Relevancia bíblica de Adán y Eva


Relevancia bíblica de Adán y Eva

AUTOR: Antonio Cruz, 19 DE FEBRERO DE 2017

La historia, la teología, la ciencia y la apologética se entrelazarán para considerar la realidad de un primer hombre y una primera mujer.

¿Fueron nuestros primeros padres dos personas de carne y hueso o, por el contrario, sus nombres son símbolos de una presunta población humana primitiva? ¿Descendemos de una sola pareja original, como afirma la Biblia, o de un grupo formado por miles de individuos, tal como propone hoy la genética evolutiva?

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¿Qué es la evaluación de 360 grados y qué beneficios aporta a tu empresa?


¿Qué es la evaluación de 360 grados y qué beneficios aporta a tu empresa?

Oscar Pérez | 13-may-2015

En las empresas es importante evaluar al equipo de trabajo, esto debido a que el éxito de la organización está basado en gran parte en el desempeño de las personas, y mientras éste sea medido y monitoreado será posible tomar decisiones y emprender acciones orientadas a obtener mejores resultados en la productividad de la compañía.

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MODELO CONSTRUCTIVISTA


MODELO CONSTRUCTIVISTA

 

El modelo del constructivismo o perspectiva radical que concibe la enseñanza como una actividad crítica y al docente como un profesional autónomo que investiga reflexionando sobre su práctica, si hay algo que difiera este modelo con los tres anteriores es la forma en la que se percibe al error como un indicador y analizador de los procesos intelectuales; para el constructivismo aprender es arriesgarse a errar (ir de un lado a otro), muchos de los errores cometidos en situaciones didácticas deben considerarse como momentos creativos.

Para el constructivismo la enseñanza no es una simple transmisión de conocimientos, es en cambio la organización de métodos de apoyo que permitan a los alumnos construir su propio saber. No aprendemos sólo registrando en nuestro cerebro, aprendemos construyendo nuestra propia estructura congnitiva. Es por tanto necesario entender que esta teoría está fundamentada primordialmente por tres autores: Lev VygotskiJean Piaget y David P. Ausubel, quienes realizaron investigaciones en el campo de la adquisición de conocimientos del niño. Últimamente, sin embargo, a raíz de las importantes críticas, de peso y que no pueden ser pasadas por alto, que ha sufrido este modelo por parte de pedagogas como Inger Enkvist, y también por la constatación de los sensibles reveses que ha sufrido en forma del generalizado deterioro de exigencia y calidad en los sistemas educativos europeos que lo han adoptado, algunos países como Gran Bretaña empiezan a desterrar este modelo de sus sistemas de enseñanza.

La crítica fundamental al Constructivismo de Inger Enkvist es que presupone la autonomía del alumno y se halla poderosamente influido por los poco pragmáticos principios del prerromántico Jean-Jacques Rousseau (no en vano Jean Piaget era suizo también); presupone que el alumno quiere aprender y minimiza el papel del esfuerzo y las funciones cognoscitivas de la memoria en el aprendizaje. Atomiza, disgrega y deteriora la jeraquización y sistematización de las ideas y desprecia y arrincona toda la tradición educativa occidental, vaciando de contenido significativo los aprendizajes y reduciéndolos a sólo procedimiento. El multiculturalismo es también una manifestación de algunos de los efectos de esta doctrina, que debilitan el aprendizaje de los contenidos culturales autóctonos sin sustituirlos por ninguno.

 

El modelo pedagógico constructivista

El constructivismo, en su dimensión  pedagógica, concibe el aprendizaje como resultado de un proceso de construcción personal-colectiva de los nuevos conocimientos, actitudes y vida, a partir de los ya existentes y en cooperación con los compañeros y el facilitador. En ese sentido se opone al aprendizaje receptivo o pasivo que considera a la persona y los grupos como  pizarras en blanco o  bóvedas, donde la principal función de la enseñanza es vaciar o depositar conocimientos.

A esta manera de entender el aprendizaje, se suma todo un conjunto de propuestas que han contribuido a la formulación de una metodología constructivista. Entre dichas propuestas vale la pena mencionar:

• La teoría del aprendizaje significativo: el aprendizaje tiene que ser lo más significativo posible; es decir, que la persona-colectivo que aprende tiene que atribuir un sentido,  significado o importancia relevante a los contenidos nuevos, y esto ocurre únicamente cuando los contenidos y conceptos de vida, objetos de aprendizaje puedan relacionarse con los contenidos previos del grupo educando, están adaptados a su etapa de desarrollo y en su proceso de enseñanza-aprendizaje son adecuados a las estrategias, ritmos o estilos de la persona o colectivo.

• Aprendizaje por descubrimiento: no hay forma única de resolver los problemas. Antes de plantear a los participantes soluciones, los facilitadores deben explorar con ellos diferentes maneras de enfrentar el mismo problema; pues no es pertinente enseñar cosas acabadas, sino los métodos para descubrirlas.

• Las zonas de desarrollo: un nuevo aprendizaje debe suponer cierto esfuerzo para que realmente implique un cambio de una zona de desarrollo real,  a una zona de desarrollo próximo, pero no con un esfuerzo tan grande (por falta de conocimientos previos, por ejemplo) que el nuevo contenido quede situado fuera de la zona a la que tiene acceso potencialmente la persona o el grupo.

• El aprendizaje centrado en la persona-colectivo: la persona-colectivo interviene en el proceso de aprendizaje con todas sus capacidades, emociones, habilidades, sentimientos y motivaciones; por lo tanto, los contenidos del proceso pedagógico no deben limitarse sólo al aprendizaje de hechos y conceptos (contenido conceptual), sino que es necesario atender en la misma medida a los procedimientos (contenido procedimental), las actitudes, los valores y las normas (contenido actitudinal), si se quiere una adaptación activa de la persona o grupos a nuevas situaciones sociales. Así mismo, hay que considerar sus propios estilos, ritmos y estrategias de aprendizaje.

• Aprender imitando modelos: este enfoque resulta especialmente importante para la enseñanza aprendizaje de contenidos actitudinales, lo cual es una debilidad en la mayoría de propuestas. De acuerdo con ella, la persona-colectivo desarrolla una llamada capacidad vicaria, la cual le permite el aprendizaje por observación, mediante la imitación, por lo general inconsciente, de las conductas y actitudes de personas que se convierten en modelos, cuyos patrones de comportamiento son aprendidos en un proceso de aprendizaje de tres fases: atención, retención y reproducción. Con relación a ello, lo más importante es que con la práctica las personas-colectivos aprendan los contenidos guías, las generalizaciones más que ejemplos específicos.

• La metodología activa: siguiendo a Moisés Huerta2, un método es activo cuando genera en la persona-colectivo una acción que resulta de su propio interés, necesidad o curiosidad. El facilitador es en ese sentido, quien debe propiciar dicho interés planificando situaciones de aprendizaje estimulantes, si descuidar que los métodos son el medio y no el fin. La metodología activa se debe entender como la manera de enseñar que facilita la implicación y la motivación”.

• El aprendizaje cooperativo, dinámico o comunicativo: en la enseñanza se debe desarrollar un conjunto de actividades que propicien la interacción de la persona-colectivo con el medio, con sus pares o el docente, privilegiando dinámicas que pueden ser individuales, en pares, en equipos pequeños y en grupo grande. Del mismo modo hay que preocuparse por implicar a la persona-colectivo en el proceso de aprender. Al proceso permanente de reflexión y de toma de conciencia sobre cómo se aprende se le denomina metacognición.

• La teoría de las inteligencias múltiples: en nuestro ser habitan siete diferentes inteligencias que nos permiten abordar el mundo de manera diversa, y en toda persona algunas de ellas están más o menos desarrolladas que otras; por lo tanto, la enseñanza también debería adaptarse a esa realidad. Estas inteligencias son:

Lingüística, lógico-matemática, visual-espacial, musical, kinestésico-corporal y las inteligencias personales (intrapersonal e interpersonal). En el marco de las inteligencias personales, también se plantea una llamada inteligencia emocional, que es la capacidad de sentir, entender y manejar eficazmente las emociones, como fuente de energía y de información para el desarrollo personal y el aprendizaje.

• Ecología de la educación: el ambiente de aprendizaje en una aula o proceso constructivista, se configura como resultado de diversos factores entre los cuales cabe destacar la metodología, pues en ella se interrelacionan diferentes variables: la organización y tipo de contenidos, las secuencias de actividades, la toma de de decisiones sobre el proceso a seguir, las técnicas de trabajo individual, los planteamientos de trabajo en grupo, las formas de agrupamiento, la organización del tiempo y la organización del espacio. Todo ello es conocido como ecología de la educación.

El programa o diseño curricular por competencias

Programar por competencias significa haber identificado el conjunto de conocimientos, saber ser y saber hacer organizados que el sujeto de la capacitación necesita para ejecutar adecuadamente una tarea o un conjunto de tareas que satisfagan exigencias sociales o individuales precisas; de manera que el análisis del contexto y de los individuos que en él se desenvuelven, juegan un papel determinante al momento de planificar.

En sentido amplio, una competencia es un conjunto de capacidades, una macrohabilidad que integra tres tipos de saberes:

• El saber conceptual: referido a la habilidad para el manejo de conceptos, datos, informaciones y hechos.

• El saber procedimental: relacionado con la habilidad para ejecutar una acción o secuencia de acciones siguiendo métodos, técnicas y/o estrategias adecuadas a la resolución de una tarea concreta.

• El saber actitudinal: concerniente a la habilidad para vincular el saber y el saber hacer a valores, principios o normas que configuran nuestras actitudes, asegurando que la búsqueda del éxito y el progreso personal-colectivo no se contradigan con el bienestar social.

Formalmente, un diseño curricular debe aportar a) una Fundamentación, es decir, la explicación de las razones o motivos que justifican la necesidad del programa de formación que se plantea; b) los Objetivos, referidos al propósito o propósitos generales de enseñanza, definidos en función a las necesidades de aprendizaje identificadas; c) los Perfiles, o determinación de las características de la persona-colectivo a quien va dirigida el programa, las competencias de aprendizaje generales demandadas para la persona-colectivo que se va a formar y las principales áreas ocupacionales en las que puede desempeñarse; d) la Estructura Curricular Base y e) las Unidades de Aprendizaje.

En un mayor nivel de desarrollo, corresponde al facilitador del curso planificar cada sesión de aprendizaje, considerando secuencias formativas que permitan poner en práctica las actividades previstas en cada unidad de aprendizaje, para el logro de las competencias planteadas.

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CULTIVAR TU PROPIO HUERTO: UNA ESTRATEGIA EFICAZ CONTRA LA DEPRESIÓN


CULTIVAR TU PROPIO HUERTO: UNA ESTRATEGIA EFICAZ CONTRA LA DEPRESIÓN
JENNIFER DELGADO, 13/01/2017

La depresión tiene largos tentáculos. De hecho, es una de las tres primeras causas de discapacidad en el mundo, y no es para menos ya que afecta a 350 millones de personas. Además, se estima que entre el 8 y el 15% de las personas sufrirán al menos un episodio depresivo en algún momento a lo largo de sus vidas.

Con estas cifras en mente, no es extraño que en España el uso de antidepresivos se haya triplicado en la última década. Sin embargo, los psicofármacos no son la única manera de combatir la depresión y en muchos casos ni siquiera es la más eficaz, existen otras alternativas que pueden convertirse en un complemento del tratamiento, como cultivar el huerto.

Se estima que entre el 8 y el 15% de las personas sufrirán al menos un episodio depresivo en algún momento a lo largo de sus vidas,. Autor: Rene Asmussen
Esta es la idea por la que están apostando algunos médicos ingleses, quienes creen que preparar la tierra, cultivar cebollas, fresas o tomates y regar las plantas es una manera muy eficaz para eliminar la depresión y la sensación de soledad que sufren las personas ancianas.

Sin duda, se trata de una fórmula interesante, y como todos no tienen la posibilidad de tener un jardín propio o no tienen la motivación ni los conocimientos suficientes como para convertirse en “agricultores”, estos huertos aprovechan los terrenos baldíos cerca de los consultorios médicos.

Bajo la mirada del personal de enfermería, los pacientes que sufren depresión, que se sienten solos o que tienen otros problemas mentales, pueden dedicarse a cultivar el huerto en compañía de otras personas, con quienes pueden conversar y entablar amistad.

Cultivar un huerto es una manera muy eficaz para eliminar la depresión y la sensación de soledad que sufren las personas ancianas.
Compartir un proyecto de este tipo anima a los ancianos a salir de casa, a relacionarse con los demás y a combatir la tentación de encerrarse en sí mismos, convirtiéndose en presa fácil de la depresión.

De hecho, no solo se les anima a cultivar sino que también se promueve la reflexión sobre los aspectos nutricionales de los alimentos que producen, de manera que los ancianos comienzan a llevar una dieta más sana y equilibrada.

Varios consultorios se han sumado a la iniciativa

A esta iniciativa ya se han sumado unas 15 localidades, según reporta “Il Corriere”, aunque quizá el caso más interesante es el de Lambeth, un municipio de Londres. En 2013, en el consultorio de Brockwell Park aprovecharon una tierra abandonada para cultivar un huerto. Al principio eran tan solo algunas señoras que cultivaban cebollas y aguacates pero poco a poco se fueron sumando más personas y el proyecto ha tomado alas, hasta el punto de convertirse en una cooperativa, la Lambeth Gp Food Cooperative.

Las personas que cultivan su propio huerto y venden los alimentos que producen se sienten orgullosos de su trabajo y, sobre todo, ganan en entusiasmo, serenidad y autoestima.
En la actualidad este grupo de personas, muchas de las cuales sufren enfermedades crónicas o de largo plazo, cultiva terrenos más grandes y produce alimentos “kilómetro cero” que venden a los vecinos del barrio, al hospital y a algunas entidades públicas. Así se sienten orgullosos de su trabajo y, sobre todo, ganan en entusiasmo, serenidad y autoestima. Incluso han establecido una colaboración con el Kings College de Londres para que les supervisen estudiantes y expertos en nutrición.

¿La tierra podría ser el nuevo Prozac?

Decenas de investigaciones psicológicas han demostrado que las relaciones sociales actúan como un factor protector contra la depresión. De la misma manera, mantenerse activos físicamente ayuda a aliviar los síntomas de este trastorno. Sin embargo, cultivar la tierra podría tener un beneficio añadido.

Investigadores de la Universidad de Bristol han llevado la hipótesis higienista un paso más allá al analizar los efectos en la depresión de una bacteria no patógena denominada Mycobacterium vaccae, que se puede encontrar en la tierra. Estos científicos inyectaron la bacteria a ratones y apreciaron que aumentaba el nivel de serotonina en el cerebro, actuando de la misma manera que el Prozac.

Estar en contacto con la tierra tiene el mismo efecto que tienen los antidepresivos.
Además, cuando los ratones fueron sometidos a pruebas de estrés, los investigadores apreciaron que los animales que habían estado expuestos a la Mycobacterium vaccae tardaban más en responder, lo cual significa que desarrollaron un umbral de tolerancia más elevado, el mismo efecto que tienen los antidepresivos.

Otro estudio realizado con personas sometidas a quimioterapia desveló que la exposición a esta bacteria mejoraba su calidad de vida y aliviaba el dolor y las náuseas, por lo que los investigadores creen que tiene un efecto antiinflamatorio y activador del sistema inmunitario. De hecho, la depresión también se ha asociado con los procesos inflamatorios.

La buena noticia es que para aprovechar los beneficios de esta bacteria basta dar un paseo por el bosque o cultivar un pequeño huerto, de manera que estemos en contacto directo con la tierra. Por supuesto, esto no significa que cultivar la tierra sea la solución definitiva a la depresión, sobre todo cuando se trata de casos graves, pero puede ser un complemento muy eficaz a los tratamientos convencionales.