La autoestima


La autoestima

Por Paulo Arieu

Constantemente la Psicología moderna nos habla de la autoestima y de la importancia de tener una autoestima alta. Parece ser que una autoestima baja es la responsable actual de todas las desgracias del ser humano y no lo es el pecado enraizado en la naturaleza humana. Los psicólogos humanistas enfatizan mucho la importancia de la autoestima. La autoestima viene a ser el concepto que la persona tiene de si mismo y ese buen concepto que tiene de si, esa imagen persona que le resulta atractiva le produce un sentimiento de valía, de amor propio. Pero cómo definirla autoestima?  Una definición fácil de entender dada por Nathaniel Branden [0] dice que “la autoestima es la disposición a considerarse competente frente a los desafíos básicos de la vida y sentirse merecedor de la felicidad. Tener una alta autoestima es sentirse confiadamente apto para la vida, es decir,  competente y merecedor; tener una baja autoestima es sentirse inapropiado para la vida. Es la confianza en nuestra capacidad de aprender, de tomar decisiones y hacer elecciones adecuadas, y de afrontar el cambio.” [1] Como psicólogo, Natanael Branden elucidó el papel crucial de la autoestima en la salud mental, y definió las prácticas volitivas que observó como esenciales para conseguir y mantener la autoestima. Vicente Bonet dice que la autoestima “es la percepción evaluativa de uno mismo”[2] Otra definición dice que la autoestima “es el conjunto de creencias, percepciones, evaluaciones y pensamientos que tenemos acerca de nosotros mismos, la valoración que realizamos basándonos en nuestras experiencias.”[3]

El concepto de autoestima varía en función del paradigma psicológico que lo aborde (psicología humanista, psicoanálisis, o conductismo). Desde el punto de vista del psicoanálisis, la autoestima está íntimamente relacionada con el desarrollo del ego[4]; por otro lado, el conductismo se centra en conceptos tales como «estímulo», «respuesta», «refuerzo», «aprendizaje», con lo cual el concepto holístico de autoestima no tiene sentido.

La autoestima, como vivencia psíquica, ha acompañado al ser humano desde sus comienzos, aunque ya es un concepto que ha traspasado frecuentemente el ámbito exclusivamente científico para formar parte del lenguaje popular. Pero el constructo psicológico de autoestima (o autoconcepto) se remonta a William James, a finales del siglo XIX, quien, en su obra “Los Principios de la Psicología”, estudió el desdoblamiento de nuestro «Yo-global» en un «Yo-conocedor» y un «Yo-conocido». Según James “de este desdoblamiento, del cual todos somos conscientes en mayor o menor grado, nace la autoestima”[5].

Durante el siglo XX, la influencia de la psicología conductista minimizó el estudio introspectivo de los procesos mentales, las emociones y los sentimientos, reemplazandolo por el estudio objetivo mediante métodos experimentales de los comportamientos observados en relación con el medio. El conductismo situaba al ser humano como un animal sujeto a reforzadores, y sugería situar a la propia psicología como una ciencia experimental similar a la química o a la biología. Esta situación trajo como consecuencia que se descuidara el estudio sistemático de la autoestima durante buen tiempo. La autoestima era considerada una hipótesis poco susceptible de medición rigurosa. A mediados del siglo XX, y con la psicología fenomenológica y la psicoterapia humanista, la autoestima volvió a cobrar protagonismo y tomó un lugar central en la autorrealización personal y en el tratamiento de los trastornos psíquicos. Se empezó a contemplar la satisfacción personal y el tratamiento psicoterapéutico, y se hizo posible la introducción de nuevos elementos que ayudaban a comprender los motivos por los que las personas tienden a sentirse poco valiosas, desmotivadas e incapaces de emprender por ellas mismas desafíos. Carl Rogers, máximo exponente de la psicología humanista, expuso su teoría acerca de la aceptación y autoaceptación incondicional como la mejor forma de mejorar la autoestima.[6]

Porque es tan importante el tema de la autoestima? La importancia de la autoestima estriba en que concierne a nuestro ser, a nuestra manera de ser y al sentido de nuestra valía personal. Por lo tanto, no puede menos de afectar a nuestra manera de estar y actuar en el mundo y de relacionarnos con los demás. Nada en nuestra manera de pensar, de sentir, de decidir y de actuar escapa al influjo de nuestra autoestima.[7] R.B. Burns dice que “la conducta del individuo es el resultado de la interpretación peculiar de su medio, cuyo foco es el sí mismo” [8]

Según cita Nathaniel Branden[9], la autoestima tiene dos componentes relacionados entre sí:

1.- La sensación de confianza frente a los desafíos de la vida: la eficacia personal, que significa confianza en el funcionamiento de mi mente, en mi capacidad para pensar y entender, para aprender a elegir y tomar decisiones: confianza en mi capacidad para entender los hechos de la realidad que entran en el ámbito de mis intereses y necesidades; en creer y confiar en mí mismo.

2. El respeto a uno mismo: Significa reafirmarme en mi valía personal; es una actitud positiva hacia el derecho de vivir y de ser feliz; el sentirme a gusto con mis pensamientos, mis deseos, mis necesidades; el sentimiento de que la alegría y la satisfacción son derechos innatos naturales.

A modo de reflexión personal. creo que muchos cristianos están afectados por una autoestima deficiente, un pobre concepto de sí mismos, fruto de sentimientos de culpa (quizás por pecados cometidos no perdonados) y por una falta de confianza en Dios ante los problemas de la vida (ver Ro. 12:3), fruto de ignorar los atributos de Dios. Aunque también es posible hallar personas cristianas con altivez y una excesiva autoestima. Estas suelen ser personas egocéntricas, que se sienten el centro del universo.

Pero respecto a los no cristianos, todos aquellos que nunca han tenido una experiencia personal de salvación y redención en Jesucristo, que podemos decir? Como esperar que alguien sea feliz, como pretenden estos humanistas, si la Biblia dice que el mundo entero está bajo el poder del maligno (I Jn. 5:9) y bajo la ira de Dios (Ro. 2:5-6;5:9), si todos aquellos que rechazan a Jesucristo como Señor y Salvador de sus vidas serán terriblemente condenados en un lugar de castigo eterno llamado infierno (Mat. 5.22; 25.41; Ap 20.10, 14–15)?

Pero la Biblia nos enseña a confiar en Dios y sus atributos. Dios nos ayuda a cumplir Su voluntad (si se lo pedimos). No podemos confiar excesivamente en nosotros mismos, que somos pecadores (Ro. 3:9-11,23) y mentirosos (Num.23:19). Dios nos hizo seres finitos y no infinitos como lo es Él, quien creó los cielos y la tierra con Su poder y resucitó de entre los muertos a Jesucristo. El humanista secular pretende una utopía: formar una sociedad “perfecta”, pero sin Dios, lamentablemente. Quitar la fe en Dios del medio es su objetivo principal. Pero estos científicos no son realistas, no miran la dimensión pecadora del ser humano, no creen en ello, solo creen en la potencialidad del ser humano. Es como alguien citó: “Los dioses del materialismo nos urgen a poner nuestra seguridad y autoestima en ellos. Pero tan pronto como uno lo haga, ahí mismo perdemos la seguridad, y al Dios Único y verdadero.”[10] El humanismo es una filosofía o religión centrada en el hombre. Se manifiesta promoviendo el ateísmo, el existencialismo, el evolucionismo y el comunismo. Esta divinidad del hombre, coloca todas las ideas y, filosofías en el razonamiento humano, pero el cristianismo, o la deidad de Cristo, coloca todas las ideas en la Roca de la revelación que es Jesucristo.

Pero a Su pueblo, la Iglesia, Dios le dice que ella es “linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (I Pe. 2:9 RVR1960). Por supuesto que los seres humanos valemos mucho, cada ser humano tiene un valor incalculable. Esto lo dijo el mismo Jesús (ver Mateo 16:26).

Notas

[0] Nathaniel Branden. fue un psicoterapeuta canadiense y autor de libros de autoayuda y de numerosos artículos sobre ética y filosofía política. Branden trabajó especialmente en el campo de la psicología de la autoestima, y desempeñó un importante papel en el desarrollo y la promoción del objetivismo, el sistema filosófico de la filósofa-novelista Ayn Rand.

[1] Branden,N. (s.f.). LOS SEIS PILARES DE LA AUTOESTIMA. Obtenido de http://132.248.88.221/autoestima/files/primerpilar/PILAR%20VIVIR%20CONSCIENTEMENTE.pdf

[2] Bonet, José-Vicente. (1997).Sé amigo de ti mismo: manual de autoestima. p. 18. Ed. Sal Terrae. Maliaño, Cantabria, España.

[3] https://psicologiaymente.net/psicologia/aumentar-autoestima-dias

[4] Massenzana, FB (2017). «Autoconcepto y autoestima: ¿sinónimos o constructos complementarios?». PSSOCIAL. Revista de investigación en psicología social.

[5] Bonet, José-Vicente. (1997).Sé amigo de ti mismo: manual de autoestima. p.16. Ed. Sal Terrae. Maliaño, Cantabria, España.

[6] Ibid, p. 16-17.

[7] Ibid, p. 18

[8] R.B. Burns.(1990). El autoconcepto. p. 50. Ega.Bilbao. España.

[9] Branden,N. (s.f.). LOS SEIS PILARES DE LA AUTOESTIMA. Obtenido de http://132.248.88.221/autoestima/files/primerpilar/PILAR%20VIVIR%20CONSCIENTEMENTE.pdf

[10] https://www.coalicionporelevangelio.org/articulo/el-autoestima-del-cristiano/

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