La revelación de Dios en la creación


La revelación de Dios en la creación

Por Paulo Arieu

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En el artículo anterior, terminé la nota explicando que según la Biblia, Dios se ha revelado en: la creación, en Cristo y en Su Palabra escrita. En este artículo veremos la revelación de Dios en la Creación. Porque podemos apreciar visiblemente que el poder eterno y el carácter de Dios se revelan por las cosas que han sido creadas. La Biblia nos habla a lo largo de sus páginas que Dios hizo todas las cosas en el universo que podemos con nuestros ojos apreciar. Pero además, siendo el mundo de las cosas naturales una obra de Dios, nos muestra que Dios es un Dios infinito en poder y sabiduría, y que ha diseñado y creado el mundo físico para un propósito inteligente. 

  • “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. ” (Ro. 1:20 RV 1960)
  • “Pues, desde la creación del mundo, todos han visto los cielos y la tierra. Por medio de todo lo que Dios hizo, ellos pueden ver a simple vista las cualidades invisibles de Dios: su poder eterno y su naturaleza divina. Así que no tienen ninguna excusa para no conocer a Dios. ” (Ro. 1:20 NTV)

Este pasaje, en la epístola a los cristianos de Roma, nos explica que la creación testifica del poder y la deidad de Dios, atributos que aunque son cualidades invisibles para el ser humano, al ver la grandeza del universo, el ser humano puede admirar de una manera visible la Gloria de Dios en su revelación. Raul Zaldívar, un teólogo latinoamericano, explica que “Revelación viene de la palabra gr. apokalifis que significa revelar, descubrir algo que estaba encubierto o dar a conocer algo que estaba en la oscuridad” [0] Aunque Zaldívar también nos advierte del peligro de utilizar mal esta expresión, ya que “la palabra revelación es una palabra con la que debe tenerse mucho cuidado, pues su mala utilización puede dar lugar a deshonrar su significado sagrado.”[1] Esta observacion de Zaldivar es importante  ya que hoy en dia andan muchos  que frecuentan círculos carismáticos que utilizan mal esta expresión y afirman erróneamente que Dios anda revelando cosas a cada rato mediante profetas y falsos profetas, que le dicen a la gente lo que ellos anhelan oir. !Esto puede resultar peligroso para la fe de muchas personas que son propensos a creerse todo lo que les dicen! Pero continuando con el tema de la revelación general de Dios en la creación, esta forma de revelación de Dios tiene sus limitaciones. Porque razón? Porque no nos permite experimentar directamente en nuestras vidas la gloriosa y santa presencia de Dios. El teólogo L. Chafer explica que

La revelación de Dios mediante la Naturaleza, sin embargo, tiene sus limitaciones, al no aparecer claramente manifestado el amor y la santidad de Dios. Mientras que la revelación en la Naturaleza es suficiente para que Dios pueda juzgar al mundo pagano por no adorarle como su Creador, no revela un camino de salvación mediante el cual los pecadores puedan ser reconciliados con un Dios santo, sagrado.[2]

A pesar de estas limitaciones, por medio de la creación Dios nos testifica de Su grandeza. Como dice Zaldivar, “es obvio que detrás del universo hay una inteligencia suprema que conduce a Dios.” [3] Porque en la naturaleza, lo grandioso y glorioso de la creación va unido a la grandeza del Señor que es quien creó todas las cosas, visibles e invisibles. Por ejemplo, un famoso filósofo llamado Kant percibía en “el cielo estrellado” las huellas digitales de Dios. El decía que “dos cosas llenan el corazón de admiración y respeto siempre nuevos y crecientes, cuanto con más frecuencia y aplicación se ocupa de ellas la reflexión: el cielo estrellado sobre mí y la ley moral en mi”[4] A Kant, ver los cielos lo ponía a reflexionar en la Ley moral dentro de el. Y reflexionar en la Ley moral dentro de nosotros nos lleva a pensar en Dios, quien nos creó a su imagen y semejanza (Gen.1:26).

Lamentablemente, a causa del fuerte materialismo de nuestros tiempos, se reflexiona poco de Dios en la creación. La mayoría de los científicos y filósofos de hoy en día, están imbuidos de una fuerte y rigida cosmovisión naturalista. Y muchos intelectuales que poseen una cosmovisión cristiana que está en contra de los postulados naturalistas son censurados y discriminados. El pastor y teólogo norteamericano John MacArthur explica acerca del naturalismo que:

El naturalismo es una perspectiva en la que toda ley y toda fuerza que opera en el universo es de carácter natural y no moral, espiritual o sobrenatural. El naturalismo se caracteriza en esencia por el ateísmo y rechaza el concepto mismo de un Dios personal. Muchos suponen por esa razón que naturalismo no tiene que ver con religión. De hecho, muchos mantienen la idea equivocada de que el naturalismo encarna la esencia misma de la objetividad científica. A los naturalistas les gusta presentar su sistema como una filosofía que se opone a todas las visiones del mundo basadas en la fe, y alegan que es superior en su contenido científico e intelectual porque se supone que carece de matices religiosos. Este no es el caso. Religión es la palabra exacta que sirve para describir el naturalismo. Toda la filosofía naturalista se basa en una premisa basada en la fe.Su presuposición básica, que es un rechazo de todo lo sobrenatural, requiere un salto de fe gigantesco. Además, casi todas las teorías que respaldan al naturalismo también deben ser aceptadas por fe.[5] Lamentablemente, como dice MacArthur, “el naturalismo se ha convertido en la
religión dominante de la sociedad moderna”[6]

El naturalismo es un peligro que no solo afecta la ciencia y la filosofía, sino que también dificulta que el hombre piense en Dios al ver la creación. Es que el naturalismo ha afectado tanto la cultura occidental que las personas en nuestros tiempos, comunmente, solo piensan en lo material (Ver 2 Corintios 4:3-4). Como denuncia el pastor J. MacArthur,  el naturalismo no es mas que otra visión religiosa del mundo que intenta competir con la cosmovisión cristiana de la creación del universo y reemplazarla con una cosmovisión pagana. MacArthur afirma que

“a juzgar por el contenido de ciertos materiales que he leído por medio de los cuales se trata de ganar adeptos al naturalismo, los naturalistas se dedican a su fe con una pasión devota que rivaliza y en muchos casos excede la de cualquier fanático y radical religioso. Es obvio que el naturalismo es tan religioso como cualquier visión teísta del mundo.”[7]

Pero los seres humanos no tienen excusa, como dice el apostol Pablo en su carta a los Romanos (Ver Romanos 1:20-22). Dios nos revela destellos de su gloria por medio de la creación, aunque el ser humano tenga su entendimiento entenebrecido por el pecado y le cueste entenderlo (o no lo quiera aceptar por que es rebeldón).  Para ilustrar los efectos del naturalismo se puede dar como ejemplo a un pensador pagano naturalista ya fallecido, muy famoso en su tiempo: el científico Carl Sagan, un astrónomo de renombre y figura de medios de comunicación, abiertamente antagónico con el teísmo bíblico. Sagan se convirtió en un gran orador y comunicador del naturalismo y algo asi como el jefe de la religión del naturalismo, como lo es hoy en día el biólogo inglés Richard Dawkins. Sagan predicó una visión del mundo que se basa enteramente en supuestos naturalistas. Detrás de todo lo que enseñó estaba su firme convicción de que todo en el universo tiene una causa natural y una explicación natural. Pero esa creencia es una cuestión de fe, no una verdad basada en una observación científica. En diciembre de 1996, a menos de tres semanas antes de que Sagan muriera, fue entrevistado por Ted Koppel en “Nightline”. Sagan sabía que estaba muriendo, y le preguntó Koppel, “Dr. Sagan, ¿tiene usted ciertas perlas de sabiduría que le gustaría dar a la raza humana?” Sagan respondió:

Vivimos en un trozo de roca y metal que rodea una estrella aburrida que es una de las 400 mil millones de otras estrellas que componen la Vía Láctea, que es una de las miles de millones de otras galaxias, que forman un universo, que puede ser uno de un número muy grande-tal vez un infinito número de otros universos. Esa es una perspectiva de la vida humana y de nuestra cultura que vale la pena reflexionar. [8]

Mas tarde, en un libro publicado a título póstumo, Sagan escribió:

“Nuestro planeta es una mota solitaria en la gran envolvente oscuridad cósmica. En nuestra oscuridad, en toda esta inmensidad, no hay ningún indicio de que la ayuda llegará desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos”[9]

Como podemos leer y en consecuencia apreciar, el naturalismo nos lleva al nihilismo y a la desesperación. Si el ser humano no es nada especial, si Dios no existe, que sentido tiene la vida? Pero Dios no se queda callado, El le responde a estos filósofos paganos y a sus seguidores de esta manera en Su palabra: “Dice el necio en su corazon no hay Dios. Se han corrompido, e hicieron abominable maldad, no hay quien haga el bien.” (Salmo 53:1 RV 1960) y en Proverbios 8:31 RV 1960, a través de las palabras del salmista le responde lo siguiente: ¡Qué feliz me puse con el mundo que él creó;  cuánto me alegré con la familia humana!”. Si para los filósofos naturalistas no somos nada, la Biblia nos dice que para Dios somos su especial tesoro. El salmista y rey David escribió que:

Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste, Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, para que lo visites? Le has hecho poco menor que los ángeles, Y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies: Ovejas y bueyes, todo ello, Y asimismo las bestias del campo, Las aves de los cielos y los peces del mar; Todo cuanto pasa por los senderos del mar”. (Salmos 8:3-8 RV 1960)

Mas allá de las limitaciones humanas que como seres finitos tenemos, siempre es bueno reflexionar acerca de la grandeza de Dios en la creación. Pienso que siempre vale la pena mirar y admirar con nuestros propios ojos la creación y ponernos a pensar (aunque sea un poquito) en Dios. Antes, los grandes cientificos estudiaban el universo y glorificaban a Dios. Por ejemplo, podemos citar a Isaac Newton (1643 -1727), quien en vida fue un gran físico, matemático, inventor, astrónomo, teólogo y filósofo cristiano de nacionalidad inglesa. Es considerado uno de los padres de la ciencia moderna y muchos lo perciben como el mejor físico-matemático de la historia y el científico de que ha dejado el legado más valioso e influyente de todos los tiempos. Isaac Newton creía que, tanto la Biblia, como el Universo mismo, eran un criptograma establecido por el Todopoderoso [10], y varios de sus manuscritos, que fueron principalmente narrados en latín, estaban firmados con la frase Jehová Sanctus Unus, que significa “Jehová Dios Único”. La prioridad que él le daba a las Escrituras por encima de cualquier otro libro secular fue expresada claramente a sus cercanos, de tal forma que el matemático Robert Smith reportó una ocasión al profesor Richard Watson que en una ocasión Newton dijo:

“Consideramos que las Escrituras de Dios son la más sublime filosofía. Encuentro más indicios de autenticidad en la Biblia que en cualquier historia profana.”[11]

Y como este científico, hay muchismos otros que también sinceramente expresaron su admiración por la creación y su devoción por el Creador amoroso. Esto nos muestra que si podemos admirar la creación y pensar en el amor de nuestro Dios hacia nosotros sus criaturas. Zaldivar, de manera totalmente opuesta al nihilismo y naturalismo de Sagan, dice que:

El sistema galáctico e interplanetario, la naturaleza de nuestro planeta, es una evidencia irrefutable de la existencia de un ser supremo, infinitamente inteligente.  A traves de la creación Dios revela su omnipotencia y algo muy importante que El está al control  de todos los acontecimientos del universo.[12]

Sin dudas, saber que Dios es soberano y que está en control de todas las cosas, nos ayuda a descansar en El. Pero, al igual que el naturalista Sagan, hay muchos hoy en día que creen que la la raza humana no es nada especial. O como muchos cientificos dicen, no somos mas que otra especie animal, que evolucionó de especies inferiores. Sagan había llegado a la errónea conclusión de que nuestra raza no es importante en absoluto, negando asi la verdad de que Dios nos considera importantes para El, ya que hemos sido creados a su imagen y semejanza. Pero nosotros no debemos permitir que el naturalismo nos robe la felicidad de pensar en Dios y alabarle por toda su grandeza. Recordemos que, a pesar de nuestras limitaciones, los seres humanos no somos excusables por no entender que nuestro Dios es poderoso. Como cita el teólogo español Francisco La Cueva:

Es cierto que los hombres que no conocen a Dios son inexcusables, porque el Universo creado comporta una revelación del poder eterno y de la deidad del Creador, pero el corazón corrompido del hombre caído oscurece la razón con sus propias tinieblas, haciendo vanos los razonamientos de forma que no se traduzcan en actitudes correctas respecto a la genuina idea de Dios. Así un testimonio, de suyo válido, pierde eficacia por la mala disposición del espectador.[13]

La creación hace posible que entendamos que nada existe porque si y que no hemos evolucionado de otras especies animales. Dios nos creó y Él nos hizo asi como somos. Y Dios no creó todas las cosas porque si nomas, sino porque El tiene un propósito inteligente. El gobierna el Cosmos con su tremendo y omnipotente poder. Santo Tomas de Aquino, cita en su tratado de teología que algunos filósofos de la antiguedad negaban que el mundo fuera gobernado por Dios, afirmando que todo lo que sucedía en el Cosmos era por pura casualidad. Pero Aquino responde que esta opinión es  inadmisible por dos razones.[14]

1) Primero, por algo que es observable en las mismas cosas. Pues vemos que en las cosas naturales acontece siempre, o casi siempre, lo que es mejor. Esto no sería así a no ser que estuviesen providencialmente dirigidas hacia un fin bueno; y en esto consiste ser gobernado. Así, pues, el mismo orden constante del universo deja patente que el mundo está gobernado. Ejemplo: Al entrar en una casa limpia y ordenada, de tal limpieza y orden deducimos la razón ordenadora de quien la habita. 

2) Segundo, cuando consideramos la bondad divina, que ha dado origen a todas las cosas. Pues, por ser condición de las cosas mejores producir mejores efectos, no es compatible con la suma bondad de Dios que no conduzca hacia, la perfección a las cosas creadas por El. Pues la perfección última de cada cosa se centra en la consecución del fin. Por eso, a la bondad divina pertenece el que, así como produce el ser de las cosas, así también las lleve a sus fines. Esto es gobernarlas.

Sin dudas, Dios gobierna el Universo. Esto lo podemos deducir al observar el Cosmos y ver que hay un orden en las leyes del Universo. Un salmo del rey David expresa en palabras la admiración que este rey sentía por Dios cuando miraba la grandeza del Cosmos. Dice el Salmo 19 vs. 1 al 6 (NTV) que:

Los cielos proclaman la gloria de Dios
    y el firmamento despliega la destreza de sus manos.
Día tras día no cesan de hablar;
    noche tras noche lo dan a conocer.
Hablan sin sonidos ni palabras;
    su voz jamás se oye.
Sin embargo, su mensaje se ha difundido por toda la tierra
    y sus palabras, por todo el mundo.

Dios preparó un hogar para el sol en los cielos,
y este irrumpe como un novio radiante luego de su boda.
    Se alegra como un gran atleta, ansioso por correr la carrera.
El sol sale de un extremo de los cielos
    y sigue su curso hasta llegar al otro extremo;
    nada puede ocultarse de su calor.

Para concluir este artículo, les comparto un bello himno cristiano para que al oirlo, pensemos en la grandeza de nuestro Dios, quien no solo creó todo el universo, lo visible y lo invisible, sino que también envió al Salvador a morir por mi, un pobre pecador perdido. Cada vez que miremos los cielos y toda su hermosura y belleza, pensemos en: !!! Cuan Grande es nuestro Dios!!!! Pero quiero que pensemos también (al menos por un instante) que tan grande ha sido su amor por la humanidad, que Dios envió a su propio Hijo al mundo para ofrecernos Su perdón y redención por nuestra rebelión, aún siendo nosotros una raza caída en el pecado. El apostol Juan escribe que:Pues Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.”(Juan 3:16 NTV). !No hay dudas que su amor es grande!

Ojalá que cada vez que miremos el universo, quizás en una hermoso atardecer o en una bella puesta del sol, o en una hermosa y cálida noche llena de estrellas, pensemos en todo el amor que nuestro Dios nos tiene y podamos sentir gratitud hacia El:

!Gracias, Dios amado, gracias, querido y poderoso Dios por tu grande e inmenso amor y por tu cuidado para con nosotros tus criaturas! Gracias, Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino y hágase tu voluntad, en los cielos como en la tierra. La Gloria entera sea para nuestro Dios, quien creó este hermoso universo.

Este artículo continúa en la próxima entrega…. Espero que usted pueda tener en mente que Dios se ha revelado en la creación. La próxima entrega será La Revelación de Dios en Cristo.

Dios lo bendiga mucho. 

Notas

Imagen: http://www.ustinova.pro/rasskazat-detyam/

[0] Zaldivar, Raul. (2006). Teología sistemática. Desde una perspectiva latinoamericana.p. 130. Edi;torial Clie.España.

[1] Ibid

[2] http://www.adorador.com/temasdoctrinales/04_la_biblia_como_revelacion_divina.htm

[3] Zaldivar, Raul. (2006). Teología sistemática. Desde una perspectiva latinoamericana.p. 131. Editorial Clie.España.

[4] Chalier, Catherine. (2002). Por una moral más allá del saber: Kant y Levinas. p.124. Caparrós editores S.L.  Madrid. España.

[5] MacArthur, John. (2003). La batalla por el comienzo.pp.11-12. EDITORIAL PORTAVOZ. Grand Rapids, Michigan. EE.UU.

[6] Ibid,p. 11

[7] Ibid,p. 12

[8] ABC News Nightline, 4 de diciembre de 1996 citado en https://evangelio.blog/2010/04/16/no-eres-nada-especial/

[9]  Pale Blue Dot, Nueva York: Random House, 1994, p. 9. citado en https://evangelio.blog/2010/04/16/no-eres-nada-especial/

[10] Scheurer & Debrock. 1986. Newton’s Scientific and Philosophical Legacy. p.14. Springer Science & Business Media. Citado en http://creyentesintelectuales.blogspot.com/2012/06/isaac-newton.html

[11] Watson, Richard ( Master of Trinity College, Cambridge). 1806. Watson’s Apology for the Bible. p.57.Londres: 8vo.Citado en http://creyentesintelectuales.blogspot.com/2012/06/isaac-newton.html

[12] Zaldivar, Raul. (2006). Teología sistemática. Desde una perspectiva latinoamericana.p. 131-132. Editorial Clie. España.

[13] La Cueva, Francisco. Curso de Formación teológica Evangélica. Tomo II. Un Dios en Tres Personas. pp.14-15. Editorial Clie. España.

[14] Tomas de Aquino. Suma teológica – Parte Ia – Cuestión 103.

¿Qué es Dios?


¿Qué es Dios?

A.W. Tozer escribió, “¿Cómo es Dios?, como si con esa pregunta quisiéramos decir ¿Cómo es Dios en sí mismo? No hay respuesta. Si quisiéramos decir ¿Qué es lo que Dios ha revelado acerca de sí mismo que la razón reverente pueda comprender?, creo que hay una respuesta tanto completa como satisfactoria”.

Tozer tiene la razón en que nosotros no podemos saber lo que Dios es con respecto a sí mismo. El libro de Job declara, ” ¿Descubrirás tú los secretos de Dios? ¿Llegarás tú a la perfección del Todopoderoso? Es más alta que los cielos; ¿qué harás? Es más profunda que el Seol; ¿cómo la conocerás?” (Job 11:7-8).

Sin embargo, podemos preguntar lo que Dios ha revelado acerca de sí mismo en su Palabra y en la creación que “la razón reverente” puede captar.

Cuando Moisés fue dirigido por Dios para ir al faraón egipcio y exigir la liberación de los israelitas, Moisés le preguntó a Dios, “He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé?” (Éxodo 3:13).

La respuesta que Dios le dio a Moisés fue simple, pero muy reveladora: “Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros” (Éxodo 3:14). El texto hebreo en el versículo 14 dice literalmente, “Soy lo que Soy”.

Este nombre habla del hecho de que Dios es la existencia pura, o lo que algunos llaman la pura realidad. La pura realidad es aquella que ES con ninguna posibilidad de no existir. Dicho de otro modo, muchas cosas pueden tener existencia (por ejemplo, los seres humanos, los animales, las plantas), pero sólo una cosa puede ser la existencia. Otras cosas tienen “existencia”, pero sólo Dios es Ser.

El hecho de que sólo Dios es Ser, nos conduce a por lo menos cinco verdades acerca de lo que Dios es: ¿Qué clase de ser es Dios?

En primer lugar, Dios solo es un ser que existe por sí mismo y la primera causa de todo lo que existe. Juan 5:26 dice sencillamente, “el Padre tiene vida en sí mismo”. Pablo predicó, “ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues Él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas” (Hechos 17:25).

Segundo, Dios es un ser necesario. Un ser necesario es aquel cuya inexistencia es imposible. Sólo Dios es un ser necesario; todas las demás cosas son seres inciertos, lo que significa que no podrían existir. Sin embargo, si Dios no existiera, entonces ninguna otra cosa existiría. Sólo Él es el ser necesario por medio del cual todas las demás cosas actuales existen – un hecho que declara Job: “Si él pusiese sobre el hombre su corazón, Y recogiese así su espíritu y su aliento, Toda carne perecería juntamente, Y el hombre volvería al polvo” (Job 34:14-15).

Tercero, Dios es un ser personal. La palabra personal en este contexto no describe la personalidad (por ejemplo: gracioso, extrovertido, etc.); más bien, significa “tener intenciones”. Dios es un ser decidido que tiene una voluntad, crea y dirige los eventos que se adapten a Él. El profeta Isaías escribió: “porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero” (Isaías 46:9-10).

Cuarto, Dios es un ser trino. Esta verdad es un misterio, sin embargo toda la Escritura y la vida en general habla de este hecho. La Biblia claramente expresa que no hay sino un solo Dios: “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es” (Dt. 6:4). Pero la Biblia también declara que existe una pluralidad de Dios. Antes de que Jesús ascendiera al cielo, Él le ordenó a sus discípulos: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19). Observe el “nombre” singular en el versículo; no dice “nombres”, lo cual podría dar la idea de tres dioses. Hay un nombre que pertenece a las tres personas que componen la deidad.

La Escritura en diversos lugares claramente llama Dios al Padre, Dios a Jesús y Dios al Espíritu Santo. Por ejemplo: el hecho de que Jesús posee una existencia autónoma y es la primera causa de todo, está expresado en los primeros versículos de Juan: “Todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En Él estaba la vida” (Juan 1:3-4). La Biblia también dice que Jesús es un ser necesario: “Y Él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en Él subsisten” (Colosenses 1:17).

Quinto, Dios es un ser amoroso. De la misma manera que muchas cosas pueden existir, pero sólo una cosa puede ser la existencia, las personas y otros seres vivos pueden poseer y experimentar el amor, sin embargo sólo una cosa puede ser el amor. 1 Juan 4:8 hace la simple afirmación ontológica, “Dios es amor”.

¿Qué es Dios? Dios es el único que puede decir, “YO SOY EL QUE SOY”. Dios es la existencia pura, existe por sí mismo y es la fuente de todo lo que posee existencia. Él es el único ser necesario, es decidido/personal, y posee tanto la unidad como la diversidad.

Dios también es amor. Él lo invita a buscarlo y a descubrir el amor que Él tiene para usted en su Palabra y en la vida de su Hijo Jesucristo, quien murió por sus pecados e hizo un camino para que usted viva con Él por la eternidad.

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¿Puedes probar la existencia de Dios?


¿Puedes probar la existencia de Dios?

(Por qué a los filósofos y ateos les gusta ésta pregunta)

por Gregory E. Ganssle, Ph.D.
Desde que Immanuel Kant escribió su Crítica de la Razón Pura, ha sido común para la gente pensante insistir que es imposible probar la existencia de Dios. De hecho, ésta afirmación ha sido elevada a el nivel de dogma en la cultura intelectual Americana. La razón que yo sé que esto es considerado un dogma incuestionable es la reacción que obtengo cuando hago la pregunta. Cuando alguien dice “no puedes probar la existencia de Dios”, yo quiero preguntar “Cómo lo sabes? Me acabas de conocer! Cómo sabes lo que puedo hacer?”

Qué quiere decir la mayoría de la gente cuando hacen esta afirmación? La mayoría de la gente quiere decir que yo no puedo dar un argumento filosófico de la existencia de Dios que convenza a toda la gente pensante. Es imposible, entonces habrá que dar un argumento que tenga una aprobación convincente. Si mi argumento no convence al ateo más ardiente, entonces no he probado la existencia de Dios. Como no puedo convencer a tal ateo a creer, mis argumentos no cuentan como prueba. Si no cuentan como prueba, qué tan buenos son?

Estoy de acuerdo que no puedo dar un argumento que convenza a toda la gente pensante. Pero qué me dice esto? Me dice esto algo acerca de Dios? No. Esto me dice más acerca de la naturaleza de la prueba que lo que dice acerca de la existencia de Dios. Yo no puedo dar un argumento que convenza a cada uno sin la posibilidad de que duden que Dios existe. Eso no es problema. Yo no puedo dar un argumento para una conclusión filosófica interesante que sea aceptada por cada uno sin posibilidad de duda.

Yo no puedo probar más allá de la posibilidad de la duda – de una manera que convenza a todos los Filósofos–que las “Rocky Mountains” están realmente aquí como objetos mentales-independientes. No puedo probar que el Universo vino a existir hace cinco minutos y que todos nuestros recuerdos no son ilusiones. No puedo probar que otra gente que ves en las universidades tienen mentes. Quizás son robots muy inteligentes.

No hay conclusiones filosóficas interesantes que puedan ser probadas más allá de la posibilidad de la duda. Entonces el hecho de que los argumentos por la existencia de Dios no producen una certeza matemática, esto no debilita el caso de la existencia de Dios. Simplemente plantea la pregunta de la existencia de Dios en la misma categoría que otras preguntas tales como la existencia de mentes independientes externas del mundo y la pregunta de cómo sabemos que otras gentes tienen mentes.

Esto significa que los argumentos por la existencia de Dios son inútiles? Para nada. Seguro, no puedo probar un argumento que convenza a toda la gente pensante, pero esto no significa que no tenga una buena razón para creer en Dios. De hecho, algunas de mis razones para creer en Dios pueden persuadirte; aún si no eres persuadido a creer que Dios existe, mis argumentos no son inútiles. Es razonable creer que las montañas son reales y que nuestros recuerdos generalmente son confiables y que nuestras mentes existen. Es razonable creer estas cosas aunque éstas no puedan ser probadas. Quizás algún argumento de la existencia de Dios te persuada que creer en Dios es razonable.

Entonces cómo sabremos que Dios existe? En vez de buscar conclusiones indudables, pesemos evidencia y consideremos alternativas. Cuál alternativa encaja mejor en la evidencia?

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¿Por qué permite Dios los desastres naturales como lo terremotos, huracanes y tsunamis?


¿Por qué permite Dios los desastres naturales como lo terremotos, huracanes y tsunamis?

¿Por qué permite Dios los terremotos, tornados, huracanes, tsunamis, tifones, avalanchas de lodo, y otros desastres naturales? La tragedia del tsunami en Asia a finales del 2004, El huracán Katrina en 2005, en el sureste de los Estados Unidos, y las avalanchas de lodo en el 2006 en Filipinas tienen a mucha gente cuestionando la bondad de Dios. Es triste que con frecuencia los desastres naturales sean nombrados como “actos de Dios” mientras que no se le da “crédito” a Dios por años, décadas, o aún siglos de un clima benéfico. Dios creó todo el universo y las leyes de la naturaleza (Génesis 1:1) La mayoría de los desastres naturales son el resultado de estas leyes en acción. Los huracanes, tifones y tornados son el resultado de la colisión de diferentes patrones climáticos. Los terremotos son el resultado de desplazamientos de las placas en la estructura de la corteza terrestre. Un tsunami es causado por un terremoto submarino.

La Biblia proclama que en Jesucristo subsiste el control de la naturaleza (Colosenses 1:16-17). ¿Podría Dios prevenir los desastres naturales? ¡Absolutamente! ¿Algunas veces influencia Dios el clima? Si, ver Deuteronomio 11:17 y Santiago 5:17. ¿Algunas veces causa Dios los desastres naturales como juicio contra el pecado? Si, ver Números 16:30-34. El libro de Apocalipsis describe muchos eventos que definitivamente pueden ser descritos como desastres naturales (Apocalipsis capítulos 6, 8 y 16). Entonces, ¿Es cada desastre natural un castigo de Dios? Absolutamente no.

De forma muy parecida a la que Dios permite que la gente mala cometa actos malvados, Dios permite que la tierra demuestre las consecuencias que tiene el pecado sobre la creación. Romanos 8:19-21 nos dice que, “Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.” La caída de la humanidad en el pecado tuvo efectos en todo, incluyendo el universo que habitamos. Todas las cosas en la creación fueron sujetadas a la “vanidad” y a la “corrupción”. El pecado es la causa final de los desastres naturales, así como lo es la causa de la muerte, la enfermedad y el sufrimiento.

Así que, regresamos donde empezamos. Podemos entender por qué ocurren los desastres naturales. Lo que no comprendemos es por qué Dios permite que ocurran. ¿Por qué permitiría Dios que el tsunami matara a más de 225,000 personas en Asia? ¿Por qué permitió Dios que el huracán Katrina destruyera las casas de cientos de miles de gente? Lo que podemos saber es esto… ¡Dios es bueno! Hay muchos milagros asombrosos, que ocurren durante el proceso de desastres naturales –evitando una mayor pérdida de vidas. Los desastres naturales causan que millones de personas reevalúen sus prioridades en la vida. Cientos de millones de dólares en ayuda son enviados para auxiliar a la gente que está sufriendo. Los ministerios cristianos tienen la oportunidad de ayudar, ministrar, aconsejar, orar – y guiar a la gente a la fe salvadora en Cristo. Dios puede, y lo hace, traer grandes bienes de terribles tragedias (Romanos 8:28).

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¿Cómo puedo conocer la voluntad de Dios para mi vida?


¿Cómo puedo conocer la voluntad de Dios para mi vida?

Hay dos claves para conocer la voluntad de Dios en una situación dada:

(1) Asegurarse que lo que está pidiendo o considerando hacer, no sea algo que la Biblia lo prohíbe.

(2) Asegurarse que lo que está pidiendo o considerando hacer, va a glorificar a Dios, y va a ayudarlo a usted a crecer espiritualmente.

Si estas dos cosas son ciertas, y Dios todavía no le ha dado lo que le está pidiendo – entonces es probable que no sea la voluntad de Dios que usted obtenga lo que está pidiendo. O tal vez, usted simplemente necesita esperar un poco más de tiempo para recibirlo. Algunas veces, conocer la voluntad de Dios es difícil. La gente quiere que Dios básicamente les diga qué hacer – dónde trabajar, dónde vivir, con quién casarse, etc. Romanos 12:2 nos dice, “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”

Dios raramente da a la gente esa información directa y específica. Dios nos permite hacer decisiones referentes a aquellas cosas. La única decisión que Dios no quiere que hagamos es pecar o resistirse a Su voluntad. Dios quiere que tomemos decisiones que estén de acuerdo con Su voluntad. De manera que, ¿cómo saber cuál es la voluntad de Dios para usted? Si usted está caminando cerca del Señor, y deseando de verdad Su voluntad para su vida – Dios va a colocar Sus propios deseos en su corazón. La clave es desear la voluntad de Dios, no la suya propia. “Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón” (Salmos 37:4) Si la Biblia no habla en contra de sus peticiones, y si éstas genuinamente pueden beneficiarle espiritualmente – entonces la Biblia le da “permiso” para tomar decisiones y seguir a su corazón.

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¿Es el amor la nueva herejía?


¿Es el amor la nueva herejía?

La persona que ama a Dios y al ser humano es aquél que condena cualquier distorsión o manipulación de la verdad de Dios.

AUTOR: Will Graham

Fecha: 27 DE JUNIO DE 2015

amor

Llevo unos doce años y pico en el Evangelio. Hasta el día de hoy, creo que he oído más prédicas sobre ‘el amor de Dios’ que cualquier otro tema. ¿Y sabes qué? Estoy preocupado. ¿Preocupado por sermones sobre el amor? ¿Por qué? Estoy preocupado por la sencilla razón de que el ‘amor’ que tanto alabamos hoy en día no es el amor bíblico. No creo que predicar sobre el amor divino sea malo; pero sí me opongo a la doctrina del amor de Dios cuando el amor en sí empieza a perder su contenido cristiano. Denuncio el amor cuando deja de ser fiel a la revelación del Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Tal amor llega a ser un amor herético.

En 2013 mi amigo Osmany Cruz escribió lo siguiente: “Una herejía no es nada más que una verdad a medias o llevada al extremo o sacada de contexto. Lo falso surge de una equívoca interpretación de lo verdadero, de lo ortodoxo y diáfano”. ¿El amor una herejía? Permíteme explicar… Actualmente lo que llamamos ‘amor’ no es amor.

Como regla general, se trata de una especie de sentimiento bonito, una “linda sensación” que nos hace sentir felicitos, tranquilitos y dulcecitos en nuestros corazoncitos. Es un amor puramente romántico y afeminado que se podría simbolizar mediante una mariposita rosita. Es precisamente este tipo de amor el que ha producido a otro ‘dios’ conforme a nuestra imagen y semejanza. No es el Soberano de la Biblia. Es el ‘dios’ de la teología liberal que he descrito en otra ocasión como un dios “acaramelado, azucarado, descafeinado que no confronta a nadie”.

O en palabras de Arthur Pink (1886-1952): “El dios del siglo XX es un ser impotente, frágil que no inspira a nadie que tenga dos dedos de frente. El dios del sentir popular es creación de un sentimentalismo lloroso. El dios de muchos púlpitos de la actualidad es más digno de compasión que de temor reverente”.[1]

Es el ‘dios’ del universalismo posmoderno popularizado en círculos protestantes por el súper majo Rob Bell, conferencista cristiano que merece un doctorado honoris causa por ser totalmente incapaz de contestar una pregunta directa. Es el ‘dios’ de la teología gay que la Iglesia Protestante Unida de Francia abrazó públicamente en mayo y la de Bélgica en junio. ¡Incluso ha llegado a España por medio de la postura inclusiva de un grupo importante de la IEE, al menos una iglesia de la IERE y la llamada Iglesia metropolitana!.

Menos mal que todavía hay denominaciones evangélicas entre nosotros en España con fuertes convicciones bíblicas que no se han dejado prostituir por amor a este nuevo becerro de oro. Pienso en la FIEDE, en la UEBE, en FADE, en Filadelfia, en las Asambleas de hermanos y en otras denominaciones más pequeñas entre las cuales he ministrado. ¡El Dios del Evangelio bendiga sus labores!

Hay algo que tenemos que volver a aprender de las Escrituras y de nuestros antepasados protestantes (Lutero, Zuinglio, Calvino, etc.), esto es, que el amor conlleva muchísimo más que experimentar una sensación agradable en lo más profundo de nuestra alma. El amor por Dios es una pasión omniabarcante que denuncia el pecado, promueve la santidad y se gloría en la persona, la obra y las enseñanzas del Señor Jesús.

Con todo, la regla clave es que la teología bíblica tiene que definir el amor y no vice-versa. Miremos lo que dice la Biblia al respecto… El ejemplo de Pablo El pasaje bíblico que nos viene a la mente al hablar sobre el amor es 1 Corintios 13:4-8, ¿verdad? Allí Pablo exalta el amor de una forma magistral en términos que nos son bien conocidos: “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso…” y un largo etcétera.  Son palabras preciosas. Pero aquí está la pregunta: ¿alguna vez te has parado a leer el resto del primer libro de Corintios? Es brutal. Entre las cartas paulinas, es de las más fuertes que hay junto con Gálatas.

Pablo les da un repaso tremendo a los corintios reprendiéndolos cada dos por tres. O sea, el libro de Corintios no puede ser usado para defender la tesis liberal de que “el verdadero amor no ofende a nadie” o “el amor no juzga”. Semejantes aseveraciones son boberías filosóficas. No reciben ningún tipo de respaldo de las Escrituras. ¿No vemos que fue el amor de Pablo lo que le impulsó a escribir tan ferozmente a los corintios? Y otra cosa que tendemos a olvidar es que en medio de este himno de amor el apóstol recalca que: “El amor no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad” (v. 6).

Es decir, el amor y la verdad andan juntos en la teología bíblica. Un creyente no puede gozarse de la mentira ni de la falsa doctrina ni del pecado. La persona que ama a Dios y al ser humano es aquél que condena cualquier distorsión o manipulación de la verdad de Dios. Si amamos a las personas, no podemos gozarnos de las cosas que causan su destrucción. Y si lo hiciéramos, ya no estaríamos andando en amor cristiano.

¿Cómo podemos celebrar la ruina de alguien y llamarlo amor? El ejemplo de Jesús En cuanto al amor, Jesús es ampliamente citado también. ¿Acaso no nos enseñó a amar a Dios y a nuestro prójimo por encima de todas las cosas? (Lucas 10:27)

Claro que sí, lo hizo. Pero de nuevo, amar en el sentido bíblico de la palabra. Cuando el Señor nos llama a amar, no nos está llamado a dar besitos ni regalar chuches a todos las personas con las cuales nos topamos en la calle. Si amamos a Dios correctamente entonces podremos amar bien al prójimo porque la belleza santa del Señor estará fluyendo a través de nosotros para tocar su vida. Tal amor  dirigirá a la gente hacia Cristo, el Cristo verdadero.

Jesús nunca usó el amor como un pretexto para no decir la verdad. Juzgó con juicio justo. Denunció la hipocresía religiosa de los fundamentalistas por un lado (los fariseos) y de los liberales por el otro (los saduceos). Criticó con la misma clase de celo santo que el apóstol Pablo. El problema es que el Jesús de quién muchos hablan en el siglo XXI no es el Jesús de la Biblia.

La falsa versión de Jesús que existe actualmente es “un Jesús peluche, un Jesús mariposa, un Jesús Barbie”. Si Jesús volviese a vivir entre nosotros hoy, la religiosidad contemporánea le condenaría por su agresividad, falta de amor e intolerancia. Y el resto de la Biblia Lo que vemos en Pablo y en Jesús se repite a lo largo de la Biblia.

Justo esta semana mi mujer y yo estamos leyendo el libro de 2 Crónicas en nuestro tiempo devocional como pareja. ¿Sabes qué hicieron los israelitas después de haber celebrado una Pascua extendida bajo el liderazgo del rey piadoso Ezequías?

Dice 2 Crónicas 31:1: “Quebraron las estatuas y destruyeron las imágenes de Asera [una diosa cananea] y derribaron los lugares altos y los altares por todo Judá… hasta acabarlo todo”. Allí está. El amor por Dios echa fuera lo falso. Se opone a lo pagano.

Es el principio paulino de que el amor no se goza de la injusticia, sino de la verdad. Hay un sinfín de otros ejemplos que podríamos citar de las Escrituras para apoyar esta creencia, a saber, que el amor no es tolerante. El amor juzga, reacciona, es celoso, varonil y agresivamente fiel a sus promesas, llama las cosas por su nombre, ve todo con ojos de fuego, salta a la defensa de lo amado, se moja.

Como nos recordaron en el día de nuestra boda: “Fuerte es como la muerte el amor; duros como el Seol los celos; sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama. Las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor, de cierto lo menospreciarían” (Cantares 8:6-7).

Conclusión

Es esta calidad de amor la que necesitamos recuperar en el púlpito. Un amor fogoso, auténtico, divino, soberano. Este tipo de amor que sale del Padre hacia el Hijo y el Espíritu (y vice-versa). El Padre es celoso por la gloria de su Hijo. Y por lo tanto, cualquiera que modifica el contenido del Evangelio en el nombre del ‘amor posmoderno’ se está metiendo en aguas peligrosas. Tenemos que dejar de asociar el amor bíblico con una mariposa rosa y empezar a verlo más bien como un tigre, un león, una bestia salvaje que ruge con una voz atronadora.

Notas:

[1] PINK, Arthur, The Sovereignty of God (Banner of Truth: Edinburgh, 1993 [Original: 1928]), p. 21.

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Fuente:

http://protestantedigital.com/magacin/36615/Es_el_amor_la_nueva_herejia

La ira de Dios: “Mía es la venganza, Yo pagaré,” dice el Señor


La ira de Dios: “Mía es la venganza, Yo pagaré,” dice el Señor

February 27, 2005

No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. 20Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. 21No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.

Aquí en el versículo 19 tenemos la frase “ira de Dios”, “No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor”. La vez pasada nos enfocamos en la psicología de este versículo, y en como nos liberaba de la carga de tener que tomar la justicia por nuestras manos. Nos enfocamos en las implicaciones de la palabra “porque” en el versículo 19: “No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor”.  Ya que Dios va a tomar su causa y velar que se haga justicia, usted puede deponer el deseo de venganza. No tiene que cargar la ira, ni la amargura, ni el resentimiento, ni la venganza. Es más, usted no sería capaz. Jesús advirtió que un corazón no perdonador, al final, le destruirá (Mateo 6:15; 18:35).

La  Realidad de la Ira de Dios.

Pero hoy quiero que nos enfoquemos, no en la psicología del versículo, sino en la divina realidad que hace que la psicología funcione. Es decir, en la realidad de la ira de Dios. Pablo dice en el versículo 19, “dejad lugar a la ira de Dios”. Entonces la ira de Dios es definida más adelante como la venganza de Dios, “Mía es la venganza”. De modo que la ira está relacionada con la respuesta de Dios a algo que merece venganza. Y entonces dice, “yo pagaré”. Así que la ira de Dios es tratada como pago al hombre por algo que éste ha hecho.

Así, tomando este versículo solo, podríamos aventurarnos a definir la ira de Dios así: La ira de Dios es el enojo estable de Dios hacia el pecado, expresado en la retribución de una apropiada  venganza sobre el culpable de pecado.

Cuatro Características de la Ira Final de Dios

La razón por la que utilizo la palabra enojo para definir parte de lo que es la ira, es que las dos palabras (orge y thumos) son utilizadas en la Biblia más de cien veces una al lado de la otra. Algunas de esas veces son tan paralelas que difícilmente se pueden distinguir. Por ejemplo, Salmo 6:1, “Jehová, no me reprendas en tu enojo, ni me castigues con tu ira.” Salmo 90:7, “Porque con tufuror somos consumidos, Y con tu ira somos turbados”. Oseas 13.11 “Te di rey en mi furor, y te lo quité en mi ira”. Romanos 2:8, “pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia.”

Cuando usted trata de distinguir estas palabras lo más cercano que consigue es algo como esto, de A.T.  Robertson: El enojo de Dios (Thumos) es su furia vehemente o su cólera hirviente. Su ira (Orge) es su indignación ajustadora de cuentas o su enojo ajustador de cuentas. En otras palabras, en el enojo de Dios el énfasis recae sobre la intensidad emocional e hirviente de la misma. Y en la ira de Dios el énfasis recae sobre la dirección y el enfoque controlado, establecido, y considerado de su aplicación. Pero no nos atrevemos a establecer grandes diferencias entre ellas. El enojo de Dios nunca deja de ser controlado por su sabiduría y su honradez; y su ira nunca es fría o indiferente, sino que siempre es más que un perfecto decreto judicial porque siempre está llena de una furia justa y apropiada.

Y después vemos, a partir de las palabras “pagaré” y “venganza”, que la ira de Dios es su repuesta al pecado. Dios no toma venganza sobre el inocente. Cuando Él paga con venganza, sabemos que ha habido pecado, hay algo que retribuir. Y ya que Él es meticulosamente justo esa retribución será una venganza apropiada, una venganza adecuada. No será no más ni menos de lo que demanda su perfecta justicia. Así que aquí está otra vez la definición: La ira de Dios es el enojo estable de Dios hacia el pecado, expresado en la retribución de una apropiada venganza sobre el culpable de pecado.

¿Entonces qué debemos de decir acerca de esta ira? Quizás dentro de las limitaciones de un mensaje podamos tomar nota de cuatro cosas. Si nos enfocamos en la ira de Dios que cae sobre los seres humanos en el juicio final, podemos decir al menos cuatro cosas acerca de ella: 1) Será eterna, sin final. 2) Será terrible, sufrimiento indescriptible. 3) Será merecida, totalmente justa y correcta. 4) Habría sido evadible, mediante la vindicadora muerte de Cristo, si nos hubiéramos refugiado en Él.

1. La ira final  de Dios es eterna, no tiene final.

En Daniel 12:2 Dios promete que se está acercando el día en el cual  “ muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua”.

Jesús habló de la eternidad de la ira de Dios en numerosas maneras. Considere tres, en Marcos 9:43-48, Él dice,

Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado, 44donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. 45Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo; mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en el infierno, al fuego que no puede ser apagado, 46donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. 47Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, 48donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.

De modo que dos veces Él llama al fuego del infierno “que no puede ser apagado”.O sea, ellos nunca saldrán. El objetivo de eso es decir sobria y terriblemente, que si usted va allá, no habrá alivio nunca jamás.

La segunda a considerar, en Marcos 3:29 Jesús dice, pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que es reo de juicio eterno”. Esta es una declaración sorprendente que descarta todos aquellos pensamientos de universalismo que dicen, aun si existiere un infierno, un día se vaciará después que las personas hayan sufrido lo suficiente. No, eso no es lo que dijo Jesús. Él dijo que hay pecado para el cual nunca habrá perdón. Hay personas que nunca serán salvas. Están perdidas eternamente.

La tercera, en Mateo 25, contó la parábola del pastor de ovejas y cabritos para ilustrar como será cuando Jesús regrese a salvar a su pueblo y a castigar a los incrédulos. En el versículo 41 dice, “Entonces [el Rey] dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles”. Y para dejar claro como el agua, que eterno significa para siempre,dice otra vez en el versículo 46, “E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna”. Así que el castigo es eterno en la misma manera en que lo es la vida eterna. Ambos significan: sin fin, perpetuo. Es casi un pensamiento incomprensible. Oh, permita que esto le impresione. Jesús no tenía la intención de hablar así en vano.

Después de la enseñanza de Jesús, el apóstol Pablo describe la eternidad de la ira de Dios de esta manera en 2 Tesalonicenses 1:7-9:

…cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, 8en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; 9los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder.

Destrucción no quiere decir exterminio o aniquilación, tanto como que la destrucción del ejército enemigo quiere decir que el soldado derrotado no existe más. Significa que son deshechos. Son derrotados. Son despojados de todo lo que hace a la vida placentera. Son hechos miserables para siempre.

Finalmente, el gran apóstol del amor, el apóstol Juan, que nos da las dulces palabras de Juan 3:16, utiliza el lenguaje más fuerte para la eterna duración de la ira de Dios: “y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche” (Apocalipsis 14:11). Y Apocalipsis 19:3, “Y el humo de ella sube por los siglos de los siglos”. Estas son las frases más fuertes para describir la eternidad que los escritores bíblicos pudieron utilizar.

Así que lo primero que tenemos que decir acerca de la ira de Dios al final de los tiempos es que viene sobre aquellos que no abrazan a Cristo como su Salvador y Señor y que la misma es eterna, nunca terminará.

2. La ira final de Dios será terrible, sufrimiento indescriptible.

Considere algunas de las palabras que ilustran la ira de Dios en el Nuevo Testamento. Y mientras las considera recuerde la locura que es decir, ‘¿Pero no son esos solo símbolos? ¿No es el fuego del infierno sólo un símbolo?’ Digo cuidado con eso, porque eso no sirve a su propósito. Suponga que el fuego es un símbolo. ¿Las personas usan símbolos de horror porque la realidad es menos o más horrible que los símbolos? No conozco a nadie que utilice un lenguaje simbólico para verdades horribles cuando el lenguaje literal la haría sonar más horrible.

Las personas recurren a los símbolos de horror (o de belleza) porque la realidad que están tratando de describir es peor (o mejor) de lo que pueden poner con palabras. Si yo digo, ‘Mí esposa es el diamante de mi vida’.  Yo no quiero que usted diga, ‘Oh, utilizó un símbolo de algo valioso; es solamente un símbolo. Así que su esposa no debe ser tan valiosa como un diamante”. No, yo utilicé el símbolo de la joya más valiosa en la que pude pensar porque mí esposa tiene mucho más valor que las joyas. Los símbolos honestos no se usan porque vayan más allá de la realidad, sino porque la realidad va más allá de las palabras.

Así que cuando la Biblia habla del fuego del infierno, pobres de nosotros si decimos, ‘Es solamente un símbolo’. De ser esto un símbolo, quiere decir que la realidad es peor que el fuego, no mejor. La palabra “fuego” no es utilizada para hacer que lo fácil parezca terrible, sino para hacer que lo extremadamente terrible suene como lo que realmente es.

Eso dijo Jesús en Mateo 13:41-42, “Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, 42y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes” (vea el versículo 49). Entonces agrega al menos tres imágenes más de la ira de Dios, además de la del fuego.

  1. La representa como el regreso de un Señor que encuentra a su siervo desobedeciendo sus mandamientos: “Y le cortará por medio, y pondrá su parte con los hipócritas: allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 24:51) . La ira de Dios es como cortar a alguien en pedazos.
  2. Después la representa como una oscuridad: “mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.” (Mateo 8:12). La ira de Dios es como estar totalmente ciego para siempre.
  3. Finalmente él cita a Isaías 66:24 y dice, “donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga” (Marcos 9:48). En Isaías 66:24 Dios dice, “Y saldrán, y verán los cadáveres de los hombres que se rebelaron contra mí; porque su gusano nunca morirá, ni su fuego se apagará, y serán abominables a todo hombre”.

En Apocalipsis 6:15-16, el apóstol Juan agrega que la ira de Dios -es más, la ira de Jesús- será tan terrible, que toda clase de ser humano clamará a las rocas para que los aplasten, antes que enfrentar la ira de Dios:

Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; 16y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero.

La postrera imagen de horror que mencionaré  es la última de la Biblia, es decir, el lago de fuego. En Apocalipsis 20:14 este lago es llamado “muerte segunda”: “Y la muerte y el Hades fueron l anzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.” Apocalipsis 2:11 dice que aquellos que vencieren–o sea, los que creen en Jesús–“no sufrirá daño de la segunda muerte”, implicando, que aquellos que no creyesen, si la sufrirán. Apocalipsis 20:15 lo hace explícito: “Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego”. Entonces el versículo 10 agrega, “y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.”

Por lo tanto, considero que decir, ‘La ira de Dios será un terrible e indescriptible sufrimiento’, es una expresión escasa. Y así, juntando la primera con la segunda verdad: Esta terrible, indescriptible y dolorosa ira durará para siempre. No habrá escape. Hoy es el día de la salvación. Hoy es el día de la paciencia de Dios. Después que usted muera, no habrá oferta de salvación, ni modo de obtenerla.

3. La ira final de Dios será merecida–totalmente justa y correcta.

Pablo trabajó afanosamente para mostrar esto en la primera parte de esta carta a los Romanos. Permítanme recordarles como él lo dijo: “Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad”  (Romanos 1:18). La ira de Dios no viene sin justificación. Es merecida. Porque la verdad de Dios es conocida (Romanos 1.19-20). Y dicha verdad es suprimida, y los frutos son impiedad e injusticia. Y sobre eso, viene la ira (Efesios 5:6; Colosenses 3:6).

Dice esto aun más explícitamente en Romanos 2:5, “Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios”.  Nosotros somos responsables. Estamos atesorando ira con cada acto de indiferencia hacia Cristo. Con cada preferencia por cualquier cosa por encima de Dios. Con cada vacilación de nuestro afecto por el pecado y con cada segundo que se enturbia nuestro afecto por Dios.

Entonces lo dice una vez más en Romanos 3:5-6. “Y si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será injusto Dios que da castigo? (Hablo como hombre.) 6En ninguna manera; de otro modo, ¿cómo juzgaría Dios al mundo?” Para el apóstol inspirado nada estaba más claro que el hecho de que Dios es justo y que juzgará al mundo con una terrible ira.

Y para que usted no piense que su pecado no merece esta clase de ira, considere estas cuatro razones:

  1. Fue sólo un pecado el que llevó al mundo entero bajo el juicio de Dios, y trajo la muerte sobre todas las personas (Génesis 2:17; Romanos 5:12). Y usted no ha cometido solamente un pecado, sino decenas de miles de pecados.
  2. Considere Santiago 2:10, “Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos”. Usted No solamente ha pecado decenas de miles de veces, sino que cada pecado lleva en sí el rompimiento completo de la ley de Dios.
  3. Considere Gálatas 3:10, “Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas”.  La ira de la maldición de Dios cae sobre nosotros por no obedecer todo lo que está ordenado. Una falla y la maldición cae.
  4. Considere que cualquier ofensa y cualquier deshonor a un Dios infinitamente honorable e infinitamente valioso, es una ofensa infinita y un deshonor infinito. Por tanto, un castigo infinito es merecido.

Lo que deja un último punto que señalar. Y Oh, ¡Cuán crucial es! ¡Cuán preciado es! ¡Cuan infinitamente hermoso es!

4.  Al final de la era, cuando la completa ira final de Dios sea derramada, habrá sido evitable.

Eso quiere decir que es evitable ahora. Usted no tiene que pasar la eternidad bajo la ira de Dios si recibe al Hijo de Dios como su Salvador, Señor, y Tesoro. ¿Por qué es eso? ¿Cómo puede ser eso? Porque de tal manera amó Dios al mundo que envió a su propio Hijo, infinitamente valioso, para que absorbiese la infinita ira de Dios contra todo el que se refugiase en Él. Escuche con tembloroso asombro, gratitud, y fe a esta preciosa declaración de Gálatas 3:13, “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero).”

Cristo cargó la maldición de la ira de Dios por todo aquel que viene a Él, por todo aquel que cree en Él, y por todo aquel que se regocija en el refugio de su sangre y de su honradez. Venid. Venid. Él es infinitamente valioso.

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