Revelación de Dios en Cristo


Revelación de Dios en Cristo

Por Paulo Arieu

img

No hay dudas que ninguna otra persona en el mundo es tan analizada, investigada, citada y aún criticada como Jesús de Nazaret. Ningún otro Hombre en la historia ha tenido tantos seguidores que lo aman y tantos que lo odian. En el artículo anterior se trató de demostrar que Dios se ha revelado en la creación. Pero en este artículo compartiré que Dios no solo se ha revelado en la creación sino también por medio de Jesucristo.El apostol Pablo escribió a los Filipenses que “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que JESUCRISTO es el SEÑOR, para gloria de Dios Padre.” (Fil. 2: 9-11). Cuando Pablo hace referencia en su carta a los Filipenses declarando “JESUCRISTO ES EL SEÑOR (Kurios)” es una declaración muy profunda. Pablo está vinculando a Jesús con el Dios del Antiguo Testamento. A quien en la antigüedad le llamaban “Adonai” y ahora le llaman “Kurios”, a Él es a quien el apóstol Pablo hace referencia. Pablo dice que Jesús mismo es el “Kurios”, es el “Señor”, es el “Adonai” de las Escrituras. “… y nadie puede llamar a Jesús SEÑOR (Kurios), sino por el Espíritu Santo” (I Cor. 12:3b). “Esta es la palabra de fe que predicamos: Que si confesares con tu boca que Jesús es el SEÑOR (Kurios) y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.” (Ro. 10:8-9). Isaías 53 es un pasaje de la Biblia que es considerado como una de las profecías más directas relacionadas con Jesucristo como el siervo sufriente, cumpliendo de esta manera el rol del Mesías judío. 

“Ciertamente El llevó nuestras enfermedades, 
Y cargó con nuestros dolores. 
Con todo, nosotros 
Lo tuvimos por azotado, 
Por herido de Dios y afligido. 
Pero El fue herido (traspasado) por nuestras transgresiones, 
Molido por nuestras iniquidades. 
El castigo, por nuestra paz, cayó sobre El, 
Y por Sus heridas (llagas) hemos sido sanados. 
Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, 
Nos apartamos cada cual por su camino; 
Pero el SEÑOR hizo que cayera sobre El 
La iniquidad de todos nosotros. 
Fue oprimido y afligido, 
Pero no abrió Su boca. 
Como cordero que es llevado al matadero, 
Y como oveja que ante sus trasquiladores permanece muda, 
El no abrió Su boca. 
Por opresión y juicio fue quitado; 
Y en cuanto a Su generación, ¿quién tuvo en cuenta 
Que El fuera cortado de la tierra de los vivientes 
Por la transgresión de mi pueblo, a quien correspondía la herida? 
Se dispuso con los impíos Su sepultura, 
Pero con el rico fue en Su muerte, 
Aunque no había hecho violencia, 
Ni había engaño en Su boca.” (Isaías 53, NBH).

Y apenas Jesús fue bautizado, la voz del Padre se dejó oir, confirmando de manera audible por todos, que Jesús es su Hijo muy amado. Mateo registra que

  • “Después de ser bautizado, Jesús salió del agua inmediatamente; y he aquí, los cielos se abrieron, y él vio al Espíritu de Dios que descendía como una paloma y venía sobre El.  Y he aquí, se oyó una voz de los cielos que decía: Este es mi Hijo amado en quien me he complacido.” (Mat. 3:16-17 LBLA).

Pero, quién es este Mesías? Este Mesías es Jesucristo, el Hijo de Dios. La Biblia es clara al respecto cuando dice que Dios, en su profundo amor y misericordia, nos ha hablado por medio de Jesucristo, su Hijo unigénito, a quien constituyó heredero de todo. Dios se reveló plenamente en Jesucristo: “Toda la plenitud de la divinidad habita en forma corporal en Cristo” (Col 2:9).  La epístola a los Hebreos nos dice que Dios habló en el Antiguo Pacto muchas veces, pero ahora Dios nos habló a los seres humanos por medio de Jesucristo, su Hijo. Por esto entendemos claramente que Dios se reveló en Jesucristo y nos dio a conocer su voluntad: Que le adoremos en espíritu y en verdad. Este concepto de que debemos adorar a Dios en “espíritu y verdad” lo obtenemos del resultado de la conversación que el Señor Jesús mantuvo con una mujer samaritana en Juan 4:6-30. En esta conversación, la mujer samaritana discutía con el Señor respecto de los lugares de adoración con Jesús; ella preguntó por qué los judíos querían que se adorase a Dios en Jerusalén, pero los samaritanos decían que debían hacerlo en el Monte Gerizim (v. 19-20). Jesús entonces revela algo muy importante: Que Dios busca adoradores en espíritu y en verdad.

Pero se acerca el tiempo —de hecho, ya ha llegado— cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. El Padre busca personas que lo adoren de esa manera. Pues Dios es Espíritu, por eso todos los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad. (Juan 4:23-24)

Adorarlo a Dios en espíritu y en verdad implica hacerlo con nuestras emociones, nuestros mas profundos sentimientos y también con nuestro intelecto, de acuerdo a lo que Dios nos ha revelado en Su Palabra. Cuando estudiamos con detenimiento Su revelación escrita, vemos que Dios nos ha hablado también por Jesucristo, de manera personal, de manera humana, para que ahora todos podamos comprender su voluntad. La epístola a los Hebreos dice que:

  • “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos.” (Heb. 1:1-4 RV 1960)

Una suprema revelación de Dios fue suministrada en la persona y la obra de Cristo, que nació en su debido tiempo, del seno de una joven mujer.

  • “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley,” (Gal. 4:4 RV 1960).
  • “Sin embargo, cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer y sujeto a la ley.”(Gal. 4:4 NTV)

El Hijo de Dios vino al mundo para revelar a Dios a los hombres en términos que se pudiesen comprender. Por su llegada como hombre mediante el acto de la encarnación, los hechos relacionados con Dios, que de otra forma hubiesen sido muy difíciles para la comprensión humana, se trasladan al limitado alcance de la comprensión y el entendimiento humanos. Así pues, en Cristo, no sólo se revela el poder y la sabiduría de Dios, sino también su amor, la bondad divina, su santidad y su gracia. Es también cierto que Cristo declaró que “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Jn. 14:9 RV 1960), como ya cité en un párrafo anterior. En consecuencia, el que conoce a Jesucristo, también conoce al Dios Padre. Pero aún si, Dios sigue siendo un misterio. Un misterio revelado, un misterio que en cierta forma conocemos, pero que a causa de su infinitud nunca terminaremos de conocerlo completamente. Jesucristo nos ha dado a conocer al Padre, en forma humana y también divina, dado que el tenía en si mismo las dos naturalezas (humano – divino). Los discípulos tardaron mucho tiempo en entender este concepto tan profundo y eso es lo que en cierta forma Jesús les reprocha en Juan cap. 14 verso 9 cuando les dice

  • “Felipe, ya hace mucho tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conoces? El que me ha visto a mí, también ha visto al Padre. ¿Por qué me dices “Déjanos ver al Padre”? ” (TLA)

Seguramente el deseo de conocer al Padre era el anhelo de todo buen judío. Pero como es Dios, que rostro tiene? Cuando Moisés se encontró con Dios en el monte Horeb, el monte de Dios, Dios lo llamó y le habló diciendo que se quitara los calzados porque el lugar en el que Moisés estaba era un lugar santo. Y añadió: Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tenía temor de mirar a Dios.” (Ex. 3:6 LBLA).  Sin dudas, Moisés debe haber pensado que Dios es un ser algo misterioso, dada la tremenda santidad de Dios que Moisés estaba experimentando. 1 Tim. 3:16 dice que “E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad:  Dios fue manifestado en carne,  Justificado en el Espíritu,  Visto de los ángeles,  Predicado a los gentiles,  Creído en el mundo,  Recibido arriba en gloria”. Pablo emplea la palabra misterio para hablar del evangelio que fue desconocido hasta que Dios lo revelara; es decir, el hombre nunca lo hubiera sabido por medio de su propio razonamiento (ver 1 Cor. 1:18-21). Aun hoy en día, Jesucristo sigue siendo un gran “misterio” para todos aquellos que no aceptan la revelación de Dios, sino que prefieren escuchar doctrinas de demonios (Ver I Tim. 4:1). Leo Boff, un teólogo latinoamericano de nacionalidad brasilero dice que Dios es un misterio. 

Dios es misterio en sí mismo y para sí mismo. Dios es misterio en sí mismo porque su naturaleza es Misterio. […] El conocimiento de su naturaleza de Misterio es cada vez entero y pleno y, al mismo tiempo, abierto siempre a una nueva plenitud, permaneciendo siempre Misterio, eterno e infinito para Dios mismo. Si no fuese así no sería lo que es: Misterio. Por lo tanto, es un absoluto Dinamismo sin límites.[0]

Si bien es verdad que Dios sigue siendo en muchos aspectos un misterio para nosotros sus criaturas, Dios conoce todas las cosas e incluso El se conoce a si mismo perfectamente, ya que El es un ser perfecto, omnisciente y omnipotente. Pero si negamos que Dios puede ser conocido por medio de Jesucristo,Dios encarnado,esto “es una enseñanza peligrosa ya que menosprecia la soberanía, majestad, infinitud, conocimiento, existencia y gloria de Dios”[1] Dios es infinito e imposible de conocer completamente por sus criaturas, claro que si, pero El, a si mismo se conoce perfectamente. Y Jesucristo, Dios en la carne, nos lo ha dado a conocer. Y el que cree en el Hijo de Dios, de todo corazón, tiene la vida eterna (Ver Juan 3:15).  Leo Boff también continúa diciendo que

Dios es Misterio para sí mismo, es decir, por más que Él se autoconozca nunca agota su autoconocimiento. Está abierto a un futuro que es realmente futuro. Por lo tanto, a algo que todavía no se ha dado, pero que puede darse como nuevo para sí mismo. Con la encarnación Dios empezó a ser aquello que antes no era. Por lo tanto, en Dios hay un devenir, un hacerse.[2]

Pero Dios no es un ser que no se comunica con sus criaturas. Dios se comunica entre los miembros de la Trinidad con los que tiene una perfecta y armoniosa comunión. Y también se relaciona con los humanos por medio de Su Palabra y la obra del Espíritu Santo en los corazones. Dios no necesita aprender algo por conocimiento teórico, aunque al encarnarnse, Jesucristo aprendió en la práctica algo que en la eternidad el no practicaba: la obediencia según su humanidad y no según su deidad (Ver Hebreos 5:8). Y al habitar ahora en la Iglesia por su santo Espíritu, Dios comparte con los creyentes los padecimientos humanos del Cuerpo de Cristo. Cristo siendo la cabeza de la Iglesia, da las órdenes, pero al mismo tiempo, El continúa compartiendo con nosotros nuestras vivencias humanas y nuestros sufrimientos. Esto es así porque la Iglesia está unida a Cristo por toda la eternidad. [3]

Entonces ¿Cuál es el verdadero Jesús? Durante dos milenios, el retrato de Cristo pintado por la Iglesia ha sido el del divino Jesús, el Dios que se hizo hombre. Esto es lo que celebramos ahora en la Navidad: Dios se encarnó. Como lo señala el apóstol Pablo: «Él es la imagen del Dios invisible».(Col. 1:15). El apóstol Juan lo pone en forma más poética: “En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios … Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros”(Jn. 1:1,14 ). Dios se manifestó al hombre por medio de su Hijo, Jesucristo, quien “es el resplandor de la gloria de Dios, la fiel imagen de lo que Él es” (Heb 1:3). Jesús se dirigió a Dios como su Padre (Mat. 10:32-33; Luc 23:34; Jn 10:15), y dijo, “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Jn 14:9). Firmemente declaró, “El Padre y yo somos uno” (Jn. 10:30).

Después de la resurrección de Jesús, Tomás se dirigió a Él diciendo: ¡Señor mío y Dios mío!” (Jn 20:28). Jesucristo era Dios. Esto era inaceptable para el judaísmo: “El Señor nuestro Dios es el único Señor”, decía el Shemá (Deut. 6:4), columna de la fe judía durante muchos siglos. Y ahora venía un hombre con profundo conocimiento de las escrituras y poder para hacer milagros que decía ser el Hijo de Dios. Algunos dirigentes judíos reconocieron que Jesús era un maestro enviado por Dios (Jn 3:2). Pero ¿el Hijo de Dios? ¿Cómo podía Dios ser uno, y Jesucristo también ser Dios? Así que los judíos redoblaban sus esfuerzos para matarlo, porque detestaban lo que El les decía. Como dice en Juan “No sólo quebrantaba el sábado sino que incluso llamaba a Dios su propio Padre”(Jn.5:18). 

Pero ahora los críticos pintan a Jesús de un modo muy diferente del que la Biblia describe. R.C. Sproul dice algo parecido cuando explica que

Hay tantos retratos de Jesús en las galerías del inundo que parece no haber esperanza de despejar la confusión sobre quién es Cristo. Tantas son las imágenes incompatibles que se ofrecen de Cristo que algunos han abandonado en desesperación el esfuerzo por lograr un cuadro exacto de su verdadera identidad. Necesitarnos a Cristo. Necesitamos al Cristo real. Pues, sencillamente, no nos sirve un Cristo nacido de una vana especulación o fraguado para encajarlo en algún molde filosófico. Un Cristo “artificial”. un Cristo de componendas no puede redimir a nadie. Un Cristo aguado, despojado de poder, degradado de Su gloria, reducido a un símbolo o a la impotencia por la cirugía de la erudición académica no es Cristo, sino el anticristo. El “anti” de anticristo puede interpretarse como los prefijos “en contra de” o “en lugar de”. Hay una diferencia en el lenguaje: mas en la vida esa es una distinción sin diferencia, porque suplantar con un retrato al Jesús verdadero es obrar contra Cristo. Cambiar o alterar al Cristo real es oponérsele con un Cristo falso.[4]

Por ejemplo, está:[5]

  • El Jesús gnóstico, que es proveedor de una sabiduría secreta en lugar de ser el redentor de la humanidad;
  • El Jesús citado erróneamente, cuya historia en la Biblia está tan signada por el error que no se puede confiar en ella;
  • El Jesús que fracasó, y que no pudo cumplir las profecías mesiánicas;
  • El Jesús no crucificado, que nunca murió en la cruz por los pecados de nadie;
  • El Jesús difunto, que nunca probó su divinidad levantándose de la tumba.

Cual fue el propósito del Padre al revelarse a través de su Hijo?

El bendito propósito del Padre es revelarse él mismo en plenitud a través de su Hijo, mostrándolo como la manifestación suprema de su voluntad y de su propósito eterno, para que todo honre al Hijo, de modo que toda la creación ame a su Hijo y lo tenga por centro y cabeza, por fundamento y finalidad. Que todo se reúna en él y sea consumado en él. Dios quiso reunir, resumir y recapitular todo –lo que está en los cielos, lo que está en la tierra y aun lo que está debajo de la tierra– en su Hijo Jesucristo. El misterio de la voluntad de Dios permaneció oculto hasta el tiempo en que el Señor Jesús vino y se encarnó. El hombre había caído, y Dios ya no podía relacionarse con él ni revelarle su propósito; pero el Padre ya había previsto aquella situación y, en la plenitud de los tiempos, envió a su Hijo. El Verbo fue hecho carne y vino al mundo, y el secreto de Dios, que no había sido revelado en los cielos, comenzó a ser manifestado en la tierra. En ese día, los cielos se abrieron, y hasta los ángeles contemplaron lo que nunca habían visto en los cielos: el propósito eterno de la voluntad de Dios, revelado en el Hijo encarnado.Cuando los ángeles vieron al Verbo encarnado, empezaron también a entender porqué ellos mismos habían sido creados. ¡Dios creó todo para Jesucristo! Todo fue creado para ser entregado al Hijo en la plenitud de los tiempos. ¡Bendito es nuestro Señor! [6]

Conocer a Jesucristo es obtener la vida eterna. Juan dice que: Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado.” (Jn 17:3) Y la función y rol de la Iglesia es anunciar a los hombres que en jesucristo de Nazaret hay vida eterna. También Mateo dice que los discípulos de Jesús deben anunciar la victoria de Jesús sobre la muerte y el pecado, y hacer nuevos discípulos. “Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Mat. 28:19). Juan también dice que

  • “Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que han palpado nuestras manos, acerca del Verbo de vida  (pues la vida fue manifestada, y nosotros la hemos visto y damos testimonio y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre y se nos manifestó);  lo que hemos visto y oído, os proclamamos también a vosotros, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y en verdad nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo.”(I Jn. 1:1-3 LBLA).

Pero a través de este artículo, yo pretendo. afirmar que Dios es real, habiéndose revelado a los hombres en Jesucristo. Y Jesucristo es el Kyrios, Señor del Universo. Pero los judíos lo criticaron, lo rechazaron y luego, en complot con el Imperio romano,lo crucificaron. No toleraban su influencia en el pueblo de Israel. La “influencia titánica de este hombre lo hace blanco principal de los flechazos de la crítica y objeto preferido de revisión, según el prejuicio del intérprete”[7], como escribe R.C. Sproul. Y por eso es que entendemos claramente, que aunque el sacrificio redentor de Cristo sucedió hace dos mil años, Dios sí se da a conocer a los que procuran hallarle y conocer su voluntad. En este sentido es que la revelación de Dios continúa y continuará hasta la segunda venida de Cristo. Porque Dios es deconocido para el mundo. Lamentablemente, el mundo no le conoce.Y muchísimas veces también rechaza su mensaje de Salvación por medio de Jesucristo. Pero si como creemos, hay un Dios bueno, es razonable esperar que se revelará personalmente a sus criaturas. Y este es el leave motive de las escrituras. Dios dándose a conocer, Dios con nosotros, Emanuel:

  • “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.” (Is. 7:14 RV 1960)

La Biblia habla de Jesús como el Unigenito Hijo de Dios (ver Juan 3:16) y al mismo tiempo afirma que Jesús es Dios. Esta creencia es tan fuerte bíblicamente hablando que cualquier negación de esta verdad es considerada como originada por el espíritu del Anticristo (ver I Jn. 4:3). En Juan 1:18 esto está expresado de la siguiente manera: “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer”. Pero para los musulmanes, la afirmación de que Jesús es el unigénito Hijo de Dios y que es Dios, es considerada absurda.

Lamentablemente, al negarse a creer en los relatos inspirados de Jesús en la Biblia, los intelectuales se han lanzado a la búsqueda de un Jesús histórico mas digerible al paladar humano. Y en esa búsqueda del Jesús histórico, a lo largo de la historia los teólogos han hecho desastres, tergiversando los conceptos emitidos por los discípulos de Jesucristo en las Escrituras. R.C. Sproul explica que:

El Jesús histórico ha sufrido el destino de una figura de cera. Su retrato ha sido modificado y ajustado a la fantasía de aquellos que procuran sumarlo a su bando y hacer de Él un aliado en una hueste de causas militantes, muchas de las cuales se excluyen mutuamente. Jesús puede ser transformado en un camaleón en el laboratorio del teólogo. La piel le cambia de color para ajustarse al trasfondo que pinta el teólogo. Se han hecho rigurosos intentos académicos para descubrir al Jesús histórico “real” que está tras Su retrato neotestamentario. Estos intentos de penetrar el muro de la historia, de fisgonear tras el velo del testimonio apostólico primitivo, nos enseñan mucho sobre el prejuicio de los académicos, pero añaden poco o nada a nuestra comprensión del Jesús real. Los académicos han descubierto tras el velo, un espejo que refleja sus propios prejuicios a un Jesús creado a la propia imagen de ellos. Los liberales del siglo XIX encontraron a un Jesús “liberal”; los existencialistas encontraron a un héroe existencial; y los marxistas descubrieron a un revolucionario político. Los idealistas encontraron a un Jesús idealista y los pragmáticos, un Cristo pragmático.[7]

Pero como también explica R.C. Sproul, esa frenética búsqueda de un Jesús aceptable para el hombre occidental ensombrece la figura del Jesús real que Dios nos revela en las Escrituras:

Buscar a Jesús más allá o detrás del Nuevo Testamento equivale a armarse con la linterna del orgullo y del prejuicio para salir a cazar lo que aparezca. O reparemos en el Jesús de retazos y pegamentos. Él está diseñado por los que buscan, en la Biblia un núcleo o semilla de tradición referente a Cristo que sea auténtica. Las añadiduras innecesarias las exageraciones del mito y la leyenda se componen con las tijeras para exponer al Jesús real. Parece tan científico, pero todo se hace con espejos. El arte del mago nos deja con un retrato obra de Rudolf Bultmann o de John A. T. Robinson y, nuevamente, se ensombrece al Jesús real.[8]

A este Jesucristo, lo hallamos mediante la fe. Pero negarnos a creer que Dios se nos revela en Cristo, es condenarnos a andar en la oscuridad existencial (Ver Juan 8:12), al rechazar la Palabra de Dios. Porque hacemos lo mismo que hizo Adán y Eva alla en el Paraiso:

Cuando Adán pecó en contra de Dios, lo que hizo fue rechazar la Palabra de Dios. Actuó como si no necesitaba que Dios le dijera qué era lo correcto. En vez de ello, decidió probar el supuesto ‘método científico’ (o sea, el método de la prueba y el error) para descubrir la verdad. Y desde ese momento hasta hoy, Adán y toda su posteridad (excepto los que obtienen su salvación por medio de Jesucristo) han andado en las tinieblas y no es qué haya alguna ‘oscuridad’ en la revelación divina.[9]

En conclusión, Dios se ha revelado a los seres humanos en la persona de Jesucristo. Esto lo entendemos bien porque la Biblia nos habla con autoridad final de quien es Jesús. Pero, ¿dónde aprendemos en cuanto a esta revelación por medio de Cristo? La Biblia o las versiones modernas descafeinadas de Cristo que nos ofrecen los teólogos liberales? El teólogo protestante Grudem explica al respecto que la Biblia es suficiente para comprender que Dios nos habla por medio de Jesucristo y no hay mas nada que añadirle a estos libros que Dios nos ha regalado. Dios utiliza estos 27 libros que pertenecen al canon del Nuevo testamento para mostrarnos como es que Dios se encarnó en Jesucristo.

Los escritos del Nuevo Testamento contienen la interpretación final, autoritativa y suficiente de la obra de Cristo en la redención. Los apóstoles y sus compañeros más íntimos informan las palabras y obras de Cristo y las interpretan con autoridad divina absoluta. Cuando terminaron sus escritos, nada más hay que añadir con la misma autoridad divina absoluta. Así que una vez que los escritos de los apóstoles del Nuevo Testamento y sus compañeros autorizados quedaron completos, tenemos en forma escrita el registro final de todo lo que Dios quiere que sepamos en cuanto a la vida, muerte y resurrección de Cristo, y su significado para la vida de los creyentes de todos los tiempos. Puesto que ésta es la más grande revelación de Dios para la humanidad, no se debe esperar más una vez que esto quedó completo. [10]

Pero costó muchos siglos de arduo debate poder comprender que Jesús es Dios hecho hombre, con dos naturalezas perfectas: 100% Humano y 100% Divino. En el siglo quinto, en el Concilio de Calcedonia (45 d.C.) se afirmó que Jesús era verdadero hombre y verdadero Dios. Las dos naturalezas de Dios, su humanidad y su divinidad, eran sin confución, sin división y sin separación, explica R.C. Sproul [11].

Y el que conoce a Cristo conoce al Padre. Aunque nadie ha visto jamás a Dios; el unigénito Dios, que está en el seno del Padre, El lo ha dado a conocer (Jn. 1:18 LBLA).

De esta manera, entonces, Hebreos 1: 1-2 nos muestra por qué no se deben añadir más escritos a la Biblia después de los tiempos del Nuevo Testamento.[12] No dudemos: “…el cristianismo es Cristo. El es la piedra angular de la fe cristiana. “[13] Y Dios nos ha hablado y revelado por medio de Su persona maravillosa.

Solo a Cristo sea la gloria. Dios lo bendiga mucho.

Notas

imagen: http://protestantedigital.com/magacin/13411/Ortega_y_la_revelacion_de_Dios

[0] http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=511

[1] http://www.miapic.com/que-es-el-teismo-abierto

[2] http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=511

[3] Para entender la doctrina de la Unión con Cristo, recomiendo leer https://elteologillo.com/2017/11/20/nuestra-union-con-cristo/

[4] R.C. Sproul. (1997). Siguiendo a Cristo. p. 13. Editorial Unilit. Miami,Florida

[5] Strobel, L. (2009). ENCUENTRA AL JESÚS VERDADERO. Ed. Vida  Miami, Florida.

[6] http://www.aguasvivas.cl/multimedia-archive/cristo-el-misterio-de-dios-2/

[7] R.C. Sproul. (1997). Siguiendo a Cristo. p. 14. Editorial Unilit. Miami,Florida

[8] Ibid

[9] SEMINARIO TEOLÓGICO PRESBITERIANO “SAN PABLO”.(2008). TEOLOGÍA PROPIA. ANTOLOGÍA DE TEXTOS. pp.8-9.

[10] Grudem,W.  Teologia sistemática. p.65. Editorial Vida.

[11] R.C. Sproul. (1996). LAS GRANDES DOCTRINAS DE LA BIBLIA. p.86. Editorial Unilit. Flet. Miami, Florida.

[12] Ibid

[13] Evis L. Carballosa.(1982). LA  DEIDAD  DE  CRISTO. p.5.Editorial Portavoz, Grand  Rapids, Michigan,EE.UU.

 

Acerca de 1 Timoteo 3:16, si dice o no dice ‘Dios’


Acerca de 1 Timoteo 3:16, si dice o no dice ‘Dios’

Por Paulo Arieu

2015011300031900000405350000075723

Nunca dudé de la doctrina de la trinidad. Siempre creí en ella y continúo aún creyendo. Tampoco dudé nunca de la deidad de Jesús. Siempre creí en esta verdad. Y en mis tiempos del seminario repasé todas estas convicciones dogmáticas a nivel doctrinal. Además, son creencias históricas en las que las tres ramas principales del cristianismo están de acuerdo (catolicismo occidental – oriental y protestantismo -pentecostalismo). Yo le entregué mi vida a Jesús, porque creo que Él es Dios. Pienso que nunca le hubiese entregado mi vida a un hombre de esta manera, por mas santo que sea. Que sentido tiene?  Pero hay personas que dudan de estas doctrinas. Y utilizan la Biblia para negarla. Pero una cosa es creer en los dogmas de nuestra fe y otra muy distinta es demostrarlos a nivel teológico.

Para empezar, cito la opinión de los Padres de la Iglesia respecto de la deidad de Jesús:

a) Ireneo de Lyon, escribió: “Para la Iglesia, aún cuando se encuentra dispersa en el mundo hasta los extremos de la tierra, de los apóstoles y discípulos ha recibido la fe en un Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo, la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay, y en un Señor Jesucristo el Hijo de Dios.” (Contra Herejías, 1:10:1 [AD 189]).

b) Tertuliano escribió: “En verdad nosotros creemos que hay un solo Dios, pero creemos que bajo esta dispensación, o, como decimos, oikonomia, existe también un Hijo de este único Dios, el Verbo, quien procedió de El y por medio de quien se hicieron todas las cosas, y sin é l nada se hizo.” (Contra Praxeas 2 [AD 216]).

c) Orígenes escribió: “Los puntos específicos presentados por la predicación apostólica, son estos: Primero, que hay un Dios que creó y formó todas las cosas, y quien, cuando no existía nada, llamó todas las cosas a la existencia, y que el la etapa final este Dios, tal como lo prometió de antemano por medio de Sus profetas, envió al Señor Jesucristo. Segundo, que Jesucristo mismo, quien provino, nació de Su Padre antes que todas las cosas creadas, y luego de haber ministrado ante el Padre en la creación de todas las cosas, pues por medio de é l se hicieron todas las cosas.” (La Doctrinas Fundamentales, 1:0:4 [AD 225])

En segundo lugar, respecto a los pasajes biblicos y sus traducciones, debo expresar que no soy experto en crítica textual, y al entrar en este tema, el terreno puede ponerse complicado. Pero debo reconocer que hay algunos textos que la evidencia de los manuscritos en algunos casos todavía hoy en día continúa siendo controversial. Después de investigar un poco sobre este tema y respecto a 1 Timoteo 3:16 que algunos afirman esta mal traducido, pienso que es correcto afirmar que existen ciertas dudas de que Theos (Dios) esté en los manuscritos griegos más antiguos. En 1 Timoteo 3:16, algunas versiones  traducen  ‘Dios’, pero otros utilizan la expresión El. La pregunta es: ¿la ausencia del vocablo ‘Dios’ negaría que Dios fue manifestado en carne?  Hay quienes afirman que 1 Timoteo 3:16 es un texto mal traducido por varias versiones al español, el texto griego antiguo no tiene la palabra “Dios” allí, la traducción correcta es como la da la versión RVA o la Biblia Textual:

  • 1 Timoteo 3:16 (RVA) Indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: El fue manifestado en la carne, justificado por el Espíritu, visto por los ángeles, proclamado entre las naciones, creído en el mundo, y recibido arriba en gloria.

Pero gracias a Dios, la doctrina de Dios manifestado en carne no depende únicamente de 1 Timoteo 3:16 sino que es una enseñanza que abunda en toda la Escritura, pues es uno de los fundamentos principales de la fe cristiana. Algunos eruditos bíblicos han afirmado que los manuscritos más fieles de la Biblia, no contienen en 1 Timoteo 3:16 la palabra “Dios”, sino que esta fue añadida en dicho texto de manera posterior. Aprovechando ese argumento, hay algunos que afirman que la ausencia de la palabra “Dios” niega que Dios se haya manifestado en carne.

Leamos este pasaje en otras versiones: (v.16)

  • No hay duda de que la verdad revelada de nuestra religión es algo muy grande: Cristo se manifestó en su condición de hombre, triunfó en su condición de espíritu y fue visto por los ángeles. Fue anunciado a las naciones, creído en el mundo. (Dios Habla Hoy)  
  • No hay duda de que es muy profunda la verdad de la religión cristiana: Cristo vino al mundo como hombre. El Espíritu lo declaró inocente. Los ángeles lo vieron.
    Su mensaje se anunció entre las naciones, y el mundo creyó en él. Fue llevado al cielo y Dios lo colmó de honores.(Biblia en Lenguaje Sencillo)
  • E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: El fue manifestado en la carne, vindicado en el Espíritu, contemplado por ángeles, proclamado entre las naciones, creído en el mundo, recibido arriba en gloria.(La Biblia de las Américas)
  • Porque, sin lugar a dudas, el misterio de nuestra religión es de una grandeza extraordinaria: Cristo se manifestó en forma humana, el Espíritu Santo dio testimonio de él y los ángeles le vieron. Fue anunciado a los gentiles, aceptado en el mundo y recibido gloriosamente en el cielo.(Castillian)

Muchos de estas personas que afirman que está mal traducido, nos remiten por ejemplo a la Nueva Versión Internacional que dice así:

  • “No hay duda de que es grande el misterio de nuestra fe. Él se manifestó como hombre; fue vindicado por el Espíritu, visto por los ángeles, proclamado entre las naciones, creído en el mundo, recibido arriba en la gloria.” (1 Timoteo 3:16 NVI)

La Nueva Versión Internacional no presenta la palabra “Dios” dentro del texto de 1 Timoteo 3:16 sino que en su lugar presenta la palabra “El”. La Versión de la Biblia Textual presenta el versículo así:

  • “E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Quien fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto por los ángeles, proclamado entre los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria.” (1 Timoteo 3:16, Biblia Textual)

Observe que esta versión nuevamente ignora la palabra “Dios” y pone en su lugar la palabra “Quien”. No obstante otros estudiosos han propuesto que la traducción correcta debe ser “El Cual”. Pero aún si fuera cierto que la Biblia dijera originalmente “El”, el significado seguiría siendo el mismo, y es que “El” o sea “Dios” fue manifestado en carne. ¿Por qué afirmamos esto? Porque la palabra “El” es un pronombre que se debe referir a un sustantivo. El sujeto al que se refiere la palabra “El” lo encontramos en el verso número 15 que dice:

  • “para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.” (1 Timoteo 3:15)

“El” o sea el Dios Viviente, fue manifestado en carne. Las expresiones: “Quien”, o “el cual”, tienen la misma connotación. “El cual” o sea el Dios viviente fue manifestado en carne. De la misma manera “Quien” o sea el Dios viviente fue manifestado en carne. Si tenemos en cuenta que la Biblia originalmente no estaba dividida en versículos, entonces entenderemos que no había nada que impusiera un límite a lo que hoy conocemos como versículos 15 y 16. Por eso el pronombre “El” corresponde directamente al sustantivo “Dios”. Es interesante notar que este caso no solo se presenta en este versículo sino que se repite en otros muchos lugares de la Biblia. La palabra traducida como “El”, “El cual” o “Quien”, es la palabra griega οζ. Esta palabra es traducida en algunos otros versículos como “El cual”, tal y como aparece en la versión Reina Valera. Veamos el siguiente caso encontrado en la misma epístola de 1 Timoteo:

  • “el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:4)

¿Quién quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad? La respuesta es evidente, ese es Dios. Alguno dirá ¡Pero el verso no dice Dios! ¿Por qué dice usted eso, cuando el verso lo que dice es “el cual”? Porque el verso anterior es decir el 2:3 nos enseña que el sujeto es Dios nuestro salvador. Veamos todo el texto junto con su contexto:

  • “Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:3-4).

Este caso es igual al caso de 1 Timoteo 3:16 donde aún cuando no aparece el sujeto dentro del mencionado versículo, el contexto nos orienta para entender que se refiere a Dios. De la misma manera en Romanos 2:6 se dice “el cual” pero al recurrir al versículo 5 podemos darnos cuenta que el sujeto es “Dios”. También 2 Corintios 1:10 dice “el cual”, pero al recurrir al versículo 9 notamos que el sujeto es Dios. En Colosenses 1:13 se menciona “el cual” pero al comparar con el versículo 12 apreciamos que el sujeto es “el Padre”. De esa manera podemos ver que aún cuando el texto de 1 Timoteo 3:16 no diga de manera exacta la palabra “Dios”, el texto sí nos enseña que Dios fue manifestado en carne.

Muchos consideran que la lectura θεός (Theós) aquí en 1 Ti. 3:16 cuenta con poco apoyo. Es defendida por E. F. Hills, The King James Version Defended, Des Moins, Iowa, 1956, pp. 59, 60. La lectura occidental ὅ en vez de ὅς es probablemente el resultado del intento de algún escriba de hacer que el relativo concuerde con el género de μυστήριον. Pero el relativo concuerda con cualquiera que haya sido su antecedente en el himno del cual fue hecha la cita (Hendrisken,2006,p.113).

En conclusión,hay que reconocer que existen diversos debates respecto a si ciertas palabras o títulos fueron o no fueron parte de los manuscritos originales. Pero las discrepancias no afectan para nada el mensaje doctrinal de la Biblia. Existen muchos otros pasajes que prueban la Deidad de Jesucristo.

  • Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?  ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.  Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.  De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.  Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré. (Juan 14:9-14 Reina-Valera 1960)

Dios le bendiga!!!

Bibliografía

La Unión con Jesucristo quien fue nacido de una Virgen


La Unión con Jesucristo; quien fue nacido de una Virgen

por Paulo Arieu

adoracionp

En los últimos artículos he citado acerca de la Unión con Jesucristo quien fue nacido de una Virgen hebrea, llamada María, comunmente conocida como La Virgen María. La doctrina de la concepción virginal de Jesucristo es un dogma de fe que tiene una profunda base bíblica, es de suma importancia para nuestra fe y está relacionado con la doctrina de la Unión con Cristo de la cual he estado compartiendo. Dos de los cuatro evangelios (Mateo y Lucas) relatan el na­cimiento virginal de Jesús, describiéndolo con cierto detalle. Juan lo asume (vea Jn. 1:14), así como lo hace Pablo (vea Gá. 4:4). Aquellas referencias son suficientes para garantizar fe en el nacimiento virginal de Jesús por los creyentes que aceptan la Biblia como la Palabra inspirada de Dios.

Algunos con una teología más liberal dudan el nacimiento virginal. Una vez que se niega esta verdad bíblica, el si­guiente paso para algunos es negar la divinidad de Cristo. Fe en el nacimiento virginal es absolutamente esencial para el cristianismo. Cuando una persona es salva, algunas veces no sabe nada del nacimiento virginal de Jesús. Algunos no han oído; otros son muy jóvenes para saber lo que significa. Sin embargo, cuando una persona llega a estar de acuerdo con Jesús como divino y con la Biblia como la autoridad, negar el nacimiento virginal es rechazar las enseñanzas bíblicas de Jesús. Tal negación puede resultar en una creciente incredulidad en otras verdades bíblicas. La Biblia claramente enseña que Dios es el Padre de Jesús y que El fue concebido por el Espíritu Santo (Mat. 1:18).  [0] Esta doctrina es muy importante. No lo dude nunca, por favor. Es esencial para nuestra fe.

Por ejemplo, el cientifico cristiano William Dembsky, cita el caso del famoso teólogo luterano Karl Barth, de nacionalidad alemana, quien a pesar de su acomodo con el criticismo bíblico, nunca estuvo dispuesto a renunciar al nacimiento virginal o a la resurrección. Dembsky explica que:

Para Barth el nacimiento virginal significaba la encarnación, mientras que la resurrección significaba que Cristo había conquistado la muerte. Observe que no hay ninguna necesidad lógica de conectar el nacimiento virginal a la encarnación o la resurrección al señorío de Cristo sobre la muerte. Adán no fué creado ni de una madre humana ni de un padre humano, y sin embargo, él nunca ha sido considerado como otra cosa más que un humano dentro de la tradición judeocristiana. Dentro de la teología cristiana, Jesús es considerado como el Dios encarnado: Deus incarnatus. El nacimiento virginal no implica lógicamente que Jesús es el Dios encarnado. No obstante, el nacimiento virginal es la señal crucial de la encarnación, porque sin ella no tendríamos base para pensar que Dios se hizo carne en Jesús y solo en Jesús. De seguro, tan solo con un acto arbitrario de creencia podríamos sostener que Jesús era el Dios encarnado. Según dijera de Unamuno, podríamos desearlo así y actuar como si así fuera. Pero las personas de otras creencias pueden hacer lo mismo con sus figuras mesiánicas. Lo que distingue a la creencia cristiana de la encarnación de otras creencias en otras encarnaciones es que la creencia cristiana está sellada con el nacimiento virginal.[1]

Considere lo que el ángel Gabriel le dijo a María cuando ella le preguntó cómo podría concebir un hijo sin contacto sexual:

  • «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios» (Lucas 1:35 RVR).

Dentro del pensamiento hebreo llamar a alguien el Hijo de Dios era hacer a esa persona igual a Dios. Los hijos, después de todo, tienen la misma naturaleza que sus padres y crecen para ser como sus padres. El dador en la concepción de Jesús fue Dios, quien se encarnó a sí mismo en Jesús a través de una virgen. El nacimiento virginal entonces llegó a ser la señal de la encarnación. Prediquemos el verdadero evangelio de Jesucristo y no las malformaciones que los hombres realizan con Su Palabra gloriosa. En cuanto a nuestra unión como creyentes con Cristo, vemos su obra en nosotros.

Dios le dio un lugar de honor a María en la historia de la redención. Claro que si, pero no en el acto de la redención en si, porque solamente Jesucristo es nuestro redentor y Maria no es corredentora ni ninguna cosa parecida. Darle a María ese atributo o cualquier otro al respecto que no sea la madre del Señor según la humanidad es caer en la herejía y conduce a idolatrar de diversas maneras a la madre del Señor.  Claro. Jesús tenía una doble naturaleza: Humana y divina. Pero María aportó su humanidad para que Dios haga el milagro de la encarnación. 

Pero es necesario que recordemos que también María participa de la naturaleza pecaminosa de los seres humanos, con todas las consecuencias que esto trae. Ella tambien nacio de padres humanos que nacieron de abuelos humanos, etc. Pero ¿cuáles fueron las consecuencias de la caída del primer hombre? (Gén 3). “El pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte” (Rom 5, 12). El pecado separa a los hombres de Dios y a los hombres entre sí; la muerte es la separación del alma y el cuerpo físico; para los que no son salvos, la segunda muerte es la separación eterna de Dios en el lago de fuego (Ap 20, 14). La relación que existía con él antes de la caída quedó interrumpida por el pecado. Pero, por la obra de su Hijo, Dios da en cambio mucho más: no nos restablece el estado anterior, sino que nos une a Cisto. Merced a nuestra unión con Cristo, él permanece en nosotros y nosotros en él. Esto era un misterio antes de la venida de Cristo (Col 1: 26-27), algo oculto, pero ahora, en el tiempo de la gracia, es revelado por el Espíritu.

Nosotros estamos “en Cristo” ante Dios, tema importante de la epístola a los Efesios; Cristo está “en nosotros” en este mundo, como lo subraya la epístola a los Colosenses. Captar esto por la fe transforma la vida (Gál 2, 20). Al igual que lo esta María, la madre del Señor. Romanos 6 nos ofrece lo esencial de esta obra divina en nosotros: “Plantados”, hechos una misma planta con él (v. 5). Esto implica nuestra muerte con Cristo (v. 6-7) y nuestra resurrección con él (v. 8; ver también Efesios 2: 5-6).

Creo que el siguiente ejemplo permitirá comprender mejor nuestra unión con Cristo: un árbol frutal silvestre produce frutos de poco valor o no comestibles. Pero si se le cortan las ramas a corta distancia del tronco, y en su lugar se injerta o inserta un corto trozo de las ramas de un árbol cultivado, las ramas así injertadas van a crecer y transformar al árbol silvestre en un árbol productivo que tendrá la naturaleza del injerto. Se trata de creer que hemos sido unidos a Cristo en su muerte y resurrección. “Consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús” (Rom 6, 11). Luego, es preciso demostrar lo que somos en Cristo o, como dice el apóstol, andar en vida nueva (v. 4). Ef 4, 22-24 precisa esta transformación: “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos”. “Despojaos”: el tiempo del verbo en griego indica un momento preciso en el pasado. Nos hemos despojado de lo que éramos por naturaleza, aunque la naturaleza pecadora aún esté en el creyente. La contrapartida es vestirnos del “nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad”. Vestirse del nuevo hombre también es un hecho cumplido en el momento de nuestra conversión. No se trata de vestirse una y otra vez, pues aquel que está en Cristo ya se ha vestido del nuevo hombre.

Por el contrario, ser “renovados en el espíritu de vuestra mente” es una acción continua. Cada día el entendimiento, la fuente de nuestros pensamientos, necesita ser renovado en la comunión con Dios por la acción de la Palabra, y por la del Espíritu Santo. La epístola a los Colosenses extrae las consecuencias prácticas de nuestra muerte y resurrección con Cristo: “Si habéis muerto con Cristo… ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos… (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres)…?” (2, 20-22). Establecer reglas, leyes y ordenanzas para el hombre que no ha sido regenerado es legalismo.

Pero, “si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios” (3, 1-3). Hemos resucitado por la gracia de Dios. A nosotros nos corresponde buscar lo positivo, las cosas de arriba, pensar en ellas, cultivar la vida que tenemos en Cristo. Ello implica que debemos hacer “morir lo terrenal en vosotros” (v. 5), es decir, no alimentar los desordenes carnales; también se trata de “dejar” todas las manifestaciones del carácter natural: “ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas” (v. 8). Para ello necesitamos el poder del Espíritu de Dios. Y a esto le sigue el aspecto positivo: “Vestíos… de misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia…” (v. 12-15), en una palabra, de todo lo que la nueva vida produce. Para hacerlo posible tenemos un potente recurso: “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros” (v.16). Porque como dice el apostol Pablo “Vuestra vida está escondida con Cristo en Dios” (Col 3, 3). [2]

Pero ni nosotros, ni Maria, somos dioses. Solamente participamos de su naturaleza divina por estar unidos a El y porque somos la esposa del Cordero, es que estamos en el cuerpo de Cristo.  En fin, son temas complejos que muchas veces hieren la sensibilidad de creyentes sinceros. Sinceridad no es sinónimo de ortodoxia. Se puede ser sincero y estar profundamente equivocado.

 

La confesión de fe de Westminster dice acerca de la encarnación de Cristo que:

El Hijo de Dios, la segunda persona de la Trinidad, siendo verdadero y eterno Dios, igual y de una sustancia con el Padre, habiendo llegado la plenitud del tiempo, tomó sobre si la naturaleza humana (Juan 1:1,14; 1 Juan 5:20; Filipenses 2:6; Gálatas 4:4) con todas sus propiedades esenciales y con sus debilidades comunes, mas sin pecado. (Hebreos 2:14,16,17 y 4:15). Fue concebido por el poder del Espíritu Santo en el vientre de la virgen María, de la sustancia de ella. (Lucas 1:27,31,35; Gálatas 4:4) Así que, dos naturalezas completas, perfectas y distintas, la divina y humana, se unieron inseparablemente en una persona, pero sin conversión composición o confusión alguna (Lucas 1:35; Colosenses 2:9; Romanos 9:5; 1 Timoteo 3:16; 1 Pedro 3:18). Esta persona es verdadero Dios y verdadero hombre, un solo Cristo, el único mediador entre Dios y el hombre (Romanos 1:3,4; 1 Timoteo 2:5).[4]

El teólogo reformado Wyne Grudem explica porque Jesús no heredó la naturaleza pecaminosa de su madre:[5]

¿Pero por qué Jesús no heredó una naturaleza pecaminosa de parte de María? La Iglesia Católica Romana responde a esa pregunta diciendo que María misma estaba libre del pecado, pero las Escrituras no enseñan eso, y de todas maneras eso no resuelve el problema (¿acaso no heredó María el pecado de su madre?).’ Una solución mejor es decir que la obra del Espíritu Santo en María debe haber prevenido no solo la transmisión del pecado de José (porque Jesús no tuvo padre humano), sino también, en una forma milagrosa, la transmisión del pecado de María: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti… Así que al santo niño que va a nacerlo llamarán Hijo de Dios» (Lc 1 :35).

Grudem continúa explicando esta doctrina, oponiéndose a aquellos que a causa de su incredulidad niegan la verdad bíblica de la encarnación virginal del Hijo de Dios.[6]

Ha sido común, al menos en generaciones anteriores, para los que no aceptan la completa veracidad de las Escrituras negar la doctrina del nacimiento virginal de Cristo. Pero si nuestras creencias van a ser gobernadas por las declaraciones de las Escrituras, no negaremos ciertamente esta enseñanza. Ya sea que podamos o no discernir algunos aspectos de importancia doctrinal de esta enseñanza, debiéramos creerla primero que nada porque las Escrituras la afirman. Por supuesto, un milagro así no es demasiado dificil para el Dios que creó el universo y todo lo que hay en él, todo el que afirme que un nacimiento virginal es «imposible» está confesando su propia incredulidad en el Dios de la Biblia. 

No debemos permitir que la incredulidad entre en nuestras mentes. como dijo Grudem: “No obstante, además del hecho de que las Escrituras enseñan el nacimiento virginal, podemos ver que es doctrinalmente importante, y si vamos a entender la enseñanza bíblica sobre la persona de Cristo correctamente, es importante que empecemos con una afirmación de esta doctrina”[7]

Espero pueda usted tener claridad intelectual sobre este tema de la concepcion virginal de Cristo y la unión espiritual de María con Cristo. Para Dios no hay nada imposible, ni siquiera engendrar un hijo de una mujer es obstáculo para el creador del Universo. Dios hace todo lo que el quiere, ya que es el dueño del Universo. Pero convertir a Maria en un ídolo como ha hecho la Iglesia católica romana, es deshonrar a Cristo completamente. Aún así debemos reconocer que hubieron personajes de la historia del cristianismo, como el reformador Martín Lutero, quien tenia una piedad mariana heredada de su pasado romanista. Pero aún así, Lutero evitó convertir a Maria en un ídolo. El Dr. MÁXIMO GARCÍA RUIZ[8], comentando acerca de Lutero dice que el reformador alemán dice acerca del analisis del Magnificat que realizó Lutero del libro de Lucas que:

El pasaje de Lucas es, en sí mismo, una reflexión teológica de gran calado, sobre la que no vamos a hacer en esta ocasión la exégesis que se merece, para centrar nuestra atención en la propia reflexión de Lutero y su devoción mariana, que permanece en esa primera etapa de la Reforma como patrimonio espiritual del reformador. Y aunque se trata de una exposición bíblica, no deja de percibirse la devoción que el monje agustino sentía por María. Por una parte, Lutero se muestra cauteloso para no convertir a María en un ídolo; por otra, se despide invocando su intercesión. La propia introducción que Lutero hace al inicio de su comentario muestra su fervor personal: “Que esta dulce madre de Dios me consiga capacidad de espíritu para comentar su cántico útil y profundamente.[9]

Y también GARCÍA RUIZ comenta que Lutero

aun estando ligado a su devoción mariana, comentando la última palabra del Magníficat, “mi alma”, Lutero deja clara su postura en cuanto a la fuente de salvación: “No dice María `mi alma se glorifica a sí misma`, ni ` mi alma se complace en mí`, sino que se limita a exaltar a Dios, sólo a él le atribuye todo; se despoja de todo para dárselo a Dios, de quien lo ha recibido”. Lutero admite que María “fue agraciada por la acción sobreabundante de Dios, pero no está dispuesta a considerarse por encima del más humilde de la tierra; y si lo hubiera hecho, habría sido arrojada a lo más profundo del infierno con Lucifer.[10]

Clara es la reflexión de Lutero, a pesar de su devoción mariana. Si Maria se hubiese arrogado algún privilegio como la Iglesia romana le atribuye hoy en día, seguramente María “habría sido arrojada a lo más profundo del infierno con Lucifer[11], por haberse atrevido a robarle la Gloria a Dios (2 Samuel 6:7).  Pero, que hacemos nosotros con toda esa devoción mariana que es una práctica popular en todos nuestros países hispanos? Pues lo que debemos hacer es denunciarla como idolatría. Yo creo que es idolatría. Sin dudas, es una práctica idolátrica. Pero y el reformador alemán, y su piedad mariana. Creo que debemos aclarar que “Lutero era un monje agustino y continuó siéndolo hasta que fue excomulgado con ocasión de la Dieta de Worms en el año 1521. De hecho, utilizó el hábito de la Orden hasta octubre de 1524.” [12] Este es un detalle muy importante para poder entender la piedad mariana del reformador alemán Martín Lutero. Sin dudas, Lutero no alcanzó a comprender estos temas biblicos y su relación con el marianismo, como por ejemplo si lo hicieron otros reformadores, como Juan Calvino, quien sin dudas fue un poco mas agudos biblicamente hablando que el ex-monje Martín Lutero. 

El portal protestante español Protestante Digital, en un artículo sobre la oración mariana dice que nosotros, los cristianos evangélicos, comprendemos que no debemos orar a María, dado que es una práctica incorrecta. Pero, surge una pregunta que el autor de este artículo realiza: ¿Qué hacemos con la oración mariana? Y el autor responde que la tenemos que denunciar como lo que verdaderamente es: una práctica de idolatría y por este motivo la rechazamos en el nombre de la gloria de Dios.[13] En este artículo, su autor explica también que:

La pregunta 198 del Catecismo católico diferencia lingüísticamente entre la adoración y la veneración. La distinción clave, según el Catolicismo, reside en que la adoración se dirige únicamente a Dios mientras que es posible honrar a los santos en general y venerar a María en particular. Tradicionalmente Roma ha empleado tres vocablos griegos para justificar su veneración a María, a saber, latría (adorar); dulía (honrar); e hiperdulía (venerar). Latría es para Dios; dulía es para los santos; e hiperdulía es para la Virgen. El gigante protestante Juan Calvino ya condenó tal juego de palabras en el siglo XVI. Además de descartar la legitimidad teológica de los tres términos, en su Comentario a los Hechos preguntó a sus lectores, ¿cuántos católicos, a nivel práctico, realmente entienden la distinción entre latría, dulía, e hiperdulía?[14]

Creemos de corazón que ella es una mujer bendita y que fue muy favorecida por el Señor con el privilegio de traer al Hijo de Dios al mundo y cuidar de El durante su niñez ¡Claro que si! Pero también han sido bendecidas todas las mujeres de Dios que han sido salvas por la gracia del Dios Altísimo. Es muy importamte que recordemos, por favor, las palabras de Jesús en el Evangelio cuando el Señor preguntó “¿Quién es mi madre?” Y luego El contestó que “Todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre” (Mateo 12:46-50). Y decimos Amén, gloria a Dios, porque la verdad es que también nosotros somos la familia del Señor si hacemos la voluntad del Padre, tal cual Dios nos la reveló en las Sagradas Escrituras. Estamos unidos a Cristo, porque somos la Esposa del Cordero, el cuerpo de Cristo, que espera su retorno para celebrar las bodas del Cordero (Apocalipsis 19:7).

Pero ¿Es María la Madre de Dios, por haber engendrado al Hijo de Dios en su vientre? A esta pregunta respondemos que todo depende de cual sea la intención de usar este título. Si el título ‘Madre de Dios’ solo quiere resaltar la unidad de las dos naturalezas en Jesucristo, si bien esa expresión “Madre de Dios” trae algunos problemas exegéticos y no es bíblica, comprendemos la intención y pienso que no deberían los teólogos protestantes sentirse muy ofendidos. Repito: si la intención es defender la doble naturaleza humano-divina del Señor, nadie deberia sentirse muy ofendido. Aunque la enciclopedia “New World Encyclopedia” reconoce que el término Madre de Dios “causó una gran controversia en la iglesia primitiva ya que algunos cristianos encontraron que era una doctrina blasfema”. [15] Pero si  “Madre de Dios” se refiere a que María engendró a Dios en la eternidad, “entonces, no aceptamos el término para nada”.[16] Y por supuesto rechazamos toda veneración a María, por considerar que su ascención a los cielos y su entronación como reina de los cielos , es una fábula que ni siquiera es piadosa. Esta es una leyenda completamente herética que solo conduce a la idolatría de María, la madre del Señor, según su humanidad.  Los cristianos amamos a la virgen María, admiramos su fe y estoy seguro que muchas mujeres piadosas quisieran ser como ella. Pero, esto no quiere decir que vayamos a venerarla, ni adorarla

Le preguntamos con honestidad a todos los amigos católicos: dónde encuentran nuestros lectores católico-romanos dicho concepto de veneración a María en la Biblia? Preguntamos con sinceridad ya que en la Biblia no encontramos que alguien haya pretendido venerar o adorar a la madre de Jesús. La unión mística de María con Cristo, no implica la deificación de María, ni la de ningún cristiano. Es verdad que María es nuestra hermana en la fe y es verdad también que ella recibió el Espiritu Santo, por lo tanto está unida a Cristo, como lo estamos todos los cristianos nacidos de nuevo. Pero la unión de Maria con Cristo no es exclusivo de ella, sino que comparte con todos los cristianos este privilegio de estar unida al Señor, por la obra gloriosa del Espíritu Santo. 

Sin dudas, este tema es tan complejo que algunos teólogos de entre los padres de la Iglesia primitiva no estuvieron de acuerdo.  Los teólogos de aquella época acuñaron expresiones en girego como Theotokos y Christotokos. Pero disidentes como Nestorio manifestaron su desacuerdo durante varios años. La enciclopedia “New World Encyclopedia” nos explica que:

El uso de Theotokos fue afirmado formalmente en el Tercer Concilio Ecuménico celebrado en Éfeso en el año 431. La visión opuesta (defendida por Nestorio, entonces Patriarca de Constantinopla) era que María debería llamarse Christotokos, que significa “Madre de Cristo”, para restringir su papel a la humanidad de Cristo solamente y no a su naturaleza divina. Los opositores de Nestorio, dirigidos por Cirilo de Alejandría, vieron esto dividiendo a Jesús en dos personas distintas, una que era el Hijo de María, y otra, la naturaleza divina, que no era. Tal noción era inaceptable, ya que (según la visión ortodoxa) al destruir la perfecta unión de la naturaleza divina y humana en Cristo, saboteó la plenitud de la encarnación y, por extensión, la salvación de la humanidad. La opinión de Nestorio fue anatematizada por el Concilio como herejía (ver Nestorianismo), y el título “Theotokos” para María fue afirmado… Al final de su vida, Nestorio había aceptado el título de Theotokos. [17]

Como vemos, este tema levantó ampollas entre los grandes teólogos y pensadores cristianos de aquella época (siglo V d. C). Sin dudas, es un tema controversial que también trae suspicacias entre los protestantes. Como consecuencias de la veneración idolátrica de los católicos a María, los protestantes vemos con sospecha todo intento de exaltación a la figuera de la Virgen María. La enciclopedia “New World Encyclopedia” nos dice que en la iglesia Ortodoxa, también rinden culto a María, siendo esto un  dogma importante en el cuerpo de doctrinas de esta iglesia. [18] También esta enciclopedia nos dice que

Otras creencias acerca de María se expresan en la adoración de la Iglesia Ortodoxa, pero no están formalmente dogmatizadas ni son una precondición del bautismo.[19]

Pero lo que mas deseo que usted pueda comprender es que como cristianos estamos unidos a Jesucristo. Decimos con gratitud !gracias a ti, Señor.! También comprendemos que mediante un milagro, Dios ha hecho posible que su hijo Jesucristo nazca del seno de una joven mujer virgen. Tampoco debemos pasar por alto que Jesucristo, el Hijo de Dios, tiene una doble naturaleza: El es 100%  humano y 100% divino. Obviar esta realidad es caer en una herejia similar a la doctrina de Nestorio, padre de la iglesia primitiva que tardó mucho tiempo en  aceptar esta verdad llamada unión hipostática.Quisiera que usted comprenda que

“La generación o concepción virginal de Jesús no es en primer lugar un misterio que se refiera a María. Es un dato cristológico que atañe en primer lugar a la persona de Jesús. ” [20] El culto a María surge como una consecuencia de la doctrina del  nacimiento virginal de Jesús y su doble naturaleza humano – divina. Erróneamente los creyentes desviaron su atención de la persona de Jesús y la pusieron en su madre. El autor de la epístola a los Hebreos nos exhorta a que nos mantengamos “puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…”(Hebreos 12:1-2 RV 1960). Pero muchos no le obedecieron, desviaron su mirada del Dios hecho hombre y la pusieron en su madre María, atribuyéndole toda clase de milagros superticiosos. Entonces, adoraron a la criatura en vez del Creador (Romanos 1:25). Y de la adoración a Jesucristo,  se desviaron a la reflexión y admiración a la Virgen Madre, lo que “se convirtió en fuente de honor y gloria para la virgen María.” [21]

Estimado lector. Lo invito a seguir reflexionando en estos temas tan profundos. !A Dios sea la gloria! La santidad de Dios en nuestras vidas es un signo visible de nuestra fe. Nuestra creencia puede ser invisible a los ojos de los demás, pasarles desapercibida a aquellos que dudan del amor de Dios manifestado en Jesucristo, quien verdaderamente resucitó de entre los muertos. Porque, como bien dijo el apostol Pablo, si Jesús no resucitó, hemos creído en vano y estamos perdiendo nuestro tiempo. Pablo le escribió a aquellos corintios que quizas estaban dudando que “…si nuestra esperanza en Cristo es solo para esta vida, somos los más dignos de lástima de todo el mundo.Lo cierto es que Cristo sí resucitó de los muertos. Él es el primer fruto de una gran cosecha, el primero de todos los que murieron.”(I Cor. 15:19-20 Nueva Traducción Viviente).

Por este motivo, lo invito a poner la mirada en el Señor Jesucristo y a creer de todo corazón en El y a continuar reflexionando en la doctrina de la Unión con Cristo. Porque como dice la epístola a los Hebreos:

“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,  puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. “(Hebreos 12:1-2 Reina-Valera 1960)

Mientras reflexiona sobre estos temas tan profundos de nuestra fe cristiana, lo invito a escuchar esta bella melodía del cantautor cristiano Marco Barrientos titulada “Puestos Los Ojos En Jesús”. 

 

Dios lo bendiga mucho.<>

Notas

[0]. Roy T.Edgemon, Las doctrinas que creen los bautistas, pag. 50, Convention Press Nashville Tennesee

[1] Los escépticos son aficionados a apuntar hoy hacia el filósofo neopitagórico Apolonio de Tiana como una figura mesiánica que supuestamente realizó muchas de las mismas señales de Jesús, incluyendo un nacimiento milagroso. Pero en el caso de Apolonio es claro que el paralelo con Jesús fue fraguado por escritores anticristianos para «desacre­ditar la unicidad del evangelio cristiano» (véase F. L. Cross, ed., The Oxford Dictionary of the Chrístian Church, 2da ed., s.v. «Apollonius of Tyana»). Para una explicación más extensa de Apolonio véase Everet Ferguson, Backgrounds ofEarly Christianity, 2da ed. (Grand Rapids, Mich.: Eerdmans, 1993), pp. 361-63. Un escéptico contemporáneo que en sus conferencias públicas acumula millaje anticristiano sobre Apolonio es Michael Shermer. Véase su Why People Relieve Weird Things: Pseudoscience, Superstition and Other Confusions of Our Time (Nueva York: W. H. Freeman, 1998). Las únicas explicaciones bien sostenidas de un nacimiento virginal y de una resurrección corporal son las de Jesús. Citado en William Dembsky,”Diseño Inteligente”,pag. 41-42,ed. Vida.

[2] http://artigoo.com/unidos-a-cristo, http://artigoo.com/union-a-cristo-2, http://artigoo.com/un

[3] http://www.spectrummagazine.org/node/1285

[4] Confesion de Fe Westminster.CAPITULO 8: DE CRISTO, EL MEDIADOR. 

[5] Grudem, W.  Teología sistemática. UNA INTRODUCCIÓN A LA DOCTRINA BÍBLICA. Editorial Vida. p. 556.

[6] Ibid

[7] Ibid

[8] MÁXIMO GARCÍA RUIZ, nacido en Madrid, es licenciado en Teología por la Universidad Bíblica Latinoamericana, licenciado en Sociología por la Universidad Pontificia de Salamanca y doctor en Teología por esa misma universidad. Profesor de Historia de las Religiones, Sociología e Historia de los Bautistas en la Facultad de Teología de la Unión Evangélica Bautista de España-UEBE (actualmente profesor emérito), en Alcobendas, Madrid y profesor invitado en otras instituciones. Pertenece a la Asociación de Teólogos Juan XXIII. Ha publicado numerosos artículos y estudios de investigación en diferentes revistas, diccionarios y anales universitarios y es autor de 21 libros y de otros 12 en colaboración, algunos de ellos en calidad de editor.

[9] https://www.actualidadevangelica.es/index.php?option=com_content&view=article&id=10120%3Areforma-el-magnificat-lutero-y-la-virgen-maria&catid=47%3Acolumnas&Itemid=209

[10] Ibid

[11] Ibid

[12] Ibid

[13] http://protestantedigital.com/magacin/34149/no_oramos_a_maria

[14] CALVINO, Juan, Comentario a los Hechos de los apóstoles, Capítulo 10:25-27. Calvino habló en contra de la distinción entre dulía y latría en sus Instituciones también  (Instituciones 1.11.11). Citado en  Nota número 1 de pie de página de http://protestantedigital.com/magacin/34149/no_oramos_a_maria

[15] http://www.newworldencyclopedia.org/entry/Theotokos

[16] http://protestantedigital.com/magacin/34149/no_oramos_a_maria

[17] http://www.newworldencyclopedia.org/entry/Theotokos

[18] Ibid

[19] Ibid

[20]Bourgeois, Henri & Sesboüé,Bernard & Tihon, Paul. (1996). Historia de los dogmas, Volumen 3. p. 434. Secretariado Trinitario.

[21] Ibid

[22] Ibid

 

Imagen:http://www.aplicaciones.info/valores/vavc11.htm

¿POR QUÉ DEBEMOS PENSAR EN ESTE TEMA DE LA UNIÓN CON CRISTO?


¿POR QUÉ DEBEMOS PENSAR EN ESTE TEMA DE LA UNIÓN CON CRISTO?

por Paulo Arieu

unidos-a-Cristo2

Porque es importante comprender la doctrina de la unión con Cristo? La razón es porque esta doctrina es un tema de vida o muerte espiritual. Es importante que usted pueda aprender a disciplinar su mente (1 Pedro 1:13) para pensar en este tema, y esto por tres razones:

1) Si usted no está en Cristo, entonces todavía en sus pecados. Y si usted está en sus pecados, está bajo la ira de Dios. Pero ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús (Romanos 8:1). Si no está en unión con Cristo, está bajo condenación. Por esto, le ruego para su propio bien que piense profundamente en esta enseñanza de la unión con Cristo.
2) Debe pensado para poder ser más firme como cristiano. Si usted está en Cristo, empiece a crecer en su entendimiento de esta unión con El, y será más estable como cristiano. Dos ejemplos:
a. En 1 Corintios 6, Pablo dice que los creyentes no deben tener relaciones sexuales ilícitas porque son “miembros de Cristo”. Uno que es miembro de Cristo no debe unirse con una prostituta. Muestra pues, que la doctrina de la unión con Cristo afecta nuestras vidas de una manera práctica.
b. En Colosenses capítulo 2, Pablo dice que los creyentes no pueden decir que Cristo no es suficiente para ellos. De igual manera hoy día, algunos cristianos dicen que necesitan experiencias adicionales del Espíritu Santo. Pablo contesta que los creyentes están completos porque están en unión con Cristo. Demuestra que esta doctrina afecta nuestras creencias también.
3) Debemos pensar en la unión con Cristo por razón de la Gloria de Dios.
Las Escrituras dicen que la persona que ofrece alabanzas, glorifica a Dios. Si usted no entiende los dones y la gracia que Cristo le da, ¿cómo puede alabarle por ello?
Esto es exactamente lo que le pasó al apóstol Pablo. Al pensar en todas las bendiciones espirituales que él tenía en Cristo, escribió las palabras maravillosas de Efesios 1:3-14. Para que usted conozca esta parte de las Escrituras de tal manera que le lleve a alabar a Dios por su salvación en Cristo, el Espíritu de Dios primero tiene que enseñarle a través de su Palabra a comprender esta gloriosa doctrina de la unión con Cristo. Nuestro Señor dijo (en el día en que el Espíritu descendió):

  • “En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros”. (Juan 14:20)

El Espíritu ya vino, pero sigue viniendo sobre cada cristiano que busca llenarse del Espiritu. Nosotros los cristianos, no esperamos otro Pentecostés, sino que creemos que El nos ayuda ahora adorarle en Espíritu y en verdad. En Efesios 1:17, Pablo le escribía a personas que ya tenían al Espíritu, y pedía que Dios les diera “espíritu de sabiduría y revelación en el conocimiento de El”. Por esto, debemos confiar en el Espíritu Santo. En este libro de Efesios, vamos examinando uno de los 3 grandes misterios de la fe cristiana: i) El primer misterio es que Dios es un solo Dios en tres personas, el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. ii) El segundo es el misterio que Cristo vino a este mundo en un cuerpo. Pablo llama a esto ” el misterio de la piedad” (1 Timoteo 3:16). Cristo es una persona, una sola, pero es verdadero Dios y verdadero hombre en esta sola persona, una sola persona con dos naturalezas. iii) El tercer misterio es este tema que he procurado explicar -> el de la unión de Cristo con su pueblo y de su pueblo con El.[0]

Tremenda revelación a través de la Biblia es esta doctrina de la unión del cristiano con Su Salvador. Charles Spurgeon escribió que:

Nosotros vivimos por la unión con Cristo. Si la cabeza vive, los miembros tienen vida. A menos que un miembro sea separado de la cabeza, y el cuerpo sea mutilado, vive en tanto que haya vida en la cabeza. Porque Jesús vive, cada alma que está vitalmente unida a Él, y que es un miembro de Su cuerpo, vive, según la propia palabra de nuestro Señor: “Porque yo vivo, vosotros también viviréis”. La pobre Marta estaba muy sorprendida porque Cristo resucitaría a su hermano de los muertos, pero Él dijo, como para sorprenderla más: “Todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?” Ésta es una de las cosas que debemos creer: que cuando recibimos la vida espiritual, es en unión con la vida de Cristo, y por consiguiente, no podemos morir nunca; porque Cristo vive, nuestra vida permanecerá eternamente en nosotros. [1]

Por todos estos motivos citados, es sumamente importante conocer la doctrina de la unión del creyente con Cristo.Es una cuestión de vida o muerte espiritual, como dije al principio de este artículo.Creo que el apostol Juan fue claro y contundente cuando dijo que 

  • El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida… Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna.(I Juan 5:12,20 Rv 1960).

La gloria sea para Dios, por habernos puesto dentro de su Hijo Jesucristo, porque realmente estamos dentro del verdadero Dios, unidos a El eternamente. Creemos de verdad, de todo corazón que “ahora vivimos en comunión con el Dios verdadero porque vivimos en comunión con su Hijo, Jesucristo. Él es el único Dios verdadero y él es la vida eterna.” (I Jn. 5:20 NTV).

Lo invito y lo animo a que pueda meditar profundamente en este tema tan edificante para nuestras vidas espirituales.  Como dijo Charles Spurgeon:

Los creyentes son miembros del cuerpo de Cristo, y así son uno con él por una unión de amor, viva y permanente. Dios nos ha llamado a esta unión, comunión, asociación, y por medio de este hecho nos ha dado la prueba y promesa de que seremos confirmados hasta el fin. Si Dios nos considerase separadamente de Cristo, seríamos pobres seres, perecederos, nos disolveríamos pronto y seríamos llevados a la destrucción; pero siendo uno con Cristo somos participantes de su naturaleza y estamos dotados de su vida inmortal. Nuestro destino está unido con el de Cristo, mientras él no sea destruido, no es posible que perezcamos nosotros.[2]

Amen! 

!Dios lo bendiga mucho! <>

Notas

[0]. http://cebei.wordpress.com/2009/02/04/05-estudio-por-libro-02-union-con-cristo-capitulo-2-a-n-martin/

[1] C. H. Spurgeon – La Resurrección con Cristo cit en http://allanroman.blogspot.com/2010/03/la-union-con-cristo.html

[2] https://gustadadios.com/2013/01/06/union-con-cristo/

imagen: https://impactobiblico.com/2015/06/la-union-con-cristo-y-la-santificacion-2a-parte/

Es biblico afirmar que la mediación de María promueve la unión inmediata con Cristo?


Es biblico afirmar que la mediación de María promueve la unión inmediata con Cristo?

por Paulo Arieu

jesusorandop01

La Iglesia Católica Romana y los sumos pontífices han enseñado a honrar a María con innumerables títulos. Pero la Biblia no llama en ningun lugar a María “reina del Cielo”. En verdad este título más bien es de una diosa pagana. Era el título que se daba a la “diosa madre”, muy venerada antiguamente por su vinculación a la sexualidad. En Mesopotamia recibía el nombre de Istar; en Canaán la llamaban Astarot, que junto con Baal eran los dioses cananeos de la fertilidad, a quienes muchos israelitas solían rendir culto creyendo que de ellos dependían las buenas cosechas.

Jeremías 7:18 menciona a los hijos, padres y mujeres dando a entender que se trataba de un culto familiar. Compárese Jeremías 44: 17-19. A la virgen María se le atribuye erróneamente una “concepción inmaculada”, es decir, un perpetuo estado de impecabilidad, pero la Biblia afirma claramente de la inmaculada “concepción de Jesús”. La impecabilidad perpetua se contradice con Romanos 3:23 “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios…” y esto incluye a María e invalida cualquier declaración contraria.

Pero, quién es esta deidad adorada bajo varios nombres y considerada patrona de muchos pueblos asirios, babilonios y fenicios y a la cual se refiere el profeta Jeremías (Jer. 7.10; 44.17-29)? La Reina del Cielo probablemente se refiere a Astarot o Istar, diosa del amor y la fertilidad identificada con la luna cuya adoración Moisés prohibió estrictamente (Deut. 4.19; 17.3). Durante los tiempos del apóstol Pablo se le conocía como Diana de los Efesios. Este era el nombre latino de la divinidad más celebre de Asia Menor. Conocida también como Artemisa, era una deidad lunar y encarnaba varias diosas orientales que, bajo el sincretismo de la época, asumían diferentes nombres según la región donde se le adorase.  Las tortas de sacrificio mencionadas en estos pasajes eran similares a las que los griegos ofrecían a Artemisa. Tenían la forma de una luna creciente o de una luna llena y eran ofrecidas durante el mes de Munychion, mes dedicado a la adoración de la luna.

El culto o la idolatría de la diosa madre de Babilonia llamada Semiramis se propagó a todas las regiones de la tierra tras la confusión de los idiomas en BabeL Los chinos la llamaban Shingmoo. Para los germanos era Hertha, para los egipcios era Isis. En la India se le conocía como Indrani; en el Japón, como Amaterasu. Los pueblos que emigraron al nuevo continente llevaron consigo la idolatría a la Reina del Cielo y como talla veneraban. Los aztecas la veneraban bajo el nombre de Xochiquétzal, los chibchas como Bachue y los muiscas como Hiutaca. Cada pueblo le conocía con un nombre diferente y con frecuencia la deidad tomaba las facciones y el color de la piel del pueblo que le adoraba.

Durante el proceso de «evangelización» de los indígenas del nuevo continente, se procuró el sincretismo que la Iglesia Cristiana hacía más de mil años había adoptado. Bajo el nombre de María la madre de Jesús se había continuado la idolatría a la Reina del Cielo. Los misioneros en su afán por la evangelización de las tribus, simplemente adaptaron las deidades de los nativos y con APARICIONES de dudoso origen «bautizaron» la deidad con un nombre cristiano; mezclaron la idolatría de estos con un nombre aceptable a todos y le continuaron adorando bajo un nuevo disfraz. De allí surge la veneración a las diferentes «vírgenes» en todo el continente iberoamericano con sus diferentes nombres, títulos, facciones, color de piel y vestimentas.

Hoy día aún se venera esta deidad en todas las naciones del globo terráqueo. En nuestro continente se la identifica como María la madre de Dios, aunque asume diferentes títulos y tiene diferentes semblantes. La vemos en el culto a la Virgen De Guadalupe, a la Virgen de Chiquinquirá, a la Virgen de la Caridad del Cobre, a la Virgen de Coromoto y muchos otros más. Bajo el nombre de Nuestra Señora asume diferentes títulos como Nuestra Señora la Reina del Cielo, Nuestra Señora del Cielo Reina De Los Ángeles o Nuestra Señora de la Asunción. Similarmente a las de los babilonios, asirios y fenicios, estas deidades han sido consagradas como patronas de diferentes ciudades, regiones y naciones de nuestro continente. (Héctor P. Torres) [0]

Maria y  la unión con Cristo

Sin embargo,los teólogos católicos romanos relacionan la unión mística del creyente con Jesucristo, con María. Diciendo que es la mediación de María lo que promueve la unión inmediata con Cristo,confundiendo así a María con el rol del Espíritu Santo,que es quien nos une a Cristo. La razón final que el Concilio Vaticano II dio para justificar el papel de María como comediadora fue que su mediación

… de ninguna manera oscurece ni disminuye esta única mediación de Cristo, antes bien muestra su eficacia. -Concilio Vaticano II [1]

No está claro cómo es que María, quien duerme esperando la resurrección, promueve la unión inmediata con Cristo, puesto que la Iglesia Católica en realidad desalienta a los católicos a que traten de acudir directamente a Cristo. Comienza diciendo a los fieles que el custodio de todas las bendiciones no es Cristo, sino María. Ella es

«el asiento de todas las gracias divinas y está adornada con todos los dones del Espíritu Santo… un tesoro casi infinito, un abismo inagotable…» [2]

Según la Iglesia Católica:

Dios le ha asignado a ella el tesoro de todas las cosas buenas a fin de que todos sepan que a través de ella se obtienen toda esperanza, toda gracia y toda salvación. Porque esta es su voluntad, que obtengamos todo a través de María.-Ubi Primum [3]

Si los católicos desean recibir cualquier cosa de Dios, la iglesia les dice que primero deben hablar con María. Ella se sienta

«a la diestra de su Hijo, un refugio tan seguro y una ayuda de tanta confianza contra todos los peligros que no tenemos nada que temer ni desesperar bajo su guía, su patrocinio, su protección».[4]

Allí actúa como la

«Mediadora para el Mediador».[5]

Toda solicitud al trono de Dios debe primero pasar su escrutinio:

«…así como ninguno puede acercarse al Padre altísimo excepto a través del Hijo, de la misma forma nadie puede acercarse al Hijo sin primero ir a través de su Madre.»[6]

El intento de llegar a Dios sin primero pasar por María es como

«tratar de volar sin alas».[7]

Además, todas las bendiciones que vienen desde el cielo deben primero pasar a través de María:

Toda gracia otorgada a los hombres tiene tres pasos sucesivos: Es comunicada por Dios a Cristo, de Cristo pasa a la Virgen, y de la Virgen desciende a nosotros. [8]

Cristo es la fuente de bendición, pero María es el canal:

«.. .toda bendición que viene a nosotros del Dios Todopoderoso nos llega a través de las manos de Nuestra Señora».[9]

Esto incluye la salvación. Se dice que María es la

«mediadora de Nuestra Salvación»[10]

y el

«instrumento y guardiana de nuestra salvación».[11]

El papa León XIII oró con estas palabras:

O Virgen Santísima, nadie abunda en el conocimiento de Dios excepto mediante ti; ninguno, O Madre de Dios, obtiene salvación excepto mediante ti, ninguno recibe un don del trono de misericordia excepto mediante ti.-Adiutricem Populi [12]

La oración del papa León XIII sería correcta si hubiera estado hablando del Señor Jesús en vez de María. Sólo mediante Cristo podemos conocer a Dios (Jn. 1:18), obtener salvación (Jn. 14:6), y recibir misericordia ante el trono de la gracia (He. 4:14-16). Es «por medio de Él que tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre» (Ef. 2:18). Esta es la fórmula bíblica para acercarse a Dios: a través del Hijo, en el Espíritu, al Padre, Cristo enseñó a sus discípulos a orar en el nombre del Hijo directamente al Padre (Jn. 16:26, 27). En consecuencia, los cristianos bíblicos oran en el nombre de Jesús, no de María (Jn. 14:13, 14). El creyente que se acerca al trono de Dios mediante Jesús puede hacerlo asegurado de la aceptación: «…teniendo libertad [confianza] para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo» (He. 10:19). En Cristo Jesús «tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él» (Ef. 3:12).

Las Escrituras exhortan:

  • «Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro» (He. 4:16).

La enseñanza de la Iglesia Católica Romana de que los fieles deben ir a Jesús a través de María contradice estas verdades. Destruye el contacto estrecho y directo entre Cristo y los redimidos, pues de los tales es dicho privilegio. La Biblia describe esta relación en términos de un cuerpo. Cristo «es la cabeza del cuerpo que es la iglesia» (Col. 1:18). Todos «somos miembros de su cuerpo» (Ef. 5:30). Esta metáfora habla de la unión inmediata y sin estorbo de cada creyente con Cristo. No da lugar para la mediación de María como lo enseña erróneamente la Iglesia Católica Romana. Aunque dicha iglesia concuerda en que los fieles son el cuerpo de Cristo y que Él es la cabeza de ese cuerpo, no obstante añade que María es

… la porción de conexión cuya función es unir el cuerpo con la cabeza y transmitir al cuerpo las influencias y voliciones de la cabeza, es decir el cuello. Sí, dice San Bernardín de Siena, «ella es el cuello de Nuestra Cabeza por el cual Él comunica a su cuerpo místico todos los dones espirituales».-AdDiem [13]

La función de María como cuello del cuerpo de Cristo también carece de apoyo bíblico. Entre Dios y los hombres hay un sólo mediador, no dos (I Ti. 2:5). La función de María como dispensadora de todos los dones espirituales es igualmente antibíblico. Las Escrituras, sin mencionar a María para nada, dicen que todas las bendiciones espirituales vienen del Padre celestial: “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.”(Stgo 1:17)

Según opina Hector Torres:

“Debido a que Él es un Dios que no quiere que ninguno perezca (2 Pe. 3:9) , mi hipótesis es que su aborrecimiento de la Reina del Cielo se debe a que ella es el principado demoniaco bajo Satanás, más responsable de mantener a los incrédulos en la oscuridad espiritual. Bien podría ser que actualmente hay más personas en el infierno debido a la influencia de la Reina del Cielo, que por cualquier otra influencia espiritual.”[14]

De hecho, así lo declara la teología romanista:

  • “Es Reina del Cielo y de la Tierra, gloriosa y digna Reina del Universo, a quien podemos invocar día y noche, no sólo con el dulce nombre de Madre, sino también con el de Reina, como la saludan en el cielo con alegría y amor los ángeles y todos los santos”.[15]
  • “¡Y Dios la hace Reina del Cielo, y de la tierra también! Allí se esconde el misterio de María como la nueva Arca que nos llevará nuevamente al Palacio, a adorar el Trono del Dios Trino”.[16]Reina de los Cielos es un título dado a la Virgen María, la madre de Jesucristo, por los cristianos, sobre todo por la Iglesia Católica Romana, y también, en cierta medida, en la anglicana, luterana y la Iglesia ortodoxa, a los que el título es una consecuencia (en disputa) del Concilio de Éfeso, del siglo V, donde la Virgen María fue proclamada “Theotokos”, es decir, “Madre de Dios”.[17]

La Biblia dice que

  • “El señor no retarda su promesa, según algunos tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procederán al arrepentimiento.”
  • “No es que Dios sea lento para cumplir su promesa, como algunos piensan. Lo que pasa es que Dios tiene paciencia con ustedes, porque él no quiere que nadie muera, sino que todos vuelvan a obedecerle” (2 Pedro 3:9 versión Biblia para todos)

La opinion de las ciencias

De acuerdo a ciencias como la Arqueología y Antropología se ha podido verificar que desde tiempos muy primitivos los hombres desarrollaron modelos religiosos primitivos.

Los usos funerarios demuestran su creencia en una vida después de la muerte. Desde tiempo antiguo aparecen las famosas figuras de Venus esculpidas en distintos materiales, marfil, hueso y piedra, especialmente en el período gravetiense, 25.000 a. C. Estas figuritas se encuentran en toda Europa, las más conocidas de ellas la Venus de Willendorf en Austria y la de Lemogne en Francia. Todas ellas tienen rasgos característicos parecidos y distorsionados: las partes corporales de las funciones sexuales y de gestación están excesivamente ampliados, por el contrario, se presta poca atención a la cara, a los brazos y a las piernas. Esta diosa madre fue la precursora de la diosa mesopotámica Isthar y luego Astarté, pues ya en las culturas de Eurasia septentrional las mujeres tenían diosas similares del nacimiento y les daban protección tanto en su embarazo como en el parto. Precisamente el interés mostrado por parte de sus autores en las partes sexuales denota que estas Venus querían representar las divinidades de la fertilidad del crecimiento y de la fecundidad. Nos encontramos por primera vez, ante representaciones reales de una persona espiritual, “la diosa madre”. El descubrimiento de la agricultura fue un gran cambio en la vida de la gente de aquella época. Éste modo de vida hizo posible que una población pudiese establecerse en un lugar determinado, dando lugar a la fundación de ciudades; debido a este asentamiento hubo un impacto importante sobre la religión. Las funciones que hasta ahora había tenido la diosa-madre de la fertilidad, fecundidad y del crecimiento, pasan a adaptarse a las necesidades de los agricultores y, a partir de ahora, se le empieza a llamar diosa de la tierra y de la vegetación.[18]

Conclusión

Aunque los teólogos católico romanos tratan de hacer malabarismos exegéticos para evitar la controversia y defender su posición teológica marianista, creer que la mediación de María promueve la unión inmediata con Cristo no es bíblico y es un error. A causa de este error, los católicos romanos no sólo están adorando a una reina del cielo que no es María, sino que al hacerlo, adoran también al ejército del cielo, el cual incluye, desafortunadamente para ellos, a la reina del cielo. Ud. puede seguir asumiendo la misma posición que le han enseñado los curas; pero en definitiva, no tendrá excusas ante Dios cuando le toque presentarse ante El ¡¡Es su decisión!!

Indudablemente que esta “reina del cielo” forma parte de lo que en la Escritura se conoce como el “ejército del cielo”; es decir, el sol y la luna y las estrellas; y obviamente María como reina del cielo y del mismo universo. La Biblia dice que:

  • Deuteronomio 4:19: “Y cuando miren al cielo y vean el sol, la luna, las estrellas y todos los astros, no caigan en la tentación de adorarlos, porque el Señor su Dios creó los astros para todos los pueblos del mundo”.(RV 1960).
  • Deuteronomio 17:3: “que hubiere ido y servido a dioses ajenos, y se hubiere inclinado a ellos, ya sea al sol, o a la luna, o a todo el ejército del cielo, lo cual yo he prohibido” (RV 1960).
  • Jeremías 8:2: “y los esparcirán al sol y a la luna y a todo el ejército del cielo, a quienes amaron y a quienes sirvieron, en pos de quienes anduvieron, a quienes preguntaron, y ante quienes se postraron. No serán recogidos ni enterrados; serán como estiércol sobre la faz de la tierra”(RV 1960).
  • Jeremías 19:13: “Las casas de Jerusalén, y las casas de los reyes de Judá, serán como el lugar de Tofet, inmundas, por todas las casas sobre cuyos tejados ofrecieron incienso a todo el ejército del cielo, y vertieron libaciones a dioses ajenos” (RV 1960).

Sabemos que tenemos un Dios vivo. Como Jesús es el fundamento de nuestra fe, y Jesús no cambia, todo lo que se edifique sobre Él también será permanente. Los que pertenecen a Cristo no perecerán sino que permanecerán hasta el fin. Confiemos en Dios que es profundamente misericordioso. Prediquemos el evangelio de Jesucristo a pesar de la negatividad de algunos a escuchar el mensaje. Cuestionemos las herejías y los excesos doctrinales aunque, lamentablemente, alguno se sienta ofendido. En su testimonio ministerial en Africa, el doctor W.R. Hotchkiss comenta que

“Por cuatro años he vivido solo en el África. Treinta veces he sido atacado por la fiebre, tres veces atacado por leones y varias veces por rinocerontes; no pocas veces los nativos me han tendido emboscadas y por cuatro meses no he visto una pieza de pan, teniendo que limitarme a comer todas las cosas, desde hormigas hasta rinocerontes; pero permítanme que les diga que con todo gusto pasaría otra vez por todas estas experiencias, a cambio del gozo de llevar la palabra Salvador y hacerla brillar en la oscuridad que envuelve a alguna otra de las tribus del África Central”. [19]

!A Dios sea la gloria!!!

Notas

[0] Wagner,C. Peter & Torres, Héctor.(2001). Cómo enfrentarnos a la reina del cielo, pags. 7-9, ed. Thomas Nelson Inc.,

[1] Papa Pío IX, Ineffabilis Deus. cit en James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz.

[2] Papa Pío IX, Ubi Primum. cit en James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[3] Papa Pío X, Ad Diem lllum Laetissimum, n° 14.cit en James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[4] Papa León XIII, Fidentem Piunque. cit en James G.McArthy,El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[5] Papa León XIII, Octobri Mense. cit en James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[6] Papa León XIII, Augustissimae. cit en James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[7] Papa León XIII, Jucunda Semper. cit en James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[8] Papa Pío XI, Ingravescentibus Malis. cit en James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[9] Papa León XIII, Jucunda Semper. cit en James G.McArthy,El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[10] Papa León XIII, Parta Humano Generi. cit en James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[11].Papa León XIII, Adiutricem Populi. cit en James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[12] Papa Pío X, Ad Diem lllum Laetissimum, n° 13. cit en James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[13]. Traducción del hebreo «delante de mí» (Ex. 20:3), de C. F. Keil y F.Delitzsch, Commentary on the Oíd Testament (Grand Rapids: Eerdmans, reimpreso 1985), The Pentateuch, tomo 2, p. 114. cit en James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[14].Wagner,C. Peter & Torres, Héctor.(2001). Cómo enfrentarnos a la reina del cielo, pag. 30. Ed. Thomas Nelson Inc.,

[15] http://rocaeterna.mforos.com/1385593/6976297-la-reina-del-cielo-dr-luis-f-orihuela-ministerios-kerigma/

[16] http://www.angeldelaguarda.com.ar/la_virgen_maria_reina_del_cielo.htm

[17] http://es.wikipedia.org/wiki/Reina_de_los_Cielos citado en http://www.miapic.com/maria-reina-del-cielo#footnote2_g85go87

[18] http://www.kerigma.com/Fuente/Libros/Reina/Reina.htm

[19] http://centraldesermones.com/sermones/nuevo/n4.htm

imagen: https://www.apologeticacatolica.org/Santos/Santos05.htm

¿Es María, la madre del Señor Jesús, la mediadora de toda gracia ?


¿Es María, la madre del Señor Jesús, la mediadora de toda gracia ?

por Paulo Arieu

jesus-mediador-nuevo-pacto1

Hace algunos dias atras, escribí un articulo que habla de que solamente Cristo es mediador entre Dios y los hombres[-1]. Sin embargo,la Iglesia Católica romana enseña que también Maria, quien en vida fuese la madre de nuestro Señor Jesucristo, es mediadora entre Dios y los hombres, en virtud de los méritos de ser la madre del Señor.  La Iglesia Católica estableció su punto de vista basada en el anuncio del ángel:Y entrando el ángel a donde estaba, dijo, ¡Salve, muy favorecida! el Señor es contigo; no temas, porque has hallado gracia cerca de Dios.” (Luc. 1:28-30) Y en base a este pasaje biblico fueron desarrollando  diferentes dogmas erróneos a lo largo de los siglos.

Podemos recordar al 8 de diciembre de 1854, cuando mediante un decreto papal se estableció el dogma de la Inmaculada Concepción.  Este decreto estipula que María no fue manchado por el pecado nunca más después del momento de la concepción de Jesús. Este decreto fue establecido, no obstante que la misma Biblia explica que, con la excepción de Jesús, “todos pecaron” (Ro. 3:23).  Incluso la misma Maria  ! reconoció que ella necesitaba al Redentor ! (Lucas 1:47). La “Doctrina de la Concepción Inmaculada” fue construida en contradicción a las Escrituras. También la Biblia nos enseña que Jesús tenia hermanos (MATEO 12:46; MATEO 13:55; JUAN 7:5), pero todos estos pasajes son reinterpretados por la Iglesia Católica de otra manera, diciendo que estos hermanos son en realidad parientes del Señor y no hermanos según la carne.En fin, los debates y las controversias continúan y continúan.

Pero el 1 de noviembre, 1950, el “Dogma de la Asunción de Maria” fue anunciado contra toda luz que la Biblia pueda arrojar al respecto, ya que en ninguna parte de las escrituras se realiza una afirmación como tal. Este estipula que Maria ascendió al cielo sobrenaturalmente y que su cuerpo no se pudrió y menos aun que se lo hayan comido los gusanos, como le sucede a cualquier mortal que habita en este planeta, con la excepción claro está, de Jesucristo el Hijo de Dios, quien resucitó de entre los muertos y ascendió a los cielos con un cuerpo glorificado totalmente distinto que el cuerpo humano que tenia al momento de morir en la cruz del Calvario. Como consecuencia de todo esto, del “Dogma de la Veneración de los Santos”,  y las oraciones a ellos y a María, se les otorgan (incluso también a María) una veneración demasiada enfatizada y se declara que sus intercesiones son las más efectivas. 

En el año 1921 fue insertada en la liturgia de la iglesia de los católicos de Roma,  una fiesta dedicada a María Mediadora de Todas las Gracias. Tristemente, todos estos dogmas chocan de frente con los principios bíblicos yconducen a la idolatría de los “santos” y a la mariolatría (culto idolátrico a María), a la que se venera excesivamente y en muchos casos se la idolatra abiertamente. La Biblia nos muestra que uno de los pecados que más rechaza nuestro Dios, es la idolatría. La razón es que éste pecado en particular trae maldiciones sobre individuos, ciudades y naciones de una forma tan grande que aún su efecto cae sobre las generaciones venideras. La Biblia es clara en que la idolatría es el pecado que Dios más aborrece. Y es tan asi que los católicos la han nombrado a Maria como Madre de los católicos romanos. Y si uno les intenta mostrar el error con la Palabra de Dios, nos dicen que somos unos fundamentalistas, que no amamos a Su Madre. Se enojan muchisimo ya que los católicos sienten que uno no les respeta a su misma Madre. Creo que no es casual que los primeros dos mandamientos dados a Moisés hablen acerca de las consecuencias de la idolatria (o tambien de la mariolatria, aunque esta palabra no esta en la biblia,pero sirve para ser usada cuando se idolatra a María) y sus graves consecuencias sobre el pueblo.La Biblia dice que:

  • “Entonces les dije: cada uno eche de sí las abominaciones de delante de sus ojos, y no os contaminéis con los ídolos de Egipto. Yo soy Jehová vuestro Dios. Mas ellos se rebelaron contra mí, y no quisieron obedecerme; no echó de sí cada uno las abominaciones de delante de sus ojos, ni dejaron los ídolos de Egipto; y dije que derramaría mi ira sobre ellos, para cumplir mi enojo en ellos en medio de la tierra de Egipto. Antes dije en el desierto a sus hijos: No andéis en los estatutos de vuestros padres, ni guardéis sus leyes, ni os contaminéis con sus ídolos.” (Ez. 20.7-8; 18). Aunque Ezequiel es parte del antiguo pacto, estos pasajes nos sirven para comprender como ve Dios la idolatría de los creyentes en el Nuevo Pacto, ya que Dios no cambia, el sigue siendo el mismo por los siglos de los siglos.

Durante los tres primeros siglos de nuestra era, la Iglesia, tal y como nos aparece en las cartas de Pablo, estaba formada por pequeñas iglesias, familiares y locales. Éstas seguían y cumplían el Evangelio de Cristo y por supuesto, la Ley de Dios. De forma progresiva, las primitivas iglesias fueron haciéndose cada vez más grandes y numerosas y por consiguiente surge el problema de su organización. Comienzan a adquirir los obispos un papel mucho más institucional, del cual la propia Palabra de Dios no nos dice nada, y así entramos en el proceso de desviación o “apostasía”. Se mantienen reuniones o “concilios” para discutir sobre las cuestiones que afectan a la Fe y es aquí donde comienzan las importantes desviaciones del Evangelio.

Una de las principales se refiere a la permisividad general, por parte de la organización de aquel entonces, del uso de imágenes y ritos paganos, eso si cristianizados, para así acercar a las masas religiosas gentiles, a las que les había llegado el mensaje de salvación de Cristo, pero que bajo ningún concepto querían abandonar su idolatría (cultos y ritos), es decir, su propia cultura.

En el catecismo de la religión católica se le otorgan a María los títulos de “abogada, auxiliadora, socorro y mediadora”. Es por ello que a los fieles se les enseña a rezar fervientemente a la “Virgen” dándoles la seguridad de que ella llevará sus oraciones ante el Padre. Por supuesto, en la Palabra de Dios nunca se le atribuye a María ese papel que es ocupado, en exclusividad, por Jesucristo, quien con su muerte y resurrección se convierte en el único mediador entre los hombres y Dios;

  • “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres , Jesucristo hombre” (1ª Tim. 2.5). 

¿De dónde surge pues, la tradición de María como intercesora nuestra?

Uno de los pasajes más conocidos del nuevo testamento es el llamado de “las bodas de Caná” que encontramos en el Evangelio de Juan, capítulo 2. María se da cuenta de que los novios no han previsto la cantidad suficiente de vino para sus invitados y pide a su Hijo que solucione el problema, pero Él le contesta que no ha llegado todavía su tiempo. María acepta la voluntad de su Hijo y ya no actúa más, es más, le dice a los criados que están sirviendo las mesas que hagan lo que Él, su Hijo, ordene, y no le pidan nada a ella, puesto que ella no tiene poder para mediar ante Dios Padre como hemos leído antes. La religión católica se basa en este pasaje para asegurar que María intercede ante el Hijo, sin reparar en que esto ocurre cuando Cristo estaba en la tierra, al igual que María y los apóstoles. Sin embargo, una vez que Cristo cumple su misión, muriendo y resucitando, para perdón de nuestros pecados, permanece junto al Padre y como único mediador entre los hombres y el Padre.

Entonces, debe existir otra base para darle esta función a María y de nuevo, nos tenemos que ir a la tradición pagana. Fue en Babilonia, cuna de las religiones paganas, donde se veneraba a la diosa Semíramis, la cual era invocada por los fieles en una actitud mediadora ante su esposo muerto, Nimrod, que era considerado el Dios supremo. El título que ostentaba esta diosa era el de “Mylitta”, es decir, mediadora.  O sea, estamos ante un culto de caracteristicas similares, solo que cambia el personaje. En vez de ser un culto babilónico, es un culto contemporáneo y en vez de venerar/adorar a a la diosa Semíramis, se venera/ adora a María, a la que se la considera con capacidades de esccuhar, comprender y responder peticiones como si fuese Dios.

La mediación de María: extrae su poder de la mediación de Cristo?

Otra razón que ofrece el Catolicismo para explicar cómo la mediación de María no infringe sobre la misión de Cristo como único mediador tiene que ver con el mérito. Si leemos el testimonio de los Padres del Cristianismo, vemos como entendieron ellos que Cristo es el mediador entre Dios y los hombres. Según los testimonios de la Escritura y Santos Padres, Cristo es mediador por ser Dios y hombre (San Agustín, Confesiones, lib. 10, cap. 43). El Hijo de Dios se hizo mediador al encarnarse; entonces se hizo centro de la historia humana y de toda la creación, en él confluyen Dios y el hombre; entonces se hizo padre de una nueva raza, como Adán lo era de la antigua, caída en pecado. Cristo es el segundo Adán y principio de un tiempo nuevo, caracterizado por el hecho de que su fundador no nace de la tierra, sino que desciende del cielo. Por eso, los que descienden de El no son ya de la tierra, sino del cielo. O más exactamente: cielo y tierra se compenetran en El. [0]

La Biblia dice que

  • Y como llevamos la imagen del terreno, llevaremos también la imagen del celestial” (I Cor. 15:49). 

La misión propia del mediador es unir a aquellos entre los que ejerce la mediación, porque los extremos se juntan en el medio. Pero unir a los hombres con Dios de manera perfecta compete en verdad a Cristo, por medio del cual los hombres son reconciliados con Dios, según estas palabras de 2 Cor 5,19: Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo. Y, por tanto, sólo Cristo es el perfecto mediador entre Dios y los hombres, en cuanto que por medio de su muerte reconcilió al género humano con Dios. Por eso, habiendo dicho el Apóstol que el hombre Cristo jesús es el mediador entre Dios y los hombres, añade en el v.6: que se entregó a sí mismo para redención de todos (1 Tim 2,5-6).[1]

Pero el Concilio Vaticano II, dice acerca de la mediación de María que

“La misión maternal de María para con los hom­bres de ninguna manera disminuye o hace sombra a la única mediación de Cristo, sino que manifiesta su eficacia. En efecto, todo el influjo de la Santísima Virgen en la salvación de los hombres… brota de la sobreabundancia de los méritos de Cristo, se apoya en su mediación, depende totalmente de ella y de ella saca toda su eficacia”. “Ninguna creatura puede ser puesta nunca en el mismo orden con el Verbo encarnado y Re­dentor. Pero, así como en el sacerdocio de Cristo participan de diversa manera tanto los ministros como el pueblo creyente, y así como la única bondad de Dios se difunde realmente en las criaturas de distintas maneras, así también la única mediación del Redentor no excluye, sino que suscita en las criaturas una colaboración diversa que participa de la única fuente”. -Concilio Vaticano II [2]

El papa Pío X dijo algo similar, pero le añadió una cualificación muy importante:

Estamos, como puede verse, muy lejos de atribuir a la Madre de Dios un poder de gracia productivo, un poder que sólo pertenece a Dios. Sin embargo, puesto que María lo lleva sobre todos en santidad y unión con Jesucristo y ha sido asociada por Jesús en la obra de redención, merece para nosotros de congruo, en el lenguaje de los teólogos, lo que Jesucristo merece para nosotros de condigno, y ella es la Ministra suprema de la distribución de las gracias.-Ad Diem [3]

En otras palabras, si al mérito se lo define estrictamente como el derecho a una recompensa justamente ganada, entonces solamente Cristo merecía la gracia. Pero si al mérito no se lo define tan estrictamente -si la recompensa involucra un elemento de la generosidad de Dios- entonces según la declaración anterior, María también mereció para nosotros «lo que Jesucristo merece para nosotros». Además, sus méritos, junto con los de Cristo y los de los santos forman un gran tesoro:

El «tesoro de la Iglesia» es el valor infinito e inagotable que tienen ante Dios las expiaciones y los méritos de Cristo nuestro Señor, ofrecidos para que la humanidad quedara libre del pecado y llegase a la comunión con el Padre. Sólo en Cristo, Redentor nuestro, se encuentran en abundancia las satisfacciones y los méritos de su redención. Pertenecen igualmente a este tesoro el precio verdaderamente inmenso, inconmensurable y prístino que tienen ante Dios las oraciones y las buenas obras de la Bienaventurada Virgen María.-Concilio Vaticano II [4]

No sólo se dice que los méritos de María, llamados «insondables»,[5] forman parte del tesoro de la Iglesia, sino que ella también ha ganado el derecho de dispensar todos estos tesoros a los fíeles:

Y desde esta comunidad de voluntad y sufrimiento entre Cristo y María, ella mereció volverse la dignísima Reparadora del mundo perdido y la Dispensadora de todos los dones que nuestro Salvador adquirió para nosotros por su muerte y por su sangre.-A d Diem [6]

En el catolicismo romano, María más bien que Cristo es la «Ministra Suprema de la distribución de las gracias».[7]

En el Ave, maris Stella se canta:

Solve vincla reis, Prof er lumen coecis, mala nostra pelle,bona cuneta poste. Rompe al reo sus cadenas, Concede a los ciegos ver; Aleja el mal de nosotros, Alcánzanos todo bien.

León XIII, en una Encíclica sobre el Rosario, dice:

Por expresa voluntad de Dios, ningún bien nos es concedido si no es por María; y como nadie puede llegar al Padre sino por el Hijo, así generalmente nadie puede llegar a Jesús sino por María”. [8]

Pero todo esto es un error y La Biblia no dice nada al respecto, como ya he explicado. Fueron las tradiciones de los siglos las que dieron cabida a estos dogmas. En conclusión, lo único que han hecho los papas marianos al obrar  de esta manera, es construir dogmas y tradiciones marianas, contrarios a la palabra de Dios. Y contrarios al espíritu del nuevo pacto, ya que solo Dios tiene el poder de oir,escuchar,comprender y responder dando favores suyos a los seres humanos, de acuerdo a sus prerrogativas divinas. Mas claro, hay que echarle agua: Venerar/adorar a Maria es un pecado de idolatría y solo conduce al error y a que las masas desvíen la mirada de la exclusividad mediadora de nuestro Señor Jesucristo.

Espero que Dios le de claridad respecto a este tema. Dios lo bendiga mucho, querido lector.María, quien fuese en vida la madre del Señor Jesús, no es la mediadora de toda gracia ni nada parecido.Solamente Jesucristo es mediador entre nosotros los hombres pecadores y el Padre. Solamente Cristo vive eternamente para interceder por nosotros ante el Padre.Es solamente el Señor Jesús, quien está a la derecha del Padre y nos representa. Todos los creyentes están exhortados en las Escrituras de ser intercesores  (1 TIMOTEO 2:1). Sin embargo, en ningún sitio de las Escrituras se pidió a un creyente buscar el acceso a Dios por otra persona que no fuese el Señor Jesucristo. La Biblia reconoce a todos los creyentes en Jesucristo, no importa su debilidad, como santos, y todos tienen el mismo acceso al Padre por Jesucristo. Pero ni siquiera los santos pueden añadir algo a la obra gloriosa redentora de Jesucristo, ni ahora ni en el futuro. Ni en esta dispensación ni en otra (si acaso la hubiese).

María no nos puede salvar,ni del pecado,ni de los problemas de la vida, ni de la muerte ni del infierno eterno. María ya no puede hablarnos a nosotros. Ella estaba debajo de la cruz en aquel momento cuando Jesús murió. También ella necesitaba a Jesús como su redentor. Junto a los 120 discípulos, María estaba esperando, en el aposento alto, para recibir el Espíritu Santo (HECHOS 1:14). Estamos seguros que ella está en el cielo, pero no como “reina del cielo”, ni como la “Madre de Dios” ni como mediadora de alguna gracia. Maria está ahí en el cielo, pero como un ser humano,tan pecador como cualquier otro ser humano que haya nacido de padres humanos y que ha sido salvada por gracia. Salvada por la Sangre del Señor Jesucristo, que fue derramada por todos nosotros, incluso por ella también. Enseñar la intercesión de Maria es perjudicar la única intercesión de nuestro Señor Jesucristo. Y por lo tanto, es una herejía que como dije, conduce al error, la ignorancia, superstición e idolatría.

Como tantos temas doctrinales de importancia, este tema nos invita a reflexionar. A Dios sea la Gloria. El Señor lo bendiga mucho!!!

Notas

[-1] https://elteologillo.com/2017/11/13/cristo-es-el-unico-mediador-entre-dios-y-los-hombres/

[0]. http://www.mercaba.org/FICHAS/JESUS/mediacion_en_los_padres.htm

[1]. http://hjg.com.ar/sumat/d/c26.html

[2]. Concilio Vaticano II, «Constitución dogmática sobre la Iglesia», n° 60.CCE 970, cit en Félix Eduardo,T-31 días con María Osorio, pag. 53,1a. edicion, ed. San Pablo, ISBN 9586923576, 9789586923576

[3]. Papa Pío X, Ad Diem lllum Laetissimum, n° 14. cit en James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[4] Concilio Vaticano II, «Liturgia sagrada», «Constitución apostólica sobre la revisión de indulgencias», n° 5. cit en James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[5] Ibid. cit en James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[6] Papa Pío X, Ad Diem lllum Laetissimum, n° 12. cit en James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[7] Papa Pío X, Ad Diem lllum Laetissimum, n° 14. cit en James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[8] http://forosdelavirgen.org/13207/fiesta-de-maria-mediadora-de-todas-las-gracias-universal-7-de-noviembre/