Preparación del Señor previo a su ministerio (II)


Preparación del Señor previo a su ministerio (II)

Por Paulo Arieu

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Jesús destacó la importancia del estudio de la Biblia para bendición del alma:

El texto nos presenta un imperativo necesario: Jesús exhortó al estudio sincero de la palabra de Dios.

Juan el Bautista fue un testigo ocular. Fue él quien dijo que después de él venía uno a quien no era “digno de desatar los calzados de sus pies” (Jn. 1:27) y dio testimonio diciendo que el Mesías prometido “bautizaría con Espíritu Santo y fuego” (v.33). Este testimonio de Juan fue un gran acierto, especialmente para los incrédulos judíos que cegados por sus prejuicios negaban que Jesús fuera el Cristo. Jesús cita a los testigos que hablan claramente de él y su ministerio.

Sus propias obras se constituyen en “mayor testimonio que el de Juan” (Jn. 5:36). Sus obras, como alguien dijo, son evidencias que exigen un veredicto.

El testimonio de su Padre (v. 37). Ese sería como el testimonio supremo. Nadie hablaría mejor de él que Aquel a quien Jesús vino a dar a conocer. (Jn. 3:2b)

Las Escrituras y ellas deben ser tomadas en cuenta como verdadera fuente para oír lo relacionado al plan divino. “Escudriñad las Escrituras” es un imperativo al que Jesús espera nuestra dedicación En la vida, y dependiendo del grado de interés que tengamos en algo, somos muy dados a escudriñar diligentemente.

El texto nos presenta un descubrimiento asombroso: Jesús presentó una de las revelaciones más completa respecto a dónde debemos encontrar la salvación. ¿Dónde se encuentra la vida eterna? Jesús indicó que el sitio correcto para encontrar la salvación y la vida eterna está en las Escrituras. Las Escrituras nos aseguran un estado eterno y nos ofrecen una vida eterna.

“Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”. Ro. 10:17

La palabra de Dios tiene el propósito de despertar en nosotros aquella fe que nos ayuda a conocer al Dios que en ella se revela. Sin esa fe, la Biblia será un buen libro para enriquecer nuestro intelecto, pero no para salvara nuestra alma.

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”. (Heb. 4:12)

En este texto encontramos el “gran quirófano divino”. La intención de la palabra es penetrar hasta las partes más recónditas de nuestro ser. Un bisturís podrá partir los huesos hasta ver los tuétanos, pero sólo la palabra de Dios podrá partir el alma y los pensamientos. Sólo la palabra de Dios podrá quebrantar un corazón endurecido.

“Siendo renacidos, no de cimiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 Pe. 1:23)

El Espíritu Santo toma la palabra leída o predicada y la coloca en nuestros corazones y desde allí levanta una vida nueva.

El texto nos presenta la persona que debe ser conocida: “y ellas son las que dan testimonio de mí”. La ceguera espiritual de los judíos, por reconocer al verdadero Mesías, fue única y notoria. Jesús había sanado a un paralítico que tenía 38 años postrado con esa enfermedad (Jn. 5:5) Semejante milagro tenía que llevar a los “estudiosos” de la ley a la conclusión que este hombre, a quienes llamaban Jesús, tenía que ser el Mesías prometido., pero no lo fue así. Tampoco pudieron entender que el era el Mesías, le fueron a preguntar si cuando viniera el Mesías haría mayores señales que las que el estaba haciendo en ese momento. El propósito de las Escrituras es mostrarnos a Jesús. Se pudiera pensar que desde el Génesis hasta el Apocalipsis hay una vena que corre en su historia y donde quiere que se le corte se derramara sangre mesiánica. Cristo es el centro de las Escrituras. Es el cumplimiento de una inmensa simbología del Antiguo Testamento. Cristo es el tesoro escondido en todas las páginas de la Biblia. Él es el Verbo, la Palabra viviente que nos habla por medio de la Palabra escrita, a fin de que nosotros lo conozcamos y alcancemos vida eterna.

“Pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que creyendo tengáis vida en su nombre” (Jn 20:31)

La Biblia no tendría sentido si a través de ella no lográramos ver a Jesucristo. Como si se tratara del testigo más fiel, las Escrituras nos dicen que Jesucristo es el Mesías prometido, el Hijo de Dios, el Verbo encarnado. Los judíos finalmente no vieron a Jesús en la Biblia. A mucha gente le sigue pasando lo mismo.

Conclusión: Si Jesús exhortó a “Escudriñad las Escrituras” es porque a través de ella el hombre pueda llegar a conocer la verdadera felicidad.

“¿Con qué limpiará el joven su camino? con guardar tú palabra” (Sal. 119:9)

Jesús habló de la necesidad de ir a la palabra, no solo para llenar el intelecto, pero sí para llenar el alma. Recomendó hacer de las Escrituras el estudio más diligente porque a “a vosotros os parece que en ella tenéis la vida eterna”, y porque “ellas son las que dan testimonio de mí”.

La Biblia debe ser leída con un corazón sediento y con un alma hambrienta hasta poder ser saciada. Ella es un tesoro escondido donde debemos ir para buscar el “oro” de la sabiduría, el “oro” de conocimiento, el “oro” de sus demandas. Pero sobre, el “oro” de la voluntad de Dios. La vida cristiana no tendrá éxito si no cumplimos con este imperativo bíblico. » [1]

El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. (Juan 14:21)

Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. (Romanos 1:16)

Aún entre el liderazgo de la fe católica, encontramos reflexiones importantes que animan a sus fieles y aún también a nosotros a escudriñar las escrituras: «El valor intelectual del estudio de la Biblia no consiste solamente en investigar la verdad y descubrir su estructura íntima, sino también en el esfuerzo requerido para abarcar los temas presentados. Si nunca se empeña en comprender verdades grandes y de vasto alcance, después de un tiempo pierde la facultad de crecer.

El cardenal Garibi Rivera, ex arzobispo de Guadalajara, expresó:”Si los fieles se proponen leer asiduamente la Sagrada Escritura, tendrán un conocimiento más profundo de la divina revelación, sacado de la palabra escrita de Dios. La oración por una parte, y la lectura de la Santa Biblia por otra, constituyen una conversación del cristiano con Dios, que sirve para alimentar su vida espiritual”.

El concilio Vaticano 2º dijo lo siguiente acerca de la Biblia: “La iglesia ha venerado siempre las Sagradas Escrituras. De igual forma el Santo Concilio exhorta con vehemencia a todos los cristianos, en particular a los religiosos, a que aprendan, el sublime conocimiento de Jesucristo, con la lectura frecuente de las divinas escrituras” » [2]

cruz

«Vio ud. alguno vez uno de esos rompecabezas en el cual se le dijo que descubriera el rostro de un hombre, u otro objeto? ud. colocó los cubos de uno y otra manera y, finalmente, de repente lo descubrió, tan sencillo y claro como la luz del día, y se asombró de que no lo hubiera descubierto antes. El gran rostro oculto en la Biblia es el de Jesús. Él es el objeto supremo de las Escrituras. “Escudriñad las Escrituras;… Ellas… dan testimonio de mí” (S. Juan 5: 39).

Como el hilo escarlata que corre a lo largo de cada pulgada de cuerda de la Marina Británica, como la melodía de un hermoso canto, como el tema de una gran obra maestra, así está Jesús en las Escrituras. Él es el autor y el héroe, el principio y el fin de vuestra Santa Biblia.» [3]

También los judíos tenían por costumbre un celo estricto por la educación religiosa

Escuelas de Ur, cuando Abraham, era niño

pastores

«Escuelas de Egipto cuando Moisés era joven:

«La expedición arqueológica presidida por Charles Leonard Woolley, llevada a cabo en Ur de los Caldeos de 1922 a 1934, ha probado que existieron escuelas en la ciudad en que Abraham pasó su juventud. Se descubrieron ladrillos de arcilla, en los cuales los alumnos escribían sus lecciones, que indican algunas materias que se enseñaban en las escuelas. Las clases de gramática incluían ejemplos de conjugación de verbos y lecciones de vocabulario al dictado. En aritmética tenían las tablas de multiplicar y dividir, y los más avanzados sabían raíz cuadrada y raíz cúbica, con enseñanzas de geometría práctica. Estas revelaciones, conjuntamente con otros descubrimientos en Ur, nos dan la idea de que Abraham provenía de una ciudad muy civilizada. Sin duda, él asistió a alguna de estas escuelas.»[9]

«El padre de Abraham, Téraj, vivía al otro lado del gran Río, en donde otros dioses ocupaban el lugar de Yahvé. Habitaban en la región Cladea de Ur. Y allí estaba casado con un caldea de nombre Saray. Y Yhavé le invitó a abandonar tierra y familia, costumbres y dioses, y le dijo: Vete de tu tierra y de tu patria, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré. De ti haré una nación grande y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre, que servirá de bendición.

La región caldea donde se asentaba la gran ciudad de Ur era eminentemente agrícola. El río Eufrates regaba una enorme meseta, artificialmente construída por los caldeos. La zona estaba surcada por canales grandes, medianos y pequeños, los cuales lograban un extenso panorama de regadío que daba prosperidad a los campos de trigo, a los huertos que se multiplicaban por doquier, a los cuantiosos bosquecillos de palmeras que ponían una belleza de floresta tropical a la región.

No debió resultar fácil para Abraham dejar la tierra de sus padres y emprender camino hacia una tierra desconocida, sólo creyendo en la promesa de un dios al que ni siquiera se veneraba en su tierra. El dios de los caldeos era la Luna. El templo o ziggurat que habían construido en su honor constituía el mayor de los orgullos. Abraham, como buen caldeo, había acudido al templo para pedir protección sobre su familia; también para agradecer por el rey que les gobernaba en paz.

Solamente había una intranquilidad en la familia de Abraham: habían proliferado en los últimos tiempos los dioses familiares, de tal forma que cada casa y cada familia habían construido su pequeño altar y fabricado un dios a la medida de sus antojos y de sus necesidades.

Esta competencia de dioses no caía bien en la fe que Téraj, el padre de Abraham, había puesto en el dios de todos, ese que se adoraba en el zuggurat de Ur y en tras ciudades caldeas, como Jaran. Y así se lo había inculcado a sus hijos.

El día que Abraham comunicó a su padre que Dios le había hablado y que ese Dios no era el que se veneraba en la torre templo de Ur, Téraj torció el ceño. ¡Un nuevo dios familiar!. En vano se esforzó Abraham para convencer a su progenitor de que no se trataba de un dios más. EL anciano Téraj, que no tení interés alguno en desprenderse de sus hijos, optó por reunirlos y terminó convenciéndolos de la necesidad de abandonar Ur y comenzar una vida más próspera en Jarán. No les comunicó el verdadero objetivo: Jarán estaba menos contaminada que Ur y allí todavía se conservaba puro el culto al dios Luna.

Pero a Abraham le seguía resonando en la mente la oferta de Yahvé: Vete de tu tierra, y de tu patria, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré. De ti haré una nación grande y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre, que servirá de bendición.

La decisión de Téraj no era arriesgada. Con lo que podía recaudar con la venta de su casa y del negocio, que no eran de poco valor, podía emprender en jarán, sin menor competencia, una actividad más lucrativa.

Efectivamente, recibió buen precio por la casa. La ciudad de Ur ya lucía superpoblada. La demanda de vivienda digna crecía aceleradamente. Téraj negoció su espaciosa casa de dos pisos, con el número de habitantes suficientes para que en ella pudiera vivir, sin contratiempos ni estrecheces una familia numerosa; padres e hijos, nietos y bisnietos y la servidumbre.

Durante los días previos a la partida, Abraham recorrió varias veces la ciudad. Era su ciudad. En sus escuelas había aprendido a leer, a escribir, a hacer cuentas. En el negocio de su padre se había curtido en el arte de la venta y la discusión. Junto a las murallas se habían despertado sus primeros amores. También le había enseñado a sus hermanos Najor y Aran a desenvolverse en los juveniles juegos por las intrincadas calles. Recuerda cómo conoció a Saray, su bella esposa. Solamente aquella ciudad no le había proporcionado la alegría de tener hijos: era su espina.

Por más que habían visitado galenos especializados y por más que se habían desviado hacia los vericuetos de los curanderos, por más que la joven Saray bebió brebajes certificados como eficaces, por más que la familia rogó en el templo de Ur, al dios Luna, la fertilidad en el vientre de Saray no se había hecho presente. Sin embargo, podía más el amor, al menos durante los primeros años, que la descendencia. Y Abraham no se lo echó en cara a Saray. Más aún, tenía que extremar cuidados y mimos para levantar el ánimo de aquella adorable caldea quien a veces lo miraba con una infinita pena de culpabilidad.

No resultaba fácil para Abraham abandonar aquella ciudad. Su ciudad. Sabía que su padre era emprendedor e intuía que en Jarán las cosas marcharía aún mejor, pero romper la vida tan radicalmente no terminaba de encajarlo.

Otro dolor, que no quiso revelar para no intranquilizar el ánimo de su padre, sufría Abraham en aquellos días y en aquellos recorridos: su hermano menor, harán, hacía poco que había fallecido. ¿Cómo dejarlo solo, enterrado para siempre, allí?. O, ¿no sería acaso ésta la verdadera razón de su padre para abandonar Ur: procurar que la distancia favoereciera el pesar por el hijo difunto?. ¿Y qué pasaría con Lot, el hijo del hermano muerto?.

En cierto sentido, Abraham se alegró cuando su hermano Najor le dijo: Yo me quedo. Al menos, el hermano allí enterrado tendría a un familiar cerca. »http://www.avmradio.org/16/ihtml/libros/el_anuncio/anuncio17.html

Esteban nos da el relato de que “Fue enseñado Moisés en toda sabiduría de los egipcios” (Hch. 7:22). Nos ha venido de la tierra del Nilo una rica información para hacernos saber lo valioso que era la educación de este legislador en Egipto.

La tradición nos dice que Moisés concurrió a la escuela del templo del Sol en Heliópolis. Fue allí sin duda donde aprendió a leer y a escribir. Hay indicaciones que recibía lecciones de aritmética, usando la anotación de la escala decimal. Debe haber estudiado suficiente geometría que le permitió estar familiarizado con la agrimensura, el arte de medir la tierra, y sus conocimientos de las matemáticas le llevaron a la trigonometría. Los egipcios tarnbién estudiaban la astronomía, así como la arquitectura. También algunos conocimientos de la ciencia médica y dental, y conocían: anatomía y la química, teniendo también conocimientos de los ¡fl tales, porque tenían minas de oro, y de cobre, y estaban familiarizados con el uso del hierro y la manufactura del bronce. La música también la consideraban como una materia importante en las escuelas egipcias. Moisés debe haber tenido una cultura amplia de acuerdo con las normas del Egipto antiguo, que eran de alto calibre

La educación bajo la Ley de Moisés:

La obligación de educar a la juventud había sido delegada por la ley mosaica a los padres hebreos. El hogar debía ser la escuela y los padres eran los maestros. El Reglamento dice así:

“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón: y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa y andando por el camino, al acostarte y cuando te levantes: Y has de atarlas por señal en tu mano, y estarán por frontales entre tus ojos. Y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus portadas” (Deut. 6:6-9).

Las fiestas de la Ley tales como la Pascua estaban diseñadas en tal forma que los jóvenes no tenían más que hacer esta pregunta:

“Qué rito es éste vuestro?” (Ex. 12:26), (dando así a los padres una oportunidad para explicarles su verdadero significado.

El tabernáculo, y más tarde el templo, debían ser lecciones objetivas de la verdad divina. Cada séptimo año, en la fiesta de los tabernáculos, el sacerdote leía la Ley al pueblo. De esa manera también los sacerdotes y los levitas eran maestros en la tierra. Luego se levantó un orden de profetas, principiando con Moisés y continuando a través de una larga e ilustre línea, quienes fueron sin duda valiosos maestros de la juventud en la tierra. Fueron desarrolladas por ellos escuelas especiales para el entrenamiento de los jóvenes profetas, Como luego lo veremos.

Las escuelas de profetas:

Por causa de la declinación moral del sacerdocio bajo Elí y sus malvados hijos, Samuel tuvo la inspiración de formar una escuela de profetas donde los jóvenes mayormente los levitas se entrenaban para enseñar la ley de Dios al pueblo. Había una de esas escuelas en la ciudad de Rama presidida por Samuel, y a la cual huyó David estando allí por algún tiempo cando Saúl le buscaba para matarlo (1 Sam. 19:18-21). Parece que había otra escuela en Gilgal donde Samuel menciona “una compañía de profetas” (1 Sam. 10:5,10) En los días de Elías y Eliseo, se hacía referencia a “los hijos de los profetas” (1 Reyes 20:35), que vivían juntos en Gilgal, Bethel y Jericó (2 Reyes 2:1, 3,5; 4:38). Cerca de cien profetas comieron con Eliseo en Gilgal (2 Reyes 4:38-44). Puede haber existido tantos como esos en Jericó, porque se hace mención de “cincuenta varones de los hijos de los profetas” (2 Reyes, 2:7), que fueron a buscar el cuerpo de Elías. Sin duda estas escuelas eran para la enseñanza y estudio de la ley y la historia de Israel, cultivando también la música y poesía sagradas. La escritura de la historia sagrada vino a ser una parte importante del trabajo de los profetas. A estos jóvenes se les estudiaba mental y espiritualmente para ver que estuvieran en capacidad para ejercer una mayor influencia para el bien sobre el pueblo de su tiempo.

Las escuelas de las sinagogas cuando Jesús era un niño:

maestros

Maestro con niños, enseñándoles La Torah

Cuando Jesús hubo crecido basta convertirse en un joven, sin duda que concurría a la escuela de la sinagoga, en la villa de Nazareth). El niño judío era enviado a esta escuela cuando estaba entre el quinto y el sexto año de su vida. Los alumnos cada uno estaban de pie juntamente con el maestro, o se sentaban en el piso en un senil- círculo, dando frente al maestro. Cuando los niños tenían diez años de edad, la Biblia era su único texto. De los diez a los quince años la ley tradicional era la materia mas importante, y un estudio de teología como se enseñaba en el Talmud era aplicado a aquellos mayores de quince años de edad. El estudio de la Biblia principiaba con el libro de Levítico, y se continuaba con otros pasajes del Pentateuco, luego seguían con los Profetas, y finalmente las demás Escrituras.

Debido a la notable familiaridad de Jesús con las Santas Escrituras, podemos estar justamente ciertos de que su hogar de Nazareth tenía una copia completa del Libro Sagrado. Sin duda él amaba meditar sobre sus páginas en su casa después de haber recibido sus enseñanzas en la escuela.

La escuela rabínica en los tiempos de Pablo

En tiempos de Pablo había dos escuelas rivales de teología rabínica, la escuela de Hillel a la que Pablo asistía en Jerusalén, y la escuela de Shamai. La primer escuela era el más liberal, como nosotros pudiéramos pensar en la actualidad, y ponía un énfasis tremendo sobre las tradiciones orales de los judíos. Como un joven de 13 años de edad, Saulo de Tarso fue a Jerusalén para principiar su entrenamiento, bajo el gran maestro Gamaliel. Pablo se graduó en esta escuela y vino a ser el típico rabí fariseo. De su entrenamiento, él mismo decía: “Yo de cierto soy judío, nacido en Tarso de Cicilia, mas criado en esta ciudad a los pies de Gamaliel, enseñado conforme a la verdad de la ley de la patria, celoso de Dios, como todos vosotros sois hoy” (Hech. 22:3) –

El entrenamiento de Jesús cuando era joven había sido bajo la otra escuela, donde había menos conflicto sobre la tradición, y más sobre las enseñanzas espirituales de la Ley y los Profetas. En los días antes de su conversión, como Saulo había resentido lo que Jesús dijo de los fariseos, “Por qué también vosotros traspasáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición” (Mat. 15:3, 6).

Las escuelas romanas en el primer siglo

Hoy se sabe que hubo veinte escuelas de gramática en Roma Cuando el apóstol Pablo hizo su primera visita a la ciudad. A señoritas lo mismo que a jóvenes se les permitía ir a la escuela, pero hay evidencia que más jóvenes que señoritas aprovechaban este privilegio.

La referencia de Pablo al “ayo” (Gál. 3:24) de estas escuelas romanas, fue primeramente mal entendida por muchos, hasta que los escritos papiros arrojaron luz sobre su significado. El individuo llamado en nuestra traducción “ayo” realmente no era el jefe o maestro; más bien un esclavo fiel cuya obligación era llevar y traer los hijos de su jefe a la escuela y cuidar de que no les sucediera algún mal. Pablo comparaba a Cristo con el maestro real, y la ley era semejante el esclavo cuya obligación era llevar al alumno al maestro.

Los descubrimientos arqueológicos en Éfeso indican que la escuela de Tirano en la que Pablo discutía cada día (Hech. 19:9), probablemente era la escuela elemental, donde el maestro enseñaba algunas horas por la mañana y algunas veces por la tarde. Así el cuarto podía estar a disposición de Pablo cuando lo necesitase. De tal manera que los cuartos de escuela estaban situados adyacentes a la calle prestándose admirablemente a su propósito.

La Religión en el Hogar

El padre como sacerdote en tiempos patriarcales:

En los días de los primeros patriarcas, el padre era el sacerdote de toda la familia, y este honor y responsabilidad de ejercer el sacerdocio comúnmente pasaba al hijo mayor a la muerte del padre. Esta práctica continuó hasta que la ley de Moisés transfirió su derecho a la tribu de Leví de cuya tribu salieron los sacerdotes para Israel como nación.

El Altar: La religión en los hogares de aquellos antiguos tiempos se centralizaba grandemente en torno a un altar sobre el cual los animales sacrificados se ofrecían a Dios. Así cuando Abrahán llegó a la Tierra, levantó su tienda en la región de Bethel, la Escritura nos dice que “edificó allí altar a Jehová, e invocó e nombre de Jehová” (Gen. 12:8). Se dice que más tarde él mismo edificó un altar en Rebrón (Gen. 13:18. Asimismo dice que Jacob edificó un altar en Sichem (Gen. 33:18.20). Después, en obediencia al mandato de Dios, fue a Bethel, y como su abuelo, edificó un altar en Hebrón (Gen. 3:18) allí Antes de hacer esto, dijo a su familia “Levantémonos, y subamos a Bethel; y haré allí altar a Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha sido conmigo en el camino que he andado” (Gen. 35:3). El altar en la vida del hogar en aquellos días antiguos ayudaba a producir el sentido de pecado, una realización de la autoridad de Dios, y un conocimiento de que el camino para acerca a El era a través del sacrificio. El altar era el precursor de la vida familiar de oración en un hogar cristiano actual, que se basa en el perdón del pecado a través de la sangre de Cristo, de quien el sacrificio de los animales era símbolo.

El Serafín: En la tierra de Babilonia de donde originalmente llegó Abrahán, había adoración familiar a sus dioses, y el hogar ante su altar con figuras de arcilla de estos dioses, que se llamaban “terafín”. Estos dioses familiares servían como ángeles guardianes del hogar. A la muerte del padre, estos dioses del hogar, o terafín, eran siempre dejados al hijo mayor, en la inteligencia que los demás miembros de la familia tenían derecho de adorarlos.

Cuando Jacob dejó el hogar de Labán en Harán, nos dice libro del Génesis, “Raquel hurtó los ídolos (terafin) de su padre” (Gen. 31:19). Labán estaba muy perturbado por este hurto. Persiguió a Jacob con todo lo que éste llevaba y le dijo, “¿Por qué has hurtado mis dioses?” (Gen. 31:30) .Por qué Labán tenía tanto interés en descubrir el terafín perdido? Sir Charles Leonard Woolley, quien tuvo a su cargo las excavaciones en Ur de los Caldeos dice de un ladrillo de la región que revela una ley que arrojaba sobre el robo de Raquel. El Dr. Woolley dice que en la ley se afirma “La posesión de estos dioses del hogar confiere el privilegio de primogenitura”. Así Raquel debe haber hurtado el derecho de hermano cuando se llevó el terafín de su padre, y buscaba por medio que Jacob fuera el heredero legal de la riqueza de Labán. La forma antigua de la idolatría estaba ligada vitalmente a los asuntos familiares. Parecería que Raquel se trajo aquel serafín hurtado cuando la familia estaba para movilizarse de Sichem a Bethel. Entonces Jacob dijo a su familia “Quitad los dioses ajenos que están entre vosotros, limpiaos y mudad vuestros vestidos” (Gen. 35:2)

La presencia de estas reliquias de antaño indicaba un esfuerzo para combinar la superstición y los maleficios paganos de una adoración idolátrica, con la adoración del Dios vivo y verdadero. El terafín apareció en distintas ocasiones en la historia postrera de Israel.

Educación religiosa bajo La Ley:

La ley de Moisés era muy diferente en los requerimientos que los padres debían entrenar a sus hijos en el conocimiento de Dios y sus leyes. En relación a estas divinas enseñanzas dice: “Y enseñarlas has a tus hijos, y a los hijos de tus hijos” (Deut. 4:9). Y en lo referente al cumplimiento de los mandamientos, un escritor ha dicho: “La educación religiosa de la familia vino a ser, como ha continuado siendo, una marca especial del judaísmo”. Vino a ser una obligación solemne de los padres hebreos enseñar a sus hijos los mandamientos de la ley, y también explicarles el significado real de las observancias religiosas. Sin duda ha sido este énfasis en la educación religiosa en la familia lo que ha contribuido grandemente a la permanencia del judío en la historia. También es cierto que cualquier fracaso de los judíos para llenar la misión dada por Dios en el mundo puede ser trazada en parte cuando menos a su fracaso en el entrenamiento religioso de la familia.
Peregrinaciones familiares al santuario:

Una parte muy importante en la vida de la familia hebrea era la peregrinación que se hacía al santuario. “Tres veces en el año Será visto todo varón tuyo delante del Señoreador Jehová, Dios de Israel” (Ex. 34:23). La familia entera podía ir, pero se requería que todo miembro varón fuese en la peregrinación. Las fiestas del Señor se celebraban en esas tres estaciones del año. Los elementos de la acción de gracias eran muy enfatizados en la mayoría de ellos. El Señor hizo una promesa especial a los que iban en esas peregrinaciones a la casa de Dios. “Ninguno codiciará tu tierra, cuando tu subieres para ser visto delante de Jehová tu Dios” (Ex. 34:24). Con todos los hombres fuera de sus hogares, era la promesa de Dios de cuidar de esos hogares contra cualquier ataque posible de algún enemigo, mientras la familia iba en la peregrinación.

La familia de Elcana tenía el hábito de hacer tales peregrinaciones. “Y subía aquel varón todos los años de su ciudad, a adorar y sacrificar a Jehová de los ejércitos en Silo” (1 Sam. 1:3), y fue en tales peregrinaciones que Ana oró por el niño, y en el tiempo debido nació Samuel.

El ejemplo más famoso de una familia en peregrinación a Jerusalén, es por supuesto la de José, María y Jesús. Lucas nos refiere “E iban sus padres todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua, Y cuando fue de doce años, subieron ellos a Jerusalén conforme a la costumbre del día de la fiesta” (Luc. 2:41, 42). Difícilmente podemos imaginar lo que aquel viaje a la Ciudad Santa significaba para el niño Jesús. Solamente la jornada era conmovedora para el niño, pero para el estar en la Casa de su Padre era lo que más le emocionaba (Luc. 2:49).

Algunos lectores de la Biblia se han sentido perplejos porque Lucas dice que José y María caminaron la jornada de un día antes de descubrir que el niño Jesús no iba en la peregrinación con ellos. Pero la costumbre actual siríaca (le las peregrinaciones de una familia religiosa arroja luz sobre lo acontecido. Lucas dice: “y le buscaban entre lo parientes y entre los conocidos” (Luc. 2:44). En esas peregrinaciones los parientes y conocidos viajaban juntos en grandes grupos, y los niños del grupo se consideraban completamente seguros mientras permanecían en él. En estos viajes los padres a menudo caminan varias horas sin ver a sus hijos. Es muy posible que Jesús estuviera con la caravana cuando ésta salió, Y después se separó de sus familiares volviendo a la ciudad al Templo

La Biblia en los hogares judíos en tiempo de Cristo:
En los días cuando Jesús crecía como un niño en su hogar de Nazareth, con cualquier parte de la Escritura hebrea que el joven deba haber conocido ellos crecían para ver recitada la plegaria llamada “El Shemá”. Esa plegaria era en realidad el resumen de de tres pasajes del Pentateuco. Era repetida mañanas y tardes por los hombres. El niño judío, cuando llegaba a la edad de los doce años, ya debía repetir esta oración. Los tres pasajes que componían “El Shemá” eran: Deut. 6:4-9; Deut. 11:13-21; y Núm. 15:37-41. Es muy posible que Jesús después que retornó de la peregrinación a Jerusalén pidiera prestado el manuscrito de la Sinagoga de Nazareth (si es que en su hogar no tenían una copia de las Escrituras) y estudiar en esta especialmente los libros de Moisés y los Profetas. En sus enseñanzas El siempre se refiere a estos escritores y sentía especial inclinación por Isaías y Jeremías.

El uso muy extendido de “El Shemá” en los tiempos de Cristo vino a ser con otros muchos, una mera fórmula, con muy poco y ningún significado. Es probable que esta oración llegase a ser tan vana como una oración pagana. Sin duda Cristo protestó por el uso inmoderado de ello cuando dijo: “y orando no seáis prolijos, como los gentiles” (Mat. 6:7). La práctica de las filacterias, de la cual los fariseos hicieron un uso muy grande, estaba basada en algunas de las Escrituras en “El Shemá” y como ellos hacían mucho uso de ellas Jesús las condenó.

Hospedar compañeros-creyentes en los tiempos del Nuevo Testamento:
En los días de los apóstoles, se daba mucha importancia a la obligación de hospedar a los compañeros-creyentes que llegaban a su pueblo. En los tiempos de la persecución, tal hospitalidad era de un gran valor. Lucas alude a un tiempo de persecución así: “Mas los que fueron esparcidos, iban por todas partes anunciando la palabra” (Hech. 8:4). ¡Qué bienvenido sería un hogar cristiano de refugio a quien tuviese que huir de su hogar por el testimonio de Cristo! El apóstol Pablo se hospedó en el hogar de Aquila y Priscila, mientras llevaba al cabo su trabajo misionero en Corinto (Hech. 18:1-3). Una de las calificaciones de un buen prelado, la dio Pablo en las palabras “dado a la hospitalidad” (I Tim. 3:2). Y a los legos les expresó la importancia de estar “siguiendo la hospitalidad” (Rom. 12:13). Pedro decía a los santos “hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones” (1 Ped. 4:9). La palabra traducida “hospitalidad” aquí quiere decir “amigables con los extranjeros”. Pedro no pensaba en que los creyentes hospedaran a sus amigos cristianos, sino .mas bien de hospedar a los cristianos-viajeros que necesitaban alimento y techo. La hospitalidad entre los primeros cristianos promovió la camaradería cristiana, y así fortaleció el crecimiento de la fe. Debe haber ejercido una gran influencia entre la juventud que se levantaba en los hogares donde se practicaba.

Asambleas cristianas en el hogar:

Los primeros lugares en que se reunían los cristianos para adorar, era el hogar. Las primeras excavaciones en que se encontró una iglesia por los arqueólogos, donde se ha establecido una fecha, es un cuarto dentro de una casa que fue apartado para la adoración. y fue amueblado como capilla. Data del siglo tercero D. C. Parece difícil para los cristianos del siglo XX reconocer que la mayoría, Si no todas las primeras iglesias, se reunían en los hogares.

El Dr. A. T. Robertson hace una lista de algunos de esos lugares de reunión

La iglesia de Jerusalén se reunía en casa de María (Hech. 12:12), la de Filipo en la casa de Lidia (Hech. 16:40). En Éfeso, en la casa de Aquila y Priscila (1 Cor. 16:19), y más tarde en Roma (Rom. 16:5); y de la misma manera había una iglesia que aparentemente se reunía en la casa de Filemón en Colosas (Fil. 2). Seguramente estos hogares recibieron una bendición especial por este servicio. Había también grande responsabilidad»[4]
Celo por las escrituras de los judíos:

Flavio Josefo, Contra Apión, I, 42., comenta que «Hemos dado pruebas prácticas de nuestra reverencia por la Escritura. A pesar de haber transcurrido largos años, nadie se ha aventurado a añadir o remover, o alterar alguna sílaba; es un instinto en cada judío, desde el día de su nacimiento, a considerar las Escrituras como decreto de Dios, a vivir por ellas, y si es necesario, a morir con alegría por ellas» [5]

«El judaísmo no tiene un credo formal, pero lo esencial de su fe se encuentra en el Shemá, nombre dado a los tres pasajes de la Biblia que todo devoto hebreo lee cada mañana y cada tarde (Shemá es una palabra hebrea que significa “escucha”). El Shemá comienza así: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es solamente uno. Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas. Las palabras que hoy te digo quedarán en tu memoria”. El judío piadoso trata de amar a Dios con todo su ser, y ese amor queda expresado en la obediencia práctica a la ley divina en la vida de cada día. De ahí que “la ley” revista una importancia excepcional para el judío.

Esta ley se contiene en los primeros cinco libros de la biblia (el Pentateuco o Torah), que registran la revelación hecha por Dios a Moisés en el monte Sinaí hace 3000 años, y que consta de 613 mandatos que cubren todo el ámbito de la vida diaria desde la ley civil a la higiene personal y a la dieta. Estas instrucciones, resumidas más sucintamente en los diez mandamientos, han servido de base a muchos de los grandes códigos legales posteriores del mundo.

hebreos

Hebreos comiendo en una fiesta

La mayoría de los judíos pertenecen a una sinagoga, lo que no significa de hecho que asistan a ella cada semana. La sinagoga es una palabra griega que significa “lugar de reunión”. Su origen es incierto, pero puede datar de la época en que los hebreos estaban exiliados en Babilonia, después de la caída de Jerusalén en el 586 a.C. Después de la vuelta del exilio, comenzará a construir sinagogas o casas de enseñanza religiosa para el estudio de la Torah. Había muchas sinagogas en el área del templo de Jerusalén y, después de la destrucción del templo en el año 70 d.C., la sinagoga asumió un rol de vital importancia en la preservación y desarrollo del judaísmo.

El elemento más relevante de una sinagoga es el “arca” o armario colocado contra el muro oriental y vuelto hacia Jerusalén. El arca contiene los rollos de la ley escrita en hebreo sobre pergamino, rollo envuelto en terciopelo, seda o brocado y adornado de campanillas, una corona y un “pectoral” de metal precioso. Enfrente mismo del arca hay una lámpara que arde permanentemente. En el centro de la sinagoga hay una plataforma o púlpito, desde la que se dirige el servicio religioso y se proclama la Ley. El servicio religioso sigue el orden establecido en el siddur, el libro hebreo de oración. Los fieles cubren normalmente sus cabezas en la sinagoga en señal de reverencia. En las sinagogas ortodoxas hombres y mujeres se sientan separadamente.

Todos los sábados, durante el servicio de la mañana, se abre ritualmente el arca y el rollo de la ley es levantado en el alto y llevado en procesión alrededor de la sinagoga. Se leen varios pasajes del rollo en hebreo, siguiendo las antiguas costumbres judías. Miembros de la congregación son invitados a recitar la bendición tradicional antes y después de cada lectura.

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Algunos hebreos

Terminada la lectura, se vuelve a llevar el rollo alrededor de la sinagoga antes de reponerlo en el arca. Los miembros de la congregación pueden toda el rollo con su chal (en hebreo Tallit) de oración, para después besar sus borlas como un acto de devoción y de reverencia a la palabra de Dios.

El servicio es dirigido por un cantor más que por un rabino. Los deberes de un rabino consisten en instruir en la fe a la asamblea y en tomar decisiones relativas a las cuestiones legales judías. Tiene derecho a ser llamado “rabí” sólo después de haber realizado serios y laboriosos estudios sobre la ley judía.» [6]

«Cuando Jesús fue adulto, adoptó como práctica asistir al culto semanalmente. No sólo asistía, sino que además participaba activamente. Algunos estudiosos se refieren al incidente de Lucas 4 como al discurso inaugural de Jesús porque ocurrió al comienzo de su ministerio. El pasaje que anunció Jesús (Isaías 61:1-2) demuestra que Jesús consideraba que su misión se vería proyectada más allá de las paredes de la sinagoga. Los versículos de Hechos 13 corresponden al primer sermón de Pablo, que también tuvo lugar en una sinagoga. En vez de sentarse a enseñar, como lo hacía Jesús y como era la costumbre judía, Pablo permanecía de pie. Él quizás fue influenciado por los griegos, dado que este sermón tuvo lugar en Antioquía de Pisidia, en Asia Menor. Quizá muchos de los judíos de la diáspora adoptaron algunas de las costumbres del lugar. El mensaje de Pablo es sencillamente el evangelio: Jesús es el Salvador prometido por los profetas. Él sufrió, murió, y resucitó de los muertos dando cumplimiento a las Escrituras. Solamente a través de Cristo obtenemos el perdón de nuestros pecados.» [7]

maestros

En una nota titulada “DICHOSO EL QUE LEE”, por Jonás Aquino López, Publicado en EL HERALDO DE SANTIDAD de septiembre de 1995, comenta que en el prólogo de su último libro, Juan, hijo de Zebedeo, dice lo siguiente: “Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca” (Apocalipsis 1:3). Bienaventurado el que sabe leer, porque tiene abierta la puerta del cúmulo del saber humano en la superabundante literatura, y podrá entrar a escudriñas la revelación divina. Más bienaventurado es el que lee, pues no basta saber leer con propiedad sino tener el hábito de leer. Así, día tras día, va acrecentando su saber. Además del placer que hay en el acto de conocer nuevas verdades, estará mejor capacitado para enfrentarse a la vida. Sin embargo, más dichosos es el que lee la profecía, la Biblia. Si los conocimientos humanos le capacitan para enfrentarse con más éxito al mundo material que le rodea, los conocimientos divinos le enseñan cómo vivir en paz con Dios, con los demás y con su conciencia. Encontrará el sentido correcto de la vida y, por lo tanto, la felicidad. El Maestro de los siglos declaró: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan 5:39). Todavía es más bienaventurado el que entiende lo que lee en la Palabra de Dios. Porque el simple hecho de leer las Escrituras no es suficiente, si no se siguen los métodos correctos, la dirección de los pastores, y sobre todo, la dirección del Espíritu Santo para entenderlas. Es necesario leer la Biblia sistemáticamente día tras día y libro tras libro; ordenadamente desde el principio hasta el fin de cada libro; históricamente, tratando de colocarse, hasta donde le sea posible dentro del tiempo y el lugar en los cuales vivió el escritor sagrado; gramaticalmente, considerando el significado de cada palabra. Otro recurso para entender las Sagradas Escrituras, consiste en escuchar a los maestros en la escuela dominical, a los pastores cuando predican y atender a las explicaciones particulares. “Bienaventurado el que lee y los que oyen las palabras de esta profecía”. Pero antes de poner en práctica todo lo anterior, debemos orar para solicitar la dirección del Espíritu Santo; porque la Biblia, la cual fue escrita por revelación e inspiración del Espíritu de Dios, se ha de discernir espiritualmente (2ª Corintios 2:4). Sobre todo, tiene mayor dicha el que practica lo que lee y entiende de la Palabra Divina. “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, este es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado e n lo que hace” (Stgo. 1:22-25). » [8]

calle

Calle de Jerusalen

Notas:

  1. Copiado y adaptado del portal de Iglesia Misionera http://iglesiamisionera.net/modules.php?name=News&file=print&sid=115
  2. http://www.estubiblia.com.ar/Reflexion%203M.htm
  3. http://www.tagnet.org/meraz/ensenanzas_biblia005.html
  4. Usos y costumbres de la tierra bíblica, Pág. 117-129, Fred Wight, edit. Portavoz
  5. http://discipulos.mforos.com/94580/1377211-la-septuaginta/
  6. http://www.parresia.org/teologia/teo_02c.htm
  7. http://html.rincondelvago.com/antiguo-testamento-y-judaismo.html
  8. http://www.davidccook.com/catalog/resources/samples/103263.pdf
  9. http://www.labibliaweb.com/articulo/48/544

 

Preparación del Señor previo a su ministerio (I)


Preparación del Señor previo a su ministerio (I)

Por Paulo Arieu

La importancia de la capacitación

Introducción:

La preparación ministerial es importantísima y de ello nos da prueba la Biblia. Gran parte del ministerio de Jesucristo se caracterizó por la enseñanza. También los maestros rabínicos le daban gran importancia a la enseñanza. Por esto es de gran importancia el ver que aprendemos y como lo aprendemos. Es de vital importancia que fijemos nuestros conocimientos de la mejor manera para poder transmitirlos eficientemente a una generación de creyentes, de los cuales quizás a muchos no le interese profundizar mucho los temas que les enseñemos. El éxito de nuestra misión depende en gran manera de lo que aprendamos. En los últimos años, la cultura latinoamericana ha ido cambiando y las masas han sido empujadas a capacitarse, accediendo a los centros universitarios y de capacitación como nunca antes en la historia. Esto por un lado nos hará más fácil el trabajo de comunicarnos con la sociedad, porque la gente no será ya tan iletrada. Por otro lado, exigirá mayor preparación de parte del líder cristiano.Y en los Estados Unidos la presión sobre los latinos para que obtengan títulos universitarios los ha llevado a los centros universitarios a capacitarse.

Francis Schaefer

Respecto a la importancia de la preparación, como bien escribió el teólogo Francis A.Schaeffer “En nuestra calidad de cristianos no podemos en forma alguna restarle importancia a la necesidad que tenemos de dar respuestas veraces a las preguntas de buena fe que se nos dirijan. Nuestra apologética debiera ser intelectual. La Biblia lo ordena y Jesucristo y Pablo así nos lo enseñan con el ejemplo. En la sinagoga, en la plaza del mercado, en los hogares, en el mar y en el campo, en todos los lugares y situaciones concebibles, Jesús y Pablo dialogaban sobre su cristianismo. De igual forma, es deber del cristiano de hoy dar respuestas veraces e inteligentes a las preguntas de buena fe. [1]

Cito nuevamente a Schaeffer, ya que creo firmemente al igual que él, que “no podemos esperar que el mundo juzgue de la misma forma, puesto que al mundo no le importa nada la doctrina, y menos aun cuando, en razón de sus nuevas teorías sobre el conocimiento, los hombres han dejado incluso de creer en la posibilidad de creer en la posibilidad de la verdad absoluta. Y si estamos rodeados de un mundo que no cree en la posibilidad de la verdad, no podemos de ninguna forma esperar que tal mundo se interese en descubrir si la doctrina profesada o enseñada por alguien es correcta o no lo es. [2]

La muerte de Socrates

La muerte de Sócrates

Frank Vila comenta en su libro acerca de Sócrates (470-399 a.C.), quien es considerado por algunos historiadores a ser el padre de la filosofía. “Nacido y criado en Atenas, su costumbre era de ir por el pueblo haciendo preguntas incesantemente y analizando a asuntos. Sócrates cuestionaba audazmente las vistas populares de su día. El pensaba libremente sobre asuntos que sus contemporáneos atenienses no consideraban apropiados para la discusión. Es decir, estos fueron intocables. El hábito de Sócrates de lanzar preguntas penetrantes a la gente y conseguir que la gente participe en unos diálogos críticos acerca de sus costumbres, eventualmente le llevó a su muerte. Sus preguntas incesantes de las tradiciones muy unidas provocaron a los líderes atenienses a acusarle con “corromper a la juventud.” Como resultado, ellos mataron a Sócrates. Esto envió un mensaje bien clarito a los conciudadanos Atenienses: ¡Todos los que cuestionan las costumbres establecidas enfrentarán el mismo destino! (Sócrates)

Giordano Bruno (Nola, Nápoles, 1549 – Roma,17 de febrero de 1600).

Giordano Bruno

Sócrates no era el único filósofo que fue la víctima de represalias por su no conformismo: Aristóteles fue exiliado, Spinoza fue excomulgado, y Bruno fue quemado vivo.

Sin mencionar a los miles de cristianos que fueron torturados y matados por la iglesia institucional porque ellos se atrevieron a desafiar a sus enseñanzas. Como cristianos, somos enseñados por nuestros líderes a creer ciertas ideas y comportarnos de ciertas maneras. Sí, tenemos Biblia. Pero estamos condicionados a leerla con las lentes regaladas por la tradición cristiana a la cual pertenecemos. Nos enseñaron a obedecer a nuestra denominación (o movimiento) y jamás desafiar a sus enseñanzas.” [3]

Para poder decir que algo que se está haciendo en una comunidad o denominación está bien o está mal, se necesita preparación bíblica y espiritual suficiente, sino, los errores teológicos de los predicadores o de la denominación, nos pasarán desapercibidos.

Profeta OseasEl profeta Oseas lanza una fuerte exhortación contra el pueblo u el sacerdocio que habían dejado las escrituras de lado

Mi pueblo perece por falta de conocimiento. Porque tú has rechazado el conocimiento, yo te rechazaré de mi sacerdocio; porque has olvidado la instrucción de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos (Os. 4:6 BJ)

“pues por falta de conocimiento mi pueblo ha sido destruido. Puesto que rechazaste el conocimiento, yo también te rechazo como mi sacerdote. Ya que te olvidaste de la ley de tu Dios, yo también me olvidaré de tus hijos. “(Os. 4:6 NVI)

Terribles advertencias, muy tremenda exhortación a tener en cuenta, sobre la importancia del conocimiento. En el libro de los Hechos, Lucas, exalta la actitud de los cristianos de Berea, que fueron más sabios que los de Tesalónica:

Pedro y Pablo“Inmediatamente, los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas hasta Berea. Y ellos, habiendo llegado, entraron en la sinagoga de los judíos. Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así. Así que creyeron muchos de ellos, y mujeres griegas de distinción, y no pocos hombres” (Hch. 17:10-12 RV 1960)

«El mandato de “examinadlo todo” [o sea, comprobar todo], es una responsabilidad que todo verdadero creyente debe de tomar durante toda su vida. Como cristianos, tenemos que estar continuamente comprobando cada enseñanza que leemos o escuchamos por medio del estudio cuidadoso de las Escrituras. Los cristianos de Berea fueron alabados porque ellos con diligencia buscaban en las Escrituras:

“Y estos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, [los Judíos que no creían, cuales inmediatamente rechazaron las enseñanzas del apóstol Pablo que Cristo fue resucitado de la muerte], pues recibieron [los de Berea] la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (Hechos 17:11).

Este acontecimiento en el libro de Hechos revela que los Cristianos de Berea estudiaban con diligencia las Escrituras para comprobar si las cosas que habían oído eran verdad. Ellos no reaccionaron con ojos cerrados dejándose llevar por sus emociones, ni se negaron a considerar las enseñanzas de Pablo. Sino que, ellos cuidadosamente examinaron las Escrituras y comprobaron ellos mismos que Pablo en verdad, predicaba el verdadero mensaje de Dios. Al igual que los de Berea, tenemos que diligentemente escudriñar y examinar las Escrituras para poder discernir entre verdadera doctrina y falsa doctrina. Mientras ejercitamos nuestra mente para este propósito, seremos aptos en usar las Escrituras. Si no ejercitamos nuestra mente y aprendemos a discernir verdad entre error, no seremos Cristianos espiritualmente maduros.

“Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la Palabra de justicia, porque es niño. Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal” (Hebreos 5:13-14).

Demasiados Cristianos han permanecido como niños espirituales porque han transferido la responsabilidad que Dios les ha dado para discernir verdad entre error, hacia un ministro, a un concilio de alguna iglesia o a alguna organización religiosa. Sus ministros le han dicho que ellos, son incapaces de entender las Escrituras y deben someterse a las decisiones doctrinales de sus líderes, los cuales solamente pueden interpretar las Escrituras. Pero nunca fue la intención de Dios que nosotros, como creyentes individuales, pongamos nuestra confianza en líderes humanos, los cuales declararían que solamente ellos tendrían la autoridad de establecer doctrina. Estos líderes se han olvidado de las muchas advertencias en el Nuevo Testamento acerca de estar en alerta contra falsos maestros y falsos apóstoles, los cuales alegan servir a Dios.

El apóstol Pablo dio esta advertencia:

“Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán el rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos” (Hechos 20:29-30).

Igualmente, el apóstol Pedro dio advertencia a los hermanos:

“Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado. Y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme” (2 Pedro 2:1-3).

Exactamente como fue advertido por Pablo y Pedro, muchos cristianos en las iglesias del Nuevo Testamento fueron subvertidos y alejados de las verdaderas doctrinas de las Escrituras porque ellos se descuidaron de “comprobar todas las cosas” y no examinaron y probaron las enseñanzas de estos falsos apóstoles. Pero la iglesia en Éfeso no se olvidó de las advertencias y avisos de Pablo y Pedro, y de los otros verdaderos apóstoles. En el libro de Apocalipsis, Jesucristo encomió a los creyentes de Éfeso porque ellos examinaron y comprobaron aquello que aclamaban los que alegaban ser apóstoles y resultaron ser mentirosos.

El rostro de Jesus en el rompecabezas“Yo conozco tus obras, tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos” (Ap. 2:2).

Como estos falsos maestros profesaban ser ministros de Jesucristo, podemos estar seguros que ellos citaban las Escrituras. Sus falsas doctrinas tendrían que haber parecido que tenían mucha autoridad y eran muy convincentes, porque ellos lograron socavar la fe de algunos cristianos del primer siglo. ¿Cómo fue que la iglesia de Éfeso pudo resistir a esta influencia tan poderosa? Si los hermanos de Éfeso no hubiesen ejercitado sus mentes para discernir entre verdad y error, ellos no hubiesen reconocido a estos hombres como falsos apóstoles. Pero debido a que los hermanos en Éfeso eran hábiles en el uso de las Escrituras, pudieron discernir que esos hombres no enseñaban las verdaderas doctrinas de Jesucristo. Como los hermanos de Éfeso, los cristianos hoy tienen que estar constantemente en alerta contra falsos ministros, cuyas enseñanzas parecen ser inspiradas, pero resultan ser perversiones de las verdaderas doctrinas de las Escrituras. Es nuestra responsabilidad personal como cristianos comprobar y examinar las enseñanzas de cada ministro, maestro o erudito por medio del estudio de las Escrituras. A través de seguir el mandato de “examinadlo todo” podremos aprender a reconocer y rechazar la falsa doctrina, y podremos mantenernos firme en las verdaderas doctrinas de Jesucristo.» [4]

El Che Guevara junto a su familiaEl che Guevara escribió algo interesante «La herejía es lo mas revolucionario que existe, y creo que la revolución es una herejía en sí. Todo lo que rompe la norma, destruye lo establecido, o intenta hacerlo, y hace una búsqueda enriquecedora de la realidad, o tratando de restablecer o establecer términos de justicia, en el caso de una revolución parece en un instante una herejía…Ser hereje es ser revolucionario y ser revolucionario es ser hereje…me refiero a la inconformidad con lo que se tiene ante los ojos, a la voluntad de perfeccionamiento o de descubrimiento de otros planos de la vida y del pensamiento. La cultura del debate es el arma esencial para desterrar la ignorancia y el dogmatismo en la revolución, para evitar que la mentalidad burocrática infecte a nuestros combatientes y cuadros, peligro en el que han sucumbido muchas causas nobles.» [5]

En cierta forma, para muchos, Jesús fue (y es) un hereje para muchos, ya que rompió con los moldes establecidos, y si bien cumplió la ley de Israel al pie de la letra, su interpretación de esta no convencía a los fariseos ni a los religiosos de la época. Además, se juntaba con pecadores, y gente de muy mala fama, y no olvidemos que el decía que era Dios. Todo eso lo convertía en un revolucionario para la época aquella, y lo son aún hoy muchas de sus enseñanzas, como el sermón del Monte, y otras más.

El conocimiento de Dios tiene dos aspectos: el espiritual y el intelectual. Ambos deben ir juntos.

Recordemos que es un discípulo:

“Discípulo es aquel que sigue a un profeta, maestro, que es enseñado por él y es partidario de esta enseñanza” [6]

Podemos citar como ejemplo al apóstol Pablo, antiguo perseguidor de los cristianos, a quien el Señor Jesús se le apreció en el desierto de Damasco, cuando este iba detrás de los creyentes, persiguiéndoles cruelmente hasta muchas veces darle muerte.

Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén. Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía:Saulo, Saulo,, ¿por qué me persigues? El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer. Y los hombres que iban con Saulo, se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, más sin ver a nadie. Entonces Saulo, se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco, donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió.” (Hch 9:1-9 RVA 1960)

Luego de esta milagrosa revelación del Señor, Saulo se convierte al cristianismo de todo corazón y se entrega completamente a esta causa. Al tiempo el Señor lo comisionó junto a Bernabé, también discípulo del Señor, para predicar el evangelio y ser misioneros.

“Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron. “(Hch. 13:2-3 RVA 1960)

Pablo realizó tres viajes misioneros, donde predicó el evangelio con mucha autoridad, atrajo a mucho nuevos seguidores a la fe cristiana, fundó nuevas comunidades de creyentes por todo el Asia menor, llegando casi hasta España, y también formó discípulos no solo esto, sino que transmitió a otros esta gran vocación ministerial, instruyéndolos a que preparen a otros creyentes para desarrollar el ministerio de la fe cristiana de manera eficaz.

Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.(2 Tim. 2:2 RVA 1960)

«El verbo mathetusate, hagan discípulos es el imperativo (el mandato de esta comisión) Jesús nos ordenó hacer discípulos de las gentes de todas las naciones. Es importante ir a donde esta la gente, enseñarles la Palabra de Dios y bautizarles. Pero la meta final es que estas personas se conviertan en discípulos dedicados a Jesucristo » [7]

«Es la voluntad de Dios que todo creyente sea apto para enseñar a otros en el camino de Dios, no puede ser de otra manera, nosotros somos las manos, los pies y la boca del Señor en ésta tierra, y él quiere usarnos para traer a otras personas a las cuales él ama también, a los pies de Jesús para salvarlos ¿cómo hubiéramos creído nosotros, a no ser por que alguien nos habló de Jesucristo? Dejemos de lado todo pensamiento de que no podemos, pues el Señor pondrá su palabra en nuestra boca de tal manera que nos sorprenderemos de la manera de como él nos puede usar, para gloria de su nombre, pero nunca lo vamos a experimentar sino comenzamos a hacerlo confiando en él. Si hemos descubierto un tesoro que nos llena de gozo y de paz interior seria maldad no compartirlo con nuestros seres queridos» [8]

“Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros….Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes. Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. Más evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad… Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo. Pero en una casa grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles. Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra. Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor. Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas. Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él.” (2 Tim. 2:2,14-16,19-26 RVA 1960)

El libro de los Hechos señala que tras una poderosa intervención pública de Pedro en Pentecostés se convirtieron, fueron bautizados e incorporados a la comunidad de los cristianos:

“… los que hicieron caso a lo que Pedro decía fueron bautizados. Este día se unieron al grupo de creyentes más de tres mil personas. Ellos estaban dedicados a aprender lo que los apóstoles les enseñaban. Compartían lo que tenían, participaban de la cena del Señor y moraban juntos “(Hechos 2:41, 42 RVA 1960).

¿En qué se afirmaban los nuevos creyentes que posteriormente se convertirían en multiplicadores del evangelio? Se fundamentaban en las enseñanzas impartidas por los apóstoles.

Un poco más adelante, el apóstol Pablo exhortó a la comunidad cristiana de Tesalónica

“A través de las buenas noticias les hemos enseñado, Dios los ha llamado a la Salvación… Hermanos, sigan fuertes y crean en las enseñanzas que les hemos dado, en lo que escucharon de nosotros, y en lo que les hemos escrito por carta” (II Tes. 2:14, 15 RVA 1960).

Jesus como RabbiUn día, el Señor Jesús, en una discusión con un grupo de religiosos acerca de la resurrección, les echó en cara que eran unos ignorantes:

Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios. Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo. Pero respecto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os fue dicho por Dios, cuando dijo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. Oyendo esto la gente, se admiraba de su doctrina. (Mateo 22:29-33 RVA 1960).

Y en el mismo capítulo, vemos que Jesús les hace una pregunta acerca de las escrituras a los fariseos, y ellos se quedaron mudos, sin saber que responderle:

«Y nadie le podía responder palabra; ni osó alguno desde aquel día preguntarle más.» (Mat. 22:46 RVA 1960)

Jesús sí que sabia las escrituras y sí que sabía como responder correctamente o dejar sin palabras a sus adversarios. En el desierto, cuando fue tentado por Satanás, el le respondió con las Escrituras. Satanás lo quiso tentar usando las Escrituras por tres veces, pero el Señor las conocía bien y no se dejó engañar.

“Jesús, respondiéndole, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios.” (Luc. 4:4 RVA 1960)

“Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás.” (Luc. 4:8 RVA 1960)

“Respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios” (Luc. 4:12 RVA 1960)

Nicodemo, que era uno de los principales religiosos de Israel, creía que conocía las escrituras, un día descubrió, luego de encontrarse con Jesús ¡que no las conocía como él creía!

Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto? (Juan 3:10 RVA 1960)

Jesús camino al Monte Calvario o Gólgota.

El discípulo debe conocer las escrituras para:

Para que su mente no esté vacía de información, sepa bien que es lo que cree, y no solo sea una experiencia subjetiva.

Saber responder con mansedumbre a todo aquel que le pida explicaciones de su fe (I Pe. 3:15)

Defenderse ante los ataques del enemigo. Los grupos falsos y las sectas manejan bien las escrituras, pero de un modo desvirtuado y alejado de la verdad. Tuercen las escrituras para engañar y captar prosélitos. Si un discípulo no conoce las escrituras, pronto caerá presa del error, del engaño y de la confusión doctrinal.

Defenderse de los ataques del diablo, que conoce bien las escrituras. John Stott, teólogo inglés dijo una vez en una conferencia en Buenos Aires, Argentina, hace ya muchos años, que “Espiritualismo sin intelectualismo es espiritismo” o como alguien también dijo “del intelectualismo sin espiritualidad, resultan los bribones, viva manifestación del anticristo”

Conocimiento de las escrituras

Jesús exhortó a los fariseos a escudriñar las escrituras:

“Escudriñad las Escrituras, en las que vosotros creéis tener la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;” (Jn. 5:39 versión Padre Scio)

“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí” (Jn. 5:39 RV60)

La versión Reina-Valera traduce “Escudriñad”, como una orden, en Juan 5:39. Otras versiones traducen “Escudriñáis”, como la constatación de un hecho. Pareciera ser que la mejor traducción sería esta última, como lo hacen la Biblia De Jerusalén, y el Testamento Interlineal de Lacueva, entre otros. El Señor Jesús recriminaba así a los judíos por centrar exclusivamente la atención en las Escrituras, y no acudir a Él para que les diera vida. Las Escrituras, sin el Señor Jesucristo, o dicho de otra manera, sin que sean capaces de mostrarnos a Cristo, no tienen valor. La vida está en Cristo, no en las Escrituras. [9]

(San Agustín de Hipona, Obispo de Cartago,354 – 430). San Agustín, comentó: «Cuantos temen a Dios y por la piedad son mansos, buscan en todos estos libros la voluntad de Dios… lo primero en este empeño y trabajo ha de ser conocer estos libros, leyéndolos, aunque no todavía para entenderlos; más bien, o para aprenderlos de memoria o, por lo menos, para que no le sean enteramente desconocidos.

Agustin de Hipona obispo de Cartago,AfricaDespués se ha de investigar ya más solicita y cuidadosamente lo que en ellos claramente se dice, ya sean reglas de vida, ya reglas de fe, y en esto tanto más podrá hallar cada uno cuanto mayor capacidad de entender tenga, pues en esto que claramente se dice en las Escrituras está cuanto pertenece a la fe y a las costumbres de la vida; es decir, a la esperanza y a la caridad, de que tratamos en el libro anterior. Luego, una vez adquirida cierta familiaridad con el lenguaje mismo de las divinas Escrituras, procédase a explicar y discutir lo que de oscuro hay en ellas, tomando ejemplos de locuciones claras, para ilustrar por ellas las locuciones más oscuras, y por las sentencias ciertas resolver las dudas de las dudosas. En esto servirá de mucho la memoria; pero, si ésta falla, no se le darán a nadie estas reglas. (De doctrina christiana 2 c.9, San Agustín) » [10]

Watchman Nee

Watchman Nee«Para estudiar bien la Biblia, nos dice Watchman Nee, hay que reunir dos condiciones básicas: una, hacerlo con la mente apropiada y dispuesta, y la otra, utilizando el método correcto.» [11]

II Tes. 2:10 habla de “los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos”.

Para ser salvos es indispensable que amemos la verdad.

Jn 18:37, “Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad“.

Jesus ante Poncio PilatosEcce Homo, obra de Antonio Ciseri donde puede verse a Poncio Pilato presentando a un azotado Jesús de Nazareth ante el pueblo de Jerusalén.

Jesús no estableció su reino sobre las cosas que los hombres consideran importantes (la fuerza política, armamentos, dinero, instituciones humanas, etc.). El estableció su reino sobre la verdad.

El dice, “Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.” ¿Somos de la verdad? ¿Amamos la verdad?

Jn 1:17, “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo”. La verdad procede de Cristo.

Algunos suponen que aman la verdad, como el rey Acab (I Re. 22:16, “Y el rey le dijo: ¿Hasta cuántas veces he de exigirte que no me digas sino la verdad en el nombre de Jehová?”

Pero léase la historia; en realidad no la quería. De la misma manera en la actualidad muchos dicen que quieren la verdad y solamente la verdad, pero entonces cuando la verdad les exhorta y reprende o contradice sus creencias y prácticas, ya no la quieren (por ejemplo, el uso de instrumentos musicales, la enseñanza del diezmo, el uso de nombres religiosos que no se encuentran en las Escrituras, etc.).

II Tim. 4:3, “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas”.

Así son los que no aman la verdad. Profesan amar la verdad pero no la quieren cuando la verdad condena el error o el pecado en su vida (por ejemplo, error doctrinal, prácticas mundanas, vicios de varias clases, la unión adúltera aunque se llame “matrimonio”, el institucionalismo, el violar Ro.13 trabajando ilegalmente en país ajeno, y diversas obras de la carne, Gál. 5:19-21.

Escudriñar la Biblia para aprender, no es algo fácil. Rescato este pensamiento que explica el porque muchos no aprovechan lo que aprenden:

«Hay millones de Cristianos quienes hacen peregrinajes a donde ellos creen que es la casa de Dios, quienes “creen” que tienen vida porque se les ha enseñado la doctrina correcta, las palabras correctas, los rituales correctos, porque están en la denominación o iglesia “correcta”.

Ellos “creen” saber la verdad, porque han pasado suficiente tiempo con el Libro de Dios, es decir, la Biblia. O tal vez, ellos mismos no han pasado mucho tiempo con la Biblia, pero han estado sentados por años bajo la autoridad de alguien contratado por la iglesia, quien les prometió que él o ella conocía la Biblia muy bien y que su habilidad para discernir la Biblia, sería todo lo que ellos necesitarían para ganar la vida eterna.

Esos Cristianos creen que los sermones y los estudios Bíblicos que sus pastores o ministros preparan para ellos dos veces por semana, es alimento suficiente para “correr la carrera que tenemos por delante” (Hebreos 12:1) Habiendo estado en cientos de deferentes iglesias y toda clase de denominaciones, es muy claro para mí, que muchos Cristianos han reemplazado la labor del Espíritu Santo en sus vidas, con hombres y mujeres con autoridad institucional y con estudios Bíblicos.

Ellos están dando muestras de que su relación es con un LIBRO y NO necesariamente con EL DIOS del LIBRO. Para muchos cristianos, el Espíritu Santo no es más que un concepto, una doctrina que puede ser entendida a través de un montón de escrituras, en vez de tener una relación personal diaria con Él. Hay muchas más advertencias en el Nuevo Testamento acerca de contristar al Espíritu Santo, que acerca de la negligencia en el estudio Bíblico. La Biblia sólo puede dar entendimiento espiritual sobre versículos Bíblicos, si el Espíritu Santo lo ilumina.

La diferencia entre los cristianos que viven con la realidad de Cristo en su vida diaria y aquellos que se arrastran a la iglesia dos veces por semana, creyendo que le están haciendo al pastor y a Dios un gran favor al presentarse allí, es como la diferencia entre la verdadera vida espiritual y la muerte espiritual disfrazada como vida con estudios Bíblicos y asistencia a la iglesia.

Los cristianos intelectuales, estudiosos de la Biblia, tienen conocimiento en la cabeza y conceptos, mientras que aquellos cristianos que son guiados por el Espíritu Santo, tiene una relación con el Dios Vivo.

El primer grupo, encuentra una iglesia agradable con sillas cómodas para morir, pero el último grupo, corre por toda la comunidad y el mundo liberándolo de la esclavitud de la corrupción.

Miles de iglesias alrededor de todo el mundo, no son más que ataúdes. Están muertas. Pablo dijo: “El ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz” (Romanos 8:6) Es el Espíritu el que da vida, no sólo los estudios Bíblicos. “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os PARECE que en ellas tenéis la vida eterna… “(Juan 5:39)

Richard Wurmbrandt, autor del libro “Torturado por Cristo” y fundador de “La voz de los Mártires” dijo: “La Biblia es la verdad acerca de la verdad, NO es la verdad. LA VERDAD ES JESÚS” Jesús prometió enviar Su Espíritu para que nos guiara a TODA Verdad, la cual es Él. Él prometió revelarse El Mismo a través de Su Espíritu, no a través de la así llamada, Versión Autorizada, o a través de la asistencia a la iglesia. (Por favor, no me malinterprete. No hay nada de malo que los cristianos se reúnan cualquier día de la semana. Pero si todo lo que allí dan no es más que principios morales y religión, y no se le permite a la verdadera Vida del cuerpo de Cristo manifestarse; entonces, la práctica no es mas que “tradición de hombres” de la cual Jesús dijo: “Invalida la Palabra de Dios” (Mateo 15:6-9)

“Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. (Juan 4:23-24)

Ir a la iglesia dos veces por semana no provee el combustible necesario para permanecer en la carrera, no importa cuanta preparación le ponga el pastor al servicio y al estudio Bíblico. Estas cosas, no producen el deseo suficiente, el hambre suficiente, para hacer de nuestras vidas, la “vida abundante” que Jesús prometió a aquellos que permanecieran en Él.

“Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento” (Marcos 12:30)

Sin el Espíritu Santo, éste es un mandamiento imposible. Con el Espíritu Santo, ya no es un mandamiento, es una promesa. La vida más recompensante y satisfactoria es aquella que busca la voluntad, palabra, obra y caminos de Dios preparados para ella, a través del Espíritu Santo. » (12)

“Gustad y ved que es bueno el Señor” (Salmo 34:8)

“Atráeme; en pos de ti correremos. El rey me ha metido en sus cámaras; nos gozaremos y alegraremos en ti; nos acordaremos de tus amores más que del vino. ¡Con razón te aman!” (Cantares 1:4)

El racionalismo puro es un peligro, al igual que lo es el irracionalismo que hoy se practica en muchas iglesias posmodernas. No es ese el modo de capacitación que el Señor Jesús pretende de nosotros ni el que el utilizo para capacitar sus discípulos.

«El pueblo judío, a quien Jesús se dirigió era, en extremo, celoso y conocedor de las Escrituras. No se podía juzgar que ellos no estudiaran. Sin embargo, Jesús le exhorta para ir a ellas de una manera diferente, de modo que pudieran descubrir lo relacionado con su destino eterno y con el Mesías que tanto esperaban. Aunque ellos eran los maestros de la ley, los intérpretes para su pueblo, y todo lo que hacían ellos creían era según la ley, Jesús les mandó a escudriñar las Escrituras.

La traducción “Escudriñáis las Escrituras pensando tener la vida eterna”, nos permite ver la intención de aquel pueblo cuando se acercaba a las Escrituras. Los judíos que retornaron de la diáspora se dedicaron a estudiar las escrituras más para contar sus palabras y las sílabas, que para penetrar en su sentido real y espiritual.

Ellos habían llegado a pensar que por el sólo hecho de “escudriñar” ya obtenían la vida eterna. Lo que Jesús está diciéndoles a los “estudiosos” judíos, es que la lectura apresurada de las Escrituras es de poco provecho. Hay un gran beneficio al escudriñar sabiamente las escrituras.» [13]

La enseñanza contemporánea

Pastor Richard WurmbrandtJohn Stott, un líder anglicano de Inglaterra,  dijo en la conferencia Amsterdam 2000, la tercer conferencia internacional para evangelistas patrocinada por la Asociación Evangelística Billy Graham que comenzó el 29 de julio y terminó el 6 de agosto, que “la ignorancia de la Escritura es ignorancia de Cristo” y lamentó que “hay un crecimiento sin profundidad” y “la superficialidad está por todas partes”.[14]

 

 NOTAS:

1. La Iglesia al final del siglo XX, Pág. 187, Francis A. Schaeffer, Ediciones Evangélicas Europeas

2.Ibíd.

3.http://www.ptmin.org/documents/Cristianismopagano.pdf

4.http://ar.geocities.com/edlbargentina/examinadlo.htm

5.http://www.kaosenlared.net/noticia.php?id_noticia=48366

6.Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado, Vila Escuain, Pág. 269, Editorial Clie

7.Sembremos Iglesias Saludables, Pág. 29, Juan Wagenveld, Editorial Flet

8.http://www.abcdelabiblia.com/newpage27.htm

9.http://www.aguasvivas.cl/revistas/04/12.htm

10.http://www.bart-de-wolf.com/spa/escudriniad.php

11.http://www.clie.es/?page=shop/product&product_id=223342

12.http://www.tentmaker.org/spanish-articles/HAS_VISTO_AL_CONEJO.htm

13. http://iglesiamisionera.net/modules.php?name=News&file=print&sid=115

14 http://users.churchserve.com/latin/lcf/grahacon.htm

Los jesuitas eliminan las asignaturas, exámenes y horarios de sus colegios


Los jesuitas eliminan las asignaturas, exámenes y horarios de sus colegios

Los colegios de la orden en Cataluña aplican un modelo pedagógico en el que han desaparecido las clases magistrales, los pupitres, los deberes y las aulas tradicionales

El estudio se realiza mediante proyectos comunes y se ha implantado en 5º de Primaria y 1º de la ESO de tres centros para irse extendiendo hasta cubrir los 13.000 estudiantes matriculados

Los jesuitas eliminan las asignaturas, exámenes y horarios de sus colegios

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Los colegios de jesuitas de Cataluña, en los que estudian más de 13.000 alumnos, han comenzado a implantar un nuevo modelo de enseñanza que ha eliminado asignaturas, exámenes y horarios y ha transformado las aulas en espacios de trabajo donde los niños adquieren los conocimientos haciendo proyectos conjuntos.

Los jesuitas, que en Cataluña cuentan con ocho colegios, han diseñado un nuevo modelo pedagógico en el que han desaparecido las clases magistrales, los pupitres, los deberes y las aulas tradicionales, en un proyecto que ha comenzado en 5º de primaria y 1ºo de ESO en tres de sus escuelas y que se irá ampliando al resto.

 “Con el actual modelo de enseñanza tradicional, los alumnos se están aburriendo y están desconectando del sistema, sobre todo a partir de sexto de primaria”, ha explicado el director general de la Fundación Jesuitas Educación (FJE) de Cataluña, Xavier Aragay.

El nuevo modelo incluye la creación de una nueva etapa intermedia entre la primaria y la secundaria, que la conforman los cursos5º y 6º de primaria y 1º y 2º de ESO.

Para llevar a cabo el proyecto, que lleva por nombre “Horizonte 2020”, los jesuitas han derribado las paredes de sus aulas y las han transformado en grandes espacios para trabajar en equipo, unas ágoras en las que hay sofás, gradas, mucha luz, colores, mesas dispuestas para trabajar en grupo y acceso a las nuevas tecnologías.

En los tres colegios que están experimentando esta novedad han juntado las dos clases de 30 alumnos en una sola de 60, pero, en vez de un profesor por cada 30, tienen tres profesores para 60.

Los tres profesores acompañan todo el día a los alumnos y tutorizan los proyectos en los que trabajan, a través de los cuales adquieren las competencias básicas marcadas en el currículo.

“No hay asignaturas, ni horarios, al patio se sale cuando los alumnos deciden que están cansados”, ha explicado Aragay, que, en los seis primeros meses de experimentación, ya ha constatado que “el método funciona” y ha reanimado a los estudiantes.

“Transformar la educación es posible”, ha remarcado el director general, que reconoce que el cambio es “radical” y que dos de cada tres de los 1.500 profesores de sus escuelas ha estado a favor.

Según Aragay, “en la escuela es donde más se habla de trabajo en equipo y donde menos se practica”, cosa que se soluciona con este método, “que también palía unos currículos excesivos que nunca se imparten completos”.

Antes de implementarlo, los jesuitas recogieron 56.000 ideas de alumnos, padres y madres y profesores para mejorar la educación.

“Educar no es sólo transmitir conocimientos”, ha señalado el director general adjunto de la FJE, Josep Menéndez.

El proyecto impulsa “las inteligencias múltiples y sacar todo el potencial” de los alumnos y que hagan las actividades de aprendizaje según sus capacidades.

“Hemos transformado la educación para que el alumno sea el protagonista, para que haya verdadero trabajo en equipo y los estudiantes descubran cuál es su proyecto vital, qué quieren hacer en la vida y enseñarles a reflexionar, porque van a vivir en una época que les va a desconcertar”, ha argumentado Aragay.

Los alumnos comienzan la jornada con 20 minutos de introspección y reflexión para plantearse los retos de la jornada y finalizan con otros 20 minutos de discusión sobre si han conseguido los objetivos.

Las asignaturas han sido sustituidas por proyectos. “Por ejemplo, si hacemos un proyecto sobre el imperio romano, pues aprendemos arte, historia, latín, religión y geografía”, ha detallado Menéndez, y si hay que aprender raíces cuadradas para llevar a cabo otro proyecto, los alumnos pueden acudir a las unidades didácticas.

“Aprenden mucho mejor si ven que lo que aprenden tiene una aplicación práctica”, ha defendido Aragay.

Los proyectos, en los que también se implican padres y madres, se realizan un 33 % en catalán, un 33 % en castellano y un 33 % en inglés.

Sí ponen notas

Aunque no hay asignaturas, para cumplir con lo establecido legalmente también ponen notas, pero puntúan primero las competencias de cada alumno y luego, mediante un algoritmo, las transforman en notas por materias para que consten en el expediente.

Según Aragay, en los seis meses de experiencia han encontrado casos de alumnos que “antes se inventaban que tenían fiebre para no acudir a clase y ahora quieren venir aunque tengan fiebre”.

Con esta nueva pedagogía, que también aplican a los más pequeños de P3 y P4, “en vez de mirar el BOE o el DOGC, miramos la cara de los niños y les ayudamos a desarrollar su proyecto vital, a descubrir sus talentos, a encontrar sentido a lo que hacen, a lo que quieren conseguir, a saber interpretar, a reflexionar, a cuestionar. Junto con la familia e internet, intentamos construir personas”.

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http://www.eldiario.es/sociedad/jesuitas-asignaturas-examenes-horarios-colegios_0_363263834.html

Preparación del Señor previo a su ministerio (XIII)


Preparación del Señor previo a su ministerio (XIII)

  1. Preparación mediante la prueba (1:12,13).
  2. Tentaciones de Jesús

«La figura de Jesucristo es una de la más controvertible de la historia de la humanidad. Algunos han dedicado sus vidas tratando de probar que nunca existió, pues no tienen evidencia material para comprobar la misma. No es que no haya evidencia sino que ellos no aceptan la evidencia existente.

[…] muchos cristianos, creen en la Biblia y esperan que la ciencia traiga evidencia para sostener lo dicho por Dios. Es absurdo creer en Dios y dudar que todo cuanto está escrito es la verdad de Dios.

Muchos quieren creer cuando vean el arca del pacto, cuando encuentren el arca de Noé completa, cuando encuentren la cruz donde fue Cristo crucificado o cuando encuentre una biografía de Cristo firmada por Caifás y los sacerdotes y que tenga el sello del emperador romano y la firma de Pilato dando testimonio de que realmente Jesús existió como dice la Biblia.

[…] Hoy los estudiosos quieren tener hasta el martillo que usaba Cristo cuando ayudaba a su padre, quieren tener a la mano, la dirección y el número del pesebre donde nació, quieren saber los nombres, seguro social de sus hermanos, quieren saber dónde los judíos guardaron la cruz en la cual fue crucificado, quieren saber cuanto detalle sea para creer que ciertamente Jesús existió.

Estos pobres ignorantes no saben, que sería muy difícil que los judíos valorizaran todas las cosas asociadas a Cristo. Si Jesús hubiera sido aceptado por los judíos de su tiempo, les aseguro que tendríamos en un museo hoy: la cruz donde fue sacrificado, los clavos, el manto que le pudieron, el letrero, la corona de espina, el látigo con el cual fue azotado, la ropa que usaba cuando murió, la lanza que le cortó el costado.

Les aseguro que si Jesús hubiera sido aceptado ellos hubieran valorizado hasta las sandalias, hubieran convertido la cosa donde vivía con sus padre en un museo, en un lugar sagrado como era la costumbre, como hicieron con el pozo de Jacob.

Pero los judíos odiaron a Jesús, no querían ni escuchar su nombre, así que pienso que en vez de conservar toda la evidencia que los hombres de ciencia quieren ver para creer, los judíos la desaparecieron.

Ellos no querían que se volviera a hablar de Cristo en Jerusalén ni en ninguna parte. Cuando los discípulos comenzaron a decir que Jesús había resucitado fueron amenazados de muerte y echados a la cárcel. Así que los judíos sólo desean olvidar a aquel hombre que les había causado tantos

[…] Lo primero que hicieron los judíos al enterarse de que el cuerpo de Cristo no estaba en la tumba fue comprar a los guardias para que dijeran que los apóstoles se habían robado el cuerpo. Ellos se encargaron de escribir documentos que fueron esparcidos por toda Jerusalén de que el cuerpo del Señor había sido robado, pero nunca presentaron evidencia.

Jesús tenía muchos enemigos entre los fariseos y saduceos, entre las autoridades religiosas de su tiempo, entre los escribas. Juan mismo dice que se podrían escribir muchos libros sobre Jesús.

“Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas, y escribió estas cosas; y sabemos que su testimonio es verdadero. Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habían de escribir. Amen (Jn. 21: 24-25)

Es un error pensar que por qué se encuentre un documento del tiempo de Cristo deba ser considerado el contenido del mismo una verdad. Muchas mentiras se dijeron de Cristo, muchas mentiras se escribieron sobre él. El hecho de que un escrito se encuentre y que diga que es del tiempo del Señor eso de por sí no es evidencia de que lo que dice tal escrito es cierto.

Jezabel escribió una carta en la cual le levantó una calumnia a Nabot. El documento llevaba el sello del rey Acab. Nabot fue asesinado. Ahora, si la Biblia no dijera eso, que fue una mentira de Jezabel, si ese documento se hubiera encontrado hoy, de seguro que íbamos a creer las mentiras de Jezabel. No mis hermanos, no podemos ser ingenuos. Mañana puede aparecer un pergamino escrito por un enemigo de Jesús levantando calumnias y narrando una mentira y no vamos a creer en ello por el simple hecho de que se escribió en ese tiempo.

Hoy la arqueología se afana por encontrar evidencia de la existencia de Jesús. El mundo necesita ver la evidencia, como Tomás necesitaba ver el cuerpo de Cristo y meter sus manos en sus heridas. Pero esto no se trata de evidencia material, esto se trata de creer por fe que la Biblia es la palabra de Dios y que todo cuanto en ella se dice es verdad.

[…] Los científicos deben probar que las Sagradas Escrituras son un fraude, deben probar que Jesús no existió, no somos nosotros los que tenemos que probar nada. La verdad no necesita ser probada, sino creída.

Son los científicos los que deben probar que no existe un Tercer Cielo, son los científicos quienes tienen que decir de dónde salieron los elementos de la “gran explosión” que dio origen al Universo, son los científicos los que deben probar por qué las jirafas, las ballenas, los elefantes de enorme tamaño no desaparecieron como ellos afirman sobre los dinosaurios, son ellos los que deben probar cómo se puso en movimiento los cuerpos cuando todos estaban en reposo. Hay muchas cosas que los científicos deben probar antes de pedir evidencia de la existencia de Dios, de la existencia de Cristo, de la verdad de la Biblia.

Jesús no necesita ser probado, su existencia es real, no sólo existió hace dos mil años, sino que hoy se encuentra sentado a la diestra de su Padre en el Tercer Cielo esperando el momento de presentarse, entonces será muy tarde para creer en él.»

«El relato de las tentaciones nos abre una ventana hacia los momentos en que Jesús experimentó la prueba, y nos revela que la perseverancia demostrada en ellos responde a la actitud filial.

En el relato de las tentaciones Jesús reivindica constantemente su condición de hijo, no permitiendo que Satanás se sitúe como intermediario entre él y su Padre, ni que se haga portavoz de sus palabras. Las tentaciones constituyen una especie de “test de filiación” en el que se resalta la fidelidad de Jesús a su condición de hijo. Lo que está en juego en estos momentos de prueba es el honor de Jesús como Hijo. Al no renunciar a su condición de Hijo, Jesús cumple el mandato de honrar a su Padre, y le manifiesta su respeto manteniéndose firme cuando se pone a prueba su condición de hijo. Esta forma de reaccionar en el momento de la tentación revela también una confianza propia del Hijo que vive con la seguridad de que el Padre no le abandonará. Fidelidad, respeto y confianza son las tres actitudes filiales que descubrimos en este relato, y detrás de él en las situaciones de prueba que vivió Jesús.» 

«En la versión popular de la Biblia que usamos, este párrafo lleva el título “Jesús es puesto a prueba”. Antes se acostumbraba llamar a este texto: Las tentaciones de Jesús.

El hecho de que se use la palabra “prueba” en vez de “tentación” es significativo. Porque la palabra “tentación” hoy día se diluyó bastante. Igual que la palabra pecado. Por así decirlo: tenemos un concepto muy light de lo que es una tentación. El que ama los dulces, es tentado por un pedazo de torta con mucha crema, no quiere pecar, pero no resiste a la tentación y para no sentirse demasiado culpable, toma el café con edulcorante. Al que le gusta la velocidad se lo tienta con autos o con motos con muchos HP. La tentación aquí consiste en desear algo que no es esencial para la vida. Son tentaciones de los satisfechos. ¡Qué diferente cuando hay hambre, cuando un pedazo de pan se convierte en lo más precioso del mundo!

¡Qué diferencia con la historia de las tentaciones que sufrió Jesús! Aquí está en juego la salvación, es una cuestión de vida o muerte.

Lo interesante es que Satanás no le propone un delito abierto. No le propone una infracción directa a la palabra de Dios. Satanás se muestra como un buen psicólogo que conoce a las personas. Es más, el teólogo alemán Joachim Gnilka dice que Satanás aparece aquí como un teólogo erudito. Conoce las Escrituras y con las Escritura quiere hacer caer al Hijo de Dios».

Después de 40 días de ayuno en el desierto, Jesús tiene hambre

La predicación de Juan Bautista en el Jordán prepara la Buena Noticia. Juan reprende a los Fariseos, aconseja al pueblo y anuncia el advenimiento del Mesías.Jesús viene de Galilea, es bautizado por Juan y se retira al desierto, donde ayuna cuarenta días y es tentado por Satanás. Vuelve después a la región del Jordán, donde recibe nuevos testimonios del Bautista y llama a sus primeros discípulos.

«El martirio de Jesús se consuma en la Cruz, pero se inicia desde que despierta al uso de la razón, y en cierto modo antes, desde que empieza a ser perseguido de niño y ha de huir a Egipto. Meditemos, pues, ahora en la pasión de Cristo, contemplándola ya en el curso de su vida pública. Este curso de la vida de Cristo ha sido reconstruido por los escrituristas en sus Sinopsis, y aquí nos atendremos a sus líneas generales más seguras…

El martirio de Jesús se consuma en la Cruz, pero se inicia desde que despierta al uso de la razón, y en cierto modo antes, desde que empieza a ser perseguido de niño y ha de huir a Egipto. Meditemos, pues, ahora en la pasión de Cristo, contemplándola ya en el curso de su vida pública. Este curso de la vida de Cristo ha sido reconstruido por los escrituristas en sus Sinopsis, y aquí nos atendremos a sus líneas generales más seguras.

Jesús, al empezar, cuando hizo su retiro en el desierto y recibió después el bautismo en el Jordán, “tenía unos treinta años” (Lc 3:23).

Y ya en ese momento inicial de su misión, estando en el desierto, el Diablo, “mostrándole de un monte muy alto todos los reinos del mundo y la gloria de ellos“, lo tienta a un mesianismo glorioso, potente, sin cruz alguna. Pero Jesucristo, ya entonces, al comienzo mismo de su ministerio público, rechaza a Satanás, consciente de que su camino lleva a la Cruz (Mat 4:1-11).

En este mismo comienzo del ministerio de Jesús sitúan los evangelios, y también los escrituristas, su encuentro en el Jordán con Juan Bautista, medio año mayor que él. Juan, por inspiración del cielo (Jn 1:31-34), enseguida de bautizar a Jesús, lo señala y presenta diciendo: “éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (1:29).

Juan sí sabe lo que está diciendo iluminado por el Espíritu Santo. Está diciendo que “éste es el verdadero Cordero pascual, y es en la sangre de su sacrificio personal donde el mundo pecador va a encontrar por fin el perdón”.

Y esa identidad pascual-martirial que Juan sabe de Jesús, la sabe Jesús de sí mismo. Juan y Jesús pre-conocen el misterio de la Pasión. Jesús obra con una valentía aparentemente temeraria: “no se guarda” en lo que dice o en lo que hace; no «guarda su propia vida», porque desde el principio la da por “perdida” (cf. Lc 9,24).

Primera Pascua y subida a Jerusalén.

Enfrentamiento con los sacerdotes: “Estaba cerca la Pascua de los judíos y subió Jesús a Jerusalén” (Jn 2:13). Comienza el Maestro su ministerio en el corazón mismo de Israel. Y lo primero que hace al entrar al templo es arrojar violentamente a cuantos en él compraban y vendían, volcando las mesas, y acusándoles de haber convertido el lugar santo en «cueva de ladrones ” (Mat 21:12-13).

Desde entonces los sacerdotes del Templo lo odian, lo odian a muerte. Y los judíos, llenos al mismo tiempo de espanto y de indignación, le arguyen: “¿qué señal nos das para proceder así?”… Jesús les asegura que si destruyen su cuerpo, en tres días lo levantará de nuevo (2:18- 22). Y aunque muchos en esos días creyeron en Jesús, él “no se fiaba de ellos, porque los conocía a todos” (2:23-24).

Desde luego, este primer encuentro, o mejor encontronazo, de Jesús con el centro religioso de Israel no augura para Él grandes triunfos y prosperidades. La casta sacerdotal es muy poderosa tanto en el Sanedrín como ante el pueblo. Denunciarla públicamente es convertirla en feroz enemigo, y esto significa colocarse en grave peligro de muerte… ¿No hubiera podido proceder Jesús más suavemente, con una gradualidad más prudente?… Por supuesto. Pero no lo quiso.

En aquellos mismos días, Jesús anuncia: “como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado” (3:14). En efecto, el Padre ama al mundo y le entrega al Hijo como salvador (3:16). Por eso se condenan a sí mismos los que se niegan a creer en Él y lo rechazan. Y es que “la luz vino al mundo y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas” (3:18-19).»(4)

«Las dos primeras tentaciones empiezan con las palabras: “Si eres Hijo de Dios”. Más tarde repiten esas palabras los que están al pie de la cruz de Jesús, burlándose de él: “Si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz”. Es un desafío: Si sos el que decís ser, si querés que te creamos, tenés que demostrarlo.

Esto aparece continuamente en toda la vida de Jesús, continuamente se le echa en cara de que no demuestra suficientemente su identidad, se le pide que haga un gran milagro que elimine toda duda y que de una vez demuestre claramente quién es.»

El Señor Jesús fue llevado por el Espíritu Santo al desierto para ser tentado

“Entonces fue llevado Jesús por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Y, habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, al fin tuvo hambre. Y acercándose el tentador, le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Pero él respondió, diciendo: Escrito está: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” Llevóle entonces el diablo a la Ciudad Santa, y, poniéndole sobre el pináculo del Templo, le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo, pues escrito está: “A sus ángeles encargará que te tomen en sus manos para que no tropiece tu pie contra una piedra.” Díjole Jesús: También está escrito: “No tentarás al Señor tu Dios.” De nuevo le llevó el diablo a un monte muy alto, y mostrándole todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, le dijo: Todo esto te daré si de hinojos me adorares. Díjole entonces Jesús: Apártate, Satanás, porque escrito está: “Al Señor tu Dios adorarás y a El solo darás culto.” Entonces el diablo le dejó, y llegaron ángeles y le servían.” [Mat. 4:1-11, Mat. 26.32; Mar. 14.28]

«El texto evangélico de las tentaciones que nos presenta san Lucas, es como una foto; inmóvil, quieta, fija, pero reveladora de un aspecto muy importante de la vida de Jesús. Nos muestra algunos rasgos de su rostro humano y divino, aunque no logra comunicarnos el movimiento de la vida real de Jesús de Nazaret, con respecto a las tentaciones. En general hay acuerdo entre los estudiosos de la Biblia que los pasajes evangélicos que hablan de las tentaciones, no se refieren a un momento aislado y separado de la existencia de Jesús. Se trata más bien de mostrar que Jesús sintió la experiencia de la tentación, compartiendo con esto nuestra condición humana, desde que tuvo conciencia, hasta el momento definitivo de su muerte en la cruz.»(6)

Manuel de Tuya, O. P, comenta que «este relato es “uno de los mas enigmáticos de toda la tradición evangélica” (Schmid). Por eso se va a hacer primero una exposición de los elementos que entran en el relato; luego buscar el intento diabólico en ellos, y, por último, ver el origen y finalidad kerigmático-evangélica de esta tentación.

Mateo vincula este pasaje al bautismo de Cristo por la fórmula de “entonces,” que indica un simple cambio de escena.

Esto, sometido en todo a la acción del Espíritu Santo, va “al desierto.” El Espíritu “lo lleva a la parte alta” (άνήχθη), lo “empuja” (έκβάλλει) (Mar), lo “llevaba” (Luc), en imperfecto, indicando una acción constante.

La forma de expresión lo vincula con el desierto de Judea (Mat. 3: Ib; cf. Mar 1:4; Luc 3:2) antes descrito. Una tradición lo localiza en el Jebel-Qarantal, a cuatro kilómetros al norte de la actual Jericó. En el siglo IV San Garitón fundó allí una laura. Desde 1874 está en poder de los ortodoxos

Va al desierto para ser “tentado” (πεφασθηνοκ) por el diablo. La palabra griega usada lo mismo puede significar “tentación” en el sentido de solicitar al pecado, que indicar, simplemente, ser sometido a prueba.

El desierto aparece en la literatura judía y oriental como lugar donde moraba: los malos espíritus, y en especial los demonios (Mat. 12:43; Luc 11:24; cf. Is 13:21; Tob 8:3; Bar 4:35). Pero tiene también otro sentido mesiánico, además de lugar de penitencia y aislamiento. Las comunidades de esenios y Qumrán son un claro ejemplo de ello.

El diablo significa, conforme a su etimología (διάβολος), “arrojador,” en sentido de acusador, calumniador o tentador. Su oficio es triple en la literatura rabínica: solicitar al hombre al pecado (cf. Zac 3:1; Job 2:6ss), acusarlo luego ante el tribunal de Dios y aplicar la muerte en castigo al pecado; de ahí llamarle “el ángel de la muerte.”

El tiempo que establecen los evangelistas para esta tentación es de cuarenta días y cuarenta noches, cifra de ambiente bíblico. Así, el diluvio (Gen 7:12); la estancia de Moisés en el Sinaí (Ex 24:18); los años de Israel en el desierto (Núm 14:33-34); años de una generación. Tiene también un carácter penal. Vosté piensa que el número cuarenta es a causa de los ayunos de los judíos, que comían por las noches, como es costumbre de los musulmanes en el mes del Ramadán. Sin embargo, la dependencia de los pasajes citados del A.T. explica la formulación literaria del continuo ayuno de Cristo. Fue durante este período cuando se dice que Cristo experimentó tentaciones. La construcción gramatical de Marcos-Lucas es ambigua. Mateo las sintetiza al final del ayuno. Mateo y Lucas recogerán tres.»

«Uno de los momentos más gloriosos que nos narran las Sagradas Escrituras es el encuentro de Jesús con Satanás en el desierto. Ese encuentro debió ser en la madrugada de la última noche en la cual Jesús terminaba de su ayuno. Durante 40 días y 40 noches había estado mi Señor orando y ayunando. Había transcurrido 960 horas. Había transcurrido 57.600 minutos o 3.456.000 segundos.

María, madre del Señor, y Jesus como bebe recién nacido

Es interesante que la suma de los dígitos de las horas nos dé 15 (960). Pues es a la hora 15 que muere Jesús, las tres de la tarde. Esa hora marca el año 6000. Lo que nos indica que el sacrifico de Cristo cubriría 6000 años en el calendario de Dios.
Además la suma de los dígitos de los minutos y la suma de los dígitos de los segundos nos da dieciocho, que es la suma del número de la bestia (6+6+6=18). Lo que nos lleva a corroborar lo establecido en Génesis 3:15. (La lucha entre Jesús y la simiente de la serpiente). Ciertamente allí en el desierto esa lucha daba comienzo. Satanás se enfrentaba cara a cara con Jesús en aquella noche solitaria en aquel lugar.

Era el encuentro de luz y las tinieblas. El desierto era el mundo, un mundo que se había apartado de Dios, que estaba bajo el dominio de Satanás, Jesús había reconocido esto, cuando más tarde identificaría al diablo como el príncipe de este mundo.

“Ahora el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.” (Jn 12:31)
No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí. (Jn 14:30)

Y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado. (Jn 16:11)

Satanás no estaba allí por mera casualidad, Satanás pudo enviar a uno de sus ángeles caído, a un demonio, pero no lo hizo. El iría allí al lugar en el cual Jesús oraba y ayunaba. Satanás sabía que se jugaba su destino, sabía que aquél hombre era el Hijo de Dios, la simiente prometida que lo destruiría. Satanás tenía que hacer todo lo necesario para tentar a Jesús, para evitar que completara el plan de salvación para la raza humana. Satanás sabía que mientras Jesús estuviera con vida, todos los reinos de la tierra eran suyos. Todavía podía subir al cielo para acusar a los hombres. Jesús también lo sabía, sabía que Satanás tenía poder sobre este mundo, pues todavía su sacrificio no había culminado.

La humanidad debe entender esto. Estamos todavía bajo la influencia de estos seres. Estamos bajo la influencia de Satanás, la diferencia es que Satanás ya no es el príncipe de este mundo, es un farsante, Satanás ahora no puede subir al Tercer Cielo para acusarnos delante de Dios, Satanás fue expulsado a la tierra, ahora está entre nosotros, sus demonios se han apoderado de millones de seres humanos, por eso la maldad se ha multiplicado. Satanás sabe que fue vencido en el desierto y que su derrota final se selló aquella madrugada en la que trató de tentar a Jesús.

Así que este momento en el desierto es muy importante, pues será la primera derrota que sufrirá Satanás. Allí está con su cara de “lechuga”, con sus piedras en las manos, con su actitud de compasión y de caridad, allí estaba disfrazado de ángel de luz, allí estaba falseando la verdad, falseando la Palabra de Dios.

Satanás esperó al último momento, esperó el momento en que Jesús estaba cansado, hambriento, sediento, espero el último momento para ir a tentar a Cristo, no fue al primer día, ni el segundo, ni el décimo, sino que esperó el último instante.

Así siempre actúa, estudia su presa, sabe el momento en que nos puede hacer daño y cuando se presenta siempre trae consigo una buena oferta, un buen especial. Los creyentes deben conocer a este príncipe, conocer su modo de operar, saber que nunca se ha de presentar como diablo, siempre vendrá como oveja. Sólo si tenemos al Espíritu Santo nos daremos cuenta de quién es realmente.

Jesús había recibido el bautismo en las aguas y había sido ungido por Dios, Jesús había estudiado el libro de Deuteronomio, había estudiado el Antiguo Testamento. Así que Jesús estaba preparado para resistir aquella prueba, aquel encuentro con el príncipe de las tinieblas.

Hay muchas cosas interesantes que aprender en este evento bíblico. Este suceso no se da en el aire. Aquí se encuentran las dos fuerzas que han determinado la vida de la raza humana en este planeta. Está el príncipe de las tinieblas, el Querubín Protector que se rebeló contra Dios y logró que una tercera parte de los ángeles le siguieran.

Aquí estamos ante el primer gran conspirador, el primero en tratar de dar un golpe de estado, aquí estamos ante la presencia de el primer traidor registrado en la historia. Estamos ante un gran general que dirige, según el apóstol Pablo, huestes celestiales, gobernadores de las tinieblas. Estamos ante la criatura más hermosa y mejor vestida de la creación de Dios.

“Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura. En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de todo piedra preciosa era tu vestidura.” (Ez. 28:12-13)

“Tú, querubín grande, protector, y te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseaba. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste, por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras de fuego, oh querubín protector. Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojé por tierra, delante de los reyes te pondré para que miren en ti. “(Ez.28:14-17)

“Todos los que te conocieron de entre los pueblos se maravillarán sobre ti; espanto serás, y para siempre dejará de ser.” (Ez. 28:19)

Así que no estamos ante una criatura con rabo y cuerno, monstruosas como nos la pintan en las películas, sino ante un ser hermoso, sabio, astuto, engañador.

Allí está Satanás vestido de oveja, vestido de ángel de luz, la madrugada del último día de ayuno del Señor. Allí está con sus piedras, allí está listo para el encuentro.

Satanás se había preparado bien. Había repasado su estilo, que tanto le daba resultado con los humanos, la pregunta retórica, allí estaba listo, había estudiado la Biblia y prefirió el salmo 91. Leyó el salmo y escogió la parte que le convenía. Así que esperaba la victoria ante Jesús, esperaba derrotarlo, estaba dispuesto a todo, estaba dispuesto a darle todas las riquezas del mundo, sus reinos, su poder.

Satanás sabía que tenía una buena oferta, que Jesús estaba débil, con hambre, sediento. Satanás estaba seguro que había escogido el mejor momento, Satanás sabía que Jesús no podía responder como Dios, sino como hombre. Así que estaba listo para todo. Estaba listo para la batalla y estaba confiado que podría derrotar al Maestro.

Allí estaba el Hijo de Dios, el Cordero de Dios. Allí estaba mi Jesús, lo había dejado todo por el amor a la raza humana. Lo tenía todo al lado de su Padre en el Tercer Cielo. Tenía su trono y tenía su ejército de ángeles que lo seguían por todas partes.

Pero mi Señor había tomado la decisión de venir a la tierra, deseaba que la humanidad regresara ante la presencia de Dios, Dios amaba a su creación, la raza humana era algo diferente, era distinta a todo lo que Dios había creado, no había criaturas como el hombre en el Tercer Cielo.

Para Dios la raza humana era un especial tesoro. Jesús sabe que Satanás sabía los planes de Dios. Sabía que Jesús moriría para redimirnos de su maldad, maldad que aquel Querubín Protector había traído a este planeta.

Había pasado cuarenta días y cuarenta noches. Jesús se había preparado físicamente y espiritualmente para enfrentarse a la prueba. Conocía a su adversario, sabía que era astuto, brillante, persuasivo, Jesús sabía que pronto el diablo asomaría su cabeza por el desierto y no con buenas intenciones.

Jesús sabía que esta criatura iría a tentarlo y que iría muy bien preparada. Sabía por dónde le iba a atacar, sabía las preguntas que Satanás le haría. Por eso estudió el libro de Deuteronomio. Memorizó sus versículos. Jesús no iba a caer en la trampa en la que cayó la mujer. No le daría explicaciones, ni respuesta. Sólo le recordaría las Sagradas Escrituras.

El Señor sabía muy bien que la tentación llegaría después de su bautismo y de ser ungido por Dios. Así que entró en oración y en ayuno y estudió la Biblia.

Ecce Homo, obra de Antonio Ciseri donde puede verse a Poncio Pilato presentando a un azotado Jesús de Nazareth ante el pueblo de Jerusalén.

[…] El escenario está preparado. La lucha comienza. Jesús seguro de sí mismo. Ha terminado su ayuno, ha estado en continua comunicación con su Padre mediante la oración, tiene la protección de Dios. Está preparado, ha leído el libro de Deuteronomio, conoce las preguntas del adversario y sabe que su mejor arma contra Satanás es la espada de dos filos, es la Palabra de Dios, la palabra de su Padre.

Satanás se siente confiado. Sabe la condición física y mental de Jesús, debe estar muy cansado, su pensamiento no será tan ágil. Ha preparado su guía de preguntas. Ha delineado un plan de tres partes. Sabe por dónde atacar primero y tienen su oferta final » (8)

La Biblia (del griego, τα βιβλία, que significa “los libros”), es el conjunto de libros canónicos del judaísmo y el cristianismo. La canonicidad de cada libro varía dependiendo de la tradición adoptada. Según las religiones judía y cristiana, la Biblia transmite la Palabra de Dios. La Biblia, o una porción de ella, está traducida en 2303 idiomas o dialectos.

«Antes de que Mateo termine de contar la historia, al “tentador” se le llamará “el diablo” (vv. 5, 8, 11) y Jesús se dirigirá a él como “Satanás” (v. 10). Estamos frente a una guerra espiritual de la mayor magnitud. Jesús, el Hijo de Dios, se encuentra con el diablo, llamado Satanás y el tentador, en un verdadero duelo a muerte.

En su bautismo público, Jesús se había comprometido a hacer la voluntad de su Padre, quien ya se complacía en Él (Mat. 3.13–17). Ahora, en su encuentro privado con Satanás, manifiesta que el enfoque principal de su ministerio será luchar contra éste, el rey de este siglo. Para ganar a los hombres del reino del diablo al reino de Dios, debe, en primer lugar, vencer personalmente como hombre el poder de Satanás.

Aunque es una persona divina, aquí Jesús no actúa según el nivel de su divinidad, sino como hombre. De eso trata toda la tentación en el desierto. Se le permite de nuevo a Satanás que resista a Dios en el hombre e intente deshacer los propósitos divinos para éste, a quien Dios ha creado a su misma imagen. También el hombre, en la persona del Dios encarnado, recibe una segunda oportunidad de enfrentarse y resistir a esa tentación. Esta vez, el segundo hombre obedecerá a Dios y vencerá en la guerra contra el pecado y Satanás. No habrá de fracasar como le sucedió al primer hombre en su encuentro con el maligno.

Utilizaremos primordialmente el relato de Mateo y sólo recurriremos a los otros dos cuando sea necesario. Marcos es el más breve de estos tres relatos, y el único rasgo distintivo de su narración consiste en que menciona que, durante la tentación, Jesús “estaba con las fieras” (Mar. 1.13). Quizás Marcos lo hace al menos por las dos razones siguientes.

Primera, para mostrar que se trataba de un “desierto” verdadero (Mat. 4.1; Mar. 1.12; Luc. 4.1). Era un lugar solitario y peligroso. Estaba allí solo, sin el consuelo de la compañía de otros seres humanos. Kenneth Wuest dice al respecto:

En la región abundaban los osos, chacales, lobos, zorros, leopardos y hienas. Los expositores sugieren que esta descripción “no es sólo ilustrativa, ni pretende sugerir peligro, sino más bien mostrar el carácter deshabitado del lugar: sin la posibilidad de obtener provisiones y por lo tanto con el hambre como parte de la experiencia”. Comentando acerca de esto, Alford dice: “Tal vez el estar con las fieras indique una forma de tentación: la del terror, la cual se ejerció sobre Él”. El primer Adán cayó en el pecado en un ambiente de perfección y armonía; el postrer Adán mantuvo su pureza en un entorno hostil.

Jesús debe ser considerado aquí como el postrer Adán y el segundo hombre, en contraste con el primero de ambos (I Cor.15.45–47). Adán, el hombre representativo, fue tentado por el diablo y desobedeció. Jesús, como nuevo representante de la raza, postrer Adán y segundo hombre, debe enfrentarse a la misma tentación, procedente de la misma fuente, y deshacer la tragedia que constituyó la caída de Adán; pero sería más difícil que para el primer hombre.

El Sermón del Monte

[…] Kenneth Wuest señala que la expresión «ser tentado» en Marcos 1.13 es un participio presente que indica acción continua:

Satanás tentó al Mesías continuamente durante aquellos cuarenta días. Las tres tentaciones que registra Mateo al final de ese período de prueba indican meramente la intensidad adicional de la tentación a medida que aquel tiempo tocaba a su fin. El diablo se estaba empleando a fondo al ver que le quedaba poco tiempo.

L. Blomberg resume los cuatro enfoques principales de esta narración que hacen los intérpretes bíblicos:

a.Primero tenemos una “interpretación exhortativa o sicológica en la que las tentaciones de Jesús representan las tres categorías principales de tentación humana (cf. I Jn. 2.16, “Los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida”; cf. también con los tres atractivos que tenía para Eva el árbol de la ciencia del bien y del mal en Gén. 3.6)”.

b.En segundo lugar está el “enfoque cristológico, que destaca el carácter obediente del Hijo de Dios”

Juan, el discípulo y María, madre del Señor, en el momento de la crucifixión

c.En tercer lugar tenemos “la interpretación mesiánica según la cual Jesús es tentado para que rechace el camino de la cruz y siga las esperanzas más políticas y nacionalistas de sus compatriotas”.

d.Y por último está “la opción salvífico-histórica, según la cual Jesús obedece los mandamientos de Dios que Israel había desobedecido en su peregrinación por el desierto, demostrando ser el verdadero representante del pueblo hebreo”. Blomberg dice acerca de esto: “Ninguna de las tres interpretaciones excluye necesariamente a las demás”. Estoy de acuerdo con él. Diría que todas ellas vienen al caso.»

Educación Teológica a Distancia – South African Theological Seminary


Luis Alberto Jovel

Es verdaderamente difícil en el mundo de habla inglesa encontrar un seminario teológico que realmente este comprometido con las Escrituras, y que de una educación teológica que podrá ser útil en el trabajo pastoral, como también en el mundo donde las ideas anti-cristianas necesitan ser respondidas con precisión y cabalidad.

Anteriormente he recomendado el FLET, que ahora es conocido como Laurel University. La razón que la recomendé es porque esta universidad esta reconocida por el gobierno federal de USA, no solamente el estatal. Esto garantiza al estudiante que su nivel de estudio, sea de licenciatura hasta el nivel de doctorado, esta garantizado que es similar a las de otras universidades seculares. Esto es importante, al menos para mi, pues así pone al egresado al mismo nivel académico que cualquier otro egresado de una escuela secular.

Me gustaría, en esta ocasión, ofrecerles otra alternativa para el estudio teológico. Estoy hablando…

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