuperado de

http://www.nydailynews.com/archives/news/relief-bus-drive-city-needy-article-1.910933

  • Leer en inglés ACA
  • Leer traducción automática Google Translate en español (AC A)

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http://impactoevangelistico.net/noticia/7451-con-buses-ayuda-humanitaria-cristianos-ayudan-desamparados

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On the Streets


AMÉRICA LATINA NECESITA SER REEVANGELIZADA: ¿QUÉ HACEMOS AHORA?


AMÉRICA LATINA NECESITA SER REEVANGELIZADA: ¿QUÉ HACEMOS AHORA?

abril 4, 2016 , Miguel Núñez

 

En las entradas pasadas vimos cómo llegó la fe evangélica a nuestro continente y cuál es el movimiento con la mayor cantidad de seguidores dentro de los cristianos protestantes: el movimiento pentecostal. Ciertamente se ha hablado de un crecimiento, donde algunos países reportan un 30 hasta a 40 % de población evangélica. Ahora, si bien estos números son impresionantes, todavía puedo afirmar que es necesario reevangelizar América Latina.

Permítanme recordarles que América Latina es todavía un 80 – 90 % católica, lo cual implica que una gran mayoría aún no ha aceptado la idea de Sola Scriptura y/o el evangelio predicado por Cristo y los apóstoles. Esto sería razón suficiente para sostener mi argumento. Pero además de esto, la Organización Mundial de Salud estima que la violencia en Latinoamérica es:

  • 200% más elevada que en Norteamérica.
  • 450% mayor que en Europa Occidental.
  • 30% mayor que en la antigua Europa comunista.

Podemos concluir entonces que los valores cristianos no han influenciado a la sociedad de Latinoamérica de la manera que lo hicieron en Europa y América del Norte. Latinoamérica necesita ser reevangelizada porque el evangelio es la única fuerza capaz de cambiar el corazón del hombre, y capaz por tanto de influenciar la sociedad donde ese hombre vive. El evangelio proclamado en la mayor parte de nuestra región no es el evangelio bíblico.

Quizás esta ilustración nos pueda ayudar a ver lo que queremos comunicar. Cuando las personas son vacunadas contra el sarampión, por ejemplo, la vacuna contiene una versión atenuada del virus real, para que cuando el virus de la enfermedad penetre el cuerpo, el sistema inmunológico del paciente ya haya creado suficientes anticuerpos en contra de la enfermedad y que el paciente no sea afectado. Muchos católicos y evangélicos, lamentablemente, han sido inoculados con una versión atenuada del evangelio. Por tanto, cuando escuchan al evangelio real, lo rechazan, porque han desarrollado “anticuerpos” en contra de la verdad. ¡Qué triste realidad! Es por esta razón que muchos esfuerzos evangelísticos en los últimos 50 años, bien intencionados, han apuntado a muchas personas en dirección al infierno en vez de la gloria,.

LA POBLACIÓN EDUCADA: UN GRUPO SIN ALCANZAR

En el artículo anterior estuvimos hablando de los cambios que han sucedido en los últimos 50 años en cuanto a la fe protestante. Mencionamos la explosión del movimiento pentecostal y las grandes campañas evangelísticas, pero al concluir hicimos mención de que la población que se ha ido educando ha estado rezagada, y apenas ha comenzado a ser re-evangelizada. Este es un suceso de no poca importancia.

En el 1996, leyendo sobre misiología, me percaté de que en la mayor parte del Tercer Mundo la población educada (media y alta) aún no habían sido alcanzadas con el evangelio. Uno de los autores que leía en ese entonces agregó este comentario: “Hasta entonces, la tarea seguirá sin ser completada”. Por tanto, algunas agencias misioneras están hablando de grupos no alcanzados dentro de grupos alcanzados… un concepto que encuentro interesante ya que en muchas áreas de la América Latina ya “evangelizada”, el pueblo educado no ha sido alcanzado. Este ha sido un problema crónico en nuestro continente. Una sola cita bastará para ilustrar lo dicho: en el 1809 se publicó el siguiente reporte en “The Missionary Review of the World:

“Es nuestro segundo punto estratégico el alcanzar la clase media, puesto que está destinada a jugar un papel importante en la historia futura de Hispanoamérica”.

Sin embargo, esto nunca ha ocurrido, y apenas ha empezado a suceder a partir del 1970. No perdamos de vista que los educados y los no educados están igualmente perdidos.

CARENCIA DE SANA DOCTRINA

Lamentablemente, el movimiento de La Reforma nunca llegó a America Latina, y esa es la razón por la que la teología reformada es tan escasa en nuestra región.

Si a esto le agregas el hecho de que la predicación expositiva brilla por su ausencia en los púlpitos de nuestro continente, entonces te percatas de que nuestra región tiene una gran necesidad de escuchar el evangelio de Jesucristo, y todo el consejo de Dios, a través de la predicación expositiva de Su Palabra. Debemos detener la predicación que no pone de manifiesto la revelación de Dios en su forma mas prístina.

ENTONCES, ¿QUÉ HACEMOS?

Proponemos una nueva estrategia para evangelizar a América Latina; una estrategia tan vieja como el evangelio: predicar el evangelio a tiempo y fuera de tiempo.

Es importante recordar la Gran Comisión dada por nuestro Señor:

  • “Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”, Mateo 28:18-20

Si toda autoridad le ha sido dada a Cristo, y así fue, entonces cuando vamos en su nombre no tenemos nada que temer; nada nos faltará y no necesitaremos  nada más que el evangelio: “poder de Dios para salvación”. Debemos ir porque hemos sido enviados. Ir es obedecer; quedarnos es desobedecer.

Esta nueva estrategia requerirá de entrenar y reentrenar a los líderes de nuestra región. El cómo hacer esto es el sujeto de otro estudio; pero, como algunos han dicho: puedes ir, o puedes sostener la soga para aquellos que van. De una forma u otra tenemos que actuar.

Recuerda, el mandato no era el ir a hacer profesiones de fe, sino el hacer discípulos; seguidores comprometidos con Cristo; creyentes radicales que salgan y trastornen al mundo para Dios. La forma de hacer discípulos de ese tipo es enseñándoles a obedecer TODO lo que Él ha mandado, como se nos ha dicho en la Gran Comisión.

  • No una parte de su consejo.
  • No solo los pasajes que me bendicen y me convienen.
  • También los pasajes que me confrontan y me condenan.
  • Los textos que exaltan a Dios por encima de todo y colocan al hombre en su lugar adecuado debajo del Dios Todopoderoso.

Al cierre de esta serie de artículos, tengamos presente lo que el Señor Jesús dijo y que Lucas recoge en 6:40: “Un discípulo no está por encima de su maestro; mas todo discípulo, después de que se ha preparado bien, será como su maestro”.