El relato bíblico y la ciencia moderna (parte 2)


El relato bíblico y la ciencia moderna (parte 2)

Por Paulo Arieu

Continuamos con el relato de la Creación y la obra que Dios hizo con su poder. En el artículo anterior citabamos de la antiguedad de la tierra, que desde el puntro de vista de la ciencia es de aprox. 16 mil millones de años, pero desde el punto de vista de Dios es de 6 dias de 24 horas. Y terminaba el artículo diciendo que no hay conflicto entre las teorías verdaderamente comprobadas y el relato bíblico.

La Creación

El problema de muchos creyentes, por supuesto, es que la conclusión de la evolución parece contradecir ciertos textos sagrados que describen el papel de Dios en la creación del universo, la tierra, todos los seres vivos y nosotros mismos. Por ejemplo, en el islam, el Corán describe que la vida se desarrolla por etapas, pero ve a los humanos como un acto especial de creación (a partir) «de barro arcilloso, maleable» (15:26). En el judaismo y el cristianismo, la gran historia de de la creación del Génesis 1 y 2 es un cimiento sólido para muchos creyentes.

¿Qué dice el Génesis en realidad?
Si no ha leído usted este pasaje bíblico recientemente, busque una Biblia ahora mismo y lea de Génesis 1:1 a Génesis 2:7. No existe forma de reemplazar la lectura del texto original cuando se trata de entender su significado. Y si le preocupa que las palabras del texto se hayan visto seriamente comprometidas por siglos de copias y nuevas copias, no se preocupe, la evidencia a favor de la autenticidad del hebreo es en realidad muy fuerte.

No hay duda de que se trata de una impactante y poética narración de la historia de los actos creadores de Dios. «En el principio, Dios creó los cielos y la tierra» implica que Dios existió siempre. La descripción es ciertamente compatible con el conocimiento científico del Big Bang. El resto de Génesis 1 describe una serie de actos de creación de Dios, desde «hágase la luz» el primer día, a las aguas y el cielo el segundo día, la aparición de la tierra y la vegetación el tercero, el sol, la luna y las estrellas el cuarto, los peces y las aves el quinto, y finalmente, un sexto día muy ocupado, la aparición de los animales de la tierra y los humanos hombre y mujer.

Génesis 2 empieza con una descripción de Dios descansando el séptimo día. Después aparece una segunda descripción de la creación de los humanos, esta vez con una referencia explícita a Adán. La segunda descripción de la creación no es totalmente compatible con la primera; en Génesis 1, la vegetación aparece tres días antes de la creación de los humanos, mientras en Génesis 2, parece que Dios creó a Adán del polvo de la tierra antes de que apareciera cualquier planta o arbusto.

Es interesante observar en Génesis 2:7 que la frase en hebreo que traducimos como «ser vivo» se aplica a Adán exactamente igual como se aplicó previamente a peces, aves y animales de la tierra en Génesis 1:20 y 1:24.

¿Qué debemos concluir de estas descripciones?
¿Pretendía el escritor hacer una representación literal de los pasos cronológicos precisos, incluyendo días de veinticuatro horas de duración (a pesar de que el sol no es creado hasta el tercer día, lo que deja abierta la pregunta de cuánto habría durado un día antes de eso)?

Si se pretendía hacer una descripción literal, ¿entonces por qué existen dos narraciones que no encajan completamente la una con la otra? ¿Se trata de una descripción poética, incluso alegórica, o de una historia literal?

Estas preguntas han sido debatidas durante siglos. Las interpretaciones no literales desde Darwin se acogen con sospechas en ciertos círculos, ya que podrían ser acusadas de «ceder» ante la teoría evolutiva, y quizá por esto mismo comprometer la verdad del texto sagrado. Así que es útil descubrir cómo interpretaron los teólogos eruditos los Génesis 1 y 2 antes de Darwin, o incluso antes de que se empezara a acumular la evidencia geológica de la muchísima edad de la tierra.

A este respecto, los escritos de san Agustín, un escéptico converso y brillante teólogo que vivió alrededor del 400 d. C., son particularmente interesantes. Agustín estaba fascinado por los primeros dos capítulos del Génesis, y escribió no menos de cinco extensos análisis de estos textos.

Enunciados hace más de mil seiscientos años, sus pensamientos siguen siendo esclarecedores. Al leer esas cavilaciones intensamente analíticas, especialmente las registradas en El significado literal del Génesis, las Confesiones y La ciudad de Dios, resulta claro que Agustín plantea más preguntas de las que responde.

Repetidamente regresa a la cuestión del significado del tiempo, y concluye que Dios está fuera del tiempo y no limitado por él (2 Pedro 3:8 señala esto explícitamente: «Con el Señor, un día son como mil años, y mil años son como un día»). Esto hace que Agustín cuestione la duración de siete días de la creación según la Biblia.

Lo que sucede es que la palabra hebrea usada en Génesis 1 para día (yóm) se puede usar tanto para describir un día de veinticuatro horas como una representación más simbólica. Existen varios lugares en la Biblia en que yóm se usa en un contexto no literal, por ejemplo en «la era del Señor», de la misma forma que podríamos decir «la era de mi abuelo» sin implicar que el abuelo vivió sólo veinticuatro horas. En última instancia, Agustín escribe: «Es extremadamente difícil o quizá imposible que nosotros concibamos qué clase de días eran ésos».[1]

Admite que probablemente existan varias interpretaciones válidas del libro del Génesis: «Con estos hechos en mente, he entendido y presentado las afirmaciones contenidas en el libro del Génesis de varios modos conforme a mi capacidad, y al interpretar palabras que hayan sido escritas oscuramente con el propósito de estimular nuestro intelecto, no he tomado partido descaradamente a favor de un lado contra alguna interpretación rival que podría ser mejor».[2]

Aún hoy se siguen promoviendo diversas interpretaciones sobre el significado de Génesis 1 y 2. Algunas, particularmente la iglesia cristiana de profeción completamente literal, incluyendo días de veinticuatro horas. Al juntar esto con información genealógica posterior en el Antiguo Testamento, el obispo Ussher llegó a la famosa conclusión de que Dios creó los cielos y la tierra en 4004 a. C. Otros creyentes igualmente sinceros no aceptan el requisito de que los días de la creación deban tener veinticuatro horas de duración, pero, por lo demás, aceptan que la narración es una representación literal y secuencial de los actos creativos de Dios.

Otros creyentes ven el lenguaje de Génesis 1 y 2 como un intento de instruir a los lectores de los tiempos de Moisés sobre el carácter de Dios, y no de enseñar hechos científicos sobre los detalles de la creación que habrían resultado tremendamente confusos en aquel tiempo. A pesar de veinticinco siglos de debate, es justo decir que ningún ser humano sabe precisamente cuál pretendía ser el significado de Génesis 1 y 2. ¡Debemos continuar estudiándolo!

Pero la idea de que las revelaciones científicas representarían un enemigo en esa búsqueda es errónea. Si Dios creó el universo y las leyes que lo gobiernan, y si dotó a los seres humanos con capacidades intelectuales para discernir su funcionamiento, ¿querría él que desestimáramos esas capacidades? ¿Se sentiría disminuido o amenazado por lo que descubriéramos sobre su creación?

La creación no solo es primera en orden de tiempo; sino que también tiene prioridad lógica, el principio y base de toda revelación divina y consecuentemente es también fundamento de toda vida ética y religiosa. La doctrina de la creación no se presenta en la Escritura como una solución filosófica del problema del mundo, antes bien, en su significado religioso y ético, como una revelación de la relación del hombre con su Dios. Insiste en el hecho de que Dios es la fuente de todas las cosas, y de que todas ellas le pertenecen y están sujetas a El. Este conocimiento se deriva de la Escritura solamente, y se acepta por “medio de la fe ” (Heb. 11:3), aunque los católicorromanos sostienen que también puede obtenerse de la naturaleza.[3]

Cristo,sostiene todas las cosas con la Palabra de su Poder

El dr. Jose Carbonell, médico cardiólogo y cristiano evangélico, anciano de una Iglesia Cristiana Evangélica de la ciudad de Bahia Blanca,Bs.As.,rep. Argentina, realiza el siguiente comentario cristológico, relacionado con la creación, en un libro de su autoría, que ilustra el poder de la Palabra de Dios:[4]

En el libro de Hebreos, el capítulo 1 y el versículo 3, tenemos un compendio extraordinario de Cristología: “El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios y la imagen misma de su sustancia, es quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder“. Al decir que Cristo es el resplandor de la Gloria de Dios, el autor divino nos da a entender la suprema belleza de la Deidad. En medio de esta magnífica característica del Señor el autor añade:El sostiene todas las cosas con la Palabra de su Poder“.

El verbo sostener, está utilizado en presente continuo, con lo que expresa la función de mantener de continuo, como con un puño, todas las cosas creadas. Es el Hijo quien sustenta todas las cosas, incluso aquellas que tanto nos preocupan. Su Palabra de Poder nunca pierde vigencia. Qué hermoso será confiar [aun] nuestra salud sobre esta palabra que sustenta. Seamos como aquel centurión cuyo siervo estaba enfermo, Lucas 7:2, solamente creyó y tuvo confianza en el Señor y en su Palabra:

  • “Sólo, di la palabra y mi siervo será sano, tendrá salud”. Que nuestra oración sea: “Señor, di la palabra”.(Lc. 7:2)

En conclusión, podemos confiar en el relato del Génesis que es un relato veraz y completamente confiable. Dios creó los cielos y la tierra en 6 dias de 24 horas. No debemos tener miedo que la ciencia investigue nuestros relatos bíblicos.  El relato bíblico de la creación insiste en el hecho de que Dios es la fuente original de todas las cosas, y de que toda la creación le pertenece y está sujeta a El. Este conocimiento se deriva de la Escritura solamente, y se acepta por “medio de la fe ” (Heb. 11:3). Sin esta fe preciosa es imposible agradar a Dios. Porque como dice el autor de la epístola a los Hebreos: 

  • De hecho, sin fe es imposible agradar a Dios. Todo el que desee acercarse a Dios debe creer que él existe y que él recompensa a los que lo buscan con sinceridad. ” (Hebreos 11:6 Nueva Traducción Viviente)

Esta misma fe es la que nos hace creer que el Universo completo (conocido y desconocido) ha sido creador por nuestro Señor, por el poder de Su Palabra.

  • Por la fe entendemos que todo el universo fue formado por orden de Dios, de modo que lo que ahora vemos no vino de cosas visibles. Fue por la fe que Abel presentó a Dios una ofrenda más aceptable que la que presentó Caín. La ofrenda de Abel demostró que era un hombre justo, y Dios aprobó sus ofrendas. Aunque Abel murió hace mucho tiempo, todavía nos habla por su ejemplo de fe. Fue por la fe que Enoc ascendió al cielo sin morir; «desapareció, porque Dios se lo llevó». Pues antes de ser llevado, lo conocían como una persona que agradaba a Dios.(Hebreos 11:3-5 Nueva Traducción Viviente). 

Y es por esta misma fe que creemos que Jesucristo resucitó de entre los muertos al tercer dia y estamos firmes en la fe del Hijo de Dios. 

Dios le bendiga mucho.

!!!A Dios se a la gloria, por los siglos de los siglos!!!! <>

Notas

1. San Agustín, La ciudad de Dios, XI,6, cita en Francis Collins, “¿Como habla Dios?“,p. 166, ediciones Temas de Hoy S.A

2. San Agustín, The literal meaning of Genesis,20:40, cita en Francis Collins, “¿Como habla Dios?”,p. 166, ediciones Temas de Hoy S.A

3. L.Berkhof, Teología sistemática, p. 149,ed. Tell,E.U,1988

4.Jose Carbonell, La otra cara de la salud, p.10. ed. Libreria Editorial Cristiana dpto. de Fundación cristiana de Evangelización ,Pilar, Bs. As., Argentina, corchetes añadidos.

Imágenes copiadas de

Bibliografía consultada

  • Revista ECCLESIA, n.2498 (20-X-1990) pg. 7.
  • VITTORIO MESSORI: Algunas razones para creer, XIV. Ed Planeta+Testimonio.Barcelona.2000
  • Francis Collins, “¿Como habla Dios?“, ediciones Temas de Hoy S.A
  • L.Berkhof, Teología sistemática, ed. Tell,E.U,1988
  • Jose Carbonell, La otra cara de la salud, p.10. ed. Libreria Editorial Cristiana dpto. de Fundación cristiana de Evangelización ,Pilar, Bs. As., Argentina

 

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