ARGUMENTOS DE LA EXISTENCIA DE DIOS  


ARGUMENTOS DE LA EXISTENCIA DE DIOS  

Por Paulo Arieu

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Cada cultura humana conocida tiene su mito de la creación, con la posible excepción del pueblo amazónico Pirahã, que tampoco cuenta con palabras para los números, colores y jerarquía social [0]. Pero en la Biblia, no vamos a encontrar ningún tipo de especulación filosófica sobre la existencia de Dios. La Biblia, a la existencia de Dios, la da por supuesto. Cuando leemos el primer pasaje de la Biblia, vemos que comienza con la afirmación de que en el principio, Dios creó todas las cosas, sin dar ninguna explicación racionalista sobre la existencia del Creador ni tampoco presenta defensas especulativas sobre su origen (ver Genesis 1:1). Da por supuesto que Dios existe. Pero la mentalidad de Occidente esta formada por el derecho romano,la religión judeo cristiana y el pensamiento grecoromano, que es mas de índole racionalista y dado a especulaciones filosóficas. Por este motivo, les comparto una serie de argumentos filosóficos que tratan de responder a la pregunta de si Dios existe. Creemos que Dios existe por medio de la fe y también por la fe creemos que Jesucristo resucitó de entre los muertos. Por experiencia sabemos que ningún tipo de argumento intelectual convence al escéptico de manera sine quan non. Sin embargo, creo util compartir estos argumentos que ayudan a responder a los que cuestionan la existencia eterna de  nuestro Dios.  Aunque ni la neurociencia, ni la antropología, ni la filosofía tienen la respuesta definitiva a la pregunta “¿Existe Dios?”, el estudio de estos conocimientos ayudan a vislumbrar algunas pautas sobre cómo los humanos respondemos a nuestras más profundas y espirituales necesidades humanas. Mas alla de los avances científicos de esta época, la fe en Dios permance firme en millones de personas alrededor del mundo.

Argumentos:

I. — El argumento de la existencia y el Ser necesario

Se trata de un argumento muy célebre, que en el curso de los siglos ha suscitado muchas discusiones. Algunos filósofos —en general, los escolásticos— lo hallan deficiente. Otros, como Descartes y Leibnitz, le reconocieron fuerza persuasiva. ¿Cuál es el argumento más fuerte que nos induce a admitir la existencia de Dios?… Es el argumento llamado de la existencia y el Ser necesario

«La forma más popular del argumento ontológico, usa básicamente el concepto de Dios para probar Su existencia. Este comienza con la definición de Dios como “Ese del cual no puede ser concebido uno más grande”. Entonces se sostiene que existir es mayor que no existir, y por tanto el mayor ser concebible debe existir. Si Dios no existió, entonces Dios no sería el mayor ser concebible – pero eso iría a contradecir la definición misma de Dios.»[1]

Helo aquí:[2]

1. Existen seres en este mundo.
a) Tal es la convicción de la inmensa mayoría de los hombres y de los filósofos, que son realistas; vale decir, admiten la existencia de realidades objetivas, fuera de nuestra mente, e independientes de ella.
b) Aun los idealistas, que niegan la existencia del mundo exterior, deben admitir, al menos, la existencia del “yo” de cada uno.
Es, pues, irrefutable que existe un ser, al menos: “yo”, que pienso.

2. Ahora bien; este ser que existe, o es necesario o es contingente.
a) Se llama SER NECESARIO el que de tal manera existe, que no puede no existir. La existencia pertenece a su esencia. No sería lo que es, si no existiera. Tiene en su esencia la plena razón de su existencia. Existe por sí. No depende de ningún ser para existir.

b) SER CONTINGENTE: Es todo ser que existe, pero puede muy bien no existir. La existencia no pertenece a su esencia. Por lo tanto, no tiene en su esencia la plena razón de su existencia. La razón de su existencia es la operación productiva de otro ser, causa eficiente de su existencia. Existe, pues, por obra de otro ser.

3. No hace falta mucha reflexión para reconocer que el “yo”, mi ser, no es necesario. Es contingente. No existió siempre. Debe su existencia a la actividad de otros seres.

La experiencia nos prueba la contingencia de muchos otros seres también, por no decir todos los que conocemos en el universo.

4.La existencia de un ser contingente exige la de otro ser, a cuya operación productiva debe su existencia el primero.

5. Este otro ser, a que debe su existencia, puede ser contingente también. Pero todos los seres existentes no pueden ser contingentes.
No pueden haber recibido todos la existencia de otro contingente.Si admitiéramos que todos los seres son contingentes, tendríamos que aceptar forzosamente que el primero de ellos —se entiende, en el tiempo—debería su existencia a la obra del no – ser. Sería producto del no – ser.

6. Ahora bien; atribuir al no – ser la causalidad eficiente de todos los seres contingentes, implicaría una gran contradicción. El no – ser no puede ser causa eficiente de ninguna existencia. La primera condición para obrar, es existir.

7. ¿De dónde provino esta contradicción?… De suponer que todos los seres son contingentes. Luego, debe existir, al menos, un ser necesario.

8. Este Ser necesario es Dios.

Así lo propuso Anselmo de Canterbury:

SAN ANSELMO (1033-1109) comenta las palabras de la Sagrada Escritura: “Dijo,el necio para sí: No hay Dios; y se propone demostrar que es una verdadera necedad negar la existencia de Dios.

«Dios es el ser más perfecto que se puede concebir; luego tiene que existir;   de lo contrario, podríamos concebir algo mayor que El, es decir, algo existente. Prescindiendo del contexto en que Anselmo sitúa este razonamiento,[3] la falacia es evidente al comprobar que Anselmo da un salto indebido del orden lógico de las ideas (lo que podemos concebir) al óntico de los seres (lo que existe). En una palabra, respondemos: Si Dios existe (es lo que se pretende probar), ha de ser el más perfecto posible de los seres;pero el hecho de que lo concibamos así no le confiere, sin más, el hecho de existir.»

DESCARTES propuso el mismo argumento sustancialmente en esta forma:

«Lo que está contenido clara y distintamente en un concepto, es verdadero.Nuestro concepto de Dios es de un ser perfectísimo, que posee todas las perfecciones en grado sumo. Ahora bien; la existencia es ciertamente una perfección; y por eso, debe hallarse en Dios.

Luego, DIOS EXISTE.

Aclara su argumento de esta manera:

El ser contingente es por definición el que puede ser o no ser. La existencia no pertenece a su esencia. En ésta no está la razón de su existencia, si existe. Si le atribuimos la existencia, ha de ser por un juicio sintético, oriundo de la experiencia. En cambio, en el ser necesario la existencia pertenece a su esencia. Toda la razón de la existencia del ser necesario está en su esencia. Por eso, el juicio con que le atribuimos la existencia, es analítico. Es tan contradictorio concebir a Dios no existente, como concebir una circunpuntos no estuviesen a igual distancia del centro.

3. LEIBNITZ, a su vez, presentó la misma prueba de otra manera.

He aquí el núcleo de su razonamiento:

El ser infinitamente perfecto, cuya esencia incluye la existencia, existe necesariamente, si es posible. Es así que es posible, puesto que la idea de Dios no encierra ningún límite, ninguna negación, y por consiguiente, ninguna contradicción.Luego, DIOS, el ser infinitamente perfecto, EXISTE.[4]

A este argumento el científico objetará:

1.° que lo contingente o relativo, que surge y desaparece, no es la masa atómica o la energía constante del Universo, sino las distintas firmas que una diversa composición molecular ofrece a maestra percepción;
2.° como ya advirtió Kant, que tal argumento demostraría, a lo más, la existencia de un ser supramundano, como arquitecto del Universo, pero no precisamente la del Dios que admitimos los cristianos.» [5]

Crítica de Patricio Hopkins

«Nos parece un argumento original, muy ingenioso, pero no muy sólido. Es verdad que no podemos concebir al ser perfectísimo sino como existente. El concepto de él encierra necesariamente la nota de existencia. Pero el solo hecho de concebir un ser mentalmente, no es razón suficiente para atribuirle existencia en el orden ontológico (de los seres reales). No porque yo conciba con la mente una isla de perfecto gozo y eterna juventud, se sigue que ella existe. Es menester dar razón suficiente del paso del orden conceptual al orden ontológico. Este argumento no nos da esa razón.»[6]

Hebe H. Vidal comenta:

Aunque muchos autores llaman “ontologistas”  a todos  aquellos que afirman que Dios es el objeto de un conocimiento intuitivo, reservamos específicamente el nombre de “argumento ontológico”   (demostración “a simultáneo”)   al tipo de argumentación en la cual se pasa inmediatamente de la idea de Dios a la existencia de Dios. La paternidad de este famoso   argumento   corresponde   históricamente   a   San Anselmo de Cantorbery; más tarde lo volvieron a tratar Descartes (Quinta Meditación) y Leibniz (Monadología).

San Anselmo escribe en su  “Proslogion”   (cap. II): “El insensato debe convencerse de que existe, al menos en el entendimiento, algo mayor que lo cual nada puede pensarse; porque cuando oye esto, lo entiende, y lo que se entiende existe en el entendimiento. Y en verdad, aquello mayor que lo cual nada puede pensarse no puede existir sólo en el entendimiento. Pues si sólo existe en el entendimiento, puede pensarse algo que exista también en la realidad, lo cual es mayor … Existe, por tanto, fuera de toda duda, algo mayor que lo cual nada puede pensarse, tanto en el entendimiento como en la realidad”. Y en el cap.  III dice: “Luego  existe verdaderamente algo mayor que lo cual nada puede pensarse, y de tal modo, que no puede, pensarse que no exista. Y eso eres Tú,  Señor Dios nuestro. Por tanto  existes verdaderamente, Señor Dios mío…”

Critica: El  argumento   anselmiano,  más  sutil  de  lo que a primera vista parece, fue refutado por Santo Tomás y más tarde por Kant. Santo Tomás sostiene que la demostración carece de valor porque hay un paso ilegitimo del orden lógico al orden óntico. Es verdad que si yo concibo a Dios como perfecto debo concebirlo también como existente; pero esto ocurre en el plano lógico de mi pensamiento; no me es lícito concluir de esto la existencia real extramental de Dios. [7]  Por esta razón, es menester rumiar sin prisa todos los pasos de este argumento, con un esfuerzo sincero, imparcial, para captar su verdad y todo lo que implica ésta. Si se hace así, la fuerza persuasiva de este argumento impresionará al intelecto.[8]

II. — El argumento del primer motor[9]
Fue elaborado por aristóteles, y perfeccionado por Santo Tomás de Aquino. En realidad, es otro modo de exponer el argumento anterior.

1. Es un hecho evidente que todos los seres de este mundo se mueven; vale decir, cambian, pasan de continuo del estado de potencia al de acto.

Los seres pueden moverse, pueden cambiar:

a) Por pasaje del estado de potencia subjetiva, activa, a la realización de la acción.

Ejemplo: Estoy en potencia subjetiva, activa, para aprender los argumentos de la existencia de Dios. Si me pongo a estudiarlos, pasaré del estado de potencia de conocerlos al acto de conocerlos. Se producirá un movimiento en mí.

b) Por pasaje del estado de potencia objetiva a la existencia.

La potencia objetiva es la capacidad o no – repugnancia de un ente posible para existir.

Ejemplo: Hace cien años, yo era solamente un ente posible. Estaba en potencia objetiva para existir. Actualmente, existo. El pasaje de ente posible a ser existente fue un movimiento.

c) Por pasaje del estado de potencia subjetiva, pasiva, al acto.

La potencia subjetiva, pasiva, es la capacidad o aptitud de una cosa existente de recibir alguna forma o perfección.

Ejemplos: El bloque de mármol tiene potencia subjetiva, pasiva, de ser convertido en estatua de San Martín. Al recibir la forma de este procer, se produce en él un movimiento.

Un niño ciego de nacimiento por algún defecto fisiológico, que un experto cirujano puede remediar, tiene potencia subjetiva, pasiva, para adquirir uso de la vista.

2. Todos los seres de este mundo pasaron del estado de mera potencia de entes posibles, al estado de existencia. Es más: pasan a menudo del estado de potencia subjetiva, pasiva, al apto de la perfección a que se refiere dicha potencia. Los seres vivos pasan de continuo del estado de potencia subjetiva, activa, a la realización de la acción correspondiente, por la cual se mueven al estado de acto con respecto a la perfección que adquieren por dicha acción.

Eso quiere decir que todos los seres de este mundo se mueven, en el sentido que hemos explicado.

3. Si se mueven, es porque son movidos por otros seres, que llamamos motores.

Es muy probable que estos motores sean, a su vez, movidos por otros seres motores, anteriores a ellos; y así, por una serie muy larga de éstos, cada uno de los cuales recibe movimiento de un ser anterior, ya en acto, y va la vez imprime un movimiento en un ser posterior, que estaba en potencia para recibir ese movimiento.

4. Si continuáramos indefinidamente la averiguación de los sucesivos motores de una serie de movimientos eslabonados, tendríamos que llegar forzosamente, en última instancia, a un MOTOR INMÓVIL, que no experimenta jamás en sí movimiento alguno, en el sentido de que hablamos; pero que es origen de todos los movimientos, que se dan en los demás seres del universo.

5. Este Ser, motor inmóvil, acto puro, sin mezcla alguna de potencia, motor primero de todos los movimientos, que se dan en los demás seres, es DIOS.

6. Luego, DIOS EXISTE.
 
Dice Francisco La Cueva:
«A posteriori, es decir, a través del mundo que vemos, creado por Dios. Así lo propone Tomás de Aquino en su vía central (de la «contingencia»): Todo lo que vemos es contingente (es decir, no tiene en sí mismo la razón de su existencia; de lo contrario, no podría dejar de existir). Por tanto, resulta necesaria, en última instancia, la existencia de un ser que tenga en sí mismo la razón de su existir y que pueda sacar a la existencia a todos los demás seres que no existen por sí mismos. A este ser necesario llamamos Dios.

A este argumento el científico objetará:

1.° que lo contingente o relativo, que surge y desaparece, no es la masa atómica o la energía constante del Universo, sino las distintas firmas que una diversa composición molecular ofrece a maestra percepción;
2.° como ya advirtió Kant, que tal argumento demostraría, a lo más, la existencia de un ser supramundano, como arquitecto del Universo, pero no precisamente la del Dios que admitimos los cristianos.[10]

III— El argumento de la causa final[11]

Este argumento fue traído por Anaxágoras, Sócrates, Platón y Aristóteles.

El argumento teológico dice que desde que el universo despliega tal maravilloso diseño, debe haber habido un diseñador Divino. Por ejemplo, aún si la tierra estuviera unos pocos cientos de millas más cerca o más lejos del sol, no sería capaz de mantener mucha de la vida que en la actualidad lo hace. Si los elementos en nuestra atmósfera fueran diferentes aún en un pequeño porcentaje, cada cosa viviente sobre la tierra moriría. Las probabilidades de una simple molécula de proteína formada por casualidad es 1 en 10 elevado a la potencia 243 (es decir, 10 seguido de 243 ceros). Una simple célula consta de millones de moléculas de proteína.[12]

La creación, incluyendo al hombre, demuestra orden, arreglo y propósito; por lo tanto, debe haber un Diseñador inteligente. El aire es tal que el hombre puede respirar y vivir. El agua es tal que el hombre puede bebería y apagar su sed. Las estaciones indican orden (Gen. 8:20-22). Cada copo de nieve es un intricado diseño, con un núcleo y seis lados, lo cual evidencia un arreglo inteligente que fue la base para la pregunta de Dios a Job 38:22.[13]

1.Existe un orden admirable en el mundo. Esta conclusión a que llegaron  los filósofos de la antigüedad, con sus atentas, pero no muy completas observaciones de la naturaleza, ha sido confirmada ampliamente por las modernas conquistas de las Ciencias. Tanto más se comprueba la presencia de un orden sencillamente asombroso en todo el universo —ya sea en su inmenso conjunto, ya sea en sus más diminutos elementos—, cuanto más avanza la ciencia en sus meticulosas investigaciones. Basta recordar las revelaciones de la Astronomía, y los descubrimientos sorprendentes de la constitución de los átomos.

2.Ahora bien; este orden admirable no puede existir sino por obra de una causa inteligente. En efecto, todo orden resulta de un fin conocido y perseguido como tal con una adecuada adaptación de los medios, que asegura la consecución de ese fin. Sólo un ser inteligente puede tener conocimiento de un fin, como tal, y disponer adecuadamente los medios para su segura consecución. Por lo tanto, el orden admirable que reina en el universo es fruto de una causa inteligente.

¿Posee el universo inteligencia con que ordenar y guiar toda su actividad, en la cual resplandece tan maravilloso orden?

En rigor, no es imposible que el universo tenga inteligencia. El hombre es un ejemplo de inteligencia unida sustancialmente a la materia. Pero nuestros conocimientos del universo, resultado de siglos de con convencen de que el universo tenga inteligencia.

a) SPINOZA pensó que Dios es la sustancia universal, inmóvil y acabada del universo; y el mundo que nosotros conocernos, es la suma de los accidentes o modos de esta sustancia única. Esta teoría explica el orden del universo por la presencia de Dios en él; y Dios, por cierto, es inteligente. Spinoza explica el orden del mundo por la existencia de Dios y su presencia sustancial en el universo. Es teísta, pero panteísta. Todo existe en Dios.

b) PLOTINO pensó que el mundo es una emanación de Dios;es un efluvio de su esencia. Dios y el mundo no difieren esencialmente; son  esencialmente idénticos. El mundo no ha sido establecido por la voluntad de Dios; surge de la esencia divina.Se trata de otra opinión panteísta, pero teísta al final.

c) HEGEL y SCHELER son también panteístas. Enseñan un panteísmo evolucionista. Dios, para ellos, no es un ser infinito,perfecto, sino finito e imperfecto; pero en continuo devenir o evolución hacia la más acabada perfección. La evolución de la Divinidad se realiza en el mundo. Éstos reconocen también la presencia de la inteligencia divina en el universo, y ésta rige su incesante actividad hacia la perfección.Explican el orden del universo por la presencia inteligente de Dios en el.

d) Otros filósofos, en fin —Krause, Eucken, Paulsen, Wundt—, consideran al mundo como existente en Dios. Enseñan el panenteísmo. El ser de Dios no se agota en el ser del mundo: lo sobrepuja inmensamente, tal que El tiene su propio ser frente al mundo.El ser de Dios abarca el ser del mundo; pero es mucho más inmenso que éste. El mundo es una parte dentro del infinito ser divino.Es un panteísmo que se esfuerza por sostener, no obstante,que Dios es persona distinta del mundo.

e} Pero la mayoría de los filósofos niegan que el universo tenga inteligencia. No hallan razones suficientes para atribuirle esa perfección.

f) La mayoría de los filósofos estiman que la causa inteligente del  orden  admirable  que reina  en el mundo  debe ser un ser distinto y superior al universo.

En rigor, de este argumento no se  puede deducir que la causa inteligente del orden que hay en el universo sea infinita. Sólo se de existencia de un ser superior al mundo y anterior a él. Pero, aplicando la prueba primera de la existencia y del ser necesario, se llega a la conclución de que la causa inteligente del orden del universo es el ser necesario, infinito, único, que llamamos DIOS.

Francsico La Cueva comenta que:

«Este argumento (teleológico), llamado así porque se basa en la causalidad final («telos» en griego), procede así: El Universo presenta un orden y una exquisita adaptación progresiva de los sujetos a los objetos, de los órganos a sus funciones, de los medios para los fines. Esto supone la existencia de una inteligencia, anterior y superior al mundo, que haya programado dicho orden; de lo contrario, todo lo existen te sería un absurdo producto del azar.

Sin embargo, para un científico no creyente, este argumento carece de fuerza convincente, porque:

1.° todo el proceso evolutivo se podría explicar mediante una dialéctica de mutua adaptación entre el ser y su medio (también es cierto que «la función crea el órgano»), en determinadas circunstancias que han permitido el salto de lo inorgánico a lo orgánico, de la ma teria a la vida, de la «biosfera» a la «noósfera», etcétera;

2.°dicha finalidad a escala cósmica podría explicarse con la existencia de una causa inmanente como «alma» del mundo, sin identificación posible con el Dios verdadero. »[14]

En conclusión, estos argumentos han sido intentos de responder intelectualmente al interrogante humano sobre la existencia de Dios. Son útiles para taparle la boca a los ateos. Pero recuerda que: Sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan “(Hebreos 11:6). Esto es la mas importante de estos debates. Por que sin fe no podemos creer que un Dios invisible como el nuestro existe verdaderamente. Y esta fe es un don precioso, que nos ha dado el Señor nuestro Dios y creador del Universo. Realmente hay que ser muy terco, muy orgulloso, muy soberbio o muy necio (como dice la Biblia) para no creer en la existencia de Dios. Pero aún así, hoy en día, hay muchos que se han levantado contra el conocimiento de Dios y no solo niegan tercamente su existencia, sino que también combaten a aquellos que si creen que Dios existe. Me refiero a hombres de ciencia y erudición como Richard Dawkins, Stephen Hawkings y otros prominentes científicos, que se oponen a la fe cristiana con todas sus artimañas diabólicas. En fin, todo esto es parte del debate sobre la existencia de Dios.

Les comparto un video, con una exposición muy clara sobre este tema, presentado por el Dr. Miguel Nuñez, un pastor bautista de la República Dominicana.

Dios le bendiga mucho!

Notas

[0] http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/04/150401_iwonder_cerebro_dios_fe_sem_dv

[1] http://www.gotquestions.org/Espanol/Existe-Dios.html

[2] Patricio Hopkins, Filosofía,p. 283-284, ediciones Almagro, Buenos Aires, Argentina,1975

[3] Véase J. Marías, Historia de la Filosofía (Madrid, Revista de Occidente, 1969), pp. 140-142., citado en Francisco La Cueva, Un Dios en Tres personas, Curso de Formacion Teológica evangélica tomo II, Ed. Clie.

[4] Patricio Hopkins, Filosofía,p. 288-289, ediciones Almagro, Buenos Aires, Argentina,1975

[5] Francisco La Cueva, Un Dios en Tres personas, p.33-34,Curso de Formación Teológica evangélica tomo II, Ed. Clie.

[6] Patricio Hopkins, Filosofía,p.289, ediciones Almagro, Buenos Aires, Argentina,1975

[7] Hebe R.Vidal, Fundamentos de Filosofia, p. 97, Librería Huemul, 1970,Buenos Aires, Argentina

[8] Patricio Hopkins, Filosofía,p. 284, ediciones Almagro, Buenos Aires, Argentina,1975

[9] Patricio Hopkins,Filosofía ,pag. 284-285,ediciones Almagro,Bs.As, Argentina , 1975

[10] Francisco La Cueva, Un Dios en Tres personas, p.33-34,Curso de Formación Teológica evangélica tomo II, Ed. Clie.

[11] Patricio Hopkins,Filosofía ,pag. 286-287,ediciones Almagro,Bs.As, Argentina , 1975

[12] http://www.gotquestions.org/Espanol/Existe-Dios.html

[13] A.H.Yetter, Principales doctrinas bíblicas vol. 1 Cursos por correspondencia,p. 20-21, Publicación la Biblia dice, Quito, Ecuador

[14] Francisco La Cueva, Un Dios en Tres personas, p.33-34, Curso de Formación Teológica evangélica tomo II, Ed. Clie.

Imagen: https://dropestein.wordpress.com/2015/04/05/10-argumentos-a-favor-de-la-existencia-de-dios/

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