¿Lama Sabactani?


¿Lama Sabactani?

NO. 2133
Un sermón predicado la mañana del Domingo 2 de Marzo, 1890

por Charles Haddon Spurgeon

En el Tabernáculo Metropolitano, Newington, Londres.

  • “Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? – Mateo 27: 46.

“Hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena”: este clamor provino de aquellas tinieblas. No esperen percibir como si cada una de estas palabras descendiera de lo alto, cual rayo procedente del Sol de Justicia desprovisto de nubes. Hay luz en ellas, luz brillante, deslumbrante; pero también hay un centro de impenetrable oscuridad, donde el alma se encuentra a punto de desfallecer debido a las terribles tinieblas.

Nuestro Señor se encontraba en ese momento en la parte más oscura de Su camino. Él había pisado ya el lagar durante horas, y la obra estaba casi consumada. Había alcanzado el punto culminante de Su angustia. Este es Su doloroso lamento procedente de lo más profundo del abismo de la miseria: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” Yo no creo que los registros del tiempo, y ni siquiera los de la eternidad, contengan una frase más llena de angustia. Aquí fueron eclipsados el ajenjo y la hiel, y cualquier otro tipo de componentes amargos. Aquí pueden mirar ustedes como si contemplaran un profundo abismo; y aunque fuercen sus ojos y miren hasta que la vista se canse, no pueden percibir el fondo; es inmedible, insondable, inconcebible. Esta angustia del Salvador por ustedes y por mí, no se puede medir ni pesar, como tampoco el pecado que la motivó, o el amor que la soportó. Estemos listos a adorar eso que no podemos comprender.

He elegido este tema para que ayude a los hijos de Dios a entender un poco lo relativo a sus obligaciones infinitas hacia su Dios Redentor. Medirán la altura de Su amor, si es que puede medirse jamás, mediante la profundidad de Su dolor, si es que puede conocerse jamás. ¡Vean con qué precio nos ha redimido de la maldición de la ley! Y al ver todo esto, díganse a ustedes mismos: ¡qué clase de personas debemos ser! ¡Qué clase de amor debemos entregar a Quien soportó el máximo castigo para que nosotros pudiéramos ser liberados de la ira venidera! No pretendo que puedo sumergirme en estas profundidades: sólo voy a aventurarme hasta la orilla del precipicio, y voy a pedirles que miren hacia abajo, y que oren al Espíritu de Dios para que puedan concentrar su mente en esta lamentación de nuestro Señor agonizante, conforme se eleva en medio de las densas tinieblas: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”

Nuestro primer tema de reflexión será el hecho; o, lo que Él sufrió: Dios lo había desamparado. En segundo lugar, analizaremos la pregunta; o, por qué sufrió: estas palabras “¿por qué?” son el meollo del texto. “¿Por qué me has desamparado?” Luego, en tercer lugar, vamos a considerar la respuesta; o, el resultado de Su sufrimiento. La respuesta fluyó suavemente al alma del Señor Jesús sin necesidad de palabras, pues Él se liberó de la angustia con el grito triunfante de: “Consumado es.” Su obra había sido consumada, y su experiencia de abandono fue una parte primordial de la obra que había asumido por causa nuestra.

I. Con la ayuda del Espíritu Santo, primero reflexionemos sobre EL HECHO; o, lo que nuestro Señor sufrió. Dios lo había desamparado. La aflicción mental es más dura de soportar que el dolor corporal. Puedes armarte de valor y soportar el tormento de la enfermedad y del dolor, en tanto que el espíritu esté sano y valeroso; pero si la propia alma es afectada y la mente se duele por la angustia, entonces cada dolor aumenta en severidad, y no hay nada que pueda sustentar al alma.

Las aflicciones espirituales constituyen las peores miserias mentales. Un hombre puede experimentar una gran depresión de espíritu acerca de las cosas del mundo, si está convencido que tiene a su Dios a Quien acudir. Está abatido, pero no desesperado. Como David, dialoga consigo mismo, y pregunta: “¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle.”

Pero si el Señor se aleja alguna vez, si la luz del consuelo de Su presencia se oculta aunque sea por una hora, hay un tormento dentro del pecho que sólo puedo comparar al preludio del infierno. Este es el mayor de todos los pesos que puede presionar al corazón. Esto condujo al Salmista a suplicar: “No escondas tu rostro de mí. No apartes con ira a tu siervo.” Podemos aguantar mientras el cuerpo se desangra, y aun soportar un espíritu herido; pero la condición de un alma que está consciente del abandono de Dios es insoportable, más allá de toda concepción. Pero cuando Él esconde el rostro de Su trono, y despliega Su nube sobre él, ¿quién podrá soportar esas tinieblas?

Esta voz salida del “seno del Seol” marca lo más profundo de la aflicción del Salvador. El abandono fue real. Aunque bajo ciertos aspectos nuestro Señor podía decir: “el Padre está conmigo,” era sin embargo solemnemente cierto que Dios efectivamente Lo desamparó. No era una falta de fe de Su parte que Le condujo a imaginar algo que no era un hecho verdadero. A nosotros nos falla la fe, y entonces pensamos que Dios nos ha desamparado; pero la fe de nuestro Señor no vaciló ni un instante, pues Él repite dos veces: “Dios mío, Dios mío.” ¡Oh, el poderoso doble asidero de Su decidida fe! Él parece decir, “Aun si Tú me has desamparado, Yo no Te he abandonado.” La fe triunfa, y no hay señal de algún desfallecimiento del corazón hacia el Dios viviente. Sin embargo, a pesar de la fortaleza de Su fe, Él siente que Dios ha retirado Su comunión consoladora, y tiembla bajo esa terrible privación.

No se trataba de una fantasía, o de un delirio mental causado por la debilidad de Su cuerpo, o por el calor de la fiebre, o la depresión de Su espíritu, o la cercanía de la muerte. Él tenía Su mente clara hasta este punto. Mantuvo Su ánimo en medio del dolor, de la pérdida de sangre, del menosprecio, de la sed, y la desolación; no se quejó de la cruz, ni de los clavos, ni de las burlas. No leemos en los Evangelios nada que no sea el clamor natural de la debilidad: “tengo sed.” Él soportó en silencio todas las torturas de Su cuerpo, pero cuando llegó al punto de ser desamparado por Dios, entonces Su grandioso corazón estalló en el “¿lama sabactani?” Su único gemido es relativo a Su Dios. No es: “¿Por qué Pedro me ha desamparado? ¿Por qué Judas me traicionó?” Estos eran dolores agudos, pero aquél era el más agudo. Lo ha herido en lo más vivo: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” No era un fantasma de la oscuridad; Él se lamentaba de una ausencia real.

Este fue un abandono muy extraordinario. Dios no tiene la costumbre de dejar a Sus hijos o a Sus siervos. Sus santos, a la hora de la muerte, en medio de su gran debilidad y dolor, Lo encuentran siempre cerca. Debido a la presencia de Dios son motivados a cantar: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo.” Los santos moribundos tienen claras visiones del Dios viviente. Nuestra propia observación nos ha enseñado que si el Señor está lejos en otros momentos, nunca está ausente de Su pueblo en el momento de la muerte, o en el horno de la aflicción. En lo relativo a los tres santos varones, no leemos que el Señor haya sido visible para ellos sino hasta que caminaron en los fuegos del horno de Nabucodonosor; pero en ese lugar y en ese momento el Señor se encontró con ellos.

Sí, amados hermanos, es costumbre y hábito de Dios acompañar a Su pueblo afligido; y, sin embargo, ¡Él desamparó a Su Hijo en la hora de Su tribulación! ¡Cuán usual es ver al Señor con Sus testigos fieles cuando están resistiendo hasta derramar su sangre! Lean el Libro de los Mártires, y no importa si estudian las primeras o las últimas persecuciones. Encontrarán que todas ellas están iluminadas con la evidente presencia del Señor en medio de Sus testigos. ¿Acaso el Señor falló alguna vez en apoyar a un mártir consumido en la hoguera? ¿Acaso alguna vez desamparó a alguno de Sus testigos en el cadalso?

El testimonio de la iglesia ha sido siempre que mientras el Señor ha permitido que Sus santos sufran en el cuerpo, ha sostenido tan divinamente sus espíritus, que han sido más que conquistadores, y han considerado sus sufrimientos como ligeras aflicciones. El fuego no ha sido un “lecho de rosas,” pero ha sido una carroza de victoria. La espada es filosa y la muerte es amarga; pero el amor de Cristo es dulce, y morir por Él ha sido convertido en gloria. No, el procedimiento de Dios no es desamparar a Sus campeones, ni abandonar al más pequeño de Sus hijos en la hora de la prueba.

En cuanto a nuestro Señor, este desamparo fue singular. ¿Acaso Su Padre lo había abandonado antes? ¿Acaso podrían leer a los cuatro evangelistas de principio a fin y serían capaces de encontrar alguna situación previa en la que Él se queje porque Su Padre lo ha desamparado? No. Él dijo: “Yo sabía que siempre me oyes.” Él vivía en constante contacto con Dios. Su comunión con el Padre siempre fue cercana y amada y clara; pero ahora, por primera vez, Él clama: “¿por qué me has desamparado?” Eso era extraordinario. Era un enigma que sólo podía explicarse por el hecho que Él nos amó y se entregó por nosotros, y en la ejecución de Su propósito lleno de amor, llegó hasta esta aflicción de lamentar la ausencia de Su Dios.

Este desamparo fue muy terrible. ¿Quién puede decir plenamente en qué consiste ser desamparado por Dios? Sólo podemos formular una conjetura por lo que nosotros mismos hemos sentido bajo un abandono temporal y parcial. Dios no nos ha dejado nunca por completo, pues Él ha dicho expresamente: “No te desampararé, ni te dejaré”; sin embargo, algunas veces hemos sentido como si Él nos hubiera abandonado. Entonces hemos clamado: “¡Quién me diera el saber dónde hallar a Dios!” Los claros destellos de Su amor han sido retirados. De esta manera somos capaces de formarnos una pequeña idea de qué sintió el Salvador cuando Su Dios lo había desamparado. La mente de Jesús se vio reducida a reflexionar sobre un tema oscuro, y ninguna consideración alentadora lo podía consolar. Era la hora en que fue llevado a comparecer ante el trono de Dios, cargando con el pecado conscientemente, de conformidad a esa antigua profecía: “y llevará las iniquidades de ellos.” Entonces se volvió verdad que: “por nosotros lo hizo pecado.” Pedro lo explica así: “quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero.” Él no había cometido ningún pecado “mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.”

Él no poseía ninguna fuerza que le fuera dada de lo alto, ningún ungüento secreto ni vino que fueran derramados en sus heridas; sino que fue llevado a comparecer en el solitario carácter del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo; y por tanto debía sentir el peso del pecado, y experimentar que el sagrado rostro que no podía contemplarlo, se volteara hacia otro lado.

Su Padre, en aquel momento, no le hizo ningún reconocimiento abierto. En ciertas otras ocasiones se había escuchado una voz diciendo: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”; pero ahora, cuando más que nunca se requería de un testimonio así, el oráculo enmudeció. Él fue colgado como una cosa maldita en la cruz; pues fue “hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero);” y el Señor Su Dios no lo reconoció ante los hombres.

Si al Padre le hubiera agradado, podría haberle enviado doce legiones de ángeles; pero ni un solo ángel vino después que el Cristo había abandonado Getsemaní. Sus despreciadores podían escupir Su rostro, pero ningún veloz serafín vino para vengar la indignidad. Podían atarlo, y azotarlo, pero nadie de todo el ejército celestial se iba a interponer para proteger Sus hombros del látigo. Podían sujetarlo al madero con clavos, y levantarlo, y burlarse de Él; pero ninguna cohorte de espíritus ministrantes se apresuró para reprimir al populacho y liberar al Príncipe de la vida.

No, Él se mostraba desamparado, “herido de Dios y abatido,” entregado en las manos de hombres crueles, cuyas manos impías le propinaban una miseria ilimitada. Bien podía preguntar Él: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”

Pero esto no era todo. Su Padre secó ahora ese torrente sagrado de comunión llena de paz y amante compañerismo, que había fluido hasta aquí a lo largo de toda Su vida terrenal. Él mismo dijo, como ustedes recordarán, “seréis esparcidos cada uno por su lado, y me dejaréis solo; mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo.” Allí radicaba Su constante consuelo: pero todo consuelo proveniente de esta fuente Le iba a ser retirado. El Espíritu divino no ministró a Su espíritu humano. Las comunicaciones con el amor de Su Padre ya no fueron derramadas en Su corazón. No era posible que el Juez sonriera a Quien representaba al prisionero en el tribunal.

La fe de nuestro Señor no le falló, como ya se los he demostrado, pues dijo: “Dios mío, Dios mío”: sin embargo, ningún apoyo sensible le fue proporcionado a Su corazón, y ningún consuelo fue derramado en Su mente. Un escritor declara que Jesús no probó la ira divina, sino únicamente la supresión de la comunión divina. ¿Dónde está la diferencia? Ya sea que Dios retire el calor o produzca el frío, es lo mismo. No recibió una sonrisa, ni le fue permitido sentir que estaba cerca de Dios; y esto, para Su tierno espíritu, fue un dolor sumamente agudo. Cierto santo dijo una vez que, en su aflicción, él recibía de Dios “lo necesario mas no lo dulce;” eso que era conveniente pero que no era dulce.

Nuestro Señor sufrió hasta el punto extremo de la carencia. No tenía la luz que hace que la existencia sea vida, y que la vida sea una bendición. Ustedes que saben, a su medida, lo que significa perder la presencia consciente y el amor de Dios, pueden adivinar tenuemente cuál fue la aflicción del Salvador, ahora que se sentía desamparado de Dios. “Si fueren destruidos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo?” Para nuestro Señor, el amor del Padre era el fundamento de todo; y cuando eso se hubo ido, todo se había ido. Nada permaneció dentro, fuera, arriba, cuando Su propio Dios, el Dios de Su entera confianza, lo dejó. Sí, Dios en verdad desamparó a nuestro Salvador.

Ser desamparado por Dios fue mucho más una fuente de angustia para Jesús de lo que sería para nosotros. “Oh,” dirán ustedes, “¿cómo es eso?” Yo respondo: porque él era perfectamente santo. Una ruptura entre un ser perfectamente santo y el tres veces santo Dios debe ser extraña en grado sumo, anormal, sorprendente y dolorosa. Si alguien aquí presente, que no esté en paz con Dios, simplemente conociera su verdadera condición, desfallecería de terror. Si ustedes, que no han sido perdonados, solamente supieran dónde se encuentran, y lo que son en este momento ante los ojos de Dios, nunca sonreirían de nuevo hasta que no fueran reconciliados con Dios. ¡Ay!, somos insensibles y estamos endurecidos por el engaño del pecado, y por eso no sentimos nuestra verdadera condición. Su perfecta santidad convirtió en una terrible calamidad para nuestro Señor, el desamparo del Dios tres veces santo.

Yo recuerdo, también, que nuestro bendito Señor había vivido en una ininterrumpida comunión con Dios, y ser desamparado era un dolor nuevo para Él. Desconocía hasta ese momento lo que eran las tinieblas: había vivido Su vida a la luz de Dios. Piensa, amado hijo de Dios, si siempre hubieras habitado en plena comunión con Dios, tus días habrían sido como días del cielo en la tierra; y qué frío golpe sería para tu corazón si te encontraras en las tinieblas del abandono. Si puedes concebir que tal cosa le suceda a un hombre perfecto, puedes ver por qué constituyó una prueba especial para nuestro Bienamado.

Recuerda que Él había gozado de la comunión con Dios más ricamente, y también más constantemente, que cualquiera de nosotros. Su comunión con el Padre era del orden más elevado, más profundo, y más pleno; ¡y cómo sería la pérdida de esa comunión! Nosotros sólo perdemos unas cuantas gotas, cuando perdemos nuestra gozosa experiencia de comunión celestial; y sin embargo, la pérdida es mortal: pero para nuestro Señor Jesucristo el mar se secó: me refiero a Su mar de comunión con el infinito Dios.

No olviden que Él era un Ser tal que para Él, estar sin Dios debe haber sido una calamidad abrumadora. En cada parte Él era perfecto, y en cada parte apto para la comunión con Dios a un grado sumo. Un pecador tiene una terrible necesidad de Dios, pero no lo sabe; y por eso no siente esa sed y hambre de Dios que sentiría un hombre perfecto si fuese privado de Dios. Precisamente esta perfección de Su naturaleza hace inevitable que el santo esté en comunión con Dios o esté desolado.

¡Imaginen a un ángel descarriado! ¡Un serafín que haya perdido a su Dios! ¡Concíbanlo como perfecto en santidad, y sin embargo que haya caído hasta una condición en la que no pueda encontrar a su Dios! No puedo imaginarlo; tal vez un Milton podría haberlo hecho. Él es inmaculado y confiado, y sin embargo tiene un opresivo sentimiento que Dios está ausente de Él. Él ha sido arrastrado a ningún lado: la región inimaginable detrás de la espalda de Dios. Me parece oír el gemido del querubín: “Dios mío, Dios mío, ¿dónde estás?” ¡Qué clase de aflicción para uno de los hijos de la mañana!

Pero aquí tenemos el lamento de un Ser mucho más capaz de comunión con la Deidad. En la proporción en la que Él es más apto para recibir el amor del grandioso Padre, en esa proporción es más intenso el anhelo por ese amor. Como Hijo, Él es más capaz de tener comunión con Dios que un ángel-siervo; y ahora que ha sido desamparado por Dios, el vacío interior es mayor, y la angustia es más amarga.

El corazón de nuestro Señor, y toda Su naturaleza estaban formados tan delicadamente, eran moral y espiritualmente tan sensibles, tan tiernos, que estar sin Dios era para Él un dolor que no podía sopesarse. Lo veo en el texto soportando el abandono, y sin embargo percibo que no puede soportarlo. No sé cómo poder expresar lo que quiero decir, excepto mediante una paradoja así. Él no puede soportar el estar sin Dios. Había aceptado ser abandonado por Dios, como debe serlo el representante de los pecadores; pero Su naturaleza pura y santa, después de tres horas de silencio, encuentra que la posición es insoportable para el amor y la pureza; y saliendo de esa situación, ahora que la hora se había cumplido, exclama: “¿por qué me has desamparado?” No riñe con el sufrimiento, pero no puede permanecer en la posición que lo motivó. Parece como si debe poner fin a las ordalías, no por causa del dolor sino debido a la sacudida moral.

Tenemos aquí la repetición, después de Su pasión, de ese desprecio que experimentó antes de ella, cuando clamó: “Si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.” “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” es la santidad de Cristo en una condición de asombro ante la posición de sustituto por los hombres culpables.

Allí tienen, amigos; he hecho lo mejor que he podido, pero me parece a mí mismo que he estado platicando como un niñito, hablando de algo que está infinitamente por encima de mí. Así dejo el hecho solemne que nuestro Señor fue desamparado por Dios en la cruz.

II. Esto nos lleva a considerar LA PREGUNTA, o, ¿por qué sufrió Él?

Noten cuidadosamente este clamor: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” Es angustia pura, agonía sin dilución, la que clamó de esta manera; pero es la agonía de un alma piadosa, pues únicamente un hombre de ese orden habría usado tal expresión. Aprendamos de ella lecciones útiles. Este clamor es tomado “del Libro.” ¿Acaso no nos muestra el amor de nuestro Señor por el sagrado volumen, de tal forma que cuando sintió Su dolor más agudo, acudió a la Escritura para encontrar una expresión adecuada para él? Aquí encontramos la frase inicial del Salmo veintidós. ¡Oh, que nosotros pudiéramos amar así la Palabra inspirada de Dios, para que no sólo cantáramos leyendo su partitura, sino que también lloráramos al compás de su música!

Observen, además, que el lamento de nuestro Señor es dirigido a Dios. Los piadosos, en su angustia, se vuelven a la mano que los golpea. El grito de nuestro Salvador no es contra Dios, sino a Dios. “Dios mío, Dios mío”: Él hace un doble esfuerzo para acercarse. Encontramos aquí una verdadera condición de Hijo. El niño en la oscuridad está clamando a Su Padre: “Dios mío, Dios mío.” Tanto la Biblia como la oración eran preciosas para Jesús en Su agonía.

Observen, también, que es un grito de fe; pues aunque pregunta: “¿por qué me has desamparado?” sin embargo, primero dice, repitiéndolo dos veces: “Dios mío, Dios mío.” La fuerza de apropiación está en la palabra “mío”; pero la reverencia humilde está en la palabra “Dios.” Es “‘Dios mío, Dios mío,’ Tú eres siempre Dios para mí, y yo soy una pobre criatura. Yo no disputo contigo. Tus derechos son incuestionables, pues Tú eres mi Dios. Tú puedes hacer lo que quieras, y yo me someto a Tu sagrada soberanía. Yo beso la mano que me golpea, y con todo mi corazón clamo: ‘Dios mío, Dios mío.'” Cuando estés delirando de dolor, piensa en tu Biblia: cuando tu mente divague, deja que deambule hacia el propiciatorio; y cuando tu corazón y tu carne fallen, aún así vive por fe e inclusive clama: “Dios mío, Dios mío.”

Acerquémonos a la pregunta. Me pareció, a primera vista, como una pregunta proveniente de alguien aturdido, con su balance mental momentáneamente sacudido: no irrazonable, sino más bien producto de demasiado razonamiento, y por lo tanto agitado de un lado a otro. “¿Por qué me has desamparado?” ¿Acaso no lo sabía Jesús? ¿No sabía por qué era desamparado? Lo sabía muy claramente, y sin embargo Su humanidad, mientras estaba siendo aplastada, golpeada y disuelta, parecía no entender la razón de tan gran dolor. Él debía ser desamparado; pero ¿había causa suficiente para un dolor tan punzante? La copa debía ser amarga; pero ¿por qué debía contener el más nauseabundo de los ingredientes? Tiemblo por no decir lo que no debo decir. Lo he dicho, y creo que hay verdad en ello: el Varón de Dolores estaba agobiado por el horror. En ese momento, el alma finita del hombre Cristo Jesús entró en un contacto cercano con la justicia infinita de Dios. El único Mediador entre Dios y el hombre, el hombre Cristo Jesús, contempló la santidad de Dios en armas contra el pecado del hombre, cuya naturaleza había asumido.

Dios estaba a favor de Él y con Él en un cierto sentido incuestionable; pero por el momento, en lo relativo a Su sentimiento, Dios estaba contra Él, y estaba necesariamente retirado de Él. No es sorprendente que el alma santa de Cristo temblara al descubrirse conducida a un doloroso contacto con la justicia infinita de Dios, aun cuando su designio era únicamente reivindicar esa justicia y glorificar al Legislador. Nuestro Señor podía decir ahora: “Todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí;” y por tanto usa un lenguaje que está todo demasiado hirviendo de angustia para permitir una disección hecha por la fría mano de un criticismo lógico.

El dolor tiene poca consideración por las leyes del gramático. Aun los más santos, en medio de la agonía extrema, aunque no puedan hablar de otra manera sino de conformidad a la pureza y la verdad, usan un lenguaje propio, que sólo el oído dado a la simpatía puede recibir plenamente. No veo todo lo que está contenido aquí, pero lo que puedo ver no soy capaz de traducirlo en palabras para ustedes.

Creo que veo en la expresión, sumisión y determinación. Nuestro Señor no se hace para atrás. La pregunta implica un movimiento hacia delante: quienes abandonan un negocio ya no preguntan nada acerca de él. No pide que el desamparo termine prematuramente, sólo quiere entender de nuevo su significado. Él no se encoge, sino más bien se entrega nuevamente a Dios mediante las palabras, “Dios mío, Dios mío,” y busca revisar la base y la razón de esa angustia que está decidido a soportar hasta su amargo fin. Le aliviaría sentir de nuevo el motivo que lo ha sostenido y había de sostenerlo hasta el fin. El clamor me suena a mí como una profunda sumisión y una poderosa determinación al dirigirse a Dios.

¿No creen que el asombro de nuestro Señor, cuando fue “hecho pecado por nosotros” (2 Corintios 5: 21), lo condujo a clamar así? Para tal ser sagrado y puro, ser hecho una ofrenda de pecado fue una experiencia sorprendente. El pecado fue colocado sobre Él, y fue tratado como si fuera culpable, aunque personalmente nunca había pecado; y ahora el infinito horror de la rebelión contra el santísimo Dios llena Su alma santa, la injusticia del pecado quebranta Su corazón, y retrocede de ese pecado, clamando: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” ¿Por qué debo soportar el terrible resultado de la conducta que más aborrezco?

¿Acaso no ven, además, que hubo aquí una mirada a Su propósito eterno, y a Su fuente secreta de gozo? Ese “¿por qué?” es el borde plateado de la nube negra, y nuestro Señor lo miraba anhelante. Él sabía que el desamparo era necesario para que pudiera salvar al culpable, y miraba esa salvación como Su consuelo. No ha sido desamparado innecesariamente, o sin un propósito valioso. El propósito es en sí mismo tan amado por Su corazón que cede ante el mal pasajero, aunque ese mal fuera la muerte para Él. Mira ese “¿por qué?,” y a través de esa estrecha ventana, la luz del cielo penetra a raudales en Su vida en tinieblas.

“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” Seguramente nuestro Señor consideró ese “¿por qué?”, para que nosotros también volvamos nuestros ojos en esa dirección. Quiere que nosotros veamos el por qué y la causa de Su dolor. Quiere que nosotros nos fijemos en el motivo lleno de gracia que lo llevó a soportar eso. Piensen mucho en todo lo que su Señor sufrió, pero no pasen por alto el motivo. Si no pueden entender siempre, cómo este o ese dolor obraron hacia el grandioso fin de toda la pasión, crean de todas formas que participan en el gran “¿por qué?” Estudien durante toda la vida esa pregunta amarga pero bendita: “¿por qué me has desamparado?” Así, el Salvador hace una pregunta no tanto para Sí mismo sino más bien para nosotros; y no tanto por alguna desesperación dentro de Su corazón, sino a causa de la esperanza y el gozo puestos delante de Él, que eran pozos de consuelo para Él en el desierto de la calamidad.

Reflexionen por un momento, que el Señor Dios, en el sentido más amplio y sin reservas, no podría nunca, en verdad, haber desamparado a Su Hijo más obediente. Él estuvo siempre con Dios en el grandioso diseño de la salvación. Hacia el Señor Jesús, personalmente, Dios mismo, personalmente, mantuvo siempre unos términos de infinito amor. ¡Verdaderamente el Unigénito nunca fue más digno de amor para el Padre que cuando se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz! Pero debemos ver aquí a Dios como el Juez de toda la tierra, y debemos ver también al Señor Jesús en Su función oficial, como la Garantía del pacto y el Sacrificio por el pecado. El gran Juez de todo no puede sonreír a Quien se ha convertido en el sustituto del culpable.

El pecado es aborrecido por Dios; y si, para quitarlo, Su propio Hijo es cargado con él, sin embargo, como pecado, es todavía aborrecible, y Quien lo lleva no puede estar en feliz comunión con Dios. Esta fue la terrible necesidad de una expiación; pero en la esencia de las cosas, el amor del grandioso Padre por Su Hijo no cesó nunca, ni conoció nunca una disminución. Debió ser restringido en su fluir, pero no pudo ser disminuido en su fuente. Por tanto, no se sorprendan de la pregunta: “¿Por qué me has desamparado?”

III. Esperando ser guiado por el Espíritu Santo, voy a LA RESPUESTA, en relación a la cual, únicamente puedo usar los pocos minutos que me quedan. “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” ¿Cuál es el resultado de este sufrimiento? ¿Cuál fue su razón? Nuestro Salvador pudo responder Su propia pregunta. Si por un instante Su humanidad se quedó perpleja, Su mente pronto llegó a un claro entendimiento; pues dijo, “Consumado es;” y, como ya lo he dicho, luego se refirió a la obra que en Su solitaria agonía había completado. ¿Por qué, entonces, desamparó Dios a Su Hijo? No puedo concebir ninguna otra respuesta fuera de esta: Él tomó nuestro lugar. No había ninguna razón en Cristo para que el Padre lo desamparara: Él era perfecto y Su vida fue sin mancha. Dios no actúa nunca sin razón; y puesto que no había ninguna razón en el carácter ni en la persona del Señor Jesús para que el Padre lo desamparara, debemos buscar esa razón en otro lado. Yo no sé cómo respondan otras personas a esta pregunta. Yo puedo responderla únicamente en este sentido:

“Pero todos los dolores que Él sintió eran nuestros,
Nuestras, las aflicciones que Él soportó;
Los tormentos, que no eran propios, Su alma inmaculada
Despedazaron, con angustia amarga.

Lo consideramos como condenado por el cielo,
Un abandonado por Su Dios;
Pero fue por nuestros pecados que gimió, y sangró,
Bajo la vara de Su Padre.

Él cargó con el pecado del pecador, y entonces tuvo que ser tratado como si fuera un pecador, aunque no podía nunca ser un pecador. Con Su pleno consentimiento Él sufrió como si hubiese cometido las transgresiones que fueron puestas sobre Él. Nuestro pecado, cargado sobre Él, es la respuesta a la pregunta: “¿Por qué me has desamparado?”

En este caso, ahora vemos que Su obediencia fue perfecta. Él vino al mundo para obedecer al Padre, y rindió esa obediencia a lo sumo. El espíritu de obediencia no podía ir más lejos para quien, sintiéndose desamparado por Dios, todavía se aferraba a Él en una entrega solemne y comprometida, declarando ante una multitud que se burlaba, Su confianza en el Dios que lo afligía.

Es noble clamar: “Dios mío, Dios mío,” cuando uno está preguntando: “¿Por qué me has desamparado?” ¿Qué tanto más lejos puede ir la obediencia? No veo nada más allá. El soldado a las puertas de Pompeya, que se quedó en su puesto de centinela cuando la lluvia de cenizas ardientes estaba cayendo, no era más fiel a su responsabilidad que Quien se adhiere con la lealtad de la esperanza, a un Dios que lo está desamparando.

El sufrimiento de nuestro Señor en esta forma particular, fue apropiado y necesario. No habría sido suficiente que nuestro Señor hubiera experimentado simplemente dolor corporal, ni tampoco que hubiera sido afligido en la mente, de otras maneras: Él debía sufrir de esta manera particular. Debía sentirse desamparado por Dios, porque esta es la consecuencia necesaria del pecado. Que un hombre sea desamparado por Dios es el castigo que merece, natural e inevitablemente, al haber quebrantado su relación con Dios.

¿Qué es la muerte? ¿Cuál era la muerte con la que fue amenazado Adán? “El día que de él comieres, ciertamente morirás.” ¿Es la muerte una aniquilación? ¿Acaso Adán fue aniquilado ese día? Ciertamente no: él vivió muchos años después de eso. Pero el día que comió del fruto prohibido murió, al ser separado de Dios. La separación entre el alma y Dios es la muerte espiritual; de la misma manera que la separación entre el alma y el cuerpo es la muerte natural.

El sacrificio por el pecado debe ponerse en el lugar de la separación, y debe sujetarse a la pena de muerte. Al colocar al Gran Sacrificio bajo el desamparo y la muerte, todas las criaturas en todo el universo verían que Dios no puede tener comunión con el pecado. Si inclusive el Santo, el Justo que tomó el lugar de los injustos, experimentó que Dios lo desamparara, ¡cuál no será la condenación del propio pecador! El pecado es evidentemente, siempre, en todos los casos, una influencia divisoria, que coloca inclusive al propio Cristo, cargado con el pecado, en un lugar distanciado.

Esto era necesario por otra razón: no podría darse el cargar con el sufrimiento del pecado sin el desamparo del Sacrificio sustituto efectuado por el Señor Dios. En tanto que la sonrisa de Dios descanse en el hombre, la ley no lo aflige. La mirada aprobatoria del gran Juez no puede caer sobre un hombre que es visto como colocado en el lugar del culpable. Cristo no sólo sufrió del pecado, sino por el pecado. Si Dios lo hubiera animado y apoyado, no habría sufrido por el pecado. El Juez no estaría infligiendo sufrimiento por el pecado, si socorriera de manera manifiesta al castigado.

No podría existir un sufrimiento vicario por la culpa humana de parte de Cristo, si hubiera continuado experimentando conscientemente el pleno brillo del sol de la presencia del Padre. Al ser una víctima en lugar nuestro, era esencial que clamara: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”

¡Amados, vean cuán maravillosamente, en la persona de Cristo, el Señor nuestro Dios ha reivindicado Su ley! Si para hacer que Su ley fuese gloriosa, Él hubiera dicho, “estas multitudes de hombres han quebrantado mi ley, y por tanto perecerán,” la ley hubiera sido engrandecida terriblemente. Pero, en vez de eso, Él dice: “Aquí está mi Unigénito Hijo, mi otro Yo; Él toma sobre Sí la naturaleza de estas criaturas rebeldes, y acepta que coloque sobre Él la carga de su iniquidad, y que visite en Su persona las ofensas que podrían haberse castigado en las personas de todas estas multitudes de hombres: y yo quiero que así sea.”

Cuando Jesús inclina Su cabeza al golpe de la ley, cuando consiente sumisamente que Su Padre aleje Su rostro de Él, los millones de mundos se quedan asombrados por la santidad perfecta y la severa justicia del Legislador. Hay, probablemente, innumerables mundos a lo largo de la ilimitada creación de Dios, y todos ellos verán, en la muerte del amado Hijo de Dios, una declaración de Su determinación de no permitir nunca que el pecado sea tratado con ligereza. Si Su propio Hijo es llevado ante Él, cargando con el pecado de otros, esconderá de Él Su rostro, de la misma manera que lo hace con el propio culpable.

En Dios, el amor infinito brilla sobre todos, pero no eclipsa Su justicia absoluta, de la misma manera que no permite que Su justicia destruya Su amor. Dios posee a la perfección todas las perfecciones, y en Cristo Jesús vemos el reflejo de esas perfecciones. ¡Amados hermanos, este es un tema maravilloso! ¡Oh, que yo tuviera una lengua digna de este tema! Pero, ¿quién podrá alcanzar jamás la altura de este grandioso argumento?

Además, al preguntarnos, ¿por qué sufrió Jesús al ser desamparado por el Padre?, vemos el hecho que el Capitán de nuestra salvación fue hecho perfecto de esta manera, por medio del sufrimiento. Cada parte del camino ha sido transitada por lo propios pies de nuestro Señor. Supongan, amados hermanos, que el Señor Jesús no hubiera sido desamparado nunca, entonces alguno de Sus discípulos podría haber sido llamado a experimentar esa aguda prueba, y el Señor Jesús no habría podido identificarse con el discípulo en esto. Él se volvería a su Líder y Capitán, y le preguntaría: “¿alguna vez sentiste, Señor mío, estas tinieblas?” Entonces el Señor Jesús tendría que responder: “No. Este es un descenso que nunca he realizado.” ¡Cuán terrible carencia percibiría el discípulo que experimenta esa prueba! Que el siervo soporte un dolor que su Señor nunca conoció, sería ciertamente algo muy triste.

Habría habido una herida para la que no existiría un ungüento, un dolor para el que no habría habido bálsamo. Pero ahora no es así. “En toda angustia de ellos él fue angustiado.” “Uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.” En ello nos gozamos en este momento, cada vez que estamos abatidos. Ante nosotros está la profunda experiencia de nuestro desamparado Señor.

Después de decir tres cosas habré terminado. La primera es, ustedes y yo, que somos creyentes en el Señor Jesucristo, y que descansamos únicamente en Él para salvación, apoyémonos con fuerza, pongamos todo nuestro peso en nuestro Señor. Él soportará el peso completo de todo nuestro pecado y cuidado. En cuanto a mi pecado, ya no oigo más sus duras acusaciones cuando oigo clamar a Jesús: “¿Por qué me has desamparado?” Yo sé que merezco el infierno más profundo a manos de la venganza de Dios; pero no tengo ningún temor. Él no me va desamparar nunca, pues Él desamparó a Su Hijo por mi causa. No sufriré por mi pecado, pues Jesús ha sufrido plenamente en mi lugar; sí, sufrió hasta clamar: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”

Tras esta pared de bronce de la sustitución, el pecador se encuentra seguro. Esta “fortaleza de rocas” protege a todos los creyentes, y pueden descansar seguros. La roca está hendida para mí; yo me escondo en sus rendijas, y ningún mal puede alcanzarme. Ustedes tienen una expiación plena, un grandioso sacrificio, una gloriosa reivindicación de la ley; por tanto, descansen tranquilos todos ustedes que ponen su confianza en Jesús.

Además, si alguna vez, a partir de este momento en nuestras vidas, llegáramos a pensar que Dios nos ha abandonado, aprendamos cómo comportarnos, del ejemplo de nuestro Señor. Si Dios te ha dejado, no cierres tu Biblia; es más, ábrela, como lo hizo tu Señor, y encuentra un texto que se adecue a tu situación. Si Dios te ha dejado, o piensas que es así, no dejes de orar; es más, ora como lo hizo tu Señor, y sé más sincero que nunca. Si piensas que Dios te ha desamparado, no abandones tu fe en Él; sino como tu Señor, clama: “Dios mío, Dios mío,” una y otra vez. Si has tenido un ancla antes, arroja dos anclas ahora, y duplica el agarre de tu fe. Si no puedes llamar a Jehová “Padre,” como era la costumbre de Cristo, llámalo entonces tu “Dios.” Deja que los pronombres personales se vuelvan un asidero: “Dios mío, Dios mío.” No permitas que nada te separe de la fe.

Aférrate a Jesús, ya sea que te hundas o nades. En lo que a mí se refiere, si me llegara a perder, será al pie de la cruz. A esta condición he llegado, que si no veo nunca el rostro de Dios mostrando aceptación, yo creeré que Él será fiel a Su Hijo, y verdadero al pacto sellado con juramentos y sangre. El que cree en Jesús tiene vida eterna: yo me aferro a eso como la hiedra se adhiere a la roca. No hay sino una puerta para el cielo; y aun si no entrara por ella, me voy a aferrar a los dinteles de su puerta. Pero, ¿qué estoy diciendo? Yo voy a entrar; pues esa puerta nunca se ha cerrado a un alma que aceptó a Jesús; y Jesús dice: “al que a mí viene, no le echo fuera.”

El último de los tres puntos es este: “aborrezcamos el pecado que proporcionó tal agonía a nuestro amado Señor. ¡Qué cosa tan maldita es el pecado, que crucificó al Señor Jesús! ¿Se ríen de eso? ¿Quisieran ir y pasar una noche viendo una representación de ello? ¿Saborean al pecado en su lengua como si fuera un trozo de dulce, y luego vienen a la casa de Dios, el domingo por la mañana, y piensan adorarlo? ¡Adórenlo! ¡Adórenlo, con el pecado siendo bienvenido en su pecho! ¡Adórenlo, con el pecado amado y consentido en su vida! Oh, señores, si yo tuviera un hermano amado que hubiera sido asesinado, ¿qué pensarían de mí si yo valorara el cuchillo enrojecido por su sangre? ¿Qué dirían si me hiciera amigo del asesino, y diariamente compartiera con el criminal que clavó el puñal en el corazón de mi hermano? ¡Ciertamente, yo también sería un cómplice del crimen! El pecado mató a Cristo; ¿Acaso serán sus amigos? El pecado traspasó el corazón del Dios Encarnado; ¿acaso podrán amarlo?

¡Oh, que hubiera un abismo tan profundo como la miseria de Cristo, para que yo pudiera arrojar de inmediato el puñal del pecado a sus profundidades, de donde no pudiera salir nunca otra vez a la luz! ¡Fuera, pecado! ¡Tú has sido expulsado del corazón en el que reina Jesús! Fuera, pues tú has crucificado a mi Señor, y lo hiciste clamar: “¿por qué me has desamparado?”

Oh, lectores de este mensaje, si ustedes se conocieran en verdad, y conocieran el amor de Cristo, cada uno de ustedes haría votos de no albergar al pecado nunca más. Estarían indignados por el pecado, y clamarían:

“El ídolo más preciado que he conocido,
Cualquier cosa que ese ídolo pueda ser,
Señor, yo lo voy a derribar del trono,
Y voy a adorarte únicamente a Ti.”

Que ese sea el resultado de mi sermón de hoy, y entonces estaré muy contento. ¡Que el Señor los bendiga! ¡Que el Cristo que sufrió por ustedes, los bendiga y que de Sus tinieblas pueda surgir la luz para ustedes! Amén.

Porción de la Escritura leída antes del Sermón: Salmo 22.

¿Es el Nacimiento Virginal de Cristo esencial para su fe?


¿Es el Nacimiento Virginal de Cristo esencial para su fe?

Por Dr. David R. Reagan

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La creencia en el nacimiento virginal de Jesús es absolutamente esencial para la fe cristiana. Negar el nacimiento virginal es negar la deidad de Jesús y si Jesús no fue Dios en la carne, entonces usted y yo no tenemos ninguna esperanza en absoluto.

Y sin embargo, a pesar de la centralidad y esencialidad de la doctrina del nacimiento virginal, no existe ninguna doctrina en toda la Cristiandad que haya sido más vilipendiada y ridiculizada.

Considere a Thomas Jefferson. El era un Deísta que rechazaba lo sobrenatural. Él produjo su propia versión del Nuevo Testamento. Fue un trabajo de copiar y pegar que eliminó el nacimiento virginal, todos los milagros de Jesús y, por supuesto, Su resurrección. Con respecto al nacimiento virginal, Jefferson escribió: “Vendrá el día cuando la generación [concepción] mística de Jesús por el Ser Supremo como su padre, en el vientre de una virgen, será clasificada junto a la fábula de la generación de Minerva en el cerebro de Júpiter”.

A comienzos del Siglo XX, cuando la Escuela Alemana de la Alta Crítica invadió este país, el popular portavoz principal de ese punto de vista liberal fue Harry Emerson Fosdick, el pastor de la Iglesia Riverside en la Ciudad de Nueva York. Ésta es su observación condescendiente con respecto al nacimiento virginal: “Por supuesto que no creo en el nacimiento virginal… No conozco a ningún ministro inteligente que lo haga”.

En su libro, En Búsqueda de Jesús (In Quest of Jesus), publicado en 1983, W. Barnes Tatum, un profesor de la Universidad Greensboro en Carolina del Norte, llamó al nacimiento virginal “ficción teológica”.

Hans Kung, el renombrado teólogo católico que ha sido censurado por su iglesia por sus ideas herejes, tenía esto que decir acerca del nacimiento virginal: “Aunque el nacimiento virginal no puede ser entendido como un evento histórico y biológico, puede ser considerado como un símbolo significativo, al menos para esa época”.

El teólogo Robert Funk, el fundador y líder del notorio Seminario Jesús, escribió estas palabras acerca del nacimiento virginal: “El nacimiento virginal de Jesús es un insulto a la inteligencia moderna y debería abandonarse. Además, es una doctrina perniciosa que denigra a las mujeres”.

Y luego, por supuesto, está John Shelby Spong, el antiguo Obispo Episcopal de Newark, Nueva Jersey, quien es reconocido por sus opiniones apóstatas. Esto es lo que él tenía que decir acerca del nacimiento virginal: “Con el tiempo, el relato del nacimiento virginal se unirá a Adán y Eva… como elementos mitológicos claramente reconocidos en nuestra tradición de fe cuyo propósito no fue describir un evento literal, sino capturar las dimensiones trascendentes de Dios en palabras y conceptos terrenales de los seres humanos del Siglo I”.

En otras palabras, el nacimiento virginal, al igual que la historia de Adán y Eva, es sólo un mito inventado por gente primitiva e ignorante.

Ahora, lo sorprendente acerca de todos estos ejemplos es el hecho de que ¡cada una de las personas que he citado era un cristiano profesante! Así pues, no estoy hablando acerca de ataques de ateos o agnósticos. Sus ataques son esperados. Estoy hablando de ataques de cristianos profesantes.

Y para que usted no piense que esta clase de incredulidad es característica sólo de los cristianos más liberales, demos un vistazo a Rob Bell. Él es el pastor de una mega-iglesia llamada Mars Hill Church que se encuentra en Grand Rapids, Michigan. Y él es uno de los líderes de lo que es llamado El Movimiento de la Iglesia Emergente, un movimiento que afirma ser evangélico, pero que en realidad es apóstata.

En su libro best-seller, Elvis de Terciopelo (Velvet Elvis), subtitulado Repintando la Fe Cristiana, Rob escribió estas palabras acerca del nacimiento virginal: “Si descubriera que Jesús tuvo un padre terrenal llamado Larry, si encontraran la tumba de Larry, tomaran muestras de ADN y demostraran más allá de toda sombra de duda que el nacimiento virginal fue realmente sólo un poco de mitología… ¿Podría usted ser todavía un cristiano?”.

Note qué sutil es él con esta declaración. Sin negar el nacimiento virginal, simplemente procede a proyectar toda clase de dudas acerca de él y, en el proceso, deja en claro que si es un mito, no pondría en peligro su fe debido a que obviamente no considera que sea esencial para el cristianismo.

Entonces, ¿qué acerca de ello? ¿Es el nacimiento virginal sólo un poco de mitología? ¿Realmente hace alguna diferencia para la fe cristiana?

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El escándalo de la cruz


El escándalo de la cruz

Lupa Protestante – Escrito por Alfonso Pérez Ranchal · 24/09/2014

“Ahora, vayamos al sadomasoquismo. Dios se encarnó como hombre, Jesús, para que pudiera ser torturado y ejecutado como expiación del pecado heredado de Adán. A partir de que san Pablo expusiera su repelente doctrina, Jesús ha sido adorado como el redentor de todos nuestros pecados.” Richard Dawkins.

En el anterior artículo traté sobre la Gracia. Buscaba hablar de ella, sólo de ella ya que si alguna otra cuestión se le agregaba dejada de ser entendida, se distorsionaba y se esfumaba. No son pocos los que no han captado lo esencial de comenzar por esa gracia para comprender el mensaje central del Nuevo Testamento. En la cita con la que abro este artículo se manifiesta esta profunda desorientación, ya que para el conocido ateo este mensaje no es otra cosa que un acto de sadomasoquismo divino. Su lógica es que la doctrina medular del cristianismo se basa en un Dios que se encarna por iniciativa propia con el fin de ser torturado de forma voluntaria, y todo ello para dar razón de un supuesto pecado que todo hombre posee. Expresado así, todo parece poco menos que una locura.

Antes de abordar lo errado de la anterior forma de razonar son necesarias algunas palabras de crítica para un determinado tipo de cristianismo desprovisto de una capacidad mínima para la explicación y una falta evidente de imaginación.

El uso y el abuso de un tipo de vocabulario es el responsable de que aquellas personas que no están familiarizadas con él no lleguen a comprender absolutamente nada. Presentar la fe diciendo que todo hombre es pecador, que necesita un Salvador y que por ello Cristo murió, sin duda es correcto, pero un no cristiano posiblemente se quede igual que si le hablaran del budismo y de la reencarnación. Son todos conceptos que necesitan ser abordados de manera adecuada para que sean entendibles y, una vez hecho esto, volver a la Biblia y decir que es precisamente eso lo que se nos quiere transmitir en ella.

Lo que motivó que Dios se encarnara no fue su deseo de justicia, de sadomasoquismo o de limpieza del pecado. Vuelvo a llamar la atención a mi artículo anterior. Lo que provocó que Dios se hiciera Hombre fue su amor. Este es el impulso primero, lo que envuelve, sostiene y contiene otros muchos propósitos.

Por tanto, todo comienza con el desgarro del corazón de un Padre que ve cómo sus hijos sufren sin medida por una tendencia innata a no hacer bien las cosas. El origen es un esposo doliente que ve como su esposa vive sin dirección, sola, llena de miedos y sin esperanza. ¿Qué padre dejaría a sus hijos en perpetuo sufrimiento sin decirles una palabra? ¿Qué esposo no correría al lado de su amada para abrazarla y consolarla? Pues bien, a esto en las Escrituras se le llama revelación y encarnación. Revelación, porque Dios tiene palabras que pronunciar; encarnación, porque va demostrar con acciones, gestos y miradas esas palabras. No es un Dios distante al estilo deísta ni tampoco es un teórico. La encarnación es la mirada directa de Dios a los ojos llenos de lágrimas del ser humano. El encuentro de nuestro yo con el Suyo.

Por tanto, a la pregunta de si hacía falta una revelación y una encarnación divinas debemos contestar con un sí. Pero, a continuación es importante percatarse de que el Nuevo Testamento habla a dos niveles, desde dos perspectivas. En ocasiones lo presenta todo desde una sola de ellas; en otras desde la otra y aún en determinados momentos mezcla ambas. La primera es desde la visión y comprensión humana; la segunda proveniente de un vocabulario religioso, lleno de significado teológico que explica lo anterior y que se centra en Dios. Por ello, el primer lenguaje es descriptivo, narra y presenta lo que sucedió y tiene en el lugar central al ser humano; el segundo es un repensar todo aquello desde parámetros teológicos teniendo de protagonista a Dios. Dicho lo cual, el cristiano del siglo I no diferenciaba entre ambos, para él lo humano y lo divino representaba la única y sola realidad.

Como decía, desde el devenir de los acontecimientos (primera perspectiva) todo lo relacionado con la muerte de Jesús fue entendido de una forma distinta a cómo posteriormente se articularía en las doctrinas propiamente cristianas. Cuando Jesús era insultado y golpeado a nadie se le ocurrió decir, por ejemplo, que Él era el Cordero de Dios y que estaba allí cumpliendo las profecías del Antiguo Testamento. Esto vendría después, y guardar este orden es muy importante.

Entremos en detalles. Jesús tuvo una vida marcada por la incomprensión, la oposición, la soledad y la injusticia. En evidente contraste todo ello fue consecuencia de que él era un Hombre que comprendía, que no buscaba la confrontación sin motivo, que le gustaba estar al lado de los suyos, de los desvalidos, de los pobres, de los niños. El Galileo era una persona justa y buena y esto fue lo que desencadenó todo, incluida su muerte.

Él sufrió a manos de los violentos porque era pacífico, recibió insultos y malas miradas porque jamás insultó ni miró con desdén a nadie. Desde la perspectiva de “aquí abajo” esta era la realidad, los hechos que estaban sucediendo. Todos nosotros debemos reconocer que el ser humano, impulsado por sus deseos y prioridades es el responsable del desprecio a otras personas, del engaño, de la calumnia, de la cobardía, de la injusticia… La cuestión que nos plantea los evangelios es en qué lugar nos colocamos a nosotros mismos. ¿Seríamos parte de aquellos fariseos henchidos de su propia bondad? ¿Seríamos del grupo de los discípulos que, llegado el momento, abandonaron al Galileo a su suerte? ¿Tal vez de los pudientes saduceos que vivían a costa del templo? Aún aquellos que aparecen en toda su vulnerabilidad. ¿Acaso no traicionaron jamás a nadie en sus vidas? ¿Siempre hablaron la verdad, hicieron siempre el bien?

Los evangelios nos ofrecen el terrible panorama de un ser humano envuelto en maldad, sin rumbo, roto, enfermo o terriblemente orgulloso y prepotente. Desde el punto de vista moral, una típica sociedad humana. Lo que hace que Jesús muera no es una cuestión abstracta o una doctrina anticuada. Lo que le lleva al madero son los celos, las envidias, las traiciones y las mentiras de los demás… de nosotros.

Jesús era incómodo. Su sola presencia ponía de manifiesto lo más oscuro del corazón humano y, a la par, potenciaba lo mejor del mismo. Jesús es asesinado porque era la encarnación de la bondad de Dios, el Hombre justo, y esto un mundo como el nuestro no podía tolerarlo. A lo largo de la historia otros hombres que intentaron cambiar algo también acabaron pagando con sus vidas. Recuerdo en estos momentos a Martín Luther King, pero Cristo fue único, el mismo King, como por todos es conocido, tuvo algunas debilidades muy serias.

Dawkins y muchos otros como él no han comprendido nada, y este desconocimiento tiene su origen en sí mismos, se creen justos y buenos, y eso les coloca del lado de los fariseos. Los evangelios no dejan huecos, nadie escapa, todo ser humano es interpelado por ellos y exige a la par una respuesta.

Desde la otra perspectiva, la vida de Jesús es presentada con conceptos como pecado, redención o salvación. Especialmente Pablo articulará la realidad humana desde la fe, desde una religiosidad judía moldeada por su experiencia con el Resucitado. Plasmará el caos y la maldad en la que vive la humanidad y dirá que esto es estar perdido, que nadie tiene excusa por sus malos actos y que por tanto es responsable de ellos. Es en esta situación en la que Cristo vino a salvarnos; las personas por sí mismas son incapaces de hacerlo. Nadie puede afirmar que es intachable, que no ha hecho nada que no le hubiera dolido en el corazón al Maestro.

El problema de muchos es pretender que ellos son en el fondo buenos. Incluso, tal vez se imaginan que, en el caso de haber estado al lado de Jesús, habrían tenido la misma vida que él tuvo, ejemplar y limpia a todos los niveles. Pero el evangelio pone a todo ser humano en un lugar muy concreto. Le abre una ventana para que se entienda a sí mismo, qué está haciendo con su vida y qué realizó Jesús para rescatarlo. Y desde aquí, desde este callejón sin salida moral, el Galileo nos pregunta a todos: ¿Acaso no serías tú uno de los que me miraron con indiferencia, me insultó, me menospreció o incluso golpeó mis clavos? De la respuesta a esta cuestión vital depende nuestro encuentro con el Resucitado.

“Porque mientras los judíos piden milagros y los griegos buscan sabiduría, nosotros anunciamos a Cristo crucificado que para los judíos es una piedra en que tropiezan, y para los paganos es cosa de locos”. 1 Corintios 1:22-23.

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http://www.lupaprotestante.com/blog/el-escandalo-de-la-cruz/

La postmodernidad y la cruz. Tomás de Kempis


Actualizado 31 agosto 2014

La postmodernidad y la cruz. Tomás de Kempis

¿Qué significa la Cruz para una persona del siglo XXI? La cruz es un signo que puede ser entendido de muchas formas. Una de ellas es un signo estético que se tatúa en la piel, de la misma forma que serpientes o calaveras. La cruz significa para otras personas, un movimiento de personas extrañas, anticuadas y desprovistas de toda lógica: los cristianos. Ponen en sus salas de reunión a una persona sufriente llena de heridas. Se preguntan ¿Cómo se puede mirar y admirar algo así todos los domingos?

Pero para los cristianos, las Cruz es más que todo eso. Hablar de la Cruz es hablar de vida y de compromiso. Quien no acepta la Cruz de su vida, no vive realmente. Se dedica a distraerse y olvidarse de la Verdad que subyace en el hecho de ser humanos.

Si de buena voluntad llevas la cruz, ella te llevará, y guiará al fin deseado, adonde será el fin del padecer, aunque aquí no lo sea. Si contra tu voluntad la llevas, cargas y te la haces más pesada: y sin embargo conviene que sufras. Si desechas una cruz, sin duda hallarás otra, y puede ser que más grave.

¿Piensas tu escapar de lo que ninguno de los mortales pudo? ¿Quién de los Santos estuvo en el mundo sin cruz y tribulación? Nuestro Señor Jesucristo por cierto, en cuanto vivió en este mundo, no estuvo una hora sin dolor de pasión. Porque convenía, dice, que Cristo padeciese, y resucitase de los muertos, y así entrase en su gloria (Lc 24,46s). Pues ¿cómo buscas tú otro camino sino este camino real, que es la vida de la santa cruz? […]

Mas este tal así afligido de tantas maneras, no está sin el alivio de la consolación; porque siente el gran fruto que le crece con llevar su cruz. Porque cuando se sujeta a ella de su voluntad, toda la carga de la tribulación se convierte en confianza de la divina consolación. […] Esto no es virtud humana, sino gracia de Cristo, que tanto puede y hace en la carne flaca, que lo que naturalmente siempre aborrece y huye, lo acometa y acabe con fervor de espíritu.

No es según la condición humana llevar la cruz, amar la cruz […]. Si miras a ti, no podrás por ti cosa alguna de éstas: mas si confías en Dios, El te enviará fortaleza del cielo, y hará que te estén sujetos el mundo y la carne. Y no temerás al diablo tu enemigo, si estuvieses armado de fe, y señalado con la cruz de Cristo. (Tomás de Kempis. Imitación de Cristo. Libro II, cap. 12)

Más de una vez me han preguntado si creo que la Voluntad de Dios es que suframos, porque a veces parece que los cristianos “disfrutamos” con el sufrimiento y hasta buscamos cómo hacerlo más doloroso. La verdad es que quien me pregunta esto se queda en la superficialidad del cristianismo y además lo enjuicia por medios de prejuicios muy bien diseñados.

Dios no quiere que suframos, pero acepta que nuestros errores nos enseñen y nos muestren que no todo vale y no todo es indiferente. Dios espera que nos demos cuenta que la libertad no se sustenta en tener mil opciones vitales en las que entrar y salir, ignorando las consecuencias de ello. Si elegimos sin conocimiento y sin compromiso, sufriremos esta elección. Pero elegir con conocimiento y compromiso no nos hace inmune al dolor, sino al sufrimiento.

Quien acepta el dolor, donándose por medio de ese compromiso, encuentra sentido al dolor que conlleva decidir y mantener su decisión. No disfrutamos de la cruz que nos toca llevar, pero sabemos que el dolor nos hace más libres. Como dice Tomás de Kempis:

Esto no es virtud humana, sino gracia de Cristo, que tanto puede y hace en la carne flaca, que lo que naturalmente siempre aborrece y huye, lo acometa y acabe con fervor de espíritu.

La Gracia de Dios nos transforma para poder llevar con nosotros la cruz que nos da sentido según la Voluntad de Dios. La Cruz que evidencia la cadena de pecado que soportamos para no transmitirla a los demás. La Cruz que cierra la cadena del pecado y nos ayuda a dar pasos hacia la santidad. La santidad es la única forma de parar la cadena de pecado. Por desgracia, ser santo no está de moda en el siglo XXI. Ya no leemos la vida de estas personas admirables, porque nos parecen que vivieron hace miles de años. Ya nadie quiere sufrir, pero no dejamos de hacer sufrir a los demás.

¿Piensas tu escapar de lo que ninguno de los mortales pudo? ¿Quién de los Santos estuvo en el mundo sin cruz y tribulación?

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http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=37330

¿QUIÉN ERA EL JOVEN QUE SEGUÍA DESNUDO A JESÚS?


¿QUIÉN ERA EL JOVEN QUE SEGUÍA DESNUDO A JESÚS?

Dr. Ariel Álvarez Valdés

 

 

…”Lo seguía un joven,  envuelto solamente con una sábana, y lo sujetaron;  pero él, dejando la sábana,  se escapó desnudo. (Mar. 14:51-52)  

Mil caras para un cuerpo

Uno de los misterios más grandes y perdurables que encontramos en el Nuevo Testamento, es el del joven que huyó desnudo la noche en que apresaron a Jesús. Ningún otro personaje bíblico ha recibido tantas interpretaciones a lo largo de los siglos como este espectador anónimo de la pasión. Los estudiosos se han esforzado tratando de averiguar quién era, qué hacía a esas horas de la noche en el huerto de Getsemaní, y porqué andaba desnudo y cubierto sólo con una sábana, que perdió al salir huyendo de la policía. En algunos casos la imaginación de los biblistas ha trabajado con tanto esmero, que han propuesto historias increíbles para explicar el enigma, relatado en apenas dos versículos.

La escena se encuentra únicamente en el Evangelio de Marcos (14,51-52), y debió de resultar tan desconcertante, que cuando Mateo y Lucas escribieron sus obras, a pesar de que se basaron en el libro de Marcos, ninguno quiso incluirla.

Según el relato, la noche en que detuvieron a Jesús, éste se encontraba orando con sus discípulos en una finca llamada Getsemaní, al pie del monte de los Olivos. De pronto apareció Judas acompañado por un grupo de hombres armados que venían de parte de las autoridades judías para apresarlo. Hubo algunas escaramuzas, forcejeos, empujones, y uno de sus discípulos hasta sacó una espada para defender al Maestro, pero al final se vieron desbordados y huyeron.
Una noche para abrigarse

En medio del tumulto, “un cierto joven lo seguía (a Jesús) cubierto sólo por una sábana, y lo detuvieron. Pero él, soltando la sábana, se escapó desnudo” (Mc 14,51-52).

Aquella noche debió de ser especialmente fría, porque dice Marcos que poco después, mientras juzgaban a Jesús en la casa del Sumo Sacerdote, Pedro se acercó al fuego encendido en el patio para calentarse (Mc 14,67). Si Pedro, que estaba bien abrigado, tuvo que arrimarse al fuego encendido por los soldados, a pesar del riesgo que corría por ser parte del grupo de Jesús, ¿qué hacía ese extraño joven siguiendo a Jesús desnudo y sólo cubierto con una sábana?

Los estudiosos han propuesto tres posibles soluciones, con diversas especificaciones.

La primera y más antigua es la explicación “histórica”. Sostiene que el joven era un personaje real, que aquella noche estaba con Jesús cuando lo apresaron. Y los posibles candidatos son varios.

Según Epifanio (siglo IV), era Santiago, hermano del Señor. Se basa en que Santiago, según la tradición, llevaba siempre una vida ascética y sólo tenía una sábana para cubrirse, igual que este anónimo joven. Pero esta solución es inadmisible, porque sabemos que los hermanos de Jesús no creían en él y no lo siguieron durante su vida (Mc 3,31-35).

Para San Ambrosio (siglo IV), era el apóstol Juan. Porque el texto dice que era “joven”, y Juan era posiblemente el discípulo más joven que Jesús tenía. Pero tampoco esta propuesta es aceptable, porque la forma como Marcos lo presenta, diciendo “un cierto joven”, da a entender que era alguien que no formaba parte del grupo de los discípulos.

Como firman los pintores

La hipótesis histórica más famosa es la que identifica a este joven con el mismo evangelista Marcos, en cuya casa se habría celebrado la última cena; él se habría despertado por el alboroto de la policía al llegar a la casa cuando Jesús ya se había marchado; entonces, sin tiempo para vestirse, salió a advertirle cubierto sólo con una sábana; pero llegó cuando ya lo estaban arrestando, y apenas se salvó de que lo apresaran a él también.

La escena, pues, sería un detalle autobiográfico de Marcos, que se introdujo en la obra como los pintores suelen dejar su imagen en una esquina del cuadro. Sólo así, dicen los defensores de esta hipótesis, se explica que un incidente tan intrascendente haya merecido quedar registrado en su Evangelio. Pero esta teoría choca con el gran inconveniente de que, como afirman hoy los exegetas, Marcos [el evangelista Marcos] no fue testigo ocular de la vida de Jesús, por lo que no estuvo presente ese día.

Otros han propuesto que el joven era un sirviente de la casa de Marcos, o un empleado de la finca de Getsemaní, o un morador de alguna casa vecina, que se despertó por el alboroto del arresto y salió a ver qué pasaba cubierto con su sábana.

Pero el problema de esta teoría es que, según el Evangelio, el joven “seguía” a Jesús. Este verbo (sunakoloutéo) es un verbo especial de seguimiento, que revela el fuerte vínculo, la estrecha relación entre el joven y Jesús. No puede ser, pues, un extraño, ni un simple curioso que se asomó para husmear. Además, de haber sido así, la policía simplemente lo habría alejado del lugar, y no intentado arrestar como dice el texto.

La teoría irreverente

Algunos biblistas, como R. Brown, han señalado que sería un discípulo anónimo de Jesús convertido a último momento, y que esa noche se hallaba junto a los demás del grupo. Pero de ser así, no se explicaría por qué andaba vestido sólo con una sábana.

La más provocativa de las teorías es la formulada por el norteamericano Morton Smith. Para él, el joven sería un amigo especial de Jesús, perteneciente a un grupo exclusivo de discípulos más “iniciados”, a los que les daba lecciones secretas sobre el Reino de Dios. Como estos discípulos se hallaban en niveles más profundos de conocimiento, tanto Jesús como ellos solían desnudarse para las clases, que incluían acercamientos físicos. Eso explicaría la atrevida vestimenta de aquel joven.

Smith basa su teoría en un supuesto manuscrito gnóstico, del siglo III, que él habría descubierto en 1958, donde se decían todas estas cosas. Pero como se negó a mostrarlo a nadie, y se murió sin hacerlo, se sospecha que se trató de una hipótesis inventada por él. De todos modos, aun cuando existiera ese manuscrito, no solucionaría nuestro problema ya que tal explicación sería un invento del autor gnóstico del siglo III, escrita para justificar las prácticas que ellos hacían en sus reuniones litúrgicas.

En conclusión, vemos que las explicaciones “históricas” del joven de la pasión resultan inaceptables.

Para que acierte el profeta

Por eso se ha propuesto una segunda solución, llamada “profética”. Según ésta, el episodio no se refiere a un personaje histórico, sino que su figura está puesta allí para mostrar el cumplimiento de una profecía del Antiguo Testamento.

En efecto, el profeta Amós en uno de sus sermones, al hablar de las desgracias que sucederán al final de los tiempos, dice: “Aquél día, hasta el valiente más bravo huirá desnudo” (Am 2,16). Marcos, entonces, habría compuesto la escena de un joven valiente que acompaña a Jesús, y que al final huye desnudo, para advertir que aquella profecía se estaba cumpliendo, y que el día del juicio final anunciado por Amós empezaba a realizarse con la pasión de Jesús.

Pero la dificultad de esta explicación radica en que Marcos en su Evangelio no se preocupa por anunciar a sus lectores la llegada del juicio final. Él escribe para una comunidad de origen pagano, donde la espera del fin del mundo no era primordial, ni aparece destacada en su libro. ¿Qué sentido tenía que les transmitiera de manera velada esta profecía de Amós? Se puede responder que la escena no fue creada por él, sino que la encontró en la tradición anterior a él, y por eso la incluyó. Pero, ¿se arriesgaría Marcos a incluir una escena que, mientras para él no tenía mayor importancia, podía transmitir a sus lectores un mensaje indecoroso, como el que de hecho han deducido algunos como Smith?

Además, sabemos que la expresión hebrea “huir desnudo”, que emplea Amós, significa “huir desarmado”, como podemos ver en 2 Mac 11,12. Por lo tanto el joven de Marcos, que huye desnudo de ropas, no estaría cumpliendo la profecía de Amós. Marcos, pues, debió de haber tenido una razón más poderosa que la simple anécdota histórica, o la del cumplimiento de una profecía, para incluir semejante episodio en su narración.

No hace falta una metáfora

Por eso los estudiosos han propuesto una tercera explicación: la simbólica. Según ésta, el joven sería un símbolo de alguien. Pero, ¿de quién? ¿A quién representa el joven?

Para unos, simboliza a los discípulos, que abandonaron a Jesús y lo dejaron solo en el peor momento de su vida. La escena tendría un sentido irónico: Jesús los había llamado para que lo dejaran todo y lo siguieran, y en cambio ellos “lo dejaron todo” (incluida la sábana) y escaparon. El joven que huye desnudo, algo sumamente vergonzoso para aquella cultura, simbolizaría la vergüenza y humillación de los que desertaron en el momento de la muerte del Señor, y que hoy continúan desertando de la fe ante las dificultades de la vida.

Pero si miramos bien el texto, esta interpretación no parece tener mucho sentido. En efecto, un versículo antes, Marcos había contado que cuando apresaron a Jesús “todos huyeron y lo abandonaron” (14,50). Si el evangelista ya había descrito la vergonzosa actitud de sus discípulos, ¿qué sentido tenía volver a repetirlo de manera simbólica? Normalmente un símbolo se emplea para representar una realidad que no está explícita. Pero si ya está dicha claramente, no hace falta simbolizarla.

Por lo tanto, difícilmente el joven represente a los discípulos.  

En un clima de muerte

Llegamos, pues, a la que creemos que es la solución más verosímil, propuesta por muchos autores. El joven que escapa desnudo representa al mismo Jesús. Vamos a explicarlo.

Marcos ha ido mostrando dramáticamente, a lo largo de su Evangelio, cómo poco a poco todo el mundo fue abandonando a Jesús: su familia (Mc 3,20-30), sus paisanos (Mc 6,3), la gente de las aldeas (Mc 5,17), las autoridades religiosas (Mc 3,22), los funcionarios (Mc 3,6), su amigo Judas (14,10-11), Pedro (14,29-30), y al final sus discípulos (Mc 14,50). En este punto, el relato llega a su momento más trágico, cuando la policía apresa a Jesús, y éste ya no tiene escapatoria. Nadie podrá salvarlo de la terrible muerte que se avecina. Los lectores contienen el aliento, ante la dolorosa pasión que saben que le espera, y que desembocará en su brutal crucifixión.

En medio de este ambiente de pesadilla, cuando todo parece perdido y el aire se ha impregnado de vahos de muerte, de pronto un joven logra escapar y salvarse, burlando a los soldados que intentaban apresarlo. ¿A quién puede importarle que, en un momento fatídico como éste, un ignoto paseante ocasional consiga evadirse y salvar su vida? A nadie. A menos que el joven sea alguien importante para los lectores. Y lo es. Simboliza nada menos que a Jesús, que anticipadamente aparece resucitado.

¿En qué nos basamos para hacer esta afirmación?

Los dos con el mismo lienzo

En primer lugar, se trata de un “joven”. En el Evangelio de Marcos, esta palabra sólo vuelve a aparecer el domingo de pascua, cuando las mujeres se encuentran en el sepulcro con otro “joven” que les anuncia la resurrección de Jesús (Mc 16,5). Resulta curioso que, mientras en los otros Evangelios quienes transmiten esta noticia son ángeles (Mt 28,5; Lc 24,23; Jn 20,12), Marcos es el único que coloca en la tumba a un joven, a pesar de haber nombrado antes varias veces a los ángeles (Mc 1,13; 8,38; 12,25; 13,27.32). Esto ya nos lleva a relacionar al joven de la sábana con la idea de la resurrección.

En segundo lugar, el joven estaba vestido con “una sábana de lino”. También a Jesús lo vistieron con “una sábana de lino” cuando lo enterraron en su tumba (Mc 15,46). Resulta llamativo que esa sábana se mencione dos veces en la escena del joven que huye, otras dos veces en el entierro de Jesús, y nunca más vuelva a mencionarse. Marcos parece decirnos que la sábana que usaba el joven cuando lo apresaron era la misma que usó Jesús cuando lo enterraron.

En tercer lugar, el joven “seguía” a Jesús. Se trata de un verbo usado para referirse exclusivamente a los discípulos de Jesús. Pero vimos que es imposible que fuera un discípulo, porque Marcos lo presenta como alguien diferente. Tampoco puede ser un extraño, porque el verbo lo señala como alguien vinculado a Jesús. La única salida es pensar que se trata del mismo Jesús (por eso aparece relacionado a él), pero desde una perspectiva diferente (por eso aparece como alguien diferente).

En cuarto lugar, se dice que los guardias “prendieron” al joven, como también un momento antes habían “prendido” a Jesús (Mc 14,46). Los dos personajes aparecen relacionados con la misma acción.

Anticipo del domingo

Marcos, pues, quiso simbolizar el momento en que Jesús es apresado, desde otra perspectiva: desde su resurrección. De este modo pretendió decir a sus lectores, a manera de anticipo, que así como el joven pudo escapar de la muerte abandonando la sábana en la que estaba envuelto, también Jesús escapará de la muerte abandonando la sábana en la que lo envolverán.

No se trata, entonces, de una escena vergonzosa y humillante como sostienen algunos, sino al contrario, de una imagen esperanzadora. La vergüenza y el ridículo más bien recaen sobre los guardias, que al final se quedaron sosteniendo en sus manos una sábana vacía, sin haber podido retener al joven.

Pero Marcos tenía otra razón para incluir el episodio del joven de la sábana. Y es que él es el único evangelista que no relata ninguna aparición de Jesús resucitado. Su libro originalmente terminaba en 16,8, con el entierro de Jesús y el anuncio de su resurrección, pero sin contar ninguna aparición suya. En cambio al colocar aquí esta escena, puede presentar de manera anticipada a Jesús liberándose de los guardias, de la sábana y de la muerte, cosa que no contará al final.

Que ésa era la intención de Marcos, parece confirmarlo otro hecho: y es que uno de los rasgos literarios de este evangelista consiste, precisamente, en hacer anticipaciones literarias en su relato. Por ejemplo, como su Evangelio no contiene apariciones de Jesús glorioso, introduce la escena de la transfiguración, donde los discípulos pueden contemplar un anticipo de estas apariciones (Mc 9,2-8). De igual modo, como el domingo de pascua unas mujeres querrán ungir su cuerpo y no podrán, porque ya no estará en la tumba, narra que una mujer unos días antes lo unge con perfume, como un anticipo de su sepultura (Mc 14,3-8).

Lo que debemos soltar

La anécdota, aparentemente intrascendente, de un joven que logra escapar y salvar su vida dejando la sábana, está cargada de gran significado para Marcos. Se trata de una lección para los cristianos acorralados por la persecución y el maltrato en la ciudad de Roma, a donde él escribía.

Igual que Jesús la noche de su arresto, muchos cristianos en la capital del Imperio se hallaban expuestos a numerosos peligros. Vivían en constante inseguridad, debido a su fe y a la xenofobia que impregnaba el ambiente de muchos barrios romanos. Marcos, consciente de esa amenaza y del peligro del desaliento, quiso enseñarles que Dios nunca deja a los creyentes “apresados” por ninguna circunstancia. A veces uno se ve atrapado en medio de situaciones muy difíciles: la enfermedad, el desánimo, las angustias económicas, la incertidumbre ante el mañana, las pérdidas familiares tremendas. Y esas zarpas, como las manos de los guardias de Getsemaní, parecen inmovilizarlo y conducirlo irremediablemente hacia la muerte. Pero Marcos les dice que en esos momentos hay que aprender a divisar un joven, que no es otro que nosotros mismos, escapando de esas trabas y salvando la vida. Sólo quien visualiza por adelantado su salida, quien la imagina con antelación, logra concretarla más tarde.

Para eso, a veces hace falta soltar la sábana a la que estamos sujetos. Y ésa es la parte más difícil. Cuando el creyente busca salir de un peligro, a veces Dios le muestra cuál es la sábana que debe soltar para salir adelante. Si se aferra a ella, quizás no se salve. Muchos han perdido su vida, sujetos a una sábana mortuoria. Todos tenemos ciertos lienzos que aparentemente nos cubren y dan cobijo, pero que en el fondo son la causa de nuestra muerte. Y tenemos que elegir: soltarlos o perder la vida. Y lo mejor es soltarlos.

Porque cualquier cosa podemos perder menos la vida, ya que es lo único que no tiene precio.
                                                                                                 Dr. Ariel Álvarez Valdés

 

Texto remitido por el Dr. Alvarez Valdés a PREGON CRISTIANO. ¡Gracias Dr. Alvarez Valdés por anticiparnos este interesantísimo texto!

NOTA: Ariel Álvarez Valdés nació en Santiago del Estero, Argentina en 1957. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Facultad Bíblica Franciscana de Jerusalén (Israel), con la distinción “Summa cum Laude”, y Doctor en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia de Salamanca, donde obtuvo la máxima calificación por su tesis “La Nueva Jerusalén ¿Ciudad celeste o ciudad terrestre?”. Refiriéndose al Dr. Alvarez Valdes dice el teólogo Xavier Pikaza desde España en la conocida columna de su blog: “quiero decir que es el biblista vivo que más me ha impresionado en los últimos 20 años, por lo que sabe y por lo que dice.” Sus libros han sido traducidos a varios idiomas y es actualmente uno de los biblistas más leídos del mundo católico.

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http://www.pregoncristiano.com/articulos/A140110%20-%20Alvarez%20Valdes%20-%20Joven%20desnudo%20que%20sigue%20a%20Jesus.htm

Análisis hermenéutico de Colosenses 1:15-20


Análisis hermenéutico de Colosenses 1:15-20

Autor:Paulo Arieu

Trabajo monográfico realizado para la aprobación de la materia hermenéutica, del Instituto teológico Jorge Muller.Bs.As. Argentina

Profesor: Adrián Montes

Fecha de entrega:Mayo 8 del 2009.

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  • ·“El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.” (Col. 1:15-20 RV 1960) 

1. Quien es el autor humano?

El autor humano de esta epístola es el apóstol Pablo. Pablo no había estado en Colosas, ciudad de Frigia (Asia Menor, hoy Turquía). Fue su discípulo Epafras quien fundó allí una comunidad cristiana a la que trasmitió el Evangelio y también el aprecio a Pablo. No mucho después, fue Epafras a visitar al Apóstol a Roma durante su prisión para darle cuenta de los peligros que amenazaban a aquellas iglesias en el valle de Lico, y particularmente en las iglesias de Colosas, Hierápolis, y Laodicea, provenientes de las infiltraciones de ciertas sectas pregnósticas, que trataban de desvirtuar la persona de Cristo, rebajándola de dignidad, que otorgaban a ángeles o espíritus, y de imponer las prácticas judaicas. Pablo reacciona y trata de aclarar en esta carta el sentido y alcance del misterio de Cristo. Fue escrita en el año 62 ó 63 d.C. Algunos de Colosas estuvieron en el día de Pentecostés, y es muy posible que Pablo en su segundo y tercer viaje, paso por Colosas, porque esta cerca de Éfeso y de la Odisea.

¿Cuál era el error?

Era un error mezclado, en parte judaico y en parte pagano, y del todo anticristiano. En su ascetismo incluye las doctrinas de los esenios; en su ritualismo, las doctrinas de los fariseos; en su dualismo las doctrinas persas, de espíritu y materia. Como una filosofía se proponía contestar dos preguntas:

1. Cómo llegó a existir al principio el mundo o el universo.

2. El origen y el asiento del pecado, y los medios para su conquista. Como doctrina se negaba la divinidad de Cristo, dependía de un conocimiento místico y esotérico como más importante que la Palabra de Dios, y enseñaba el culto a los ángeles. Arquipo, hijo de Filemón, era el pastor de Colosas—un pastor que carecía de energías. Necesitaba mucho que se le animara y Pablo se vale de la ocasión para animarlo en dos de sus cartas.

Etnológicamente este pueblo era Frigio, pero políticamente pertenecía a la provincia romana de Asia. Colosenses fue escrita como antídoto para un intelectualismo estragado que parlaba de misterios, de conocimientos secretos y de sabiduría, en tanto que menospreciaba a Cristo, debido a una falsa filosofía. Pablo demuestra que en Cristo, Dios está perfectamente manifestado (1:15), que en Él reside toda la plenitud de« la deidad (1:19), y que en Él están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento (2:3).

Además, las demandas éticas de la vida cristiana están estrechamente ligadas con sus normas intelectuales “Poned vuestro corazón en las cosas de arriba, no en las de la tierra” (3:2)

La respuesta para esta herejía no estaba en una laboriosa argumentación, sino en la presentación positiva de la persona de Cristo. Pablo puntualizó que todas las filosofías, los poderes espirituales y las observaciones y restricciones ceremoniales eran enteramente secundarias en relación con la preeminencia de Cristo.

2.¿Qué tipo de texto es (narrativo o argumentativo).

El tipo de texto de este pasaje es argumentativo, ya que es parte de una epístola paulina. Es parte de un himno cristológico de la Carta a los Colosenses. Muchos estudiosos están convencidos de que ese himno podría ser la cita de un canto de las Iglesias de Asia Menor, insertado por san Pablo en la carta dirigida a la comunidad cristiana de Colosas, una ciudad entonces floreciente y populosa. Con todo, el Apóstol no estuvo nunca en esa localidad de Frigia, región de la actual Turquía. La Iglesia local había sido fundada por Epafras, un discípulo suyo, originario de esas tierras. Al final de la carta a los Colosenses, se le nombra, juntamente con el evangelista Lucas, «el médico amado», como lo llama san Pablo (Col 4,14), y con otro personaje, Marcos, «primo de Bernabé» (Col 4,10), tal vez el homónimo compañero de Bernabé y Pablo (cf. Hch 12,25; 13,5.13), que luego escribiría uno de los Evangelios

La Reina Valera 1995 comenta que El texto de 1.15-20 es un himno que proclama la grandeza de Cristo en su relación con Dios, con toda la creación y, en especial, con la iglesia, que es su cuerpo. Igualmente destaca su obra reconciliadora. Es probable que este himno esté basado en un texto usado en el culto de la iglesia (cf. también Jn 1.1-18; Flp 2.6-11; 1 Ti 3.16; Heb 1.1-4).

3.¿Qué dice el contexto precedente?

Los vv. 9-14, son un oración de acción de gracias a Dios Padre por la obra redentora llevada a cabo por su Hijo querido en la vida de los colosenses.

1. Que desde que se entero que se habían convertido a Cristo, no cesaba de orar por ellos con el propósito de:

a. Que puedan conocer la voluntad de Dios

b. Que lleven vidas de testimonio

c. Que lleven buenos frutos

d. Que crezcan en el conocimiento de Dios

e. Que sean fortalecidos con el poder de Dios para ser agradecidos al Señor por esta salvación tan grande.

2. Les explica su nueva situación espiritual en contraste con la anterior, mediante la redención de Cristo y que ahora son herederos del reino de Dios y pueden participar de las bendiciones de este reino celestial.

  • “Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual. Así podréis andar como es digno del Señor, agradándolo en todo, llevando fruto en toda buena obra y creciendo en el conocimiento de Dios. Fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, obtendréis fortaleza y paciencia, y, con gozo, daréis gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz. Él nos ha librado del poder de las tinieblas y nos ha trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.” (Col. 1:9-14)

4. ¿Qué dice el contexto posterior?

  • “También a vosotros, que erais en otro tiempo extraños y enemigos por vuestros pensamientos y por vuestras malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprochables delante de él. Pero es necesario que permanezcáis fundados y firmes en la fe, sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo y del cual yo, Pablo, fui hecho ministro. Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia. De ella fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios, el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos. A ellos, Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles, que es Cristo en vosotros, esperanza de gloria. Nosotros anunciamos a Cristo, amonestando a todo hombre y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre. Para esto también trabajo, luchando según la fuerza de él, la cual actúa poderosamente en mí.” (Col. 1:21-29 RV 1960)

Pablo les escribe acerca de cuatro cosas importantes en este contexto posterior, como continuación de lo que le había comenzado a explicar en los  versos anteriores al himno cristológico de los versículos 15 al 20.

1. Les recuerda a los cristianos de colosas la situación de ellos previa a la salvación otorgada por Cristo. 2. El Plan de Dios, por el cual los rescató de la condenación en la que vivían 3.Los insta a perseverar en la fe cristiana. 4. En un contexto ya un poco mas lejano, previo a la finalización del capítulo 1, Pablo les habla de las características de su ministerio apostólico y las razones por las cuales el predica a Jesucristo.

6. Resumen:

Este hermoso pasaje cristológico, es un bello himno que exalta la divinidad del Señor y su existencia eterna. Nos enseña que la obra de la creación divina estuvo íntimamente ligada a la manifestación de Cristo preexistente. Dios creó todas las cosas que hay en los cielos y en la tierra, las visibles y también las invisibles por medio del Señor y para Él. El Señor mantiene el orden del universo y es quien gobierna a la Iglesia. También nos habla de su resurrección, que fue el primero en resucitar, o sea que nosotros también resucitaremos algún día al igual que el lo hizo y esa es nuestra esperanza. El propósito de la muerte de Cristo en la cruz del Calvario fue realizar la pacificación del Comos.  Algo muy importante que nos dice este pasaje es que ”El es la imagen del Dios invisible”.  Una imagen es una expresión exacta y Pablo está explicando en este pasaje que Jesús, el hombre, es la expresión exacta de todo lo que es Dios. También el pasaje nos dice que Jesús es “el primogénito de toda la creación”, lo que  significa que el Señor Jesús se halla, en relación con la creación, como el heredero de la propiedad de su Padre. No forma parte de ella, sino que es más bien el propietario de ella, el heredero. Este pasaje es muy útil para combatir las herejías de los Testigos de Jehová quienes niegan la deidad de Cristo.

catacumbasEn la historia primitiva de la iglesia, los creyentes usaban estas catacumbas subterráneas como

5. Escoja 4 palabras importantes del texto y explique su significado:

  • El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesiaél que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud,y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.” (Col. 1:15-20 RV 1960)

1. Imagen

Según el diccionario de la Real Academia española:

«(Del lat. imago, -inis).

1. f. Figura, representación, semejanza y apariencia de algo.

2. f. Estatua, efigie o pintura de una divinidad o de un personaje sagrado.

3. f. Ópt. Reproducción de la figura de un objeto por la combinación de los rayos de luz que proceden de él.

4. f. Ret. Representación viva y eficaz de una intuición o visión poética por medio del lenguaje.

~ accidental.

1. f. Biol. La que, después de haber contemplado un objeto con mucha intensidad, persiste en el ojo, aunque con colores cambiados. ~ pública.

1. f. Conjunto de rasgos que caracterizan ante la sociedad a una persona o entidad.

~ real.

1. f. Ópt. Reproducción de un objeto formada por la convergencia de los rayos luminosos que, procedentes de él, atraviesan una lente o aparato óptico, y que puede ser proyectada en una pantalla. ~ virtual.

1. f. Ópt. Conjunto de los puntos aparentes de convergencia de los rayos luminosos que proceden de un objeto después de pasar por un espejo o un sistema óptico, y que, por tanto, no puede proyectarse en una pantalla.

Quedar para vestir imágenes.

1. fr. coloq. Quedarse para vestir santos. ser la viva ~ de alguien.

1. fr. Parecerse mucho a él.»

El Nuevo diccionario ilustrado de la Biblia y Vine N.T

Término usado en la Biblia en varios sentidos. A veces significa la realidad manifiesta, el carácter esencial y auténtico de algo visible (Revelación). Otras veces significa «la figura y sombra de las realidades» invisibles (Heb 8.5; 9.23) que no es la esencia «misma de las cosas» (Heb 10.1). En algunos pasajes significa también «semejanza» (Gn 1.26, 27) y abarca desde una simple similitud o parecido, hasta una relación íntima y la posesión de características comunes. En el Nuevo Testamento estos sentidos corresponden a tres términos griegos diferentes: eikon, typos, omoiosis.

1. eikon κών, G1504) denota imagen. Este término incluye las dos ideas de representación y manifestación. «La idea de perfección no reside en la palabra misma, sino que tiene que ser encontrada en el contexto» (Lightfoot); los siguientes casos muestran con claridad las distinciones entre la semejanza imperfecta y perfecta. Esta palabra se usa: (1) de una imagen en una moneda, no una mera semejanza (Mat 22:20; Mc 12.16; Luc. 20:24); también de una estatua o representación similar, más que una semejanza (Rom 1:23; Rev 13:14,15, tres veces; 14.9,11; 15.2; 16.2; 19.20; 20.4); de los descendientes de Adán como portadores de su imagen (1 Co 15:49), siendo cada uno de ellos una representación derivada del prototipo; (2) de cosas relacionadas con cosas espirituales (Heb 10:1), negativamente, de la ley como siendo «sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas», esto es, no la forma esencial y sustancial de ellas. El contraste ha sido asemejado a la diferencia entre una estatua y la sombra que ella arroja; (3) de las relaciones entre Dios el Padre, Cristo, y el hombre:

(a) del hombre tal como fue creado como representación visible de Dios (1 Cor. 11:7), un ser que se corresponde con el original. La condición del hombre como criatura caída no ha borrado totalmente la imagen; sigue siendo capaz de llevar responsabilidad, sigue teniendo cualidades correspondientes a las divinas, como el amor a la bondad y a la belleza, que no se hallan en ningún animal. En la caída el hombre dejó de ser un vehículo perfecto para la representación de Dios. La gracia de Dios en Cristo cumplirá aún más que lo que perdió Adán;

(b) de personas regeneradas, en su condición de representaciones morales de lo que es Dios (Col 3:10; cf. Eph 4:24);

(c) de creyentes, en su estado glorificado, no meramente en cuanto a que sean semejantes a Cristo, sino representándole (Rom 8:29; 1 Cor 15:49). Aquí la perfección es obra de la gracia divina; los creyentes tienen aún que representar, no a alguien como Él, sino lo que Él es en sí mismo, tanto en su cuerpo espiritual como en su carácter moral;

(d) de Cristo en relación con Dios (2 Co 4:4  «la imagen de Dios»), esto es esencial y absolutamente la expresión y representación perfectas del arquetipo, Dios el Padre; en Col 1:15  «la imagen del Dios invisible» da el pensamiento adicional sugerido por la palabra «invisible», de que Cristo es la representación visible y manifestación de Dios a los seres creados. La semejanza expresada en esta manifestación está involucrada en las relaciones esenciales en la Deidad, y es por ello singular y perfecta; «el que me ha visto a mí, ha visto al Padre» (Joh 14:9). «El calificativo «invisible» … no debe confinarse a la percepción de los sentidos corporales, sino que debe incluir también la percepción del ojo interior» (Lightfoot). 

En cuanto a términos sinónimos, jomoima, semejanza, destaca el parecido con un arquetipo, aunque el parecido pueda no ser derivado, en tanto que eikon es una semejanza derivada (véase SEMEJANZA); eidos, forma, apariencia, aspecto, es una apariencia, «no necesariamente basada en la realidad» (véase FORMA, Nº 4); skia es «una semejanza oscurecida» (véase SOMBRA); morfe es «forma, como indicación del ser interior» (Abbott-Smith); véase FORMA. Para carakter, véase Nº 2.

2. carakter (χαρακτήρ, G5481) denota, en primer lugar, una herramienta para grabar (de carasso, cortar dentro, absorber; cf. en castellano, carácter, característico); luego, una estampa o impresión, como sobre una moneda o un sello, en cuyo caso el sello o cuño que hace una impresión lleva la imagen que produce, y, viceversa, todas las características de la imagen se corresponden respectivamente con las del instrumento que las ha producido. En el NT se usa metafóricamente en Heb 1:3, del Hijo de Dios como «la imagen misma de su sustancia» (margen RVR77: «lit.: impronta»). Esta frase expresa el hecho de que el Hijo «es a la vez personalmente distinto de, y con todo literalmente igual a, aquel de cuya esencia Él es la impronta adecuada» (Liddon). El Hijo de Dios no es meramente su imagen (su carakter), sino que es la imagen o impronta de su sustancia, o esencia. Es el hecho de la completa similaridad lo que este término destaca, en comparación con las mencionadas al final del Nº 1.

En la LXX, Lev 13:28, «la marca (de la inflamación)».

«En Joh 1:1-3, Col 1:15-17 y Heb 1:2,3, la función especial de crear y de sostener el universo es adscrita a Cristo bajo sus títulos de «Palabra», «Imagen», e «Hijo», respectivamente. La condición de Creador que se predica de Él no es la de un mero instrumento o artífice en la formación del mundo, sino la de aquel «por medio de quien, en quien y para quien» todas las cosas han sido hechas, y por quien todas las cosas subsisten. Esto implica la afirmación de su deidad verdadera y absoluta» (Laidlaw, en Hastings’ Bible Dictionary).

Nota: El término similar caragma, marca, tiene el significado más limitado de la cosa estampada o acuñada, sin denotar la característica especial de aquello que la produce (p.ej., Rev_13:16,17).

3. eidolon (εἴδωλον, G1497) , ídolo. Se traduce imagen en Rev_9:20; véase»

«Cristo, dice Pablo, es la “imagen del Dios invisible”.   ¡Qué tremenda noticia!  El Dios “invisible” se ha hecho visible en la Persona de Cristo!

La palabra “imagen” es eikwn.  Esta palabra se usaba de la representación del rostro del emperador (o de un rey) en las monedas del imperio romano.  Se usaba también de un retrato (hoy en día hablaríamos de una ‘fotografía’).  También se usaba para describir el rostro de una persona reflejada en el espejo.  Barclay afirma que eikwn se usaba de una descripción verbal que se hacía al fin de un documento legal, que resumía las características físicas de las personas involucradas.

Según Barclay, un eikwn puede ser una representación de algo o de alguien; pero si la representación es suficientemente perfecta, puede llegar a ser una manifestación.

NOTA: En Heb 1:3, la RV habla de Cristo como “la imagen misma de su sustancia”.  En ese caso, la palabra “imagen” es carakthr.  Esta palabra significa ‘impresión’; se deriva de la marca que hace un sello.

Según Heb 1:3, Cristo es la “imagen de su sustancia”.  La palabra “sustancia” es upostasis, que conlleva la idea de ‘esencia’ o ‘naturaleza’.

  1. Cristo lo hace ‘visible’
  2. Pero, ¿perfecta en qué sentido?  Obviamente, no es una manifestación perfecta en el  sentido de ‘completa’.  En Cristo no tenemos una revelación de todo lo que Dios es,  sino de lo que necesitamos saber acerca de Dios (o, quizá, de lo que nos es posible  saber acerca de Dios).
  3. Pablo simplemente cambia la metáfora del ámbito audible al ámbito visible.» (http://www.freewebs.com/predicacolosenses/Col%201%20(15).doc)

2. Primogenito:

Segun el Diccionario de la lengua española: 

f. Dignidad, prerrogativa o derecho del primogénito.

Según la enciclopedia Online Wikipedia

La primogenitura es el derecho que tiene el primer hijo sobre los demás, siendo el fundamento de este derecho el haber nacido primero. Primo en latín significa primero. Afinando aún más, el primogénito no es el primer nacido, sino el primer engendrado (génitus).En los países occidentales, desde los cambios y revoluciones del siglo XIX, el derecho de primogenitura es considerado un arcaísmo  Se denomina primogénito al mayor de los hijos varones en una familia. La primogenitura ha tenido importancia histórica en cuestiones como la herencia, los privilegios, las obligaciones, etc. si bien en la actualidad dicha importancia ha ido decreciendo para igualar a los hijos en derechos hereditarios.

Según el diccionario LaPalabra.org 

El primer hijo nacido de una madre. Se emplea asimismo de manera figurativa en sentido de prioridad, superioridad, o excelencia. El varón primogénito de una familia debía sujetarse a ciertos ritos y gozaba de privilegios (Gén. 27:1-29; 48:13,14). Recibía una doble porción de la herencia paterna (Deut. 21:17). En el N.T., se aplica la expresión a Cristo como quien se halla a la cabeza de todo el orden creado (Col. 1:15,18; compare con Apoc. 3:14, “el principio de la creación de Dios”). El término no significa, ni implica, que haya sido el primer ser creado como erróneamente sostienen los Testigos de Jehová con referencia a Colosenses 1:15. De hecho, los ritos de primogenitura eran transferibles (compare Jer. 31:9 con Gén. 41:50-52). En Apocalipsis 1:5 Jesús es llamado el “primogénito de los muertos” ya que fue el primero en resucitar con un cuerpo glorioso; Pablo se refiere al mismo hecho llamándolo “las primicias” de la resurrección (1 Cor. 15:20,23).

El primer hijo nacido de una madre. Se emplea asimismo de manera figurativa en sentido de prioridad, superioridad, o excelencia. El varón primogénito de una familia debía sujetarse a ciertos ritos y gozaba de privilegios (Gén. 27:1-29; 48:13,14). Recibía una doble porción de la herencia paterna (Deut. 21:17). En el N.T., se aplica la expresión a Cristo como quien se halla a la cabeza de todo el orden creado (Col. 1:15,18; compare con Apoc. 3:14, “el principio de la creación de Dios”). El término no significa, ni implica, que haya sido el primer ser creado como erróneamente sostienen los Testigos de Jehová con referencia a Colosenses 1:15. De hecho, los ritos de primogenitura eran transferibles (compare Jer. 31:9 con Gén. 41:50-52). En Apocalipsis 1:5 Jesús es llamado el “primogénito de los muertos” ya que fue el primero en resucitar con un cuerpo glorioso; Pablo se refiere al mismo hecho llamándolo “las primicias” de la resurrección (1 Cor. 15:20,23).»

Según el el Nuevo diccionario ilustrado de la Biblia y Vine N.T

«La Ley de Israel contenía diversas disposiciones sobre el primogénito. En una sociedad en que se toleraba la poligamia, había que distinguir entre el primogénito del padre (principio de su vigor: Gn 49.3; Dt 21.17) y el primogénito de la madre, es decir, el hijo varón que abría el seno materno (Éx 13.2). En todo caso, la primogenitura representaba una posición privilegiada en relación con otros hermanos reales o posibles.

En ausencia del padre, el primogénito tenía autoridad sobre sus hermanos (por ejemplo, Rubén entre los hijos de Jacob) y hermanas (Gn 24.55, 60). En la familia, ocupaba el lugar más alto después del padre. El derecho de primogenitura era muy apreciado (Gn 25.29–34; 27). En casos de mal comportamiento, este derecho podía cederse a otros hermanos (Gn 49.3, 4; 1 Cr 5.1, 2).

En caso de repartición de bienes, el primogénito heredaba el doble de lo que heredaba cada uno de los otros hermanos (cf. 2 R 2.9). Dt 21.15–17 prohíbe despojar al primogénito de su derecho para beneficiar al hijo de la mujer favorita, pero si el primogénito era hijo de una concubina tenía que ceder su derecho si más tarde nacía un hijo de la esposa legítima (Gn 21.9–13; Jue 21.1, 2).

Esta costumbre se nota en las leyes de Hammurabi y en las tablillas de Nuzi. En el caso de los reyes, la primogenitura implicaba el derecho de sucesión (2 Cr 21.1–3), pero el favoritismo era a menudo un gran riesgo para la elección del sucesor (1 R 1–2; 2 R 11.12, 13; 1 Cr 26.10). La Escritura muestra cierta predilección hacia el hijo menor, quizá por ser el menos privilegiado (Jacob, Efraín, David). La palabra primogénito, no obstante, evoca siempre un cariño especial. Por eso se dice que Israel es el primogénito de Dios (Éx 4.22; Sal 89.27; Jer 31.9).

La noche de la Pascua, el Señor había perdonado a los primogénitos de Israel. Por eso, al primogénito de la madre se le tenía como santificado (consagrado) para el Señor (Éx 13.2; Nm 3.13). Los primogénitos de la generación contemporánea del éxodo fueron redimidos mediante la consagración de los levitas (Nm 3.40, 41). Posteriormente, cada primogénito era redimido a la edad de un mes, mediante el pago de cinco siclos al sacerdote (Nm 18.16).

Las excavaciones en la Tierra Santa han demostrado que los cananeos acostumbraban sacrificar sus primogénitos y los israelitas lamentablemente imitaron algunas veces (Ez 20.25, 26; Miq 6.7). Los primogénitos machos de los animales puros debían ser sacrificados (Nm 18.17, 18; Dt 12.6, 7), y los de los animales impuros debían ser redimidos (Nm 18.15); en el caso de un asno, había que redimirlo mediante un cordero o quebrarle el cuello (Éx 13.13; 34.20).

Jesús fue el primogénito de su madre (prototokos, Lc 2.7; cf. Mt 1.25), pero nunca se le llama primogénito del padre celestial (Jn 3.16). Sí se nos dice que sus padres hicieron «por él conforme al rito de la Ley» (Lc 2.27).

El concepto de la primogenitura tiene honda repercusión teológica en los escritos bíblicos, principalmente del Nuevo Testamento. Cristo es el primogénito entre muchos hermanos (Ro 8.29), es decir, tiene autoridad sobre todos los hombres, y es el primogénito de entre los muertos (Col 1.18): es el primero en quien se ha cumplido la promesa de resurrección. Él es «el primogénito de toda creación» (Col 1.15 Principio): tiene autoridad sobre todo lo creado (sin que Él mismo haya sido creado). A los creyentes se les llama también primogénitos (Heb 12.23), porque son los más privilegiados entre los hombres. »

«prototokos (prwtovtoko”, 4416), primer nacido (de protos, primero, y tikto, engendrar). Se utiliza de Cristo como primogénito de la virgen María (Lc 2.7); en su relación con el Padre, se usa para expresar su prioridad sobre, y preeminencia por encima de, la creación, no en el sentido de ser el primero en nacer. En el AT se utiliza ocasionalmente de superioridad posicional; véase Éx 4.22; Dt 21.16, 17, donde la prohibición es la de asignar la posición privilegiada del primogénito a uno nacido con posterioridad al primer hijo.

Los cinco pasajes del NT que con respecto al uso de este término tienen que ver con Cristo pueden exponerse cronológicamente de la siguiente manera:

(a) Col 1.15, donde está a la vista su relación eterna con el Padre, y la cláusula significa a la vez que Él era el primogénito antes que toda creación, y que Él mismo es quien ha llevado a cabo la obra de la creación (siendo que el caso genitivo es objetivo, como lo hace patente el v. 16);

(b) Col 1.18 y Ap 1.5, con referencia a su resurrección;

(c) Ro 8.29, su posición en relación con la Iglesia;

(d) Heb 1.6, su Segunda Venida (la vm: «Y cuando otra vez vuelve a traer al primogénito al mundo», pone «otra vez» en su relación correcta con el resto de la frase, implicándose con ello el contraste con su primera venida, su nacimiento); cf. Sal 89.27. Este término se utiliza en plural, en Heb 11.28, de los primogénitos de las familias egipcias, y en 12.23, de los miembros de la iglesia.

Nota: Cf. (a) con Jn 1.30, «el cual es antes de mí», lit., «Él era primero (protos) de mí», esto es, «en relación a m», donde se expresa todo lo que se involucra en su preexistencia y prioridad.»

3. Iglesia:

Según el diccionario de la Real Academia Española

(Del lat. ecclesia, y este del gr. kklys·a, asamblea).

1. f. Congregación de los fieles cristianos en virtud del bautismo.

2. f. Conjunto del clero y pueblo de un país donde el cristianismo tiene adeptos. Iglesia latina, griega.

3. f. Estado eclesiástico, que comprende a todos los ordenados.

4. f. Gobierno eclesiástico general del Sumo Pontífice, concilios y prelados.

ORTOGR. Escr. con may. inicial.

5. f. Cabildo de las catedrales o colegiatas.

6. f. Diócesis, territorio y lugares de la jurisdicción de los prelados.

7. f. Conjunto de sus súbditos.

8. f. Cada una de las comunidades cristianas que se definen como iglesia. Iglesia luterana, anglicana, presbiteriana.

9. f. Templo cristiano.

~ católica.

10. f. Congregación de los fieles cristianos regida por el Papa como vicario de Cristo en la Tierra.

 Según el Nuevo diccionario ilustrado de la Biblia

«a.Etimología

Jesús se refirió solo en dos ocasiones a la iglesia (Mt 16.18; 18.17). En contraste, la expresión Reino de Dios aparece un centenar de veces en los Sinópticos. La palabra iglesia se deriva del sustantivo griego ekkleséa (de ek-kaleo que significa llamar fuera), una asamblea pública, generalmente de orden político (de polis que significa ciudad), convocada por un heraldo oficial. Así se traduce en la LXX la palabra hebrea qajal que designa la congregación de Israel, una nueva comunidad teocrática convocada desde el cautiverio para adorar y servir a Jehová y demostrar su señorío en medio de los pueblos (Nm 10.7; Dt 31.30; 1 R 8.14; 1 Cr 13.2, 4; Sal 22.22; cf. Hch 7.38).

b.Esencia Y Forma

La identidad de la iglesia en el Nuevo Testamento es paradójica. La iglesia es al mismo tiempo un movimiento histórico (realidad particular) y un testimonio a la humanidad (realidad universal). A la vez santa y pecadora, se mantiene en tensión dinámica entre su realidad histórica y la anticipación escatológica, entre experiencia y fe, esperanza y experiencia, forma y esencia, presencia y señal del Reino. Sin embargo, estas tensiones no se pueden divorciar del ámbito más amplio de la misión de Dios en el mundo, ni de los diversos contextos históricos culturales en que la iglesia se desenvuelve en el Nuevo Testamento y a lo largo de su historia. En el Nuevo Testamento, en singular, iglesia se refiere a alguna congregación local y específica (Hch 11.22; 13.1), pero a veces también a varias congregaciones (Gl 1.13; Hch 9.31), aunque hay poca distinción entre el singular y el plural (cf. 1 Co 10.32; 11.16; Gl 1.13, 22), como tampoco se debe separar las varias dimensiones de la iglesia. En situaciones de hostilidad, las iglesias van perdiendo su identidad como asambleas del pueblo en su sentido más amplio. El término iglesia puede referirse a la comunidad o comunidades que se reúnen en un hogar (Ro 16.5; Flm 2), una ciudad (Hch 8.1; 1 Co 1.2) o en una provincia (1 Co 16.19; 1 Ts 2.14). A menudo en las Epístolas de Pablo iglesia designa el cuerpo de Cristo, la totalidad del discipulado, la comunidad universal de los creyentes, a lo largo de la historia. Este es el tema de Efesios, donde Pablo señala el eterno propósito redentor de Dios realizado en la iglesia en la que participan tanto gentiles como judíos. En muchos pasajes hay una nota de finalidad; la iglesia comprende el pueblo escatológico de Dios convocado para participar en la nueva edad que en Cristo inauguró.

Como instrumento de la gloria divina, la iglesia hereda todas las promesas, participa en la guerra contra Satanás y es arras de la vida eterna (Col 1.21–27; Heb 12.22–24; Ap 1.20). A la naturaleza de esta comunidad la condicionan los atributos de Jesucristo que la convoca.

c. Vocación

Diversidad en unidad (Ef 4.1–6)

Esta se deriva de su vida común en Cristo, donde media el mismo Espíritu Santo. Se expresa en la coordinación de los diversos Dones y servicios de la iglesia cuyo fin es «perfeccionar a los santos para la obra del ministerio» y la edificación del Cuerpo de Cristo (Ef 4.12). Porque está basada en Cristo mismo y en la voluntad soberana de Dios, esta relación es un hecho que ningún miembro del cuerpo por sí solo puede establecer o bien disolver (cf. 1 Co 12.15, 16, 21).

Santidad (Ef 4.17ss; 5.25–27)

Pablo con frecuencia llama Santos a los cristianos (Ef 1.1; Flp 1.1, etc.), porque han sido redimidos por Cristo y caminan hacia la plenitud e imagen de Cristo (Ef 4.13).

Autoridad (Mt 16.18, 19)

Al estar sujeta a Cristo y al Espíritu Santo, la iglesia recibe la autoridad para proclamar el evangelio (Mt 28.18–20; Hch 2.14), celebrar los sacramentos u ordenanzas (Hch 2.41s; 1 Co 11.17–34), exponer la verdad (Hch 15.28), denunciar el pecado (Hch 5.1–11), confrontar los poderes malignos, Dolencias, Demonios, Principados, Potestades, opresión (Hch 3.1–11; 16.16–18; Gl 4.8–11; Col 2.15–23), levantar a los caídos (Col 3.12; 1 P 3.8) y disciplinar a los errados (Mt 18.15–18; 1 Co 6.16).

Fe

En respuesta a la confesión de fe del apóstol Pedro, Cristo prometió establecer su Iglesia (Mt 16.18), la cual es, ante todo, la congregación de los creyentes o fieles. «Los que creyeron» o «los creyentes» son expresiones sinónimas que se refieren a la comunidad (Hch 2.44; 4.32; 5.14; 1 Ti 4.12). Esta fe se expresa en el bautismo (Hch 2.41; 8.12, 36; Ro 6.4; 1 Co 12.13).

Compañerismo

Si cada creyente está unido vitalmente con Cristo, se sigue que los creyentes se relacionan en forma vital unos con otros (Ro 12.5; 1 Co 12.12). La koinonéa y comunidad de bienes de Hechos (2.44; 4.32) se fue reduciendo al compañerismo del ministerio (2 Co 8.4). La máxima expresión de la koinonéa (compañerismo) era la Cena del Señor.

Por lo visto no le plugo ni a Cristo, su fundador, ni al Espíritu Santo, su paracleto, proporcionar a la iglesia alguna forma explícita o rígida de gobierno u organización universal que fuera aplicable a todo caso. En Hechos se distingue entre el ministerio de la palabra y el ministerio de las mesas (2.44; 4.32). Pablo reconoció y explicó esta distinción como la posesión de diversos dones y la ejecución de varios ministerios (profecía, evangelización, enseñanza, servicio, administración, etc.) que aparecen en respuesta a desafíos históricos particulares (Hch 6.2, 4; Ro 12.6–8; 1 Co 12.28; Ef 4.11–13). Sin embargo, ni Pablo ni los demás apóstoles dejaron una pauta clara o rígida para la estructura gubernamental de la iglesia. Se prefirió más bien destacar su carácter dinámico y sobrenatural.

A lo largo de la historia la iglesia ha asumido una gran variedad de formas y prácticas en respuesta a los desafíos de la Misión dentro de diversas culturas y contextos sociales. Cuando la iglesia se acomoda a su forma de ser y se cierra dentro de un determinado patrón social o molde cultural, surgen movimientos de renovación eclesial que cuestionan el statu quo y convocan al pueblo de Dios a sumarse otra vez a la misión del Reino.

Misión

La iglesia está en el mundo, por decirlo así, para hacer las veces de Cristo, extendiendo su Encarnación y su ministerio en este mundo hasta que Él venga a arrebatarla en su Segunda Venida. La simple presencia de la iglesia, en la cual mora el Espíritu Santo (2 Co 6.16), refrena el mal en el mundo, a la vez que da testimonio de la justicia y el amor de Dios. Su misión es predicar el evangelio de Cristo en toda su plenitud y con todas sus implicaciones personales y sociales (Mt 28.18–20; Hch 1.8), reflejando así la vida de Cristo y el Reino de Dios.

Realidad histórica

Más que una doctrina precisa, el concepto de iglesia es una galería de casi cien figuras retóricas, cada cual con su aporte a la totalidad (por ejemplo, Pueblo de Dios, Reino de Dios, cuerpo de Cristo, nueva humanidad, siervos, sacerdotes, familia, hijos de Dios, hermanos, esposa, casa, templo, Jerusalén, éxodo, viña, primicias, rebaño, Adán, etc.). En diferentes contextos históricos, la iglesia ha enfatizado una o más de estas figuras respondiendo creativamente a los desafíos y a las amenazas del peligro de reducir su esencia a formas muy limitadas.»

Según Viene NT

1. ekklesia (ἐκκλησία, G1577) , (de ek, fuera de, y klesis, llamamiento. de kaleo, llamar). Se usaba entre los griegos de un cuerpo de ciudadanos reunido para considerar asuntos de estado (Act 19:39). En la LXX se usa para designar a la congregación de Israel, convocada para cualquier propósito determinado, o una reunión considerada como representativa de la nación toda. En Act 7:38 se usa de Israel; en 19.32,41, de una turba amotinada. Tiene dos aplicaciones a compañías de cristianos:

(a) de toda la compañía de los redimidos a través de la era presente, la compañía de la que Cristo dijo: «edificaré mi iglesia» (Mat 16:18), y que es descrita adicionalmente como «la iglesia, la cual es su cuerpo» (Eph 1:22; 5.22),

(b) en número singular (p.ej., Mat 18:17), a una compañía formada por creyentes profesos (p.ej., Act 20:28; 1 Co 1:2; Gl 1.13. 1Th 1:1; 1Ti 3:5), y en plural, refiriéndose a las iglesias en un distrito. Hay una aparente excepción en Act 9:31, donde, en tanto que la RVR vierte «iglesias», el singular en el original (correctamente vertido por la VM) parece sin embargo señalar a un distrito; pero la referencia es claramente a la iglesia tal como estaba en Jerusalén, de donde había justo sido dispersada (Act 8:1). También, en Rom 16:23, que Gayo fuera «hospedador … de toda la iglesia» sugiere que la asamblea en Corinto se reunía generalmente en su casa, donde también Pablo moraba.

2. plethos (πλῆθος, G4128) , multitud, muchedumbre. Se traduce «asamblea» en Act 23:7

4. Reconciliación:

«No puede afirmarse que todas las expresiones y palabras del Nuevo Testamento hayan pertenecido al idioma griego común. Algunas tienen una procedencia claramente hebrea o aramea, y otras son creaciones nuevas que sólo se encuentran en la Biblia. Estas últimas palabras a veces son llamadas voces Biblicae, “palabras bíblicas”. A principios del siglo XX los eruditos las contaban por centenares, y con frecuencia creían que eran creaciones del apóstol Pablo y de otros escritores bíblicos; pero como muchas han sido descubiertas en papiros y en otros documentos antiguos, sólo hay en el Nuevo Testamento unas pocas de esas palabras que todavía no se han hallado en escritos extrabíblicos.

El verbo: αποκαταλλασσω [apokatallassô] “reconciliar”. Aparece 3 veces en el NT. (http://eltextobiblicont.blogspot.com/2006/10/106-algunas-peculiaridades-del-griego.html)

a) Aoristo del Indicativo Activo /3ª sing: αποκατηλλαξεν apokatêllaxen Col. 1:21 “Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado” (reconcilió).

b) Aoristo del Subjuntivo Activo/ 3ª sing: αποκαταλλαξη apokatallaxê Efés. 2:16 “y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades”.

c) Aoristo del Infinitivo Activo: αποκαταλλαξαι apokatallaxai

Col. 1:20 “y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz”.» Según el  Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia,

«Restablecimiento de la amistad del hombre con Dios, pues entre ambos reinaba la enemistad; y, más que el establecimiento de buenas relaciones en general, es la eliminación de un profundo desacuerdo. El hombre por su pecado se encontraba alejado de Dios; pero en la persona de su Hijo, Dios mismo ofreció el camino hacia la reconciliación.

Según la enseñanza paulina, la reconciliación es una muestra del amor de Dios y un estado presente (Ro 5.10); se recibe a través del Señor Jesucristo (v. 11). La exclusión temporal de los judíos del plan de Dios provocó la reconciliación del mundo gentil (Ro 11.15; 2 Co 5.18); Dios, estando en Cristo, reconcilió al mundo consigo mismo (v. 19). La acción espontánea de Dios anula la enemistad que mantiene al hombre separado de su Creador, y la creación de una naturaleza redimida dentro del hombre capacita a este para llevar una vida de comunión y amor con Dios (Ro 5.11).

Pablo resume el plan redentor de Dios en “la palabra de la reconciliación” (2 Co 5.19), la cual ha sido encomendada a los cristianos para su proclamación a todas las personas.

Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados.»

Segun Vine N.T

«A. Nombre

katalage (katallaghv, 2643), relacionado con B, Nº 1, primariamente intercambio, denota reconciliación, un cambio en una de las partes, inducida por una acción de la otra. En el NT, la reconciliación de los hombres con Dios por su gracia y amor en Cristo. Este término se utiliza en Ro 5.11 y 11.15. La causa que desencadena la proclamación universal de la reconciliación por medio del evangelio fue el desechamiento (parcial y temporal) de Israel. Se ofrece a los gentiles, mediante el evangelio, una nueva relación con Dios. Este término se utiliza también en 2 Co 5.18,19, donde «el ministerio de la reconciliación» y «la palabra de la reconciliación» no son el ministerio de enseñar la doctrina de la expiación, sino el de rogar a los hombres que se reconcilien con Dios en base a lo que Dios ha llevado a cabo en Cristo. Véase B, Nº 1 más abajo.

Nota: En el AT, en algunos pasajes de rvr, aparece la incorrecta traducción «reconciliar» (esto es, hacer reconciliación), donde la rvr77 traduce correctamente por «expiación» (p.ej., Lv 8.15).

B. Verbos

1. katalasso (katallavssw, 2644), denota propiamente cambiar, intercambiar (especialmente de dinero); de ahí, de personas, cambiar de enemistad a amistad, reconciliar. Con respecto a la relación entre Dios y el hombre, el uso de estos y otros términos relacionados muestra que primariamente la reconciliación es lo que Dios lleva a cabo, ejerciendo su gracia hacia el hombre pecador en base a la muerte de Cristo en sacrificio de propiciación bajo el juicio debido al pecado (2 Co 5.19, donde se usan tanto el nombre como el verbo; cf. Nº 2, en Col 1.21). En base a esto a los hombres, en su condición de pecado y alienados de Dios, se les invita a reconciliarse con Él; esto es, a cambiar la actitud que tienen, y a aceptar la provisión que Dios ha dado, por la cual sus pecados pueden ser remitidos y ellos mismos quedar justificados ante Él en Cristo. En Ro 5.10 se expresa esto de otra manera: «Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo»; que fuéramos «enemigos» no expresa solamente la actitud hostil del hombre hacia a Dios, sino que significa que hasta que este cambio de actitud no tenga lugar, los hombres se encuentran bajo condenación, expuestos a la ira de Dios. La muerte de su Hijo es medio para quitarla de en medio, y así recibimos «la reconciliación» (Ro 5.11). Esto destaca la actitud del favor de Dios para con nosotros. La traducción de la Versión Autorizada Inglesa «atonement» (expiación) es incorrecta. La expiación es la ofrenda misma de Cristo bajo el juicio divino sobre el pecado. No recibimos la expiación. Lo que sí recibimos es el resultado de la expiación, esto es, «reconciliación». La remoción de la ira de Dios no contraviene su inmutabilidad. Él siempre actúa en base de su inmutable justicia y misericordia, y es debido a que Él no cambia que sí cambia su actitud relativa hacia aquellos que cambian. Todos sus actos muestran que Él es Luz y Amor. La ira, cuando no hay ningún elemento personal, es una señal de salud moral en el caso, y únicamente en el caso, de que va acompañada de pesar. Puede darse el más verdadero amor junto con una indignación justa (Mc 3.5), pero el amor y la enemistad no pueden coexistir. Es importante distinguir entre «ira» y «hostilidad». El cambio en la actitud relativa de Dios hacia aquellos que reciben reconciliación muestra precisamente su real inmutabilidad. No dice ni una sola vez que Dios sea reconciliado. La enemistad existe solo por nuestra parte. Fuimos nosotros los que tuvimos la necesidad de ser reconciliados con Dios, no Dios con nosotros, y es propiciación, que su justicia y misericordia han provisto, lo que hace posible la reconciliación para aquellos que la reciben.

Cuando los escritores del NT hablan acerca del tema de la ira de Dios, «la hostilidad es señalada no como de parte de Dios, sino del hombre. Y es por esto que el apóstol nunca utiliza dialasso (término que se utiliza en el NT solo en Mt 5.24) en relación con esto, sino siempre katalasso, porque el primero denota una concesión mutua después de una mutua hostilidad (lo que se halla frecuentemente en la lxx), idea esta ausente de katalasso (Lightfoot, Notes on the Epistles of Paul, p. 288).

Este tema halla su magno desarrollo en 2 Co 5.18-20, donde afirma que Dios «nos reconcilió (esto es, a los creyentes) consigo mismo por Cristo», y que «el ministerio de la reconciliación» consiste en esto: «que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo». La inserción de una coma en la vm después de la palabra «Cristo» conduce a confusión. La doctrina que aquí se afirma no es la de que Dios estaba en Cristo (en este pasaje no se está considerando la unidad de la deidad), sino que lo que Dios ha hecho respecto a la reconciliación que ha llevado cabo en Cristo, y esto se basa en el hecho de que «Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él». En base a esto, el mandato a los hombres es: «Reconciliaos con Dios».

Este verbo se utiliza también en 1 Co 7.11, de una mujer volviendo a su marido.

2. apokatalasso (ajpokatallavssw, 604), reconciliar completamente (apo, de, desde, y Nº 1), forma mas intensa del Nº 1, cambiar de una condición a otra, de modo que se elimine toda enemistad y no quede impedimento alguno a la unidad y la paz. Se utiliza en Ef 2.16, de la reconciliación de los creyentes procedentes del judaísmo y de la gentilidad «mediante la cruz … con Dios a ambos en un solo cuerpo». En Col 1.21 no se tiene a la vista la unión de judío y gentil, sino el cambio obrado en el creyente individual llevándolo desde la alienación y enemistad, debido a malas obras, a la reconciliación con Dios; en el v. 20 se utiliza el término del propósito divino de mediante Cristo «reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos», siendo la base del cambio la paz hecha «mediante la sangre de su cruz». Es el propósito divino, en base de la obra de Cristo consumada en la cruz, llevar a todo el universo, con la excepción de los ángeles rebeldes y de los hombres incrédulos, a una plena armonía con la mente de Dios (Ef 1.10). «Los que están … debajo de la tierra» (Flp 2.10), quedan sometidos, no reconciliados.

3. dialasso (diallavssw, 1259), efectuar una alteración, intercambiar, y, a partir de ahí, reconciliar, en casos de mutua hostilidad en los que se llega a concesiones mutuas, y difiriendo así del Nº 1 (véase en aquel apartado las observaciones de Lighfoot). Se utiliza en la voz pasiva en Mt 5.24, lo que sirve como ilustración del argumento. Por lo que respecta a la relación entre Dios y el hombre, no aparece la idea de «llegar a un acuerdo».

4. sunalasso (sunallavssw, 4900), reconciliar (sun, juntamente, y Nº 1, cambiar o intercambiar). En Hch 7.26 se traduce «los conciliaba en paz» (Besson); lba vierte «trató de reconciliarlos en paz»; rv, rvr: «los ponía en paz»; vm: «los iba a poner en paz» (donde el tiempo imperfecto es conativo, expresando un intento). En tr aparece el verbo sunelauno, impulsar juntos, forzar a la unidad.»

Analisis del texto biblico de acuerdo al metodo Literal (historico gramático)

“El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud,y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.” (Col. 1:15-20 RV 1960)        

A. Introducción

Este hermoso himno cristológico, nos habla de la supremacía de Cristo.

La gran mayoría de comentaristas, hoy en día, consideran que en Col 1:15-20 tenemos un ‘himno’ cristiano pre-paulino.  Otros opinan que es un tipo de credo primitivo.  Finalmente, otros afirman que Pablo redactó estas líneas específicamente para contrarrestar las tendencias heréticas en Colosas

Pablo no había estado en Colosas, ciudad de Frigia (Asia Menor, hoy Turquía). Fue su discípulo Epafras quien fundó allí una comunidad cristiana a la que trasmitió el Evangelio y también el aprecio a Pablo. No mucho después, fue Epafras a visitar al Apóstol a Roma durante su prisión para darle cuenta de los peligros que amenazaban a aquellas iglesias en el valle de Lico, y particularmente en las iglesias de Colosas, Hierápolis, y Laodicea, provenientes de las infiltraciones de ciertas sectas pregnósticas, que trataban de desvirtuar la persona de Cristo, rebajándola de dignidad, que otorgaban a ángeles o espíritus, y de imponer las prácticas judaicas. Pablo reacciona y trata de aclarar en esta carta el sentido y alcance del misterio de Cristo. Fue escrita en el año 62 ó 63 d.C. Algunos de Colosas estuvieron en el día de Pentecostés, y es muy posible que Pablo en su segundo y tercer viaje, paso por Colosas, porque esta cerca de Éfeso y de la Odisea.

¿Cuál era el error?

Era un error mezclado, en parte judaico y en parte pagano, y del todo anticristiano. En su asceticismo incluye las doctrinas de los esenios; en su ritualismo, las doctrinas de los fariseos; en su dualismo las doctrinas persas, de espíritu y materia. Como una filosofía se proponía contestar dos preguntas:

1. Cómo llegó a existir al principio el mundo o el universo.

2. El origen y el asiento del pecado, y los medios para su conquista. Como doctrina se negaba la divinidad de Cristo, dependía de un conocimiento místico y esotérico como más importante que la Palabra de Dios, y enseñaba el culto a los ángeles. Arquipo, hijo de Filemón, era el pastor de Colosas, un pastor que carecía de energías. Necesitaba mucho que se le animara y Pablo se vale de la ocasión para animarlo en dos de sus cartas.

Etnológicamente este pueblo era Frigio, pero políticamente pertenecía a la provincia romana de Asia. Colosenses fue escrita como antídoto para un intelectualismo estragado que parlaba de misterios, de conocimientos secretos y de sabiduría, en tanto que menospreciaba a Cristo, debido a una falsa filosofía. Pablo demuestra que en Cristo, Dios está perfectamente manifestado (1:15), que en Él reside toda la plenitud de la deidad (1:19), y que en Él están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento (2:3).

Además, las demandas éticas de la vida cristiana están estrechamente ligadas con sus normas intelectuales “Poned vuestro corazón en las cosas de arriba, no en las de la tierra” (3:2)

La respuesta para esta herejía no estaba en una laboriosa argumentación, sino en la presentación positiva de la persona de Cristo. Pablo puntualizó que todas las filosofías, los poderes espirituales y las observaciones y restricciones ceremoniales eran enteramente secundarias en relación con la preeminencia de Cristo.

El gnosticismo fue tal vez la herejía más peligrosa que amenazó a la iglesia primitiva durante los tres primeros siglos. Influenciada por filósofos tales como Platón, el gnosticismo está basado en dos falsas premisas. Primero, adopta un dualismo en cuanto al espíritu y la materia. Los gnósticos aseguran que la materia es inherentemente mala y el espíritu es bueno. Como resultado de esta presuposición, los gnósticos creen que nada hecho en el cuerpo, aún los más grandes pecados, tienen importancia alguna, porque la vida real existe solamente en la realidad del espíritu.

Segundo, los gnósticos afirman poseer un elevado conocimiento, una “verdad más elevada” dada a conocer solamente a unos pocos. El gnosticismo viene de la palabra griega gnosis que significa “conocer” porque los gnósticos sostienen poseer un conocimiento más elevado, adquirido no en la Biblia, sino en algún plano místico superior de la existencia. Los gnósticos se ven a sí mismos como una clase privilegiada, elevada sobre todas las demás por su alto y más profundo conocimiento de Dios.

Es imposible entender cabalmente la epistola a los Colosenses sin comprender lo que significó el gnosticismo en aquella época.

B.Veamos que nos dice Pablo en este Himno, parte de su refutación a la herejía de Colosas:

I.Nos dice quien es Cristo:

  • “El es la imagen del Dios invisible,el primogénito de toda creación.”

Luego de haber iniciado Pablo la epistola, con un oración de acción de gracias a Dios Padre por la obra redentora llevada a cabo por su Hijo querido en la vida de los colosenses, les comenta que desde que se había enterado que ellos se habían convertido a Cristo, no había cesado de orar por ellos con el propósito de que puedan conocer la voluntad de Dios,que lleven vidas de testimonio cristiano,que den buenos frutos en sus vidas,que crezcan en el conocimiento de Dios y que sean fortalecidos con el poder de Dios para ser agradecidos al Señor por esta salvación tan grande.

  1. Pablo comienza una  presentación positiva de la persona de Cristo mediante el uso del recurso literario del pleonasmo,como figura de dicción.Vamos a ver como enfatiza la supremacia de Cristo, utilizando redundancia de palabras:   (”en él  …”,”las que hay “,”Y él es …”  ,etc.)

La finalidad es resaltar la figura de Cristo constantemente, ya que Cristo estaba siendo vitupereado por “los filosofos gnosticos”.

No hay mejor defensa que un buen ataque, dice el refrán. Pablo reacciona y trata de aclarar en esta carta el sentido y alcance del misterio de Cristo, y comienza exaltando a Cristo, y explicando su divinidad. E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad:  Dios fue manifestado en carne,  Justificado en el Espíritu,  Visto de los ángeles,  Predicado a los gentiles,  Creído en el mundo,  Recibido arriba en gloria”.”(1 Tim. 3:16)

1. Cristo imagen de Dios

Al decir que Cristo es la imagen de Dios, esto implica la afirmación de su deidad verdadera y absoluta Dios invisible.  «La imagen del Dios invisible» da el pensamiento adicional sugerido por la palabra «invisible», de que Cristo es la representación visible y manifestación de Dios a los seres creados. La semejanza expresada en esta manifestación está involucrada en las relaciones esenciales en la Deidad, y es por ello singular y perfecta

  • «el que me ha visto a mí, ha visto al Padre» (Jn. 14:9).

«El calificativo «invisible» … no debe confinarse a la percepción de los sentidos corporales, sino que debe incluir también la percepción del ojo interior» (Lightfoot).

¡Qué bueno, que tremenda noticia!  El Dios “invisible” se ha hecho visible en la Persona de Cristo! Y se nos ha dado a conocer. Cuando Jesús principió su ministerio, Mateo registra las palabras de Juan el Bautista anunciando la venida del Mesías

  • “Y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mat. 3:1-17)
  • Cuando Felipe le dice al Señor Jesús muéstranos al Padre, y eso nos basta”, Jesús le respondió diciéndole “Felipe: hace tanto tiempo que estoy con vosotros, y no me has conocido? El que me ha visto a Mi también ha visto al Padre” (Jn. 14:8-9)

Vemos el uso de la palabra “imagen” es eikwn.

  1. Esta palabra se usaba de la representación del rostro del emperador (o de un rey) en las monedas del imperio romano.
  2. Se usaba también de un retrato (hoy en día hablaríamos de una ‘fotografía’).
  3. Según Barclay, un eikwn puede ser una representación de algo o de alguien; pero si la representación es suficientemente perfecta, puede llegar a ser una manifestación.

2.Que Dios es invisible

Al afirmar que Dios invisible, nos da los atributos de Dios. Dios es espíritu, por tanto es invisible a los ojos humanos. Dios es invisible por la sencilla razón que Él “es Espíritu ”(Juan 4:24). 

Tal como el viento (pneuma) es invisible (Juan 3:8), Dios es invisible. 

  • Por eso Juan afirma categóricamente, “A Dios nadie lo vio jamás…” (Jn. 1:18). 
  • Pablo describe a Dios como el “Rey de los siglos, inmortal, invisible…” (1 Ti. 1:17).   
  • “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria…” (Jn. 1:14)

Pero en Cristo, Dios se ha dado a conocer a los hombres.

El problema del hombre frente a Dios no es simplemente que no lo puede ver, sino que no lo comprende; no entiende la profundidad de Su ser y de Sus pensamientos.  Dios es, para el hombre, incomprensible. La incomprensibilidad de Dios tiene dos aspectos:  

a.  En primer lugar, el ser humano tiene el problema de una mente muy pequeña; por eso, no llega a comprender lo que Dios es.  No entiende la profundidad de Su ser ni la profundidad de Sus pensamientos (Is 55:8-9; Rom 11:33-34).  Pablo trata este tema en 1 Cor 2:11.

b. En segundo lugar, el hombre tiene el problema de una mente ‘ciega’.  Esta es la razón fundamental porque el hombre no conoce a Dios (2 Cor 4:3-4).  Debemos notar que en este pasaje Pablo habla del “entendimiento”; esto fue lo que Satanás cegó.  Pablo trata este tema en 1 Cor 2:14.

  • él es la imagen del Dios que no podemos ver (BLS)

Es el “misterio de Dios“ Col. 2:2, el que Pablo esta tratando de explicarle a los colosenses, tan avidos  de filosofias misticas.Y les da a “conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo”, misterio que solamente por el evangelio nos es revelado.Por eso fracasan todos los intentos de racionalziar las explicaciones acerca de la existencia de Dios. Y eso quie algunas son relamente explicaciones sumamente intelectuales acerca de la existencia de Dios. Sin embargo,para una mente impia, solo el Dios invisible, se da a conocer por medio de Jesucristo.El Dios lejano, se hace cercano.la encarnación de Cristo siempre ha sido “escándalo a la razón humana”, pero “a Dios le agradó salvarnos por la locura de la predicación del evaneglio, este tremendo mensaje que el apostol Pablo se esfuerza por explicar.

  • ″ Pues ya que en la sabiduría del mundo, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes, por la locura de la predicación. Porque los judíos piden señales, y los griegos sabiduría,Pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y  para los gentiles locura, más para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios y sabiduría de Dios. ” (1 Cor. 1:21-23)

Los gnósticos creían que el cuerpo físico de Jesús no era real, sino que solo “aparentaba” ser físico y que Su espíritu descendió sobre Él en Su bautismo, pero lo dejó justo antes de Su crucifixión. Tales opiniones destruyen no solo la verdad sobre la humanidad de Jesús, sino también de la expiación, puesto que Jesús no solo tuvo que ser verdaderamente Dios, sino también verdaderamente humano (y físicamente real) quien realmente sufrió y murió sobre la cruz a fin de ser un sacrificio sustitutivo y aceptable por el pecado (Hebreos 2:14-17). El punto de vista bíblico sobre Jesús, afirma Su completa humanidad, así como Su completa deidad.(https://www.gotquestions.org/Espanol/gnosticismo-cristiano.html)

3. Que Cristo es el primogénito de toda creación

“ el primogénito de toda creación”

Sin embargo, varias razones indican que este no es el sentido de Pablo: la construcción de esta frase, el uso de ‘primogénito’ en la Biblia, el contexto en el cual Pablo usa esta palabra aquí, y el resto de la enseñanza bíblica acerca de la Persona de Cristo.

Antes de notar estas cosas, tendríamos que comenzar con un estudio del término mismo.

«prototokos (prwtovtoko”, 4416), primer nacido (de protos, primero, y tikto, engendrar). Se utiliza de Cristo como primogénito de la virgen María (Lc 2.7); en su relación con el Padre, se usa para expresar su prioridad sobre, y preeminencia por encima de, la creación, no en el sentido de ser el primero en nacer. En el AT se utiliza ocasionalmente de superioridad posicional; véase Éx 4.22; Dt 21.16, 17, donde la prohibición es la de asignar la posición privilegiada del primogénito a uno nacido con posterioridad al primer hijo.

Los cinco pasajes del NT que con respecto al uso de este término tienen que ver con Cristo pueden exponerse cronológicamente de la siguiente manera:

(a) Col 1.15, donde está a la vista su relación eterna con el Padre, y la cláusula significa a la vez que Él era el primogénito antes que toda creación, y que Él mismo es quien ha llevado a cabo la obra de la creación (siendo que el caso genitivo es objetivo, como lo hace patente el v. 16);

(b) Col 1.18 y Ap 1.5, con referencia a su resurrección;

(c) Ro 8.29, su posición en relación con la Iglesia;

(d) Heb 1.6, su Segunda Venida (la vm: «Y cuando otra vez vuelve a traer al primogénito al mundo», pone «otra vez» en su relación correcta con el resto de la frase, implicándose con ello el contraste con su primera venida, su nacimiento); cf. Sal 89.27. Este término se utiliza en plural, en Heb 11.28, de los primogénitos de las familias egipcias, y en 12.23, de los miembros de la iglesia.

Nota: Cf. (a) con Jn 1.30, «el cual es antes de mí», lit., «Él era primero (protos) de mí», esto es, «en relación a mi», donde se expresa todo lo que se involucra en su preexistencia y prioridad.»

  1. Tal como el primogénito de una familia es aquel a quien se encomienda la tarea de supervisar sus asuntos, así el Primogénito de toda la creación es Aquel que es su gobernador y Señor, y Aquel cuya prerrogativa es exhibir al universo la imagen y los atributos del Dios invisible” (J. Eadie, Efesios, http://www.freewebs.com/predicacolosenses/Colosenses%201%20(1-2).doc

4.Que  El (Cristo) es preexistente y creador de todas las cosas

  • Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud,y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.” (Col. 1:15-20 RV 1960)

Pablo empleó la palabra misterio“ en la epistola a Timoteo (I Tim. 3:16), para hablar del evangelio que fue desconocido hasta que Dios lo revelara; es decir, el hombre nunca lo hubiera sabido por medio de su propio razonamiento (1 Cor. 1:18-21). Cristo sigue siendo un gran “misterio” para aquellos que no aceptan la revelación de Dios, sino que prefieren escuchar doctrinas de demonios (4:1).

a. Cristo es superior a toda la creación,porque por el fueron creadas todas las cosas. Todo fue creado por el y para él.Pablo nos habla del poder creador de Cristo y de su actividad creadora. En el relato del Génesis, Elohim es plural (“hagamos”). Elohim es una palabra hebrea (אֱלׂהִים) de la cual muchos eruditos judíos y eclesiásticos indican que sería el plural mayestático, o el superlativo de Dios (en hebreo El, אֵל, o Eloha, אֱלׂהַּ). a palabra Elohim sería utilizada por la Biblia para dar una misteriosa preparación al mundo antiguo para la Revelación final del Nuevo Testamento, de las tres Personas en la naturaleza Divina.  las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.

  • “Por medio de él, Dios creó todo lo que hay en el cielo y en la tierra, lo que puede verse y lo que no se puede ver, y también los espíritus poderosos que tienen dominio y autoridad. En pocas palabras: Dios creó todo por medio de Cristo y para Cristo.”(BLS)

Entre las cosas creadas se incluyen también las ” invisibles ” o sea el mundo espiritual de ángeles y seres espirituales, aún aquellos que no guardaron su dignidad (Judas 6). Los “Tronos”, “Dominios”, “Principados” y “potestades” se pueden referir a rangos de autoridad y poder que pueden ser tanto espirituales como materiales. Si habla de lo MATERIAL, Cristo creó todos los poderes y autoridades superiores en el reino de los hombres, algo muy cierto por lo que dice Romanos 13.1-2, y si se refiere a lo ESPIRITUAL. Significa que Cristo creó todos los seres espirituales, ya sean ángeles o criaturas celestiales fieles y leales a Dios como ángeles desobedientes, que siguen las ordenes de Satanás. Si nos damos cuenta, este pasaje nos enseña que Cristo no pertenece a la creación material ni a la espiritual tampoco. Él es Creador de lo que vemos y de lo que no vemos.b.Cristo es preexistente. El es antes que todas las cosas.

  • “Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia  ”
  • En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas” (Jn. 1:1-3). 
  • “Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó); lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.” (1 Jn. 1:1-3) 
  • “Antes que Abraham fuese, “Yo soy [él]” (Jn 8:58). 
  • “Jesús le dijo [a la mujer en el pozo]: ‘Yo soy [él], el que habla contigo’” (Jn. 4:26) 
  • “Porque si no creéis que yo soy [él], en vuestros pecados moriréis”. (Jn. 8:24) 
  • “Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces conoceréis que yo soy [él]”. Jn. 8:28 
  • “¿Crees tú en el Hijo de Dios?…El que habla contigo, él es”. Juan 8:35-37
  • “‘Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente.’ Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis.’” Jn. 10:24,25

En la epistola a los Hebreos, se nos muestra la superioridad de Cristo con respecto a las instituciones judaicas. Acá se nos muestra la superioridad de Cristo con respecto a la criatura.

c.En Él (Cristo) es preservado el Universo.“y todas las cosas en él subsisten”

En Col 1:15-17, Jn 1:1-3, y Heb 1:2,3, la función especial de crear y de sostener el universo es adscrita a Cristo bajo sus títulos de «Palabra», «Imagen», e «Hijo», respectivamente. La condición de Creador que se predica de Él no es la de un mero instrumento o artífice en la formación del mundo, sino la de aquel «por medio de quien, en quien y para quien» todas las cosas han sido hechas, y por quien todas las cosas subsisten. Esto implica la afirmación de su deidad verdadera y absoluta» (Laidlaw, en Hastings’ Bible Dictionary).

  • Por medio de él, todo se mantiene en orden (BLS)

d. El (Cristo) es la cabeza de la iglesia. 

  • “y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia”

Esto es una metáfora. Compara a la iglesia con el cuerpo (de Cristo) y de Cristo dice que es la cabeza de este cuerpo.Jesús se refirió solo en dos ocasiones a la iglesia: (Mat 16.18; 18.17)En contraste, la expresión Reino de Dios aparece un centenar de veces en los Sinópticos. La palabra iglesia se deriva del sustantivo griego ekkleséa (ekklesia (ἐκκλησία, G1577) , de ek, fuera de, y klesis, llamamiento. de kaleo, llamar), una asamblea pública, generalmente de orden político (de polis que significa ciudad), convocada por un heraldo oficial. Así se traduce en la LXX la palabra hebrea qajal que designa la congregación de Israel, una nueva comunidad teocrática convocada desde el cautiverio para adorar y servir a Jehová y demostrar su señorío en medio de los pueblos (Nm 10.7; Dt 31.30; 1 R 8.14; 1 Cr 13.2, 4; Sal 22.22; cf. Hch 7.38).

Según Viene NT , iglesia: Tiene dos aplicaciones a compañías de cristianos: (a) de toda la compañía de los redimidos a través de la era presente, la compañía de la que Cristo dijo: «edificaré mi iglesia» (Mat 16:18), y que es descrita adicionalmente como «la iglesia, la cual es su cuerpo» (Ef 1:22; 5.22),  (b) en número singular (p.ej., Mat 18:17), a una compañía formada por creyentes profesos (p.ej., Act 20:28; 1 Co 1:2; Gal 1.13. 1Tes 1:1; 1Ti 3:5), y en plural, refiriéndose a las iglesias en un distrito. Hay una aparente excepción en Act 9:31, donde, en tanto que la RVR vierte «iglesias», el singular en el original (correctamente vertido por la VM) parece sin embargo señalar a un distrito; pero la referencia es claramente a la iglesia tal como estaba en Jerusalén, de donde había justo sido dispersada (Act 8:1). También, en Rom 16:23, que Gayo fuera «hospedador … de toda la iglesia» sugiere que la asamblea en Corinto se reunía generalmente en su casa, donde también Pablo moraba.

Acá Pablo habla de la iglesia universal, formada por judíos y gentiles.Este es el misterio que le fue revelado a Pablo.

  • “Por esta causa yo Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles; si es que habéis oído de la administración de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros; que por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente, leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio, del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su poder. A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo,y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas; para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor, en quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él; por lo cual pido que no desmayéis a causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria.” (Ef.3:1-21)

Pedro utilizó también una metáfora parecida para referirse a Cristo, y su sufrimiento, la piedra angular, que los edificadores (Israel) descharon:

  • La piedra que desecharon los edificadores. Ha venido a ser cabeza del ángulo.(salmo 118:22)

Observe cómo el apóstol Pedro utilizó este salmo en Hechos 4:8-12, para testificar de Cristo.

  • “Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Gobernantes del pueblo, y ancianos de Israel:  Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera éste haya sido sanado,  sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano.  Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” (Hch. 4:8-12)

Jesús fue maltratado, insultado, rechazado y crucificado por los líderes de la nación. Sin embargo, la última victoria y gloria pertenecieron solamente a él. La piedra rechazada era la piedra bien escogida de Israel.

En otra ocasión el apóstol Pedro escribió estas palabras en I Pedro 2:4-8 con respecto a Jesús como la piedra viva, rechazada por los hombres, pero elegida de Dios para hacer la piedra el tropezar del juicio. Él dijo:

  • Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa,  vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; Y el que creyere en él, no será avergonzado. Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, La piedra que los edificadores desecharon, ha venido a ser la cabeza del ángulo; y Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados. Para los que rechacen creer en él, él es una piedra del juicio, que rueda sobre ellos. (I Pe. 2:4-8)

Guillermo Barclay escribió, “confrontación con Cristo es en sí mismo juicio.” (http://www.abideinchrist.org/es/psa11822des.html)

  1. ”Él (Cristo) es la cabeza y la iglesia es su cuerpo.”(BLS, paréntesis añadidos por mi)

e. Que El (Cristo) fue el primero en resucitar

  • “él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia”

Eadie es de la opinión que el uso de esta palabra inusual (prwtotokos) se debe al problema doctrinal que estaba afectando la iglesia en Colosas. Podría ser que era un término que los herejes estaban usando, y por ende Pablo lo toma y lo aplica en manera contundente de Cristo[1]. Describiendo el propósito de Pablo al redactar esta carta, Appéré comenta, “su propósito es mostrar que Cristo no es uno de los muchos intermediarios que se supone Dios ha creado y puesto entre sí mismo y el hombre, pues no solamente no fue Cristo creador, sino que Él es el Creador”[2]. ([1] Eadie, p. 48-49.[2] Appéré, p. 41., http://www.freewebs.com/predicacolosenses/Col%201%20(15).doc)

Uso de la palabra primogénito según Vine N.T

«Los cinco pasajes del NT que con respecto al uso de este término tienen que ver con Cristo pueden exponerse cronológicamente de la siguiente manera:

(a) Col 1.15, donde está a la vista su relación eterna con el Padre, y la cláusula significa a la vez que Él era el primogénito antes que toda creación, y que Él mismo es quien ha llevado a cabo la obra de la creación (siendo que el caso genitivo es objetivo, como lo hace patente el v. 16);

(b) Col 1.18 y Ap 1.5, con referencia a su resurrección;

(c) Ro 8.29, su posición en relación con la Iglesia;

(d) Heb 1.6, su Segunda Venida (la vm: «Y cuando otra vez vuelve a traer al primogénito al mundo», pone «otra vez» en su relación correcta con el resto de la frase, implicándose con ello el contraste con su primera venida, su nacimiento); cf. Sal 89.27. Este término se utiliza en plural, en Heb 11.28, de los primogénitos de las familias egipcias, y en 12.23, de los miembros de la iglesia.

Nota: Cf. (a) con Jn 1.30, «el cual es antes de mí», lit., «Él era primero (protos) de mí», esto es, «en relación a m», donde se expresa todo lo que se involucra en su preexistencia y prioridad.» 

  • Cristo es el principio de todas las cosas. Por eso fue el primero en resucitar, para ocupar el primer lugar en todo. Y en él se encuentra todo el poder divino.”(BLS)
  • Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. (1 Cor. 15:20 RV 1960)
  • Sin embargo, ¡Cristo volvió a vivir! Esto nos enseña que también volverán a vivir los que murieron.” (I Cor. 15:20 BLS)

Recordemos como bien dijo Pablo que si Cristo no resucitó, vana es nuestra fe, nada tiene sentido mas alla de esta vida, no hay perdón de pecados, no hay vida eterna, no hay resurrección para nosotros tampoco. Comamos y bebamos, que mañana morimos.

E. En Cristo se produce la reconciliación de todas las cosas  En Cristo habita toda la plenitud de Dios y es por Cristo, que se reconcilian todas las cosas 1. Terrenales 2. y celestiales

y hacen la paz mediante el sacrificio en la cruz.

  •  Por medio de Cristo, Dios hizo que todo el universo volviera a estar en paz con él. Y esto lo hizo posible por medio de la muerte de su Hijo en la cruz.(BLS)

Según lo que explica el Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia,El verbo: αποκαταλλασσω [apokatallassô] “reconciliar”. Aparece 3 veces en el NT. (http://eltextobiblicont.blogspot.com/2006/10/106-algunas-peculiaridades-del-griego.html)

a) Aoristo del Indicativo Activo /3ª sing: αποκατηλλαξεν apokatêllaxen

  • Col. 1:21 “Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado” (reconcilió).

b) Aoristo del Subjuntivo Activo/ 3ª sing: αποκαταλλαξη apokatallaxê

  • Efés. 2:16 “y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades”.

c) Aoristo del Infinitivo Activo: αποκαταλλαξαι apokatallaxai

  • Col. 1:20 “y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz”.»

Pablo predicaba el ministerio de la reconciliación

  • De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así. De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.  Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.” (2 Cor. 5:16-21 RV 1960)

La reconciliación es el «restablecimiento de la amistad del hombre con Dios, pues entre ambos reinaba la enemistad; y, más que el establecimiento de buenas relaciones en general, es la eliminación de un profundo desacuerdo. El hombre por su pecado se encontraba alejado de Dios; pero en la persona de su Hijo, Dios mismo ofreció el camino hacia la reconciliación.

Según la enseñanza paulina, la reconciliación es una muestra del amor de Dios y un estado presente (Ro 5.10); se recibe a través del Señor Jesucristo (v. 11). La exclusión temporal de los judíos del plan de Dios provocó la reconciliación del mundo gentil (Ro 11.15; 2 Co 5.18); Dios, estando en Cristo, reconcilió al mundo consigo mismo (v. 19). La acción espontánea de Dios anula la enemistad que mantiene al hombre separado de su Creador, y la creación de una naturaleza redimida dentro del hombre capacita a este para llevar una vida de comunión y amor con Dios (Ro 5.11).»

Pablo resume el plan redentor de Dios en la palabra de la reconciliación” (2 Co 5.19), la cual ha sido encomendada a los cristianos para su proclamación a todas las personas.

  • Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados.»

La reconciliación con nuestro Creador es una “reconciliación por medio de la cruz“

  • “Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne.En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación,aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.” (Ef. 2.11-22 RV 1960)
  •  Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación. 2 Cor. 5:18

C. Conclución:

“Los pensadores griegos empezaron a engañar al pueblo en la ciudad de Colosas, diciendo que ellos eran poseedores de gnosis (conocimiento) e iniciaron a pregonar que Jesús no era Dios y que la salvación no podía ser tan sencilla como se estaba enseñando por los seguidores inmediatos de Cristo.Se infiltró en esta Iglesia la idea del gnosticismo (búsqueda del conocimiento), con la cual se desarrolló la teoría de que Dios no podía haber creado la materia, pues la materia era fuente de pecado, por lo que entonces otras emanaciones debieron haber creado la materia y que Jesús era parte de estas emanaciones, así como los ángeles y los demonios. Por lo tanto el hombre debía rendir tributo a diferentes emanaciones y trabajar por su salvación.” (http://sujetosalaroca.org/2007/01/27/contradicciones-parte-8-catolicismo/)

“en el desarrollo y la sistematización de las doctrinas trinitarias tuvieron su repercusión las especulaciones gnósticas sobre los eones y sobre la diversidad entre el Dios supremo y los demiurgos (como materia a rebatir). Especialmente, frente al docetismo gnóstico (el g. aceptaba a Cristo como hipóstasis redentora bajo las modalidades conceptuales de diversas cristologías, mayormente docetas), se insistió en la doctrina de la encarnación, en la integridad de la naturaleza humana de Jesús, y en la causalidad salvífica de su muerte en la cruz. Y en contraposición a la espiritualización gnóstica del concepto de Iglesia y a la apelación a tradiciones secretas, se consolidaron la organización de la Iglesia y la tradición apostólica, y se formó el canon del NT. En la doctrina dogmática de la -a resurrección de la carne puede verse una respuesta a la idea gnóstica de que la materia es demoníaca. También en la formación de la doctrina eclesiástica sobre la gracia fue importante la discusión con ciertas posiciones éticas de los gnósticos.”(http://www.mercaba.org/Mundi/3/gnosticismo.htm)

Fue por este motivo de la incipiente herejía que Epafras viajó a ver a Pablo a la prisión, en busca de consejo y ministración apostólica ante estas atrayentes ideas que se habian infiltrado con fuerza amenzante en la iglesia.

Es comprendiendo esto que se entiende mejor la exhortación Paulina “Mirad que ninguno os engañe por filosofías y vanas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los elementos del mundo, y no según Cristo” (Col. 2:8).

Este pasaje también es muy útil en contra de los Testigos de Jehová. También es muy útil para refutar las corrientes gnósticas. Además de ser un hermoso himno, que exalta a nuestro Señor y Salvador.

Separado del contexto de Col 1:15-17, y aislado del resto de la enseñanza de Pablo (y del Nuevo Testamento) acerca de la Persona de Cristo, la frase primogenito podría ser entendido como indicando que Cristo era parte de la creación de Dios.

Sin embargo, a la luz del estudio exegético y doctrinal que hemos hecho, llegamos a la conclusión que Cristo es descrito como el prwtotokos, en el sentido de que Él es el “primogénito” en comparación con, o con referencia a, toda la creación. La palabra describe, en primera instancia al Hijo Eterno, pero lo describe en función de la relación que Él tiene con la creación.

La palabra (o frase) en realidad significa básicamente lo mismo que “el unigénito hijo”; solo que esta última frase tiene en mente la relación existente entre Cristo y el Padre, mientras que la frase que Pablo usa en Col 1:15 tiene en mente la relación entre Cristo y la creación.

Eadie es de la opinión que el uso de esta palabra inusual (prwtotokos) se debe al problema doctrinal que estaba afectando la iglesia en Colosas. Podría ser que era un término que los herejes estaban usando, y por ende Pablo lo toma y lo aplica en manera contundente de Cristo.(Eadie, p. 48-49,http://www.freewebs.com/predicacolosenses/Col%201%20(15).doc)

Describiendo el propósito de Pablo al redactar esta carta, Appéré comenta, “su propósito es mostrar que Cristo no es uno de los muchos intermediarios que se supone Dios ha creado y puesto entre sí mismo y el hombre, pues no solamente no fue Cristo creador, sino que Él es el Creador” ( Appéré, p. 41, http://www.freewebs.com/predicacolosenses/Col%201%20(15).doc)

El gnosticismo se extendio por toda Asia Menor rapidamente.En la literatura apocrifa que circuló en aquellos tiempos, leemos mucho de este pensamiento, infiltrado en su reflexion teologica. por eso estos libros fueron rechazados por los apologistas constantemente. Podemos citar  el libro apocrifo de los Hechos de Juan, por ej, También la herejía docetista y la herejía arriana, el montasticismo y el ascetismo de los monjes católicos. “En Persia vemos aparecer a Mani, el Apóstol de la Luz, que inspirado por el Gnosticismo y el ascetismo de distintas sectas cristianas de Asia Menor, funda una Iglesia que tomará de la tradición religiosa persa, el conflicto entre la Luz y las Tinieblas, en un dualismo materialista, del que abominará primero la Iglesia ortodoxa, bajo la estricta crítica de Agustín de Hipona, y luego la Iglesia Imperial, transformándose en la bestia negra de la Iglesia antigua y medieval. Agustín de Hipona también utilizará por primera vez el nombre de “cátaros” o puros, para designar a un grupo de cristianos estrictos, que se negaron a admitir de nuevo en sus comunidades y rehabilitar a aquellos que habían renunciado a la fe cristiana, para evitar las persecuciones de Diocleciano, y que tras la llegada de Constantino al poder, pretendían rehabilitarse. Estas sectas puristas propias de los siglos III y IV. Estos cátaros fueron conocidos también como novacianos, por ser seguidores de Novaciano, un amigo del ascetismo extremo y de la pureza de la fe.  Los mitos maniqueos serán recuperados por los movimientos dualistas de la alta Edad Media. El Maniqueísmo influirá en algunas sectas dualistas que se fundaron y desarrollaron en los territorios pertenecientes al Imperio Bizantino, donde todavía reinaba el Emperador de Oriente, y en el que también existía un segundo Papa, el Patriarca de Constantinopla, cabeza de una Iglesia cada vez más desconectada de la Iglesia Occidental, pero que aún formaba parte de la gran Ecumene Católica.  La Iglesia Oriental sufrió toda la disputa iconoclasta y otras discusiones con un trasfondo teológico. En dicha disputa participó, del lado de los iconoclastas, una secta dualista, llamada de los Paulicianos, de marcada influencia maniquea. Los Paulicianos se extendieron por la Europa Oriental, y se hicieron muy fuertes, hasta el punto de amenazar al Emperador, que en el siglo IX fueron perseguidos y paulatinamente exterminados. Sin embargo, en Bulgaria surgió un nuevo movimiento dualista, los Bogomilos, continuador de los Paulicianos, que llegó a tener una gran organización en la administración de sus Iglesias. Estos Bogomilos al igual que los Maniqueos, eran personas muy ascéticas, que buscaban una perfección y pureza muy grande, a fin de poder recibir el Espíritu Santo. En Occidente, también encontramos grupos de cristianos partidarios de la pureza y la pobreza, como preparación para recibir al Espíritu, destaca la comunidad fundada en España por Prisciliano de Ávila, que fue acusado de Gnóstico y Maniqueo. Pero también, a los albores del siglo IX aparecen en las tierras occitano-catalanas, grupos de cristianos que aspiran a una perfección, de una forma similar a los puros y perfectos de las Iglesias de Oriente. Recibieron el nombre genérico de Albiguenses. Pero de entre ellos destacó una comunidad cristiana, en torno a unos hombres llamados bons homes o perfectos, que llegó a estar organizada como grupo de Iglesias, tal como nos muestra el acta del Sínodo de San Félix de Caraman, donde la Iglesia de los Cátaros, se organiza en obispados, y los obispos y fieles reciben el Consolamentum del Patriarca Bogomilo Nicetas, la transmisión del Espíritu Santo. Los Cátaros llamaban a su comunidad la Iglesia del Paráclito, la verdadera Iglesia Interior, de los Santos y Perfectos, en el Espíritu del Cristo. El Catarismo se extendió por toda Europa durante la baja Edad Media, hasta el inicio de su persecución. Junto con el movimiento Cátaro, asistimos en Europa Occidental a la formación de los Mitos y Leyendas del Cristianismo. Chretien de Troyes, un trovador de la corte de Champaña, traductor y conocedor de los mitos clásicos, en particular de las Metamorfosis de Ovidio, compone relatos de caballeros cristianos, e incorpora la historia de Percival y el Santo Grial. Pronto la Comunidad del Santo Grial se convertirá en uno de los mitos y leyendas más importantes del Cristianismo Medieval, y la Comunidad del Castillo del Santo Grial, el referente espiritual para distintas Ordenes de Caballeros, como los Templarios y sus órdenes derivadas, como los Fideli d’Amore o la Fede Santa, entre los que encontramos a otro gran trovador medieval: Dante Alighieri, un hombre comprometido con la causa de los Hohenstaufen o gibelinos, partidarios de restaurar la Monarquía del Sacro Imperio, y terminar con el creciente poder del Papado Romano, y sus pretensiones de ser la cabeza de la Iglesia Universal.” (http://heterodoxiacristiana.blogspot.com/2009/02/la-iglesia-interior.html)

La teosofía, el Nuevo Pensamiento y la Ciencia Cristiana, constituyen formas modernas del gnosticismo. “El gnosticismo está ligado a muchas herejías de la Nueva Era. Está basado en un abordaje de la verdad místico, intuitivo, subjetivo, interno, y emocional, lo cual no es del todo nuevo. Es algo muy viejo, regresando de alguna forma al Jardín del Edén, donde Satanás cuestionó a Dios y las palabras que Él habló y convenció a Adán y Eva de rechazarlas y creer una mentira. Él hace la misma cosa hoy, mientras que “como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8). Él aún cuestiona a Dios y la Biblia y atrapa en su red a aquellos que son o ingenuos y escrituralmente ignorantes o a quienes están buscando alguna revelación personal que los haga sentir especiales, únicos y superiores a los demás. Pero las revelaciones extra-bíblicas siempre conducen al error. Sigamos al apóstol Pablo quien nos dice “Examinadlo todo; retened lo bueno.” (1 Tesalonicenses 5:21) y esto hacemos por medio de compararlo todo con la Palabra de Dios, la única Verdad.” (http://www.gotquestions.org/Espanol/gnosticismo-cristiano.html)

El movimiento de la Nueva Era (New Age), enseña que cada uno de nosotros es dios. También lo vemos en el Budismo, en el Hinduísmo, la Cientología, e inclusive lo podemos ver en el Protestantismo y en el Catolicismo, en donde a pesar de que creen en Cristo, enseñan otro evangelio, con ello blasfemando el verdadero camino de la verdad (2 Pedro 2: 2). También en muchas de las sectas en las que el Pentecostalismo está formada, encontramos elementos gnósticos en sus practicas ascetistas y sus conceptos de iniciación espiritual en la herética doctrina del bautismo del o con Espíritu Santo, que nada tiene  que ver con la doctina paulina, en sus ayunos violentos, en sus vigilias interminables, en sus silicios, etc.

El Apóstol Juan hablando acerca de estas enseñanzas gnósticas dijo:

  • “Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas.No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la verdad. ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre Lo que habéis oído desde el principio, permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre. Y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna. Os he escrito esto sobre los que os engañan. Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.” (1 Jn. 2:20-27)

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Seamos prudentes a la hora de aceptar filosofias que entran a la iglesia y deforman la imagen de Cristo. La ciencia contemporánea, con sus hipótesis cientificas y muchas de sus teorias, los movimientos avivamentistas contemporáneas, y la cultura posmoderna que nos rodea,afectan  una y otra vez la imagen del Señor.

No permtiamos que el diablo nos engañe con sus sutilezas intelectuales, tan actractivas para el hombre de hoy,como lo fueron los gnósticos en esa época, que envenenan muestras mentes.

  • “Sometámosnos a Dios,resistamos al diablo y el huirá de nosotros” Santiago 4: 7 RV 1960)

Bibliografía consultada

Conozca los falsos Cristos más famosos de la historia


Conozca los falsos Cristos más famosos de la historia   

falsos cristos

La aparición de los falsos Cristo es una prueba de lo que dice la Biblia en Mateo 24:23-26 ” Mat 24:23  Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis”.     Hace una semana se anunció la muerte de José Luis de Jesús Miranda, fundador de la seudo Iglesia Creciendo en Gracia quien dijo ser Jesucristo anunciando que el día 30 de junio del 2012, transformaría su cuerpo en inmortal. Como esto no fue confirmado, desapareció de los medios de comunicación. Aunque no se ha confirmado oficialmente su muerte sólo se suma a la larga lista de personas que dicen ser Jesús.

La aparición de los falsos Cristo es una prueba de lo que dice la Biblia en Mateo 24:23-26 ” Mat 24:23  Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis. Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos. Ya os lo he dicho antes. Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis”.

Desde los primeros siglos, han surgido personas que dicen ser (o fueron considerados por sus seguidores), la encarnación o la reencarnación de Jesucristo, o la Segunda Venida de Cristo. Por no hablar de los miles de casos de personas con trastornos mentales que hicieron esa declaración.

Siglo 19

John Nichols Thom (1799-1838): Se rebeló contra el gobierno, él decía ser el “salvador del mundo” y la reencarnación de Jesucristo en 1834. Fue asesinado por los soldados británicos en la Batalla de Bossenden Wood el 31 de mayo 1838 en la ciudad de Kent, Inglaterra.

Arnold Potter (1804-1872): Apostató de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días (mormones), afirmó que el espíritu de Jesucristo entró en su cuerpo y se convirtió en  el Hijo “Potter Cristo” del Dios vivo. Pero lastima por él, murió en un intento de “ascender al cielo” saltando de un acantilado.

Bahá’u’lláh (1817-1892): Nacido en una familia musulmana chiita en 1844, él afirmó ser el cumplimiento prometido y profetizado acerca de todas las grandes religiones. El hombre fundó la Fe Bahá’í en 1863, que hasta ahora tiene seguidores en todo el mundo.

William W. Davies (1833-1906): Líder de la secta Reino del Cielo, localizado en Walla Walla, Washington (1867-1881). Él enseñó a sus seguidores que él era el arcángel Miguel, pero había vivido como Adán, Abraham y David. Cuando su hijo Arthur, nació el 11 de febrero de 1868, Davies dijo que el niño era la reencarnación de Jesucristo. Cuando a David, le nació el segundo hijo en 1869,  Davies,  llegó a decir que era Dios el Padre.

Mirza Ghulam Ahmad (1835-1908): Este hombre nativo de la India afirmó que él era el esperado Mahdi, como la Segunda Venida de Jesús, el Mesías, el prometido para el final de los tiempos. Él era la única persona en la historia islámica que decía ser ambos. Afirmó ser Jesús, no en sentido metafórico y carácter. Fundó el Movimiento Ahmadiyya en 1889, alegando ser comisionado por Dios para reformar a la humanidad.

Lou Palingboer (1898-1968): Fundador y líder de una secta de Holanda, dijo ser “el cuerpo resucitado de Jesucristo”.

Siglo 20

Haile Selassie I (1892-1975): No abiertamente decía ser Jesús, pero el movimiento rastafari, que surgió en Jamaica durante la década de 1930, cree que era la Segunda Venida, cuando se convirtió en emperador de Etiopía en 1930, defendió ser la confirmación del regreso del Mesías en el Libro de Apocalipsis. También se le llama Jah Ras Tafari. Los seguidores del movimiento rastafari dicen que él volverá por segunda vez para iniciar el día del juicio. La secta sigue creciendo gracias en parte a los grupos de reggae que tienen cerca de un millón de seguidores.

Ernest Norman (1904-1971):  Un ingeniero eléctrico que fundó la Academia de Ciencias Unarius en 1954, dice que era la encarnación terrenal de un arcángel llamado Raphiel pero que había vivido en la tierra como otras figuras notables, como Confucio, Sócrates y Jesús. Murió en 1971, pero Unarius sigue ofreciendo terapia de vidas pasadas para curar de todo tipo de mal.

Krishna Venta (1911-1958): Fundador de la secta Fuente de la sabiduría, el conocimiento, la fe y el amor en California a finales de 1940. En 1948, declaró que él era el Cristo, el nuevo mesías y que vino a la Tierra desde el planeta Neophrates, hoy desaparecido. Fue asesinado por dos de sus antiguos seguidores descontentos que lo acusaron de abuso de culto, mal uso de dinero y de abusar de sus esposas.

Ahn Hong-Sahng (1918-1985): Un surcoreano que fundó la Iglesia de Dios Nuevo Pacto de la Pascua en 1964, que se convirtió en la Sociedad Misionera Mundial de Dios. Él sería la Segunda Venida de Jesús que luego pasó a declararse Dios Padre.

Sun Myung Moon (1920-2012): Más conocido como el Reverendo Moon, fundador de la Iglesia de la Unificación. Impartió ser el Mesías y la Segunda Venida de Cristo, cumpliendo la misión inacabada del Jesús de la Biblia. Los miembros de la Iglesia de la Unificación, todavía consideran a Sun Myung Moon y su esposa Hak Ja Han,  los Verdaderos Padres de la humanidad, Adán y Eva restaurados a su plenitud.

Jim Jones (1931-1978): Fundador del Templo del Pueblo. Inicialmente, un líder protestante, continuó diciendo ser la reencarnación de Jesús, Akenatón, Buda y el Padre Divino. Alegando ser perseguido por los religiosos en los EE.UU., llevó a sus seguidores a Jonestown, Guyana, donde organizó un suicidio en masa el 18 de noviembre de 1978.

Marshall Applewhite (1931-1997): Fundador de la secta Puerta del Cielo, utilizó el Internet para declararse Jesucristo y reunir seguidores. Todos cometieron un suicidio colectivo el 26 de marzo 1997, cuando pasó cerca de la Tierra el cometa Hale-Bopp. Ellos creían que iban a reunirse en el cielo ya supuestamente una verdadera nave especia los recogería.

Wayne Bent (1941 – ): Su verdadero nombre es Michael Travesser. Fundador de la Iglesia El Señor es Nuestra Justicia. Él dice: “Yo soy la encarnación de Dios, soy la divinidad y la humanidad combinada”. Comenzó su culto en 1989, cuando convenció a algunos adventistas de dejar la iglesia y seguir una vida sin pecado. A partir de 2000, dijo que oyó decir a Dios: “Tú eres el Mesías”. Fue condenado a prisión el 15 de diciembre de 2008, por abuso sexual a menores de edad.

Ariffin Mohammed (1943 – ): También conocido como “Ayah Pin”, fundó la secta Reino de los Cielos, en Malasia en 1975, prohibido por el gobierno pronto. Él dice que sus seguidores tienen contacto directo con los cielos, considerado la encarnación de Jesús, así como Shiva, Buda y Mahoma.

Matayoshi Mitsuo (1944 – ): Un político conservador japonés que en 1997, fundó el Partido Mundial de la Comunidad Económica sobre la base de su convicción de que él es Dios y Cristo. Según su programa, él hará el juicio final como Cristo, pero dentro del sistema político actual.

José Luis de Jesús Miranda (1946 – ): Puertorriqueño y fundador de Creciendo en Gracia quien afirma que es el Cristo resucitado que se apoderó de su cuerpo en 1973 autoproclamándose “Jesucristo Hombre”. Anunció que se sometería a una gran transformación en el 2012, convirtiéndose en inmortal. Su muerte por cáncer no es confirmada por la iglesia que cuenta con 710 centros de servicio en 25 países.

Inri Cristo (1948 – ): Un astrólogo brasileño que afirma que desde 1969  ser el segundo Jesús reencarnado. Vive en Brasilia, considerada por él y sus discípulos como la “Nueva Jerusalén” mencionada en el Apocalipsis.

Sergey Torop (1961 – ): Un ex policía tráfico ruso, que dice haber “renacido” como Visionario, Jesucristo, pero señala que no es “Dios”, pero si la “palabra de Dios”. Ha fundado la Iglesia el Último Testamento. En 1990 se trasladó al sur de Siberia, donde vive con sus discípulos en el Tiberkul Ecopolis, una comunidad espiritual. Se dice que tienen varias esposas y 10.000 seguidores en todo el mundo.

Siglo 21

David Shayler (1965 – ): Un ex agente inglés del servicio secreto MI5 Inglés que en el verano de 2007, proclamó ser el Mesías. El “descubrimiento” de la nueva identidad se produjo después del consumo de hongos alucinógenos.

Señala que un espíritu se le apareció y le dio la noticia. `Entonces solo camina descalzo y con ropa blanca. Aboga por el uso de drogas como algo espiritual. Lanzó una serie de videos en YouTube donde pretende ser Jesús. Vive en una comunidad con pocos seguidores seminómadas, casas vacías que ocupan en el interior de Inglaterra. Él dice que tiene un “lado femenino” y a veces asume la personalidad Delores Kane. Explica que no es homosexualidad. “Es como el equilibrio de las cosas [los lados masculinos y femeninos], como si pudiera olvidar lo que soy”, justifica.

Oscar Ramiro Ortega-Hernández (1990 – ): En noviembre del 2011, disparó nueve tiros con un AK-47 en contra de la Casa Blanca en Washington. Pretendiendo ser Jesucristo, dijo que fue enviado a matar al presidente Barack Obama, quien sería el Anticristo.

Alan John Miller (1962 – ): Más conocido como AJ Miller. Australia, es un ex-testigo de Jehová y líder de la Verdad Divina. Miller, afirma ser Jesucristo reencarnado y quiere difundir mensajes que él llama “la Verdad Divina”. Él hace una serie de seminarios sobre el tema y utiliza diversos medios de comunicación, especialmente Internet. Vive con María Suzanne Luck, quien es según él el regreso de María Magdalena a la Tierra.

Hay más nombres pero creemos que no acabaríamos de mencionarlos así que destacamos algunos pocos.

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Foto: Sergey Torop

Traducido y adaptado por NoticiaCristiana.com de Gospel Prime

Naciones Unidas      |      Jueves 15      de      Agosto, 2013      | Por      Nínro Ruíz Peña |  (NoticiaCristiana.com).

http://www.noticiacristiana.com/sociedad/sectas/2013/08/conozca-los-falsos-cristos-mas-famosos-de-la-historia.html