Un veredicto sobre el tema de la virgen María


Un veredicto sobre el tema de la virgen María

por Paulo Arieu

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Despues de haber escrito varios articulos respecto al rol de Maria en el dogma católico romano, quiero terminar esta serie con un veredicto biblico sobre el tema. A pesar de que durante su ministerio terrenal se presentaron oportunidades para hacerlo, Jesús jamás enseñó que María debía recibir honor especial. En una ocasión, mientras el Señor hablaba a la gente, una mujer de la multitud le gritó:

  • «Bienaventurado el vientre que te trajo, y los senos que mamaste» (Lc. 11:27).

Pero Jesús desvió ese honor dirigido a María y, en cambio, respondió:

  • «Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan» (Lc. 11:28).

En otra oportunidad le anunciaron a Jesús:

  • «He aquí tu madre y tus hermanos están afuera, y te quieren hablar» (Mt. 12:47).

Nuevamente Jesús rehusó elevar a María y, en cambio, contestó:

  • “¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos? Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre.”(Mat. 12:48,49)

En este pasaje, el Señor Jesús afirmó su independencia de las relaciones meramente humanas. Enseñó que una relación personal espiritual con Él que originara de la sumisión a Dios era de una importancia mucho más grandiosa que el parentesco físico basado en vínculos de la carne. Pablo se hace eco de este tema diciendo del Señor Jesús:

  • «…y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así» (2 Co. 5:16).

En contraste con el ejemplo de Cristo, el catolicismo romano aprovecha toda oportunidad para exaltar a María. La Iglesia Católica expresa esta intención en el axioma en latín De María Nunquam Satis, que significa:

«Respecto a María uno nunca puede decir lo suficiente». [0]

Sin embargo, como hemos visto a lo largo de todos estos artículos, ya se ha dicho demasiado de ella y la carencia de un rol determinado en la salvación de los creyentes. Al contradecir las Escrituras, la Iglesia Católica ha declarado que María es la Inmaculada Concepción, la Madre de Dios, la Virgen Perpetua, la Corredentora, la Asunción, la Reina del Cielo y de la Tierra y la Mediadora de todas las gracias. Estas doctrinas han sustraído de la gloria de Dios y han resultado en que incontables católicos muestren mayor devoción a María que a Cristo mismo. Uno debe preguntar: ¿Ha guiado la Iglesia Católica a sus feligreses a la idolatría? Para responder a esta pregunta debemos primero considerar el significado bíblico de idolatría. En los Diez Mandamientos Dios dijo:

  • “Yo soy Jehová tu Dios… No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza [ídolos]… No te inclinarás a ellas, ni las honrarás, porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso….”-Éx. 20:2-5

Si se entiende que estos mandamientos simplemente prohiben adoración de otros dioses por encima del Señor, entonces nadie podría acusar a la Iglesia Católica Romana de promover la idolatría entre sus feligreses. El catolicismo romano enseña que María es un ser creado. Su función en la salvación es secundaria a la de Cristo. La devoción que los teólogos de la Iglesia Católica dicen que ella merece es de un grado inferior a la devoción que debe dársele a Dios. Pero en los Diez Mandamientos el Señor no prohibe a su pueblo que tenga otros dioses por encima de él sino delante de él. El mandamiento de Dios es: «No tendrás dioses ajenos delante de mí» (Ex. 20:3), o literalmente, «en mi presencia». Dios se revela a Sí mismo en los versículos que siguen como un «Dios celoso» (Ex. 20:5). Exige lealtad y devoción íntegras. Su pueblo no debía tener ningún otro dios «además» [1] de El.

Es aquí que la devoción catolicorromana a María cruza por primera vez la línea hacia la idolatría. Cuando los católicos mal aconsejados se arrodillan ante una estatua de María le besan los pies y le ofrecen las alabanzas y peticiones más sinceras, le dan a una criatura la devoción que Solo le pertenece a Dios. Repito: Le dan una honra muchas veces sincera, pero que solamente corresponde a Dios recibirla. No viene al caso que la Iglesia defina este honor como secundario al que se le da a Dios. Dios no quiere tener dioses ajenos delante de Él, no importa cuan inferiores sean. Y aunque la María catolicorromana no sea un ser infinito y eterno como lo es el Dios de la Biblia, ella de ningún modo es inferior a los dioses y las diosas del mundo antiguo. La gente se imaginaba que estas deidades paganas en general eran seres finitos con características y pasiones muy humanas. María, conforme ha sido promovida por la Iglesia Católica, excede por mucho a la mayoría de esas deidades en excelencia, poder y realizaciones. Electivamente, según lo ha definido la Iglesia Católica Romana, María es virtualmente indistinguible del Hijo de Dios mismo en excelencia, poder y realizaciones. Difieren solamente en unos grados. Según las Escrituras, el Señor Jesucristo era sin pecado (1 Jn. 3:5). Según la Iglesia Católica, María era «inmaculada en todo respecto».[2]

La iglesia enseña que cuando se habla de pecado,

«la santa Virgen María ni siquiera debe mencionarse».[3]

Jesús agradó al Padre en todo lo que hizo (Lc. 3:22). En cuanto a María,según la Iglesia,

«en ella el Padre tenía complacencia con deleite singular».[4]

Así como Jesús sufrió y murió por nuestra redención, así también María sufrió en las mismas profundidades de su alma con sus más amargos sufrimientos y tormentos de Él… [y] en su corazón murió con Él, traspasada por la espada de la tristeza».[5] Además, debido a la unión física de ellos, la Iglesia Católica dice que

«la sangre de Cristo derramada por amor a nosotros, y esos miembros en los que él ofrece al Padre las heridas que recibió como el precio de nuestra libertad no son otros sino la carne y sangre de la Virgen….»[6]

Por lo tanto, «ella con Cristo redimió a la humanidad»,[7] y «ha aplastado la venenosa cabeza de la serpiente».[8]

La Iglesia Católica dice que María

«terminado el curso de su vida en la tierra»,al igual que Cristo, murió. Pero así como su Hijo, María no murió debido a sus propios pecados. Más bien, María murió para que ella «en todas las cosas se asemejara a Jesús; y como el Hijo murió, era conveniente que la madre también muriera….»[9]

Luego, dice la Iglesia Católica, María fue resucitada corporalmente así como Cristo.[10] Ella

«sufrió muerte temporal, pero aun así no pudo ser sujeta por las ataduras de la muerte….» [11]

Por lo tanto,

«fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial semejante de su Hijo resucitado en anticipación de la suerte futura de todos los justos….»[12]

La Iglesia Católica dice que, una vez que llegó al cielo, María, fue

«enaltecida por Dios como Reina del Universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los señores…» [13].

Ahora, así como Cristo se sienta a la diestra del Padre (He. 1:13),

«María se sienta a la diestra de su Hijo…»[14].

Así comenzó su glorificación celestial siguiendo el ejemplo de su unigénito Hijo, Jesucristo….»[15] Su dominio es igual al de su Hijo; ella es «Reina del Cielo y de la Tierra».[16] Su gloria no puede compararse a la de ninguno, excepto la de Cristo:

… Dios ha prodigado sobre esta amorosa asociada de nuestro Redentor privilegios que alcanzan un plano tan exaltado que, excepto por ella, nada creado por Dios, aparte de la naturaleza humana de Jesucristo, ha alcanzado jamás este nivel.-Munificentissimus Deus [17]

Desde este plano exaltado, el catolicismo romano enseña que María presta servicio como

«Abogada, Auxiliadora, Benefactora y Mediadora» [18].

De esta forma, ella cumple las funciones que las Escrituras lo atribuye al Padre (Stg. 1:17), al Hijo (1 Jn. 2:1; 1 Ti. 2:5), y al Espíritu Santo (Jn. 14:16).  Estableciendo un paralelo con las descripciones bíblicas del Señor Jesús, la Iglesia Católica llama a María con diversos nombres

1. el «don inefable del Omnipotente»[19]

2. la «causa de nuestro gozo»[20]

3. el «Lucero de la mañana»[21]

4. la «Puerta del Cielo»[22]

5. el «Refugio de los pecadores»,[23] y

6. «Nuestra Señora del perpetuo socorro».[24]

7. Se dice que ella, con Cristo, es «el instrumento la guardiana de nuestra salvación».[25]

8. La Iglesia Católica promete que «todos los que buscan la protección de María serán salvos por toda la eternidad».[26]

La Iglesia Católica Romana hace comparaciones similares entre Dios el Padre y María. Podemos citar algunas

1. Así como Dios es nuestro Padre, «María es nuestra Madre». [27] Así como Jesús es el Hijo unigénito del Padre, por lo tanto María siguió siendo virgen para que Jesús fuese el «Hijo unigénito de su Madre».[28]

2. Las Escrituras describen a Dios como « Dios Todopoderoso (Gn. 17:1).La Iglesia Católica describe a María como la «Virgen Poderosísima».[29] Ella es «la poderosa Madre de Dios».[30] El poder «en sus manos es casi ilimitado».[31]

3. Las Escrituras describen a Dios como la fuente de toda sabiduría (Stg. 1:5). La Iglesia Católica describe a María como el «asiento de la sabiduría».[32]

4. La Biblia dice que Dios es el Dios de los vivos (Mr. 12:27). La Iglesia Católica dice que María es la «Madre de los vivientes».[33]

5. Dios es el «Padre de misericordias» (2 Co. 1:3). María es la «Madre de la Misericordia».[34]

6. Dios mora en perfecta santidad, sentado en un trono, rodeado de serafines (Is. 6:1-3). María, según la Iglesia Católica, es «”la Santísima” (Panaghia)»:[35]

7. Exceptuando sólo a Dios, María es más excelente que todos, y por naturaleza bella y hermosa y más santa que los querubines y serafines. Todas las lenguas del cielo y de la tierra no serían suficientes para alabarle.-Ineffabilis Deus [36]

Esta es la María del catolicismo romano, una mujer a quien la Iglesia católica ha exaltado por encima de todo otro ser y le ha asignado atributos, títulos, poderes y prerrogativas que en las Escrituras sólo pertenecen a Dios. Para ella la Iglesia Católica ha erigido estatuas, procesiones, fiestas piadosas, santuarios, iglesias, catedrales y basílicas. Esa iglesia llama a todos los fieles a que le dirijan a ella las oraciones, peticiones y alabanzas. Esto no es nada más que la adoración a una diosa pagana vestida de ropaje catolicorromano. Este culto a María es tan idólatra como el culto antiguo de la diosa semítica Astarté. Entre los babilonios se la conocía como Istar, y Dios condenó a la apóstata Judá por rendirle culto a ella, así como la Iglesia Católica Romana adora a María, bajo el título de «reina del cielo» (Jer. 7:18; 44:17-19, 25).

La veneración demostrada a María en el catolicismo romano no es menos ofensiva a Dios que el culto que el Impío rey Manases rindió a la diosa siria Asera. Puso en la casa de Jehová una imagen de Asera que él había hecho (2 R. 21:7). Por esa abominación Dios dijo:

  • «He aquí yo traigo tal mal sobre Jerusalén y todo Judá, que al que lo oyere le retiñirán ambos oídos» (2 R. 21:12).

De la misma manera, la Iglesia Católica Romana ha formado un ídolo con sus propias manos y le ha llamado María. Su imagen puede encontrarse virtualmente en todas las iglesias católicas. En su doctrina, la Iglesia católica entrona a María en el cielo a la diestra de Cristo. ¿Puede esa iglesia esperar escaparse del juicio de Dios?

  • Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad. [1 Jn. 1.5-6]
  • Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. (1 Jn. 2.3-6)

A principios del siglo V de nuestra era, cuando San Agustín escribió sus “Retractaciones”, donde trató de materias que le parecieron inexactas o incompletas en escritos suyos anteriores, el famoso apologista cristiano hacía referencia a sacerdotes de Cibeles que señalaban la influencia de esta diosa de Asia Menor en el culto cristiano [37]. Cuando se ven exhortados,los teólogos católicos responden que su intención fue cristianizar el culto a las imagenes y no adorar dioses ajenos al Dios judeo cristiano. La pregunta que nos debemos hacer es quien venció a quien? Quien transformó a quien? 

Lamentablemente para los católicos, el culto a Maria quien en vida fue la madre del Señor Jesús (según su humanidad y no su deidad) no es bíblico, no está ordenado por DIos en las Sagradas Escrituras y es una práctica idolátrica que se vende como cristiana, pero no lo es. Es idolatría pura, con un barniz de piedad religiosa. La Biblia dice que 

  • “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,”(I Cor. 6:9 RV 1960).

Y también dice en el libro de Apocalisos que los idólatras seran castigados por toda la eterniodad, siendo arrojados al infierno.

  • Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.”(Ap. 21:8 RV 1960). “Pero los cobardes, los incrédulos, los corruptos, los asesinos, los que cometen inmoralidades sexuales, los que practican la brujería, los que rinden culto a ídolos y todos los mentirosos, tendrán su destino en el lago de fuego que arde con azufre. Esta es la segunda muerte.” (Ap. 21:8 Nueva Traducción Viviente).

Porque, como dice el autor de la epístola  a los Hebreos, con Dios nadie puede jugar. El Dios de amor, tambien es Dios que derrama su ira sobre los impíos. Porque “!Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!”(Heb. 10:31 Rv 1960).

Dios lo bendiga.

!A Dios se la Gloria!<>

Notas

[0]. James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 180, ed. Portavoz

[1]. Trad. del hebreo “delante de mi” (Ex. 20:3), de C.F.Keil y F.Delitzch, Commentary on the old testament (Grand Rapids:Eerdmans,reimpr. 1985);The Pentatheuc,tomo 2,p. 114 cit en El evangelio según Roma,pag. 181, op. cit.

[2]. Papa Pío IX, Ineffabilis Deus.cit en El evangelio según Roma,pag. 181, op. cit.

[3]. Ibid. cit en El evangelio según Roma,pag. 181, op. cit.

[4]. Ibid. cit en El evangelio según Roma,pag. 181, op. cit.

[5]. Papa León XIII, Jucunda Semper. cit en El evangelio según Roma,pag. 181, op. cit.

[6]. Papa León XIII, Fidentem Piumque. cit en El evangelio según Roma,pag. 181, op. cit.

[7]. Papa Benedicto XV, ínter Sodalicia. cit en El evangelio según Roma,pag. 181, op. cit.

[8].Papa Pío IX, Ineffabilis Deus.cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit.

[9].Alfonso de Ligorio, The Gloríes of Mary (Brooklyn, NY: Redemptorist Fathers, 1931),p. 407.cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit.

[10].Cp. Munificentissimus Deus, del papa Pío XII, n° 39. cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit.

[11].Papa Pío XII, Munificentissimus Deus, n° 17. cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit.

[12]. Papa Pablo VI, The Credo of the People of God, n° 15. cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit.

[13].Concilio Vaticano II, «Constitución dogmática sobre la Iglesia», n° 59. cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit.

14.Papa Pío X, Ad Diem lllum Laetissimum, n° 14. cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit.

[15].Papa Pío XII, Munificentissimus Deus, n° 20. cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit.

[16].Papa León XII, Magnae Dei Matris. cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit.

[17].Papa Pío XII, Munificentissimus Deus, n° 14. cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit.

[18].Concilio Vaticano II, «Constitución dogmática sobre la Iglesia», n° 62.cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit.

[19].Catecismo de la Iglesia Católica, n° 722. Cp. 2 Corintios 9:15.cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit.

[20].Letanía, de la bendita Virgen María, aprobada por el papa Sixto V. Comp. con Juan 15:11. cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit

[21]. Ibid. Comp. con Ap. 22:16. cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit.

[22].Ibid. Comp. con Jn. 10:9; 14:6. cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit.

[23].Ibid. Comp. con Mat.11:19, 28. cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit.

[24].La veneración de Mana bajo el título de «Nuestra Señora del Perpetuo Socorro» o «Nuestra Señora de la Perpetua Ayuda» fue oficialmente aprobada por el papa Pío IX (1846-1878). Comp. con Heb. 7:25; 13:5, 6. cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit.

[25].Papa León XIII, Parta Humano Generi. Compárese con 1 Pedro 2:25. cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit.

[26].Papa Benedicto XV, ínter Sodalicia. Compárese con Romanos 10:13. cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit.

[27].Papa Pío VIII, Praestantisiumum Sane. cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit.

[28].Tomás de Aquino, Summa Theologica, parte III, preg. 28, artículo 3. cit en El evangelio según Roma,pag. 182, op. cit

[29].Letanía de la Bendita Virgen María, aprobada por el papa Sixto V. cit en El evangelio según Roma,pag. 183, op. cit.

[30]. Papa León XIII, Octobri Mense. cit en El evangelio según Roma,pag. 183, op. cit

[31]. Papa León XIII, Adiutricem Populi.cit en El evangelio según Roma,pag. 183, op. cit

[32]. Letanía de la Bendita Virgen María, aprobada por el papa Sixto V. cit en El evangelio según Roma,pag. 183, op. cit.

[33] Concilio Vaticano II, «Constitución dogmática sobre la Iglesia», n° 56. Véase también Catecismo de la Iglesia Católica, n° 726.cit en El evangelio según Roma,pag.183, op. cit

[34]. [2677], cit en El evangelio según Roma,pag. 183, op. cit.

[35].[493] cit en El evangelio según Roma,pag. 183,op. cit.

[36].Papa Pío IX, Ineffabilis Deus.cit en El evangelio según Roma,pag. 183, op. cit.

[37] http://protestantedigital.com/blogs/43445/Neopaganismo_3

 

 

Testimonios de ex-sacerdotes católicos romanos


Testimonios de ex-sacerdotes católicos romanos 

por Paulo Arieu

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En estos días, leía en internet un artículo del MIAPIC, sobre testimonios de ex-sacerdotes católicos romanos, que me llamó mucho la atención.  El Ministerio de Apologética e Investigación Cristiana es un sitio de internet que provee herramientas a los cristianos para defender la fe cristiana. En este sitio es donde leí un artículo que ellos publicaron, con algunas citas que fueron tomadas del libro “Lejos de Roma, cerca de Dios: Testimonios de 50 sacerdotes Católico Romanos convertidos”, del autor Richard Bennet (Carlisle, Penn: The Banner of Truth Trust, 1997). Este libro fue traducido del Inglés “Far from Rome, near to God” 1994.  Los testimonios citados en este libro y citados por el artículo, son de cincuenta y cinco (55) sacerdotes católicos romanos que están convertidos al cristianismo bíblico. Son testimonios muy interesantes y valiosos debido a que dan una percepción clara del catolicismo, debido a que estos sacerdotes, que estaban en la iglesia católica, la abandonaron para encontrar salvación en la sola fe del Señor Jesús.[0]

Este articulo es interesante y me pone a pensar cuando era un joven y empezaba a congregarme en un templo pentecostal. Por fin había hallado la paz con Dios y el perdón de todos mis pecados de rebeldía contra Dios de mi juventud y adolescencia. Pero, porqué publicar estos artículos con referencia a estos temas en mi blog después de tantos años de haberme convertido? Porque me pongo a reflexionar acerca de las diferencias doctrinales que hay con el catolicismo romano? Creo que es necesario escribir artículos acerca del romanismo porque hay diferencias significativas entre las doctrinas cristianas evangélicas y las católico romanas. Muchos años de mi vida (de adolescente) fui practicante católico romano y nunca hallé la paz espiritual para mi vida. Incluso fui monaguillo de varios sacerdotes en mi pueblo durante la adolescencia, pero nunca conversé realmente que decia la Biblia con ellos acerca de Jesucristo. Ni ellos me hablaron a mi tampoco acerca de Jesucristo ni yo les pregunté nada respecto del Señor a ellos. Ni jamás los curas me leyeron la Biblia. Aunque si recuerdo claramente que ellos rezaban el rosario a cada rato y leían el misal romano en cada misa.

Incluso en mi juventud temprana estudié informática en una universidad católica y allí me daban la materia religión. Pero nunca se despertó en mi nada espiritual ni me llevó a reflexionar muy profundamente sobre mi situación espiritual eterna. En aquella época yo me conformaba con saber que era católico y listo. Aunque vivia como se me daba la gana, iba a ver al cura de mi pueblo y entonces, me confesaba algunas veces  y listo, dado que en aquel entonces yo pensaba que Dios me comprendía y me disculpaba luego de haberme confesado y hacer la penitencia que me indicaba el cura. En fin, esa era mi vida en aquel entonces.

Pero yo tengo amigos y parientes que de adultos, siendo practicantes católicos han hallado la fe en Dios dentro del catolicismo (!a pesar de todos los problemas teológicos que se plantean respecto al romanismo!). Pero en estos 30 años que llevo de haberme entregado a Jesús (!el que nos narra la Biblia!) y vuelto a bautizarme, he reflexionado bastante sobre muchos temas. Soy consciente que los cristianos evangélicos, descendientes de iglesias protestantes históricas, acusamos a los católicos de ser anti escriturales (acusaciones que vienen desde antes de la época de la Reforma Protestante [Ej: Jhon Huss]). Pero los católicos dicen que los cristianos evangélicos no poseen la verdadera fe que ha transmitido por siglos la Iglesia por no ser miembros de la Iglesia Católica, fuera de la cual, según ellos, “no hay salvación”! [1]

En cualquier lado de la cristiandad que se esté, el verdadero asunto es si la iglesia católica romana representa el verdadero cristianismo o no. Yo personalmente creo que no. Creo que el haberse negado a oir la exhortación de Dios a través del testimonio público de los reformadores protestantes, fue un grave error por parte de las autoridades católico romanas. Y esto desembocó en terribles guerras religiosas y persecuciones mutuas. Pero esto no significa que hoy en día, no podamos hallar gente piadosa que ame a Dios dentro de este sistema, a pesar de los errores y horrores del sistema romanista. Vemos que la gracia del Dios omnipotente, es espiritual y poderosa para alcanzar a todo corazón sincero que busca con sencillez de espíritu la verdad de Dios. Yo también me acuerdo de las cartas de una tía (que ya falleció) de mi padre que era monja de clausura en una comunidad católica de Buenos Aires y realmente eran cartas de una profunda piedad religiosa!

Obviamente, no todos los sacerdotes católicos ni todos los laicos católicos “comen vidrio”. Hay personas que por diversas razones han tenido cierta comprensión de los temas doctrinales que se tratan en los debates entre ambos bandos. Algunos creyentes católicos permancen dentro del romanismo, pero hay otros que se han independizado del catolicismo romano. Claro que los dogmas esenciales y mas fundamentales del catolicismo son genuinamente cristianos, es cierto, pero gran parte de su doctrina, su culto, sus ritos, su clero y sus festividades tienen mucho de paganas (Ej.  la misa, el papado.las festividades, el marianismo,la idolatria,etc.). Y esto pasa no solo en nuestros paises hispanos, sino también en Europa.

Yo leo una revista europea que muchas veces reproduce el testimonio de ex-sacerdotes convertidos al cristianismo reformado. Hace ya algunos años que llegó a mis manos esta revista titulada “La Calle Recta”, misma que leo íntegramente y colecciono[2].Alli muchas veces se narran testimonios de sacerdotes y monjas que han abandonado el romanismo y escriben para compartir sus inquietudes. Aunque es verdad que también hay ministros de diversas confesiones protestantes que se pasan al catolicismo romano, soy consciente de esta extraña situación ecuménica, típica de la postmodernidad en la que vivimos (El cambio de confesión se da en ambos bandos, ambos bandos se acusan mutuamente de no estar o de no permancer en la verdad).

Pero también doy fe que hay testimonios de ex-sacerdotes que a mi me llegan al alma. La revista protestante de origen español “Protestante Digital”,  publicó allá por el año 2008, un testimonio muy vibrante. Se trata del encuentro del padre Aurelio con Cristo y su itinerario de la renovación carismática católica hacia el cristianismo evangélico, testimonio que parece ser que no es el único en México. Pero sí que,posiblemente, representa uno de los casos más notables, por las repercusiones que causa en miles de personas que le siguen por el mismo camino: el de conformar una comunidad de corte neopentecostal con reuniones multitudinarias en las cercanías de la ciudad de México. Sin dudas, este testimonio debe haber repercutido mucho en la Europa hispana, como para que los españoles publiquen un artículo en su revista digital!Pero quien investigó este testimonio es Carlos Martínez Gª, sociólogo, escritor, e investigador del Centro de Estudios del Protestantismo Mexicano.  Por ejemplo, Martinez cita que en una predicación el sr. Aurelio Gómez así lo evocó.

“Yo estuve cuarenta y cinco años en una caverna, en una cueva, pero el Señor me rescató. ¿A qué cueva me refiero? A la cueva de la idolatría, la cueva de la maldición, de la pobreza, de la enfermedad, de los miedos, de las angustias, de la presión del de arriba en la pirámide eclesial, y los de abajo soportábamos el peso de todo aquello”.[3]

Por supuesto se refiere a todos sus años como sacerdote católico. En abril de 1979, en un congreso de grupos católicos de la renovación carismática que tuvo lugar en Toluca (a hora y media del ciudad de México por carretera), el sacerdote Aurelio Gómez recibe palabras sencillas que lo desafiaron a analizar su fe mas profundamente:

“Dios te ama. Esa palabra llegó a mi corazón. Sentí como electricidad que recorría todo mi cuerpo. De mis pies a la cabeza, de la cabeza a mis pies. Me puse a temblar, y en ese momento pasó por mi ser como una película de toda mi vida, mis éxitos, mis fracasos, lágrimas, errores, pecados. Todo en ese momento pasó por mi mente. Empecé a llorar, con un llanto estertóreo que me ahogaba. El hombre que me dijo las sencillas palabras que tanto me conmovieron se espantó y dijo que era necesario hacer una oración de sanidad de la memoria. Yo no le hice mucho caso, estaba completamente inmerso en lo que estaba experimentando”.[4]

Aurelio, ya profundamente tocado por el Espíritu del Señor, se incorpora a la reunión y recuerda un sencillo canto que entonces entiende describe lo que momentos antes le ha sucedido: “Cristo rompe las cadenas, Cristo rompe las cadenas…”. Luego sigue narrando que:

De regreso a su parroquia, el padre Gilberto desempolva su Biblia y se pone a leerla. Cada porción le daba luz, los versículos le llevaban al llanto y a la esperanza. Cuenta que por un año tuvo periodos constantes de llanto, que atribuye a su dureza anterior, cuando simplemente oficiaba como sacerdote pero sin una relación viva con Dios. [5]

Este testimonio me hizo recordar el calor espiritual de los cultos pentecostales de tantos templos donde se adora a Dios con sencillez de corazón pero con fuerte fervor emocional. Aunque la experiencia espiritual de muchos hermanos pentecostales es fuerte, no todos los católicos (ni tampoco todos los protestantes) son carismáticos al igual que este ex-sacerdote citado.Pero estos testimonios despiertan un celo en mi corazon y un anhelo mas profundo por comnocer del Señor, experiencia que los debates teológicos no siempre me despiertan. Pero refiriéndome a la situación de los católicos, hay muchos curas hoy en día que son mas reflexivos que espirituales. Hay otros católicos  laicos que no se reúnen en ningún templo católico pero conservan parte de su tradición católica romana (aunque ya han sido secularizados). Otros permanecen dentro del sistema católico, pero con miedos a abandonar el romanismo. Otros, se han renovado espiritualmente en la renovación carismática católica. Yo he conocido aqui en EE.UU algunos predicadores laicos, que son predicadores itinerantes de corte carismático entre las parroquias católicas. Pero cuando hemos conversado, hemos tratado de evitar los temas que nos separan para evitar las controversias en casas de sus anfitriones. 

En fin, la salvación es personal, sigue siendo por la sola fe en Jesucristo y finalmente todos daremos cuenta de nuestras vidas; ni los protestantes, ni los católicos ni los ortodoxos griegos, ni los judeos mesianicos,ni los sectarios, nadie podrá evitar tener que dar cuentas a Dios de sus actos el dia del juicio final. Que Dios tenga misericordia de cada uno de nosotros, inclusive de este servidor, sabiendo que por pura gracia hemos sido salvados, no por nuestras obras. Porque si la salvación fuese por obras, nadie seria salvo,ya que como bien entendió el apostol Pablo todos somos pecadores: (¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado. Romano 3:9-11 Reina Valera 1960).Pero si substituimos la palabra judíos y gentiles por católicos y protestantes, vemos que todos necesitamos del Señor y también precisamos conocer personalmente su amor en Jesucristo. No somos salvos por afiliarnos a una comunidad religiosa, por mas antigua que esta sea, sino por estar en Cristo, o sea estar unidos por toda la eternidad a nuestro Señor y Salvador. Porque como dice el apostol Pablo, “Esto significa que todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua ha pasado; ¡una nueva vida ha comenzado!.” (2 Corintios 5:17 Nueva Traducción Viviente, énfasis mio), o como también traduce la RV 1960 “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”  (2 Corintios 5:17 Reina-Valera 1960 énfasis mio).

También, como dijo el apostol Pablo, hemos sido perdonaos y declarados justos por la sola fe, a pesar de todas nuestras violaciones a la ley divina. Dios ha tenido misericordia de nosotros,por medio de la sangre preciosa de Jesucristo y ahora ” JUSTIFICADOS pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo: Por el cual también tenemos entrada por la fe á esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.” (Romanos 5:1-2, Reina-Valera Antigua).

Pero ,mientras esperamos que llegue aquel glorioso y tremendo día, cuando Dios se vuelva a revelar al mundo con el retorno de Jesucristo, nos cuestionamos hacia dentro de nuestras iglesias lo que creemos, porque lo creemos y para que lo creemos. Y aplicamos el pensamiento critico también entre nosotros mismos. Pero además, lo hacemos con respecto a otras organizaciones religiosas que nos rodean. Es que acá en los Estados Unidos, uno puede encontrar la religión o espiritualidad que se le ocurra, de la forma dogmática mas ultra pura del cristianismo hasta la mas herética o extraña que se le ocurra imaginar. Desde alguna forma de cristianismo antiguo hasta la forma mas atea y anticristiana que pueda existir. Sin dudas, EE.UU es un país de gente muy religiosa, pero obviamente, no todos los habitantes de este país practican la verdad ni aman al Señor Jesucristo.Muchos norteamericanos se han secularizado llamativamente !Pero la verdad que tampoco todos los creyentes ya esperan Su Segunda Venida! Que podemos hacer? Pues pienso en aquellas palabras del apostol Juan como el escribió“Deja que el malo siga haciendo el mal; deja que el vil siga siendo vil; deja que el justo siga llevando una vida justa; deja que el santo permanezca santo».”(Apocalipsis 22:10-11 NTV). O como traduce la Reina Valera: “el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía.”(Apocalipsis 22:11). 

Para finalizar esta reflexión que hoy les comparto, les invito para que reflexionemos acerca de este tremendo pasaje bíblico que nos habla proféticamente de nuestra común esperanza escatológica! Está escrito en Apocalipsis capítulo 21 Nueva Traducción Viviente (NTV):

Entonces vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido y también el mar.  Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo desde la presencia de Dios, como una novia hermosamente vestida para su esposo. Oí una fuerte voz que salía del trono y decía: «¡Miren, el hogar de Dios ahora está entre su pueblo! Él vivirá con ellos, y ellos serán su pueblo. Dios mismo estará con ellos. Él les secará toda lágrima de los ojos, y no habrá más muerte ni tristeza ni llanto ni dolor. Todas esas cosas ya no existirán más». Y el que estaba sentado en el trono dijo: «¡Miren, hago nuevas todas las cosas!». Entonces me dijo: «Escribe esto, porque lo que te digo es verdadero y digno de confianza».  También dijo: «¡Todo ha terminado! Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. A todo el que tenga sed, yo le daré a beber gratuitamente de los manantiales del agua de la vida.Los que salgan vencedores heredarán todas esas bendiciones, y yo seré su Dios, y ellos serán mis hijos.  »Pero los cobardes, los incrédulos, los corruptos, los asesinos, los que cometen inmoralidades sexuales, los que practican la brujería, los que rinden culto a ídolos y todos los mentirosos, tendrán su destino en el lago de fuego que arde con azufre. Esta es la segunda muerte». Entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas con las últimas siete plagas se me acercó y me dijo: «¡Ven conmigo! Te mostraré a la novia, la esposa del Cordero». Así que me llevó en el Espíritu a una montaña grande y alta, y me mostró la ciudad santa, Jerusalén, que descendía del cielo, desde la presencia de Dios.  Resplandecía de la gloria de Dios y brillaba como una piedra preciosa, como un jaspe tan transparente como el cristal. La muralla de la ciudad era alta y ancha, y tenía doce puertas vigiladas por doce ángeles. Los nombres de las doce tribus de Israel estaban escritos en las puertas.  Había tres puertas a cada lado: al oriente, al norte, al sur y al occidente. La muralla de la ciudad estaba fundada sobre doce piedras, las cuales llevaban escritos los nombres de los doce apóstoles del Cordero. El ángel que hablaba conmigo tenía en la mano una vara de oro para medir la ciudad, sus puertas y su muralla.  Cuando la midió se dio cuenta de que era cuadrada, que medía lo mismo de ancho que de largo. En realidad, medía 2220 kilómetros de largo, lo mismo de alto y lo mismo de ancho.  Después midió el grosor de las murallas, que eran de sesenta y cinco metros (según la medida humana que el ángel usó). La muralla estaba hecha de jaspe, y la ciudad era de oro puro y tan cristalino como el vidrio.  La muralla de la ciudad estaba fundada sobre doce piedras, cada una adornada con una piedra preciosa: la primera con jaspe, la segunda con zafiro, la tercera con ágata, la cuarta con esmeralda,  la quinta con ónice, la sexta con cornalina, la séptima con crisólito, la octava con berilo, la novena con topacio, la décima con crisoprasa, la undécima con jacinto y la duodécima con amatista. Las doce puertas estaban hechas de perlas, ¡cada puerta hecha de una sola perla! Y la calle principal era de oro puro y tan cristalino como el vidrio.  No vi ningún templo en la ciudad, porque el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero son el templo.  La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna, porque la gloria de Dios ilumina la ciudad, y el Cordero es su luz. Las naciones caminarán a la luz de la ciudad, y los reyes del mundo entrarán en ella con toda su gloria.   Las puertas nunca se cerrarán al terminar el día porque allí no existe la noche.   Todas las naciones llevarán su gloria y honor a la ciudad.  No se permitirá la entrada a ninguna cosa mala ni tampoco a nadie que practique la idolatría y el engaño. Solo podrán entrar los que tengan su nombre escrito en el libro de la vida del Cordero.

Amado lector, católico, protestante o pentecostal-carismático. Le deseo de todo corazón, que nuestro Dios lo continúe bendiciendo, hasta el día de la Segunda Venida de Cristo en gloria! Como dijo Jesucristo (“He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.”, Apocalipsis 22:12 RV 1960). Mientras que el Señor llega (!no creo que tarde mucho, dado que la hora del dia está muy avanzada y la noche ya está muy obscura!), anunciamos a todos los hombres la esperanza que tenemos, la hermosa esperanza del regreso de Jesus y que nos alienta aún en la mas duras pruebas, la esperanza de la resurrección y la transformación de nuestros cuerpos, cuando nuestro Señor regrese a juzgar a los vivos y a los muertos. Seguimos reflexionado.

!A Dios sea toda la gloria! <> 

Notas

[0] http://www.miapic.com/testimonios-de-ex-sacerdotes-cat%C3%B3licos-romanos

[1] La frase latina Extra Ecclesiam nulla salus significa: “Fuera de la Iglesia no hay salvación”. Proviene de los escritos de san Cipriano de Cartago, obispo del siglo III, y su comprensión requiere del conocimiento del contexto en que fue presentada. Es un dogma de la Iglesia católica, definido en la forma “es absolutamente necesario para la salvación de toda criatura humana que esté sujeta al Romano Pontífice” (bula Unam Sanctam del Papa Bonifacio VIII, año 1302). Se trata de un principio fundamental del catolicismo romano. Citado en https://es.wikipedia.org/wiki/Extra_Ecclesiam_nulla_salus

Los Santos Padres (del cristianismo) enseñaron que no hay salvación fuera de la Iglesia. San Cipriano, por ejemplo, dijo: “No puedes tener a Dios como Padre si no tienes a la Iglesia como madre”. Sin embargo estas enseñanzas se referían a aquellos que, habiendo conocido la fe verdadera, la rechazaron.San Agustín pensaba que, habiéndose proclamado el Evangelio en todas partes, los judíos y otros que no aceptaban a Jesús serían condenados.Santo Tomás de Aquino también enseñó sobre la necesidad de pertenecer a la Iglesia para salvarse pero al mismo tiempo enseñó sobre la posibilidad del “bautismo de deseo”: Uno puede obtener salvación sin ser de hecho bautizado, si la persona deseó el bautismo, tal deseo es el resultado de la fe que actúa por medio de la caridad, por la que Dios, cuyo poder no está atado a los sacramentos visibles, santifica la persona interiormente.  (ref.: Summa Theologiae III, q.68, a.2). Citado en http://es.catholic.net/op/articulos/61842/cat/65/hay-salvacion-fuera-de-la-iglesia.html

[2] En la Calle Recta (ECR) es una organización interdenominacional que tiene por objetivo dar a conocer el auténtico Evangelio de Jesucristo a los hermanos católicos. Se puede leer su pagina web en -> http://enlacallerecta.es/es/

[3]. http://protestantedigital.com/magacin/9137/El_encuentro_del_padre_Aurelio_con_Cristo

[4] Ibid

[5] Ibid

imagen: https://es.123rf.com/photo_36103835_stock-photo.html

Es biblico afirmar que la mediación de María promueve la unión inmediata con Cristo?


Es biblico afirmar que la mediación de María promueve la unión inmediata con Cristo?

por Paulo Arieu

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La Iglesia Católica Romana y los sumos pontífices han enseñado a honrar a María con innumerables títulos. Pero la Biblia no llama en ningun lugar a María “reina del Cielo”. En verdad este título más bien es de una diosa pagana. Era el título que se daba a la “diosa madre”, muy venerada antiguamente por su vinculación a la sexualidad. En Mesopotamia recibía el nombre de Istar; en Canaán la llamaban Astarot, que junto con Baal eran los dioses cananeos de la fertilidad, a quienes muchos israelitas solían rendir culto creyendo que de ellos dependían las buenas cosechas.

Jeremías 7:18 menciona a los hijos, padres y mujeres dando a entender que se trataba de un culto familiar. Compárese Jeremías 44: 17-19. A la virgen María se le atribuye erróneamente una “concepción inmaculada”, es decir, un perpetuo estado de impecabilidad, pero la Biblia afirma claramente de la inmaculada “concepción de Jesús”. La impecabilidad perpetua se contradice con Romanos 3:23 “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios…” y esto incluye a María e invalida cualquier declaración contraria.

Pero, quién es esta deidad adorada bajo varios nombres y considerada patrona de muchos pueblos asirios, babilonios y fenicios y a la cual se refiere el profeta Jeremías (Jer. 7.10; 44.17-29)? La Reina del Cielo probablemente se refiere a Astarot o Istar, diosa del amor y la fertilidad identificada con la luna cuya adoración Moisés prohibió estrictamente (Deut. 4.19; 17.3). Durante los tiempos del apóstol Pablo se le conocía como Diana de los Efesios. Este era el nombre latino de la divinidad más celebre de Asia Menor. Conocida también como Artemisa, era una deidad lunar y encarnaba varias diosas orientales que, bajo el sincretismo de la época, asumían diferentes nombres según la región donde se le adorase.  Las tortas de sacrificio mencionadas en estos pasajes eran similares a las que los griegos ofrecían a Artemisa. Tenían la forma de una luna creciente o de una luna llena y eran ofrecidas durante el mes de Munychion, mes dedicado a la adoración de la luna.

El culto o la idolatría de la diosa madre de Babilonia llamada Semiramis se propagó a todas las regiones de la tierra tras la confusión de los idiomas en BabeL Los chinos la llamaban Shingmoo. Para los germanos era Hertha, para los egipcios era Isis. En la India se le conocía como Indrani; en el Japón, como Amaterasu. Los pueblos que emigraron al nuevo continente llevaron consigo la idolatría a la Reina del Cielo y como talla veneraban. Los aztecas la veneraban bajo el nombre de Xochiquétzal, los chibchas como Bachue y los muiscas como Hiutaca. Cada pueblo le conocía con un nombre diferente y con frecuencia la deidad tomaba las facciones y el color de la piel del pueblo que le adoraba.

Durante el proceso de «evangelización» de los indígenas del nuevo continente, se procuró el sincretismo que la Iglesia Cristiana hacía más de mil años había adoptado. Bajo el nombre de María la madre de Jesús se había continuado la idolatría a la Reina del Cielo. Los misioneros en su afán por la evangelización de las tribus, simplemente adaptaron las deidades de los nativos y con APARICIONES de dudoso origen «bautizaron» la deidad con un nombre cristiano; mezclaron la idolatría de estos con un nombre aceptable a todos y le continuaron adorando bajo un nuevo disfraz. De allí surge la veneración a las diferentes «vírgenes» en todo el continente iberoamericano con sus diferentes nombres, títulos, facciones, color de piel y vestimentas.

Hoy día aún se venera esta deidad en todas las naciones del globo terráqueo. En nuestro continente se la identifica como María la madre de Dios, aunque asume diferentes títulos y tiene diferentes semblantes. La vemos en el culto a la Virgen De Guadalupe, a la Virgen de Chiquinquirá, a la Virgen de la Caridad del Cobre, a la Virgen de Coromoto y muchos otros más. Bajo el nombre de Nuestra Señora asume diferentes títulos como Nuestra Señora la Reina del Cielo, Nuestra Señora del Cielo Reina De Los Ángeles o Nuestra Señora de la Asunción. Similarmente a las de los babilonios, asirios y fenicios, estas deidades han sido consagradas como patronas de diferentes ciudades, regiones y naciones de nuestro continente. (Héctor P. Torres) [0]

Maria y  la unión con Cristo

Sin embargo,los teólogos católicos romanos relacionan la unión mística del creyente con Jesucristo, con María. Diciendo que es la mediación de María lo que promueve la unión inmediata con Cristo,confundiendo así a María con el rol del Espíritu Santo,que es quien nos une a Cristo. La razón final que el Concilio Vaticano II dio para justificar el papel de María como comediadora fue que su mediación

… de ninguna manera oscurece ni disminuye esta única mediación de Cristo, antes bien muestra su eficacia. -Concilio Vaticano II [1]

No está claro cómo es que María, quien duerme esperando la resurrección, promueve la unión inmediata con Cristo, puesto que la Iglesia Católica en realidad desalienta a los católicos a que traten de acudir directamente a Cristo. Comienza diciendo a los fieles que el custodio de todas las bendiciones no es Cristo, sino María. Ella es

«el asiento de todas las gracias divinas y está adornada con todos los dones del Espíritu Santo… un tesoro casi infinito, un abismo inagotable…» [2]

Según la Iglesia Católica:

Dios le ha asignado a ella el tesoro de todas las cosas buenas a fin de que todos sepan que a través de ella se obtienen toda esperanza, toda gracia y toda salvación. Porque esta es su voluntad, que obtengamos todo a través de María.-Ubi Primum [3]

Si los católicos desean recibir cualquier cosa de Dios, la iglesia les dice que primero deben hablar con María. Ella se sienta

«a la diestra de su Hijo, un refugio tan seguro y una ayuda de tanta confianza contra todos los peligros que no tenemos nada que temer ni desesperar bajo su guía, su patrocinio, su protección».[4]

Allí actúa como la

«Mediadora para el Mediador».[5]

Toda solicitud al trono de Dios debe primero pasar su escrutinio:

«…así como ninguno puede acercarse al Padre altísimo excepto a través del Hijo, de la misma forma nadie puede acercarse al Hijo sin primero ir a través de su Madre.»[6]

El intento de llegar a Dios sin primero pasar por María es como

«tratar de volar sin alas».[7]

Además, todas las bendiciones que vienen desde el cielo deben primero pasar a través de María:

Toda gracia otorgada a los hombres tiene tres pasos sucesivos: Es comunicada por Dios a Cristo, de Cristo pasa a la Virgen, y de la Virgen desciende a nosotros. [8]

Cristo es la fuente de bendición, pero María es el canal:

«.. .toda bendición que viene a nosotros del Dios Todopoderoso nos llega a través de las manos de Nuestra Señora».[9]

Esto incluye la salvación. Se dice que María es la

«mediadora de Nuestra Salvación»[10]

y el

«instrumento y guardiana de nuestra salvación».[11]

El papa León XIII oró con estas palabras:

O Virgen Santísima, nadie abunda en el conocimiento de Dios excepto mediante ti; ninguno, O Madre de Dios, obtiene salvación excepto mediante ti, ninguno recibe un don del trono de misericordia excepto mediante ti.-Adiutricem Populi [12]

La oración del papa León XIII sería correcta si hubiera estado hablando del Señor Jesús en vez de María. Sólo mediante Cristo podemos conocer a Dios (Jn. 1:18), obtener salvación (Jn. 14:6), y recibir misericordia ante el trono de la gracia (He. 4:14-16). Es «por medio de Él que tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre» (Ef. 2:18). Esta es la fórmula bíblica para acercarse a Dios: a través del Hijo, en el Espíritu, al Padre, Cristo enseñó a sus discípulos a orar en el nombre del Hijo directamente al Padre (Jn. 16:26, 27). En consecuencia, los cristianos bíblicos oran en el nombre de Jesús, no de María (Jn. 14:13, 14). El creyente que se acerca al trono de Dios mediante Jesús puede hacerlo asegurado de la aceptación: «…teniendo libertad [confianza] para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo» (He. 10:19). En Cristo Jesús «tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él» (Ef. 3:12).

Las Escrituras exhortan:

  • «Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro» (He. 4:16).

La enseñanza de la Iglesia Católica Romana de que los fieles deben ir a Jesús a través de María contradice estas verdades. Destruye el contacto estrecho y directo entre Cristo y los redimidos, pues de los tales es dicho privilegio. La Biblia describe esta relación en términos de un cuerpo. Cristo «es la cabeza del cuerpo que es la iglesia» (Col. 1:18). Todos «somos miembros de su cuerpo» (Ef. 5:30). Esta metáfora habla de la unión inmediata y sin estorbo de cada creyente con Cristo. No da lugar para la mediación de María como lo enseña erróneamente la Iglesia Católica Romana. Aunque dicha iglesia concuerda en que los fieles son el cuerpo de Cristo y que Él es la cabeza de ese cuerpo, no obstante añade que María es

… la porción de conexión cuya función es unir el cuerpo con la cabeza y transmitir al cuerpo las influencias y voliciones de la cabeza, es decir el cuello. Sí, dice San Bernardín de Siena, «ella es el cuello de Nuestra Cabeza por el cual Él comunica a su cuerpo místico todos los dones espirituales».-AdDiem [13]

La función de María como cuello del cuerpo de Cristo también carece de apoyo bíblico. Entre Dios y los hombres hay un sólo mediador, no dos (I Ti. 2:5). La función de María como dispensadora de todos los dones espirituales es igualmente antibíblico. Las Escrituras, sin mencionar a María para nada, dicen que todas las bendiciones espirituales vienen del Padre celestial: “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.”(Stgo 1:17)

Según opina Hector Torres:

“Debido a que Él es un Dios que no quiere que ninguno perezca (2 Pe. 3:9) , mi hipótesis es que su aborrecimiento de la Reina del Cielo se debe a que ella es el principado demoniaco bajo Satanás, más responsable de mantener a los incrédulos en la oscuridad espiritual. Bien podría ser que actualmente hay más personas en el infierno debido a la influencia de la Reina del Cielo, que por cualquier otra influencia espiritual.”[14]

De hecho, así lo declara la teología romanista:

  • “Es Reina del Cielo y de la Tierra, gloriosa y digna Reina del Universo, a quien podemos invocar día y noche, no sólo con el dulce nombre de Madre, sino también con el de Reina, como la saludan en el cielo con alegría y amor los ángeles y todos los santos”.[15]
  • “¡Y Dios la hace Reina del Cielo, y de la tierra también! Allí se esconde el misterio de María como la nueva Arca que nos llevará nuevamente al Palacio, a adorar el Trono del Dios Trino”.[16]Reina de los Cielos es un título dado a la Virgen María, la madre de Jesucristo, por los cristianos, sobre todo por la Iglesia Católica Romana, y también, en cierta medida, en la anglicana, luterana y la Iglesia ortodoxa, a los que el título es una consecuencia (en disputa) del Concilio de Éfeso, del siglo V, donde la Virgen María fue proclamada “Theotokos”, es decir, “Madre de Dios”.[17]

La Biblia dice que

  • “El señor no retarda su promesa, según algunos tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procederán al arrepentimiento.”
  • “No es que Dios sea lento para cumplir su promesa, como algunos piensan. Lo que pasa es que Dios tiene paciencia con ustedes, porque él no quiere que nadie muera, sino que todos vuelvan a obedecerle” (2 Pedro 3:9 versión Biblia para todos)

La opinion de las ciencias

De acuerdo a ciencias como la Arqueología y Antropología se ha podido verificar que desde tiempos muy primitivos los hombres desarrollaron modelos religiosos primitivos.

Los usos funerarios demuestran su creencia en una vida después de la muerte. Desde tiempo antiguo aparecen las famosas figuras de Venus esculpidas en distintos materiales, marfil, hueso y piedra, especialmente en el período gravetiense, 25.000 a. C. Estas figuritas se encuentran en toda Europa, las más conocidas de ellas la Venus de Willendorf en Austria y la de Lemogne en Francia. Todas ellas tienen rasgos característicos parecidos y distorsionados: las partes corporales de las funciones sexuales y de gestación están excesivamente ampliados, por el contrario, se presta poca atención a la cara, a los brazos y a las piernas. Esta diosa madre fue la precursora de la diosa mesopotámica Isthar y luego Astarté, pues ya en las culturas de Eurasia septentrional las mujeres tenían diosas similares del nacimiento y les daban protección tanto en su embarazo como en el parto. Precisamente el interés mostrado por parte de sus autores en las partes sexuales denota que estas Venus querían representar las divinidades de la fertilidad del crecimiento y de la fecundidad. Nos encontramos por primera vez, ante representaciones reales de una persona espiritual, “la diosa madre”. El descubrimiento de la agricultura fue un gran cambio en la vida de la gente de aquella época. Éste modo de vida hizo posible que una población pudiese establecerse en un lugar determinado, dando lugar a la fundación de ciudades; debido a este asentamiento hubo un impacto importante sobre la religión. Las funciones que hasta ahora había tenido la diosa-madre de la fertilidad, fecundidad y del crecimiento, pasan a adaptarse a las necesidades de los agricultores y, a partir de ahora, se le empieza a llamar diosa de la tierra y de la vegetación.[18]

Conclusión

Aunque los teólogos católico romanos tratan de hacer malabarismos exegéticos para evitar la controversia y defender su posición teológica marianista, creer que la mediación de María promueve la unión inmediata con Cristo no es bíblico y es un error. A causa de este error, los católicos romanos no sólo están adorando a una reina del cielo que no es María, sino que al hacerlo, adoran también al ejército del cielo, el cual incluye, desafortunadamente para ellos, a la reina del cielo. Ud. puede seguir asumiendo la misma posición que le han enseñado los curas; pero en definitiva, no tendrá excusas ante Dios cuando le toque presentarse ante El ¡¡Es su decisión!!

Indudablemente que esta “reina del cielo” forma parte de lo que en la Escritura se conoce como el “ejército del cielo”; es decir, el sol y la luna y las estrellas; y obviamente María como reina del cielo y del mismo universo. La Biblia dice que:

  • Deuteronomio 4:19: “Y cuando miren al cielo y vean el sol, la luna, las estrellas y todos los astros, no caigan en la tentación de adorarlos, porque el Señor su Dios creó los astros para todos los pueblos del mundo”.(RV 1960).
  • Deuteronomio 17:3: “que hubiere ido y servido a dioses ajenos, y se hubiere inclinado a ellos, ya sea al sol, o a la luna, o a todo el ejército del cielo, lo cual yo he prohibido” (RV 1960).
  • Jeremías 8:2: “y los esparcirán al sol y a la luna y a todo el ejército del cielo, a quienes amaron y a quienes sirvieron, en pos de quienes anduvieron, a quienes preguntaron, y ante quienes se postraron. No serán recogidos ni enterrados; serán como estiércol sobre la faz de la tierra”(RV 1960).
  • Jeremías 19:13: “Las casas de Jerusalén, y las casas de los reyes de Judá, serán como el lugar de Tofet, inmundas, por todas las casas sobre cuyos tejados ofrecieron incienso a todo el ejército del cielo, y vertieron libaciones a dioses ajenos” (RV 1960).

Sabemos que tenemos un Dios vivo. Como Jesús es el fundamento de nuestra fe, y Jesús no cambia, todo lo que se edifique sobre Él también será permanente. Los que pertenecen a Cristo no perecerán sino que permanecerán hasta el fin. Confiemos en Dios que es profundamente misericordioso. Prediquemos el evangelio de Jesucristo a pesar de la negatividad de algunos a escuchar el mensaje. Cuestionemos las herejías y los excesos doctrinales aunque, lamentablemente, alguno se sienta ofendido. En su testimonio ministerial en Africa, el doctor W.R. Hotchkiss comenta que

“Por cuatro años he vivido solo en el África. Treinta veces he sido atacado por la fiebre, tres veces atacado por leones y varias veces por rinocerontes; no pocas veces los nativos me han tendido emboscadas y por cuatro meses no he visto una pieza de pan, teniendo que limitarme a comer todas las cosas, desde hormigas hasta rinocerontes; pero permítanme que les diga que con todo gusto pasaría otra vez por todas estas experiencias, a cambio del gozo de llevar la palabra Salvador y hacerla brillar en la oscuridad que envuelve a alguna otra de las tribus del África Central”. [19]

!A Dios sea la gloria!!!

Notas

[0] Wagner,C. Peter & Torres, Héctor.(2001). Cómo enfrentarnos a la reina del cielo, pags. 7-9, ed. Thomas Nelson Inc.,

[1] Papa Pío IX, Ineffabilis Deus. cit en James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz.

[2] Papa Pío IX, Ubi Primum. cit en James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[3] Papa Pío X, Ad Diem lllum Laetissimum, n° 14.cit en James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[4] Papa León XIII, Fidentem Piunque. cit en James G.McArthy,El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[5] Papa León XIII, Octobri Mense. cit en James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[6] Papa León XIII, Augustissimae. cit en James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[7] Papa León XIII, Jucunda Semper. cit en James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[8] Papa Pío XI, Ingravescentibus Malis. cit en James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[9] Papa León XIII, Jucunda Semper. cit en James G.McArthy,El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[10] Papa León XIII, Parta Humano Generi. cit en James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[11].Papa León XIII, Adiutricem Populi. cit en James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[12] Papa Pío X, Ad Diem lllum Laetissimum, n° 13. cit en James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[13]. Traducción del hebreo «delante de mí» (Ex. 20:3), de C. F. Keil y F.Delitzsch, Commentary on the Oíd Testament (Grand Rapids: Eerdmans, reimpreso 1985), The Pentateuch, tomo 2, p. 114. cit en James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[14].Wagner,C. Peter & Torres, Héctor.(2001). Cómo enfrentarnos a la reina del cielo, pag. 30. Ed. Thomas Nelson Inc.,

[15] http://rocaeterna.mforos.com/1385593/6976297-la-reina-del-cielo-dr-luis-f-orihuela-ministerios-kerigma/

[16] http://www.angeldelaguarda.com.ar/la_virgen_maria_reina_del_cielo.htm

[17] http://es.wikipedia.org/wiki/Reina_de_los_Cielos citado en http://www.miapic.com/maria-reina-del-cielo#footnote2_g85go87

[18] http://www.kerigma.com/Fuente/Libros/Reina/Reina.htm

[19] http://centraldesermones.com/sermones/nuevo/n4.htm

imagen: https://www.apologeticacatolica.org/Santos/Santos05.htm

¿Es María, la madre del Señor Jesús, la mediadora de toda gracia ?


¿Es María, la madre del Señor Jesús, la mediadora de toda gracia ?

por Paulo Arieu

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Hace algunos dias atras, escribí un articulo que habla de que solamente Cristo es mediador entre Dios y los hombres[-1]. Sin embargo,la Iglesia Católica romana enseña que también Maria, quien en vida fuese la madre de nuestro Señor Jesucristo, es mediadora entre Dios y los hombres, en virtud de los méritos de ser la madre del Señor.  La Iglesia Católica estableció su punto de vista basada en el anuncio del ángel:Y entrando el ángel a donde estaba, dijo, ¡Salve, muy favorecida! el Señor es contigo; no temas, porque has hallado gracia cerca de Dios.” (Luc. 1:28-30) Y en base a este pasaje biblico fueron desarrollando  diferentes dogmas erróneos a lo largo de los siglos.

Podemos recordar al 8 de diciembre de 1854, cuando mediante un decreto papal se estableció el dogma de la Inmaculada Concepción.  Este decreto estipula que María no fue manchado por el pecado nunca más después del momento de la concepción de Jesús. Este decreto fue establecido, no obstante que la misma Biblia explica que, con la excepción de Jesús, “todos pecaron” (Ro. 3:23).  Incluso la misma Maria  ! reconoció que ella necesitaba al Redentor ! (Lucas 1:47). La “Doctrina de la Concepción Inmaculada” fue construida en contradicción a las Escrituras. También la Biblia nos enseña que Jesús tenia hermanos (MATEO 12:46; MATEO 13:55; JUAN 7:5), pero todos estos pasajes son reinterpretados por la Iglesia Católica de otra manera, diciendo que estos hermanos son en realidad parientes del Señor y no hermanos según la carne.En fin, los debates y las controversias continúan y continúan.

Pero el 1 de noviembre, 1950, el “Dogma de la Asunción de Maria” fue anunciado contra toda luz que la Biblia pueda arrojar al respecto, ya que en ninguna parte de las escrituras se realiza una afirmación como tal. Este estipula que Maria ascendió al cielo sobrenaturalmente y que su cuerpo no se pudrió y menos aun que se lo hayan comido los gusanos, como le sucede a cualquier mortal que habita en este planeta, con la excepción claro está, de Jesucristo el Hijo de Dios, quien resucitó de entre los muertos y ascendió a los cielos con un cuerpo glorificado totalmente distinto que el cuerpo humano que tenia al momento de morir en la cruz del Calvario. Como consecuencia de todo esto, del “Dogma de la Veneración de los Santos”,  y las oraciones a ellos y a María, se les otorgan (incluso también a María) una veneración demasiada enfatizada y se declara que sus intercesiones son las más efectivas. 

En el año 1921 fue insertada en la liturgia de la iglesia de los católicos de Roma,  una fiesta dedicada a María Mediadora de Todas las Gracias. Tristemente, todos estos dogmas chocan de frente con los principios bíblicos yconducen a la idolatría de los “santos” y a la mariolatría (culto idolátrico a María), a la que se venera excesivamente y en muchos casos se la idolatra abiertamente. La Biblia nos muestra que uno de los pecados que más rechaza nuestro Dios, es la idolatría. La razón es que éste pecado en particular trae maldiciones sobre individuos, ciudades y naciones de una forma tan grande que aún su efecto cae sobre las generaciones venideras. La Biblia es clara en que la idolatría es el pecado que Dios más aborrece. Y es tan asi que los católicos la han nombrado a Maria como Madre de los católicos romanos. Y si uno les intenta mostrar el error con la Palabra de Dios, nos dicen que somos unos fundamentalistas, que no amamos a Su Madre. Se enojan muchisimo ya que los católicos sienten que uno no les respeta a su misma Madre. Creo que no es casual que los primeros dos mandamientos dados a Moisés hablen acerca de las consecuencias de la idolatria (o tambien de la mariolatria, aunque esta palabra no esta en la biblia,pero sirve para ser usada cuando se idolatra a María) y sus graves consecuencias sobre el pueblo.La Biblia dice que:

  • “Entonces les dije: cada uno eche de sí las abominaciones de delante de sus ojos, y no os contaminéis con los ídolos de Egipto. Yo soy Jehová vuestro Dios. Mas ellos se rebelaron contra mí, y no quisieron obedecerme; no echó de sí cada uno las abominaciones de delante de sus ojos, ni dejaron los ídolos de Egipto; y dije que derramaría mi ira sobre ellos, para cumplir mi enojo en ellos en medio de la tierra de Egipto. Antes dije en el desierto a sus hijos: No andéis en los estatutos de vuestros padres, ni guardéis sus leyes, ni os contaminéis con sus ídolos.” (Ez. 20.7-8; 18). Aunque Ezequiel es parte del antiguo pacto, estos pasajes nos sirven para comprender como ve Dios la idolatría de los creyentes en el Nuevo Pacto, ya que Dios no cambia, el sigue siendo el mismo por los siglos de los siglos.

Durante los tres primeros siglos de nuestra era, la Iglesia, tal y como nos aparece en las cartas de Pablo, estaba formada por pequeñas iglesias, familiares y locales. Éstas seguían y cumplían el Evangelio de Cristo y por supuesto, la Ley de Dios. De forma progresiva, las primitivas iglesias fueron haciéndose cada vez más grandes y numerosas y por consiguiente surge el problema de su organización. Comienzan a adquirir los obispos un papel mucho más institucional, del cual la propia Palabra de Dios no nos dice nada, y así entramos en el proceso de desviación o “apostasía”. Se mantienen reuniones o “concilios” para discutir sobre las cuestiones que afectan a la Fe y es aquí donde comienzan las importantes desviaciones del Evangelio.

Una de las principales se refiere a la permisividad general, por parte de la organización de aquel entonces, del uso de imágenes y ritos paganos, eso si cristianizados, para así acercar a las masas religiosas gentiles, a las que les había llegado el mensaje de salvación de Cristo, pero que bajo ningún concepto querían abandonar su idolatría (cultos y ritos), es decir, su propia cultura.

En el catecismo de la religión católica se le otorgan a María los títulos de “abogada, auxiliadora, socorro y mediadora”. Es por ello que a los fieles se les enseña a rezar fervientemente a la “Virgen” dándoles la seguridad de que ella llevará sus oraciones ante el Padre. Por supuesto, en la Palabra de Dios nunca se le atribuye a María ese papel que es ocupado, en exclusividad, por Jesucristo, quien con su muerte y resurrección se convierte en el único mediador entre los hombres y Dios;

  • “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres , Jesucristo hombre” (1ª Tim. 2.5). 

¿De dónde surge pues, la tradición de María como intercesora nuestra?

Uno de los pasajes más conocidos del nuevo testamento es el llamado de “las bodas de Caná” que encontramos en el Evangelio de Juan, capítulo 2. María se da cuenta de que los novios no han previsto la cantidad suficiente de vino para sus invitados y pide a su Hijo que solucione el problema, pero Él le contesta que no ha llegado todavía su tiempo. María acepta la voluntad de su Hijo y ya no actúa más, es más, le dice a los criados que están sirviendo las mesas que hagan lo que Él, su Hijo, ordene, y no le pidan nada a ella, puesto que ella no tiene poder para mediar ante Dios Padre como hemos leído antes. La religión católica se basa en este pasaje para asegurar que María intercede ante el Hijo, sin reparar en que esto ocurre cuando Cristo estaba en la tierra, al igual que María y los apóstoles. Sin embargo, una vez que Cristo cumple su misión, muriendo y resucitando, para perdón de nuestros pecados, permanece junto al Padre y como único mediador entre los hombres y el Padre.

Entonces, debe existir otra base para darle esta función a María y de nuevo, nos tenemos que ir a la tradición pagana. Fue en Babilonia, cuna de las religiones paganas, donde se veneraba a la diosa Semíramis, la cual era invocada por los fieles en una actitud mediadora ante su esposo muerto, Nimrod, que era considerado el Dios supremo. El título que ostentaba esta diosa era el de “Mylitta”, es decir, mediadora.  O sea, estamos ante un culto de caracteristicas similares, solo que cambia el personaje. En vez de ser un culto babilónico, es un culto contemporáneo y en vez de venerar/adorar a a la diosa Semíramis, se venera/ adora a María, a la que se la considera con capacidades de esccuhar, comprender y responder peticiones como si fuese Dios.

La mediación de María: extrae su poder de la mediación de Cristo?

Otra razón que ofrece el Catolicismo para explicar cómo la mediación de María no infringe sobre la misión de Cristo como único mediador tiene que ver con el mérito. Si leemos el testimonio de los Padres del Cristianismo, vemos como entendieron ellos que Cristo es el mediador entre Dios y los hombres. Según los testimonios de la Escritura y Santos Padres, Cristo es mediador por ser Dios y hombre (San Agustín, Confesiones, lib. 10, cap. 43). El Hijo de Dios se hizo mediador al encarnarse; entonces se hizo centro de la historia humana y de toda la creación, en él confluyen Dios y el hombre; entonces se hizo padre de una nueva raza, como Adán lo era de la antigua, caída en pecado. Cristo es el segundo Adán y principio de un tiempo nuevo, caracterizado por el hecho de que su fundador no nace de la tierra, sino que desciende del cielo. Por eso, los que descienden de El no son ya de la tierra, sino del cielo. O más exactamente: cielo y tierra se compenetran en El. [0]

La Biblia dice que

  • Y como llevamos la imagen del terreno, llevaremos también la imagen del celestial” (I Cor. 15:49). 

La misión propia del mediador es unir a aquellos entre los que ejerce la mediación, porque los extremos se juntan en el medio. Pero unir a los hombres con Dios de manera perfecta compete en verdad a Cristo, por medio del cual los hombres son reconciliados con Dios, según estas palabras de 2 Cor 5,19: Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo. Y, por tanto, sólo Cristo es el perfecto mediador entre Dios y los hombres, en cuanto que por medio de su muerte reconcilió al género humano con Dios. Por eso, habiendo dicho el Apóstol que el hombre Cristo jesús es el mediador entre Dios y los hombres, añade en el v.6: que se entregó a sí mismo para redención de todos (1 Tim 2,5-6).[1]

Pero el Concilio Vaticano II, dice acerca de la mediación de María que

“La misión maternal de María para con los hom­bres de ninguna manera disminuye o hace sombra a la única mediación de Cristo, sino que manifiesta su eficacia. En efecto, todo el influjo de la Santísima Virgen en la salvación de los hombres… brota de la sobreabundancia de los méritos de Cristo, se apoya en su mediación, depende totalmente de ella y de ella saca toda su eficacia”. “Ninguna creatura puede ser puesta nunca en el mismo orden con el Verbo encarnado y Re­dentor. Pero, así como en el sacerdocio de Cristo participan de diversa manera tanto los ministros como el pueblo creyente, y así como la única bondad de Dios se difunde realmente en las criaturas de distintas maneras, así también la única mediación del Redentor no excluye, sino que suscita en las criaturas una colaboración diversa que participa de la única fuente”. -Concilio Vaticano II [2]

El papa Pío X dijo algo similar, pero le añadió una cualificación muy importante:

Estamos, como puede verse, muy lejos de atribuir a la Madre de Dios un poder de gracia productivo, un poder que sólo pertenece a Dios. Sin embargo, puesto que María lo lleva sobre todos en santidad y unión con Jesucristo y ha sido asociada por Jesús en la obra de redención, merece para nosotros de congruo, en el lenguaje de los teólogos, lo que Jesucristo merece para nosotros de condigno, y ella es la Ministra suprema de la distribución de las gracias.-Ad Diem [3]

En otras palabras, si al mérito se lo define estrictamente como el derecho a una recompensa justamente ganada, entonces solamente Cristo merecía la gracia. Pero si al mérito no se lo define tan estrictamente -si la recompensa involucra un elemento de la generosidad de Dios- entonces según la declaración anterior, María también mereció para nosotros «lo que Jesucristo merece para nosotros». Además, sus méritos, junto con los de Cristo y los de los santos forman un gran tesoro:

El «tesoro de la Iglesia» es el valor infinito e inagotable que tienen ante Dios las expiaciones y los méritos de Cristo nuestro Señor, ofrecidos para que la humanidad quedara libre del pecado y llegase a la comunión con el Padre. Sólo en Cristo, Redentor nuestro, se encuentran en abundancia las satisfacciones y los méritos de su redención. Pertenecen igualmente a este tesoro el precio verdaderamente inmenso, inconmensurable y prístino que tienen ante Dios las oraciones y las buenas obras de la Bienaventurada Virgen María.-Concilio Vaticano II [4]

No sólo se dice que los méritos de María, llamados «insondables»,[5] forman parte del tesoro de la Iglesia, sino que ella también ha ganado el derecho de dispensar todos estos tesoros a los fíeles:

Y desde esta comunidad de voluntad y sufrimiento entre Cristo y María, ella mereció volverse la dignísima Reparadora del mundo perdido y la Dispensadora de todos los dones que nuestro Salvador adquirió para nosotros por su muerte y por su sangre.-A d Diem [6]

En el catolicismo romano, María más bien que Cristo es la «Ministra Suprema de la distribución de las gracias».[7]

En el Ave, maris Stella se canta:

Solve vincla reis, Prof er lumen coecis, mala nostra pelle,bona cuneta poste. Rompe al reo sus cadenas, Concede a los ciegos ver; Aleja el mal de nosotros, Alcánzanos todo bien.

León XIII, en una Encíclica sobre el Rosario, dice:

Por expresa voluntad de Dios, ningún bien nos es concedido si no es por María; y como nadie puede llegar al Padre sino por el Hijo, así generalmente nadie puede llegar a Jesús sino por María”. [8]

Pero todo esto es un error y La Biblia no dice nada al respecto, como ya he explicado. Fueron las tradiciones de los siglos las que dieron cabida a estos dogmas. En conclusión, lo único que han hecho los papas marianos al obrar  de esta manera, es construir dogmas y tradiciones marianas, contrarios a la palabra de Dios. Y contrarios al espíritu del nuevo pacto, ya que solo Dios tiene el poder de oir,escuchar,comprender y responder dando favores suyos a los seres humanos, de acuerdo a sus prerrogativas divinas. Mas claro, hay que echarle agua: Venerar/adorar a Maria es un pecado de idolatría y solo conduce al error y a que las masas desvíen la mirada de la exclusividad mediadora de nuestro Señor Jesucristo.

Espero que Dios le de claridad respecto a este tema. Dios lo bendiga mucho, querido lector.María, quien fuese en vida la madre del Señor Jesús, no es la mediadora de toda gracia ni nada parecido.Solamente Jesucristo es mediador entre nosotros los hombres pecadores y el Padre. Solamente Cristo vive eternamente para interceder por nosotros ante el Padre.Es solamente el Señor Jesús, quien está a la derecha del Padre y nos representa. Todos los creyentes están exhortados en las Escrituras de ser intercesores  (1 TIMOTEO 2:1). Sin embargo, en ningún sitio de las Escrituras se pidió a un creyente buscar el acceso a Dios por otra persona que no fuese el Señor Jesucristo. La Biblia reconoce a todos los creyentes en Jesucristo, no importa su debilidad, como santos, y todos tienen el mismo acceso al Padre por Jesucristo. Pero ni siquiera los santos pueden añadir algo a la obra gloriosa redentora de Jesucristo, ni ahora ni en el futuro. Ni en esta dispensación ni en otra (si acaso la hubiese).

María no nos puede salvar,ni del pecado,ni de los problemas de la vida, ni de la muerte ni del infierno eterno. María ya no puede hablarnos a nosotros. Ella estaba debajo de la cruz en aquel momento cuando Jesús murió. También ella necesitaba a Jesús como su redentor. Junto a los 120 discípulos, María estaba esperando, en el aposento alto, para recibir el Espíritu Santo (HECHOS 1:14). Estamos seguros que ella está en el cielo, pero no como “reina del cielo”, ni como la “Madre de Dios” ni como mediadora de alguna gracia. Maria está ahí en el cielo, pero como un ser humano,tan pecador como cualquier otro ser humano que haya nacido de padres humanos y que ha sido salvada por gracia. Salvada por la Sangre del Señor Jesucristo, que fue derramada por todos nosotros, incluso por ella también. Enseñar la intercesión de Maria es perjudicar la única intercesión de nuestro Señor Jesucristo. Y por lo tanto, es una herejía que como dije, conduce al error, la ignorancia, superstición e idolatría.

Como tantos temas doctrinales de importancia, este tema nos invita a reflexionar. A Dios sea la Gloria. El Señor lo bendiga mucho!!!

Notas

[-1] https://elteologillo.com/2017/11/13/cristo-es-el-unico-mediador-entre-dios-y-los-hombres/

[0]. http://www.mercaba.org/FICHAS/JESUS/mediacion_en_los_padres.htm

[1]. http://hjg.com.ar/sumat/d/c26.html

[2]. Concilio Vaticano II, «Constitución dogmática sobre la Iglesia», n° 60.CCE 970, cit en Félix Eduardo,T-31 días con María Osorio, pag. 53,1a. edicion, ed. San Pablo, ISBN 9586923576, 9789586923576

[3]. Papa Pío X, Ad Diem lllum Laetissimum, n° 14. cit en James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[4] Concilio Vaticano II, «Liturgia sagrada», «Constitución apostólica sobre la revisión de indulgencias», n° 5. cit en James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[5] Ibid. cit en James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[6] Papa Pío X, Ad Diem lllum Laetissimum, n° 12. cit en James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[7] Papa Pío X, Ad Diem lllum Laetissimum, n° 14. cit en James G.McArthy, El evangelio según Roma,pag. 176-183, ed. Portavoz

[8] http://forosdelavirgen.org/13207/fiesta-de-maria-mediadora-de-todas-las-gracias-universal-7-de-noviembre/

Cristo es el único mediador entre Dios y los hombres.


Cristo es el único mediador entre Dios y los hombres

por Paulo Arieu

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Introducción:

La Biblia dice que bajo este nuevo pacto entre la humanidad y Dios, CRISTO es el único mediador entre Dios y los hombres. No hay otro mediador,no lo hay. No lo son ni Maria la madre del Señor, ni los miembros de la Sagrada Familia, ni los ángeles, ni los santos.Menos aún los que ya durmieron en el Señor y partieron de este mundo, quedando sus cuerpos a la espera de la resurrección.

Solo el Señor Jesús (Dios hecho hombre, el Hijo de Dios) es el único mediador entre los seres humanos y Dios. 

Los santos que sirven a Dios en la tierra, no son mediadores  sino sacerdotes del nuevo pacto (I Cor. 12.12; I Pe. 2.9), puentes entre Dios y los hombres. Sirven a Dios mientras tienen vida, pudiendo ministrar al Señor con sus oraciones y siendo útiles al reino de Dios. Pero jamas ningun ser humano puede redimir al hombre de sus pecados, siendo este rol una exclusividad de nuestro Dios, por la mediación de Jesucristo.,

Anterior a la Reforma Protestante, es Tomás de Aquino (en italiano, Tommaso d’Aquino; Roccasecca,​ Italia, 1224/1225-Abadía de Fossanova, 7 de marzo de 1274), quien fue un teólogo y filósofo católico perteneciente a la Orden de Predicadores, el principal representante de la enseñanza escolástica,​ una de las mayores figuras de la teología sistemática​ y, a su vez, una de las fuentes más citadas de su época en metafísica, hasta el punto de, una vez muerto, ser considerado el referente de las escuelas del pensamiento tomista y neotomista. Es conocido también como Doctor Angélico, Doctor Común y Doctor de la Humanidad, nominaciones dadas por la Iglesia católica, la cual lo recomienda para los estudios de filosofía y teología. Tomas de Aquino, considera que:

“La misión propia del mediador es unir a aquellos entre los que ejerce la mediación, porque los extremos se juntan en el medio. Pero unir a los hombres con Dios de manera perfecta compete en verdad a Cristo, por medio del cual los hombres son reconciliados con Dios, según estas palabras de 2 Cor 5:19: Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo. Y, por tanto, sólo Cristo es el perfecto mediador entre Dios y los hombres, en cuanto que por medio de su muerte reconcilió al género humano con Dios. Por eso, habiendo dicho el Apóstol que el hombre Cristo jesús es el mediador entre Dios y los hombres, añade en el v.6: que se entregó a sí mismo para redención de todos (1 Tim 2:5-6).”(Sto. Tomás de Aquino, Summa Theologica, IIIa, 26).

Pero Tomas de Aquino también considera que no hay ninguna razón que impida que se utilice la palabra mediadores respecto de otras personas,  aunque en modo relativo, ya que cooperan con la extensión del reino de Dios. Aquino cita, según él entiende, que

“Sin embargo, nada impide que se llame también mediadores entre Dios y los hombres a algunas personas, aunque lo sean de modo relativo, esto es, en cuanto que cooperan de modo dispositivo y ministerial a la unión de los hombres con Dios.” (Sto. Tomás de Aquino, Summa Theologica, IIIa, 26).

Pero,debido a la rebelión de la raza humana contra nuestro Creador, la actividad que nos interesa y afecta a nosotros los seres humanos, es la mediación de Cristo respecto del pecado. Es respecto de este oficio del Señor de “Siervo – mediador – redentor” y no del rol del “cristiano – mediador – servidor” que nos interesa a nosotros en la Cristología. Jesucristo es nuestro mediador y quien nos ayuda ahora para poder ahora acercarnos confiadamente al trono de la Gracia y obtener así el favor de Dios (Hebreos 4:16) y no ser rechazados por nuestra pecaminosidad (Romanos 3:23). Al contrario, como también escribió el apostol Pablo: “Dios decidió de antemano adoptarnos como miembros de su familia al acercarnos a sí mismo por medio de Jesucristo. Eso es precisamente lo que él quería hacer, y le dio gran gusto hacerlo.”(Efesios 1:5 NTV). Es que Dios no nos pagó como nosotros merecíamos, sino que nos salvó por su gracia y misericordia.Como escribió el apostol Pablo:Pero Dios es tan rico en misericordia y nos amó tanto que, a pesar de que estábamos muertos por causa de nuestros pecados, nos dio vida cuando levantó a Cristo de los muertos. (¡Es solo por la gracia de Dios que ustedes han sido salvados!)” (Efesios 2:4-5 NTV). Pero para esta salvación que Dios nos ha dado, es necesaria la propiciación del Señor Jesús ante Dios por nuestos pecados. No hay dudas que el concepto biblico de mediación es mucho mas profundo que el de un simple mediador.

Pero los teólogos romanistas se equivocan cuando no consideran en este punto la situación de los hijos de Dios que parten de este mundo. La Palabtra de Dios indica que en cuanto partamos de este mundo, los creyentes en Jesucristo descansaremos de nuestras obras (Apocalipsis 14:13) hasta que suene la trompeta en el día del juicio final y Dios nos resucite pararecompensarnos a todos sus escogidos por nuestras buenas obras. Por que aunque la justificación se alcanza por la sola fe, nuestras recompensas serán por habrle servido durante nuestras vidas. El apostol Pablo escribió al respecto que Pero permítanme revelarles un secreto maravilloso. ¡No todos moriremos, pero todos seremos transformados! Sucederá en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, cuando se toque la trompeta final. Pues, cuando suene la trompeta, los que hayan muerto resucitarán para vivir por siempre. Y nosotros, los que estemos vivos, también seremos transformados.” (I Corintios 15:51-52 NTV). Pero Cristo, es nuestro mediador y nuestro intercesor, haciendo ambas funciones de manera perfecta y eficaz, por sus méritos en la cruz del Calvario y su preciosa divinidad. No solamente Jesús fue el Siervo de Jehova (Isaías 42:1-9; 49:5-8; 52:13-15; Mateo 12:17-21 ) sino que el Señor, también fue el cordero inmolado en sacrificio perfecto por nuestros pecados (Isaías 53). Ningún hombre fue ni será jamás sacrificado por los pecados de la humanidad y aceptado por el Padre como ofrenda agradable (Efesios 5:2). Solo Jesucristo, Dios hecho hombre y que murió en nuestro lugar (2 Corintios 5:21;1 Pedro 2:21–25).

En síntesis, un mediador es un intermediario, alguien que se pone en medio de una brecha entre dos partes en disputa, o sea entre Dios y los hombres, a causa del pecado. Los seres humanos se rebelaron en contra de Dios y por esta razón, la ira de Dios está sobre toda la humanidad (Romanos 1:18-21). El apostol Pablo escribió a su discípulo, el joven Timoteo que:

Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,” (1 Timoteo 2:5)

O sea, como leemos en la carta de Pablo a Timoteo, solo hay un mediador entre la humanidad pecadora y el Dios tres veces santo: Jesucristo hombre, el unigénito Hijo de Dios.Esta es la gran verdad que Dios nos ha revelado a través de las escrituras y sabemos que Dios no nos miente. Porque como dice en Su Palabra:

Dios no es hombre, para que mienta,
Ni hijo de hombre para que se arrepienta.
El dijo, ¿y no hará?
Habló, ¿y no lo ejecutará? (Numeros 23:19 RV 1960).

Definición:

Según lo define el Diccionario Bíblico, Mediador (gr., mesites, un intermediario), es una persona que hace posible relaciones amistosas entre dos o más personas distanciadas o separadas. Corresponde al árbrito de Job 9:33.

El NT utiliza el término griego mesites dos veces en relación con Moisés como el mediador de la ley (Gálatas 3:19, 20) y cuatro veces refiriéndose a Jesús (1 Timoteo 2:5; Hebreos 8:6; 9:15; 12:24).

En el AT, Jonatán fue el intercesor de David ante Saúl (1 Samuel 19:4). Abraham intercedió en nombre de Abimelec (Génesis 20) y Sodoma (Génesis 18:23-33). Moisés fue un mediador en nombre de faraón (Éxodo 8:8-13; 9:28-33) y de Israel (Éxodo 33:12-17). Samuel fue un intermediario cuando Israel recibió un rey (1 Samuel 9:15-27) y cuando se volvió corrupta (1 Samuel 12:19).

Los ángeles actuaron como mediadores a través de los cuales la voluntad de Dios se dio a conocer al hombre (Génesis 22:15; 24:40; 32:1; Jueces 6:11). A veces Dios apareció en forma humana (Génesis 12:7; 17:1; 35:7, 9; Daniel 8:17). En algunos casos, el ángel de Jehovah parece haber sido una manifestación de Dios, quizá una aparición temporaria del Mesías (Génesis 16:7-13). Luego, la clase sacerdotal actuó como mediadores entre el hombre y Dios (Levítico 1—7).

El teólogo reformado R.C.Sproul explica que:

Un mediador es un intermediario. Es alguien que hace de intermediario entre dos o más personas o grupos en disputa e intenta reconciliarlos. En términos bíblicos, los seres humanos son considerados en enemistad contra Dios. Nos hemos rebelado, revolucionado y rehusado a obedecer la ley de Dios. Como resultado, la ira de Dios está sobre nosotros. Para modificar o redimir esta situación catastrófica, es necesario que seamos reconciliados con Dios. Para efectuar nuestra reconciliación, Dios el Padre nombró y envió a su Hijo como nuestro Mediador. Cristo nos trae nada más y nada menos que la majestad divina de Dios mismo -Éles Dios encarnado. Sin embargo, tomó sobre sí mismo una naturaleza humana y se sometió voluntariamente a las demandas de la ley de Dios. Cristo no comenzó la reconciliación en un intento para persuadir al Padre a dejar de lado su ira. Por el contrario, en el eterno consejo de la Divinidad había un acuerdo total entre el Padre y el Hijo para que el Hijo viniera como nuestro Mediador. Ningún ángel podía venir como representante de Dios; únicamente Dios mismo podía hacer eso. En la Encarnación, el Hijo tomó sobre sí mismo la naturaleza humana para obtener la redención de la simiente caída de Adán. Por su perfecta obediencia, Cristo satisfizo las demandas de la ley de Dios y logró la vida eterna para nosotros. Por su sumisión a la muerte expiatoria en la cruz, satisfizo las demandas de la ira de Dios contra nosotros. Tanto desde una perspectiva positiva como negativa, Cristo satisfizo las condiciones divinas para la reconciliación. Nos hizo un nuevo pacto con Dios por su sangre y continúa diariamente intercediendo por nosotros como nuestro Sumo Sacerdote. Un mediador efectivo es alguien que es capaz de lograr que dos partes que están en conflicto, o alejadas entre sí, logren la paz. Este es el papel que desempeñó Jesús como nuestro Mediador perfecto.

Pablo declaró que tenemos paz con Dios mediante la obra de reconciliación de Cristo: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios pormedio de nuestro Señor Jesucristo” (Romanos 5:1). La obra mediadora de Cristo es superior a la obra ejercida por cualquier otro mediador. Moisés fue el mediador del Antiguo Pacto. Fue el intermediario de Dios, entregándole a los israelitas la ley. Pero Jesús es superior a Moisés. El autor del libro a los Hebreos declara:
Porque de tanto mayor gloria que Moisés es estimado digno éste, cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo… Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo… pero Cristo (fue fiel) como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros (Hebreos 3:3-6)

La Confesión de fe Bautista de 1689, en el capítulo 8:Cristo el Mediador, explica que:

Agradó a Dios en su propósito eterno, escoger y ordenar al Señor Jesucristo, su unigénito Hijo, de acuerdo al pacto en el cual habían entrado, para que fuese el mediador entre Dios y el hombre, (1) como tal, él es profeta, (2) sacerdote (3) y rey, (4) el salvador y cabeza de su Iglesia, (5) el heredero de todas las cosas, (6) y juez mundo; (7) desde la eternidad Dios le dio un pueblo para que fuese su simiente y para que a su debido tiempo lo redimiera, llamara, justificara, santificara y glorificara. (8)

 

El Hijo de Dios, la segunda persona de la Santa Trinidad, siendo verdadero y eterno Dios, la brillantez de la gloria de su Padre, igual y de una sustancia con Él, quien hizo el mundo y mantiene y gobierna todas las cosas que ha hecho, habiendo llegado la plenitud del tiempo, tomó sobre si la naturaleza del hombre con todas sus propiedades esenciales y con sus debilidades comunes, (9) mas sin pecado. (10) Fue concebido por el Espíritu Santo en el vientre de la Virgen Maria, una mujer perteneciente a la tribu de Judá. El Espíritu Santo vino sobre ella y el poder de Dios la cubrió. Y así, según las Escrituras, fue hecho él de una mujer, descendiente de Abraham y David. (11) Así que, dos naturalezas perfectas y distintas, se unieron inseparablemente en una persona, pero sin conversión, composición o confusión alguna. Esta persona es verdadero Dios y verdadero hombre, un Cristo, el único mediador entre Dios y el hombre. (12)

 

El Señor Jesús, en su naturaleza humana unida así a la divina, en la persona del Hijo, fue ungido y santificado con el Espíritu Santo sobre toda medida, (13) y posee todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento, (14) pues agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, (15) a fin de que siendo santo, inocente, inmaculado, (16) lleno de gracia y de verdad, (17) fuese del todo apto para desempeñar los oficios de mediador y fiador. (18) Cristo no tomó por sí mismo estos oficios, sino que fue llamado para ello por su Padre, (19) quien puso en él todo juicio y poder, y le autorizó para que desempeñara tales oficios. (20)

 

El Señor Jesús, con la mejor voluntad tomó para si estos oficios, (21) y para desempeñarlos, se puso bajo la ley, (22) la que cumplió perfectamente. También sufrió el castigo que nos tocaba a nosotros y que debíamos haber sufrido, (23) pues él llevó nuestros pecados y fue acusado en nuestro lugar. (24) Padeció dolores en su alma más allá de nuestro entendimiento y los más grandes sufrimientos en su cuerpo: (25) fue crucificado y murió, y permaneció bajo el poder de la muerte, aun cuando no vio corrupción. (26) Al tercer día se levantó de entre los muertos (27) con el mismo cuerpo que tenía cuando sufrió, (28) con el cual también ascendió al cielo (29) donde se sentó a la diestra del Padre. Allí intercede por su pueblo, (30) y cuando sea el fin del mundo, volverá para juzgar a los hombres y a los ángeles. (31)

 

El Señor Jesucristo, por su perfecta obediencia y por el sacrificio de sí mismo que ofreció una sola vez por el Espíritu eterno de Dios, ha satisfecho plenamente a la justicia de Dios. (32) El ha efectuado la reconciliación y ha comprado una herencia eterna en el reino de los cielos para todos aquellos dados a él por el Padre. (33)

 

Aun cuando el precio de la redención no fue actualmente pagado, sino hasta la encarnación, sin embargo, la virtud, la eficacia y los beneficios de ella, se comunicaban a los escogidos en todas las épocas transcurridas desde el principio, en las promesas, tipos y sacrificios, y por medio de estas cosas, por las cuales Cristo fue revelado y designado como la simiente que quebrantaría la cabeza de la serpiente, (34) y como el cordero inmolado desde la fundación del mundo; (35) siendo él, el mismo ayer, hoy y por siempre. (36)

 

Cristo en su oficio de mediador, obra; conforme a sus dos naturalezas, haciendo por cada una de éstas lo que es propio de cada una de ellas; mas por razón de la unidad de la persona, lo que es propio de una naturaleza, se le atribuye algunas veces en la Escritura a la persona denominada por la otra naturaleza. (37)

A todos aquellos para quienes Cristo ha obtenido eterna redención, cierta y eficazmente les aplica y comunica la misma, haciendo intercesión por ellos, (38) uniéndoles a él por su Espíritu, revelándoles en la palabra y por medio de ella el misterio de la salvación, persuadiéndoles eficazmente a creer y a obedecer, (39) gobernando el corazón de ellos por su palabra y Espíritu, (40) y venciendo a todos sus enemigos por su gran poder y sabiduría, (41) y de la manera y por los caminos que están más en conformidad con su maravillosa e inescrutable dispensación. Todas estas cosas son hechas en su libre y soberana gracia e incondicionalmente, ya que nada de mérito es previsto por él en sus elegidos. (42) Eterno de Dios, ha satisfecho plenamente a la justicia de Dios.

 

Cristo, y Solo Cristo puede ser mediador entre Dios y los hombres. El es el profeta, sacerdote y rey de la Iglesia de Dios. Su oficio de mediador no puede ser transferido a ningún Otro,

El triple oficio de Cristo es necesario para nosotros. Por nuestra ignorancia estamos en necesidad de su oficio profético; (44) por nuestra separación de Dios y la imperfección de nuestros servicios, aun cuando sean lo mejor, necesitamos su oficio sacerdotal para reconciliarnos con Dios y hacernos aceptables a él; (45) y debido a que nosotros hemos dado la espalda a Dios y estamos completamente incapacitados para volver a él y también porque necesitamos ser rescatados y asegurados de nuestros adversarios espirituales, necesitamos su oficio como rey para convencer, controlar, atraer, sostener, librar y preservarnos hasta que finalmente entremos en su reino celestial. (46)

 

Segun explica el teólogo reformado Berkhof, respecto de la mediación de Cristo: 

Cristo se presenta en la Escritura como el Mediador del pacto. La palabra griega mesites no se encuentra en el griego clásico, sino que ocurre en Philo y en los autores griegos
posteriores. En la Septuaginta no se encuentra sino una sola vez, Job 9: 33. La palabra inglesa “Mediator”, tanto como la holandesa “Middelaar” y la alemana “Mittler”, pueden conducirnos a pensar que mesites designa simplemente uno que arbitra entre dos partidos, y un intermediario en el sentido general de la palabra. Sin embargo, debe recordarse que la idea bíblica es mucho más profunda.

Cristo es Mediador en más de un sentido:

Interviene entre Dios y el hombre, no únicamente para abogar por la paz y para persuadir de ello, sino armado con poder plenipotenciario, para hacer todo lo que sea necesario en el establecimiento de la paz.

El uso de la palabra mesites en el Nuevo Testamento justifica que hablemos de un doble carácter medianero de Cristo, es decir, el de Fiador y el de Introductor (en griego prosagoge, Rom. 5: 2).

En la mayor parte de los pasajes en los que se encuentra la palabra en el Nuevo Testamento, equivale a egguos, y por lo mismo señala a Cristo como aquel que por haberse cargado con la culpa de los pecadores, dio fin a la relación penal que ellos tenían con la ley y los restauró a una correcta relación legal con Dios. Este es el significado de la palabra en Heb. 8: 6; 9: 15; y 12: 24. En Heb. 7: 22 el mismo término egguos se aplica a Cristo.

Sin embargo, no hay un solo pasaje en el que la palabra mesites tenga un significado que corresponda mejor con el sentido ordinario de la palabra “mediador”, uno a quien se llama para arbitrar entre dos bandos y reconciliarlos, que I Tim. 2: 5. Aquí Cristo se presenta como Mediador en el sentido de que, sobre la base de su sacrificio, trae a un acuerdo a Dios y al hombre.

La obra de Cristo, según se indica mediante la palabra mesites, es doble. Cristo obra en cosas que corresponden a Dios y en cosas que pertenecen al hombre, en la esfera legal objetiva, y en la esfera moral subjetiva.

En la primera hace:

  • la propiciación por el desagrado justo de Dios expiando la culpa del pecado;
  • hace intercesión por aquellos que el Padre le dio,
  • convierte en verdaderamente aceptables las personas y los servicios de ellos a Dios.

En el segundo:

  • el Mediador revela a los hombres la verdad respecto a Dios y a la relación de ellos con Dios, con las condiciones necesarias para un servicio aceptable,
  • los persuade y los capacita para que reciban la verdad,
  • los dirige y los sostiene en todas las circunstancias de la vida, en tal forma que perfecciona su libertad.
  • Al hacer este trabajo emplea el ministerio de hombres, II Cor. 5: 20.

Conclusión:

La Biblia es muy clara cuando dice que CRISTO es el único mediador entre Dios y los hombres (I Tim. 2:5). Bajo este nuevo pacto entre Dios y los hombres, no hay otro mediador.En el Nuevo Testamento, encontramos que el vocablo griego mesites es utilizado dos veces en relación con Moisés como el mediador de la ley (Gálatas 3:19, 20) y cuatro veces refiriéndose a Jesús (1 Timoteo 2:5; Hebreos 8:6; 9:15; 12:24).

Como bien dije al principio, no lo son ni María la madre del Señor, ni los miembros de la Sagrada Familia, ni los ángeles, ni los santos los que ejercen el rol de mediador -redentor de la humanidad. Tampoco son mediadores los que ya durmieron en el Señor y partieron de este mundo y aún esperan la resurrección, como es afirmado por el catolicismo romano. Los santos que están en vida, solamente podrán interceder ante el Señor, clamando fervientemente con sus oraciones, hasta el día en que duerman y puedan descansar de sus ministerios en este mundo. Luego, quedarán durmiendo a la espera de la resurrección y la corona de victoria que el Señor nuestro Dios dará a sus hijos. Es que estas personas,una vez que partan de este mundo, ya nada podrán hacer a favor de los seres humanos, hasta que resuciten. Solo el Señor Jesús, quien es el mediador entre los seres humanos y Dios, es quien “murió en la cruz en el monte Calvario para salvar al mas vil pecador”, como canta el himno evangélico (47). El vive por siempre (eternamente) porque Jesucristo, como segunda persona de la Trinidad es Dios eterno y vive para interceder por su Pueblo. La Biblia dice que respecto de Jesucristo: “por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.  “(Hebreos 7:25 RV 1960). Como explica L. Berkhof, la obra de Cristo es doble: Cristo obra en cosas que corresponden a Dios y en cosas que pertenecen al hombre, en la esfera legal objetiva, y en la esfera moral subjetiva. Por lo tanto,ningún ser humano puede ser el mediador que la humanidad necesita, absolutamente nadie, solamente Jesucristo, Dios hecho hombre. Agradezcamos por todo esto al Señor su infinito amor y agradezcamos también que El envió a su Hijo Jesús a morir en la cruz por nosotros.  Como Pablo le escribió a Timoteo:

Pues Dios nos salvó y nos llamó para vivir una vida santa. No lo hizo porque lo mereciéramos, sino porque ese era su plan desde antes del comienzo del tiempo, para mostrarnos su gracia por medio de Cristo Jesús;(2 Timoteo 1:9 NTV).

Dios lo bendiga mucho a usted, querido lector<>

Notas

(1) Is.42:1; 1 Pe. 1:19,20

(2) Hch. 3:22

(3) He. 5:5,6

(4) Sal 2:6

(5) Ef. 1:22,23

(6) Hc. 1:2

(7) Hch. 17:31

(8) Is. 53:10 Jn. 17:6; Ro. 8:30

(9) Jn. 1:14; Gá. 4:4

(10) Ro. 8:3; He. 2:14, 16, 17; He. 4:15

(11) Mt. 1:22,23; Lc. 1:27, 31, 35

(12) Ro. 9:5; 1 Ti.2:5

(13) Sal. 45:7; Hch. 10:38; Jn 3:34

(14) Col. 2:3

(15) Col 1:19

(16) He. 7:26

(17) Jn. 1:14

(18) He. 7:22

(19) He. 5:5

(20) Jn. 5:22,27; Mt. 28:18; Hch. 2:36

(21) Sal. 40:7,8; He. 10:5-10; Jn. 5:18

(22) Gá. 4:4; Mt. 3:15

(23) Gá 3:13; Is. 53:6; 1 P. 3:18

(24) 2 Co. 5:21

(25) Mt. 26:37,38; Lc 22:44; Mt. 27:46

(26) Hch. 13:37

(27) 1 Co. 15:3,4

(28) Jn. 20:25,27

(29) Mr.16:19; Hch. 1:9-11

(30) Ro 8:34; He. 9:24

(31) Hch. 10:42;Ro. 14:9,10;Hch. 1:11;2 P. 2:4

(32) He. 9:14; Re. 10:14; Ro. 3:25,26

(33) Jn. 17:2; He.9:15

(34) 1 Co. 10:4; He. 4:2; 1 P. 1:10,11

(35) Ap. 13:8

(36) He. 13:8

(37) Jn.3:13; Hch. 20:28

(38) Jn 6:37; Jn. 10:15,16; Jo. 17:9; Ro. 5:10

(39) Jn. 17:6; Ef. 1:9

(40) Ro. 8:9,14

(41) Sal. 110:1; 1 Co. 15:25,26

(42) Jn 3:8; Ef. 1:8

(44) Jn.1:18 – 1:21;

(45) Gá. 5:17

(46) Jn. 16:8; Sal. 110:3; Lc. 1:74,75

(47) https://www.youtube.com/watch?v=ld_h2_vyk2U

Bibiografia

  • L.Berkhof, Teologia Sistematica, p.336-337, ed. TELL
  • La Confesión de fe Bautista de 1689,  capítulo 8:CRISTO EL MEDIADOR
  • J.D. Douglas, Merrill C. Tenney. BIBLIOTECA MUNDO HISPANO DICCIONARIO DICCIONARIO BIBLICO A-M 
  • Sproul, R.C. (1996). Las grandes doctrinas de la Biblia. p.109-110.Editorial Unilit.
  • Sto. Tomás de Aquino, Summa Theologica
  • Imagen: https://es.slideshare.net/alianzaevangelica/la-esencia-divina-de-jesucristo

La opinión de la Palabra de Dios sobre las imágenes religiosas


La opinión de la Palabra de Dios sobre las imágenes religiosas

Por Paulo Arieu

Desde los mismos comienzos de la humanidad, el ser humano ha mostrado inclinacion a representar mediante alguna forma de imagen la deidad que venera o adora. Desde los cultos a Baal y Assera de los cananitas hasta la imagen al dios desconocido de los griegos que conoció el apostol san Pablo. Supongo que el ser humano intenta representar de alguna forma su dios para poder entenderlo, humanizarlo a fin de poder perderle miedo a lo desconocido y de algún modo rendirle culto para apaciguar la ira de este dios. Doctrinalmente todos los llamados “cris­tianos” estamos de acuerdo en condenar toda forma de idolatría, hasta la Iglesia Católica en su Nuevo Catecismo dice: 

“Hay idolatría desde el momento en que el hombre honra y reverencia a una criatura en lugar de Dios” (NC 2113).

Otra cosa es la vida práctica de cada cual. El hombre está inclinado por su naturaleza corrompida a divinizar lo que no es “dios” y a dar culto a sus propias fantasías religiosas. Toda idolatría tiene su origen en el desconocimiento de Cristo y de Su obra completa y perfecta de salvación. Cuando una persona conoce a Cristo como su único y perfecto Salvador por medio de la fe, es una nueva criatura que adora al Padre en espíritu y en verdad (Juan 4:23). En esta relación no cabe, ni es necesaria, ninguna imagen o figura material. Todo culto a imágenes de “santos” y “vírgenes” es una negación del plan perfecto de salvación de Cristo Jesús.

Porque con ese culto a las imágenes se les está reconociendo un poder de intercesión y ayuda para la salvación del hombre. Pero la Palabra de Dios no reconoce otro nombre bajo el cielo dado a los hombres para ser salvos, que el Nombre del Señor Jesús (Hechos 4:12). Y además añade, que Jesús con Su propia sangre obtuvo eterna redención” y “con esta sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados” (Hebreos 9:12; 10:14)esto es, a los que creen en Su Nombre.

El culto o veneración a las imágenes de “santos y vírgenes” sólo puede tener lugar dentro del profundo vacío que se da en el co­razón de las personas y de las “iglesias” que no conocen a Cristo como su único y perfecto Salvador personal. Muchos no estarán de acuerdo con esta reflexión porque eso les llevaría a reconocer su propia idolatría. Pero es mucho mejor desechar la propia idolatría para aceptar a Cristo, que con toda tu propia idolatría desechar a Cristo Jesús como tu único y perfecto Salvador. Y no vale que digas que tú también crees en Cristo. Porque no puedes compartir esa fe en tus “santos y vírgenes” con la fe en Cristo como tu único Salvador.

La palabra “ídolo” reenvía inmediatamente a otras dos palabras, que en la cultura
occidental han gozado de un éxito extraordinario: “idólatra” e “idolatría”. Se trata de
compuestos griegos, formados por éidolon, “imagen”, y latréuo, “adorar, venerar”.
Por consiguiente, con éidololátres se define a una persona que “adora las imágenes”,
de la misma forma que eidololatréia designa el “culto de las imágenes”[0]

Lewis Sperry Chafer, teologo protestante escribió al respecto que:

El hecho de que Dios es supremo implica que no hay ningún otro comparable a El; aún así casi universalmente la humanidad ha practicado las abominaciones de la idolatría con una obstinación que está lejos de ser accidental. El pueblo judío, del cual proceden las Escrituras humanamente hablando, no era inmune a esta tendencia. Desde los días del becerro de oro y a través de los siglos los israelitas siempre estuvieron retrocediendo a la idolatría y eso a pesar de la abundante revelación y del castigo. La historia de la iglesia está manchada por la adoración de imágenes tomadas del paganismo.[1]

Para aclarar todo lo que Dios en Su Pa­labra nos muestra de la idolatría, nada mejor que comparar tus pensamientos y la doctrina de tu iglesia con lo que dice la Palabra de Dios.

 La Biblia dice:  La Iglesia Católica dice:  La Reforma dice: “¿Qué es idolatría?
“No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas de. debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas ni las honrarás” (Ex. 20:4,5). “No haréis para vosotros ídolos, ni escultura, ni os levantaréis estatua, ni pondréis en vuestra tierra piedra pintada para inclinaros a ella; porque Yo soy Yavé vues­tro Dios” (Lv. 26:26:1). “Guardaos, pues, mucho vuestras almas; pues ninguna figura visteis el día que Yavé habló con vosotros de en medio del fuego; para que no os corrompáis y hagáis para vosotros escultu­ra, imagen de figura alguna, efigie de varón o de hembra, figura de animal alguno… y te inclines a ellos y les sirvas” (Deut. 4:15-19).

 

“El mandamiento divino implicaba la prohibición de toda representación de Dios por mano de hombre.”

Sin embargo, ya en el Antiguo Testamento Dios ordenó o permitió la institución de imáge­nes que conducirían simbólicamente a la salvación por el Verbo encarnado: la serpiente de bronce (cf. Nm 21, 4-9; Jn 3,14-15), el arca de la Alianza y los querubines (cf. Ex. 25, 10-20; 1 R 6:23-28; 7:23-26).

Fundándose en el miste­rio del Verbo encarnado, el séptimo Concilio Ecuménico (celebrado en Nicea el año 787), justificó contra los iconoclastas el culto de las sagradas imágenes: las de Cristo, las de la Madre de Dios, de los ángeles y de todos los santos. El Hijo de Dios, al encarnarse, inauguró una nueva “economía “de las imágenes”. “El culto cristiano de las imágenes no es contrario al primer mandamiento que prescribe los ídolos” (NC 2129-2132).

 

Es inventar o poner en el lugar que sólo corres­ponde al Dios verdadero que se ha revelado por Su Palabra, o junto a Él, cualquier otra cosa en la cual se ponga confianza.

¿Qué pide Dios en el segundo manda­miento?

Que no representemos a Dios por medio de alguna imagen o figura, y sólo le rindamos culto como Él ha mandado en Su Palabra.

“¿No es lícito hacer ninguna imagen?

No podemos, ni debemos representar a Dios de ninguna manera, y aun en el caso de que fuese lícito representar a las criaturas, Dios prohibe hacer o poseer ninguna imagen destinada a ser adorada o empleada en su servicio. ¿No se po­drían tolerar las imáge­nes en las iglesias, como si fuesen libros para enseñar a los ignorantes? No, porque nosotros no debemos ser más sabios que Dios, que no quiere instruir a su pueblo por imágenes mudas, sino por la predicación viva de Su Palabra” (Cat. Heidelberg). 

¿Cómo conciliar el segundo mandamiento, que prohibe toda imagen de culto, con las imágenes de criaturas hechas en las paredes del templo, y el tabernáculo, el arca y el lugar santísimo? Dios prohibe y condena en la Biblia toda forma de culto que nace de la pura fantasía del hombre. No prohibe la escultura o el adorno arquitectónico que forman parte de la estructura de un edificio. El Señor en Su Palabra prohibe que nosotros hagamos lugar en nuestro corazón a imagen alguna, a la cual le rindamos culto, dirijamos nuestros rezos e imploremos su mediación o su favor. Esa imagen puede estar en el altar de una iglesia, en el cruce de caminos, en un rincón de tu casa o simplemente en tu mente. Eso para Dios es idolatría. Nada de lo que Dios ordenó a Moisés en la construcción del tabernáculo podía inclinar al pueblo a la idolatría, ya que la mayor parte de esas cosas estaban en el lugar santísimo y allí sólo entraba el sumo sacerdote una vez al año, y no sin sangre, para hacer expiación por sus pecados y por los del pueblo, pero no para dar culto a lo que allí había. Con esto el Espíritu Santo daba a entender que hasta la llegada de Cristo el camino al Lugar santísimo no se manifestaría. Pero no debemos olvidar que el tabernáculo en que entró Cristo como sumo sacerdote de los bienes venideros, no es hecho de manos, es decir, no es de esta creación, sino que “entró en el cíelo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios…una vez para siempre por el sacrificio de Sí Mismo para quitar de en medio el pecado…” (cf. Hebreos 9:11-28). Por eso no se comprende muy bien que el Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica diga:

“El Hijo de Dios, al encarnar inauguró una nueva “economía” de las imágenes” (NC 2131).

Pero en ninguna parte de las Sagradas Escrituras se dice tal cosa, antes al contrario, Jesús mismo dice a la mujer samaritana, al ser interrogado por ella sobre el mejor sitio de adoración: “Mujer, créeme, que la hora viene, cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre… Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espiritu y verdad es necesario que le adoren” (Juan 4:21-24).

Esta respuesta de Jesús, no sólo no “inaugura una nueva “economía “de las imágenes”, sino que condena toda adoración o culto a las imágenes, sea de quienes sean. No cabe duda que para la Iglesia Católica la “economía” de imágenes ha sido muy floreciente, y sería un serio contratiempo a sus finanzas “que medran falsificando la Palabra Dios” (2 Cor. 3:17). ¿Cómo podríamos compaginar que Dios por medio de la fe en Cristo Jesús nos dé el Espíritu Santo (Galatas 3:14), ‘ morando en nosotros el Espíritu de Dios (1 Corintios 3:16) rindamos culto a las imágenes de sus criaturas? Pablo dice que Dios destruirá a todo el que haga tal cosa. ¿Por qué? “Porque vuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros” (1 Corintios 6:19), y en ese templo del hombre creyente sólo se adora a Dios en espíritu y en verdad. Pero no hay lugar alguno en ese templo del creyente en Cristo para el culto o la veneración de imagen alguna.

¿Por qué, si Jesús es Dios hecho hombre, que apareció como un hombre cualquiera ante todo el mundo, no se le puede representar como representamos a cualquier hombre? Si aun aquellos hombres que habían convivido con Jesús durante tres años tienen que escuchar de sus propios labios: “¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido Felipe? El que me ha visto a Mí, ha visto al Padre. ¿No crees que Yo soy en el Padre, y eí Padre en Mí?” (Juan 14:9,10). Cómo hombre alguno puede representar a Jesús, si “Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación; todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho fue hecho; porque en Él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles. Todo fue creado por medio de Él y para Él… Quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de Sí Mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas” (Juan 1:3; Colosenses 1:15-16; Hebreos 1:2-3).

La iglesia católica lo que ha hecho en los siglos que tiene de historia, es cristianizar la idolatria. Ya no la llama adorar, sino que ahora es un grado menor de culto llamado venerar. No se arranca de lleno la práctica pagana de representar de alguna manera  al dios al que se rinde culto sino que se lo cristianiza, siendo ahora alguien de la Sagrada Familia (Jesús,María,José), algun apostol como Pedro o Pablo, o algun creyente piadoso al que se lo declara santo y luego se le solicita su mediacion para la realización de favores o milagros. Se le construye un altar, se construye una imagen, alguna estampa con su imagen y a buscar su favor, alimentando asi la piedad popular de un pueblo religioso pero ignorante de la Palabra de Dios y sus enseñanzas.

Cuando representamos a Jesús en un lienzo o en una imagen estamos falsificando la imagen del Dios invisible y ridiculizando la plenitud de la Deidad. Todas estas representaciones que el hombre se imagina de Jesús son una falsedad que nada tiene que ver con el resplandor de la gloria de Dios. Todo esto no ayuda al hombre a tener un conocimiento de Jesús, más bien lo confunde y lo degrada. En el Nuevo Pacto el que cree en Cristo como su perfecto Salvador jamás hará imagen alguna del Señor, porque esa función le corresponde al Espíritu del Señor hacerla realidad en el creyente. Como está escrito: “El que se une al Señor un espíritu es con Él” (1 Cor. 6:17), y “el Señor es Espíritu…, y somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Cor. 3:18), “hasta que Cristo sea formado en vosotros” (Galatas 4:19). Y el apóstol Pablo concluye: “Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios” (Gal. 2:20). Si los que creen en Cristo Jesús, lo que viven en la carne, lo viven en la fe, ¿cómo van a poder hacer una imagen material? Y es muy adecuado lo que se dice a los Corintios: “De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no le conocemos así” (2 Cor. 5:16). El Señor es Espíritu, no lo materialicemos con nuestra incrédula idolatría. Porque los que se unen al Señor por medio de la fe un espíritu son con Él. Por eso mientras viven en la carne (en este cuerpo) lo viven en la fe, para ser un espíritu con el Señor. Amén.<>

Fuente bibliográfica

Fundación “En la Calle Recta”, Prins Hendrikweg 4 6721 AD Bebbekom Holanda, http://www.enlacallerecta.es

[0] https://revistas.ucm.es/index.php/CIYC/article/viewFile/49383/45990

[1] Chafer,Sperry Lewis. Teologia Sistematica. Tomo I.p.24. Editorial Clie,España.

Imagen: http://casadoracionnorte.blogspot.com/2013/10/idolatria-religiosa.html

La ignorancia catolicoromana en Argentina y el culto a Ceferino Namuncurá


La ignorancia catolicoromana en Argentina y el culto a Ceferino Namuncurá

Por Paulo Arieu

Comúnmente, cuando uno trata con los católicos promedios en nuestros países sudamericanos, no puede evitar la tentación de considerarlos ignorantes (bíblicamente hablando) o supersticiosos. Pero la realidad de la práctica de fe de este colectivo religioso, es que son muy propensos a rendirle culto a alguna virgen milagrosa, a algún santo o alguna reliquia milagrosa. Uno de estos ejemplos, es el culto a Ceferino Namuncurá. Yo conozco la devoción de este santo católico romano por haberla visto en mi país muchísimas veces. Incluso nosotros, de niños, cuando no éramos cristianos evangélicos, también éramos devotos de este santo e íbamos a rezarle a su tumba. Su tumba está ubicada en el interior de un templo católico, en un poblado del sur de mi país. Sus restos están enterrados en el Fortín Mercedes, un antiguo Fortín militar, en la provincia de Buenos Aires, cerca de la localidad de Pedro Luro.

Melchor Núñez Pérez es, licenciado en Biología, autor del libro “Patagonia, el país de la ausencia”, describe datos biograficos de este “santito” argentino:

De regreso de Plaza Huincul, me detengo en un pequeño y colorista santuario construido al borde de la carretera, dedicado a Ceferino Namuncura, el Lirio de la Patagonia. Había nacido en Chipay, en 1886, hijo del cacique Manuel Namuncura, que llegó a ser coronel del ejército. Un indio que si se hizo bueno y fue cristianizado. Durante su estancia en Buenos Aires, bajo la tutela de los salesianos de Don Bosco, Ceferino manifestó los primeros síntomas de una tuberculosis. De regreso a la Patagonia, a Viedma, empeoró. Con diecisiete años, acompaña al arzobispo Cagliero a Roma, donde conoce a Pío X. Allí fallece a la edad de diecinueve años. Finalmente, fue beatificado por Juan Pablo II. [0]

Y también describe algunos pocos rasgos del santuraio de este indio argentino:

El santuario está formado por una escultura del joven, de unos tres metros de alto, representado con botas de media caña, pantalones bombachos, un vistoso poncho y pañuelo azul al cuello. A un lado hay un cuartito en cuyo interior, además de un busto y numerosos carteles y retratos con su imagen, proliferan las ofrendas de flores plastificadas, medallas, algunos cascos de obrero, matrículas de vehículos y banderas argentinas, formando un abigarrado conjunto de exvotos.[1]

El culto a Ceferino, es parte del folklore religioso de los argentinos. Y el fervor de sus devotos es otra muestra más de la idolatría dentro de la iglesia católica en Argentina. Namuncurá fue un indio de la Patagonia Argentina, educado por los sacerdotes salesianos de la orden de San Juan Bosco. El fue un indígena cuya memoria se convirtió en un culto idolátrico  más.

 Ceferino Namuncurá, declarado Beato por la Iglesia Católica, representa una de las figuras más populares del devocionario nacional. Sus orígenes indígenas y su trayectoria como alumno salesiano fueron determinantes a la hora de relatar su biografía en orden a distintos modelos históricos: el niño santo, cuya matriz reconoce a los niños santos europeos; el “santito criollo” que invisibiliza sus orígenes y lo adapta al modelo nacional, o el “santo mapuche”, que intenta conjugar la santidad con la aboriginalidad.[2]

Ceferino Namuncurá ha estado muy presente en la piedad popular de la Argentina, sobre todo en el sur de la Argentina. Pero hay que distinguirlo de otras figuras más legendarias, como la difunta Correa o el gauchito Cruz Gil. Ceferino tiene una historia bien documentada. Muchos testigos que lo han conocido nos han dejado relatos de su vida y se conservan más de cincuenta cartas que él mismo escribió. Además, su vida está inserta en un momento trágico de la historia nacional, que afectó particularmente a su familia indígena. Pero es bueno comentar que Ceferino es bien argentino, un hijo precioso de nuestras pampas, que vivió sólo dieciocho años, pero que nos ha dejado un ejemplo precioso de fortaleza en la adversidad, de alegría, de amor a Jesús y de generosidad fraterna.[3] Por este motivo, pienso que Ceferino Namuncurá fue un creyente católico piadoso del sur de mi pais, nativo de los indios autóctonos de la República Argentina. Pero mi crítica es hacia la práctica idolátrica de muchos de mis compatriotas, que ignoran la realidad de las escrituras bíblicas que prohíben todo tipo de idolatría o veneración supersticiosa.

Por un lado tenemos sus creencias doctrinales, que se alejan de la ortodoxia cristiana de los primeros siglos para introducirse en las costumbres romanistas del catolicismo. Sus creencias son muy católicas por cierto, con todas las supersticiones y creencias marianas que el catolicismo le inculcó. Aunque pienso que mas allá de esos errores de ignorancia, había un corazón piadoso. Sus últimas palabras fueron “¡ Bendito sea Dios y María Santísima!, Basta que pueda salvar mi alma, y en los demás que se haga la santa voluntad de Dios”.

Yo espero que su espíritu y alma, estén entre los escogidos del Señor, que Dios haya tenido misericordia de él y que también la tenga en el día del juicio final, más allá de sus creencias particulares. Pero lo más lamentable no fue  su vida ni sus errores doctrinales, típicos de la iglesia de Roma. Lo más trágico sucede luego de muerto, que su testimonio una vez mas fue utilizado por los curas salesianos para animar más aún todavía el fervor religioso popular pagano del pueblo argentino, aprovechándose de la ignorancia de los argentinos en la Palabra de Dios. Recordemos que no fue hasta después de Concilio Vaticano II, muchas décadas después, que la Palabra de Dios comenzó a circular con un poco más intensidad dentro del catolicismo.

El día 4 de marzo del año 2008, aparece en un árbol la imagen bien detallada de Ceferino Namuncurá, en El Trebol, Santa Fé. La municipalidad y los vecinos de la ciudad le hicieron una especie de altar, en el cual la gente se para en la vereda y se pone a rezar a “san Ceferino”. Así surge el culto a este indígena católico, convirtiéndose una vez más en foco de atención del hombre por el hombre, y no del hombre hacia el Dios que nos creó, según los parámetros que ordena la Palabra de Dios.

La devoción popular a Ceferino Namuncurá se fue difundiendo desde mediados de siglo XX por toda la Argentina. Es así que a fines de los 1960s  ya era muy común encontrar estampitas dedicadas a San Ceferino en plena ciudad de Buenos Aires, de este modo su foto se hizo tan popular que muchas papeletas de propaganda en las cuales ofrecían y ofrecen sus servicios los “plomeros” — fontaneros—, albañiles y trabajadores de oficios afines tienen impresas el rostro del beato.

«De la estadía de Ceferino en Viedma se conservan algunas hojas donde hacía sus deberes, y en los márgenes hay pequeñas oraciones que él escribía. Por ejemplo: “¡Viva Jesús!”, o “Señor, todo esto por tu amor”. Sus compañeros dieron testimonio de su permanente amabilidad, de su alegría y de su preocupación por consolar y acompañar a los que estaban tristes.Aunque Ceferino era feliz en el ambiente de los colegios, nunca dejó de manifestar su deseo de regresar a servir a los suyos. Este sueño fue tomando cada vez más un carácter espiritual y misionero. No era para menos si uno advierte la fascinación que Ceferino sentía por Jesucristo. Por eso, era inevitable que tuviera un fervoroso propósito de llevar a los indígenas a un conocimiento cada vez más profundo del Señor. Cuando lamentaba que muchos de ellos no fueran creyentes, destacaba que  ¡”no saben que Jesucristo derramó su sangre para salvarnos” ¡

En una carta que Ceferino escribe el18 de julio de 1903, le cuenta al padre Beraldi que está triste porque sus compañeros habían sido trasladados a Patagones, pero a él, por su poca salud, lo dejaron en Viedma. “¡Cuánto he sufrido!” dice Ceferino en su carta, con la sinceridad que lo caracterizaba. Sin embargo, expresa también dónde encontraba su consuelo: 

“En Viedma me han confiado el dulce cargo de sacristán del colegio, oficio verdaderamente envidiable, porque es tan hermoso estar cerca de Jesús, prisionero de amor en el santo tabernáculo”[4]

El beato Ceferino Namuncurá Burgos nació en Chimpay, Río Negro el 26 de agosto de 1886 y murió en Roma el 11 de mayo de 1905, era un joven laico salesiano argentino de orígenes mapuches y criollos. Mi crítica es porque una vez más estamos ante un claro caso de aprovechamiento del clero católico de la figura de un joven católico, piadoso y temeroso de Dios, para sus fines paganizantes. Es lamentable que utilicen la figura de este joven para propagar la idolatría y el culto a su figura, violando una vez más las claras enseñanzas de  la Palabra de Dios. Me pregunto yo una vez  mas ¿Tan difícil es al ser humano comprender que no hay otro nombre en la tierra dado a los hombres, digno de ser invocado? Es como dice la Palabra de Dios

  • “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.” (1 cor. 2:14)

Lamentablemente, hemos podido observar una vez mas, como ya lo hemos comentado en el artículo sobre San Expedito, que

«en la religión católica existen aquellos que en vez de acudir a Cristo para salvación, redención, regeneración, etc., acuden a María, o a una amplia variedad de santos. Sin embargo, Dios austeramente prohíbe la idolatría. ¡UN CRISTIANO VERDADERO NO PUEDE CONDONAR LO QUE DIOS CONDENA!.» [5]

A Ceferino,le tocó vivir tiempos muy dificiles luego de que los indios fueron derrotados por los soldados y sus tierras erradicadas. En sus notas, se vislumbra la piedad religiosa, donde cita su veneración por María.Lamentablemente, esto es algo nada extraño dentro de los círculos católico romanos. El vivió «angustias en carne propia, al lado de su padre viejo y humillado. Por eso en 1897, cuando todavía estaban en Chimpay, Ceferino “lagrimeaba al ver la miserable condición de los indios … ante el apremio del padre imposibilitado de aliviar los necesidades de su gente hambrienta”, y entonces dijo a su padre: “Papá, ¡cómo nos encontramos después de haber sido dueños de esta tierra! Ahora nos encontramos sin amparo. ¿Por qué no me llevas a Buenos Aires a estudiar? … Y yo podré estudiar y ser un día útil a mi raza .[6]  Tiempo después, el día que llegó a Buenos Aires y un grupo de indígenas fue a recibirlo a la estación de tren, Ceferino les dijo con contundencia: “Vengo a estudiar para bien de los de mi raza” »[7]

Esta actitud solidaria y generosa nunca desapareció del corazón de Ceferino. Varios testimonios resaltan el afecto que le tenía a su padre y a su familia: 

“Lo que varias veces llamó mi atención fue el cariño tan especial que demostraba a su anciano padre” [8].

“¡Cuánto amaba a su querido y anciano padre, a su buena madre, hermanos y hermanas y a toda la gente de su tribu!”[9]

¿Quién era la madre de Ceferino? Se llamaba Rosario Burgos. Los testimonios indican que era una indígena o mestiza chilena y que Manuel Namuncurá la había raptado en un malón en 1879, cuando ella tenía unos 18 años. Pero luego Manuel tomó otra esposa más joven con la cual se casó en 1900. Su hijo Aníbal cuenta que “una vez que el cacique Manuel se casó ante el civil y ante la Iglesia con doña Ignacia, entonces doña Rosario pasó a la tribu de Yanquetruz … Allí se casó con un tal Francisco Coliqueo y con él se fue a Comallo”[10]

«En el corazón de Ceferino se mezclaban el cariño y la admiración que sentía por su padre, y el dolor que le habrá provocado pensar en su madre abandonada por otra mujer y errante con otro hombre.  Poco antes de morir le manda a su madre una tarjeta postal. De un lado le dice: “A mi querida mamá Rosario … ¡Felicidad!. Del otro lado le habla de su “amor, cariño y gratitud”, y le pide a Dios y a la Virgen que “le concedan felicidad’. Dos veces le desea “felicidad” a esa madre que había llevado una vida tan sufrida, como esperando que al menos en sus últimos años gozara de un poco de consuelo.»[11]

Pero la idolatría hacia su persona no tiene nada que ver con política,ni con la crisis de los indios, ni siquiera con la figura de este joven piadoso indígena, sino con la falta de conocimientos bíblicos, y los dogmas romanistas de la religion católica que muchos de mis compatriotas practican, sin profundizar mucho en la lectura de las Sagradas Escrituras. Por que si lo hiciesen, tendrían que leer que en los salmos está escrito que:

«Nuestro Dios está en los cielos; todo lo que quiso ha hecho. Los ídolos de ellos son plata y oro, obra de manos de hombres. Tienen boca, más no hablan; tienen ojos, mas no ven; orejas tienen mas no oyen, tienen narices, mas no huelen, manos tienen, mas no palpan. Semejantes a ellos son los que los hacen y cualquiera que confia en ellos».(Sal.115)

Como se inciaron todas estas costumbres paganas? Se iniciaron en Roma en el siglo IV, y no tienen nada de cristianas. Roma ya era pagana en los tiempos del Señor Jesús.

Con el desarrollo de la preponderancia militar y sus consecuentes contactos con la civilización griega, se produjo una fusión de deidades bajo la influencia dominante del panteón griego. Júpiter, el dios del cielo, se identificó con el Zeus griego; Juno, su esposa, con Hera; Neptuno, el dios del mar, con Poseidón; Plutón, el dios de los infiernos, con Hades, etcétera. Toda la lista de las deidades homéricas se fusionó con sus similares romanas. Gobernando Augusto se erigieron nuevos templos y se establecieron nuevas clases de sacerdotes. Había muchos adoradores fieles a los antiguos dioses, romanos o griegos, a los que rendían homenaje.
La adoración de los dioses griegos había empezado a declinar en el tiempo que apareció Cristo. Sus vulgares inmoralidades e insignificantes riñas, que los presentaban como hombres y mujeres superiores nada más, los exponían a la burla de los satíricos y al escarnio de los filósofos. Platón, más de tres siglos antes de Cristo, había afirmado que las historias de los dioses deberían excluirse del Estado ideal porque tendían a corromper a la juventud con sus males ejemplos. Los sabios filósofos no dejaron lugar para los dioses en el cuadro de cosas que idearon, y notoriamente los convirtieron en objeto de burla. No cabe duda que todavía quedaban muchos devotos adoradores de esas deidades, pero su número, más que crecer, decrecía.»[12]

Me llama mucho la atención el acertado criterio con el que el filósofo ateo argentino Ladislao Vadas explica la idolatria en el sistema romanista. El afirma que !si el creyente, le reza a Ceferino Namuncura, al gauchito Giles, a la difunta Correa,a San Expedito o a María, la madre del Señor , es idolatría! Asi lo  explica Ladislao Vadas[13], desde un correcto punto  de vista antropológico:

«…pero si el creyente reza a la Virgen y a los santos de toda laya, en lugar de dirigirse directamente al Dios Unico, se convierte en un politeísta en la práctica, aunque en teoria la iglesia sostenga lo contario. El catolicismo es un politeísmo perfecto en la práctica,porque se adora y se reza al dios Padre, al dios Hijo, al dios Espíritu Santo, a la diosa Virgen María y a todos los santos cual diositos menores, y nadie me puede contradecir es este aspecto de las creencias desde el punto de vista antropológico.»[14]

Nuestra critica hacia el sistema romanista es fuerte, porque escrito está en la Palabra de Dios que seamos criticos hacia todo lo que sea fabulezco, supersticioso o aleje a los hombres de la verdad de Jesús, muerto y resucitado,para que los hombres adoren al Dios verdadero por medio de la fe en el:

  • “Este testimonio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe, no atendiendo a fábulas judaicas, ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad.” (Tito 1:13-14). 
  • “Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo… que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.” (2° Tim. 4:1-5)

En febrero de 1903, sabiendo que Ceferino tenía un problema de salud en los pulmones (tuberculosis), deciden trasladarlo a un colegio de Viedma. Tenía dieciséis años. Cuando llegó a Viedma, aunque ya estaba afectado por la tuberculosis, “llamó la atención de todos sus compañeros por su ánimo constantemente alegre . Entre los enfermeros que lo atendieron había uno con fama de santo, el hermano Artémides Zatti. Sabemos que Ceferino lo recordaba con gratitud porque le envió una postal desde Turín, poco después de llegar (el 16/08/1904). Zatti dio un testimonio sobre las virtudes de Ceferino destacando sobre todo su humildad y su paciencia con los compañeros molestos. También cuentan que, a pesar de su mala salud, Ceferino se empeñaba en prestar servicios y en hacer tareas manuales que lo dejaban agotado, como subir una loma llevando cajones con frutas o limpiar la iglesia. Sin dudas, fue un joven piadoso y un caracter sufrido.

De la estadía de Ceferino en Viedma se conservan algunas hojas donde hacía sus deberes, y en los márgenes hay pequeñas oraciones que él escribía. Por ejemplo: “¡Viva Jesús!”, o “Señor, todo esto por tu amor”. Sus compañeros dieron testimonio de su permanente amabilidad, de su alegría y de su preocupación por consolar y acompañar a los que estaban tristes.

Aunque era feliz en el ambiente de los colegios, nunca dejó de manifestar su deseo de regresar a servir a los suyos. Este sueño fue tomando cada vez más un carácter espiritual y misionero. No era para menos si uno advierte la fascinación que Ceferino sentía por Jesucristo. Por eso, era inevitable que tuviera un fervoroso propósito de llevar a los indígenas a un conocimiento cada vez más profundo del Señor. Cuando lamentaba que muchos de ellos no fueran creyentes, destacaba que “no saben que Jesucristo derramó su sangre para salvarnos” .

En una carta que Ceferino escribe el18 de julio de 1903, le cuenta al padre Beraldi que está triste porque sus compañeros habían sido trasladados a Patagones, pero a él, por su poca salud, lo dejaron en Viedma. “¡Cuánto he sufrido!” dice Ceferino en su carta, con la sinceridad que lo caracterizaba. Sin embargo, expresa también dónde encontraba su consuelo: 

“En Viedma me han confiado el dulce cargo de sacristán del colegio, oficio verdaderamente envidiable, porque es tan hermoso estar cerca de Jesús, prisionero de amor en el santo tabernáculo”.

En otra carta, el 26 de agosto, vuelve a mencionar su dolorosa tristeza, pero una vez más habla del dulce alivio que encuentra en la Eucaristía con unas palabras sublimes:

“Mi óptimo confesor me ha permitido la comunión cotidiana y yo trato de hacerla fervorosamente. Si ahora gusto la dulzura del amor de Jesús, lo debo a usted, amadísimo don Juan, que inspirando en mi pobre corazón el amor a la Virgen, me condujo, sin que yo me diese cuenta, a conocer y amar a Jesús”. 

Los que admiran la piedad de Ceferino escriben de su fuerte devoción religiosa:

¡Qué preciosa conciencia de ese amor de Dios completamente gratuito! Ceferino se sintió conducido amorosamente al encuentro místico con Jesús, sin atribuirlo a sus capacidades, a sus prácticas o a sus pensamientos. Dice que fue conducido “sin que él se diera cuenta”. Luego sigue agradeciendo la fe cristiana, afirmando que penetró “hasta lo más hondo de mi alma”. Los compañeros cuentan que “cuando estaba en el estudio, no pasaban cinco minutos sin que el indiecito besara un crucifijo que siempre tenía delante, y se le oía pronunciar jaculatorias” .[15]

Yo, personalmente, aunque no comparto como protestante su misticismo religioso, puedo ser comprensivo de la sinceridad religiosa católica romana del joven indio. Respeto el hecho de que algunos creyentes católicos piadosos admiren su ejemplo de fe. Conociendo la mentalidad de los catolicos argentinos, entiendo y pienso que esto es una conducta hasta cierto punto comprensible, pero venerarlo es otra práctica completamente distinta. Coincido con Vadas en su diagnóstico intelectual, que venerar a Ceferino, al gauchito Giles, a la difunta Correa, o los miembros de la Sagrada Familia, es una práctica idólatra, supersticiosa completamente. Solo Jesús es nuestro mediador, entre Dios y los hombres y nuestra mirada debe estar puesta siempre en El y en lo que Su Palabra nos dice. Ignorar esta realidad espiritual,nos conducirá a la superstición, a la idolatría y al reforzamiento de prácticas religiosas ajenas a la Palabra de Dios.

Dios lo bendiga mucho!!! <>

Notas

[0] Melchor Núñez Pérez.(2016). “Patagonia, el país de la ausencia”, p.76. Editorial Bubok Publishing S.L..Impreso en España

[1] Ibid

[2] http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1851-28792010000100001

[3]. http://www.curas.com.ar/Documentos/Ceferino.htm

[4] Ibid

[5] http://www.antesdelfin.com/catolicossalvos.html

[6] Confidencia del primo de Ceferino y secretario de su padre, llamado Juan Coñuel, al padre Pagliere: Testimonios, serie primera, p. 90., citado en http://www.curas.com.ar/Documentos/Ceferino.htm

[7] Ibid

[8] Testimonios, serie primera, p. 52.,Ibid

[9] Testimonios, serie segunda, pp. 20ss.,Ibid

[10] Testimonios, serie segunda, p. 92.,Ibid

[11] Ibid

[12] Merril C.Tenney,  (1989)”Nuestro Nuevo Testamento“,p.89, ed. Portavoz, USA. 

[13] http://tematicacristiana.blogspot.com/2008/08/ladislao-vadas.html

[14] http://www.curas.com.ar/Documentos/Ceferino.htm

[15] Ibid

Imagenes: http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1851-28792010000100001