Evaluando el suicidio


Evaluando el suicidio

Por Paulo Arieu

Un intento suicida, puede terminar o no en la muerte de la persona como fin buscado y el riesgo suicida es la probabilidad que tiene una persona de intentar acabar con su vida. Este tema es una cuestión ética que siempre conmueve los sentimientos de la opinión pública y produce un fuerte impacto emocional. Según la O.M. S.  “el suicidio es un acto deliberadamente iniciado y llevado a cabo por un individuo con el conocimiento o la expectativa de que su resultado va a ser la muerte”.  Hoff (1981, p. 173), dice que “las mujeres son mas inclinadas al suicidio pero tres veces más hombres que mujeres que lo intentan, lo logran Es que los hombres tienden a emplear métodos mas violentos y mortíferos que las mujeres, y son menos inclinados a usar el suicidio como medio para manipular a otros.” Los profesionales de la salud mental (psicólogos y psiquiatras) se preocupan de la atención de los pacientes suicida, ya que al menos el 95% de las personas que se suicidan tienen un diagnóstico de alguna patología psiquiátrica.

Además, porque los intentos suicidas surgen ante un sufrimiento psíquico que supera el umbral de tolerancia del sujeto. El suicidio es valorado por medio de factores epidemiológicos, de antecedentes personales y del estado mental y de los estresantes actuales a los que está sometido el individuo. Según afirma Martínez Glattli (s.f.), Médico Psiquiatra y Docente de la Cátedra de Psicofarmacología de la Facultad de Psicología UBA, en el mundo hay 800.000 suicidios por año, y corresponden al 1.6 % de todas las muertes. También el explica que de todos los suicidios consumados el 24% presenta trastornos afectivos, 22% trastornos neuróticos y de personalidad, 18% abuso de sustancias, 10% Esquizofrenia, 5% Delirium y demencia, 21% otros trastornos mentales. Para tratar de evitar que un paciente cometa un acto irracional como el suicidio, es importante que el profesional de la salud mental tenga conocimientos técnicos suficientes como para diagnosticar  el riesgo de manera precoz.

Es necesario que se tomen las precauciones necesarias como para asegurar la vida del paciente, y que este pueda realizar un tratamiento adecuado a muy corto plazo.  Aún así, siempre existe la posibilidad de que un paciente pierda todo deseo de vivir y se suicide.  El suicidio en el hombre va aumentando en la adolescencia, asciende abruptamente en la temprana adultez y después sigue un gradual ascenso. En la mujer tiene su pico en la mitad de la vida y después declina.   Ante la posibilidad de que un paciente tenga posible riesgo de quitarse la vida, es difícil llegar a conclusiones exactas y seguras sobre quién va a intentar un suicidio y quién no lo va a hacer, y cuando es inminente el acto suicida.

Las escalas de valoración del riesgo suicida permiten determinar si un paciente está dentro de una población de riesgo o no. Hay que tener en cuenta que los factores que se evalúan en las escalas pueden variar con el tiempo y que por sí solos no indican la inminencia del suicidio. Una de las escalas más utilizadas y que es de fácil aplicación es llamada “Sad Persons scale”, que permite una rápida mirada a los factores de riesgo más importantes y una aproximación a la conducta a seguir:

Sad persons scale

Factores estadísticos de riesgo suicida: Los factores estadísticos de riesgo suicida definen a los grupos de riesgo, pero no predicen cuál persona se va suicidar y cuál no lo va a hacer.

  1. Factores demográfico-sociales de riesgo suicida: Son sexo, edad, estado civil, nivel socioeconómico y ocupación, hábitat.
  2. Factores psicológicos y psiquiátricos de riesgo suicida: Muchas de las personas que intentan suicidarse tienen sentimientos de desesperanza y pesimismo, y una visión decepcionante del futuro. Su autoestima está disminuida y encuentran que el suicidio es un Hojas Clínicas de Salud Mental 38 camino válido para solucionar sus problemas, aunque niegan que estas ideas conlleven un riesgo para ellos. Son de pensamiento rígido y perfeccionista, con baja tolerancia a las frustraciones y con tendencia a la impulsividad y al enojo, lo que los lleva a aislarse socialmente.
  3. Riesgo suicida en las enfermedades médicas no psiquiátricas: Los pacientes psiquiátricos son un grupo especialmente susceptible de presentar comportamientos suicidas. Se considera que es un porcentaje mínimo – sólo el 2% de las personas que se quitan la vida y que no padecen de ningún tipo de trastorno mental. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el porcentaje de enfermedades mentales que se encuentran en los suicidios consumados es el siguiente:

Entre el 25 y el 75 % de los individuos que consuman el suicidio tienen alguna enfermedad médica, y el 5% una enfermedad terminal. Estas cifras van aumentando junto con la edad. El hecho de tener mala salud en los últimos 6 meses también aumenta el riesgo. Los diagnósticos más frecuentes son: enfermedad incapacitante crónica (insuficiencia renal que requiere diálisis); enfermedad terminal o diagnósticos que están relacionados con la idea de muerte a corto plazo (cáncer, SIDA) ; dolor crónico (neuralgia del trigémino, cefaleas incoercibles). En la mayor parte (80%) de los pacientes con enfermedad somática que realizan intentos suicidas hay una comorbilidad con trastornos depresivos. Sin embargo, es frecuente que al haber dolor importante la depresión quede disimulada y no sea identificada.

Sad persons scale

Factores genético-familiares de riesgo suicida: El tener un familiar que murió por suicidio se asocia a un aumento considerable de la posibilidad de intentar suicidarse. Casi la mitad de los familiares de un suicida realizan un intento de suicidio en su vida. Esto es así más allá de que pueda ser debido a identificación con el familiar suicida o a una predisposición genética.

Riesgo suicida dado por los antecedentes de intentos suicidas: El antecedente de haber intentado suicidarse es uno de los factores que aporta al paciente más riesgo de quitarse la vida. Se sabe que uno o dos de cada diez de estas personas van a morir por suicidio. Y que aportan a la totalidad de los suicidios la mitad de las muertes. Por lo cual hay que tener muy en cuenta a las personas que ya realizaron un intento de suicidio por el alto riesgo que esto representa (100 veces más que la población general en el primer año).

Los primeros tres signos de advertencia son:

  • Amenazar con herir o matar a uno mismo
  • Buscando formas de suicidarse; buscando acceso a pastillas, armas u otros medios
  • Hablando o escribiendo sobre la muerte o el suicidio.

La lista restante de señales de advertencia debe alertar al clínico de que se debe realizar una evaluación de salud mental en un futuro MUY próximo y que las precauciones deben ponerse en práctica INMEDIATAMENTE para garantizar la seguridad, la estabilidad y la seguridad del individuo:

  • Desesperanza
  • Rabia, ira, buscando venganza
  • Actuar imprudentemente o involucrarse en actividades arriesgadas, aparentemente sin pensar
  • Sentirse atrapado, como si no hubiera escapatoria
  • Aumento del abuso de alcohol o drogas
  • Retirarse de amigos, familia o sociedad
  • Ansiedad, agitación, incapacidad para dormir o dormir todo el tiempo
  • Cambios dramáticos en el estado de ánimo
  • No hay razón para vivir, no hay sentido de propósito en la vida

Existen otros comportamientos que pueden asociarse con un mayor riesgo de suicidio a corto plazo son cuando el paciente hace arreglos para deshacerse de la responsabilidad de otros dependientes (niños, mascotas, ancianos) o hacer otras preparaciones, como actualizar testamentos, hacer arreglos financieros para pagar las cuentas, despedirse de sus seres queridos, etc.

            En conclusión la investigación poblacional sugiere que el riesgo de suicidio aumenta con un aumento en la cantidad de factores de riesgo presentes, de modo que cuando más factores de riesgo están presentes en un momento dado, es más probable que indiquen un mayor riesgo de comportamientos suicidas en ese momento.

Referencias

Hoff, P. (1981). El pastor como consejero. Editorial Vida. Miami. Florida, EE.UU.

Martínez Glattli, H. (s.f.).Evaluación del Riesgo de Suicidio. Obtenido el 02-06-2018 de  http://www.psi.uba.ar/academica/carrerasdegrado/psicologia/sitios_catedras/electivas/616_psicofarmacologia/material/evaluacion.pdf

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