Cristo es el único mediador entre Dios y los hombres.


Cristo es el único mediador entre Dios y los hombres

por Paulo Arieu

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Introducción:

La Biblia dice que bajo este nuevo pacto entre la humanidad y Dios, CRISTO es el único mediador entre Dios y los hombres. No hay otro mediador,no lo hay. No lo son ni Maria la madre del Señor, ni los miembros de la Sagrada Familia, ni los ángeles, ni los santos.Menos aún los que ya durmieron en el Señor y partieron de este mundo, quedando sus cuerpos a la espera de la resurrección.

Solo el Señor Jesús (Dios hecho hombre, el Hijo de Dios) es el único mediador entre los seres humanos y Dios. 

Los santos que sirven a Dios en la tierra, no son mediadores  sino sacerdotes del nuevo pacto (I Cor. 12.12; I Pe. 2.9), puentes entre Dios y los hombres. Sirven a Dios mientras tienen vida, pudiendo ministrar al Señor con sus oraciones y siendo útiles al reino de Dios. Pero jamas ningun ser humano puede redimir al hombre de sus pecados, siendo este rol una exclusividad de nuestro Dios, por la mediación de Jesucristo.,

Anterior a la Reforma Protestante, es Tomás de Aquino (en italiano, Tommaso d’Aquino; Roccasecca,​ Italia, 1224/1225-Abadía de Fossanova, 7 de marzo de 1274), quien fue un teólogo y filósofo católico perteneciente a la Orden de Predicadores, el principal representante de la enseñanza escolástica,​ una de las mayores figuras de la teología sistemática​ y, a su vez, una de las fuentes más citadas de su época en metafísica, hasta el punto de, una vez muerto, ser considerado el referente de las escuelas del pensamiento tomista y neotomista. Es conocido también como Doctor Angélico, Doctor Común y Doctor de la Humanidad, nominaciones dadas por la Iglesia católica, la cual lo recomienda para los estudios de filosofía y teología. Tomas de Aquino, considera que:

“La misión propia del mediador es unir a aquellos entre los que ejerce la mediación, porque los extremos se juntan en el medio. Pero unir a los hombres con Dios de manera perfecta compete en verdad a Cristo, por medio del cual los hombres son reconciliados con Dios, según estas palabras de 2 Cor 5:19: Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo. Y, por tanto, sólo Cristo es el perfecto mediador entre Dios y los hombres, en cuanto que por medio de su muerte reconcilió al género humano con Dios. Por eso, habiendo dicho el Apóstol que el hombre Cristo jesús es el mediador entre Dios y los hombres, añade en el v.6: que se entregó a sí mismo para redención de todos (1 Tim 2:5-6).”(Sto. Tomás de Aquino, Summa Theologica, IIIa, 26).

Pero Tomas de Aquino también considera que no hay ninguna razón que impida que se utilice la palabra mediadores respecto de otras personas,  aunque en modo relativo, ya que cooperan con la extensión del reino de Dios. Aquino cita, según él entiende, que

“Sin embargo, nada impide que se llame también mediadores entre Dios y los hombres a algunas personas, aunque lo sean de modo relativo, esto es, en cuanto que cooperan de modo dispositivo y ministerial a la unión de los hombres con Dios.” (Sto. Tomás de Aquino, Summa Theologica, IIIa, 26).

Pero,debido a la rebelión de la raza humana contra nuestro Creador, la actividad que nos interesa y afecta a nosotros los seres humanos, es la mediación de Cristo respecto del pecado. Es respecto de este oficio del Señor de “Siervo – mediador – redentor” y no del rol del “cristiano – mediador – servidor” que nos interesa a nosotros en la Cristología. Jesucristo es nuestro mediador y quien nos ayuda ahora para poder ahora acercarnos confiadamente al trono de la Gracia y obtener así el favor de Dios (Hebreos 4:16) y no ser rechazados por nuestra pecaminosidad (Romanos 3:23). Al contrario, como también escribió el apostol Pablo: “Dios decidió de antemano adoptarnos como miembros de su familia al acercarnos a sí mismo por medio de Jesucristo. Eso es precisamente lo que él quería hacer, y le dio gran gusto hacerlo.”(Efesios 1:5 NTV). Es que Dios no nos pagó como nosotros merecíamos, sino que nos salvó por su gracia y misericordia.Como escribió el apostol Pablo:Pero Dios es tan rico en misericordia y nos amó tanto que, a pesar de que estábamos muertos por causa de nuestros pecados, nos dio vida cuando levantó a Cristo de los muertos. (¡Es solo por la gracia de Dios que ustedes han sido salvados!)” (Efesios 2:4-5 NTV). Pero para esta salvación que Dios nos ha dado, es necesaria la propiciación del Señor Jesús ante Dios por nuestos pecados. No hay dudas que el concepto biblico de mediación es mucho mas profundo que el de un simple mediador.

Pero los teólogos romanistas se equivocan cuando no consideran en este punto la situación de los hijos de Dios que parten de este mundo. La Palabtra de Dios indica que en cuanto partamos de este mundo, los creyentes en Jesucristo descansaremos de nuestras obras (Apocalipsis 14:13) hasta que suene la trompeta en el día del juicio final y Dios nos resucite pararecompensarnos a todos sus escogidos por nuestras buenas obras. Por que aunque la justificación se alcanza por la sola fe, nuestras recompensas serán por habrle servido durante nuestras vidas. El apostol Pablo escribió al respecto que Pero permítanme revelarles un secreto maravilloso. ¡No todos moriremos, pero todos seremos transformados! Sucederá en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, cuando se toque la trompeta final. Pues, cuando suene la trompeta, los que hayan muerto resucitarán para vivir por siempre. Y nosotros, los que estemos vivos, también seremos transformados.” (I Corintios 15:51-52 NTV). Pero Cristo, es nuestro mediador y nuestro intercesor, haciendo ambas funciones de manera perfecta y eficaz, por sus méritos en la cruz del Calvario y su preciosa divinidad. No solamente Jesús fue el Siervo de Jehova (Isaías 42:1-9; 49:5-8; 52:13-15; Mateo 12:17-21 ) sino que el Señor, también fue el cordero inmolado en sacrificio perfecto por nuestros pecados (Isaías 53). Ningún hombre fue ni será jamás sacrificado por los pecados de la humanidad y aceptado por el Padre como ofrenda agradable (Efesios 5:2). Solo Jesucristo, Dios hecho hombre y que murió en nuestro lugar (2 Corintios 5:21;1 Pedro 2:21–25).

En síntesis, un mediador es un intermediario, alguien que se pone en medio de una brecha entre dos partes en disputa, o sea entre Dios y los hombres, a causa del pecado. Los seres humanos se rebelaron en contra de Dios y por esta razón, la ira de Dios está sobre toda la humanidad (Romanos 1:18-21). El apostol Pablo escribió a su discípulo, el joven Timoteo que:

Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,” (1 Timoteo 2:5)

O sea, como leemos en la carta de Pablo a Timoteo, solo hay un mediador entre la humanidad pecadora y el Dios tres veces santo: Jesucristo hombre, el unigénito Hijo de Dios.Esta es la gran verdad que Dios nos ha revelado a través de las escrituras y sabemos que Dios no nos miente. Porque como dice en Su Palabra:

Dios no es hombre, para que mienta,
Ni hijo de hombre para que se arrepienta.
El dijo, ¿y no hará?
Habló, ¿y no lo ejecutará? (Numeros 23:19 RV 1960).

Definición:

Según lo define el Diccionario Bíblico, Mediador (gr., mesites, un intermediario), es una persona que hace posible relaciones amistosas entre dos o más personas distanciadas o separadas. Corresponde al árbrito de Job 9:33.

El NT utiliza el término griego mesites dos veces en relación con Moisés como el mediador de la ley (Gálatas 3:19, 20) y cuatro veces refiriéndose a Jesús (1 Timoteo 2:5; Hebreos 8:6; 9:15; 12:24).

En el AT, Jonatán fue el intercesor de David ante Saúl (1 Samuel 19:4). Abraham intercedió en nombre de Abimelec (Génesis 20) y Sodoma (Génesis 18:23-33). Moisés fue un mediador en nombre de faraón (Éxodo 8:8-13; 9:28-33) y de Israel (Éxodo 33:12-17). Samuel fue un intermediario cuando Israel recibió un rey (1 Samuel 9:15-27) y cuando se volvió corrupta (1 Samuel 12:19).

Los ángeles actuaron como mediadores a través de los cuales la voluntad de Dios se dio a conocer al hombre (Génesis 22:15; 24:40; 32:1; Jueces 6:11). A veces Dios apareció en forma humana (Génesis 12:7; 17:1; 35:7, 9; Daniel 8:17). En algunos casos, el ángel de Jehovah parece haber sido una manifestación de Dios, quizá una aparición temporaria del Mesías (Génesis 16:7-13). Luego, la clase sacerdotal actuó como mediadores entre el hombre y Dios (Levítico 1—7).

El teólogo reformado R.C.Sproul explica que:

Un mediador es un intermediario. Es alguien que hace de intermediario entre dos o más personas o grupos en disputa e intenta reconciliarlos. En términos bíblicos, los seres humanos son considerados en enemistad contra Dios. Nos hemos rebelado, revolucionado y rehusado a obedecer la ley de Dios. Como resultado, la ira de Dios está sobre nosotros. Para modificar o redimir esta situación catastrófica, es necesario que seamos reconciliados con Dios. Para efectuar nuestra reconciliación, Dios el Padre nombró y envió a su Hijo como nuestro Mediador. Cristo nos trae nada más y nada menos que la majestad divina de Dios mismo -Éles Dios encarnado. Sin embargo, tomó sobre sí mismo una naturaleza humana y se sometió voluntariamente a las demandas de la ley de Dios. Cristo no comenzó la reconciliación en un intento para persuadir al Padre a dejar de lado su ira. Por el contrario, en el eterno consejo de la Divinidad había un acuerdo total entre el Padre y el Hijo para que el Hijo viniera como nuestro Mediador. Ningún ángel podía venir como representante de Dios; únicamente Dios mismo podía hacer eso. En la Encarnación, el Hijo tomó sobre sí mismo la naturaleza humana para obtener la redención de la simiente caída de Adán. Por su perfecta obediencia, Cristo satisfizo las demandas de la ley de Dios y logró la vida eterna para nosotros. Por su sumisión a la muerte expiatoria en la cruz, satisfizo las demandas de la ira de Dios contra nosotros. Tanto desde una perspectiva positiva como negativa, Cristo satisfizo las condiciones divinas para la reconciliación. Nos hizo un nuevo pacto con Dios por su sangre y continúa diariamente intercediendo por nosotros como nuestro Sumo Sacerdote. Un mediador efectivo es alguien que es capaz de lograr que dos partes que están en conflicto, o alejadas entre sí, logren la paz. Este es el papel que desempeñó Jesús como nuestro Mediador perfecto.

Pablo declaró que tenemos paz con Dios mediante la obra de reconciliación de Cristo: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios pormedio de nuestro Señor Jesucristo” (Romanos 5:1). La obra mediadora de Cristo es superior a la obra ejercida por cualquier otro mediador. Moisés fue el mediador del Antiguo Pacto. Fue el intermediario de Dios, entregándole a los israelitas la ley. Pero Jesús es superior a Moisés. El autor del libro a los Hebreos declara:
Porque de tanto mayor gloria que Moisés es estimado digno éste, cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo… Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo… pero Cristo (fue fiel) como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros (Hebreos 3:3-6)

La Confesión de fe Bautista de 1689, en el capítulo 8:Cristo el Mediador, explica que:

Agradó a Dios en su propósito eterno, escoger y ordenar al Señor Jesucristo, su unigénito Hijo, de acuerdo al pacto en el cual habían entrado, para que fuese el mediador entre Dios y el hombre, (1) como tal, él es profeta, (2) sacerdote (3) y rey, (4) el salvador y cabeza de su Iglesia, (5) el heredero de todas las cosas, (6) y juez mundo; (7) desde la eternidad Dios le dio un pueblo para que fuese su simiente y para que a su debido tiempo lo redimiera, llamara, justificara, santificara y glorificara. (8)

 

El Hijo de Dios, la segunda persona de la Santa Trinidad, siendo verdadero y eterno Dios, la brillantez de la gloria de su Padre, igual y de una sustancia con Él, quien hizo el mundo y mantiene y gobierna todas las cosas que ha hecho, habiendo llegado la plenitud del tiempo, tomó sobre si la naturaleza del hombre con todas sus propiedades esenciales y con sus debilidades comunes, (9) mas sin pecado. (10) Fue concebido por el Espíritu Santo en el vientre de la Virgen Maria, una mujer perteneciente a la tribu de Judá. El Espíritu Santo vino sobre ella y el poder de Dios la cubrió. Y así, según las Escrituras, fue hecho él de una mujer, descendiente de Abraham y David. (11) Así que, dos naturalezas perfectas y distintas, se unieron inseparablemente en una persona, pero sin conversión, composición o confusión alguna. Esta persona es verdadero Dios y verdadero hombre, un Cristo, el único mediador entre Dios y el hombre. (12)

 

El Señor Jesús, en su naturaleza humana unida así a la divina, en la persona del Hijo, fue ungido y santificado con el Espíritu Santo sobre toda medida, (13) y posee todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento, (14) pues agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, (15) a fin de que siendo santo, inocente, inmaculado, (16) lleno de gracia y de verdad, (17) fuese del todo apto para desempeñar los oficios de mediador y fiador. (18) Cristo no tomó por sí mismo estos oficios, sino que fue llamado para ello por su Padre, (19) quien puso en él todo juicio y poder, y le autorizó para que desempeñara tales oficios. (20)

 

El Señor Jesús, con la mejor voluntad tomó para si estos oficios, (21) y para desempeñarlos, se puso bajo la ley, (22) la que cumplió perfectamente. También sufrió el castigo que nos tocaba a nosotros y que debíamos haber sufrido, (23) pues él llevó nuestros pecados y fue acusado en nuestro lugar. (24) Padeció dolores en su alma más allá de nuestro entendimiento y los más grandes sufrimientos en su cuerpo: (25) fue crucificado y murió, y permaneció bajo el poder de la muerte, aun cuando no vio corrupción. (26) Al tercer día se levantó de entre los muertos (27) con el mismo cuerpo que tenía cuando sufrió, (28) con el cual también ascendió al cielo (29) donde se sentó a la diestra del Padre. Allí intercede por su pueblo, (30) y cuando sea el fin del mundo, volverá para juzgar a los hombres y a los ángeles. (31)

 

El Señor Jesucristo, por su perfecta obediencia y por el sacrificio de sí mismo que ofreció una sola vez por el Espíritu eterno de Dios, ha satisfecho plenamente a la justicia de Dios. (32) El ha efectuado la reconciliación y ha comprado una herencia eterna en el reino de los cielos para todos aquellos dados a él por el Padre. (33)

 

Aun cuando el precio de la redención no fue actualmente pagado, sino hasta la encarnación, sin embargo, la virtud, la eficacia y los beneficios de ella, se comunicaban a los escogidos en todas las épocas transcurridas desde el principio, en las promesas, tipos y sacrificios, y por medio de estas cosas, por las cuales Cristo fue revelado y designado como la simiente que quebrantaría la cabeza de la serpiente, (34) y como el cordero inmolado desde la fundación del mundo; (35) siendo él, el mismo ayer, hoy y por siempre. (36)

 

Cristo en su oficio de mediador, obra; conforme a sus dos naturalezas, haciendo por cada una de éstas lo que es propio de cada una de ellas; mas por razón de la unidad de la persona, lo que es propio de una naturaleza, se le atribuye algunas veces en la Escritura a la persona denominada por la otra naturaleza. (37)

A todos aquellos para quienes Cristo ha obtenido eterna redención, cierta y eficazmente les aplica y comunica la misma, haciendo intercesión por ellos, (38) uniéndoles a él por su Espíritu, revelándoles en la palabra y por medio de ella el misterio de la salvación, persuadiéndoles eficazmente a creer y a obedecer, (39) gobernando el corazón de ellos por su palabra y Espíritu, (40) y venciendo a todos sus enemigos por su gran poder y sabiduría, (41) y de la manera y por los caminos que están más en conformidad con su maravillosa e inescrutable dispensación. Todas estas cosas son hechas en su libre y soberana gracia e incondicionalmente, ya que nada de mérito es previsto por él en sus elegidos. (42) Eterno de Dios, ha satisfecho plenamente a la justicia de Dios.

 

Cristo, y Solo Cristo puede ser mediador entre Dios y los hombres. El es el profeta, sacerdote y rey de la Iglesia de Dios. Su oficio de mediador no puede ser transferido a ningún Otro,

El triple oficio de Cristo es necesario para nosotros. Por nuestra ignorancia estamos en necesidad de su oficio profético; (44) por nuestra separación de Dios y la imperfección de nuestros servicios, aun cuando sean lo mejor, necesitamos su oficio sacerdotal para reconciliarnos con Dios y hacernos aceptables a él; (45) y debido a que nosotros hemos dado la espalda a Dios y estamos completamente incapacitados para volver a él y también porque necesitamos ser rescatados y asegurados de nuestros adversarios espirituales, necesitamos su oficio como rey para convencer, controlar, atraer, sostener, librar y preservarnos hasta que finalmente entremos en su reino celestial. (46)

 

Segun explica el teólogo reformado Berkhof, respecto de la mediación de Cristo: 

Cristo se presenta en la Escritura como el Mediador del pacto. La palabra griega mesites no se encuentra en el griego clásico, sino que ocurre en Philo y en los autores griegos
posteriores. En la Septuaginta no se encuentra sino una sola vez, Job 9: 33. La palabra inglesa “Mediator”, tanto como la holandesa “Middelaar” y la alemana “Mittler”, pueden conducirnos a pensar que mesites designa simplemente uno que arbitra entre dos partidos, y un intermediario en el sentido general de la palabra. Sin embargo, debe recordarse que la idea bíblica es mucho más profunda.

Cristo es Mediador en más de un sentido:

Interviene entre Dios y el hombre, no únicamente para abogar por la paz y para persuadir de ello, sino armado con poder plenipotenciario, para hacer todo lo que sea necesario en el establecimiento de la paz.

El uso de la palabra mesites en el Nuevo Testamento justifica que hablemos de un doble carácter medianero de Cristo, es decir, el de Fiador y el de Introductor (en griego prosagoge, Rom. 5: 2).

En la mayor parte de los pasajes en los que se encuentra la palabra en el Nuevo Testamento, equivale a egguos, y por lo mismo señala a Cristo como aquel que por haberse cargado con la culpa de los pecadores, dio fin a la relación penal que ellos tenían con la ley y los restauró a una correcta relación legal con Dios. Este es el significado de la palabra en Heb. 8: 6; 9: 15; y 12: 24. En Heb. 7: 22 el mismo término egguos se aplica a Cristo.

Sin embargo, no hay un solo pasaje en el que la palabra mesites tenga un significado que corresponda mejor con el sentido ordinario de la palabra “mediador”, uno a quien se llama para arbitrar entre dos bandos y reconciliarlos, que I Tim. 2: 5. Aquí Cristo se presenta como Mediador en el sentido de que, sobre la base de su sacrificio, trae a un acuerdo a Dios y al hombre.

La obra de Cristo, según se indica mediante la palabra mesites, es doble. Cristo obra en cosas que corresponden a Dios y en cosas que pertenecen al hombre, en la esfera legal objetiva, y en la esfera moral subjetiva.

En la primera hace:

  • la propiciación por el desagrado justo de Dios expiando la culpa del pecado;
  • hace intercesión por aquellos que el Padre le dio,
  • convierte en verdaderamente aceptables las personas y los servicios de ellos a Dios.

En el segundo:

  • el Mediador revela a los hombres la verdad respecto a Dios y a la relación de ellos con Dios, con las condiciones necesarias para un servicio aceptable,
  • los persuade y los capacita para que reciban la verdad,
  • los dirige y los sostiene en todas las circunstancias de la vida, en tal forma que perfecciona su libertad.
  • Al hacer este trabajo emplea el ministerio de hombres, II Cor. 5: 20.

Conclusión:

La Biblia es muy clara cuando dice que CRISTO es el único mediador entre Dios y los hombres (I Tim. 2:5). Bajo este nuevo pacto entre Dios y los hombres, no hay otro mediador.En el Nuevo Testamento, encontramos que el vocablo griego mesites es utilizado dos veces en relación con Moisés como el mediador de la ley (Gálatas 3:19, 20) y cuatro veces refiriéndose a Jesús (1 Timoteo 2:5; Hebreos 8:6; 9:15; 12:24).

Como bien dije al principio, no lo son ni María la madre del Señor, ni los miembros de la Sagrada Familia, ni los ángeles, ni los santos los que ejercen el rol de mediador -redentor de la humanidad. Tampoco son mediadores los que ya durmieron en el Señor y partieron de este mundo y aún esperan la resurrección, como es afirmado por el catolicismo romano. Los santos que están en vida, solamente podrán interceder ante el Señor, clamando fervientemente con sus oraciones, hasta el día en que duerman y puedan descansar de sus ministerios en este mundo. Luego, quedarán durmiendo a la espera de la resurrección y la corona de victoria que el Señor nuestro Dios dará a sus hijos. Es que estas personas,una vez que partan de este mundo, ya nada podrán hacer a favor de los seres humanos, hasta que resuciten. Solo el Señor Jesús, quien es el mediador entre los seres humanos y Dios, es quien “murió en la cruz en el monte Calvario para salvar al mas vil pecador”, como canta el himno evangélico (47). El vive por siempre (eternamente) porque Jesucristo, como segunda persona de la Trinidad es Dios eterno y vive para interceder por su Pueblo. La Biblia dice que respecto de Jesucristo: “por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.  “(Hebreos 7:25 RV 1960). Como explica L. Berkhof, la obra de Cristo es doble: Cristo obra en cosas que corresponden a Dios y en cosas que pertenecen al hombre, en la esfera legal objetiva, y en la esfera moral subjetiva. Por lo tanto,ningún ser humano puede ser el mediador que la humanidad necesita, absolutamente nadie, solamente Jesucristo, Dios hecho hombre. Agradezcamos por todo esto al Señor su infinito amor y agradezcamos también que El envió a su Hijo Jesús a morir en la cruz por nosotros.  Como Pablo le escribió a Timoteo:

Pues Dios nos salvó y nos llamó para vivir una vida santa. No lo hizo porque lo mereciéramos, sino porque ese era su plan desde antes del comienzo del tiempo, para mostrarnos su gracia por medio de Cristo Jesús;(2 Timoteo 1:9 NTV).

Dios lo bendiga mucho a usted, querido lector<>

Notas

(1) Is.42:1; 1 Pe. 1:19,20

(2) Hch. 3:22

(3) He. 5:5,6

(4) Sal 2:6

(5) Ef. 1:22,23

(6) Hc. 1:2

(7) Hch. 17:31

(8) Is. 53:10 Jn. 17:6; Ro. 8:30

(9) Jn. 1:14; Gá. 4:4

(10) Ro. 8:3; He. 2:14, 16, 17; He. 4:15

(11) Mt. 1:22,23; Lc. 1:27, 31, 35

(12) Ro. 9:5; 1 Ti.2:5

(13) Sal. 45:7; Hch. 10:38; Jn 3:34

(14) Col. 2:3

(15) Col 1:19

(16) He. 7:26

(17) Jn. 1:14

(18) He. 7:22

(19) He. 5:5

(20) Jn. 5:22,27; Mt. 28:18; Hch. 2:36

(21) Sal. 40:7,8; He. 10:5-10; Jn. 5:18

(22) Gá. 4:4; Mt. 3:15

(23) Gá 3:13; Is. 53:6; 1 P. 3:18

(24) 2 Co. 5:21

(25) Mt. 26:37,38; Lc 22:44; Mt. 27:46

(26) Hch. 13:37

(27) 1 Co. 15:3,4

(28) Jn. 20:25,27

(29) Mr.16:19; Hch. 1:9-11

(30) Ro 8:34; He. 9:24

(31) Hch. 10:42;Ro. 14:9,10;Hch. 1:11;2 P. 2:4

(32) He. 9:14; Re. 10:14; Ro. 3:25,26

(33) Jn. 17:2; He.9:15

(34) 1 Co. 10:4; He. 4:2; 1 P. 1:10,11

(35) Ap. 13:8

(36) He. 13:8

(37) Jn.3:13; Hch. 20:28

(38) Jn 6:37; Jn. 10:15,16; Jo. 17:9; Ro. 5:10

(39) Jn. 17:6; Ef. 1:9

(40) Ro. 8:9,14

(41) Sal. 110:1; 1 Co. 15:25,26

(42) Jn 3:8; Ef. 1:8

(44) Jn.1:18 – 1:21;

(45) Gá. 5:17

(46) Jn. 16:8; Sal. 110:3; Lc. 1:74,75

(47) https://www.youtube.com/watch?v=ld_h2_vyk2U

Bibiografia

  • L.Berkhof, Teologia Sistematica, p.336-337, ed. TELL
  • La Confesión de fe Bautista de 1689,  capítulo 8:CRISTO EL MEDIADOR
  • J.D. Douglas, Merrill C. Tenney. BIBLIOTECA MUNDO HISPANO DICCIONARIO DICCIONARIO BIBLICO A-M 
  • Sproul, R.C. (1996). Las grandes doctrinas de la Biblia. p.109-110.Editorial Unilit.
  • Sto. Tomás de Aquino, Summa Theologica
  • Imagen: https://es.slideshare.net/alianzaevangelica/la-esencia-divina-de-jesucristo

La opinión de la Palabra de Dios sobre las imágenes religiosas


La opinión de la Palabra de Dios sobre las imágenes religiosas

Por Paulo Arieu

Desde los mismos comienzos de la humanidad, el ser humano ha mostrado inclinacion a representar mediante alguna forma de imagen la deidad que venera o adora. Desde los cultos a Baal y Assera de los cananitas hasta la imagen al dios desconocido de los griegos que conoció el apostol san Pablo. Supongo que el ser humano intenta representar de alguna forma su dios para poder entenderlo, humanizarlo a fin de poder perderle miedo a lo desconocido y de algún modo rendirle culto para apaciguar la ira de este dios. Doctrinalmente todos los llamados “cris­tianos” estamos de acuerdo en condenar toda forma de idolatría, hasta la Iglesia Católica en su Nuevo Catecismo dice: 

“Hay idolatría desde el momento en que el hombre honra y reverencia a una criatura en lugar de Dios” (NC 2113).

Otra cosa es la vida práctica de cada cual. El hombre está inclinado por su naturaleza corrompida a divinizar lo que no es “dios” y a dar culto a sus propias fantasías religiosas. Toda idolatría tiene su origen en el desconocimiento de Cristo y de Su obra completa y perfecta de salvación. Cuando una persona conoce a Cristo como su único y perfecto Salvador por medio de la fe, es una nueva criatura que adora al Padre en espíritu y en verdad (Juan 4:23). En esta relación no cabe, ni es necesaria, ninguna imagen o figura material. Todo culto a imágenes de “santos” y “vírgenes” es una negación del plan perfecto de salvación de Cristo Jesús.

Porque con ese culto a las imágenes se les está reconociendo un poder de intercesión y ayuda para la salvación del hombre. Pero la Palabra de Dios no reconoce otro nombre bajo el cielo dado a los hombres para ser salvos, que el Nombre del Señor Jesús (Hechos 4:12). Y además añade, que Jesús con Su propia sangre obtuvo eterna redención” y “con esta sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados” (Hebreos 9:12; 10:14)esto es, a los que creen en Su Nombre.

El culto o veneración a las imágenes de “santos y vírgenes” sólo puede tener lugar dentro del profundo vacío que se da en el co­razón de las personas y de las “iglesias” que no conocen a Cristo como su único y perfecto Salvador personal. Muchos no estarán de acuerdo con esta reflexión porque eso les llevaría a reconocer su propia idolatría. Pero es mucho mejor desechar la propia idolatría para aceptar a Cristo, que con toda tu propia idolatría desechar a Cristo Jesús como tu único y perfecto Salvador. Y no vale que digas que tú también crees en Cristo. Porque no puedes compartir esa fe en tus “santos y vírgenes” con la fe en Cristo como tu único Salvador.

La palabra “ídolo” reenvía inmediatamente a otras dos palabras, que en la cultura
occidental han gozado de un éxito extraordinario: “idólatra” e “idolatría”. Se trata de
compuestos griegos, formados por éidolon, “imagen”, y latréuo, “adorar, venerar”.
Por consiguiente, con éidololátres se define a una persona que “adora las imágenes”,
de la misma forma que eidololatréia designa el “culto de las imágenes”[0]

Lewis Sperry Chafer, teologo protestante escribió al respecto que:

El hecho de que Dios es supremo implica que no hay ningún otro comparable a El; aún así casi universalmente la humanidad ha practicado las abominaciones de la idolatría con una obstinación que está lejos de ser accidental. El pueblo judío, del cual proceden las Escrituras humanamente hablando, no era inmune a esta tendencia. Desde los días del becerro de oro y a través de los siglos los israelitas siempre estuvieron retrocediendo a la idolatría y eso a pesar de la abundante revelación y del castigo. La historia de la iglesia está manchada por la adoración de imágenes tomadas del paganismo.[1]

Para aclarar todo lo que Dios en Su Pa­labra nos muestra de la idolatría, nada mejor que comparar tus pensamientos y la doctrina de tu iglesia con lo que dice la Palabra de Dios.

 La Biblia dice:  La Iglesia Católica dice:  La Reforma dice: “¿Qué es idolatría?
“No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas de. debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas ni las honrarás” (Ex. 20:4,5). “No haréis para vosotros ídolos, ni escultura, ni os levantaréis estatua, ni pondréis en vuestra tierra piedra pintada para inclinaros a ella; porque Yo soy Yavé vues­tro Dios” (Lv. 26:26:1). “Guardaos, pues, mucho vuestras almas; pues ninguna figura visteis el día que Yavé habló con vosotros de en medio del fuego; para que no os corrompáis y hagáis para vosotros escultu­ra, imagen de figura alguna, efigie de varón o de hembra, figura de animal alguno… y te inclines a ellos y les sirvas” (Deut. 4:15-19).

 

“El mandamiento divino implicaba la prohibición de toda representación de Dios por mano de hombre.”

Sin embargo, ya en el Antiguo Testamento Dios ordenó o permitió la institución de imáge­nes que conducirían simbólicamente a la salvación por el Verbo encarnado: la serpiente de bronce (cf. Nm 21, 4-9; Jn 3,14-15), el arca de la Alianza y los querubines (cf. Ex. 25, 10-20; 1 R 6:23-28; 7:23-26).

Fundándose en el miste­rio del Verbo encarnado, el séptimo Concilio Ecuménico (celebrado en Nicea el año 787), justificó contra los iconoclastas el culto de las sagradas imágenes: las de Cristo, las de la Madre de Dios, de los ángeles y de todos los santos. El Hijo de Dios, al encarnarse, inauguró una nueva “economía “de las imágenes”. “El culto cristiano de las imágenes no es contrario al primer mandamiento que prescribe los ídolos” (NC 2129-2132).

 

Es inventar o poner en el lugar que sólo corres­ponde al Dios verdadero que se ha revelado por Su Palabra, o junto a Él, cualquier otra cosa en la cual se ponga confianza.

¿Qué pide Dios en el segundo manda­miento?

Que no representemos a Dios por medio de alguna imagen o figura, y sólo le rindamos culto como Él ha mandado en Su Palabra.

“¿No es lícito hacer ninguna imagen?

No podemos, ni debemos representar a Dios de ninguna manera, y aun en el caso de que fuese lícito representar a las criaturas, Dios prohibe hacer o poseer ninguna imagen destinada a ser adorada o empleada en su servicio. ¿No se po­drían tolerar las imáge­nes en las iglesias, como si fuesen libros para enseñar a los ignorantes? No, porque nosotros no debemos ser más sabios que Dios, que no quiere instruir a su pueblo por imágenes mudas, sino por la predicación viva de Su Palabra” (Cat. Heidelberg). 

¿Cómo conciliar el segundo mandamiento, que prohibe toda imagen de culto, con las imágenes de criaturas hechas en las paredes del templo, y el tabernáculo, el arca y el lugar santísimo? Dios prohibe y condena en la Biblia toda forma de culto que nace de la pura fantasía del hombre. No prohibe la escultura o el adorno arquitectónico que forman parte de la estructura de un edificio. El Señor en Su Palabra prohibe que nosotros hagamos lugar en nuestro corazón a imagen alguna, a la cual le rindamos culto, dirijamos nuestros rezos e imploremos su mediación o su favor. Esa imagen puede estar en el altar de una iglesia, en el cruce de caminos, en un rincón de tu casa o simplemente en tu mente. Eso para Dios es idolatría. Nada de lo que Dios ordenó a Moisés en la construcción del tabernáculo podía inclinar al pueblo a la idolatría, ya que la mayor parte de esas cosas estaban en el lugar santísimo y allí sólo entraba el sumo sacerdote una vez al año, y no sin sangre, para hacer expiación por sus pecados y por los del pueblo, pero no para dar culto a lo que allí había. Con esto el Espíritu Santo daba a entender que hasta la llegada de Cristo el camino al Lugar santísimo no se manifestaría. Pero no debemos olvidar que el tabernáculo en que entró Cristo como sumo sacerdote de los bienes venideros, no es hecho de manos, es decir, no es de esta creación, sino que “entró en el cíelo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios…una vez para siempre por el sacrificio de Sí Mismo para quitar de en medio el pecado…” (cf. Hebreos 9:11-28). Por eso no se comprende muy bien que el Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica diga:

“El Hijo de Dios, al encarnar inauguró una nueva “economía” de las imágenes” (NC 2131).

Pero en ninguna parte de las Sagradas Escrituras se dice tal cosa, antes al contrario, Jesús mismo dice a la mujer samaritana, al ser interrogado por ella sobre el mejor sitio de adoración: “Mujer, créeme, que la hora viene, cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre… Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espiritu y verdad es necesario que le adoren” (Juan 4:21-24).

Esta respuesta de Jesús, no sólo no “inaugura una nueva “economía “de las imágenes”, sino que condena toda adoración o culto a las imágenes, sea de quienes sean. No cabe duda que para la Iglesia Católica la “economía” de imágenes ha sido muy floreciente, y sería un serio contratiempo a sus finanzas “que medran falsificando la Palabra Dios” (2 Cor. 3:17). ¿Cómo podríamos compaginar que Dios por medio de la fe en Cristo Jesús nos dé el Espíritu Santo (Galatas 3:14), ‘ morando en nosotros el Espíritu de Dios (1 Corintios 3:16) rindamos culto a las imágenes de sus criaturas? Pablo dice que Dios destruirá a todo el que haga tal cosa. ¿Por qué? “Porque vuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros” (1 Corintios 6:19), y en ese templo del hombre creyente sólo se adora a Dios en espíritu y en verdad. Pero no hay lugar alguno en ese templo del creyente en Cristo para el culto o la veneración de imagen alguna.

¿Por qué, si Jesús es Dios hecho hombre, que apareció como un hombre cualquiera ante todo el mundo, no se le puede representar como representamos a cualquier hombre? Si aun aquellos hombres que habían convivido con Jesús durante tres años tienen que escuchar de sus propios labios: “¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido Felipe? El que me ha visto a Mí, ha visto al Padre. ¿No crees que Yo soy en el Padre, y eí Padre en Mí?” (Juan 14:9,10). Cómo hombre alguno puede representar a Jesús, si “Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación; todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho fue hecho; porque en Él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles. Todo fue creado por medio de Él y para Él… Quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de Sí Mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas” (Juan 1:3; Colosenses 1:15-16; Hebreos 1:2-3).

La iglesia católica lo que ha hecho en los siglos que tiene de historia, es cristianizar la idolatria. Ya no la llama adorar, sino que ahora es un grado menor de culto llamado venerar. No se arranca de lleno la práctica pagana de representar de alguna manera  al dios al que se rinde culto sino que se lo cristianiza, siendo ahora alguien de la Sagrada Familia (Jesús,María,José), algun apostol como Pedro o Pablo, o algun creyente piadoso al que se lo declara santo y luego se le solicita su mediacion para la realización de favores o milagros. Se le construye un altar, se construye una imagen, alguna estampa con su imagen y a buscar su favor, alimentando asi la piedad popular de un pueblo religioso pero ignorante de la Palabra de Dios y sus enseñanzas.

Cuando representamos a Jesús en un lienzo o en una imagen estamos falsificando la imagen del Dios invisible y ridiculizando la plenitud de la Deidad. Todas estas representaciones que el hombre se imagina de Jesús son una falsedad que nada tiene que ver con el resplandor de la gloria de Dios. Todo esto no ayuda al hombre a tener un conocimiento de Jesús, más bien lo confunde y lo degrada. En el Nuevo Pacto el que cree en Cristo como su perfecto Salvador jamás hará imagen alguna del Señor, porque esa función le corresponde al Espíritu del Señor hacerla realidad en el creyente. Como está escrito: “El que se une al Señor un espíritu es con Él” (1 Cor. 6:17), y “el Señor es Espíritu…, y somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Cor. 3:18), “hasta que Cristo sea formado en vosotros” (Galatas 4:19). Y el apóstol Pablo concluye: “Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios” (Gal. 2:20). Si los que creen en Cristo Jesús, lo que viven en la carne, lo viven en la fe, ¿cómo van a poder hacer una imagen material? Y es muy adecuado lo que se dice a los Corintios: “De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no le conocemos así” (2 Cor. 5:16). El Señor es Espíritu, no lo materialicemos con nuestra incrédula idolatría. Porque los que se unen al Señor por medio de la fe un espíritu son con Él. Por eso mientras viven en la carne (en este cuerpo) lo viven en la fe, para ser un espíritu con el Señor. Amén.<>

Fuente bibliográfica

Fundación “En la Calle Recta”, Prins Hendrikweg 4 6721 AD Bebbekom Holanda, http://www.enlacallerecta.es

[0] https://revistas.ucm.es/index.php/CIYC/article/viewFile/49383/45990

[1] Chafer,Sperry Lewis. Teologia Sistematica. Tomo I.p.24. Editorial Clie,España.

Imagen: http://casadoracionnorte.blogspot.com/2013/10/idolatria-religiosa.html

La ignorancia catolicoromana en Argentina y el culto a Ceferino Namuncurá


La ignorancia catolicoromana en Argentina y el culto a Ceferino Namuncurá

Por Paulo Arieu

Comúnmente, cuando uno trata con los católicos promedios en nuestros países sudamericanos, no puede evitar la tentación de considerarlos ignorantes (bíblicamente hablando) o supersticiosos. Pero la realidad de la práctica de fe de este colectivo religioso, es que son muy propensos a rendirle culto a alguna virgen milagrosa, a algún santo o alguna reliquia milagrosa. Uno de estos ejemplos, es el culto a Ceferino Namuncurá. Yo conozco la devoción de este santo católico romano por haberla visto en mi país muchísimas veces. Incluso nosotros, de niños, cuando no éramos cristianos evangélicos, también éramos devotos de este santo e íbamos a rezarle a su tumba. Su tumba está ubicada en el interior de un templo católico, en un poblado del sur de mi país. Sus restos están enterrados en el Fortín Mercedes, un antiguo Fortín militar, en la provincia de Buenos Aires, cerca de la localidad de Pedro Luro.

Melchor Núñez Pérez es, licenciado en Biología, autor del libro “Patagonia, el país de la ausencia”, describe datos biograficos de este “santito” argentino:

De regreso de Plaza Huincul, me detengo en un pequeño y colorista santuario construido al borde de la carretera, dedicado a Ceferino Namuncura, el Lirio de la Patagonia. Había nacido en Chipay, en 1886, hijo del cacique Manuel Namuncura, que llegó a ser coronel del ejército. Un indio que si se hizo bueno y fue cristianizado. Durante su estancia en Buenos Aires, bajo la tutela de los salesianos de Don Bosco, Ceferino manifestó los primeros síntomas de una tuberculosis. De regreso a la Patagonia, a Viedma, empeoró. Con diecisiete años, acompaña al arzobispo Cagliero a Roma, donde conoce a Pío X. Allí fallece a la edad de diecinueve años. Finalmente, fue beatificado por Juan Pablo II. [0]

Y también describe algunos pocos rasgos del santuraio de este indio argentino:

El santuario está formado por una escultura del joven, de unos tres metros de alto, representado con botas de media caña, pantalones bombachos, un vistoso poncho y pañuelo azul al cuello. A un lado hay un cuartito en cuyo interior, además de un busto y numerosos carteles y retratos con su imagen, proliferan las ofrendas de flores plastificadas, medallas, algunos cascos de obrero, matrículas de vehículos y banderas argentinas, formando un abigarrado conjunto de exvotos.[1]

El culto a Ceferino, es parte del folklore religioso de los argentinos. Y el fervor de sus devotos es otra muestra más de la idolatría dentro de la iglesia católica en Argentina. Namuncurá fue un indio de la Patagonia Argentina, educado por los sacerdotes salesianos de la orden de San Juan Bosco. El fue un indígena cuya memoria se convirtió en un culto idolátrico  más.

 Ceferino Namuncurá, declarado Beato por la Iglesia Católica, representa una de las figuras más populares del devocionario nacional. Sus orígenes indígenas y su trayectoria como alumno salesiano fueron determinantes a la hora de relatar su biografía en orden a distintos modelos históricos: el niño santo, cuya matriz reconoce a los niños santos europeos; el “santito criollo” que invisibiliza sus orígenes y lo adapta al modelo nacional, o el “santo mapuche”, que intenta conjugar la santidad con la aboriginalidad.[2]

Ceferino Namuncurá ha estado muy presente en la piedad popular de la Argentina, sobre todo en el sur de la Argentina. Pero hay que distinguirlo de otras figuras más legendarias, como la difunta Correa o el gauchito Cruz Gil. Ceferino tiene una historia bien documentada. Muchos testigos que lo han conocido nos han dejado relatos de su vida y se conservan más de cincuenta cartas que él mismo escribió. Además, su vida está inserta en un momento trágico de la historia nacional, que afectó particularmente a su familia indígena. Pero es bueno comentar que Ceferino es bien argentino, un hijo precioso de nuestras pampas, que vivió sólo dieciocho años, pero que nos ha dejado un ejemplo precioso de fortaleza en la adversidad, de alegría, de amor a Jesús y de generosidad fraterna.[3] Por este motivo, pienso que Ceferino Namuncurá fue un creyente católico piadoso del sur de mi pais, nativo de los indios autóctonos de la República Argentina. Pero mi crítica es hacia la práctica idolátrica de muchos de mis compatriotas, que ignoran la realidad de las escrituras bíblicas que prohíben todo tipo de idolatría o veneración supersticiosa.

Por un lado tenemos sus creencias doctrinales, que se alejan de la ortodoxia cristiana de los primeros siglos para introducirse en las costumbres romanistas del catolicismo. Sus creencias son muy católicas por cierto, con todas las supersticiones y creencias marianas que el catolicismo le inculcó. Aunque pienso que mas allá de esos errores de ignorancia, había un corazón piadoso. Sus últimas palabras fueron “¡ Bendito sea Dios y María Santísima!, Basta que pueda salvar mi alma, y en los demás que se haga la santa voluntad de Dios”.

Yo espero que su espíritu y alma, estén entre los escogidos del Señor, que Dios haya tenido misericordia de él y que también la tenga en el día del juicio final, más allá de sus creencias particulares. Pero lo más lamentable no fue  su vida ni sus errores doctrinales, típicos de la iglesia de Roma. Lo más trágico sucede luego de muerto, que su testimonio una vez mas fue utilizado por los curas salesianos para animar más aún todavía el fervor religioso popular pagano del pueblo argentino, aprovechándose de la ignorancia de los argentinos en la Palabra de Dios. Recordemos que no fue hasta después de Concilio Vaticano II, muchas décadas después, que la Palabra de Dios comenzó a circular con un poco más intensidad dentro del catolicismo.

El día 4 de marzo del año 2008, aparece en un árbol la imagen bien detallada de Ceferino Namuncurá, en El Trebol, Santa Fé. La municipalidad y los vecinos de la ciudad le hicieron una especie de altar, en el cual la gente se para en la vereda y se pone a rezar a “san Ceferino”. Así surge el culto a este indígena católico, convirtiéndose una vez más en foco de atención del hombre por el hombre, y no del hombre hacia el Dios que nos creó, según los parámetros que ordena la Palabra de Dios.

La devoción popular a Ceferino Namuncurá se fue difundiendo desde mediados de siglo XX por toda la Argentina. Es así que a fines de los 1960s  ya era muy común encontrar estampitas dedicadas a San Ceferino en plena ciudad de Buenos Aires, de este modo su foto se hizo tan popular que muchas papeletas de propaganda en las cuales ofrecían y ofrecen sus servicios los “plomeros” — fontaneros—, albañiles y trabajadores de oficios afines tienen impresas el rostro del beato.

«De la estadía de Ceferino en Viedma se conservan algunas hojas donde hacía sus deberes, y en los márgenes hay pequeñas oraciones que él escribía. Por ejemplo: “¡Viva Jesús!”, o “Señor, todo esto por tu amor”. Sus compañeros dieron testimonio de su permanente amabilidad, de su alegría y de su preocupación por consolar y acompañar a los que estaban tristes.Aunque Ceferino era feliz en el ambiente de los colegios, nunca dejó de manifestar su deseo de regresar a servir a los suyos. Este sueño fue tomando cada vez más un carácter espiritual y misionero. No era para menos si uno advierte la fascinación que Ceferino sentía por Jesucristo. Por eso, era inevitable que tuviera un fervoroso propósito de llevar a los indígenas a un conocimiento cada vez más profundo del Señor. Cuando lamentaba que muchos de ellos no fueran creyentes, destacaba que  ¡”no saben que Jesucristo derramó su sangre para salvarnos” ¡

En una carta que Ceferino escribe el18 de julio de 1903, le cuenta al padre Beraldi que está triste porque sus compañeros habían sido trasladados a Patagones, pero a él, por su poca salud, lo dejaron en Viedma. “¡Cuánto he sufrido!” dice Ceferino en su carta, con la sinceridad que lo caracterizaba. Sin embargo, expresa también dónde encontraba su consuelo: 

“En Viedma me han confiado el dulce cargo de sacristán del colegio, oficio verdaderamente envidiable, porque es tan hermoso estar cerca de Jesús, prisionero de amor en el santo tabernáculo”[4]

El beato Ceferino Namuncurá Burgos nació en Chimpay, Río Negro el 26 de agosto de 1886 y murió en Roma el 11 de mayo de 1905, era un joven laico salesiano argentino de orígenes mapuches y criollos. Mi crítica es porque una vez más estamos ante un claro caso de aprovechamiento del clero católico de la figura de un joven católico, piadoso y temeroso de Dios, para sus fines paganizantes. Es lamentable que utilicen la figura de este joven para propagar la idolatría y el culto a su figura, violando una vez más las claras enseñanzas de  la Palabra de Dios. Me pregunto yo una vez  mas ¿Tan difícil es al ser humano comprender que no hay otro nombre en la tierra dado a los hombres, digno de ser invocado? Es como dice la Palabra de Dios

  • “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.” (1 cor. 2:14)

Lamentablemente, hemos podido observar una vez mas, como ya lo hemos comentado en el artículo sobre San Expedito, que

«en la religión católica existen aquellos que en vez de acudir a Cristo para salvación, redención, regeneración, etc., acuden a María, o a una amplia variedad de santos. Sin embargo, Dios austeramente prohíbe la idolatría. ¡UN CRISTIANO VERDADERO NO PUEDE CONDONAR LO QUE DIOS CONDENA!.» [5]

A Ceferino,le tocó vivir tiempos muy dificiles luego de que los indios fueron derrotados por los soldados y sus tierras erradicadas. En sus notas, se vislumbra la piedad religiosa, donde cita su veneración por María.Lamentablemente, esto es algo nada extraño dentro de los círculos católico romanos. El vivió «angustias en carne propia, al lado de su padre viejo y humillado. Por eso en 1897, cuando todavía estaban en Chimpay, Ceferino “lagrimeaba al ver la miserable condición de los indios … ante el apremio del padre imposibilitado de aliviar los necesidades de su gente hambrienta”, y entonces dijo a su padre: “Papá, ¡cómo nos encontramos después de haber sido dueños de esta tierra! Ahora nos encontramos sin amparo. ¿Por qué no me llevas a Buenos Aires a estudiar? … Y yo podré estudiar y ser un día útil a mi raza .[6]  Tiempo después, el día que llegó a Buenos Aires y un grupo de indígenas fue a recibirlo a la estación de tren, Ceferino les dijo con contundencia: “Vengo a estudiar para bien de los de mi raza” »[7]

Esta actitud solidaria y generosa nunca desapareció del corazón de Ceferino. Varios testimonios resaltan el afecto que le tenía a su padre y a su familia: 

“Lo que varias veces llamó mi atención fue el cariño tan especial que demostraba a su anciano padre” [8].

“¡Cuánto amaba a su querido y anciano padre, a su buena madre, hermanos y hermanas y a toda la gente de su tribu!”[9]

¿Quién era la madre de Ceferino? Se llamaba Rosario Burgos. Los testimonios indican que era una indígena o mestiza chilena y que Manuel Namuncurá la había raptado en un malón en 1879, cuando ella tenía unos 18 años. Pero luego Manuel tomó otra esposa más joven con la cual se casó en 1900. Su hijo Aníbal cuenta que “una vez que el cacique Manuel se casó ante el civil y ante la Iglesia con doña Ignacia, entonces doña Rosario pasó a la tribu de Yanquetruz … Allí se casó con un tal Francisco Coliqueo y con él se fue a Comallo”[10]

«En el corazón de Ceferino se mezclaban el cariño y la admiración que sentía por su padre, y el dolor que le habrá provocado pensar en su madre abandonada por otra mujer y errante con otro hombre.  Poco antes de morir le manda a su madre una tarjeta postal. De un lado le dice: “A mi querida mamá Rosario … ¡Felicidad!. Del otro lado le habla de su “amor, cariño y gratitud”, y le pide a Dios y a la Virgen que “le concedan felicidad’. Dos veces le desea “felicidad” a esa madre que había llevado una vida tan sufrida, como esperando que al menos en sus últimos años gozara de un poco de consuelo.»[11]

Pero la idolatría hacia su persona no tiene nada que ver con política,ni con la crisis de los indios, ni siquiera con la figura de este joven piadoso indígena, sino con la falta de conocimientos bíblicos, y los dogmas romanistas de la religion católica que muchos de mis compatriotas practican, sin profundizar mucho en la lectura de las Sagradas Escrituras. Por que si lo hiciesen, tendrían que leer que en los salmos está escrito que:

«Nuestro Dios está en los cielos; todo lo que quiso ha hecho. Los ídolos de ellos son plata y oro, obra de manos de hombres. Tienen boca, más no hablan; tienen ojos, mas no ven; orejas tienen mas no oyen, tienen narices, mas no huelen, manos tienen, mas no palpan. Semejantes a ellos son los que los hacen y cualquiera que confia en ellos».(Sal.115)

Como se inciaron todas estas costumbres paganas? Se iniciaron en Roma en el siglo IV, y no tienen nada de cristianas. Roma ya era pagana en los tiempos del Señor Jesús.

Con el desarrollo de la preponderancia militar y sus consecuentes contactos con la civilización griega, se produjo una fusión de deidades bajo la influencia dominante del panteón griego. Júpiter, el dios del cielo, se identificó con el Zeus griego; Juno, su esposa, con Hera; Neptuno, el dios del mar, con Poseidón; Plutón, el dios de los infiernos, con Hades, etcétera. Toda la lista de las deidades homéricas se fusionó con sus similares romanas. Gobernando Augusto se erigieron nuevos templos y se establecieron nuevas clases de sacerdotes. Había muchos adoradores fieles a los antiguos dioses, romanos o griegos, a los que rendían homenaje.
La adoración de los dioses griegos había empezado a declinar en el tiempo que apareció Cristo. Sus vulgares inmoralidades e insignificantes riñas, que los presentaban como hombres y mujeres superiores nada más, los exponían a la burla de los satíricos y al escarnio de los filósofos. Platón, más de tres siglos antes de Cristo, había afirmado que las historias de los dioses deberían excluirse del Estado ideal porque tendían a corromper a la juventud con sus males ejemplos. Los sabios filósofos no dejaron lugar para los dioses en el cuadro de cosas que idearon, y notoriamente los convirtieron en objeto de burla. No cabe duda que todavía quedaban muchos devotos adoradores de esas deidades, pero su número, más que crecer, decrecía.»[12]

Me llama mucho la atención el acertado criterio con el que el filósofo ateo argentino Ladislao Vadas explica la idolatria en el sistema romanista. El afirma que !si el creyente, le reza a Ceferino Namuncura, al gauchito Giles, a la difunta Correa,a San Expedito o a María, la madre del Señor , es idolatría! Asi lo  explica Ladislao Vadas[13], desde un correcto punto  de vista antropológico:

«…pero si el creyente reza a la Virgen y a los santos de toda laya, en lugar de dirigirse directamente al Dios Unico, se convierte en un politeísta en la práctica, aunque en teoria la iglesia sostenga lo contario. El catolicismo es un politeísmo perfecto en la práctica,porque se adora y se reza al dios Padre, al dios Hijo, al dios Espíritu Santo, a la diosa Virgen María y a todos los santos cual diositos menores, y nadie me puede contradecir es este aspecto de las creencias desde el punto de vista antropológico.»[14]

Nuestra critica hacia el sistema romanista es fuerte, porque escrito está en la Palabra de Dios que seamos criticos hacia todo lo que sea fabulezco, supersticioso o aleje a los hombres de la verdad de Jesús, muerto y resucitado,para que los hombres adoren al Dios verdadero por medio de la fe en el:

  • “Este testimonio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe, no atendiendo a fábulas judaicas, ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad.” (Tito 1:13-14). 
  • “Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo… que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.” (2° Tim. 4:1-5)

En febrero de 1903, sabiendo que Ceferino tenía un problema de salud en los pulmones (tuberculosis), deciden trasladarlo a un colegio de Viedma. Tenía dieciséis años. Cuando llegó a Viedma, aunque ya estaba afectado por la tuberculosis, “llamó la atención de todos sus compañeros por su ánimo constantemente alegre . Entre los enfermeros que lo atendieron había uno con fama de santo, el hermano Artémides Zatti. Sabemos que Ceferino lo recordaba con gratitud porque le envió una postal desde Turín, poco después de llegar (el 16/08/1904). Zatti dio un testimonio sobre las virtudes de Ceferino destacando sobre todo su humildad y su paciencia con los compañeros molestos. También cuentan que, a pesar de su mala salud, Ceferino se empeñaba en prestar servicios y en hacer tareas manuales que lo dejaban agotado, como subir una loma llevando cajones con frutas o limpiar la iglesia. Sin dudas, fue un joven piadoso y un caracter sufrido.

De la estadía de Ceferino en Viedma se conservan algunas hojas donde hacía sus deberes, y en los márgenes hay pequeñas oraciones que él escribía. Por ejemplo: “¡Viva Jesús!”, o “Señor, todo esto por tu amor”. Sus compañeros dieron testimonio de su permanente amabilidad, de su alegría y de su preocupación por consolar y acompañar a los que estaban tristes.

Aunque era feliz en el ambiente de los colegios, nunca dejó de manifestar su deseo de regresar a servir a los suyos. Este sueño fue tomando cada vez más un carácter espiritual y misionero. No era para menos si uno advierte la fascinación que Ceferino sentía por Jesucristo. Por eso, era inevitable que tuviera un fervoroso propósito de llevar a los indígenas a un conocimiento cada vez más profundo del Señor. Cuando lamentaba que muchos de ellos no fueran creyentes, destacaba que “no saben que Jesucristo derramó su sangre para salvarnos” .

En una carta que Ceferino escribe el18 de julio de 1903, le cuenta al padre Beraldi que está triste porque sus compañeros habían sido trasladados a Patagones, pero a él, por su poca salud, lo dejaron en Viedma. “¡Cuánto he sufrido!” dice Ceferino en su carta, con la sinceridad que lo caracterizaba. Sin embargo, expresa también dónde encontraba su consuelo: 

“En Viedma me han confiado el dulce cargo de sacristán del colegio, oficio verdaderamente envidiable, porque es tan hermoso estar cerca de Jesús, prisionero de amor en el santo tabernáculo”.

En otra carta, el 26 de agosto, vuelve a mencionar su dolorosa tristeza, pero una vez más habla del dulce alivio que encuentra en la Eucaristía con unas palabras sublimes:

“Mi óptimo confesor me ha permitido la comunión cotidiana y yo trato de hacerla fervorosamente. Si ahora gusto la dulzura del amor de Jesús, lo debo a usted, amadísimo don Juan, que inspirando en mi pobre corazón el amor a la Virgen, me condujo, sin que yo me diese cuenta, a conocer y amar a Jesús”. 

Los que admiran la piedad de Ceferino escriben de su fuerte devoción religiosa:

¡Qué preciosa conciencia de ese amor de Dios completamente gratuito! Ceferino se sintió conducido amorosamente al encuentro místico con Jesús, sin atribuirlo a sus capacidades, a sus prácticas o a sus pensamientos. Dice que fue conducido “sin que él se diera cuenta”. Luego sigue agradeciendo la fe cristiana, afirmando que penetró “hasta lo más hondo de mi alma”. Los compañeros cuentan que “cuando estaba en el estudio, no pasaban cinco minutos sin que el indiecito besara un crucifijo que siempre tenía delante, y se le oía pronunciar jaculatorias” .[15]

Yo, personalmente, aunque no comparto como protestante su misticismo religioso, puedo ser comprensivo de la sinceridad religiosa católica romana del joven indio. Respeto el hecho de que algunos creyentes católicos piadosos admiren su ejemplo de fe. Conociendo la mentalidad de los catolicos argentinos, entiendo y pienso que esto es una conducta hasta cierto punto comprensible, pero venerarlo es otra práctica completamente distinta. Coincido con Vadas en su diagnóstico intelectual, que venerar a Ceferino, al gauchito Giles, a la difunta Correa, o los miembros de la Sagrada Familia, es una práctica idólatra, supersticiosa completamente. Solo Jesús es nuestro mediador, entre Dios y los hombres y nuestra mirada debe estar puesta siempre en El y en lo que Su Palabra nos dice. Ignorar esta realidad espiritual,nos conducirá a la superstición, a la idolatría y al reforzamiento de prácticas religiosas ajenas a la Palabra de Dios.

Dios lo bendiga mucho!!! <>

Notas

[0] Melchor Núñez Pérez.(2016). “Patagonia, el país de la ausencia”, p.76. Editorial Bubok Publishing S.L..Impreso en España

[1] Ibid

[2] http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1851-28792010000100001

[3]. http://www.curas.com.ar/Documentos/Ceferino.htm

[4] Ibid

[5] http://www.antesdelfin.com/catolicossalvos.html

[6] Confidencia del primo de Ceferino y secretario de su padre, llamado Juan Coñuel, al padre Pagliere: Testimonios, serie primera, p. 90., citado en http://www.curas.com.ar/Documentos/Ceferino.htm

[7] Ibid

[8] Testimonios, serie primera, p. 52.,Ibid

[9] Testimonios, serie segunda, pp. 20ss.,Ibid

[10] Testimonios, serie segunda, p. 92.,Ibid

[11] Ibid

[12] Merril C.Tenney,  (1989)”Nuestro Nuevo Testamento“,p.89, ed. Portavoz, USA. 

[13] http://tematicacristiana.blogspot.com/2008/08/ladislao-vadas.html

[14] http://www.curas.com.ar/Documentos/Ceferino.htm

[15] Ibid

Imagenes: http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1851-28792010000100001

 

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¿Quién mató al Rey Saúl, en la Batalla con los Filisteos?

Por Paulo Arieu

En la Biblia, podemos encontrar algunas contradiciones aparentes. Pero cuando las estudiamos a fondo, vemos que no existe tal contradicción. Muchas veces,es la misma verdad dicha desde otro ángulo. Otras veces, ambas afirmaciones se complementan una con la otra. Según nos narran 1 de Samuel y  2da. de Samuel, el rey Saúl tras haberse sentido herido en la batalla, decidió echarse sobre su espada y así MORIR, No fué entonces el AMALECITA[0], a quien el REY DAVID, mató por supuestamente ser el quien mató a SAÚL.

  • Lo hizo Saúl (1 Samuel 31:4) – “Entonces dijo Saúl a su escudero: «Saca tu espada y traspásame con ella, para que no vengan estos incircuncisos a traspasarme y burlarse de mí». Pero su escudero no quería, pues tenía gran temor. Tomó entonces Saúl su propia espada y se echó sobre ella..”
  • Lo hizo el Amalecita (2 Samuel 1:8-10) – “Me preguntó: “¿Quién eres tú?” Yo le respondí: “Soy Amalecita”. Luego me dijo: “Te ruego que te acerques y me mates, porque se ha apoderado de mí la angustia; pues aún sigo vivo”. Yo entonces me acerqué y lo maté, porque sabía que no podía vivir después de su caída. Tomé la corona que llevaba sobre su cabeza y el brazalete que tenía en su brazo, y se los he traído aquí a mi señor.”
  • 1 Samuel 31:4 nos proporciona la información de lo que en realidad sucedió, mientras que 2 Samuel 1:8-10 solamente dice la versión según el Amalecita. Lo más probable es que el Amalecita aprovechó esta oportunidad para beneficiarse de la muerte del Rey, recogiendo su brazalete y corona y trayéndoselos al Rey David.

Desdichadamente para el tramposo Amalecita, en 2 Samuel 1:13-16 se nos dice lo que a continuación sucedió:

  • “David preguntó luego a aquel joven que le había traído la noticia: –¿De dónde eres tú? –Soy hijo de un extranjero, Amalecita –respondió él. –¿Cómo no tuviste temor de extender tu mano para matar al ungido de Jehová? –le dijo David. Entonces llamó David a uno de sus hombres, y le dijo: –Ve y mátalo. Él lo hirió, y murió, mientras David decía: –Tu sangre sea sobre tu cabeza, pues tu misma boca atestiguó contra ti, al decir: “Yo maté al ungido de Jehová”. ‘”

Como vemos, la mentira no paga. El Amalecita pensó que como Saúl andaba persiguiendo a David, él se alegraría de la muerte del Rey Saúl, pero fue todo lo contrario. Hubo justicia divina aquí. Al mentiroso siempre le llega su día. Regresando David vino a el un amalecita y le dió detalles de como había muerto el rey Saúl y su hijo Jonathan. En la narración me llama la atención que Saúl le pregunta a este joven quien eres tu (ver.8) al ver Saúl que no era de su Pueblo le pide que lo mate, ¿sabes por qué? Porque el rey Saúl ya sabia que David había dado una ley no toquéis al ungido de Dios, si Saúl le hubiera pedido a un Israelita este no lo hubiera matado, fue un amalecita;

La revelación objetiva de las escrituras es racional

Nosotros creemos que la revelación objetiva de las escrituras es racional. Lo que la  biblia dice tiene total y pleno sentido.El texto biblico no contienen contradicciones, errores o principios insensatos. Por esa razón, todo lo que contradice a las Escrituras carece de veracidad.(Tit. 1:2;  2 Ti. 2:13; I Cor. 14:33). El cristianismo histórico es una religión basada en la revelación objetiva de las Escrituras, explica McArthur (I Jn. 2:21). Quiero afirmar y dejar bien en claro que
“La doctrina alli enseñada esta libre de todo error. La Palabra de Dios es libre por completo de todo error y deficiencia.(Lc. 16:17)”
La Palabra de Dios es un registro precioso e irrebatible de la verdad.La Biblia no está llena de absurdos,contradicciones o fantasias. Es coherente consigo misma y con todo lo que es verdadero. Los hechos presentados en las Escrituras son confiables y los eventos históricos descritos en la Biblia son historia verdadera, no una alegoria mística o veleidosa. Y dado que su Palabra posee verdad objetiva y perfección confiable en todo lo que enseña, la Biblia debe ser tanto el punto de partida como la prueba definitiva de verdad en todo nuestro pensamiento. Si las Escrituras son enteramente verdaderas, se desprende que todo lo que contradiga las Escrituras es falso, así se trata de las creencias fundamentales en las que están basadas las ideologías mas populares del mundo.
Por lo tanto, como hemos visto y explicado,esta contradicción es aparente.
Dios lo bendiga mucho!!!

Notas

[0] Los amalecitas era un pueblo que constantemente estaba en guerra con el pueblo de Israel, se oponían en todo; era un pueblo idólatra.

Bibliográfia consultada

Génesis 14 y los “cuatro reyes fantasmas”


Génesis 14 y los “cuatro reyes fantasmas”

Por Paulo Arieu

Julius Wellhausen fue un investigador bíblico alemán de vital importancia en el estudio de la historia antigua de Israel y del Islam. Comenzó su carrera como profesor del Antiguo Testamento en la Universidad de Greifswald (1872-1882) y continuó en Halle (1882-1885), Marburgo (1885-1892) y Gotinga (1892-1913). Wellhausen representa una nueva postura en cuanto a los métodos críticos empleados y la distinción de fuentes en la investigación teológica. Sus primeros trabajos fueron estudios sobre el Antiguo Testamento. En ellos, Wellhausen creó las bases para el moderno punto de vista de la historia del antiguo Israel, que él mismo presentó en sus Prolegómenos sobre la Historia de Israel (1883) y en su posterior Historia de los israelíes y judíos (1894).  [0]

En el Génesis se mencionan cuatro reyes que Wellhausen y todos los críticos habían declarado, durante largo tiempo, que no eran otra cosa que personajes de leyenda, ya que nada fuera de la Biblia se sabía de ellos Los críticos todos habían convenido en llamar a todo el Antiguo Testamento fábula o mito que no tiene fundamento en la Arqueología ni en la Historia fuera de la Biblia.

Se debe a Wellhausen la descripción sencilla y unitaria de las fuentes del Pentateuco, así como su datación cronológica.Como hemos visto antes que él se habían puesto ya las bases de la hipótesis documentaria por Astruc (1753),Eichhorn (1779), De Wette (1817), Hupfeld (1853); y sus contemporáneos Reuss (1879), Graf (1866) y Kuenen(1884).[1] Un libro del arqueólogo Kyle expresa que la Arqueología ha demostrado ante el mundo que estos cuatro reyes del Génesis 14 (LBA) eran personas reales y no fantásticas. Kyle dice -p. 102-: «Los cuatro reyes han sido resucitados de los muertos en la historia arqueológica»; y luego aduce pruebas que demuestran el hecho.[2]

FENÓMENOS BÍBLICOS QUE SE PRODUCEN DE MANERA NATURAL

En la zona del mar Muerto se producen terremotos regularmente, como resultado del deslizamiento y hundimiento de dos masas inmensas de tierra. Sabemos por registros históricos que ciudades enteras fueron devastadas en otros lugares en el pasado por terremotos, que debían ser particularmente graves cuando éstas se encontraban encima de una falla tectónica. Los mismos procesos geológicos crearon el que es el punto más bajo de la superficie del planeta. El mar Muerto, situado por debajo del nivel del mar en este valle de profundas fisuras, es una masa de agua muy salada y las formaciones salinas son comunes en sus playas. Se crean columnas de sal que a veces, por casualidad, se asemejan a formas humanas; y si algo cae dentro del mar Muerto rápidamente acaba encostrado de sal.[3]

El articulo cuyo comentario cito, es de caracter escéptico. Provee una interpretación naturalista del relato bíblico

“Así pues, no resulta difícil imaginarse cómo el relato de la esposa de Lot convertida en estatua de sal puede provenir de procesos tan inusuales como naturales.” [4]

Esta podría ser una explicación atractiva para los naturalistas, que niegan el caracter sobrenatural de la creacion divina. Pero no para aquellos que hemos conocido el poder de la resurreccion de Jesús en nuestras vidas. Otra característica peculiar del mar Muerto es la abundancia de betún, que sale a la superficie periódicamente en forma de grandes terrones o marea negra. Esto recuerda un episodio en el que los reyes de Sodoma y Gomorra cayeron en unos “pozos de asfalto” durante una batalla contra los reyes de Siria (Génesis 14: 10). Además, comúnmente se encuentran nódulos de sulfuro del tamaño de un puño enterrados en la tierra de marga blanda alrededor de las playas del mar Muerto.

“Los autores del relato de Sodoma y Gomorra del Antiguo Testamento debieron ser conscientes de la existencia de estas bolas de fuego que ellos llamaban “fuego eterno”. Su descripción de una gran lluvia ardiente y de la destrucción de las ciudades podría haberse inspirado en estos objetos.” [5]

continua opinando el autor de este articulo, en su escepticismo.

“Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos; y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra”.

Así relata la Biblia, (Génesis 19:24,28) la destrucción de las ciudades pecadoras de Sodoma y Gomorra En un articulo publicado en el blog secretosdelvaticano, comenta que este relato

“en estos días está dejando atrás su categoría de mito religioso para convertirse en una enigmática realidad.” [6]

Durante un siglo, los arqueólogos y estudiosos de la Biblia han intentado ubicar los emplazamientos de Sodoma y Gomorra. Inicialmente el debate giraba en torno a si estaban en la parte septentrional o meridional del mar Muerto. En el año 1851, De Saulcy llevó a cabo un estudio en la zona noroeste del mar Muerto y sugirió que Jericó y Qumrán eran las ciudades bíblicas perdidas.

En los años veinte del siglo XX las excavaciones del padre Alexis Mallon en Teleilat Ghassul, en la playa nordeste, revelaron un gran asentamiento del período calcolítico (h. 3600 a. C.), que parecía ser una alternativa más plausible. La dificultad de esta propuesta, sin embargo, es que el emplazamiento no estuvo ocupado durante la Edad de Bronce (3150-1550 a. C.), el período al que la mayoría de estudiosos atribuyen el relato de Sodoma y Gomorra.

En el año 1896 se descubrió en Madaba (en la Jordania moderna) un mosaico en el suelo que es único y que representa un mapa (data de los siglos VI a VII d. C.). En este mapa, Zoar (la ciudad a la que Lot quería escapar inicialmente) se ubicaba en el extremo sudeste del mar Muerto. Esta zona había sido descrita por los historiadores clásicos Diodoro, Estrabón, Josefo y Tácito, y más tarde por los geógrafos árabes medievales Yakut, Masudi, Mukaddasi e Ibn Abbas.

En el año 1924, William F. Albright, el reverendo Melvin G. Kyle, el padre Alexis Mallon y otros inspeccionaron la región con la esperanza de verificar la ubicación de Zoar. Su identificación con la tierra de Moab los llevó a buscar en el sur del río Mujib, identificado como el Arnon bíblico. Después de investigar la península de Lisan y los valles cercanos, concluyeron que la ciudad moderna de Safi era la antigua Zoar, una teoría que había presentado por primera vez mucho antes sir John Maundevil durante su visita a Safi (entre los años 1322 y 1356).

En los años treinta del siglo XX, se unieron a la busca de Sodoma y Gomorra Le P. F. M. Abel, F. Frank y Nelson Glueck, que investigaron la cuenca poco profunda del sur del mar Muerto. Esta salina encaja con la descripción del Antiguo Testamento del “valle de Sidín” como el “mar salado” (Génesis 14: 39) y un “desperdicio” (Deuteronomio 29: 23). La investigación más reciente realizada por Konstantinos Politis ha confirmado que Safi era, en efecto, Zoar, y que está ubicada exactamente en el lugar que se representa en el mapa de Madaba.

La propuesta de que las “ciudades del valle” (Génesis 13: 12) desaparecieron bajo las aguas del mar Muerto fue mencionada por primera vez por un peregrino, de nombre Egeria, del siglo IV a. C. A finales del siglo XIX William Lynch, Albright y Kyle descubrieron varias pequeñas islas en el extremo septentrional del mar, que hasta el momento habían estado sumergidas. Ahora se estudia este mar mediante fotografías realizadas por un satélite de la NASA; del mismo modo, un submarino investiga su fondo, donde se busca cualquier señal de las ciudades perdidas. La teoría de que Sodoma y Gomorra se podrían encontrar bajo el mar Muerto y no en la costa, aunque no sea concluyente, sin duda parece plausible.

PRUEBAS ARQUEOLÓGICAS RECIENTES

Paul Lapp, Walter Rast, Thomas Shaub y Burton MacDonald han llevado a cabo recientemente estudios y excavaciones en las antiguas costas y a lo largo de las líneas de las fallas tectónicas de la cuenca del sur del mar Muerto. En la década de los setenta y ochenta del siglo XX, descubrieron allí grandes asentamientos otrora prósperos. Algunos, como el de Bab edh-Drah, fueron fuertemente destruidos a principios de la Edad de Bronce (h. 3000 a. C.). ¿Pueden corresponder estos asentamientos a las “ciudades del valle” legendarias? En el año 1976 se descubrió que los nombres de estas ciudades aparecían en unas tablas de principios de la Edad de Bronce encontradas en Ebla (Siria). ¿Confirma este descubrimiento su existencia histórica?

Durante los años noventa del siglo XX, Konstantinos Politis excavó Deir Ain Abata (cerca de Safi) y sacó a la luz una iglesia construida encima de una cueva, en la que los primeros cristianos bizantinos creían que se refugió Lot después de la destrucción de Sodoma y Gomorra. Los hallazgos de la época romana muestran que este templo era venerado con anterioridad. El descubrimiento adicional de importantes restos de principios y mediados de la Edad de Bronce indica que la cueva fue ocupada durante el período en que, según se cree, tuvo lugar el relato del Génesis. Entretanto, las últimas excavaciones en emplazamientos cercanos han dejado al descubierto artefactos similares de mediados de la Edad de Bronce. Es interesante ver que los descubrimientos arqueológicos y geológicos modernos confirman el paisaje físico e histórico en el que podría haber tenido lugar el relato de Sodoma y Gomorra. Sanz Carrera, sacerdote y teólogo católico explica que La hipotesis de Wellhausen tiene al menos tres puntos débiles que han sido suficientemente puestos de manifiesto:[7]

  • El prejuicio anti‑sobrenatural. Julius Wellhausen parte de una posición de principio que consiste en intentar explicar la religión de Israel según un esquema hegeliano. Aunque algunos de sus trabajos críticos ponen de manifiesto hechos objetivos en el aspecto literario, sin embargo sus interpretaciones de esos hechos no son científicas, sino tendenciosas.
  • El insuficiente conocimiento del Antiguo Oriente.Los descubrimientos arqueológicos aportan unos datos que exigen en muchos casos una profundareelaboración de su hipótesis, o bien su simple sustitución por otra más coherente con la realidad.
  • El insuficiente conocimiento de los géneros literarios, que le lleva a considerar a los relatos —muchos de ellos muy tardíos con respecto a los hechos narrados— como simples ficciones literarias, ignorando los modos ordinarios en el Antiguo Oriente de transmitir la historia.

La noticia de Sodoma y Gomorra [8]

La noticia nos refiere que científicos de la Universidad de Bristol, acaban de descifrar por fin el texto de una tablilla hecha de arcilla que los arqueólogos estiman provendría del año 700 a.C., y en la que se registra el testimonio de un testigo que asegura haber visto cómo un asteroide se precipitó a la Tierra hace más de 5 mil años.

La tablilla de Sodoma y Gomorra

La tablilla fue rescata en el siglo XIX de las ruinas del palacio de Nínive por el arqueólogo victoriano Henry Layad. Tiene forma de escudo y contiene el ya citado testimonio escrito de manera cuneiforme de tal modo que sólo recién ha podido ser descifrado.

Los resposables de esta decodificación serían el director de una compañía espacial Alan Bond, y el profesor de aeronáutica de la Universidad de Bristol, Mark Hempsell. Según ellos, el nuevo análisis hecho a la tablilla indicaría que un asteroide impactó contra la Tierra hace 5 mil años y si bien esto no probaría de ninguna manera la existencia de Sodoma y Gomorra, sí explicaría las leyendas apocalípticas en esa época en todas las culturas de la cuenca mediterránea.

Las columnas de fuego

En todo caso, la relación de Sodoma y Gomorra con esta tablilla es que el mismo hecho descrito por la Biblia encajaría perfectamente con el golpe de un asteroide. Es más, los eventos descritos como el fuego proveniente del cielo entre otros coincidiría además con el texto hallado en la tablilla.

Según una nueva tecnología que localiza la ubicación exacta de las estrellas hace miles de años, se ha logrado estimar que este asteroide habría impactado contra la Tierra el 29 de junio 3,123 años a.C., en los Alpes austríacos. Para los astrólogos, este hecho habría provocado el levantamiento de una columna de llamas de por lo menos 400 grados centígrados que se volcó sobre el Mar Mediterráneo y brevemente tocó tierra en algún lugar en el Sinaí o el norte de Egipto, algo que lo vincularía con la antigua historia judeocristiana de la Biblia.

Notas

[0] http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=wellhausen-julius

[1] http://rsanzcarrera2.wordpress.com/2007/10/15/c-la-hipotesis-de-j-wellhausen-1844-1918/

[2] Vila, Samuel .Manual de Teologia Apologetica, p.98. Ed. Clie.

[3] http://enigmasymitos.blogspot.com/2009/12/las-ciudades-perdidas-de-sodoma-y.html

[4] ibid

[5] Ibid

[6] http://secretosdelvaticano.blogspot.com/2008/04/sodoma-y-gomorra-un-hecho-real.html

[7] http://rsanzcarrera2.wordpress.com/2007/10/15/c-la-hipotesis-de-j-wellhausen-1844-1918/

[8] http://secretosdelvaticano.blogspot.com/2008/04/sodoma-y-gomorra-un-hecho-real.html

Bibliografia

 

Oró Josué: El Sol se paró


Oró Josué: El Sol se paró
Por Paulo Arieu
  •  Entonces Josué habló a Jehovah el día en que Jehovah entregó a los amorreos ante los hijos de Israel, y dijo en presencia de los israelitas: “¡Sol, detente sobre Gabaón; y tú, luna, sobre el valle de Ajalón!” Y el sol se detuvo y la luna se paró, hasta que el pueblo se hubo vengado de sus enemigos. ¿No está escrito esto en el libro de Jaser? El sol se detuvo en medio del cielo, y no se apresuró a ponerse casi un día entero.(Jos 10:12)
  •  El sol y la luna se detuvieron en su cenit. Anduvieron a la luz de tus flechas y al resplandor del brillo de tu lanza.(Hab 3:11)

Se detuvo el sol? Es verdad que un hombre oró, realizó una petición a Dios y las potencias del cielo se detuvieron? La Biblia nos narra que Josué, el lider de los hebreos que Dios utilizó para introducir al pueblo de Israel a la tierra prometida, la Canaan, pidió algo especial a Dios y el Señor le respondió.  Cuando hay un eclipse el sol parece detenerse,oscurecerse el cielo, no? La biblia esta relatando lo que sucedió, lo que ellos vieron que habia pasado. En estos versículos,  encontramos al pueblo de Israel con dificultades de tiempo. El día estaba finalizando y la batalla no había terminado. Durante la noche las cosas siempre resultan más difíciles. Era preciso recurrir al dueño del tiempo. Israel era fiel devolviendo el sábado a Dios como un día especial. Era, pues, hora de reclamar la promesa. Josué clamó al Señor y el Sol paró, y el pueblo tuvo tiempo suficiente para terminar su obra.
No debemos dudar que la oración tiene respuesta del Señor. Los milagros existen, Dios hace milagros, aunque la ciencia no lo acepte o no sepa como averiguar si sucedió o no. Josué no iba a abandonar a su pueblo. ¡Cuánto menos iba a fallarle a los que confíaban en Él! Las promesas de Dios no son para aflojar o suprimir nuestras iniciativas de fe, sino para avivarlas y estimularlas. Recuerdo de un bello coro que se cantaba antes en las iglesias evengélicas, que emulaba la acción heroica de Josué.Esta canción decía que:

Empezamos a orar y este lugar tiembla, 
empezamos a orar y hablaremos nuevas lenguas; 

Elías Oró y el fuego cayo, 
Oro Josué y el sol se paró 

Empezamos a orar y este lugar tiembla, 
empezamos a orar y hablaremos nuevas lenguas; 

Elías Oró y el fuego cayo, 
Oro Josué y el sol se paró.

Debemos fijarnos en la gran fe de Josué y el poder de Dios que le responde deteniendo milagrosamente el sol, para que el día de la victoria de Israel sea más largo. Josué actuó en esta ocasión por impulso del Espíritu de Dios. No era necesario que Josué hablara o que el milagro quedara registrado según el vocabulario moderno de la astronomía. Para los israelitas el sol salía por sobre Gabaón, y la luna, por sobre el valle de Ajalón, y el curso de ellos pareció detenerse por todo un día. ¿Hay algo demasiado difícil para el Señor? Esta es la respuesta suficiente a diez mil dificultades, que los contradictores de toda época han esgrimido contra la verdad de Dios revelada en su Palabra escrita. Por esto se proclama a las naciones vecinas: “Mira las obras de Jehová”, y digan, ¿qué nación grande hay que tenga a Dios tan cercano, como Israel?

Animado de viva fe y deseoso de exterminar antes del anochecer a los enemigos. El milagro del sol, considerado durante mucho tiempo uno de los grandes problemas de interpretación por sus implicaciones cósmicas, se explica hoy como una interesante imagen poética: El Sol y la Luna no son los astros, sino las divinidades de los enemigos a quienes se les ordena callarse y quedarse quietos hasta la victoria del Señor.Pero tengo la impresión, que interpretar la Biblia asi, es quitarle lo sobrenatural y milagroso al texto bíblico y espiritualizar la interpretación de lo sucedido innecesariamente.

Hay personas bien intencionadas que dudan si realmente este evento milagroso sucedió.Ellas se preguntan ¿Cómo puedo creer que la Biblia es confiable si dice que el Sol “se detuvo” a petición de Josué? Esta pregunta se relaciona a la historia narrada en Josué capitulo 10. Después de la derrota de Hai, cinco reyes de Canaán unieron sus fuerzas para atacar la ciudad de Gabaón por aliarse con los israelitas. Al oír de este intento, Josué y sus hombres marcharon en la noche desde Gilgal a Gabaón donde, con la ayuda de Dios, comenzaron la batalla. En medio de la batalla, Josué oró a Dios para que el Sol se detuviera hasta que Israel venciera a sus enemigos. Dios le otorgó su pedido, como el registro declara: “Y el sol se paró en medio del cielo, y no se apresuró a ponerse casi un día entero. Y no hubo día como aquel, ni antes ni después de él, habiendo atendido Jehová a la voz de un hombre; porque Jehová peleaba por Israel” (Josué 10:13,14).

Los críticos de la Biblia nos insisten que tal evento es imposible, y por ende rechazan la veracidad de las Escrituras. Se han propuesto varias soluciones a este supuesto problema. Este artículo considerará cuatro de ellas:

1) Primero, algunos sugieren que se debe entender el texto en un sentido figurado y que el evento no involucró un milagro. Por ende, se sugiere que el Señor ayudó a Israel a ganar la batalla en un tiempo increíblemente corto tanto que Israel sintió como si el día hubiera sido prolongado, cuando realmente no lo fue (Keil, 1980, 2:110).

2) Segundo, algunos eruditos toman el lenguaje figurativamente y adjuntan una explicación puramente naturalista. Donald Patten y sus colegas creen que el planeta Marte pasó por la Tierra en una órbita inusualmente cercana que causó que la Tierra se inclinara en su eje (1973, pp. 172-198). Visto desde una ubicación geográficamente correcta, el Sol permanecería en el cielo más tiempo de lo normal.

3) Tercero, otros sugieren que se realizó un milagro local. Por ende, los rayos del Sol pueden haber sido refractados milagrosamente para dar una apariencia de iluminación diurna en Palestina, cuando en realidad el Sol ya había “desaparecido” en el horizonte (Davis, 1980, p. 69).

4) Cuarto, otros toman el lenguaje literalmente y aceptan que el Sol fue realmente detenido milagrosamente. Henry Morris explica que esto pudo implicar mucho más: “Ya que el relato dice que la luna también se detuvo (Josué 10:13), puede ser que todo el sistema solar se detuvo en sus trayectorias por un día, suspendiendo simplemente todas sus posiciones y movimientos relativos” (1971, p. 73).

Cada una de estas soluciones ha sido criticada. En contra de la primera se ha argumentado que una regla fundamental de la interpretación es que se debe considerar un pasaje como literal hasta que se pruebe que es figurativo. Josué 10 simplemente tiene el aspecto de una narración histórica. El Señor pudo haber hecho que el día “pareciera” largo, pero el texto dice que “el sol se detuvo y la luna se paró, hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos” (Josué 10:13). La segunda ha sido cuestionada por falta de evidencia. La noción que la Tierra se movió en su eje a causa de una visita cercana del planeta Marte es simplemente hipotética. En cuanto a la tercera solución, cualquiera que rechaza aceptar la posibilidad de sucesos milagrosos rápidamente rechazará esta opción. En contra de la lectura literal, se argumenta que ya que la Tierra orbita el Sol, es ésta la que debería dejar de rotar para que el día se alargara, pero el Sol no necesitaría detenerse. Además, si la Tierra se detuviera, experimentaría catástrofes globales incalculables.

Si cada solución tiene dificultades, ¿qué podemos pensar acerca del evento? Principalmente creo lo siguiente: yo entiendo que este fue un milagro. Josué oró por ayuda divina y la recibió. Un Dios omnipotente pudiera ayudar en cualquier manera que escogiera. Antes de desechar la Biblia porque reporta milagros, debemos hacer dos cosas. Primero, debemos probar que no existe un Dios que tenga la habilidad de lograr tales tareas. Ahora, si existe un Dios que es capaz de crear todo el Universo por medio de la palabra (Salmos 33:9), entonces, se debe admitir que Él tiene el poder de hacer con el Universo lo que desee. ¿Qué hombre neciamente diría que el Dios del Universo no tiene el poder de parar la Tierra, la Luna y el Sol, y todavía mantener cualquier otro cuerpo celeste en orden? Por definición, Dios está más allá del alcance de tal criticismo.

En segundo lugar, el crítico de la Biblia debe ser capaz de probar que la Biblia es simplemente producto humano. Sin embargo, la Biblia misma es uno de los mejores ejemplos de un milagro. Cuando se consideran todos los hechos, llega a ser evidente que sin Dios, la Biblia no puede ser explicada. Resulta que la carga de la prueba descansa sobre los hombros del escéptico. Hasta que él pueda probar que no existe Dios, y que la Biblia es simplemente un producto humano, no tiene fundamento sobre el cual negar el registro bíblico de un milagro. Es necedad desechar la Biblia porque contiene relatos de eventos “imposibles”. Con Dios nada es imposible, exceptuando, desde luego, aquellas cosas que son opuestas a Su naturaleza (e.g., Él no puede mentir—Tito 1:2). Como con todos los milagros, no se da explicación de cómo se realizó la hazaña en Josué 10. ¿Cómo flotó el hierro del hacha (2 Reyes 6)? ¿Cómo más de cinco mil personas fueron alimentadas con cinco panes y dos peces (Mateo 14)? ¿Cómo dio Jesús vista al ciego (Juan 9)? El hecho que estas cosas pasaron es suficiente para el hombre que acepta la omnipotencia de Dios.Obviamente, que l;os escepticos no creen, pero eso es problema de ellos, no es un problema nuestro.La incredulidad dificulta en creer que Dios hace milagros.

Por consiguiente, dos de las situaciones anteriores parecen calzar con la información.

Primero, podemos pensar que Dios pudo haber causado que los rayos solares persistieran sobre Palestina por el tiempo específico. Si Dios hizo que el Sol pareciera—desde la perspectiva de Josué—que permanecía en el cielo sobre Gabaón, sería correcto reportar el evento en tales términos. O segundo, puede ser que el Sol (y por ende todo el sistema solar) fuera suspendido milagrosamente por un día. No se declara específicamente en el texto si el milagro fue local o universal. De cualquier manera, “no hubo día como aquel, ni antes ni después de él” (Josué 10:14). El relato de la Biblia es claro y facil de entender.Aunque por el momento, no haya pruebas científicas de este milagro, o que por el momento, con los instrumentos que la ciencia posee, no esta en condiciones de probar la veracidad de este milagro. Pero nada de esto demuestra tampoco que el milagro no haya sucedido.

Se debe abordar un pensamiento final sobre este tema. Ocasionalmente circula la historia que “los científicos de la NASA estaban chequeando la posición del sol, la luna y los planetas 100 años y 1,000 años desde el presente para trazar las trayectorias de las naves espaciales. Mientras que recorrían con sus computadoras los siglos, sus máquinas se detuvieron repentinamente y mostraron un día perdido alrededor del tiempo que Josué vivió”. Pero esta historia es completamente ficticia. Las computadoras no tienen la habilidad de hacer tal descubrimiento, y todo esfuerzo por contactar a los científicos supuestamente involucrados ha resultado ser un fracaso o un desmentido.

La revista Bible-Sciene Newsletter de julio de 1989 porta un artículo excelente que desacredita esta farsa (Bartz, 1989, p. 12). El influyente teólogo español Samuel Vila (q.p.d.) cuestiona a las criticas de los teólogos modernistas, y haciendo referencia a los cuestionamientos de estos intelectuales escépticos sobre el día largo de Josué (10:12-14), lo llama “ejemplo de necedad anticientífica de la Biblia”. Luego comenta que “Lo que Josué dijo en realidad fue: «Sol, sé inactivo.» “ Josué deseaba que Dios prolongara la luz del día, dándole tiempo de derrotar cabalmente a los cinco reyes que le habían salido al encuentro.

Léase ahora la gran obra Acerca de Biblia, por Collet, pp. 284-288, y el libro “Los más altos críticos sobre los altos críticos”, por Munhall, p. 60, y se verá que el profesor Yotten, de Yale, en su gran obra “El largo día de Josué”, ha probado claramente que hubo un día largo en aquel mismo período de la historia del mundo.

También cita al profesor W. Maunders, F.R.S.A., del Observatorio Real de Greenwich, quien “ha llegado a la misma conclusión que el profesor Yotten, después de la investigación científica más cuidadosa.”

Demuestra también Collet que “Grecia, Egipto y China —los tres países que pueden llamarse el archivo del mundo— guardan, consignado en su historia universal, el mismo hecho en el mismo período de tiempo de Josué.”

Vila explica que “Si en algún lugar habla la Biblia de que el Sol se pone se levanta, o se refiere a los cuatro ángulos de la Tierra, siempre dentro de algún contexto que demuestra que el escritor está hablando en un lenguaje figurado y poético. Y lo mismo se observa claramente cuando habla en Job 6 y 26:11 y Salmo 75:3 de las columnas de la Tierra, para referirse a la solidez y estabilidad del mundo que habitamos; pero ningún escritor bíblico hace semejante afirmación —como la hacen los mitos de la antigüedad pagana— desde un punto de vista objetivo y narrativo. Por ejemplo, hallamos mención de semejante idea en el relato de la creación; en cambio, tenemos afirmaciones en el libro de Job que dan a entender que aquéllas son expresiones poéticas y hacen vislumbrar rasgos de inspiración de conocimientos superiores, en pasajes como el antes citado, Job 26:7: «El extiende el norte sobre vacío, cuelga la tierra sobre nada», que nos sugiere de un modo bastante claro la idea de la gravitación universal, que estaba sólo en el secreto de Dios en los días del patriarca Job y por muchos siglos después.

Muchos cuestionan la veracidad de los relatos bíblicos y lo ponemos como una razón para no creer en su mensaje de salvación. Hay muchos indicios que nos ayudan a confiar en la veracidad de la Biblia. Indudablemente la fe es imprescindible para acercarse a Dios “pues sin fe es imposible agradar a Dios” (Hebreos 11:6), pero este tipo de investigación científica nos ayudan a darnos cuenta que nuestra fe esta fundamentada en una revelación fiable, como es la Biblia.  Es cierto que los teólogos no son infalibles en la interpretación de las Escrituras. Por lo tanto, puede ocurrir en el futuro, como ocurrió en el pasado, que las interpretaciones de la Biblia, confiadamente recibidas tiempo atrás, deban ser modificadas o abandonadas, para mantener la revelación en armonía con lo que Dios enseña en sus obras. Este cambio de posición en cuanto al verdadero significado de la Biblia puede ser un proceso doloroso para la iglesia, pero no perjudica en lo más mínimo la autoridad de las Escrituras. Ellas permanecen infalibles, meramente somos convictos de haber malinterpretado su significado.

Los obispos católicos de Inglaterra, Gales y Escocia han admitido que no hay que interpretar la Biblia al pie de la letra porque hay partes que no son “completamente correctas”, según un documento publicado por el diario “The Times”.[0]

“No deberíamos esperar encontrar en las Sagradas Escrituras una corrección científica total o una completa precisión histórica”, afirman los líderes cristianos en el informe “El regalo de las Sagradas Escrituras”, dirigido a sus cinco millones de fieles. El documento está refrendado por las máximas autoridades católicas de este país: el primado católico de Inglaterra y Gales, el cardenal Cormac Murphy-O’Connor, y el arzobispo de Saint Andrews y Edimburgo, el cardenal Heith O’Brien. “Ese lenguaje simbólico -señala el escrito- debe ser respetado pero no interpretado textualmente. En opinión de los obispos británicos, la Iglesia tiene que divulgar la Biblia, que no deja de ser “la palabra de Dios expresada en lenguaje humano”, de una manera “adecuada a los tiempos cambiantes, inteligible y atractiva para nuestros contemporáneos”. Según el diario, el documento muestra el largo camino que ha andado la Iglesia desde el siglo XVII, cuando tachó a Galileo de hereje por dudar de la creencia en la inspiración divina de la Biblia al defender la teoría copernicana del sistema solar.[1]

Pero pensar asi, como manifiestan estos líderes espirituales, no es mas que relativizar nuestras interpretaciones de la Biblia. Sus dudas y afirmaciones escépticas no conducen a ninguna evidencia sana. La carga de la evidencia está en el que niega las verdades de nuestra fe. Es verdad que los teologos no son infalibles, pero de ahi a afirmar que puedan estar equivocados en las afirmaciones milagrosas de la Biblia es absurdo. Son 20 siglos de tradición, que implican muchisima erudición de muchísimos hombres doctos y sabios de nuestra fe. Las oraciones de Moisés tuvieron tremendas respuestas milagrosas de parte de Dios. Tambien Josué, fue dotado por el Señor, de capacidad para realizar milagros. Por esta razón, no dudamos que DIos hizo un tremendo milagro aquel dia cuando Josué oró.

Dios lo bendiga mucho!

Notas

[0] http://www.emol.com/noticias/internacional/2005/10/05/197335/obispos-catolicos-no-hay-que-seguir-la-biblia-al-pie-de-la-letra.html

[1] http://www.astromia.com/fotohistoria/heliocentrico.htm

REFERENCIAS

Bartz, Paul A. (1989), “Questions and Answers,” Bible-Science Newsletter, 27[7]:12, July.

Davis, J.J., y J.C. Whitcomb (1980), A History of Israel (Grand Rapids, MI: Baker Book House).

Keil C.F., y Franz Delitzsch (1980), Biblical Commentaries on the Old Testament (Grand Rapids, MI: Eerdmans, reprint).

Morris, Henry M. (1971), The Bible Has the Answer (Nutley, NJ: Craig Press).

Patten D.W., R.R. Hatch, y L.C. Steinhauer (1973), The Long Day of Joshua and Six Other Catastrophes (Seattle, WA: Pacific Meridian).

 

Fuentes bibliográficas consultadas