EL OCULTISMO, PARTE 1


EL OCULTISMO, PARTE 1

  • “¿Cómo caíste del cielo, ¡oh lucero!, tú que tanto brillabas por la mañana? ¿Cómo fuiste precipitado por tierra, tú que has sido la ruina de las naciones? Tú que decías en tu corazón: Escalaré el cielo, sobre las estrellas del cielo… sobrepujaré la altura de las nubes, semejante seré al Altísimo.” – Isaías 14:12-14
  • “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” Ef 6:11-12
  • “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.” Ro 8:28-29

Ya las primeras páginas de la Biblia hablan del dominio de la serpiente frente al reino de Dios. Y a través de todos los siglos de la historia del mundo se trata acerca de estos reinos y de la lucha entre los mismos.

El apóstol Juan, en su primera carta, nos manifiesta que Dios es luz, y que en El no hay ningunas tinieblas (1: 5). Y cuando Jesús iba a ser apresado en el huerto de Getsemaní, dijo a sus enemigos: “…¿Como contra un la­drón habéis salido con espadas y palos? Habiendo es­tado con vosotros cada día en el templo, no extendisteis las manos contra mí; mas esta es vuestra hora, y la po­testad de las tinieblas” (Lc. 22: 52-53).

Ocultismo, obras ocultas, son obras realizadas en lo oculto, en las tinieblas. Y estas son las obras que, hoy en día, van aumentando cada vez más en número y po­der, porque el diablo hace todo lo posible y se juega la última carta para lograr el éxito final, pues sabe muy bien que ya le queda poco tiempo. Así nos lo confirma la palabra profética del apóstol Juan: “¡Ay de los mora­dores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descen­dido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo” (Ap. 12: 12b).

En nuestra lucha contra los poderes oscuros y ocultos,es preciso que nos armemos, de acuerdo con el consejo del apóstol Pablo a los hermanos y hermanas en Efeso de toda la armadura de Dios. Su consejo, por ser siempre actual, también tiene validez para nosotros, aquí ahora.

Así pues, la finalidad de que este artículo no es otra que pueda servir para convo­car y alentar a todos los que lo lean a una lucha sin cuartel contra todas las manifestaciones y signos de ocultismo. Para ello contamos con la espada del Espíritu que es la Palabra de Dios.

Actualmente la iglesia está amenazada por un torbellino de potestades espirituales. Una ola satánica se desata contra la iglesia con la intención de arrancarla de las amarras de Cristo.

Al rogar la atención del lector sobre la amenaza de estas potestades, queremos referirnos especialmente al mundo del ocultismo. Y lo hacemos, no por un afán de sensacionalismo, y mucho menos aun llevados de pánico al­guno.

El punto de partida de este artículo son las alentadoras palabras del apóstol Pablo:

  •  “… TODO ES VUESTRO, Y VOSOTROS DE CRISTO” (I Cor. 3: 22-23).

Nuestro Señor y Salvador Jesucristo, por su muerte re­conciliadora en la cruz, nos ha rescatado de la ira de Dios y de la tiranía del Diablo y nos ha adquirido como propiedad Suya, tanto en la vida como en la muerte (Catecismo de Heidelberg, dom. 1, 1a. preg. y resp). Y aho­ra nada nos puede arrancar de Sus manos. El apóstol Pablo lo dice así:

 “… (nada) NOS PODRA SEPARAR DEL AMOR DE DIOS, QUE ES EN CRISTO JESÚS SEÑOR NUESTRO” (Rom. 8: 39).

Esta promesa tiene validez si hacemos bueno nuestro bautismo y si en los peligros que nos amenazan busca­mos cobijo bajo la sangre que Jesús ha derramado por nosotros.

En este libro se ofrece una breve respuesta a tres preguntas:

I. ¿Cómo se manifiesta la ola del ocultismo?.

II. ¿Cómo habla la Biblia acerca de esta rabiosa mo­da del ocultismo?.

III. ¿Cómo pueden los seguidores de Jesús estar alerta ante estos fenómenos ocultistas?.

Nombre del libro:

Dr. Peter Beyerhaus, Catedrático de la Universidad de Tubinga (Alemania Federal), Signos del ocultismo,pp.2-4, FUNDACIÓN EDITORIAL DE LITERATURA REFORMADA ( F E L I R E). Traductor: Juan T. Sanz

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LA RAZÓN DE DIOS


LA RAZÓN DE DIOS

APR 28, 2014

Autor: José Moreno Berrocal
A uno de mis más queridos profesores en el Seminario donde estudié en Inglaterra, Daniel Webber, le gustaba decir que, hoy, más que nunca, es necesario hacer apologética. Y esto es lo que justamente lleva a cabo Timothy Keller en La razón de Dios, defender la fe cristiana histórica. Vivimos, en pleno siglo XXI, en una época de creciente escepticismo. Pero, al mismo tiempo, se han levantado, ya en el siglo anterior, numerosos defensores de la fe cristiana histórica.Nombres como C.S. Lewis, Francis  Schaeffer, R.C. Sproul, Ravi Zacharias, Alister MacGrath, Vishal Mangalwadi o José Grau entre otros, por mencionar algunos de mis favoritos. Yo colocaría a Tim Keller en esta lista también, como uno de los pensadores evangélicos más incisivos de nuestros días. Todavía recuerdo vívidamente el impacto que me causó leer este libro cuando apareció en inglés en 2008.Aquella primera lectura me proporcionó un fuerte estímulo para proseguir con denuedo en esta imprescindible labor apologética. Tuve la oportunidad de leerlo nada más salir de la imprenta. De hecho, tengo la primera edición en tapa dura que me regaló mi buen amigo Steve Phillips, pastor de una iglesia en Vilassar de Mar, en Barcelona. Creo, por tanto, que es un gran acierto que esta obra se haya traducido al español.

El libro comienza con una inteligente Introducción en la que Keller, de entrada, traza un breve bosquejo autobiográfico, acompañado por el testimonio de otros neoyorquinos y esto, para analizar la situación actual de la fe y el escepticismo “desde Manhattan”, pp 17. Desde esta plataforma, el pastor de Nueva York desafía a creyentes y escépticos por igual, a reconocer sus dudas y a examinar lo que hay debajo de las mismas. Keller nos dice que su libro puede ser de utilidad para creyentes y escépticos. Es más, Keller lanza un reto personal a cada uno. En sus propias palabras, que puedas “avanzar en tu compresión del origen y naturaleza de tus dudas”, pp 30.

El libro está dividido en dos partes, El Salto de la Duda y Las Razones de la Fe. Entre las mismas coloca Keller un Intermedio, que es, en un sentido, un resumen de la primera parte, concluyendo la obra con un fascinante Epílogo. En la primera parte, El Salto de la Duda, Timothy Keller contesta a siete objeciones a la fe cristiana que aparecen constantemente en nuestros días. Estas son: No puede haber una sola religión verdadera. ¿Cómo puede un Dios bueno permitir el sufrimiento? El Cristianismo es una camisa de fuerza. La iglesia es la responsable de tanta injusticia. ¿Cómo puede un Dios bueno condenar a tantas personas al infierno? La ciencia ha demostrado que el Cristianismo está en un error y, finalmente, la Biblia no puede tomarse al pie de la letra. La manera en la que Keller aborda estas serias objeciones es, en mi opinión, uno de los grandes aciertos de este libro. A Keller le gusta desentrañar las suposiciones que la gente tiene a la hora de opinar y, poniéndolas de manifiesto, contestar a las mismas.

El pastor Keller es un maestro en desvelar nuestras premisas ocultas o, incluso, desconocidas por nosotros mismos, pero que están detrás de nuestra manera de pensar y actuar. Él pone de manifiesto las razones, o falta de ellas, por las que creemos o no creemos. Keller sigue un método de argumentación que va desde pensadores clásicos como Agustín de Hipona, pasando por su querido C.S. Lewis, hasta llegar a la apologética de Alvin Plantinga. Por otro lado, me gusta mucho la manera en la que Keller trata a sus oponentes. Bien se le puede aplicar el conocido adagio latino suaviter in modo fortiter in re, es decir, amable en las formas, pero formidable en la argumentación. Creo que esta actitud es la que nos inculca el Apóstol Pedro a la hora de dar testimonio: “… santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 P. 3.15). Keller es siempre respetuoso, ¿se puede acaso dar testimonio sin serlo, me pregunto?

Al mismo tiempo, Keller siempre toma el punto de vista más fuerte de su oponente para refutar. No hace, como se suele decir, un hombre de paja de aquellos que disienten de su pensamiento. Esto, en sí mismo, le da una gran robustez a sus argumentos, pues enfrenta las objeciones en su punto más fuerte. Así, por ejemplo, en cuanto a la afirmación de que no puede haber una sola religión verdadera, Keller contesta, básicamente, que aquel que hace una afirmación tan categórica como esa, asume que su premisa ¡sí es absoluta y no puede cuestionarse! Sin darse cuenta se está colocando a sí mismo en una posición superior y que considera que es inabordable. Pero, ¿por qué su afirmación acerca de las religiones debería ser considerada infalible? De hecho, Keller deja entrever que esa misma afirmación ¡tiene también naturaleza religiosa!

En la segunda parte, bajo el título de Las Razones de Dios, el pastor de Nueva York detalla una serie de evidencias positivas a favor de depositar nuestra confianza en el Dios que nos presenta la Biblia, el Dios Trino, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Son otros siete capítulos: Los indicios de Dios. El conocimiento de Dios. El problema del pecado. La religión y el Evangelio. La (verdadera) historia de la cruz. La realidad de la resurrección y finalmente, La danza de Dios. Las razones para creer, admite el mismo Keller, puede que no sean más que indicios de la divinidad. Ahora bien, todas ellas juntas tienen un formidable efecto apologético. Me gustan los sistemas apologéticos que favorecen esta idea del testimonio acumulativo acerca de la fe. En este sentido es aquí donde podemos apreciar también su confesada deuda con la apologética integral de C.S. Lewis.

En esta segunda parte se exponen más detalladamente las doctrinas cristianas más, aparentemente, conocidas, centrándose en los aspectos esenciales de las mismas, lo que llamamos el evangelio. Keller nos ayuda a distinguir nítidamente entre el mensaje de las religiones y el de la cruz. De hecho, Keller es muy cuidadoso aquí. Le preocupa, no solo el escepticismo sino también la religiosidad que, aunque se disfrace incluso con un ropaje cristiano, no hace sino oscurecer, cuando no negar, el mensaje del Evangelio de una salvación por gracia y solo por la cruz de Cristo. Este acento de Keller es extraordinariamente relevante, pues, como enseña repetidamente el Nuevo Testamento, el gran peligro de la iglesia es siempre el de sustituir el evangelio por la religión. Particularmente notable es la reflexión sobre la necesidad de la cruz del capítulo titulado La (verdadera) historia de la cruz.

El libro concluye con un excelente Epílogo. Este es una invitación a considerar seriamente a Cristo y su Evangelio, resumiendo admirablemente los temas centrales de su exposición con vistas a que los lectores puedan alcanzar una conclusión. Un compromiso que requiere arrepentimiento y fe, y una comunidad o iglesia donde vivirla. Solo Dios puede salvarnos es la nota distintiva de esta parte final del libro.

Finalmente, en los Agradecimientos, Timothy Keller reconoce, con gratitud, su dependencia de C.S. Lewis y de Jonathan Edwards. ¡Creo que hay pocos autores tan lúcidos como estos dos, algunos no nos cansamos de releerlos constantemente! La influencia de Edwards reside en el hecho de que su impronta, en palabras del mismo Keller, conforma el fondo “de lo que podría considerarse mi teología”, pp 358. Es decir, no lo cita directamente, como si hace frecuentemente con los escritos de C.S. Lewis, pero el pensamiento del pastor de Northampton está presente en toda su obra. Donde sí aparece explícitamente es en el capítulo titulado La Danza de Dios. Unos de los capítulos más originales, pues basa su apologética en la doctrina de la Trinidad. Creo que el pensamiento de Richard F. Lovelace por medio de su extraordinario volumen Dynamics of Spiritual Life ha dejado también su huella en Keller.

Además de estos pensadores, Keller se hace eco de otros muchos más, como reflejan sus copiosas Notas. Maneja una gran cantidad de pensadores y de fuentes que informan, enriquecen y fortalecen su argumentación. En este sentido, me recuerda a algunos de los libros de John R.W. Stott, que también refuerza sus posiciones con múltiples referencias.

Considero que La razón de Dios es el buque insignia de la flota de obras de Tim Keller. El pastor de Nueva York posee una gran capacidad para hablar con amenidad e interés al público de nuestra creciente aldea global. Estamos ante uno de esos libros que ¡uno no puede dejar sin leer y sin recomendar o regalar a otros!

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​José Moreno Berrocal, casado y con dos hijas, es en la actualidad pastor en la Iglesia Cristiana Evangélica de Alcázar de San Juan en Castilla La Mancha, España. Ha publicado varios libros, entre otros, La Biblia y el Quijote (2007), Jonathan Edwards, pasión por la gloria de Dios (2008) AMRE/ANDAMIO y William Wilberforce: la lucha por la abolición de la esclavitud (2012) con ANDAMIO. En la actualidad enseña Apologética en el Colegio Bíblico de la Gracia, en España.

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