Hacer morir a la Carne  


Hacer morir a “la carne”  

Por Paulo Arieu

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Todos estos ultimos dias, he estado compartiendo artículos cientificos y algunos de orden teológico. Pero desde hace unos días, estaba pensando en cuan dificil se nos hace a nosotros los occidentales negarnos a nosotros mismos. Estamos tan acostumbrados a hacer lo que se nos da la gana, a comer lo que se nos da la gana, a comprarnos lo que se nos da la gana, a poner la comida para que se caliente rápido en el microondas, que pocas veces nos acostumbramos a crucificar nuestros deseos pecaminosos. Nos cuesta mucho acostumbrarnos a hacer la voluntad de Dios en todo. Nos hemos acostumbrado a ser independientes y a resolver todo ya, lo mas rápido posible y con poco esfuerzo. Y a la velocidad del microondas. Sin embargo, el apostol Pablo nos dice que

  • Pues ustedes, mis hermanos, han sido llamados a vivir en libertad; pero no usen esa libertad para satisfacer los deseos de la naturaleza pecaminosa. Al contrario, usen la libertad para servirse unos a otros por amor.”(Galatas 5:13 Nueva Traducción Viviente)

Lo que el apostol Pablo nos dice que verdaderamente a libertad de los hábitos de pecado es que fuimos llamados por nuestro Señor Jesucristo. Cuan oportuno es hoy recordarnos que la libertad es nuestro llamado, en un mundo que hace de la libertad una prostitución y corrompen la palabra llevando vida de libertinaje. Aún muchos de nosotros quienes nos llamamos “cristianos” luchamos en nuestra carne en contra de esos deseos que nos llevan a vivir vidas de esclavos. Puede ser hábitos dañinos como la pornografía, ver la televisión de manera adictiva, el sexo practicado en forma promiscua o la comida, comiendo como glotones. Porque  aquellos que se creen en libertad para expresar su amor “obsceno”, aquellos que muestran que todo lo pueden, que no hay límites a la manera de vivir que tienen, que se creen libres por ser “abiertos de mentes” donde sus vidas son una transgresión a las leyes, autoridades y a todo que vaya en contra de su supuesta “ libertad” y de sus “derechos humanos” y en nombre de todos ellos cometen aberraciones en contra de sus propias vidas, ellos mismos son esclavos de los deseos pecaminosos de su carne. Pues hoy nos encontramos en la guerra de la Carne vs. el Espíritu. Y si no me cree, fijese como vive gran parte de nuestra juventud, cuales son sus hábitos nocturnos o de fin de semana. Como llevan adelante sus relaciones de pareja o como muchos gastan dinero en cosas superfluas que realmente no necesitan. Como reclaman sus derechos las jovenes para abortar, tener “sexo seguro”, practicar la homosexualidad o enamorarse a cada rato de alguien distinto. Jóvenes, tanto varones como hembras, se han acostumbrado a hacer lo que les viene en ganas, sin meditar en sus consecuencias.  

Pero, que es la carne y sus obras?

El apostol Pablo nos explica cuáles son las llamadas obras de la carne:

  • “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.(Galatas 5:20-21 Reina-Valera 1960)

Que nos dice el texto bíblico?

  • Adulterio, fornicación, inmundicia,  lascivia.
  • Idolatrías, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones.
  • herejías,
  • envidias, homicidios,
  • borracheras, orgías,

Muchos cuando llegan a las iglesias y experimentan el amor de Dios, a través del Espíritu Santo. Dejan sus grandes pecados. Los grandes pecados como adulterio, fornicación, robo. Y cambian tanto como cambian su manera de hablar, ahora en vez de decir suerte dicen Dios te bendiga, o cambian su manera de vestir, camisita blanca y pantalones de vestir oscuro los hombres, y polleras largas con camisas hasta el cuello, las mujeres. Esto suele suceder en muchas comunidades cristianas que confunden cristianismo con moralismo.

Todas las denominaciones cristianas del mundo experimentan en sus nuevos adeptos estos “grandes cambios”. Sin embargo resulta que pasado el tiempo algunos empiezan a experimentar recaídas en pecados que pensaban que ya habían dejado atrás. Y la frustración llega a sus vidas y por esos pecados caen mas abajo…se alejan de su congregación a causa de sus pecados, o porque los hirieron, o no les gustó algo y creen estar en lo cierto. Cosas por el estilo que mutilan al cuerpo de Cristo. El problema central es que ellos extirparon de sus vidas los tumores malignos de sus carnes, losgrandes pecados” que los avergonzaba, pero dejaron tumores benignos, sin saber que estos se convertirán luego en la causa de sus caídas.

Me voy a explicar mejor.

Al sacar de sus vidas el adulterio, que es necesario, se olvidan de sus ojos, y los deseos de ver mujeres desnudas o sus partes íntimas, los consideran no “tan” pecaminosos. Al tiempo estos deseos de ver, se convierten en deseos de tocar, tomar, y poseer. Y vuelven a caer en adulterio. Muchos piensan cuando ven a otros caer en lo mismo,  que eran personas que uno veía como“espirituales”, que cayeron en pecado cuando fornicaron. Es un error, porque el pecado estuvo desde que nunca resolvió lo que alimentaba al pecado en si, que es su carne o sus deseos desordenados.

Si uno poda un árbol, pero no lo corta de raíz, este vuelve a crecer. Porque el problema no es el tronco sino la raíz. Así es en nuestra lucha contra nuestra carne. Por mas que saquemos fuera todo aquellos que nosotros pensamos y consideramos pecaminoso, pero no sacamos la raíz, el deseo de hacer o ver o tocar o consumir, en fin, el deseo desordenado o como lo llama la Biblia concupiscencia ( tendencia a hacer lo malo), sino extirpamos eso por medio de morir a la carne con ayuno (si es necesario y si no hay enfermedades que lo impidan), oración, y acción de lo que Dios me pide que haga, es en vano todo intento por crecer espiritualmente.

Muchos han pensado que ayunar es para mover la mano de Dios a nuestro favor, en el sentido de que nos de cosas que deseamos, Ej. Casa, autos, ministerios, visiones, bendiciones materiales y espirituales. Y buscan a Dios solo para eso. Pero todo eso es superficial y vano. Otros buscan la sanidad de sus cuerpos, o verse más esbeltos y por ostentar el record guines del aguante sin comer. Pero estos conceptos están muy alejados de la realidad del ayuno.

Pero la verdad que el ayuno es para dos cosas fundamentales.

  1. Acercarme a Dios, y tener un encuentro personal en El Espíritu.
  2. Morir a mi carne… o a los deseos de esta.

Morir a la carne y nuestros deseos tiene que ser una de las metas principales de nuestras vidas cristianas. Esta actitud es mucho mejor que acostumbrarnos a hacer lo que se nos da la gana. No me refiero a que las personas no tienen libertad para moverse ni que tienen que orar a cada rato para preguntarle a Dios cual es su voluntad. Sino que debemos ser transformados en nuestros hábitos y conductas por el poder del Espíritu Santo. Jesucristo explicó acerca de la necesidad de un cambio permanente en nuestras vidas: 

  • Ni nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera el vino nuevo rompe los odres, y se derrama el vino, y los odres se pierden; mas el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar.  (Marcos 2:22 Biblia Jubileo 2000)

Muchos deseamos el derramamiento de su Espíritu Santo, que venga un tremendo avivamiento a los Estados Unidos pero no estamos listos, en nuestras vidas tenemos todavía carne. Quizás sacamos los mas grandes pecados…pero todavía tenemos mentiras, engaños, envidas, celos, quejas, divisiones, chismes, consultamos a los Horóscopos (brujerías, hechicerías),  iras, rivalidades, borracheras, etc. Muchos quieren la Gloria de Dios, pero si la gloria de Dios bajase, mas del 90 por ciento de los que están en las Iglesias no lo soportarían. Santidad ya no es un mensaje que agrada, sino lo llaman legalismo, religiosidad. Pero la Biblia dice que sin Santidad nadie verá a Dios. 

Se ha usado para la guerra espiritual el versículo que dice…  No es por el poder ni por la fuerza, sino por mi Espíritu, dice el Señor de los Ejércitos Celestiales. (Zacarías 4:6 Nueva Traducción Viviente). Pero la verdad que para vencer a la carne (nuestras tendencias pecaminosas y egoistas) es solo con su Santo Espíritu. Solo es posible lograr esto con el  poder del Señor.

  • Por lo tanto, ya no hay condenación para los que pertenecen a Cristo Jesús;  y porque ustedes pertenecen a él, el poder del Espíritu que da vida los ha libertado del poder del pecado, que lleva a la muerte.  La ley de Moisés no podía salvarnos, porque nuestra naturaleza pecaminosa es débil. Así que Dios hizo lo que la ley no podía hacer. Él envió a su propio Hijo en un cuerpo como el que nosotros los pecadores tenemos; y en ese cuerpo, mediante la entrega de su Hijo como sacrificio por nuestros pecados, Dios declaró el fin del dominio que el pecado tenía sobre nosotros.  Lo hizo para que se cumpliera totalmente la exigencia justa de la ley a favor de nosotros, que ya no seguimos a nuestra naturaleza pecaminosa sino que seguimos al Espíritu. Los que están dominados por la naturaleza pecaminosa piensan en cosas pecaminosas, pero los que son controlados por el Espíritu Santo piensan en las cosas que agradan al Espíritu.  Por lo tanto, permitir que la naturaleza pecaminosa les controle la mente lleva a la muerte. Pero permitir que el Espíritu les controle la mente lleva a la vida y a la paz. Pues la naturaleza pecaminosa es enemiga de Dios siempre. Nunca obedeció las leyes de Dios y jamás lo hará.  Por eso, los que todavía viven bajo el dominio de la naturaleza pecaminosa nunca pueden agradar a Dios.  Pero ustedes no están dominados por su naturaleza pecaminosa. Son controlados por el Espíritu si el Espíritu de Dios vive en ustedes. (Y recuerden que los que no tienen al Espíritu de Cristo en ellos, de ninguna manera pertenecen a él).  Y Cristo vive en ustedes; entonces, aunque el cuerpo morirá por causa del pecado, el Espíritu les da vida, porque ustedes ya fueron declarados justos a los ojos de Dios.  El Espíritu de Dios, quien levantó a Jesús de los muertos, vive en ustedes; y así como Dios levantó a Cristo Jesús de los muertos, él dará vida a sus cuerpos mortales mediante el mismo Espíritu, quien vive en ustedes. Por lo tanto, amados hermanos, no están obligados a hacer lo que su naturaleza pecaminosa los incita a hacer;  pues, si viven obedeciéndola, morirán; pero si mediante el poder del Espíritu hacen morir las acciones de la naturaleza pecaminosa, vivirán. Pues todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios.  Y ustedes no han recibido un espíritu que los esclavice al miedo. En cambio, recibieron el Espíritu de Dios cuando él los adoptó como sus propios hijos.Ahora lo llamamos «Abba, Padre»Pues su Espíritu se une a nuestro espíritu para confirmar que somos hijos de Dios.  Así que como somos sus hijos, también somos sus herederos. De hecho, somos herederos junto con Cristo de la gloria de Dios; pero si vamos a participar de su gloria, también debemos participar de su sufrimiento. Sin embargo, lo que ahora sufrimos no es nada comparado con la gloria que él nos revelará más adelante.  Pues toda la creación espera con anhelo el día futuro en que Dios revelará quiénes son verdaderamente sus hijos.  Contra su propia voluntad, toda la creación quedó sujeta a la maldición de Dios. Sin embargo, con gran esperanza, la creación espera el día en que será liberada de la muerte y la descomposición, y se unirá a la gloria de los hijos de Dios. Pues sabemos que, hasta el día de hoy, toda la creación gime de angustia como si tuviera dolores de parto;  y los creyentes también gemimos —aunque tenemos al Espíritu Santo en nosotros como una muestra anticipada de la gloria futura— porque anhelamos que nuestro cuerpo sea liberado del pecado y el sufrimiento. Nosotros también deseamos con una esperanza ferviente que llegue el día en que Dios nos dé todos nuestros derechos como sus hijos adoptivos, incluido el nuevo cuerpo que nos prometió. Recibimos esa esperanza cuando fuimos salvos. (Si uno ya tiene algo, no necesita esperarlo;  pero si deseamos algo que todavía no tenemos, debemos esperar con paciencia y confianza). Además, el Espíritu Santo nos ayuda en nuestra debilidad. Por ejemplo, nosotros no sabemos qué quiere Dios que le pidamos en oración, pero el Espíritu Santo ora por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y el Padre, quien conoce cada corazón, sabe lo que el Espíritu dice, porque el Espíritu intercede por nosotros, los creyentes, en armonía con la voluntad de Dios. Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen[j] para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos. Pues Dios conoció a los suyos de antemano y los eligió para que llegaran a ser como su Hijo, a fin de que su Hijo fuera el hijo mayor de muchos hermanos. Después de haberlos elegido, Dios los llamó para que se acercaran a él; y una vez que los llamó, los puso en la relación correcta con él; y luego de ponerlos en la relación correcta con él, les dio su gloria. (Romanos 8)

Dice el apostol Pablo que todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son Hijos del Dios Viviente (ver Romanos 8:14). Necesitamos ser guiados por su Espíritu. Y el ser guiados nos llevará a la muerte de nuestra carne, de nuestros deseos pecaminosos, y someter todas las áreas de nuestras vidas al Señorío de Cristo. Cuesta,da trabajo,no es fácil, puede llevar mucho tiempo realizarlo, pero es bueno ir aprendiendo a obedecer al Señor. Y pronto veremos los frutos hermosos que esta forma de disciplina nos regala. El apostol Pablo explica que:

  • En cambio, la clase de fruto que el Espíritu Santo produce en nuestra vida es: amor, alegría, paz, paciencia, gentileza, bondad, fidelidad, humildad y control propio. ¡No existen leyes contra esas cosas! Los que pertenecen a Cristo Jesús han clavado en la cruz las pasiones y los deseos de la naturaleza pecaminosa y los han crucificado allí. (Gálatas 5: 22-24 Nueva Traducción Viviente)

En conclusión, mejor que “hacer lo que se nos da la gana”, es hacer la voluntad del Señor, que está revelada en la Biblia. A algunos, el obedecer a Dios quizás le sea mas fácil que a otros, pero si no lo intentamos, nunca conoceremos la victoria del Señor en nuestras vidas. Con esto que digo, no critico nuestra libertad actual. Ni cuestiono que podamos hacer las cosas de una manera mas rápida que generaciones anteriores, ni que vivamos con mas confort que en los países pobres. Solo que crucificar la carne, es parte de nuestra responsabilidad cristiana. Seguramente que si usted va a un supermercado tipo Wal-Mart, lo encontrará lleno de variedades de comidas, alimentos,bebidas,ropa y hasta aparatos tecnológicos de última generación y somos tentados por la mentalidad consumista a adquirir todo lo que se nos viene a la mano.Mas todavía, si es un producto que vemos está de oferta o a un precio accesible. Y demos gracias a Dios que podemos adquirir cosas útiles a un buen precio. Eso no tiene nada de malo.

Pero el Señor Jesús nos dijo claramente cómo debemos negarnos a nosotros mismos en esta vida en Lucas 9:23: “Y dijo a todos:” Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame”. Observemos que la Biblia nos dice que Jesús dijo “todos” y no sólo se dirigió a los discípulos.Negarnos a nosotros mismos es negarnos a adquirir todo lo que queremos nada mas que por mero consumismo y, a veces a negarnos a lo que necesitamos, si tenemos otras responsabilidades mas importantes por delante.

Pero pienso que si alguien es realmente serio acerca de seguir a Jesús como Él dijo “venir en pos de mí”, entonces deben negarse a sí mismos y con certeza esto incluye llevar “su cruz cada día.” Eso significa que este debe ser un compromiso de todos los días … no sólo en ocasiones o cuando es conveniente. Debemos llevar, no nuestra cruz, sino la cruz de Cristo y hacerlo diariamente. ¿Cuál fue la cruz de Jesús? Vivir para los demás y morir por los pecadores. Él dio su vida voluntariamente por nosotros cuando no lo merecíamos. Eso significa que usted y yo deberíamos poner nuestros propios intereses detrás de los intereses de los demás. Hay más en este capitulo 9 de Lucas que Jesús nos dice:

  • “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará. Pues ¿qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo?  Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras, de éste se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria, y en la del Padre, y de los santos ángeles.”(Lucas 9: 24-26 Reina-Valera 1960).

En el Antiguo Testamento, podemos leer que lo que mas agrada a Dios es la obediencia a Su Palabra:

  • Pero Samuel respondió: —¿Qué es lo que más le agrada al Señor tus ofrendas quemadas y sacrificios,  o que obedezcas a su voz? ¡Escucha! La obediencia es mejor que el sacrificio, y la sumisión es mejor que ofrecer la grasa de carneros.” (1 Samuel 15:22 Nueva Traducción Viviente).

A Dios sea la gloria! Dios le bendiga mucho.<>

 

La fría ortodoxia nunca podrá reemplazar una relación cálida y vital con Dios.


La fría ortodoxia nunca podrá reemplazar una relación cálida y vital con Dios.

Por Paulo Arieu

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He conocido muchisimos predicadores ortodoxos en su teología, que predican con una excelente técnica de oratoria. Sin embargo, muchas de sus mensajes son fríos (espiritualmente hablando) e incluso excesivamente racionalizados. El título de este artículo, es una frase del libro los carimáticos del pastor norteamericano John MacArthur, donde comenta que podemos aprender de los grupos cristianos evangélicos de corte carismático-pentecostal. A modo personal, yo admiro muchísimo la espiritualidad de algunos predicadores que he conocido, que cuando abren la boca para predicar, marcan la diferencia. John MacArthur dice que:

La necesidad de calor y realidad espiritual ha hecho mucho para fomentar el movimiento carismático. Tenemos que aprender la gran lección de que en muchos casos de iglesias muertas, los carismáticos han ayudado a los creyentes a tener una experiencia espiritual significativa.[1]

Si bien yo personalmente detesto las predicas que no estén excelentes y lógicamente organizadas  y que no sean 100% correctas en su homilética, la calidez y el fervor de algunos predicadores pentecostales que he escuchado en mis 30 años de convertido  no deja de llamarme la atención.  Edward M.Bounds (1835-1913,quizás el mejor escritor sobre la oración que haya existido), “El poder a través de la oración”,de editorial Peniel , dice acerca de la letra de los sermones que te mata, que:

La prédica que mata puede ser, y muchas veces es, dogmática e inviolablemente ortodoxa. Nosotros amamos la ortodoxia. Es buena. Es lo mejor. Es la enseñanza limpia, bien delineada de La Palabra de Dios, los trofeos ganados por la verdad en su conflicto con el error, un dique que la fe ha levantado contra las desoladoras inundaciones de honestas o temerarias creencias falsas, o contra la incredulidad. Pero la ortodoxia, clara y dura corno el cristal, celosa y combatiente, no podrá ser sino letra bien formada, bien nombrada y bien aprendida, la letra que mata. Nada es tan muerto como la ortodoxia muerta, demasiado muerta para especular, demasiado muerta para pensar, para estudiar o para orar. La prédica que mata podrá tener discernimiento y abrazarse a principios, podrá ser erudita y crítica en gusto, podrá tener cada minucia de etimología y gramática, podrá ataviar la letra dentro de su modelo perfecto, e iluminarla como Platón y Cicerón lo hicieron, podrá estudiarla como un abogado estudia sus libros de texto para hacer su informe o para defender su caso, y aún ser como una escarcha, una escarcha que mata. La predica de la letra puede ser elocuente, recubierta de poesía y retórica, salpicada con oración condimentada con sensación, iluminada por el talento natural, y aún así estos no ser sino una base maciza y pura, las flores raras y hermosas que atavían el ataúd. La prédica que mata puede ser sin conocimiento, sin marca de frescura de pensamiento o sentimiento, ataviada de insípidas generalidades o insulsas especialidades, con estilo irregular, desaliñado, carente de oración privada ni tiempo en el cuarto de estudio, ni tampoco está agraciada por pensamiento, expresión u oración. Bajo esta prédica, ¡qué inmensa y absoluta la desolación! ¡Qué profunda la muerte espiritual!Esta prédica de la letra trata con la superficie y la sombra de las cosas, y no con las cosas en sí mismas. No penetra la parte interna. No tiene una comprensión profunda, ni entendimiento de la vida escondida de La Palabra de Dios. Es verdad para el afuera, pero el afuera es la cáscara que debe ser quebrada y penetrada por la semilla. La letra puede estar adornada para atraer y ponerse de moda, pero la atracción no es hacia Dios ni tampoco la moda es por el cielo. La falla está en el predicador. Dios no lo ha creado. Nunca ha estado en las manos de Dios como arcilla en las manos del alfarero. Ha estado ocupado con el sermón, su concepto y acabado, su fuerza de atracción, pero nunca buscó, estudió, sondeó o experimentó las cosas profundas de Dios. Nunca estuvo ante “El trono alto y sublime” (Isaías 6:1), nunca escuchó la canción de los serafines, nunca vio la visión ni sintió la fuerte corriente de esa santidad ni clamó en absoluto abandono y desesperación bajo el sentimiento de debilidad y de culpa, ni fue renovada su vida, ni su corazón tocado, depurado, encendido por el carbón vivo del altar de Dios. Su ministerio puede atraer gente hacia él, a la Iglesia, a la forma y ceremonia; pero no atraer verdaderamente hacia Dios, a una comunión divina, dulce y santa. La Iglesia ha sido blanqueada pero no edificada, complacida pero no santificada. La vida es suprimida; se enfría el aire del verano; la tierra está seca. La ciudad de nuestro Dios se convierte en la ciudad de la muerte; la iglesia en un cementerio y no un ejército en lucha. La alabanza y la oración son ahogadas; la alabanza está muerta. El predicador y la prédica han ayudado al pecado, no a la santidad; ha poblado el infierno, no el cielo. La prédica que mata es una prédica sin oración. Sin oración el predicador crea muerte, no vida. El predicador que es débil en oración lo es también en poder de vida. El predicador que haya dejado de tener a la oración como un elemento eminente y predominante en su propio carácter, ha sacado de su prédica el distintivo poder que da vida. Hay y habrá oración profesional, pero esta ayuda al predicador en su trabajo de muerte. La oración profesional enfría y mata tanto a la prédica como a la oración. Mucha de la devoción laxa y de las actitudes irreverentes en la oración congregacional es atribuible a la oración profesional en el pulpito. Las oraciones en muchos pulpitos son largas, discursivas, secas e inútiles. Sin unción o corazón, caen como una escarcha que mata sobre todas las oraciones de adoración. Son oraciones que negocian con la muerte. Cada vestigio de devoción ha perecido bajo su aliento. Cuanto más muertas están, más largas se vuelven. Debe pedirse una oración corta, viva, que provenga realmente del corazón, del Espíritu Santo, directa, específica, ardiente, simple, productiva en el pulpito. Una escuela que les enseñe a los predicadores cómo orar. De la manera en que Dios toma en cuenta la oración, sería más beneficiosa para la verdadera devoción, la verdadera adoración y la verdadera prédica que todas las escuelas teológicas. ¡Pare! ¡Deténgase! ¡Considérelo! ¿Adonde estamos? ¿Qué hacemos? ¿Predica para matar? ¿Ora para matar? ¡Ora a Dios! El gran Dios, el Hacedor de todos los mundos, el Juez de todos los hombres. ¡Cuánta reverencia! ¡Qué simplicidad! ¡Cuánta sinceridad! ¡Cuánta verdad interior se demanda. ¡Cuan reales debemos ser! ¡Cuan sinceros! La oración a Dios, el ejercicio más noble, el más alto esfuerzo del hombre, lo más real. ¿No deberíamos desechar para siempre prédicas maldecidas que matan y las oraciones que matan y hacer lo verdadero, lo más poderoso, la oración devota, la prédica que crea vida, y atraer lo inagotable de Dios y el tesoro abierto para satisfacer la necesidad y pobreza absoluta del hombre? [2]

Creo que este párrafo no necesita mucha explicación. Es que muchas veces nuestras plegarias a Dios salen de adentro de un corazón frío, duro, insensible a la acción del Espíritu Santo. Quiera Dios tener a bien quebrantar nuestros corazones en su precioso altar divino, para que cuando oremos o prediquemos la Palabra de Dios, nuestros oyentes sean edificados no solo a nivel intelectual sino también espiritual. Los sermones frios no conmueven el corazón de los oyentes. Valeri Slezin, jefe del Laboratorio de Neuropsicofisiología del Instituto de Investigación y Desarrollo Psiconeurológico Bekhterev de San Petersburgo ha afirmado que

“Una oración es un medicamento poderosísimo. La oración no sólo regula todos los procesos del organismo humano, sino que también repara la estructura de la conciencia más afectada”.[3]

Busquemos a Dios en oración antes de predicar un sermón y roguemos que El nos hable a través de Su Palabra y veremos como Dios nos llena de Su precioso gozo antes de salir a hablar de El. Recordemos que nuestra relación personal con el Señor no es sustituible por ninguna otra cosa. Busquemos el reino de Dios primero y todas las cosas vendrán por añadidura.

  • Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten.” (Mateo 6:33 Nueva Traducción Viviente)

Dios lo bendiga.<>

Notas:

[1]. Jhon F.Macarthur, “Los carismáticos Una perspectiva doctrinal”, ed. CBP, p.11
[2]. Edward M.Bounds, “El Poder a través de la oración”, ed. Peniel, p.32-35

[3] http://verdadosharalibres8.wixsite.com/mrc37/single-post/2016/03/10/EL-VALOR-DE-LA-ORACI%C3%93N

imagen: http://verdadosharalibres8.wixsite.com/mrc37/single-post/2016/03/10/EL-VALOR-DE-LA-ORACI%C3%93N

Dios proveera una casa, para nosotros sus hijos!!!!


Dios proveerá una casa, para nosotros sus hijos!!!!

por Paulo Arieu

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Nuestro Dios es un ser maravillo, lleno de bondad, amor y poder. Solo El es quien bendice a Su Pueblo,conforme a su santa y gloriosa voluntad.Si es Su voluntad, El nos proveerá a mi esposa y a mi una casa donde habitar.

Isaías 65:21-25 Nueva Versión Internacional (NVI)

21 Construirán casas y las habitarán;
plantarán viñas y comerán de su fruto.
22 Ya no construirán casas para que otros las habiten,
ni plantarán viñas para que otros coman.
Porque los días de mi pueblo
serán como los de un árbol;
mis escogidos disfrutarán
de las obras de sus manos.
23 No trabajarán en vano,
ni tendrán hijos para la desgracia;
tanto ellos como su descendencia
serán simiente bendecida del Señor.
24 Antes que me llamen,
yo les responderé;
todavía estarán hablando
cuando ya los habré escuchado.
25 El lobo y el cordero pacerán juntos;
el león comerá paja como el buey,
y la serpiente se alimentará de polvo.
En todo mi monte santo
no habrá quien haga daño ni destruya»,
dice el Señor.

La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional® NVI

La Gloria sea solo para El. Porque Dios es un Dios santo, que no comparte Su Gloria con nadie!!!

¿Cuál es la voluntad de Dios? ¿Verdad o Marketing? San Agustín


¿Cuál es la voluntad de Dios? ¿Verdad o Marketing? San Agustín

La divina proporción, 12 abril 2016

El evangelio de ayer lunes es demoledor frente a nuestras ansias de hacer por hacer y conseguir por conseguir:
Al encontrarle a la orilla del mar, le dijeron: «Rabí, ¿cuándo has llegado aquí?» Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: vosotros me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado. Obrad, no por el alimento perecedero, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre, porque a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello.» Ellos le dijeron: « ¿Qué hemos de hacer para obrar las obras de Dios?» Jesús les respondió: «La obra de Dios es que creáis en quien él ha enviado.» (Del Evangelio según Juan 6,25-29)

¿Cómo obra Dios en nosotros?: «La obra de Dios es que creáis en Quien Él ha enviado» y de Mt 17, 20 «si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: “Pásate de aquí allá”, y se pasará; y nada os será imposible» ¿A qué esperamos para confiar en el Señor?

… y por tanto, no quiso distinguir la fe de la obra, sino que dijo que la misma fe es la obra de Dios, pues esta misma fe es la que obra por medio del amor. Y no dijo (2Cor 3,17): ésta es vuestra obra, sino: ésta es la obra de Dios, a fin de que creáis en El, para que el que se gloría, se gloríe en el Señor. Luego creer en El es comer aquel alimento que permanece hasta la vida eterna. (San Agustín, Tratado sobre el Evangelio de San Juan, 25)

La postmodernidad que padecemos nos satura de deberes que no tienen sentido más allá de autoafirmarnos a nosotros mismos. Deberes que se basan en apariencias, marketing, modas y superficialidades. Mirar la fe como un elemento adicional del circo mediático en que vivimos, es reducirla a un aditivo que mejora el funcionamiento de nuestra vida. Se reduce el Evangelio a un libro de autoayuda que nos permite afrontar el día a día. Mirando la fe como un hecho de la cotidianidad es cómo empezamos a pensar en planes, estrategias, marchas, eventos mediáticos y evangelización multitudinaria. Siguiendo lo que Cristo nos indica, Dios obra en nosotros “la fe” si no cerramos el corazón a su Gracia. La Evangelización sólo puede llegar a propiciar el encuentro de cada uno de nosotros con Cristo. Las estrategias de “venta” no podrán nunca competir con las ofertas del mundo.

La oferta de Cristo es seguirle y deja claro qué tenemos que hacer para ir tras de Él: Negarnos a nosotros mismo y cargar con nuestra cruz. El mundo nos vende felicidad instantánea que tan sólo son formas de adicción que nos llevan a sufrir sin sentido alguno. Ante el vacío interior nos ofrecen comprar, consumir, sentirnos superiores a los demás, ser los más guapos del barrio, ser admirados por nuestro exterior, etc. Cristo “sólo” se ofrece a sí mismo, que es Camino, Verdad y Vida. Verdad que es cruda y dura. Camino que es negación de nosotros mismos. Vida que es compromiso que transforma y eleva hacia Dios. ¿Cómo vamos a competir con estrategias de marketing? El mensaje de Cristo no está dirigido a quienes se sienten capaces, potentes, ricos, atractivos y populares. El mensaje de Cristo está enfocado a el que sufre y acepta que el sufrimiento como parte de lo que es todo ser humano: Vengan a Mí, todos los que están cansados y cargados, y Yo los haré descansar (Mt 11, 28). Cristo no llama a los que se sienten cool, chachi, guay y quieren venderse a los demás desde el pedestal de las apariencias vacías. Cristo llama a quien se dado cuenta de su debilidad y necesitan una Razón para seguir adelante. Esa Razón es Cristo mismo, que da sentido a todo y a todos, porque es el Logos de Dios, la Palabra que da sentido, la Verdad que ilumina lo que somos, tal como somos: limitados, inconstantes y tremendamente egoístas. Naturaleza humana que sólo puede ser transformada por la Gracia de Dios, como bien indica el mismo Cristo en el Evangelio de este pasado lunes.

Estoy seguro que esto suena duro, duro, duro, en una sociedad que tiene el objetivo el bienestar, la ociosidad y el éxito social. Ya le comentaron a Cristo que sus palabras eran duras: Por eso muchos de sus discípulos, cuando oyeron esto, dijeron: Dura es esta declaración; ¿quién puede escucharla? (Jn 6, 60). Vestir de evangelización las estrategias de venta, es ponernos al nivel del mundo y aceptar que el cristianismo es otro placebo con el que escapar de nosotros mismos y de la vida que Dios quiere para nosotros. El gran desafío de la Iglesia actual es dejar atrás todos los lastres que la sociedad le carga y ser Ella misma, tal como Cristo la desea. ¿Cómo hacerlo? Empecemos por nosotros, dando pasos hacia la santidad, todo lo demás vendrá a continuación (Mt 6, 33). Esto es promesa de Cristo ¿Lo creemos de verdad?

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http://www.religionenlibertad.com/cual-es-la-voluntad-de-dios-verdad-o-marketing-san-agustin-48949.htm

¿Cómo puedo conocer la voluntad de Dios para mi vida?


¿Cómo puedo conocer la voluntad de Dios para mi vida?

Hay dos claves para conocer la voluntad de Dios en una situación dada:

(1) Asegurarse que lo que está pidiendo o considerando hacer, no sea algo que la Biblia lo prohíbe.

(2) Asegurarse que lo que está pidiendo o considerando hacer, va a glorificar a Dios, y va a ayudarlo a usted a crecer espiritualmente.

Si estas dos cosas son ciertas, y Dios todavía no le ha dado lo que le está pidiendo – entonces es probable que no sea la voluntad de Dios que usted obtenga lo que está pidiendo. O tal vez, usted simplemente necesita esperar un poco más de tiempo para recibirlo. Algunas veces, conocer la voluntad de Dios es difícil. La gente quiere que Dios básicamente les diga qué hacer – dónde trabajar, dónde vivir, con quién casarse, etc. Romanos 12:2 nos dice, “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”

Dios raramente da a la gente esa información directa y específica. Dios nos permite hacer decisiones referentes a aquellas cosas. La única decisión que Dios no quiere que hagamos es pecar o resistirse a Su voluntad. Dios quiere que tomemos decisiones que estén de acuerdo con Su voluntad. De manera que, ¿cómo saber cuál es la voluntad de Dios para usted? Si usted está caminando cerca del Señor, y deseando de verdad Su voluntad para su vida – Dios va a colocar Sus propios deseos en su corazón. La clave es desear la voluntad de Dios, no la suya propia. “Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón” (Salmos 37:4) Si la Biblia no habla en contra de sus peticiones, y si éstas genuinamente pueden beneficiarle espiritualmente – entonces la Biblia le da “permiso” para tomar decisiones y seguir a su corazón.

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Por qué Unirse a la Iglesia?


Por qué Unirse a la Iglesia?
por el Dr. Donald S. Whitney
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“La Escritura deja muy claro que hemos de ser miembros de una iglesia local.” Kenneth Kantzer

“¿Por qué debería unirme a la iglesia?”

A pesar de mi formación en el seminario y la experiencia pastoral, yo no estaba preparado para esta nueva pregunta Cristiana. Estuvo de acuerdo por nuestro estudio de la Escritura que necesitaba identificarse como un discípulo de Cristo por el bautismo, pero luego se preguntó: “¿Me puede mostrar en el Nuevo Testamento si debo unirme oficialmente?”

Ahora sí que me tenía.

“Si yo vengo y adoro con la misma frecuencia que los miembros”, continuó, “si estoy en comunión con los creyentes, tanto como cualquier otra persona, si me beneficio de la enseñanza y otros ministerios de la iglesia, y si yo demuestro activamente amor por mi hermanos y hermanas en Cristo aquí, ¿por qué debería unirme formalmente a la iglesia?”

Su pregunta me golpeó con una lógica incómoda.

Empecé a darme cuenta de que muchos de mis conclusiones sobre la membresía de la iglesia eran en realidad nada más que suposiciones anteriormente no desafiadas. Estos supuestos se estaban fundiendo en mis propias preguntas. ¿Puedo dar razones de las Escrituras de por qué alguien debería unirse a una iglesia? ¿Los cristianos en los tiempos del Nuevo Testamento se unían formalmente a iglesias o tuvieron solo una relación informal? ¿Las iglesias en los días del apóstol Pablo tenían una lista de miembros? ¿Cómo respondo a la creciente marea de opinión que dice que la membresía de la iglesia es simplemente una tradición no desafiada, sino tradición no bíblica y una formalidad innecesaria?

Esto es lo que encontré.

INDICACIONES BÍBLICAS DE MEMBRESIA DE LA IGLESIA EN TIEMPOS DEL NUEVO TESTAMENTO

Primeramente, nos encontramos con la palabra iglesia en todo el Nuevo Testamento. En la gran mayoría de los casos el término se refiere a una iglesia local específica como la de Roma o Corinto. A veces, cuando leemos de la iglesia se hace referencia a lo que a menudo se llama la iglesia universal, es decir, todos los cristianos en todas partes. Pero cuando se lee “iglesia” en la Biblia, casi siempre significa “iglesia local”.

Por lo menos, la iglesia local era la comunión de los seguidores de Jesucristo en un área en particular. Sabemos que ellos se reunieron, adoraron juntos, oraban juntos, etc., como familia nacida de nuevo de Dios. Pero, ¿realmente la gente se unía a esta comunión en alguna forma oficial, o era una asociación mutuamente asumida y menos formal?

La práctica de la iglesia del Nuevo Testamento de mantener una lista de viudas tiene sentido en el contexto de la membresía

Sabemos que las iglesias en los días del apóstol Pablo hacían y mantenían al menos un tipo de lista. “No viuda puede ser puesto en la lista de las viudas”, Pablo instruye a Timoteo, “a menos que tenga más de sesenta años, ha sido fiel a su marido”, etc., (1 Timoteo 5: 9, NVI). Tan fácilmente como las iglesias tenían listas de las viudas, podrían haber tenido listas de miembros. No habría ninguna diferencia, excepto por la longitud de una iglesia que mantiene una lista de viudas y una lista de miembros.

Las instrucciones para la disciplina de la iglesia sólo tienen sentido en el contexto de la membresía

En Mateo 18:15-17, Jesús nos dio instrucciones de cómo la iglesia debe responder cuando alguien dentro de la Iglesia persiste en vivir como un incrédulo. Leemos acerca de un caso concreto de esto en 1 Corintios 5 y cómo el apóstol Pablo, escribiendo bajo la inspiración del Espíritu Santo, instruyó a los cristianos en la iglesia de Corinto a manejarlo. En los versículos 11-13, Pablo dice: “Sino que en efecto os escribí que no anduvierais en compañía de ninguno que, llamándose hermano, es una persona inmoral, o avaro, o idólatra, o difamador, o borracho, o estafador; con ése, ni siquiera comáis. Pues ¿por qué he de juzgar yo a los de afuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro de la iglesia? Pero Dios juzga a los que están fuera. Expulsad de entre vosotros al malvado.”

Había un hombre sexualmente inmoral en esta iglesia. Estaba Pablo simplemente diciéndoles que no dejaran que este hombre viniese a a la iglesia con ellos porque estaba actuando como un incrédulo en lugar de un cristiano? No, él no pudo haber querido decir que, porque sabemos de otros lugares en esta carta (cf. 14: 24-25) que los incrédulos eran invitados a asistir a las reuniones de la iglesia. Incluso cuando obedecieron las instrucciones de Pablo a “expulsad de entre vosotros al malvado” y considerar al hombre como un incrédulo, habrían permitido (incluso la bienvenida) para venir a sentarse bajo la predicación de la Palabra de Dios como cualquier otra persona en la ciudad. Así que ¿en qué sentido tendrían “expulsar” (“Eliminar,” “expulsar”) este hombre?

La mejor forma de explicar cómo iban a tener que “expulsar” a este hombre es entender que lo eliminaran de la membresía de la iglesia y, en general dejar de asociarse con él fuera de las reuniones de la iglesia.

Note que Pablo se refiere a los que están “dentro” y a los que están “fuera”. Fuera de qué? Como hemos señalado, cualquiera podía asistir a sus reuniones. Este tipo de lenguaje sólo puede referirse a un miembro de la iglesia definido de personas convertidas. ¿Con que fin tiene un grupo que quitar a alguien que ya está “fuera” y no es un miembro del grupo? No se puede despedir a alguien que no trabaja para usted. No puede votar en su país para eliminar un funcionario del gobierno elegido por otro país. No se puede apelar a un tribunal para disciplinar a alguien que no es de su competencia. De la misma manera, no se puede disciplinar formalmente a alguien que está en una relación informal con usted; usted no tiene ninguna autoridad para hacerlo. Estas personas en Corinto se habían comprometido voluntariamente a una relación formal y sabían que eran miembros oficiales de la iglesia y que estaban “fuera”.

La disciplina de la Iglesia debe ser realizada por la “iglesia” (Mateo 18:17) y se produce ” cuando vosotros estéis reunidos” (1 Corintios 5:4). ¿Quién está reunido? ¿Cómo sabes que la “iglesia” es? ¿Cómo se determina quien tiene y quien no tiene el derecho a voz y voto en tales asuntos? ¿La persona sujeta a la disciplina tiene la libertad para poner a su familia ampliada o de compañeros de trabajo que nunca han estado en la iglesia, o incluso gente de la calle, y esperar darle el mismo poder con aquellos que han sido fieles a la iglesia desde hace años? ¿No? ¿Por qué no? ¿Los excluye usted de participación, ya que nunca han sido parte de la iglesia? Entonces ¿qué pasa con la persona que asistió una vez hace cinco años? O los que vinieron en la Pascua y la Navidad del año pasado? O aquellos que regularmente ven los servicios religiosos en la televisión o lo escuchan en la radio, y tal vez incluso envian dinero, pero nunca entran en el edificio? O los de ciudades lejanas que visitan varias veces al año a causa de los familiares en la iglesia?. Obviamente, la disciplina de la iglesia bíblica debe limitarse a un grupo específico y eso debe significar los miembros de la iglesia.

El significado de la palabra “unirse” en Hechos. 5:13 sólo tiene sentido en el contexto de la membresía

En Hechos 5:13 leemos de la reacción de los incrédulos en Jerusalén después de que una pareja dentro de la iglesia, Ananías y Safira, habían muerto en el acto cuando se reveló que había mentido a la iglesia. Dice: “Pero ninguno de los demás se atrevía a juntarse con ellos; sin embargo, el pueblo los tenía en gran estima.” Los creyentes tenían un gran respeto por los cristianos, pero después de este incidente ninguno de ellos que decía ser convertido pero que estaban fuera, sólo creyentes quería unirse a la iglesia.

En la lengua griega en la que Pablo escribió esta carta, la palabra que usó que está traducida aquí como “juntarse” significa literalmente “pegarse o unirse con cemento, unir, unirse con firmeza.” No se refiere a un tipo informal, simplemente asumido de relación, sino a una donde usted elije “pegarse” o “unirse” a sí mismo firmemente a los demás. Una vez más, ese tipo de lenguaje sólo tiene sentido en el contexto de la membresía.

Esa misma “palabra pegamento” se usa en el Nuevo Testamento para describir el estar unido en una relación sexual (1 Corintios 6:16) y estar unido al Señor, en un mismo espíritu en la salvación (1 Corintios 6:17). Y es la misma palabra que usa Pablo en 1 Corintios 5:11 cuando dice “no juntarse con” cualquiera que llamándose hermano sigue en la inmoralidad, sino más bien a “expulsad de entre vosotros al malvado.” Es evidente que este tipo del lenguaje no se refiere a una relación, superficial, o informal casual.

Así que cuando se dice en Hechos 5:13 que ningún creyente insincero se “atrevía a juntarse con ellos”, la “palabra pegarse” utilizada allí habla de una relación tan cohesionada y unida que debe referirse a una membresía de la iglesia reconocida.

El significado de “toda la iglesia” en 1 Corintios 14:23 sólo tiene sentido en el contexto de la membresía.

El fundador terrenal de la iglesia de Corinto, el apóstol Pablo, escribió a este nuevo cuerpo de cristianos acerca de sus muchas dificultades, incluyendo la manera de poner orden en su adoracion público. Empezó 1 Corintios 14:23 con: “Por tanto, si toda la iglesia se reúne en un solo lugar,. . . .” “¿A quién tenia en mente cuando se refirió a” toda la iglesia “? La única respuesta realista es “los miembros de la iglesia.” Es por eso que un comentarista, trabajando con el idioma original de este texto, la traduce “Si, pues, toda la iglesia se reúne y todos sus miembros” [el énfasis es mío] y note “(la últimas dos palabras no están en el griego, pero naturalmente, deben entenderse) “. (1)

Imagine a los líderes de los cristianos de Corinto que caminan en la reunión de la iglesia para el culto un domingo. ¿Habrían conocido solo por mirar, o habrían tenido alguna forma de decidir, si “toda la iglesia” estaba allí? Seguramente habrían sabido quienes debían estar presentes en una reunión y quien faltaba. Pero ¿cómo podrían haber sabido cuando “toda la iglesia” estaba “en un solo lugar”, sin saber que era miembro y quién no lo era? Esto implica una membresía verificable.

Las instrucciones para el cuidado pastoral y el liderazgo espiritual sólo tienen sentido en el contexto de la membresía

“Palabra fiel es esta:,” dijo Pablo a Timoteo: “Si alguno anhela obispado, buena obra desea ” (1 Timoteo 3: 1). En otros lugares del Nuevo Testamento también se refiere a un obispo, o “supervisor” como la NIV y NASB lo hacen, como pastor o anciano (Hechos 20:17, 28; Filipenses 1: 1; Tito 1: 5-7). Pero, ¿qué o a quiénes supervisan? ¿Cómo puede proporcionar una supervisión espiritual si no conoce exactamente aquellos por los que es responsable? Se requiere un distinguible membresía, mutuamente entendido por él para cumplir con su cargo.

Abajo, en el versículo 5 dice de un obispo, “porque si un hombre no sabe cómo gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?” La iglesia local se compara con una familia. ¿Existe algún miembro ocasional en una familia? No, la pertenencia a una familia es algo muy clara.

“Tened cuidado de vosotros”, Pablo instruyó a los ancianos de la iglesia de Éfeso, “y por todo el rebaño” (Hechos 20:28). ¿Cómo iban a cumplir con su responsabilidad como subpastores a “todo” el rebaño a menos que ellos conocieran quien era parte del “rebaño” y quien no era? Estos líderes de una iglesia en crecimiento en una gran ciudad necesitaban algún medio de identificación de aquellos a los que habrían “prestar atención”. Una lista de miembros simple es la solución lógica.

En Hebreos 13:17 es una palabra dirigida a los estban bajo esos obispos: ” “Obedeced a vuestros pastores y sujetaos a ellos, porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta. Permitidles que lo hagan con alegría y no quejándose, porque eso no sería provechoso para vosotros.” Deja que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso. “¿De quienes darían cuenta los líderes de una iglesia –de todo el que entra y sale de sus servicios de la iglesia? No, tiene que ser un grupo limitado de personas-los miembros de la iglesia por los que van a tener que responder. De lo contrario, ¿cómo pueden los líderes de la iglesia encargarse de alguien hasta que sepan que él o ella se ha comprometido bajo su cuidado? Las instrucciones de la Biblia para la supervisión pastoral y liderazgo espiritual pueden ser obedecidas mejor cuando hay una membresía de la iglesia bien definida.

Las metáforas utilizadas para describir las iglesias locales (rebaño, el templo, el cuerpo, el hogar) sólo tienen sentido en el contexto de la membresía

El Nuevo Testamento utiliza varias metáforas para describir a las iglesias. Algunas de estas metáforas describen la iglesia de Cristo en conjunto en todo el mundo. Si bien todas ellas podrían ser potencialmente aplicables a la iglesia local también, al menos cuatro de estos metáforas – rebaño, templo, cuerpo y hogar-son definitivamente utilizadas para referirse a las iglesias individuales (en Hechos 20:28; Efesios 2:21; 1 Corintios 12:27, y 1 Timoteo 3:15). Y cada metáfora se entiende mejor en un entorno de membresía de la iglesia específica.

Un rebaño de ovejas no es una colección aleatoria de ovejas, carneros y corderos. Los pastores conocen sus rebaños. Ellos conocen que ovejas son suyas para cuidar y cuáles no.

Las ovejas pertenecen a rebaños específicos. Esta es también la forma en que debe ser para las ovejas espirituales de Dios. Un edificio del templo, al igual que un edificio de la iglesia, no debe tener ningún ladrillo suelto o bloque. Si lo hace, algo está mal. Cada uno de ellos tiene un lugar definido. “”No hay lugar”, dijo un predicador Inglés hace mucho tiempo, “para cualquier piedra suelta en el edificio de Dios.” (2) La misma analogía se aplica a un cuerpo humano. Su cuerpo no es una colección informal de partes vagamente relacionadas. Usted no mantiene sus dedos en el bolsillo hasta que los necesita. Están unidos. Son miembros del cuerpo. El cuerpo local de Cristo debería ser así también, aquellos unidos a Cristo, que son miembros de su cuerpo, deben expresar esa relación a través de una membresía visible. En un hogar, una familia, o eres un miembro o no lo eres. Así que si usted es parte de la familia de Dios, demuéstrelo al unirse a una expresión local de la familia de Dios.

El pastor británico Eric Lane, ve un significado adicional en este cuarteto de metáforas:

Dios nos ha dado cuatro imágenes de la iglesia, no una. Esto no es sólo para enfatizar y demostrar el punto de repetición, sino también para decir cuatro cosas diferentes acerca de lo que significa ser miembro de una iglesia. Ser una piedra en su templo significa pertenecer a una comunidad de adoración. Ser parte de un cuerpo significa pertenecer a la vida, el funcionamiento, servicio, dando testimonio a la comunidad. Ser una oveja en el rebaño significa pertenecer a una comunidad dependiente de él para la comida, protección y dirección. Ser miembro de una familia es pertenecer a una comunidad unida por una paternidad común. Juntos tienen las principales funciones de un cristiano. Evidentemente estamos destinados a cumplir estos no por nuestra cuenta sino juntos en la iglesia. Ahora ¿puede ver la respuesta a la pregunta de por qué usted debe unirse a una iglesia? (3)

 

Acabamos de ver cinco indicaciones bíblicas de que las iglesias del Nuevo Testamento tenían listas de miembros de algún tipo. Sabían quien era miembro y quién no lo era. Cuando las personas se convirtieron en seguidores de Jesús, o cuando los seguidores de Jesús se mudaron a otra ciudad, formalmente se identificaron con una iglesia local, se unieron a él. “En el Nuevo Testamento no hay ninguna persona como cristiano que no es un miembro de la iglesia”, escribe Douglas G. Millar. La conversión fue descrito como ‘el Señor añadiendo a la iglesia “(Hechos 2:47). No había ninguna vagancia spiritual.” (4)

Tal vez usted está convencido de que las iglesias en los días del Nuevo Testamento tenían listas de miembros y que las personas se unieron a las iglesias en lugar de “vagar”. ¿Hay otras razones bíblicas de por qué los cristianos deben ser miembros de una iglesia de hoy? Éstas son algunas. . . . .

RAZONES BÍBLICAS PARA UNIRSE A LA IGLESIA

Usted demuestra que usted no está avergonzado de identificarse con Cristo o Su pueblo

Jesús dijo (en Marcos 8:38) que si alguien se avergüenza de identificarse con Él en la tierra entonces El no se identificará con esa persona cuando él o ella está delante de Dios en el Juicio. Unirse a una iglesia es una de las maneras más sencillas de decir que usted no está avergonzado de identificarse con Jesús y con Su pueblo. Jesús ciertamente hizo un compromiso formal para identificarse con su pueblo cuando dejó el cielo para venir a la tierra y morir como un hombre. ¿Puede, entonces, aquel por quien Cristo murió ser reacios a identificarse formalmente con los otros por quienes Cristo murió? El pastor de California John MacArthur explica y pregunta aun más, “Usted ha sido unido con Cristo. . . . . . . Usted lleva Su nombre. ¿Te avergüenzas de pertenecer? ¿Te avergüenzas de llevar esa identificación con otros creyentes de una fe preciosa? . . . . . .¿No deberías estar dispuesto exteriormente a identificarte con los miembros visibles reunidos de ese grupo al que pertenece eternamente? “(5)

Cuando se une a una iglesia usted deja en claro de qué lado está. Usted está diciendo a la familia de Dios que es parte de la familia también, y que no quiere ser considerado con los que están “fuera” (1 Corintios 5:12-13) por más tiempo.

Usted deja de ser un cristiano independiente y se coloca bajo la disciplina y la protección de otros cristianos

En Mateo 18:15-17, Jesús estableció un sistema de rendición de cuentas. Cuando un creyente profesante empieza a vivir como un no creyente, aquellos en la iglesia que conocen al respecto han de confrontarle acerca de su pecado. En primer lugar, uno van con esta persona, y luego, si no le escucha, este debe llevar a una o dos personas para una segunda conversación. El objetivo es hacerlo volver de nuevo a plena comunión con el Señor y sus hermanos en la fe. Si el persistentemente y sin arrepentimiento se niega a volver al Señor, el paso final es informar del asunto a la iglesia. Entonces todo el mundo en la iglesia tiene la oportunidad de ganar a esa persona. Y si continúa en su pecado, la iglesia debe retirarlo de la comunión como el medio final de mostrarle su necesidad de arrepentirse.

Si no es parte de la iglesia, no tienen ninguna autoridad sobre usted y no pueden hacer lo que Jesús dijo que hicieran. A menos que usted se una a la iglesia, su independencia le coloca fuera de la manera en que Jesús quiere que las cosas sucedan. Por cierto, cuando Jesús dice en el versículo 17 que lleven este asunto “a la iglesia”, ¿cómo saber a quien debe ser notificado (y a quienes no) a menos que haya una membresía reconocida formalmente?

En relación con esta idea de la autoridad espiritual, recuerde Hebreos 13:17, el pasaje que examinamos que nos dice que debemos obedecer a los líderes de la iglesia y someternos a ellos, porque ellos velan por nuestras almas. Los líderes de la iglesia deben “velar” por usted al ofrecerle una protección espiritual y preocuparse por su crecimiento en Cristo. Usted se coloca a sí mismo fuera de ese cuidado vigilante espiritual a menos que usted se una a una iglesia local.

Usted participa en un esfuerzo más fuerte, más unificado del pueblo de Dios para obedecer el mandato de Cristo para alcanzar a otros

Lo último que dijo Jesús antes de regresar al cielo se conoce por los cristianos hoy en día como la Gran Comisión. Se encuentra en Mateo 28:19-20, donde Jesús dijo a sus discípulos (y a nosotros), “Id, pues, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amen.”

He conocido a algunas personas que no estaban interesados en la membresía de la iglesia, pero que fueron celosamente a testificar a otros acerca de Cristo y tratar de hacer discípulos para Él. Puesto que hacen bien lo que relativamente pocos cristianos hacen (es decir, compartir su fe), ¿por qué enfatizar la membresía de la iglesia a ellos? Ellos necesitan ver que unirse a una iglesia es como poner una vela con muchas otras. Ellos le darán más luz colectivamente que lo que una sola vela podría hacerlo, y juntos tendrán una mayor penetración en la oscuridad del mundo.

Y mientras su iglesia local alcanza a todo el país y por todo el mundo en apoyo directo e indirecto de la obra misionera, usted puede participar en maneras de alcanzar al mundo para Cristo que de lo contrario nunca podría haber soñado.

Por el contrario, considere el impacto potencial negativo en sus esfuerzos al hablar acerca de Jesús si no se une en su cuerpo terrenal. John MacArthur dice que debemos preguntarnos: “¿Cuan maravilloso puede Cristo ser si ni siquiera estamos comprometidos a ser asociado con su iglesia?” (6) ¿Cuan creíble es nuestro testimonio de la bondad y la grandeza de Cristo, si no queremos identificarnos abiertamente con la familia de Cristo?

Usted tiene una mayor oportunidad de usar su don espiritual “para el beneficio de todos”

Al momento de la salvación cuando el Espíritu Santo viene a vivir dentro de un creyente en Cristo, Él trae un don con Él. “Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu”, escribe Pablo en 1 Corintios 12:4. Él continúa en el versículo 11: “Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, distribuyendo individualmente a cada uno según la voluntad de El.” ¿con que objetivos Dios cocede ese don a cada cristiano? La respuesta está en el versículo 7: “Pero a cada uno se le da la manifestación del Espíritu para el bien común.” Dios te da dones individualmente para que usted utilice su don “para el beneficio” de los demás. Usted tiene una mayor oportunidad de hacer eso cuando usted utiliza su don en y a través de la membresía de la iglesia local.

Sí, usted puede utilizar su don espiritual para el bien del pueblo de Dios sin unirse a una iglesia. Pero en muchas iglesias, muchas de las oportunidades de ministerio están disponibles sólo para los miembros de la iglesia. Eso es porque la Iglesia quiere saber que usted está de acuerdo con su doctrina y apoya sus metas ministeriales antes se le pida que sirva en ciertas posiciones. Además, quedar fuera de la membresía de la iglesia puede decir más acerca de su deseo de servir de lo que usted piensa. “No es unirse a la iglesia,” según MacArthur, es decir: “Yo no quiero servir a la única institución Cristo jamás construida.” (7) Así que la mejor manera de maximizar la eficacia de su don espiritual es utilizarlo “para el beneficio de todos” en una iglesia local como miembro.

Usted demuestra abiertamente la realidad del cuerpo de Cristo

“Ahora bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo,” Pablo escribió a la iglesia de Corinto, “y cada uno individualmente un miembro de él” (1 Corintios 12:27). Pero ¿cómo podemos ver el cuerpo de Cristo? Cuando se une a una iglesia, usted la hace visible. Usted da una demostración viva de la realidad espiritual del cuerpo de Cristo. Usted muestra que a pesar de que usted es un individuo, usted es una parte del cuerpo, usted esta unido junto con otros. Usted toma el cuerpo de Cristo fuera de la esfera de lo teórico y le da un significado que la gente puede ver.

Como el pastor y autor Ben Patterson dice, “Unirse a una parte particular del cuerpo de Cristo no es aportar algo a la existencia que no estaba allí antes. Es simplemente hacer real lo que es espiritual, para demostrar que lo espiritual es real.” (8)

Usted participa en un ministerio más equilibrado de lo que puede de otra manera experimentar

En Efesios 4:11-16 leemos del Señor dando a hombres dotados como evangelistas y pastores-maestros a la iglesia. Se nos ha enseñado que cada parte -cada miembro del cuerpo de la iglesia tiene un trabajo que hacer para que el cuerpo funcione correctamente y crecer. Es una imagen de plenitud y equilibrio. Necesitamos este ministerio mutuo ordenado por Dios sea lo que Dios quiere.

Además, Dios nos ha diseñado de manera que no podemos conseguir este ministerio bien redondeado por nuestra cuenta. Nadie desarrolla una simetría espiritual apropiada con sólo escuchar la radio cristiana, ver la televisión cristiana, o leer libros cristianos. Usted no puede obtener este tipo de madurez simplemente participando en un grupo de estudio bíblico. A menos que sea una parte activa de una iglesia local, su vida y ministerio cristiano será desequilibrado.

Usted demuestra su compromiso, no para “pedir un aventón espiritual,” sino para “el buen funcionamiento de cada parte individual” en el cuerpo visible de Cristo

Hace algún tiempo, en la revista del Instituto Bíblico Moody en Chicago, un escritor hizo una observación interesante sobre el que pide aventón. Él quiere un viaje gratis. Él no asume ninguna responsabilidad por el dinero necesario para comprar el coche, el gas para hacerlo funcionr, o el costo de mantenimiento. Él espera una conducción cómoda y seguridad adecuada. Él asume que el conductor tiene el seguro que le cubre en caso de un accidente. Él piensa poco de pedir al conductor que lo llevara a un lugar determinado a pesar de que puede implicar millas o molestias adicionales.

Piense en el “que pide aventón espiritual” que ha resuelto todos sus grandes dudas sobre los asuntos y ha decidido definitivamente que quiere ir a la iglesia, pero ahora quiere todos los beneficios y privilegios del ministerio de la iglesia sin tener responsabilidad alguna por ello. Su actitud es todo toma y no dar. No quiere que haya rendición de cuentas, sólo un viaje gratis.

Esto no es para desalentar a los que asisten a una iglesia en encontrar respuestas acerca de Jesucristo y aún están inseguros de su destino eterno. Si esto lo describe, su primera prioridad es llegar a Cristo en vez de venir para ser miembro de la iglesia.

Tampoco es la intención de disuadir a aquellos que están buscando sincera y activamente la voluntad de Dios en una decisión acerca de una iglesia. A veces, esa decisión no se puede hacer rápidamente. Una persona sabia evalúa una iglesia cuidadosamente antes de unirse a su membresía.

Uno “que pide aventón espiritual”, sin embargo, no tiene ninguna intención real de unirse a la iglesia, al menos no pronto. Él sólo quiere disfrutar de sus ventajas sin ninguna obligación por su parte. Él quiere comodidad sin compromiso, ser servido más que servir. Pero todo verdadero cristiano debe estar comprometido con “al funcionamiento adecuado de cada miembro” (Efesios 4:16) en una iglesia local. Cuando se une a una iglesia, está diciendo que usted cree en tomar “parte individual” y que no quiere ser uno que “pide aventón espiritual.”

Usted “exhorta” a los nuevos creyentes a las mismas “buenas obras” de compromiso con el cuerpo local de Cristo

En el pasaje familiar en el compromiso de la iglesia, Hebreos 10:24-25 dice: “y consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras, no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca.” Note el mandamiento de “consideremos…unos a otros” que se asocia aquí con la membresía de la iglesia. Tenga en cuenta el mensaje que usted da a otros creyentes, especialmente a los nuevos creyentes, si no se une a una iglesia. ¿Qué estás modelando a los nuevos creyentes cuando te quedas sin compromiso a la iglesia local? ¿Ven su ejemplo y aprenden que la iglesia no es lo suficientemente importante como para unirse? ¿Reciben el mensaje de que el Reino de Dios no es digno de una tal inversión de usted? ¿Ellos interpretan sus acciones diciendo que la obra de Dios no se merece un pleno compromiso?

Por otro lado, unirse a una iglesia es una forma de “exhortarnos unos a otros” como este pasaje dice, “al amor y a las buenas obras.” Cuando usted se une a la iglesia local usted proporcione un ejemplo positivo que dice: “Vale la pena ser parte y se lo recomiendo a usted.”

Usted anima a un ministerio si lo considera fiel y se une a él

Supongamos que Juan ama a María y no ve a nadie más que ella por diez años. Cada vez que están juntos él le dice que la ama, pero nunca le propone matrimonio. Finalmente, después de una década ella tiene el valor suficiente para preguntarle: “Juan, ¿por qué no has querido casarte conmigo?”

Si él dice, “Sólo estoy tratando de asegurarme,” ¿cómo cree que se sentiría? Por supuesto, ella se alegra de que él diga que la ama, y ella está agradecida por todo lo que hace para ella, y ella está contenta de que él no ve a nadie más, pero a pesar de todo eso, ella va a estar desanimada un poco porque él no la ama lo suficiente como para comprometerse decisivamente ante ella.

El pueblo y el pastor de una iglesia se alegran cada vez que asiste. Pero si sigues viniendo y nunca se une, pueden comenzar a preguntarse lo que María se preguntó acerca de Juan, a pesar de lo feliz que parece estar con la iglesia y la cantidad de cosas maravillosas que dice al respecto. Así que hay un sentido en el que su asistencia y participación en realidad puede desalentar a la iglesia y sus líderes si, después de un tiempo razonable, no se une a la misma.

Por el contrario, la iglesia se anima (la NVI traduce “exhortar” en Hebreos 10:25 como “animémonos”), y su liderazgo se anima, cuando indica al unirse a la iglesia que les ama y cree que es un ministerio bíblicamente fiel digno de su compromiso.

RESPUESTAS BÍBLICAS A ESTE MENSAJE

Ahora que usted ha leído estas cosas sobre la membresía de la iglesia, ¿qué debe hacer?

Vuélvase de vivir para usted mismos a seguir a Cristo, la Cabeza de la iglesia

La membresía en una iglesia local no significa que usted es parte del cuerpo de Cristo. Sin Cristo, la membresia de la iglesia no significa nada. El infierno está lleno de personas que eran miembros de la iglesia. Antes de responder al desafío de la membresía de la iglesia, debe asegurarse de que conozca a Jesucristo, que es “cabeza sobre todas las cosas a la iglesia” (Efesios 1:22). Su mayor necesidad en la vida no es estar en la lista de miembros de una iglesia; es de hecho estar bien con Dios mediante Aquel que murió por la iglesia, que creó la iglesia, que ama a la iglesia, y que volverá algún día por su verdadera iglesia.

¿Qué debe hacer? La Biblia dice que usted debe arrepentirse y creer en el Evangelio (Marcos 1:15), es decir, el mensaje acerca de la vida, muerte y resurrección de Jesucristo. Arrepentirse y creer de esta manera implica apartarse de vivir por usted mismo y volverse en la fe a Jesucristo. Reconozca que su pecado le ha separado de Dios (Isaías 59:2; Romanos 3:23). Has roto repetidamente las leyes de Dios y esto le excluye de su familia y de la eternidad con Él. Sin embargo, venga a Cristo, y Él puede hacerle estar bien con Dios. Cree que Su muerte puede limpiarnos de toda culpa ante Dios y le proporcionará toda la justicia que Dios requiere. Esto es infinitamente más importante que la membresía de la iglesia.

Preséntese a la iglesia para el bautismo como un símbolo de identificación con Cristo y Su iglesia

Diez días después de que Jesús había ascendido al Cielo, el Espíritu Santo de Dios descendió sobre los creyentes que estaban reunidos en Jerusalén. Llenos del Espíritu Santo, Pedro predicó esa mañana a la multitud que se había congregado a causa de la fiesta judía de Pentecostés. Cerca de tres mil personas convirtieron de su pecado y creían que el crucificado y resucitado Jesús era su Mesías y Dios. Entonces, de acuerdo a Hechos 2:41, “Entonces los que habían recibido su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil almas” Si usted ha recibido (es decir, que se cree) la palabra de Jesucristo, debe ser bautizado.

El bautismo es una ordenanza de la iglesia instituida por Cristo (Mateo 28:19). Si usted ha confiado en Jesucristo como Salvador y Señor, usted debe presentarse a una iglesia local como candidato para el bautismo. Por este medio usted abiertamente se identificara como seguidor de Cristo y un miembro de Su cuerpo.

Preséntese para ser miembro de una iglesia local del Nuevo Testamento si ha sido bautizado bíblicamente y su membresía está en otra parte

¿Has venido a Cristo y ha sido bautizado? Entonces usted debe identificarse formalmente con el pueblo de Cristo donde usted vive. Si usted se ha mudado, o por alguna otra razón tiene membresía en una iglesia que ya no asiste, debe unirse con los creyentes de una iglesia centrada en Cristo basada en la Biblia donde se puede participar con fidelidad. (Véase Hechos 18:27 y Romanos 16:1-2. Para un ejemplo del Nuevo Testamento de los cristianos que se identificaban con y servían con una congregación local, aún cuando estaban en un lugar que no podría haber sido su residencia permanente)

Cuando estaba en la universidad asistí fielmente a una iglesia local. Después de aproximadamente un año me di cuenta de que mi membresía necesitaba estar en esa iglesia, no la que esta detrás de la casa en que me crié sino en la que ahora rara vez visitaba. Así que me presenté para ser miembro de la iglesia donde yo estaba adorando regularmente. Hoy pido a los estudiantes que se vuelvan miembros de una iglesia en su ciudad universitaria, porque ahí es donde están la mayor parte del tiempo. Si están en casa para el verano, sugiero que, si es posible, se mueven a su membresía de regreso a su iglesia de ciudad natal durante esos tres meses. Hay dos buenas razones para hacer esto. Una, no hay garantía de que sus planes no cambien y que no van a estar de vuelta, ya sea en la escuela o en esa iglesia en particular en el otoño. Dos, esto desarrolla un patrón saludable de pensar “Únete a una iglesia aquí” cada vez que se trasladan. Este hábito les servirá cuando se gradúen y se alejen de la universidad a quién sabe dónde, por no hablar de cada una de las varias veces que es probable que se muevan en las próximas décadas

Reafirme el compromiso implícito en su membresia de la iglesia actual

Si usted es actualmente un miembro de la iglesia local a la que asiste, debe ejercer sus dones espirituales en ella y a través de esa iglesia (vea Romanos 12: 5-6a). la Membresía implica compromiso y actividad. Todas las partes vivas del cuerpo de Cristo deben estar trabajando y cumpliendo con su función prevista por Dios.

Piense en esto: un miembro de un cuerpo humano, como un corazón o el riñón, no puede existir aparte del cuerpo, excepto por algún sustento temporal y artificial. Pero esto no es para lo que está diseñado. En esta mera existencia del órgano no cumple su función en el cuerpo. No se nutre en la forma en que Dios quiso a través del cuerpo, pero subsiste sólo a través de alguna forma sintética que proporciona un mero mantenimiento, pero no estimula el crecimiento o desarrollo.

De la misma manera, un verdadero miembro del cuerpo de Cristo no está diseñado para funcionar de forma independiente o fuera del cuerpo. Una parte auténtica del cuerpo espiritual de Cristo no puede estar contenta mientras esta separada del resto de su cuerpo terrenal. Esto se debe a que él o ella está hecha para la interdependencia, no la independencia.

Tan maravilloso y sofisticado como el corazón es, nunca fue hecho para ser sólo un corazón, sino una parte de un cuerpo. No tiene ningún valor para el cuerpo fuera del cuerpo. Y el propio corazón no puede prosperar fuera del cuerpo. Por increíble y maravilloso como es usted, cristiano, nunca fue creado sólo para ser un cristiano, sino una parte del cuerpo. Como cada órgano y cada célula es creada por Dios para ser un miembro activo del cuerpo humano, así cada Cristiano verdadero es creado por Dios para ser un miembro activo de un cuerpo local de Cristo.

¿Es usted un verdadero cristiano? ¿Es usted un miembro activo y bíblicamente involucrados en un cuerpo local de Cristo? “La membresia de la iglesia”, dice John MacArthur, ” está en el corazón mismo del cristianismo.” (9)

La membresia de la Iglesia implica muchas responsabilidades, pero nunca debemos perder de vista el gran privilegio que es en realidad. “Tenemos que entender una vez más,” dijo Martyn Lloyd-Jones, de Londres, en la mitad del siglo XX, “la idea de la membresía de la iglesia como ser miembro del cuerpo de Cristo y como el mayor honor que puede venir en el camino de un hombre en este mundo.” (10)

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(1) CK Barrett, A Commentary on the First Epistle to the Corinthians (New York: Harper & Row, 1968), p. 324. 324.

(2) Joseph Hall, as quoted in John Blanchard, More Gathered Gold (Welwyn, England: Evangelical Press, 1986), p. 43. 43.

(3) G. Eric Lane, I Want to Be A Church Member (Bryntirion, Wales: Evangelical Press of Wales, 1992), p. 21. 21.

(4) Douglas G. Millar, “Should I Join A Church?”, The Banner of Truth, Issue 62, Nov. 1968, p. 21. 21.

(5) John F. MacArthur, Jr., “Commitment to the Church,” Tape GC 80-130 (Panorama City, CA: Grace to You, 1994.

(6) MacArthur tape GC 80-130.

(7) MacArthur tape GC 80-130.

(8) Ben Patterson, “Why Join A Church?”, Leadership, Fall Quarter, 1984, p. 80. 80.

(9) MacArthur tape GC 80-130.

(10) D. Martyn Lloyd-Jones, Knowing the Times (Edinburgh: The Banner of Truth Trust, 1989), p. 30. 30.

*Adaptado de Spiritual Disciplines Within The Church por Donald S. Whitney, Moody Press, copyright 1996. Used with permission.

La practica de la Oración, ha sido un factor de cambio para la policía en Brasil durante el año 2010.


La practica de la Oración, ha sido un factor de cambio para la policía en Brasil durante el año 2010.

By Stan Jeter
CBN News Senior Poducer
Wednesday, July 21, 2010

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La violencia y la impunidad se estaban saliendo de control en la ciudad más grande de Suramérica: Sao Paulo, Brasil. Entonces, un grupo de policías pidieron a Dios que interviniera y lo que ocurrió después fue una verdadera transformación integral.

En 1997, varias escenas de violencia policial en Sao Paulo, fueron difundidas en la televisión brasileña creando furor público.

El Capitán Alexander Terra, de la Policía Militar explica que la sociedad manifestaba que la fuerza policial necesitaba cambiar, que no podía seguir así.

La policía en esta ciudad de más de 22 millones de habitantes se había descontrolado y los problemas de crimen, corrupción y pobreza seguían en aumento.

“Me acuerdo que el Mayor Terra y yo a menudo salíamos del trabajo, y ya que trabajamos en el centro, nos dolía ver a gente durmiendo en el suelo. Los que no tenían hogar. Fue entonces que pactamos diciendo: ‘apartemos un tiempo todas las semanas y demos prioridad a orar juntos’” agrega el Teniente Joel Rocha.

Policías que oran

Rocha y Terra comenzaron a orar. Al mismo tiempo Terra lanzó un programa de policías comunitarios para acercarse al público. También se esforzó por cambiar la mala actitud de los oficiales.

“Un policía militar que trabaja con paz en su corazón producirá paz en su comunidad”, añade el capellán policial, Robson Melchior.

Terra pidió ayuda de la Asociación de Policías Cristianos, un grupo de apoyo mutuo que ahora cuenta con 1.500 miembros. A medida que los policías cristianos oraron por sus compañeros y sus comunidades, comenzaron a ganar la guerra contra el crimen.

“Hemos podido bajar la tasa de asesinatos en esta región en 60%”, comenta el Coronel Osvaldo Sorge.

Por su parte el Coronel Joviano Lima, agrega que, “con solo un arresto decomisamos 520 kilos de marihuana, más armas y municiones de guerra. Detuvimos más de 30 personas en la operación. Los resultados fueron extraordinarios.”

Más oración, menos crímenes

Estos logros llamaron la atención del investigador social George Otis, quien se reunió con los oficiales.

“…Para lo que resultó ser un largo resumen, al estilo militar, de lo que Dios había hecho en la ciudad en los últimos cuatro o cinco años. Este comandante me dio un fuerte abrazo brasileño, con lágrimas en la cara, y dijo, ‘ahora quiero que salgas a la ciudad y que filmes esta historia para mostrarla al mundo”, comenta Otis.

El aceptó el desafío, comenzando en uno de los barrios más peligrosos de Sao Paulo.

Para el Coronel Sorge, ésta fue un área crítica, donde los criminales operaban con impunidad. Un área de homicidios y de masacres.

”Nos asustábamos más cada día. Nuestras familias se encerraron en sus casas, temerosos aún de enviar a sus hijos a la escuela”, agrega Marco Da Silva Pas.

Apoyo de la comunidad y de la iglesia

La situación se había deteriorado tanto que la policía llamó a los pastores locales y les dijo que la iglesia había fracasado en su tarea. Eso resultó en arrepentimiento, oración, y una nueva era de cooperación. Entonces, tanto el vecindario como el cuerpo policial, comenzaron a cambiar.

“Hoy estamos cosechando los resultados, muy importantes, que incluyen la transformación de esta unidad, del caos que antes prevalecía aquí”, declara el Coronel Sorge.

“La comunidad está comenzando a querer más contacto con la policía. Y esto se ha demostrado en el aumento de la seguridad y una reducción de la violencia”, añade Marco Da Silva Pas.

Animados por las oraciones contestadas, los oficiales cristianos se juntaron con pastores para visitar a las familias en crisis.

Una de las personas visitadas por los policías es Lucía Da Silva Vera.

“Sus vidas han sido cambiadas. El Señor ha restaurado matrimonios. El Señor ha liberado a sus hijos de las drogas, del pecado. El realmente ha intervenido” comenta Lucía.

Cambios visibles en Sao Paulo

Al ver los resultados, las academias policiales de Sao Paulo iniciaron cursos de principios bíbilicos, y cómo trabajar con la iglesia local para cambiar comunidades enteras.

El éxito de Sao Paulo interesó a comandantes policiales de otras partes de Brasil.

A esto, Otis comenta: “Hay mucha hambre, hay apetito, entre las autoridades policiales de escuchar de este “Factor Divino. El “factor divino” que usa policías cristianos para transformar Sao Paulo.”

“Ahora entiendo que las cosas que Dios quiere hacer aquí las quiere hacer a través de los hombres, y yo soy uno de ellos”, manifiesta el Teniente Rocha.

“Yo creo que Dios cambia la historia. Dios cambia a la gente. Dios transforma los corazones. Yo lo creo porque Dios cambió la historia mía”, dice el Coronel Sorg

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https://www.cbn.com/mundocristiano/elmundo/2010/July/Sao-Paulo-Policia-brasilena-ora-antes-de-cada-mision/?Print=true

La iglesia y la oración


La Iglesia y la oración

Autor: Paulo Arieu

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Un tema importante y actual, es que como fruto de la apostasía, la práctica de la oración se debilita en muchas Iglesias. La Iglesia no debe abandonar la oración y la confianza en el poder del Espíritu Santo. Si esto hiciese, sería como cometer suicidio espiritual. El reformador Juan Calvino en el Libro tercero, capítulo XX habló de la importancia fundamental de la oración:

“Muy fuera, pues, de camino van aquellos que a fin de alejar a los hombres de la oración objetan que la divina providencia esta alerta para conservar todo cuanto ha creado, y que, por tanto, es superfluo andar insistiendo con nuestras peticiones e importunidades; ya que el Señor por el contrario afirma: “Cercano está Jehová a todos los que le invocan” (cf. Sal. 145, 18). Cuán importante es la oración, mas cuán difícil disciplina, lo es también! Hay muchos cristianos que abandonan la oración porque no saben cómo pedir (cf.Ro.8:26; Stgo. 4:3).

Edwin H. Palmer (1922-80), durante cuatro años fue profesor en el Westminster Theological Seminary (1960-64). El era un calvinista convencido, y entendía que las doctrinas de la gracia reformadas habían llevado a un redescubrimiento del “Dios olvidado”, el Espíritu Santo. Por esta razón él afirmó que

“La Iglesia de la Reforma fue la que dio gran impulso al estudio del Espíritu. Sobre todo el redescubrimiento, por parte de Calvino, de la doctrina bíblica de la gracia soberana, que requirió un gran énfasis en la doctrina del Espíritu Santo”[1]

Esto mismo, lo confirma como verdad Philip Schaff (1819-1893), un respetado teólogo protestante e historiador de la Iglesia Cristiana, quien escribió que los reformadores protestantes rechazaron la sabiduría del Medioevo y siguiendo las pisadas de Lutero, Calvino, Knox y otros más, predicaron con autoridad las Escrituras, “y revivieron el espíritu del Cristianismo Apostólico. Ellos fueron encendidos por el entusiasmo por el evangelio, y como tal algo que nunca se vio desde los días de Pablo” (Schaff, History of the Christian Church, Vol. VII, 17). Schaff, también cita que ellos,

“bajo un sentido controlador de la depravación humana y de gracia salvadora, … llegaron a la misma doctrina de la predestinación el cual decide el destino eterno de los hombres”.

Pienso que hay líderes que pierden claros objetivos de vista. Otros se conforman con tener trabajo dentro de la tradición eclesiástica. No tienen interés en renovar las estructuras clericales porque a ellos les quedan cómodos. Recuerdo una frase de Lord Kelvin en 1900, porque es bastante famosa; el dijo que ya no quedaba nada por ser descubierto en el campo de la física actualmente. Todo lo que falta son medidas más y más precisas. Pero tan solo cinco años después de esta aseveración, Albert Einstein publicó su trabajo relatividad especial que fijó un sencillo conjunto de reglas superando a la mecánica de Newton, que había sido utilizada para describir la fuerza y el movimiento por más de doscientos años. Lo mismo pasa en el cristianismo.

Muchos de los paradigmas eclesiológicos de nuestros días, podrían ser modificados, sin que por esto se altere el fundamento esencial de la fe y la moral cristiana. De no entenderse esto, puede significar el quedar atrapados en una iglesia tipo secta, como le pasa a algunos grupos menonitas (Amish),  que se niegan a aceptar la modernidad en sus comunidades de fe. Pero la Iglesia de hoy, se ha alejado de la presencia de Dios, pues amó más este mundo que a Cristo.

Es tal como escribió Pablo que en su época había sucedido “pues Demás me ha abandonado, habiendo amado este mundo presente, y se ha ido a Tesalónica” (2 Tim. 4:10 BA; cf. 2 Tim 2:2-11). La apostasía de Demas, fue muy fuerte. Sucedió al igual que como lo denunció de manera tan tremenda el célebre apologista cristiano A.W. Tozer,

“si todo esto suena extraño a los oídos modernos, sólo se debe a que durante medio siglo hemos dado a Dios por sentado. La gloria de Dios no le ha sido revelada a esta generación de hombres. El Dios del cristianismo contemporáneo es sólo ligeramente superior a los dioses de Grecia y de Roma, si no resulta inferior a ellos, en el hecho de que Él es débil e indefenso, mientras que ellos por lo menos tenían poder” [4]

Sin duda, palabras muy tremendas fueron las de A.W. Tozer, sus expresiones suenan aún en dia como muy fuertes! Pero aún así, muchos, han preferido la formula hedonista del mundo, solo porque es más divertida. Lamentablemente, muchos creyentes son, como dijo Judas, hermano de Cristo, “nubes sin agua” (Jud. 1:2 RV 1960).

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Sucede que los paradigmas, incluyendo a los religiosos, no son permanentes. Pero, cuando una persona comienza a atacar a un paradigma dominante, deberá esperar que los lideres dominantes, lo vean con cierta sospecha, ya que estos suelen operar desde un modelo ya establecido y aceptado (“Status Quo”). Luego que comienzan a observarse a esos viejos paradigmas establecidos, que han dejado de dar frutos de honra a Dios, es momento para que en la Iglesia se comience a analizar el futuro, mediante una “lluvia de ideas renovadoras”.

Es un momento muy importante para que las iglesias, dirigidas por el Espíritu Santo, generen nuevas alternativas. Y también es posible intentar generar un espacio intencional para que el Espíritu hable a la Iglesia, como fruto de la reflexión bíblica y del análisis del contexto actual. También hay que exhortar a los creyentes que no están firmes en las cosas de Dios, que ya no asisten a las reuniones, a que se puedan arrepentir. Porque si no, lamentablemente, no heredarán el reino de Dios. Salvo, que se arrepientan de su liviandad moral. Cada persona es responsable de su crecimiento personal. Algunos serán como gigantes heroes de la fe. Pero habrfa otros, que quizás se conformen con ser enanos, como decía Von Kotzebue.

August Friedrich Ferdinand von Kotzebue (1761 – 1819), fue un dramaturgo alemán, sobrino del escritor Johann Karl August Musäus y padre del almirante y explorador Otto von Kotzebue. El dijo una vez, que “cada persona forja su propia grandeza. Los enanos permanecerán enanos aunque se suban a los Alpes”[2]. Esta es otra manera de decir que cada persona es responsable de su crecimiento personal. El que no se preocupa por crecer, seguirá siendo un enano en lo espiritual. Pero lamentablemente, muchos no tienen interés en construir un sacerdocio santo y agradable al Señor. Que testimonio diferente es el que nos legó el apóstol Pablo.

Charles Spurgeon, en el Tabernáculo Metropolitano, Newington dijo de Pablo, que “El evangelio de Cristo había saturado su alma como el rocío saturó el vellón de Gedeón. Él no podía pensar en nada más ni hablar de nada más, sino de la gloria de Cristo crucificado“[3]. Pero qué raro que es el mensaje que dan las Iglesias apóstatas. Obviamente, una Iglesia de esa clase, solo espera que un día Dios la vomite (Ap. 3:14-22).

Yo quisiera preguntarle a ud, en que cosas piensa de continuo? Como es su vida de oración? Le dedica al menos un tiempo diario para hablar de sus problemas personales con Dios? Se congrega periódicamente?

Dependiendo de estas respuestas, así será su vida espiritual.

Referencias bibliográficas

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[1] Edwin H.Palmer, El Espiritu Santo Edicion Revisada. Editorial El Estandarte de la Verdad. Barcelona,España. Recuperado de http://www.iglesiareformada.com/Palmer_espiritu_santo.pdf

[2] Von Kotzebue.Recuperado de http://www.sabidurias.com/cita/es/43271/august-von-kotzebue/cada-persona-forja-su-propia-grandeza-los-enanos-permaneceran-enanos-aunque-se-suban-a-los-alpes

[3] El Púlpito del Tabernáculo Metropolitano. El Evangelio de la Gloria de Cristo. Sermón NO. 2077. Predicado el Domingo 31 de Marzo de 1889 , 03-31-1889. Recuperado de http://www.spurgeon.com.mx/sermon2077.html

[4] A.W. Tozer, El conocimiento del Dios Santo.Pagina 14. Ed. Vida.Recuperado de http://cebei.files.wordpress.com/2012/01/157-a-w-tozer-el-conocimiento-del.pdf

5 razones bíblicas para congregarse. ¿Conoces las excusas de la gente para no irse a la Iglesia?


5 razones bíblicas para congregarse. ¿Conoces las excusas de la gente para no irse a la Iglesia?

Cuando los ancianos, predicadores o maestros nos hablan de la importancia de congregarnos, hay diferentes reacciones en los miembros de la iglesia. Hay quienes están de acuerdo y asisten fielmente a la iglesia y también hay quienes no les parece que sea necesario y, por tanto, brillan por su ausencia.

Estos son los pensamientos de algunos que no están de acuerdo:

  1. Hay quienes piensan que ellos no necesitan ir a su grupo o inclusive a la iglesia para adorar a Dios. Y argumentan que Dios está en todas partes y, por tanto, ellos pueden leer y orar en su casa.
  2. Otros piensan que ir a la iglesia con regularidad es señal de fanatismo, por tanto, no asisten.
  3. Y aun otros piensan que como todo en exceso es malo, asistir mucho a la iglesia también debe ser malo.

Lamentablemente, hay muchos hermanos que tienen en poco congregarse con la iglesia y por esa razón, se quedan en sus casas, en sus trabajos o se van a pasear. Este problema no es algo nuevo. También había algunos de los cristianos en el primer siglo que hacían lo mismo, por lo cual el escritor a los hebreos escribió estas palabras: “No dejando de congregarnos como algunos tienen por costumbre”. ¿Qué significa entonces congregarse de acuerdo a la Biblia?

1. Congregarse es reunirse como Iglesia.
1 Corintios 11.18: “Pues en primer lugar, cuando os reunís como Iglesia…”

2. Congregarse es estar reunidos en el nombre de Cristo.
Mateo 18.20: “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.

3. Congregarse es perseverar.
Hechos 2.41: “Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.”

4. Congregarse es habitar juntos.
Salmos 133.1: “¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!”

5. Congregarse es ir a la casa de Dios.
Salmos 122.1: “Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos.”Eclesiastés 5.1: “Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal” Esa casa de Dios es la iglesia. Entonces congregarse no es quedarse en la casa leyendo la Biblia o haciendo oración. Tampoco es entrar en la misa por internet desde tu casa y adorar. Eso no es congregarse. Congregarse es algo mucho más personal e íntimo. Adaptado del escrito en PDF “No dejando de congregarnos” de Juan Ramón Chávez Torres.

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Tomado de http://www.liderazgopastoral.com/2014/07/5-razones-biblicas-para-congregarse.html