La oración del pecador y el decisionismo


La oración del pecador y el decisionismo
Autor:Paulo Arieu
En la iglesia nuestra, el pastor no cree en el llamado al altar. Usualmente no lo practica. Sin embargo, yo creo que si la persona ha entendido que Jesus es el Señor y que ha resucitado, bien puede dar testimonio en el altar. Pero solamente si ha creído y entendido. El testimonio de un inconverso no tiene sentido. Lo que sucede hoy en día es una reacción opuesta, ante el énfasis desmedido del decisionismo evangélico, heredado de las campañas de C. Finney y otros predicadores posteriores que la han popularizado, muchas personas pasan al frente, quizás con la mano levantada, profesando recibir a Cristo en su corazón. La oración del pecador es una piadosa plegaria con base bíblica:
  • que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo” (Ro.10:9 RV 1960).
Y el decisionismo es la costumbre de hacer un llamado al altar para que las personas hagan la oración del pecador. Esa costumbre se generalizó tanto que millones de personas la han hecho sin haber entendido nada del costo de “seguir a Jesús”.
Acá les comparto una serie de artículos bien interesantes para todos aquellos que desean saber si es correcto o no el llamado al altar. Pienso a la verdad que los extremos nunca son buenos. Un extremo es demonizar la “oración del pecador”, otro aceptarla como la prueba de que una persona es salva.
En mi opinión, es la doctrina de la conversión la que nos puede ayudar a caminar juntos hacia una práctica saludable de evangelismo.
Los artículos son varios. Léalos tranquilo y saque sus propias conclusiones. Dios los bendiga mucho.

¿Es Jesús un mito? ¿Es Jesús solo una copia de los dioses paganos de otras antiguas religiones?


¿Es Jesús un mito? ¿Es Jesús solo una copia de los dioses paganos de otras antiguas religiones?

Hay un número de voces reclamando que los relatos de Jesús como se registran en el Nuevo Testamento, son simplemente mitos y fueron el resultado de escritores que copiaron historias de la mitología pagana, tales como las historias de Osiris, Dionisio, Adonis, Atis, y Mitra. El reclamo es que estas figuras mitológicas tienen esencialmente la misma historia que la que el Nuevo Testamento describe de Jesucristo de Nazaret. Como declara Dan Brown en ‘El Código Da Vinci’ “Nada es original en el cristianismo.”

Sin embargo, una vez que los hechos son examinados, la supuesta relación entre el Nuevo Testamento y la mitología es fácilmente probada como falsa. Para descubrir la verdad acerca de estas afirmaciones en particular y otras como ellas, es importante (1) desenterrar la historia detrás de las afirmaciones. (2) examinar los retratos históricos verdaderos de los falsos dioses que se comparan con Cristo (3) exponer los errores lógicos en los que están incurriendo los autores y (4) analizar por qué los evangelios del Nuevo Testamento pueden ser altamente confiables en presentar con exactitud al histórico y verdadero Jesucristo.

Primero, las afirmaciones de que Jesús fue un mito o una exageración, se originaron por los escritos de algunos teólogos liberales alemanes del siglo XIX. Ellos esencialmente afirmaban que el cristianismo no es más que una copia de un culto extendido sobre la muerte y resurrección de dioses de la fertilidad en varios lugares – Tammuz en Mesopotamia, Adonis en Siria, Atis en Asia Menor, y Osiris en Egipto. Ninguno de estos escritos llegaron jamás al ámbito académico o al pensamiento religioso, debido a que sus afirmaciones fueron investigadas por eruditos que determinaron ser totalmente infundadas. Fue solo hasta finales del siglo XX y principios del XXI, que estas aseveraciones han resurgido, primeramente debido al incremento del Internet y la distribución masiva de información que no tiene ningún fundamento histórico o confiable.

Esto nos lleva a la siguiente área de investigación – ¿Los dioses mitológicos de la antigüedad, reflejan realmente a la persona de Jesucristo? Como ejemplo, la película Zeitgeist, hace estas declaraciones acerca del dios egipcio Horus:

• Él nació de una virgen el 25 de diciembre – María Isis
• Una estrella en el oriente proclamó su llegada
• Tres reyes vinieron a adorar al “salvador” recién nacido
• Se convirtió en un maestro niño prodigio a la edad de 12 años
• A la edad de 30 años fue “bautizado” y comenzó un “ministerio”
• Horus tuvo doce “discípulos”
• Horus fue traicionado
• Él fue crucificado
• Él fue sepultado por tres días
• Él resucitó después de tres días

Sin embargo, cuando los verdaderos escritos acerca de Horus son examinados de manera competente, esto es lo que encontramos:

• Horus nació de Isis; no hay mención en la historia de que ella haya sido llamada “María.” Es más, María es nuestro anglicismo de su nombre real que era “Miryam” o Miriam. “María” ni siquiera se utilizó en los textos originales de la Escritura.

• Isis no era una virgen; ella era la viuda de Osiris, y concibió a Horus con Osiris.

• Horus nació durante el mes de Khoiak (Oct/Nov), no diciembre 25. Además, no hay mención en la Biblia de que esa sea realmente la fecha de nacimiento de Cristo.

• No hay registro de tres reyes visitando a Horus en su nacimiento. La Biblia nunca establece el verdadero número de magos que fueron a ver a Cristo.

• Horus no es un “salvador” en ninguna forma o de ninguna manera. Él no murió por nadie.

• No hay registros de que Horus haya sido un maestro a la edad de 12 años.

• Horus no fue “bautizado.” El único relato de Horus que incluye agua, es una historia donde Horus es cortado en pedazos, con Isis pidiéndole al dios cocodrilo que lo pescara y lo sacara del agua donde fue puesto.

• Horus no tuvo un “ministerio.”

• Horus no tuvo 12 discípulos. De acuerdo a los relatos sobre Horus, él tenía cuatro semi-dioses que fueron seguidores y algunos indicios de 16 seguidores humanos, y un número desconocido de herreros que entraron en batalla con él.

• No hay relatos de Horus siendo traicionado por un amigo.

• Horus no murió por crucifixión. Hay varios relatos de la muerte de Horus, pero ninguno de ellos implica la crucifixión.

• No hay relato alguno de que Horus fuera sepultado por tres días.

• Horus no resucitó. Tampoco hay relatos sobre Horus saliendo de la tumba con el cuerpo con que fue sepultado. Algunos relatos mencionan a Horus/Osiris siendo vuelto a la vida por Isis y llegando a ser el señor del inframundo.

Así que, cuando se comparan paralelamente Jesús y Horus, existe muy poca o ninguna semejanza entre ellos. Otra comparación popular hecha por aquellos que aseguran que Jesucristo es un mito, es entre Jesús y Mitras. Todos los reclamos anteriores concernientes a Horus son aplicados a Mitras (p.ej. Nacido de una virgen, siendo crucificado, resucitando en tres días, etc.) Pero ¿qué es lo que dicen verdaderamente los textos antiguos acerca de Mitras?

• Él nació de una roca sólida y no de ninguna mujer.

• Él luchó primero con el sol y luego con un toro salvaje, se cree que fue el primer acto de la creación. Mitras mató al toro, el cual se convirtió luego en la tierra de la vida para la raza humana.

• El nacimiento de Mitras se celebraba el 25 de diciembre, junto con el solsticio de invierno.

• No hay mención de que haya sido un gran maestro.

• No hay mención de que Mitras tuviera 12 discípulos. La idea de que Mitras tuvo 12 discípulos pudo haber provenido de un mural en el cual Mitras se encuentra rodeado por los doce signos del zodíaco.

• Mitras no tuvo una resurrección corporal. Se cuenta el mito de que Mitras concluyó su misión terrenal, y luego fue llevado también vivo al paraíso en un carruaje. Tertuliano, uno de los primeros escritores cristianos, escribió acerca de los creyentes de Mitras, quienes promulgaron escenas de la resurrección, pero él aclaró que esto ocurrió mucho después de los tiempos del Nuevo Testamento, así que si alguien copió este hecho, fue el culto de Mitras, quienes lo copiaron del cristianismo.

Se pueden dar más ejemplos sobre Krishna, Atis, Dionisio y otros dioses mitológicos, pero el resultado es el mismo. Al final, el Jesús histórico retratado en la Biblia, es totalmente único. Las similitudes alegadas son demasiado exageradas. Además, hay muy poco registro histórico sobre las religiones y creencias de Horus, Mitra y otras religiones anteriores al cristianismo. La gran mayoría de los escritores primitivos sobre estas religiones datan del siglo tercero o cuarto d.C. Es ilógico y anti-histórico alegar que las creencias pre-cristianas de estas religiones (de las cuales no hay registros), sean idénticas a las creencias post-cristianas de estos grupos (de lo cual sí hay registro). Es más válido históricamente atribuir cualquier similitud entre estas religiones y el cristianismo, a la copia de estas religiones de las creencias cristianas acerca de Jesús, y asignándole esos atributos a sus propios dioses/salvadores/fundadores, en un intento por detener el rápido crecimiento del cristianismo.

Esto nos lleva a la siguiente área por examinar: las lógicos errores cometidos por aquellos que alegan que el cristianismo tomó ideas de misteriosas religiosas paganas. Dos errores en particular son obvios – el error de la causa falsa y el de la terminología. Si una cosa precede a otra, no significa que la primera causara la segunda. Este es el error de la causa falsa. Aún si las primeras narraciones pre-cristianas de dioses mitológicos se asemejaran a las de Cristo (y no es así), no significa que ellas ocasionaran que los escritores del Evangelio inventaran a un Jesús falso. El asegurar tal cosa, sería como decir que las series de televisión de Star Trek fueron la causa por la que se hizo el programa del “Space Shuttle” de la NASA.

El error terminológico ocurre cuando los términos son redefinidos para probar un punto, cuando de hecho tales términos no significan la misma cosa cuando son comparadas con su fuente. Así tenemos por ejemplo, que la película Zeitgeist, dice que Horus “comenzó su ministerio,” pero realmente Horus no tuvo ministerio alguno – nada como el ministerio de Cristo. Aquellos que aseguran que Mitras y Jesús son lo mismo, hablan acerca del “bautismo” que inició a los adeptos en el culto a Mitras, pero ¿realmente que era? Los sacerdotes de Mitras (usando un ritual también elaborado por los seguidores de Atis), suspendían a un toro sobre un pozo, colocando a aquellos que querían unirse al culto dentro del pozo, y luego abrían el estómago del toro, que cubría con sangre a los iniciados. Tal cosa no tiene semejanza alguna con el bautismo cristiano – donde la persona es sumergida por segundos en el agua (simbolizando la muerte de Cristo) y luego sacada del agua (simbolizando la resurrección de Cristo). Pero los partidarios de la posición del Jesús mitológico, engañosamente utilizan el mismo término para describir ambos con la esperanza de ligar a los dos.

El último asunto por examinar sobre este tema, es la veracidad misma del Nuevo Testamento. Mientras que muchos han escrito sobre este tópico, ningún trabajo de la antigüedad tiene más evidencia con respecto a la veracidad histórica, que el Nuevo Testamento. El Nuevo Testamento tiene más escritores (nueve), mejores escritores, y escritores primitivos que cualquier otro documento de esa época. Además, la historia testifica el hecho de que estos escritores enfrentaron la muerte por proclamar que Jesús había resucitado de los muertos. Mientras que algunos pudieran morir por una mentira que ellos creen ser verdad, ninguna persona muere por una mentira que sabe que es falsa. Piensen en ello – si alguien te fuera a crucificar volteado de cabeza, como le sucedió al apóstol Pedro, y todo lo que tuvieras que hacer para salvar tu vida, es renunciar a una mentira que conscientemente has estado viviendo, ¿qué harías?

Además, la historia ha demostrado que se requieren al menos dos generaciones antes que el mito pueda entrar en un relato histórico. ¿Por qué? Porque los testigos presenciales pueden refutar un error que ha sido impreso. Aquellos que vivían en ese tiempo, pudieron refutar los errores del autor y exponer la obra como falsa. Todos los Evangelios del Nuevo Testamento fueron escritos durante el tiempo en que vivían los testigos presenciales, con algunas de las epístolas de Pablo siendo escritas tan tempranamente como el año 50 d.C. Esa fecha tan temprana funciona como la clave de un mecanismo protector en contra de cualquier mentira que fuera aceptada o proclamada.

Finalmente, el Nuevo Testamento atestigua el hecho de que la imagen de Jesús no se confunde con la de ningún otro dios. Cuando se enfrentaron a las enseñanzas de Pablo, la elite de los pensadores de Atenas dijeron esto: “También disputaban con él algunos de los filósofos epicúreos y estoicos. Y algunos decían: ¿Qué quiere decir este palabrero? Y otros: Parece ser un predicador de divinidades extrañas – porque les predicaba a Jesús y la resurrección. Lo tomaron y lo llevaron al Areópago, diciendo: ¿Podemos saber qué es esta nueva enseñanza que proclamas? Porque te oímos decir cosas extrañas; por tanto, queremos saber qué significan.” (Hechos 17:18-20). Es claro que si las enseñanzas sobre Jesús fueran simplemente el repaso de las historias de otros dioses, los atenienses no se hubieran referido a ellas como “nuevas” enseñanzas. Si la muerte y resurrección de los dioses fueran comunes en el primer siglo, ¿por qué entonces cuando Pablo le predicó sobre la resurrección de Jesús de los muertos en Hechos 17, los epicúreos y los estoicos no comentaron, “Ah, ¿al igual que Horus y Mitras”?

En conclusión, los alegatos de que Jesús no es mas que una copia de los dioses mitológicos originado por los autores cuyas obras han sido descontinuadas por la academia, contienen errores de lógica que minan su veracidad, y no pueden compararse con los Evangelios del Nuevo Testamento, los cuales han resistido cerca de 2,000 años de intenso escrutinio. Los paralelos alegados desaparecen cuando son comparados con los textos originales históricos. Las similitudes entre Jesús y los diferentes dioses mitológicos solo pueden ser discutidos por el empleo de descripciones selectivas y engañosas.

Jesucristo permanece como único en la historia, con su voz elevándose por encima de todos los falsos dioses, y haciendo aún la pregunta que determinará el destino eterno de cada persona: “Y vosotros, ¿Quién decís que soy yo?” (Mateo 16:15)

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¿Tiene preguntas? Preguntas de la Biblia contestadas
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¿Es la Libertad Religiosa para los No-Cristianos También?


¿Es la Libertad Religiosa para los No-Cristianos También?
Russell D. Moore
5 julio, 2016

¿Aplica la libertad religiosa a las religiones no-cristianas? Alguien me dijo en esta semana que había visto a un escritor bautista cuestionar si los musulmanes estadounidenses calificaban para tener los “beneficios” de libertad religiosa. Escuchar esto fue honestamente sorprendente, ya que representaría una contradicción directa con nuestro documento confesional y a todas las versiones que le precedieron. Pero más allá de esto, hay una pregunta más amplia que es importante que consideremos: ¿debe una persona que cree que Jesucristo es el único camino a Dios defender la libertad religiosa para los cristianos y para los no-cristianos al mismo tiempo?

Una cosa que debemos tener muy clara es que la libertad religiosa no es un “beneficio” gubernamental, sino un derecho natural e inalienable concedido por Dios. La cuestión aquí es si el Estado civil tiene el poder o no de “asignar zonas” a mezquitas y cementerios islámicos, o sinagogas, o casas de culto de cualquier tipo condicionado por lo que creen esos grupos. Cuando alguien hace tal afirmación no está defendiendo a Jesús y su evangelio, sino atacándolos. Empoderar al Estado para autorizar o prohibir la fe religiosa no es fiel a lo que encontramos en las Escrituras.

Cuando decimos — como bautistas y como muchos otros cristianos han dicho — que la libertad de culto aplica a todas las personas, ya sean cristianos o no, no estamos sugiriendo que hay muchos caminos a Dios, ni que las afirmaciones de la verdad son relativas. Estamos luchando por lo contrario. Estamos diciendo que la religión debe estar libre del control estatal porque creemos que cada persona tiene que dar cuenta ante el tribunal de Cristo.

El poder del gobierno se limita al poder coercitivo de la espada (Rom. 23:1-7). El Estado puede hacer todo tipo de cosas con esa espada, algunas legales y otras no. Lo que el Estado no puede hacer es regenerar el alma. Una religión de conformidad externa puede suceder por decreto estatal o por la presión cultural. Esa es la clase de religión que vemos entre algunos de los que habían escuchado a Jesús. Ellos consideraron que Él tenía credibilidad pero no lo seguirían “para no ser expulsados de la sinagoga. Porque amaban más el reconocimiento de los hombres que el reconocimiento de Dios” (Jn. 12:42-43).

Si esa es toda la religión que buscas — gente que repite cosas que no cree — entonces, sí, el Estado puede complacer o servir a cualquier religión que reúna los votos suficientes, como si fuese cualquier otro programa gubernamental. Eso sí, no digas que ese es el evangelio de Jesucristo. Jesús nos enseñó que uno debe nacer de nuevo para entrar en el reino de Dios (Jn. 3:3). Y la Biblia nos dice cómo la gente llega a la convicción de pecado y la nueva vida en Cristo, no a través del poder del gobierno, sino por la “proclamación abierta de la verdad” (2 Cor. 4:2).

El Estado no puede hacer que una persona sea cristiana cerrando casas de adoración o por cualquier otro tipo de acto. Todo lo que el Estado puede hacer es crear cristianos “nominales,” gente que en realidad no es salva. Una vez más, si todo lo que te preocupa es una apariencia de piedad, entonces tal vez esta es la opción para ti. Sin embargo, si quieres ver la gente venir a Cristo, hazlo mediante la predicación abierta y debatiendo los principios de Cristo, en el poder del Espíritu Santo, no obligando a la gente a esconderse a la fuerza bruta del gobierno.

La libertad religiosa nunca debe ser excusa para la violencia y el crimen, ni ha sido la libertad religiosa interpretada de este modo en la historia estadounidense. El gobierno de Estados Unidos debe luchar, y luchar duro, contra el yihadismo islámico radical. No obstante, el gobierno no debe penalizar a las personas que cumplen la ley, especialmente aquellos que son ciudadanos americanos, simplemente por mantener sus convicciones religiosas, ya sean consistentes o inconsistentes, verdaderas o falsas, esas convicciones están allí.

Algunos dirían, basado en la lectura del Corán, que los musulmanes no violentos son musulmanes inconsistentes, el equivalente a católicos de domingos. El trabajo del gobierno, sin embargo, es castigar a los malhechores por hacer el mal, no para decidir quién es el más consistente teológicamente con la religión que profesa.

El Estado también debe proteger a los ciudadanos del propio Estado. Un gobierno que puede regular el culto y la conciencia es un gobierno que puede hacer cualquier otra cosa. No se puede profesar ser de “gobierno limitado,” mientras que al mismo tiempo propones que el gobierno esté envuelto en la regulación del culto y de la conciencia.

Al igual que otras libertades, hay límites en cuanto a cómo pueden ser ejercidas nuestras libertades, y el gobierno tiene la obligación de proteger a sus ciudadanos de la violencia y del daño. Esta obligación debe llevarse a cabo fielmente. Pero el Estado también tiene la obligación de proteger a los ciudadanos del propio Estado. Quitar las libertades civiles de una comunidad religiosa es un acto de agresión por parte del Estado contra sus ciudadanos.

Es más, la idea de que la libertad religiosa debe aplicarse sólo a los cristianos, o sólo a los grupos religiosos que son populares, no sólo es moralmente incorrecto, sino también contraproducente. Un gobierno que te diga que una mezquita o sinagoga no puede ser construida porque es una mezquita o una sinagoga es un gobierno que eventualmente le dirá a una iglesia evangélica que no puede ser construida por causa de sus afirmaciones respecto a la exclusividad de Cristo. Esas voces — aunque una minoría distinta, para estar seguros — que dicen ser cristianos, pero tratan de restringir la libertad religiosa para los demás están tal vez sin saberlo, en una campaña para destruir la libertad religiosa. Ellos fijarían los precedentes que se utilizarán para destruir iglesias, y confirmarán la acusación de los oponentes de la libertad religiosa, que afirman que el problema no es acerca de la libertad en lo absoluto, sino la búsqueda de que el gobierne apruebe la religión de algunos.

Si Jesús tiene razón acerca de su evangelio, no necesitamos el poder de los burócratas para llevar a cabo la misión espiritual del avance del mismo. Roger Williams apoyó el derecho de una minoría impopular, los bautistas, en los inicios de Nueva Inglaterra, para que no bautizaran a sus bebés. Sin embargo, él dijo explícitamente dicha libertad debe extenderse de igual manera a “las conciencias más paganas de los judíos y turcos ” ya que no estamos para extender el reino de Dios por la espada de acero, sino por la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.

Existe un precedente en la Biblia, por supuesto, de una religión utilizando al Estado para obligar a la gente a conformarse externamente a la misma. Estos ejemplos, sin embargo, son los de Nabucodonosor, y el de la bestia que Juan vio saliendo del mar (Ap. 13), no la iglesia de Jesucristo. La libertad religiosa significa libertad religiosa para todos, incluyendo a los que rechazan nuestro evangelio. Rogamos que nuestros vecinos sean reconciliados con Dios, mientras que todavía es el día de salvación (2 Cor. 5-6). Queremos que el cambio suceda de la única forma en que puede suceder: por el poder vivificante del Espíritu, no por votación nominal del ayuntamiento de una ciudad.

Conformidad externa, respaldada por el poder del gobierno, es más fácil de lograr que el avance del evangelio y la gran comisión. La conformidad externa no conduce a ninguna parte, sino a la muerte.

Publicado en Inglés en russellmoore.com | Traducido con permiso para Soldados de Jesucristo por Alicia Ferreira de Díaz

¿Es la Libertad Religiosa para los No-Cristianos También?

Falsos maestros: Norman Vincent Peale


Falsos maestros: Norman Vincent Peale

27/10/2014

Nota del editor: Aunque desde Coalición por el Evangelio no acostumbramos el nombrar a falsos maestros, las palabras de Jesús en el Sermón del Monte son tan relevantes hoy como lo fueron en el Siglo I: “Cuídense de los falsos profetas, que vienen a ustedes con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conocerán” (Mt. 7:15-16). Cada lunes estaremos publicando una entrada de esta serie hasta terminar con una entrada escrita originalmente para nuestros contextos, con el propósito de ayudar a la iglesia a entender mejor las enseñanzas que son contrarias a la sana doctrina. Esta es la 6ta. entrada de la serie Falsos Maestros.

Norman Vincent Peale

Norman Vincent Peale nació el 31 de mayo de 1898, en Ohio, siendo el primer hijo de Charles y Anna Peale. Charles fue un ministro metodista que sirvió en varias iglesias en Ohio, y en poco tiempo Norman también empezó a pensar en el ministerio como su vocación. Cuando era un niño, uno de sus profesores lo acusó de ser “un debilucho sin son ni ton”, y él pronto se dio cuenta de que la evaluación del profesor era correcta. Entendió que debía sobrepasar su complejo de inferioridad y su constante dudar.

De joven, Peale asistió a la Universidad Wesleyana de Ohio y a la Escuela de Teología de la Universidad de Boston. Durante su primer verano volvió a casa y se le pidió que subiera a un púlpito cerca de allí. Él obedientemente preparó un sermón y se lo mostró a su padre. Su padre lo leyó y le aconsejó de inmediato quemarlo, diciéndole a su hijo “el camino hacia el corazón del hombre es a través de la simplicidad”. Estas fueron las palabras que el joven anidó en su corazón.

En 1922 fue ordenado sacerdote en la Iglesia Metodista Episcopal, y se le asignó una pequeña congregación en Berkeley, Rhode Island. Dos años más tarde se trasladó a Brooklyn, Nueva York, donde se estableció como un comunicador talentoso, a tal punto que en solo tres años hizo crecer la iglesia de 40 a 900 miembros. Pasó unos años en otra congregación metodista en Syracuse, Nueva York, antes de cambiar su afiliación a la Iglesia Reformada en América por lo que pudo pastorear la iglesia colegiada de Marble, una de las congregaciones protestantes más antiguas de América. Cuando llegó, esta iglesia tenía alrededor de 600 miembros; a su salida 52 años después tenía 5.000. Fue desde allí donde él ganó elogios y notoriedad en todo el mundo como un maestro del pensamiento positivo.

Peale desarrolló una fascinación por la psiquiatría como respuesta, o una respuesta parcial, a los problemas de su congregación. Mientras estaba en Marble, se asoció con un psiquiatra entrenado por Freud, el Dr. Smiley Blanton, para comenzar una clínica psiquiátrica-religiosa en el sótano de la iglesia. Ellos querían responder a las necesidades psicológicas de su congregación, especialmente los profundos efectos de la Gran Depresión. En 1951 esta clínica se organizó en la Fundación Americana de Religión y Psiquiatría, con Peale como presidente y Blanton como director ejecutivo.

Peale extendió su enseñanza a través de una variedad de medios de comunicación. Mientras servía la iglesia en Siracusa fundó un programa de radio llamado “El Arte de Vivir”, y transmitiría sus sermones durante 54 años. En 1952, él y su esposa estuvieron también en el nuevo medio de la televisión con el programa “¿Cuál es su problema?”. En 1945, junto con su esposa Ruth y Raymond Thornburg, un empresario local, fundó Guideposts. Lo que era en un principio un folleto semanario de cuatro páginas evolucionó a una revista mensual de inspiración que no tardaría en tener 2 millones de suscriptores.

Durante su vida, Peale fue autor de 46 libros, siendo el más exitoso “El poder del pensamiento positivo”. Publicado en 1952, se mantuvo en la lista del New York Times de los más vendidos por 186 semanas consecutivas y vendió 5 millones de copias, convirtiéndose en uno de los libros religiosos más vendidos de todos los tiempos. El libro comienza con estas palabras:

“Este libro está escrito para sugerir técnicas y dar ejemplos que demuestren que no es necesario ser derrotado por cualquier cosa, que usted puede tener paz mental, mejorar su salud, y tener un flujo incesante de energía. En resumen, que su vida puede estar llena de alegría y satisfacción”.

El libro tuvo capítulos con títulos tales como “Yo no creo en la derrota”, “Cómo tener fe en la curación” y “Poder para resolver problemas personales”. Cada capítulo contiene secciones tituladas “pensamientos productores de energía”, “elevadores espirituales ” o “actitudes de fe”. Gran parte de su enseñanza se resumió a ocho fórmulas prácticas o siete pasos sencillos. Este libro disparó a Peale y a su mensaje a nuevos niveles de fama y reconocimiento. Se convirtió en uno de los líderes cristianos más influyentes en el mundo, ganando una voz en los negocios y la política, incluso oficiando en la boda de David Eisenhower y Julie Nixon. El 26 de marzo 1984 el presidente Ronald Reagan le otorgó el honor civil más alto en los Estados Unidos, la Medalla Presidencial de la Libertad, por sus contribuciones a la teología.

Peale se retiró como pastor principal en 1984 y murió de un infarto el 24 de diciembre de 1993 en Pawling, Nueva York. Tenía noventa y cinco años de edad. El presidente Bill Clinton lo honró con estas palabras: “Si bien la familia Clinton y todos los estadounidenses lamentan su pérdida, hay algo de poesía en su fallecimiento ocurrido en un día en que el mundo celebra el nacimiento de Cristo, una idea que fue central en el mensaje y el trabajo del Dr. Peale. Le echaremos de menos”.

Su falsa enseñanza

Norman Vincent Peale popularizó lo que llegó a ser conocido como el pensamiento positivo. Él tomó ideas existentes de la Ciencia Cristiana y otras inspiraciones, les dio un barniz bíblico, las integró con la psicología, y las empaquetó para las masas, difundiendo su mensaje a través del poder del Pensamiento Positivo y sus otras obras. Su más importante contribución al mundo fue la noción de que los pensamientos son la causa, que nuestros pensamientos pueden cambiar nuestra vida, nuestra salud, nuestro destino. Los lectores estaban encantados con esta idea de que si ellos lo creían, podrían tenerlo, o serlo, o hacerlo.

Peale creía que vivíamos en un mundo que era más mental que físico, y esto permitía que nuestros pensamientos fueran determinantes. Si este fuera el caso, lo único que se interpondría entre nosotros y nuestros deseos sería controlar adecuadamente nuestros pensamientos. En uno de sus libros, él enseñó la importancia de una forma de actividad mental llamada imaginar. Consistía en imaginar vívidamente en la conciencia una meta u objetivo deseado, y sostener esa imagen hasta que se hundiera en la el inconciente, donde liberaría grandes energías sin explotar. Funcionaría mejor si se combinaba con una fuerte fe religiosa, apoyada por la oración, y la técnica aparentemente ilógica de dar gracias por los beneficios antes de que se recibieran. Cuando el concepto de formación de imágenes se aplica de manera constante y sistemática, se resolverían problemas, se fortalecería la personalidad, se mejoraría la salud y aumentarían considerablemente las posibilidades de éxito en cualquier tipo de empresa.

Nada de esto sería notable si no fuera porque él enseñó esto como un ministro que decía ser un cristiano. Sin embargo, como un ministro cristiano negó, que Dios era un ser, diciendo: “¿Quién es Dios? ¿Algún ser teológico? Él es mucho más grande que la teología. Dios es la vitalidad. Dios es vida. Dios es energía. Al respirar a Dios, al visualizar su energía, ¡usted será reactivado!”. Él también expresó: “No es necesario nacer de nuevo. Tú tienes tu camino a Dios, yo tengo el mío. He encontrado la paz eterna en un santuario sintoísta… He estado en santuarios sintoístas y Dios está en todas partes… ¡Cristo es uno de los caminos! Dios está en todas partes”. Negó el corazón mismo de la fe cristiana y la reemplazó con su doctrina del pensamiento positivo.

Muchos cristianos criticaron a Peale, incluyendo el teólogo episcopal John Krumm quien vio que Peale había reducido a Dios a una fuerza y que centró el cristianismo en uno mismo en lugar de centrarlo en Dios. “Se dice muy poco acerca de la mente y el propósito de Dios soberano; se habla mucho de las cosas que los hombres pueden decirse a sí mismos y pueden hacer para lograr sus ambiciones y propósitos”. Sorprendentemente, algunos cristianos continuaron siguiéndole. En 1966 Billy Graham dijo: “No sé de nadie que hubiera hecho más por el reino de Dios que Norman y Ruth Peale o haber significado más en mi vida por el aliento que me han dado.”

Seguidores y adherentes modernos

La popularidad de las enseñanzas de Peale garantizó su duradera influencia. Uno de sus devotos más comprometido, que modeló su vida de acuerdo a él, era Robert Schuller, también ministro de la Iglesia Reformada en América. Schuller rediseñó “el pensamiento positivo” al “pensamiento de la posibilidad”, pero mantuvo la mayor parte del núcleo de la enseñanza intacto. Sin embargo, la influencia de Peale llegó mucho más allá. Su voz se escucha detrás de libros contemporáneos como El Secreto, que aboga por la ley de la atracción, otra forma de hablar y creer en traer la realidad a la existencia. Su voz se escucha detrás del mundo de Oprah Winfrey, de Joel Osteen, de TD Jakes, y Tony Robbin (y de Ismael Cala y de Guillermo Maldonado, N. del E.), junto con muchos otros que enseñan que el poder de la mente, combinado con algún tipo de fe, puede cambiar tu vida y cambiar el mundo.

Mitch Howoritz señala con razón, creo yo, que esta idea de que los pensamientos son causales es uno de los conceptos teológicos y psicológicos más importantes de nuestro tiempo. Antes de Peale, era poco común el escuchar frases como “Nada es imposible” o “Sé todo lo que puedas ser”. Pero hoy aceptamos estas frases como realidad. No es casual que el primer capítulo del libro de Peale se titulara “Cree en ti mismo”.

¿Qué dice la Biblia al respecto?

La Biblia deja en claro que los problemas que experimentamos en esta vida no son meramente el resultado de los pensamientos negativos que se pueden superar con la exploración de nuestro potencial a través del pensamiento positivo. Son el resultado de una rebelión profunda contra Dios que implica no solo la mente, sino la voluntad. Simplemente no podemos superar los males de este mundo, o incluso el mal en nuestros corazones, por nuestras propias fuerzas. Fuera de Cristo nada podemos hacer (Jn. 15:5). Si no nacemos de nuevo, estamos eternamente muertos en nuestros delitos y pecados (Ef. 2: 1).

Mientras Peale enseñó que nuestro problema más profundo es la falta de fe en nosotros mismos y que nuestra salvación viene con un simple cambio en el pensamiento, la Biblia enseña que nadie puede salvarse a sí mismo, independientemente de cuan positivos puedan ser sus pensamientos. La salvación debe venir de fuera de nosotros. La gloria de Jesucristo está en el hecho de que “ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne por su muerte” a ustedes pecadores “que una vez fueron extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras” (Col. 1: 21-22). Trágicamente, mediante su vida y legado, Peale demostró que él rechazó a este Salvador y decidió confiar en su propia fuerza.

Este artículo fue publicado originalmente en el blog de Tim Challies. Traducido por Eddy Garcia.

Tim Challies es un seguidor de Cristo, esposo de Aileen y padre de tres niños. Es pastor de Grace Fellowship Church en Toronto, Ontario, y cofundador de Cruciform Press.

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http://www.thegospelcoalition.org/coalicion/article/falsos-maestros-norman-vincent-peale

Martín Lutero y la epístola de Santiago


Martín Lutero y la epístola de Santiago

Autor:Paulo Arieu
 

Cuenta el célebre escritor G. K. Chesterton, converso desde el protestantismo a la fe católica, que Martín Lutero era propenso a irracionales ataques de furia, durante uno de los cuales arrancó de la Biblia la epístola de Santiago.

El propio Lutero reconoce su posición al respecto en el prólogo del Nuevo Testamento de su Biblia de Septiembre:

“Hay que distinguir entre libros y libros. Los mejores son el evangelio de S. Juan y las epístolas de S. Pablo, especialmente la de los Romanos, los Gálatas y los Efesios, y la 1ª epístola de S. Pedro, estos son los libros que te manifiestan a Cristo y te enseñan todo lo que necesitas para la salvación; aunque no conozcas ningún otro libro. La epístola de Santiago, delante de éstas, no es más que paja, pues no presenta ningún carácter evangélico” Prólogo del Nuevo Testamento de 1546 (Bibel VI, 10)

¿La razón? El siguiente texto era para él un aguijón insoportable por contradecir su enseñanza de la salvación por la Sola Fe:

  • “¿DE QUÉ SIRVE, HERMANOS MÍOS, QUE ALGUIEN DIGA: «TENGO FE », SI NO TIENE OBRAS? ¿ACASO PODRÁ SALVARLE LA FE? Si un hermano o una hermana están desnudos y carecen del sustento diario, y alguno de vosotros les dice: «Idos en paz, calentaos y hartaos», pero no les dais lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve? Así también la fe, si no tiene obras, está realmente muerta. Y al contrario, alguno podrá decir: «¿Tú tienes fe?; pues yo tengo obras. Pruébame tu fe sin obras y yo te probaré por las obras mi fe. ¿Tú crees que hay un solo Dios? Haces bien. También los demonios lo creen y tiemblan. ¿Quieres saber tú, insensato, que la fe sin obras es estéril? Abraham nuestro padre ¿no alcanzó la justificación por las obras cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿Ves cómo la fe cooperaba con sus obras y, por las obras, la fe alcanzó su perfección? Y alcanzó pleno cumplimiento la Escritura que dice: Creyó Abraham en Dios y le fue reputado como justicia y fue llamado amigo de Dios.» Ya veis cómo el hombre es justificado por las obras y no por la fe solamente. Del mismo modo Rajab, la prostituta, ¿no quedó justificada por las obras dando hospedaje a los mensajeros y haciéndoles marchar por otro camino? PORQUE ASÍ COMO EL CUERPO SIN ESPÍRITU ESTÁ MUERTO, ASÍ TAMBIÉN LA FE SIN OBRAS ESTÁ MUERTA” (Stgo. 2:14-26)

Lutero no solo rechazaba la epístola de Santiago, sino Hebreos, Judas y el Apocalipsis como parte del Nuevo Testamento.

A raíz de la aparente contradicción entre Santiago y Pablo es fácil entender que alguien como Lutero no tenía mucha estima por la Epístola de Santiago. Cuánto más, cuando sus oponentes católico-romanos se apoyaron fuertemente en esta Epístola. La doctrina católico-romana de las buenas obras y también sacramentos católico-romanos como la confesión y la extremaunción son derivados de la Epístola de Santiago (5:14, 16).

Cuando Lutero descubrió en la Epístola a los Romanos el evangelio de la justificación por la gracia, por la fe y no por las obras, ya no le interesaba nada de cuanto Santiago le pudiera decir. No se dejaba quitar por Santiago el gran tesoro que había encontrado en la Epístola de Pablo. Como Lutero no tenía un vínculo muy fuerte al canon, llamó a la Epístola de Santiago “una carta de paja” (compárese 1Co. 3:12,13). Aunque sí escribió un comentario sobre la Epístola, no obstante podía soltar frases como éstas:”Hoy o mañana encenderé la estufa con Santi”, o:”Aquí en Wittenberg hemos echado a Santiago de la teología, sí, casi le hemos echado de la Biblia”.Y:”Esta epístola está escrita por un judío que ha oído campanas y no sabe dónde”.

Lo que impulsaba a Lutero en su severa crítica era un punto de partida en sí mismo loable: que un escrito de los primeros siglos después de Cristo sólo puede ser aceptado como parte de la Biblia si proclama claramente a Cristo. Y según Lutero, esto era lo que faltaba en la Epístola de Santiago.

¡Pero no se dio cuenta que Santiago en vez de escribir sobre Cristo, escribe partiendo de Cristo! Cristo no es tanto el predicado, sino, y eso muy claramente, el sujeto de la Epístola. Una y otra vez el autor repite las auténticas palabras de Jesús, sobre todo las del Sermón del Monte. Las palabras de su Señor son tan importantes para Santiago que sacrifica gustosamente su propia originalidad. Lo que le importa es hacer oír la voz de su Maestro.

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