Hacer morir a la Carne  


Hacer morir a “la carne”  

Por Paulo Arieu

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Todos estos ultimos dias, he estado compartiendo artículos cientificos y algunos de orden teológico. Pero desde hace unos días, estaba pensando en cuan dificil se nos hace a nosotros los occidentales negarnos a nosotros mismos. Estamos tan acostumbrados a hacer lo que se nos da la gana, a comer lo que se nos da la gana, a comprarnos lo que se nos da la gana, a poner la comida para que se caliente rápido en el microondas, que pocas veces nos acostumbramos a crucificar nuestros deseos pecaminosos. Nos cuesta mucho acostumbrarnos a hacer la voluntad de Dios en todo. Nos hemos acostumbrado a ser independientes y a resolver todo ya, lo mas rápido posible y con poco esfuerzo. Y a la velocidad del microondas. Sin embargo, el apostol Pablo nos dice que

  • Pues ustedes, mis hermanos, han sido llamados a vivir en libertad; pero no usen esa libertad para satisfacer los deseos de la naturaleza pecaminosa. Al contrario, usen la libertad para servirse unos a otros por amor.”(Galatas 5:13 Nueva Traducción Viviente)

Lo que el apostol Pablo nos dice que verdaderamente a libertad de los hábitos de pecado es que fuimos llamados por nuestro Señor Jesucristo. Cuan oportuno es hoy recordarnos que la libertad es nuestro llamado, en un mundo que hace de la libertad una prostitución y corrompen la palabra llevando vida de libertinaje. Aún muchos de nosotros quienes nos llamamos “cristianos” luchamos en nuestra carne en contra de esos deseos que nos llevan a vivir vidas de esclavos. Puede ser hábitos dañinos como la pornografía, ver la televisión de manera adictiva, el sexo practicado en forma promiscua o la comida, comiendo como glotones. Porque  aquellos que se creen en libertad para expresar su amor “obsceno”, aquellos que muestran que todo lo pueden, que no hay límites a la manera de vivir que tienen, que se creen libres por ser “abiertos de mentes” donde sus vidas son una transgresión a las leyes, autoridades y a todo que vaya en contra de su supuesta “ libertad” y de sus “derechos humanos” y en nombre de todos ellos cometen aberraciones en contra de sus propias vidas, ellos mismos son esclavos de los deseos pecaminosos de su carne. Pues hoy nos encontramos en la guerra de la Carne vs. el Espíritu. Y si no me cree, fijese como vive gran parte de nuestra juventud, cuales son sus hábitos nocturnos o de fin de semana. Como llevan adelante sus relaciones de pareja o como muchos gastan dinero en cosas superfluas que realmente no necesitan. Como reclaman sus derechos las jovenes para abortar, tener “sexo seguro”, practicar la homosexualidad o enamorarse a cada rato de alguien distinto. Jóvenes, tanto varones como hembras, se han acostumbrado a hacer lo que les viene en ganas, sin meditar en sus consecuencias.  

Pero, que es la carne y sus obras?

El apostol Pablo nos explica cuáles son las llamadas obras de la carne:

  • “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.(Galatas 5:20-21 Reina-Valera 1960)

Que nos dice el texto bíblico?

  • Adulterio, fornicación, inmundicia,  lascivia.
  • Idolatrías, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones.
  • herejías,
  • envidias, homicidios,
  • borracheras, orgías,

Muchos cuando llegan a las iglesias y experimentan el amor de Dios, a través del Espíritu Santo. Dejan sus grandes pecados. Los grandes pecados como adulterio, fornicación, robo. Y cambian tanto como cambian su manera de hablar, ahora en vez de decir suerte dicen Dios te bendiga, o cambian su manera de vestir, camisita blanca y pantalones de vestir oscuro los hombres, y polleras largas con camisas hasta el cuello, las mujeres. Esto suele suceder en muchas comunidades cristianas que confunden cristianismo con moralismo.

Todas las denominaciones cristianas del mundo experimentan en sus nuevos adeptos estos “grandes cambios”. Sin embargo resulta que pasado el tiempo algunos empiezan a experimentar recaídas en pecados que pensaban que ya habían dejado atrás. Y la frustración llega a sus vidas y por esos pecados caen mas abajo…se alejan de su congregación a causa de sus pecados, o porque los hirieron, o no les gustó algo y creen estar en lo cierto. Cosas por el estilo que mutilan al cuerpo de Cristo. El problema central es que ellos extirparon de sus vidas los tumores malignos de sus carnes, losgrandes pecados” que los avergonzaba, pero dejaron tumores benignos, sin saber que estos se convertirán luego en la causa de sus caídas.

Me voy a explicar mejor.

Al sacar de sus vidas el adulterio, que es necesario, se olvidan de sus ojos, y los deseos de ver mujeres desnudas o sus partes íntimas, los consideran no “tan” pecaminosos. Al tiempo estos deseos de ver, se convierten en deseos de tocar, tomar, y poseer. Y vuelven a caer en adulterio. Muchos piensan cuando ven a otros caer en lo mismo,  que eran personas que uno veía como“espirituales”, que cayeron en pecado cuando fornicaron. Es un error, porque el pecado estuvo desde que nunca resolvió lo que alimentaba al pecado en si, que es su carne o sus deseos desordenados.

Si uno poda un árbol, pero no lo corta de raíz, este vuelve a crecer. Porque el problema no es el tronco sino la raíz. Así es en nuestra lucha contra nuestra carne. Por mas que saquemos fuera todo aquellos que nosotros pensamos y consideramos pecaminoso, pero no sacamos la raíz, el deseo de hacer o ver o tocar o consumir, en fin, el deseo desordenado o como lo llama la Biblia concupiscencia ( tendencia a hacer lo malo), sino extirpamos eso por medio de morir a la carne con ayuno (si es necesario y si no hay enfermedades que lo impidan), oración, y acción de lo que Dios me pide que haga, es en vano todo intento por crecer espiritualmente.

Muchos han pensado que ayunar es para mover la mano de Dios a nuestro favor, en el sentido de que nos de cosas que deseamos, Ej. Casa, autos, ministerios, visiones, bendiciones materiales y espirituales. Y buscan a Dios solo para eso. Pero todo eso es superficial y vano. Otros buscan la sanidad de sus cuerpos, o verse más esbeltos y por ostentar el record guines del aguante sin comer. Pero estos conceptos están muy alejados de la realidad del ayuno.

Pero la verdad que el ayuno es para dos cosas fundamentales.

  1. Acercarme a Dios, y tener un encuentro personal en El Espíritu.
  2. Morir a mi carne… o a los deseos de esta.

Morir a la carne y nuestros deseos tiene que ser una de las metas principales de nuestras vidas cristianas. Esta actitud es mucho mejor que acostumbrarnos a hacer lo que se nos da la gana. No me refiero a que las personas no tienen libertad para moverse ni que tienen que orar a cada rato para preguntarle a Dios cual es su voluntad. Sino que debemos ser transformados en nuestros hábitos y conductas por el poder del Espíritu Santo. Jesucristo explicó acerca de la necesidad de un cambio permanente en nuestras vidas: 

  • Ni nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera el vino nuevo rompe los odres, y se derrama el vino, y los odres se pierden; mas el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar.  (Marcos 2:22 Biblia Jubileo 2000)

Muchos deseamos el derramamiento de su Espíritu Santo, que venga un tremendo avivamiento a los Estados Unidos pero no estamos listos, en nuestras vidas tenemos todavía carne. Quizás sacamos los mas grandes pecados…pero todavía tenemos mentiras, engaños, envidas, celos, quejas, divisiones, chismes, consultamos a los Horóscopos (brujerías, hechicerías),  iras, rivalidades, borracheras, etc. Muchos quieren la Gloria de Dios, pero si la gloria de Dios bajase, mas del 90 por ciento de los que están en las Iglesias no lo soportarían. Santidad ya no es un mensaje que agrada, sino lo llaman legalismo, religiosidad. Pero la Biblia dice que sin Santidad nadie verá a Dios. 

Se ha usado para la guerra espiritual el versículo que dice…  No es por el poder ni por la fuerza, sino por mi Espíritu, dice el Señor de los Ejércitos Celestiales. (Zacarías 4:6 Nueva Traducción Viviente). Pero la verdad que para vencer a la carne (nuestras tendencias pecaminosas y egoistas) es solo con su Santo Espíritu. Solo es posible lograr esto con el  poder del Señor.

  • Por lo tanto, ya no hay condenación para los que pertenecen a Cristo Jesús;  y porque ustedes pertenecen a él, el poder del Espíritu que da vida los ha libertado del poder del pecado, que lleva a la muerte.  La ley de Moisés no podía salvarnos, porque nuestra naturaleza pecaminosa es débil. Así que Dios hizo lo que la ley no podía hacer. Él envió a su propio Hijo en un cuerpo como el que nosotros los pecadores tenemos; y en ese cuerpo, mediante la entrega de su Hijo como sacrificio por nuestros pecados, Dios declaró el fin del dominio que el pecado tenía sobre nosotros.  Lo hizo para que se cumpliera totalmente la exigencia justa de la ley a favor de nosotros, que ya no seguimos a nuestra naturaleza pecaminosa sino que seguimos al Espíritu. Los que están dominados por la naturaleza pecaminosa piensan en cosas pecaminosas, pero los que son controlados por el Espíritu Santo piensan en las cosas que agradan al Espíritu.  Por lo tanto, permitir que la naturaleza pecaminosa les controle la mente lleva a la muerte. Pero permitir que el Espíritu les controle la mente lleva a la vida y a la paz. Pues la naturaleza pecaminosa es enemiga de Dios siempre. Nunca obedeció las leyes de Dios y jamás lo hará.  Por eso, los que todavía viven bajo el dominio de la naturaleza pecaminosa nunca pueden agradar a Dios.  Pero ustedes no están dominados por su naturaleza pecaminosa. Son controlados por el Espíritu si el Espíritu de Dios vive en ustedes. (Y recuerden que los que no tienen al Espíritu de Cristo en ellos, de ninguna manera pertenecen a él).  Y Cristo vive en ustedes; entonces, aunque el cuerpo morirá por causa del pecado, el Espíritu les da vida, porque ustedes ya fueron declarados justos a los ojos de Dios.  El Espíritu de Dios, quien levantó a Jesús de los muertos, vive en ustedes; y así como Dios levantó a Cristo Jesús de los muertos, él dará vida a sus cuerpos mortales mediante el mismo Espíritu, quien vive en ustedes. Por lo tanto, amados hermanos, no están obligados a hacer lo que su naturaleza pecaminosa los incita a hacer;  pues, si viven obedeciéndola, morirán; pero si mediante el poder del Espíritu hacen morir las acciones de la naturaleza pecaminosa, vivirán. Pues todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios.  Y ustedes no han recibido un espíritu que los esclavice al miedo. En cambio, recibieron el Espíritu de Dios cuando él los adoptó como sus propios hijos.Ahora lo llamamos «Abba, Padre»Pues su Espíritu se une a nuestro espíritu para confirmar que somos hijos de Dios.  Así que como somos sus hijos, también somos sus herederos. De hecho, somos herederos junto con Cristo de la gloria de Dios; pero si vamos a participar de su gloria, también debemos participar de su sufrimiento. Sin embargo, lo que ahora sufrimos no es nada comparado con la gloria que él nos revelará más adelante.  Pues toda la creación espera con anhelo el día futuro en que Dios revelará quiénes son verdaderamente sus hijos.  Contra su propia voluntad, toda la creación quedó sujeta a la maldición de Dios. Sin embargo, con gran esperanza, la creación espera el día en que será liberada de la muerte y la descomposición, y se unirá a la gloria de los hijos de Dios. Pues sabemos que, hasta el día de hoy, toda la creación gime de angustia como si tuviera dolores de parto;  y los creyentes también gemimos —aunque tenemos al Espíritu Santo en nosotros como una muestra anticipada de la gloria futura— porque anhelamos que nuestro cuerpo sea liberado del pecado y el sufrimiento. Nosotros también deseamos con una esperanza ferviente que llegue el día en que Dios nos dé todos nuestros derechos como sus hijos adoptivos, incluido el nuevo cuerpo que nos prometió. Recibimos esa esperanza cuando fuimos salvos. (Si uno ya tiene algo, no necesita esperarlo;  pero si deseamos algo que todavía no tenemos, debemos esperar con paciencia y confianza). Además, el Espíritu Santo nos ayuda en nuestra debilidad. Por ejemplo, nosotros no sabemos qué quiere Dios que le pidamos en oración, pero el Espíritu Santo ora por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y el Padre, quien conoce cada corazón, sabe lo que el Espíritu dice, porque el Espíritu intercede por nosotros, los creyentes, en armonía con la voluntad de Dios. Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen[j] para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos. Pues Dios conoció a los suyos de antemano y los eligió para que llegaran a ser como su Hijo, a fin de que su Hijo fuera el hijo mayor de muchos hermanos. Después de haberlos elegido, Dios los llamó para que se acercaran a él; y una vez que los llamó, los puso en la relación correcta con él; y luego de ponerlos en la relación correcta con él, les dio su gloria. (Romanos 8)

Dice el apostol Pablo que todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son Hijos del Dios Viviente (ver Romanos 8:14). Necesitamos ser guiados por su Espíritu. Y el ser guiados nos llevará a la muerte de nuestra carne, de nuestros deseos pecaminosos, y someter todas las áreas de nuestras vidas al Señorío de Cristo. Cuesta,da trabajo,no es fácil, puede llevar mucho tiempo realizarlo, pero es bueno ir aprendiendo a obedecer al Señor. Y pronto veremos los frutos hermosos que esta forma de disciplina nos regala. El apostol Pablo explica que:

  • En cambio, la clase de fruto que el Espíritu Santo produce en nuestra vida es: amor, alegría, paz, paciencia, gentileza, bondad, fidelidad, humildad y control propio. ¡No existen leyes contra esas cosas! Los que pertenecen a Cristo Jesús han clavado en la cruz las pasiones y los deseos de la naturaleza pecaminosa y los han crucificado allí. (Gálatas 5: 22-24 Nueva Traducción Viviente)

En conclusión, mejor que “hacer lo que se nos da la gana”, es hacer la voluntad del Señor, que está revelada en la Biblia. A algunos, el obedecer a Dios quizás le sea mas fácil que a otros, pero si no lo intentamos, nunca conoceremos la victoria del Señor en nuestras vidas. Con esto que digo, no critico nuestra libertad actual. Ni cuestiono que podamos hacer las cosas de una manera mas rápida que generaciones anteriores, ni que vivamos con mas confort que en los países pobres. Solo que crucificar la carne, es parte de nuestra responsabilidad cristiana. Seguramente que si usted va a un supermercado tipo Wal-Mart, lo encontrará lleno de variedades de comidas, alimentos,bebidas,ropa y hasta aparatos tecnológicos de última generación y somos tentados por la mentalidad consumista a adquirir todo lo que se nos viene a la mano.Mas todavía, si es un producto que vemos está de oferta o a un precio accesible. Y demos gracias a Dios que podemos adquirir cosas útiles a un buen precio. Eso no tiene nada de malo.

Pero el Señor Jesús nos dijo claramente cómo debemos negarnos a nosotros mismos en esta vida en Lucas 9:23: “Y dijo a todos:” Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame”. Observemos que la Biblia nos dice que Jesús dijo “todos” y no sólo se dirigió a los discípulos.Negarnos a nosotros mismos es negarnos a adquirir todo lo que queremos nada mas que por mero consumismo y, a veces a negarnos a lo que necesitamos, si tenemos otras responsabilidades mas importantes por delante.

Pero pienso que si alguien es realmente serio acerca de seguir a Jesús como Él dijo “venir en pos de mí”, entonces deben negarse a sí mismos y con certeza esto incluye llevar “su cruz cada día.” Eso significa que este debe ser un compromiso de todos los días … no sólo en ocasiones o cuando es conveniente. Debemos llevar, no nuestra cruz, sino la cruz de Cristo y hacerlo diariamente. ¿Cuál fue la cruz de Jesús? Vivir para los demás y morir por los pecadores. Él dio su vida voluntariamente por nosotros cuando no lo merecíamos. Eso significa que usted y yo deberíamos poner nuestros propios intereses detrás de los intereses de los demás. Hay más en este capitulo 9 de Lucas que Jesús nos dice:

  • “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará. Pues ¿qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo?  Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras, de éste se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria, y en la del Padre, y de los santos ángeles.”(Lucas 9: 24-26 Reina-Valera 1960).

En el Antiguo Testamento, podemos leer que lo que mas agrada a Dios es la obediencia a Su Palabra:

  • Pero Samuel respondió: —¿Qué es lo que más le agrada al Señor tus ofrendas quemadas y sacrificios,  o que obedezcas a su voz? ¡Escucha! La obediencia es mejor que el sacrificio, y la sumisión es mejor que ofrecer la grasa de carneros.” (1 Samuel 15:22 Nueva Traducción Viviente).

A Dios sea la gloria! Dios le bendiga mucho.<>

 

3 comentarios en “Hacer morir a la Carne  

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